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Esbozos para una epistemología de los sujetos y movimientos sociales

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Universidad de Chile

[email protected]

ISSN (Versión en línea): 0717-554X

CHILE

2006

Martín Retamozo

ESBOZOS PARA UNA EPISTEMOLOGÍA DE LOS SUJETOS Y MOVIMIENTOS

SOCIALES

Cinta de Moebio, septiembre, número 026

Universidad de Chile

Santiago, Chile

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Esbozos pa r a u n a Epist e m ología de los Su j e t os y M ovim ie n t os Socia le s

M a r t ín Re t a m ozo ( m artin.retam ozo@gm ail.com ) . Universidad Nacional de La Plata

( Argent ina)

Abst r a ct

This art icle present s a reflect ion and an epistem ological proposal for t he research of collective subj ects and social m ovem ent s. The work proposes a j ourney from questions of ont ology, crit ical epist em ology, towards t he const ruct ion of m ethodological views for the study of social subj ect s. The article advances in a proposal cent ered at t he sam e t im e in the not ion of collect ive subj ect ivity that tries to contribute t o t he overcom ing of difficult ies presented in the paradigm s for social m ovem ent s research, powering the possibilit ies of a rigorous treatm ent of the t opic, that with enough plasticity can give account of its com plexity in the contem porary world and in Latin Am erica in particular.

Ke y w or ds: epistem ology, subj ects and social m ovem ent s, social research

m ethodology.

Re sum e n

Est e art ículo presenta una reflexión y una propuesta epistem ológica para la investigación de los suj etos colect ivos y los m ovim ientos sociales. El trabaj o propone un recorrido desde cuest iones de índole ontológica, pasando por la epistem ología crít ica, hacia la construcción de m iradas m etodológicas para el estudio de los suj et os sociales. El artículo avanza en una propuesta cent rada en la noción de subj etividad colectiva que busca cont ribuir a la superación de dificult ades present adas en los paradigm as para la invest igación de los m ovim ient os sociales, potenciando las posibilidades de un tratam iento riguroso del tem a, a la vez que con la suficiente plasticidad para dar cuenta de su com plej idad en el m undo cont em poráneo y en Am érica Latina en particular.

Pa la br a s cla ve s: epistem ología, suj etos y m ovim ientos sociales, m etodología de la

invest igación social.

Recibido el 11 Jun 2006

Aceptado el 23 Jul 2006

La ciencia es una est rat egia, es una form a de at ar la verdad que es algo m ás que m at eria, pues el m ist erio se ocult a detrás ( De Paso, Luís Eduardo Aute)

I nt r oducción : r e pe n sa r los su j e t os socia le s

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para la investigación social tradicional im plicaron, frecuentem ente, la adopción de lim it aciones al pensam ient o y no inst rum ent os propios para su dirección y pot encialidad heurística.

Una de las principales consecuencias a la que conduj o est e obst ruccionism o epistém ico fue el abandono del estudio de los suj etos colect ivos, reabrir este cam po al estudio supone atender a un desafío en esos dos planos: teórico y epistém ico. Pero adem ás, im plica tam bién un posicionam iento político sobre el lugar de las ciencias sociales cont em poráneas en la producción de conocim iento y en la búsqueda de alternat ivas sociales. En est e sent ido, la urgencia de com prender los avat ares que se suceden en los dist int os rincones de Am érica Latina, m as aún desde la perspect iva de los suj etos y m ovim ient os sociales, no puede considerarse sólo un trabaj o de cont ribuir al saber acum ulado, sino que alcanza un nivel propio del saber polít ico preocupado por el futuro de las sociedades en la región.

En est a perspect iva, la pregunt a por las subj et ividades colect ivas y los m ovim ient os sociales no sólo busca recuperar la perspectiva del suj eto frente a su aniquilación en visiones determ inist as. Adem ás supone avanzar, al m enos, en t res planos. Prim ero en un tem a clásico de la teoría sociológica al ofrecer una part icular m irada a la relación ent re est ruct ura y acción ( 1) . Segundo, porque desde la pregunt a por los suj et os colectivos es posible pensar la conform ación del orden social y su cam bio. De esta m anera, abordar las dim ensiones de un suj eto supone encont rar aspect os que orient an en la com prensión de los procesos de const it ución de las sociedades. Esto, porque es posible entender a los suj etos com o “ condensadores de historicidad” con pot encialidades de futuro ( Zem elm an y Valencia 1990; Zem elm an 1995 y 1997; León 1997) . Tercero, avanzar desde un enfoque tem atizador de la subj et ividad colectiva puede brindarnos um brales para salir de ciert o at olladero ( t eórico y epist em ológico) en el estudio de los m ovim ientos sociales en la región. En este punt o, los aportes de los llam ados por J. L. Cohen ( 1985) paradigm a orientado a la “ identidad” ( 2) y paradigm a orient ado a la “ est rat egia” ( 3) , com o t am bién el enfoque de los Nuevos Movim ient os Sociales ( 4) , deben ser som etidos a una profunda revisión para identificar sus pot encialidades y lim itaciones en el análisis de los casos part iculares en Am érica Latina. En este aspect o, una problem atización del cam po de la subj et ividad colectiva y los suj etos sociales puede ofrecer perspectivas adecuadas para superar dificult ades t eóricas, pero fundam ent alm ente epist em ológicas, en la com prensión de los m ovim ient os sociales. Del m ism o m odo, esta m irada puede ayudar para trabaj ar de m anera m ás rica los tem as de acción colect iva que encuentran punt os ciegos, tant o en la pregunt a por la conform ación del suj et o involucrado, com o por la im plicancia de la acción en la subj et ividad y el orden social.

En consecuencia, lo ant erior nos obliga a una reflexión epist em ológica a la altura de investigar las subj etividades colect ivas, los suj etos y los m ovim ientos sociales desde una perspectiva abierta a la com plej idad y dinam ism o del m undo social, a la vez que rigurosa y orient ada hacia el conocim ient o histórico- polít ico. Esto instit uye una relación ent re epist em ología y polít ica al incluir una m irada que recupera la dim ensión del porvenir com o constitutivo del conocim iento histórico- político ( Zem elm an 1992) . Así, el análisis de los suj et os sociales brinda la capacidad de pensar órdenes sociales fut uros posibles- deseables ( De la Garza 2001b) .

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adquirieron m ayor relevancia para proponer un enfoque integral que habilite m ej ores posiciones para la com prensión del fenóm eno. El art ículo, en lo que sigue, está estructurado de la siguiente m anera. Prim ero harem os algunas referencias a los aspectos ontológicos y su relación con la concepción propuesta, allí ahondarem os sobre cuest iones pert inentes a la epist em ología crít ica, sus rupt uras, ej es problem át icos y cam pos necesarios de desarrollar. La segunda sección la dedicarem os a tem atizar la necesidad de reconsiderar la est ruct ura de las teorías científicas en ciencias sociales para ponerlas en concordancia con la epistem ología crít ica. La tercera sección est á orient ada hacia el avance en una concepción que, argum ent am os, ayuda a const ruir program as de invest igación sobre los m ovim ient os sociales: la perspect iva de la subj et ividad colect iva. En el cuart o apartado avanzam os en el debate de la conform ación de una perspectiva m etodológica congruente con la ontología y la epistem ología de los suj et os sociales propuesta. La quint a parte está dedicada al aspecto m ás concreto de la perspect iva presentada, allí se esbozan aspect os para la construcción de instrum ent os de investigación social de acuerdo al enfoque en cuest ión. Finalm ente, a m odo de cierre, recuperam os lo expuest o para plant ear cam pos de reflexión relevantes para superar el obstruccionism o epistem ológico vigente.

On t ología y e pist e m ología cr ít ica pa r a e l e st u dio de los su j e t os socia le s

Com o sostiene Charles Taylor ( 1997) , m uchos de los equívocos que aparecen en los debates actuales de la teoría social se originan por confusiones en el plano ontológico. Anthony Giddens ( 1995) , desde una perspectiva diferente pero con la m ism a preocupación, defiende la idea de la im periosa necesidad de pensar una ontología social para las propuest as que buscan dar cuent a de la constitución del orden social, su m antenim iento y su t ransform ación. Si bien no podem os detenernos con detalles en asuntos de índole ontológica, es preciso reparar en la im portancia de incorporar una concepción en este plano que favorezca la investigación de los suj etos sociales. La disquisición filosófica en el ám bito de las ciencias sociales no tiene un fundam ento m eram ente erudit o, por el cont rario t iene una incidencia práct ica fundam ental al brindar bases sólidas para la investigación social. Est o no quiere decir que cada invest igación t enga que iniciar con explicit aciones ont ológicas, sino que recuperar en el cont ext o de producción claridad en est e punt o perm it iría m ej ores perspect ivas para la actividad invest igativa com o coherencia a la hora de presentar resultados propios del quehacer científico. En este punto los enfoques m ás lúcidos del pensam iento social han cont ribuido con notables avances, frecuent em ente descuidados, para sit uar aspect os de ontología social. Las lect uras de la Escuela de Frankfurt, las elaboraciones hem enéut icas ( Heidegger, Ricoeur) , Foucault, las reflexiones de Lefort y Cast oriadis, los aportes del postestructuralism o, Derridá, Laclau, Badiou, Ranciere, y en nuestro m edio la filosofía de la liberación de Enrique Dussel y la perspectiva epistem ológica zem elm aniana, son algunos de los aportes que es necesario recuperar desde una perspectiva sint ét ica y creativa. Avanzar en este aspecto es una tarea de construcción de lugares y form as para investigar los procesos socio- históricos en Am érica Lat ina.

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sociales en cuanto al orden social. El constructivism o puede incorporar un nivel ont ológico que se vincula al supuest o de la heterogeneidad e infinitud de lo social ( Laclau 1990 y 2005) y a la idea de que el m undo social es un proceso nunca acabado de const rucción ( Lefort 1991) , que en otro registro intelect ual han elaborado estos aut ores.

Est a prim era rupt ura perm it e poner en cuest ión consideración de lo real com o un dat o obj et ivo, ext erior e independiente del suj et o, m ient ras abre la posibilidad de considerar que la dinám ica del m undo social no puede com prenderse si no se lo considera com o una construcción social ( Berger y Luckm ann 1968, Searle 1997) que requiere de un esfuerzo de pensam iento y una tarea epistem ológica acorde a esa t ot alidad ( De la Garza 1988, Zem elm an 1987b: 9- 10, 1987c: 54- 55, 1992) que no se copia m im ét icam ent e en el pensam ient o, pero que puede reconst ruirse a part ir de una intervención intelectual, racional aprehensiva. Concebir la realidad social en su carácter procesal ( en m ovim iento) , contingent e, condensando historicidad ( pasado- presente-futuro) , com o una m ult iplicidad de tem poralidades, com o un cam po em bebido de poder y sin fundam entos trascendentes, nos sitúa, creem os, en m ej ores condiciones para una reconstrucción del proceso hist órico.

Este es uno de los pilares fundam entales de una epistem ología crít ica: virar ont ológicam ent e desde una noción de “ realidad” estática, m ensurable y obj etiva hacia la concepción de realidad en m ovim iento ( De la Garza 1988, Zem elm an 1987, 1992 y 1997) , donde el devenir hist órico no está determ inado sino que es una resultante de diferentes procesos en que tanto los suj etos com o las estructuras tienen un lugar.

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hacia la epist em ología, la m et odología y las técnicas. En otro registro, se trata de plantear las posibilidades de recorridos y am arres entre filosofía, teoría y sociología polít ica para integrarlas en perspect ivas densas y m ult idim ensionales de invest igación. Lo ant erior nos conduce direct am ente a la necesidad de elaborar enfoques int egrales, m ult i, inter y transdisciplinarios que no sean la sum a de cada disciplina sino que apuntes a horizontes de enriquecim iento superador, construyendo prism as m óviles para la investigación social com prom etida, seria y de calidad.

De est a m anera se j ustifica nuest ra preocupación por la conform ación de los suj et os sociales, en especial por la concepción que est e enfoque crít ico t iene de los m ism os en tant o producto- productores de la sociedad y el st atus que les concede com o condensadores- constructores de historia perm ite situarlos en un lugar privilegiado de estudio. La necesidad de invest igar procesos cont em poráneos que se conj ugan en tiem pos dado- dándose nos obliga a t rascender el ám bit o t eórico explicat ivo para sit uarnos en un contexto de conocim iento histórico- político ( Zem elm an 1992) . De este m odo, el estudio del present e dándose com o en el caso de los suj etos sociales cont em poráneos nos enfrent a con lo act ual y las pot encialidades de futuro no “ captables” ( pensables) por m edio de sist em as hipotéticos- deductivos, ni suj etos a una cont rastación “ clásica” ( 6) . Est o supone que el esfuerzo de invest igación se ancla en la reconstrucción teórica a partir de lo concreto y que, en un proceso de abst racción, pueda considerar relaciones y posibles hist oricidades de los m ecanism os de const it ución de suj et os y subj et ividades. Para pensar la realidad m ult idim ensional, com plej a y en m ovim ient o, la m anera de invest igación t iene que t ener la capacidad de ser m óvil y adapt able. En efect o, la epist em ología crít ica busca la aprehensión problem at izadora com o form a de reconst ruir y abordar los procesos sociales que nos perm iten encontrar sentidos y las potencialidades del dado- dándose ( 7) . Pero adem ás enfoca su at ención, especialm ent e, en la construcción de suj etos sociales capaces de acción transform adora de la hist oria ( De la Garza 2001b: 118) .

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N u e va s for m a s de t e or ía s

La com plej idad del desafío de pensar los suj etos sociales tiene un correlat o en la necesidad de reconsiderar las form as y los m odos de hacer t eoría social en perspect iva de invest igación em pírica. En efect o, es im prescindible avanzar una nueva m anera de concebir la m anera de hacer teoría que pueda funcionar com o alternat iva al sist em a axiom át ico conocido y en una nueva función en la investigación social. De este m odo, la teoría podría dej ar de ser un esquem a cerrado escindido que se “ aplica” en un caso concreto para ser parte m ism a de la t area de la investigación en ciencia social. Esto supone poner en cuest ión dicotom ías heredadas del positivism o com o niveles de lenguaj e ( algo advert ido por Carnap) y el problem a de los observables/ inobservbles, a la vez de rever la vinculación ont ología- teoría- epist em ología- m et odología- técnicas.

Esta preocupación por elaborar nuevas form as de t eoría llevó a Enrique de la Garza a proponer el concepto de t eoría com o configuración ( De la Garza 2001b) que avanza en la consideración del esquem a t eórico com o una red o árbol en cuyo cent ro se ubican los conceptos vertebrales, lógicam ent e m ás consistentes pero que en sus ram ificaciones puede acept ar discont inuidades. Est a concepción, por ej em plo, propone ret om ar la idea de un cont inium ent re “ observables e inobservables” considerando niveles de abstracción diferentes ( De la Garza 2001b) . Concebir la t eoría com o una configuración nos habilita para abandonar form as estándares vinculados a sist em as axiom áticos deduct ivos rígidos y proponer nuevas articulaciones, incorporando diferentes niveles de lenguaj es y claridad en los concept os. Por lo t ant o, perm ite una invest igación m ucho m ás plást ica que se reconfigure en el m ism o proceso ( algo fundam ental cuando nos ocupam os de realizar reconst rucciones de sentidos de grupos sociales involucrados en acciones colect ivas, com o verem os luego) . Est a visión abre la posibilidad de que el proceso de investigación em pírica reconfigure aspect os t eóricos, contribuya a replanteos en diferent es niveles ( desde ontológicos hast a m etodológicos y técnicos) .

En definit iva de lo que se t rat a es de poner en cuest ión la om nipresencia del sist em a axiom ático ( hipotético- deductivo) que conlleva el diseño de investigación que privilegian lo explicat ivo por sobre lo com prensivo.

La pe r spe ct iva de la subj e t ivida d pa r a e l e st u dio de los m ovim ie n t os socia le s

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Una cuest ión fundam ent al, en est e sent ido, es de índole de enfoque: no confundir niveles de análisis, que en est e caso supone distinguir m ovim ientos sociales, de suj et os sociales, de subj et ividad colect iva, de subj et ividad individual, de organización del m ovim ient o, et c. Com o ej em plo de lo anterior proponem os t rat ar a cont inuación una t ríada concept ual que t iende a confundirse en los est udios sociales ( subj etividad colectiva, suj et o social y m ovim iento social) ; precisarlos con claridad analítica es un paso im port ante en m ej ores lugares para pensar los procesos de m ovilización social y acción colect iva.

La idea de subj etividad colect iva la ret om am os a part ir de los t rabaj os de Enrique de la Garza ( 2001) , quien propone la idea de estudiar las configuraciones subj etivas para dar sent ido. En otras palabras, la subj etividad colectiva es pensada com o un proceso de dotar de sentido a sit uaciones com partidas a partir de m ovilizar códigos que pueden provenir de diferentes cam pos ( cognitivo, em otivo, ét ico, estético) . Esto lleva a dos preocupaciones fact ibles de ser estudiadas em píricam ente. Por un lado, las form as en que se const ruyen esos sent idos y, por ot ro, las m aneras de conform ar sent ido ( articulación de códigos discursivos) y de operar en el razonam iento cotidiano. El prim ero se vincula al concept o de cultura com o un proceso de acum ulación, sedim ent ación, y disput a por sentidos. Evident em ente est o t iene una referencia en Gram sci ( 1977) y su noción de hegem onía, puest o que desde esa perspect iva es posible est udiar los m odos de dom inación sim bólica e ideológica, al m ism o t iem po que las resist encias, en especial al reconst ruir procesos hist óricos para el est udio del present e. En efect o, una noción de cultura que adm it a sent idos dom inantes ( pero t am bién la persist encia de est ratos sem ánticos subalternos) , conllevará una m ej or ubicación para pensar la const rucción de discursos y acciones t endientes a poner en cuestión el orden social a partir de un estudio histórico- social de las subj etividades subalt ernas. El segundo cam po a est udiar en la subj et ividad involucrada en el m ovim ient o social est á com puesto por las form as de articular los códigos provenient es de la cult ura y la producción de razonam ient os que pueden tener com o conclusión algo propio del silogism o práct ico arist ot élico: la acción. En est e punt o es preciso señalar que no necesariam ente el procedim iento de razonam iento que habilita la acción debe respet ar crit erios lógico- form ales; antes bien su origen y validación procede de una m ult iplicidad de m ecanism os present es en el sent ido com ún.

Aquí se destacan dos cuestiones: en prim er lugar que la configuración de la subj etividad colectiva es altam ente m óvil y puede ser pensada con altos grados de cont ingencia, adem ás la art iculación de códigos provenientes de diferentes cam pos produce una resem ant ización del conj unt o, a la m anera de los elem entos del discurso. En otras palabras, los códigos no son cerrados, si no que se m odifican al ser m ovilizados j unt os con ot ros por su carácter indexal ( 9) . Est o nos lleva a ot ro de los ej es im port ant es para el est udio de las subj etividades: los m odos del razonam ient o en la vida cot idiana. En efect o, la vuelt a al m undo de la vida ( o los m undos) supone un desplazam ient o t eórico que la herm enéutica, la fenom enología y el int eraccionism o com parten ( 10) . En este caso es im portante recuperar los aportes de Alfred Schüt z y Agnes Heller, quienes desarrollaron im portantes categorías para estudiar las form as de razonam iento en la vida cotidiana y la construcción de los sent idos com unes com o la idea de t ipificación ( Schüt z y Luckm ann 1997: 35) , analogía o hipergeneralización ( Heller 2002) .

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y los suj etos sociales. La conform ación de un suj eto, si recuperam os la t radición filosófica, sugiere la perm anencia dinám ica de una ent idad. En el caso de los suj et os sociales, podem os referirlos a la persist encia de la m ovilización de estas subj et ividades colectivas, la conform ación de una m em oria hist órica y la const it ución de una identidad. Con esto podem os avanzar en la detección de cam pos fért iles para el estudio em pírico de los suj etos sociales a partir de su hist oricidad y su universo sim bólico. En est e punt o reconst ruir los sent idos colect ivos aglut inant es, las m iradas de aut ocom prensión y la elaboración de las alteridades son elem entos de sum a im portancia y densidad epist em ológica.

Ahora bien, es necesario destacar que en nuestra perspectiva no bast a con la form ación de un suj et o social para hablar de m ovim ient o sociales. En est e punt o podríam os sint etizar que aunque t odo m ovim iento social supone uno o varios suj et os sociales, es posible encont rar suj etos sociales sin capacidad de m ovilización. En efecto, urge com o una de las tareas m ás acuciant es en la epistem ología de los suj etos sociales el identificar aspect os, categorías, situaciones, cualidades y elem ent os que perm it an pensar la relación de un suj et o con un m ovim iento social. Hugo Zem elm an ( 1987a) profundiza el concept o gram sciano de “ voluntad colectiva” con el fin de hacerlo de m ayor operat ividad para la investigación em pírica y podem os incorporarlo com o un ám bito clave para indagar tanto la capacidad de acción colect iva com o sus alcances y lim it aciones en la disput a por el horizont e de la sociedad. En t ant o la volunt ad colect iva rem ite a una “ disposición para la acción” es un ej e clave para la investigación de los m ovim ient os sociales. Este m om ent o est recham ente vinculado a la decisión, com o señala Em ilio de Í pola ( 2000) , fue m arginado por las teorías de la acción y result a un avance recuperarlo. Adem ás de la volunt ad colectiva podem os señalar t res espacios analít icos im port ant es para el est udio de los suj et os sociales capaces de acción colectiva ( los m ovim ientos sociales) que involucran al plano de la subj et ividad colectiva: el prim ero es la construcción de la “ dem anda social” ( Laclau 2005) sobre la que se erigen y am algam an ot ras dem andas, el segundo son las form as de acción colectiva ( repert orio según Tilly 1978) que los suj etos construyen para m ovilizarse y art icular la prot est a social, el t ercero es el proyect o ( perspect iva de futuro) que los suj et os elaboran com o form a de im aginar un horizont e diferent e al presente. Est os t res tópicos son cent rales y sum am ente densos para la investigación social, no obst ante es necesario pensar las dificult ades m etodológicas devenidas de identificar estos espacios com o cent rales en la investigación de los m ovim ientos sociales ( 11) .

N ot a s m e t odológica s pa r a e l e st u dio de los su j e t os y m ovim ie n t os socia le s

Com o una form a de aportar al debate y sin pretensión alguna de clausurar senderos de indagación propondrem os, seguidam ente, un conj unt o de ej es, tem át icas y perspect ivas m et odológicas que pueden cont ribuir a repensar form as de investigar los m ovim ient os sociales. El prim er punt o es una búsqueda de concordancia ent re las concepciones epistem ológicas sust entadas ( basadas en aspectos de índole ont ológica) y las m etodologías ( e incluso las técnicas propuestas) . En este punto consideram os que la investigación de los suj etos sociales puede lograr m ej ores posiciones de invest igación si se art icula dos corrientes: por un lado, el const ruct ivism o y por ot ro, la herm enéut ica.

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constant e en que int ervienen los suj etos en situaciones en diferente grado condicionadas por factores estructurales m últ iples. De la corriente herm enéutica, por su parte, es posible retom ar la relevancia de poner el acento en la const rucción social de la realidad y cóm o la propia práct ica cient ífica supone una const rucción del obj et o com o realidad social ( construcción suj et a tensiones y siem pre problem ática) . Esta idea, en el plano epistem ológico, nos acerca al problem a de la “ doble herm enéutica” . Es decir, si el m undo hum ano contiene una producción social de significados y el m undo de la vida es el espacio de esa producción ( y reproducción) ; necesariam ente quién se proponga construir conocim ient o se verá inm erso en ese m undo y com o part e de la intersubj etividad en un espacio interpretados antes por otros ( científicos y legos) . Esto se vincula, a su vez, con la necesidad de at ener a la incorporación de distintos tipos de lenguaj es en el t ranscurso de la investigación, desde los lógico- form ales, incluyendo un lenguaj e cient ífico- social, hast a el propio lenguaj e de la vida cot idiana a los que nos hem os referido antes. En est e plano, la posición que est am os esbozando es concordant e con la idea herm enéut ica básica en el plano que nos com pet e: que la realidad social ( que se const ruye) es un plexo de significados y que una de las tareas de las ciencias sociales ( que no las agot a) es interpret ar un m undo que está interpretado por los suj etos a partir de procesos de “ dar sent ido” .

Esta incorporación de la herm enéutica es concordante con la proposición de privilegiar la reconst rucción sobre la explicación, pero la reconst rucción aprehensiva t iene com plej idades para superar la necesaria fase de la “ descripción articulada” . Para ello se requiere de una t area orientada a considerar tanto las pot encialidades del proceso hist órico com o sus lim it aciones. Lo anterior es indisociable de un m ovim ient o dialéct ico del pensam ient o ( concret o- abst ract o- concret o) orient ado a la form ación de nuevos conceptos y búsqueda de interpretaciones alt ernativas ( Zem elm an 1992: 217) . Esto conduce a que la atención del invest igador se concentre en la observación de lo concret o ( que nunca, claro, es pura) y luego al m om ento de la art iculación de lo fragm entario en una unidad abst ract a que post ula relaciones, sent idos y significados que construye ( produce) la reconstrucción de lo concreto articulado ( 12) , para luego avanzar nuevam ente en la m irada de la realidad hist órico- social. Así, puede ent enderse que la propuest a epist em ológica se sit úa en un proceso de const rucción-reconstrucción de la teoría com o el ej e art iculador del proceso de invest igación que conj uga herm enéut ica con dialéct ica.

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Con lo dicho hast a aquí resulta evidente que el cam po de los sentidos socialm ente const ruidos se const it uye en un ám bit o de invest igación relevante para est udiar las subj et ividades sociales. Asim ism o, em erge la im port ancia de indagar en las form as en que los suj et os colect ivos se const ruyen a part ir de art icular subj etividades colect ivas, en part icular aquellas que perm it en la acción y habilit an la concreción de m ovim ient os sociales. En est a línea, para enfocar la at ención en los sent idos const ruidos socialm ente para conseguir la acción colectiva y analizar las potencialidades que estos tienen en lo que se refiere al orden social, son necesarios diseños m et odológicos orient ados a reconst ruir esos com plej os procesos de dar sent ido m ent ando subj etivam ente ( Weber 1980, Schüt z 1995: 82) . Un cam po que result a fértil para el estudio debe recuperar los aportes de dist intas vertient es que sustentaron, básicam ente, t écnicas de invest igación cualit at ivas. Para una observación-reconstrucción de las configuraciones subj etivas- colectivas es dest acable el intento por art icular y com plem entar un andam iaj e m etodológico const ruido sobre dos concepciones:

( a) Por un lado, a part ir del rescat e de las preocupaciones del int eraccionism o sim bólico, el cual ha defendido que los sent idos se realizan ( act ualizan) en la interacción en un devenir asociado a la conform ación de la int ersubletividad. Por lo t ant o, no habría posibilidad de concebir sentidos propios de la conciencia ( en tant o esta sería de algún m odo “ inaccesible” ) y la form a de acceder a ellos se ubica en las interacciones sociales fácticas. De este m odo, para que un sentido se conviert a en “ social” , debe darse en la int eracción y com o form a intersubj et iva. De est a condición es necesario const ruir “ observables” en el propio trabaj o de cam po. Aquí resalt an com o principales t areas la observación sist em át ica y la int erpret ación de las sit uaciones, acciones, interacciones, discursos, form as dialógicas, expresiones corporales, debates, form as de m ovilización con el obj et o de const ruir indicadores ( en t ant o signos reconocibles). Estos signos- indicadores no son necesariam ente unívocos ni fact ibles de cuantificar ( aunque com o tarea de investigación es posible precisarlos y cuantificarlos) , pero nos perm itirán realizar las int erpret aciones ( at ribuciones de sent ido por el invest igador a part ir de int erpret ar el signo) .

( b) Por otro lado, algunas corrientes han defendido la capacidad de reflexividad de los suj et os, en t ant o dot ados de conciencia est os pueden dar cuent a de sus propios act os y m ot ivaciones, aunque estas sean m ediadas por j uegos de olvido/ m em oria, represión, art iculación, resem ant ización, et c. Si la posición desde el interaccionism o tiene com o cóm plice m etodológico a la observación, el reconocim iento de la conciencia viene am arrado a la entrevista ( en sus dist intas variantes de acuerdo al caso) en t orno a los sent idos at ribuidos por los suj et os ( individuos y grupos) . Est e elem ent o agrega una part icular m irada para indagar en los diferentes significados m entados a sit uaciones part iculares en la búsqueda de una reconstrucción de los procesos de dar sentido.

En efect o, el cruce de técnicas en el t rabaj o de cam po es fundam ent al com o form a de ilum inar diferentes aspect os del proceso hist órico obj etivado. En efecto, por un lado m ediante observación es posible realizar reconst rucciones de los sent idos a part ir de los signos ( creación, m ovilización, reproducción puest os en j uego en las interacciones en espacios sociales) . Mient ras que, por ot ro lado, a t ravés de diferentes t écnicas de ent revist as es posible buscar una reconstrucción del sentido at ribuido por los propios suj et os.

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invest igación. De este m odo la tarea de cam po debe sint onizarse a los post ulados ont ológicos de la cont ingencia y la apertura. Tant o las form as de observación ( participante, no participante, etc.) com o los lugares, t iem pos, m odos deben ser adecuados al problem a de investigación y capaces de readapt arse en el transcurrir de la t area de invest igación. Las paut as y guiones pueden ayudar de m ucho para sistem atizar la inform ación pero al tratar de estudiar suj et os y m ovim ientos sociales es preciso poner en práct ica una vigilancia etnográfica para identificar situaciones que puedan brindar m aterial para una m ej or com prensión. Algo sim ilar sucede con las ent revistas. Es ciert o que el prolij o trabaj o de const rucción de pautas y guiones de ent revistas ( sean estas cerradas, abiertas, en profundidad, individuales, grupales, et c.) es una t area im port ante en la invest igación. Pero adem ás, la flexibilidad en las ent revistas puede ofrecer m ej ores perspect ivas, m ediante la tarea de aj ustar nuest ros inst rum ent os de const rucción de inform ación.

Re fle x ion e s fin a le s: ca m in os a bie r t os y t a r e a s pe n die nt e s

En est e artículo hem os planteado una serie de asuntos que m ás que procurar cerrar el debate, propone ordenarlo desde una perspect iva particular y orient ada hacia la const rucción de una epist em ología crít ica para el est udio de los suj et os sociales. En el plano ontológico hem os argum entado sobre la necesidad de una profunda reflexión que incorpore los principales aportes en esta tem ática desde la filosofía política y la teoría social. La frecuent e om isión y desatención a este ám bit o ha conducido a aporías en la investigación de los suj etos y m ovim ientos sociales que es necesario superar con un serio replanteo del t em a. En est e punt o es im prescindible profundizar las reflexiones sobre ontología social y filosofía de la hist oria para un sust ento m ás sólido de las investigaciones em píricas en un nuevo paradigm a al situarlas en una perspectiva m ás abarcadora.

En lo que concierne al planteam iento de la epistem ología crít ica es im prescindible tem atizar aspect os propios del quehacer cient ífico- social desde est a perspect iva. Aspect os diversos com o la form ulación de teorías, la analít ica del lenguaj e, los procesos de validación, j unt o a las im plicancias polít icas de las t eorías y las epist em ologías son t em át icas que requieren de un esfuerzo int elect ual por part e de los científicos sociales com prom etidos en esta corriente.

Por su part e, la reflexión m et odológica, en est e m arco concept ual requiere de la elaboración de program as conj untos para elaborar andam iaj es ( acordes a las dim ensiones ont ológicas y epist em ológicas) dest inados a la com prensión de los suj et os sociales. Vinculado a lo anterior, encont ram os com o una de las tareas m ás determ inantes es el trabaj o sobre las estrategias, las t écnicas y los instrum ent os de invest igación en el plano que nos ocupa para m ej orar las posibilidades de realizar invest igaciones em píricas.

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desarrollando, avanzar en la conform ación de una epistem ología de los suj et os sociales, en tant o condensadores de hist oricidad y product ores de hist oria, es una tarea urgente en este cam ino.

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N ot a s

( 1) En est e ej e se j uega la posibilidad del enfoque de superar la dualidad m icro- m acro y subj etivo- obj et ivo para int egrarlos sint ét icam ent e en la teoría.

( 2) Especialm ente se refiere a los trabajos de Alain Touraine ( 1978, 1987, 1997) y Alberto Melucci ( 1994 y 1999) .

( 3) En est e paradigm a se incluyen desde los trabaj os de la “ Teoría de la Movilización de Recursos” original de Mc Charty y Zald ( 1977) , hasta trabaj os m ás recientes enm arcados en preocupaciones por el llam ado “ proceso polít ico” ( Tilly 1978; Mc Adam s 1994; Tarrow 1994) .

( 4) En esta corriente se destacan los trabaj os de Claus Offe ( 1985 y 1988) .

( 5) Gan parte de la ciencia política positiv( ist ) a cont em poránea hace caso om iso al debate ontológico, de esta m anera recaen en una naturalización del m undo social.

( 6) Adem ás las form as de validación del conocim ient o rígidas del t ipo “ cont rast ación” funciona com o un crit erio de dem arcación ent re ciencia y no ciencia que conduce a posiciones poco fructíferas. Con esto no descalificam os a priori form as de investigación de este tipo, com o t am poco entradas em inent em ente cuant it at ivas en la invest igación social, por el cont rario de lo que se t rat a es de const ruir en cada caso las m ej ores form as y categorías para pensar los problem as sociales y trabaj ar en sus soluciones. En un program a de invest igación integral y m ult idisciplinario es fact ible conceder que habrá fases de trabaj o m ás “ duras” con base en m ét odos cuantitat ivos út iles para construir y sistem atizar grandes caudales de inform ación.

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( 8) En t al perspect iva, uno de los problem as t iene que ver con la propia subj et ividad del investigador que atribuye sentidos a las acciones de los suj etos. Si bien creem os que la at ribución de sent ido es constitutiva del orden social y que es necesario alej arse de las t esis realist as ingenuas que pretenden “ dar cuent a de la realidad” con una idea isom órfica del conocim ient o, t am bién consideram os que es necesario m ant ener una alerta intelectual para abordar los fenóm enos hist óricos con rigurosidad. Este aspect o conlleva un problem a ét ico- polít ico “ cuidarse de no im poner interpret aciones part iculares de la realidad que despiertan apetencias por un determ inado futuro, pero que no se cont ienen ni siquiera potencialm ente en el suj eto” ( Zem elm an 1997: 23) . Tal vez la noción de “ vigilancia epistem ológica” que ha desarrollado Bourdieu pueda prevenirnos contra la “ sobreatribución de sent ido” a partir de las expect ativas que com o suj et o t iene el invest igador.

( 9) Por ej em plo: quien observa un aut om ovilist a que se pasa un sem áforo en roj o, m oviliza para significar esa sit uación elem ent os cognit ivos - el roj o com o indicador de alto- y em ot ivos - indignación por la violación de una norm a y el consiguiente peligro para el t ranseúnte. Ninguno de esos signos aislados alcanzan para producir un sent ido part icular a esa situación: el sentido es una producción de los códigos que se art iculan y de las form as en que se lo hace.

( 10) Autores com o Melucci ( 1994 y 1999) han recuperado el espacio de la vida cotidiana com o una de las claves para el est udio de los m ovim ientos sociales. No obstante, la incorporación que proponem os del m undo de la vida se orienta en una dirección - aunque com plem entaria- algo diferent e: la pregunta por la construcción de subj et ividades con um bral de acción colect iva.

( 11) Es evident e que m uchos de los est udios em píricos sobre m ovim ient os sociales han incorporado estas dim ensiones. Para el caso de Am érica Lat ina estos ám bit os son recurrent es y pueden rast rarse desde est udios clásicos prom ovidos por CLACSO y FLACSO en la década del ochenta ( i.e. Calderón 1986) hast a los trabaj os recient es ( i.e. López Maya 1999) , no obstant e es difícil afirm ar que exist e una perspect iva t eórica heuríst ica para el est udio de los suj et os y m ovim ient os sociales en Am érica Lat ina.

Referencias

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