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Número 4 • Octubre 2006

Re vi st a de la A so ci ac n Es pa ño la d e A gr ic ul tu ra d e Co ns er va ci ón /S ue lo s Vi vo s

Agricultura de Conservación Agricultura de Conservación

Efecto de la dosis de fertilizante nitrogenado en la calidad y producción de trigo manejado en SD

La Agricultura de Conservación: una revisión a la rentabilidad energética Manejo de malas hierbas y sistemas de aplicación en Agricultura de Conservación AC y recuperación de suelos ácidos degradados:

aplicación en Ultisoles

Producción sostenible de cultivos forrajeros

bajo SD en Lleida

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Editorial

Europa se preocupa por su suelo

Todos sabemos bien que el suelo es la corteza de nuestro Planeta y el elemento que nos sirve de soporte para vivir.

Técnicamente, es un agregado de minerales y de partículas orgánicas que se ha formado a partir de la acción conjunta del clima, el relieve, los organismos y el hombre a lo largo de miles de años. Aparece pues como resultado de un conjunto de procesos físicos, químicos y biológicos sobre la roca que le da origen.

Aunque no seamos conscientes en cada momento, debemos reflexionar sobre el hecho de que la pervivencia de la Humanidad depende inevitablemente del suelo. La cadena de la vida comienza en él, ya que sin su existencia fértil, no habría plantas ni animales que nos sirvieran de alimento, ni árboles que nos brindaran día tras día el oxígeno que respiramos. Debajo del suelo existen varias capas u horizontes que forman el subsuelo. Internándonos en él, aparecen materias primas indispensables como el gas, el carbón y el petróleo. El mundo como lo conocemos depende del suelo.

Esto que es, a priori, de suma importancia y de fácil entendimiento, no tenía una trasposición a la legislación europea. Hasta la fecha existen Directivas de Aguas y Aire, pero no de suelos.

Aspecto este que se trata indirectamente por múltiples normativas que difuminan y no ponen freno a los principales problemas que lo degradan incesantemente.

Desde el 22 de septiembre, hay un marco para que se vele por la protección del suelo en Europa, la Estrategia de Protección de Suelos (COM(2006) 231 final). Desgraciadamente, nuestro país es uno de los que más necesita esta protección, ya que son frecuentes los procesos de degradación, como son la erosión, el descenso en los contenidos de materia orgánica o la contaminación, entre otros que se identifican en dicha Estrategia. Es por tanto necesario y urgente hacer una labor eficaz en el mantenimiento y mejora de los suelos españoles.

En los próximos dos años, verá la luz la esperada Directiva de Suelos, de la que ya hay propuesta, y a partir de ahí, los Estados Miembros de la UE deberán hacer un trabajo doméstico e identificar las áreas de riesgos asociadas a las amenazas que degradan el recurso suelo.

Las estimaciones hechas por la Comisión Europea nos informan de que el coste global de los fenómenos de degradación de los suelos europeos supera los 350 mil millones de euros para el conjunto de la Sociedad. Es por esto, que las iniciativas que apoyen la agricultura de conservación, que frena y mejora el estado de nuestros suelos de manera eficaz y eficiente, serán muy rentables socialmente. En estos momentos, en España existe una oportunidad única: fomentar las prácticas de agricultura de conservación mediante el nuevo programa de Ayudas Agroambientales (2007-2013).

Tanto en cultivos herbáceos como leñosos, la agricultura de conservación ofrece soluciones aplicables a la gran mayoría de zonas y cultivos de nuestro país.

Desde estas líneas, ofrecemos nuestra Asociación a las Administraciones Públicas, tanto la Central como las Autonómicas, para colaborar en el desarrollo de medidas a favor de la agricultura de conservación, técnicas que han sido reconocidas mundialmente, y también a nivel español, como beneficiosas para remediar estos graves problemas mencionados y que tienen cada vez mayor aceptación en el sector agrario.

Desde el 22 de septiembre hay un marco para que se vele por la protección del suelo en Europa.

Desgraciadamente, nuestro país es

uno de los que más necesita esta

protección, ya que son frecuentes

los procesos de degradación, como

son la erosión, el descenso en los

contenidos de materia orgánica, la

contaminación, etc.

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Clase IV

Editorial (3) Noticias (6) Asociaciones (12) Reportaje

Ignacio Eseberri, un ejemplo de Agricultura de Conservación en Aragón (14)

Técnica

La Agricultura de Conservación: una revisión a la rentabilidad energética (18)

Manejo de malas hierbas y sistemas de aplicación en Agricultura de Conservación (26)

Investigación

AC y recuperación de suelos ácidos degradados:

aplicación en Ultisoles (30)

Efecto de la dosis de fertilizante nitrogenado en la calidad/producción de trigo manejado en SD (34) Conyza Canadensis: una mala hierba ante la que hay que estar muy atentos (38)

Producción sostenible de cultivos forrajeros bajo siembra directa en Lleida (40)

Empresas (46)

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NO

La Agricultura de Conservación se presenta como una ayuda eficaz para remediar la mayoría de los problemas identificados por la Comisión Europea, como son la erosión, la pérdida de materia orgánica, la compactación, etc.

El pasado 22 de septiembre, la Co- misión Europea aprobó la Estrate- gia Temática de Protección del Suelo (COM(2006) 231 final). Nuestra Aso- ciación, a través de la Federación Eu- ropea de Agricultura de Conservación (ECAF), ha participado activamente en su elaboración.

Se trata de la primera vez que la Co- misión ha abordado específicamente el tema de la protección de suelos por lo que el documento presenta un enfoque amplio y descriptivo. Esta estrategia fija el marco de actuación y otras ac- ciones necesarias para una adecuada protección del suelo, de una propuesta de Directiva Marco sobre Protección del Suelo del Parlamento Europeo y del Consejo y de la Valoración del Impacto que tendría la aplicación de dicha Di- rectiva y en el que se incluye un análisis económico, social y medioambiental.

Las directrices que conforman esta propuesta se basan en lo siguiente:

Prevención: los Estados Miembros deben asegurar el uso sostenible del sue- lo y deberán afrontar medidas correc- toras para aquellos casos en los que el suelo soportase un uso que disminuyera sus funciones.

Identificación del problema: Cada país de la Unión Europea deberá iden- tificar las áreas con riesgo. Algunos de

los procesos de degradación de los sue- los son debidos a fenómenos naturales, pero en muchos casos se llevan a altas cotas debido a la acción del hombre.

Los que se tratan en la estrategia son los siguientes:

Erosión: se considera que la erosión hídrica afecta a 115 millones de hectá- reas de suelo y la eólica a unas 42 millo- nes de hectáreas, el 12% de la superficie comunitaria. La región mediterránea, en especial España, es la más afectada por este grave proceso.

Descenso en los contenidos de ma- teria orgánica: la materia orgánica es un constituyente clave del suelo a la par que fuente de energía y alimento para los organismos que en él viven. El 45%

de los suelos europeos, que tiene bajo o muy bajo contenido de materia orgá- nica (entre un 0 y un 2% de Carbono orgánico).

Compactación: este deterioro proce- de de la presión mecánica que se ejerce sobre el suelo. Tiene su origen por el la- boreo excesivo y el paso de maquinaria pesada o en condiciones inadecuadas.

Las áreas de riesgo se estiman en torno al 36% de los subsuelos.

Salinización: es la acumulación de sales solubles en el perfil. Sobre todo, las de sodio, magnesio y calcio. Afecta a 3,8 millones de hectáreas. En España,

el valle del Ebro es la zona más afec- tada.

Deslizamiento de tierras: sucede en suelos susceptibles a la erosión, con arcilla en profundidad y en pendiente.

Un factor clave es que suelen estar sin uso agrario y en zonas con precipita- ciones abundantes. No existen datos de esta afección hasta la fecha.

Contaminación: se han estimado en medio millón las hectáreas en toda Europa que necesitan remedio, ya que la contaminación que sufren obsta- culiza las funciones del suelo. Además hay otros tres millones potenciales. Las aguas superficiales y profundas se ven afectadas seriamente por este proceso, que ha llegado a dejar sin suministro de agua potable a poblaciones en diversos puntos de la geografía española.

Sellado: se define como el cubri- miento permanente del suelo, como por ejemplo con carreteras. Es la única amenaza intencionada. Afecta al 9%

del suelo europeo e interrumpe flujos de agua y energía y conlleva una irreversi- ble pérdida de fertilidad.

Descenso de la biodiversidad: esta pérdida es genética, de especies, eco- sistemas y funciones. Está íntimamente relacionada con las anteriores.

Medidas: Los Estados Miembro de- berán adoptar un Programa Nacional para la valoración del riesgo asociado a las áreas identificadas con problemas.

Se estima que la aprobación de la Directiva por el Parlamento y el Conse- jo podría necesitar unos 2 años.

Para más información, visite:

http://www.aeac-sv.org/html/

novedades.html

La Comisión Europea aprueba la Estrategia Temática de Protección del Suelo

Tabla 1. Costes económicos que supone para la Sociedad europea la degradación del suelo

PROBLEMA COSTE (en miles de Meuros)

Erosión Entre 0,7 y 14

Descenso de materia orgánica Entre 3,4 y 5,6

Compactación No se puede estimar

Salinización Entre 158 y 321

Deslizamientos Hasta 1,2 por evento

Contaminación Entre 2,4 y 17,3

Descenso en la biodiversidad No se puede estimar

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La idea que sustenta el proyecto es la de eliminar el labo- reo y dejar el suelo protegido con los rastrojos y otros restos vegetales. “En lugar de quemar los residuos de los cultivos tras las cosechas o enterrar en el suelo la biomasa al arar, todo se deja en su lugar como cubierta del terreno”, asegu- ra Antonio López Piñeiro, uno de los expertos del proyecto.

Siguiendo estas directrices, se incrementa el contenido de carbono orgánico en la superficie del suelo y se mitigan en más de un 10% las emisiones de CO2 provocadas por la agri- cultura.

La implantación de esta técnica aportaría unos efectos positivos como son la menor degradación de los suelos, la re- ducción del consumo de energías fósiles, y una notable dismi- nución del efecto invernadero por el aumento de la fijación del carbono. Además, según explica López Piñeiro, gracias a esta alternativa de agricultura sostenible, aumentaría la biodiversidad y se reduciría la filtración de contaminantes a las aguas subterráneas. Mientras la estrategia de produc- ción tradicional se basó en modificar los factores ambientales para que la planta pudiera expresar su máximo potencial de rendimiento, “la siembra directa pretende mantener al mí- nimo la modificación del ambiente, tratando de adaptar la planta y las tecnologías a cada ambiente particular”.

Los resultados experimentales obtenidos hasta el momen- to permiten asegurar que estas nuevas técnicas son viables en Extremadura, y que su rentabilidad es superior a la agricultu- ra convencional a partir del tercer año de su implantación. A juicio de López Piñeiro, las conclusiones tras diferentes prue- bas de cultivos, demuestran que la siembra directa ha sido capaz de recuperar un suelo inicialmente degradado, poco idóneo para el cultivo en regadío: “se observa un incremento de hasta un 60% en los porcentajes de humedad de los suelos con siembra directa con respecto a los de laboreo convencio- nal”. Esto se puede traducir en un importante ahorro cara a la aportación final de agua, apunta el investigador.

Un equipo de expertos de la Universidad de Extremadura (UEx) ha desarrollado una línea de investigación en nuevos sistemas de producción agrícola, alternativa a los métodos tradicionales, la denominada agricultura de conservación: Siembra Directa.

Expertos de la Universidad de Extremadura investigan nuevos sistemas de

producción agrícola

AEAC-SV

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NO

Según las previsiones del departa- mento de medio ambiente de CC.OO., todo apunta a que con respecto al año base (1990 para el CO2, CH4 y N2O, 1995 para los gases fluorados), en el año 2005 se produjo un aumento de emisiones del 52,88 %.

Según el Protocolo de Kioto, Espa- ña tiene el compromiso de limitar la media de las emisiones netas anuales de gases de efecto invernadero para el periodo 2008-2012, a las emisiones contabilizadas en el año base, aumen- tadas en un 15%. Según las previsio- nes, en el año 2005, España se coloca- ría cerca de los 38 puntos por encima de los límites permitidos.

Uno de los principales sectores que ha influido en este incremento fue el hidroeléctrico, debido fundamental- mente, según el Ministerio de Medio Ambiente, a causas excepcionales, no recurrentes, como la pertinaz sequía que tuvo lugar el pasado año, que re- dujo en un 40% la producción hidro- eléctrica respecto al año 2004. Este sector fue el responsable del 78,4% del

total de las emisiones, destacando acti- vidades como la generación de electri- cidad y el transporte por carretera con una participación del 30% y del 28%

respectivamente dentro de las emisio- nes del sector energético.

Respecto a las emisiones corres- pondientes al sector agrario, en el año 2005 constituyeron el 11% sobre el total, que si bien no fue un porcenta- je tan elevado como el de los sectores anteriormente mencionados, si supuso que se situara como la tercera activi- dad en emisiones en España.

En este grupo se engloban tanto la agricultura como la ganadería, siendo responsables de emisiones de CO2 a través de prácticas de quema de rastro- jos o de la utilización de maquinaria en las labores, emisiones de CH4, prin- cipalmente en la ganadería motivados por la fermentación entérica y por los sistemas de manejo de estiércol, y emi- siones de N2O, por la utilización de abonados, lixiviación y escorrentía.

El Plan Nacional de Asignación de derechos de emisión asume que a tra-

vés de actividades que actúen como su- mideros de carbono, se podrán reducir las emisiones en un 2%, atribuyéndose aproximadamente la mitad a activida- des relacionadas con la gestión de tie- rras agrícolas. La Agricultura de Con- servación es una alternativa que puede contribuir a conseguir este objetivo, debido fundamentalmente a la dismi- nución de la intensidad de laboreo y a los procesos de fijación de carbono en el suelo motivados por el aumento de la materia orgánica.

Así lo ha entendido el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, incluyendo prácticas como la siembra directa, el laboreo de conservación y el establecimiento de cubiertas vegetales en cultivos arbóreos, dentro de los usos de los terrenos agrícolas, como activi- dades sumidero del carbono.

El pasado 27 de abril, con motivo de la constitución de la Mesa de Diálogo Social sobre Cambio Climático, tuvo lugar en la sede del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la presentación del Informe de Emisiones Verificadas correspondiente a 2005 por parte del Secretario General para la Prevención de la Contaminación y del Cambio Climático, Arturo Gonzalo Aizpiri.

Se ha presentado en Madrid el Informe de

Emisiones Verificadas para el año 2005

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Según las previsiones del departa- mento de medio ambiente de CC.OO., todo apunta a que con respecto al año base (1990 para el CO2, CH4 y N2O, 1995 para los gases fluorados), en el año 2005 se produjo un aumento de emisiones del 52,88 %.

Según el Protocolo de Kioto, Espa- ña tiene el compromiso de limitar la media de las emisiones netas anuales de gases de efecto invernadero para el periodo 2008-2012, a las emisiones contabilizadas en el año base, aumen- tadas en un 15%. Según las previsio- nes, en el año 2005, España se coloca- ría cerca de los 38 puntos por encima de los límites permitidos.

Uno de los principales sectores que ha influido en este incremento fue el hidroeléctrico, debido fundamental- mente, según el Ministerio de Medio Ambiente, a causas excepcionales, no recurrentes, como la pertinaz sequía que tuvo lugar el pasado año, que re- dujo en un 40% la producción hidro- eléctrica respecto al año 2004. Este sector fue el responsable del 78,4% del

total de las emisiones, destacando acti- vidades como la generación de electri- cidad y el transporte por carretera con una participación del 30% y del 28%

respectivamente dentro de las emisio- nes del sector energético.

Respecto a las emisiones corres- pondientes al sector agrario, en el año 2005 constituyeron el 11% sobre el total, que si bien no fue un porcenta- je tan elevado como el de los sectores anteriormente mencionados, si supuso que se situara como la tercera activi- dad en emisiones en España.

En este grupo se engloban tanto la agricultura como la ganadería, siendo responsables de emisiones de CO2 a través de prácticas de quema de rastro- jos o de la utilización de maquinaria en las labores, emisiones de CH4, prin- cipalmente en la ganadería motivados por la fermentación entérica y por los sistemas de manejo de estiércol, y emi- siones de N2O, por la utilización de abonados, lixiviación y escorrentía.

El Plan Nacional de Asignación de derechos de emisión asume que a tra-

vés de actividades que actúen como su- mideros de carbono, se podrán reducir las emisiones en un 2%, atribuyéndose aproximadamente la mitad a activida- des relacionadas con la gestión de tie- rras agrícolas. La Agricultura de Con- servación es una alternativa que puede contribuir a conseguir este objetivo, debido fundamentalmente a la dismi- nución de la intensidad de laboreo y a los procesos de fijación de carbono en el suelo motivados por el aumento de la materia orgánica.

Así lo ha entendido el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, incluyendo prácticas como la siembra directa, el laboreo de conservación y el establecimiento de cubiertas vegetales en cultivos arbóreos, dentro de los usos de los terrenos agrícolas, como activi- dades sumidero del carbono.

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NO

Un estudio norteamericano avisa del peligro del avance de la erosión a nivel mundial

El último trabajo del Doctor Pimentel, de la Universidad de Cornell (EE.UU.), pone de manifiesto el grave problema que es la erosión a nivel mundial. El suelo agrí- cola del estado de Indiana se pierde actualmente a un ritmo entre 10 y 40 veces la velocidad que se repone y esto es una norma común en los suelos agrícolas de todo el mundo.

La erosión del suelo provocada por la práctica de la agricultu- ra no es solo un grave problema medioambiental, sino que es una seria amenaza para el suministro de alimentos y la salud humana en el futuro. Las perspectivas de una mayor demanda de tierras culti- vadas por las necesidades alimen- tarias y bioenergéticas tienden a agravar aún más este problema.

Según el profesor Pimentel, au- tor del estudio, la erosión del sue- lo provocada por la agricultura, siendo con gran diferencia el prin- cipal problema medioambiental, está siendo ignorado por los polí- ticos debido a que se trata de un proceso lento y continuo del que

apenas se trata en los medios.

Algunos de los preocupantes da- tos que nos ofrece este informe son:

- En EEUU se pierde suelo agrí- cola a un ritmo 10 veces mayor que la tasa de reposición. En China e India entre 30 y 40 veces.

- El impacto económico mundial derivado de la erosión se estima en más de 330.000 millones de euros al año.

- Como resultado de la erosión de los últimos 40 años, el 30% de las tierras cultivables se han vuelto improductivas.

- Un 60% del suelo lavado acaba en ríos, pantanos y lagos, aumen- tando el riesgo de inundaciones en caso de lluvias torrenciales e incre-

mentándose el riesgo de contami- nación.

- La erosión disminuye la capaci- dad del suelo de almacenar agua y le hace perder nutrientes y materia orgánica, deteriorando la capacidad de mantenimiento de la biodiversi- dad.

- La erosión produce pérdidas de agua, nutrientes, materia orgánica y biodiversidad, lo que afecta negati- vamente a los ecosistemas.

- La erosión, cuando es debida al viento, produce contaminación del aire.

Más información en: http://

w w w.news.cor nel l.edu /sto - r ie s / M a r c h 0 6 / s oi l .e r o s ion . threat.ssl.html

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¿Qué hacer con el suelo agrícola?: arar o no arar, una cuestión clave para el futuro

Después de llevar ocho años como Presidente de la Asociación Segoviana de Laboreo de Conservación y haber hablado con muchas personas sobre la Siembra Directa, haber escuchado muchas opiniones, incluso he oído dar muchas veces consejos sobre lo que se debe o no se debe hacer con el suelo agrícola, manifiesto que mi experiencia ya me va aportando ideas y conceptos más o menos claros sobre este tema, aunque siempre he pensado que en agricultura lo que se hace en un suelo de una zona, que va muy bien, lo mismo en otra zona no va tan bien. Y esto sí que ha sido mi “máxima”

sobre este asunto.

Cada agricultor, según las técnicas de cultivo que emplee para su explo- tación, según la climatología de la zona, la pluviometría, las caracterís- ticas del suelo, debe decidir el manejo más adecuado para obtener siempre la mayor rentabilidad y con el míni- mo coste tanto para él como para la sociedad, que también le paga en for- ma de ayudas y subvenciones.

El suelo agrícola es el patrimonio del agricultor. Según tratemos ese patrimonio, haremos que aumente o disminuya su valor. De ese patrimo- nio depende la alimentación de la hu- manidad. Vamos a tratar bien ese pa- trimonio para que nuestros herederos reciban una herencia que les permita vivir decentemente como agriculto- res y que los frutos que salgan de ese SUELO sean en calidad y en canti- dad suficientes para alimentar bien a toda la humanidad.

El abuso o el mal uso del arado so- bre el suelo agrícola, facilita la deser- tificación de ese SUELO. Hace que la vida que existe y debe existir en ese suelo agrícola, desaparezca por muerte y falta de alimento.

Un suelo es agrícola, capaz de producir plantas, cuando tiene vida y tiene microorganismos que viven en él. Un suelo no es agrícola, no pro- duce plantas, cuando no tiene vida, está completamente mineralizado, o es un desierto.

La erosión, tanto eólica (del vien- to), como hídrica (por la lluvia), es muy fácil que se produzca cuando el suelo está muy arado. Los suelos agrícolas cubiertos de restos vege- tales muertos y rastrojos, soportan muy bien los efectos negativos de las fuertes lluvias y de los fuertes vientos.

Cuando el suelo agrícola está muy arado, muy labrado, (muy normal todavía en gran parte de España), las erosiones producidas arrastran las partículas mejores del suelo agrícola, las más finas, a los lugares más fáci- les, los más bajos, a los cauces de los arroyos y ríos.

Esas tierras que tanto el agua como el viento, arrastran provo- cando las erosiones, son las mejores partículas del suelo, las más finas, las más productivas, las que son capaces de retener mejor los elementos nutri- tivos para las plantas. Sin embargo la erosión nos deja las partículas grue- sas, arenas, gravas, cantos que no son capaces de formar agregados y por lo tanto no producen plantas.

De todo lo anterior podemos sacar conclusiones. Los suelos que pueden ser fácilmente erosionables, no de- ben ser arados, en ellos se emplearán técnicas de manejo adecuadas para J. Antonio García Gómez (1)

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evitar esas erosiones, hacer que ese patrimonio adquiera un valor supe- rior y facilitar que nuestros herederos también aumenten el patrimonio.

Hoy día con la maquinaria agríco- la existente en el mercado, es muy fá- cil dar labores al suelo en momentos inoportunos, labores muy agresivas para el suelo y eso provoca pérdida de la materia orgánica, también pro- voca muerte de los seres que viven en el suelo, por lo tanto mineralización y desertificación. Dos acciones con- trarias a la formación de un suelo agrícola.

Tirar piedras a nuestro propio tejado

Hace unos años, una Asociación de cazadores de la provincia de Se- govia, publicó un artículo en el que se manifestaban en contra de la Agri- cultura de Conservación, la Siembra Directa, porque se empleaban herbi- cidas para eliminar las malas hierbas en presiembra de los cultivos, en vez del arado de vertedera como normal- mente se hacía siempre en agricultu- ra tradicional. Cuando leí ese artícu- lo, observé que, a veces, los humanos tiramos piedras a nuestro tejado, y espero que esos señores cazadores que, guiados o aconsejados por no sé quién, ya tengan la información adecuada y sepan que el no laboreo del suelo agrícola aumenta la fauna y microfauna de ese suelo. Lógicamen- te también aumentará la vida que se desarrolla sobre él, ya que al estar cubierto de restos vegetales muertos y no arar, se facilita la protección, cría y desarrollo de todas las especies ci- negéticas.

Volviendo al concepto inicial sobre si arar o no arar y escribiendo este ar- tículo desde la provincia de Segovia, con una pluviometría de 400 litros anuales, y a veces muy mal distribui- dos, creo que cualquier laboreo que se dé al suelo puede ser negativo.

El laboreo facilita la evaporación del agua en el suelo. Si el agua es un factor de producción, y si es muy es- caso, como en Segovia, ¿No estare-

mos perdiendo producción a la vez que aumentamos los gastos, cada vez que demos una labor al suelo?

En otras zonas donde la pluviome- tría sea alta, como les pasa a nuestros vecinos del Norte, la humedad y la cobertura del suelo, pueden originar problemas para el nacimiento de los cultivos, y en algún caso podrá ser conveniente arar lo suficiente para conseguir un perfecto nacimiento de los cultivos.

Por lo tanto cada agricultor, de- pendiendo de la pluviometría que haya en su zona, el sistema de explo- tación que emplee, y las técnicas de cultivo que desarrolle, debe decidir qué hacer en sus suelos agrícolas. Pero todas esas técnicas deben ir encami-

nadas a enriquecer el patrimonio que es el suelo agrícola, reducir costes y aumentar la rentabilidad para poder seguir siendo agricultor.

Si tratamos nuestro patrimonio –el suelo agrícola– de forma correc- ta, aumentaremos el que heredamos y ayudaremos a los que nos siguen –nuestros herederos– a seguir en esa línea y la humanidad lo agradecerá.

Las lombrices y el resto de ento- mofauna del suelo, son los encarga- dos de arar ese suelo, oxigenándole,

enriqueciéndolo... Vamos a alimentar las lombrices y ellas, gratuitamente, nos ararán el suelo, lo enriquecerán en humus, harán buenos agregados y tendremos suelos que producirán más y con mucho menor gasto.

Cuando el suelo agrícola es poco profundo por tener una “Suela de labor” resultado de muchos años ha- ciendo laboreo tradicional siempre con los mismos aperos, o tiene una capa impermeable que ni las raíces de las plantas, ni el agua atraviesan, puede ser conveniente dar una labor adecuada. Esas capas las podemos romper con un arado de laboreo vertical –subsolador-, y siempre que esta labor se de con el suelo en bue- nas condiciones para conseguir el

objetivo que es facilitar que las raí- ces de las plantas y el agua puedan atravesar esa zona impermeable y así mejorar la calidad y la profundidad de ese suelo agrícola.

1. Presidente de la ASOCIACIÓN SEGOVIANA DE LABOREO DE CONSERVACIÓN. Domicilio social:

C/ Larga nº 13 2º B. 40004 SEGO- VIA. Teléfono 620862277

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La explotación de Ignacio Eseberri se ubica principal- mente en la localidad aragonesa de Tauste, aunque tam- bién cultiva terrenos en Castiliscar y otras zonas de las Cinco Villas. El terreno con el que se encuentra es funda- mentalmente arcilloso, con problemas de compactación y estructura, así como con problemas al entrar al campo en terreno que aguanta la humedad, terrones al labrar, etc.

Se inició en la Agricultura de Conservación hace más de cinco años, empezando en algunas parcelas como for- ma de sembrar en temporada. Viendo los buenos resulta- dos obtenidos, ha ido ampliando la siembra directa a más parcelas, siendo ahora la práctica habitual en toda su ex- plotación.

Lo primero que nos comenta Eseberri es que antes de comenzar con la Agricultura de Conservación es necesario ver las condiciones que tenemos en el campo, ya que la Siembra Directa no es entrar a sembrar y vale, hace falta mucha observación y resolver las compactaciones que ten- ga el terreno. Por ello, antes de empezar con esta práctica puede ser necesario hacer algún pase de subsolador en zo- nas donde se haya desestructurado mucho el terreno.

AC.- ¿Qué prefiere, Siembra Directa o mínimo la- boreo con algún pase vertical?

Ignacio Eseberri.- Siembra directa sin duda. Las rotaciones de cultivo son la solución a los problemas de compactación, las raíces trabajan el suelo, sin que sean ne- cesarias labores, excepto en los casos extremos de pisadas de maquinaria pesada o pase de ganado en húmedo.

AC.- ¿Qué nos puede decir sobre las rotaciones de cultivos?

Ignacio Eseberri.- Después de alfalfa, lo que mejor va es cereal de invierno, no se necesita levantar la alfalfa,

sólo matarla en octubre, para después sembrar el cereal.

Gracias a las raíces del cereal al llegar el verano se esponja el terreno, el cereal no es muy exigente en cuanto a des- compactación, se implanta con relativa facilidad y después las raíces estructuran el suelo.

He probado otras rotaciones después de alfalfa: el pergo (Brassica) resultó bien, aunque no tanto como el cereal de invierno, el maíz no va bien después de la alfalfa, porque el campo suele estar pisado por la maquinaria. Después del cereal, veza, o veza mas avena, que se le puede quitar un

Ignacio Eseberri: “la Siembra Directa te engancha a la agricultura, te hace más profesional y te da calidad de vida”

Miembro de la Asociación Aragonesa de Agricultura de Conservación, AGRACON, Ignacio Eseberri es uno de los agricultores profesionales más concienciados y combativos a la hora de defender los beneficios de las técnicas de Agricultura de Conservación en España. Traemos a nuestra revista, a modo de entrevista, la experiencia de este agricultor que ve en la Siembra Directa no sólo una vía de ahorro de costes, sino una experiencia vital que te engancha a la agricultura, te hace más profesional y mejora enormemente tu calidad de vida.

Ignacio Eseberri en su explotación.

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corte y después maíz, para volver a cereal de invierno. La veza deja poco residuo pero trabaja muy bien el suelo.

A la veza más avena, se le pueden sacar dos cortes, en el primer corte predomina la avena, en el segundo la veza rebrota y la avena no, pero la avena ya ha cumplido su función estructurante. La vicia villosa rebrota mejor que la veza normal y estoy probando con esta variedad. El núme- ro de cortes depende del año, de cómo venga el tiempo, si no se pueden sacar dos cortes antes de poner maíz se dejan los restos como cubierta para el maíz.

En hortícolas he puesto puerro sobre rastrojo de cereal y va bien, solo que después es necesario aporcar, y eliminas el residuo. Como quedó sin residuo, pasé el láser y puse avena como cubierta, (cuando se queda el campo desnudo, es necesario al año siguiente poner otro cultivo que deje el suelo con residuo) y después de la avena, maíz. También he puesto brócoli, después he puesto guisante sobre los restos del brócoli. He intentado maíz después de cebada, pero el tiempo se echa encima, así que voy a probar con sorgo. Sí que va muy bien el maíz después de raigrás.

En secano, hago leguminosa (guisante de grano) y ce- real de invierno, en terrenos frescos. En terrenos secativos hago año y vez de trigo duro, barbecho tradicional y reti- rada obligatoria donde pongo semillado.

El trigo duro lo estoy poniendo menos, tal como está la PAC, y viendo los rendimientos que le saco, me he deci- dido por la avena y el centeno, cultivos que se han puesto aquí desde siempre y han ido bien. El trigo blando saca más rendimiento, soporta mejor las sequías y al final en trigo duro si venia mal año apenas sacabas nada.

AC.- ¿Ha puesto cubiertas vegetales solo como cubierta?

Ignacio Eseberri.- Si le puedo sacar a la cubierta rendimiento mejor. Procuro adaptar cultivos de cubierta que se les pueda sacar un corte y después sembrar otro cul-

tivo, como en el caso del brócoli.Si tengo un suelo desnudo, siempre procuro que no se quede así, y pongo cultivo cu- bierta. El suelo bajo el residuo está más granuloso y húme- do, los microorganismos trabajan la estructura. En trigos que hay en campos vecinos en laboreo tradicional, como el canal acaban de abrirlo para los riegos, los campos es- tán mermados, pero mis campos cubiertos de residuo han aguantado perfectamente este periodo sin aguas.

Si voy a poner cultivo cubierta, me dejo semilla mía, o bien uso semilla por ejemplo de guisante para pienso, que paso por la seleccionadora para limpiarla, a no ser que pongas raigrás, entonces ya tiene que ser certificado por- que no hay de otro.

AC.- ¿Usa esparcidor de tamo?

Ignacio Eseberri.- No, no tengo. El maíz lo dejo sin picar, para riego a pie, es mejor porque no se va el residuo al final de la parcela. En cereal, cuando hay mucho resi- duo, retraso la siembra de guisante para evitar las alelopa- tías, sin embargo, en maíz donde mejor va es en la carrera de la cosechadora, donde deja el tamo, y la dificultad de la siembra la resuelvo profundizando más con la sembrado- ra. La veza en cambio no sale bien sobre la carrera, o nace y muere, aunque no tengo, lo mejor en este caso es tener un esparcidor de granzas. He buscado otras soluciones para evitar que muera la veza, como adaptar la máquina para que retire el tamo.

AC.- ¿Considera que existe ahorro de agua?

Ignacio Eseberri.- Con los turnos de riego, es com- plicado hacer una valoración, sería necesario hacer un es- tudio, pero sí se comprueba que aguantan mejor el turno de riegos. Eso sí, cuando se riega, en riego a pie, tarda más en regarse los campos con residuo, con lo cual, existe más infiltración y aguantan mejor entre turnos, pero evaluar el

Cultivo de maíz sobre rastrojo de trigo.

(16)

consumo que se hace sin residuo, comparado con el que se hace con residuo, no lo tengo comprobado. Sí he compro- bado que trigos que he sembrado en seco, han podido na- cer con la humedad que tenía el campo, sin el residuo esto no hubiera sido posible, porque el campo hubiera estado seco, tal como les ha ocurrido en laboreo tradicional.

AC.- ¿Y qué nos puede comentar de la compactación?

Ignacio Eseberri.- Si haces siembra directa, hay que tener presente que cuantos menos pases hagas con ma- quinaria pesada mejor, al cosechar procuras no meter el remolque con muchas toneladas, salir a cargar fuera del campo, no hacer rodadas, no compactar y si no hay más remedio, trabajar la zona de rodadas, no el campo entero.

O en caso de haber entrado el ganado con humedad, en zonas que son comunales, y el ganado tiene libre acceso durante la época y si deja el campo desnudo de residuo y pisado, ahí no infiltra el agua de lluvia, por lo que paso una labor vertical de unos centímetros. Si el ganado ha entrado en seco y deja residuo, no es necesario este pase.

AC.- ¿Cómo se plantea el abonado en su ex- plotación?

Ignacio Eseberri.- Si hay mucho resto vegetal del año anterior pongo purines esparcidos en abanico o abo- nado con algo más de dosis para ayudar a la descomposi- ción, 30 ó 40 unidades fertilizantes más de nitrógeno (esto depende de si va a llover) en secano. Por lo general utili-

zo una pequeña dosis de abonado estárter en la línea de siembra y después una cobertera, así simplifico la labor del abonado.

AC.- ¿Y sobre los herbicidas, resistencias y plagas?

Ignacio Eseberri.- He observado mejor resultado aplicando el herbicida más concentrado, cambiando la bo- quilla y aplicando la misma dosis por hectárea que acon- seja el fabricante, pero diluida en menos agua. La materia activa no escurre en la hoja y actúa más eficazmente. En cuanto a resistencias, las que peor mueren son las ontinas (Salsola) quedan paradas pero no acaban de morir.

Por otro lado, las enfermedades fúngicas tienen más incidencia y hay que estar alerta para aplicar fungicidas cuando sea necesario, esto en regadío, en secano apenas hago tratamientos. Y en cuanto a babosas, suelo aplicar en línea un tratamiento preventivo

AC.- Por último, ¿por qué cree que fracasan algu- nos agricultores que se inician en estas técnicas conservacionistas?

Ignacio Eseberri.- Es que he visto verdaderas barba- ridades. Si vas a practicar Siembra Directa, lo primero es no estropear el campo, no compactar con pases de maqui- naria y descompactar las zonas en las que no las hayamos podido evitar. La siembra funcionará bien en condiciones normales, pero no en condiciones extremas.

Después es primordial una buena siembra, hay que de- jar bien cubierta la semilla, si hay mucho rastrojo, profun- dizar más con la máquina, calibrarla bien, si un día no se puede, no se puede, no intentar sembrar si no lo permi- ten las condiciones. El suelo debe estar en tempero, seco no, pero tampoco húmedo. Si no hay más remedio que sembrar en seco, regar después. Las lluvias las aprovechas mucho mejor con la Siembra Directa y a nada que llueva es suficiente para sembrar. Prefiero lluvias someras a riego, porque al regar tarda bastante en secar para tempero y se enfría la tierra.

El terreno si es liso mejor, ahí se adaptarán bien todas las máquinas, si hay piedras ya no todas funcionan igual.

Es primordial calibrar bien la máquina, creo que muchas veces el fracaso empieza por ahí. Además, independiente- mente de las rotaciones que se hagan, es importante apli- car el herbicida en buena época, evitar que semillen las malas hierbas, aunque se tengan que hacer dos pases.

Me gustaría añadir que la Siembra Directa es bonita, te engancha a la agricultura, aparte de la rentabilidad, que es lo que más suele inclinar a los agricultores a practicarla, es la calidad de vida, por varios motivos, uno la profesio- nalidad que adquieres, la inquietud hacia nuevas técnicas, experimentar con cultivos y lo fundamental, la calidad de vida para dedicar tiempo a otras cuestiones personales.

Para Eseberri el terreno tiene que estar totalmente cubierto de rastrojos.

(17)
(18)

TÉCNICA

1.- Fundamentos del análisis energético.

Comenzó a desarrollarse a comienzos de los años 70 a con- secuencia de la crisis energética que surgió al elevarse sustan- cialmente los precios del crudo. Los países dependientes del mismo comenzaron a tomarse en serio la necesidad de desarro- llar sistemas de aprovechamiento energético de otras fuentes, concretamente de las llamadas energías renovables, así como de reducir la dependencia del crudo que, por otro lado, es una energía contaminante y no renovable.

Por aquella época los sistemas de laboreo de conservación tomaron auge en las agriculturas de los países industrializados al reducirse los costes de producción, el consumo energético y preservar el suelo contra la erosión.

La metodología que se utiliza en la actualidad para llevar a cabo el análisis energético es la sugerida en 1974 por la Fe- deración Internacional de Institutos para Estudios Avanzados (IFIAS) donde no se establecen diferencias entre calidades de las distintas fuentes de energía como es el caso del método esta- blecido por Odum.

El método IFIAS consta de los siguientes pasos (2): 1. Establecer los límites del proceso objeto de análisis.

2. Identificar los factores involucrados en el proceso.

3. Asignar la energía específica a cada factor.

4. Multiplicar la energía específica por las cantidades reque- ridas por cada factor.

5. Identificar y cuantificar el producto final. Establecer cri- terios para asignar el consumo asociado al producto principal y a los subproductos.

6. Relacionar la energía contenida en un producto con la requerida para su obtención o con la producción.

Uno de los inconvenientes de este método es la unificación de criterios para asignar una cantidad de energía a cada fac- tor de producción. La falta de datos que existen al respecto en España obliga a llevar a cabo estimaciones basadas en las obte- nidas en otros países cuyas circunstancias tecnológicas difieren de las nuestras.

Otro de los inconvenientes surge del hecho de no tener en cuenta las diferentes calidades de energía, si es o no renovable, contaminante o limpia, etc.

2.- Magnitudes resultantes del análisis energético.

La energía requerida para la obtención de un bien se rela- ciona con alguna sus características de aprovechamiento me- diante diferentes magnitudes (1):

1. Relación energética (RE) definida como la energía que proporciona el bien conseguido con respecto a la energía re- querida para su obtención. Es por lo tanto una magnitud adi- mensional y se utiliza principalmente cuando dicho bien se des- tina a la generación de energía. Un ejemplo de ello lo tenemos en la producción de biomasa o biocombustibles.

2. Ganancia Neta de Energía (GNE). Es una variante de la anterior definida como la diferencia entre la energía proporcio-

La Agricultura de Conservación: una revisión a la rentabilidad energética

El análisis energético es un modo de evaluación de las cantidades de energía asociadas a los factores implicados en los procesos de producción de un bien o servicio. Su campo de aplicación es muy amplio y permite buscar estrategias para el uso eficiente de la misma, estando directamente vinculado a la actividad económica y al medioambiente

(1)

. Se analiza aquí su aplicación a la Agricultura de Conservación.

José Luis Hernanz Martos (1)

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19

AEAC-SV

nada por un bien y la requerida para su obtención.

3. Productividad Energética (PE). Es la relación entre la cantidad producida de un bien medida en unidades de masa y la energía requerida para su obtención.

Todas estas magnitudes dependen de cada cultivo, clima, lugar, etc., así como de los diferentes procesos considerados.

Sirven principalmente para comparar, desde el punto de vista energético, diferentes formas de producción. En el caso que nos ocupa se realiza el análisis energético con diferentes sistemas de manejo del suelo para la producción de un determinado cultivo.

3.- Energía asociada a los factores de producción.

Por la forma en la que interviene en un proceso productivo debemos considerar dos tipos de energía, la de utilización di- recta y indirecta.

3.1.-Energía de uso directo.

Es la que procede principalmente de los productos derivados del petróleo. La reacción de combustión de los mismos con el oxígeno del aire libera una cantidad de calor que puede ser uti- lizada directamente, caso de los secaderos, o transformada en energía mecánica en los motores de combustión interna. Hoy día el combustible más utilizado es el gasóleo, ya que su consu- mo representa más del 80% del empleado en las explotaciones agrícolas. Asimismo, se pueden aprovechar otros combustibles, tales como metanol, etanol, gases derivados del petróleo y los que proceden del aceite de las plantas oleaginosas (colza y gi- rasol), los cuales están siendo utilizados en los motores Diesel convenientemente modificados. Se considera también energía de uso directo la procedente de las centrales eléctricas que a su vez puede ser de origen térmico, hidráulico o nuclear. Los valores que se dan en la Tabla 1 incluyen el poder calorífico y la energía consumida en producción y transporte (2). En la Tabla TABLA 1. ENERGÍA ASOCIADA A LOS PRINCIPALES FACTORES DE PRODUCCIÓN

Combustibles Fertilizantes

Gasolina 42,32 MJ* L-1 Nitrógeno 76,6 KJ*kg-1UF

Gasoil 47,78 ,, Fósforo 15,9 ,,

GLP 32,25 ,, Potasio 12,7 ,,

Gas Natural 49,45 MJ* m-3 Restos de cosecha 1,0 KJ*kg-1

Electricidad 12,00 MJ*(kW-h)-1

Semillas

Equipos Mecánicos Trigo 12,6 KJ*kg-1

Tractor 13,05 KJ*kg-1*h-1 Cebada 13,9 ,,

Arado vertedera 82,6 ,, Maíz 100,0 ,,

Chisel 67,5 ,, Veza 10,0 ,,

Cultivador 60,0 ,, Girasol 4,0 ,,

Grada de discos 70,4 ,, Colza 200,0 ,,

Rastra 60,9 ,,

Fresadora 70,5 ,, Herbicidas:

Sembradora chorrillo 81,2 ,, MCPA 130,0 KJ*kg-1MA

Sembradora chorrillo de SD 110,0 ,, Atrazina 190,0 ,,

Sembradora de precisión 87,0 ,, Glifosato 450,0 ,,

Pulverizador 94,2 ,, Paraquat 458,0 ,,

Abonadora 90,0 ,, Fungicidas:

Cosechadora de cereales 54,0 ,, Ferbam 63,8 ,,

Barra de corte 106,1 ,, Maneb 98,7 ,,

Empacadora 48,4 ,, Captan 114,6 ,,

Picadora de maíz 61,0 ,, Insecticidas:

Carbofuran 452,0 ,,

Metyl parathion 57,8 ,,

Factor Energía Unidad Factor Energía Unidad

(20)

TÉCNICA

2 se dan los valores medios del consumo de combustible para diferentes equipos mecánicos.

3.2.- Energía de uso indirecto.

La segunda incluye toda la energía requerida para la obten- ción de todos los factores que intervienen en un proceso pro- ductivo. Es, por tanto, la requerida para construir y mantener los equipos mecánicos, infraestructuras y productos fungibles necesarios para la obtención de cada factor de producción.

Dentro del tema que nos ocupa consideramos las siguientes:

3.2.1.- Fabricación y mantenimiento de los equi- pos mecánicos.

Incluye la energía consumida en la producción de las ma- terias primas y en la fabricación de los equipos. Por término medio viene a ser de 87 MJ kg-1 de peso de maquinaria. A esta cantidad hay que añadir un porcentaje relacionado con los ma- teriales utilizados en mantenimiento y reparaciones a lo largo de su vida útil (3). En la Tabla 1 se recogen los valores de la

energía de fabricación y de mantenimiento y reparaciones de los equipos mecánicos más utilizados por unidad de masa y hora de trabajo. La incidencia de este factor en todo el proceso productivo es muy baja, situándose entre el 1% y el 2% de la energía total consumida.

3.2.2.- Fertilizantes.

Los fertilizantes minerales son los factores de producción de mayor demanda energética tanto en su fabricación como en su preparación, envasado y transporte. Entre ellos, destacan los fertilizantes nitrogenados. La producción de amoniaco, a partir del nitrógeno del aire, y de ácido nítrico, exige grandes cantidades de gases licuados del petróleo para reaccionar con el aire a elevadas temperaturas y producir el calor necesario para llevar a cabo tales reacciones. Las estimaciones existentes en la literatura científica presentan una gran variabilidad aun- que la mayor parte de las citas hacen referencia a los valores medios propuestos por Mudahar y Hignett (4), ver Tabla 1. Las necesidades energéticas del fósforo se establecen a partir de la TABLA 2. CONSUMO DE COMBUSTIBLE REQUERIDO POR

DIFERENTES EQUIPOS MECÁNICOS (7,8,9 Y 10).

Laboreo: Siembra:

Arado de vertedera 25 ± 7 Sembradora chorrillo (C) 5 ± 0,5

Chisel brazo curvado 10 ± 2 Sembradora pratenses (SD) 6 ± 1

Descompactador 16 ± 7 Sembradora chorrillo de discos (SD) 8 ± 2

Grada de discos media 7 ± 2 Sembradora chorrillo de rejas (SD) 10 ± 2

Cultivador ligero 8 ± 1 Sembradora monograno (C) 5 ± 1

Vibrocultivador 6 ± 1 Sembradora monograno (SD) 6,5 ± 1

Rastra de púas 5 ± 2 Sembradora monograno en caballones (SD) 7 ± 1,5

Rastra rodante 4 ± 1 Recolección:

Binadora 5 ± 1 Cosechadora de granos y semillas 18 ± 2

Rodillo 4 ± 1 Barra de corte 4 ± 0,5

Fresadora 20 ± 4 Segadora rotativa 5,5 ± 0,5

Equipos Combinados: Segadora acondicionadora 6 ± 1

Laboreo primario, secundario y siembra 24 ± 6 Rastrillo hilerador 3 ± 1

Laboreo secundario y siembra 18 ± 3 Empacadora 6 ± 1

Laboreo en franjas y siembra 10 ± 2 Segadora picadora cargadora (Heno) 25 ± 5

Fertilización: Recogedora picadora cargadora (Maíz) 45 ± 5

Abonadora centrífuga 2 ± 0,5 Cosechadora de remolacha 60 ± 10

Abonadora localizadora 4 ± 1 Posrecolección:

Distribuidor de estiércol 7 ± 2 Picadora de residuos (Sobre Cordones) 6±2 Tratamientos Fitosanitarios:

Pulverizador suspendido 1.5 ± 0,5

Pulverizador arrastrado 3 ± 0,5

Equipo Consumo Equipo Consumo

L/ha L/ha

(21)

reacción de los fosfatos con ácido sulfúrico para obtener ácido fosfórico. El potasio se obtiene de sales potásicas (cloruro po- tásico) que se encuentran en numerosos lugares en estado casi puro y, generalmente, a pocos metros de profundidad. Tanto el fósforo como el potasio requieren entre cuatro y cinco veces menos energía que el nitrógeno.

3.2.3.- Semillas.

La energía consumida en la obtención de semillas incluye su producción, selección, limpieza, tratamientos y, en su caso, pildorado, almacenamiento, ensacado y transporte. Obvia- mente, la energía asociada a este factor difiere si es adqui- rida a una empresa productora o si es obtenida en la propia explotación. Los valores que aparecen en la Tabla 1 son los propuestos por Heichel (5).

3.2.4. Fitosanitarios.

La energía asociada a los productos fitosanitarios es la ma- yor de la de todos los factores de producción. No obstante, las cantidades utilizadas son tan pequeñas que en términos absolutos la energía imputable a este concepto apenas incide, en la mayoría de los casos, en un 3% de la energía total consu- mida. Al igual que en los factores anteriores, en dicha energía hay que incluir los procesos de formulación (aceite miscible, granulación, etc.), envasado y transporte. Los valores de la Tabla 1 se han obtenido de Green (6).

3.2.5. Riego.

La energía consumida en el riego depende del sistema uti- lizado, las necesidades hídricas de cada cultivo, altura ma- nométrica y los rendimientos del sistema de impulsión (bom- ba y motor). En su estimación hay que tener en cuenta los materiales y la infraestructura de la instalación, así como los consumos de energía eléctrica o de combustible, según sea el grupo de bombeo empleado. El consumo energético varía en un amplio intervalo entre 3 y 65 GJ/ha (1). La productividad energética de un cultivo de secano se reduce considerable- mente cuando se hace necesaria la aplicación del riego.

4.- Energía consumida y productividad energéti- ca en diferentes sistemas de laboreo.

En este apartado se dan los valores medios estimados de la energía consumida a partir de los factores de producción que intervienen desde la preparación del terreno hasta la recolec- ción. No se han considerado operaciones de transporte y de postrecolección.

Los valores medios de la energía consumida y de la pro- ductividad energética correspondientes a diferentes sistemas de laboreo en distintos países y lugares de España están reco- gidos, respectivamente, en la Tablas 3 y 4. En todos los casos, los sistemas de laboreo de conservación requieren una menor cantidad de energía que el laboreo convencional, siendo, en este último, el mayor consumo de combustible en la prepara- ción del terreno el responsable de esta diferencia. A igualdad

AEAC-SV

(22)

TÉCNICA

del resto de los factores de producción, esta última es tanto ma- yor cuanto mayor es el número de las labores efectuadas.

En la Tabla 3 se aprecia que en los países donde la pluvio- metría no es un factor limitante, como es el caso de los del norte de Europa, el consumo total de energía para cultivos de cerea- les varia entre 13,4 y 17,7 GJ ha-1. Tanto el laboreo mínimo como la siembra directa consumen, prácticamente, la misma cantidad de energía, que es, a su vez, un 10% inferior a la del laboreo convencional. Las diferencias se hacen menores cuanto mayores son las cantidades de fertilizante aportadas, sobre todo los nitrogenados, cuya incidencia en el consumo total supera el 50%. Paralelamente, la productividad energética de los siste- mas de laboreo de conservación es un 3-12% superior a la del laboreo convencional. Sin embargo, con el cultivo de cebada de primavera en Inglaterra se obtienen peores resultados con los sistemas de laboreo de conservación al reducirse considera- blemente las producciones obtenidas (O’Sullivan y Ball, 1982).

Ello se debe a la dificultad de alcanzar un buen establecimiento del cultivo, ya que la siembra se realiza en suelos con un alto

contenido de humedad y con gran cantidad de residuos.

En las zonas semiáridas de América del Norte la energía consumida en la producción de cereales es aproximadamente un 40% inferior a la consumida en Europa. Este tipo de agri- cultura se caracteriza por reducir al mínimo tanto el número de labores realizadas como la cantidad de fertilizante aplicado.

Dado el escaso margen de beneficio, la rentabilidad de estas explotaciones exige grandes superficies de cultivo.

La reducción en el maíz del consumo de energía del laboreo de conservación se sitúa, por término medio, en el 10%, siem- pre y cuando se aplique fertilizante al cultivo pues cuando no es el caso el consumo disminuye en un 20%. Esto es lo que ocurre en algunas zonas de Argentina cuando se cultiva en rotación con soja.

Factores tales como los productos fitosanitarios y los equipos mecánicos tienen una baja incidencia energética, entre ambos no superan el 10%, pero desde el punto de vista económico el coste de utilización de la maquinaria puede repercutir entre el 30 y el 50% del total.

TABLA 3. CONSUMOS DE ENERGÍA Y PRODUCTIVIDADES ENERGÉTICAS EN DIFERENTES PARTES DEL MUNDO

Dinamarca (8)

Cebada Inv. 17,7 16,8 16,5 0,3 0,31 0,33

Suecia (8)

Cebada Inv. 15,8 15,1 15 0,32 0,33 0,33

Inglaterra (11)

Cebada inv. 14,6 13,4 13,4 0,45 0,49 0,51

Cebada prim. 15,2 14 14 0,4 0,37 0,33

Italia (12)

Maíz 32,5 28,9 24,3 0,23 0,24 0,21

Canadá (13)

Trigo tras barbecho 7,73 7,83 8,5 0,37 0,35 0,37

Trigo tras trigo 8,5 8,5 8,3 0,28 0,3 0,3

Guisante tras cereal 4,75 4,57 4,4 0,49 0,56 0,59

Maíz grano 16,4 15,6 15,7 0,56 0,52 0,46

Estados Unidos (14)

Maíz grano 17 16,3 15,4 0,32 0,33 0,35

Argentina (15) Maíz tras soja:

Fertilizado 10,1 - 9,2 0,55 - 0,66

Sin fertilizar 4,5 - 3,6 1,19 - 1,55

Trigo tras maíz:

Fertilizado 9,6 - 9 0,28 - 0,29

Sin fertilizar 4,1 - 3,1 0,6 - 0,57

Consumo de energía (Gj*ha-1) Productividad energética (t*Gj-1)

LC LM SD LC LM SD

(23)

23

AEAC-SV

Los resultados correspondientes a España (Tabla 4) mues- tran un comportamiento similar al de otras áreas geográficas.

Los sistemas de laboreo de conservación en cultivos cerealistas permiten un ahorro energético comprendido entre el 5% y el 15%, mientras que la productividad energética puede incluso superar el 30%.

En Navarra, el comportamiento de los sistemas de laboreo

de conservación ha venido condicionado por las características climatológicas de cada zona donde se han aplicado. En la ári- da, con producciones medias o bajas, las cantidades de energía consumidas están en consonancia con la producción obtenida al objeto de mantener unos niveles mínimos de productividad.

El sistema de siembra directa ha dado producciones entre el 5-10% inferiores a las del laboreo convencional. En la zona in- TABLA 4. CONSUMOS DE ENERGÍA Y

PRODUCTIVIDADES ENERGÉTICAS EN ESPAÑA

Andalucía (Sevilla) (16)

Girasol tras trigo (Tomejil) 4,0 3,1 2,1 0,23 0,35 0,50

Garbanzo tras girasol (Tomejil) 11,6 10,8 9,95 0,06 0,07 0,08

Trigo tras garbanzo (Tomejil) 17,8 16,9 16,2 0,31 0,28 0,32

Castilla-La Mancha (Toledo) (17)

Cebada tras veza (S. Olalla) 13,7 12,9 12,8 0,22 0,24 0,24

Veza tras cebada (S. Olalla) 7,9 6,9 5,6 0,45 0,51 0,60

Madrid (Alcalá de Henares) (18)

Trigo tras barbecho 18 16 16,2 0,26 0,32 0,31

Trigo tras veza 13,0 12,0 12,1 0,19 0,21 0,22

Veza tras trigo 5,6 4,9 5,0 1,36 1,47 1,60

Cebada Inv. (monoc.) 12,2 11,3 11,1 0,24 0,28 0,27

Cebada Prim. (monoc.) 13,1 12,3 12,1 0,20 0,21 0,19

Guisante forrajero 6,5 5,9 6,1 0,67 0,72 0,71

Navarra (19 y 20) (Zona Arida)

Cebada Inv. 8,3 7,3 6,5 0,26 0,27 0,27

(Zona Media)

Cebada lnv. 13,8 12,6 11,7 0,30 0,33 0,39

Trigo lnv. 14,7 12,6 0,38 0,44

Veza (heno) 7,4 5,9 0,50 0,85

(Zona B. Montaña)

Trigo lnv. 17,2 15,1 0,43 0,43

Cebada lnv. 15,8 14,8 0,32 0,32

Colza 22,5 21 0,14 0,17

Galicia (Lugo) (21)

Maíz forrajero 27,3 23,4 0,49 0,53

Cataluña (Lérida) (22)

Cebada Inv,. (Guissona) 13,4 12,0 11,7 0,28 0,33 0,36

Cebada Inv,. (Agramunt) 12,9 11,6 11,2 0,25 0,28 0,34

Aragón (Huesca)

Cebada Inv,. (Candasnos) 12,6 11,4 10,9 0,15 0,14 0,13

Consumo de energía (Gj*ha-1) Productividad energética (t*Gj-1) LC LM SD LC LM SD

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