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Revista de Psicoanálisis

EDITADA POR LA ASOCIACIÓN PSICOANALÍTICA ARGENTINA

Teorías y encuadres diversos

Tomo LXVI, n° 2, 2009

BUENOS AIRES, REPÚBLICA ARGENTINA

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Revista de Psicoanálisis

PUBLICACIÓN TRIMESTRAL DE LA ASOCIACIÓN PSICOANALÍTICA ARGENTINA FILIAL DE LA ASOCIACIÓN PSICOANALÍTICA INTERNACIONAL (API)

SOCIEDAD COMPONENTE DE LA FEDERACIÓN PSICOANALÍTICA DE AMÉRICA LATINA (FEPAL)

Comité Editor

Directora

CLAUDIALUCÍABORENSZTEJN

Secretaria

LILIANANOEMÍPEDRÓNMARTIN

Miembros del Comité Editor

DARÍOARCE SILVIABEATRIZBAJRAJ

JEANNETTEDRYZUN

JUDITHGOLDSCHMIDT DESCHEVACH EDGARDOADRIÁNGRINSPON

FERNANDOFÉLIXIMERONI JUDITHKONONOVICH DEKANCYPER GRACIELAMEDVEDOFSKY DESCHVARTZMAN

MARÍALOURDESREY DEAGUILAR MARCELODANIELSALUSKY Esta revista está incluida en el

Catálogo LATINDEX, la Base de Datos LILACS y la Base de Datos PSICODOC

Registro de la Propiedad Intelectual N° 56.921 Hecho el depósito que marca la ley 11.723

© Esta publicación es propiedad de la Asociación Psicoanalítica Argentina, Rodríguez Peña 1674, (C1021ABJ) Ciudad Autónoma de Buenos Aires,

Argentina.

Teléfono: (5411) 4812-3518 / Fax: (5411) 4814-0079

Suscripciones: [email protected] / Home page: http://www.apa.org.ar Queda prohibida, sin la autorización escrita de la Asociación Psicoanalítica

Argentina, la reproducción total o parcial de los artículos publicados en la REVISTA DEPSICOANÁLISISpor cualquier medio o procedimiento, comprendidos la

reprografía y el tratamiento informático.

Impresión: Cosmosprin, E. Fernández 155, (1870) Avellaneda, Buenos Aires, Argentina, en junio de 2009.

C O R R E O A R G E N T IN O C E N T R A L (B ) S U C . 1 0 (B ) INTERÉS GENERAL Concesión N° 1.510 FRANQUEO PAGADO Concesión N° 13513 Secretaria Administrativa SILVINARICHICHI [email protected] Responsable de la Indización

SARAHILDAFERNÁNDEZCORNEJO

Corrección, Diagramación y Armado

DIEGOGRANERO

Ilustración de Tapa

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Índice

Nota Editorial 295

Trabajos teóricos

•“Pensar” el pensamiento

Pola Roitman Woscoboinik 301

•El concepto de intersubjetividad en psicoanálisis

Felipe Muller 329

•La intuición a la luz de los desarrollos epistemológicos de W. Bion

Beatriz E. Miramón, Ana Terán de Corniglio, Eduardo M. Marín 353 •Elementos para una metapsicología de la mediana edad y

su relación con la muerte

Guillermo Julio Montero 375

Trabajos clínicos •Objeto analítico lúdico.

Su función en la clínica con niños

Patricia Saks 399

•El tiempo conjetural de la adolescencia

Eduardo Mandet 423

•El encuadre psicoanalítico bi-personal:

¿un obstáculo en la cura del “paciente difícil”?

Alejandro S. N. Fonzi 439

•Psicoanálisis infantil. Ayer y hoy

Sara Zusman de Arbiser 461

Trabajos libres del Congreso de Chicago - 2009 •La contratransferencia frente a “lo intolerable” en

situaciones traumáticas severas. El caso Omar

Silvia Elena Leguizamón 487

Monografía

Actualizaciones sobre el impasse

Graciela Neugovsen Barni de Glasman 501

En memoria

•Recordando a Gregorio Klimovsky

Bruno Winograd 527

Eduardo Agejas (Buenos Aires), Alcira Mariam Alizade (Buenos Aires), Madeleine Baranger (Buenos Aires), Elias M. da Rocha Barros (San Pablo), Carlos Basch (Buenos Aires),

Ricardo Bernardi (Montevideo), Jorge Canestri (Roma),

Guillermo Carvajal (Santa Fe de Bogotá),

Fidias Cesio (Buenos Aires),

Horacio Etchegoyen (Buenos Aires), Antonino Ferro (Pavia),

Glen Gabbard (Houston),

Leonardo Goijman (Buenos Aires), André Green (París),

Aiban Hagelin (Buenos Aires), Charles Hanly (Toronto), Jürgen Hardt (Wetzlar), Max Hernández (Lima), Paul Janssen (Dortmund),

Juan Jordán Moore (Santiago de Chile), Otto Kernberg (Nueva York),

Rómulo Lander (Caracas), Jean Laplanche (París),

Lucía R. Martinto de Paschero (Buenos Aires),

Norberto Marucco (Buenos Aires), Robert Michels (Nueva York), Thomas Ogden (San Francisco), Cecilio Paniagua (Madrid), Ethel Person (Nueva York), Andrés Rascovsky (Buenos Aires), Owen Renik (San Francisco), Lía Ricón (Buenos Aires),

Romualdo Romanowsky (Porto Alegre), Anne-Marie Sandler (Londres), Gabriel Sapisochin (Madrid), Fanny Schkolnik (Montevideo), Evelyne A. Schwaber (Brookline), Marianne Springer-Kremser (Viena), Jaime Szpilka (Madrid),

David Tuckett (Londres), José Luis Valls (Buenos Aires), Juan Vives Rocabert (México DF), Robert Wallerstein (Belvedere), Daniel Widlöcher (París), Paul Williams (Londres). Miembros del Consejo Editor Internacional

Comisión Directiva de la Asociación Psicoanalítica Argentina

Presidente: Dr. Andrés Rascovsky Vicepresidente: Dra. Ana María Viñoly Beceiro

Secretaria: Lic. Mónica E. Hamra Secretario Científico: Dr. Eduardo E. Agejas

Tesorero: Lic. Enrique M. Novelli

Vocales : Lic. Justa Paloma Halac, Dra. Victoria Korin, Lic. María Gabriela Goldstein, Dra. Lidia Bruno de Sittlenok,

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Nota editorial

“There are more things in heaven and earth, Horatio, than are dreamt of in your philoso-phy.” W. Shakespeare, Hamlet, Act. I,

Scene V.1

“Science is grey and green is the tree of life.”

Goethe, Faust, Scene IV.2

“Todo organismo sobrevive si, y solo si, interpreta la realidad correcta-mente. Si una polilla se empecinara en perforar un trozo de mármol, porque es incapaz de distinguirlo de la madera que necesita para nutrir-se, se extinguiría. Le iría muy mal al conejo que no fuera capaz de dis-tinguir a una coneja de una leona [...] Tiene muy poca importancia si estas interpretaciones son o no concientes. La conciencia es una recién llegada, tiene apenas 40.000 años, o sea ‘nada’ en comparación con los 4.000 millones de años de vida en el planeta. El origen de la vida, su evo-lución, el enorme grado de complejidad y diversidad que ha alcanzado, y la increíble hazaña de haber creado seres humanos se produjeron en ausencia de lo que podemos llamar conciencia. Es más, los científicos recién (apenas hace un par de siglos) empezamos a entender (conciente-mente) cómo se fabrica un bebé a partir de un óvulo fecundado, pero una antigua romana hacía sus romanitos sin tener la más remota idea de los fenómenos moleculares y embriológicos implicados.”

Así comienza su texto Elogio del desequilibrio3 el doctor Marcelino

Cereijido, y es con esta mirada cósmica y humilde que deseamos abordar la reflexión acerca de la teoría psicoanalítica, que está en sus albores apenas un siglo después de su nacimiento. Presentamos este segundo número del año 2009 de la REVISTA DE PSICOANÁLISIS con trabajos de

colegas de nuestra institución que proponen distintas miradas sobre la teoría y la clínica, por lo que los hemos reunido bajo el título “Teorías y encuadres diversos”.

Comenzamos la serie de trabajos teóricos con Pola Roitman Woscoboinik: “‘Pensar’ el pensamiento”. Éste es un trabajo riguroso y ameno de alcance metateórico, que pone en primer plano la lógica para

Revista de libros

•En busca de la memoria.

El nacimiento de una nueva ciencia de la mente, Eric R. Kandel,

por Liliana Beatriz Novaro 529

•“Había una vez...” Historia y prehistoria en la clínica con niños y adolescentes,

Ana Rozenbaum de Schvartzman,

por Felisa Lambersky de Widder 532

Revista de revistas •Psyche, 1, 2008,

por Juan Carlos Weissmann 535

1. “Hay más cosas en el cielo y en la tiera, Horacio, de las que enseña tu filosofía.”

W. Shakespeare, Hamlet, Act. I, Escena V.

2. “Gris es la ciencia y verde el árbol de la vida.”Goethe, Fausto, Escena IV. 3. Siglo XXI Editores. Colección Ciencia que Ladra. Marcelino Cereijido es doctor en medicina de la UBA, profesor titular e investigador en fisiología celular y molecular de membranas biológicas en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados de México.

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Como diversos encuadres presentamos un grupo de trabajos de niños, adolescentes y enfoque multifamiliar. El trabajo de Patricia Saks, “Objeto analítico lúdico. Su función en la clínica con niños”, ha sido dis-tinguido con el premio Arminda Aberastury-2007 en la especialidad de niños y adolescentes. Su propuesta contiene el gran interés de presentar un sistema de registro con una notación sintética como de “palabras clave” de las sesiones a lo largo de un tratamiento. La formulación de la idea de objeto analítico lúdico permite objetivar la evolución del proceso analítico, lo que lo convierte en una herramienta útil para la terapia y la comunicación entre colegas.

El tema de la muerte retorna en el texto de Eduardo Mandet: “El tiempo conjetural de la adolescencia”. En este trabajo, el autor aborda la problemática del tiempo en relación con la de paternidad, que actúa como operador simbólico en la apropiación subjetiva de una historia y una herencia que realizan los adolescentes. Como ejercicio clínico, nos presenta un cuento de Maupassant, un texto que aborda el fracaso de esta operación paterna, en un relato que va de la teoría al cuento, del relato al análisis del mismo en una articulación armónica e ilustrativa del planteo de lo conjetural como salida de la repetición.

Alejandro Fonzi, en “El encuadre psicoanalítico bi-personal: ¿un obstáculo en la cura del ‘paciente difícil’?”, comienza su trabajo rela-tando una anécdota personal, lo que le permite contextuar su búsqueda en el terreno de la experiencia. Plantea la necesidad de proporcionar otros encuadres para abordar los tratamientos de pacientes difíciles, como el del psicoanálisis multifamiliar que ha desarrollado el doctor García Badaracco entre nosotros. La legalidad de este abordaje tiene sustento teórico en una concepción del psiquismo primitivo. El trabajo aborda el tema del poder en la relaciones bipersonales y toca la cuestión delicada del abuso de las transferencias.

Volvemos al psicoanálisis infantil con “Psicaonálisis infantil. Ayer y hoy”, donde Sara Zusman de Arbiser relata la historia del abordaje terapéutico infantil y plantea los problemas actuales. Historia que tiene el mérito de ser transmitida a los que no la conocen y de aportar nuevos e interesantes elementos a los que están familiarizados con ella. Desde Freud a sus discípulos, nos ilustra con fragmentos clínicos y del epistolario de los que fueron los artífices de esta historia. Rescata figuras como la de Eugénie Sokolnicka, psicoanalista de origen polaco y fundadora en 1926 de la Sociedad Psicoanalítica de París. Luego de un repaso de la trayectoria y los aportes de nuestra pionera Arminda Aberastury, en la época de auge del psicoanálisis argentino, dedica un párrafo al problema de la captura del niño hoy por los sistemas de medicación, en un retroceso que la autora denomina asesinato del alma de la actualidad.

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luego abordar las diferentes lógicas del psicoanálisis. La autora, par-tiendo de la teoría, llega a la clínica de las patologías graves, que tiene entre sus características la del rechazo a pensar, y concluye con un aná-lisis del discurso de grupos sociales marginales. Destaca conceptos caros al psicoanálisis y pone en ellos su mirada, especialmente en el tema de la paradoja. Engarza en su texto ideas de Freud, Lacan, Winnicott, Matte Blanco, Neyraut, Anzieu, Green, Liberman, y Ahumada, con el enorme mérito de acercarnos una lectura amigable de conceptos abs-tractos, mostrando su utilidad en la práctica.

“El concepto de intersubjetividad en psicoanálisis”, de Felipe Muller, proporciona una mirada organizadora de un término que es usado en diferentes esquemas teóricos desde Lacan hasta los psicoanalistas ame-ricanos. Es curioso que teorías tan heterogéneas coincidan en el uso ter-minológico, estando en la base de éstas la concepción de un sujeto dialó-gico en psicoanálisis, lo cual nos da quizás una idea de por dónde buscar las convergencias entre analistas. Y es justamente del corazón del diálo-go desde donde surge este concepto que el autor historiza y catediálo-goriza, iluminando y ordenando la maraña de sus desarrollos y aplicaciones, lo que da al trabajo su alto rendimiento.

Beatriz Miramón, Ana Terán de Corniglio y Eduardo Marín, en “La intuición a la luz de los desarrollos epistemológicos de W. Bion”, parten de ubicarnos en el contexto científico de Bion, las matemáticas, la física cuántica, la geometría proyectiva. Los autores transmiten estas ideas así como los desarrollos conceptuales de Bion acerca de la intuición, el hecho seleccionado, los tropismos. Toman el concepto de atractor extraño del campo de las matemáticas, para investigar la capacidad intuitiva en relación con los tropismos. Abordan la intuición desde dis-tintos vértices, destacando su función en la mente, como la que posibili-ta la capposibili-tación de ideas germinales que transiposibili-tan el vínculo analisposibili-ta- analista-paciente, rescate más que importante para animar a lectores nuevos de Bion. Aquellos que ya lo frecuentan, encontrarán en este texto una sis-temática de indudable valor orientador, especialmente en la complejidad de lo que se ha llamado el “último Bion”.

Guillermo Julio Montero, en “Elementos para una metapsicología de la mediana edad y su relación con la muerte”, plantea que el trauma por la propia muerte futura, que tiene en la mediana edad su máxima expresión, se convierte en un organizador psíquico al estilo de Spitz. Fundamenta su representación en el mito del héroe, su descenso a los infiernos, como momento del descubrimiento de su contacto con la muerte. Propone la diferenciación entre crisis y tránsito en la mediana edad según la modali-dad de procesamiento de la idea de la muerte. Si bien el autor no contra-dice la afirmación freudiana de la imposibilidad de representación de la propia muerte, pone en circulación y en cuestión un tema que se rehuye.

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299

VIGILIAS SOÑADASII

Búsqueda

Durante la vigilia indaga: Quiere encontrar la palabras que están detrás de las palabras, el significado, el fondo verdadero,

el rostro del último límite. Con suprema determinación,

lleno de esperanza, busca una ley, un encanto

que le permita un atisbo,

detrás de la impenetrable muralla del ocaso. Vana Búsqueda en la vigilia soñada.

La Huída,

Julio César Crivelli4

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El trabajo de Silvia Elena Leguizamón, “La contratransferencia fren-te a ‘lo intolerable’ en situaciones traumáticas severas”, perfren-tenece a la serie del Congreso de Chicago-2009. En este artículo, la autora relata su experiencia de un proyecto de investigación en un centro de Salud Mental en Bologna, Italia, donde reside. Allí se tratan casos de migran-tes y refugiados políticos. A partir del relato clínico de un paciente que sufrió la tortura en su país de origen, presenta sus ideas sobre la difi-cultad de analista y paciente que viven en mundos separados y que deben ponerse en contacto, lo que se produce por la depositación de lo intolerable para el paciente en el analista.

Como broche publicamos la monografía de Graciela Neugovsen Barni de Glasman, “Actualizaciones sobre el impasse”, que fue merecedora del premio Baranger-Mom del año 2007-2008.

Finalizamos esta introducción retomando la palabra de Cereijido allí donde la hemos dejado hace apenas un rato: “He ahí el drama del ser humano: tiene un soberbio instrumento para entender, pero vive en un mundo plagado de cosas que ignora. Si el conocimiento es la base de su seguridad, la ignorancia lo aterra”. Quizás sólo podamos aspirar a tener menos miedo, lo que no es poco.

Claudia Lucía Borensztejn

Directora

4. Abogado especialista en temas de infraestructura, colaboró con Enrique Pichon-Rivière en seminarios sobre Hegel, y con Yánez Cortés en trabajos de epistemología. Ha publicado artículos como “El psicoanálisis y el espíritu de Occidente”, “Retratos en el exilio”, “Sakai, un viaje”. La Huída es su primer libro de poesía.

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REV.DEPSICOANÁLISIS, LXVI, 2, 2009, págs. 301-327

“Pensar” el pensamiento

*Pola Roitman Woscoboinik

Este trabajo propone una reflexión sobre conceptos freudianos y pos-freudianos que nos acerquen a una mayor comprensión de los procesos de pensamiento en cuanto a las leyes que rigen su funcionamiento. Es decir, a su organización lógica. Retomo temáticas que siempre han des-pertado mi interés, tanto en su abordaje teórico como clínico.1

Acuerdo con lo planteado por Anzieu (1975) hace ya algunos años: “[...] sólo se logrará extender nuestra praxis a condición de trabajar sobre los procesos de pensamiento, sobre los comportamientos lógicos del paciente”. Afirmación que partía de una rica experiencia clínica que indicaba el área donde se recortarían las problemáticas-motivo de consultas, hoy.

Seguiré el siguiente lineamiento:

1. Desde una referencia sugestiva… a nuestro campo de conocimiento 2. Breve incursión por la Lógica

3. Lógicas en psicoanálisis

4. Puntos de vista que privilegia mi abordaje

5. Lógicas y patologías actuales. Referencia a lo social

1. Desde una referencia sugestiva… a nuestro campo de conocimiento

En su “Tesis sobre el cuento”, Ricardo Piglia (1990), escritor y crítico li-terario argentino, trabaja la siguiente hipótesis: “El cuento es un relato que encierra otro relato secreto […] Cada una de las dos historias se

* Dirección: Pereyra Lucena 2535, P. B. “A”, (C1425EDA) Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

[email protected]

1. Los trabajos sobre trastornos en la simbolización de pacientes psicosomáticos mar-caron una primera aproximación. Luego, los conceptos de paradoja y de entramados

pa-radojales intersubjetivos e intrapsíquicos aportaron una nueva perspectiva desde la cual

entender mejor las manifestaciones perturbadas en el área del pensamiento. Me interesó, entonces, la posibilidad de aplicar la noción de entramados paradojales al campo de lo vincular social. Mi reflexión hizo pie, más tarde, en el estudio de un trabajo freudiano de lectura imprescindible: “La negación” (Freud, 1925).

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“PENSAR”EL PENSAMIENTO 303

decir: un acontecimiento importante, una situación cotidiana, un sueño, o una ocurrencia “banal”? ¿O habré saturado de sentidos una búsqueda que intentamos auténtica para el paciente?

¿Cómo “trabajar” con estos interrogantes, hoy, cuando la práctica psi-coanalítica, sujeta ella misma a un entorno vertiginosamente cambian-te y generador de nuevos males y malestares, nos ubica frencambian-te a pacien-tes con historias, algunas veces horadadas; otras, sobresaturadas de con-tenidos que hacen difícil una aproximación comprensiva?

Resulta llamativa la característica básica de la situación analítica: ar-mada de una escena tan especial que hasta podríamos calificar de ex-traña. Nuestro quehacer la “naturaliza”, olvidando lo que inteligente-mente señala Winnicott (1971) a propósito del juego infantil. El hacer a otra persona confidente de nuestros deseos, fantasías, sueños y frustra-ciones, responde a una real necesidad humana. Pero que ello transcurra en el marco de un psicoanálisis, con sus normas y convenciones, es “un fenómeno altamente refinado del siglo XX”.3

2. Breve incursión por la Lógica4

Incursión que tiene sus fundamentos: por una parte, conocer la pers-pectiva desde la que se ubicó Freud para hablar de las leyes que rigen los procesos del inconsciente, diferentes de las del pensamiento “nor-mal”. Leyes que remiten a principios lógicos establecidos desde antigua data. Por otra, marcar las diferencias entre la noción de la lógica como ciencia y el sentido particular que toma en nuestra disciplina.

En la actualidad no se habla de lógica, sino de lógicas, de su plurali-dad. Con un matiz de realismo e ironía, Michel Neyraut (1977) expresa: “La época nos invita, ciertamente, a un festín de lógicas”.

En una conceptualización amplia, la lógica es la ciencia que estudia los principios formales del conocimiento; las condiciones que deben cum-plirse para que la formulación de un saber pueda considerarse correcto.

POLAROITMANWOSCOBOINIK 302

cuenta de modo distinto. Los mismos acontecimientos entran simultá-neamente en dos lógicas narrativas antagónicas. […] Trabajar con las dos historias quiere decir trabajar con dos sistemas diferentes de causa-lidad. […] El arte del cuentista consiste en saber cifrar una historia se-gunda en los intersticios de una historia primera. […] Los puntos de cruce son el fundamento de la construcción”.

Esta “tesis sobre el cuento” que nos llega de alguien ubicado extra-muros del psicoanálisis, pone énfasis en aspectos centrales de la tarea analítica. Por analogía, podríamos afirmar que el arte del psicoanalista

consiste en poder descifrar, a partir de los intersticios de una segunda historia –la que de modo manifiesto trae el paciente o la que a veces, en

patologías severas, tiene dificultades en configurar– una otra historia

se-creta, escondida. La que permitirá acercarnos, posiblemente, a lo más

auténtico de su ser. También estamos aquí frente a dos lógicas distintas. Y esto, desde el inicio mismo del proceso analítico. Es que la pro-puesta de partida para esta “aventura” tan especial que es un psicoaná-lisis, es asociar libremente. Narrar, de la manera más espontánea posi-ble, todo… todo… lo que transcurre por la mente, salteando juicio

críti-co alguno. Apelación a otra lógica. No siempre somos críti-conscientes del

de-safío que esto supone con relación al despliegue de una intimidad que sa-bemos siempre coartada. También, porque nuestra demanda enfrenta al paciente con reglas del “sentido común”; con “lo racional” en su acep-ción más simple; con códigos que hacen a los “usos y costumbres” de la comunicación humana. Ofrecimiento de una posibilidad y, a la vez, de una renuncia.

No es difícil imaginar vacilaciones. Dialéctica entre el decir de un su-jeto que intenta plasmar su historia, acorde a lineamientos de una lógi-ca “común” por una parte, y la presentación de ideas, ocurrencias, esce-nificaciones, cuya “ilogicidad” lo desarman, por otra. “Reservas morales e intelectuales”, en palabras de Green (1995).

De nuestro lado, la llamada “atención flotante” para bucear en ese re-lato, con la expectativa que hiatos, fallidos y “sin sentidos” del discurso permitan entrever los “puntos de cruce”. Al mismo tiempo, tratando de no ocultar/nos las repercusiones en nuestra propia organización mental, en nuestra “locura privada”.

Todo esto para que –¡oh paradoja!– en una vuelta conjetural, mostrar al paciente en términos de la “lógica tradicional”, los sutiles, “capricho-sos” juegos de su inconsciente. ¿Podrá entender esa vuelta de lo que mi oído –selectivo e “hipoacúsico” por “naturaleza”2– creyó escuchar en su

REV.DEPSICOANÁLISIS, LXVI, 2, 2009, págs. 301-327

2. La noción de “naturaleza” es aplicada en este trabajo en su sentido corriente. Sabemos que todo lo humano natural está atravesado por la cultura.

3. Transcribo para comprender mejor su reflexión: “En otras palabras, lo universal es el juego y corresponde a la salud: facilita el crecimiento [...] conduce a las relaciones de grupo; puede ser una forma de comunicación en psicoterapia y, por último, el psianálisis se ha convertido en una forma muy especializada de juego al servicio de la co-municación consigo mismo y con los demás. Lo natural es el juego y el fenómeno alta-mente refinado del siglo XX, el psicoanálisis” (Winnicott, 1971, pág. 65).

4. Los elementos con que he trabajado en este apartado han sido extraídos, funda-mentalmente, del Diccionario de filosofia de José Ferrater Mora (1979), en diferentes ítems.

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“PENSAR”EL PENSAMIENTO 305

Como todo campo de conocimiento, la lógica se presenta en forma de un lenguaje que se pretende libre de ambigüedades semánticas. Subyace un intento de lograr univocidad en sus enunciados. A propósito, Neyraut7(1977) afirma: “[…] el dogma es tenaz en la búsqueda de una

razón única, de una lógica universal, de un consenso inalterable. Es por eso que lógicos, matemáticos y lingüistas se dedicaron a definir los sig-nos simbólicos de un discurso unívoco, cuidadosamente depurado de am-bigüedades semánticas y de las incertidumbre de la enunciación. Ellos tienen razón, cien veces razón, pero… su tarea estará terminada cuan-do el último borracho, mirancuan-do por el agujero de una ficha perforada, de-clarará bajo juramento que él ve sólo y nada más que un agujero”.

¿Por qué estas someras referencias de la/s lógica/s?

Es que desde esta disciplina se han profundizado conceptos que inte-resan al psicoanálisis: las nociones de significante/significado;8de

enun-ciado/enunciación y, en especial, la de paradoja. Muchos siglos después

de las primeras formulaciones, Russell, con su teoría de los tipos lógicos, permitiría una mayor comprensión de las paradojas lógicas.

Pero, fundamentalmente, nos incumbe porque en el transcurso de una misma sesión, la escucha analítica transcurre por una diversidad de lógicas. Nuestro oído sintoniza, con diferentes parámetros lógicos, un relato “informativo” del paciente; la narración de un sueño que lo intri-ga, o una pesadilla que lo angustia. Una luz roja se accionará frente a un lapsus, un chiste, un olvido.

3. Lógicas en psicoanálisis

“Por supuesto, el pensamiento psicoanalítico siempre hizo coexistir ló-gicas heterogéneas; la práctica interpretativa, por ejemplo, siempre tuvo que respetar la ambigüedad de la transferencia, el campo de lo interme-dio, el núcleo del sin-sentido” (Donnet, 1991).

POLAROITMANWOSCOBOINIK 304

Se jerarquiza su aspecto instrumental: es un para… De allí que Aristóteles (384-322 A.C.) llamara Organon a sus escritos sobre esta dis-ciplina. No la consideró una rama de la filosofía sino su “pórtico”. A él debemos remontarnos para encontrar, junto a la formulación de la doc-trina del silogismo, el planteo de los “principios lógicos” del pensamien-to: el de no contradicción, identidad y tercero excluido. Siglos más tarde, Leibniz (1646-1716) agregaría el de razón suficiente.

Asimismo, filósofos de la antigüedad griega plantearon cuestiones semánticas en relación con la lógica. Los estoicos la pensaron no sólo como rama de la filosofía destinada a apoyar la solidez de las argumen-taciones, sino que ahondaron también en el concepto de paradoja.

El cuadro actual de la lógica es sumamente complejo, por lo que re-sulta difícil una visión abarcativa. Como acotación interesante: Ferrater trae una historización de sus desarrollos, señalando los pensadores que enriquecieron sus principios. En lógica moderna destaca los planteos de Frege, Peano, Whitehead, Russell, entre otros, que operaron un salto cualitativo: al fundamentar la matemática en la lógica, permitieron que sus tópicos fueran pensados matemáticamente. En la actualidad, la ló-gica como ciencia no privilegia los enunciados aristotélicos, sino los prin-cipios de estas nuevas corrientes: Lógica matemática o simbólica.

En lo esencial: la lógica es la ciencia de la deductividad estricta y su aspiración, ser una ciencia ideal, no empírica. Kant había privilegiado su condición de ciencia formal, prescindiendo del contenido.

Las ideas de Miró Quesada, pensador peruano contemporáneo,5

cons-tituyen una apertura importante. Propone otra clasificación: al lado de las clásicas, reconoce lógicas heterodoxas, definidas por lo negativo: el mayor o menor grado de distancia respecto de los parámetros clásicos. No implican irracionalidad; la razón “es algo más creador y profundo que lo planteado tradicionalmente”.

Interesa la referencia a las lógicas modales en las que el verbo de una alocución es modificado por una adverbio o equivalente. Operan cuatro modalidades: 1) es necesario que… 2) es posible que… 3) es contingen-te que… 4) es imposible que...

Precisamente, Lacan hizo de la lógica modal la lógica del inconsciente.6

5. Citado por Ferrater Mora (1979). Trabajo inédito en fecha del Diccionario. 6. Estos datos han sido extraídos del Diccionario de psicoanálisis de Chemana y Vandermersch (Buenos Aires, Amorrortu, 1998, págs. 404-408). Someramente, Lacan pro-pone que: 1) lo necesario es lo que no cesa de inscribirse; 2 y 3) lo posible y lo contingente marca la distinción entre lo que cesa de inscribirse y lo que cesa de no inscribirse. Lo po-sible está, a su vez, conectado con lo necesario, 4) lo impopo-sible es lo que no cesa de no ins-cribirse. La referencia es al Seminario 23. Es difícil su acceso; no hay ejemplares en nues-tra biblioteca.

7. Véase Neyraut (1977, págs. 12 y siguientes).

8. Resulta interesante la referencia del Diccionario de filosofía de Ferrater en cuan-to a la acepción alemana Bedeutung. La considera perturbadora porque a veces se tra-duce por significar–forma verbal–y no como sustantivo que apunta a significado. Esta noción no figura como ítem específico en el Vocabulario de Laplanche-Pontalis. Lo en-contramos en Freud, por ejemplo en “La represión”, expresando sustancialidad (signifi-cado). “Esta última consecuencia se anuda a la represión, lo cual nos señala el rumbo en que hemos de buscar la genuina sustantividad (Bedeutung) de ésta” (Freud, 1915, pág. 144).

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“PENSAR”EL PENSAMIENTO 307

simultánea de un panorama completo de sus ideas, verdadero “aleph freudiano”.12Entre ellas, la concepción de procesos primarios y

secun-darios.

En la Carta 52, Freud se refiere al tema de la inscripción de estímu-los, su retrascripción y las características que toma, sin anulación de la anterior. Subyace la idea de un acceso a la simbolización, aunque no sean éstas sus palabras. Estaría anticipando el registro de diferentes ló-gicas: “Desde este Prc., las investiduras devienen conscientes de

acuer-do con ciertas reglas y, por cierto, que esta conciencia-pensar secundaria

es de efecto posterior (nachträglich)…”.

Finalmente, comienza a plasmarse el enunciado de leyes de una lógi-ca diferente a la corriente. El estudio de los sueños proporciona la clave. Inverosímiles para el pensamiento de vigilia, son leyes que asombran con su dinámica tan “dislocada”, pero a la vez, tan reveladora. Que jun-tan y separan, y vuelven a juntar sin respeto de categorías pautadas. (Como el sombrerero loco, pensando en Alicia en el país de las

maravi-llas). Que trasladan personas y objetos a lugares inconcebibles,

agluti-nando y trocando identidades. Con “razones irracionales” –la “reina” de corazones en el cuento aludido– castigando antes de la falta. Que se ma-nejan con el tiempo de un reloj detenido, siempre en una misma hora.

En “Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico”, Freud (1911) reabre la temática. “Retomo ilaciones de pensamiento que he desarrollado en otro lugar”.13

Como últimas referencias de mi lectura selectiva remito a “Lo in-consciente” (1915). Y especialmente, a “La negación” (1925). Es que el

no del ejemplo inicial se constituye en operador lógico de la

argumenta-ción del paciente. A partir de aquí, con términos provenientes de la ló-gica –juicio de atribución/juicio de existencia, el primero de naturaleza óntica; el segundo, ontológica– Freud indaga en los orígenes del juicio de negación y del pensamiento. “Por medio del símbolo de la negación el pensar se libera de las restricciones de la represión y se enriquece con contenidos indispensables para su operación […] El estudio del juicio nos abre acaso, por primera vez, la intelección de la génesis de una fun-ción intelectual a partir del juego de las nociones primarias”.

La negación es prolongación refinada del proceso trago/escupo. Por el juicio de atribución, el adentro comienza a discriminarse del afuera, lo que se va a repetir en niveles cada vez más abstractos del funciona-miento psíquico.

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3.1. Rastreo en la obra freudiana

Hablar con Freud de lógicas enfrentadas, pero también conjugadas en la sesión, es volver a su descubrimiento prínceps: el del inconscien-te.9 En La interpretación de los sueños (1900), Freud profundiza las

leyes de su funcionamiento, siempre en comparación con la lógica que “de forma vaga y aún inexacta se designa con el nombre de lógica aris-totélica” (Matte Blanco, 1956).

Es cierto que rastreando en la producción anterior, encontramos

ideas-embriones que anticipan la formalización de esas leyes, como en el

Proyecto (1895) y las conocidas “Carta 32” y “Carta 52” (1895-1896). Con relación al Proyecto, ciertas circunstancias rodearon su publica-ción: Freud no quiso darlo a conocer. ¿Sería que “dudas y ansiedades in-tensas condicionaran esta actitud?” (Strachey, 1950).

Calificado por muchos como escrito pre-analítico, se llegó a hablar de una violación a la voluntad del maestro. Sin embargo “[…] las ideas en él contenidas florecieron, a la postre, en las teorías del psicoanálisis”. (Strachey, 1950).

Resulta apropiada la hipótesis de Atlan:10 Freud enfrentaba la falta

de expresiones lingüísticas adecuadas para el enunciado de sus investi-gaciones teóricas. Su lenguaje estaba impregnado de metáforas biológi-cas. “¿Cómo hablar de aquello para lo cual aún no tenemos lenguaje ade-cuado?” Fue una de las tareas a las que se abocó durante su “espléndi-do aislamiento”. “Fecunda gestación, el Proyecto puede ser considera“espléndi-do como lo reprimido en Freud” (Silvie y George Pragier, 1990). Agrego: pa-rición laboriosa de una lógica propia para la teoría psicoanalítica.

En carta a Fliess (carta 32) descubrimos a un Freud exultante.11

Expresa lo que considera una verdadera revelación: la presentación en

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9. Acerca de la envergadura de su descubrimiento, aun muchos años después, en el prólogo de 1931 a la tercera edición de La interpretación de los sueños, Freud reafirma-ba: “Contiene, aun de acuerdo con mi juicio actual, el más valioso de todos los descubri-mientos que he tenido la buena fortuna de hacer. Un insight como éste sólo nos cabe en suerte una sola vez en la vida”.

10. Citado por Green en La metapsicología revisitada, Anexo F, págs. 369-379, Buenos Aires, EUDEBA, 1995.

11. Le escribe a Fliess: “Durante una noche muy activa de la semana pasada, cuan-do me hallaba preso de un estacuan-do de cuan-doloroso malestar que representa la calidad óptima de mi actividad cerebral, las barreras se levantaron de pronto, los velos cayeron y mi mi-rada pudo penetrar de golpe desde el detalle de las neuronas hasta las condiciones mis-mas de la conciencia. Todo parecía encajar en el lugar correspondiente; los engranajes ajustaban a la perfección y el conjunto semejaba realmente una máquina que de un ins-tante a otro, podríase echar a andar sola. Los tres sistemas de neuronas, los estados libre y ligados de cantidad, los procesos primario y secundario… la determinación sexual de la represión y finalmente las condiciones de la conciencia como función perceptiva… Es natural que apenas pueda contenerme de alegría” (el destacado me pertenece).

12. Woscoboinik, Julio (1996): El alma del Aleph, pág. 20. 13. Freud aludía a La interpretación de los sueños.

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Estas ideas confirman recursivamente, los enunciados freudianos: ausencia de contradicción; desplazamiento; condensación; sustitución de la realidad externa por la psíquica y atemporalidad.

b) Postulación de las “lógicas primitivas”: Neyraut

Sus planteos (1997) comportan una extensión criteriosa: junto a las primarias y secundarias se perfila otro tipo de lógicas: las primitivas. Lo primitivo remite, no a lo primero como evolutivo, sino a modos de des-plegarse lo arcaico/originario, como Freud refirió la primitividad (Ur), en el mito de la muerte del Padre.

Imperan las leyes de lo taliónico, de la amenaza, del aniquilamiento, del golpe indirecto, de la retorsión, expresando formas primarias de cau-salidad. El mecanismo predominante: la proyección. Estas lógicas pri-mitivas revelan una “arquelogía de sentidos que no tiene contraparte”,16

como la establecida entre las primarias y las secundarias; no entran en planteos de opuestos. Se manifestarían tanto en las fases más arcaicas del pensamiento de un niño, como en distintas situaciones de la vida co-tidiana, simultáneamente con las otras lógicas. Especialmente, en cier-tos “razonamiencier-tos” de discursos políticos y militares. Describen, así, una suerte de círculo que se cierra: “[…] El círculo se cerró: las lógicas primitivas se juntan en las dos extremidades de una cadena que parte del fantasma inconsciente del niño hasta el ‘equilibrio’ del mundo por la amenaza de destrucción global. […] ‘La boucle est bouclée’”.17

Estos desarrollos ayudan a pensar la clínica de nuestros días y refle-xionar sobre los cauces que puede tomar el pensamiento en la sociedad actual. Porque si en tiempos de Freud, el malestar de la cultura provenía de la represión sexual, en la contemporaneidad reconocemos la primacía de un pensamiento “adiestrado” en desmentidas y escisiones. Tanto a nivel de lo individual como en grupos sociales. Asocio aquí las conside-raciones de Levy sobre “perversión del pensamiento”.18También, un

va-lioso estudio (Lavandera, 1985) acerca del discurso autoritario en insti-tuciones militares y una investigación de las licenciadas Duschaztky y Corea (2005) en poblaciones marginales de Córdoba.

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En este proceso –y sin ser percibido como tal por el yo incipiente– la presencia del objeto es instituyente. A la par que proporciona la satis-facción anhelada, se hace depositario de “lo expulsado”. Atravesado él mismo por el inconsciente, será mediador en un retorno hacia la inte-rioridad de infans, inaugurando “la tópica”.14

Surge, además, una hipótesis polémica: lo afectivo se separa de los procesos intelectuales.

3.2. Aportes de pensadores posfreudianos15

a) La bi-lógica del inconsciente: Matte Blanco

Básicamente, Matte Blanco (1956), que trabajó intensamente esta temática, señala: mientras la conciencia, en función de una lógica for-mal, opera en términos de reconocimiento de los individuos y sus atri-butos, en el inconsciente rige una lógica de clases. Sin apartarse de las leyes del proceso primario, distingue dos principios: 1) el de generaliza-ción-abstracción y 2) el de simetría.

Por el primero, el Inconsciente “trata una cosa individual (persona, objeto, concepto) como miembro o elemento de una clase que contiene otros miembros; a esa clase como sub-clase de una más general y así su-cesivamente”. El razonamiento implícito corresponde también a la lógi-ca clásilógi-ca.

Por el segundo, toda relación en el inconsciente está dotada de si-metría: el segundo término pasa a ser idéntico al primero. En términos gramaticales, el sujeto puede ser intercambiado con el predicado, des-viación de peso y con consecuencias: la simetría impide la sucesión, arra-sando con las categorías de tiempo y de espacio. Se anula la contigüidad que admite la identificación de una parte con el todo. No se conocen entes individuales sino clases No hay diferencia entre deseo y acción: el primero es ya realización.

De allí que Matte Blanco hable de una bi-lógica del sistema Icc. “El sistema Icc. asemeja a un niño que está aprendiendo a hablar y que a veces se conforma a las leyes de la gramática y otras, las deja de lado”.

14. No pueden dejar de citarse otros trabajos, si de combinación de lógicas estamos hablando: Psicopatología de la vida cotidiana (1901) con el entramado de olvidos, falli-dos, chistes. Más tarde El chiste y su relación con el inconsciente (1905). Y después de 1920:“Nota sobre la pizarra mágica” (1924), “Fetichismo” (1927) y “La escisión del yo en el proceso defensivo” (1938).

15. He abrevado en desarrollos de pensadores posfreudianos que reflexionaron acer-ca del tema. Sus ideas constituyeron fuentes de motivación para “seguir pensando el pensamiento”. Voy a referirme sucintamente a sus aportes, con dos salvedades: mi enu-meración no es excluyente de otros teóricos y la secuencia no implica juicio de valor com-parativo.

16. Neyraut, M., Les raisons…, pág, 178.

17. Neyraut, M., Les logiques de l´inconcient, págs. 19-20. Agrego una referencia in-teresante: Neyraut metaforiza la pluralidad de lógicas con la imagen de la Esfinge de Tebas, en función de los llamativos y monstruosos elementos que entran en su figura-ción. Poseía la figura de una mujer; el pecho, las patas y la cola de un león; dos alas de pájaro de presa; cien dedos y en cada uno de ellos, una cabeza de dragón; sus ojos lan-zaban llamas, etc.

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confusión ni desconcierto por falta de significación unívoca. Por el con-trario, se abren a la creatividad.

En sus formulaciones sobre la segunda tópica, Freud percibió otros tipos de pensamiento, pero no le resultó fácil encontrar medios para analizar lógicamente los contenidos de lo inconsciente no-reprimido. “En oposición a lo que creía, no se trata que los procesos secundarios do-minen a los primarios sino que el analizando pueda hacer más creadora su coexistencia en las actividades espirituales más refinadas, lo mismo que en la vida cotidiana.”

e) Los “estilos” psicopatológicos de Liberman, ¿entrañan una lógica?20

Para Liberman, cada persona va conformando un modo específico de expresión: su propio estilo. Esta conformación tiene como sustrato: 1) la fijación de la libido, 2) la movilización de ansiedades básicas y defensas, y 3) la expresión de fantasías inconscientes.

En un primer planteo distinguió seis tipos de estilos: reflexivo; lírico; épico; narrativo; dramático con suspenso y dramático con impacto esté-tico. Más tarde, con la inclusión de variables provenientes de la semióti-ca, los encuadrará en pacientes con distorsiones a nivel semántico: a nivel sintáctico y a nivel pragmático.

Un estilo puede constituir una fachada encubriendo otro más autén-tico. Es el que debemos descubrir para conocer “al paciente por lo que realmente es”.21

Concibió al preconsciente como “una combinatoria de estilos”, pero no correlacionó explícitamente estilos con lógicas.

Por mi parte, me pregunto si el manejo de enunciados de lógicas mo-dales, permitiría una reflexión más acabada sobre los estilos liberma-nianos.22

f) Profundización de los marcos lógico y epistémico de la situación analítica: Ahumada.

Ahumada, psicoanalista argentino, concibe la teoría psicoanalítica como “una lógica de descubrimientos y refutaciones” que debiera

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Neyraut destaca el mecanismo de racionalización: sus enunciados, aparentemente alineados a una lógica secundaria, están más cerca de una primitiva.

c) Articulación de las lógicas con el segundo dualismo pulsional: Anzieu

Son postulaciones a las que Anzieu (1975) arriba operando con un concepto, aún extra-analítico en ese momento: el de paradoja y comuni-cación paradojal.

Él distingue entre una lógica que rige el conflicto –lógica de la con-tradicción y la ambivalencia– y otra, que instala la paradoja –lógica de la ambigüedad y del dilema–.

Relaciona entonces, comunicación paradojal –promotora de pato-logía– y el segundo dualismo pulsional. La clínica le muestra situaciones altamente distorsionadas: bajo el dominio de la pulsión de muerte se es-tablece una alianza tanática entre emisor y destinatario de la red comu-nicacional, potenciando la heterodestructividad del primero y la auto-destructividad del segundo. Frente al deseo de dominio de uno sobre otro, Eros termina sitiado.

Anzieu enfatiza, luego, una circunstancia clínica corriente: el descui-do de los procesos secundarios del paciente. Tarea que debe encarase en todo análisis y, en especial, en pacientes con trastornos en la simboliza-ción.

d) Postulación de una lógica terciaria: Green

En diferentes trabajos, Green ha reconocido su filiación teórico-clíni-ca tanto en Winnicott –noción de objetos y fenómenos transicionales– como en Bion –concepto de aparato del pensar la experiencia emocio-nal–. Basándose en los mismos plantea que la articulación entre proce-so primario y secundario promueve la apertura de lo que llama “proce-sos terciarios” con una lógica propia. Una articulación armoniosa reside en que “el yo sea capaz de reconocer la existencia de los procesos pri-marios de la razón subjetiva, sin negar los derechos del proceso prima-rio de la razón objetiva. Que sea capaz de pasar de una a la otra sin des-mentir su realidad psíquica y sin repudiar la realidad material”,19como

ya había anticipado en 1972. Estos procesos son rivales y complementa-rios a la vez, manteniendo relaciones de conjunción y disyunción. No hay un versus irracionalidad/racionalidad: cada lógica tiene sus razones. Las ambigüedades que surgen en las lógicas terciarias no producen ni

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19. Green, A. (1986), De locuras privadas, págs. 31 y siguientes.

20. David Liberman tuvo una actitud de gran apertura hacia conceptos provenientes de otras disciplinas. En primer lugar, los estudios sobre comunicación humana. Surgió así una importante postulación teórico-clínica: su teoría de los estilos.

21. Expresión que Liberman gustaba utilizar en conferencias y conversaciones de su-pervisión.

22. Maldavsky, que trabajó estrechamente con Liberman, ha continuado investigan-do muchas de las temáticas que reconocen un cuño libermaniano, aplicaninvestigan-do sus propias perspectivas sobre estas temáticas.

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“PENSAR”EL PENSAMIENTO 313

4. Puntos de vista que privilegia mi planteo

4.1. Articulación de las lógicas: funciones del preconsciente23

Propongo privilegiar las funciones del preconsciente, destacando las desarrolladas a nivel de las fronteras, tanto entre inconsciente y pre-consciente como entre éste y la conciencia, verdaderas “zonas” de cen-sura.

El preconsciente fue reconocido desde las primeras teorizaciones como subestructura del psiquismo.24Freud puntualizó sus

característi-cas y funciones. Estudiosos de la Escuela Psicosomática de París le agre-garon matices: densidad, permeabilidad y permanencia. Verdaderas ca-tegorías que garantizan su condición de escenario de actividades cogni-tivas y creadoras.25Jerarquizo la permeabilidad, como pre-condición de

las otras dos.

“El estar” del preconsciente es descriptivamente inconsciente, pero su funcionamiento está regido por las leyes del proceso secundario.

Los límites que lo encuadran, con funciones de censura, aseguran al mismo tiempo el pasaje de representaciones entre las instancias. Designadas como barreras, constituyen verdaderas “zonas”, con sentido análogo al que Green otorga a frontera. Con densidad propia, son gene-radoras ellas mismas de transformaciones, en especial, la que trabaja más profundamente con condensaciones y desplazamientos. La otra lo hace más por filtración y selección que por deformación. Ordena situa-ciones aglutinadas y yuxtapuestas, traduciéndolas en un relato entendi-ble y secuencial.

Tarea laboriosa la de esta instancia: a partir de determinada materia prima, incoherente, irracional, con contradicciones, operará para tor-narla comprensible.

Freud describe el pasaje por el preconsciente como un movimiento de traslación-traducción: una situación pasa de un determinado lenguaje

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sitar preferentemente, “por vía del levare” (1999). Además, considera que la “crisis del psicoanálisis” asienta en la “crisis del proceso de pen-sar en la sociedad global”; en la de un “penpen-sar reflexivo acerca del sí mismo”. Proceso-clave para que cada persona –hoy sujeto desubjetiva-do– pueda contactar con su auténtica emocionalidad. Implica una pro-puesta de rescate de lo que califica como profunda desmentalización.

Ahumada indaga en la noción de ambigüedad. Lejos de la riqueza que potencialmente puede entrañar, sostiene que en la cultura actual fun-ciona como una prescripción. Ciertas situaciones son connotadas de am-bigüedad, “como garante de la capacidad de abolir el contacto con cual-quier vivencia de carencia”.

Sus teorizaciones están enraizadas en la clínica: “Es necesario, el des-linde de lógicas implícitas que articulan cómo operan en sesión, anali-zando y analista”.

En su enfoque de las evidencias en psicoanálisis (2002) –con apoya-tura en Matte Blanco y Pierce–, Ahumada trabaja el concepto de lógica

utens, que facilita la captación de evidencias. Primer paso del

conoci-miento científico que se apoya tanto en la percepción inconsciente de co-nexiones, como en el insight, de mensajes. En oposición, la lógica docens es más formal y “purista”: a partir de premisas teóricas precisas, posi-bilta llegar a juicios consecuentes.

3.3. Ampliación del concepto de “lógica” en psicoanálisis

En el contexto de “justificación” para sus teorizaciones, algunos psi-coanalistas proponen determinado concepto como referente para timo-near la organización lógica del pensamiento.

Freud ubica al falo como eje conceptual que contextualiza, tanto las etapas de la sexualidad como el complejo de castración. Arriba a la con-cepción del falo como símbolo referencial. Luego, Lacan hablará del mismo como “significante del deseo”. Escritos psicoanalíticos traen fre-cuentemente la expresión “lógica fálica”.

Anzieu remite a la lógica de la contradicción en el conflicto y a la de lo antinómico en las situaciones paradojales.

Green, a su vez, reflexiona sobre las lógicas propias de cada tópica: de la esperanza en la primera, de la desesperanza en la segunda. Y aplicará estos parámetros a la psicopatología. El predominio de una sobre la otra dará cualidad a las angustias tempranas en cada paciente, organizando su pensamiento.

Roussillon, por su parte, frente a los efectos devastadores de la para-doja patógena, habla de una lógica del anonadamiento.

23. La importancia del preconsciente en esta temática ha sido ya planteada por al-gunos pensadores: Liberman, David Maldavsky, entre nosotros; las postulaciones de la Escuela Psicosomática de París y psicoanalistas franceses contemporáneos.

24. Anzieu, en El autoanálisis de Freud y el descubrimiento del psicoanálisis (1987), señala que el “gran vestíbulo y numerosos invitados” donde transcurre parte de la ac-ción del “Sueño de la inyecac-ción a Irma” se trataría de una representaac-ción plástica de la noción de preconsciente (Tomo I, pág. 177).

25. Asocio aquí ideas de Kubie respecto al proceso creador: “Esta instancia pone pa-labras a las fantasias para nombrarlas y reconocerlas… Las funciones del preconsciente son de registros automáticos, sutiles y de percepciones múltiples. Su recuerdo es inme-diato, sus encadenamientos analógicos y yuxtapuestos y sus conexiones con los procesos afectivos son directos”.

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Una observación importante: Piaget y sus discípulos ahondaron me-todológicamente en una epigénesis del pensamiento, sus leyes y de la in-teligencia. Se aproximaron al psicoanálisis reconociendo la necesidad de incluir lo afectivo como factor primario. Nuestra disciplina tiene una deuda y, a la vez, una carencia respecto de estos aportes.

4.3. Una mirada específica sobre la paradoja

“La paradojalidad se ha convertido en una cuestión crucial del campo psicoanalítico. Su extrema dificultad es debida al hecho de que atañe pri-meramente a la clínica de los trastornos del pensamiento” (Donnet, 1991).

El planteo de la paradoja tuvo una aparición temprana en el campo de la lógica26pero su aplicación en el estudio de los trastornos mentales

es relativamente reciente. Fueron los pensadores de la Escuela de Palo Alto quienes la emplearon por primera vez en la comprensión de pa-cientes esquizofrénicos. Su clínica los llevó a destacar la incidencia de un tipo de comunicación madre/hijo: el double bind –vínculo de estructura paradojal– en esta patología. A las paradojas lógicas y semánticas, su-maron las pragmáticas, que condicionan situaciones irresolubles y tram-posas para el destinatario. Pero al no aceptar los descubrimientos y aportes psicoanalíticos, inhibieron sus avances. A la vez, prejuicios inte-lectuales entre los psicoanalistas demoraron su inclusión. Recién con Searles y Racamier (1978) la paradoja se abre camino. Porque, además, la comunicación paradójica, desplegada primero en lo intersubjetivo, im-pregna lo intrapsíquico, planteando no sólo un modo de relación con los otros, sino consigo mismo. Racamier subraya que en situaciones para-dojales “todas las funciones del yo se vuelven conflictivas: sentir, perci-bir, experimentar […] Se asiste a una paralización en sus funciones or-ganizadoras”. Especialmente, la de ligadura. El preconsciente yoico re-sulta perturbado con un aplastamiento en su densidad. Recibe, pero no transforma ni trasmite. Y aún más, se establece una espiral descenden-te: menos sentir, menos percibir, menos pensar. Terreno propicio para la invasión de los procesos primarios sobre los secundarios que “resultan sobornados y subvertidos” (Anzieu, 1975).

Otro recorrido, diametralmente opuesto, es el de las paradojas ma-durativas, ligadas a la vida y a la creatividad (Winnicott, 1958, 1971). Conforman un espacio mágico donde todo es posible y, aunque plantean

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–texto original– a expresarse en otro, buscando coherencia. Se vale de recursos como la memoria, la temporalidad, la causalidad, etc.

Neyraut trae un señalamiento interesante al respecto: para traduc-ción, Freud no utiliza Übersetzung sino Übertragung, que también es transferencia. Agrego: “también” trasmisión. Las funciones del pre-consciente conjugarían, así, tres alcances: a) transferencia, desplaza-miento dentro de la tópica; b) trasmisión intrasistémica e intersubjetiva (“no se puede no trasmitir”), y c) traducción de componentes verbales, iconográficos, fonemáticos, semánticos, impregnados de tonalidad afec-tiva, que serán seleccionados, evaluados, des-desplazados y des-conden-sados en ese verdadero laboratorio que es el preconsciente.

4.2. Afecto y pensamiento en la teoría del pensar

Cuando, en “La negación”, Freud (1925) conjetura sobre el origen del pensamiento, aparece una idea clara, taxativa… pero problemática: la separación del afecto respecto del representante-representativo de la pulsión. Profundiza en esta segunda vertiente, y no habla más de los afectos. Todo parecería indicar la necesidad de mantener una represión de los afectos para posibilitar la función intelectual. ¿Será una licencia que se concede para “pensar el pensamiento”? ¿O adheriría a una suer-te de arrogancia de lo insuer-telectual frensuer-te a lo afectivo?

Sin embargo, Hyppolite en su Comentario (1954) afirma: “Pienso, según el papel que Freud hace desempeñar a lo afectivo primordial, en cuanto a que va a engendrar la inteligencia, que hay que entenderlo como lo enseña el Dr. Lacan; es decir, que la forma primaria de relación, que psicológicamente llamamos afectiva, está situada en el campo dis-tintivo de la condición humana“ y “que si engendra la inteligencia es que comprende ya, en su punto de partida, una historicidad fundamen-tal: no hay lo afectivo puro de un lado y lo intelectual puro del otro que se desprendería de lo real para captarlo de vuelta”.

Reflexiones de un filósofo sobre un escrito psicoanalítico jerarqui-zando “lo afectivo primordial”, condición de lo humano y génesis de la inteligencia. Si bien lo afectivo no basta para crear un sistema de repre-sentaciones, es imprescindible para la inteligibilidad de las ideas. Por su parte, los procesos intelectuales no son puras abstracciones: desencade-nan, a su vez, fenómenos emocionales.

En realidad, Freud ha imaginado “un diálogo permanente entre afec-to y representación, en la que uno moviliza a la otra y a la inversa, según las circunstancias” (Green 1972).

Bion, en sus formulaciones, subraya lo afectivo en esencial unidad con lo intelectual. El pensamiento remite a un “aparato para pensar la experiencia emocional”.

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26. Definición de la paradoja lógica: “contradicción que resulta de una deducción co-rrecta a partir de premisas congruentes” (Ferrater Mora, 1979).

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dase un sujeto) para el cual no había todavía nada extraño. La distinción de lo extraño y de él mismo es una operación, una expulsión”. Como todo mito contiene elementos de una lógica primaria.

La primera expresión pulsional –“trago/escupo”– es referente de la dinámica incipiente sujeto/objeto y, simultáneamente, operador lógico: el mismo movimiento que ha instaurado el juicio de atribución, sienta las bases de un atributo específico: ser sí mismo –la propia existencia– con una sensación, todavía lábil, de cohesión. El atributo del afuera y su existencia advendrá, no sin renuncias ni tensiones. Habrá que “matar al niño” omnipotente (Leclaire, 1975).

En esta figuración de las pulsiones primarias está implícita la presen-cia del objeto; su aceptación/rechazo. “El otro” va delineándose siempre que responda al deseo. Su existencia es en el tiempo mismo de la satis-facción. ¿Se da esto sólo en relación al propio deseo?, ¿es “deseo del otro”? El “otro” desaparece momentáneamente con la satisfacción, pero vuelve alucinado –primera forma de pensamiento– mientras el tiempo de esta ausencia pueda tolerarse. Ausencia fundamental porque inscri-be un momento de sustantivación. Paulatinamente el otro será no sólo para mí sino sujeto en sí. Es cierto que la cualidad con que se percibe –adjetivación que responde al afecto– estará soldada estructuralmente a las maneras de vivenciar eso/s otro/otros.

La cuestión será luego “sentir” “saber” no sólo si una cosa es desea-ble (buena) o rechazadesea-ble (mala) para mí, sino constatar su existencia (juicio de existencia). Una complicación se hace presente cuando lo que produce displacer, lejos de eludirse, es buscado una y otra vez. Este re-conocimiento da lugar a las reformulaciones teóricas del “más allá”: pul-sión de muerte y masoquismo primario.

Propongo entonces la presencia de una lógica cuyo eje organizador sea la tensión narcisismo-reconocimiento del otro, impregnando de sen-tidos tanto las lógicas primarias como las secundarias; las individuales como las colectivas.

5. Lógicas y patologías actuales. Referencia a lo social

5.1. En el campo de la clínica

“Viste, viste, Pola… vos me querés hacer pensar… Y yo no quiero, no puedo pensar.”

(Paciente, 29 años, adicto)

Al abocarnos a la clínica de hoy, los posibles analizandos que llegan no tanto por una demanda auténtica sino porque los mandan… o porque no

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dilemas, la clave no reside en su resolución. Estas paradojas sí “maravi-llan”, al decir de Cicerón.

La ambigüedad de la paradoja puede aportar un aspecto de sugestión y belleza que la literatura privilegia como recurso estético. En semióti-ca la llaman oxímoron. Un escritor entrañable, Borges, las utiliza asi-duamente.27 Kristeva la incluye en el título de uno de sus libros: Sol

negro.

Estos conceptos hacen puente con el siguiente apartado que, como ve-remos, considera a la paradojalidad como constitutiva de los estados narcisistas, tanto normales como patológicos.

Las cualidades de la trama vincular primaria darán matices específi-cos a esa paradojalidad intrínseca del narcisismo. Considero que estos desarrollos ayudan a comprender modos de estructuración del psiquis-mo en las “patologías de frontera”.

Estas reflexiones tienen su extensión hacia los fenómenos sociocultu-rales actuales. En ese terreno hemos asistimos a la renuncia, por parte de las instituciones que regulan la organización social, a ejercer funcio-nes tróficas para la comunidad. Equivalentes a las de los objetos prima-rios en la organización familiar.

4.4. Tensión narcisismo-reconocimiento del otro

En el seno de ese escenario oscuro al que nos remite la noción de nar-cisismo, no tanto por incapacidad de comprensión, sino por la esencia misma de su “naturaleza”, se forja la vivencia del existir y la necesidad constante de su reafirmación. A partir de ese “momento mítico”, confi-gurado en sincronía con la aprehensión del otro como objeto de deseo, es que podremos hablar de sujeto psíquico.

No nos referiremos aquí a la necesidad insustituible de la presencia del otro en la constitución del psiquismo, sino a los avatares del narci-sismo desde la propia interioridad… pensados por un otro que intenta comprender. Especulación teórica que aspira hacer inteligible la realidad interna de una subjetividad en formación.

El narcisismo “introduce” una perspectiva clave para entender cómo el afuera se separa del adentro, lo idéntico de lo diferente y extraño a sí. Es el primero y, posiblemente, más difícil descentramiento, con la acep-tación –nunca acabada– de lo distinto y heterogéneo.

El “mito” del adentro y el afuera, tal como lo plantea Hyppolite, puede ayudarnos a entender ese descentramiento: “Hay en el comienzo, parece decir Freud, pero en el comienzo no quiere decir otra cosa que en el mito ‘había una vez’... En esta historia, había una vez un yo

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Acude a tratamiento después que una situación especial lo puso al borde de la muerte. Desde la adolescencia tiene una fuerte adicción a la cocaína y ha probado otras drogas. Tuvo tratamientos psicológicos es-porádicos pero… nadie sirve, nadie puede ayudarlo.

Es inteligente y seductor. Consciente de ello, siempre tiene en la mira conquistar al otro. También, en lo transferencial. Cuando se lo señalo, a veces se ríe sobradoramente, buscando complicidad; otras, se enoja. Al mismo tiempo, una inmensa necesidad de atención y cariño lo lleva a ac-titudes de generosidad y hasta de servilismo para con los demás. Entonces… se deprime.

Tiene condiciones para escribir, especialmente poesía.

Siente una profunda identificación con los “poetas malditos”. Más de una vez ha argumentado: “escribieron porque sufrieron; se entregaron a la droga y a la bebida y sufrieron mucho. Por eso pudieron crear”. Completa: “Yo soy un poeta maldito”. Está implícito y se lo señalo: “claro y por eso necesito sufrir, drogarme, y volver a sufrir. Solo así soy poeta”. Argumentaciones con que justifica episodios de adicción. Racionalización que remite a una lógica primitiva, no a la secundaria. Además, se reconoce la lógica de clases del inconsciente (Matte Blanco): no hay un poeta que crea, sino poetas malditos que sufren. Sólo se puede crear, drogas y alcohol mediante. Poetas malditos versus no poetas. Verbalizaciones de dos sesiones consecutivas del segundo año de trata-miento:

Llega con los ojos vidriosos. Mientras esperaba su horario entró a un bar cercano y tomó varias cervezas. Está en un período de “cierta” abs-tinencia con la cocaína. No se sienta, camina inquieto por el consultorio y en tono querellante me dice: “No, vos no sabés nada… Qué vas a saber si nunca has tomado… No podés entenderme… Soy yo el que se siente en un agujero negro… (pausa en que me angustio) … ¿de qué querés que me agarre? No puedo esperarte, esperar mi horario como hacen los otros tarados de tus pacientes… Es muy lindo hablar, pero no podés nunca saber lo que se siente”.

Argumentación impactante, difícil de trabajar en ese momento. Experimentaba yo misma confusión, incapacidad para pensar. De nuevo se imponía una racionalización apoyada en una distinción de clases: los que toman y entienden y los que no toman y no pueden entender. Sigue con sus caminatas; finalmente se sienta cansado, sin fuerza. Sólo me li-mito a acompañar.

Cuando en la sesión siguiente propongo con mucha cautela “pensar” lo que había pasado, rápidamente y con tono de triunfo, pero también de abatimiento, me dice: “Viste, viste… vos me querés hacer pensar…Y yo no quiero pensar… no puedo pensar”.

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tienen más remedio… y cuyo diagnóstico se hace difícil, pensamos en pa-cientes fronterizos.

Nominación que se despliega en diferentes sentidos. En primer lugar, son patologías que implican estados que no adscriben estructuralmente ni a las neurosis ni a las psicosis. Ocuparían un terreno de frontera. Las manifestaciones de estos cuadros generan incertidumbres y malestares en los propios pacientes, en su entorno; también en nosotros, analistas. Otra de las significaciones está reservada al psicoanálisis mismo: la posibilidad de operar en esa franja, salteando criterios aplicados tradi-cionalmente a las neurosis de transferencia. Psicoanálisis de frontera lo llama Roussillon. Lo cierto es que esta ampliación ha posibilitado, en una especie de causalidad recursiva, un enriquecimiento tanto de ope-ratividad clínica como conceptual.

Hay una tercera acepción a partir de reflexiones de Jaspers. Dimensiona lo fronterizo como aquella zona donde se pueden aprehen-der, en su plenitud existencial, ciertas circunstancias que han avanzado sobre el límite. Con un agregado: abren una nueva forma para com-prender situaciones no fronterizas.

En forma sucinta estos pacientes se caracterizan por un desborde de su pulsionalidad. Desborde que no toma el camino de la alucinación como en las psicosis, sino el de un actuar compulsivo en el afuera, o el de la captación del cuerpo como rehén. La descarga describe un circuito corto; saltea un trayecto que al evitar la postergación de los mandatos perentorios del proceso primario, no permite la puesta en marcha de funciones enriquecedoras y promotoras, ellas mismas, de satisfacción. Forma de “encallamiento” en la exploración del adentro y del afuera, con renuncia a la pulsión de saber.

Porque, precisamente, la posibilidad de establecer un circuito largo es lo que va a permitir, junto a bases neurofisiológicas de buen potencial, la adquisición de funciones que convergerán en el proceso de pensamiento. Aquí, la clínica nos ubica ante analizandos en los que se da un rehu-samiento a pensar. Forma de negativismo que opera con distintos recur-sos: desmentidas, escisiones, forclusiones. Nos enfrentamos con huecos de representación, vacíos y con expresiones “sin sentido” que causan perplejidad.

5.2. ¿Qué lógicas operan en estos pacientes?

-Esteban y los poetas malditos

Esteban tiene 29 años pero su actitud habla de una posición adoles-cente frente a la vida. Si bien vive solo y trabaja, el sueldo no le alcanza para llevar adelante su ritmo de gastos: vestir marcas prestigiosas; via-jar siempre en taxi. Los padres “bancan” sus despropósitos. “¿Será por culpa?”, se pregunta.

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Las familias son inmigrantes italianos con un sentido fuerte de fami-lia y hegemonía de la figura paterna.

No busca tratamiento psicoanalítico sino una “psicóloga” que la ayude. Además, “no quiero tomar remedios”. El tratamiento se pacta una vez por semana. “Mis medios me permiten sólo esto”.

Sorpresivamente, aparece una primera protesta: es… contra la sue-gra. Viene todas las semanas y se instala “para controlar cómo hago las cosas. Me tiene podrida; no tengo otro remedio que ponerle buena cara; es la madre de Pedro, viuda para colmo”.

Van apareciendo otras reflexiones: “Yo también podría haber estu-diado en la facultad”. Su único hermano es profesional, “Tengo capaci-dad”. El silencio que sigue lo percibo preñado de hostilidad con clara re-ferencia transre-ferencial.

Sesión del sexto mes de tratamiento: llega desanimada, al mismo tiempo, rabiosa.

“Pedro tiene razón y yo me siento mal… Él me decía anoche, agota-do, que en una pareja, la mujer debe ayudar para hacer frente a la eco-nomía de la casa... Con dos chicos los gastos son muchos y el sueldo del hombre no alcanza… Tiene razón; lo que hago es mínimo. Aparte, está lo de mi gasto del tratamiento…” Y con una continuidad que causa des-concierto: Además la pareja hay que cuidarla. Pedro comentaba de las que fracasan, como Perla (similitud con mi nombre) tan común en estos tiempos, es porque la mujer trabaja. Deja la casa, al marido, los hijos por unos pesos locos… No hay caso…”.

Mariela no percibe la situación entrampante: las dos reflexiones con-figuran una paradoja pragmática que no admite salida. Haga lo que haga siempre será una mala esposa: si busca trabajo o si se perpetúa de ama de casa. Pero lo más patológico reside en lo paradojal internalizado.

Sesiones después: “Tengo que dejar… no puedo seguir gastando… yo lo saco de mis ingresos. (Enumera las cosas que podría comprar con ese dinero… infinitas…) Usted me ayuda… pero aunque me sienta mejor yo no puedo sostenerlo… Sé que me hace bien… pero no, no puedo”. Lógica per/versionante en la que se pierde su deseo y su subjetividad. No ayuda la utilización de un metalenguaje. Cobra relieve “una lógica de las dese-peranza”. Siento que mis recursos técnicos se agotan: yo misma he que-dado sujeta a una situación paradojal.

5.3. Fuera del ámbito del consultorio

-Lógicas imperantes en el discurso de clases marginales

Remito a una investigación de las licenciadas Duschatzky y Corea,28 POLAROITMANWOSCOBOINIK

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Él no puede y yo estoy incapacitada para comprenderlo. Rehusamiento y descalificación para evitar una angustia desintegradora. Resultaba difícil trasmitirle mis propias vivencias de desamparo. Porque, además, el mate-rial que en general traía a sesión –relatos de sus peleas con la novia; en-tredichos en el trabajo, encuentros con los viejos amigos (adictos)– eran si-tuaciones que vivía con gran paranoia y que yo no siempre podía seguir y entender. Sus reacciones eran, a veces, un aislamiento depresivo; otras, de-dicarse compulsivamente a hacer gimnasia, recurso también para no pen-sar. Pensé que Esteban había establecido una suerte de reacción terapéuti-ca negativa… con la vida.

Un terreno rescatable era su producción poética: traía poesías que lo-graba escribir en buenos momentos. Tenían real valor literario. Las leía-mos y pensábaleía-mos juntos.

He conservado muchas de esas poesías, no todas tortuosas. Estos períodos, lamentablemente, no duraban.

-Esclava de una paradojalidad tramposa

Mariela tiene 40 años, de aspecto agradable y sencillo. Me elige por-que figuro en el listado de una institución de salud pero no ha recabado información sobre mi quehacer profesional. Desde hace unos meses está deprimida: “Tengo como vacíos en el tiempo: a veces no pasa nunca, otras, las horas vuelan sin sentirlo”.

Casada con Pedro hace catorce años, después de ocho años de cono-cerlo. Tuvo un noviecito, “allá tiempo y a lo lejos” pero no mantuvo re-laciones íntimas. “Pedro es el único hombre que conozco”. ¿Lo dice con orgullo?, ¿con decepción?

Los hijos: un varón de 12 años y una nena de 9. “Ya no me da alegría dedicarme sólo a mi marido y a ellos”.

Sus condiciones de vida son de nivel medio-bajo. El esposo abandonó la carrera de contador porque no podía estudiar y trabajar al mismo tiempo. Está empleado como auxiliar en una contaduría, pero es “un verdadero contador”. Lo percibe cansado, frustrado y se siente culposa. Mariela colabora con la economía hogareña de una manera elemen-tal: vende por Internet cochecitos de paseo para bebés que compra en una fábrica cercana. Uno por uno, y recién cuando ha concretado el pe-dido. No se le ocurre organizarse de otra forma. El marido resta impor-tancia a su actividad; la suegra la critica: dos formas de desvalorización. Pedro tiene un carácter serio, hosco. Salen poco: “los chicos eran to-davía muy chicos para dejarlos y a Pedro no le gusta”. Recién ahora se permiten salidas con amigos… los pocos que tienen. La palabra del ma-rido es ley pero… Empiezo a percibir enojo en su relato, aunque no lo hace consciente. Cuando trato de nominar su emoción, ella misma se

Referencias

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