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La cultura popular: una forma de comunicación

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Academic year: 2017

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UNIVERSIDAD TÉCNICA PARTICULAR DE LOJA

La Universidad Católica de Loja

TITULACIÓN DE LICENCIADA EN COMUNICACIÓN SOCIAL

La cultura popular: una forma de comunicación

Trabajo de fin de titulación

Autora: Cedeño Farfán Thalía Gardenia

Directora: Valdiviezo Abad Karen Cesibel Lic.

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I

C E R T I F I C A C I Ó N

Licenciada

Cesibel Valdiviezo Abad,

DIRECTORA DEL TRABAJO DE FIN DE CARRERA

C E R T I F I C A:

Que el presente trabajo de investigación denominado “La Cultura Popular: una forma de comunicación”, realizado por la profesional en formación Thalía Gardenia Cedeño Farfán, cumple con los requisitos establecidos en las normas generales para la Graduación en la Universidad Técnica Particular de Loja, tanto en el aspecto de forma como de contenido, por lo cual me permito autorizar su presentación para los fines pertinentes.

Loja, septiembre de 2012.

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II

CESIÓN DE DERECHOS

Yo, THALIA GARDENIA CEDEÑO FARFÁN declaro ser autora del presente trabajo y eximo expresamente a la Universidad Técnica Particular de Loja y a sus representantes legales de posibles reclamos o acciones legales.

Adicionalmente declaro conocer y aceptar la disposición del Art. 67 del Estatuto Orgánico de la Universidad Técnica Particular de Loja que en su

parte pertinente textualmente dice: “Forman parte del patrimonio de la

Universidad la propiedad intelectual de investigaciones, trabajos científicos o técnicos y tesis de grado que se realicen a través y con el apoyo financiero, académico o institucional (operativo) de la Universidad”.

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III

A U T O R Í A

Las ideas, conceptos, procedimientos y resultados vertidos en el presente trabajo, son de exclusiva responsabilidad de la autora.

--- Thalía Gardenia Cedeño Farfán

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IV

D E D I C A T O R I A

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V

A G R A D E C I M I E N T O

Agradezco, muy cumplidamente, a la Universidad Técnica Particular de Loja por permitirme realizar mis estudios profesionales, a través de la Educación a Distancia.

Al Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio e Integración por brindarme las facilidades para utilizar el servicio de Biblioteca Central para desarrollar el presente trabajo de investigación.

De manera especial, mi sincero agradecimiento a la Licenciada Cesibel Valdiviezo Abad, por haber guiado y orientado acertadamente mi práctica profesional.

Finalmente, agradezco a todas las personas que fueron entrevistadas y encuestadas como colaboración para la culminación de este trabajo

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ÍNDICE DE CONTENIDOS:

RESUMEN EJECUTIVO: ... 1

INTRODUCCIÓN: ... 2

OBJETIVOS: ... 2

JUSTIFICACIÓN DEL TEMA: ... 3

CAPÍTULO I: ... 4

1 EVOLUCIÓN HISTORICA DE LA CULTURA POPULAR EN EL ECUADOR. 4 1.1 El hecho cotidiano: una estética. ... 4

1.2 La religión y la religiosidad. ... 8

1.3 Los ritos. ... 11

1.4 La comunicación entre los mundos visibles e invisibles. ... 13

1.5 La oralidad: el lenguaje, los mitos. ... 15

1.6 La comida. ... 17

1.7 Las primeras manifestaciones artísticas. ... 20

1.8 Las artesanías ... 21

1.9 La música, las fiestas, las tradiciones. ... 23

1.10 Lo social. ... 25

1.11 La mujer y el hombre en la cultura popular. ... 28

CAPITULO II. ... 29

2 SIMBIOSIS CULTURAL ENTRE LO ABORIGEN Y LO IBÉRICO. ... 29

2.1 Procesos de aculturación y enculturación. ... 29

2.2 Las clases sociales como origen de la cultura popular. ... 31

2.3 La cultura popular como parte de la identidad ecuatoriana... 35

2.4 ¿Cuándo y cómo comienza la cultura popular ser parte de la identidad ecuatoriana? ... 37

2.5 La Cultura Popular como patrimonio. ... 38

2.6 Caso tipo: Los Chigualos: una expresión de la cultura popular manabita.40 2.7 Antecedentes de origen. ... 41

(8)

2.9 Invitados. ... 46

2.10 Comidas. ... 47

2.11 Juegos. ... 47

2.12 Versificaciones. ... 49

3 ENTREVISTAS Y ENCUESTAS. ... 55

3.1 Entrevistas. ... 55

3.2 Encuestas. ... 64

3.3 Análisis de resultados: ... 66

4 LOS CHIGUALOS COMO PATRIMONIO CULTURAL INTANGIBLE. ... 71

4.1 Propuesta: ... 71

CAPITULO V. ... 76

5 LA CULTURA POPULAR EN LA COMUNICACIÓN... 76

5.1 La cultura popular en la comunicación de masas: ... 76

5.2 Literatura. ... 77

5.3 Teatro... 87

5.4 Radio... 89

5.5 Televisión. ... 92

5.6 Cine... 95

5.7 Medios virtuales. ... 98

5.8 Nuevas tendencias de la cultura popular. ... 99

CAPITULO VI. ... 103

6 CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES ... 103

6.1 CONCLUSIONES: ... 103

6.2 RECOMENDACIONES. ... 105

6.2.1. ... 105

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1

RESUMEN :

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2

INTRODUCCIÓN:

La idea de llevar a cabo una investigación sobre la cultura popular como un proceso de comunicación para la obtención de una Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Técnica Particular de Loja, surge desde la inquietud que produce el proceso de globalización en las sociedades, proceso que hace necesario conocer mejor los valores culturales propios, con el propósito de preservarlos y reconocerlos para diferenciarlos de entre otras diversidades culturales que se llegan a conocer y que hoy en día están al alcance con solo ingresar al Internet.

La cultura popular no es extraña a la globalización porque como tal no es estática, está en constante ebullición y es un espacio que pervive gracias a la actividad creadora del individuo; sin embargo, esta actividad necesita de un aliado incondicional que ha cambiado la vida de los seres humanos, ese aliado es la comunicación. A través de ella se da a conocer y se superan limitaciones, barreras que impedían un acercamiento a la propia cultura popular y en general a todas las artes, para que alcancen su completa difusión.

OBJETIVOS:

Al desarrollar el tema, se pretende:

a) Contribuir al trabajo de los especialistas de la cultura para concientizar a la sociedad de la importancia de la cultura popular;

b) Valorar la cultura popular dentro del esquema general de la identidad cultural;

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3

d) Hacer propuestas que contribuyan a que la cultura popular se convierta en una forma de comunicación integradora.

e) Pretender que la fiesta de los Chigualos de la cultura popular manabita, sea considerada patrimonio intangible de la Provincia de Manabí

JUSTIFICACIÓN DEL TEMA:

Se ha delimitado el espacio de investigación al desarrollo de la cultura popular del Ecuador y al estudio de un caso tipo en la provincia de Manabí: la fiesta de los Chigualos, (celebración popular montubia en honor del niño Jesús y que se celebra en el mes de diciembre, sobre todo en los pueblitos de la comarca manabita) teniendo como marco teórico la Cultura y la Comunicación.

Es importante porque en la actualidad es necesario que la cultura popular no se pierda sino que trascienda, y que los medios de comunicación contribuyan a ello a partir de la búsqueda de las raíces que conforman la identidad cultural del pueblo ecuatoriano.

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CAPÍTULO I:

1 EVOLUCIÓN HISTORICA DE LA CULTURA POPULAR EN EL ECUADOR.

1.1 El hecho cotidiano: una estética.

Un primer acercamiento a este tema lleva ligeramente hacia atrás, a la naturaleza, al origen del hombre, actor y demiurgo en la vida, la cultura y las artes en general, para plantear hechos que han constituido verdaderas teorías estéticas.

El origen de la raza humana es un misterio aún por conocer. Los científicos mencionan que la humanidad viene de los simios evolucionados; la Biblia dice que Dios creó al hombre pero la Iglesia Católica no rechaza del todo la teoría de la evolución. Juan Pablo II (1996) se refirió al respecto de la siguiente manera:

Teniendo en cuenta el estado de las investigaciones científicas de esa época y también las exigencias propias de la teología, la encíclica Humani generis consideraba la doctrina del evolucionismo como una hipótesis seria, digna de una investigación y

de una reflexión profundas, al igual que la hipótesis opuesta. Pío XII añadía dos condiciones de orden metodológico: que no se adoptara esta opinión como si se tratara de una doctrina cierta y demostrada, y como si se pudiera hacer totalmente abstracción de la Revelación a propósito de las cuestiones que esa doctrina plantea. Enunciaba igualmente la condición necesaria para que esa opinión fuera compatible con la fe cristiana.[...] Pío XII había destacado este punto esencial: el cuerpo humano tiene su origen en la materia viva que existe antes que él, pero el alma espiritual es creada inmediatamente por Dios "animas enim a Deo immediate creari catholica fides nos retinere iubet": encíclica Humani generis:

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materia, son incompatibles con la verdad sobre el hombre. Por otra parte, esas teorías son incapaces de fundar la dignidad de la persona.1

El mismo Juan Pablo II, (1985) indica que, en cuanto al aspecto puramente naturalista de la cuestión, ya mi inolvidable predecesor, el Papa Pío XII, en la encíclica Humani generis, llamaba la atención en 1950 sobre el hecho de que el

debate referente al modelo explicativo de evolución no es obstaculizado por la fe si la discusión se mantiene en el contexto del método naturalista y de sus posibilidades [...]. Según estas consideraciones de mi predecesor, (Juan Pablo II, 1985, p.147) una fe rectamente entendida sobre la creación y una enseñanza rectamente concebida de la evolución no crean obstáculos: en efecto, la evolución presupone la creación; la creación se encuadra en la luz de la evolución como un hecho que se prolonga en el tiempo - como una creatio continua - en la que Dios

se hace visible a los ojos del creyente como „Creador del cielo y de la tierra‟2 .

Si se acerca la mirada a América, las teoría difieren y ninguna ha resuelto la situación. ¿De dónde procede el hombre americano? Es también una incógnita. Lo que más se aproxima al mito de la raza indígena refiere que del lago Titicaca surgió una pareja de hermanos y a la vez esposos, que portaban una vara que en donde se hundiera debían construir su hogar. Así lo hicieron y dieron origen a la raza de los incas que al reproducirse y expandirse forjó lo que hoy se conoce como el imperio de los Incas o Tahuantinsuyo, cuyos límites abarcaban el norte de Chile, Perú, Bolivia y parte de Colombia, siendo su centro el Perú.

Consecuente con este mítico pensamiento, se puede decir, que el hombre andino según la versión de la primera pareja, surgió de la naturaleza, de las

1Juan Pablo II (1969). Mensaje a los miembros a la Academia Pontificia de Ciencias. Recuperado

el 19 de septiembre de 2011 de

http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/pont_messages/1996/docu...

2

Juan Pablo II (1985) Discurso en el Simposio científico internacional sobre Fe cristiana y teoría

de la evolución. “Documento Palabra”. Recuperado el 19 de septiembre de 2011 de

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aguas de un lago, y, obedeciendo a una divinidad llamada Padre Sol, que se hallaba en lo alto, fueron el origen de la raza andina; por ello se habría de admitir que, en estos territorios, surgió de forma espontánea y probablemente fue así en todos los puntos del orbe. Otro ejemplo admitido universalmente es la pareja del Edén, Adán y Eva, que fue formada –según la Biblia- de la tierra y la costilla del hombre, por una entidad superior a la que se llama Dios. Toca a los científicos actuales, descubrir la verdad y se preocupan de hacerlo a la luz de la ciencia, tratando de establecer los componentes materiales de la vida orgánica y de la fuerza o energía vital que insufló la vida en todos los habitantes del planeta. Sin embargo, hay que reservar la idea de que la raza humana ha sido creada por una inteligencia superior que gobierna y decide los destinos de los seres y los universos, entre ellos la Tierra, tema que es abordado por la Filosofía.

Se conoce que el hombre en sus inicios era nómada, recolector, cazador y pescador para su sustento, vivía en cuevas o cavernas que lo protegían del frío o del sol; descubrió el fuego, elaboró sus herramientas, sus instrumentos de labranza, trabajó la tierra y estaba dotado de un lenguaje para comunicarse). El agua era fundamental, por ello se asentaban cerca de los ríos o del mar.

Una vez que comprendió el funcionamiento de la naturaleza, sus días y sus noches, se apropió de ella, aprendió a manejarla, cultivó para su sustento “y la tierra dio su fruto…había inventado la agricultura” (Hoyos y Avilés Pino, 2006).3

La tierra daba al hombre todo lo que necesitaba para su sustento, las hojas eran las bandejas naturales en donde se servía; los frutos cóncavos que luego de extraer la pulpa, eran recipientes; el barro, cocido, se hacía fuerte. Instintivamente el hombre maneja sus manos, sus dedos, y al amasar comienza a dar forma, la arcilla se vuelve utensilio, elemento utilitario y luego ornamental. Lo mismo ocurrió con los minerales como el oro o la plata. Las hojas de los árboles que antes fueron parte de los vestidos son reemplazadas por pieles de animales

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y finalmente, al hilar el pelaje de éstos, lo vuelven hilo para tejer las primeras prendas de vestir. Los colores vendrán luego al hervir las hojas o flores de las plantas.

Toda esta actividad de la cotidianidad va conformando un modo de vida que se transforma en estética cuando superadas las necesidades básicas de sobrevivencia y queda tiempo para el descanso y el ocio, deviene en proceso mental conceptual que arriba a la destreza de un trabajo que rompe con lo rudimentario para transformarse en arte, rudimento de lo que hoy llamamos

“técnica”. Este arte requirió de elementos básicos como la contemplación (Prieto, Pablo, 2008), el asombro que se traduce en inspiración y que impulsa a la

creación en el especial momento en que “…el alma se encuentra como fuera de

sí (éxtasis), endiosada (entusiasmo), arrebatada más allá del mundo…donde

reinan las apariencias.4

Lo que más llama la atención en la evolución del ser humano es su capacidad de desarrollo, en la que demuestra su inteligencia para crear, partiendo de sus circunstancias, elementos que lo conducen hacia estadios de superación cada vez más complejos. Y es allí donde el evolucionismo y el creacionismo se confrontan para preguntarse ¿quién soy, de dónde vengo, a dónde voy? Incógnitas que estremecen y conducen, en su complejidad, a otros niveles de pensamiento: hacia la materia que evoluciona en forma natural y que es el campo de la ciencia, o hacia Dios como responsable de todo lo creado.

En la medida que avanza el ser humano en su etapa evolutiva, la vida cotidiana que es comportamiento diario, con sus actividades y sus hechos, va configurando un conglomerado social productivo donde los roles se distribuyen de acuerdo a la capacidad, disposición y convicción. Del desarrollo de las habilidades artísticas y de la observación surge la teoría como estética de lo cotidiano, lo que le ha permitido ser creador.

4 Prieto, Pablo (2008). Arte y vida cotidiana. Recuperado el 13 de marzo de 2011,de

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8

La vida cotidiana no es un círculo en donde el hombre se da la vuelta constantemente y repite o se suceden los mismos actos. La cotidianidad, a fuerza de ser libre y espontánea (Velarde, 2006. p. 5)5, permite al hombre madurar,

enriquecerlo espiritualmente y enfrentarlo a posibilidades nuevas y creativas que se derivan de la observación. El músico, el artista visual, el artista plástico, los escritores, requieren de los hechos cotidianos para enriquecer sus obras, vivir intensamente sus vidas y proyectarse hacia las diferentes tendencias, metiéndose si se quiere disimuladamente en la vida de los demás para

“desenredar lo que aparentemente es normal y percatarse de lo simbólico de cada estilo de vida”6 que sirva de apoyo en el continuo crear de la mente

humana, sobre todo en el hecho estético.

Estos hechos cotidianos vendrán a constituir en el futuro, el punto de partida de toda cultura, llámese aborigen, tradicional, popular, criolla, mestiza o científica.

1.2 La religión y la religiosidad.

Existen muchas definiciones sobre la religión, sin embargo cómo definirla exactamente si es lo que se acerca a la divinidad, a lo sagrado, a la búsqueda de la esencia misma del hombre, la relación con su creador, la verdad en última instancia del ser humano. Definirla llevaría al plano de la racionalidad y podría decirse que “La religión pertenece al aspecto racional de la naturaleza humana,

porque ofrece, o intenta ofrecer, una respuesta a las eternas cuestiones que la vida misma plantea a todo ser humano, salvaje o civilizado. (Micklem,1996)7

El hombre nace indefenso, necesita ayuda, protección para sobrevivir o dar sus primeros pasos; para eso están los padres, hermanos, maestros; y cuando

5

Velarde, Samuel F. (2006). Sociología de la vida cotidiana, Sincronía de invierno. Ponencia presentada en el

Ciclo Temáticas, Problemáticas en Sociología, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, México, D.F. :México.

6

Ibidem.

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crece, ya solo, cuando comienza a estructurar su pensamiento, se da cuenta de su insignificancia, de su soledad, y busca alguien en quién confiar sus más íntimas preocupaciones intelectivas.

El ateo se reduce a la materia, su vida es un proceso de comienzo y fin sin trascendencia espiritual; vive la vida, crece, se reproduce y muere al igual que otros seres vivos. El hombre que trasciende se preguntará por su origen como especie y al hacerlo su pensamiento se conectará con sistemas más sutiles que lo sensibilizarán y de esta manera comienza a comprender que hay algo más en su interior y afuera que no puede explicar; que existen leyes que no las hizo el hombre pero que funcionan a la perfección como cuando gira la Tierra en su órbita; y que se nace, se vive y se muere para dar cumplimiento a una inexorable ley. Mas cuando lleno de impotencia se aferra a una fuerza que no comprende pero que es parte del mundo, cree en ella y la llama Dios. Lo triste de todo ello es que desarrolla el temor a su creador y actúa bien por temor más que por amor.

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asumiéndose que corresponden a verdades reveladas por el propio Dios, tal es el caso del Corán, el Talmud o la Cábala judía.

La religión, una vez que se ha asumido, viene a ser un elemento de unión del hombre y un código ético para su vida espiritual, para su unión con Dios, que muestra, a través de principios planteados, un camino para vivir la vida ética y moralmente en paz, pues conoces ya, en su esencia, lo que es el bien y el mal.

Todas las religiones son buenas siempre y cuando conduzcan a la divinidad, a Dios y hacia el respeto entre los seres humanos.

La religiosidad en cambio, deviene de la práctica de la religión. Los pueblos aborígenes, primeros o elementales, como se quiera llamarlos, conscientes de la existencia de las divinidades, les rendían culto, les pedían lluvias, buenas cosechas, les hacían ofrendas en flores, frutos, animales y hasta de seres humanos. Esta práctica felizmente no prosperó y al organizarse las religiones en el mundo se suprimieron ritos que se consideraron paganos, fuera de contenidos racionales y que más bien ofendían a la divinidad, pero se crearon otras prácticas, se erigieron fastuosos templos donde honrar a aquel que no se ve pero que Es.

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La ciencia, por el contrario, ha tratado de desvirtuar toda creencia animista y ha buscado explicaciones genéticas que le permitan descifrar la existencia del hombre y, en efecto, han hallado explicación en el conteo de los genes y sus aleaciones, lo cual le ha permitido desarrollar teorías celulares y adaptaciones al medio, pero en qué contribuye a demostrar la existencia de Dios? Las explicaciones son efímeras cuando el soplo de vida es insuflado en la materia y el conocimiento se revela no solamente como un producto evolutivo de la especie sino como algo dado, implícitamente superior, ajeno a las posibilidades terrenas. Habría que esperar o sería deseable que con el tiempo, el propio Dios permita observar el momento mismo en que la divinidad ingresa al cuerpo humano en formación para entender el alcance y la proyección de que es capaz para crear su propia imagen partiendo de los elementos genéticos que proporcionan los padres. Para la ciencia (Martínez, 2009), la religión y la religiosidad son únicamente elementos de cohesión social de la humanidad a partir de hechos psicosociales que hacen que el hombre se relacione entre sí por necesidades básicas de sobrevivencia como son la cooperación y el bien común8.

En este punto cabe la pregunta, ¿qué es más importante para el hombre, la religión o la religiosidad? Sin duda alguna la religiosidad, pues la religión es creada por el propio ser humano y la religiosidad ha existido desde el comienzo de los tiempos como un deseo de estar en contacto con un ser superior al que ha llamado Dios. Podrán perecer las religiones y otras se erigirán pero el hombre está llamado a morar en la eternidad.

1.3 Los ritos.

Todos los pueblos y religiones han expresado su religiosidad a través de los ritos que vienen a ser las costumbres o las reglas con las que rinden culto los pueblos a la divinidad.

8 Price, Michael E.(Citado por Yaiza Martínez. 2009 párr. 1) en su artículo La religiosidad es un producto

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En todo lo que fue el imperio de los Incas se adoraban al sol, la luna, las estrellas, los ríos, las lagunas, los cerros, algunos hechos naturales como el trueno, el rayo, pero fundamentalmente al sol, y ofrecían a éstos sacrificios de animales y seres humanos y hacían ofrendas en altares especialmente diseñados para el culto en épocas de cosechas, como si compartieran con la divinidad los frutos que la tierra les prodigara. Se destacaba entre ellos el maíz que servía para alimento y la elaboración de la chicha que una vez fermentada se transformaba en licor que producía embriaguez y que consumían en las fiestas dedicadas al sol y a los otros dioses. El Inti Raymi o fiesta de la cosecha que se celebraba en el mes de mayo, al igual que los solsticios, eran conmemorados con grandes comilonas y bailes en donde lucían esplendorosos trajes de colores y objetos de oro, plata y cerámica con la cual hacían ídolos o imágenes.

Según el cronista Cristóbal de Molina, cura de la parroquia de N.S. de los Remedios del Cuzco, (1916) 9, “ponían ídolos dándoles el nombre a cada guaca

que ellos entendían había tenido aquel de quien se jactaba proceder; y así los adoraban y ofrecían sus sacrificios de aquellas cosas que cada nación usaba”

pero como eso les parecía poco a los dioses, se prohijaron a sí mismos Hijos del Sol, pues creían que éste les había dado la vida, lengua, tierras y les instruyó en la conquista de otros pueblos naturales a los que visitaron dándole nombre a todo lo que a su paso encontraban. Edificaron templos en donde se educaban las vírgenes del sol, quienes servían a la divinidad como sacerdotisas y en ocasiones eran ofrendadas en cruentos sacrificios, al igual que los animales, especialmente las llamas y corderos.

En la provincia de Quito, según relata Molina, (1916) -tierra de cañaris o cañaribamba- se tenía por huaca al cerro llamado Huayñán ; se veneraban las guacamayas porque luego del primer diluvio, (mitología) estas aves alimentaron a dos hermanos que sobrevivieron y una vez transformadas en mujeres tuvieron

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con ellas intimidad y procrearon los hijos de estas tierras. Las plumas de las guacamayas eran utilizadas por su colorido en las fiestas rituales que celebraban. Es de suponer que en todo el Tahuantinsuyo los rituales fueron los mismos hasta la conquista de los españoles, quienes introdujeron nuevas formas de culto a la divinidad, les enseñaron un nuevo lenguaje, nueva doctrina, aunque fueron sometidos a la servidumbre. Los templos del sol fueron reemplazados por iglesias y capillas, se edificaron conventos y nuevas imágenes los ornamentaron, a imagen y semejanza de los blancos de ultramar. Como es sabido, los ritos se cambiaron, se mostró a Dios hecho hombre y encarnado en un mártir llamado Jesús o Cristo, predestinado para ser el intermediario entre Dios y la raza humana. La Iglesia Católica, en su apogeo, instituyó su propio calendario festivo y de esta manera quedaron todos cobijados por la misma religión y culto.

1.4 La comunicación entre los mundos visibles e invisibles.

El puente que el hombre establece entre el mundo material y la divinidad, es una forma de comunicación. El hombre se constata a sí mismo pero no ve a la divinidad, sin embargo conoce que existe en lo alto una fuerza que lo guía, esa fuerza también la constata internamente y en la naturaleza de la que forma parte. Pero hay seres humanos que están más cerca de la naturaleza divina, sea por el interés que demuestran hacia Dios, una vida ejemplar, o porque han decidido ofrendarse al servicio de la divinidad.

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En la colonia se combatieron estas prácticas por considerarlas herejes y supercherías, ajenas a lo divino y más cerca de lo que se denominó demoníaco, proveniente del mal o de los demonios cuyo máximo exponente era el diablo –ser que vive en las tinieblas y que tienta al hombre con ofrecimientos y engaños para apoderarse de su alma-; sin embargo, se mantuvo la categoría del sacerdocio en la nueva religión venida de España. Ellos se constituyeron en el puente comunicacional entre Dios y los hombres; la incipiente ciencia vino a aliviar las enfermedades y lo divino vino a ser comunicable a efectos de que el hombre abandonara el mundo profano para adoptar la fe que debe ser parte de una sociedad que necesita ser redimida, de acuerdo a la semántica católica, donde

“…el miedo al castigo divino y la culpa por el pecado fueron desplazados por la angustia y la vergüenza (Gaytán. 2004. pp. 59-60). Las acciones y las consecuencias ya no eran sometidas al escrutinio de lo sagrado, sino a la responsabilidad y consecuencias propias de quien actuó de tal manera y no de

otra.” 10

Jesús viene a ser el redentor y las devociones marianas y sus apariciones ocupan un importante lugar en el espíritu del hombre por constituir la religión católica la que más adeptos tiene en el mundo. El culto a los santos es objeto también de devoción, pues son un puente comunicacional entre el hombre y la divinidad para obtener favores que se traducen en milagros. Asimismo, las peregrinaciones, las oraciones y las misas en el sistema católico contribuyen y dan esperanza al ser humano para restablecer la comunicación con Dios que se perdiera por la desobediencia del hombre al primer mandamiento que le diera en el Edén cuando le prohibió que comiera del árbol del bien y del mal. Así, comunicarse con Dios ya no resulta un misterio del que disfrutaban los sacerdotes solamente, comunicarse con Dios es la posibilidad que tienen los creyentes por fe, de acceder a su mundo y hacerlo accesible directamente.

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Las religiones orientales que aunque no son nuevas, han hecho su aparición en Latinoamérica abriendo un nuevo abanico de posibilidades para la raza humana y su evolución en la Tierra. Taoísmo, sintoísmo, budismo, hinduismo, ganan cada vez más adeptos en su concepción humanística de la religión. Para ellos, el hombre necesita realizarse en su naturaleza humana, hasta llegar a la iluminación, que viene a ser el perfeccionamiento en la religión católica, hasta su completa unión con Dios.

1.5 La oralidad: el lenguaje, los mitos.

“En el principio era el verbo y el verbo era con Dios y el Verbo era Dios” (S.J. v.1). Así reza en la Biblia (1960) que es tomada como revelación y a través de ella se conoce que por la palabra el hombre se diferencia de los animales. Se podría decir que el ser humano al nacer trae incorporados los instrumentos fonadores que le permiten emitir sonidos. Consecuentemente las sociedades primitivas fueron construyendo, un lenguaje oral para designar a las personas, los animales y las cosas. Este lenguaje sirvió para comunicarse y expresar rudimentariamente las emociones por la carga rítmica y sicológica que contienen los sonidos y los gestos.

En el desarrollo de la oralidad intervienen los sentidos, pues, el oído está atento a todos los ruidos y sonidos que percibe sea de la naturaleza como la lluvia, el trueno, el viento, el vuelo de las aves así como el sonido que emiten los animales. Las sensaciones que perciben la vista sobre el color, el tacto sobre las cosas, el olfato sobre los olores y el gusto sobre los sabores envían al cerebro las ondas que permiten conocerlos y diferenciarlos unos de otros para luego, a través del lenguaje, expresar su significado. La oralidad es común a todas las sociedades primitivas.

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el huaorani o el taromenane en el oriente para citar algunos ejemplos solamente, pero sociedades sin escritura, aunque se cree que los incas utilizaban los kipus para llevar las cuentas y además utilizaban colores y grafías para expresar las ideas y su cosmovisión. La oralidad ejerce primacía como forma de comunicación hasta nuestros días y es antecedente del lenguaje escrito en la tierra.

En la medida que las sociedades avanzan se hace necesaria la sistematización del lenguaje para que no se pierda en la noche de los tiempos. Si bien la oralidad se ve enriquecida por los mitos, leyendas y poemas de los antepasados, es indispensable que sobrevivan en el tiempo, que trasciendan, y así surgen los criptogramas que apoyan al lenguaje, este se torna ideográfico y finalmente en alfabético que trasciende en escritura al unirse las letras, formar asociaciones que, diferenciadas por el sonido, constituyen palabras con un significado que mantiene ocupados en la actualidad a los lingüistas contemporáneos.

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través del lenguaje, antecedentes de la creación literaria. Los mitos han forjado inclusive héroes cuyas gestas heroicas han alimentado el sentimiento y constituido paradigmas de comportamientos humanos positivos y negativos.

No existen pueblos que no tengan mitos y que no los expresen. Un mito andino que aparece recogido en el libro titulado Cuentos, leyendas, mitos y casos del Ecuador refiere sobre Viracocha, dios de los Incas:

Dicen los naturales de estas tierras que en el principio o antes que el

mundo fuese creado, hubo uno que llamaban Viracocha. El cual creó el

mundo oscuro, sin sol, ni luna, ni estrellas, y por esta creación le llamaron

Viracocha Pachayachic, que quiere decir creador de todas las cosas. Y

después de creado el mundo formó un género de gigantes deformes en

grandeza, pintados o esculpidos, para ver si era bueno hacer los hombres

de aquel tamaño. Y como le pareciesen de muy mayor proporción que la

suya, dijo: “No es bien que las gentes sean tan crecidas; mejor será que

sean de mi tamaño”. Y así creó los hombres a su semejanza como los que

ahora son. Y vivieron en oscuridad. (Transcripción de Walter

Kricfemberry).11

1.6 La comida.

El investigador de la cocina ecuatoriana, escritor y poeta, Julio Pazos, (2008) en su libro El sabor de la memoria12 menciona:

11

Ubidia, Abdón, (1993). Cuentos, Leyendas, Mitos y casos del Ecuador. Compilación. Quito: Libresa.

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La vida cotidiana de los habitantes del altiplano y de otros lugares de la Costa y del Oriente se interrumpió con la presencia de los españoles. Hasta entonces el cuadro general de los alimentos de la hoya incluía los productos nativos de sus pisos y los que provenían de las zonas cálidas de los declives de las cordilleras, tanto de occidente como de oriente.

Si atendemos a estos antecedentes hay que señalar que los productos que se consumían en el territorio ecuatoriano y toda la región andina antes de la llegada de los españoles eran los que se producían en el propio territorio y de acuerdo a los nichos ecológicos. Estos eran maíz, frijoles, chochos, granos en general, cereales como la quinua, tubérculos como yuca, ocas, maní, zapallos, todos estos cocidos o sancochados con sal y aderezados con ají y yerbas. Igualmente comían pescado fresco o secado al sol, patos, conejos, tórtolas, venados, cuyes y frutas diversas, así como chicha elaborada de maíz y yuca fermentada, alimentos que ofrecieron a los españoles cuando arribaron al territorio de lo que hoy es Ecuador.

Según cronistas y viajeros del Siglo XVI que se refirieron a los alimentos elaborados con el maíz, entre ellos Benzoni, citado en Estrella, (1998) en lo que

hoy es la provincia de Manabí se hacía “el mejor pan de maíz de todas las Indias, al punto que algunos dicen que es mejor aún que el pan de trigo”. Esto se

refiere a las tortillas de maíz que hasta ahora se hornean en fogón de barro prehispánico, en Portoviejo, por entonces llamado Puerto Viejo.

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19

El doctor Eduardo Estrella, (1998) en su libro El pan de América13 refiere que:

“Se comía con frugalidad, (González Suárez, 1969). Generalmente en las mañanas, al salir al trabajo y en la tarde se comía en mayor cantidad; al mediodía se acostumbraba servir algún refrigerio seco. Después de la

comida se tomaba chicha; se bebía poca agua.” Y así mismo, este autor

recoge al cronista López de Atienza, (1931) que recorrió el Ecuador antes de 1575 para mencionar que:

Sus mesas y comer, ordinariamente, es en el suelo (…) los más notables y

señores (se sientan) por grandeza en un dúo; otros que no son tan señores

en un manojo de paja (…). (Ponen) en lugar de manteles un poco de

espartillo verde, sobre lo cual se les pone la comida en sus mates, en lugar de platos y escudillas, que son unas medias calabazas, que siembran para usar de ellas en este menester, la demás comunidad se sienta, junto a estos nobles en el suelo. Convídanse cuando comen juntos, contando con mucho regocijo con la pobreza y miseria que cada uno tiene para sí (…).

No beben hasta haber acabado de comer de propósito, y cuando lo hacen antes de desayunarse, ayúdanse con un poco de ají y sal, por ser tan apetitoso para ellos.

De estos antecedentes se infiere que las comidas no producían ninguna enfermedad, pues su sencilla elaboración así lo demuestra y que probablemente las condiciones climáticas de cada región conllevaban enfermedades mortales

13

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20

como el paludismo y otras infeccionas que fueron atendidas por los curanderos o shamanes de las tribus. Con la llegada de los españoles al territorio americano las condiciones cambiaron por los trabajos forzados, sobreexplotación en minas, hambre y enfermedades infecciosas nuevas.

1.7 Las primeras manifestaciones artísticas.

Se cree que las primeras y más antiguas culturas que habitaron el territorio ecuatoriano no conocían el arte y fabricaban únicamente herramientas para cazar, pescar y subsistir. Este período está clasificado como un período precerámico, pues no cocían el barro o la arcilla; sin embargo, en épocas posteriores pudieron haber recibido influencias de otras culturas migratorias desde mesoamérica, sudamérica o a través del Océano Pacífico y se dio paso a una cultura formativa cuyos testimonios se encuentran en la Península de Santa Elena con una bien desarrollada arcilla14 que incluye figurillas humanas denominadas Valdivias. De las primeras culturas cerámicas se destacan la Valdivia, Machalilla y Chorrera que datan de 3.500 a.C.(Salvat, 1976). Los estudiosos sugieren que la cultura Valdivia pudo haber tenido origen en la cultura Jomón, de origen japonés y que llegó al Ecuador a través del Océano Pacífico, por la similitud en la decoración de la cerámica.

Muy a pesar de las influencias externas que se le da a la cultura Valdivia, hay que pensar que ésta tuvo un desarrollo propio que procede de la conciencia espiritual universal del hombre, que abarca no solo un punto determinado de la Tierra sino a toda ella, transmitida al hombre por evolución y de acuerdo a los materiales y elementos de los que se disponían en cada época en los puntos geográficos de la misma. Las otras culturas que han habitado el Ecuador así lo demuestran, pues no se encontraban frente al mar sino en las planicies andinas o en los valles y la selva ecuatorial, que representan en cerámica figuras humanas, utensilios, collares y ornamentos, botellas, sillas, animales, casas o frutas con

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características casi escultóricas y escenas de la vida cotidiana como entierros, madres acunando niños o haciéndolos reposar sobre sus piernas y hasta figuras que informan explícitamente de las prácticas sexuales de la época.

Se destacan también y ya en el desarrollo regional, las culturas Manteña, Jama-Coaque, Bahía, La Tolita (por las tolas o montículos o tumbas encontrados en ella), que trabajaron no solamente cerámica sino en piedras, huesos y metales como el oro y la plata en representaciones que dejan entrever la cosmovisión y la aleación de los metales. Famoso es el Dios Sol de oro, laminado y repujado que es insignia del Banco Central del Ecuador, así como máscaras de oro y plata con ojos de turquesas, pectorales en oro con figuras de aves y flores. En la Sierra se destacó la cultura Panzaleo con cerámica zoomorfa de ornamentación del tipo textil.

Posteriormente, las culturas primitivas entran en un proceso de integración regional sea por el comercio o necesidades propias de integración para posteriormente soportar la conquista de los Incas y luego la conquista española, pero los vestigios hallados en las tumbas ofrecen el testimonio de que las primeras manifestaciones artísticas trabajadas por el hombre ecuatoriano son de una riqueza inigualable.

1.8 Las artesanías

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ancianos y niños (Cuvi, 1994), pues los hombres se dedicaban a las tareas del campo para proveer el sustento, el levantamiento de chozas con madera y paja, así como centros ceremoniales con piedras y argamasa hecha con tierra y paja llamada adobe. En la actualidad aún se conserva el estilo de tejido ikat en el Azuay o amarre para preservar diseños y colores. Entre los incas se han descubierto fardos funerarios que contienen vasijas, ornamentos en oro y plata y tejidos con los que fueron envueltos los señores de esos tiempos o caciques y gobernantes. Entre los habitantes del suelo ecuatoriano se distinguen hasta hoy los de la etnia Otavalo en la región andina, que conservan sus tejidos y telares de cintura precolombinos en los cuales elaboran mantas, ponchos, tapices, fajas para la cintura y el cabello y otras prendas de vestir para propios y extraños con magníficas posibilidades comerciales dentro y fuera del país. El contenido simbólico de los tejidos es difícil de descifrar15 totalmente y puede ser el producto de la cosmovisión indígena, sin embargo, los colores distinguen a las etnias, como por ejemplo el pueblo otavaleño, que se distingue por el color azul y blanco que utilizan en sus ponchos, sombreros, anacos, alpargatas, al igual que en las fajas que son de color rojo, en las que se intercalan figuras u otros colores intensos de hilos que los tornan vistosos. El potencial indígena para elaborar tejidos fue aprovechado posteriormente por los españoles para montar en América los obrajes en donde los indios padecieron por mucho tiempo esclavitud.

La fibras tejidas dieron origen a la cestería que se fabricó en todas las regiones del territorio ecuatoriano, entre ellas se destacan las tejidos de carrizo que se elaboran en las madrugadas. En Manabí la paja toquilla y hojas de palma sirvieron para estos menesteres que han sido perfeccionados hasta producir el sombrero tradicional que es muy apetecido en el extranjero. Los otavalos tejieron las esteras que servían para alfombras, aventadores del fuego o colchones y paredes para vivienda, así como para fabricar pequeñas embarcaciones de totora sobre las cuales navegaban en los lagos. Los residuos de las fibras se utilizan en la actualidad para elaborar otras artesanías que complementan el trabajo manual que sirve para la sobrevivencia de las familias que los elaboran.

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23

Antes de la llegada de los españoles la madera se trabajaba para elaborar recipientes, cucharas, bateas, figuras, máscaras, fauna y hasta embarcaciones. Cuando ellos arribaron a América el arte primitivo se trastocó por el tallado de esculturas religiosas que dieron lugar a una verdadera escuela de arte, la denominada Escuela Quiteña que se conserva hoy en templos a través de magníficos artesonados y altares cubiertos de pan de oro. En la actualidad aún sobrevive la tradición de los talladores que ofrecen figuras hermosamente talladas y policromadas, especialmente en San Antonio de Ibarra donde se puede apreciar el trabajo de escultores en piedra y madera.

En los huesos de animales se tallaron figuras antropomorfas, algunos de ellos fueron encontrados en los sarcófagos funerarios. El cuero se trabajó muy poco

en la etapa precolombina, sirvió para la elaboración de sandalias u “ojotas” tipo

alpargatas que también se hacían de tejidos y lianas, recipientes o alfombras, cintillos para la cabeza y disfraces en cuyo caso se conservaba la cabeza del animal (tigre) para danzas rituales. Posteriormente en la etapa colonial las talabarterías trabajaron intensamente en la elaboración de implementos para las personas y aperos para los caballos. De los cachos de las vacas se elaboraron peines y peinetas, costumbre que aún se conserva pero muy escasamente. 1.9 La música, las fiestas, las tradiciones.

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estruendo en los festejos y triunfos tanto en la cacería como en la batalla y los rituales de sacrificio o entierros en donde cantaban, danzaban y bebían. En el período cerámico los instrumentos se fabricaron en ese material, pues abundan los testimonios encontrados en las sepulturas como botellas silbato o silbatos o pitos con ornamentación de pájaros, figuras de hombres tocando tamborcitos y pingullos (Coba, 1992).

En relación al tambor, según recoge Carlos Alberto Coba, (1992), en su libro Instrumentos musicales Populares Registrados en el Ecuador16 “Antes de

la conquista y después de ella, ha existido el uso de este instrumento” y cita a González Suárez; así, “cuando Pizarro abordó la isla Puná, el cacique Tumbalá le

salió a recibir con música de atabales, con danzas y otros aparatos de fiesta, acaso para desvanecer la sospecha de traición que en el ánimo del capitán

extranjero pudo haber infundido el dominio de los intérpretes tumbecinos.” Por

ello estaba convencido de que los tambores fueron y son signo de fiestas y de guerra.

Se dice en esta obra que los había de diferentes tamaños, al menos tres. El grande era hecho de un tronco de madera con piel de llama y otros de piel de seres humanos que habían sido tomados prisioneros y sacrificados en sus ritos, pues creían que al tocarlos, el espíritu del muerto haría huir a los enemigos. Estos servían para llamar a la guerra o proclamar la muerte de sus curacas. Los intermedios para danzas rituales y festividades y eran tocados por hombres, mas los pequeños los tocaban las mujeres y los niños en el trabajo.

Las fiestas que celebraban los pueblos precolombinos eran muy solemnes. La principal era la del Intiraymi o Fiesta del Sol; en la segunda festejaban el paso de la adolescencia al de guerrero en el caso de los varones de sangre real; en la tercera festejaban las cosechas y ofrecimientos y se llamaba Cusquieraymi; y, la

última era la que celebraban en la propia corte. Según lo indica Coba, “En todo

existía orden. Las ofrendas eran presentadas por los Incas, los sacerdotes y

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25

curacas. Terminada la ceremonia se daba inicio al sacrificio. Tenían por buen

agüero si los pulmones salían palpitando y por malo, si se levantaba la res”…

(p.33) Se bebía abundante chicha y el ofrecimiento lo hacía el Inca para posteriormente danzar, cantar y bailar ostentando los colores de cada nacionalidad, al son de los tamborcillos, las flautas, los cachos y las quipas. La Fiesta del Sol o Intiraymi duraba nueve días. Según anotaron los cronistas, el trabajo lo disponía el Inca, de manera que los músicos eran trabajadores del incario.

1.10 Lo social.

La sociedad inca, los señoríos étnicos del reino de Quito y en general la sociedad andina estuvieron organizadas en clases, correspondiendo el primer lugar a los incas y sus familias por considerarse éstos descendientes directos del sol. Le seguían los curacas o Jefes de tribus, las vírgenes del sol, los guerreros y el pueblo llano. La obediencia al Inca era total y si bien todos vivían en armonía y tenían acceso a la tierra, el trabajo agrícola era aprovechado por el poder del supremo. Así, el producto de las cosechas era repartido en tres partes: una para el Inca, otro para las ofrendas, rituales y festividades, y el tercero para sí mismos.

“En el Estado inca los grupos adscritos a esta situación recibieron la

denominación de yanas. Su origen, según la versión de la élite inca transmitida a

los cronistas europeos, se remontaría a gente acusada de “rebelde” (Matos Mar, 1976) y encomendada a un pariente del soberano “para las huacas, ganado y sementeras del Inca”17 Los yanas o yanacunas eran más o menos importantes de

acuerdo a quienes servían. Los vinculados al inca o apu yanas se diferenciaban de los yanacunas de categoría inferior si servían a los jefes regionales (Matos Mar, 1976). La condición de servidumbre podía ser permanente, temporales o de total desarraigo. Çabe resaltar que los desarraigados eran expulsados de sus respectivas naciones por algún tipo de delito aunque conservaban su nacionalidad. En otras circunstancias eran transplantados con sus familias para

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contribuir al control de los pueblos conquistados. En este caso tenían opción a la tierra. Se dice que a Pizarro le ofrecieron un número considerable de yanacunas para que le sirvieran, reconociéndole de esta manera su superioridad.

Sin embargo, González Suárez (1891), resalta que no hay que confundir entre los incas del Perú y los que habitaban el Ecuador de entonces, pues en lo que hoy es Ecuador existían grandes confederaciones o naciones con organización propia y grandes obras. Eran magníficos guerreros como los Huancavilcas, Mantas, Bahías, Colorados, Puruháes, Panzaléos, Caranquis, Otavalos, Cañaris, de quienes dice en su Historia General del Ecuador:

De las prolijas investigaciones que hemos hecho sobre los Cañaris hemos deducido que estos no pertenecían a una misma raza o familia: dos parcialidades o tribus había más notables o principales entre las demás, la de Tomebamba y la de Chordeleg. Acaso hasta las creencias religiosas de estas dos tribus eran diversas, aunque no solo entre las dos, sino entre todas las demás de la comarca vivían aliadas y confederadas, formando una nación.18 .

En la costa vivían tribus que hablaban diferentes lenguas, igual que la de los mayas de Yucatán, en tanto que las de los Cañaris era la quiché, pues descendían de los Nahua centroamericanos (González Suárez, 1891). Destaca

así mismo que “Las de la provincia de Manabí, o la antigua provincia de Portoviejo

de los cronistas castellanos, trabajaban la piedra y de ella hacían varias obras dignas de observación. También labraban el barro con mucho primor.”19 Si para

entonces eran pocos los descubrimientos arqueológicos que se habían explorado, en la actualidad se comprueba que las frases de González Suárez fueron certeras pues el testimonio de las culturas Manteña, Jama-Coaque, Bahía, etc. así lo demuestran.

18 González Suárez, Federico (1891). Historia General de la República del Ecuador. Quito: Clásicos Ariel,

Vol.25.

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Los pueblos aborígenes cuando no estaban en guerra con sus vecinos, dedicaban gran parte de su tiempo a las faenas agrícolas y especialmente al cultivo del maíz; hacían sacrificios a los dioses para que no les cayeran heladas que destruyera sus sementeras; festejaban constantemente y se embriagaban con chicha de maíz, grano que era su principal sustento, considerado un regalo de los dioses. Se conoce también que comían poca carne aunque criaban animales como cuyes, los mismos que compartían sus precarias viviendas.

Posteriormente y luego de una fuerte resistencia, los incas conquistaron el reino de Quito y avanzaron hasta el Angasmayo en Colombia, con lo cual cambió todo el territorio ecuatoriano y muchos de sus pobladores que no se sometieron al Inca fueron llevados al Cuzco para su reeducación en calidad de mitimaes o servidumbre. Las alianzas y matrimonios entre los cuzqueños y quiteños dio sus frutos, pues el heredero del trono inca fue hijo de una princesa quiteña: Atahualpa. Luego de la muerte de Huayna Cápac se dividió el imperio entre Huáscar y Atahualpa venciendo este último a su hermano Huáscar, al que dio muerte, coronándose así heredero de todo el imperio. Este modelo de sociedad fue interrumpido por la llegada de los españoles, pues todo cambió drásticamente. Muerto el Inca Atahualpa, se produce la conquista española de lo que fue un gran imperio y toda una cultura. Los indios fueron sometidos a trabajos de esclavitud y a una vida pobre y mendicante, de sobreexplotación en minas a favor de la corona española y a desafueros y excesos indignos. Obligados a luchar como guerreros en contra de su propia raza y a abandonar sus propias naciones, sus casas, para trabajar en otras tierras y minas.

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empleados en servidumbre y en mano de obra. La Iglesia católica romana tomó a cargo la evangelización para sacarlos de su estado “primitivo” de “superstición”

aboliendo de esta forma su cultura y empezó a enseñarles el idioma castellano.

1.11 La mujer y el hombre en la cultura popular.

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29

CAPITULO II.

2 SIMBIOSIS CULTURAL ENTRE LO ABORIGEN Y LO IBÉRICO.

2.1 Procesos de aculturación y enculturación.

Con la llegada de los españoles a América se produce una grave escisión en las sociedades indígenas, la misma que trastocó todos los valores de la cultura aborigen. Los indígenas fueron obligados a trabajar como servidumbre en las casas de los españoles, en las minas y obrajes, sus mujeres e hijas violentadas y despojados de sus dominios territoriales. Esta actitud de los conquistadores trajo consigo luchas y rebeliones, muchos huyeron a otras regiones o se internaban en la selva, pues de una vida sedentaria y apacible cayeron en los trabajos forzados en donde la comida era escasa en relación al trabajo realizado y muchos morían, especialmente en las minas. Los que eran empleados en las expediciones de conquista, es decir obligados a luchar contra los hermanos de raza, no regresaban. Se menciona que los indígenas preferían huir antes que trabajar en las minas donde eran sobre explotados (Bonifaz,1979) y, ante la falta de indios para la fecundación, la mujeres indias sucumbían a los requerimientos de los españoles que las hicieron sus mujeres llegando a tener algunos verdaderos harenes. Se informa también que luego de estos sucesos ellas preferían a los españoles y más bien recurrían a provocaciones y requerimientos espontáneamente lo cual les servía para aprender el idioma y servir de intérpretes.

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idioma, religión, raza y costumbres a los aborígenes. De este proceso nacerán nuevos rasgos culturales que darán origen al mestizaje.

En la actualidad, esta aculturación ha suscitado otras inquietudes y variantes de pensamiento. Algunos creen que es mejor hacer lecturas más positivas sobre el tema o relecturas, y podría aceptarse este punto de vista si se trata de pensadores europeos20, que ven desde su punto de vista la conquista

española, pero si se pregunta a los pueblos que sobrevivieron a los hechos, este pensamiento sería distinto, pues si bien aceptaron circunstancialmente su infortunio y aprendieron a regañadientes los rasgos de la nueva cultura, lo hicieron por necesidad de sobrevivencia, más nunca se apartaron de sus propias costumbres, las conservaron en su interior y, aunque se quisiera reconceptualizar todos estos hechos, el resultado es que han marcado la historia para analizarla no solo desde el punto de vista de una transculturación, que podría darse pacíficamente, pero no es el caso de la conquista de América que llevó consigo hechos sangrientos, exterminio e intentos de acabar con la identidad de los pueblos amerindios para usufructo del conquistador, como en efecto ocurrió, arguyendo que los pueblos de América eran tribus “salvajes”, sucias, idólatras,

dados a las borracheras y ocupados solamente en guerrear los unos a los otros.

Los pueblos aborígenes, su cultura y sus riquezas fueron saqueados a favor de la corona española que se apropió del nuevo continente, designó sus autoridades, gobernó con dureza, cometió excesos y abusó de las colonias a su antojo, situación que afectó psíquica y socialmente al indio causándole complejo, dolor y desarraigo, situación que no soportaron ni los que nacieron como producto de la colonización y derivó luego en otro proceso desde el propio mestizaje: la independencia de la corona de España. Caben sí nuevas reflexiones pero no como producto de la libre movilidad de los individuos de un continente a otro que son dinámicas sociales nuevas y procesos contemporáneos voluntarios, dolorosos pero enriquecedores. La conquista española ha marcado

20 - Boccara, Guillaume, (Ed.). (2002). Colonización, resistencia y etnogénesis en las fronteras

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la historia de América con tintes que los pueblos indígenas jamás podrán olvidar y que han producido nuevos despertares para reposicionarlos en sus continentes, a la luz de sistemas políticos con ideas más amplias y que en todo momento respeten sus derechos como razas o nacionalidades que tienen sus propias costumbres, sus propias leyes y sus propios territorios dentro de los Estados, algunos con el deseo de permanecer en voluntaria incomunicación o no contactados como es el caso de los Taromenanes o Huaoranis en la amazonía ecuatoriana. Al respecto se puede decir que los indios americanos pagaron un precio muy alto por aprender otro idioma, nuevas artes, nuevas costumbres, nueva religión.

Este pensamiento podría resultar un tanto anacrónico si se tratara solamente de aceptar el aporte de España a la cultura de América, pero no se vería así si se analizan, desde la perspectiva americana, los hechos a través de los que se llega al mestizaje, de lo cual ya se ha dejado constancia en esta

investigación, pues no se trata solamente de “un secular conflicto criollo peninsular”21 para acuñar una frase de la historiadora ecuatoriano-española Pilar

Ponce Leiva. La huella dejada por España en los pueblos amerindios está grabada en la conciencia del hombre americano, aunque el tiempo pretenda conciliarla desde lo simbólico en una nueva visión del proceso conquistador.

2.2 Las clases sociales como origen de la cultura popular.

Como consecuencia de la conquista, la base económica de los pueblos amerindios se trastocó para dar paso a la tributación y a la monetarización de las relaciones sociales22. Si bien existían los “tianguez” o mercados para el

intercambio de productos, los españoles aumentaron su número, pues toda la sociedad tenía que abastecerse en ellos y los propios indígenas tenían participación masiva sin privilegio ninguno, llegando a ser el centro de toda

21 Ponce Leiva, Pilar. (2010) La Revolución de Quito, 1809-1812: Luces y sombras en su Bicentenario.

Quito: Revista Afese No. 52.

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actividad comercial de propios y forasteros, estos últimos en gran cantidad y no identificados que habían huido de sus asentamientos aborígenes para no pagar tributos. A los negros les estaba prohibido concurrir a estos mercados y se asentaron en lo que hoy conocemos como Esmeraldas en donde había encallado un buque con esclavos africanos.

La sociedad se volvió heterogénea, las ciudades crecían y los aborígenes trabajaban para alimentar a la sociedad hispana, reservándose los españoles el usufructo de los terrenos adquiridos a la fuerza, lo que conllevaba frecuentes conflictos con los naturales por el abuso en la servidumbre y el concubinato que dio origen a nuevos grupos socioculturales producto de la etnogénesis que testimoniaban la realidad que se vivía. Para 1550 ya existía la primera generación de mestizos bilingües rechazados por los indígenas como por los europeos, habitantes de los barrios más pobres de las nuevas ciudades, quienes se constituyeron en trabajadores de oficios como albañiles, herreros, plomeros. Los indígenas que no se insertaron en ninguna clase social fueron los desarraigados, subclases de los pueblos y derivaron en mendigos, cargadores, delincuentes, prostitutas, etc. Durante este proceso, la Iglesia Católica trataba de aportar con evangelización y educación para estabilizar las relaciones sociales. Las órdenes religiosas procuraron crear instituciones para cristianizar a los indígenas y criollos, tales como las cofradías que florecieron y procuraron ser rectoras de la organización social entre los pobres y los incas nobles que sobrevivieron o que eran producto de la unión de españoles e indias nobles. Un triste papel jugaron las encomiendas en la reestructuración de la sociedad, puesto que, legalizadas por la corona española, entregaron a los conquistadores, en calidad de

“encomenderos”, a los indios, incluidos los caciques principales para que les sirvieran mientras fueran adoctrinados en la nueva fe católica, así como para que rindieran tributos sin control hasta que se los repartiera definitivamente y en forma pacífica., obviamente, este sistema sirvió para enriquecer a los encomenderos23 en detrimento de la raza aborigen por la sobreexplotación que

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muchas veces los condujo a la muerte, pues no solamente tenían que trabajar sino que entregar el producto de su trabajo quedándoles muy poco para su sustento.

En la medida en que fueron llegando más españoles a las Audiencias se disminuyeron las encomiendas pero trajeron nuevas formas de explotación como los obrajes, en los que se empleó a los mitayos que originalmente fueron destinados para las minas. En la Real Audiencia de Quito se crearon los obrajes de Latacunga, Licto, Otavalo, Peguche, Chimbo, Chambo, Penipe, Punín, Mulhaló, Sigchos, Yaruquí, Patate, Guano, Tumbaco, Cumbayá. En los obrajes, además, trabajaron voluntariamente indígenas captados como pago a endeudamiento con los españoles y porque los mitayos habían disminuido por muerte a causa del excesivo trabajo en las minas.

Entre guerras, rebeliones y conflictos se fundan las principales ciudades y villas como Quito, Portoviejo, Guayaquil, Loja, Zaruma, Zamora, Cuenca, Baeza, Tena, Riobamba, algunas fundadas hasta dos veces, las mismas que fueron creciendo como conjuntos humanos urbanos mezcla de aborígenes, mestizos y blancos con tintes de ciudades españolas o a la española en su conformación cultural.

Hasta mediados del siglo XVII la población creció en toda la Audiencia de Quito aunque disminuyó la población indígena, por enfermedades, o huidas para no trabajar en vasallaje ni pagar tributos, lo cual fue compensado por el crecimiento de los otros sectores sociales. Solo en Ecuador se señala que para 1650 habían: 40.000 blancos, 60.000 negros, 20.000 mestizos, 10.000 mulatos, 450.000 indios, en total 580.000 habitantes24. Las órdenes religiosas procuraban edificar sus conventos e iglesias, entre ellas la Compañía de Jesús, Franciscanos, Dominicos, Mercedarios, Los hermanos de San Juan de Dios, la orden Bethlemita, quienes a la par que cumplían con su tarea evangelizadora y

24Céspedes Castillo, Guillermo. (1990). “Las Indias durante los siglos XVI y XVII”

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de socorro a los enfermos, educaban en artes y oficios a indígenas y mestizos, de donde surgieron verdaderos artistas que han quedado en el anonimato aunque sus testimonios están en la ornamentación de las iglesias y templos. Asimismo, se empiezan a escribir obras literarias que han quedado registradas en crónicas, sermones, informes oficiales y teológicos. En este siglo la Audiencia tuvo 16 presidentes y 9 obispos de muy avanzada edad, siendo la presidencia ocupada constantemente por el oidor más antiguo.

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Las nuevas clases con poder económico estaban integradas por: encomenderos, con derecho económico de usufructo del trabajo extra, establecido legalmente por la corona española; los comerciantes, quienes vendían los productos llegados de España y puestos a circulación bajo control de la Real Audiencia.; la alta burocracia, integrada por obispos, regidores, oidores y gobernadores quienes no necesariamente ostentaban riqueza sino poder por sus funciones dentro del gobierno, todos ellos unidos para la explotación de los indios. A estas clases se sumaban los menores o auxiliares en cada una de las funciones quienes contribuían a reforzar el poder con la ayuda de la Iglesia como elemento de enlace o intermediarios. Existían también los artesanos españoles que si bien no eran ricos tenían posibilidades de ascender en la escala social. Estos se agrupaban en gremios para actividades sociales o culturales o de ayuda mutua, pero igualmente mantenían sus tintes racistas. Todo este entramado social sufre un gran revés cuando la corona dicta alcabalas al comercio y con ello propicia la llamada Revolución de las Alcabalas.

La educación y la cultura estuvieron en manos de la Iglesia. Esta mantuvo los matices discriminatorios de las clases sociales, correspondiendo a los artesanos el estudio de los oficios y las artes, inclusive éstos no podían ir a la universidad ni estudiar el bachillerato. Educados así, para servir a la clase dominante, la clase baja con posibilidades de pensar pero no de razonar –

cualidad reservada para los españoles- desarrolló las habilidades manuales en la orfebrería, la escultura, la pintura que sirvió a la Iglesia para propagar su doctrina. Entre los artesanos e imagineros más destacados se encuentran los artistas Pampite, Caspicara, Legarda, Samaniego, cuyas creaciones han rebasado el tiempo.

2.3 La cultura popular como parte de la identidad ecuatoriana.

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carácter lo introdujo en otras ramas del saber y sobre todo en la preeminencia de la fe. Posteriormente, a mediados del siglo XVIII fue Eugenio de Santa Cruz y Espejo quien reflexionó hondamente sobre el esquema cultural vigente pero ya desde una perspectiva ilustrada. De esa etapa nos queda el primer periódico llamado Primicias de la Cultura de Quito25, editado el 5 de enero de 1792, en

Quito, periódico que no alcanzó una gran difusión, pues las autoridades españolas se encargaron de incautar en gran número sus ejemplares por considerarlos nocivos a la corona, mas si se trata de encontrar un origen a la

identidad ecuatoriana, indudablemente “no es necesario buscar demasiado, pues

el nombre de Eugenio de Santa Cruz y Espejo emerge con toda naturalidad.”26

El realismo social, como corriente literaria del Siglo XX, toma al indígena como su bandera de reivindicación y es con la novela Huashipungo, de Jorge Icaza que la juventud literaria inicia una nueva etapa de conciencia social; le siguen César Dávila Andrade con su obra Boletín y Elegía de las Mitas que conmueve hasta los cimientos de la raza y culmina en la plástica con Los guandos de Eduardo Kigman.

Sin embargo, esto es Ilustración, cultura elitista si se quiere, pero qué hay de la cultura popular, eso de conocer lo que se da en las comunidades rurales, en los pueblos, a las ciudades, ya sea en forma de oralidad, festejo, canciones populares, mitos y leyendas, tradiciones, con un lenguaje propio del pueblo y para el pueblo, sin ánimo de confrontación pero sí con el deseo de decir

“presente”, “somos”, “seremos” y como tales, seres sociales con un protagonismo

que también trasciende y que configura una cultura popular que busca su espacio en la conciencia nacional. Pero ha tenido que llegar a la modernidad para hacerse escuchar luego de pasar por el esquema de lo folklórico en sentido peyorativo.

25 Eugenio de Santa Cruz y Espej. (1944). Primicias de la Cultura de Quito. Quito: UNP. 26

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37

El hombre del campo se ha trasladado a la ciudad en un fenómeno migratorio social, sea por la escasez de alimento, por la necesidad de educación, por falta de trabajo y con ello se ha acercado un poco más a su realidad espiritual. De esta manera la sociedad ecuatoriana se ha dado cuenta de que existe una escisión en la propia cultura, una suerte de dicotomía entre lo culto y lo popular, como lo fuera entre lo sagrado y lo profano pero como parte de un todo: la propia cultura. Y es que la raíz de todo está en la raza misma, en todo el proceso de conquista y aculturación, en lo ibérico y en el mestizaje. Lo culto para las élites y lo popular para el pueblo. En la América indígena sobrevive aún el conflicto de identidades que hoy se manifiesta claramente cuando los pueblos indígenas quieren ser naciones dentro de la gran nación que es el Estado ecuatoriano. Este pensamiento conduce inevitablemente a conflictos de identidad que en lugar de forjar o consolidar una identidad ecuatoriana nacional única que sea la fortaleza del país, lo divide por diferencias étnicas y cosmovisiones distintas. Una muestra de ello se ha dado en el último censo realizado en el país en noviembre de 2010, en donde se ha preguntado a qué grupo étnico pertenece: indio, mestizo, afroamericano, montubio o blanco.

2.4 ¿Cuándo y cómo comienza la cultura popular ser parte de la identidad ecuatoriana?

Figure

Cuadro 1: Tabla de valores de la encuesta.

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