OMARAMA
Un viaje al paraíso de la onda al otro lado del mundo.
La visita a Omarama está relacionada con mis primeros contactos con la mítica onda a través de Aviasport, una revista francesa que yo absorbía desde mis primeros días volovelísticos, allá por 1 966, revista en la que leí los primeros records de altura, al menos británicos, en Omarama.
Los batía un tal Philip Wills.
Claro que desde entonces hasta hoy ha pasado mucho tiempo, y se supone que algún otro acicate he recibido, para seguir manteniendo el interés, y efectivamente así ha sido. Destacaría la visita que Moneo hizo a New Zealand a una reunión de la FAI con motivo de los Campeonatos de 1 995, los propios campeonatos de 1 995, en los que el equipo francés, al que yo seguía ávidamente, rompió un Nimbus al entrar en un rotor, y el piloto, Gerard Lherm, que era campeón de Francia tuvo que saltar.
El hombre no se arredró lo más mínimo, y como había destrozado el Nimbus 3 pues se subió a un Standard alquilado y logró quedar 5º. ¡Un figura!
No puedo olvidar los primeros records de Terry Delore, ¡sigue batiendolos casi 20 años después!, y por supuesto la presencia del equipo de Nueva Zelanda en el Campeonato Mundial de Lillo, que estaba formado por unos tipos la mar de aguerridos, ruidosos y divertidos, pero que además eran unos buenos competidores.
El que Coque y Yolanda estuvieran a punto de ir al siguiente Campeonato de clase Mundial que se celebraba en Nueva Zelanda, me hizo plantearme seriamente que yo no podía ser menos y que tenía que ir a Nueva Zelanda. Desgraciadamente aquel Campeonato no se celebró y Coque y Yolanda no fueron a Nueva Zelanda.
Sin embargo, yo no perdí las ganas y como tenía problemas para conseguir un mes seguido de vacaciones, decidí que al menos cuando me jubilara yo iría a Nueva Zelanda. Claro, que una vez jubilado, o jubilado parcialmente, que es mi caso, tuve que esperar a que mi compañera del alma, compañera, se jubilara también. Esto se ha conseguido en el año 2011 , por lo que preparé todo para ir en 201 2 a Omarama.
Empecé a contactar con las empresas que se dedican a Australia y Nueva Zelanda, que no son muchas y a escribir a Omarama, donde Gavin Wills (¡de la familia!) mantiene la empresa GlideOmarama, que se dedica fundamentalmente a dar soporte a pilotos de fuera para volar en las ondas de Nueva Zelanda. Por otra parte, en mis visitas a los Alpes había contactado con Gabriel Briffe que es un instructor francés que alterna los Alpes europeos y los Alpes neozelandeses y así podría volar en NZ con alguien conocido. Además como todos sabéis muy bien el español que hablan los franceses me resulta más cómodo que el que hablan los sajones.
En definitiva, a finales de Mayo de 201 2 había contratado un viaje a Nueva Zelanda que empezaba el día 3 de Noviembre en Barajas y acababa el 6 de Diciembre en el mismo aeropuerto, lo que nos daba 5 semanas de viaje que repartiríamos entre 4 semanas de turismo y 1 semana de vuelo en Omarama.
La semana de vuelo serían en realidad 5 vuelos en Omarama, en los que te garantizaban 1 5 horas de vuelo en Duo Discus. El resto del tiempo, lo usaríamos en conocer las dos islas en que está dividida Nueva Zelanda para lo que dispondríamos de un coche que nos permitiría ir dando saltos por los B&B que habíamos reservado desde España.
Lo dicho, salimos de Barajas el día 3 de Noviembre y tras más de 30 horas de avión y escalas en Dubai y Brisbane, llegamos en el B-777 de Emirates, a la ciudad más grande de Nueva Zelanda, que es Auckland.
No os voy a abrumar con los aspectos más turísticos del viaje, solamente deciros que Nueva Zelanda tiene sobre todo unos paisajes muy bonitos, y que es una zona del mundo que está todavía muy vacía. En un país de no llega a 5000000 de habitantes ni a 300000 kilómetros cuadrados, es decir menos de 1 5 hab/Km2 que frente a los 94 hab/Km2 de España, es decir que si a nosotros nos parece que tenemos medio país vacío, os aseguro que allí, especialmente la isla sur, parece que no hay nadie.
En NZ vimos ciudades bonitas, Auckland, Wellington, Queenstown,Invergill, Dunedin (la más Europea), y Christchurch, que es una ciudad muy tocada por los terremotos todavía hoy. Vimos además playas hermosas, volcanes activos, lagos inmensos, glaciares, animalitos raros, ciudades “suizas” fiordos “nórdicos” en fin, un montón de cosas por las que el viaje merece la pena, pese al cansancio del viaje y el precio.
Vista de Wellington y edificio histórico.
Otros edificios históricos de Invergil y Dunedin.
Estación de Dunedin. Christchurch en reconstrucción.
Playa al norte de Bay of Island. Vista aérea Volcan Rotorúa.
Lago Te Anau. Franz Joseph Glacier. (Ampliar para ver tamaño)
Dos albatros volviendo al nido. Pinguino de ojos amarillos.
Los leones marinos son los del fondo. Fiorland. No hace falta definición.
Cuando ya habíamos hecho casi todo el viaje llegamos a Omarama, que es adonde yo quería llegar el domingo día 25 de Noviembre, para empezar a volar el lunes día 26.
La impresión que da Omarama al llegar es un tanto desoladora, pues no es más que una pequeña aldea con menos de 300 (trescientos) habitantes, una gasolinera, una pequeña tienda de comestibles, dos o tres tiendas de souvenirs y algunos negocios hosteleros montados alrededor de la pesca y de forma marginal con el vuelo.
Lo de marginal es muy simple, el campo de Omarama sirve de base casi exclusivamente a la escuela de vuelo en montaña de Gavin Wills, que es estupenda, pero que se reduce a 5 ó 6 biplazas dos remolcadoras fijas y los correspondientes instructores, remolcadores ayudantes, y un par de personas para la administración. En total hablamos de una docena de personas que viven alrededor del vuelo y no todas ocupadas durante todo el año, pues la mayoría solo lo hace entre Noviembre y Abril.
Además de los empleados están los
"cursillistas"; los cursos suelen ser de tantos pilotos como aviones, es decir 6 alumnos 5 días a la semana, a los que se suman algunos pilotos experimentados en el campo que vienen de fuera o algún piloto local, pero por lo que he visto, no más de 1 0 ó 1 2 en total a la semana. Por supuesto, suelen venir con algún acompañante, pero eso supone unas 20 personas a la semana, Evidentemente es poco, pero si tenemos en cuenta el nivel de población, resulta que el campo supone más del 1 0% de la población fija de Omarama, vamos, como si en Lillo hubiera cada semana alrededor del campo 250 personasN
Lo que no es marginal es el campo. Las instalaciones son buenas, bastante recientes y muy bien mantenidas. Dispone de una pista en yerba que mantienen con riego abundante, de unos 1 500x400 metros, tres grandes hangares para veleros, de una muy inteligente distribución, un hangar pequeño para aviones de motor, una estupenda construcción para oficinas, sala de briefing, etcN y alrededor de esto unos 20 ó 30 bungalows comódisimos cerca de la pista, zona de camping, hoteles, y promoción de parcelas para chalets. En general una preciosidad, aunque la sensación es de vacío, que por otra parte es la que da toda la isla del sur.
Lo mejor en estos casos es ver unas cuantas fotos para que os hagáis a la idea.