CONTENIDO
PROLOGO
PREFACIO iii
INTRODUCCION 1
Capítulo 1
LOS ANTECEDENTES PREHISPANICOS
arquitectura y organización espacial de los llanos y bosques, 12
arquitectura y urbanismo de los valles subandinos, 16 notas y bibliografía, 27
9
Capítulo 2
EL PAHUICHI O CABAÑA MESTIZA Y LA CUADRICULA FUNDACIONAL arquitectura, 33 urbanismo, 38 notas y bibliografía, 42
29
Capítulo 3
EL VOLUMEN COMPACTO CON BALCON y LA CIUDAD MESTIZA arquitectura, 45 urbanismo, 51 notas y bibliografía, 52
43
Capítulo 4
EL VOLUMEN CON GALERIA Y EL URBANISMO MADERERO arquitectura, 55: período colonial, 67; período republicano, 75 urbanismo, 78 notas y bibliografía, 80
53
Capítulo 5
EL NEOCLASICO TROPICAL y LA CIUDAD REPUBLICANA arquitectura, 85 urbanismo, 108 notas y bibliografía, 113
Capítulo 6
EL ECLECTICISMO, EL ART NOUVEAU y LA CIUDAD DEL AUGE GOMERO arquitectura, 117 urbanismo, 135 notas y bibliografía, 143
115
Capítulo 7
EL NEOCOLONIAL, EL ART DECO y LA CRISIS URBANA PREMODERNA arquitectura, 147: neocolonial, 148; art decó, 155 urbanismo, 158 notas y bibliografía, 160
145
Capítulo 8
EL MOVIMIENTO MODERNO Y LA CIUDAD JARDIN
arquitectura, 165: tecnología y materiales nuevos, 165; primeras viviendas, 166;
primeros edificios, 170; obras públicas municipales, 175; formalismo de los '70, 175 obras gubernamentales, 176; obras municipales, 181; obras privadas, 182
continuidad del modernismo en los '80, 190; persistencia moderna en los '90, 194 decadencia vital de la modernidad, 202
urbanismo, 203: plan ivanissevich, 203; institucionalización profesional, 204
plan techint, 205; comité de obras públicas autónomo, 208
consejo del plan regulador, 210; plano regulador, 213; plan director ampliado, 218 modelo de ordenamiento territorial, 219; la ciudad ideal vs. la ciudad real, 220 notas
y bibliografía, 221
161
Capítulo 9
LOS FORMALISMOS POSMODERNOS y LA METROPOLlZACION
posmodernidad cruceña, 228 arquitectura, 229: neoregionalismo, 230
posmodernismo dual, 241; neoclasicismo posmoderno, 257
eclecticismo posmoderno, 258; tardomodernismo, 265; deconstructivismo, 269 neomodernismo, 270; condiciones para la heterogeneidad, 279
urbanismo, 285: municipalización de la planificación, 287; metropolización, 292;
la realidad urbana posmoderna, 293; infraestructura y servicios, 299
la ciudad del futuro, 305 notas y bibliografía, 309
223
LISTADO BIBLlOGRAFICO DE ARQUITECTURA Y URBANISMO DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA
libros, 314 investigaciones y otros documentos, 315 artículos, 316 monografías académicas, 331
CAPITULO 1
LOS ANTECEDENTES PREHISPANICOS
En las proximidades de Santa Cruz los tres grandes troncos culturales sudamericanos precolombinos coincidieron geográficamente: el andino, el arauac y el tupi-guaraní. Mientras las comunidades de la primera se caracterizaron por una organización social compleja, fundamentada en la producción agrícola sistemática, los pueblos pertenecientes a las otras dos presentan una complejidad organizacional variable, con comunidades de cultivadores medianamente organizados, recolectores, pescadores
y
cazadores.1ARQUITECTURA
La arquitectura, al mismo tiempo producto e instrumento de cohesión social, coincide con el carácter sedentario, nómada o semi-nómada de la comunidad que la construye. La carencia de fuentes gráficas dificulta la comprensión de algunas de las características espaciales del entorno precolombino, pero las crónicas
1.1. Vivienda multifamiliar o taba: interior de tipología aún utilizada ...
.ralgunos grupos indígenas (Revista Manchete)
coloniales y la permanencia material de algunas comunidades hasta bien entrado este siglo, permiten reconocer y sistematizar globalmente las experiencias arquitectónicas y urbanas anteriores a la conquista. Condicionada, y al mismo tiempo, sobrepuesta al medio ambiente, la cultura material precolombina se desarrolló gracias a los intercambios culturales previos a la invasión europea, respondiendo a las particulares estructuras sociales y productivas de cada nación.2
Mientras la arquitectura de la zona serrana de Santa Cruz se caracteriza por una complejidad tecnológica y una riqueza simbólica significativa; la mayor parte de los asentamientos de las llanuras y bosques se construyeron como conjuntos residenciales precarios, de tecnología simple y pocas pretensiones simbólicas. Caso aparte es el de las culturas de los llanos de Moxos, las que construyeron un hábitat bastante elaborado, constituido por terraplenes y canales interconectados.3
Las
construcciones
andinas
podemos
entenderlas como producto de una organización
estatal compleja, con predominancia de las
funciones militar y religiosa por sobre la
función residencial, limitada a sustentar las
tropas de
avanzada. La sencillez y el carácter
efímero
de
los conjuntos llaneros y de los
bosques
tropicales,
coincide
con
la
predominancia del sentido de subsistencia en la
ocupación del territorio.
secundario.4 En este sentido, los primeros
pueden invertir tiempo, esfuerzos y
recursos
er
construir
edificaciones
religiosas complejas
como el llamado Fuertede Samaipata, mientras los otros, al poseer una cultura simbólica que no requiere de espacios enriquecidos simbólicamente, no se preocuparon por construir conjuntos ceremoniales, salvo destirar una choza para las actividades ceremoniales.
Para los pueblos sedentarios de las tierras altas,
la arquitectura era un elemento importante en la
ocupación del territorio, de ahí su preocupación
en construir edificios sólidos y duraderos. Por
el contrario, para los pueblos nómades y
seminómadas de las zonas bajas, las viviendas
que se abandonaban periódicamente forman
parte del territorio natural y su papel social es
Arquitectura y organización espacial de las llanuras y bosques
Los pueblos de origen arauac o tupí-guarani presentaban una variedad tipológica coincide en todo el continente. Tipologías de viviendas muy similares, sean colectivas
o unifamiliares
se
encontraban a lo largo y ancho de1.2. Aldea de Chiquitos con detalle constructivo. según detalles coloniales (Dibujo del autor)
;
;.
.'
Sudamérica. Salvo algunas excepciones -como en los Yanomamo, Makiritare, Piaroas-Ios modelos se repiten, independiente de su carácter arauac o tupí-guaraní. La organización espacial de los pueblos era algo más rica en diferencias que la variedad tecnológica.
Las viviendas podían ser unifamiliares, colectivas o comunitarias globales. En los llanos orientales no se conoce de tipologías de vivienda comunitaria global, es decir, de comunidades que habitaran una sola gran vivienda. Los conjuntos de viviendas colectivas reunían entre dos y cinco grandes galpones comunitarios. Por su parte, las poblaciones fundamentadas en viviendas individuales podían estar constituidas por grupos de una decena o centenares de pequeñas viviendas.
Su ciudad... está rodeada de dos cercas de palos del grueso de un hombre, hincados una braza en la tierra. Lo que sobresale tiene la altura de un hombre con la espada alzada. A quince pasos delante de la valla tenían hechos unos fosos de una profundidad del tamaño de tres hombres, y en ellos habían clavado unas lanzas de una madera dura... Los fosos estaban cubiertos de paja, ramitas y un poco de tierra y hierbas para que nosotros cayésemos en ellos al perseguirles o quisiésemos asaltar la ciudad...
Las viviendas unifamiliares eran regularmente de planta circular. Si las construían con paredes, la cubierta era cónica simple, pero si no tenían paredes, una estructura cónica curva hacía las veces de paredes y cubierta. Su tamaño variaba pero era de reducidas dimensiones, con diámetros de 2,50 hasta 4,00 metros y de altura similar. La familia entera habitaba allí.
Los cronistas coinciden en señalar que todos los pueblos estaban rodeados de una empalizada, con una o más puertas de ingreso controladas, al margen de la predisposición guerrera de los habitantes. Al respecto, en 1635 Alonso Soleto Pernía escribe:5
1.3. Pictografías del Cerro Banquete en donde se representa una vivienda en el borde superior derecho (INAR)
...era un cerco de la manera de un fuerte, muy reforzado, y estaba en cerco por temor de sus enemigos que tenían... Era el fuerte de árboles de higuerones, y de cedros y cedros, plantados alrededor para edificar su ciudad...
Exterior al cerco, que podía ser doble, se construían fosos que ocultaban lanzas envenenadas y se plantaban setos vivos de plantas también venenosas. Ello aseguraba una mejor protección contra los ataques de pueblos enemigos y contra pedradores de la selva y serpientes. Ulrico Schmidellos describe:6
1.4. Viviendas de los San sima ni anos, izquierda;)' Guacanaguas, derecha (Dibujo del autor)
Eder escribe en forma genérica la "casa de los bárbaros", dando buen número de detalles de la vivienda unifamiliar con paredes:7
Las etnia s todavía bárbaras construyen sus casas más para alejar los mosquitos y cínifes que para su comodidad. Su estructura es circu-lar, de cuatro o, a lo más, cinco varas de diámetro, viviendo en ella toda la familia, es decir hasta doce personas. Su altura es la misma que su anchura; el techo es de hierba; la puerta se hace de la misma hierba, atada a palos: es tan pequeña, que sólo pueden entrar gateando de pies y manos. No hay ventana alguna. Las
1.5. Taba o vivienda multifamiliar: esquemas generales de elevaciones, sección)' planta (Dibujo del autor)
paredes apenas llegan a una vara de altura son de empalizada recubierta de barro
Una
vivienda
bastante
parecida
a
a
anteriormente
descripta
es
la
de
'os
Sansimonianos, aunque en éstas, el muro es
de mayor altura. En las zonas más tropicales. la
empalizada que hacía las veces de pared "',0 se
recubría con barro, permitiendo la ventilación
natural del interior.
La vivienda unifamiliar sin paredes, parece
haber sido la de los pueblos conocidos como
Chiquitos entre ellos los Manasicas. En 1702 el
sacerdote Lucas Caballero las describe así: "Sus
cabañas son de paja, hechas a manera de
hornos". Sin embargo, en el centro de los
pueblos también existían tres o cuatro viviendas
de mayores dimensiones, para albergar al
cacique, a los jóvenes solteros mayores de 15
años, a los visitantes, así como para realizar
algunos de sus ritos o ceremonias.9
En varios pueblos, una sola "casa de es
hombres", llamada también "bebedero" pcc a
albergar indistintamente al cacique a es
jóvenes solteros, ser albergue provisional de los forasteros y lugar destinado a las ceremonias de iniciación guerrera y adoración de sus
dioses.
10La ubicación privilegiada
en el
conjunto, construida aliado del espacio abierto central, contribuía a fortalecer su sentido simbólico.A
diferencia del resto de las edificaciones, era construida por toda la comunidad.En algunos pueblos, las familias cocinaban en una segunda choza abierta, próxima a la choza habitacional. Esta cocinilla, de menores dimensiones que la primera, no contaba con paredes y sus plantas eran rectangulares, a diferencia de la planta circular de la vivienda. Chozas provisionales eran levantadas por los cazadores en el monte. Estas eran estructuras cónicas sencillas, como la que se incluye en las pictografías del Cerro Banquete, cerca de Santiago de Chiquitos.1I En algunos casos, se utilizaba el tronco del toborochi como refugio
temporal, tal como se puede inferir de las tradiciones orales al respecto.
Las viviendas colectivas o plurifamiliares eran comunes en la región oriental, como lo eran en todas las zonas bajas de Sudamérica. Las dimensiones y capacidad varían notablemente, tal como su nombre: taba, ruka, maloca, shapuno, etc. La Taba era la tipología característica de buena parte de los pueblos tupí-guaraní, y se la utilizaba por unos cinco años, tiempo máximo que duraba un asentamiento.
La vivienda colectiva de la región oriental albergaba normalmente de 10 a 15 familias, o entre 70 y 100 personas, en un espacio con un ancho de 5 a 7 metros, de 30 a 50 metros de largo, y entre 6 y 7 metros de altura, aproximadamente.12 Algunas comunidades amazónicas construían edificaciones de mayor capacidad, como los Paca guaras, cuyas casas medían hasta 100 metros de largo.13
1.6. Conjunto de tabas guaraníticas o malocas, protegido por un cerco vivo (Dibujo del autor, a partir de descripciones de los cronistas)
Se construía la taba con una armazón de troncos macizos que se constituían en la
-" -"
"
'...
. ' "-
.--
estructura central. Piezas delgadas se hincaban en el suelo y se curvaban, apoyándose en la estructura central, hasta cruzarse en el vértice superior, donde se amarraban. Una vez esta armazón quedaba fija, se la cubría con hojas entrelazadas de palmeras. En la región oriental, el motacú y el cusi eran las palmeras más comunes. Ante la inexistencia de muros o tabiques interiores, las columnas interiores servían como sutiles elementos divisores entre las familias, aunque sólo perimetralmente, pues el espacio central era común, y allí se cocinaba.
No se conoce con certeza cuál de las dos tipologías mencionadas (unifamiliar y plurifamiliar) era utilizada por el pueblo Chané, los pobladores más antiguos de los llanos de Grigotá. Los restos arqueológicos, encontrados en la misma ciudad de Santa Cruz, no arrojan luces al respecto de la forma de sus viviendas. 14
El interior de las habitaciones no presentaba mayor mobiliario que las vasijas utilizadas en los menesteres diarios y las hamacas de algodón, cuando las usaban. Es posible que algunos adornos totémicos hayan estado colgados de las paredes o el techo, aliado del arco, las flechas y alguna herramienta primitiva. No eran pocas las comunidades que dormían en el suelo, sobre mantas de algodón o sobre arena traída de las riberas del río.
Los pueblos, sean estos constituidos por viviendas uni o plurifamiliares, variaban en dimensiones y población. Mientras algunas aldeas más pequeñas contaban con 15 familias, otras podían tener hasta 800, con más de 3.000 habitantes.15 En 1635, el escribano y soldado
español Juan de Limpias estimó en 3.0CG habitantes uno de los once pueblos de los Toros con 400 casas, 190 cocinillas y 9 bebederos.
En los pueblos de mayores dimensiones. lOS cronistas mencionan la existencia de "barrios., De ahí la existencia de varios bebederos o casas de los hombres en algunas comunidades. "
1.7. Aldea Tupinambo, según De Von Stade, /557 (De Gui... -, E-~
/978)
1.8. Aldea Tupinambo, según De Von Stade, /557 (De GJ -,
E.-~ /978)
SANTA CRUZ DE LA SIERRA: ARQUITECTURA
Los conjuntos urbanos de "casas-galpones", como también se denomina a las tabas, estaban constituidos de un número reducido de éstas. Grabados del siglo XVI muestran 4 viviendas comunales en un pueblo sudamericano
Tupinambos}, y hasta 14 en un conjunto de Norteamérica (Pomeiock).18 Sin embargo, Hernando de Loma Portocarrero, en una expedición de 1597, contó 610 tabas en una sola comunidad.19 En ese caso, el número de familias que albergaba cada una de estas viviendas plurifamiliares no debió ser muy alto.
El ordenamiento "urbano" presentaba algunos elementos comunes. Un espacio abierto, en posición central en relación al conjunto de casas, flanqueado por el bebedero y la casa del cacique, constituía el núcleo espacial del conjunto. Era de hecho, una "plaza" ceremonial. Dependiendo de la cantidad de viviendas y número de habitantes, podían existir plazas menores, con sus respectivos bebederos. El resto de las viviendas se ordenaba en forma arbitraria. No existían calles en el sentido occidental, pero los cronistas reconocen el concepto en los accesos del exterior hacia el espacio central. Schmidel menciona que los Jarayes contaban con un camino de ocho pasos de ancho, bordeado de flores y pulcramente limpio, que llegaba hasta la casa del cacique.20
Arquitectura y urbanismo de los valles sub. andinos Los valles mesotérmicos ubicados al oeste de Santa Cruz presentan antecedentes arqueológicos que indican haber sido poblados alrededor del 2.000 AC.21 Los restos cerámicos
encontrados están vinculados a culturas tan diversas como las amazónicas (Chanés, Yuracarés, Zimbúes) provenientes del norte y este, Tiahuanaco y Quechua (Inca) del oeste y Tupí-guaraníes (Ava-Chiriguanos) del sur. Todo indica que la fertilidad de estos valles fué aprovechada por varios pueblos a través del tiempo, lo que inevitablemente motivó conflictos por su posesión e implicó superposiciones de las diferentes culturas materiales.22 La expansión quechua al actual territorio boliviano se desarrolló entre el 1400 y 1470, bajo la administración de los Incas Pachacuti y Yupanqui. Salvo los casos de Incallajta y Samaipata, los quechuas se limitaron a levantar pucaras o fortalezas defensivas que aseguraran la defensa de las nuevas zonas incorporadas.23
Construidas en lugares estratégicos, algunas se encuentran en el actual territorio cruceño, como Samaipata, Pulquina, San Carlos, Pucaracito, Las Ingas e Incahuasi.
La capacitad militar y organizativa de los Incas posibilitó la rápida y eficiente ocupación de la zona a fines del siglo XV y principios del XVI, a costa de las comunidades orientales. Según el cronista Alcaya, la consolidación quechua en la zona sub-andina fué facilitada por un pacto IncaChané motivado por el enemigo común: los Avachiriguanos.24
Alcaya ofrece algunos detalles de la obra colonizadora de Guacane, el enviado delinca, responsabilizando a éste por la construcción de varias poblaciones
y
pucaras:25Este capitán Guacane...entró por los valles de Paja, Coma rapa, los Sauces,
Valle Grande, y subió al asiento de Sabaypata, adonde asentó su real... y allí se hizo una
fortaleza grandiosa, con aposentos para el alojamiento de sus soldados, de hermosa piedra labrada... Y los primeros años se ocupó de esta obra, que es muy firme; y después pobló a los valles de arriba, haciendo en las poblaciones grandes edificios y fuertes...
Existían dos tipos de pucaras incaicos: los pucaras propiamente dichos, o fortines militares de paso, y los pueblos de frontera, normalmente protegidos por muros perimetrales o próximos a un pucara convencional. Este parece ser el caso de Samaipata, donde se evidencia restos residenciales y ceremoniales complejos. En los casos de Las Ingas, Incahuasi, Pucarilla, Batanes, Pucaracito, San Carlos y Pucaracito, la arquitectura es esencialmente defensiva.
Fuerte de Samaipata
A pesar del nombre popular, el conjunto precolombino de Samaipata era tanto un poblado agrícola y una fortaleza. Aunque buena parte de sus habitantes estaba constituida por soldados, el número de viviendas sugiere un asentamiento estable, aunque bien pudiera haber sido la capital de la más oriental provincia incaica. Su carácter fronterizo justifica el énfasis defensivo de parte del conjunto.
El conjunto urbano está básicamente constituído por dos grandes áreas diferenciadas: la residencial-administrativa y la ceremonial, teniendo como núcleo articulador una Gran Plaza rectangular de 150 por 300 metros. Según Meyer, todos los componentes urbanos esenciales de una capital incaica provinciana están presentes.26
El flanco sur de la plaza está dominado po~ ...,"a gran Callanca o casa ceremonial incaica, de ~ 6 metros de ancho por 68 metros de largo. Este edificio, similar-pero menor-al de Incallajta (Cochabamba) presenta 8 ingresos de 3.se
metros, abiertos hacia la plaza, en una solució'" funcional recuerdan el partido basilical clásico.
Se reconoce al menos cuatro series ordenadas de edificaciones que pudieron albergar diversas funciones de jerarquía. El sector de 11 ed~o"os menores, ubicados en el flanco occidental de a plaza, parece tratarse del Ajllahuasi o temp o Los demás conjuntos ordenados pudieron nat>e,. sido residencias de sacerdotes o loca, es destinados a la administración.
El área ceremonial está constituído por una g'"a.'" piedra esculpida, que viene a reemplazar a
Ushnu o altar mayor, encontrado en el cer~...o de la Plaza en otras ciudades quechuas.
-res
cuartas partes de la gran piedra de 60 po" 2C~ metros está esculpida con altos y bajoreL7e.esRivera Sundt identificó al menos cinco sectores diferenciados en ella.27 Dos de esos sectores pudieron haber cumplido la función de Us"''''...
Partiendo desde el oeste, se reconoce ur p ... er sector cuya función ceremonial se identrica p~r el ordenamiento axial de los rebajes esCL p:düS en la roca, jerarquizado simbólicamente
po" tres
altorrelieves simbólicos representando a dos pumas y un jaguar. Otras figuras zoomorfas representando a una serpiente y un piyo (ña!'d':han desaparecido por la erosión. Leo Pucrer llamó a este sector como "altar de os
jaguare s."28
1.9. Fuerte de Samaipata (relevamiento de Alcide D'Orbigny, e, 1830) 1.10, Fuerte de Samaipata: vista general de la piedra tallada
--
Entrada/Salida
Circuito turístico para "El Fuerte" de Samaipata (versión
preliminar)
..,. ---, .._-_.
"
9 Plataforma con casas
10 Complejo en forma de .V. 11 Terrazas de cultivo 12.Chinkana.
13 Dos casas ¡ncaicas
14 Casas ineaicas amuralladas ]6 "Kallanka" ,<r ';>'"'' l&-. Akllawasi" 1 S Montículo habilacional
1.11. Fuerte de Samaipata: planta general del conjunto ceremonial y residencial (INAR. PIAS y Alhert Me.w; 1998)
1.12. Fuerte de Samaipata: Detalle del recinto norte co--homacinas.
'"Imediatamente
después se encuentra el "dorso de la serpiente", conformado por una serie de piscinas interconectadas por una serie de canales en pendiente. El nombre proviene de !a relación entre la forma romboidal de los canales con la serpiente cascabel. Los rombos de Samaipata han sido relacionados apropiadamente por Rivera con aquellos de la "paccha", recipiente andino de madera y unos 68 cm de largo, vinculado a la ingestión dechicha y a los rituales del culto al agua y la lluvia.
Este sector bien pudo haber sido utilizado en la fabricación de grandes cantidades de este brebaje andino, o en su defecto, los canales romboidales permitieron que muchas personas bebieran simultáneamente un líquido, cualquiera que este fuese.
La parte más elevada de la gran piedra presenta dos sub-sectores claramente diferenciados. En posición privilegiada se encuentra el denominado "Coro de los sacerdotes", que también pudo haber sido el Ushnu. Los 9 pares de asientos triangulares y trapezoidales pudieron haber estado vinculados a ceremonias nupciales, rituales de iniciación o de sacrificio.
Hacia el naciente se encuentra una serie de terraplenes esculpidos, a modo de piscinas de reducida profundidad, interconectadas por canales. Boero Rojo sugiere que su función era descascarar y lavar el maíz para preparar la chicha.29 Este sub-sector se prolonga también hacia el norte, al lado de los canales romboidales.
El cuarto sector corresponde al flanco norte, y está conformado por un recinto, ahora
1.13. Fuerte de Samaipta: coro de los sacerdotes
1.14. Fuerte de Samaipata: planimetría del coro de los sacerdotes (Leo Pucher)
descubierto, del que resta el muro interior, adornado con cinco hornacinas. A ambos lados de este recinto se ubican dos vestíbulos ornamentados: hacia el oeste un grupo de pequeñas hornacinas abocinadas y hacia el este, asientos triangulares. Llama la atención el carácter aislado de esta habitación, que permite asignarle una función privilegiada, sea ceremonial o residencial.
El quinto sector es el mayor de todos, y domina los flancos sur, sureste y este. Presenta tres sub-sectores. En el primero, ubicado a una altura media, diversos recintos articulados en el flanco sur parecen ordenar una gradería hacia la Gran Plaza. El segundo sub.-sector está ubicado en el extremo oriental, donde asientos esculpidos
22
1.15. Fuerte de Samaipata: estanque superior y canales
1.16. Fuerte de Samaipata: detalle de canales romboidales.
1.17. Fuerte de Samaipata: vista desde el estanque ubica el estanque inferior y el altar.
1.18. Fuerte de Samaipata: plallimetría detallada de la piedra tallada (/NAR. 1996)
se combinan con gradientes elaboradas. El último sub-sector corresponde a la serie de hornacinas que cumplen la función de muros interiores de habitaciones construidas en la falda de la roca esculpida. Todo el sector pudo haber sido completado con otros muros y otras
1.19. Fuerte de Samaipata: sector sur del celltro ceremollial
VICTOR HUGO LIMPIAS ORTIZ
cubiertas vegetales, pero esto no deja de ser una especulación más, de las tantas que se han vertido sobre el conjunto.
Se ha vinculado a Samaipata con la piedra esculpida del conjunto ceremonial de Kenko en el Perú y otros centros incaicos. De hecho, el diseño de las terrazas, el tratamiento de las figuras zoomorfas en marcadas en anillos semi hundidos, el modo de resolver las escalinatas, así como las características de las hornacinas simples y abocinadas, permiten establecer un vínculo directo con la cultura quechua. Las diferencias existentes son propias de la diversidad incaica, donde varias comunidades se permitían libertades dentro del marco cultural común, además de que se promovía la coexistencia con las comunidades vencidas y sometidas.
Pucaras
En Las Ingas se encuentran más de 350 cimientos circulares de 2,5 metros de diámetro, construidas sobre terraplenes. Las dimensiones y forma circular son similares a las de los putucos o silos altiplánicos y por ello se cree que su fin haya sido el de preservar alimentos y no precisamente residencial. La proximidad a la localidad de Pucará, donde aparentemente existía un poblado quechua apoya ambas posibilidades. Sin embargo, es posible que se tratara de viviendas circulares construidas por los mismos soldados.30 Al no tratarse de un asentamiento urbano convencional, sino de un campamento defensivo, es lícito suponer que estos soldados
1
quechuas hayan utilizado una tecnología y una forma arquitectónica conocida por ellos. Por otro lado, de haber sido un centro urbano chiriguano o amazónico debería existir un bebedero y la respectiva plaza central, lo que no es evidente.
En el pucara de Incahuasi de Caraparicito, cerca de Lagunillas, los muros defensivos dominan el conjunto. Está construído en las faldas de la sierra, con varios niveles de terraplenes. Dos edificios de grandes dimensiones se hallan divididos en varios ambientes interiores, mientras una Callanca de 14 por 35 metros domina la terraza central. Varios silos, similares a los de Las Ingas, están esparcidos en el sector norte, así como algunas edificaciones de planta regular. Nordenskjóld relevó el conjunto a principios de siglo.
1.20. Batanes: planimetría y perfil del conjunto (según Erland
NordenskiOld.1913)
Plano de la ceja montañosa aterrazada con las ruinas de
BATANES BOLIVIA
24
Nordenskióld relevó en 1913 otras tres
pucaras
en la zona sub-andina cruceña. El pucará Pulquina presenta pocas edificaciones en sus dos terraplenes. El pucará Pucarilla, cerca de Masicurí (Vallegrande) tiene cuatro terrapleres irregulares y ningún resto de edificaciones. :..'ás interesante es el pucará Batanes, de CUr"osa planta fálica, que insinúa usos ceremoniales. por la jerarquía del eje central y la orientaciór de las cuatro habitaciones del extremo orienta..El Fuerte de San Carlos es otro pucará se~c" D construido más a modo de punto de observac 6" y control que de fortín. Al igual que Pucarl a. es una colina terraplenada defendida por tres muros de piedra, construidos piramidalmer"¡e
De existir edificaciones menores, todavía no ~n sido descubiertas.3l
Pucaracito es una fortaleza incaica dOr'de se
Aclaración:
Pared de viviendas
1.21. Pucarilla: planimetría (según Erland NordenskiOld. 1913)
evidencia una mayor organización espacial. Ventanas trapezoidales permiten establecer una relación directa con la cultura quechua. Al igual que los otros pucarás, los muros son construidos con piedras del lugar, cortadas y asentadas una sobre otra sobre una argamasa de arcilla, en una tecnología muy común en el área andina.32
Para concluir, es importante señalar algunos aspectos conflictivos al respecto de la autoría de estas edificaciones de la zona sub-andina cruceña. En este sentido, el que pueblos de origen guaraní y arauac ocuparan la zona an-tes de la invasión quechua no necesariamente implica que los edificios fueron construidos por
HUGO UMPIAS ORTIZ
1.22. Pucará-pulquina: planimetría y perfil (según Erland Nordenskiüld. 1913)
esos pueblos.33 El carácter militar y origen incaico de la mayor parte de los relieves y construcciones son evidentes. De hecho, la arquitectura de las culturas guaraní y amazónica presentan características espaciales tan marcadamente diferentes a las encontradas en estas poblaciones y pucaras, que cualquier intención de vincular estas culturas llaneras con la construcción de las fortalezas de la zona resulta forzada, aunque la ocupación física del territorio es muy probable que haya efectivamente ocurrido antes de la mencionada invasión quechua, acontecida poco antes de la llegada de los españoles a la zona.
for1aIeza 00rmIetm (P.IAS.-G.lAAS. 1999)
1.23. Fortaleza de Parabanocito (según PIAS. ClAAS, 1999)
Es hasta posible que los chiriguanos u otro pueblo lIanero lograra atacar y vencer a los quechuas y posteriormente haya ocupado nuevamente la zona antes de la llegada de los españoles, pero resulta muy difícil aceptar que sociedades de tecnología maderera hayan construido con notable eficiencia edificaciones en piedra, como es difícil aceptar lo inverso, sin que medie un proceso de aprendizaje tecnológico de varios siglos. Aún en el caso-improbable-de que esta "flexibilidad" tecnológica haya sido posible, por lo menos los conceptos espaciales debieron preservarse, yeso no es evidente, sino todo lo contrario. Finalmente, la tecnología utilizada no fué lo suficientemente consistente como para pretender otorgarle más de cinco siglos de antigüedad, como lo demuestra la rapidez del proceso de deterioro de los muros.
26
.24. Fortaleza de Parabanocito (según PIAS, C1AAS, 1999)
Quienes postulan el carácter "preincaico" de Samaipata argumentan que las superposiciones de muros quechuas sobre la piedra esculpida implican que éstos llegaron después de que el
trabajo escultórico fuera ejecutado. Estas argumentaciones olvidan que el sentido espacia. y tecnológico de los quechuas es notablemente diferente del occidental contemporáneo, ya que no reconocía contradicciones en el use combinado de piedra esculpida con muros de mampostería. Al respecto, basta recordar dos ejemplos conocidos del Perú: Sacsahuamán
Machu Picchu.
En esta última, la piedra sagrada-esculpida-de torreón es coronada
y
"completada" conaparejos de piedra. En ambos casos se reconoce un sentido estructural y tecnológico propio de los pueblos andinos, acostumbrados al uso de la piedra, y por lo tanto, libre de
prejuicios
al respecto de cómo "debiera" construirse con ese material. La aplicación complementaria de las técnicas de la piedra esculpida con la piedra asentada-labrada o simple-es parte de ese reconocimiento.La declaración del conjunto urbano y ceremo-nial del Fuerte de Samaipata en 1998 como Patrimonio Cultural de la Humanidad, reconoce al mismo como una de las manifestaciones culturales materiales más importantes de Sudamérica y debiera asegurar el desarrollo de un plan de preservación de la piedra esculpida y el sector residencial, en franco proceso de deterioro. En este marco, el interesante desarrollo de la cultura material de la región sub. andina cruceña merece la atención y cuidado de las nuevas generaciones.
NOTAS Y BIBLIOGRAFIA
Las definiciones culturales aquí asumidas
coinciden básicamente con las de Emma Sánchez Montañés, en Arte Indígena Sudamericano. Madrid: Alhambra, 1985. En menor medida, con Kubler, George.
The Art and Architecture of Ancient America.
Hardmonsworth: Penguin Books Ltd., 1962; (Versión Castellana: Arte y Arquitectura en la América Precolonial. Madrid: Cátedra, 1983.)
2 Sobre la complejidad implícita del análisis de la arquitectura llamada "primitiva", ver Guidoni, Enrico. Historia de la
Arquitectura: Arquitectura Primitiva. Buenos Aires:
Viscontea, 1982.
3 Las culturas agrícolas constructoras de montículos y terraplenes en los llanos de Moxos han sido analizadas por Denevan, William M. The Aboriginal Cultural Geography
ofthe Llanos de Mojos of Bolivia. Berkeley: University of
California Press, 1966. Versión castellana de Josep Barnadas: La Geografía Cultural Aborigen de los Llanos
de Mojos. La Paz: Juventud, 1980. Publicaciones más
recientes han adicionado mayores datos, ampliando el horizonte cultural de la región septentrional del país; ver Lee, Kenneth. "Sorprendentes vestigios de sociedad que desarrolló obras hidráulicas" en El Deber (Suplemento Extra). Santa Cruz: abril 20, 1997. pág. 8-9; Y Barbery Callaú,
Efraín. "Las grandes obras hidráulicas prehispánicas de la Civilización del Río Yacundá", en El Deber (Suplemento Cultural). Santa Cruz: mayo 17, 1997. pág. 4-5.
4 Guidoni, op. cit. pág. 11.
5 UAGRM. Cronistas Cruceíios delAlto Perú Virreinal. Santa
Cruz: UAGRM, 1961. pág. 134.
6 Schmidel, Ulrico. Relatos de la Conquista del Rio de la
Plata y Paraguay 1534-1554. Buenos Aires: Alianza, 1944. Tomado de la separata publicada por la Academia Cruceña de Letras. Ver capítulo 12. La antropóloga alemana Krekeler cita una descripción similar de Pedro Lozano; ver Krekeler, Birgit. Historia de los Chiquitanos (Traducción del original en alemán por Jüergen Riester). La Paz, 1993. pág. 148 Y 195.
7 Eder, Francisco 1. Breve Descripción de las Reducciones de
Mojos ea. 1772. [Trad. y ed. de Josep Barnadas).
Cochabamba: 1985. Ver otras descripciones en Monje Roca, Raúl. La Nación de los Sirionós. La Paz: IBC, 1981; en Riester G., Juergen. Arqueología y Arte Rupestre
en el Orientt! Boliviano. Cochabamba: Los Amigos del
Libro, 1981. pág. 17.
8 Ver el capítulo de Roth, Hans "La Habitación Indígena en Chiquitos" en Ruiz Hurtado, Juan Carlos [Coord.). Las
CAPITULO 2
EL PAHUICHI O CABAÑA MESTIZA
Y LA CUADRICULA FUNDACIONAL
La construcción del entorno físico urbano de laactual ciudad de Santa Cruz se inició mediante la imposición de una tipología arquitectónica que, al mismo tiempo que marcara la presencia española, pudiera aprovechar los materiales locales y adaptarse al clima. En el marco de las urgencias de la conquista, los españoles se vieron forzados a imitar primero la sencilla cabaña rural peninsular, para luego adaptarse a las condiciones particulares de las sabanas y los bosques. Facilitó el proceso, la similitud del modelo original con las experiencias autóctonas.
De esta manera, la primera tipología arquitectónica cruceña, de carácter inevitablemente mestizo, debió surgir bajo el impulso de Ñuflo de Chávez en 1561, al levantar las viviendas de la primera Santa Cruz de la Sierra, a orillas del Sutós. Esto hace posible suponer objetivamente, que hasta la fundación
2.1. Pahuichi simple o compacto: vista general de la estructura maderera. paredes de tabique y cubierta de hojas trenzadas de la palmera motacú (Archivo UPSA. 1987)
VICTOR HUGO UMPIAS ORTIZ
oficial de la ciudad en el sitio que hoy ocupa, lo que hoy se conoce como pahuichi ya era la tipología arquitectónica característica de los poblados españoles en la región. Dado el carácter marginal de la región, las limitaciones tecnológicas y la actitud natural de reproducir los ensayos exitosos de la fase inicial sin mayores preocupaciones, el modelo de la cabaña fué aprovechado indistintamente como vivienda, cabildo, cárcel y templo.
En este marco, el largo proceso de la conquista geográfica, ligado estrechamente en el Siglo XVI al proceso de fundación de ciudades, continuó en los siglos siguientes, con el también largo proceso de redefinición espacial y arquitectónica del territorio. Así, la arquitectura y el urbanismo se constituyeron desde el inicio en el marco cultural referencial de la presencia española, y se desarrollarán y consolidarán con la sociedad que los construye y habita en ellos, en una unidad indivisible, pero dinámica.
De esta manera, es inevitable comprender que la cultura material cruceña se inicia con las primeras construcciones levantadas en la Santa Cruz de la Sierra de Chávez y la San Lorenzo de Suárez de Figueroa y Gonzalo Soliz de Holguín.
El Acta de Fundación de San Lorenzo deja claramente establecido que para el21 de mayo de 1595 ya se había construido previamente un pequeño templo en frente de la plaza, así como algunas casas, tiempo antes de su traslado oficial desde las "barrancas del Guapay", donde se había fundado el13 de septiembre de 1590.1
Esto significa que el lugar que hoy ocupa Santa Cruz de la Sierra fué originariamente un fuerte español de frontera.2 Sebastián de Moza fué el escribano que redactó el Acta, donde a pesar de no describir en detalle las edificaciones existentes, sí deja muy en claro las características del tejido urbano, las edificaciones existentes y lo que faltaba por construirse:3
En el asiento de la Punta de San Bartolomé
[...]
Don Lorenzo Suárez de Figueroa, Gobernador y Capitán General y Justicia mayor de esta Gobernación de Santa Cruz de la Sierra [...] hizo juntar y juntó el Cabildo, Justicia y Regimiento de la
ciudad de San Lorenzo el Real... (Para continuar explicando que)...se había buscado y visto el dicho sitio de la Punta de San Bartolomé, y se habían hallado en él las partes que parecían ser necesarias para mudar esta dicha ciudad, para lo que se ha hecho el fuerte, casas y prevenciones necesarias". [Luego, indica que]
"...para ello está presto de señalar los solares, cuadras, chacras y los demás que tenían señalados los vecinos... ". [Sobre la plaza es muy explícito, al decir que] "...señaló por plaza de la dicha Ciudad en la que al presente está, la cual tiene trazada y está cuadrada dentro del fuerte
32
[...] y luego [...] el dicho Gobernador
juntamente con el Cabildo, en presencia de los testigos se puso en medio de dicha plaza, donde estaba hincado un palo alto y dijo: Que señalaba y señaló dicho palo para Rollo y Horca de esta ciudad.. .
Las casas que se mencionan debieron ser en realidad cabañas y su apariencia y tecnología debió ser muy próxima a la del actual pahuichi.4
ARQUITECTURA
Fueron tres las tipologías arquitectónicas que se desarrollaron durante los 265 años de ocupación española del oriente boliviano: la cabaña mestiza o pahuichi, la unidad habitacional compacta y la unidad habitacional con galería. Las dos últimas son viviendas esencialmente urbanas, mientras que la primera es básicamente rural, aunque su uso urbano fué significativo durante los siglos coloniales y republicanos. De ella se ocupa este capítulo.
Durante las primeras décadas de la ocupación española, la arquitectura de la ciudad se caracterizó por su precariedad tecnológica y sencillez funcional y morfológica. La pobreza material del pueblo era permanentemente recordada en los informes a la metrópoli, tanto de parte de las autoridades civiles como de las religiosas.
Durante el largo y difícil proceso de la consolidación de los asentamientos españoles en el oriente boliviano, los cruceños hispanos indígenas y mestizos, desarrollaron una cabafta maderera rural que integraba el espacio y a forma de la vivienda rural peninsular cor a tecnología indígena y los materiales loca es.
locida actualmente con el nombre de
.pahuichi"5 esta construcción mestiza se
constituyó en la tipología arquitectónica más
común de este período.
La precariedad del pahuichi coincidió con el
carácter provisorio del asentamiento hispánico
en su primera fase de conquista, de la misma
manera que su diseño híbrido reflejaba el
mestizaje cultural que caracterizaba el proceso
de ocupación. Además de caracterizar la
arquitectura rural, también definió-totalmente
al inicio, y parcialmente después-la imagen
urbana cruceña hasta bien entrado el siglo
XIX.
De rápida y fácil ejecución, los pahuichis se construyeron con materiales naturales apenas
elaborados. La armazón
maderera con hastial cubría con hojas entrelazadas de la palmera motacú, una sola habitación. Con el tiempo, las condiciones ambientales exigieron que se incorpore un espacio abierto coonocido como punilla, una especie de galería en el frente. Con2.2. Vivienda rural de la zona de Valencia. España. Nótese la notable similitud con el pahuichi cruceño (Foto Espasa-Calpe)
2.3. Pahuichi o cabalia mestiza cruceña: esquema general de variantes tipológicas en alzadofromal o de mojinete (Dibujo del autor)
el paso de los años, se desarrolló una serie de cinco variantes, todas desarrolladas a partir de la habitación a dos aguas original.
El pahuichi presenta cinco sub-variantes tipológicas claramente identificables, todas en el marco de un volúmen cubierto a dos aguas y con hastial o mojinete pronunciado. Las cinco se inscriben en tres grandes grupos: el compacto o simple, de una sola habitación abierta o cerrada; la unidad con dos habitaciones o pahuichi con punilla y la unidad con tres habitaciones o de punilla intermedia.
Pahuichi compacto o simple
El pahuichi de una sola habitación presenta algunas variables. Puede tener los muros parcial o completamente abiertos y cumplir las funciones de estar familiar, comedor, sala de reuniones comunal, cocina y comedor. En los casos que cumple el rol de habitación, los muros se cierran en los cuatro costados, dejando una puerta coincidiendo con uno de los muros, preferentemente el menor, y un par de ventanas pequeñas en otros muros.
A partir del modelo del pahuichi simple se construyeron también los cobertizos y "casas
de paila". En el caso de cumplir estas funciones, los muros perimetrales alcanzaban poco más de un metro y a veces, ni siquiera existían, ya que era requerida una ventilación más eficiente. Tecnológica y morfológicamente, las diferencias entre el pahuichi industrial y el residencial se limitan a las dimensiones del ancho, que en las casas de paila podía alcanzar hasta 6 metros.
Pahuichi con punilla
La solución más común en lá zona de Santa Cruz comprende una habitación cerrada y otra abierta, de igualo un poco menor superficie que la primera, llamada punilla. La habitación cerrada se conecta con la punilla a través de una puerta centralizada, y a veces cuenta con una puerta posterior. Se conoce ejemplos con dos y hasta tres habitaciones contínuas, construídas detrás de la punilla. En algunos casos, las habitaciones tienen conexión directa
2.4. Pahuichi o caballa mestiza cruceña: esquema general de variantes tipológicas en planta (Dibujo del autor)
con el exterior mediante una puerta latera. además de la conexión interna entre las habitaciones.
Además de cumplir la función de acondicionad<Y ambiental de la vivienda, la punilla cumple otras funciones, especialmente la de estar o locaJ de la siesta, como comedor y también como cocina. Puede estar completamente abierta en sus tres costados, o presentar un murete a media altura entre el piso y el dintel, con un ingreso controlado bajo el mojinete.
Recientemente, al incorporarse la malla mili métrica y la celosía, la punilla se convertido en una habitación más, y aunque en estos casos preserva su función reguladora ambiental, modifica su carácter espacial.
Pahuichi con punilla intermedia
Común hoy en la zona de Guarayos y la Gran Chiquitanía, este tipo de cabaña con tres habitaciones, dos cerradas y una central
--- ---..---_....
---D
- - -34
2.5. Pahuichi o cabaña mestiza cruceña: esquema general de variantes tipológicas en alzado lateral (Dibujo del autor)
abierta, parece no haber sido muy común en la zona de Santa Cruz. La punilla central permite una conexión enfentada entre las dos habitaciones extremas, cumpliendo el rol de
2.6. Pahuichi con punilla frontal abierta.
estar con notable eficiencia. Las habitaciones cerradas generalmente se comunican directamente con la punilla, contando
cada
una con dos ventanas hacia el exterior. En algunos ejemplos actuales, la punilla se ha convertido en una habitación intermedia, articuladora de la vivienda, prácticamente cerrada al exterior mediante celosías o mallas mili métricas.2.7. Pahuichi simple o compacto con ingreso lateral.
2.8. Pahuichi con punilla intermedia.
Tecnología
La estructura de los pahuichis es
completamente
maderera y la cubierta cuenta con dos faldones o aguas. En la mayor parte de los casos, el triángulo superior, hastial o mojinete, se cubre con hojas de palma, y en otros el mismo muro lo define hasta la cumbrera. El largo de las cabañas varía de 5 a 12 metros en los ejemplos actuales, mientras que el ancho varía entre 3,5 y 5 metros. El hastial puede alcanzar entre 4 y 8 metros de altura en la cumbrera.El proceso de construcción se inicia con la preparación del terreno y del material, obtenido de las proximidades. Una vez que éste está listo,
36
2.9. Pahuichi o cabaiia mestiza cruceña: esquema estrucn.,.a'
tecnológico general (Dibujo del autor, 1989)
se hinca las columnas, para continuar con las vigas de amarre, la viga maestra del mojinete j
luego se asienta la cubierta vegetal, ya tejida. Las columnas de borde y centro apoyan las vigas pares, que en la parte central se asientar sobre la viga maestra, la que a su vez se asienta o en una columna que coincidía con el hastiat o mojinete o en una viga que a modo de nudi: c soporta el pendolón. Sobre ésta estructura de troncos rollizos de 10, 15 ó 20 cm de diámetrc
se asientan las hojas entrelazadas de hojas de la palmera Motacú en Santa Cruz, o Cusi ef" a zona norte, mientras que la Jatata es comúr- er' el Ben
2.10. Pahuichi o cabaña mestiza cruceña: ejemplos contemporáneos en la zona de Guarayos. En primer plano. una cabaiia en construcción.
El proceso constructivo continúa con el cerramiento de los muros mediante un entramado de maderas y cañas, que después se rellena con barro mezclado con paja y jumbacá, excremento resecado al sol que supuestamente contribuye a dar consistencia a la masa. El entramado deja libres los vanos para las puertas y ventanas. Los muros podían ser de adobe, pero no era muy común tal solución, al menos en Santa Cruz. En las cocinas y comedores, los cerramientos pueden definirse con cañas enlazadas, hojas de palma entrelazadas, esteras vegetales o medios troncos de palma negra hincados en el suelo. Dado el clima tropical y la necesidad de evacuar los humos producidos por la leña al fuego, los
muros no deben ser herméticos, debiendo permitir el flujo fácil del aire.
La construcción sólo termina con el apisonado del piso interior, que se desarrollaba mediante un paciente proceso que implica apisonar, mojar el piso, esparcir tierra en polvo, apisonar nuevamente y así sucesivamente. Hoyes más común el piso de ladrillo en los pahuichis contemporáneos.
Esta tipología no pudo adaptarse a las altas densidades urbanas, debido a la necesidad de aislarse volumétricamente, para evitar la propagación de los incendios a los que inevitablemente está condenada. En los barrios de indios de la ciudad, como el Tao y Muchirí,
los lotes se delimitaban por cercos vegetales de "cuguchi"6 tanto frontal como lateralmente. Regularmente, la vivienda familiar está conformada por dos o más pahuichis, construídos siguiendo la misma orientación en relación a los vientos predominantes del norte y de costado al sol, aunque en el caso del tipo de punilla centralizada, la orientación es ortogonal. Mientras una unidad espacial cumple la función habitacional, otra cumple la función de comedor, y las otras pueden ser el granero, el depósito o la letrina.
La lenta pero progresiva consolidación de la producción agrícola y ganadera en la región, motivó el reemplazo del pahuichi por otras tipologías más elaboradas, especialmente en cuanto a la función residencial. Paulatinamente, el pahuichi se fue limitando a los barrios periféricos, poblados por mestizos e indígenas, mientras que en la zona urbana central, las familias españolas7 buscaban mayor comodidad en nuevas tipologías. Las casas compactas y de galería ofrecían esas ventajas, como se verá en los dos capítulos siguientes.
Con el tiempo, el pahuichi se ha limitado a la zona rural cruceña. Los ejemplos más notables se encuentran en las provincias chiquitanas y guarayas, donde la tipología permanece vital, caracterizando poblaciones enteras como Urubichá y Yaguarú, o barrios enteros de poblaciones mayores como San Javier, Concepción, San Ignacio de Velasco o Ascensión de Guarayos.
38
URBANISMO
En la mañana del domingo 21 de Mayo de 1595. se trasladó oficialmente la ciudad de Sal"
Lorenzo el Real de la Frontera al sitio que hoy ocupa, a orillas del río Piray. Fundada por hombres provenientes de Santa Cruz de la Si-erra la Vieja, terminaría renunciando, doscientos años después, a su nombre fundaciona: reemplazándolo por el de su ciudad-madre, a la que absorvió entre 1604 y 1622.
El Acta fundacional, citada al inicio del presente capítulo, indica que el lugar ya estaba ocupado por un "fuerte, casas y prevenciones necesarias". Por lo tanto, y de acuerdo a la situación de la época, se puede afirmar que Sar Lorenzo estaba protegida por una empalizada constituída por troncos, arbustos, espinas i pozos, tal como otros fuertes provisionales del siglo XVI y XVII. El fuerte debió construirse algú'" tiempo después de 1590, cuando San Lorenzo el Real se fundó a orillas del Guapay, como pueblo de paso entre Santa Cruz de la Sierra
j la zona andina.
El cómo San Lorenzo pasó a convertirse er Santa Cruz de la Sierra ha sido un ter"a discutido ampliamente, pero siempre ocultaI'do
2.11. Esquema general fundacional en las colonias española. ."e e la
subdivisión de los manzanos en cuatro solares (Esquema aL. .::.:; ..
2.12. San Lorenzo el Real, actual Santa Cruz de la Sierra, como debió ser poco después de sufimdación en 1595 (Dibujo del autor, 1995)
un hecho inobjetable: la desaparición material y oficial de la Santa Cruz de la Sierra original. San Lorenzo el Real se trasladó por primera vez un año después de su fundación, para luego asentarse en el sitio actual. 8, mientras paralelamente, su ciudad madre, Santa Cruz de la Sierra, por presiones de Charcas, también se trasladaba dos veces; la primera en 1603 a lo que hoy se conoce como Cotoca. En 162122, los pobladores de Santa Cruz de la Sierra se trasladaron a San Lorenzo el Real, que desde hacía un cuarto de siglo era capital de la Gobernación y desde 1605, sede del Obispado.9
De hecho, el segundo traslado de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra implicó su desaparición, al ser absorvida por la ya consolidada San Lorenzo.1o El que su nombre haya permanecido
se debió a que la gobernación era conocida como "de Santa Cruz de la Sierra", y los pobladores de San Lorenzo firmaron durante décadas sus actas de Cabildo como "San Lorenzo el Real de Santa Cruz de la Sierra" y otras denominaciones similares, donde quedaba claro que "Santa Cruz de la Sierra" era el nombre de la gobernación y "San Lorenzo" el de la ciudad.11 Con el tiempo, la designación más antigua y también más conocida y prestigiosa de "Santa Cruz de la Sierra" fue reemplazando a la de San Lorenzo, hasta que ésta dejó de usarse por completo a fines del Siglo XVIIIY Así, la ciudad-madre, ya desaparecida, vió a la ciudad-hija cambiar generosamente de nombre y permitirle prevalecer ante la historia, cuatro siglos después. Finalmente, la celebración
2.13. Conjunto de pahuichis contemporáneos. Zona de Guarayos.
anticipada-por razones políticas-del centenario de la actual Santa Cruz (ex-San Lorenzo) en 1961-y no en 1990 ó 1995, que hubiera sido lo históricamente correcto-terminó consolidando lo indicado.
El modelo urbano colonial se desarrolló de manera espontánea, débilmente controlada por la tradición urbana colonial española. El trazado de las calles cruceñas respondió básicamente al modelo en damero con plaza central abierta. Esta solución es esencialmente hispanoamericana pues empieza a utilizarse a principios del siglo XVI, específicamente en Santo Domingo (1502) muchos años antes que se dictaran las Ordenanzas de Población (1573) y sin que existan antecedentes españoles
40
directos.13 Sencillamente, el damero
hispanoamericano como el de San Lorenzo, debe entenderse como una acción pragmática del conquistador, que sintetiza en forma creativa ciertos modelos urbanos renacentistas que
todavía en España no habían encontrado eco.'~
La plaza mayor, como era costumbre en ese siglo y durante los siguientes en el resto del continente, era un simple campo verde, tal como lo vió D'Orbigny a principios del siglo XIX. Las calles seguramente todavía no eral'" materialmente evidentes, y su reconocimientc sólo era posible por la inexistencia de árboles :, la ubicación marginal de las pocas edificaciones. siguiendo su demarcación.
El Acta de Fundación deja claramente
establecido que el Cabildo colonial se
construyó al lado de lo que vendría a ser la
Catedral de San Lorenzo, exactamente en el
sitio que después ocuparía-hasta 1996-la
Prefectura Departamental y Corte de Distrito.
La decisión de ubicar
ambos edificios en una sola manzana es otra invariante urbana hispoamericanaque se
desarrolla en el continente en forma espontánea y sin responder a normas oficiales, pero que transmite de manera categórica la unidad de las dos fuerzas fundamentales de la conquista: la Corona y la Iglesia.El tejido urbano en cuadrícula regular que trazaron los españoles en 1595 aún permanece intacto alrededor de la Plaza "24 de Septiembre", pero ninguno de los edificios originales se ha preservado. Lentamente, el fuerte original fue adquiriendo una estructura de carácter urbano, perdiendo el cerco protector como consecuencia de la "pacificación" forzada de la zona y de la incorporación de familias indígenas en la zona "urbana".
Los vecinos más importantes se beneficiaron con los solares próximos al espacio central, mientras se formaron en la periferia urbana los Barrios de Indios, como el Muchirí y el Tao hacia el norte, el Chapare y el Tocotonal al sur. Estos asentamientos irregulares modificaron, lenta pero inexorablemente, el trazado urbano regular inicial.
Los arroyos, hondonadas y lagunas naturales, así como la barranca coincidente con el cauce original del río Piray, contribuyeron a definir el carácter sinuoso de las calles exteriores al
centro histórico. Se destacan el arroyo del Pari, la vertiente del Perovelez, las lagunas Negra y
Cuadrada así como el curichi
o lagunetapantanosa que vendría a convertirse
amediados del Siglo XIX en la laguna El Arenal. Koster realizó un interesante análisis sobre este aspecto y Gómez los comenta.15
La irregularidad de la ocupación indígena, en los márgenes de la cuadrícula española, es un fenómeno común en toda América. En este sentido, el trazado colonial
debe
entenderse en sus dos dimensiones: la española, regular, y la indígena, irregular. Evidentemente, la estructura urbana de la Santa Cruz de la Sierra colonial coincidía con esa característica dual, aunque su precariedad, pobreza y densa vegetación, la diferenciaba de la mayor parte del sistema urbano hispanoamericano.De hecho, el carácter de ciudad fronteriza, limitó notablemente y por más de tres siglos y medio, la consolidación urbana de la capital cruceña. El aislamiento centenario no fué más radical, gracias a la presencia de las misiones jesuíticas primero y a las franciscanas después. Como último bastión urbano de la España Colonial, la ciudad era el centro de distribución de la producción indígena de las reducciones, lo que le permitió sobrevivir su lejanía y extrema pobreza. La extrema sencillez de la imagen urbana de su plaza central dejaba reconocer su carácter fronterizo y al mismo tiempo, una notable hispanidad. En sus barrios de indios, esa imagen se caracterizaba por decenas de pahuichis construídos entre los árboles, dejando adivinar su mestizaje.
CAPITULO 3
EL VOLUMEN COMPACTO CON
BALCON
y LA CIUDAD MESTIZA
Como es común en las sociedades coloniales,los representantes de la metrópoli intentan construir un entorno similar al original. En este marco, los conquistadores tenían como dificultad la diversidad cultural de la península, la que exigió un esfuerzo de síntesis muy par-ticular que facilitó la inserción de elementos americanos. De esta manera, sus esfuerzos de reproducción material urbana y arquitectónica terminaban produciendo un entorno mestizo. En el caso de Santa Cruz, el resultado sería el mismo, con sus propias particularidades.
Como se vió en el capítulo precedente, los españoles lograron reproducir la cabaña rural peninsular a través del pahuichi, el que presenta características espaciales más españolas que indígenas, aunque la punilla parece haber sido un invento local.
aparato productivo regional, y establecido el comercio con la zona andina, los habitantes españoles y criollos de San Lorenzo tuvieron las condiciones para iniciar el reemplazo progresivo de la tipología sencilla de la cabaña o pahuichi, adoptando una tipología urbana, propia de una comunidad definitivamente asentada.
Con la llegada de más españoles, y la incoporación de mayor cantidad de mano de obra indígena, la tarea de reproducción del hábitat peninsular ganó mayor ímpetu durante el siglo XVII. De todas maneras, los esfuerzos eran aislados y su efecto espacial nunca llegó a crear una atmósfera urbana como la erigida entonces en Charcas, Lima, Santo Domingo o México.
ARQUITECTURA Una vez consolidado el territorio, constituído el
3.1. Colegio Seminario, Siglo XVIII (Detalle de óleo de Armando Jordán. 1940)
La segunda tipología colonial se caracteriza por la compacidad del cuerpo edilicio y su cubierta a dos aguas. Esta tipología de imagen maciza,
.
3.2. Casa compacta. Centro Histórico
3.3. Casa compacta. Centro Histórico
sienta las bases tecnológicas y formales para nuevos modelos, aún más elaborados. Una vez asentada la población de San Lorenzo, los primeros ejemplos debieron construírse desde principios del Siglo XVII, reemplazando a los primeros pahuichis de los españoles.
Presenta dos soluciones poco diferenciadas tecnológicamente pero de imagen formal distinta cuando trata de una edificación de una planta o dos. En este último caso, los balcones contínuos se destacan del volumen, caracterizándolo.
Unidad compacta
Básicamente, la vivienda compacta o maciza está constituida por hileras de habitaciones
46
contínuas que pueden o no conformar patios circunstanciales. Estas habitaciones pueden alcanzar dimensiones notables en comparación a las habitaciones contemporáneas, tanto en superficie como en volumen.
A nivel de planta, las unidades compactas se comportan de una manera muy diferente al pahuichi, pues todas las habitaciones se conectan con el exterior e interior de la vivienda, y también se comunican entre sí, mediante puertas internas. Este aparentemente exagerado énfasis en las circulaciones se fundamenta en que las puertas hacían las veces de ventanas, poco utilizadas en los primeros años, y por lo tanto, cumplían la importante función de facilitar el flujo de aire, necesario en el trópico.
Tecnológicamente, las unidades compactas se construyen con una estructura maderera portante, armada con piezas de sección cuadrada, y cubierta de troncos de palma en traslape a modo de capa y canal como la teja de barro, que sólo se usa a partir del siglo XIX. Viedma indica que la mayor parte tenía como cubierta a troncos de palma en traslape, y muy pocas estaban cubiertas con tejas.1
Su tecnología de cubierta mejor desarrollada permite articular ortogonalmente hileras perpendiculares, a través de limahoyas y limatesas, dando continuidad a la hilera de habitaciones, normalmente conectadas entre sí. y con la calle o el patio, mediante puertas cor arco rebajado. Las ventanas, reducidas presentan dos hojas practicables, que se abrer hacia el interior y con balaustres en el exterior.
3../. Casa compacta. Centro Histórico
...
3.5. Casa compacta. Centro Histórico
3.6. Casa compacta: detalle de la puerta y ventana.
El interior de las viviendas del Siglo XVII era excepcionalmente austero. García Recio ejemplifica la exigüidad de la vivienda cruceña en esa época, al enumerar el mobiliario de la casa de Francisco Hurtado de Mendoza y Catalina Polanco, que en 1623 contaba con "un escaño, cuatro baúles, tres cajas de meter ropa, tres cajas de madera labrada, dos escritorios labrados, dos bufetes, cuatro sillas de sentar y un espejo grande". . Un informe de 1690 indica que en toda la ciudad "...no se hallaron más de ocho o diez sillas en que sentarse..."2. Aunque invariablemente estos informes exageraban la situación, es evidente que la vida en el poblado colonial se desarrolló en medio de una pobreza material notable. Luego de su visita en 1787, Viedma reconoció que "..todas [las casas] son
reducidas, sin comodidad, ni los resguardos necesarios [para] resistir la intemperie".3 Existen algunos ejemplos tardíos de esta arquitectura compacta en el Centro Histórico, la mayor parte de ellos de un solo nivel, y probablemente construídos en el siglo XIX. Actualmente, su cubierta es de tejas musleras asentadas sobre plafones de chuchío o secciones de palma negra.
Unidad con balcones contínuos
Se conoce pocos ejemplos de esta variante de la tipología, bastante común en el resto del país y el continente, y que necesariamente cuenta con dos plantas. Eran especialmente dominantes en Charcas, Potosí y La Paz. En
1
3.7. Casa con balcón contíllllO (6leo de Carlos Cirbián) 3.8. Casa con balcón contínuo: corte transversal del volúmen.
(Relevamiellto del autor)
este sentido, es lícito entender que el bajo número de viviendas de dos plantas en Santa Cruz correspondía más que todo a las condiciones geográficas, que en esta ciudad permitían edificaciones amplias y generosas a nivel del terreno, y no necesariamente se debió a que el número de familias españolas era reducido.
En los ejemplos de dos niveles, coincidiendo con el nivel del piso superior, los maderos que sostienen los entrepisos de bovedilla salen en voladizo para sostener un balcón contínuo, cuya función principal es comunicar las habitaciones de la planta alta entre sí, y que caracteriza morfológicamente a la tipología.
3.9. Casa con balcón contínuo. Calle Junín esquina 21 de Mayo. Demolido en 1985 (Fragmento de óleo de Carlos Cirbián, 1995)
3.10. Casa con balcón contínuo. Calle Sucre esquina René Moreno. Modificada (6leo de Armando Jordán, 1942)
\7CJOR HUGO LIMPIAS ORT1Z
3.11. Casa con balcón contínuo. Familia Seoane (1789-1810). Calle Bolívar
esquina 24 de Septiembre. Modificada. (Foto de María R. Wright, 1906)
3.12. Casa con balcón comíllllO: plantas de la Casa Seoane (1789-1810). Modificada (Relevamiento del autor)