UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MÉXICO
PROGRAMA UNIVERSITARIO
MÉXICO NACIÓN MULTICULTURAL
DIPLOMADO JUSTICIA Y PLURALISMO
VI GENERACIÓN, 2012
“Los niños de la calle en la Ciudad de México, y la posibilidad
de que algunos sean de origen indígena; como un problema
social y como influye su entorno”
Índice
Página
Introducción 3
I. El planteamiento del problema de los niños de la calle 6
II. Una hipótesis sobre el origen de algunos niños de la calle 7
III. El impacto social que tienen los niños de la calle 10
IV. El ciclo de los niños de la calle 12
Conclusiones 14
“Los niños de la calle en la Ciudad de México, y la posibilidad de que algunos sean de origen indígena; como un problema social y como influye su entorno”
Introducción.
El problema de los “niños de la calle”, es uno de los más graves problemas sociales que
vivimos en la actualidad en las grandes metrópolis, lo que me motivo a investigar para el
Diplomado Justicia y Pluralismo del Programa Universitario México Nación Multicultural,
de la parte de Derecho Humanos, con un enfoque en el que planteo que estas personas
pudieran tener en los orígenes de sus familiares ser posibles migrantes de poblaciones del
interior de la República y por lo mismo puedan tener alguna raíz indígena.
Este grave problema va creciendo y lo padecemos en la actualidad todos los habitantes
de esta gran metrópoli, donde casi a diario y en cualquier lugar nos encontramos con
personas que viven en esta condición, a los que se podría considerar que no viven como humanos, que se les ha llamado “niños de la calle”, que entre muchos grupos existentes
en la Ciudad de México conviven también con jóvenes y adultos, según el padrón de la
Secretaría de Protección Civil del Gobierno del Distrito Federal, hay aproximadamente
siete mil personas en situación de calle, la mayoría concentrada en las delegaciones
Cuauhtémoc y Venustiano Carranza, nota del Periódico Crónica, el 5 de enero 2010,
página 12, por lo que a la fecha se estiman sean diez mil en la Ciudad de México.
“El censo realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para las Naciones Unidas para la
Infancia y por el Gobierno del Distrito Federal en el año 1995, contabilizó 13, 373 niños y niñas
en situación de calle, de los cuales 11,523 eran niños en la calle y 1,850 niños de la calle, o sea
que la población de menores que vivían en la calle representaba únicamente el 13.84 % de la población total de niños en situación de calle”. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia,
Gobierno del Distrito Federal, II Censo de los niños y niñas en situac ión de calle: ciudad de
México, UNICEF, ciudad de México, 1996.1
Los “niños de la calle” se ubican principalmente en las Delegaciones céntricas del Distrito
Federal, que son: Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Venustiano Carranza, pero también están
en cantidad considerable en las Delegaciones Gustavo A. Madero, Coyoacán, Iztapalapa
y Benito Juárez. El problema se da mayormente en esas Delegaciones porque es en
donde se concentra el mayor número de comercios que son muy frecuentados y ahí se da
una mayor movilidad de la gente.
1
En cuanto a estos actores, presentan ciertas condiciones por lo que no se les puede
censar para saber cuantos son en realidad, porque por lo general son seminómadas que
andan vagando por diferentes lugares de la ciudad, van de un sitio a otro y luego
regresan; pero cuando se dan programas de apoyo social por parte del Gobierno del
Distrito Federal o de alguna institución de asistencia social privada o religiosa, aparecen
en gran número de manera espontánea en el sitio donde se efectúa el reparto. “Durante
una etapa de su vida en la calle, los niños y adolescentes que han roto el vínculo familiar
se hacen fuertemente nómadas, viajeros incansables. Esta etapa de nomadismo suele
darse una vez que el menor tiene suficiente confianza en sí mismo, es decir, cuando ya
tiene algunos meses viviendo en la calle, pero antes de que se establezca definitivamente
en alguna ciudad importante, en la cual establezca lazos de amistad, redes de apoyo y/o de “clientes” para los artículos que roba”.2
En la actualidad esa población flotante que habita en la Ciudad de México, tiene
características diferentes a las de hace apenas unas décadas, esto debido a la difícil
situación económica que vive la población, que se da también en el resto del país, pero es
más notorio en esta ciudad, que es una de las más grandes del mundo, considerada como
la tercera por el tamaño de su población, y debido a eso se originan muchas de las causas
de los problemas, y la más grave en la actualidad es la crisis económica, como señalan
las siguientes notas periodísticas:
“Magdy Martínez Solimán, representante del Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (P NUD) en México, afirmó que la pobreza alimentaria en el país se aceleró en los
últimos dos años. Es decir, en los dos últimos años el número de mexicanos en pobreza
alimentaria -gente sin recursos suficient es para adquirir la canasta básica- pasó de 14.5 millones a 19 millones”. Periódico Crónica, 22 de noviembre 2009, Mariana Viayra Ramírez.
Pág. 3.
“Los datos difundidos sobre el crecimiento de los índices de pobreza alimentaria en México son
alarmantes. En solo dos años la población de mexicanos que no tienen suficient e para comer creció en un 31 por cient o”. Periódico Crónica, 26 de noviembre 2009, Lo bueno… lo malo… lo
feo, Pág. 15.
“Cifras dadas a conocer por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe: En México
hay 37 millones de pobres y 12 millones de indigentes. La mitad de los habitantes del país, que fue descrito alguna vez c omo “Cuerno de la abundancia” es pob re. Es un dato escalofriante,
desalentador y muy peligroso”. Periódico Crónica, 22 de noviembre 2009, Juan Manuel Asai, Códic e – datos duros, durísimos, Pág. 4.
2
“En México el número de pobres aumento en 3.1 por ciento, en tanto que en el resto de América Latina aumentó en 1.1 por ciento”. Periódico Crónica, 22 de noviembre 2009, Luis
Manuel Guerra. Pág. 38.
“Llama mucho la atención el manejo del Presidente en torno del desempleo: no es un problema
económic o, es una cuestión demográfica. Si no hubiera gente, resumen s us ideas, no habría
desempleo. Veamos. Si cada año se agrega un millón de jóvenes a la demanda de t rabajo y
nada más generamos medio millón de plazas en tres años, pues entonces nos sobran dos
millones y medio de personas. ¿Entonces faltan empleos o sobran mexicanos?, o las dos cosas”. Periódico Crónica, 26 de noviembre 2009, Rafael Cardona, Pág. 3.
“En momentos en que le país enfrenta el peor crecimiento de la pobreza en las últimas
décadas, cuando más de 8 millones de mexicanos pasaron de ser po bres a la pobreza extrema
en los últimos dos años, y justo cuando se anuncia que en el 2010, otros 6 millones de
mexicanos pasarán a vivir en condiciones de pobreza”. Periódico El Grafico, 10 de diciembre
2009, Opinión, Pág. 13.
Esto ha desencadenado una serie de problemas, como son: crisis emocional y crisis en
las instituciones: como la familia que ha decreciendo el número de parejas a causa de su
desintegración, otras causas es la pérdida de valores, la actitud de desinterés general (el
valemadrismo), la enajenación; el incremento de la drogadicción, entre las más graves,
que están causando muchos problemas en la población, sobretodo en tiempos recientes,
y este problema puede aumentar de manera que en el futuro nos podría rebasar y
entonces padecer una serie de situaciones mucho más difíciles para la sociedad, ya que
se incrementaría su número y aumentaría la delincuencia; como es la trata de personas y
de menores, la prostitución, el robo, la promiscuidad, la suciedad y la mugre en lugares
públicos y en lugares abiertos, porque se orinan y defecan en la vía pública, haciendo que
se reproduzcan piojos, pulgas, chinches, moscas, perros callejeros y se incrementen los
malos olores y la mala imagen, con todos los riesgos de salud publica para la sociedad.
En este ensayo para el Diplomado Justicia y Pluralismo, del Programa México, Nación Multicultural de la UNAM, planteo una hipótesis, “que debido al desarraigo de sus familias
y la carencia de identidad, los niños de la calle en su gran mayoría no tienen conocimiento
donde nacieron y mucho menos de donde son sus padres, posiblemente sean hijos de
migrantes pobres que llegaron de provincia y no pudieron encontrar una oportunidad para mejorar, por lo que se quedaron en la total marginación”.
Los objetivos que se persiguen, son tratar de señalar este problema, y al mismo tiempo describir como viven esa cruel realidad los “niños de la calle”. La metodología para hacer
este trabajo, fue un ejercicio de memoria etnográfica sobre algunos casos que en trabajo
empírica, apoyado en una serie de lecturas sobre el tema que sirvieron como marco
teórico para tratar de presentar de la mejor manera este ensayo.
I. El planteamiento del problema de los niños de la calle.
El grave problema que se plantea, lo vemos y vivimos todos los días en la Ciudad de
México, y ante el cual nos sentimos impotentes, por la gravedad y complejidad del caso,
ya que se trata de seres humanos que sienten y sufren al igual que nosotros.
Este problema es un síntoma de la sociedad capitalista actual, dentro de la teoría
económica del neoliberalismo, concretamente del mundo globalizado; porque su origen
esta en lo económico y es un reflejo real del modelo económico del sistema capitalista, que
se basa en la explotación del hombre por el hombre, y por esa situación es un problema
que esta creciendo, por lo cual se vuelve aun más grave ya que se considera como un
problema muy complejo, por lo que es necesario plantear alternativas para tratar de encontrar una posible ayuda a la difícil situación que se describe. “Porque, en realidad,
quien abandonó a estos niños fue el sistema socioeconómico y la sociedad en su conjunto.
Al explotar a diario al padre de familia, le orilló al cansancio existencial y, pagándole mal,
obligó a la madre a salir para trabajar. Los niños fueron quedando de lado, sin cariño, sin pan, sin un sitio propio. Y entonces tuvieron que salir a la calle para buscar la vida”.3
Entre las causas que podemos considerar para que se diera este problema, como la
principal es la crisis económica que vivimos actualmente, ante la grave situación que
guarda el país en este renglón; dándose la explotación y depauperación de las clases más
desprotegidas y más pobres, que los arroja al desempleo que viven muchas familias por el
fuerte problema laboral y que desemboca en una verdadera crisis social.
“El punto de referencia de estos niños es efectivamente la calle y en particular los espacios
públicos que se han apropiado dentro de una misma colonia habitacional, pero también
permanecen periódicamente en espacios privados: instituciones caritativas, domicilio familiar,
hoteles y casas o edificios abandonados. Además, su estancia en dicho espacio puede s er
interrumpida por reclusiones en la correccional o en cent ros de rehabilitación. Por lo tanto,
cuando indican que llevan tal número de años viviendo en la c alle, se refieren en realidad al tiempo que llevan fuera del domicilio familiar”.4
3
Fernández, David; Malabareando, la cultura de los niños de la c alle; (E d.) Xalapa-E nríquez, Ver., 1993, Pág. 60.
4
Otro tipo de problemas que esta situación acarrea, son: el educacional, donde se da una
gran deserción a causa de la misma pobreza, ya que tienen que abandonar la escuela a
temprana edad para ponerse a trabajar y así poder llevar ingresos a su familia o en todo
caso para ellos mismos; que como seres con necesidades básicas tienen que c ubrir y en
la actualidad se vuelven principalmente materiales. Hay que considerar que la sociedad
también es culpable porque participa para que este problema se mantenga, pero que al
mismo tiempo se ve afectada debido a la gran delincuencia que se da entre esta
población, como es el alto grado de drogadicción, llegando en este estrato a ser de hasta
el 98%; también se da la prostitución en general de los dos sexos, habiendo una gran
promiscuidad entre ellos mismos, aunado a la explotación por parte de los cuerpos
policíacos, que los maltratan y extorsionan por diversas causas.
Pertenecemos a una sociedad que está generando sus propios problemas en las
estructuras básicas de la población, y por esas condiciones se ha incrementado este
problema, que siempre ha existido entre la población marginada , pero en las últimas
décadas se ha vuelto alarmante la población creciente, tornándose realmente grave, tanto
para las personas en estas condiciones, como para la sociedad que tiene que aceptar
esta situación porque tienen el problema en sus cercanías y conviven con ellos a diario. “El callejero pocas veces se exculpa de sus conductas infractoras. Más bien se jacta y
enorgullece porque sus actos delictivos presentaron un alto grado de dificultad, requirieron
de fuertes dosis de agresividad, ingenio o de resistencia a la policía. Esta actitud obedece, quizá, a la imagen fuerte del yo que lucha todavía por sobrevivir”.5
II. Una hipótesis sobre el origen de algunos niños de la calle.
En el conteo del INEGI de 1995, en el Área Metropolitana de la Ciudad de México,
343,0276 hablaban una lengua indígena, según datos de indígenas en el Distrito Federal.
Definir a los indígenas en la Ciudad de México es complicado, porque el Distrito Federal
recibe gran cantidad de grupos de diferentes etnias migrantes de población muy
diversificada y muchos de ellos ya son originarios de la Ciudad de México, que se han ido
adaptando a la vida urbana, según su cultura y condiciones socioeconómicas, que se
distinguen por su capacidad de integración a la ciudad, pero que continúan en contacto
con su comunidad de origen y reproduciendo sus tradiciones. Esos grupos de indígenas
tratan de encontrar un espacio para subsistir, muchos se han organizado para vivir en
grupos, y algunos ya son de segunda o tercera generación y por lo tanto se consideran
5
Fernández, David; Malabareando, la cultura de los niños de la c alle; (E d.) Xalapa-E nríquez, Ver., 1993, Pág. 65.
6
como población urbana, viven en una situación de discriminación étnica, económica,
cultural, y de exclusión social, en un medio urbano donde no se respeta su lengua, su
cultura, y su forma de organización social, esos grupos indígenas están considerados
como de extrema pobreza. En la Ciudad de México los grupos de mayor presencia son los
mazahuas del Estado de México y Michoacán, triques de Oaxaca, otomíes de Querétaro,
que se encuentran en condiciones muy precarias, en algunos casos hasta de
subsistencia, en general se les ubica en el sector informal y eso hace que estén en
constante enfrentamiento con las autoridades al ser acusados de un sinnúmero de delitos.
Enfrentan problemas principalmente con los policías que muchas veces no los identifican
como indígenas, los niños sufren problemas de abandono y maltrato, también han tenido
problemas de delincuencia y drogadicción, principalmente entre los jóvenes, también son
acusados de delitos cometidos por otros y son víctimas frecuentes de delincuentes,
drogadictos y policías corruptos que los molestan para exigirles dinero.
Frente a la discriminación y actitudes de rechazo que sufren constantemente los indígenas
al reproducir sus costumbres defienden su cultura, como usar la ropa típica, lo que es
rechazado por los jóvenes del propio grupo, dejan de enseñar su idioma a sus hijos. Los jóvenes han ido integrándose en la sociedad urbana, “modernizando” sus ropas, actitudes
y formas de vida. Aunque muchos continúan teniendo una relación de pertenencia a su
grupo y de identificación con los indígenas de su pueblo, pero buscando la forma de
adaptarse para enfrentar los problemas y manteniendo una relación de sentimiento que
han interiorizado que asumen como indígenas y a veces no, según les convenga en su
constante lucha por encontrar un lugar, un espacio o una oportunidad en esta gran ciudad.
Llegaron de sus pueblos buscando mejores oportunidades en la ciudad, escapando de
condiciones de hambre y situaciones tan precarias que existen en sus comunidades de
origen, que fueron los motivos que los hicieron migrar hacia la Ciudad de México. Se
considera que esos indígenas están fuera del desarrollo, son monolingües, rurales que
vienen de un aislamiento geográfico y de comunicaciones en una población dispersa.
Por lo general forman redes con alguna relación de carácter familiar, vecinal, o incluso
comunitaria, que comparten una misma historia y cultura y un sentimiento de colectividad
y de organización, en su proceso de adaptación a la ciudad marcado por la discriminación
y por la segregación, ser indio significa tener una cultura y diferenciarse del mundo que
encuentran en la ciudad. Algunos grupos son más tradicionales con sus costumbres,
siguen hablando su idioma, las mujeres principalmente siguen usando sus trajes
tradicionales y mantienen mayor contacto con su comunidad de origen, porque la ciudad
insertado en la vida urbana, su situación en la ciudad es en condiciones de extrema
pobreza, por lo general habitan en terrenos invadidos donde construyen casas hechas de
lámina sin servicios básicos y en algunos casos viven en los mercados.
Unos viven en vecindades cerca del centro histórico de la ciudad, en edificios muy
deteriorados y en pésimas condiciones, la mayoría dañados desde el sismo de 1985, con
uno o dos baños comunes, un lavadero, sin servicios de luz y gas y con alto riesgo, por lo
que su vida es muy difícil y por lo general los indígenas viven con sus familias aunque en
algunas ocasiones tienen que convivir con personas que no son indígenas. La vida en
esas condiciones muy miserables, hacen que se apoyen mutuamente y exista mucha
solidaridad entre sus miembros, pero eso genera conflictos, porque también existen
problemas en las vecindades entre los propios integrantes del grupo indígena, porque
existe maltrato a sus familiares y a los niños por los mismos vecinos indígenas, además
de riñas entre ellos por lo que acaban dividiéndose por disputas entre ellos.
Se encuentran en una grave situación de pobreza, las actividades económicas a las que
se dedican no son suficientes para que tengan una mejor condición de vida, muchos se
dedican al comercio ambulante en las calles, otros a vender en los mercados, que para
ellos es como una actividad tradicional, ya que fue realizada por sus padres y abuelos.
Algunos hombres trabajan de albañiles, aun así esos indígenas obtienen cuando mucho
para su sustento diario. Además de estos problemas, la venta ambulante a la que algunos
se dedican, hace que tengan problemas con las autoridades, conflictos que son agravados
por el hecho de que sean indígenas, principalmente las mujeres que no hablan o no se
expresan correctamente en español, por lo que no pueden defenderse como debe ser.
Otros se ocupan en vender artesanías y unos se dedican a la mendicidad, principalmente
las madres junto con sus hijos, lo que provoca que estén expuestos a toda clase de
abusos, y tengan contacto prematuro los menores con las drogas, los niños son víctimas
de maltrato, abuso sexual y consumo de drogas, por eso los jóvenes enfrentan problemas
de drogadicción y delincuencia, y en los adultos es muy común problemas de alcoholismo
y delincuencia, también se dan casos de violaciones a mujeres y niños, y hay casos de
abandono o extravío de niños.
Un gran porcentaje de indígenas no asiste a la escuela por su condición de migrantes o
por vivir en situación de extrema pobreza o en las calles, eso hace que no acudan a la
escuela, donde son constantemente víctimas de discriminación y de violencia.
Su condición en la ciudad es en situación de extrema pobreza, la diferencia es que tienen
una herencia cultural y una identidad étnica que los distingue de los demás habitantes,
demás pobladores de la ciudad. En su comunidad de origen la gente del pueblo ya los ven
como de la ciudad y eso es motivo para marginarlos y así se desligan de sus costumbres
e incumplen con los mandatos locales. En la ciudad aun cuando existan lazos de
parentesco, esos grupos se van organizando cada quien por su lado, lo que dificulta una
mayor unión entre ellos, por lo que mantener el grupo unido en la ciudad no depende
únicamente de su origen étnico, sino de diversos factores como la marginalidad en que
viven y los diversos conflictos que enfrentan en la ciudad.
III. El impacto social que tienen los niños de la calle.
Los sitios en donde se ubican los “niños de la calle”, en la Ciudad de México son muchos
y variados por sus características y condiciones, por lo común lugares muy frecuentados
por mucha gente y con comercios alrededor, sobre todo puestos semifijos y ambula ntes,
principalmente de venta de alimentos, cercanos a mercados o próximos a alguna estación del “metro”, son lugares públicos y en cruceros muy concurridos, pero existen sitios que
en algunos caos no están a la vista o se dan en lugares apartados y retirados, donde se
guarecen y esconden de la mirada de la gente, como pueden ser los bajo puentes,
alcantarillas, jardines entre camellones, etc.
Los “niños de la calle” se localizan en sitios muy conocidos como son: la Alameda Central,
la Plaza de Garibaldi, las afueras de la estación del Metro Tacubaya, las cercanías al
Monumento a la Raza, el bajo puente del Circuito Interior o Calzada Melchor Ocampo y
Parque Vía, la Plaza de la Santa Veracruz a un costado de la Alameda Central, las calles
alrededor de la Merced, Calzada Melchor Ocampo o Circuito Interior esquina con Calzada
San Cosme, Av. Paseo de la Reforma y Puente de Alvarado y la calle de Basilio Badillo,
Av. Río Consulado y Av. Insurgentes Norte, Viaducto Miguel Alemán y Periférico, Calzada
de Tlalpan y Viaducto Miguel Alemán, y el bajo puente del Viaducto Miguel Alemán y el
Periférico, en la calles cercanas a la estación del Metro Cuatro Caminos, en los limites del
Distrito Federal con el Estado de México, y también se les ve ocasionalmente en el bajo
puente de Municipio Libre y Calzada de Tlalpan, en la fuente ubicada en Calzada de
Tlalpan y Héroes del Cuarenta y siete, por mencionar algunos sitios en los que es
frecuente ubicar a los niños de la calle. “Antes que nada, podemos ver que se trata de
individuos que están más despojados frente a su entorno y particularmente en cuanto a la
se ven obligados a buscar continuamente un refugio que les proporcione seguridad. Por ello, se desplazan de un lugar a otro al azar y buscando oportunidades”.7
El problema es muy complejo, pensar intentar resolverlo se considera muy difícil, porque
es un síntoma de los problemas que genera la misma sociedad capitalista y de consumo
en la actualidad, aunque es tan viejo que viene tal vez desde hace cuatro siglos, con los
llamados “léperos” en la época de la Colonia.
“Si bien en México el fenómeno del “niño de la calle” tiene una historia que se puede rastrear
desde el tiempo de la Colonia, es a partir de la década de 1980 que se manifiesta con más
intensidad y adquiere may or visibilidad social. La calle se convierte en una alternativa para los
niños y niñas que, por diferentes motivos, abandonan el domicilio familiar; progresivamente,
transforman este escenario en un espacio de vida con formas propias de organiz ación, de convivencia y de supervivencia”.8
Al convivir con ellos, la mayoría de los ciudadanos tiene que soportar las incomodidades
que ocasionan de distintas maneras, como es la molestia de darles dinero, algunas
personas les dan ropa, los comercios que venden alimentos les tienen que dar alguno de
sus productos para que se vayan y no molesten a los clientes, soportar actos delictivos
como: robo, drogadicción, suciedad en que viven, en algunos lugares se tiene que
soportar el mal olor porque se orinan y defecan en las mismas cercanías, y la
promiscuidad que se observa, algunas ocasiones se dan casos que practican el sexo en la
misma vía pública sólo tapados con una cobija.
Al conversar con alguno, les es muy fácil pedir algo que se tiene o se lleva , como una
revista, unos lentes, un refresco, etc., si se les da, después de tenerlo un rato lo tiran o lo
rompen, y lo desechan porque no les costó nada ya que no conocen su valor, y no hacen
el mínimo esfuerzo para hacerse de alguno de esos objetos, por eso no lo aprecian, pero
por lo común la gente anda regalándoles algo, tratando de ayudarlos, lo que no se
soluciona en nada el problema, al contrario lo siguen reproduciéndolo e incrementando. “Las extraordinarias destrezas motrices y verbales, los chistes, una simpatía indoblegable,
serán igualmente herramientas de las que el menor echará mano para poder sobrevivir.
Con frecuencia, como parte de su estrategia, el niño y adolescente callejero buscará
7
Del Río Lugo, Norma; (Coordinadora); Niñez y juventud: Disloc aciones y mudanzas; Ed. Universidad Autónoma Metropolit ana, México, 2007, Pág. 74
8
producir lástima: romperá sus zapatos, usará la ropa más gastada y vieja, fingirá hambre o enfermedad, todo con tal de obtener recursos para vivir”.9
“De acuerdo con los datos obtenidos por encuestas a 85 jóvenes de diferentes zonas de la
ciudad de México, el 51 % trabaja como vendedo r ambulante, limpiaparabrisas o faquir, pero
también ayudando en los puestos de comerciantes. Asimismo, 45 % recurre al robo para
sobrevivir y 86 % se dedica también a la mendicidad. Además, el 9 % se prostituye a cambio de
dinero o de otra mercancía codiciada. Los ingresos son muy variables ya que dependen de la
actividad desarrollada, de la edad del niño y de s us habilidades para reconocer fuentes de
ingresos potenciales. Éstos suelen oscilar entre 30 y 350 pesos por día”.10
IV. El ciclo de los niños de la calle.
La realidad es muy difícil enfrentar este problema por lo complejo, por eso hay que hacer la diferenciación que existen dos tipos de “niños de la calle”, estos son los que viven en la
calle y los “niños en situación de calle”, son los que están por lo general en la calle durante el día, pero no viven en la calle. “Los niños en la calle y los niños de la calle”. El
primer grupo incluye a todos aquéllos que trabajan en la calle en el sector de la economía
informal y que viven con su familia; el segundo grupo se refiere a los niños y jóvenes que
han adoptado la calle como único o principal lugar de vida. Mientras que los niños en la
calle están en este espacio exclusivamente por trabajo, los niños de la calle se han
apropiado de los espacios públicos y han desarrollado estrategias de supervivencia para permanecer en ellos”.11
Los que se ubican como “niños en situación de calle”, son los que tienen un lugar donde
vivir, generalmente es con su propia familia ya sea directa o indirecta, por lo regular con
alguno de sus padres, otras ocasiones con algún familiar consanguíneo, hay que
considerar que también existe gran cantidad que son hijos de madres solteras o
abandonadas y que por este motivo esos menores tienen un padrastro, que comúnmente
los trata muy mal, con agresiones físicas, verbales y hasta sexuales. “Los niños no
siempre rompen los lazos que los unen a sus familias respectivas. Para ellos, la familia
sigue siendo una referencia, aunque no siempre admitida. Aunque con el tiempo las relaciones se debiliten, no siempre se rompen”.12
9
Fernández, David; Malabareando, la cultura de los niños de la c alle; (E d.) Xalapa-E nríquez, Ver., 1993, Págs. 58 y 59
10
Pérez López, Ruth; Perc epciones, usos y practicas de la calle y de las instituciones; Revista Estudios Jaliscienses; número 67; febrero 2007, Pág. 25.
11
Pérez López, Ruth; Niño/joven de la calle: ciudad e integración; Revista Ciudades; Juventud, cultura y territorio; número 63; julio-septiembre 2004, RNIU, Puebla, México, Pág. 38.
12
Estos menores se podrían clasificar por lugar de origen, grupos de edad y sexo, aunque
parece ocioso porque en realidad todos ellos co nviven en una especie de comuna y no se
encuentran en un lugar fijo, ya que parecen nómadas, porque duran en un sitio hasta que
les fastidia, o tienen un problema con alguno de los otros integrantes. Existen casos de los
que ni siquiera conocieron a sus padres, ya que sólo cuentan con un nombre de pila o con
algún apodo, y no saben sus apellidos y ninguno de ellos tiene documentos de identidad y
por lo mismo no tienen personalidad jurídica. Aunque algunos fueron a la escuela
primaria, desertaron por los mismos problemas que los hicieron ser “niños de la calle”,
aunque existen pocos casos que llegaron a estudios a nivel de secundaria, pero estos son
muy escasos y el motivo porque llegaron a vivir en la calle fue a causa de su drogadicción.
“El abandono que el callejero experimenta –aun antes de salir del hogar- le provoc a angustia
cotidiana, agresividad afectiva, masoquismo y ausencia de aut ovaloración. Esta crónica
carencia de afecto –magistralmente retratada por Jorge Amado en sus “Capitanes de Arena”-
se reactiva y agrava por nuevos abandonos y por experiencias frustrantes. El niño se va
llenando de rencores y de odios inconscientes. Encont ramos así que los niños que han pasado
por programas de atención en los que no ha habido continuidad y sí nuevos abandonos, se han
endurecido afectivamente mucho más que aquellos que no han arriesgado nuevas relaciones afectivas”.13
Se les denomina “niños de la calle” a los que no tienen donde vivir, en general ellos
mismos se salieron de su casa por lo múltiples problemas que enfrentaban, entre los más
comunes podemos citar: golpes y maltrato físico, maltrato verbal como gritos y amenazas,
maltrato emocional y psicológico, carencias económicas, alcoholismo y drogadicción
principalmente del padre o padrastro, en ocasiones de ambos en la pareja que son
padrastro o madrastra, de agresión sexual y hasta violación, etc.
“El inicio del problema de la existencia de los niños de la calle s e encuentra siempre una
situación familiar de extrema pobreza, de origen mac rosocial, que provoca el naufragio
completo de los núcleos familiares de las periferias de la ciudad. Y es en los suburbios porque
allí viven los pobres y porque el caos familiar se precipita en muchas ocasiones (en casi el 60%
de los casos) por el tránsito familiar reciente del campo hacia la ciudad.
Entre las constant es que hemos encont rado como causas extremas de des vinculación del
menor res pecto de su familia, en conc ordancia con los resultados de la reciente sistematización
que hiz o la UNICEF del trabajo del MESE en el Puerto de Veracruz, destacan en orden de
importancia, las siguient es:
13
- Alcoholismo de uno de los cónyuges: 80.3 %
- Maltrato: 76. 28 %
- Carencia afectiva. Desinterés por el niño: 69. 3 %
- Obligación del menor de trabajar, sin tener participación en decisiones familiares (explot ación
económic a): 65 %
- Madre autoritaria y conflictiva: 60.2 %
- Abandono de padre o madre: 52 %
- Frecuente cambio de pareja del padre o la madre: 41 %
Por supuesto que en la mayoría de los casos s uelen yuxtaponerse dos o más de las
situaciones señaladas. Lo relevante es que en realidad estamos hablando de la desintegración
familiar como causa del abandono real y/o psicológico del niño que, posteriorment e, lo conduce
hacia la calle. Lo que hemos constatado es que la problemática del niño de la calle es, en
último término, el problema de “las familias de la calle”, de las familias q ue han sido
abandonadas por la sociedad, por el Estado, por las iglesias, y que, entonces, sucumben en su
propio abandono”.14
En ocasiones forman parejas que por lo general no son estables, por lo cual duran unidos
poco tiempo, pero llegan a procrear hijos, aunque existen casos que se mantienen juntos
hasta por años, por lo general es el hombre el que abandona a su pareja, ya sea que se
une a otra o a fallecer por desnutrición y enfermedades no atendidas, drogadicción, por
accidentes y hasta por peleas. Se menciona que en la actualidad estamos conviviendo con la tercera generación de “niños de la calle”, porque algunos ya nacieron de padres que eran “niños de la calle” y algunos ya también tienen hijos, de esta forma todos esos
descendientes han nacido, crecido, viven y mueren en la calle. Por lo que es muy difícil
intentar conocer de donde son o el origen de sus padres, ya que gran parte de ellos ni
siquiera los conocieron y los que los vieron nunca lo preguntaron.
Conclusiones.
El problema es latente y no se puede soslayar, porque existe y es real, por lo cual es una
situación que se debe atender con urgencia y debe ser prioritario, que si se descuida y no
se atiende en la actualidad, puede crecer y desbordarse y en un futuro ser de
proporciones mayúsculas, por lo cual es momento de atacarlo de diversas maneras, este
problema es social que tiene su origen por causas económicas, a continuación se dan
algunas cifras relativamente recientes.
14
“El primer mandatario reconoció que la pobreza alimentaria aumentó de 13.8 a 18.2 millones,
es decir, más o menos 5.5 millones”. Periódic o Crónica, 26 de noviembre 2009, Pág. 5.
“Admite el titular de SEDESOL, Srío. Ernesto Cordero Arroyo, debido a las crisis alimentaria y
económic a, en México aumentó en seis millones el núm ero de personas que cayeron en
pobreza y el porc entaje que vive con menos de 1.25 dólares al día, es de 2.4 por cient o de la
población, esto es en condiciones de pobreza extrema”. Periódico Crónica, 26 de noviembre
2009, Cecilia Téllez Cortés, Pág. 6.
“Seis millones más de pobres en un recuento sin incluir todavía a los depau perados por la crisis
económic a, 700 mil desempleados. Si atendemos la reiterada descripción de Ernesto Cordero
Arroyo, millares de niños van a la escuela con un té y una tortilla untad a de frijoles, lo que en
plata quiere decir millares de niños subalimentados, carentes de los nutrientes mínimos
indispensables para un desarrollo saludable, condenados a limitar su crecimiento intelectual y
físico, con el frágil cuerpo en peligro de muerte por la más leve enfermedad”. Periódico Crónica,
28 de noviembre 2009, Opinión, Contraluz por Aurelio Ramos Méndez – Pág. Uno.
“Nos ha costado mucho trabajo avanzar como para retroceder dos años y eso significa que hay seis millones más de mexicanos en co ndiciones de pobrez a”. Periódico Crónica, 29 de
diciembre 2009, Pág. 6.
“Los gobernadores critican la política social de la presente administración, pues no ha tenido
resultados, cuando la pobreza no ha crecido entre 14 millones de mexicanos, sino en 20
millones en los últimos tres años”. Periódico Crónica, 16 de noviembre 2009, Cartelera Política,
Ángel Viveros, Pág. 2.
“Tras las crisis económica y de alimentos en nuestro país hay seis millones más de mexicanos en la pobreza. Es decir 47 por cient o de la p oblación”. Periódico Crónica, 29 de diciembre 2009,
Pág. 8.
Se debe hacer un verdadero esfuerzo por parte del Gobierno del Distrito Federal, esto
tiene que ser a nivel institucional, con la participación de las Instituciones de Asistencia
Privada, y de la iniciativa privada, se debe contar su colaboración porque son
corresponsables junto con la misma ciudadanía, y la sociedad organizada en sus distintas
formas como: Comités Ciudadanos, Administraciones de Unidades Habitacionales,
Comités de Vigilancia, Asociaciones de Vecinos, Uniones de Comerciantes, etc. A pesar
de que existen instituciones para atender y tratar de aminorar esta situación, de poco
sirven; ya sea por la burocracia, ineficiencia, escasos recursos, etc., así tenemos
principalmente a las instancias gubernamentales encargadas de este problema, como son
los CAIS –Centros de Asistencia e Integración Social, que dependen del IASIS – Instituto
de Asistencia e Integración Social del DF, que pertenece a la Secretaría de Desarrollo
Social del Gobierno del Distrito Federal, también tenemos a las Instituciones de Asistencia
Privada, a la Comisión de Derechos Humanos, y hasta la iniciativa privada que podría
este grave problema. “La libertad, entendida y vivida como rechazo a cualquier tipo de
coerción externa, es, pues, otro de sus valores más profundos. Si algo han aprendido los
niños en la calle, es que pueden vivir sin obedecer a nada ni a nadie, sino sólo a sus
propios impulsos. De aquí la ineficacia de las fórmulas educativas de internamiento o de tipo autocrático en la atención de los callejeros”.15
“Estas poblaciones se encuentran constantemente en un proc eso de va y viene entre la calle y
las instituciones. Un estudio que registró durante tres meses las ent radas y salidas de cuat ro
jóvenes de la fundación Casa Alianza, mostró cómo la gran mayoría de éstas tenían por
objetivo obtener de la institución lo que no dis ponían en ese momento en la calle, como ropa,
seguri dad, ayuda psicológica y médica. Estas consideraciones dan cuent a de que las visitas a
las instituciones no siempre significan una aspiración a un modo de vida diferente, sino, en
muchas ocasiones, una forma de mejorar s us condiciones de vida en la calle. S on part e de las estrategias que desarrollan los niños, niñas y jóvenes quienes “usan situaciones en función de
generar compasión, conmiseración y lástima y a partir de ahí obtener recursos afectivos o
monetarios”.16
El problema se debe atender de raíz, desde los padres de familia que maltratan a sus
hijos y los orillan a abandonarlos, con lo cual ha crecido la situación. El problema es muy
antiguo, recordemos la película “Los olvidados” de Luis Buñuel, en donde los principales
actores sociales de este tipo de “niños de la calle”, hacían los papeles de “el jaibo” y “el ojitos”, donde el problema ya se hacia latente cuando se filmo esa película en el año 1949,
y en los años posteriores se ha ido incrementando hasta alcanzar las dimensiones
actuales, y que puede llegar a ser tan grande como se da en otras grandes urbes de
Latinoamérica, como en Río de Janeiro, Brasil, donde los menores son parte de la misma
delincuencia en las innumerables favelas que existen; o en la ciudad de Lima, Perú, donde
existen grupos de menores a los que llaman “pirañas”, porque se acercan a alguna
persona, por lo general escogen a una ama de casa que regresa de hacer sus compras
del mercado y es cuando la atacan en grupo, por una causa común para ellos, que es
quitarle los víveres que adquirió y esta situación es tan común en esas ciudades que se
ha llegado a ver como algo normal, además de que estas personas son un autentico
germen para la delincuencia, sobretodo para los narcotraficantes.
Si no se ataca el problema de manera seria, en vez de disminuir puede ir creciendo, lo
cual sería muy lamentable, no sólo por las personas que sufren y que se conforman con
15
Fernández, David; Malabareando, la cultura de los niños de la calle; (Ed.) Xalapa-E nríquez, Ver., 1993, Pág. 60.
16
subsistir al día que viven casi como animales, también por todas las personas que son afectadas por esa situación y que están próximas a los “niños de la calle”.
Aunque la investigación no arroja una respuesta a la hipótesis planteada, por no poder
llegar a conocer los orígenes de esa población, se da un breve panorama por la situación
descrita. Por eso es necesario y urgente hacer conciencia del problema y verlo de manera
especifica, que esta aumentando y puede llegar a ser tan grande y luego no controlarlo,
porque lo que estamos creando es un monstruo social que también existe en otras
ciudades, que ya se esta reproduciendo al interior del país. Ante esto lo que debemos
hacer es humanizar a la sociedad actual, que parece ha perdido los valores más
esenciales en ese materialismo salvaje y depredador que vivimos, por lo enajenante que
se presenta, cabe hacerse la pregunta ¿qué vamos a hacer?, y ante esto es necesario
hacernos otras preguntas ¿es posible encontrar una solución a este problema?, y ¿somos
capaces de hacer algo aunque sea mínimo para ayudarlos?,
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