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(1)

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

BIBLIOTECA PUJ

SEÑORES BIBLIOTECA PUJ,

Por medio de la presente certifico que el texto que acompaña el

Proyecto de Grado de la alumna Julia Marina Tovar cumple con

todos los requisitos para que sea recibido por la Biblioteca.

Atentamente,

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Habitadas

Julia Tovar

Trabajo de Grado Énfasis en expresión plástica

Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Artes Visuales

Bogotá 2012

Asesor

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Contenido

Preámbulo...6

Antecedentes...7

Proceso...17

Stop Motion...22

Escenas Congeladas...28

-Reflexión...28

-Proceso...30

-Materia...31

Significado...33

Bibliografía...35

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“Mi problema más importante era destruir la línea de demarcación que separa lo que parece real de lo que parece fantástico. Porque en el mundo que trataba de evocar, esa barrera no existía. Pero necesitaba un tono inocente, que por su prestigio volviera verosímiles las cosas que menos lo parecían, y que lo hiciera sin perturbar la unidad del

relato…

...pues la verdad no parece verdad simple-mente porque lo sea, sino por la forma en

que se diga.”1

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El problema con encontrar citas que se ajustan tan fielmente a los propósi-tos propios es que cualquier aporte posterior se siente innecesario y poco elocuente. Sin embargo, y a pesar de esto, presento a continuación mi relato sobre las motivaciones, los procesos y los resultados de lo que ha sido mi proyecto de grado.

Preámbulo

En séptimo semestre, como preparación para el trabajo de grado, se nos pidió juntar un portafolio que mostrara nuestras obras más representativas. Debíamos evaluar este portafolio e identificar un hilo conductor que sug-iriera una unidad entre los trabajos escogidos; una especie de palabra clave que describiera la “temática” compartida por los trabajos. Para esta ocasión recuerdo haber escogido la palabra “Rutina”.

Esta necesidad de temática había sido una tendencia común durante la carre-ra y, con el tiempo, esto me había permitido acumular una especie de listado de conceptos similares que solía repasar en este tipo de ocasiones. En éste momento logro recordar seis de los muchos puntos que mi listado llegó a ten-er: los residuos, la temporalidad, la interacción entre el cuerpo y el espacio, la función de los objetos, el desgaste, la cotidianidad. Sin embargo, cuando llegó el momento de hacer el trabajo de grado, me fue inevitable reconocer la vaguedad absoluta que sentía en todas estas palabras.

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plano. Todos ellos se sentían como aproximaciones a algo que no lograba concretar del todo; más tarde descubriría que la clave para encontrar lo que estaba buscando era precisamente evitar lo concreto y abarcar la ambigüe-dad. Pero fue con esta imprecisión y con esta necesidad de búsqueda que comenzó el proceso de mi trabajo de grado.

Antecedentes

Junto con la tarea de reunir un portafolio, debíamos escribir un texto que se asimilara a lo que sería en su momento el escrito final de proyecto de grado, o el llamado “anteproyecto”. En ese momento, el documento que escribí es-tuvo basado, precisamente, en esa palabra clave que había identificado como común denominador en mi obra.

Cuando me devolvieron el escrito con las calificaciones de los jurados, las críticas coincidían en que el trabajo se sentía impersonal y que en el único momento en el que se divisaba al autor era en la descripción de los ante-cedentes.

Este fue uno de los párrafos de antecedentes:

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Como explicaba anteriormente, es posible que en su momento, muchas de las características descritas en ese párrafo fueran, en algún nivel, verdaderas. Sin embargo, debo confesar que por lo menos la mitad de las cosas aquí nombra-das las inventé, o (para utilizar una expresión más amable) las descubrí en un momento posterior a la realización de la obra.

Este ejemplo causa una cierta ambigüedad. Por un lado, ya he hablado de cómo la mayoría de este tipo de descripciones tan cerradas había causado que yo sintiera mi propio trabajo impersonal. Por otro, los jurados habían co-mentado que esta parte de mi texto de seminario era en la que más se sentía la voz del autor.

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La obra de la foto anterior, los bananos en cinta de enmascarar, terminó te-niendo una exposición individual en el Hall de exposiciones de la Javeriana. El origen de esta obra fue el siguiente:

IV Semestre, clase de escultura I con el profesor Jainer León. Instrucción: hac-er una escultura siguiendo las caracthac-erísticas del movimiento de Arte Povhac-era.

El día de la clase, en hora de almuerzo, estaba hablando con mis compañeros y alguno de ellos me preguntó: “¿Julia, qué hiciste para lo de hoy?”….

-¿lo de hoy?-

Tuve que correr a la tienda Javeriana, una hora antes del inicio de la clase. Compré tres rollos de cinta de enmascarar y empecé a hacer un banano. Fue una decisión arbitraria, tal vez por el parecido cromático, tal vez por la sim-plicidad de la forma y por la falta de tiempo.

Llegué a clase y se lo mostré al profesor. Me dijo que hiciera un racimo y logré salvar mi nota por ese día.

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Cuando terminé unas horas después, me di cuenta de que el banano estaba empezando a negrearse y empecé a pensar en cómo el banano que estaba tratando de copiar estaba transformándose y cómo la copia que había real-izado representaba apenas un instante de los muchos estados que la fruta llegaría a tener.

Hice cinco bananos más, cada uno más podrido que el anterior (el último con una mosca incluida) y cogí 5 individuales beige de la cocina, que me recorda-ban al mantel sobre el cual encontré el recorda-banano y me permitían una distribu-ción horizontal. Me gustaba que todo fuera más o menos del mismo color, me parecía que eso lograba que los 5 bananos se sintieran como la unidad cambiante que estaba tratando de mostrar.

El día de la entrega, Jainer me propuso la posibilidad de una exposición in-dividual en el hall para el final del semestre, con ciertas condiciones: por lo menos una docena más de bananos y un mantel de 3 metros en la misma cinta de enmascarar.

De nuevo llegué a mi casa con la noticia de la exposición individual y empecé a hacer intentos de tejidos para el mantel. Mi propósito inicial era lograr un encaje meticuloso que simulara el tejido en croché de los individuales origi-nales. Más tarde me di cuenta de lo descabellado de esta idea, más para la longitud requerida, y empecé a intentar una especie de trenza con tiras de cinta doblada para hacer los 3 metros.

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Ese mismo semestre tuve la clase de pintura I con mí ahora asesor, Nicolás Uribe. Durante esta clase, recuerdo que todas las pinturas que hice estaban supeditadas a mi necesidad de satisfacer mi fascinación con ciertas situacio-nes de luz que encontraba por momentos en mi casa.

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Llegó el momento de la entrega final.

Recuerdo que durante la clase, entre los muchos referentes que vimos, había sentido una atracción especial por las panorámicas de Alex Kanevsky y me parecía una buena estrategia para establecer relaciones entre diferentes mo-mentos de luz de un mismo día en un mismo espacio.

La mañana siguiente me levanté para tomar las fotos. Había escogido el cu-arto de mis papas porque había notado que por las mañanas las matas que quedaban afuera de la ventana de ese cuarto proyectaban unas sombras en la pared del lado y que el velo de la cortina filtraba la luz haciendo que se crearan unos colores muy particulares y la combinación de las dos cosas me encantaba. Llegué y me di cuenta de que en esa mañana en particular esas condiciones de luz no se estaban dando, pero que en cambio, en la silla que quedaba junto a esa ventana, estaban pasando otra serie de momentos inte-resantes y que no podía dejar de tomar la foto. Sabía que, por la manera en la que la estaba tomando, esa foto no podía hacer parte de una panorámica que incluyera la pared de mi interés original, pero la tomé igual, por si acaso.

Más tarde me di cuenta de que las sombras que quería en un principio por fin habían aparecido, pero, de nuevo, el ángulo y la posición de la foto no tenían sentido en una panorámica. Sin embargo, me llamó la atención que ciertos elementos que hicieron parte de la primera foto podían hacer parte de esta segunda foto y sobre todo que, al igual que la luz, el posicionamiento y las características de estos elementos habían cambiado sutilmente en ese periodo de tiempo. Entonces, hice lo posible por incluirlos en esta segunda foto, sin descuidar el momento de luz en el que tanto estaba interesada.

Llegó la tarde y volví al mismo lugar sin estar muy segura de mis pasos a seguir; todavía no sabía si debía insistir con la panorámica o intentar encon-trar alguna continuidad en las fotos que ya había tomado. Cuando entré al cuarto, vi que mi papá estaba sentado en la silla de la primera foto viendo televisión. Debo admitir que para esta foto modifiqué un poco la luz para per-mitir condiciones más interesantes y evidenciar un poco ciertos volúmenes, pero la situación era la misma: estaba en el mismo lugar, en un momento dife-rente, donde los elementos se mantenían, y sin embargo se habían transfor-mado junto con la luz. El ángulo de la foto, de nuevo, no podía ser el mismo, pues debía acomodarse a las nuevas circunstancias.

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Llegó el VI semestre de la carrera y con él la clase de Nuevos Medios de la plástica. El enfoque de esta clase era distinto al de todas las clases que había tenido hasta ese momento. Para esta clase, debíamos desarrollar un proyecto durante todo el semestre a partir de una preocupación propia que debíamos plantear desde el inicio. Mi preocupación en ese momento fue más ambigua que cualquiera de los caprichos que han comenzado todas mis otras obras; quería trabajar sobre lo irrelevante, lo que no importa, lo que no hace nin-guna diferencia. Eso era todo lo que sabía.

Y con esto, tal como se pretendía en el pensum de la clase, empecé día a día, a reconocer y descifrar como resolver esta preocupación. Empecé a identificar acciones irrelevantes, elementos irrelevantes, materia irrelevante. Después de identificarlas, empecé a recolectarlas, a estudiarlas, a diagramarlas. Así, empecé a descubrir conexiones entre ellas, a darles tiempos y espacios y poco a poco la obra se fue creando sola, sin que me diera cuenta.

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Mientras escribo todo esto, se me hace evidente algo que he sospechado du-rante todo este proceso de mi proyecto final pero que no había logrado conc-retar en una frase hasta ahora y es que, en mi experiencia, las obras se hacen a sí mismas durante su proceso, nunca empiezan terminadas. Y con esto qui-ero decir que, por lo menos para mí, es imposible que la idea inicial sea todo lo que ocurra en la obra y que el proceso siempre la enriquece en maneras que no son ni sospechadas en su comienzo.

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Proceso

Desde el inicio de mi búsqueda, mi objetivo ha sido lograr ubicar una car-acterística recóndita y oscura que siento que dormita en los resquicios de las interacciones cotidianas. El principio de este proceso hará evidente cómo mis indagaciones comenzaron por ser, como de costumbre, temáticas indi-viduales y cerradas. Sin embargo, con el tiempo, se evidenciará cómo la nece-sidad de encontrar logró que ésta especificidad errada se perdiera un poco y que se empezaran a divisar los primeros destellos de lo que estaba buscando.

7 de Agosto del 2011

“Estoy tratando de dejar de forzar las cosas, porque desde que empecé a tratar de pensar en la tesis no he podido hacer nada que valga la pena. Me puse a leer cuadernos viejos de apuntes y de dibujos para ver si había algo relacionado que me pudiera servir y que hubiera sido pensado en momentos de menos presión. No encontré demasiado que me sirviera, la mayoría de cosas escritas eran citas de libros. Sin embargo, encontré que la mayoría de dibujos son autorretratos o retratos de mi familia. Por ese lado, estoy pensando que lo más pertinente va a ser usar mi espacio como lugar de búsqueda. Por otro lado, también me parece que es importante recuperar la idea de interacción entre cuerpo y espacio.

Con las fotos que tomé, lo que más se recalcaba era la evidencia de una acción. Esas acciones, sin embargo, estaban aisladas (sin individuo ni ubicación particular). Lo que estoy pensando, después de revisar los cuad-ernos, es que la presencia de un individuo es determinante. No necesari-amente explicito, pero tiene que estar presente de alguna manera. Por eso estoy pensando ahora en espacios y objetos que tengan características que puedan dar mejor cuenta de la presencia de un cuerpo; objetos que representen, en sí mismos, partes del cuerpo, como elementos implícitos en sus funciones.

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objetos como entidades (dejando un poco a un lado los pequeños rastros de las fotos que tomé, que no evidenciaban ninguna situación particular) y pensar en la función que cumplen los objetos en el espacio en el que se encuentran y en cómo esa función está relacionada con el individuo con el que interactúan. Ahora, pensando en las esculturas de polvo, se me ocurre que, de pronto, se puede pensar en el material de lo que sea que haga (probablemente sí sean una especie de esculturas) desde la función de cada objeto. Bueno, y ya, eso voy por ahora.”

Este fue el primer intento de reflexión que escribí sobre mi tesis en un e-mail que le mandé a Nicolás en las primeras semanas del semestre. La idea que empecé a desarrollar a partir de esto fue tratar de lograr una especie de piel de polvo que describiera la superficie de un objeto, o más bien de la interacción entre dos formas. Mi primera búsqueda era crear la piel que sur-giría de la interacción de una oreja recostada en una almohada. Me gustaría tener registros de estos intentos, pero los resultados fueron tan fallidos que no sentí pertinente recoger evidencia de la pegachenta masa sin forma que logré.

8 de Agosto de 2011

“Me suena mucho lo de hacer moldes de las cosas en un material muy frágil, algo parecido se me había ocurrido para poder mantener la forma de cosas que se deforman, como telas o cojines, pero por alguna razón no quiero hacer algo tan grande como recrear mi cuarto, o por lo menos no a escala, no sé.

Ayer tuve algunas ideas, pero no sé qué tal sean. Se me ocurrió por ejem-plo hacer una especie de dibujos, en soportes de materiales que tengan que ver con la función del objeto.

Por ejemplo, pensé en un soporte como con “imprimación” de crema den-tal, para dibujar con óxido el grifo de mi lavamanos, por ejemplo, que siempre está lleno de crema dental y óxido.

También se me ocurrió dibujar a punta de pelos una máquina de afeitar sobre un soporte de metal o algo así (pero esa idea la sentí muy cliché). Y pensando más en esculturas, se me ocurrió hacer un bloque también de crema dental, al que se le va sacando material con seda dental, hasta que quede un bloque con una como grieta en la mitad con la seda dental

al final.

Esa última idea se me ocurrió porque estaba pensando en que pasaría si se juntaran todas las veces que uno pasa la seda dental entre los dientes, y me lo imaginé como un serrucho y el hueco que dejaría.

Ahora, con lo de moldes en material frágil, había pensado, no tanto, diga-mos, en la forma de la almohada, sino en el límite entre almohada y oreja. Como una capita de algún material que mostrara como los dos lados de la interacción, no sé, algo así.”

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15 de Agosto de 2011

“Ya hice unas pruebas de las pieles y están quedando más gruesas de lo que imaginaba, pero no se ven mal. Ahora lo que se me ha ocurrido es

hacer como la superficie de, digamos, mi mesa de noche, con todos sus

objetos, en esa piel. No sé si se entiende bien, algo como si pusiera una

tela encima de una superficie llena de objetos y al quitarla, mantuviera la

forma que tomó con los objetos (aunque en este caso, no me la imagino como una tela continua, sino llena de retazos)

Por otro lado, quería mostrarle un trabajo que hice en ilustración (era como un librito) que es otro acercamiento completamente distinto al tema, pero que podría tener algo que ver. Es que sigo con ganas de hacer alguna cosa, así sea como acompañamiento de lo otro, que sea en dibujo, parecido a lo que le voy a mandar, pero no sé si quede muy recargado y se vea como un capricho y ya. Aunque sí creo que se podría lograr algo con sentido.”

23 de Agosto de 2011

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30 de Agosto de 2011

En la asesoría de ese día llegamos a la conclusión de que este tipo de dibujo, después de un tiempo, terminaría en una mancha negra ininteligible y que tal vez estos regis-tros tendrían más sentido en forma de animación.

Empecé a hacer intentos de estas animaciónes pero no me sentía satisfecha. Lo que quería en esta instancia del proyecto era, básicamente, tomar los re-siduos como evidencia de una acción que había tenido lugar y como evi-dencia de la acumulación de estas acciones en una rutina diara. Tal como pretendía con la capa de polvo, quería encontrar maneras de evidenciar cómo estas interacciones con los objetos y espacios cotidianos describían a un individuo.

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Primera semana de Septiembre

Había encontrado unas citas del arquitecto Mauricio Baro y sentía que refle-jaban muy claramente lo que estaba buscando y esto fortalecía mi certidum-bre de no haber encontrado la manera adecuada de hacer las cosas.

“Son los usos cotidianos, la intensidad de sus vivencias las que

tejen este velo fino sobre un espacio físico generalmente “común”, sin atributos. Siendo su único atributo el tener la capacidad de sos

-tener diariamente el velo de cotidianeidad que la cubre.”

“Tal vez sea lo propio de lo cotidiano el quedar en ese ámbito que es indefinido pero a la vez tremendamente familiar.”

“Esta tangencialidad nace de lo cotidiano y a la vez lo condiciona; en el momento que pierde esta lateralidad y pasa a ser punto focal es otra cosa.”21

______________________________________________________

La seducción de lo cotidiano

Mauricio Baro

Entonces pensé en organizar las características que estaba buscando. Pensé en cómo la decisión de animación me ofrecía la posibilidad de ver los pro-cesos de acumulación en desarrollo, en la necesidad de la presencia de la ma-teria y de las cualidades del dibujo y concluí que la técnica que me permitía integrar todos estos elementos era el stop-motion.

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Stop Motion

Primer intento 05 de Septiembre de 2011

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Tal como lo había previsto, esta técnica me ofrecía muchas herramientas que se ajustaban a los objetivos que tenía en mente. Siempre me había identifi-cado con esta técnica, especialmente con el trabajo de Jan Svankmajer, que me parecía fascinante. Sin embargo, lo que realmente sentía cercano al ver su obra era su manejo de la materia, de las formas, de los personajes, de los escenarios. Después de todo mi énfasis de la carrera era el plástico y era in-negable que muchos elementos de la animación se me salían de las manos. A pesar de todas mis dudas, seguí experimentando con el stop-motion hasta que ya tenía un story-board bastante claro de cómo serían las cosas.

15 de Septiembre de 2011

”…pues la verdad no tengo mucho nuevo para mostrar, solo he tomado más fotos para el stop motion, pero nada muy diferente. Lo único nuevo que he pensado es la posibilidad de que en algún punto el pelo y la basura de taja lápiz y todo lo demás, cuando pasen por algún lugar, alguna pared

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Durante todo el trabajo de ese semestre, con el stop-motion cómo decisión de herramienta de trabajo, lo que estaba haciendo, más que todo, era indagar en la potencialidad de los residuos como evidencia de una acción que ocur-rió; como evidencia de la presencia de un individuo que se reconoce desde estas acciones. A pesar de que me gustaba lo que había logrado, sentía que de nuevo me estaba acomodando en maneras de trabajar muy cerradas y hasta literales.

Y no es que tener este tipo de parámetros sea algo irrefutablemente malo. Incluso creo que, en cierta medida, tener en mente un campo de trabajo de-terminado puede ser, en la mayoría de los casos, beneficioso. Pero siento que, en mi caso, simplemente por la forma en la que trabajo, tener tantas limitan-tes resulta perjudicial. Y siento, junto con esta sospecha de tener un enfoque demasiado cerrado, que esta sensación de repetición se debía, así mismo, a la naturaleza de la técnica que estaba utilizando. Pues, ya sea en una película de Spielberg, en el Ballet Mecánico de Léger o en un video de Bill Viola, el movimiento inherente al video precisa de un lenguaje de narración particu-lar. Yo, por mi lado, estaba buscando en ese momento integrar diferentes es-cenarios con características distintas en un mismo comportamiento; y por alguna razón, cuando lo pensaba desde el video, solo lograba solucionarlo desde la repetición.

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todo lo que traté de comunicar en otros momentos, tal vez cosas que nunca imaginé relevantes, pero sentía que si continuaba con la tendencia de tratar de definir tan cerradamente el propósito de todo, no iba a llegar a ninguna parte.

Entonces, de nuevo, traté de empezar relativamente de cero; aunque los in-tentos previos estarían inevitablemente presentes en cualquier nueva tenta-tiva. Construí una especie de escenario miniatura en donde se llevaría a cabo la animación. La idea era lograr que ese cubo blanco se transformara, según las acciones de los personajes, en espacios distintos, que interactuaran y se mezclaran, tanto entre ellos como con los personajes.

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04 de Febrero de 2012

“Nicolás, me va a odiar pero estoy dudando las cosas. Hoy empecé a poner los objetos en el cuartico para empezar a animar y apenas las puse no podía parar de pensar en que quería que fuera solo eso, una cajita con una escena. Me puse a tomar fotos y me empecé a imaginar varios cuarticos iluminados con cada ambiente y con los objetos que he hecho. Me podría dedicar mucho más a trabajar cada objeto y cada ambiente; y es que me he dado cuenta de que lo que realmente he trabajado y lo que realmente he disfrutado y quiero seguir haciendo son los objetos y los dibujos. Siento que el movimiento y las acciones que me he imaginado son chéveres, pero no creo que sean lo que tiene verdadero potencial. Además he estado muy preocupada con la post-producción y con el sonido y con el montaje y sentí como si se me quitara un peso de encima cuando empecé todo eso. Yo sé que es terrible ponerme a cambiar todo y que ya he hecho mil cosas y pues todavía podría no cambiar de idea y seguir las cosas como iban, pero la verdad me siento mucho más tranquila y cómoda con esta nueva idea.”

Siento que la siguiente cita es una descripción muy acertada de mi razon-amiento en ese momento.

“Aunque mi trabajo está influenciado por las películas, la imagen fija me llama mucho la atención, y estoy interesado en las limitaciones de una fotografía en términos de su capacidad narrativa, de tener una imagen congelada en el tiempo, y no hay antes o después. Así que quiero usar esta limitación como una especie de fortaleza. Todos abordamos los suburbios con una sensación de posibilidades.”31

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Escenas congeladas: Reflexión

Ya que la nueva modalidad que estaba trabajando se había desligado com-pletamente de la presencia de la cámara, era necesario reflexionar sobre las implicaciones que esto suponía. Por un lado, las proporciones de los objetos ya no dependían de las tomas de cada escena; ahora se apreciarían en su tamaño real, y este tamaño era un tamaño miniatura, una proporción signifi-cativamente menor a la realidad. Por otro, la estética de los objetos, influen-ciada por los nuevos materiales y por estas proporciones, era caricaturesca y sintética. Estos objetos, estos personajes que estaba construyendo eran, en realidad, una especie de juguetes.

Y digo “una especie de” porque la palabra juguetes tiene implicita la acción de jugar, la necesidad de una interacción lúdica con dichos objetos.

Tal vez una palabra más acertada sería “muñecos”. Sin embargo, creo que la siguiente cita (encontrada en un artículo por el escultor Miguel Ángel Betan-cur titulado “Nuevas imaginerías del arte: El juguete como escultura mod-erna”) es muy relevante al describir este tipo de figuras: “En primer lugar no conviene olvidar que los juguetes, aunque puedan recordar más o menos al modelo real del que parten, siempre son otra cosa, traducciones personales con un necesario grado de abstracción formal y una demanda de imaginación por el usuario, el niño.” Todas las características anteriormente expuestas tienen una importancia especial en las necesidades del proyecto. Sin embargo me gustaría resaltar cómo el hecho de que las representaciones sean traduccio-nes personales y, al mismo tiempo, demanden la imaginación del usuario, im-plica la interacción de contextos diversos. Esto permite que los objetos vayan más allá de sí mismos y se transformen según la situación. Y con esto, las temáticas específicas, que tanto han atormentado el proceso de este proyec-to, desaparecen.

Por otro lado, debe recalcarse que existe una diferencia importante entre los personajes ficticios de una animación y los juguetes con sus espacios min-iatura. La pantalla, de alguna manera, logra que los eventos observados se entiendan cómo una realidad apartada. La locación de los juguetes, en cam-bio, es un espacio compartido con nosotros, ya sea como representaciones diminutas de la misma o como entidades independientes. Sin embargo, de-bido a sus características particulares, parecieran estar operando en un siste-ma de norsiste-mas distinto al nuestro.

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primaba en mi búsqueda. Sobre todo, la experiencia humana que se da en este entorno de interacciones sutiles y recurrentes.

Me interesaba lo que Freud define como: “The uncanny” y la posibilidad de capturarlo y exponerlo. Este concepto lo define el mismo Freud como “ese tipo de terror que conlleva hacia algo ya conocido por nosotros que fue, en algún momento, muy familiar.”41

Volviendo a la obra de Gregory Crewdson, que gira también alrededor de este factor incierto descrito por Freud, quisiera citar a algunos autores que hablan de varias características que él busca en su trabajo: “El maestro remarca “the uncanny” como algo que debía permanecer oculto, pero que ha salido a la luz” “La privacidad es siempre manchada, siempre imperfecta.” “Dar forma visual a la desolación psicológica y a los anhelos secretos de sus protagonistas” “trabaja para crear un universo de imágenes en el que el idilio amante y detallado ha sido perdurable e irrevocablemente desestabilizado.” 52

De nuevo quiero aclarar que esta sensación de “The uncanny” no es el obje-tivo definiobje-tivo de mi trabajo. De hecho siento que la posibilidad de interpre-tación abierta que he procurado es una de las partes más importantes de la obra. Sin embargo, quise incluir este concepto porque siento que tiene una cualidad ambigua que es muy pertinente.

Para reforzar este punto, quisiera incluir un fragmento de una entrevista he-cha al ilustrador Isidro Ferrer, que responde a la pregunta ¿Cómo definirías tú trabajo?

“Me encantaría que el trabajo se definiese por sí solo, al margen de etiquetas, de lugares estancos, y de retóricas. Definir el trabajo es mutilarlo, encerrarlo en una urna de cristal para que la gente pueda asomarse sin peligro y decir: ¡Ah, esto es esto y aquello es aquello!, con la seguridad de que no errará en su apreciación.”

Más tarde, al final de la entrevista, habla sobre el panorama del diseño gráfico en su país y afirma:

“Me parece todo demasiado correcto y hecho. Falta cierta locura, un poco de sal en la ensalada. Imágenes que, aunque no estén bien terminadas ni sean bonitas, provoquen, sacudan, conmuevan.”63

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Escenas congeladas: Proceso

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Escenas congeladas: Materia

Al empezar esta sección del texto, tuve dificultad para concretar un nombre que definiera verdaderamente lo que se supone que estoy haciendo. Al final me decidí por el nombre de escenas congeladas, aunque no creo que sea com-pletamente adecuado. Sin embargo, me gusta el adjetivo “congelado” porque sugiere la idea de un elemento en un estado específico, entre otros que puede llegar a tener y sugiere también la presencia de la materia: la materia en sí misma y no a través de intermediarios.

Pero la materia estaba siendo descuidada, y entendí que ese era mi siguiente problema a resolver.

Miré artistas como Sabrina Gruss, Clayton Keyes, Thadeus Erdahl, para en-tender los diferentes tratamientos matéricos, de colorido y de proporción que utilizaban para darles personalidad y presencia a sus pequeños person-ajes.

En cuanto al espacio, miré al artista Jon Pylypchuk y su uso de materiales de diversas naturalezas que logran unificarse al pensarse como diferentes elementos de un mismo ambiente.

Entonces fui a escarbar en el depósito de la construcción de mi papá. Y creo que para describir el valor inimitable que sentí en todos los materiales que encontré en ese lugar es necesario traer a colación un fragmento que encon-tré en el libro “El Elogio de la Sombra” de Tanizaki. El libro habla de cómo en oriente los utensilios de plata no se pulen hasta sacar brillo cómo en oc-cidente sino que, por el contrario, se dejan ennegrecer para que acumulen lo que se considera como una pátina preciosa en su superficie. En este mismo estado estaban todos los materiales de ese lugar, cubiertos por preciosas pá-tinas de tiempo, cada uno con sus características matéricas propias. “La capa gris de polvo que cubre las cosas se ha convertido en su mejor parte“71. De

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ma-Significado

Hasta ahora el texto ha sido un poco mecánico, un poco hermético; un re-cuento un poco calculado de una serie de eventos que necesito que lean los jurados para que se preparen ante el montón de muñequitos que van a ver en mi proyecto de grado.

Pero la verdad es que ese montón de muñequitos, aunque producto de los eventos narrados en las últimas páginas, son lo menos mecánico, hermético o calculado de mi carrera. En realidad, han sido producto de experiencias, de observaciones, de irrelevancias, de detalles, de absurdos que a veces no tienen conexión ni lógica alguna, pero que juntos forman una realidad deter-minada. Se convierten en un universo, con sistemas propios e interacciones particulares. Y en ese universo se dan todos los fenómenos que antes había tratado de describir erradamente como entidades individuales; siendo que estos fenómenos se daban debido a y exclusivamente en su contexto com-partido.

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Bibliografía

Domingo, José. «Entrevistas. Gabriel García Márquez»

en Ínsula, 259, XXIII, Madrid (junio 1968), pp. 6 y 11.

Baro, Mauricio. “La Seducción de lo cotidiano” en “Lo

cotidiano en la arquitectura”, Volumen: 1

Moody, Rick; “Twilight”; Abrams; First Edition edition

(May 1, 2002)

Betancur, Miguel Angel “Nuevas imaginerías del arte: el

juguete como escultura moderna”; 2007; en el blog “Mi

sitio de apuntes sobre el arte”; http://www.miguelangel

-betancur.com/blog/index.php/2006/07/24/nuevas-imag

-inerias-del-arte-el-juguete-como-escultura-moderna

Freud, Sigmund, “Obras completas”; 1ª edición,

1856-1939, V.1

Entrevista a Gregory Crewdson en SITE Santa Fe, Fe

-brero 2001

Entrevista por Ernesto Frías a Isidro Ferrer en H2o

Magazine, 2001; http://www.h2omagazine.com/de

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Indice de imágenes:

Pg. 24 Jan Svankmajer

Imágenes de:

1. Lunacy (2005)

2. Passionate Dialogue (1982)

3. Alice (1988)

4. Dimensions of Dialogue (1982)

Pg. 31

Referencias

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