Discurso del Presidente
4 octubre 2015Escuchemos una vez más este párrafo de las palabras de consejo:
Respecto al sacerdocio, Dios llamará a quien Dios tenga que llamar de entre los discípulos fieles, según sus dones, para servir y alcanzar a toda la humanidad. Las políticas y los procedimientos del sacerdocio proporcionan una manera clara para que los discípulos respondan al llamado. También definen la diferencia entre la percepción de un llamado potencial y la necesidad de alinear la propia vida con los principios de comportamiento y relaciones morales que fomenten el bienestar de la comunidad de la iglesia.
Una manera que Dios empodera y equipa a la iglesia para la misión es por medio del ministerio del sacerdocio. Como dice en Doctrina y Pactos 156:7a:
Escuchad, oh mi pueblo, en cuanto a mi santo sacerdocio. El poder de este sacerdocio fue puesto en medio de vosotros desde los primeros días del surgimiento de esta obra para la bendición y la salvación de la humanidad.
Los Miembros del sacerdocio de hoy día no están tan alejados de las experiencias espirituales del profeta fundador por el cual el sacerdocio fue establecido en la iglesia
temprana. También están cercanamente relacionados a los primeros discípulos sobre quienes Jesús impuso sus manos para ordenar.
Estas palabras de consejo subrayan la continua importancia del ministerio del sacerdocio. Presentan principios vitales para el ministerio del sacerdocio hoy día.
La primera oración:
Escuchad, oh mi pueblo, en cuanto a mi santo sacerdocio. El poder de este sacerdocio fue puesto en medio de vosotros desde los primeros días del surgimiento de esta obra para la bendición y la salvación de la humanidad.
Esta oración enfatiza 5 principios interrelacionados.
Primero, Dios llama. El llamar es característico de Dios. Dios llamó y está llamando la creación a existencia. Dios llamó y está llamando a personas a encarnar naturaleza
divina para la bendición de la creación. No nos llamamos a nosotros mismos. Dios llama.
Segundo, Dios llamará a quien Dios quiera llamar de acuerdo a la voluntad divina y libertad. No definimos a quién o a quién no debe llamar Dios. Confiamos en la iniciativa divina aun cuando no entendemos su objetivo.
Tercero, Dios llama a unos discípulos comprometidos para servir en funciones especializados llamados oficios del sacerdocio para el bien del cuerpo. Un principio básico es que el discipulado devoto es el llamamiento principal. Todo discípulo es llamado al
ministerio. Algunos discípulos son llamados a roles particulares llamados oficinas del sacerdocio.
Cuarto, discípulos comprometidos pueden ser llamados al ministerio del sacerdocio porque ellos tienen dones particulares relacionados a un oficio del sacerdocio. Esto no quiere decir que esos discípulos son más fieles o superiores a otros discípulos. Quiere decir que Dios provee para ciertas funciones en la iglesia apoyo y equipa a todo discípulo y potenciales discípulos para el ministerio.
Y, quinto, una variedad de personas son llamadas al ministerio del sacerdocio para alcanzar a toda la humanidad con el evangelio. Ninguna persona, raza, etnicidad, identidad de género, o grupo social tiene todos los dones, perspicacias, sensibilidad cultural, y
experiencias de vida para relatar el evangelio efectivamente a toda la humanidad. Dios llama a todo tipo de discípulos ¡para alcanzar todo tipo de personas!
Ahora, con estos cinco principios en mente, consideremos la siguiente oración:
Las políticas y los procedimientos del sacerdocio proporcionan una manera clara para que los discípulos respondan al llamado.
Dios llama y equipa a miembros del sacerdocio por medio de la iglesia. Esto incluye llamamiento al sacerdocio, educación, políticas y procedimientos de apoyo. Esto puede parecer obvio. Sin embargo, más de una vez yo he escuchado un miembro del sacerdocio decir, “Mi sacerdocio es entre yo y Dios. ¡La iglesia no tiene nada que ver con ello!”
Actualmente, ¡la iglesia tiene mucho que ver con ello! El sacerdocio fue puesto en la
iglesia para propósitos divinos. La iglesia es responsable a Dios por desarrollar prácticas que
ayudan a los discípulos a discernir y responder fielmente a los llamamientos del sacerdocio. Estos procedimientos son la fiel respuesta de la iglesia a la continua dirección del Espíritu Santo que trabaja para asegurar ministerio ético, responsable, y efectivo para el bien del cuerpo y su misión.
Materiales de políticas, procedimientos y educación actualizadas sobre el ministerio del sacerdocio han sido desarrollados en años recientes. Este material ha sido introducido
bajo el encabezamiento de Ministerio y Sacerdocio. Una serie de estos artículos al igual que otros recursos como parte de nuestro énfasis sobre Ministerio y Sacerdocio.
Ahora, la última oración:
Ellas (las políticas y los procedimientos) también definen la diferencia entre la percepción de un llamado potencial y la necesidad de alinear la propia vida con los principios de comportamiento y relaciones morales que fomenten el bienestar de la comunidad de la iglesia.
Al tener un sentimiento personal de un llamado al sacerdocio no quiere decir que uno es llamado ahora mismo. Puede indicar el potencial de llamamiento si uno decide poner su vida en una condición que hará el llamamiento posible. Tales decisiones pueden involucrar cambios en el estilo de vida.
Doctrina y Pactos 163:6a dice:
El sacerdocio es un pacto sagrado involucrando a la forma más alta de mayordomía de cuerpo, mente, espíritu, y relaciones. El sacerdocio será compuesto de personas de humildad e
integridad quienes estén dispuestos a extenderse en servicio a otros y para el bienestar de la comunidad de fe.
Las recientes palabras de consejo también enfatizan “la necesidad de alinear nuestra propia vida con principios de comportamiento moral y relaciones que promueven el
bienestar de la comunidad de la iglesia.” La comunidad de la iglesia es ambas locales y mundiales.
¿Qué es “bienestar?” Bienestar tiene varios elementos. Esto incluyen salud física, mental, espiritual, ética, y social e integridad. El bienestar es parte de la visión bíblica de Shalom.
Shalom es holístico. Incluye salvación, integridad moral, relaciones éticas, justicia, preocupación por las personas vulnerables, y sanidad ambiental.
Jesucristo es la encarnación de la visión de Shalom de Dios. El Nuevo Testamento directamente relaciona Shalom al evangelio de la paz de Cristo. Los miembros del sacerdocio son embajadores y siervos del evangelio de la salvación y la paz de Cristo.
Los miembros del sacerdocio hacen decisiones sobre el estilo de vida que impacta su habilidad de servir. Estas decisiones incluyen hábitos personales, relaciones, finanzas,
conducta sexual, involucramiento en otras organizaciones, y hasta cómo usa uno los medios sociales. ¿Cómo deciden los miembros del sacerdocio lo que es moral?
Algunos escritores describen el presente como un tiempo de confusión moral. La incertidumbre existe sobre qué debe guiar o determinar la moralidad. ¿Es algo que
de ello? Y, ¿cuál es la responsabilidad de la iglesia para determinar visión compartida y límites para la conducta del sacerdocio? ¿Cómo debe la iglesia aplicar sus entendimientos de las escrituras y éticas guiadas por principios mantenidos comúnmente versus reglas usadas legalistamente?
Preguntas sobre las éticas de sacerdocio y políticas relacionadas han surgido en varios campos. Estas incluyen preocupaciones sobre conducta sexual, cohabitación antes o en vez del matrimonio, y el beber alcohol.
El Concilio de Liderazgo de la Iglesia Mundial está en discusión sobre estos temas al ser pedido hacerlo por conferencias de la iglesia. Preguntas están siendo exploradas de perspectivas pastorales, de las escrituras, teológicas, culturales, y éticas. La meta es de presentar una declaración antes o en la Conferencia Mundial del 2016, proveyendo perspectiva con criterio político y clarificación.
Las respuestas que buscamos no serán encontradas simplemente por crear más o diferentes reglas. Necesitamos formación holística espiritual y moral para discípulos y miembros del sacerdocio para que buenas decisiones salgan de carácter interno. Cómo Jesús enseñó: “…cada buen árbol da buen fruto…”
“Buenos árboles” crecen de la formación espiritual con raíces en la naturaleza de Dios y su visión de la vida. “Buenos árboles” también vienen por aplicar consistentemente los principios espirituales para el discipulado y el ministerio que provee profundidad, dirección, y límites.
Como iglesia hemos identificado principios fundacionales claves. Se encuentran en las Creencias Básicas y Principios Duraderos, documentos basados en las escrituras y en la guía del Espíritu hoy. Revelación Continua incluida en Doctrina y Pactos también señala a los principios de comportamiento moral y relaciones.
Sección 164:6a dice que Dios anima comportamientos y relaciones “arraigados en los principios del amor como el de Cristo, respeto mutuo, responsabilidad, justicia, convenio, y fidelidad…”
Estos principios están interrelacionados. Todos trabajan juntos. Sin embargo, quiero decir unas palabras sobre el convenio. Convenio es mucho más que un sentimiento o
intención. Es más que un contrato humano.
Convenio enfatiza la iniciativa de Dios para el bienestar y crecimiento humano. Invoca la bendición de Dios para un compromiso o relación para llevar a cabo su potencial sagrado con el apoyo de la iglesia.
En la iglesia, un convenio es establecido por medio de los ritos sagrados o sacramentos involucrando la adoración, ministerio del sacerdocio, y símbolos que hablan de las promesas confiables si la fidelidad prosigue. Convenio promueve bienestar, integridad, y paz para individuos, familias, congregaciones, la iglesia y la sociedad.
La iglesia es una comunidad sagrada establecida y sostenida por convenio para propósito divino. La ordenación es un convenio con Dios por medio de la iglesia para vivir y servir a otros en ciertas maneras. El consejo más reciente estresa un principio que es parte de este convenio. Las decisiones sobre el estilo de vida de los miembros del sacerdocio no sólo son asuntos de deseo personal, autointerés, o influencia social. Idealmente, deben de mejorar el bienestar holístico de otros y la comunidad de la iglesia a la que los miembros del
sacerdocio sirven.
Al escribir este discurso, pausé a veces para orar. Durante reflexión silenciosa, recordé a miembros del sacerdocio que influenciaron mi vida. Con creciente gratitud, yo percibí que mucho de lo que conozco de la gracia de Dios y del evangelio, lo sé por medio de las vidas de miembros del sacerdocio del pasado y presente.
Aún veo sus caras, escucho sus voces, y siento su tacto. Ustedes estaban ahí cuando fui presentado para una bendición cuando era bebé. Ustedes pacientemente me enseñaron lo básico del evangelio y me dirigieron a un camino de discipulado. Ustedes facilitaron el hacer un convenio por medio de los sacramentos en puntos esenciales.
Ustedes me trajeron consolación cuando tenía mi corazón roto. Ustedes fueron embajadores de reconciliación cuando yo no podía encontrar perdón. Vinieron a mí cuando enfrenté la muerte de seres queridos. Entonces, se aseguraron que no estaba solo cuando anduve por el valle de dolor. Ustedes restauraron la esperanza.
Ustedes me han demostrado los gozos de generosidad por medio de sus ejemplos personales de dar tiempo, talento, y diezmo generosamente.
Me conmovieron a trabajar por la igualdad y justicia para todos. Por medio de ustedes, aprendí lo que realmente quiere decir levantar la cruz y seguir a Jesús.
Y continúan guiando mis pies hacia el camino de la paz de Cristo. Estoy agradecido más allá de las palabras.