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Psicologia de la Atención 1 a 80

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Academic year: 2021

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Director: Juan Mayor

Áreas de publicación:

PSICOLOGIA BÁSICA Coordinador: Juan Mayor

PSICOBIOLOGÍA

Coordinador: Carlos Fernández Frias

METODOLOGÍA DE LAS CIÊNCIAS DEL COMPORTAMIENTO Coordinadora: Rosário Martínez

PERSONALIDAD, EVALUACION Y TRATAMIENTO PSICOLÓGICO Coordinador: José António Carrobles

PSICOLOGÍA EVOLUTIVA Y DE LA EDUCACIÓN Coordinador: Jesus Beltrán

PSICOLOGIA SOCIAL Coordinador: José M." Peiró

PSICOLOGIA Y MUNDO ACTUAL Coordinador: Juan Mayor

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publicación, íntegra o parcialmente, por cualquier sistema de recuperación y por cualquier médio, sea mecânico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o por cualquier otro, sin la autorización previa por escrito de Editorial Síntesis, S.A.

© Júlia Garcia Sevilla

© EDITORIAL SÍNTESIS, S.A. Vallehermoso, 34 - 28015 Madrid

Teléf.: (91) 593 20 98 http://www.sintesis.com Depósito legal: M- 26780-1997 ISBN: 84-7738-512-2

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(6)

PRÓLOGO 11

CAPÍTULO 1: DEFINICION Y CONCEPTO 13

1.1. Introducción 13 1.2. Definición y concepto 14 1.2.1. Definición de atención 14 1.2.2. El lugar de la atención en el sistema cognitivo: su relación con

otros procesos cognitivos 15 1.2.3. El proceso atencional. Un ejemplo típico: la respuesta de

orien-tación(RO) 16 1.2.4. Características de la atención 19 1.3. Manifestaciones de la atención 21 1.3.1. Actividad fisiológica 22 1.3.2. Actividad motora 25 1.3.3. Actividad cognitiva 25 1.3.4. Experiência subjetiva 27 1.3.5. Consideraciones últimas 27

1.4. Factores determinantes de la atención 28 1.4.1. Características físicas de los objetos 29 1.4.2. El nivel de activación fisiológica 31 1.4.3. Intereses y expectativas 33 1.4.4. Estados transitórios 34 1.5. Tipos de atención 35

(7)

CAPÍTULO 2: MÉTODOS Y TÉCNICAS DE ESTÚDIO

DE LA ATENCIÓN

41

2.1. Introducción

41

2.2. Medidas de evaluación de la atención

42

2.2.1. Medidas de la actividad psicofisiológica 42

2.2.2. Medidas de la conducta motora 44

2.2.3. Medidas de la actividad cognitiva

45

2.3. La técnica de escucha dicótica

46

2.3.1. La técnica de sombreado 46

2.3.2. Amplitud de memoria dividida 47

2.4. Paradigma de doble tarea 48

2.5. El paradigma de búsqueda visual 50

2.6. El paradigma de set atencional

51

2.6.1. El paradigma depriming 53

2.6.2. El paradigma de costes y benefícios 56

2.7. El paradigma de Stroop

57

2.8. Tareas de vigilância

58

2.9. Otros paradigmas experimentales

59

2.9.1. Vision dicóptica

59

2.9.2. Vision parafoveal 59

2.9.3. La técnica de la senal de stop

60

2.9.4. Tareas de ejecución continua 60

:APÍTULO 3: MODELOS TEÓRICOS Y PERSPECTIVA HISTÓRICA

EN EL ESTÚDIO DE LA ATENCIÓN 63

3.1. Introducción 63

3.2. Primer mentalismo 64

3.3. La Psicologia de la primera mitad dei siglo xx

65

3.4. El nuevo mentalismo de la Psicologia cognitiva 67

3.5. Los modelos de filtro 69

3.5.1. El modelo de Broadbent 69

3.5.2. Críticas ai modelo de Broadbent 72

3.5.3. Críticas a los modelos de filtro 73

3.6. Los modelos de recursos atencionales 75

3.6.1 El modelo de Kahneman 76

3.6.2 Críticas ai modelo de Kahneman 78

3.7. Los modelos de automaticidad

78

3.8. Modelos de control atencional

82

3.9. Aportaciones recientes de las neurociencias y dei conexionismo

83

AJPÍTULO 4: ATENCIÓN SELECTIVA 87

4.1. Introducción 87

4.2. Definición y concepto 88

4.2.1. Dimensiones de la atención selectiva 88

4.2.2. Âmbitos de investigación 89

(8)

4.3. El lugar de la selección 90

4.4. Atención espacial 94

4.4.1. Naturaleza dei foco atencional. Modelos explicativos 94

4.4.2. La importância de los indícios espaciales 97

4.4.3. El desplazamiento de la atención en el espacio visual 101

4.5. Atención y percepción de objetos 102

4.5.1. El modelo de Neisser 103

4.5.2. La Teoria de la integración de rasgos

104

4.6. El procesamiento de la información no atendida 105

4.7. Mecanismos de interferência e inhibitorios de la atención selectiva

109

4.7.1. El papel de los estímulos distractores 109

4.7.2. Mecanismos inhibitorios para el control motor y cognitivo 111

CAPÍTULO 5: ATENCIÓN DIVIDIDA

115

5.1. Introducción 115

5.2. Definición y concepto 115

5.3. Líneas de investigación 116

5.4. El fenómeno de interferência

119

5.4.1. Modelos teóricos

119

5.4.2. Consideraciones últimas

124

5.5. La doble tarea 125

5.5.1. El tema de la asignación de recursos 126

5.6. El papel de la práctica

130

5.6.1. Modelo de destrezas adquiridas de Neisser

132

5.6.2. Modelos de automaticidad

133

CAPÍTULO 6: ATENCIÓN SOSTENIDA

139

6.1. Introducción 139

6.2. Definición y concepto 140

6.2.1. Atención sostenida, alerta y vigilância: precisiones

terminoló-gicas 141

6.2.2. Aspectos intensivos de la atención sostenida: fluctuaciones de

atención y atención sostenida

142

6.3. Desarrollo histórico de los estúdios de vigilância 143

6.4. Factores determinantes en las tareas de vigilância 146

6.4.1. Características psicofísicas de las senales críticas 147

6.4.2. Presencia de un fondo de ruido 147

6.4.3. Ritmo de acontecimientos de fondo 148

6.4.4. Complejidad de la tarea 148

6.4.5. Conocimiento de los resultados dei rendimiento

151

6.4.6. Perdida de sueno

151

6.4.7. Estrés y vigilância 152

6.4.8. Consideraciones últimas 153

(9)

6.5. Teorias de la vigilância 155

6.5.1. Teoria de la activación

155

6.5.2. La Teoria de la detección de senales

156

6.5.3. La Teoria de la expectativa

157

6.5.4. La Teoria de la habituación

158

6.5.5. Otras teorias 159

6.5.6. Consideraciones últimas 159

CAPÍTULO 7: OTRAS DIMENSIONES EN EL ESTÚDIO

DE LA ATENCIÓN

161

7.1. Introducción

161

7.2. Determinantes biológicos de la atención

162

7.2.1. Atención, despertar, vigilia y alerta 163

7.2.2. La respuesta de orientación

164

7.2.3. Atención selectiva 166

7.3. Determinantes evolutivos de la atención

168

7.3.1. Desarrollo evolutivo de la atención

169

7.3.2. Hipótesis explicativas sobre el desarrollo atencional

171

7.4. Disfunciones atencionales 172

7.5. El papel de las diferencias individuales y de grupo

175

7.5.1. Diferencias sexuales y atención

176

7.5.2. Diferencias de edad y atención

176

7.5.3. Diferencias atencionales e inteligência 179

7.5.4. Diferencias atencionales y personalidad

180

7.5.5. Diferencias atencionales y estilos cognitivos

183

CAPÍTULO 8: ATENCIÓN E INTERVENCION PSICOLÓGICA

185

8.1. Introducción 185

8.2. Áreas de intervención psicológica 186

8.2.1. El âmbito de la salud 188

8.2.2. El âmbito escolar 193

8.3. Atención e intervención psicológica 195

8.3.1. Atención y evaluación psicológica 195

8.3.2. Atención y entrenamiento de habilidades atencionales 197

8.3.3. Entrenamiento en técnicas distractivas

199

8.3.4. Técnicas de modificación de conducta 200

CAPÍTULO 9: REFLEXIONES

203

9.1. Multiplicidad de definiciones y falta de acuerdo a la hora de

sistema-tizar el concepto de atención

204

9.2. Algunos problemas en torno a la naturaleza de la atención

205

9.3. Consideraciones últimas 209

(10)

Es un hecho que, en la actualidad, cuando se habla de procesos y actividades psi-cológicas, todo el mundo reconoce la importância de la atención. Sin embargo, ello no se evidencia totalmente en la literatura psicológica, ai menos hasta los últimos anos. Por poner un ejemplo, si echamos un vistazo a los manuales de Psicologia General y/o de Psicologia Básica, nos encontramos con que muy poços incluyen un capítulo destinado a la atención como un proceso o actividad de la misma envergadura que el aprendizaje, la memoria, la percepción, etc. En la mayoría de los casos, se suele incluir como un apartado dei tema de percepción.

Actualmente, las cosas han ido cambiando. Si bien la famosa frase de Titchener de 1908 "... la doctrina de la atención es el nervio de cualquier sistema psicológico com-pleto, y así como la juzguen los hombres, así serán juzgados posteriormente por el tri-bunal de la psicologia" (p. 139) no se llegó a hacer realidad, la psicologia de la aten-ción cobro un nuevo auge con el surgimiento de la Teoria dei Procesamiento de la Información y nos encontramos con que ha ido abriéndose paulatinamente paso. De hecho, la mayor parte de los manuales de Psicologia Cognitiva si incluyen un tema de Atención.

En la actualidad nadie puede negar la importância de la literatura atencional. Algunos números de revistas especializadas le han concedido un gran papel. Un ejem-plo es el n° 1 dei volumen 56 dei Psychological Research, denominado An International Journal of Perception, Cognition and Action, y que está dedicado en su totalidad ai tema de la atención visual selectiva.

También en las útimas décadas la palabra atención no solo comienza a aparecer con cierta relevância en los títulos de revistas especializadas, sino en títulos de textos y manuales. Aun así, comienzan a ser los primeros intentos de un proyecto necesa-rio, que es el de sistematizar conceptualmente todo lo relativo ai campo de la psico-logia de la atención. Eso es lo que vamos a intentar hacer en este libro.

Cuando se me ofreció la oportunidad de elaborar un manual de psicologia de la atención, la idea me pareció un reto de lo más atractivo por la escasa literatura

(11)

siste-mática que hay en este campo. Mientras que ya hay una cierta tradición en la elabo-ración de manuales sobre los restantes procesos psicológicos, este fenómeno no ha tenido lugar hasta ahora con el tema que a nosotros nos ocupa. Quiero manifestar que no ha sido una empresa fácil. Pêro no por ello ha dejado de ser apasionante. Y como siempre ocurre cuando uno se lanza en un proyecto de cierta envergadura, el reto se concretiza con la ayuda y el ânimo de la gente que tiene alrededor. A todos ellos les agradezco enormemente el ânimo y la colaboración brindadas a lo largo dei tiempo destinado a la elaboración dei trabajo. A mi família y a mis compafíeros de área y, muy especialmente a Agustín Romero, a José Manuel Campos y a Lucy Saurín, cuya ayuda en los últimos dias de elaboración dei libro ha sido inestimable.

Finalmente, no quiero dejar de expresar publicamente que este libro comenzó a ser elaborado en los momentos más duros que a la autora le ha tocado vivir perso-nalmente. Esto hará que sea la obra más cercana de cuantas pueda escribir, sobre todo ai recordar el... amor, en definitiva, que una persona moribunda pudo ofrecerle para que la obra llegara a buen puerto. A mi madre, gracias por ello, y por muchas cosas más.

(12)

DEFINICIÓN Y CONCEPTO

1.1. Introducción

Los seres humanos nos adaptamos continuamente ai medio ambiente mediante las conductas y actividades mentales que desarrollamos. Ello se consigue gracias a la actuación conjunta e interactiva de diversos mecanismos, procesos y operaciones: per-cepción, representación, atención, aprendizaje, memoria, inteligência, etc.

Cada uno de estos procesos tiene una función específica y concreta. Por ejemplo, gracias a los procesos perceptivos recibimos información dei medio ambiente y la procesamos para darle una significación concreta; mediante los procesos de memo-ria retenemos nuestras experiências y conocimientos, y somos capaces de evocados bajo ciertas circunstancias; etc. Dentro de este contexto, ^cuál es el papel de la aten-ción?

En términos generales podemos afirmar que cuando los procesos atencionales se ponen en marcha somos más receptivos a los sucesos dei ambiente y desempenamos más eficazmente una actividad o tarea, aunque esta exija esfuerzo. El medio ambien-te se caracambien-teriza por ser generalmenambien-te complejo, puesto que incluye una gran canti-dad de información a la que debemos atender y, en ocasiones, nos exige responder a más de una información de forma simultânea: por ejemplo, mientras la televisión está funcionando, mantenemos una conversación y estamos simultaneamente planchan-do, estudianplanchan-do, o intentado ajustar una pieza dei despertador que se nos ha roto; nos ponemos a estudiar y, si es necesario, nos mantenemos concentrados delante dei libro durante bastante tiempo.

^Cómo conseguimos llevar a cabo todas estas actividades tan diversas ai mismo tiempo? Y, lo que es más interesante, ^qué tienen en común para poder decir que todas ellas se relacionan con una actividad psicológica que denominamos atención? A continuación, vamos a intentar dar respuesta a esta y otras preguntas.

(13)

1.2. Defínición y concepto

7.2.7. Defínición de atención

En términos generales, vamos a definir la atención como un mecanismo que pone en marcha una serie de procesos u operaciones gracias a los cuales, y como ya hemos indicado en la introducción, somos más receptivos a los sucesos dei ambiente y lle-vamos a cabo una gran cantidad de tareas de forma más eficaz. Pêro, ^cuáles son estos procesos o mecanismos de funcionamiento? Los procesos implicados pueden ser de três tipos; a saber:

1) Los procesos selectivos, que se activan cuando el ambiente nos exige dar res-puesta a un solo estímulo o tarea en presencia de otros estímulos o tareas varia-dos y diversos. Por ejemplo, centramos en lo que dice nuestro profesor en cla-se y no en la conversación que paralelamente tiene lugar en el pasillo.

2) Los procesos de distribución, que se ponen en marcha cuando el ambiente nos exige atender a varias cosas a la vez y no, como en el caso anterior, centramos en un único aspecto dei ambiente. Uno de los casos más ejemplificadores de esta situación es la actividad de conducir: mientras vamos conduciendo habla-mos con nuestro acompafiante, mirahabla-mos por el espejo retrovisor para com-probar si alguien quiere adelantarnos, tenemos que controlar el movimiento de los pedales y la palanca de marchas, etc.

3) Los procesos de mantenimiento o sostenimiento de la atención, que se produ-cen cuando tenemos que conprodu-centramos en una tarea durante períodos de tiem-po relativamente amplios. Un ejemplo típico en el que el sujeto ha de estar atento durante mucho tiempo es la actividad desarrollada por un controlador aéreo.

Desde este punto de vista, vamos a definir la atención como el mecanismo impli-cado directamente en la activación y el funcionamiento de los procesos y/u operacio-nes de selección, distribución y mantenimiento de la actividad psicológica.

Para que estos mecanismos atencionales se pongan en marcha, se desarrollen ade-cuadamente y estén sometidos ai control dei sujeto, es necesario que utilicemos deter-minados pasos y/o procedimientos que reciben el nombre de estratégias atencionales.

No todo el mundo tiene la misma capacidad para saber utilizar dichas estratégias de forma adecuada. Hay personas que se concentran mejor que otras, hay quienes se distraen facilmente, a otras personas les cuesta realizar dos actividades ai mismo tiem-po, etc. Este hecho nos lleva a enfatizar un segundo aspecto importante a la hora de definir la atención; a saber, que esta es una habilidad o capacidad que cada persona poseemos, y que existen diferencias individuales en nuestra capacidad para atender. Ahora bien, una de las características más importantes de estas estratégias es que no son innatas, sino aprendidas. Esto es importante de tener en cuenta, no solo porque se pueden modificar y mejorar con la práctica, sino porque posiblemente podamos desarrollar estratégias encaminadas a mejorar el funcionamiento de los distintos meca-nismos de atención, los factores que la mediatizan, así como la forma de controlaria.

(14)

Esta posibilidad de automodificación se conoce con el nombre de metaatención, y las estratégias destinadas a conocer y desarrollar mejor estos componentes se denomi-nan estratégias metaatencionales.

Así pues, nos encontramos con que a la hora de definir la atención existen, ai menos, dos dimensiones:

a) La atención entendida como un mecanismo que activa determinadas opera-ciones o procesos de funcionamiento.

b) La atención como una habilidad que se compone de una serie de estratégias encaminadas a la optimización dei uso de dichos procesos.

Nosotros nos vamos a centrar especialmente en la primera de estas dimensiones, puesto que la obra se enmarca en el contexto de la psicologia básica y experimental. No obstante, en ocasiones retomaremos y analizaremos también la segunda de ellas.

1.2.2. El lugar de la atención en el sistema cognitivo: su relación con otros procesos cognitivos

Hemos indicado anteriormente que la actividad psicológica se caracteriza por el funcionamiento conjunto e interactivo de los distintos mecanismos y procesos entre los cuales se encuentra la atención. Cada uno de ellos tiene una serie de funciones concretas y específicas, y en el apartado anterior hemos mencionado brevemente cua-les son las de los mecanismos atencionacua-les.

Pêro, por otra parte, la atención no funciona de una manera aislada, sino que se relaciona directamente con los restantes procesos psicológicos. Los más estudiados han sido la percepción, la memoria, la inteligência, la motivación y la emoción. La relación que se ha establecido entre atención y cada uno de ellos ha sido muy varia-da. En el caso de la motivación y de la emoción, ambas determinan qué aspectos dei ambiente se atiende de forma prioritária y por lo tanto han sido consideradas como factores determinantes de la atención, tal y como veremos posteriormente.

Con respecto a los procesos cognitivos, el que más estrechamente se ha vincula-do con la atención ha sivincula-do la percepción. La atención se ha concebivincula-do en muchas oca-siones como una propiedad o atributo de la percepción gracias ai cual seleccionamos más eficazmente la información que es relevante para el organismo. Esta propiedad selectiva de la percepción produce dos efectos principales:

1) Que se perciban los objetos con mayor claridad. Esta fue la postura general-mente adoptada por la psicologia científica de finales dei siglo XIX, y aún hoy dia persiste en buena parte de modelos teóricos, sobre todo en el âmbito de la atención visual.

2) Que la experiência perceptiva no se presente de forma desorganizada sino que, ai excluir y seleccionar datos, estos se organicen en términos de fondo y figura.

(15)

Por lo que respecta a la inteligência, ya en 1890 James afirmaba que las personas de mayor capacidad intelectual también tenían una mayor capacidad para prestar aten-ción. Hoy, por el contrario, la postura más general es afirmar que la atención puede ser conceptualizada como un componente estructural de la inteligência. Por ejemplo, la capacidad que un sujeto tiene de reorientar con cierta rapidez su atención y la capaci-dad de atender a más de un estímulo a la vez se consideran componentes importantes de la inteligência. Desde este punto de vista (véase, por ejemplo, Stankov, 1983,1987): 1) Los procesos atencionales no solo seleccionan la información perceptual

entran-te, sino que también intervienen en el procesamiento activo de esta.

2) Atención e inteligência se definen en términos de habilidad para manejar una gran cantidad de información. Carr (1984), por ejemplo, afirma que la atención es un proceso ejecutivo implicado en la selección de metas, la planificación de las secuencias de las operaciones necesarias para alcanzar dichas metas y en la ejecución de esas secuencias.

Consideramos que esta idea es importante de senalar porque el estrecho vínculo que desde el inicio de la psicologia científica ha existido entre atención y percepción ha hecho que la primera haya sido estudiada sobre todo en las primeras fases dei pro-cesamiento, es decir, en el momento de análisis de la información. Pêro volvemos a insistir en la idea de que la atención actua a lo largo de todas las etapas dei procesa-miento.

Este es el punto de vista de las concepciones más actuales de la atención, según las cuales esta actua como un mecanismo vertical que articula los distintos procesos psicológicos y que ejerce una función de control sobre ellos (Tudela, 1992; Roselló y Mir, 1996; Ruiz-Vargas y Botella, 1987). Las funciones específicas más importantes de dicho mecanismo serían las siguientes:

1) Ser más receptivos a los sucesos dei ambiente. 2) Llevar a cabo un adecuado análisis de la realidad.

3) Facilitar la activación y el funcionamiento de otros procesos psicológicos. 4) Ejecutar eficazmente las tareas, sobre todo aquellas que exigen esfuerzo.

1.2.3. El proceso atencional. Un ejemplo típico: la respuesta de orientación (RO) Desde el momento en que los mecanismos atencionales se ponen en marcha, la actividad atencional pasa por três momentos: inicio, mantenimiento y cese.

La fase de inicio, también conocida con el nombre de captación de la atención, tie-ne lugar, o bien cuando se producen ciertos câmbios en la estimulación ambiental, o bien cuando comenzamos la ejecución de una tarea. En el primero de los casos, las propias características de los objetos (color, tamano, novedad; véase apartado 1.4.1) captan involuntariamente nuestra atención, y la manifestación conductual más típica suele ser la orientación de los receptores sensoriales a la fuente de estimulación; en el segundo, según el tipo de habilidades y/o destrezas que demande dicha tarea, se

(16)

activarán unas u otras estratégias atencionales. El estúdio de la fase de captación de la atención ha sido una de las áreas que mayor interés ha suscitado en la investiga-ción psicológica, y de hecho el concepto de orientainvestiga-ción ha sido considerado como una de las propiedades más importantes de la atención (véase, por ejemplo, Ruff, 1990; Sampascual, 1985).

Hay ocasiones en que ciertos objetos captan nuestra atención, pêro inmediata-mente dejamos de atenderlos. Sin embargo, para poder procesar la información que se nos presenta, o para poder desarrollar eficazmente una tarea, la atención ha de permanecer focalizada durante un cierto tiempo. Se considera que el mantenimiento de la atención comienza cuando han transcurrido 4-5 segundos desde que se inicia la fase de captación. La duración de este período de tiempo es, por supuesto, variable. Ahora bien, cuando el período de tiempo es considerablemente amplio, entonces hablamos de atención sostenida.

Finalmente, por mucho tiempo que mantengamos nuestra atención en una infor-mación o en una actividad, llega un momento en que se produce un cese de la atención. Esta fase tiene lugar, como su propio nombre indica, cuando desaparece la atención pres-tada a un objeto, o cuando dejamos de concentramos en la tarea que estábamos desem-pefíando. A nivel perceptivo, una de las manifestaciones más claras de cese de la aten-ción tiene lugar cuando los objetos se presentan en el ambiente de forma repetida. En estos casos, la sensibilidad neural dei organismo disminuye, y se manifiesta una falta de interés para seguir prestando atención ai objeto. A nivel de respuesta, si la tarea ha sido excesivamente larga y hemos mantenido la atención mucho tiempo, uno de los efectos más típicos es la sensación de cansancio y fatiga. Si adernas, la tarea era monótona, la sensación de fatiga va acompanada de la de aburrimiento.

Una de las respuestas atencionales donde mejor se observa la secuenciación dei pro-ceso atencional es la conocida con el nombre de respuesta de orientación. Dicha res-puesta, también conocida con el nombre de conducta de orientación o reflejo de orien-tación (RO) se define como la primera reacción dei organismo ante aquellos estímulos que son nuevos o significativos para él. En estos casos, el organismo presenta un patrón característico de câmbios esqueléticos, hormonales y fisiológicos, llamados en ocasiones componentes de la RO (Martínez-Selva, 1984), tales como orientar el cuerpo hacia la fuente concreta de estimulación -los perros y gatos, por ejemplo, levantan las orejas o dirigen la cabeza-, interrumpir otras posibles acciones que se estén haciendo en ese mis-mo mis-momento, aumentar el tamano de la pupila, la tasa cardíaca se enlentece en un pri-mer momento y justo a continuación se acelera, etc. Dichas manifestaciones siempre son las mismas, es decir, independientes dei tipo de fuente estimular que la suscita. Por ello, se dice que la RO es inespecífica respecto ai tipo de estimulación que la provoca. Sin embargo, la magnitud con que se producen estas manifestaciones, medida a través de la latência y la duración de los distintos componentes de dicha respuesta, puede variar de un caso a otro.

La RO ha sido directamente implicada en diversos procesos psicológicos tales como la percepción y el condicionamiento (véase, por ejemplo, Cousins, 1976; Luria y Homs-kaya, 1970; Lynn, 1966; Maltzman, Langdon, Pendery y Wolff, 1977; Martínez-Selva, 1981; Razran, 1961,1971). Pêro nadie duda que es una respuesta eminentemente aten-cional. ^Cómo ha sido estudiada en el âmbito de la psicologia de la atención?

(17)

La mayoría de los modelos atencionales que han estudiado la RO destacan su carácter exploratório, selectivo y no pasivo. Los primeros modelos han considerado que este tipo de respuesta está directamente relacionada con los procesos de orien-tación que forman parte de los mecanismos selectivos de la atención. Sokolov (1963), por ejemplo, afirma que su función básica es la de aumentar la sensibilidad de los receptores sensoriales, permitiendo así ai organismo ser más receptivo a los câmbios ambientales detectados y concentrarse en aquellos que son más relevantes. Por su parte, Waters y Wright (1979) han elaborado un modelo según el cual la RO tiene dos componentes: un primero que facilita la entrada de la información sensorial y prepa-ra ai organismo paprepa-ra procesar eficazmente dicha información o ponerse en marcha, y un segundo que tiene como objetivo regular la inhibición de respuestas cuando la estimulación que aparece es irrelevante.

Por otra parte, a partir de los anos 70 han surgido diversos modelos que han inten-tado delimitar el papel de la RO en el procesamiento de la información. Por ejemplo, las teorias de recursos atencionales (véase Capítulo 3) postulan que su función bási-ca es evaluar hasta qué punto es pertinente asignar recursos a los estímulos nuevos y/o significativos (Dawson, Filion y Schell, 1989; Õhman, 1979). Según esta hipótesis, el organismo cuenta con una serie de mecanismos preatencionales que detectan y eva-lúan los estímulos de forma automática y sin requerir atención consciente. Ahora bien, si este mecanismo preatencional identifica un estímulo como nuevo o significa-tivo, se produce una "llamada" a los recursos centrales de procesamiento y se inicia la RO. Por su parte, Spinks, Blowers y Shek (1985) postulan incluso que la RO no solo facilita el procesamiento de los estímulos que la suscitan, sino que es capaz de facilitar también el procesamiento de acontecimientos futuros.

Una característica importante de la RO es que presenta un patrón conductual bas-tante sistemático en el que se evidencia con basbas-tante claridad lo que hemos denomi-nado proceso atencional. Pues bien, ^cómo podríamos describir el proceso de inicio, mantenimiento y cese de la RO?

El inicio de la RO viene determinado fundamentalmente, como ya hemos indi-cado, por el carácter de novedad y significación que tiene un estímulo. De hecho, cuan-to más novedoso y/o significativo es un estímulo, más intensa es la RO. También la intensidad es un factor desencadenante de relevância en el desencadenamiento de la RO, y también en este caso, cuanto más intenso es un estímulo, mayor magnitud presenta la RO.

Ahora bien, si un estímulo novedoso, significativo o intenso se presenta repeti-das veces, el efecto inmediato es que tiene lugar una disminución en la intensidad de la RO hasta llegar a su desaparición. Se dice entonces que tiene lugar el fenómeno conocido con el nombre de habituación. Una de las manifestaciones más importan-tes dei fenómeno de habituación es que se produce una disminución de la sensibili-dad neural, lo cual significa que el organismo no deja en realisensibili-dad de seguir proce-sando el estímulo; pêro desde un punto de vista atencional tal vez la característica más importante de la habituación sea que hay una perdida de interés por el estímulo y, por lo tanto, tiende a ignorarse.

Hemos visto qué factores influyen directamente en el desencadenamiento de la RO. Pêro también existen distintas variables que hacen que esta respuesta se mantenga más

(18)

o menos tiempo cuando aparecen los estímulos novedosos y/o significativos y, en con-secuencia, el fenómeno de habituación aparezca antes o después. En concreto:

1) La intensidad del estímulo es un factor importante en el desencadenamiento tanto de la RO como de la habituación, ya que los estímulos intensos produ-cen respuestas de orientación también intensas y, en consecuencia, menos habi-tuación.

2) También la frecuencia de aparición del estímulo es un factor importante. Si un estímulo es novedoso en la medida en que aparece de forma repentina, aque-llos estímulos que se repiten mucho pueden provocar RO intensas pêro tam-bién producen habituación rapidamente.

3) Este mismo fenómeno ocurre si tenemos en cuenta la variable ritmo de apari-ción dei estímulo: cuando los estímulos se presentan en intervalos temporales muy regulares se produce antes el fenómeno de habituación.

Finalmente, hay ocasiones en que, una vez finalizada la RO, pueden producirse dos fenómenos. El primero de ellos se conoce con el nombre de recuperación espon-tânea, y suele producirse cuando de pronto se omite un estímulo que previamente ha estado siendo presentado a intervalos regulares. El segundo de ellos se conoce con el nombre de deshabituación, y tiene lugar cuando aparece la RO como consecuencia de la presentación de otro estímulo, generalmente mucho más intenso que el primero.

1.2.4. Características de la atención

Las características más importantes de la atención son cuatro: tiene una determi-nada amplitud, puede ser más o menos intensa, puede oscilar, y ejerce funciones de control. Veamos en qué consiste cada una de estas propiedades.

Amplitud

Mucha gente piensa que solo puede atender a una cosa cada vez; pêro esta es una reencia errónea. Existe una evidencia clara de que podemos atender ai mismo tiem-po a más de un evento, un proceso de decisión o una respuesta. El concepto de ampli-tud o âmbito de la atención hace, pues, referencia, a:

1) La cantidad de información que el organismo puede atender ai mismo tiempo. Por ejemplo, si presentamos visualmente una serie de 16 letras en un período muy breve de tiempo -tan solo 50 milisegundos-, podemos percibir (atender a) 4 ó 5 letras simultaneamente.

2) El número de tareas que podemos realizar simultaneamente. Incluso en el caso de llevar a cabo una sola tarea, hay veces que la cantidad de procesos impli-cados en ella es muy grande y tenemos que utilizar vários ai mismo tiempo.

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Ha sido muy numerosa la cantidad de investigaciones cuyo interés se ha centra-do en conocer cuál es el âmbito de la atención (véase Capítulo 5). Nosotros no vamos a detenernos ahora en ello. Tan solo queremos indicar que dicho âmbito no es fijo sino variable, y que su tamano depende de diversas variables. Por ejemplo, si tene-mos que realizar diversas actividades ai mismo tiempo, el poder llevarlas todas a cabo de forma eficaz o solo una parte de ellas depende de factores tales como el nivel de dificultad de cada una de las tareas.

Desde este punto de vista, la amplitud de la atención puede verse ampliada con-siderablemente gracias ai papel que ejerce la práctica. Cuando un conductor es inex-perto le cuesta conducir, hablar con su acompanante y oír la radio en el coche ai mis-mo tiempo. Al cabo de un cierto tiempo y de conducir con relativa frecuencia bajo esas circunstancias, podrá desarrollar eficazmente todas las tareas.

• Intensidad

Todos tenemos la experiência de que, aun bajo las mismas circunstancias, unas veces estamos más atentos y otras veces menos. Dicho fenómeno se conoce con el nom-bre de intensidad de la atención o tono atencional. La intensidad se define, pues, como la cantidad de atención que prestamos a un objeto o tarea, y se caracteriza por estar relacionada directamente con el nivel de vigília y alerta de un individuo: cuanto menos despiertos esternos menor es nuestro tono atencional; y por el contrario, cuando esta-mos bajo condiciones de alerta es cuando se intensifica dicho tono.

Un hecho importante es que la intensidad de la atención no siempre es la misma, si-no que puede variar de unas ocasiones a otras. Cuando se producen câmbios de intensi-dad de la atención tiene lugar un fenómeno conocido con el nombre de fluctuaciones de la atención, y en el caso concreto de que se produzca un descenso significativo de dichos niveles décimos que se produce un lapsus de atención. En cualquier caso, el tiempo que puede durar cada fluctuación puede ser variado; desde tan solo unos milisegundos, has-ta horas o incluso dias. Cuando los câmbios de intensidad de la atención son cortos y tran-sitórios reciben el nombre de câmbios fásicos, mientras que cuando son largos y relati-vamente permanentes se les denomina câmbios tónicos.

• Oscilamiento

Una tercera característica de la atención es que cambia u oscila continuamente, ya sea porque tenemos que procesar dos o más fuentes de información, o porque tene-mos que llevar a cabo a dos tareas y se dirige alternativamente de una a otra. Dicho fenómeno se conoce con el nombre de oscilamiento o desplazamiento (shifting) de la atención.

La capacidad para oscilar la atención rapidamente es un tipo de flexibilidad que se manifiesta en situaciones diversas, pêro muy especialmente en las que tenemos que atender a muchas cosas ai mismo tiempo o en aquéllas en que tenemos que reorien-tar nuestra atención porque nos hemos distraído. En este sentido, una línea de

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invés-tigación importante ha sido la de analizar el tiempo empleado en desviar la atención. En capítulos posteriores veremos más detenidamente este aspecto. Ahora tan sólo vamos a indicar que el tiempo de las oscilaciones de la atención puede ser variable.

• Control

Si bien en ocasiones la actividad mental que desarrollamos no va orientada a nin-gún fin específico -en cuyo caso decimos que la atención es libre-, en la mayoría de los casos el sujeto ha de llevar a cabo tareas que le exigen determinadas respuestas y que tienen unos objetivos concretos.

Cuando la atención se pone en marcha y despliega sus mecanismos de funciona-miento de una manera eficiente en función de las demandas del ambiente hablamos de control atencional o atención controlada. A diferencia de la atención libre o no con-trolada, el control atencional exige en la mayoría de los casos un cierto esfuerzo por parte del sujeto para mantenerla.

Es cada vez más numeroso el número de autores que enfatizan que el control es una de las funciones más importantes de la atención (véase, por ejemplo, Baars, 1988; Logan, 1978,1980; Norman y Shallice, 1986; Reason, 1979,1984; Ruiz-Vargas, 1993; Shallice, 1988; Tudela, 1992). Algunos incluso afirman que es la característica que mejor la define, y conceptúan la atención como un mecanismo de control que posee una serie de funciones concretas (véase Cuadro 1.1).

CUADRO 1.1. Aspectos que más directamente se relacionan con el control atencional. • Dirigir la forma en que se orienta la atención.

• Guiar los procesos de exploración y búsqueda. • Aprovechar al máximo los medios de concentración. • Suprimir al máximo las distracciones.

• Inhibir respuestas inapropiadas.

• Mantener la atención, a pesar del cansancio y/o el aburrimiento.

1.3. Manifestaciones de la atención

Como cualquier proceso y/o actividad psicológica, la atención posee una serie de manifestaciones -por ejemplo, solemos mirar aquellos objetos a los que prestamos atención-. Dichas manifestaciones nos permiten hacer inferencias sobre los meca-nismos de funcionamiento de la atención. De ahí la importancia de conocer cuáles son y cómo se producen dichas manifestaciones. Las más importantes son:

1) En primer lugar, la propia actividad generada por el sistema nervioso. Dichas actividades pueden ser internas o externas. Las primeras reciben el nombre de fisiológicas y las segundas motoras.

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2) Un segundo tipo de actividad es el rendimiento que el sujeto muestra en una serie de tareas en las que se supone que típicamente están implicados de for-ma importante los mecanismos atencionales. Las actividades implicadas en este tipo de tareas reciben el nombre de actividades cognitivas.

3) Finalmente, la atención va acompañada en la mayoría de los casos de una expe-riencia subjetiva de que "prestamos atención".

A continuación vamos a centrarnos más detenidamente en cada una de ellas. Para ello, vamos a definirlas, describir cuáles son las más importantes y delimitar cómo se estudian en el contexto de la investigación atencional.

1.3.1. Actividad fisiológica

La cantidad de respuestas del sistema nervioso que se han relacionado directamen-te con el estudio de los procesos adirectamen-tencionales ha sido muy amplia. La mayoría de ellas han sido estudiadas en situaciones en las que aparecen estímulos interesantes o nove-dosos a los cuales el sujeto ha de prestar atención, o en situaciones en las que el sujeto desarrolla tareas que exigen un gran nivel de concentración y esfuerzo mental. En estas situaciones, los mecanismos atencionales se ponen en marcha, y paralelamente el siste-ma nervioso emite una serie de cambios fisiológicos. Estos cambios fisiológicos que se producen a la vez que los procesos atencionales reciben el nombre de correlatos psico-fisiológicos de la atención (véase Cuadro 1.2). Veamos los más importantes.

CUADRO 1.2. Correlatos psicofisiológicos de la atención. • Actividad cortical:

- Actividad electroencefalográfica. - Potenciales evocados.

• A envidad del sistema nervioso periférico: - Actividad electrodérmica.

- Actividad electromiográfica. - Actividad cardiovascular. - Dilatación pupilar.

• Actividad electroencefalográfica

A nivel del sistema nervioso central, las neuronas de la corteza cerebral emiten de forma continua y espontánea una actividad eléctrica de un determinado potencial. Dicha actividad se conoce con el nombre de actividad electroencefalográfica (EEG). Este potencial eléctrico sufre variaciones irregulares que dependen del estado de sue-ño-vigilia en el que se encuentra el individuo, y se analiza en aparatos de registro que

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escriben el potencial eléctrico como una onda sinusoide cuya frecuencia y voltaje puede variar. Cuando un individuo se encuentra despierto y relajado, presenta un tipo de ondas que oscilan de 8 a 10 cps (ciclos por segundo) o herzios, y cuya amplitud oscila entre los 40 y 50 V. Dicha actividad se conoce con el nombre de actividad alfa. Pero cuando se halla especialmente atento se produce una respuesta electroencefa-lográfica conocida con el nombre de patrón de activación o desincronización EEG. Dicha respuesta consiste en la desaparición del ritmo alfa presente hasta ese momen-to, que es sustituido por un ritmo beta más rápido, de 18 a 30 cps y cuya amplitud sobrepasa los 20 uV.

En definitiva, la EEG nos informa fundamentalmente del tono atencional gene-ai de un organismo.

• Potenciales evocados

Además de la actividad continua de las neuronas corticales, éstas emiten otro tipo de actividad eléctrica que se superpone a la EEG espontánea de fondo, y que se pro-duce en situaciones específicas tales como cuando aparece un estímulo o se propro-ducen ambios importantes en la estimulación ambiental. Dicha respuesta se conoce con el nombre de potencial evocado, y también se registra, mediante aparatos sofisticados capaces de diferenciar esta onda de la EEG, como una onda que tiene una determi-nada latencia, amplitud y polaridad. Los potenciales evocados más directamente rela-cionados con la atención son:

- El P100, que representa la activación de las áreas corticales relacionadas con el procesamiento de estímulos visuales.

- El P300, con una latencia entre 250 y 500 milisegundos, que se da en situacio-nes de "espera activa" o incertidumbre respecto a un estímulo de cualquier modalidad sensorial, siempre que el sujeto esté atendiendo e ignore otra infor-mación que se le presente.

- El NI, un potencial cerebral negativo cuya latencia es de 50-150 milisegundos. Este potencial se asocia a características de la estimulación auditiva y a varia-bles personales como es el nivel de activación.

- Finalmente, la Variación Negativa Contingente (VNC) es un potencial lento cuya duración es superior a un segundo. Suele aparecer cuando el sujeto se encuentra en situaciones de espera atenta a la presencia de un estímulo, y está preparado para llevar a cabo determinados movimientos cuando dicho estímulo aparece.

• Actividad electro dérmica

La actividad eléctrica de la piel, también conocida con el nombre de actividad elec-trodérmica (AED), respuesta electro dérmica (RED) o resistencia eléctrica de la piel se define como el conjunto de cambios que sufren las propiedades eléctricas de la piel. Dicha actividad depende a su vez directamente de la acción de las glándulas

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sudorípa-ras que se hallan a lo largo de todo el cuerpo, y que se aglutinan especialmente en las palmas de las manos y pies, lo que hace que éstas sean las zonas más indicadas para registrar la AED.

Los cambios de la actividad eléctrica de la piel pueden ser de dos tipos: tónicos y fási-cos. La actividad tónica hace referencia a los cambios que se producen en el nivel basal durante un período de tiempo determinado. Por su parte, la actividad fásica se define como los cambios breves y pasajeros que tienen lugar en el nivel tónico de la AED. Dicha actividad puede tener lugar, o bien en ausencia de un estímulo -hablamos entonces de respuestas no específicas (RNE; NSR: Non Specific Responses)-, o bien ante la presen-cia de estímulos específicos (un sonido, unas instrucciones, etc.) -en cuyo caso hablamos de respuestas específicas (RED)-.

La actividad electrodérmica es una de las respuestas más empleadas en el estudio de la atención (Flanagan, 1967). Para algunos investigadores es una medida importante de la respuesta de orientación y del proceso de habituación (Maltzman y Raskin, 1965), así como del tono atencional y los estados de alerta (Prokassy y Raskin, 1973), y de los esta-dos de vigilancia (Andreassi, 1966; Surwillo y Quilter, 1965).

• Actividad electromiográfica

La actividad electromiográfica (EMG) se define como la actividad eléctrica desen-cadenada por los músculos cuando éstos se hallan en situaciones de actividad -en cuyo caso se produce una determinada cantidad de despolarizaciones- y reposo.

En el campo de la psicología de la atención, la EMG es considerada como un índi-ce de la actividad mental, en la medida en que aumenta especialmente en aquellas tareas que exigen mayor esfuerzo atencional. Por otra parte, también es un índice del nivel de activación o vigilia de un organismo.

• Tasa cardíaca

También conocida con el nombre de ritmo cardíaco o frecuencia cardíaca (FC) se define como el número de latidos del corazón durante un período de tiempo deter-minado. La tasa cardíaca oscila en condiciones normales y de reposo entre los 60 y 100 latidos, si bien dicho ritmo puede presentar fluctuaciones en cada latido.

Al igual que la actividad electromiográfica, la tasa cardíaca es también un índice del nivel de activación de un organismo y de la atención que se presta a un estímulo. Asimismo, aquellas tareas que exigen atención y esfuerzo pueden llegar a provocar fluctuaciones importantes del ritmo cardíaco.

• Tamaño pupilar

Una característica de la pupila del ojo es que, como resultado de la contracción y relajación de la musculatura del iris, aumenta o disminuye bajo ciertas circunstancias.

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Una de estas circunstancias es el caso de la atención. En efecto, una de las res-puestas atencionales más típicas es la dilatación pupilar. Dicha respuesta tiene lugar cuando aparecen estímulos novedosos o interesantes para el individuo que provocan una orientación hacia dicho estímulo, así como cuando se desarrollan tareas que exi-gen atención y esfuerzo mental.

1.3.2. Actividad motora

Además de la actividad fisiológica, que se caracteriza por no poder ser observa-da y/o mediobserva-da de forma directa, el sistema nervioso también genera un tipo de con-ductas que se conocen con el nombre de concon-ductas motoras y que se caracterizan por poder ser evaluadas y/o medidas de forma directa. Es el caso de los cambios de los giros de cabeza, detener ciertas actividades motoras que se estaban realizando hasta que un estímulo capta nuestra atención, señalizar hacia el objeto o fuente estimular, desarrollar ciertos ajustes posturales, o llevar a cabo ciertos movimientos oculares que se desarrollan cuando se presta atención a un objeto o suceso.

De todas las posibles actividades motoras, la más estudiada ha sido la de los movi-mientos oculares. Tradicionalmente se distingue entre los denominados movimovi-mientos sacádicos, que se definen como movimientos bruscos del globo ocular cuya duración total es aproximadamente de 250 milisegundos -50 milisegundos de fijación ocular, y 200 milisegundos de preparación-, y cuya función principal es la de centrar la fóvea sobre un estímulo, y los movimientos lentos, que se producen cuando seguimos a un objeto en movimiento o mantenemos la línea de visión sobre un objeto estático.

Ambos tipos de movimientos son considerados índices importantes de la aten-ción. Los movimientos lentos, por ejemplo, se registran especialmente cuando se pide al sujeto atender selectivamente a ciertos objetos móviles. Pero tal vez sean los movi-mientos sacádicos los que mayor cantidad de trabajos han suscitado en el campo de la atención. Se considera que este tipo de movimientos desempeña un papel impor-tante en los procesos selectivos de exploración y búsqueda, y se han asociado espe-cialmente -si bien no se han identificado- a las oscilaciones de la atención, esto es, a los cambios de dirección de la atención. Ahora bien, la atención puede oscilar sin que se produzcan movimientos oculares.

1.3.3. Actividad cognitiva

Una actividad cognitiva es aquella que el sujeto desarrolla ante determinadas situaciones problema en las que hay implicados ciertos procesos y o mecanismos psi-cológicos. Dichas situaciones suelen ser conocidas con el nombre de tareas, y la for-ma de medir la actividad cognitiva es a través del rendimiento o producto obtenido en la realización de dicha tarea.

En el caso de los procesos atencionales, son muy numerosas las tareas que se pue-den llevar a cabo para estudiarlos. En el ámbito de la investigación básica, las activi-dades cognitivas consisten en tareas de laboratorio que el sujeto lleva a cabo bajo

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ciertas consignas o instrucciones que se le dan. Algunas de las tareas más utilizadas son las siguientes:

1) Tiempo de reacción. Consiste en responder lo más rápidamente posible ante la presencia de un estímulo.

2) Detección. Consiste en percibir la presencia/ausencia de un estímulo previa-mente indicado.

3) Discriminación. Discriminar significa percibir la diferencia entre un par de estímu-los.

4) Identificación. Se presentan dos o más estímulos y el sujeto ha de decidir si ambos estímulos son iguales en función de un criterio preestablecido (por ejem-plo, si son dibujos, en su significado; si son palabras, en su rima). A veces esta tarea también es conocida con el nombre de tarea de juicios igual-diferente. 5) Recuerdo. Consiste en evocar o recuperar cierta información previamente

aprendida, sin ningún tipo de ayuda o indicios.

6) Reconocimiento. Se presenta una determinada información al sujeto, y éste ha de decidir si dicha información es la misma que ha aprendido y memorizado previamente.

7) Búsqueda. El sujeto ha de reconocer, entre un conjunto amplio de informa-ción, si se incluye aquella que ha aprendido y memorizado previamente. Cuan-do el sujeto lo que ha de hacer es reconocer si, entre el conjunto de informa-ción presentada, alguno de los ítems pertenece a una categoría semántica previamente establecida la tarea de búsqueda se conoce con el nombre de bús-queda categorial.

Como señala De Vega (1984), la imagen prototípica de cualquier investigación cognitiva es la de un sujeto -el sujeto experimental- que espera atentamente la apa-rición de un estímulo y responde apretando un botón o una palanca lo más rápida-mente posible. La mayor parte de estas investigaciones se llevan a cabo mediante apa-ratos eléctricos y electrónicos bastante sofisticados. En el ámbito de la psicología de la atención, dos de los aparatos más utilizados son el taquistoscopio y el ordenador. En la investigación aplicada y en el campo de la intervención psicológica, las tareas cognitivas se elaboran y estandarizan dando lugar a las denominadas pruebas psicomé-tricas o tests psicológicos (véase Capítulo 8).

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1.3.4. Experiencia subjetiva

La mente humana se caracteriza por ser un sistema consciente, por lo que acce-de acce-de forma intuitiva a su propio psiquismo. Ello da lugar a lo que se conoce con el nombre de experiencia subjetiva, la cual se analiza mediante un procedimiento cono-cido con el nombre de autoobservación o introspección. En el caso concreto de los procesos atencionales, casi todas las personas suelen tener la experiencia subjetiva de "prestar atención" cuando éstos se activan y se ponen en marcha.

A nivel perceptivo, dicha experiencia es de claridad de conciencia: los estímulos a los que se atiende son procesados de forma más clara y precisa, de una forma más definida y nítida que aquellos que no son atendidos. Desde este punto de vista, en ocasiones la atención ha sido conceptualizada como sinónimo de "caer en la cuenta" o "percatarse"; y es cierto que gracias a que prestamos atención a las cosas, éstas ingre-san en nuestra consciencia. De hecho, la palabra inglesa mind (mente) se utiliza tam-bién como un verbo relacionado con la atención (p. ej., cuando se dice Peters minds Mary, su traducción es Pedro atiende a María).

Cuando la atención está implicada en la realización de una tarea, la sensación sub-jetiva más frecuente es que nos esforzamos. En el caso concreto de tareas prolonga-das y monótonas, las sensaciones subjetivas más típicas son las de cansancio y abu-rrimiento.

1.3.5. Consideraciones últimas

Conocer las manifestaciones más destacadas de la atención es importante porque su análisis y evaluación nos permiten hacer inferencias acerca del funcionamiento de los mecanismos atencionales. Sin embargo, es importante matizar que las inferencias que en ocasiones se pueden hacer son relativas porque procesos de atención y mani-festaciones de la atención no siempre son sinónimos. En concreto:

1) Si bien los registros psicofisiológicos han sido y son muy utilizados en la inves-tigación psicológica, una de las críticas que se realizan a este tipo de respues-tas es que son indicadores pasivos de cualquier tipo de actividad mental, y no siempre reflejan cambios significativos desde un punto de vista psicológico (Taylor, 1995).

2) La atención como proceso psicológico no siempre tiene unas manifestaciones conductuales claras. En este sentido se suele afirmar que la atención como pro-ceso psicológico y la conducta de atención no siempre van unidas. Desde este punto de vista, se establece una diferenciación entre atención abierta -ligada a las manifestaciones conductuales de la atención- y atención encubierta -inde-pendiente de dichas manifestaciones-.

El ejemplo típico para evidenciar esta afirmación es el de los movimientos ocu-lares: la atención puede cambiarse de un objeto a otro sin que se produzcan movimientos sacádicos; y también pueden producirse movimientos sacádicos sin que la atención cambie su foco de atención.

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3) Los informes introspectivos o subjetivos que un individuo ofrece sobre qué y cómo atiende en un momento determinado no siempre son válidos ni fiables. Una de las razones más importantes de ello es que parte de las inferencias que las personas llevamos a cabo sobre nuestros estados internos se basan en nues-tras expectativas, creencias, etc. Pero posiblemente la razón principal resida en el hecho de que los contenidos de la conciencia o experiencia subjetiva son el producto final del procesamiento llevado a cabo en un momento determi-nado, pero los procesos intermedios subyacentes que posibilitan dicho pro-ducto final no son accesibles a la conciencia. Por ejemplo, una persona es capaz de percatarse del esfuerzo que supone conducir en un día de tráfico intenso por la ciudad. Pero no tiene acceso directo a cada uno de los mecanismos aten-cionales responsables de que ella esté atenta a la información ofrecida por las señales de la calzada, semáforos, guardias urbanos y la persona que va a su lado hablándole.

4) Aunque las alusiones a la experiencia consciente resultan a veces inevitables, la mayoría de los modelos e investigaciones se basan en las variables de res-puesta obtenidas en tareas y situaciones controladas de laboratorio.

En efecto, las tareas cognitivas son las que se han utilizado con mayor frecuencia en el ámbito de la investigación psicológica, porque son las que mejor permi-ten hacer inferencias sobre los mecanismos de funcionamiento de la apermi-tención. Pero también adolecen de problemas de interpretación: puesto que hemos ana-lizado que la atención no funciona de forma aislada sino que está estrechamente relacionada con otros procesos, es importante tener en cuenta que el resultado que se obtiene en las tareas cognitivas está directamente relacionado con el fun-cionamiento de otros procesos psicológicos. En ocasiones es fácil aislar unos de otros, pero no siempre se produce esta circunstancia.

Este problema de la validez de las tareas experimentales es un tema muy dis-cutido actualmente.

1.4. Factores determinantes de la atención

Bajo la acepción de factores determinantes de la atención se incluyen todas aquellas variables o situaciones que influyen directamente sobre el funcionamiento de los meca-nismos atencionales. En unas ocasiones porque hacen que éstos a veces tengan lugar de forma involuntaria; en otras, porque favorecen o entorpecen el funcionamiento de la atención en términos generales. Tradicionalmente se ha establecido una diferenciación entre a) factores determinantes externos, también conocidos con el nombre de factores determinantes exógenos o extrínsecos, relativos a las características de los estímulos; y b) factores determinantes internos, denominados también factores determinantes endó-genos o intrínsecos, que se definen como el conjunto de factores que se relacionan

direc-tamente con el estado de nuestro propio organismo.

Ambos tipos de factores suelen actuar de forma conjunta e interdependiente. En ocasiones, ciertas características de los objetos pueden influir sobre factores motiva-cionales o emomotiva-cionales y, paralelamente, éstos pueden modular en parte los

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prime-ros. Es por ello que nosotros no vamos a seguir una clasificación tan estricta. Desde este punto de vista, los hemos clasificado de la manera siguiente.

1.4.1. Características físicas de los objetos

El efecto que las dimensiones físicas de los objetos tienen sobre la fase de captación y mantenimiento de la atención ha sido uno de los aspectos más estudiados en los tra-bajos iniciales de la literatura atencional que, si bien comenzaron ya a realizarse a fina-les del siglo xix, tuvieron su máximo auge en las primeras décadas del siglo xx (véase, por ejemplo, Brandt, 1945; Dallenbach, 1923a, 1923b; Nixon, 1924,1926; Rudolph, 1947). Estas primeras investigaciones utilizaban técnicas muy sencillas en las que los obser-vadores tenían que mirar una escena -por ejemplo, la página de un periódico- y, o bien describir qué aspectos sobresalían con más claridad, o bien recordar o reconocer cier-tos elemencier-tos. Así pues, las tareas que llevaban a cabo eran fundamentalmente de memoria inmediata; si bien ya en estos momentos también se estudiaban el movimien-to de los ojos y las fijaciones oculares. A partir de esmovimien-tos estudios e investigaciones pos-teriores (Berlyne, 1966; Brown y Gregory, 1968; Butler, 1953), podemos concluir que las dimensiones físicas de los objetos que mejor captan y mantienen nuestra atención son:

1) El tamaño. Normalmente, los objetos de mayor tamaño llaman más la atención. En concreto, el doblar el tamaño aumenta el valor de la atención en, aproxima-damente, un 42-60% y no en un 100%.

2) La posición. La parte superior atrae más; la mitad izquierda más que la mitad derecha. Por lo tanto, la mitad superior izquierda de nuestro campo visual es la zona que antes capta nuestra atención.

3) El color. Los estímulos en color suelen llamar más la atención del sujeto que los que poseen tonos en blanco y negro.

4) La intensidad del estímulo. Cuando los estímulos son muy intensos tienen mayo-res probabilidades de llamar la atención.

5) El movimiento. Los estímulos en movimiento captan antes y mejor la atención que los estímulos inmóviles.

6) La complejidad del estímulo. La complejidad se define como el grado de infor-mación que un estímulo transmite a un organismo. En términos generales, los estímulos complejos captan antes la atención que los no complejos.

7) La relevancia del estímulo. También conocido con el nombre de significación del estímulo, se considera que un estímulo es significativo cuando provoca cambios estimulares importantes para el organismo. Un estímulo puede adquirir un poder significativo a través de varios medios: instrucciones de realizar una respuesta motora ante ese estímulo (Luria, 1974; Maltzman, 1977), proceso de pensamiento (Pendery y Maltzman, 1977), la propia historia del sujeto (Stern, 1972), etc. 8) La novedad del estímulo. La novedad de un estímulo viene definida por el

cam-bio de uno o varios de los atributos que componen un estímulo. El carácter novedoso de un estímulo puede conseguirse de diversas maneras: alterando o

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modificando las dimensiones físicas de un estímulo tales como su intensidad, duración (Kopeke y Pribram, 1966), localización (Gabriel y Ball, 1970), etc. omitiendo la presencia de estímulos esperados (Alien, Hill y Wickens, 1963), alterando el orden de una secuencia de estímulos (Berlyne, 1961) y, muy fun-damentalmente, haciendo que aparezca de forma repentina.

La novedad es considerada uno de los factores determinates más importantes, y ha generado una gran cantidad de investigación y trabajos sobre el tema, entre los que destacan los de Berlyne y sus colaboradores (véase, por ejemplo, Berly-ne, 1960,1961; BerlyBerly-ne, Craw, Salapatek y Lewis, 1963; Berlyne y McDonnel, 1965). A veces no es fácil diferenciarla de otros factores tales como la sorpresa, la incongruencia, el conflicto, la incertidumbre e incluso la complejidad del estí-mulo. Y es que en realidad todos estos factores consiguen su efecto determinan-te sobre la adeterminan-tención a partir de la comparación que el sujeto realiza entre el estí-mulo recibido y los patrones que dicho sujeto tiene almacenados en su sistema de memoria.

Un primer hecho a destacar de estos factores es el efecto relativo que tienen algu-nos de ellos cuando entran en interacción ualgu-nos con otros. Por ejemplo, hemos indicado que el color tiene gran poder de atraer la atención, pero en ocasiones, algunos elementos en blanco y negro, por contrastar con los restantes coloreados, pueden llegar a captar más la atención del sujeto que estos últimos -por ejemplo, el efecto de un anuncio en color se pierde si todos los anuncios son en color, e incluso puede que un anuncio en blanco y negro pueda resaltar como una novedad-. Por otra parte, los efectos del color y del ta-maño también se hallan sujetos a los efectos de la posición. Dember y Warm (1979) de-nominan a este fenómeno de interacción de los rasgos físicos de los objetos con el nom-bre de características comparativas de los estímulos.

Pero un segundo hecho, posiblemente más importante que el anterior, es que algu-nos de los factores analizados anteriormente no pueden ser definidos exclusivamen-te por las propiedades de los estímulos. Algunas caracexclusivamen-terísticas de los objetos exce-den el ámbito de las dimensiones físicas estimulares, y también son importantes aspectos más relacionados con juicios subjetivos que el individuo hace del objeto. Este fenómeno se observa en factores determinantes tales como la novedad, la compleji-dad o la relevancia. En concreto:

1) Los estímulos complejos captan más la atención. Ahora bien, los objetos que son excesivamente complejos no captan tanto la atención como aquellos que sufren ciertas modificaciones con respecto a otros objetos que sí nos son familiares. De hecho, la función que normalmente relaciona la complejidad con la atención tie-ne forma de U invertida; en otras palabras, parece que las personas se sienten atraídas por patrones de complejidad media (Berlyne, 1966; Brown y Gregory, 1968).

2) Los estímulos más novedosos o inusuales atraen más la atención que los fami-liares. Pero esta relación no siempre es tan sencilla, puesto que la concepción de hasta qué punto un objeto es novedoso para un individuo depende, evidente-mente, de la experiencia previa de dicho sujeto.

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En todos estos casos, hay que considerar la novedad y la complejidad en térmi-nos de interacción entre el estímulo y el perceptor.

Una de las respuestas atencionales donde más sistemáticamente se ha analizado el papel determinante que tienen estos factores determinantes ha sido la RO (para una revisión sobre el tema, véase Botella, 1982).

Los estímulos de colores vivos, por ejemplo, provocan RO más intensas que los objetos en color gris. Pero como ya vimos al principio de este capítulo, los factores deter-minantes más importantes de la RO son la intensidad -cuanto más intenso es el estí-mulo, más intensa es también la RO-, la novedad y la relevancia (Berlyne, 1960; Lynn, 1966; Sokolov, 1963b). De todos ellos, la novedad es el factor determinante más impor-tante (véase, por ejemplo, Berlyne, 1961; Gabriel y Ball, 1979; Kimmel, 1960; Koepke y Pribram, 1966; Zimmy y Kienstra, 1967), y su poder elicitador se halla por encima de otros factores estimulares tales como la intensidad del estímulo (Kimmel, 1960) o su nocividad (Zimmy y Kienstra, 1967).

1.4.2. El nivel de activación fisiológica

El factor determinante más importante a nivel fisiológico es el nivel de activación o arousal. En su concepción clásica, el concepto de activación fisiológica o arousal se define como el nivel de receptividad y responsividad que el sistema nervioso posee en un determinado momento ante los estímulos ambientales. Dicha activación se mani-fiesta mediante unos índices o correlatos fisiológicos (véase Capítulo 7), y se expresa desde un punto de vista comportamental en el grado de actividad que tenemos en un momento determinado: desde un nivel muy bajo cuando estamos dormidos, hasta un nivel muy alto cuando estamos realizando un gran esfuerzo o nos hallamos sometidos a una gran excitación.

El arousal se ha relacionado con diversos procesos psicológicos, pero de manera muy especial con los procesos atencionales y emocionales. En el caso que a nosotros nos interesa se ha observado que cuando nos encontramos activados:

a) Poseemos unos niveles altos de atención y somos capaces de concentrarnos mejor.

b) Somos más capaces de dar respuesta a una gran cantidad de información o desempeñar tareas que exigen distintas habilidades.

c) Mantenemos mejor la atención durante períodos de tiempo relativamente amplios.

En otras palabras, que el arousal fisiológico incide directamente sobre los tres ecanismos básicos de la atención. La relación entre el nivel de activación y atención selectiva fue ya establecida en 1959 por Eastbrook, quien afirmó que el arousal pro-duce un estrechamiento del foco de la atención sobre un número cada vez menor de índices de tarea -una concentración intensa sobre unos pocos de los estímulos rele-vantes para la tarea-. Esta hipótesis sigue actualmente vigente. Sin embargo, parece

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que una activación intensa también va unida a una mayor susceptibilidad a la dis-tracción (Broadbent, 1971; Náátánen, 1973), de tal forma que los sujetos afectados por niveles muy altos de activación, que llegan incluso a vivenciar la situación como ansiosa, tienden a dejarse influir por un mayor número de actividades de procesa-miento irrelevantes para la tarea principal que han de desarrollar.

Por otra parte, en aquellas situaciones de gran estrés y arousal en las que se requie-re atender a índices ambientales muy variados para poder tomar decisiones en cada I momento, se produce un deterioro a veces fatal de la conducta. La razón radica en que la actividad atencional del individuo está mermada. En estos casos es preciso que dispongan de un repertorio de rutinas automatizadas que se ejecuten eficazmente sin ] consumir atención (Norman, 1976). Las líneas principales de investigación en este campo han sido las siguientes:

1) Establecer una correlación entre el nivel de activación general del sujeto con la ejecución en tareas atencionales. En un primer momento podemos obser-var cómo la mayoría de nosotros somos más eficaces en la ejecución de una tarea cuando estamos mínimamente activados. Dicha afirmación se basa en la ley de Yerkes-Dodson (1909), según la cual, conforme aumenta el nivel de acti-1 vación de un individuo mejor es el rendimiento, hasta un determinado momen-1 to -denominado punto óptimo, que es distinto para cada sujeto- por encima I del cual cuanto mayor es el nivel de activación peor es la ejecución en la tarea I (véase Figura 1.2). Una variable importante a tener en cuenta es el nivel de I dificultad de la tarea: si la tarea es sencilla, la ejecución es mejor si los niveles I de activación tienden a ser altos; por el contrario, en una tarea compleja, la i ejecución es mejor si el nivel de activación es algo más bajo.

Baja Alta

Activación

Figura 1.2. Rendimiento de una tarea en función del nivel de ^tivacion y de dificultad de la tarea.

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2) Puesto que el nivel de activación del sistema nervioso presenta una variabili-dad a lo largo del día, es lógico plantearse que las tareas atencionales pueden verse alteradas en función de esta variabilidad. Diversos estudios evidencian que los ritmos de ejecución dependen, en parte, de las demandas de la tarea. Desde este punto de vista, se suele hacer una diferenciación entre: a) tareas que requieren un proceso de información, denominadas en ocasiones de eje-cución percepto-motora, y b) y tareas en las que claramente están implicados mecanismos de memoria. Muchas tareas atencionales (tachado, tiempo de reac-ción, etc.) se han asociado con el primer tipo de tareas que, por otra parte, sue-len ir asociadas con el ritmo de la temperatura corporal.

Puesto que la temperatura corporal es un índice del nivel de activación, y el pun-to óptimo de éste varía en función de la dificultad de la tarea, este tipo de tare-as atencionales sencilltare-as deberán realizarse mejor conforme avance el día, al con-trario de las tareas difíciles que exigen carga de memoria. No obstante, los trabajos llevados a cabo no han llegado a conclusiones unánimes sobre el tema. Parece que las tareas atencionales sencillas siguen casi siempre esta pauta que hemos indicado, pero no está claro cómo influye la hora del día en tareas que exigen mayor selectividad y control atencional (Eysenck, 1982).

3) Finalmente, utilizar agentes estresores externos que incrementen el nivel de activación y comparar el rendimiento de la tarea antes y después de la exis-tencia de tales estresores. En estos casos se ha observado que cuando se usan agentes estresores externos, tales como el ruido blanco, shocks, etc., aumenta el grado de activación y, siempre y cuando este nivel se presente en intensida-des moderadas, produce un aumento del nivel de ejecución (Hockey, 1979).

.4.3. Intereses y expectativas

Desde un punto de vista psicológico, los aspectos motivacionales son los que han jugado un papel más importante en la atención voluntaria. Éstos han sido estudiados a través de dos dimensiones básicas: los intereses del sujeto y las expectativas a las que se ve sometido.

En cuanto a los intereses del propio individuo, los estímulos que se hallan dentro del campo de interés de una persona se perciben antes y mejor que aquellos otros que, en igualdad de circunstancias, son neutros para el sujeto.

Pero las expectativas que el sujeto tiene en un momento determinado sobre las características de la información que va a recibir o sobre la tarea que va a llevar a cabo también es un factor importante. Este fenómeno se conoce con el nombre de set mental (mental set o Einstellung), y de forma más específica con el nombre de set aten-cional. Éste ha sido un tema muy estudiado en el ámbito de la atención, desde los ini-cios de la psicología científica. Los efectos principales de tener expectativas son:

a) Facilitar el proceso exploratorio al reducir su ámbito al de lo esperable. b) Reducir las alternativas de interpretación.

Referencias

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