Vicuña.—
La moneda y elbimetalismo,por don VicenteReyesGómez.— Estadística Comercien de laRepúblicadeChile,por don Juan B.Torres.
DE NUESTRA INFERIORIDAD
ECONÓMICA.
CAUSAS Y REMEDIOS.
Artículo II.
REMEDIOS.
Después
de haber indicado en el artículopreceden
te, con el apoyo de datos estadísticosirrecusables,
por que no son más que elreflejo
de lo que cada cualpuede
observar en torno suyo, que la inferioridad eco nómicadel nacional conrespecto
alextranjero
europeo es en Chile un hecho constante ypositivo, cúmplenos,
para realizar nuestropropósito,
señalar los medios queconceptuamos
más adecuados para modificarla situación,
aumentando lapotencia
económica del chileno hastaigualarla,
siposible
fuese,
con la que los euro peosmanifiestan,
ya en laproducción
ó conservación de lariqueza,
ya en el uso moderado y discreto que de ella hacen para satisfacer las necesidades de la vida.Al intento de realizar el indicado
objeto, adoptare
mos el sencillísimoplan
de considerar una á una lascircunstancias
que en elprecedente
artículo señalamos como causa de nuestra inferioridadeconómica,
para verhasta
qué punto
yconqué
medioscadaunadeellaspuede
ser combatida por el esfuerzoindividual
ó con los recursos que la administración tiene en su mano.— 128 —
á poco el hombre del
hombre,
vasujetando
más y másá su
imperio
el mundo material y sus fuerzas cada diamejor
conocidas yutilizadas,
y que, firmes en esacreencia,
rechazamos in límine todaexplicación
fata lista que, sopretexto
de raza, ó dereligión,
ó de tradición,
ó deevolución,
condenara al chileno á ir necesa ria y eternamente á la razadel europeo en losgloriosos
caminos de la industria?
No. Sin negar nosotros la influencia considerable
que en el desenvolvimiento de las sociedades humanas
ejerce
el medio en que habitan y lascualidades,
ten dencias1 yaptitudes
que se trasmiten con la sangre óquela tradición conserva, hemos
pensado siempre
que existe en el fondo del alma de cadaindividuo,
y, si elmodo de decir se
tolerase,
en el fondo.del alma decada
pueblo
unpunto
de apoyobastante firme parare sistir victoriosamente á lapresión
de afuera y clavaral fin sobre lasconquistadas
almenas del mundo material elsímbolo
glorioso
de nuestrainteligencia
soberana y de nuestra voluntad libérrima.Nó,
—y ahí está la historia mercantil é industrial de
Italia,
deFrancia,
deBélgica
y deEspaña
misma para confirmar nuestro aserto—no pesa sobre la raza latina
la maldición que condenó al
hijo
delpatriarca
bíblico á ser en su descendencia sumiso servidor de sus hermanos:
nó,
abierto está elpalenque,
conaire,
con luzy con terreno yley iguales
á todos losque se sientan conbrios para tomar
parte
en el torneo:nó,
nadahay
-quenos fuerce á permanecer en la bochornosa inacciónen
que
vejetamos,
ni nadie que, una vez que echásemos resueltamente áandar,
pudiera
decirnos: Esas son lasPlus
ultra,
iremos,
si tales nuestraresolución,
comoque. somos de la raza de los que con Vasco de Gama doblaron el Cabo de las
tempestades
y de los que con Colón dieron al mundoantiguo
un nuevomundo,
delos que con Balboa descubrieron el Océano Pacífico y
de los que con
Magallanes
penetraron
en él por el es trecho de su nombre.Recuerdos son estos que
aducimos,
no para que,arrullados por
ellos,
nosdurmanos,
sino para que, porellos
estimulados,
nos pongamos á la obra seguros deque no
hay
nada deorgánico,
ni de fatal en los malesque nos
aquejan,
yciertosde que es á loshijos
deChile esclusivamente áquienes
incumbe prepararelporvenir
glorioso
ó miserable que le espera.L
Y
puesto
que hemosdicho
y conejemplos
manifestado que la
primera
causade la inferioridad económicadel chileno consiste en la carencia de instrucción in
dustrial teórica y
práctica
de que engeneral
adolece,
loprimero
será buscar ahora los medios de llenar ese va cíoprocurando
formarnos sobre lo que tenemos unaidea exacta para
apuntar
enseguida
las reformas queexige.
Bien se nos alcanza quees trillado el camino en que
vamos á
comprometernos
y de cierto que en él nos re traeríamos de entrar si el intento que nos mueve fuese el de ofrecer á los lectores más que verdadesútiles,
curiosas novedades.En Chile no ha habido
partido
ni hombrepúblico
que no
haya
procurado
captarse
lassimpatías
del pue blo ofreciéndole instrucción abundante ygratuita.
Denada se habla con tanta frecuencia en los
meetings
y— 130
-de lanecesidad de combatirla sin repararensacrificios. Para nada se
piden
fondos con más ahinco y se votan con más facilidad que paramultiplicar
las escuelas y los liceos. Sabemos ya de memoria que no fueron ni losplanes
de Moltke ni los coraceros de Bismark los que vencieron en la última guerra á losfranceses,
sino los maestros de escuela de Alemania. Nadieignora
ya que la enseñanza es unsacerdocio,
que la escuela es untemplo
y que estámatemáticamente demostrado—aun que la estadística se obstine en no confesarlo—
que por cada escuelaque se abre
hay
á lo menos una cárcel que secierra.
En obedecimiento á tan bien cimentadas conviccio nes aumentamos de año en año el material y el perso nal de la enseñanza
pública
yla cifra que para ese ser vicio se consulta en elpresupuesto
degastos.
Pero,
á pesar de tanto ruido y de tantosrequiebros
yofrecimientos,
la enseñanza continúadurmiendo;
ydespués
de tantos afanes los niños que salen de las es cuelas y liceos no salen sino para ser lastimosamente derrotados por elprimer
europeo que en el campo deltrabajo
industrial lessalga
al paso.El motivo se ha
apuntado
más de una vez sin frutoalguno.
Seseñala,
sedenuncia,
sepalpa
la vaciedad de la enseñanza que á los niños yjóvenes
seproporciona;
pero la rutina continúa señoreando como absoluta so berana el dominio de los estudios.las
primeras
vacaciones.
Pero lo que no se enseña es ádiscurrir,
lo que no se inculca es elgusto
por la lectura, lo que no se
quiere
ó no se sabe dar es el cono cimiento de las cosas, de sus.cualidades,
leyes
y rela ciones útiles.El mal es conocido y
empieza
á serobjeto
dequejas
frecuentes;
mas¿quién
hasta ahora se haocupado
decorregirlo?
El
Consejo
de Instrucción tiene sobre lacarpeta
de su mesa el últimoproyecto
dereforma,
queen resumi das cuentasdeja
las cosas como están. Noganará
elpaciente
con que se leobligue
á dar nuevas vueltas en el fementido lecho enque se consume.Hay
que infun dirle nuevavida,
inyectando
en sus venas una nuevasangre, la sangre ardiente y generosa de la sociedad
moderna,
republicana
y ávida de movimiento de pro greso y de felicidad á quepertenecemos.
II.
Antes,
sinembargo,
deapuntar
las reformas que convendría introducir en la enseñanza oficial pareceoportuno
examinar,
á la luz de losprincipios
de laciencia,
los efectos que necesariamente ha deproducir
en ella la intromisión delEstado;
porque si esos efec tos son inevitables dondequiera
que el sistemaexista,
de su peso se cae que, más contra él que contra los hombres debemosdirijir
nuestrosreproches
y tentativas de reforma.
per-— 132 —.
turbar la distribución natural de los hombres entre las diversas carreras y
oficios,
y de hacer muy difíciles las innovaciones que los cambios en las ideas yneqesida-des
exigen
constantemente en losplanes
de estudios ysistemas de enseñanza.
En lo que
respecta
alprimer
punto
no se necesitapor cierto de extraordinaria
agudeza
paracomprender
que, ofreciendo el Estadoespeciales
facilidades y fa vores á los que sedediquen
á determinadasprofesio
nes, atrae hacia ellas un número de personas mucho
mayor que elque acudiría á
ejercerlas bajo
unrégimen
de libertad
completa.
Ni es eso
sólo,
porque esos favoresdispensados
á losjóvenes
que se dedican á laabogacía,
á lamedicina,
á la farmacia y á laingeniería,
son estimados por el vulgo como otras tantas
ejecutorias
de noblezaotorgadas
á tales
profesiones,
y de rebote y por contraste, como una marca deignominia
ó á lo menos de ruindad y bajeza estampada
sobre la frente de las que sedejan
abandonadas á su
propia.
suerte.Y como esas otras son
precisamente
todas las carreras mercantiles é
industriales,
no es difícil calcularel daño que les causa el Estado con su
injerencia
caprichosa.
Perono solo á lacuentade la aludida
ingerencia hay
que cargar lo que roba á las tareas industriales—tan nobles y útiles como las malamente llamadas liberales
—
en hombres y en
prestijio;
sino también el marcado divorcio en que viven los talleres con lasaulas,
la sociedad con la
Universidad,
la instrucción que se da á los niños con la que éstos han menester.Lejos
de la intervención delGobierno,
es evidenteexigen-cias de los
tiempos
como anda el comercio paraple
garse á las necesidades de los climas y de las estacioe
nes y á los
gustos
y hasta á loscaprichos
de los consumidores.
Bajo
un sistema de libertad sería tanimposible
que se enseñase en loscolegios
alguna
asignatura
inútilpor el único motivo de que viene
figurando
en lospla
nes de estudio desdetiempo
inmemorial,
como encon trar el dia dehoy
en las tiendas deValparaíso
ó deSantiago
los greguescos, sayos,valonas,
chambergos
y demásprendas
con que nuestrosantepasados
vestían yengalanaban
sus personas en lossiglos
XVI y XVII.De suerte, pues, que,
aparte
de otras acusacionesque contra la dirección de la enseñanza media y
profe
sional que el Estado se arroga,
podrían
dirigirle
los po líticos y loshacendistas,
nosotros nos creemos autori zados ádirigirle
en nombre de los intereses de la in dustria las dos muy graves deperturbar
la acción de lasleyes
naturales á cuyoinflujo
sedistribuyen
los hombres entre las diversas
profesiones,
y deprolongar
artificialmente la vida de métodos de
enseñanza,
de ramosy de
planes
de estudio quebajo
elrégimen
de lalibertad habrían
desaparecido
hace años y tal vez hacesiglos,
paradejar
espacio
á otrosmétodos,
á otros ra mos y á otrosplanes
más conformes con laspresentes
exigencias
sociales.III.
Pero ya que tenemosun Estado que con las
mejores
intenciones del mundo
impide
el libre yvigoroso
desenvolvimiento de la enseñanza con el mismo
empeño
que pone para darleimpulso,
y ya que no seráposible
se-— 134 —
ñalarle el fin á que
ella,
para serútil,
tendrá que encaminarse.
Ese
fin,
lo hemos dicho ya, no debe ser otro que el de dar á la enseñanza un carácter esencialmenteprác
tico y adecuado á las necesidades de los que la reciban.En más claros términos y, aun corriendo el
riesgo
de escandalizar á los que no
quieren
convenir en que,como se decía en la
escuela,
primum
vivere quamphilósophare,
por lo querespecta
á la instrucción que el Estado ofrece á lageneralidad
de los habitantes delpaís,
somos francamente utilitarios.Con lo cual queremos decir que tanto en la
fijación
de los ramos que se enseñan en los
colegios
y liceoscomo en los métodos que se
adopten
yplanes
de estudios que se
establezcan,
no debeperderse
nunca devistala
aplicación,
elresultado,
el fruto y elprovecho.
En el campo de la enseñanzapopular
nosolo debenbarrerse las
hojas
secas y arrancarse las malashierbas,
sino todo lo que no
fructifique
aunque floresca.De conformidad con estas
ideas,
creemos que debería limitarse la instrucción que se da en las escuelas
fiscalesy
municipales
á lalectura,
la escritura yla arit mética áfin de habilitar á los niños para estudiar mástarde en los libros lo que les fuere más útil
según
lasartes ú oficios á que se
dedicaren,
y dedejarles
eltiempo
necesario paraadquirir
los conocimientos téc nicosy la destrezapráctica
indispensable
al acertadodesempeño
de los queprefiriesen
como más de su gusto ó conveniencia.
Es decir que, á nuestro
entender,
la instrucción queda el Estado en sus
escuelas,
en vez de ser exclusivamente literaria y teórica como es, debería ser litera
ria solo en cuanto
pudiera
considerarse como prepara dar á los educandos la afición y servirse de los conocimientos
adquiridos
y á hacer sin estraño auxilio el noviciado de la vida.
Sabemosbien quenohan de faltar
algunos
quetildende
groseramente
materialistas estasopiniones,
porqueno
ignoramos
que así comohay
enliteraturauna escuelaque sostiene la doctrina del arte por el arte, así
hay
también otra que en materia de enseñanza sostieneque la más desinteresada es lapreferible
y que tratándosede iluminar las
inteligencias,
vale mucho más la tenuey
poética
luz dealguna
estrella cuyacontemplación
haga
dar al observador absorto en el pozo del filósofogriego,
que de la biendespabilada
yempapada
me cha deprosaica
linterna que alumbre alpobre viajero
el camino mostrándole los obstáculos ypreservándolo
de losprecipicios.
. El arte
por elarte en materia de instrucción
tiene,
sin
duda,
suprecio;
pero pordesgracia
demasiado subido para que la
generalidad
pueda
alcanzarlo.Que
suban á la eminencia los quetengan
alas y vocación,
nada másjusto
yconveniente;
pero que el Es tado no cometa la cruel insensatez dedespertar
en lasalmas necesidades ficticias y devoradoras
aspiraciones,
sin haberles dado antes los medios de satisfacer las másprimordiales
éimperiosas.
IV
Del hecho de no dar el Estado otra instrucción
que la literaria en sus escuelas y liceos
resulta,
no solola
incapacidad
industrial de los que en esos establecimientos se
educan,
sinotambién,
y lo que es casi peor, eldesprecio
con que miran más tarde lostrabajos
musculares y las artes mecánicas.
indis-— 136 —
pensables
para esostrabajos,
salen además sin la vo luntad deadquirirlos.
Doble mal queaglomera
á los hombres en determidadasprofesiones
ó en las antesalas de los Ministerios en solicitud de
destino,
y quecondena á las
mujeres
ánosiempre
inocente ociosidad. Una reforma en la enseñanza que, reduciendo laparte
literaria á lo estrictamentepreparatorio,
latrans formase enindustrial,
haría á los educandos muchomás
aptos
para las batallas de la vida y daría elgolpe
de muerte á lasañejas
y absurdasprevenciones
de quemuchos
trabajos,
artes y oficios sonobjeto.
Los niños y las niñas no irían á las escuelas con la
idea de
adquirir
títulos parano dedicarse áciertas ocupaciones
muylícitas,
útiles yhonradas;
sino,
al re-ves, á fin de ponerse enaptitud
dedesempeñarlas
con laperfección
y lucimientoposibles.
Así,
en vezdeaspirar
todos loshijos
de nuestros artesanos y peque ñospropietarios
al doctorado ó al bachillerato cuandomenos,
aspirarían
áfabricantes ó ájefes
de taller ó empresarios,
y en vez de considerar las niñas la lectura como adorno que exime de lacocina,
la mirarían como medio de sobresalir en ella y de ganar, dedicándose áella,
una elevada remuneración.Los conocimientos en las democraciasno deben mi
rarse como títulos
nobiliarios,
sino como medios detrabajar
eficazmente por lapropia
felicidad y por la delpaís.
Pero en nuestra tierra
hay
virtudes que nunca sepredican
y buenas obras de que nadie se acuerda. Laspreocupaciones
másperjudiciales
seperpetúan
porque nadie se da el
trabajo
de combatirlas.Así,
entre cienpoetas
de esos que cantan losprodi-jios
de la confianza enDios,
tal vez nopodría
encontrarse uno sólo
dispuesto
á cantar losmilagros
de laprevisión
y de lafrugalidad.
Así,
entre tantosqueexigen
alpueblo
que seamoraly
virtuoso,
nohay
nadie que manifieste confranqueza
á los ricos que enmuchos casos, sin ciertas comodi
dades
materiales,
la moralidad es poco menos que imposible.
Es á los economistas á
quienes
corresponde
iluminar estos obscuros y olvidados
aspectos
de la cuestiónsocial. Ellos deben dar al
trabajo
carta de nobleza ymanifestar que no
hay
nada de vil ni de deshonroso en la idea delucro,
ni en el deseo de obtenerlo ni en lasocupaciones
queloproporcionan.
Los que
pretenden
elevar el nivel moral é intelec tual de lasociedad,
sin darle antes los medios de adquirir
unbienestar económicosuficiente,
hacencomo elque se afana en edificar sobre la arena.
La flor y el fruto no viene en los árboles sino des
pués
de echadas las raíces y de formado el tronco. Vanamente se mostrarán lasventajas
del aseo á hombres áquienes
la miseria fuerza á vivir en inmundas
pocilgas;
y solo pormilagro podrán
conservarsepuras familias que
vivan,
como la mayorparte
de lasde nuestros
campesinos,
hacinadas en un solo ranchoen intimidad no
interrumpida
y en forzosa y casi espantosa
promiscuidad.
V.
Los ricos
propietarios
que creencumplir
los deberes que como
patrones
tienen para con susinquilinos
— 138 —
en
gravísimo
error, porque loprimero,
antes de espar cir la buenasemilla,
es preparar la tierra á fin de que lagerminación
seaposible,
y sobre todo de que laplanta,
una vezbrotada,
pueda
desarrollarse y fructi ficar.No basta decir á los
ignorantes:
Ese es el camino!—ni á los viciosos: En
esto consiste la virtud!—
por
que
hay
que hacer antestransitable
el camino—y lapráctica
de lavirtud,
posible.
Si fuéramos
hacendados
principiaríamos,
—alrevés de lo que suelen nuestros
grandes
propietarios,
—por dar á las familias que en nuestro fundo
residieren,
antes que
reglas
yconsejos
para bienvivir,
casitas enque
pudiesen
vivir bien.Pero no solo eso deben las clases ilustradas y aco
modadas de nuestro
país
á lasignorantes
ydesvalidas;
comoque además deberían darles el
ejemplo
—que no
siempre
les dan—de la formalidad en
los,
tratos, de la seriedaden las costumbres yespecialmente
de la virtudtan rara de la
ingenua
modestia que da á los que laposeen resolución para vivir
tranquilos
yresignados
en elpeldaño
de la escalera social que sus recursos leseñalen, aspirando siempre
á subir másarriba;
perocon paso
firme,
por sus cabales y no para caer, trascada loca y
prematura
tentativa áfin deigualar
á los másaltos,
mucho másabajo
de lo que antes estaba.Hay
dos virtudes económicas de la mayorimpor
tancia que nuestrosproletarios ignoran
casi en abso luto: laprevisión
y el ahorro. No saben prever ellosni las
enfermedades,
ni lavejez
ni las inevitables huelgas que
imponen
las lluvias ó la discontinuidad en la demanda de brazos.Viven
al dia y son por locomún,
descono-cido y hasta
antipático
ysospechoso
de tacañería yavaricia. Entre ellos el que más
alegremente
gasta
todo lo que gana es el más noble y alabado. Y lo más
que la costumbre tolera en el asunto que considera mos es el buen caballo
ensillado,
la vaca y layunta
de
bueyes,
para que no falte á la viuda con que hacerlas
diligencias
del entierro.Tales son las ideas dominantes en
punto
áprevisión
y ahorro entre los
proletarios
chilenos. Pero si ellopuede
pensarse y aunpublicarse
en letras de molde sinriesgo
deescandalizar ni aun á los másmeticulosos
¿nos será
permitido
hacer estensiva laobservación
yel
reproche
á las clases acomodadas?Ellas,
que deberían dar elejemplo
en laprevisión
y laeconomía,
dan,
al contrario y muy ámenudo,
muestras de la más
deplorable
y censurableprodigalidad.
Buena
prueba
de ello se encontraría en losarchivos
de los bancos
hipotecarios
sialguien, quisiera
darse eltrabajo
de rastrear elorigen
de lashipotecas
que pe san como enormesvampiros
sobre lapropiedad
raíz,
y de tomar nota de la inversión dada á las sumas casi fabulosas á que alcanzan en
gravámenes.
La
pasión
dellujo,
la comezón de lavanidad,
el empeño
porigualarse
en lasapariencias
á los másaltos,
han secado poco menos que porcompleto
las fuentesen que la industria debería de haber encontrado los
capitales
deque necesita.Los
palacios
se levantan como porencanto,
y susregios
salonestapizados
deseda,
se llenan de mueblespreciosos,
deobjetos
de arte que cuestan un sentido.Y mientras eso se ve en la
capital
de laRepública,
ásus alrededores son raros los fundos que no se encuen tran en el más triste estado de abandono: derruidas
— 140
de
malezas,
obstruidos loscanales
y borradas las acequias,
y el suelorevenido
engrandes
trechospidiendo
ágritos zanjas
ysangrías
que losdisequen
yvuelvan
productivo.
De nuestros campos—salvas
unas pocas honrosísi
mas
excepciones
—sí que
podría
decirse lo que del pa cientebuey
que los aradijo
elpoeta
latino. Producen con abundancia increible los años y los años sin recibir en cambio ni unacaricia
del
amoquelejos
consume sus rentas tan
ajeno
deacordarse
déla tierra quese las
proporciona
como elborracho,
alempinar
elvaso, del
primero
quecultivó
la vid yexprimió
eljugo
de sus negros racimos.
Si no
hay
exageración,
como creemos que no lahay
en lo que acabamos de
manifestar,
será forzoso reco nocer que laimprevisión
de losproletarios
y el empeño
de losburgueses
porigualar
álos que tienen más recursos que ellos es unpecado
que en nuestra socie dad viene de arriba y acerca de cuya enmienda seríanmuy pocos los
predicadores
quepudieren
—sinenmen
darse antes—
predicar
con la autoridad delejemplo.
Mientras continúen los hacendados
estrujando
suscampos para
disipar, lejos
deellos,
eljugo
que les saquen, y sin devolverles en útiles
mejoras
ni en personales
cuidados,
ni una mínimaparte
delo que ellos lesproducen,
no saldrán loscampesinos
de lamíseracondi ción en quevejetan,
porque continuarán siendo comohan sido hasta
ahora,
nada más queharaposos
ordeña dores de una vacamuy lechera que, dando álos
chileVI.
Resumiendo ya y concretando en lo
posible,
paraterminar,
las ideas contenidas en elpresente
artículo,
podríamos
decir que la más honda ygeneral
de lascausasdela inferioridadeconómicadel chileno compara
do con el europeo, consiste en la
deficiencia,
inconducencia,
ycontraproducencia
(si
lapalabra
se nos permitiese)
de la educación que recibe.No se le
instruye
lo bastante en lo que necesita.Se recarga su memoria y se
fatiga
suinteligencia
con el estudio de ramos sin
aplicación
útil,
que al poco
tiempo
habrá olvidado porcompleto.
Y al paso que se le enseña mal y poco de lo
bueno,
y mal y mucho de lo
inservible,
se fomentan en el corazón del que recibe esa enseñanza sentimientos y en
la cabeza
preocupaciones
más funestas que laigno
rancia
misma,
como que su efecto esalejar
para siempre á los que de ellas salen imbuidos de los libros y
de los talleres en que
podrían
más tarde iniciar unnuevo
aprendizaje.
Para
conjurar
mal tamaño no habría remedio máseficaz que el de reformar nuestra
ley
de instrucciónestableciendo
ó másbien,
reconociendo la libertad deenseñanzay de
profesiones.
Hemos visto
cómo,
bajo
elrégimen
de la libertaden esa
materia,
la enseñanza que se ofreciere en lasescuelas,
colegios
yuniversidades,
respondería
perfectamente á las necesidades de la
sociedad,
ni másni menos que, en otro orden de cosas, la oferta de
mercaderías ó de servicios
sigue
de cerca y se amolda con admirable flexibilidad á los deseos y hasta á los
caprichos
de los consumidores.—
Í42
—Pero ya que
hay
poderosas
preocupaciones
queobstan, y que, por
desgracia,
es seguro que han de obstar por muchos años todavía al advenimiento del ré
gimen
delibertad,
que es para nosotros elmejor,
queá lo menos,
despertando
el Gobierno del sueño prolongado
en queyace procure darse cuenta de lo que
pasa y reconozca que lo que
pudo
serholgado traje
para el niño deentonces,
se ha convertido para el hombre dehoy
dia en camisa de fuerza y enpotro
detormento.
Ya que no será
posible dejar
que el actual orden de cosascontinúe,
porque losquejidos
delpaciente
y los vuelcos que da en el lechoexigen
quealgo
se intentepara
procurarle
algún
alivio,
que renunciemosalguna
vez á las
cataplasmas
y á los cambios depostura.
Preciso es meter el cuchillo aunque sea en la carne
viva para cortar todo lo muerto y
reemplazar
las tisanas por saludables
y nutritivos alimentos.
Deben
suprimirse
de la enseñanza que el Estadoofrece,
todosaquellos
ramos deimposible
ó remotaaplicación
útil,
paradejar
solamenteaquellos
cuyoaprendizaje
habilite á los que los estudien para hacerlas cosas ó para
aprender
por sí mismos la manera dehacerlas.
Deben,
porúltimo,
losprofesores
ymaestros emprender una verdadera cruzada contra las rancias preocu
paciones
que mantienen en la ociosidad ó en la mise ria á tantos centenares de miles dechilenos, aleján
dolos de la
industria,
del comercio y de tantas otrasocupaciones
no menos honrosas y para la gene ralidad mucho máslucrativas,
que laabogacía
y la me dicina á que, en número tan crecido y con tan afano
so
ahinco,
estáafluyendo
lageneración
que selevanta.
El dia en quehagan
comprender
á susalumnos
el
objeto
delaprendizaje,
no esadquirir
undiploma,
ni tener un
pretexto
para notrabajar
en ciertos oficiosy
empleos
y mirar en menos álos que á ellos se de dican: sinoadquirir
ideas y habilidad paraexpedirse
en las faenas de la
industria,
y hábitos deorden,
detrabajo
y deprevisión
yahorro,
podrán
conjusto
mo tivogloriarse
de haber echado el cimiento de la regeneración,
no soloeconómica,
sino tambiénpolítica
ymoral del
pueblo
chileno.Ni bastaría que con esa mira se reformase por el
Gobierno el sistema de enseñanza
existente,
ni que losmaestros y
profesores,
penetrados
de la utilidad de lareforma,
se esforzasen por hacerlafructífera,
transformando sus métodos é inculcando en sus
discípulos
lasideas que
dejamos
espuestas;
porque para que la co secha fuese abundante todos cuantosejercen
alguna
influencia sobre la
opinión
deberían secundarlos conla
propaganda
y enespecial
con elejemplo.
Convendría que los que
predican,
escriben ylegis
lan recordasen con más frecuencia de la que suelen
que si las virtudes cristianas son muy bellas y las cí vicas muy
dignas
dealabanza,
las económicas son indispensables
y como la base y sustentáculo de aquellas.
La
previsión,
elorden,
elespíritu
deahorro,
la perseverancia en el
trabajo,
la cautela para no sacrificarel
porvenir propio
ni el de loshijos
á momentáneosplaceres
ócaprichos,
son virtudes que muy pocos prac tican y cuyas excelencias bien pocos se clan la molestia de
explicar
á los millares y millares de personasque en la
práctica
de la vida se preocupan tanto deellas como de los
preceptos
del Corán: á las clases ilustradastoca,
después
de enmendarse para enseñarcon el
ejemplo,
poner término á los-
144
—Vanidad
cuyo excesoconstituye
elprincipal
obstáculo
que
impide
elrápido
aumento de nuestrapoblación,
y desterrar las
añejas
preocupaciones
que laEdad Me dia noslegó
contra ciertas carreras ytrabajos,
procla
mando una sola como vil y
degradante:—
la carrera delos ociosos.
Hagamos
con todas las carreras honestas lo que noha muchos años hizo un noble
patricio
con la medicina: démoles
ejecutoria
de nobleza destinando á ellasjóvenes
que lasdesempeñen
con honradez éinteligen
cia.
Así el campo en que las nuevas
generaciones,
convenientemente
apercibidas
para eltrabajo, podrían
ejercitar
suactividad,
sería inmensamente más esten so que el tan estrecho comoagotado
en quehoy
sedisputan
con encarnizamiento el terreno quepisan
ylos escasos frutos que
logran
arrancarle.La obra es
colosal,
nopodemos
disimularlo;
perocon todo lo que en ella tenemos por más difícil, no es
tanto llevarla á
cabo,
cuanto infundir en los ánimos el convencimiento de su utilidadgrandísima,
de su urgencia
manifiesta.Nuestro
propósito
alpublicar
estas líneas ha sido elmuy modesto de llevar nuestro grano de arena á la
segunda
de las dos indicadasobras,
á la obra de lapropaganda.
Que
elpueblo
vea bien dónde está elorigen
de los más gravosos males que leaquejan;
quelos
órganos
de laopinión pública,
firmemente apoyados en el sentimiento
popular,
exijan
de los que gobiernan el remedio de sus males mediante la remoción
de la
principal
causa que losproduce,
esto es, mediancompatriotas
hasta el nivel en que se encuentran loshijos
de lavieja Europa
en lo relativo á susaptitudes
y virtudes para
pelear
con honor y fortuna las cada vez más recias batallas de la vida.ZOROBABEL RODRÍGUEZ.
Profesor de EconomíaPolíticaenla Universidad de Chile.
DE LOS FERROCARRILES CON GARANTÍA DEL
ESTADO.
III.
En el número anterior de esta Revista ofrecimos
comprobar,
con mayoresdatos,
que el ferrocarril de laCalera á Ovalle no tendría carga, ni para costear sus
gastos
deexplotación,
y que ni aun serviría para desarrollar nuevas
industrias,
ni para favorecer las ya existentes en las
provincias
que atravesará.Hemos dicho antes que salvo una línea trasversal
que uniera los centros de
Illapel
yChoapa
conel puer to de los Vilos y un ramal de la Calera hasta laLigua,
el resto de la línea desde este
punto
hastaOvalle
seríaun
gasto
ápurapérdida.
Para demostrarlo bastará hacer una
ligera
reseña deesas localidades que hemos recorrido muchas veces en
tiempos
no muylejanos,
y que,según
datos más fres cos, en nada han cambiado hastahoy.
Siendo la
Ligua
la estación de término del ramal á146 —
su
propio
valle,
como también los del valle de Petorcahasta la hacienda de
Longotoma.
Para este
objeto,
sería casi inútil laprolongación
de la línea más al norte, pues esa estación serviría de centro á todos los
productos agrícolas
y mineros de estazona.
Más al norte del vallede
Longotoma
ya no sepuede
contar con la
posibilidad
de hacer el acarreo hastaValparaíso.
Sigue
la hacienda deHuaquén
con 50 kilómetros de sur á norte hasta elpuerto
dePichidangui,
y 25 kiló metros deponiente
á oriente, para limitar concerra-nías
estériles,
que no tienen nada quetrasportar.
Lahacienda de
Huaquén,
dedicada á laganadería,
á penaspodrá
dar cuatroá cinco milquintales
métricos de carga que tienesu salidanatural porel
puerto
limítrofedePichidangui
y con un flete medio de 25 centavos porquintal
métrico.Inmediatamente al norte, está el valle de
Quili-marí,
y suprolongación
al oriente hastaTilama,
conlas haciendas sin
regadío
de Palocolorado yMa-quiz,
que abrazan más de50,000
hectáreasen la riberanorte y que entre ambas á
penas
darían unproducto
anual de 3 á
4,000
quintales
métricos que tienen su salida por el
puerto
dePichidangui
con un costo medio detrasporte
de 20 centavos cada uno.La hacienda de Palocolorado mide 25 kilómetros
de sur á norte y limita con este viento con la de Con
chalí,
en cuyos campos, diez kilómetros más al norte,está el
puerto
de los Vilos.Desde este
puerto
tendría este ferrocarril dos trazos
posibles
parallegar
á Ovalle: el uno,siempre
porla costa atravesando los campos de
Agua
Amarilla,
estéri-les,
inclinándose
aloriente,
atravesaría las llanuras deSálala hasta
llegar
áOvalle,
estación detérmino,
habiendo recorrido desde los
Vilos,
cerca de trescientoskilómetros de
terrenos,
cortados porprofundas
quebradas,
y que todos ellosno alcanzarían áofrecer20,000
quintales
métricos de carga al año.En esta zona los minerales están muy al interior y
no tendrían para
qué
venir á buscar el ferrocarril de lacosta. Este
largo
trayecto
sería todavía másimproduc
tivo y sin la más remota
expectativa
en elporvenir;
y sinembargo,
hemosvisto que este es el trazo á que losingenieros
han dado lapreferencia
porserel máscorto.La otra línea seria la que,
partiendo
de losVilos,
seinclinara al oriente atravesando los campos de Conchalí
y Vacas hasta encimar la cuesta de
Cabilolén,
descen diendosiempre
al oriente por la hacienda de las Cañas,
y atravesando el rioChoapa
por la de Limávida hastallegar
áIllapel,
recorriendo así una estensión demás ó menos setenta kilómetros de un
trayecto,
aunquedifícil por los inconvenientes que ofrecería la cuesta
indicada,
llegaría
á poner en comunicación fácil y ba ratados centrosimportantes
deproducciones
minerasy
agrícolas,
comolo sonIllapel
yChoapa
con su únicopuerto
natural desalida,
los Vilos.Esta es la única
parte
de la línea que encontramosconveniente;
pero sinrelaciónalguna
con las demás.Ojalá
que del magnoproyecto,
cuyaejecución
cree mos no se lleveadelante, quede
estaparte
útil para ser estudiada convenientemente.Partiendo delaestación de
Illapel,
no divisamos otrotrayecto
másaceptable
parael norteque el de la cuestade los
Hornos,
llegando
alpie
de ella y del mineral deeste nombre por el lecho de una ancha
quebrada,
cuyoaltísi-— 148 —
ma cuesta con
largos
rodeos,
para descender alpueblo
de
Combarbalá, después
de recorrer desdeIllapel
cercade 75
kilómetros,
congranelísimas
dificultades.En este
trayecto
solo habría carga abundante en losprimeros
3O
kilómetros por existir á ambos lados de laquebrada
abundantes minerales debaja ley
quehoy
no convieneexplotar,
pero que,llegando
á unirseIllapel
con los Vilos por un ferrocarril que abaratase el tras
porte
delcombustible, podrían
serexplotados
en escala muy considerable.En Combarbalá
hay
algunas
minas deimportancia
por la alta
ley
de susminerales;
pero ellas son tan pocas y tan escasos susproductos,
que enninguna
circuns tancia darían margen para un ferrocarril tanlargo
y costoso. Sus minasesparcidas
en toda la estensión deldepartamento; algunas
tendrían salida paraIllapel,
otras paraOvalle;
pero no seríaposible
hacer líneas férreas para cada una de ellas. Desde Combarbalá á Ovallehay
untrayecto
más ó menos de 150 kilómetros, recorriendo
pobres
valles de escasocultivo,
cuyos
productos,
inclusives losmineros,
no daríancarga para un
ferrocarril,
pues los minerales debaja
lei o poco valor quepudieran
presentar
nopodrían
resistir los fletes de este ferrocarril y losgastos
detrasbordo y fletes en el de
Coquimbo
con más loscorrespondientes
al acarreo hasta las estaciones.IV.
Demostrado con los datos anteriores que el ferroca
rril que se
proyecta
no tendría carga de salida en las comarcas que atravesara, veremos ahora si la que puse internan á esas localidades
pudieran
servir de basepara costear sus
gastos.
Como se ha
visto,
los valles deLigua,
Petorca,
Choapa, Illapel
yOvalle,
importantes
en suagricultu
ra, no solo dan abasto á sus
propios
consumos, sino queexportan
sus sobrantes en cantidades muy considerables. Toda la
importación
sereduciría,
pues, á las mercaderías europeas como azúcares y otras de limitadísi
mo consumo, y
algunos
fardos degéneros
para el vestido.
Del carbón de
piedra
yotrosproductos
mineros nopodemos
hacermención,
pues que los únicos centrosmineros que existen en ese
trayecto
están enlaLigua,
Choapa
éIllapel,
para los cuales hemos recomendadoel ramal de la Calera y la línea de los Vilos.
Hay
también un grave error al creer que la línea detierra
pudiera competir
con la de mar en baratura deltrasporte.
Pudiera suceder que tratándose de un
cajón
de sederías ó de
algún
bulto de poco peso y muchovalor,
hubiera
alguna compensación
en evitar losriesgos
demar; pero tratándosede mercaderías corrientes no
hay
compensación
posible
en que no resulten lasventajas
del
trasporte
de mar.Por otra
parte
lospuertos
dePichidangui,
Vilos yCoquimbo
ofrecen medios deembarques
y desembarques
50^
más baratos que el deValparaíso,
por lo quese ve en la
práctica.
Por
ejemplo:
eldesembarque
de una tonelada decarbón en
Valparaíso
hastaponerla
en carrosdel ferrocarril ó en
bodega
deplaya
importa $
1.25 y el mismoferrocarril tiene que pagar un peso por
desembarque
de cada tonelada hasta sus canchas.
- 150 —
Vilos vale 50
centavos,
enCoquimbo
40,
enpequeñas
partidas,
y 10 á 15 para el ferrocarril ó á los estableci mientos de fundición.Otro tanto sucede con el
embarque.
Nosotros hemosembarcado minerales en
Valparaíso
ypagado
$
2.50desde la
bodega
hastaponerlos
ábordo,
y éste es elprecio corriente;
mientras en elpequeño
puerto
deTotoralillo
nosimporta
el mismoembarque
25 centavos.
¿Cómo,
siendo estoasí,
sepretende
hacer de Valparaíso
elpuerto
de tránsito para la carga de carbón y otros artículos quepudieran
consumirse enIllapel
yChoapa?
Ahora,
tratándose de fletes de mar para mercaderíasgruesas, tanto vale el flete de un
buque
con carbón óharinas del sur para
Valparaíso
como vale paraVilos,
Coquimbo
óCaldera;
y sihay
diferencia,
ésta es muiinsignificante;
mientras que los fletes por ferrocarril tienen queajustarse
porkilómetros;
asi es que la cargadesde
Valparaíso
áOvalle,
porejemplo, suponiendo
unatarifa que no
podría
ser menor de-J>
centavo porquintal
métrico y porkilómetro,
en570,
daría$
2.85ó sea
$
28.50 portonelada;
lo que porCoquimbo
valdría
$
2.50 flete de mar y$
4.50 flete detierra,
ó sea$
7 portonelada,
ó sea menos de la cuartaparte,
sincontar la diferencia del valor de
desembarque.
Con lo
expuesto
basta para comparar ó demostrarque no cabe
comparación.
V.
Hecha la
rápida
escursión,
puede
decirse ávuelo deposible,
según
nuestrosrecuerdos,
y lasproducciones
según
el conocimientopersonal
que tenemos de cadalocalidad,
podemos
resumir en losiguiente
lo que dejamos
espuesto:
1.°
Que
este ferrocarril solo sería conveniente hasta laLigua
en untrayecto
de más ómenos50kilómetros;
llevaría la carga de los valles de Purutún yMelón,
ha ciendas deCatapilco, Quebradilla
y todos losproduc
tos del valle de la
Ligua,
como también los de Longotoma,
Pedegua
y Petorca hastaChinculco,
siendo además unapalanca
poderosa
paraimpulsar
la mineríaque tan
importante
es en toda esa zona.2.°
Que
desdeel valle deLongotoma
al norte nohay
carga que convenga
trasportar
áValparaíso
y que lospocos
productos
que allí existen ópueden
existir tie nen su natural salidapor lospuertos
dePichidangui
y Vilos.3.°
Que
losimportantes
valles deIllapel
yChoapa
y toda laregión
minera circunvecina tienen también suúnica salida
posible
por estepuerto,
pues enningún
caso les convendría
recargarlos
con el flete adicionalcorrespondiente
á 220 kilómetros para conducirlos áun
puerto
dondelasmercaderías tienen el mismo valor.4.°
Que
el resto de lalínea,
cualquiera
que sea eltrazo que se le
quiera
dar,
sería para atravesar desiertos
estériles,
sinposibilidad
de tener carga paracostearlos
gastos
deexplotación.
VI.
Llegando
aldepartamento
deOvalle,
no se divisaqué
otro servicio
pudiera' prestarle
este ferrocarril que no— 152 —
productos
tiene ya dos ferrocarriles que no encuentranla carga
suficiente,
á pesar de tocar en todos losimpor
tantes centrosde
producción
minera yagrícola.
Lo quefalta á este
departamento
son caminos vecinales quefaciliten el acarreo á las estaciones de estos ferroca
rriles,
lo cual se hace á vecesimposible
por la escasezde medios de
trasportes
é intransitabilidad de los senderos.
Los
depósitos
de manganesoprincipalmente
se encuentran en este caso, no porfalta de
ferrocarriles,
sinopor falta de caminos á las estaciones.
Conocemos haciendas en el interior del valle que
suman miles de hectáreas
regadas
á donde se hace difícil y aun
peligroso
llegar
á caballo.Esta falta absoluta de caminos y el abandono de los
que antes ha habido es causa también de la poca car
ga con que cuentan los ferrocarriles existentes y como no sería
posible
llevar ramales á cadamina ni á cada hacienda,
resulta queel mal que señalamosno tiene su re medio conhacernuevasycostosaslíneasférreas,
sino entener yconservar buenas carreteras.
Otro tanto sucede con los
departamentos
de la Serena y
Elqui:
tienen ya susferrocarriles,
pero carecen de caminos.Los
importantes
minerales deplata
deQuitana
yCondoriaco
se vená veces en laabsolutaimposibilidad
de conducir sus minerales á las estaciones del ferrocarril y cuando en el buen
tiempo
sepueden
conseguir
bestias de cargase ven
obligados
á pagar fletes de másde un peso por cada 100
kilogramos
en untrayecto
que con un buen camino carretero se
podría
hacer en un solo dia.Casi todos los centros mineros luchan con
iguales
re-rrocarril de la Calera á Ovalle,
¿En
razón dequé intereses,
pues, seimpondría
unaobra tan costosa para la nación? Como empresa lucra
tiva es reconocidamente mala.
¿En
homenaje
á lajusticia
distributiva para favorecer las
desheredadas
provincias
del norte? Ellas necesitan caminos vecinales para conducir sus
productos
álos ferrocarriles que ya tienen.
Necesitan también
mejores
códigos
para el desarrollo de su minería.
Necesitan también buenas escuelas de minería de
donde
salgan ingenieros
aptos
para eldesempeño
inmediato de su
profesión.
Necesitan,
como lodijimos
en laprimera
parte
deeste
artículo,
aumentar elriego
de sus campos.Necesitan el ferrocarril delos Vilos á
Illapel
yChoapa
y el ramal de la Calera á la
Ligua;
pero no necesitanque el Estado
arroje
los millones para evitar el mareode los que tienen que ir á
Valparaíso
pormagníficos
vapores que
hoy
tocan dos ó tres veces por semana ensus
puertos.
Se ha dicho también que el ferrocarril de la Calera
áOvalle y aun hasta
Iquique
debería hacerse porrazónde
estrategia
para conducir nuestrastropas
á los puntos
amagados
de la costa por escuadrassuperiores
á lanuestra. Esto nose discute.
Cualquiera
escuadrapodría
hacer desembarcaren los cien
puertos
de nuestracosta,sacar los rieles y aun bombardear los trenes desde
á bordo. La defensa de nuestra costa está en nuestra
escuadra,
como toda nuestragrandeza
futura estará enel
porvenir
de nuestra marina mercante.No
hay,
pues, otro interés en esta obra que el de losga-- 154
-rantías para ferrocarriles ú otras obras
públicas
que el Estado no acometa con suspropios
fondosdespués
dehaber sido estudiadas convenientemente.
Si hubieran
escepciones
á estaregla,
nopodrían
evitar el
peligro
quesemejantes prácticas
ocasionarían.Félix Vicuña.
LA MONEDA Y EL BIMETALISMO.
Una materia de la más alta
trascendencia,
en el dominio de la economía
política,
es la relativa á la moneda,
ó sea la unidad de medida del valor de todoaquello
que el hombre hamenester para la satisfacción de susmúltiples
necesidades.Materia de tan vital
importancia,
necesariamentetenía que ser
objeto
de serios estudios yprofundas
meditaciones en los hombres
consagrados
á lainvestiga
ción de los fenómenos
económicos,
ysuscitar ardientescontroversias.
Como toda cuestión de
importancia
que se debatecon viveza y
apasionamiento
casisiempre engendra
grandes
errores, ésta no debía substraerse á esaley
general.
De
aquí fué,
que en medio de la confusión de ideasy La falta de nociones claras sobre estamateria
surgiese
lateoría,
substentada por muchoseconomistas,
de que el oro y laplata,
de cuyos metales se compone la moneda,
constituían la verdaderariqueza;
reputándose
como más ricos á los
individuos
ynacionesque enma