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La Psicología de la primera mitad del siglo

In document Psicologia de la Atención 1 a 80 (página 62-64)

MODELOS TEÓRICOS Y PERSPECTIVA HISTÓRICA EN EL ESTUDIO DE LA ATENCIÓN

3.3. La Psicología de la primera mitad del siglo

Durante la primera década del siglo XX comenzaron a surgir en la psicología una serie de cambios importantes. En primer lugar, la mayor parte de las corrientes sur- gidas a finales del siglo XIX desaparecieron de la esfera psicológica o fueron modifi- cadas y superadas por sus propios continuadores. Pero el hito más importante fue el surgimiento de una nueva corriente psicológica en Norteamérica, el conductismo, que supuso darle un giro de ciento ochenta grados a la hasta entonces psicología menta- lista. En 1913 Watson publicó su famoso Manifiesto Conductista, en el que definía a la psicología como una rama objetiva y experimental de las ciencias naturales cuyo objeto de estudio dejaba de ser la mente para pasar a ser, sólo y estrictamente, la con- ducta directamente observable, medible y cuantificable.

A partir de estos momentos, la psicología pasó a ser fundamentalmente conduc- tista, aunque no toda ella. La situación general era la siguiente: en la segunda y ter- cera décadas del siglo el conductismo era la corriente predominante de la psicología, si bien convivió con otra corriente, también muy importante desde un punto de vista histórico, que paralelamente se estaba desarrollando en Europa y que seguía siendo mentalista: la Psicología de la Gestalt. Simultáneamente, y de forma totalmente inde- pendiente, en Rusia se estaba desarrollando una psicología cuyas raíces intelectuales eran el materialismo histórico y dialéctico por un lado, y la tradición fisiológica de la propia reflexología rusa por otro. ¿Cómo abordaron cada una de estas corrientes el estudio de la atención?

El conductismo desterró de su objeto de estudio el concepto de atención, por con- siderarlo totalmente mentalista, y porque entenderla como un proceso que actúa selec- tivamente y a voluntad del sujeto era difícil de encajar dentro de su esquema paradig- mático. El concepto de atención no era, pues, necesario. Ahora bien, sería un error afirmar que el conductismo no trató el tema de la atención. En realidad, lo que los con- ductistas hicieron fue negar el estudio introspectivo de la claridad de conciencia, tal y como lo habían hecho los primeros psicólogos mentalistas. Como alternativa, enten- dieron la atención como una conducta. Y, teniendo en cuenta que esta corriente tuvo también como raíz intelectual inmediata a la reflexología rusa, los conductistas conci- bieron la atención como una conducta refleja; más específicamente, equipararon la conducta atencional con el reflejo de orientación. Siguiendo a rajatabla sus presupuestos paradigmáticos, lo único que estudiaron de esta conducta refleja fue el componente periférico y observable; más en concreto, qué respuestas comportamentales la consti- tuían, y qué condiciones estimulares antecedentes las elicitaban.

Por su parte, el modelo de la Psicología de la Gestalt tampoco concedió impor- tancia alguna al tema de la atención. A pesar del estrecho vínculo que hasta esos momentos la psicología mentalista había establecido entre atención y percepción, esta corriente dejó de considerar la atención como factor principal de la investigación per- ceptiva, y algunos de sus máximos representantes teóricos (por ejemplo, Rubin, 1925) llegaron a postular incluso su inexistencia. Y es que, al igual que el conductismo, y a pesar de ser una corriente mentalista, la psicología de la Gestalt presuponía que la conducta venía dominada completamente por las características de los estímulos sen- soriales. Interesada especialmente por el tema de la configuración perceptiva, la Ges- talt afirmó que los estímulos poseen una serie de propiedades configuracionales que son en sí mismas suficientes para predecir la respuesta perceptual del organismo, sin que medie la atención en ningún momento.

Finalmente, la Psicología soviética sí concedió una mayor relevancia al estudio de la atención, que era concebida como una propiedad de la vida psíquica que proporcio- na selectividad y orientación a la conducta. En esta época las investigaciones soviéticas se centraron en el estudio del reflejo de orientación. Para esta corriente, el reflejo de orientación era el fenómeno característico de la atención involuntaria y, en investiga- ciones muy ligadas a las de los reflexólogos rusos de finales del siglo xix, los investi- gadores soviéticos emprendieron el estudio sobre los cambios fisiológicos que aconte- cían a este tipo de conducta, así como los fenómenos de adaptación y habituación, y la posible naturaleza condicionada o incondicionada de los diferentes reflejos de orien- tación. Algunas de sus aportaciones han sido muy valiosas, siendo la figura de Sokolov una de las más importantes.

Por otra parte, la psicología soviética postuló que las características básicas de la atención, como las de la vida psíquica en general, eran su carácter fisiológico y gené- tico (Luria, 1974,1975). El carácter genético de la atención se evidenciaba en que la atención involuntaria rige las actividades superiores en la primera infancia y facilita el paso a la voluntaria, que es la propia del individuo adulto. Para los psicólogos sovié- ticos, el paso de un tipo de atención a otra tenía lugar cuando el organismo adquiere el lenguaje (conocido por los psicólogos soviéticos con el nombre de segundo sistema de señales) y los procesos simbólicos. Pero si este aspecto era importante para la psi-

cología soviética, los esfuerzos más importantes de esta corriente se centraron en ana- lizar el carácter fisiológico de la atención. Los estudios en este contexto han analiza- do principalmente el papel que juega el sistema reticular activador ascendente y su carácter activador sobre la corteza cerebral necesario para mantener el estado de vigi- lia, de la acción del sistema reticular activador descendente, así como de la autorre- gulación resultante del acoplamiento de ambos sistemas. Las aportaciones que la psi- cología soviética ha hecho en este campo han sido muy importantes para la actual neurociencia y, de forma más específica, para la neurociencia cognitiva.

Resumiendo, nos encontramos con que la atención durante la primera mitad del siglo xx ha jugado un papel más relevante y explícito en la psicología soviética que en la psicología occidental. Pero ¿se puede concluir entonces que el interés por el estudio de la atención decayó totalmente en Occidente? La respuesta es negativa. El interés por el estudio de la atención permaneció, entre otros factores, por las deman- das del ejército durante la II Guerra Mundial. Así, en una revisión llevada a cabo por Karl Dallenbach en 1928 de una de las revistas más importantes de la época, el Psy- chological Bulletin, se encontró que el volumen de investigaciones en torno al cam- po de la atención era similar al de otras épocas, aunque la mayor parte eran desarro- lladas por centros de investigación de corte titcheneriano. Por otra parte, uno de los grandes clásicos de la psicología experimental en estos años, el de Woodworth (1938), enumeraba y analizaba con detenimiento en su Capítulo IV el rango de tópicos de investigación de este período: el ámbito de la aprehensión, cambios y fluctuaciones de la atención, influencia de la presencia de distractores, hacer dos cosas al mismo tiempo, los estudios de reacciones automáticas y atención-automatización conduci- das por Solomon en 1890 y Ford en los años 20, etc. En definitiva, a pesar de la pér- dida de interés por el estudio del constructo teórico de la atención por parte de la psi- cología académica, las investigaciones sobre la atención no desaparecieron.

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