Nicanor
Parra,
un
ejercicio respiratorio
Alfonso Calderón
Es
ésta
una especiede
collage, o,
másbien,
un"Parra
puesto en mediante
una recolecciónde
opiniones sobreesto
y
aquello —más acercade lo
primero quede lo
segundo.Esparcidas
endia
riosy
revistasde
todas partes,
dichas
al voleo en un café o enla
calle,
enla
Li
brería
Universitaria,
en el camino aChi
llan,
enLos Angeles
(Chile). A
vecesde
pie,
frente
alDepartamento
de
Español
de la
Universidad
de
Chile;
aveces,
du
rante un alto en el camino alsur,
mientras
explicaque,
pasadoslos 80 kilóme
tros
porhora:
"los
mosquitos eluden elimpacto
con el parabrisay
seintroducen
al auto".Si Nicanor
hubiera
titulado
estereportaje,
lo llamaría:
Donde
mis ojoste
vean.Sé
lo
quedigo.
Me
permito agregaraquí,
además,
cabos
sueltosde
conversaciones,
rescatesde
horas
perdidas,
con una clarísima convic ción: en cadaentrevista,
Nicanor
no muestratodo
eljuego;
blufea,
acaparacartas,
esconde un asy lanza
unocho,
por siacaso.
De
pronto,
allí va: unarespuestadefinitiva.
La
sumade
veinte o más respuestasdefinitivas
es este collage.A
su salud.A. C.
¿Cómo
estánlas
relaciones con el pe riodismo?—Si me
hacen
unreportaje,
notengo
otro remedio que ponerme en pose.Los
que
desean
analizar un protóndeben
so meterlo a un chorrode luz. Lo
que se estudia entonces no es elprotón,
sino el comportamientodel
protónbajo los
efectos
del
chorrode
luz.
¿Cuál
estu
métodode
trabajo?
—Siempre
trabajo
con un métodode
hipótesis
múltiples.Eso
se puede aplicara
todo.
En
elamor,
porejemplo,
¿crees que sedaría
una sola respuesta?Seguro
que no.Así
ocurre entodo.
Por
esosoy
enemigode
las
generalidades.Una
pregunta que suele estar ento
do
interrogatorio
que serespete,
perobas
tante
ingenua,
esésta:
¿por qué escribes?—Un
tipo
que empieza a escribirtie
ne que seguirhaciéndolo. Lo
que se per sigue eslograr
una páginatan
perfecta que uno puedadarse
ellujo de dejar de
escribir.Es
un afánde
perfección.Un
cuentode
nuncaacabar;
pero,
advierto: yo nohago literatura. Cuento
mis cosas.Los
poemas son como secreciones glanel quite a
los
girosdel lenguaje
cotidiano,
combinando palabras que suenen más o menosbien,
como nos enseñaban enla
escuela!La
unidadfundamental de la
poesía es el giro
idiomático,
y
nola
palabra. Un
arquitecto,
porejemplo,
notra
baja
conmoléculas,
sino con materiales.Eso
noslleva
de
sopetón al análisis.¿Cómo andan
tus
relaciones conél?
—Creo, con
los
yippies,
que el análisisse
halla
absolutamentedesprestigiado,
y
que sólo
las
proposiciones contradictorias producen resplandores.Ellos
son antipoetas
en acción.Rechazan todo
aquello que estámal,
a partirde los
griegos.Particu
lar,
y
violentamente,
debe desecharse
elespíritu
de
competencia.Los
pájarosja
más compiten:hay
quecantar,
bailar,
disfrutar del
amor. . .Entonces,
la
antipoesía ¿es..?—Sí.
La
vía violenta. . .¿Cómo estamos en el plano
de
las de
finiciones
personales?—Yo
soy
un nihilista complaciente.Te
preguntaba,
másbien,
porla
política.
¿Cómo era en esteterreno tu
generación
o,
silo
quieres,
el grupode
es critores conlos
quetú te
veías?—Políticamente
éramos,
engeneral,
apolíticos;
másexactamente,
izquierdistas
no militantes.En
materiareligiosa,
noéra
mos católicos:la
teología
nostenía
sincuidado,
aunque notanto.
Yo
meincli
naba por
la filosofía
oriental,
lo
que mehacía
sospechosofrente
a mis compañerosmás
íntimos:
Oyarzún
y Millas.
Por
suparte,
Oyarzún
creía enlos
cíclopes,
tal
como
suena,
y
Millas,
a pesarde
su sólida formación
académica,
sedejaba des
lumhrar
por unfilósofo
ambulantede
la
Quinta
Normal,
que afirmaba que elhom
bre
debía
inspirarse
enlos
animalesdo
mésticos en materia
de
modales personales;
del
gallodebía
aprenderla
gallardía,
y del
caballo,
la
caballerosidad.. .Entonces, Nicanor,
eltiempo
cambió. ¿Qué pasa ahora?—Con el
tiempo,
uno se pone viejoy
se agacha alsuelo;
hace
unhoyo
y
cree que va a plantar un rosal.Se
vade
punta
y
cae alhoyo.
. .Hablemos
unpoco,
sitú
lo
quieres,
de
los
parentescosliterarios.
¿Cómo sefueron dando
enti?
¿De quémodo,
con eltiempo,
perdiste el respeto a algunos?—Tanto
Osear
Castro
como yo mostrábamos
unainfluencia
innegable
de,
¿có mo sellama?,
García Lorca.
Sí.
Represen
tábamos
untipo
de
poetasespontáneos,
naturales,
al alcancedel
grueso público.Un
día,
volví aleer
elRomancero Gita
no.Más
concretamente,
puselos
ojos enLa
casadainfiel. Me
di
una palmada enla
cabeza. ¿Qué es esto?Un
hombre
verdadero
no cuenta esas cosas.Y
el santose me vino catre abajo. . .
¿Y
Neruda?
—No
soy
un nerudistaimprovisado.
El
tema
Neruda
me atrae vigorosamentedesde
quetengo
usode
razón;
nohay
día
en que no piense una vez enél,
porlo
menos.Lo
leo
con atención.Sigo
conasombro creciente su
desplazamiento
anual alo largo
del
zodíaco,
lo
analizoy
comparo consigo mismo.Trato
de
aprender lo
que puedo.También
le
he dedica
do
algunas cuartetas...Más
aún:hemos
intercambiado
objetos prácticosy
simbólicos.
Un Whitman
contra unLópez
Ve-larde, Una
cerámicade
Quinchamalí
contra
un poncho araucano.Un
reloj de bol
sillo contra unjardín
de
siemprevivas,
mariposas,
etc.Todo
lo
cualda derecho,
creo
yo,
para considerarme un nerudistafogueado...
Te
propongo algo.Viajemos
alorigen,
sin volvernos
cangrejos,
como pensabaNietzsche,
y
de
allí establezcamos unagenealogía
de
admiraciones.—Bien.
Hay
muchos autores quehe
leí
do
con verdaderavoracidad,
y
con admiración
ilimitada.
Desde
luego,
conside ro que unode
mis antepasados más remotos es
Aristófanes;
enseguida,
hay
que mencionar aLuciano. Los
Sueños,
de Lu
ciano,
meinteresaron
muchísimo en unaépoca,
a pesarde
que,
más quede
unainfluencia,
setrataba
de
una confirmación.En
el planode las
influencias,
ode las
lecturas
atentas,
debo
mencionar una obraque es poco
conocida,
pero que yoleí
con mucho
interés
y
estudié afondo.
Me
refiero a
la
Gesta
Romanorum,
que esunacolección
de
cuentosmedievales,
conservados por
los
monjes,
y
que constituye
la base de
un autor comoBoccacio
ode
una obra comoThe
Canterbury
Tales.
Tal
vez enlos
cuentosde la Gesta Ro
manorum estén
los
primeros gérmenesde
la
novelade
caballería...Resulta
curioso,
Nicanor,
elhecho
de
que
la
Gesta Romanorum
también
haya
entusiasmado a un escritor
tan
distinto
a
ti
comoThomas Mann. Eso
debe
seralgo así como un resultado
de
la
identi
dad
de los
contrarios.Perdón
por sacartedel
asunto,—...Yo
leí
estelibro
algotarde.
En
Inglaterra,
1950,
perotodavía
pesa sobre mí.Después
habría
que mencionarlos
cuentos erráticos
y
cómicosde Chaucer,
traducidos
al castellano porJorge Elliot.
Luego,
siguiendo el ordencronológico,
tendría
que saltardirectamente
aCervan
tes,
suteatro,
y,
naturalmente,
elQui
jote.
En
materia poéticaestricta,
admiro aún a poetas como el
Arcipres
te,
y
alRomancero
y
alPoema
del
Cid.
De
ahí,
salto aQuevedo,
y luego
a un autor
menor,
pero sumamenteim
portante:Gustavo
Adolfo
Bécquer.
Es
to
puede parecer unanovedad,
o unchiste,
o una cana alaire,
pero en realidad
es así.Confidencial
y
sentimental,
en el
buen
sentidode la
palabra.Pasando
ala
literatura
actual,
mimaestro absoluto
ha
sidoKafka. Admiro
en
él
el sentidode
las
proporciones,
al go raramente conseguible.Es
un autorde
atmósferas.Eso
eslo
que cuenta enmi poesía
también.
Mis
mismasformula
ciones carecen
de
relevancia.Es
la
alusión a cierta atmósfera
lo
queles
prestasentido.
Además
se podría predicarde
mí un aspecto
de
su obra:la
oscilaciónentre
lo
trivial
y
lo
trascendente.
En
1968,
medetuve
un mes enPraga
para seguirla
huella
kafkiana,
y
no quedétranquilo
hasta
llegar
a sutumba;
encierto modo puedo
decir
quela desva
lijé,
porque me apropiéde
unos pequeños
candelabros quedejan
allílos
tu
ristas.
Son
unos candelabrospopulares,
muy
baratos,
de
modo que el montodel
robo nofue muy
alto.Ah,
y
el otroKaf
ka de la
mímica,
que esChaplin,
y
quetambién
meinteresa
profundamente.Es
tos
dos
personajes,
y
sobretodo
untercero,
que es el roto chileno.Ese
sujeto
está siempreenseñándome,
y
situ
viera que elegir realmente entre
todos
a mi
maestro,
por cierto me sacaría el sombrero ante este personaje......¿Y no
hay
unhueco
paraWalt
Whitman?
Si
mal norecuerdo,
cuandoescribiste esos
Ejercicios
respiratorios,
que por errata se
transformaron
enEjer
cicios
retóricos,
andabasde la
mano conél...
—Whitman me entusiasmó por un
buen
tiempo.
Cuando
estuve enUSA,
enlos
"lugares".
Me
entregué ala
pasiónde
mirar sus ediciones
y
fotografías.
Sin
embargo,
en miinterior,
sabía que algono
funcionaba.
Un
día,
contemplando una vez más sufotografía,
reparé enlas
graves
barbas. Justo
ahíle
pillé ellado
flaco: Whitman
notenía
humor. Era
unsaco
de
papas.Entonces
mebajé
del
carro.¿Algo más sobre
él
mismo asunto?—Hay oitras
influencias.
Prácticamen
te
nohay
autor que unolea;
nohay
persona con quien sehable,
que,
de
unamanera u
otra,
nolo
influya
a uno.La
influencia
del
interíocutor.
Yo,
porlo
menos,
estoy
siempre abierto a esetipo
de
influencia.
Me
parece que esla
mássana
y
vivificante.Hagamos,
site
parece,
un pocode
historia
personal. ¿Cómofueron
tus
primeros pasos
y
todos
los demás
en el cam politerario?
—Escribí mi primer poema a
los doce
años,
cuando estaba en primerode
Hu
manidades.Y
note
creas que era un poemabreve.
Se
trataba
de
un extensoy
ambicioso poemaépico,
dividido
entres
partes.Parte
primera:Los
indios.
Parte
segunda:Los
españoles.Parte
ter
cera:
Los
chilenos.Como
puede observarse yo seguía ya
las
leyes
de
la dialéc
tica
y
hacía
la
síntesisde
las
contradicciones.
Era
un poema rigurosamente medido y
rimado,
escrito en alejandrinos porla
influencia
del
poemaSeñor,
de
Alejan
dro
Flores,
que por esetiempo
todo
elmundo recitaba.
Sin
embargo,
meinicié
como prosista.
En
1935,
conJorge
Mi
llas,
Carlos Pedraza y
otros compañerosde
adolescencia,
publicamosRevista Nue
va
y
enlos dos
primeros números(no lle
gó altercero)
vienen algunostrabajos
míos en prosa.
El
primero sellamó Ga
ró en el camino.Todo
un señor anticuento.
De
modo quesoy
un prosistafrustra
do.
Luego
derivé hacia la
poesía,
claroque
muy
rápidamente,
porquefuera
de
ese cuento sólo está un
documento muy
estrambótico que publiqué en el segun
do
número.Se
llama El Ángel
(tragedia
novelada)
y
es puroteatro
nudista.Eso
convendría subrayarloahora,
que estáde
moda el
teatro
nudista.Yo
soy
un precursor,
porque enla
introducción
de la
obra sedice: "Todo
el mundodesnudo". Hu
bo
algunos aisladosintentos
prosísticos;
deben
ser una mediadocena
de trabajos,
semicuentos o cuasicuentos.
En
realidad,
el cuento propiamente
tal
yo nolo
concibo.
Como
tampoco
concibola
novela propiamentetal.
Me
interesan
másbien
en su estadode
bocetos,
ode bichos
máso menos
informes;
meinteresa
más un renacuajo que una ranacompleta;
mein
teresa
más elinsecto
a mediocamino,
queel
insecto
perfecto.Tal
vezdebido
a esono
he
persistido en eltrabajo
de la
prosa,
que es más coherente que elpoético;
perode
todos modos,
alrededorde
1950
me puse a
llevar
una especiede
diario,
que no es exactamente undiario,
sino unrevoltijo,
una ensaladarusa,
donde
yo anoto —o anotaba— otodavía
algunas ve cesanoto,
lo
que me pasa porla
cabeza,
lo
que me pareceinteresantón.
Aquello
enque
hay
gato encerrado.Una idea.
Una
ocurrencia.Un
párrafode
unlibro. Un
chiste.
Un
titular
de
prensa.Cualquier
co sa que medice
algo.Con
eltiempo,
através
de
un proceso puramente acumulativo,
sefue formando
allí una especiede
obra extraña que cumple conlas
siguientes
funciones:
es una suertede de
pósito
de
ocurrencias ode
ideas,
que pueden o nodesarrollarse
mástarde.
Me
imagino
quede
allí va a salir alguna vezun
trabajo,
porlo
menos un volumen.Hay
notasde
viaje.Hay
cuadernos sobrelos
viajes aCuba.
Libretas
sobrelas
giras por
la
URSS,
porChina,
porlos Es
tados
Unidos.
Romances,
cartas,
anota-ciones
epistolares,
conflictos personalesy
ultrapersonales, confesiones
extremas,
casipornográficas.
Una
configuraciónmuy
sin gularde
elementos que alo
mejor algunavez pueden
dar
origen a una obralitera
ria.
En
realidad,
estambién
una especiede
depósito,
de
detritus
literario;
perosabemos
muy
bien
que elhidrógeno
tiene
un ciclo
muy
determinado,
de
modo quelo
quehoy
esdetritus,
mañana puede serflor.
Y
viceversa...Vamos
al antipoema.¿Cómo
fueron
recibidos? ¿Qué pasó con
la
primeraim
presión que ellos
dieron?
—El antipoema no es otra cosa que el poema
tradicional
enriquecido conla
savia surrealista —surrealismo criollo o co
mo se
le
quierallamar.
Debe
aún serresuelto
desde
el puntode
vista psicológico
y
socialdel
paísy del
continente a quepertenecemos,
para que pueda serconsiderado como un verdadero
ideal
poético.
Falta
pordemostrar
que elhijo
del
matrimonio
del
día
y de la
noche,
celebrado
en elámbito del
antipoema,
no esuna nueva
forma de
crepúsculo,
sino unnuevo
tipo
de
amanecer poético.Así
comohe
dicho
que misArtefactos
resultan
de la
explosióndel
antipoema,
podría
darse
unadefinición
al revés.De
cir,
porejemplo,
que el antipoema es unconglomerado
de
artefactos a puntode
explotar.
Me
parece que nohas
dicho
nadade
los
Artefactos,
antes.
¿Por
qué nolo di
ces ahora?—Los antipoemas estaban cargados
de
pathos
y
tenían
que reventar.Los
trozos
son como
los fragmentos de
una granada.Salen
endistintas direcciones y
matan alos
tipos
que están por ahí.Pueden
considerarse
"partículas
elementales".¿Qué caracteriza a esas partículas en
Física?
—Su alta velocidad
y
gran capacidadde
energía.Perfectamente
pueden penetrar paredes
de
plomo,
y
no porla
masa,
sino porla
velocidad...¿Los ves como posibilidades
líricas?
¿Con un
hablante
y
todo
lo
demás?
—Los
Artefactos
son parlamentosdra
máticos.
Yo
nosoy
poetalírico,
sinodra
mático.
Guardando
las
distancias,
soy
dramático
en el sentido queShakespeare
y
Cervantes
lo fueron.
Entonces,
¿el tratamiento
del
yo seda
de
una maneradistinta...?
—He ejercido siempre
la
poesía comouna
inmersión
enlas
profundidadesdel
yo.
Este
yo no es el yoindividual,
sino elyo colectivo, naturalmente.
El
yode
que sehabla
enObra
Gruesa
es un yodifuso;
en
último término,
el yode la
especie.Concibo
la
poesía como unestudio,
como una
investigación,
como unailumi
nación
de
algunas zonasoscuras,
de
algunas zonas que no están a
la
vista,
de
este personaje que es
la
especiehumana,
el yo
humano.
No
es el yolírico
con elcual trabaja el poeta
lírico
comúny
corriente;
es un yosicológico,
de
varios pisos,
y
lo
queinteresa
es profundizar,lle
gar al subterráneo. . .Alguna
vezdijiste
quetu
poesía ofrece un enfoque antropológico. ¿Qué quie res
decir
concretamente con eso?—El
hombre
expresado entodos
suspormenores.
No
tan
sólode la
cinturapara arriba, sino también
de la
cintura para abajo...¿Qué poema
te
satisface totalmente? -Posiblemente el poema que gozade
está
bastante
lejos
de
ser poema.Es
undocumento,
una especiede
alarido: elSoliloquio
del
Individuo.
Parece
que porlo
menos una corrientede la
crítica coin cidetambién
con el autor.Es
una cosa que salió no sécómo,
porquehay
un abismo entre ese poemay
todo
el restode
la
obra.El
resto parece una poesía máso menos
calculada;
en cambio elSolilo
quio es una obra
muy
enigmática.No he
qerido repetirlo...
Dicen
que eres"exitista".
—Sí,
los
"fracasistas".
¿Cómo
te
diste
cuentade
quela
poe sía como era concebida no andaba contigo?
—Supe claramente que no era posible seguir perfeccionando el
Máuser
hasta
la
consumación
de
los
siglos.A
propósitode
Máuser,
¿cómo
estás en elterreno
de la
acción?—La
filosofía
yippie,
y
nootra,
me mueve ala
acción.Por
ella yo estaríadispuesto
a cualquier cosa.En
un artefacto
anticipé el problema:"El
pensa miento paralizala
acción".Quiero
ser considerado un precursorde
esta revolu cióninteligente.
No
basta
conla
solay
excelente revolucióndel
estómago,
sino quehay
que abrir paso ala
revolución sexualy
ala
de la
cabeza.¿Cuál
crees que esla
resonanciade
tu
poesía en
las
generaciones recientes?—Una
desintegración
de
la
nebulosa culturalañeja,
o seade
la
nebulosa anterior.
En
esesentido,
mitrabajo
es emi nentemente políticoy
debería
operar en un planomuy
efectivo.Un
antipoema en este sentido no es más quela
puntade
un alfiler quetoca
un globo que está por reventar.Se
renunciadefinitivamente
ala
escalade
valores que nosotroshereda
mosde
nuestros abuelitos.En
este sentido
es que yo puedo ser considerado co mo un poetarevolucionario,
y
con unaR
bien
grande,
y
no conb
larga,
sino con una vbien
corta,
peromuy
aguday
pe netrante.Tus
libros
tienen
títulos
que parecenharto
espontáneos: ¿tienesdificultades
reales en
hallarlos?
Hay
escritores queempiezan por el
título
y
lo
amasandu
rante años.El
libro
entero nuncallega.
—Buscar un
título
es como escribir elmás
largo y
difícil
de
mis poemas.Para
hacerlo,
no opero conla
inteligencia,
co mo operaría parabuscar
unlápiz
perdido,
sino quetrato
de
conseguir un estadode ánimo
propicio para que acudany
se combinenlas
imágenes
poéticas.Mi
libro
Versos
de
Salón
es un ejemplo.Pensé
bautizarlo Nebulosa
1960,
perodeseché
elnombre,
porquele
quedaba grande.Se
ría como ponerleNapoleón
alhijo
de
unalavandera
de
Melipilla.
Sería
unafalta
de
proporción,
y
me parece que elsentido