El intercesor
Romanos 8: 26-27 "Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues que hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos ".
Introducción
La intercesión es poderosa, con ella se hacen grandes logros, claro esta si la hacemos de la forma correcta… Pero no la confundamos con la supuesta intercesión de un difunto ante Dios…. la Biblia desaprueba
Dios es la que hacen los santos en vida terrenal….
Interceder es tomar el lugar del otro; es ponerse en su lugar para suplicar o defender su caso motivado solamente por el amor y la misericordia. Interceder no es pedir a favor nuestro, sino más bien, a favor de otros.
De acuerdo al libro de los Hechos la iglesia primitiva perseveraba unánimemente en la oración (Hechos 1: 14). El apóstol Pablo le dijo a la iglesia de colosenses “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias (Col.4:2).
Precisamente así es una intercesión, lleva el elemento de la perseverancia. Todo buen resultado que tengamos depende de nuestra
perseverancia. Alguien dijo un dicho que dice así: Tanto va el cántaro al agua que se rompe.
1. El intercesor identifica la necesidad
El mejor y mayor intercesor es nuestro Señor Jesucristo, por lo tanto, tomémoslo como el mayor ejemplo. Jesucristo se identificó con nosotros, dejó Su gloria en el cielo y vino a vivir como uno de nosotros
sintiendo nuestras enfermedades y
necesidades por lo tanto es apto para interceder a nuestro favor. Jesucristo, como nuestro Sumo Sacerdote Intercesor, se puso en nuestro lugar. El puso nuestra naturaleza sobre Sí mismo. 2 Corintios 5:21 "Al que que
nosotros"...
En nuestra intercesión, no es suficiente el sólo decir, "Señor salva a los perdidos". Primero debemos desear identificamos con
aquellos por los cuales estamos
intercediendo. Debemos identificarnos de tal manera que tomemos sus cargas sobre nosotros, que sintamos su dolor y sufrimiento y presentar sus necesidades delante de Dios como si fueran nuestras. Debemos desear estar en el lugar donde ellos están, sentir sus enfermedades y así intercederemos de una forma efectiva a su favor
Abraham. En una ocasión hizo una intercesión intensa por aquellas ciudades en
las que moraba su sobrino Lot. Abraham sin sentir ningún enojo por la mala decisión de su sobrino intercedió por él, así como también por los malos habitantes de aquellas ciudades. Abraham se puso en medio, entre Dios y Sodoma, como un mediador de urgencia, que recurre insistente al corazón compasivo de Dios.
2. El corazón de un intercesor
Es un corazón sin prejuicios, no juzga al que ha fallado, no piensa que está siendo castigado por sus errores, al contrario, sale en su ayuda, ofrece su mano para ayudar a levantar, siente el fracaso de otro como si fuese el suyo, le duele hasta en lo más
a fayado.
Jesucristo lloró por nosotros, oró por nosotros, murió por nosotros. Qué gran ejemplo
Mardoqueo, a pesar de que Aman siempre buscaba el daño para el pueblo de Israel, Mardoqueo siempre fue perseverante, llevo la necesidad del pueblo de Israel como si fuese suya. El pueblo judío se torno a Dios, y Dios obro por ellos (Ester 4: 1-3).
Nehemías Oro a Dios como si fuese él que habia fallado, en otras palabras se puso en medio del pueblo como si fuese él, el del error.
3. El intercesor se sacrifica
Cristo, el Gran Intercesor hizo el sacrificio máximo, dando Su vida por nosotros. Juan 15:13 Jesús dijo: "Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos".
En nuestra intercesión, debemos poner nuestra propia vida como sacrificio a favor de aquellos por los que estamos orando. Debemos crucificarnos y dejar a un lado nuestros propios deseos y entregarnos en sacrificio a través de la oración y el ayuno a favor de las necesidades de otros.
Jesús dijo en: Juan 12:24 "De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae
muere lleva mucho fruto".
Solamente cuando morimos a nosotros mismos, a nuestros deseos, y nos entregamos en sacrificio a través del ayuno y la oración por los demás, el Espíritu Santo fluirá a través de nosotros para que llevemos mucho fruto.
Solamente si morimos a nosotros mismos, el Espíritu Santo fluirá con libertad e intercederá a través de nosotros. Cuánto más morimos, y nos llenamos del Espíritu Santo, más podrá utilizamos e interceder a través de nosotros.
Conclusión
Cuando llegamos al punto de someter completamente nuestras vidas, deseos, planes, pensamientos y permitimos al Espíritu Santo reinar con libertad en nuestras vidas, no hay absolutamente ningún límite en la intercesión. (Romanos 8: 26-27).