Aspectos comunes de las reformas laborales en los países en los que han sido exitosas

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El objetivo de esta conferencia es extraer algunas lecciones de las refor-mas en los mercados laboral y de bienes, que se han llevado a cabo con éxito en diversas partes del mundo. La economía mexicana funciona ba-jo una gran carga regulatoria y no se ha desempeñado especialmente bien en los últimos tres años. Una de las causas principales de esto últi-mo es el vínculo que existe entre la evolución de las economías mexi-cana y estadounidense. Sin embargo, hay también en operación fuerzas económicas de largo plazo que la están conduciendo a la necesidad de instrumentar reformas en el mercado laboral, razón por la cual México no puede contar con que la recuperación de la economía estadouniden-se resolverá todos sus problemas.

La economía mexicana

El Producto Interno Bruto (PIB) en México ha permanecido práctica-mente estancado durante los últimos tres años (gráfica 1), al tiempo que la tasa de desempleo se ha incrementado, aunque en la actualidad es mu-cho menor que la registrada durante la crisis de 1995-1996 (gráfica 2).

Asimismo, el nivel de empleo en algunas de las empresas considera-das insignias en México ha disminuido, y ello es resultado de la mayor competencia mundial, especialmente de China (gráficas 3 y 4). De igual manera, la inversión extranjera directa dirigida hacia México se ha con-traído recientemente (gráfica 5).

Aspectos comunes de las reformas laborales

en los países en los que han sido exitosas

James J. Heckman*

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1,000 1,100 1,200 1,300 1,400 1,500 1,600 1,700

1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003

Fuente: Sistema de Cuentas Nacionales de México, INEGI.

1.5 2.5 3.5 4.5 5.5 6.5 7.5 8.5

1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003

Hombres Mujeres

Fuente: Encuesta Nacional de Empleo Urbano, INEGI.

Gráfica 1

México: Producto Interno Bruto (PIB)

(miles de millones de pesos a precios de 1993)

Gráfica 2

México: tasa de desempleo por sexo

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0.368 0.375

0.379 0.375

0.377 0.382

0.398

0.404 0.401

0.400 0.397

0.34 0.35 0.36 0.37 0.38 0.39 0.40 0.41

1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001

0 200,000 400,000 600,000 800,000 1,000,000 1,200,000 1,400,000

1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003

Fuente: Indicadores de la Encuesta Nacional de Empleo Urbano, 1991-2003, INEGI.

Fuente: INEGI.

Gráfica 3 México: tasa de empleo

(empleados/población, en porcentaje)

Gráfica 4

México: empleo en la industria maquiladora

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Otro factor inquietante es la evolución registrada por los costos la-borales unitarios en México, en relación con los de otros países.Aunque hubo una época en la que en México eran muy bajos los costos labora-les, han ido creciendo y en la actualidad han alcanzado niveles similares a los de otros países. Lo anterior se ha traducido en una pérdida de com-petitividad de la economía mexicana (gráfica 6).

0 5 10 15 20 25 30

1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002

IED total IED en manufacturas

Fuente: Banco de México y Secretaría de Economía.

Fuente: Estadísticas Financieras Internacionales, Fondo Monetario Internacional. Gráfica 5

México: inversión extranjera directa

(miles de millones de dólares)

Gráfica 6

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Lecciones del resto del mundo para México

Con el fin de entender mejor el entorno en el cual opera la economía mexicana, es preciso describir algunos puntos esenciales de orden gene-ral. En primer término, la economía mexicana forma parte de un nue-vo orden internacional. La economía mundial es cada vez más abierta y más competitiva, y se caracteriza por la incorporación de nuevos parti-cipantes a la competencia internacional.Al mismo tiempo, se observa un desarrollo acelerado de la tecnología, especialmente de la tecnología de la información.

El impacto del comercio y de las nuevas tecnologías no siempre es predecible. Podemos conocer la tendencia general, pero al nivel del tra-bajador, de la empresa, del individuo, existe hoy mucha más incertidum-bre y menos posibilidad de predicción de lo que había en el pasado.

Estudios realizados en todo el mundo señalan que los mercados asig-nan una “prima” a aquellas personas, empresas, instituciones y gobiernos que son capaces de adaptarse a los cambios y a las nuevas oportunidades.

¿Cuáles son los factores que apoyan la adaptabilidad?

Primero, una amplia variedad de estudios señala que la educación y las habilidades de la población desempeñan un papel fundamental en la ca-pacidad de adaptación de una economía. Este resultado no sólo es váli-do en el caso de la fuerza laboral; también lo es para los empresarios, los legisladores, y para los bancos centrales.

Otro factor de importancia es un entorno regulatorio que promue-va la adaptación a nuepromue-vas ideas y que fomente la entrada de nuepromue-vas em-presas y tecnologías. Tal entorno permite que la economía se adapte e innove. Una mayor movilidad de la mano de obra entre ocupaciones, regio-nes y fronteras es otro factor de relevancia para mejorar la adaptabilidad. Sin embargo, el más importante de todos es contar con una cultura que favorezca la generación de incentivos para el logro de la excelencia. Las sociedades exitosas promueven la excelencia y la competencia recom-pensando el rendimiento elevado, desde el caso de los niños que estudian matemáticas hasta el de los empresarios que hacen frente a la competen-cia del mercado.

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matri-monio y divorcio aplicado al mercado laboral. Este modelo trata las re-laciones productivas como matrimonios entre personas únicas que de-ben reconstituirse cuando resulte lucrativo hacerlo. Por consiguiente, el énfasis radica en el individuo: en la manera en que los individuos y las empresas se enfocan en las tareas en las que tienen ventajas comparati-vas. Además, la mayoría de este tipo de modelos requiere de un entorno que promueva la excelencia.

Este nuevo modelo sustituye a uno antiguo que hoy por hoy resulta obsoleto, y que hace referencia a la existencia de agentes representativos de diversas clases. Asume que los trabajadores tienen intereses opuestos a los de los propietarios del capital, enfatiza el conflicto de clases y asume que el problema económico es de redistribución más que de productividad.

Sin embargo, los problemas económicos no son de suma cero. La ganancia de una persona no equivale a la pérdida de otra. El modelo an-tiguo se enfoca en la redistribución y no en la competitividad, en la efi-ciencia y en la creación de riqueza en una sociedad.

El viejo modelo incorporado en el artículo 123 de la Constitución Mexicana, intenta proteger a los trabajadores de la explotación laboral. Este tipo de leyes, así como el entorno regulatorio creado con base en ellas, no perciben los beneficios mutuos (de trabajadores y empresarios) que resultan de los incentivos para promover la productividad y la efi-ciencia; en lugar de ello, buscan proteger el orden establecido y no fo-mentan la adaptabilidad del sistema económico.

Este punto de vista tiene diversas consecuencias lógicas: la protec-ción de los mercados de bienes, que en muchas economías de América Latina adoptó la forma de una política de sustitución de importaciones; la protección del status quo en lugar del fomento al cambio; el miedo a los mercados y a los incentivos; y mayor énfasis en el tema de la igual-dad que en el de la eficiencia. Este punto de vista ignora el hecho bási-co de que cuando los mercados se abren al mundo y se benefician del comercio y de la tecnología, existe una oportunidad de incrementar los estándares de vida para todos.

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La evidencia empírica disponible también permite señalar que cuan-do los regímenes de sustitución de importaciones acuan-doptacuan-dos en América Latina a partir de los años treinta fueron reemplazados por políticas que enfatizaban una mayor competencia, flujos de comercio más elevados y una mayor apertura de las economías, las naciones de la región se torna-ron más productivas. Las economías que temen a la competencia no lo-gran alcanzar la frontera tecnológica, y no experimentan el crecimiento en el ingreso observado en aquéllas abiertas a la competencia y al comer-cio. La igualdad que los controles económicos produjeron se logró a un elevado costo en términos de bienestar económico.

Los casos de Chile, Reino Unido y Nueva Zelandia (ejemplos de re-formas exitosas), permiten ilustrar los beneficios derivados de la compe-tencia y de la generación de incentivos. Las reformas que permitieron la apertura de estas economías y les proporcionaron los incentivos adecua-dos, mejoraron ampliamente su desempeño económico. El sistema anti-guo creó monopolios en cada uno de los niveles de la vida económica y social. Cuando las políticas de sustitución de importaciones prevalecían en Europa del Este, los viajeros notaban la poca amabilidad de los empleados y de los meseros. Los trabajadores de Europa del Este no eran muy efi-cientes debido a que no tenían incentivos para mejorar su desempeño, o para realizar innovaciones en su lugar de trabajo debido a que el sistema económico les aseguraba el empleo. El deterioro en los incentivos, carac-terístico de este tipo de entornos, redujo las tasas de crecimiento econó-mico. La competencia alienta a la gente a crear nuevas soluciones para los problemas viejos y a resolver los nuevos.

De acuerdo a la evidencia empírica, los sistemas que enfatizan la pro-tección de los empleos y el mantenimiento de un orden antiguo, otorgan protección a algunos sectores de la población, pero generan desigualdades en otros. Esta “protección” tiene lugar a un costo muy elevado en térmi-nos de eficiencia.Además, incrementa la desigualdad en la sociedad como un todo. Los economistas y políticos de todo el mundo coinciden en la necesidad de reformar los sistemas ineficientes. Para saber cómo reformar-los, es preciso entender algunos principios económicos básicos.

Incentivos correctos

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en las fábricas o en los mercados internacionales, darán lugar a una pro-ductividad más elevada.

Los incentivos que tienen un sustento local y que se abocan a pro-mover las labores de producción, y no las de cabildeo, son los más efec-tivos. Los seres humanos responden a ellos; si el sistema en el que se desenvuelven premia la politiquería, una mayor cantidad de gente incur-sionará en la política; si el sistema recompensa la productividad, la gen-te se dedicará a incrementar su capacidad productiva. Un sisgen-tema exitoso provee de incentivos a las actividades productivas de los trabajadores, de los legisladores y de la sociedad entera.

La necesidad de flexibilidad

En épocas de rápido cambio tecnológico y de elevada competencia en el comercio internacional, no es productivo mantener las antiguas relaciones laborales. Cuando una economía adopta nuevas tecnologías, usualmente se requiere de un nuevo tipo de relaciones entre los agentes económicos. Durante el proceso de adaptación a la nueva economía y al nuevo entor-no comercial, la competencia y la flexibilidad son muy importantes.

Regulación del mercado de bienes y del mercado laboral

La regulación del mercado de bienes usualmente va de la mano de la re-gulación del mercado laboral. La mayoría de las reformas exitosas han cambiado la competitividad de los mercados, ya sea mediante la privati-zación de empresas o reduciendo la regulación a la entrada de nuevas compañías o, incluso, disminuyendo la carga regulatoria. Es importante destacar que en aquellos casos en los que sólo se adoptaron reformas parciales (como sucedió en Argentina, y durante las primeras etapas de las reformas instrumentadas en Nueva Zelandia), éstas generaron una se-rie de dificultades económicas.

Experiencias de algunos países

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discusio-nes. Cuando se analiza lo sucedido en Asia, en América Latina o en cual-quier otra región o país en el mundo, existe mucha gente que reclama que la experiencia o la tecnología en su país de origen es única y que, por tanto, los casos de otros sitios del mundo son irrelevantes para ellos. Es verdad que los entornos institucionales y regulatorios varían de un país a otro, por lo que no se puede decir:“Italia hizo esto, hagamos entonces lo mismo”, o “Debemos llevar a cabo las mismas reformas que fueron adoptadas en España”.

En lugar de realizar comparaciones, lo que debemos hacer es tratar de entender algunos determinantes fundamentales del comportamiento económico, tales como los parámetros que rigen las condiciones de ofer-ta y demanda, o la tecnología. Los incentivos tienen algunas característi-cas universales. Por ejemplo, elevar los salarios alienta a la gente a trabajar más y gravarlos, en cambio, produce el efecto contrario.

¿En qué evidencia empírica están sustentadas las aseveraciones ante-riores? Parte de las mismas está basada en un libro que será publicado próximamente con el título Law and Employment: Lessons from Latin Ame-rica and the Caribbean,1el cual consolida las lecciones derivadas de las re-formas y de la regulación adoptadas en varios países de América Latina. Es de todos sabido que ha habido muchos intentos de reforma económi-ca en esta región, desde finales de los años ochenta. El libro trata de di-versos temas que afectan el mercado laboral. Estudia el comportamiento de la demanda de mano de obra y de las regulaciones sobre el empleo en Chile, Perú, Colombia, Argentina, Brasil, Uruguay y el Caribe. En esta sección se hará referencia a algunas de las lecciones generales que se de-rivan de esos y de otros estudios.

Los beneficios de la descentralización

La primera lección se relaciona con los beneficios de la descentraliza-ción. Las reformas adoptadas recientemente alrededor del mundo con respecto al papel de los sindicatos, han dado lugar a una mejoría en la productividad. Mientras más descentralizada sea la negociación del con-trato colectivo de trabajo, más productiva en términos económicos será la relación entre los trabajadores y las empresas, y menor será la

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da de rentas por parte de los sindicatos. Las políticas públicas respecto de los sindicatos deberían ser manejadas de manera equitativa, evitando que algunos se vean más favorecidos que otros. Los gobiernos deberían per-mitir que las partes involucradas en las negociaciones de los contratos colectivos de trabajo establezcan los términos de las mismas, y no impo-ner el uso de reglas uniformes en todas las negociaciones.

Durante la década de los ochenta, Gran Bretaña llevó a cabo una re-forma importante de las actividades de sus sindicatos. A finales de los años setenta este país experimentaba una profunda crisis económica. Los británicos estaban descontentos con la manera en que los sindicatos operaban en muchos sectores de la economía. En consecuencia, se pu-sieron en marcha una serie de reformas con el fin de modificar los in-centivos económicos y las estructuras de negociación. A los sindicatos y a las empresas se les exigió negociar los contratos salariales a nivel local, y con ello empezaron a tomar en cuenta las condiciones económicas de cada localidad.

Las reformas sindicales exitosas en el mundo han cambiado la natu-raleza de las negociaciones salariales. En lugar de acudir al Senado, al Parlamento o a cualquier otra instancia política para determinar el nivel de los salarios, los trabajadores y los administradores de las empresas los negocian localmente. La relación laboral entre los administradores de empresas y los trabajadores cambia por completo, y la productividad se incrementa. Los agentes del sistema económico dejan de utilizar el sis-tema político para obtener favores que no tienen ningún sustento en la realidad económica. En lugar de ello, se valen de los incentivos econó-micos locales para reestructurar sus relaciones.

En este tipo de entorno, la relación entre empresas y trabajadores cambia de un contexto de oposición a uno de cooperación. Los sindi-catos protegen los derechos de los trabajadores, pero también establecen la agenda para el mejoramiento de la tecnología. Si se analiza a las mis-mas empresas antes y después de las reformis-mas, se observa un repunte en su productividad. Se sabe también que un componente importante en el éxito de estas reformas laborales ha sido la introducción de la compe-tencia en el mercado de bienes. En la ciencia económica existe una re-lación teórica y empírica bien establecida, que señala que la flexibilidad en el mercado laboral refleja el grado de competencia existente en el mercado de bienes.

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ba-ja productividad, sindicatos que estaban explotando su poder político para la determinación de los contratos salariales y una elevada carga re-gulatoria en los mercados de bienes y de trabajo. Además, muchas de las reformas instrumentadas en los mercados de bienes no se habían lleva-do a cabo en el mercalleva-do de trabajo.

Para remediar esta situación se llevaron a cabo en el país una gran variedad de reformas, entre las que destacan un nuevo sistema de regu-lación industrial y de competencia en los mercados de trabajo y de bie-nes. Las reformas fueron instrumentadas gradualmente y dieron lugar a una serie de beneficios en el largo plazo.

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95 100 105 110 115 120

1990 1991 1992 1993 1994 1995

Nueva Zelandia Australia

90 95 100 105 110 115

1990 II IV1991 II III IV 1992 II III IV 1993 II III IV1994 II III IV1995 II III

Nueva Zelandia Australia (empleo civil)

Fuente: Kasper, Wolfgang, “Free to Work: The Liberalisation of New Zeland´s Labour Market”, Policy Monograph 32, St. Leonard´s Australia, Centre for Independent Studies, 1996.

Fuente: Kasper, Wolfgang, “Free to Work: The Liberalisation of New Zeland´s Labour Market”, Policy Monograph 32, St. Leonard´s Australia, Centre for Independent Studies, 1996.

Gráfica 7

Comparación del desempeño en la producción Australia/Nueva Zelandia

(PIB real ajustado estacionalmente, índice 1990=100)

Gráfica 8 Empleo Australia/Nueva Zelandia

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4 5 6 7 8 9 10 11 12

Nueva Zelandia Australia

1990II IV1991 II III IV1992 II III IV 1993II III IV1994 II III IV1995 II III IV

Fuente: Kasper, Wolfgang, “Free to Work: The Liberalisation of New Zeland´s Labour Market”, Policy Monograph 32, St. Leonard´s Australia, Centre for Independent Studies, 1996.

-6 -4 -2 0 2 4 6 8 10

1980 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995

Fuente: Kasper, Wolfgang, “Free to Work: The Liberalisation of New Zeland´s Labour Market”, Policy Monograph 32, St. Leonard´s Australia, Centre for Independent Studies, 1996.

Gráfica 9 Tasa de desempleo Australia/Nueva Zelandia

(porcentaje)

Gráfica 10

Reformas y desempeño económico en Nueva Zelandia, 1980-1995: crecimiento

(16)

0 2 4 6 8 10 12

1980 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 -4 -3 -2 -1 0 1 2 3 4 5

Desempleo como % de la fuerza laboral (escala izquierda) Crecimiento del

empleo en % (escala derecha)

Fuente: Kasper, Wolfgang, “Free to Work: The Liberalisation of New Zeland´s Labour Market”, Policy Monograph 32, St. Leonard´s Australia, Centre for Independent Studies, 1996.

Fuente: Kasper, Wolfgang, “Free to Work: The Liberalisation of New Zeland´s Labour Market”, Policy Monograph 32, St. Leonard´s Australia, Centre for Independent Studies, 1996.

-5 0 5 10 15 20 25

1980 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 0-2% objetivo de inflación

1994 1995

Variación % en el índice de precios al consumidor

Variación % en el cociente (sueldos-salarios/empleados) en el sector empresarial

Gráfica 11

Reformas y desempeño económico en Nueva Zelandia, 1980-1995: el mercado laboral

Gráfica 12

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Chile es otro ejemplo de reformas exitosas, aunque en este caso las drásticas reformas adoptadas estuvieron acompañadas de un régimen no democrático. Recientemente, el Presidente de Chile visitó la Universi-dad de Chicago y expresó su gratitud por la influencia del Departamen-to de Economía de esa universidad sobre la economía chilena en los años setenta, dado que sus ideas sobre la importancia de los incentivos motivaron las reformas que se pusieron en marcha en aquel país. La co-rrección de los problemas iniciales sentó las bases para la que hoy en día es la economía más exitosa en América Latina.

El efecto de los impuestos y las regulaciones

A los economistas académicos les gusta debatir cualquier idea establecida. Hacerlo les provoca una sensación simultánea de excitación y posesión. Entre ellos, algunos han argumentado que las curvas de demanda de mano de obra no tienen inclinación descendente. Ello significa que en caso de que los costos de la mano de obra aumenten, el nivel de empleo no dismi-nuirá. Aun cuando una situación de este tipo es factible desde el punto de vista teórico, no lo es desde el punto de vista empírico, y su validez ha si-do refutada en muchos estudios realizasi-dos en tosi-do el munsi-do, cuyos resul-tados muestran que cuando los costos laborales se incrementan, el empleo disminuye, especialmente cuando esto no va acompañado de beneficios por otras vías (por ejemplo, por el lado de la seguridad social).

Si se incrementan los salarios en 10%, la demanda de mano de obra se reduce entre 4 y 6%. La evidencia en que se sustenta esta aseveración proviene de una serie de estudios hechos a empresas localizadas en Amé-rica Latina, incluyendo empresas mexicanas, de manera tal que detrás de esta información no hay especulaciones ocultas o ideológicas (Heckman y Pagés, 2004). En el cuadro 1 se describen las estimaciones de las elas-ticidades de demanda de mano de obra obtenidas en estos estudios.

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Cuadro 1

Estimaciones de elasticidad de largo plazo de la demanda de mano de obra con producción constante

ESTUDIO INFORMACIÓN DESCRIPCIÓN ELASTICIDAD DEL SALARIO

Mondino &Montoya (2000) Panel de establecimientos. Sin capital. Instrumentos Manufacturas. 1990-1996. para producción y salarios.

Trimestral. Argentina Demanda de mano [-353,-.940] de obra dinámica.

Saavedra &Torero (2000) Panel de establecimientos. Sin capital. Instrumentos Empresas con más de para producción. Los

10 empleados. 1986-1996. costos laborales incluyen -0.19 Bimestral. Perú los costos legislativos.

Demanda de mano de obra estática.

Fajnzylber &Maloney (2000) Panel de establecimientos. Anual. Varios países:

Chile (1981-1986)

Empleados -0.214

Obreros -0.373

Colombia (1990-1991)

Empleados -0.26

Obreros -0.489

México (1986-1990)

Empleados -0.128

Obreros -0.203

Roberts &Skoufias (1997) Panel de información del sector de manufacturas. 1981-1987. Colombia

Calificados -0.42

No calificados -0.65

Cassoni et al. (2000) Manufacturas de 2 dígitos. Sin capital. 1975-1997. Uruguay. Sistema de ecuaciones.

1975-1984 -0.69

1985-1997 -0.22

Cardenas y Bernal (2003) Panel de 92 sectores Sin capital. Demanda

manufactureros laboral dinámica. -1.43

Waud (1968) Manufacturas de 2 dígitos.

1954-1964. Trimestral. EUA Capital -1.03

de Pelsmacker (1984) Cinco empresas del sector de Capital, precios laborales, manufacturas de autos. trabajadores de la producción

1976-1982. Bélgica -0.44

Field &Grebenstein (1980) Diez industrias del sector de Precios del capital

manufacturas de 2 dígitos. 1971. EUA y la electricidad incluídos -0.51

Denny, Fuss y Waverman (1981) Manufacturas de 2 dígitos. Precios del capital

Anual Canadá 1962-1975 y la electricidad -0.46

EUA 1948-1971 -0.56

Wylie (1990) Cuatro empresas manufactureras

de 2 dígitos. Anual. 1900-1929. EUA -0.52

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de una empresa se incrementan por una medida de este tipo (lo que re-percute necesariamente en sus costos totales), pero aun así el gobierno es capaz de gastar de manera adecuada los recursos fiscales adicionales gene-rados por tal medida mediante mayores beneficios de seguridad social o de un sistema de salud más eficiente, es factible que los trabajadores estén dispuestos a laborar por salarios más bajos. Esto es lo que los economistas llaman “efecto transmisión”. Este efecto reduce el impacto negativo sobre el nivel de empleo provocado por los impuestos a la nómina que se apli-can a las empresas. Las reformas orientadas a elevar la calidad de los servi-cios ofrecidos por el gobierno promueven el empleo y ayudan a construir una base fiscal sólida al eliminar los incentivos a la evasión y la ilegalidad. Grecia Maruffo, de la Universidad de Stanford, ha documentado evi-dencia empírica sobre el “efecto transmisión” y ha estimado que los efec-tos de las recientes reformas adoptadas en México en el sistema de seguridad social (como consecuencia de las cuales el impuesto a la nómina fue in-crementado), se vieron compensados por una reducción en los salarios equivalente a 50% del aumento en tal impuesto. La mejoría en los be-neficios permitió una reducción en los salarios y un menor desempleo. El aumento en la calidad de los beneficios eleva el empleo, promueve el cumplimiento de las leyes y estimula la confianza en el gobierno. Como consecuencia, habrá menos corrupción, los trabajadores estarán más dis-puestos a pagar imdis-puestos si el gobierno les proporciona a cambio ma-yores beneficios, y el efecto sobre el desempleo será menor.

En los países donde el sistema de beneficios no compensa a los em-presarios o a los trabajadores por sus costos laborales, el rendimiento ob-tenido es nulo, lo que provoca un mayor desempleo. En el caso de América Latina, sólo 20% del incremento en los costos laborales es com-pensado por un aumento en los beneficios. Por tanto, la evidencia em-pírica indica que en la región, y particularmente en México, existe un amplio margen de maniobra para mejorar la situación.

Pagos por liquidación y seguridad laboral

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Cuadro 2

Medidas de regulación en el mercado laboral

(finales de la década de los noventa)

País Año Pagos por Indemnizaciones Pago por Contribuciones Costo total Contribuciones Contribuciones anticipado por despido antigüedad a la seguridad a la seguridad a la seguridad social (EPV) social (% del social (% del costo total) salario) (1) (2) (3) (4) (1)+(2)+(3)+(4)

Bélgica 1999 1.73 0.00 0.00 40.17 41.89 95.87 0.31

Canadá 1999 0.60 0.19 0.00 18.56 19.35 95.93 0.14

Finlandia 1999 1.61 0.00 0.00 35.62 37.23 95.67 0.27

Francia 1999 0.98 0.36 0.00 64.77 66.11 97.97 0.50

Alemania 1999 1.14 0.00 0.00 53.48 54.63 97.91 0.41

Irlanda 1999 0.45 0.58 0.00 24.67 25.70 95.99 0.19

Italia 1999 0.60 2.63 0.00 91.53 94.76 96.60 0.71

Japón 1999 0.59 0.00 0.00 36.36 36.95 98.40 0.28

Corea 1999 0.59 2.99 0.00 18.08 21.66 83.49 0.14

Países Bajos 1999 0.88 0.00 0.00 84.99 85.87 98.97 0.65

Nueva Zelandia 1999 0.22 0.00 0.00 0.00 0.22 0.00 0.00

Polonia 1999 1.22 0.00 0.00 60.48 61.70 98.02 0.47

Portugal 1999 1.18 3.30 0.00 49.01 53.49 91.63 0.38

España 1999 0.59 2.58 0.00 49.43 52.60 93.98 0.38

Suecia 1999 1.79 0.00 0.00 28.86 30.65 94.16 0.22

Turquía 1999 0.99 2.99 0.00 44.79 48.76 91.85 0.35

Reino Unido 1999 0.71 0.72 0.00 28.82 30.25 95.27 0.22

Estados Unidos 1999 0.00 0.00 0.00 23.56 23.56 100.00 0.18

Promedio OCDE 1999 0.89 0.82 0.00 40.55 42.25 95.97 0.31

Argentina 1999 0.80 2.20 0.00 44.49 47.48 93.69 0.34

Bolivia 1999 1.77 2.99 0.00 31.16 35.91 86.76 0.24

Brasil 1999 0.59 2.45 9.82 37.65 50.51 74.53 0.29

Chile 1999 0.59 2.79 0.00 27.20 30.58 88.95 0.21

Colombia 1999 0.30 3.49 9.82 38.75 52.35 74.01 0.30

Costa Rica 1999 1.05 2.60 0.00 35.05 38.69 90.58 0.27

Rep. Dominicana 1999 0.59 2.16 0.00 16.23 18.97 85.52 0.13

Ecuador 1999 0.59 3.30 9.82 22.85 36.56 62.50 0.18

El Salvador 1999 0.06 2.99 0.00 27.26 30.31 89.94 0.21

Honduras 1999 0.59 2.94 0.00 13.63 17.16 79.43 0.11

Jamaica 1999 0.59 1.41 0.00 6.49 8.49 76.47 0.05

México 1999 0.59 2.57 0.00 29.50 32.66 90.33 0.23

Nicaragua 1999 0.59 1.97 0.00 19.47 22.04 88.37 0.15

Panamá 1999 0.59 2.09 0.75 15.19 18.62 81.58 0.12

Paraguay 1999 0.68 1.49 0.00 27.26 29.43 92.63 0.21

Perú 1999 0.00 3.80 9.82 27.26 40.88 66.69 0.21

Trinidad y Tobago 1999 1.18 1.33 0.00 10.90 13.41 81.31 0.08

Uruguay 1999 0.00 2.23 0.00 52.58 54.81 95.93 0.41

Venezuela 1999 0.93 2.03 5.97 18.43 27.36 67.37 0.14

Promedio

América Latina 0.63 2.46 2.42 26.39 31.91 82.45 0.20

(21)

salario mínimo no ha sido un factor importante en muchas de las eco-nomías latinoamericanas, aunque sí lo es desde la óptica del denominado “efecto transmisión”. La presencia de salarios mínimos dificulta su ajuste a la baja cuando se introducen incrementos en los impuestos compen-sados por mayores beneficios, disminuye el impacto del “efecto transmi-sión” y reduce la demanda de mano de obra.

El mercado de trabajo de los países de América Latina opera bajo una carga regulatoria muy pesada. Los costos de la seguridad laboral en Lati-noamérica son, en promedio, más altos que en los países europeos miem-bros de la OCDE(gráfica 14).Tal situación provoca ajustes muy lentos en el nivel de empleo ante variaciones en el crecimiento del PIB(gráfica 15). A finales de los años noventa, el costo promedio de las políticas de seguridad laboral en América Latina era mayor que el que prevalecía en los países miembros de la OCDEy del Caribe. Aun cuando en México tales costos no fueron los más elevados de la región, sí se ubicaban por encima del promedio de los países de la OCDE.

En general, entre menos regulada esté una economía (como es el ca-so de Chile, Estados Unidos y Canadá), habrá una mayor creación de empleos en respuesta a un crecimiento del PIBmás rápido (gráfica 15). La regulación reduce la movilidad laboral y hace más lenta la respuesta de la economía ante la presencia de choques.

0 5 10 15 20 25 30 35 40 45

Costo

Pagos por adelantado

Indemnización por despido

Pago de antigüedad

Contribuciones a la seguridad social Promedio de países de la OCDE

Promedio de países de América Latina

Fuente: James J. Heckman y Carmen Pagés, Law and Employment: Lessons from Latin America and the Caribbean, NBER, 2004.

Gráfica 13

Composición del costo laboral

(22)

0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 Paraguay

Nicaragua Uruguay Argentina México Panamá Costa Rica Venezuela Colombia Brasil

Bolivia

Honduras

Chile

El Salvador

República Dominicana Ecuador Perú

1987 1999

Promedio de países del Caribe, 1999 Países industrializados Promedio de América Latina, 1999

Nota: el costo de la seguridad laboral incluye pagos por adelantado, indemnizaciones por despido y pagos por antigüedad. Fuente: Ministerios del Trabajo de América Latina y el Caribe.

-1.6 -1.4 -1.2 -1.0 -0.8 -0.6 -0.4 -0.2 0.0 0.2 0.4

Ecuador Japón* Colombia Brasil* Alemania*

Perú México* Argentina* Francia* Venezuela* Uruguay* Canadá* Estados Unidos* Chile* Guatemala*

* El coeficiente es significativo en el nivel de 1%. Sólo están incluidos países para los cuales los datos de desempleo están disponibles por lo menos para los diez últimos años.

Fuente: Progreso económico y social en América Latina: informe 1996, sección especial: “Haciendo que los servicios socia-les funcionen”, Banco Interamericano de Desarrollo, Washington D.C., Johns Hopkins University Press, 1996.

Gráfica 14

Costo de la seguridad laboral

(costos medidos en múltiplos de salarios)

Gráfica 15

Respuesta del desempleo al crecimiento del PIB

(23)

En Heckman y Pagés (2004)2se analizan los impactos de las refor-mas que mejoraron la seguridad laboral y simultáneamente hicieron más flexible al mercado laboral. Si los mercados laborales son más flexibles, la economía incrementará su capacidad de respuesta ante la presencia de cambios y se adaptará a ellos con mayor rapidez, especialmente a choques recurrentes y a nuevas tecnologías. En el cuadro 3 se presenta una sinop-sis de la evidencia disponible en relación con el efecto de los costos de la seguridad laboral sobre el nivel de empleo. La regulación reduce la flexi-bilidad laboral (rotación de la mano de obra) y reduce el empleo.

Regulación y desigualdad

Del análisis de los países europeos miembros de la OCDE se desprende que la regulación del empleo y el mercado de trabajo tienen un impacto negativo en el nivel de empleo. En la gráfica 16, el grado de regulación existente en el mercado laboral está representado en el eje horizontal mediante un Índice de Protección Laboral (IPL). Un nivel elevado del IPL está asociado con una mayor regulación. En términos generales, la evidencia señala que la tasa de empleo y el grado de regulación en el mer-cado de trabajo están relacionados negativamente. Entre más regulación exista en el mercado laboral, más bajo será el nivel de empleo y menos igualdad en salarios habrá entre aquéllos que cuentan con un empleo (gráfica 17).

Ante esta evidencia surge la siguiente pregunta: ¿la protección al empleo resulta, en general, en una mayor igualdad entre los trabajado-res? Con frecuencia se afirma que ello efectivamente ocurre de esa ma-nera. Sin embargo, si se ofrece protección laboral a los trabajadores, especialmente a aquéllos sindicalizados, la carga de la regulación recae en los trabajadores marginales (los pobres, los vulnerables, los jóvenes, etc.). La regulación no reduce el nivel de empleo en el enclave protegido. Por tanto, al transferir la carga a los trabajadores marginales, las regulaciones laborales y las leyes que protegen el empleo generan una mayor desi-gualdad en la sociedad como un todo.

(24)

0.50 0.55 0.60 0.65 0.70 0.75 0.80 0.85

0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0 3.5 4.0

Estados Unidos

Canadá Australia Suecia

Dinamarca Finlandia Pases Bajos Irlanda Alemania Bélgica Italia Reino Unido Suiza

Indice del nivel de protección al empleo, finales de los noventa

Tasa de empleo 15-64, finales de los noventa

Noruega

Francia

Fuente: Bertola, Guiseppe (2001), “Aggregate and Disaggregate Aspects of Employment and Unemployment”, Seminario empleo y economía, Banco de la República, Bogotá, 30 de marzo.

1.2 1.4 1.6 1.8 2.0 2.2 2.4

0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0 3.5 4.0

Estados Unidos Canadá Reino Unido Suiza Australia Alemania Bélgica Francia Japón Italia Suecia Portugal Finlandia Austria

Indice del nivel de protección al empleo, finales de los noventa

Salario - Hombres D5/D1, 1993

Fuente: Bertola, Guiseppe (2001) “Aggregate and Disaggregate Aspects of Employment and Unemployment”, Seminario empleo y economía, Banco de la República, Bogotá, 30 de marzo.

Gráfica 16

Empleo total y regulación en el mercado laboral

Gráfica 17

(25)

Cuadro 3

Resumen de la evidencia existente sobre el impacto de los costos de la seguridad laboral (SL) en América Latina

Estudio País Información Resultados

A. Estudios que analizan los costos de la movilidad en el mercado laboral

Kugler (2000) Colombia Información obtenida de las familias El descenso en la SL provoca una disminución en la duración del empleo y del desempleo. Se gene-ra algún efecto debido a la desregulación de los contratos temporales, pero no de todos.

Saavedra y Torero (2000) Perú Información obtenida de las familias Una SL más baja resulta en una permanencia promedio más baja en el empleo. Mayor descenso en el sector formal. Los índices de riesgo aumen-tan al final del periodo de prueba.

P. de Barros y Corseuil Brasil Encuestas de empleo, información

(2000) administrativa y encuestas a familias

Hopenhayn (2000) Argentina Información obtenida de las familias a través de un panel rotatorio

Saavedra y Torero (2000) Perú Información a nivel de empresa y sector. Bimestral para el periodo 1986-1996 y trimestral para el lapso 1997-1998. Empresas formales con más de 10 empleados. Panel balanceado (no toma en cuenta la creación o cierre de empresas)

Mondino y Montoya Argentina Panel de empresas manufactureras.

(2000) No toma en cuenta la creación de

empresas

B. Estudios que analizan el empleo y el desempleo promedio

Kugler (2000) Colombia Información sobre empleo obtenida de las familias

Paes de Barros y Corseuil Brasil Información mensual de nivel de

(2000) establecimientos. 1985-1998.

Sector manufacturero. Empresas que emplean 5 o más trabajadores

Downes et al. (2000) Barbados, Empleo agregado. Anual. Trinidad, Cubre empresas grandes (más Jamaica de 10 empleados)

Pagés y Montenegro Chile Información sobre empleo obtenida

(1999) de las familias. Anual 1960-1998

Marquez (1998) Información Información de corte transversal de corte de países de América Latina transversal y el Caribe, y de países miembros utilizando de la OCDE

países

Fuente: James J. Heckman y Carmen Pagés, Law and Employment, Lessons from Latin American and the Caribbean, NBER, 2004. Los índices de riesgo para periodos cortos decrecieron, pero los índices para periodos largos aumentaron después de un incremento en la SL. No se producen efectos en los costos de los ajustes ni en las elasticidades respecto al salario.

La desregulación de los contratos temporales provoca un aumento en los índices de riesgo. Los índices para periodos cortos (1-3 meses) aumen-tan 40% y los correspondientes a 3-6 meses se incrementan en 10%.

Efecto negativo de la SL en la demanda de mano de obra cuando se usa información a nivel de sector para todo el periodo. Al hacer análisis por subperíodos, la SL tiene un efecto negativo de 1987 a 1994 y posteriormente no tiene ningún efecto. Hay evidencia de que la SL redujo el ajuste en el empleo.

Efecto negativo de la SL en la demanda de mano de obra. El coeficiente registrado en los páneles no-balanceados es ligeramente más negativo que el obtenido en los páneles balanceados.

El descenso en la SL en 1990 provoca una dis-minución en las tasas de desempleo. Este resulta-do está basaresulta-do en el cálculo del efecto neto de los cambios en los índices de riesgo, dentro y fuera del desempleo, inducidos por la reducción en la SL.

Procedimiento en 2 pasos. El primero consiste en encontrar parámetros para la función de deman-da de mano de obra para cademan-da mes. El segundo paso consiste en ver si estos parámetros cambian con las reformas laborales y otros desarrollos. No se encuentran ningún efecto de la SL en los parámetros de la demanda de mano de obra.

Los efectos de la SL en el empleo son estadística-mente insignificantes y hay algunos casos en que los signos resultan positivos.

No hay un efecto significativo de la SL en el empleo agregado, pero sí hay un efecto impor-tante en su composición.

(26)

Regulación en los mercados de bienes y de trabajo

Las regulaciones en los mercados de bienes y de trabajo están altamente correlacionadas (gráfica 18). La regulación reduce la innovación, retarda la entrada de nuevas empresas y deteriora la capacidad de adaptación a nuevas tecnologías.

Diversos estudios demuestran que un entorno altamente regulado dificulta la adaptación a nuevas tecnologías. Las reformas más efectivas son aquéllas que facilitan la adopción de nuevas tecnologías. Cuando se instrumentan reformas de este tipo, su mayor efecto se produce en aque-llos países que están muy a la zaga de la frontera tecnológica. Si un país se encuentra muy alejado de la frontera tecnológica y las reformas adop-tadas alientan la entrada de nuevas empresas al país, éstas se convierten en una fuente importante de productividad, crecimiento y competiti-vidad.

En un estudio realizado por Roberto Samaniego, de la Universidad de Pennsylvania, se presenta una gráfica en la que se asocia el uso de In-ternet (que sabemos que es un medio muy importante en las actividades comerciales) con el entorno regulatorio existente en el mercado laboral

0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0 3.5 4.0

0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5

Estados Unidos Canadá Reino Unido Nueva Zelandia Australia Dinamarca Grecia Noruega Finlandia Francia Italia España Holanda Portugal Bélgica Austria Irlanda Alemania Japón Suiza Suecia Primer grupo

Tercer grupo

Segundo grupo Correlación: 0.73

Estadístico t: 4.72

Regulación en el mercado de bienes

Legislaci

ó

n para la protecci

ó

n del empleo

La escala de indicadores es de 0-6, en orden del menos al más restrictivo.

Fuente: Nicoletti, Guiseppe y Stefano Scarpetta (2001), “Interactions Between Product and Labour Market Regulations: Do They Affect Employment? Evidence from OECDCountries”, presentado en la Conferencia del Banco de Portugal so-bre “Las instituciones en el mercado laboral y las consecuencias económicas", diciemso-bre 14.

Gráfica 18

(27)

(gráfica 19). La evidencia apunta a que el uso de Internet es menor en los entornos más regulados. México, país en el que existe un nivel de regula-ción elevado, cuenta con un número muy pequeño de servidores web (gráfica 20).Aunque existen algunos casos en los que economías

altamen-1.5 2.0 2.5 3.0 3.5 4.0 4.5 5.0 5.5

0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4

Estados Unidos

Canadá

Reino Unido

Nueva Zelandia

Australia Dinamarca Finlandia Suecia Japón Francia Alemania España Italia Portugal Bélgica Austria Irlanda

Índice de protección al empleo, 1998

Usuarios de Internet por cada mil habitantes, julio, 1999

Fuente: Samaniego, Roberto (2001), “Does Unemployment Protection Inhibit Technology”.

Fuente: OCDE, con información obtenida de Netcraft Data (www.netcraft.co.uk).

0 1 2 3 4 5 6 7 8 9

Bajo dominio Bajo nivel genérico de dominio

Dinamarca Estados Unidos Canad á Suecia Suiza Reino Unido Islandia

Luxemburgo Países Bajos

Nueva Zelandia

Noruega Australia

OCDE

Austria

Argentina Finlandia B élgica Irlanda Francia Italia

Rep. Checa Portugal Espa ñ a Jap ó n Hungr ía

Corea Grecia Polonia Turqu

ía

M

éxico

Gráfica 19

Uso de Internet y protección al empleo

Gráfica 20

(28)

te reguladas hacen un uso elevado de Internet, en general, lo usual es que en aquéllas donde existe un nivel alto de regulación su uso es menor. Ello es así porque en este tipo de economías se retrasa la entrada de nuevas em-presas y de nueva tecnología. Dado que la movilidad resulta esencial para lograr la adaptación a la nueva economía, la productividad aumentará en la medida en que la regulación disminuya.

Conclusiones

Para concluir, volvamos al argumento de la desigualdad descrito ante-riormente. Por ejemplo, el artículo 123 de la Constitución Mexicana fue incorporado en 1917 con el propósito de proteger los derechos de los campesinos y los trabajadores. En realidad, este artículo brinda pro-tección a los obreros. Existen argumentos a favor de este tipo de medi-das, y no hay duda alguna de que la seguridad laboral es un tema cuya relevancia puede aumentar en la medida en que crece la incertidumbre entre los agentes económicos participantes en la economía moderna. Sin embargo, la pregunta básica es: ¿cuál es la mejor manera de crear bienestar?

Los sistemas de regulación que existen en la actualidad en México y en muchos otros países del mundo sirven para proporcionar seguridad laboral a los trabajadores protegidos. En cambio, los trabajadores del sec-tor informal, así como aquellos que se encuentran fuera de la fuerza la-boral, carecen de dicha seguridad.

(29)

Los factores que promueven la movilidad laboral y la generación de incentivos reducen la pobreza y cambian los elementos fundamentales de una economía en el largo plazo. La mayor parte de las discusiones po-líticas están centradas en lo que sucederá el siguiente año, en los tres me-ses posteriores o en un periodo de tiempo igualmente corto. Gran parte de las discusiones en América Latina, en general, y en México en parti-cular, se han centrado en resolver problemas de muy corto plazo. La di-ficultad real es crear una estructura sólida para la economía que genere los incentivos apropiados. Además, existe la necesidad de promover una cultura que premie la excelencia. Los incentivos a la búsqueda de la ex-celencia resolverán el problema de la desigualdad de una manera dife-rente a la que consiste en dar dinero a la gente pobre. La solución radica en dar dinero a la gente para que perfeccione sus habilidades, de modo tal que puedan mejorar sus vidas y las de sus hijos.

Las lecciones descritas en las secciones previas pueden sintetizarse de la siguiente manera: las reformas en los mercados laboral y de bienes, incrementan típicamente la desigualdad y el desempleo en el corto pla-zo. Sin embargo, tales reformas incrementan la productividad. A los políticos no les gusta escuchar que las reformas pueden generar desi-gualdades en el corto plazo, razón por la que para llevar a cabo reformas efectivas necesitan una férrea voluntad y educar a la gente acerca de los efectos que tienen en el corto y el largo plazos. El caso de Chile es un ejemplo importante porque las reformas fueron muy profundas y dura-deras. En un Estado democrático es muy difícil llevar a cabo las refor-mas necesarias debido al limitado horizonte de que disponen la mayoría de los gobiernos. En los casos de Nueva Zelandia e Inglaterra las refor-mas se instrumentaron cuando estos países estaban en crisis.

¿Es necesaria una crisis para que exista la motivación suficiente pa-ra instrumentar una reforma profunda? Muchas de éstas no habrían si-do implementadas si las crisis no hubieran ocurrisi-do. La pregunta es si es o no posible adoptar una postura que vaya más allá de las consideracio-nes de corto plazo, y con ello evitar futuras crisis. Mediante educación, liderazgo, evaluación y esfuerzo, México debería intentar adoptar una perspectiva de largo plazo para con ello evitar una crisis económica en el futuro. La gente debe estar educada sobre las realidades y posibilida-des económicas para evitar una crisis.

(30)

cuatro años. Lo importante es responder a la pregunta ¿cómo estará Mé-xico dentro de diez años? ¿Cómo estará dentro de veinte años? ¿Cuál será el legado que dejarán a las nuevas generaciones?

Preguntas y respuestas

¿Sería apropiado para un país como México instrumentar un sistema de seguro de desempleo como el que existe en Europa?

La persona que elaboró esta pregunta está usando a Alemania como ejem-plo particular. The Economist y algunas publicaciones del Banco Mundial y de la OCDEcontienen abundante información sobre los costos del se-guro de desempleo en Europa. Cuando éste es muy elevado, se desin-centiva la movilidad de los trabajadores y la búsqueda de empleo.

Para responder a esta interrogante debemos preguntarnos lo siguien-te: “¿Es un sistema de seguro de desempleo amplio la mejor manera de asegurar a los trabajadores?”“¿Debería existir realmente este tipo de sis-tema?” Existen alternativas como el establecimiento de cuentas indivi-duales, que proveen de un seguro a diversos sectores de la economía sin generar un efecto de desaliento negativo en los trabajadores y en las em-presas. En mi opinión, tal sistema sería preferible. En el caso de México, el problema para establecer un sistema de seguro de desempleo es de fi-nanciamiento. Dado que la base tributaria aquí es muy pequeña, sería muy difícil llevarlo a cabo.

No recomiendo el sistema alemán. Los propios alemanes están inten-tando cambiarlo puesto que es un lastre para su economía. Existen otras políticas que pueden ofrecer protección a los trabajadores de una mane-ra más genemane-ral. Los pagos de la seguridad social salvaguardan los empleos que han dejado de ser útiles; este tipo de protección no es eficiente.

¿Cree que el conflicto de clases en México, el cual se suponía serviría para apo-yar a los trabajadores, ha resultado en detrimento de éstos?

(31)

lles de México, ni manifestaciones de trabajadores en contra de los ca-pitalistas al estilo de las que se registraron en 1917, o en los años setenta, por lo que soy de la opinión de que éste podría ser el momento opor-tuno para discutir un cambio en esta política.

Este tipo de políticas son sintomáticas de una mentalidad que debe ser cambiada. En la actualidad en México siguen existiendo demasiadas imágenes negativas asociadas con los empresarios. Por ejemplo, los mura-les de Diego Rivera muestran a los capitalistas explotando a los trabaja-dores. Este tipo de pensamiento simplista debe cambiar. El conflicto de clases es un concepto obsoleto. Un modelo de negociación individual es una base más realista para el diseño e instrumentación de políticas. Pen-sar en la mano de obra como una categoría única no tiene sentido. La “mano de obra” consiste realmente en un gran número de individuos con intereses diversos; en muchas ocasiones los intereses de la mano de obra coinciden con los de los dueños del capital o los de los empresarios. En una empresa pequeña, estos últimos desempeñan las mismas tareas que los trabajadores, de tal manera que ambos grupos tienen muchos intereses en común.

Necesitamos cambiar el enfoque de la discusión, y abandonar el fundamentado en el conflicto de clases para adoptar uno nuevo, susten-tado en los trabajadores y los empresarios individuales, de tal manera que podamos desarrollar oportunidades para que todas las personas puedan tener éxito sin necesidad de proteccionismo laboral. Ofrecer protección laboral a los trabajadores vuelve al mercado ineficiente y daña a la gen-te cuando ésta se ve expuesta a las fuerzas de la compegen-tencia. El progen-tec- protec-cionismo es improductivo.

¿La adopción de reformas con orientación de mercado implica que los trabajado-res están ahora menos protegidos?

(32)

sociedad; proporciona protección a algunos a costa de otros. Este siste-ma reduce la flexibilidad y la productividad en la economía; no es in-cluyente, y se constituye en un factor que promueve la desigualdad.

Parece obvia la necesidad de crear incentivos para estimular la productividad. Se dice también que la productividad laboral es la solución para la creación de em-pleos y, aún más importante, para mejorar el nivel de vida de los trabajadores. ¿Es la mayor productividad el factor principal detrás de la recuperación con base en el empleo?

Creo que la persona que hizo está pregunta se está refiriendo particu-larmente a la evidencia de la economía estadounidense. Durante los pri-meros nueve meses de 2003 ha habido una reactivación de la actividad económica en Estados Unidos. Algunos indicadores, particularmente las cifras de empleo de los establecimientos comerciales, muestran que el crecimiento en el nivel de empleo ha sido menor al esperado. Sin em-bargo, hay que tener en cuenta que estas encuestas no incluyen los nuevos empleos en empresas de reciente creación. Por otra parte, los resultados de las encuestas realizadas en los hogares estadounidenses son más opti-mistas. La situación actual es, en gran medida, un fenómeno transitorio. Sin embargo, considero que tomará uno o dos años más el percibir una recuperación total en el empleo. En gran medida, la situación actual re-fleja las incertidumbres que prevalecen en la economía, incluyendo las asociadas con la guerra en Irak. La guerra ha creado sus propias incerti-dumbres, como lo han hecho los cambios recientes en las políticas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus efectos en el precio del petróleo.

(33)

al final observaremos que la seguridad y el proteccionismo laboral son in-capaces de proveer cualquier tipo de seguridad de largo plazo.

Alemania Oriental es un caso que sirve de ejemplo extremo en es-te sentido. Eses-te país adoptó una política proes-teccionista muy rígida. Una política tan protectora que nadie perdía su empleo; 90% de la población contaba con un empleo. Cuando Alemania Oriental se vio obligada a enfrentar la competencia internacional, el promedio de la productividad de los trabajadores era muy bajo y la mayor parte del sector industrial era ineficiente. Había una asignación de recursos totalmente ineficiente. Los costos reales de esta protección fueron compartidos por los trabaja-dores y las empresas debido a que su desempeño estaba muy a la zaga de la del resto del mundo.

(34)

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