• No se han encontrado resultados

El conocimiento según Platón y Aristóteles (1)

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2018

Share "El conocimiento según Platón y Aristóteles (1)"

Copied!
20
0
0

Texto completo

(1)

Doctorado en Investigaciones Educativas

El conocimiento según Platón y Aristóteles.

Ensayo que presenta.

Hadar Enif Martínez Gallegos

(2)

Introducción. 3

1. Sócrates 4

2. Platón

2.1. Aspectos breves de su vida y obra. 6

2.2. El conocimiento según Platón. 8

3 Aristóteles.

3.1. Aspectos breves de su vida y obra. 13

3.2. El conocimiento según Aristóteles. 16

Conclusión. 19

(3)

Introducción.

Durante el primer semestre del Doctorado en Investigaciones Educativas se cursaron los seminarios de Epistemología y de Teoría Pedagógica clásica y contemporánea; se revisaron obras de Platón, Aristóteles, Kuhn, Koyré, Covarrubias y Gutiérrez Sáenz. La lectura de las obras, aunque fue complicada al principio, y, la posterior redacción de fichas textuales y de reflexión, brindó la información necesaria para la elaboración de un ensayo que ofreciera un panorama y un análisis del contenido seleccionado.

El presente ensayo es el resultado del proceso de análisis y reflexión tanto de algunas obras de Platón como de Aristóteles y está enfocado en el conocimiento desde el punto de vista de la Virtud y de la Ciencia. Mientras que Platón sostiene que el conocimiento es recordar lo aprendido en vidas pasadas y que la virtud y la ciencia, si no se conocen no se pueden enseñar; Aristóteles objeta que el alma, como inmortal, no puede existir, por lo que el conocimiento no puede transmitirse de un alma a otra, sino que, se construye a través de sensaciones, las cuales llevan a la virtud y después construyen un sujeto cognoscente.

La separación de la filosofía platónica y aristotélica se da por la inconmensurabilidad de conceptos, como dice Covarrubias, sin embargo, tienen ideas en común, como la universalidad del conocimiento necesario. Cada fundamento filosófico, más que ser opuesto al otro, lo complementa, de modo que, el mundo de las ideas sensibles de Platón, es parte del mundo real de Aristóteles. La lectura de Platón a partir de sus

Diálogos permite identificar cómo mediante el proceso dialéctico, un sujeto guiado por las

preguntas correctas, puede descubrir en él mismo la solución a todos sus enigmas; Aristóteles al ser un dedicado observador de la naturaleza, establece con afirmación lógica las respuestas a las percepciones sensibles del entorno, lo cual es contrario al pensamiento de Platón.

Para Platón, la virtud y la ciencia, hacen surgir en el hombre la capacidad más alta que es el conocimiento sensible y verdadero, el cual, es el ideal al que todo ser humano difícilmente llega, si no es guiado correctamente por una vida de pureza y sacrificios, virtudes que alimentarán el alma que, al ser inmortal, seguirá nutriéndose de un conocimiento cada vez más puro, una vez teniendo el conocimiento, se puede percibir de una manera más clara y racional el entorno. Aristóteles aunque coincide con la universalidad del conocimiento, él toma los objetos sensibles y los enfoca para lograr llegar a la razón.

(4)

1. Sócrates.

El apogeo de la filosofía, está determinado por tres clásicos: Sócrates, Platón y Aristóteles, ellos dejan su huella en la historia de la filosofía, marcando cada etapa de ésta con un estilo propio y definido. “Un nuevo rumbo toma la filosofía […] durante la segunda mitad del siglo V. Lo inician los sofistas y Sócrates y éste y los otros lo llevan a su máximo desarrollo.”1 Los sofistas, al volverse maestros ambulantes se diferenciaron de Sócrates en que enseñaban las ciencias a todo aquél que lo requería a cambio de un pago económico, utilizando una didáctica consistente en dar discursos explicativos aprendidos por los discípulos.2 Sócrates sigue convencido de la existencia de una verdad universal; él y los sofistas se encuentran en la misma vertiente espiritual de la época y manipulan los mismos problemas; pero al paso que los sofistas permanecen con su arte y su sabiduría en el laberinto cotidiano de las opiniones y llegan a resultados negativos, el claro y sano sentido y la noble y pura personalidad de Sócrates vuelven a hallar los ideales de la ciencia y de la moralidad.3

La búsqueda de una verdad universal por el método Socrático se da a partir de un examen de sí mismo, donde Sócrates no conversa como un hombre que oculta su ignorancia con frases seductoras; quiere, en comunidad de trabajo descubrir la verdad, pues es consciente de que ignora demasiado, a diferencia de los sofistas, que, creyendo, saber todo, ni siquiera se dan cuenta de su propia ignorancia.4 Sócrates se declara un ignorante cuando dice que, por “…otra parte yo tengo de común con las parteras que soy estéril en punto a sabiduría, y en cuanto a lo que muchos me han echado en cara diciendo que interrogo a los demás y que no respondo a ninguna de las cuestiones que se me proponen, porque yo nada sé, [...] El Dios me impone el deber de ayudar a los demás a parir, y al mismo tiempo no permite que yo mismo produzca nada. Ésta es la causa de que no esté versado en la sabiduría y de que no pueda alabarme en ningún descubrimiento que sea una producción de mi alma.”5

Así, el “no saber” que en un principio expresa la modestia del filósofo se torna un

disfraz pedagógico: su objetivo final es conducir al interlocutor, por propia reflexión, a la

verdad moral.6 La ironía socrática como se denomina este método, consta de dos partes:

eléntica (de elencos, objeción); la segunda es el arte de dar a luz en cada cual, de descubrir

la verdad que debe orientar la vida; se llama mayéutica (de maieutiké, arte de la partera) o

heurística (de heuristické, arte de descubrir).7 Él mismo llamó a su método, mayéutica, que significa “parto espiritual”, y se comparaba con su madre, que era partera. En efecto, su labor pedagógica consistía no tanto en enseñar, sino en lograr que sus discípulos reflexionaran y extrajeran por sí mismos, sus propias ideas con ayuda del maestro.8

1Larroyo, F. "Estudio preliminar" en Platón. Diálogos, p. X.

2Covarrubias Villa, F. “Racionalidad didáctica y racionalidad de las teorías científicas”, pp. 4-5. 3Larroyo, F. "Estudio preliminar" en Platón. Diálogos, p. XI.

4Ibíd., p. XI. 5

Platón., “Teetetes o de la Ciencia” en Platón. Diálogos, p. 424.

6Larroyo, F. "Estudio preliminar" en Platón. Diálogos, p. XII. 7Ibíd., p. XII.

(5)

Sócrates ayuda a dar a luz a los sujetos, es decir a descubrir la verdad a partir de preguntas que, en ocasiones, parecen aumentar las dudas de sus interlocutores lejos de resolverlas. El desasosiego persiste; pues, por muchas explicaciones que se le den, el lector moderno no puede admitir (como tampoco lo hacía el contemporáneo de Sócrates) que sus protestas de ignorancia sean otra cosa que pura y simple ironía.9 Después de haberse burlado de su discípulo y haberlo hecho caer en contradicciones Sócrates lo conducía por medio de preguntas, hacia la verdad; “Sócrates aparece como el pensador de modo expreso trata de llegar a la esencia de las cosas […] Ese proceso, que parte de los singular y llega a lo universal, es la inducción. Dicha esencia es pensada como un concepto y se expresa en una definición. He aquí las bases para el conocimiento universal y necesario, característica propia de lo científico.”10

Sócrates fue condenado a muerte por diversas acusaciones. Ante ellas él afirmaba que es “…justo que comience por responder a mis primeros acusadores y por refutar las primeras acusaciones, antes de llegar a las últimas que se han suscitado contra mí. Porque tengo muchos acusadores cerca de vosotros hace muchos años, los cuales nada han dicho que no sea falso.”11 Aún en el tribunal Sócrates no detuvo su ironía y consiguió confundir y contradecir a sus acusadores, dejándolos sin palabras; “…tratemos de responder a Melito, a este hombre de bien, tan llevado, si hemos de creerle, por el amor a la patria. Repitamos, esta última acusación, como hemos enunciado la primera. Hela aquí, poco más o menos:

Sócrates es culpable, porque corrompe a los jóvenes, porque no cree en los dioses del Estado y porque, en lugar de éstos, pone divinidades nuevas bajo el nombre de demonios.”12Sócrates prefería la muerte antes de cometer una injusticia contra las leyes de la ciudad; “…estaba convencido de que la muerte era el inicio de una nueva vida, puramente espiritual, y, por tanto, llena de felicidad, para aquellos que habían buscado la virtud en esta vida. Bebió pues la cicuta, y con su muerte serena dio testimonio existencial de las ideas profesadas durante su vida.”13 Para dar inicio a la relación entre Sócrates y Platón, puede decirse que pocas tesis pueden sacarse en limpio del pensamiento socrático. Y no sólo porque es difícil distinguir la aportación de Platón y lo propio de Sócrates, sino también porque en la mentalidad socrática todo aparece como en proceso de esclarecimiento. Sin embargo, acerca de la virtud, destaca la curiosa identificación con la ciencia. La virtud es lo mismo que la ciencia del bien. Asimismo, el vicioso lo es sólo por ignorancia. Dicho de otra manera, un conocimiento que no logre ordenar en el propio sujeto los impulsos sensibles, no merece llamarse ciencia.14

9Koyré, A., “Introducción a la lectura de Platón”, p. 26. 10

Gutiérrez Sáenz, R., “Historia de las doctrinas filosóficas”, p. 40.

11Platón., “Apología de Sócrates” en Platón. Diálogos, pp. 1-2. 12Ibíd., p. 7.

(6)

2. Platón.

2.1 Aspectos breves de su vida y obra.

Platón, ateniense y cuyo verdadero nombre fue Aristocles, nace en 427 y muere en 347 a. de C.15 De familia aristocrática, se dedicó a estudiar, viajar y escribir. Conoció a Sócrates y fue su más fiel discípulo, el que mejor lo comprendió y el más independiente.16 La influencia de su maestro permite crear un concepto fundamental en Platón, la idea, que a su vez, creó uno de los tres clásicos sistemas filosóficos, el idealismo.17 Sin duda alguna,

Platón representa uno de los más originales genios en toda la historia de la Filosofía. Su pensamiento, auténtico racionalismo, puede ser catalogado como idealismo, y bajo otro punto de vista, como realismo. La principal influencia que recibió Platón fue la de Sócrates. Su teoría del concepto universal y necesario queda transfigurada en la fastuosa teoría de las Ideas, de Platón. Su intuición central es el mundo de las Ideas, verdadero ser y paradigma de este mundo captada por los sentidos.18

Funda hacia 387 a. de C., en el jardín de Academos su escuela, de ahí que reciba el nombre de Academia donde se enseñaba, no sólo Filosofía, sino también Matemáticas, Astronomía y Ciencias Físicas.19 Se recomendaba a los alumnos tener conocimientos de Matemáticas antes de iniciarse en el estudio de la Filosofía. Tal como lo hacia suponer un cartel a la entrada del centro intelectual que decía “Nadie ingrese aquí si ignora la geometría.” Su actividad docente tuvo al principio, a la manera socrática, el carácter dialógico; sólo más tarde fue ganando terreno la exposición docente, lo que significó para él un punto de gravedad en su vida, pues la tarea inquisitiva sólo era una consecuencia espontánea de su poliédrica personalidad; la cual fue adquiriendo con el tiempo mayor significación.20

A diferencia de su maestro, Platón dejó una obra filosófica abundante y de fino estilo poético. Ya que, todo el mundo sabe que Platón no solamente fue un gran filósofo, un grandísimo filósofo, sino también hay quienes incluso dicen que sobre todo un gran escritor, un grandísimo escritor.21 En forma de diálogos, salpicados de imágenes, mitos y anécdotas, sus principales libros, aunque se atribuye inautenticidad a otros, son: El Fedón, el Fedro, la República, las Leyes, el Banquete, el Menón, el Teetetes, el Parménides, el

Sofista, la Apología, el Critón, el Timeo, y el Hipias.22 La forma literaria en que Platón nos lleva en sus Diálogos y que todo el mundo reconoce que los diálogos platónicos son admirables composiciones dramáticas en las que ante nuestros ojos chocan y se confrontan las ideas y los hombres que las sustentan y todos notan, al leer un diálogo de Platón, que podría ser representado, ser llevado a las tablas. Más claramente, el diálogo es una obra dramática: por lo menos el verdadero diálogo, tal como lo son los de Platón, el diálogo que pertenece a este género literario y no es simple artificio expositivo.23

15

Gutiérrez Sáenz, R., “Historia de las doctrinas filosóficas”, p. 42.

16Larroyo, F. "Estudio preliminar" en Platón. Diálogos, p. XII. 17Ibíd., p. XII.

18Gutiérrez Sáenz, R., “Historia de las doctrinas filosóficas”, p. 43. 19Ibíd., p. 42.

20

Larroyo, F. "Estudio preliminar" en Platón. Diálogos, pp. XIII-XIV.

21Koyré, A., “Introducción a la lectura de Platón”, p. 27.

(7)

Dentro de la obra platónica, la República es, uno de sus diálogos más importantes, ya que, ofrece las líneas generales de su doctrina. Aunque el tema rector del diálogo es un tratado de filosofía política, Platón, para fundamentar su doctrina, echa mano de la filosofía entera. En el libro VII de éste diálogo, aparece el mito de la caverna, en donde se explica que las cosas individuales sólo son “copias” de las Ideas; el concepto de dialéctica, a título de método para crear las ciencias; la Idea del Bien, como paradigma de la existencia toda.24 Ya que, la idea del bien es el ideal platónico “Demos al hombre de bien y al malvado el mismo poder de hacer cuanto les venga en gana; sigámosles luego, y veamos adónde conducirá al uno y al otro la pasión. No tardaremos en sorprender al hombre de bien caminando sobre las huellas del malvado, arrastrando como éste por el deseo de adquirir incesantemente más, deseo cuyo cumplimiento persigue toda la naturaleza, como el de una cosa buena en sí, pero que la ley reprime y reduce por la fuerza al respecto de la igualdad.”25

Sócrates creó la mayéutica para descubrir los conceptos, a partir de la reflexión, de preferencia en la esfera moral, “la mayéutica consiste pues en llegar a la anamnesis por medio de la dialéctica, pero el camino que la conciencia individual recorre para llegar a la verdad es largo y sinuoso.”26 Platón se esfuerza por explicar filosóficamente los ideales de la vida. Llama ideas a los modelos o paradigmas de la existencia y dialéctica a la ciencia que las estudia.27 Ésta ciencia se lleva a cabo en dos formas: la ascendente que parte de unas ciencias particulares y llega a la ciencia de lo general (las ideas) y la descendente que parte de la realidad y llega a lo particular. La descendente se da una vez que el sujeto asciende a la forma más perfecta del conocimiento, es decir, a la ciencia: tiene la experiencia con los objetos sensibles, surge la duda, se lleva a cabo la investigación y por consiguiente, se llega a la generación de ideas para dar una interpretación científica de lo particular.28 Para Platón, las ideas son algo incorpóreo, susceptible de ser conocido por medio de conceptos. No se dan por ello, en el mundo de los hechos empíricos; la dialéctica es la ciencia y método para descubrir las Ideas “...el que se aplica a la dialéctica, vedándose absolutamente el uso de los sentidos, se eleva exclusivamente por medio de la razón hasta la esencia de las cosas, y si prosigue sus indagaciones hasta haber captado con el pensamiento la esencia del bien, ha llegado al límite de los conocimientos inteligibles. [...] éste método es el único que trata de llegar regularmente a la esencia de cada cosa [...] se remonta hasta el principio para establecerlo firmemente, extrae poco a poco el ojo del alma del tremedal en que se halla hundido, y lo eleva a lo alto con la ayuda y por ministerio de las artes de que hemos hablado.”29

En los Diálogos no hay una respuesta unánime acerca de la relación entre las Ideas y el mundo de la experiencia, el mundo de los hechos empíricos. Hay, por otra parte, una doble relación entre las Ideas. Unas están comprendidas en otras, las ideas forman un organismo articulado, una serie en la cual las más bajas son como fundamento y supuesto de otras más altas. La idea última del conocimiento es para Platón la Idea del Bien. La idea del bien, tiene valor absoluto y es la que suministra valor a todas las cosas. Es, a la vez, la última razón del conocer y del ser, de la razón y de lo pensado, de lo subjetivo y de lo

24Larroyo, F. "Estudio preliminar" en Platón. Diálogos, pp. XVIII. 25

Platón., "La república o de lo justo" en Platón. “Diálogos”, p. 28.

26Covarrubias Villa, F. et al., Racionalidad didáctica y racionalidad de las teorías científicas, p. 7. 27Larroyo, F. "Estudio preliminar" en Platón. Diálogos, p. XIX.

(8)

objetivo, de lo permanente y de lo mudable, de lo ideal y de lo real, elevándole, por ello, sobre estas determinaciones.30 El alma, para Platón, es invisible, completamente diferente a la materia, es lo vital, aquello que se mueve por sí, así como también, se le califica como cuanto percibe, conoce y quiere. “...lo que confiere al alma la facilidad de conocer, es la idea del bien, y que esa misma idea es el principio de la ciencia y de la verdad, en cuanto éstas pertenecen al dominio de la inteligencia. [...] la opinión es al conocimiento, lo que las apariencias son a las cosas que representan.”31

Platón prolonga la inmortalidad del alma más allá del nacimiento y la muerte de la existencia terrena: en la posteridad su destino dependerá de la conducta terrena: será venturoso si logra librarse del poder de los sentidos y se entrega a la contemplación de las Ideas.32 También condiciona el comportamiento en la vida terrena “...convencidos de que nuestra alma es inmortal y de que, por su naturaleza, es capaz así de todos los bienes como de todos los males, seguiremos siempre por el camino que lleva a lo alto, y nos dedicaremos con todas nuestras fuerzas a la práctica de la justicia y de la sabiduría.”33 No es posible que el mal desaparezca como menciona Platón, pero, no puede existir en el mundo de las ideas. Por ello el hombre ha de evadirse en lo posible, de aquel foco de imperfecciones. La ética platónica se infiere a partir de todo lo dicho. La Idea del Bien está en la cumbre de todas las Ideas. Ella debe ser la meta de nuestra actitud práctica. Debemos aspirar a ella y purificarnos o deshacernos de todo lo material. La norma fundamental en la conducta humana es, pues, ascender a este mundo ideal, espiritual y perfecto, y desprenderse de este mundo material, sensible e imperfecto.34

2.2. El conocimiento según Platón.

Para Platón existe un paralelismo entre individuo y Estado, pues éste no es más que la imagen ampliada del alma humana. Y, el Estado tiene el fin supremo de formar hombres virtuosos, aunque él mismo desconozca lo que es la virtud y “...en verdad siento mucho no tener ningún conocimiento de la virtud. ¿Ni cómo podría conocer yo las cualidades de una cosa suya naturaleza ignoro? ¿Te parece posible que uno que no conozca la persona de Menón, pueda saber si es hermoso, si es rico, noble, o si es todo lo contrario? ¿Crees tú que esto sea posible?”35 Dentro del estado, a cada clase compete el cultivo preferente de una virtud social; donde los gobernantes cuidarán ante todo de la sapiencia; los guerreros, de la

valentía; los artesanos, de la moderación; se tiene una clasificación de las virtudes aunque

“…haya muchas y de muchas especies, todas tienen una esencia común, mediante la que son virtudes; y el que ha de responder a la persona que sobre esto le pregunte, debe fijar sus miradas en esta esencia, para poder explicar lo que es la virtud.”36

La armonía de las tres virtudes enunciadas es la justicia. A pesar de que Platón dice que “…la justicia no es la única virtud, y que hay otras. [...] Me parece que la fuerza es una virtud, como lo son la templanza, la sabiduría, la liberalidad y otras muchas.”37 Sin

30Larroyo, F. "Estudio preliminar" en Platón. Diálogos, pp. XXI-XXII. 31Platón., "La república o de lo justo" en Platón. “Diálogos”, pp. 152-153. 32Larroyo, F. "Estudio preliminar" en Platón. Diálogos, p. XXIII.

33

Platón., "La república o de lo justo" en Platón. Diálogos, pp. 245-246.

34Gutiérrez Sáenz, R., “Historia de las doctrinas filosóficas”, p. 48. 35Platón., "Menón o de la Virtud" en Platón. Diálogos, pp. 287-288. 36Ibíd., p. 289.

(9)

embargo, sólo en la educación de los ciudadanos el Estado o la clase social no debe decidir. A partir de estas ideas, Platón ha formulado el clásico sistema de una educación de las clases sociales; donde “La educación es autoactividad, esto es, un proceso del propio

educando mediante el cual se dan a luz las Ideas que fecundan su alma.” El conocimiento

no viene al hombre de fuera: es un esfuerzo del alma por adueñarse de la verdad, como ya se dijo. El papel del educador reside en promover en el educando este proceso de interiorización, gracias al cual llega asentir la presencia de las Ideas.38

Al hombre, no le es posible “… indagar lo que sabe, ni lo que no sabe. No indagará lo que sabe, porque ya lo sabe, y por lo mismo no tiene necesidad de indagación; ni indagará lo que no sabe, por la razón de que no sabe lo que ha de indagar.[...] “Dicen que el alma humana es inmortal; que tan pronto desaparece, que es lo que llaman morir, como reaparece, pero que no perece jamás; [...] Así pues, para el alma, siendo inmortal, renaciendo a la vida muchas veces, y habiendo visto todo lo que pasa, tanto en ésta vida como en la otra, no hay nada que ella no haya aprendido. Por esta razón, no es extraño que respecto a la virtud y a todo lo demás, esté en estado de recordar lo que ha sabido. Porque, como todo se liga en la naturaleza y el alma todo lo ha aprendido, puede, recordando una sola cosa, a la cual los hombres llaman aprender, encontrar en sí misma todo lo demás, [...] En efecto, todo lo que se llama buscar y aprender no es otra cosa que recordar”.”39 Platón se ha servido de una metáfora para describir la actitud del hombre que busca los valores más altos de la vida, la ciencia ysostiene que “…el sujeto necesita pasar por un proceso educativo que consiste en ser guiado al nivel más alto de la razón, es decir, al conocimiento científico (la ciencia).”40 El medio para elevarnos a los paradigmas, a los ideales de la vida, es el camino señalado por Sócrates, el diálogo que lleva al descubrimiento de los conceptos. De ahí que se llame evocación a este autoconocimiento.41 Esta evocación como dice Covarrubias “… no es otra cosa que la evocación a la razón, dado que al preguntar se induce a los sujetos a pensar y reflexionar lo ya conocido. Sólo así se llega a conocer la verdad de la naturaleza de las cosas.”42 Cuando el hombre conoce lo que verdaderamente ocurre, mediante la evocación, reconoce algo que yacía en su espíritu, y que despierta gracias al diálogo entre discípulo y maestro.43

Al establecer el mundo de las Ideas como una verdadera realidad, es necesario identificar el proceso para llegar a conocerlo. Según Platón “…el origen del conocimiento está en la vida prenatal. El alma espiritual tiene la intuición de las Ideas desde antes de venir a este mundo. Cuando el hombre nace, su alma es encerrada en un cuerpo material, que es una “cárcel para el alma”. Debido a este desastroso acontecimiento, el alma olvida la ciencia perfecta que había contemplado; sin embargo, sus ideas innatas permanecen latentes en el fondo de su conciencia.”44 La existencia de estas ideas innatas está contenida en el alma platónica que, a su vez, contiene múltiples implicaciones como la reminiscencia y el carácter apriorístico del conocimiento.45 La reminiscencia tiene dos formas de realizarse: 1) como recuerdo de lo pensado en vidas anteriores o 2) como lectura presente

38Larroyo, F. "Estudio preliminar" en Platón. Diálogos, p. XXV. 39Platón., "Menón o de la Virtud" en Platón. Diálogos, pp. 298.

40Covarrubias Villa, F. et al., Racionalidad didáctica y racionalidad de las teorías científicas, p. 22. 41

Larroyo, F. "Estudio preliminar" en Platón. Diálogos, pp. XXV-XXVI.

42Covarrubias Villa, F. et al., Racionalidad didáctica y racionalidad de las teorías científicas, p. 5. 43 Larroyo, F. "Estudio preliminar" en Platón. Diálogos, pp. XXVI.

44Gutiérrez Sáenz, R., “Historia de las doctrinas filosóficas”, p. 46.

(10)

de lo escrito en ella, que en realidad sólo estaba olvidado. De ahí que la función de la educación sea la de generar las condiciones óptimas para que los sujetos puedan explorar sus almas, leerlas y hacer consciente su contenido. Por lo que es necesario inducir la reflexión en un sujeto para que aprenda a pensar, ya que “los discípulos no son simples receptáculos de ideas y; finalmente, que el método (la dialéctica) empleado sea de forma ascendente y descendente.”46 La experiencia sensible es ocasión para que el alma recuerde las ideas olvidadas, en esta vida, el conocimiento se inicia en el plano sensible, que se llama doxa u opinión. Pero en algunos casos, el sujeto salta a la captación de la idea, y entonces tiene un verdadero conocimiento, está entonces al nivel de la episteme.47 La ascensión cognoscitiva desde lo sensible a lo intelectual se llama dialéctica y busca las Ideas más perfectas.

Virtud.

Para Platón, en el alma “existen ideas, bien que en latencia, como adormecidas. El hombre conoce, llega a ser consciente de las ideas cuando evoca a estas, las despierta, y ello ocurre gracias a cierta innata capacidad anímica.”48 Mientras el hombre ignora estas ideas tiene, por tanto, en sí mismo opiniones verdaderas relativas a lo mismo que ignora. Estas opiniones llegan a despertarse, como un sueño, y si se le interroga muchas veces y de diversas maneras sobre los mismos objetos, de esta manera sabrá, sin haber aprendido de nadie, por medio de simples interrogaciones y sacando así la ciencia de su propio fondo.49 Lograr esta tarea no es posible sino por el diálogo, ya que el medio principal de explicación se encuentra en la dialéctica, cuyo papel consiste en sacar las consecuencias lógicas de una hipótesis imposible de verificar y mediante este diálogo aclarar un pensamiento o ilustrar una verdad.50 Es necesario hacer ver que toda educación es un suceso personal, activo, mediante el cual el educando inventa la adecuada respuesta a una pregunta bien formulada, porque como dice Platón “Es más conforme, a mi entender, con las leyes de la dialéctica no limitarse a dar una respuesta verdadera, sino hacer entrar en ella sólo cosas que el mismo que pregunta confiesa que conoce”.51

El conocer es un proceso; tiene grados. Una cosa es la mera opinión; otra, la verdad, el conocimiento. El verdadero conocer requiere definiciones claras, precisas; clasificaciones pertinentes, rigurosas.52 Sin embargola opinión no es ni inferior a la ciencia ni menos útil con relación a las acciones; y en este concepto, el que tiene una opinión verdadera no cede en nada al que tiene la ciencia; y, teniendo el uno una mera opinión y el otro un pleno conocimiento del mismo objeto, no será peor conductor el primero que el segundo, aun cuando conozca la verdad, no por la ciencia, sino por conjetura. La conjetura verdadera dirige también como la ciencia con respecto a la rectitud de una acción.53

46Covarrubias Villa, F. et al., Racionalidad didáctica y racionalidad de las teorías científicas, pp. 22-23. 47Gutiérrez Sáenz, R., “Historia de las doctrinas filosóficas”, p. 46.

48Larroyo, F. "Estudio preliminar" en Platón. Diálogos, p. XVII. 49

Platón., "Menón o de la Virtud" en Platón. Diálogos, p. 305.

(11)

Estas conjeturas verdaderas mientras subsisten firmes, y producen toda clase de beneficios. Pero son de suyo poco subsistentes y se escapan del alma del hombre, de suerte que no son gran precio, a menos que no se la fije por el conocimiento razonado, esto es, la ciencia.54 Mientras que la opinión con base en lo que se puede percibir, el conocimiento razonado nos genera la verdad universal, es Platón quien desarrolló plenamente la diferencia entre apariencia y verdad, señalando que la primera corresponde a los sentidos y la segunda a la razón, al alma. El cuerpo en el que el alma encarna, está dotado de sentidos con los que, de manera inmediata, percibe las cosas tomando la sensación como certeza inmediata. Lo percibido por los sentidos cambia frecuentemente, desaparece; en cambio, lo permanente, lo inmortal, sólo es percibido por el alma, por la razón, de ahí que lo percibido sensorialmente es aparente y lo percibido racionalmente es lo verdadero.55 Esta racionalidad generada por la verdad demuestra que la ciencia mora en la razón y lo verdadero en la esencia de las cosas; por tanto, para llegar a la ciencia se requiere primero ascender al mundo del conocimiento teórico, al mundo de la razón, de la teoría, lo cual implica abandonar el mundo del conocimiento empírico, mundo sensible. Para lograr el conocimiento se juzga sobre conceptos universales y no sobre particulares, por eso, para que los juicios puedan ser verdaderos, éstos deben ser permanentes e inmutables.56

Ciencia.

Inicialmente, Platón dice que el conocimiento razonado, genera un saber y el que sabe una cosa, siente aquello que él sabe y la ciencia no se diferencia en nada de la sensación,57 pero, ante esto, es necesario marcar la diferencia porque la ciencia no reside en las sensaciones, sino en el razonamiento sobre las sensaciones, puesto que, según parece, sólo por el razonamiento se puede descubrir la ciencia y la verdad, y es imposible conseguirlo por otro rumbo.58 Al descubrir estos elementos del saber, se dice que saber es tener ciencia, sin embargo, poseer no es lo mismo que tener, y con relación a la ciencia, es posible que se la posea sin tenerla, y el poner la ciencia en otras manos es lo que se llama enseñar; recibirlas es aprender. Tenerlas, en tanto que se está en posesión de ellas, se llama saber.59 Ahora, como dice Platón “¿el saber y la ciencia son una misma cosa? [...] He aquí justamente mis dudas y no puedo formarme por mi mismo una idea clara de lo que es la ciencia.”60 Cuando surge la interrogante de qué es la ciencia, es ponerse en ridículo el dar por respuesta el nombre de una ciencia, puesto que es responder sobre el objeto de la ciencia, y no sobre la ciencia misma, que es a la que se refiere la pregunta.61 Por tanto, se tiene que precisar que la ciencia no enseña la forma en que cierta gente pretende, puesto que todos poseen en su alma la facultad de aprender, con un órgano a ello destinado; que todo el secreto consiste en

54

Platón., "Menón o de la Virtud" en Platón. Diálogos, p. 318.

55Covarrubias Villa, F. et al., Los dos senderos de la episteme: Conocimiento científico en la tradición de

Platón o de Aristóteles, pp. 18-19.

56Covarrubias Villa, F. et al., Los dos senderos de la episteme: Conocimiento científico en la tradición de

Platón o de Aristóteles, pp. 21-22.

57

Platón., “Teetetes o de la Ciencia” en Platón. Diálogos, p. 425.

58Ibíd., p. 464. 59Ibíd., pp. 476-478. 60Ibíd., p. 419.

(12)

apartar ese órgano, con toda el alma, de la visión de lo que nace, hacia la contemplación de lo que es, hasta que pueda fijar sus miradas en lo que hay de más luminoso en el ser.62

Platón plantea en igual forma que “…si no sabiendo leer, echamos una mirada sobre las letras, aseguraremos que no las vemos o que las vemos y que tenemos conocimiento de ellas [...] El que ha visto una cosa, ¿no adquirió desde aquel momento la ciencia de lo que vio, según el sistema de que estamos hablando? [...] El que ve, decimos, tiene la ciencia de lo que ve, porque hemos convenido en que la visión, la sensación y la ciencia son la misma cosa.”63 La similitud entre éstos conceptos podría tomarse como correcta pero, al profundizar más, nos damos cuenta de que la “…naturaleza ha dado a los hombres y a las bestias, desde el acto de nacer, el sentimiento de ciertas afecciones que pasan al alma por los órganos del cuerpo; mientras que las reflexiones sobre estas afecciones, su esencia y su utilidad, no vienen o no se presentan sino a la larga y con mucho trabajo mediante los cuidados y estudio de las personas en cuya alma se forman.”64 Sin embargo, a este planteamiento Covarrubias menciona que “...es Platón quien desarrolló plenamente la diferencia entre apariencia y verdad, señalando que la primera corresponde a los sentidos y la segunda a la razón, al alma. [...] El cuerpo en el que el alma encarna, está dotado de sentidos con los que, de manera inmediata, percibe las cosas tomando la sensación como certeza inmediata. Lo percibido por los sentidos cambia frecuentemente, desaparece; en cambio, lo permanente, lo inmortal, sólo es percibido por el alma, por la razón, de ahí que lo percibido sensorialmente es aparente y lo percibido racionalmente es lo verdadero.”65

Platón afirma que la ciencia es absoluta e inmutable, lo real son las formas perfectas e inmutables, los universales. Los universales son entes no producidos por la conciencia sino existentes en sí, independientes de ella y perceptibles por la razón porque están escritos en el alma y constituyen lo verdadero. Los hechos y objetos reales, por tanto, son ejemplos imperfectos de los entes universales. En el pensamiento de Platón se concibe la unidad ontológica de lo real, diferenciada por dos niveles de apropiación gnoseológica: la sensorial y la racional. A la concepción platónica del conocimiento como camino de la razón a las cosas, se contrapone la concepción aristotélica que presenta a la sensación objetual como punto de partida y a la razón como punto de llegada. Aristóteles, al igual que Platón, consideraba que el conocimiento verdadero es universal y abstracto pero, a diferencia de Platón, buscaba lo universal y abstracto en lo particular. “Las dos tradiciones que surgen desde Platón y Aristóteles no deberían leerse como determinismos del camino de la ciencia. [...] la ciencia se mueve con facilidad entre ambos caminos, a veces afirmando uno con más fuerza que el otro, pero nunca eliminándose. / Las posibilidades de un tercer camino están abiertas, así como un camino intermedio que tome parte de ambas tradiciones.”66

62Platón., "La república o de lo justo" en Platón. Diálogos, p. 158. 63Ibíd., pp. 425, 439-440.

64

Ibíd., p. 463.

65Covarrubias Villa, F. et al., Los dos senderos de la episteme: Conocimiento científico en la tradición de

Platón o de Aristóteles, pp. 18-19.

66Covarrubias Villa, F. et al., Los dos senderos de la episteme: Conocimiento científico en la tradición de

(13)

3. Aristóteles.

3.1. Aspectos breves de su vida y obra.

Aristóteles nació en la ciudad de Estagira, hacia el año 384 a. de C y murió en 322. Fue el más famoso discípulo de Platón.67 Con el propósito de completar su educación superior, se trasladó a Atenas, a la escuela de Grecia, según la había llamado Pericles; y nunca pudo merecer mejor tal dictado que en vida de Platón, y cuando la Academia se hallaba como él mismo, en el pináculo de su actividad creadora. En la Academia, Platón llamó a Aristóteles “la inteligencia” de la Escuela; y está por demás decir que muy pronto pasó el discípulo a asociarse con el maestro. “Asociado” es poco decir aún, sin mengua de la veneración que tuvo siempre por su maestro, Aristóteles acabó por oponérsele en todos los problemas en que su genio le señalaba una solución distinta, en lo que desde entonces fue el punto central de división entre platónicos y aristotélicos. Mientras vivió Platón, la noble contienda intelectual entre el maestro y el discípulo no parece que haya perdido este carácter, ni que afectara, por tanto, a las relaciones personales entre ambos, ya que, Aristóteles salió de la Academia y de Atenas hasta la muerte de su maestro.68 Ya en 334, Aristóteles vuelve a Atenas a fundar una nueva escuela filosófica, llamada el Liceo, la cual dirigió por espacio de doce años y que, por haberse puesto bajo la advocación de Apolo Licio, fue llamada el Liceo, y que fue una prestigiosa rival de la Academia platónica.69 De primera importancia, en la línea central de su pensamiento, es la oposición contra el idealismo platónico. En este sentido, se menciona a Aristóteles como prototipo de pensador realista.70

Aristóteles habría terminado tranquilamente su vida en Atenas dedicado a enseñar y escribir, sin embargo, los acontecimientos políticos lo obligaron a interrumpir su trabajo, ya que, fue perseguido y acusado de “impiedad”, tal como había sido acusado Sócrates, pero, Aristóteles, al contrario de Sócrates, no era un ateniense que se sintiera obligado a inmolar su vida por su ciudad; en fin de cuentas, y dado el régimen de la ciudad antigua, no era sino un extranjero y decidió que lo mejor era ponerse a cobro antes de que las cosas tomaran un giro peor, apelar a la fuga, con la elegante excusa de que no quería que Atenas pecara por segunda vez contra la filosofía.71

Su pensamiento es sistemático, ordenado, y escrito en estilo árido, completamente opuesto al de su maestro y sus investigaciones biológicas le dan un fuerte matiz empírico y dinámico a las tesis que va a sustentar, por su vida no menos que por su filosofía, por su visión tan completa y armoniosa del hombre, así como por su observancia tan fiel de la ley natural, Aristóteles es llamado Vox naturae, voz de la naturaleza.72 La extraordinaria amplitud temática de lo que hoy conocemos como el corpus aristotelicum, se presenta, como la explicación más obvia. Cubre todas las disciplinas que en su época habían alcanzado una madurez científica, con excepción de las matemáticas, la medicina y la historia, y las excluye porque “Aristóteles considera que el conocimiento matemático no implica sabiduría y que ésta sólo se adquiere mediante el conocimiento de objetos particulares.”73 Entre los méritos de Aristóteles, no es el menor su afán sistematizador. La

67Gutiérrez Sáenz, R., “Historia de las doctrinas filosóficas”, p. 52. 68

Gómez Robledo, A., “Introducción” en Aristóteles. Ética Nicomaquea, pp. IX-X.

69

Ibíd., p. XI.

70

Gutiérrez Sáenz, R., “Historia de las doctrinas filosóficas”, p. 52.

71

Gómez Robledo, A., “Introducción” en Aristóteles. Ética Nicomaquea, p. XII.

72

Ibíd., p. XV.

73

(14)

Lógica, la Psicología, la Ética, la Metafísica, y la Política, obtienen sus escritos en una línea y una estructura perfectamente definidas. Su pensamiento representa la madurez de la Filosofía Griega.74

Las intuiciones fundamentales que han bastado a Aristóteles para asegurarle su imperio filosófico serían, la potencia y el acto, la materia y la forma, la concepción del movimiento y de la evolución que resulta del juego de dichos conceptos, la causalidad universal y la analogía del ente. Profundizándolas y explicitándolas, pudo superar las contradicciones entre las conclusiones de los razonamientos correctos y la experiencia de la filosofía presocrática. Es decir, la conciliación entre lo uno y lo múltiple, entre el ser y el devenir, con la posibilidad de una ciencia que, tomando en cuenta la mutabilidad fenoménica, pudiera, no obstante, enunciar proposiciones universales y necesarias. Platón después de haber descubierto el reino de las Ideas, fracasó en la empresa de explicar cómo podría ser la articulación entre el mundo eidético y el mundo fáctico. La solución o soluciones propuestas por Aristóteles están muy lejos de ser perfectas en todos sus detalles, pero proporcionaron la más coherente explicación y permitieron la constitución de la ciencia.75

Parece que las obras de Aristóteles que han sobrevivido son, más bien, los apuntes de clase de sus discípulos. Sobresalen las siguientes: Filosofía Primera (llamada

actualmente Metafísica), Órganon (cuyo tema es la Lógica, tradicional), Del Alma (que trata lo que actualmente se denomina Psicología racional) y Retórica, Poética, Política

Ética Nicomaquea y Ética Eudemia.76 Y escribimos los nombres de las dos últimas así con sus adjetivos, y no “a Eudemo” y “a Nicómaco”, como se decía antes en romance y que es puro disparate ya que, la costumbre de las dedicatorias era aun completamente desconocida en tiempos de Aristóteles, y no hay indicio de que él hubiera tratado de establecerla.77 Desde este aspecto, así como por la necesidad de ir siempre más allá de los fenómenos, y “dar razón”, como decían los griegos, de la última constitución de los entes, y del ente en general, pudo la filosofía natural de Aristóteles, y sobre todo su metafísica, sobreponerse a la caducidad de la ciencia empírica y establecer la ciencia de la razón.78 Como lo indica Covarrubias cuando dice que, “Platón y Aristóteles colocan a la razón en la cumbre del desarrollo humano, pero las implicaciones pedagógicas de sus concepciones conducen a didácticas completamente diferentes y hasta contrapuestas.”79 La condición del hombre esta delimitada por la naturaleza, el hábito y la razón,80 y el término final del razonamiento es el punto de partida de la acción.81

Siendo conscientes de la razón podemos decir que tenemos ciencia y es que la “...ciencia mora en la razón y lo verdadero en la esencia de las cosas; por tanto, para llegar a la ciencia se requiere primero ascender al mundo del conocimiento teórico, al mundo de la razón, de la teoría, lo cual implica abandonar el mundo del conocimiento empírico,

74

Gutiérrez Sáenz, R., “Historia de las doctrinas filosóficas”, p. 53.

75

Gómez Robledo, A., “Introducción” en Aristóteles. Ética Nicomaquea, p. XV.

76

Gutiérrez Sáenz, R., “Historia de las doctrinas filosóficas”, p. 52.

77

Gómez Robledo, A., “Introducción” en Aristóteles. Ética Nicomaquea, p. XX.

78

Ibíd., p. XV.

79

Covarrubias Villa, F. et al., Racionalidad didáctica y racionalidad de las teorías científicas, p. 28.

80

Aristóteles. "Política" en Aristóteles. Ética nicomaquea, p. 388.

81

(15)

mundo sensible.”82 Sin embargo, si la intelección es análoga a la sensación, pensar consistirá en sufrir bajo la acción de la inteligencia o de algún otro proceso de ese género. Es necesario que esta parte del alma sea en potencia, tal como la forma, sin ser, empero, esta forma misma, y que el intelecto se comporte con respecto de los inteligibles de igual modo que la facultad sensitiva frente a los sensibles. El intelecto, puesto que piensa todas las cosas, debe ser necesariamente sin mezcla.83 Para explicar lo real la investigación ha de hacerse desde la razón para que pueda tener carácter científico, es decir, verdadero.84 Es necesario que se le dé ese enfoque porque “...para Aristóteles, cada cuerpo crea su propia alma, cada cuerpo escribe su alma, por lo que el alma de cada cuerpo es distinta al alma de todos los demás. [...] Para Aristóteles el alma vegetativa y el alma sensitiva mueren, pero no el alma racional que acaba convertida en conocimiento. El alma humana está compuesta por tres principios: sensación, entendimiento e instinto. La sensación y el instinto buscan la conservación del cuerpo, en tanto que el entendimiento se orienta hacia el conocimiento de lo universal que es a lo que todas las ciencias se refieren. El entendimiento se encuentra en la razón y esta se divide en razón práctica y razón especulativa, siendo la especulativa la más elevada.”85 Con respecto a la razón Covarrubias dice que “históricamente se ha considerado que el pensamiento implica una actividad de la razón en la que intervienen recursos como memoria, atención, comprensión y aprendizaje, entre otros. [...] Razonar implica descubrir lo nuevo, formar conceptos, penetrar en la esencia de un fenómeno, es decir, poner al descubierto nuevos objetos, propiedades, relaciones que no están dadas directamente en la percepción y que por tanto, son desconocidos o inexistentes aún.”86

82

Covarrubias Villa, F. et al., Los dos senderos de la episteme: Conocimiento científico en la tradición de Platón o de Aristóteles, p. 21.

83

Aristóteles. De anima, p. 132.

84

Covarrubias Villa, F. et al., Los dos senderos de la episteme: Conocimiento científico en la tradición de Platón o de Aristóteles, p. 22.

85

Ibíd., pp. 8-9.

86

(16)

3.2. El conocimiento según Aristóteles.

Para Aristóteles, el intelecto es la parte mediante la cual el alma piensa y concibe, y no es, en acto, ninguna realidad, antes de pensar, por lo que, “En general, pues, como los objetos del conocimiento son separables de su materia, también resulta así para lo que concierne a los [sic] operaciones del intelecto.”87 Existe una diferencia entre intelecto y ciencia y radica en que, la ciencia en acto es idéntica a su objeto; por el contrario, la ciencia en potencia es anterior según el tiempo, en el individuo, pero absolutamente no es anterior ni siquiera con respecto al tiempo, y no puede decirse que este intelecto ora piense, ora no piense; cuando él tiene por objeto el ser o punto de vista de la esencia está siempre en lo verdadero, pero no si afirma un atributo de un sujeto. Además de que sólo el intelecto es verdadero, mientras que el deseo y la imaginación pueden ser verdaderos o erróneos.88

Covarrubias dice que la “…concepción aristotélica del conocimiento se basa en los supuestos de la existencia de lo real con independencia de la conciencia, el carácter racional de lo real y la capacidad de la razón para reproducirlo.”89 La razón también se encarga de unificar las sensaciones, porque según Aristóteles la cognición inicia con las sensaciones. Son múltiples los sentidos y múltiples también las sensaciones. Los sentidos son infalibles en lo que a captación de los objetos reales se refiere.90 Según se conciba el proceso cognitivo, es decir, como descubrimiento y recuerdo o como construcción, es la determinación del proceso y de las condiciones didácticas de su realización. Si el pensamiento es concebido como nivel del conocimiento racional, representa la forma superior de la actividad cognoscitiva del ser humano, porque por él se llega a lo desconocido.91

Para Platón, el profesor es un guía del alumno; para Aristóteles es un transmisor de conocimiento. Si el alumno asume el papel de receptor de conocimiento, aun cuando se trate de la transmisión de referentes teóricos, se enfrentará el problema de que traduce los referentes que recibe a la manera en la que opera su conciencia, que no es otra que la empírica.92 No se debe tomar en cuenta sólo la conciencia empírica debido a que no sólo el discurso que expresa la definición debe enunciar lo que es el hecho, así como proceden la mayor parte de las definiciones, sino que ella deba aún contener la causa y evidenciarla.93 Ahora bien, si es necesario definir lo que es cada una de esas facultades, por ejemplo la facultad intelectual, o la sensitiva o la nutritiva, debe establecerse antes lo que es el acto de pensar y el de sentir; si tomamos el término sentir en dos acepciones, decimos que el ser que tiene el poder de oír y de ver, oye y ve aunque se halle dormido, y lo afirmamos igualmente del ser que oye y ve en acto, es también en doble sentido que se debe hablar de la sensación: existe la sensación en potencia y acto. Así, la sensación es potencia o acto, por ejemplo vista (ópsis) o visión (órasis); por el contrario, puede haber imagen aun con la ausencia de la sensación en potencia o en acto; tales son las imágenes que se producen en el

87

Aristóteles. De anima, pp. 133-135.

88

Ibíd., p. 138, 141, 152.

89

Covarrubias Villa, F. et al., Racionalidad didáctica y racionalidad de las teorías científicas, p. 8.

90

Covarrubias Villa, F. et al., Los dos senderos de la episteme: Conocimiento científico en la tradición de Platón o de Aristóteles, p. 11.

91

Ibíd., pp. 16, 20.

92

Covarrubias Villa, F. et al., Racionalidad didáctica y racionalidad de las teorías científicas, p. 28.

93

(17)

sueño.94 También se perciben por la sensación cosas falsas, con respecto de la cual se posee, al mismo tiempo, una creencia verdadera. La consecuencia es, entonces, la siguiente: o bien hemos abandonado la opinión verdadera que poseíamos, aunque el objeto no haya sufrido ningún cambio y nosotros no hayamos ni olvidado ni cambiado nuestra convicción, o bien conservamos la opinión verdadera que teníamos, y así la misma opinión es, necesariamente, a la vez, verdadera y falsa.95 Aristóteles argumenta que “todo lo que está en la inteligencia ha pasado por los sentidos”, necesariamente el conocimiento intelectual se obtiene a partir del conocimiento sensible. Y no es que éste sólo sirva como ocasión para que surja la idea, sino que el dato sensible trae consigo los datos inteligibles, los cuales son inadvertidos por los sentidos, pero, luego, iluminados y captados por la inteligencia, siendo de esta forma el proceso de abstracción.96

Cuando el intelecto tiene por objeto el ser o punto de vista de la esencia está siempre en lo verdadero, pero no si afirma un atributo de un sujeto. Entonces diremos de nuevo que el alma es, en un sentido, todos los seres. Los seres son, en efecto, o sensibles o inteligibles y la ciencia se identifica, de alguna manera, con los objetos del saber, como la sensación con los objetos sensibles. Si se careciera de sensaciones no se podría aprender ni comprender nada, al aguzar los sentidos nos damos cuenta de que parece que existen dos facultades motrices: el deseo y el intelecto, a menudo los hombres se separan de la ciencia y obedecen a la imaginación, y en los animales distintos del hombre no hay ni intelecto ni razonamiento sino sólo imaginación. Estas dos facultades, el intelecto y el deseo, son en consecuencia, los principios del movimiento local; yo entiendo el intelecto que razona con vistas a un fin, es decir, el intelecto práctico que difiere del intelecto por su objetivo. El deseo, a su vez, persigue siempre un fin, y el objeto mismo del deseo deviene el principio del intelecto práctico.97

Virtud.

Desde Aristóteles, que fue quien la constituyó como disciplina independiente, suele entenderse por “ética” la parte de la filosofía que mira al bien y al mal, en suma, sin ulterior clasificación. El concepto o categoría central en toda ética, el concepto de “virtud”, es también a su vez, mucho más amplio en la mentalidad helénica. “Virtud” (areté) quiere decir, no sólo una perfección moral propiamente dicha, sino toda excelencia o perfección en general, que de algún modo es valiosa y contribuye, por ende, a plasmar un tipo mejor de humanidad.98 Si “virtud” es “perfección” en general, comprendemos porque las virtudes “dianoéticas”, es decir, de la inteligencia, junto con las del carácter entran en la composición del hombre, el “viviente dotado de logos”, como lo llamó también Aristóteles. Ahora bien, y siendo el Logos la parte gobernadora, y el Ethos la parte gobernada, se comprende luego por qué, las virtudes intelectuales no figuran simplemente para alinearse o hacer cuerpo con las virtudes morales, sino que tienen un rango absolutamente superior.99

94

Aristóteles. De anima, pp. 71, 79, 127.

95

Ibíd., p. 129.

96

Gutiérrez Sáenz, R., “Historia de las doctrinas filosóficas”, p. 54.

97

Aristóteles. De anima, pp. 141, 145-146.

98

Gómez Robledo, A., “Introducción” en Aristóteles. Ética Nicomaquea, p. XVII.

99

(18)

En este sentido, Aristóteles dice que “en el estudio del hombre hay que ver pues al hombre mejor dispuesto tanto en su cuerpo como en su alma, y en el cual es visible la preeminencia indicada, mientras que en los malos o que se hallan en disposición viciosa, se diría que a menudo el cuerpo impera sobre el alma, a causa de hallarse en disposición perversa y contraria a la naturaleza. El alma, en efecto, gobierna el cuerpo con dominio despótico, mientras que la inteligencia gobierna el apetito irracional con dominio político y regio: en todo lo cual es manifiesto que es conforme a la naturaleza y provechoso para el cuerpo ser regido por el alma, y para la parte pasional serlo por la inteligencia y por la parte racional del alma, mientras que al estar todas esas partes en situación de igualdad o en posición contraria, es a todos dañoso.”100 Se podría decir que la superioridad de las virtudes intelectuales sobre las virtudes morales es, además, una supremacía de mando y dirección. La última por su rango entre las primeras, la prudencia, es la que señala y prescribe, en cada circunstancia concreta, cómo debe ejercerse la acción moral que pueda ser clasificada de virtuosa; la que define, como dice Aristóteles, el “término medio”. La prudencia es, de esta suerte, el agente de enlace entre la inteligencia y el carácter. Entonces, por el perfecto acuerdo entre todas las virtudes intelectuales, la razón práctica, que es la prudencia, no sólo es, ella misma, una virtud intelectual, sino que está en dependencia directa de la virtud suprema, que es la sabiduría. El mismo Aristóteles dice claramente que, si en algún sentido puede decirse de la virtud que es una posición intermedia entre dos vicios: uno por exceso y otro por defecto, desde el punto de vista del bien y de la perfección es siempre un “pináculo” o un “extremo”. El único error de Aristóteles consistió en haber extendido su teoría del término medio, a todas las virtudes morales, cuando es obvio que hay algunas como la justicia, que no tienen sino un contrario: la injusticia.101

El hombre es el ser que tiene palabra y la palabra está para hacer patente lo provechoso y lo nocivo, lo mismo que lo justo y lo injusto; y lo propio del hombre con respecto a los demás animales es que él solo tiene la percepción de lo bueno y de lo malo, de lo justo de lo injusto de otras cualidades semejantes, pues así como el hombre cuando llega a su perfección, es el mejor de los animales, así también es el peor de todos cuando está divorciado de la ley y la justicia. Por esto es el hombre sin virtud el más impío y salvaje de los animales, y el peor en lo que respecta a los placeres sexuales y de la gula. Por otro lado la justicia es algo que no se da en la ciudad, ya que la administración de justicia, o sea el juicio sobre lo que es justo, es el orden de la comunidad política.102 En la comunidad se encomienda el deliberar sobre ciertos asuntos, el juzgar y el mandar, y sobre todo esto último, pues el mandar es por excelencia lo propio del poder. Tres cualidades deben tener quienes hayan de asumir las más altas magistraturas: en primer lugar, lealtad a la constitución establecida; después, la mayor competencia en el desempeño del cargo, y en tercer lugar, la virtud y la justicia.103

100

Aristóteles. "Política" en Aristóteles. Ética nicomaquea, pp. 214-215.

101

Gómez Robledo, A., “Introducción” en Aristóteles. Ética Nicomaquea, pp. XVIII-XIX, XXI.

102

Aristóteles. "Política" en Aristóteles. Ética nicomaquea, pp. 211-212.

103

(19)

Conclusión

Encontrar un objeto de estudio entre dos filosofías tan contradictorias, pero a la vez, tan complementarias, fue complicado, pero muy enriquecedor; leer a dos filósofos claves en su época y tan vigentes en la actual, permite reconocer que los fundamentos de vida que ellos plantearon, revolucionaron las ideas y los conceptos. Las propuestas de ellos están separadas, sin embargo, es posible unirlas con un mismo fin y se pueden tomar elementos de cada una de ellas.

La lectura y reflexión me permite considerar lo siguiente:

• El conocimiento existe, solo debemos hallar el medio para hacer que vea la luz.

• La virtud puede enseñarse, pero a la vez, se debe ser virtuoso para poder hacerlo.

• La ciencia se puede considerar un ideal, pero también existe ciencia para llegar a un ideal.

• El pensar de manera platónica o aristotélica, condiciona la manera en la que se realiza la investigación.

(20)

Fuentes de información

Bibliografía

Aristóteles. De Ánima, ed. Leviatán: Buenos Aires; 2008, 176 pp. Aristóteles. Ética Nicomaquea,ed. Porrúa: México; 2010, 421 pp.

Gutiérrez Sáenz, R. Historia de las doctrinas filosóficas, ed. Esfinge: México; 2000, 238 pp.

Koyré, Alexander. Introducción a la lectura de Platón, ed. Alianza: Madrid; 1966, 199 pp. Platón. Diálogos, ed. Porrúa: México; 2009, 605 pp.

Platón. Diálogos, ed. Porrúa: México; 2009, 457 pp.

Hemerografía

Covarrubias Villa, F. et. al. Los dos senderos de la episteme: Conocimiento científico en la tradición de Platón o de Aristóteles, Manuscritos, 2011.

Covarrubias Villa, F. et. al. Racionalidad didáctica y racionalidad de las teorías científicas,

Referencias

Documento similar

No comáis grasas animales // No comáis grasas, animales. En la primera frase recomiendo no comer grasas animales. En cambio, en la segunda frase, llamo animales a los que

dos. La tensión superficial de los líquidos depende directamente de los procesos de interacción entre moléculas, como los enlaces de hidrógeno, por ejemplo. ¿Cuál de

A nuestra investigación inicial le dio mucho empuje el hecho de que la mayor parte de los profesores pueden dar testimonio acerca de la importancia de enseñar para

Para obtener buenos resultados con la ortodoncia, necesitamos un control continuo sobre los dientes; es por ello que la ortodoncia debe ejercer movimiento durante todo el día o

Si clicamos con el botón derecho del ratón, también sobre el nombre de la carpeta, o hacemos un clic normal sobre su icono, o sobre el circulito que aparece al poner el ratón

El carcinoma escamocelular es el tumor más frecuente de cavidad oral, responsable de hasta el 90 % de este cáncer, el.. otro 10% se compone de neoplasias malignas originadas en

1. LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES.—2. C) La reforma constitucional de 1994. D) Las tres etapas del amparo argentino. F) Las vías previas al amparo. H) La acción es judicial en

Mientras que el 10% de los niños en edad escolar en los países de bajos ingresos se beneficiaron de los programas de alimentación escolar, este valor aumentó a 27%, 30% y 47% en