Agradecimientos al compañero que saca adelante el blog
http://culturismodigital.wordpress.com/ por haber invertido su valioso tiempo en esta gran traducción para que todos podamos disfrutar de ella. No olvidéis entrar a su blog y darle las gracias personalmente.
SOBRE EL AUTOR
Mauro Di Pasquale ha sido un respetado miembro de la comunidad deportiva
internacional durante los últimos 25 años, así como atleta, administrador y médico. Hoy es una de las voces con más influencia en el uso de drogas en los deportes así como uno de los más grandes expertos en nutrición del mundo.
Fue un atleta de clase mundial por más de 20 años, ganando el Campeonato Mundial de Levantamiento de Pesas en 1976 y los Juegos Mundiales en 1981. Durante su carrera atlética fue también campeón canadiense 8 veces, campeón panamericano dos veces y campeón norteamericano otras dos.
Cuando era atleta el Dr. Di Pasquale comenzó sus investigaciones para desarrollar una alternativa para mejorar el desempeño de las drogas que lo llevaron a la Dieta
Anabólica. Luego, durante sus 8 años como Presidente del Comité Médico de la Federación de Levantamiento de Pesas Internacional y sus dos años como Director Médico y Asesor del Programa de Drogas para la hoy inexistente Federación de Fisiscoculturismo Mundial (WBF), continuó trabajando en la dieta mientras desarrollaba los procedimientos y protocolos para la detección de drogas de la Federación.
Hoy en día es Director Médico y Asesor del Programa para Drogas de la Federación de Lucha Mundial (WWF – World Wrestling Federation) y Oficial de Revisión Médica para la National Association for Stock Car Auto Racing (NASCAR).
El Dr. Di Pasquale ha publicado algunos libros especializados en el uso de drogas y en el desempeño atlético, incluyendo “Uso de Drogas y Detección en Deportes Amateur”, “Más allá de los Esteroides Anabólicos” y “Efectos secundarios de los Esteroides Anabólicos, Realidades, Ficción y Tratamiento”. También ha sido autor de cientos de artículos sobre uso de drogas, nutrición y medicina deportiva para una gran variedad de diarios y revistas internacionales.
Como Editor en Jefe de un nuevo boletín informativo trimestral titulado DROGAS Y DEPORTES continúa haciendo llegar su mensaje a la comunidad deportiva
internacional. DROGAS Y DEPORTES publica ahora ediciones en inglés, español e italiano.
Sus investigaciones y su trabajo en áreas de entrenamiento deportivo, desempeño y tratamiento de lesiones relacionadas al deporte le han hecho ganar el prestigio de los atletas, entrenadores y otros investigadores. Es médico licenciado en Ontario, Canadá, especializado en Medicina Deportiva y está certificado en Norteamérica como Oficial de Revisión Médica y Master en Ciencias del Fitness.
El Dr. Di Pasquale tiene un título honorario en Ciencias Biológicas, “majoring” en Bioquímica Molecular y es médico titulado de la Universidad de Toronto. Como
Profesor Asistente en la Universidad dio clases de Desempeño Atlético y Uso de Drogas en el Deporte. También está involucrado activamente en “investigaciones sobre
hormonas” en la Universidad de Toronto y en la Base de Investigaciones de las Fuerzas Médicas.
INTRODUCCIÓN
LA GRASA DE LA DIETA NO ES EL ENEMIGO El Mito
Lo hemos oído antes. Todo el mundo, desde la Asociación Médica Americana a los entrevistadores de los medios hasta los mal llamados “expertos” en el gimnasio de la vecindad han estado diciendo la misma cosa por las últimas tres décadas: La grasa es mala. Los carbohidratos son buenos. Si quieres obtener el cuerpo por el cual has estado trabajando tan duramente, tienes que centrarte en consumir carbohidratos y mantener la grasa en un mínimo absoluto.
Así que te dedicas a vivir por los porcentajes que los “Señores de la Dieta Baja en Grasas” te dan. 55% de carbohidratos. No más de 15% de grasa. Te llenas de pavo y pollo. Separas la clara de los huevos. Remueves quirúrgicamente toda la grasa visible de cualquier pieza de carne. Siempre horneas. Nunca fríes.
Pero has estado viviendo una mentira.
La realidad es que una dieta alta en carbohidratos preferida por tantos fisicoculturistas puede realmente trabajar contra ellos. Se atiborran de todos esos carbohidratos y terminan acumulando tremendas cantidades de grasa corporal. Entonces, cuando es el momento de cortar, de todos los músculos termina quedando la mitad en el gimnasio con toda esa grasa corporal.
Los niveles de fuerza y la motivación personal caen. Puedes volverte irritable. Incluso depresivo. Para el momento del concurso por venir para el cual has estado trabajando tan duro, con frecuencia no luces mejor que como lucías para el último concurso. Puedes lucir peor.
Y esa dieta. Además de decir que es inconveniente y estricta podría ser un drástico paradigma. En un mundo donde comer hace gran parte de nuestra vida social, un régimen con una dieta alta en carbohidratos puede convertirte rápidamente en un antisocial.
No es que no se pueda progresar más allá de las metas con una dieta alta en hidratos de carbono. Se puede. Algunos pueden. Pero también puedes estancarte o incluso perder masa corporal magra. En la medida que vas contando los días que faltan para un concurso el pánico hace su aparición. Se toman drásticas medidas para compensar el estado en que uno está y termina perdiendo semanas de entrenamiento.
Entonces, ¿por qué estás torturándote? Especialmente cuando hay una alternativa que puede montarte músculos mientras te mantiene la grasa corporal en el mínimo. Es llamada la Dieta Anabólica y mientras contradice lo que muchos fisicoculturistas han sido llevados a creer, esta podría ser la respuesta a tus plegarias.
La Dieta Anabólica
A diferencia de la dieta alta en carbohidratos que puede trabajar contra el sistema corporal de crecimiento de la producción de hormonas, la dieta anabólica maximiza la producción y la utilización de los 3 grandes productores de crecimiento – testosterona, hormona de crecimiento e insulina – y lo hace naturalmente. También lleva al
metabolismo del cuerpo de un quemador de azúcar, productor de grasa a una máquina quemadora de grasa. Con el cuerpo acumulando musculatura extra y simultáneamente quemando ambos, grasa consumida y almacenada, el fisicoculturista se siente dos veces bendecido.
La Dieta Anabólica nos lleva a una aproximación nutricional alta en grasas, alta en proteínas y baja en carbohidratos.
Muchos en el público en general podrían hacer caso omiso citando las creencias populares que dicen que la grasa es el primordial causante de las enfermedades
cardíacas, del cáncer y de la obesidad. Así como muchos fisicoculturistas han llegado a asumir que la grasa de la dieta suaviza al fisicoculturista y desdibuja la definición. Pero ellos no podrían estar más equivocados. La grasa de la dieta, cuando es utilizada adecuadamente, como en la Dieta Anabólica, puede ser la llave para el crecimiento y el éxito. Y mientras algunos verán a la Dieta Anabólica como una nueva, revolucionaria, e incluso peligrosa aproximación a la nutrición está, básicamente, en realidad,
fundamentada en los albores de la humanidad. La Dieta Primitiva
Primero vamos a aclarar el error ampliamente sostenido de que el hombre antiguo era herbívoro y que volteaba su nariz en presencia de la carne a favor de las plantas
disponibles. Los vegetarianos actuales con frecuencia reclaman que su dietas es la más natural y antigua conocida para el hombre, en un esfuerzo para ganar adeptos, pero simplemente no es cierto.
De hecho, evidencia arqueológica muestra que las herramientas del hombre primitivo fueron utilizadas, al menos en parte, en trabajar la carne. En muchas áreas, la dieta del hombre primitivo se constituía completamente de productos de origen animal. El continuo afecto por la carne demostrada por los monos y simios, que son nuestros primos primates, hoy en día es también testimonio de las preferencias dietéticas de los primeros hombres.
Hay una buena razón para todo esto. Es llamada supervivencia. La carne es, por mucho, una fuente superior de aminoácidos que las plantas. Tiene también alto contenido en vitamina A, E y Complejo B. La grasa, cuyos beneficios discutiremos a lo largo de este libro, está también disponible en la carne y no en las plantas. Además de otros muchos usos, incluyendo el hecho de que es sabrosa y le permite paladear mejor la comida, la
grasa es necesaria para el adecuado desdoblamiento de la vitamina A, D, E y K en el cuerpo.
La carne es, en efecto, una de las sustancias que mejor nutre en la tierra, y ha sido tenida en alta estima por civilizaciones a través de la historia. Incluso ha jugado un gran rol en las ceremonias religiosas. En los primeros tiempos de la historia registrada, la carne fue ofrecida a los dioses prevalecientes a través de “ofrendas quemadas” y la Biblia reporta grandes fiestas sostenidas en conjunción con sacrificios animales.
Por lo tanto, cuando hablamos de dietas “naturales” o “primitivas” no estamos hablando sobre los hábitos alimenticios de los vegetarianos. Estamos hablando de carnívoros que comprendieron tempranamente la importancia de la carne en sus hábitos alimenticios diarios. La primera dieta del hombre probablemente consistió principalmente de carne, suplementada por ingestas periódicas de carbohidratos. Fue solo con el desarrollo de la agricultura hace apenas 10.000 años que fue visto un gran cambio.
En los primeros 50 millones de años de la existencia del hombre antes de eso, el hombre fue carnívoro y vivió de la carne animal. En su forma más ruda, esta dieta de carne tiene una fuerte semejanza con la Dieta Anabólica que estaremos ofreciendo. Todo lo que hemos hecho es tomar esta dieta primitiva y traerla a la edad moderna, haciendo uso de la ciencia moderna para adaptarla y perfeccionarla para una máxima salud, forma física y desarrollo.
A las clases sociales dominantes no les gusta la Dieta Anabólica
Pero no esperes que la Dieta Anabólica sea ampliamente acogida por las mayores industrias en nuestra sociedad. Vamos a los pasillos de cualquier supermercado hoy y veremos pequeños pero elaborados carbohidratos en las repisas. La carne es simple. Involucra poco más que despiezar a una vaca. También es difícil empaquetarla para obtener grandes ganancias. No estaría en sus intereses financiarlo.
Una situación similar existe con la industria de los suplementos. No estarán felices con esta dieta porque no requiere suplementos proteicos. Ya estamos obteniendo suficiente proteína de toda la carne que comeremos. Asi como, los suplementos generales que ellos revenden serían de poco uso. Aunque prescribiremos suplementos que te llevarán a maximizar los beneficios de la Dieta Anabólica, serán de una gran variedad tecnológica, especialmente diseñados para las necesidades del fisicoculturista sintonizado en un estilo de vida anabólico. Estos estarán mucho más allá de cualquiera que los generalizadores están ofreciendo actualmente.
Esos “gurus de la nutrición” de los días modernos, que piensan que la calidad de la dieta debe ser medida en la tortura que genera a sus usuarios no estarán complacidos con esta dieta tampoco. No es una tortura. Estarás comiendo carne durante los días de semana, suplementando con una amplia variedad de otras deliciosas comidas. Y cuando llegue el fin de semana, virtualmente vale cualquier cosa.
Puedes tener que dejar la lasaña o el helado durante la semana, pero puedes tomarlo durante la fase de “carga de carbohidratos” de la dieta que es cada fin de semana. A diferencia de la dieta alta en carbohidratos y otras de su tipo, en la Dieta Anabólica no serás forzado a dejar tus comidas favoritas para siempre.
El fisicoculturista moderno
Aunque mi aproximación a la dieta alta en grasas, alta en proteínas y baja en carbohidratos es nueva, es interesante notar que una temprana forma de la dieta fue acogida por muchos fisicoculturistas en los 60. No estaba muy “refinada” en ese momento. Tampoco definía aspectos críticos de la moanipulación hormonal y estimulación que nosotros hemos añadido. Pero concentraba en el consumo de carne con muy pocos carbohidratos y los fisicoculturistas estaban complacidos de encontrarse a si mismos manteniendo al máximo sus músculos con muy poca grasa corporal.
De hecho, la dieta produjo algunos hombres grandes allá en los 60. Ellos no tenían todos los componentes de la dieta perfeccionados y no obtuvieron ese aspecto súper definido para el que los fisicoculturistas de hoy trabajan pero, sin embargo, la dieta produjo algunos grandes, grandes hombres. Desafortunadamente, las dietas modernas que hacen hincapié en dietas altas en carbohidratos complejos, altas en proteínas y bajas en grasas esparcidas a través de la comunidad de fisicoculturistas tan ampliamente lograron que estos tempranos experimentos a una aproximación a una dieta alta en grasas fueran exterminados.
Como frecuentemente sucede, los “cegatos” buscaron alternativas al movimiento alto en carbohidratos y la dieta alta en grasas fue ignorada por la mayoría de las personas. Yo fui la excepción. Comencé trabajando con la dieta como un levantador de pesas activo en los 70 y usé una versión temprana de lo que encontrarás en este libro en mi vía para ganar el Campeonato Mundial de Levantamiento de Pesas en 1976 y los Juegos
Mundiales deportivos en 1981. Esteroides anabólicos
Pronto después, el mundo de los deportes profesionales comenzó su campaña en contra de los esteroides anabólicos. Estrictos controles antidoping comenzaron en la
comunidad de fisicoculturismo de clase mundial y se empezó a sentir el llanto por alguna alternativa natural a los esteroides.
Para ese momento los esteroides habían asumido su lugar como una “droga maravilla” entre los fisicoculturistas y otros atletas. Físicamente, los esteroides habían demostrado tener un efecto remarcable en el crecimiento muscular y la fuerza. Psicológicamente, proveían a los usuarios con un agresivo pero contenido estado mental muy útil en los entrenamientos y la competencia. El hecho de que se propagaran a través de los fisicoculturistas y otras comunidades deportivas donde alcanzar el límite competitivo era tan importante para ganar no era sorpresivo.
Desafortunadamente, se descubrió que los esteroides tenían severos efectos secundarios. El malhumor y una agresividad insana, además de otros, que podían extenderse como violencia (conocido como “roid rage”) fueron ampliamente reportados en los diarios deportivos. Vinculaciones a enfermedades cardíacas, cáncer de hígado, enfermedades
renales y esterilidad fueron descubiertas también. Con la evidencia apilada, había pocas opciones además de cortar su uso en la “arena deportiva” internacional.
Fue en medio de este vacío que avancé con la Dieta Anabólica, alta en grasa, en la que había estado trabajando. No había sido una tarea fácil. La Federación de
Fisicoculturismo Mundial (WBF) quería que sus atletas estuvieran limpios pero
mantuvieran su masa muscular, definidos y en forma para competir. Esto era una orden “de arriba”.
Uno de los mayores problemas fue mantener los sistemas hormonales de los
fisicoculturistas funcionando, produciendo testosterona naturalmente. Esto era muy difícil porque los esteroides cortan el sistema de producción de testosterona del cuerpo. El eje hipotalámico (HPTA – por sus siglas en inglés) cesa sus funciones y podrían necesitarse medidas extremas para poner los testículos a funcionar de nuevo. Con frecuencia toma un largo tiempo recuperarse y en muchos casos, un usuario podría nunca recuperarse y quedar condenado a un tratamiento con esteroides artificiales o testosterona por el resto de su vida (terapia hormonal de reemplazo o terapia hormonal sustitutoria).
Los esteroides pueden también convertir al atleta en flojo. El crecerá con métodos de entrenamiento marginal pero se le hace muy dura “la vía” cuando no está usando los esteroides y tiene que hacer todo el trabajo él mismo. Con dieta anabólica o no, puede tomarle un buen rato volver a métodos apropiados de entrenamiento.
Entonces está la dieta en sí misma. Como cualquier dieta, si no se sigue, no se
obtendrán resultados. Algunos fisicoculturistas que han estado usando esteroides por un largo tiempo encuentran muy difícil reemplazar los esteroides con una dieta que
requiere compromiso.
Finalmente, algunas personas deciden creer que un programa natural podría reemplazar a los esteroides inmediatamente y ofrecerles los mismos resultados. No es posible que esto ocurra. En un corto tiempo, ninguna dieta reemplazará los esteroides. Pero, a la larga, la dieta anabólica ha probado ser una alternativa muy efectiva a los esteroides, proveyendo el mismo tipo de resultados sin la naturaleza de “ruleta rusa” que tiene el uso de esteroides.
En 1990 publiqué mi libro “Beyond Anabolic Steroids” (Más allá de los Esteroides Anabólicos), y comencé a proveer artículos para una variedad de publicaciones de fitness y fisicoculturismo al respecto. La respuesta a la Dieta Anabólica fue
sobresaliente. En un mundo donde los esteroides son un verdadero “juego de azar”, en términos de salud y competición, la Dieta Anabólica llevó a los fisicoculturistas que la usaron a ese límite natural que buscaban.
Pero yo no estoy en una cruzada de “SOLO DI NO” en esta área. La histeria no entra en juego en mis virtudes. Los esteroides anabólicos tienen su lugar. De hecho, he estado recientemente involucrado en investigaciones sobre esteroides para ser utilizados en pacientes con SIDA. Estos pueden jugar un rol en el mantenimiento de la masa corporal y fortalecer el sistema inmune de estos pacientes que les permitiría resistir mejor las enfermedades oportunistas tan mortales para ellos.
También me he dado cuenta perfectamente de que los esteroides y otras ayudas
utilizadas para el crecimiento y mejorar el desempeño son todavía usados ampliamente en la comunidad atlética. Estos llevan al atleta al límite que está buscando y muchos, gustosamente, arriesgan su salud y se exponen a las sanciones que pueden venir por el uso de esteroides a cambio de los beneficios que traen.
Debe señalarse que la Dieta Anabólica puede incluso ser utilizada en conjunto con los esteroides. Se obtendrán resultados. En efecto, se puede hacer cualquier cosa con los esteroides y lograr algunas ganancias. Pero, la Dieta Anabólica ayudará, hasta cierto grado, a que el uso de esteroides mantendrá maximizada las hormonas anabólicas endógenas que la dieta busca estimular.
El titular sería: La Dieta Anabólica está creada para el atleta natural que quiere ser el mejor que puede llegar a ser de forma natural. Y, aunque ésta es mucho más fácil y conveniente de mantener que la una dieta alta en carbohidratos, requerirá algo de
dedicación y el deseo de llevarla a cabo adecuadamente. La clave del éxito en la dieta es asegurarse de llevar al cuerpo al “cambio metabólico” donde comenzará a usar la grasa de la dieta y la grasa corporal en lugar de los carbohidratos y la proteína muscular como el combustible principal para el cuerpo. Para hacer esto, se tendrá que seguir la dieta muy rígidamente, especialmente en un comienzo.
La batalla que el atleta “libre de drogas” enfrenta no es fácil. Debe encarar
competencias con uso y abuso de drogas y estándares competitivos basados su uso en todo concurso. Lo que hace la Dieta Anabólica es darle el mismo tipo de beneficios que el usuario de drogas obtiene.
Al introducir drogas anabólicas o agentes en su cuerpo, el usuario incrementa la cantidad de hormonas y compuestos anabólicos en la circulación, la cual, a cambio, produce el efecto anabólico deseado de crecimiento muscular. La Dieta Anabólica hace lo mismo. Lo único que en vez de introducir las sustancias anabólicas de una fuente exógena externa al cuerpo, la dieta estimula la producción de hormonas anabólicas EN EL CUERPO. Esto es LEGAL y es SEGURO.
Y lo mejor de todo es que es ALGO SEGURO. Si se sigue la dieta NO FALLARÁ. Sonará bizarro. Podrá ir en contra de todo lo que han hecho creer sobre dietas, grasas y carbohidratos. PERO FUNCIONA. Es una bioquímica inevitable. OBTENDRÁS la combinación de incremento de masa corporal magra y menos grasa corporal que estás buscando si sigues adecuadamente la dieta.
Y lo obtendrás naturalmente. Sin el peligro de los esteroides.
Dados los juicios y dudas que la mayoría de los fisicoculturistas han experimentado con sus dietas, ¿qué más puede preguntarse de un programa de nutrición?
CAPÍTULO 1
BENEFICIOS DE LA DIETA ANABÓLICA – MÁS MÚSCULO, MENOS GRASA CORPORAL Y ES TODO NATURAL.
Por más de 20 años el público americano se le ha dicho que cuide la ingesta de grasa o sufrirá las consecuencias. La “histeria de la grasa” nacional se puso tan mala que por allá en 1989 la Academia Nacional de Ciencias advirtió a todo el mundo, a pesar de la presencia o ausencia de riesgo de enfermedades coronarias cardíacas, apegarse a una dieta restringida baja en grasas. Los señores del “lowfat” amaron esta advertencia y la industria de alimentos procedió a tomar ventaja de la situación, como siempre hacen, y salieron con toda una nueva línea de productos “lowfat” o “fat free” que muchos de los cuales no lo eran.
Por qué grupos como mujeres pre-menopáusicas y niños, quienes son inmunes a las enfermedades coronarias cardíacas, deben hacer tal dieta restringida no fue explicado. Mientras tanto, otras complejas e interrelacionadas causas de enfermedades cardíacas coronarias como la falta de ejercicio, la obesidad, el estrés, la genética y la ingesta calórica fueron ampliamente ignoradas. La grasa fue la culpable. Cualquier posibilidad de que la grasa de la dieta pudiese ser utilizada para causar buena salud y mejorar el desempeño físico fue convenientemente desestimada.
Como resultado, la gente comenzó a comer esos carbohidratos. Comenzaron a fijarse en lo que comían. Encima, comenzaron a advertir la cantidad de grasa que estaban
comiendo e hicieron lo imposible para evitarla como si se tratara de una plaga. Y ¿adivinen? Como sociedad nos hicimos más gordos que nunca. Nos estamos haciendo más y más gordos cada vez. El desfile de infartos no ha parado. ¿Qué está mal en esta “foto”?
Mientras tanto, los fisicoculturistas no parecían estar obteniendo el tipo de crecimiento que estaban buscando al consumir todos esos carbohidratos. Seguro se ponían grandes. Pero también se ponían gordos. Para el momento de la competencia, estaban muy frecuentemente donde habían estado antes de haber empezado con todo el ciclo de la dieta. El sonido de las sirenas de los esteroides sonaba invitando cada vez más. Pero ahora hemos obtenido una alternativa. Una saludable y efectiva. Es llamada la Dieta Anabólica y ha sido sorprendente llevándole la contra a los Señores del “Lowfat” y dándole a los fisicoculturistas el crecimiento que querían sin añadir grasa corporal. En este capítulo esbozaremos los muchos beneficios que pueden ser ganados de la Dieta Anabólica y empezaremos a ver las razones por las cuales funciona. Al terminarlo, no creo que estén tentados a volver al viejo trajín de esa dieta alta en carbohidratos.
Beneficios físicos
Aumenta la masa magra corporal SIN esteroides anabólicos: Esta es una de las reales grandes ventajas de la Dieta Anabólica. Como se describió en el capítulo previo, la dieta hace muchas de las mismas cosas hormonalmente que hacen los esteroides, solo que de forma natural dentro del cuerpo y sin riesgos.
Disminuye la grasa corporal sin sacrificar masa magra: A diferencia de la dieta alta en carbohidratos, cuando se gana peso en la Dieta Anabólica, mucho menos es grasa corporal y mucho más es músculo. Hemos descubierto que, lejos de lo que han hecho creer, comer grasa no conlleva a ponerse gordo. De hecho, la grasa de la dieta es un instrumento para incrementar la lipólisis o el desdoblamiento de la grasa y la resultante pérdida de grasa corporal. También hemos descubierto que el fisicoculturista mantendrá más masa corporal magra durante la fase de corte de una dieta.
En la dieta alta en carbohidratos, si se ejercita correctamente y se hace todo lo demás bien, se notará que cuando se pierde peso, cerca del 60% de él es grasa y 40% músculo. Se puede llegar a definir, pero se es mucho más pequeño de lo que podría ser. En la dieta alta en grasas encontramos que esos porcentajes bajarán en un 90% de grasa y 10% de músculo, y esto es una gran ventaja para el fisicoculturista que quiere mantener músuculo en la medida que define. Con la dieta alta en grasas se puede bajar al peso que se quiere pero manteniendo mucho más masa magra corporal. Se es más grande y más fuerte.
Toma dos atletas, uno con una dieta alta en carbohidratos y uno con la Dieta Anabólica, ponlos a ganar 5 kilos y encontrarás que el que hizo la Dieta Anabólica ganó un mayor porcentaje de músculo. Del mismo modo, cuando se pierde peso, el atleta con la Dieta Anabólica perderá mucho menos músculo que el atleta que ha estado con un alto consumo de hidratos de carbono. ¿En cuál dieta preferirías estar tú?
Sintiéndose más fuerte mientras se pierde grasa corporal: Esto me da la razón. La fuerza es proporcional a la masa muscular. Cuando se está en una dieta alta en carbohidratos y sacrificando masa limpia para definir, uno obviamente se va a sentir más débil. Debido a que la Dieta Anabólica cicla las fases de carga de carbohidratos semanalmente para estimular la producción de insulina y provocar el crecimiento, tampoco se caerá en los abatimientos psicológicos que suele caerse siguiendo una dieta todo el tiempo igual cada semana. Hay variedad en la dieta, y esto ayudará a estar más energizado y comprometido de lo que se estará en una dieta alta en carbohidratos. Maximiza los efectos de las hormonas anabólicas endógenas: Esta dieta maximiza los niveles en plasma de testosterona, hormona de crecimiento e insulina para promover el crecimiento. Básicamente, condiciona el sistema hormonal para crear un ambiente anabólico endógeno natural. Esto maximiza el efecto de estas 3 hormonas anabólicas las
24 horas del día porque, contrario a la creencia popular, no solo se construye músculo después del entrenamiento sino durante el mismo también.
Esto no es fácil. Muchas hormonas son reactivas de otras. Por ejemplo, mientras la insulina sube, la hormona de crecimiento puede bajar. Si la insulina decrece, la hormona de crecimiento se incrementará. Las dos sustancias generalmente no trabajan juntas, pero podrían. Si pudiéramos incrementar ambas sustancias, se obtendría un mejor efecto anabólico que con el incremento de una sola de ellas.
Luego daremos algunos suplementos que pueden usarse con la Dieta Anabólica que ayudarán a incrementar la insulina, la testosterona y la hormona de crecimiento como se necesite. Encontrarás 2 de nuestras fórmulas a utilizar antes, durante e inmediatamente después de tus entrenamientos. Esto es especialmente importante porque durante y después del entrenamiento puede ocurrir un decrecimiento de la testosterona en plasma y de la hormona de crecimiento.
A nivel celular en el cuerpo, se necesitan las hormonas anabólicas elevadas para que lleven aminoácidos adentro de las células para la formación proteica. Así es como se crece. En la Dieta Anabólica, sus ciclos semanales lo incorporan y los suplementos trabajarán para hacer esto antes, durante y después del entrenamiento.
Incrementa la fuerza mientras se pierde grasa corporal: La gente con la Dieta Anabólica frecuentemente se de cuenta que en la medida que pierden peso y grasa corporal, incrementan su fuerza. A la mayoría de los fisicoculturistas les parece increíble. Ellos saben que mientras pierden peso también pierden músculo y fuerza. Pero con la Dieta Anabólica, pierden mucho menos músculo y eso, en combinación con el hecho de que sus cuerpos están trabajando en un ambiente anabólico, los hace
sentirse más fuertes. Ellos se van dando cuenta en la medida que observan cómo se va la grasa mientras su fuerza se incrementa al mismo tiempo.
Decrecimiento de la actividad catabólica del cuerpo: La Dieta Anabólica baja los niveles de cortisol, una hormona segregada por las glándulas adrenales que desdobla las células musculares para usarlas como energía. Los suplementos que recomendaremos para usar con la dieta también disminuirán la pérdida de células musculares durante y después del entrenamiento, mientras incrementan la insulina y eleva los niveles hormonales en los momentos críticos para promover un efecto anabólico. En simples palabras, se destruirán menos células musculares mientras se añaden más.
Evita los problemas de salud de la dieta alta en carbohidratos: Los carbohidratos incrementarán los niveles de insulina y esto produce un efecto anabólico (construcción de músculo) cuando es utilizado adecuadamente. En la Dieta Anabólica, usamos una fase de carga los fines de semana para hacer justamente eso. Pero cuando la insulina es crónicamente alta o tiene altibajos debido a una dieta alta en carbohidratos se vuelve una hormona lipogénica (productora de grasa) y comienza a dejar grasa en el cuerpo, y mucha. Eso es por lo que debe ser controlada. Notarás eso en la Dieta Anabólica, el individuo incrementará el consumo de carbohidratos en el fin de semana únicamente hasta el punto en que comience a aumentar la grasa corporal. Entonces se regresa a la dieta alta en grasa el lunes, antes de que el daño esté hecho.
Esta es la razón por la que se tiende a almacenar mucha más grasa con una dieta alta en carbohidratos. Con la insulina incontrolada, se almacena grasa indiscriminadamente. La elevación crónica de la insulina también tiende a depositar grasa en las caderas y otras zonas del cuerpo acosadas por la grasa causando la aparición de la celulitis que
enloquece especialmente a las mujeres.
El incremento en la obstrucción de las arterias que conlleva a los ataques cardíacos también aparenta ser un síntoma de una dieta crónica alta en carbohidratos. Si puedes mantenerte alejado de los azúcares simples y la comida chatarra, puedes limitar el daño, por supuesto. Sería difícil criticar severamente a alguien quien come montones de vegetales, ensaladas y papas.
Aunque, todos esos carbohidratos conducirán a la acumulación de grasa a menos que se regulen como lo proponemos en esta dieta. Los carbohidratos se incrementan hasta el punto en que tendrán un efecto beneficioso sobre la masa corporal magra. Estimulando la producción de insulina, con la carga de carbohidratos los fines de semana, podemos acelerar el movimiento de los nutrientes a través del torrente sanguíneo y hasta el interior de las células musculares. Los aminoácidos son llevados al interior de las células musculares donde pueden formar los bloques para construir las proteínas y finalmente el crecimiento muscular. Pero antes de que los niveles de insulina hayan sido elevados demasiado tiempo y la grase comience a ser almacenada, los carbohidratos son eliminados y la insulina puesta bajo control.
BENEFICIOS FÍSICOS DE LA DIETA ANABÓLICA • Aumenta la masa magra corporal SIN esteroides
anabólicos
• Disminuye la grasa corporal sin sacrificar masa magra • Maximiza los efectos de las hormonas anabólicas
endógenas
• Incrementa la fuerza mientras se pierde grasa corporal • Disminuye la actividad catabólica del cuerpo
• Evita los problemas de salud de la dieta alta en carbohidratos
• Mantiene en forma todo el año en lugar de una o dos veces
• Se mejora de concurso a concurso y año a año • Incrementos de resistencia
Mantiene en forma todo el año en lugar de una o dos veces: La Dieta Anabólica te permite mantenerte en forma todo el año. No es una dieta donde se engorde y luego haya que eliminar la grasa corporal, y el proceso se vuelve doloroso y difícil que no puede mantenerse la dieta. Como tal, no es una de esas dietas baja en grasas donde se lucha mental y físicamente a lo largo de todo el año y no ayuda, pero se sigue y se termina exhausto y frustrado.
La dieta anabólica es un estilo de vida. Una que puede mantenerse todo el año. Es muy confortable porque es natural. Salpica con períodos altos en grasas con sesiones
regulares de carbohidratos de muchas maneras como nuestros antiguos ancestros lo hacían.
Tampoco se deja nada en esta dieta. Se pueden comer esas carnes y quesos los días de semana, y en los fines de semana cargar con tus carbohidratos favoritos. No es
torturador como otras muchas dietas de los fisicoculturistas. ¿Quieres ir de fiesta y tomarte una cerveza el fin de semana? Adelante. Todas las comidas están permitidas, aunque en su momento oportuno de la semana, en esta dieta.
Mientras tanto, si se hace adecuadamente, esta dieta permitirá mantener la grasa en torno al 10% de forma consistente y cortar a 4-5 porciento cuando se necesite mientras se mantiene la masa corporal magra. No se hará una maratón en la fase de corte y te pondrás a punto para la competencia muy rápidamente.
Y, si la dieta se sigue responsablemente y se mantiene, cada vez que se pase por el ciclo o se complete la fase pre-competición, un atleta se debería convertir en más pesado y, al final, tan cortado como lo estaba al final de su último ciclo. En lugar de estancarse como muchos fisicoculturistas hacen, el atleta mejorará de competencia a competencia y de año a año.
Incremento de resistencia: Hemos encontrado también que para muchos atletas, la resistencia se incrementa realmente con una dieta alta en grasas. De nuevo, esto va en contra de la creencia popular que cree que la resistencia en el ejercicio está relacionada con la cantidad de carbohidratos almacenados en el músculo, y que una dieta baja en carbohidratos disminuye el desempeño.
El la dieta alta en carbohidratos/baja en grasas, el atleta comienza a entrenar y la glucosa en la sangre es utilizada casi inmediatamente. A ese punto, el glucógeno o depósitos de carbohidratos en el músculo son utilizados para suministrar energía.
Después de 15 minutos aproximadamente estos también se han agotado. En ese punto el cuerpo tiene que volver a quemar grasa o músculo para combustible.
Desafortunadamente, cuando se está en la dieta alta en carbohidratos, el cuerpo no es muy eficiente quemando grasas y se termina quemando un 50% de proteína proveniente de los músculos y 50% de grasas para las necesidades energéticas.
Sin embargo, una vez que te has cambiado a la dieta alta en grasas, tu cuerpo
primeramente usará la grasa para proveerse de energía. Una vez que el glucógeno se ha agotado recurrirá primero a esos almacenes de grasa corporal. La grasa se vuelve casi como el azúcar para el cuerpo y éste preferirá utilizar los depósitos de grasa en vez de músculo para proveerse de energía. De este modo, menos grasa es almacenada por el cuerpo y más es utilizada. El cuerpo tiende mucho menos a fabricar grasa y más a quemarla. Un porcentaje más alto de masa muscular magra es el resultado.
En un estudio reciente, se descubrió que las ratas adaptadas a una dieta alta en grasas no tenían una disminución en su capacidad de resistencia, incluso después de recuperarse de un exhaustivo entrenamiento previo. El incrementado almacenamiento y utilización de los triglicéridos intramusculares (ácidos grasos) pareciera ser la causa de esta condición.
La ventaja metabólica
El Adenosín Trifosfato (ATP) es la fuente de todas las actividades metabólicas en el cuerpo humano. Con el objetivo de obtener la energía que organismo necesita para la contracción muscular, la respiración, el funcionamiento de las células cerebrales y para, virtualmente, todas las otras actividades, el ATP debe ser generado. La gente se ha hecho la idea de que debe tenerse glucógeno y glucosa proveniente de los carbohidratos para que el cuerpo produzca y reponga el ATP y sobreviva.
Lo que la gente no entiende es que la proteína y la grasa tienen sus propios mecanismos para proveer energía al cuerpo y reponer el ATP. Es un error decir que necesitas
hidratos de carbono para funcionar.
Cuando los hidratos de carbono constituyen la mayor parte de tu dieta, básicamente quemas la glucosa de los carbohidratos como energía. La glucosa entra al cuerpo y la insulina es segregada por el páncreas para utilizarla como energía inmediata, o
almacenarla como glucógeno en el hígado y en los músculos. La glucosa no almacenada como glucógeno es convertida en triglicéridos (grasa corporal). Cuando es necesaria más energía, el glucógeno es convertido nuevamente en glucosa y utilizado
directamente por la célula o transportado a través del torrente sanguíneo a otras células para su conversión y uso como energía.
Cuando la grasa constituye la mayor parte de tu dieta, ya no se tienen esas grandes cantidades de glucógeno disponible para energía. La mayoría de tu energía vendrá del desdoblamiento de los ácidos grasos libres de tu dieta o de los almacenes de grasa corporal. En lugar de quemar el glucógeno almacenado o la glucosa para energía, el cuerpo quema ácidos grasos libres o triglicéridos (la forma almacenable de los ácidos grasos libres).
Básicamente, una dieta alta en grasas activa las enzimas lipolíticas (quemadoras de grasas) en el cuerpo y minimiza la actividad de las enzimas lipogénicas (productoras de grasa). Los ácidos grasos libres y los triglicéridos de la dieta se convierten en la
principal fuente de energía. Los triglicéridos son rotos para liberar los ácidos grasos y por ende los ketones, una fuente que puede ser usada como energía por las células del cuerpo. Los ácidos grasos libres toman el lugar de la glucosa y los triglicéridos actúan como glucógeno.
Cuando los hidratos de carbono son la principal fuente de energía del cuerpo, éste produce insulina para procesarlos y almacenarlos. Todo esto está bien y es bueno pero, como discutimos arriba, uno de los problemas con la insulina es que activa las enzimas lipogénicas (productoras de grasas) del cuerpo y minimiza la actividad de las lipolíticas (quemadoras de grasa). A lo que esto nos lleva es a un incremento del almacenamiento de grasa corporal y una disminución en la cantidad de grasa acumulada que será quemada.
Lo exactamente opuesto ocurre con la dieta alta en grasas. Luego de sufrir el “cambio metabólico” de ser una maquina quemadora de carbohidratos a una quemadora de grasas, la lipogénesis (la producción y almacenamiento de grasa en el cuerpo) decrece, y la lipólisis (la quema de ambas, grasa corporal y de dieta para energía) incrementa. Quemarás grasa como tu principal combustible y, en lugar de usar el glucógeno o desdoblar las preciosas proteínas, quemarás la grasa de tu cuerpo para obtener la energía necesaria.
Esto puede tener un gran efecto sobre el % de grasa corporal y las investigaciones han comenzado ahora a documentar este efecto. En un estudio sobre el peso ideal en sujetos humanos, se descubrió que las dietas altas en grasas eran acompañadas por un muy fuerte efecto lipolítico (quema de grasas).
En otro estudio focalizado en sujetos obesos se descubrió que, teniendo grupos con una dieta alta en carbohidratos/relativamente baja en grasas y otra baja en carbohidratos/ relativamente alta en grasas, los sujetos con la dieta baja en carbohidratos perdían significativamente más grasa. Aunque prevaleciendo la sabiduría que predeciría que la dieta alta en grasas simplemente haría a la gente más gorda, REALMENTE
PERDIERON MÁS GRASA CON LA DIETA ALTA EN GRASAS.
Puede sonar loco, pero así es el modo en que trabaja el cuerpo. Una vez que te hayas adaptado a una dieta alta en grasas, la grasa no engendra grasa. A pesar de lo que hayas oído, UNA DIETA ALTA EN GRASA NO AGREGA MÁS GRASA, LA QUITA. Estudios con otros animales han producido resultados adicionales sorprendentes. Un estudio con hamsters descubrió que una dieta alta en grasas agregaba peso mientras disminuía la lipogénesis (construcción de grasa). Los hamsters ganaron grandes cantidades de peso, pero este peso fue más debido a un incremento en masa muscular magra que de grasa.
En otro estudio se descubrió que los hamsters alimentados con una dieta alta en grasas tuvieron una más baja actividad de las enzimas lipogénicas y menos contenido de grasa corporal que los hamsters alimentados con una dieta baja en grasas bajo condiciones sedentarias y de ejercicio.
Protegiendo a las proteínas
Un importante beneficio del cambio metabólico que ocurre cuando uno va de una dieta alta en hidratos de carbono a una anabólica es que la grasa se vuelve un protector de la proteína del cuerpo. Cuando se utilizan los carbohidratos como la principal fuente de energía, el cuerpo tomará proteína muscular, la romperá y formará glucosa de ella para quemarla como energía, una vez que las reservas de energía se hayan consumido. Aquí es donde la actividad catabólica (destrucción del músculo) toma lugar. Estarás
sentado allí, alegremente trabajando, y haciendo que tus músculos se desvanezcan mientras lo haces. Estarás básicamente quemando músculo como combustible para el entrenamiento.
No se llega ni remotamente a este colapso muscular con la Dieta Anabólica. Algún músculo se quemará, pero la grasa disponible servirá como alternativa al músculo como fuente de energía en mayor grado.
En cualquier momento que se esté ejercitando y el cuerpo necesite energía, él
desdoblará lo que necesite, incluyendo músculo, para proveerse de esa energía. Uno de los modos en que los fisicoculturistas luchan contra esto es consumiendo bebidas azucaradas durante el entrenamiento. El cuerpo no necesitará destruir músculo para obtener energía porque tiene una fuente externa entrando constantemente. La grasa trabaja del mismo modo cuando se está en la Dieta Anabólica. Protege al músculo poniendo como alternativa una fuente disponible de energía.
Debe ser recordado que, junto con el anabolismo (construcción de tejido muscular) el fisicoculturista está también preocupado por el catabolismo (la destrucción de este tejido). Las investigaciones han mostrado que la Dieta Anabólica podría ser llamada también la “Dieta Anticatabólica”. Además de permitir que el sistema hormonal del cuerpo queme grasa mejor y produzca masa muscular magra, también ayuda en la disminución de la cantidad de músculo que puede ser perdido durante un entrenamiento o a lo largo de una fase de dieta restrictiva.
Investigaciones han demostrado que los ketones corporales quemados para energía en la Dieta Anabólica, D-Beta-hidroxibuterato y acetoacetato, realmente disminuyen el catabolismo proteico. Un estudio reciente con ratas de laboratorio también demostró que un tratamiento combinado con insulina, testosterona y una dieta alta en grasas/alta en proteínas lleva a una disminución de la pérdida muscular y el crecimiento causados por la hormona catabólica corticosterona. Otra investigación demostró mayores ganancias proteicas y menores ganancias de grasa en ratas con una dieta alta en grasas. Las implicaciones para decrecimientos similares de catabolismo en humanos al adoptar una dieta alta en grasas son obvias.
BENEFICIOS METABÓLICOS DE LA DIETA ANABÓLICA
• Quema grasa en vez de glucosa promoviendo la lipólisis • Quema grasa en vez de glucosa disminuyendo la
lipogénesis
• Sin grasa en la dieta, el cuerpo almacena grasa en exceso
• La proteína muscular es protegida
• La grasa corporal en más móvil y agradablemente distribuida
La grasa no es el enemigo
La gente tiene una mala actitud con respecto a la grasa de las dietas y está
principalmente basada en creencias totalmente erradas. Piensan que si se come grasa, se ponen gordos. Eso es lo que todo el mundo en los medios, médicos y en la industria alimenticia dicen. ¿Por qué cuestionarlo?
El hecho es que, algunas veces, se ha tenido que cuestionar a la autoridad. La realidad es que cuanta menos grasa se coma, más el cuerpo querrá para almacenar y empaquetar para cuando se de la oportunidad. En gran parte, esto es causado por niveles crónicos altos de insulina causados por la dieta alta en carbohidratos, cuanto más insulina
produzcas, más insulina almacenarás. Aunque pueda sonar loco, la verdad es que ¡GANARÁS MÁS GRASA CON UNA DIETA ALTA EN CARBOHIDRATOS QUE CON LA DIETA ALTA EN GRASAS/ALTA EN PROTEÍNAS QUE TE DAMOS AQUÍ!
Si no tienes grasa proveniente de la dieta en el cuerpo, el cuerpo querrá producirla. Se anticipará al desastre y querrá almacenarla como compensación frente a posibles
tiempos difíciles. El cuerpo es un instrumento conservador, especialmente en materia de supervivencia. Lo que pasa cuando se está en la Dieta Anabólica es que el cuerpo reconoce que se está consumiendo grasa en abundancia y bioquímicamente la recicla. Si el cuerpo no la recibiera, almacenaría mucha de la preciosa cantidad dada.
Y si se quiere perder grasa, la dieta alta en hidratos de carbono no puede competir con la Dieta Anabólica de ningún modo. La dieta alta en grasa activa radicalmente las enzimas para la ruptura de la grasa en el cuerpo. Te vuelves, básicamente, en una máquina quemadora de grasa y usarás la grasa que justamente se ingiera – y aquella que ya está en el organismo – mucho más fácilmente.
Otro aspecto importante de la Dieta Anabólica que hemos descubierto es que la GRASA CORPORAL ES MÁS MOVIBLE. Algunas personas tienen áreas de depósito de grasa. Estas son depósitos de celulitis o sacos de grasa. Lo que hemos descubierto es que con la Dieta Anabólica logramos redistribuir la grasa mucho más pareja en el marco corporal. No hay sacos o áreas de depósito de grasa.
Recientemente tuve una paciente quien había siempre tenido problemas con grandes depósitos de grasa en sus glúteos, muslos internos y bajo abdomen. Con la Dieta Anabólica, se descubrió a sí misma perdiendo grasa de forma homogénea en todo el cuerpo y estaba más complacida al ver perder grasa de áreas proporcionalmente y que nunca antes habían respondido. No sabemos todavía si esto trabaja así universalmente, pero hemos visto suficientes sujetos como para saber que la Dieta Anabólica trabajará de este modo, al menos, en una buena parte de la población.
El límite psicológico
Además de sus muchas físicas y metabólicas ventajas, la Dieta Anabólica te dará un límite psicológico superior a la una dieta alta en carbohidratos. Las dietas, por su naturaleza, son psicológicamente fuertes. Sólo la palabra “dieta” en sí misma es suficiente para enviar a la gente corriendo al refrigerador por un calmante y tranquilizador bocado de lo que sea que se supone no deberían consumir.
“Dieta” implica sacrificio, de hacer algo que no deseamos hacer. Casi imposible de sostener indefinidamente, si no estabas ya deprimido por la dieta misma, el hecho de que te encuentres a ti mismo dejándola o abandonándola puede realmente enviarte al precipicio.
La Dieta Anabólica es algo nuevo. Están incluidas muchas ventajas motivacionales y psicológicas:
Incremento de energía: Los cientos de fisicoculturistas que hemos monitoreado en esta dieta han expresado gran complacencia con el incremento de energía que ellos
aparentan tener con ella. Si es un mecanismo bioquímico real el que la causa, no lo sabemos. Pero ella es ciertamente el éxito de la dieta y el incremento de la fuerza juega un rol aquí.
Donde tendrás un problema de energía es cuando estés sobredosificando los
carbohidratos y, como discutiremos luego, incrementando los niveles de serotonina en el cerebro. Del mismo modo, si vas para atrás y para adelante entre una dieta y otra, como algunas personas han tratado de hacer, la constante transición entre metabolismos para dietas altas en grasas y dietas altas en carbohidratos realmente te sacará de orden. Aunque la Dieta Anabólica contiene un componente de carga de carbohidratos, no tiene la duración necesaria para que el cuerpo regrese al metabolismo quemador de glucosa. Como la insulina, los crbohidratos están controlados y manipulados por la Dieta Anabólica para maximizar los beneficios del crecimiento y minimizar las pérdidas. Disminución de los cambios de temperamento: Los fisicoculturistas que hacen Dieta Anabólica han descubierto que no experimentan los amplios y crónicos cambios de temperamento que sufren con otras dietas. Creemos que esto tiene algo que ver con la eliminación de las oscilaciones de insulina que se tienen en una dieta alta en
carbohidratos. Es común en una dieta alta en hidratos de carbono el hacer una comida alta en carbohidratos y encontrarse a sí mismo sintiéndose decaído por un buen rato. Entonces, de repente, te reanimas de nuevo. Los cambios de ánimo corren en ciclos, arriba y abajo, en una constante montaña rusa.
En una dieta alta en grasas, no se tienen este tipo de oscilaciones. Se puede comer un bistec y entonces sentirse como para correr una milla. Contrariamente a lo que otros podrían decir, una comida de carne no parece ser lo que te “cae mal en el estómago”. Es cuando los carbohidratos son mezclados con la carne, como una comida de un bistec con patatas, que el sentimiento debilitante de pesadez llega y uno termina camino al sofá.
De nuevo, nuestros cuerpos fueron diseñados y evolucionarin para procesar carne y usarla como energía. El cuerpo tiene un muy eficiente método de quemar grasas. A menos que se mezclen con carbohidratos, una comida alta en grasas te dejará siempre listo en vez de estancado en un estado de “capa caída” pendiente de un rato para una siesta.
Estabiliza el SPM (Síndrome PreMenstrual): Con los cambios de ánimo, hemos visto evidencias de que la Dieta Anabólica puede también limitar los efectos del síndrome pre-menstrual. Muchas mujeres que tienen gran dificultad con su temperamento y energía en el período anterior y durante la menstruación han reportado una gran disminución e incluso cese total de estos síntomas después de hacer el cambio metabólico a la Dieta Anabólica.
Es más fácil: Los tiempos son importantes en esta dieta. Puedes estar limitado en lo que se come en algunos momentos de la semana, pero puedes siempre satisfacer un antojo por acualquier comida durante el momento adecuado del ciclo de siete días. Puede comerse virtualmente lo que sea en esta dieta. Solo tienes que comerlo en el momento apropiado.
A diferencia de otras dietas, NO TIENES QUE DEJAR TUS COMIDAS FAVORITAS EN ESTA DIETA. Psicológicamente, no terminas sintiéndote como algún tipo de mártir constantemente sacrificado por la dieta.
BENEFICIOS PSICOLÓGICOS DE LA DIETA ANABÓLICA
• Incrementa la Energía
• Disminuye los cambios de temperamento • Estabiliza el síndrome premenstrual (SPM) • Fácil de mantenerla
• No es necesario desterrar las comidas favoritas para siempre
• Sociabilidad • Conveniencia • Sin ansiedad
• Alivio de fin de semana • Construye confianza
Es social: Uno de los mayores problemas con la mayoría de las dietas es que ellas son antisociales. Uno está tan restringido en lo que puede comer que , cuando uno va a una fiesta u otras actividades sociales se haya a si mismo apartándose de la gente a causa de sus necesidades nutricionales especiales. No puedes comer lo mismo que ellos y
terminas alineándote a ellos o sintiéndote como un paria. Los fines de semana, con esta dieta, cuando se llevan a cabo la mayoría de las actividades sociales, puedes comer cualquier cosa que cualquiera pueda comer. Si quieres pizza y cerveza, está bien. La Dieta Anabólica es también muy conveniente, incluso si es un día de semana y uno está en la vía. Cualquier restaurante al que uno vaya sirve algún tipo de carne. Sólo ordenar un bistec y apartar la patatas fritas. Incluso se puede ir a McDonald’s si se desea. Sólo ordenar ese doble cuarto de libra sin nada, apartar el pan, ponerle mostaza y “pa’dentro”.
Sin ansiedad: Mucha gente en dieta se haya constantemente pensando en comida. ¿Cuándo es mi próxima comida? ¿Qué puedo comer? ¿Qué no puedo comer? Están famélicos. Esto no pasa en esta dieta.
Con la Dieta Anabólica, tu cuerpo requiere más calorías para mantenerse a sí mismo. Incluso cuando se está perdiendo peso no se está hambriento como se estaría con una dieta alta en carbohidratos. No tendrás esos antojos de querer comer 10 barras de
chocolate. Incluso si se está en un intenso ciclo pre-competición y realmente en una fase de corte, te puedes poner algo ansioso, pero nada como te pondrás en una dieta alta en carbohidratos.
La grasa sacia más. Retrasará la sensación de ansiedad. Te sentirás más satisfecho después de comer. Esto es probablemente porque no incrementa los niveles de insulina. Cuando se está en una montaña rusa de insulina con la dieta alta en carbohidratos el cuerpo nota la caída del azúcar en la sangre, esto ¡empuja un llamado de emergencia a COMER! Esto no pasa con la Dieta Anabólica. Te hallarás a ti mismo perdiendo grasa
corporal y quizá, por primera vez en tu vida, como un fisicoculturista, no estarás famélico.
Es simple de aplicar: Los fines de semana, por supuesto, no te preocuparás sobre la comida que comerás. Todo “se vale”. Durante la semana, las cosas se ponen algo más duras, pero no mucho. Todo lo que tienes que recordar es mantener los carbohidratos bajos. Todo lo demás – tocineta, jamón, huevos, bistecs, queso – ¡a por ellos! No hay grandes gráficos. Sin libros de recetas. Si sólo mantienes tu foco dietético en carnes y huevos no puedes equivocarte.
De nuevo, la carne es una comida increíble. Es una de las mejores, una de las comidas más nutrientes que tenemos disponibles. Tiene beneficiosos componentes que ningún otro alimento posee. En el día a día, no puede ser vencida.
Alivio los fines de semana: Aquí no estás en una cruzada. Los fines de semana se permite comer los alimentos que han sido antojos aunque, después de estar a dieta por un tiempo, te darás cuenta que irás perdiendo esos deseos por consumir carbohidratos. De hecho, cuando los fines de semana lleguen, el sábado en la mañana te darás cuenta de que no estás tan interesado en los hidratos de carbono.
Aunque una vez que ingieras ese primer carbohidrato y el boom de insulina comience, te podrías dar cuenta de que estás “enamorado” de ellos nuevamente. Ese romance pasará. Para el domingo estarás generalmente cansado de todos esos carbohidratos y más que listo para volver sobre la etapa de la dieta alta en grasas, baja en carbohidratos y dejar los momentos de “capa caída” atrás.
Construye confianza: Después de estar en la dieta por un rato, verás todos esos
músculos crecer, perder grasa corporal y darte cuenta de que, “¡Oye, esto realmente no es tan difícil!” Los resultados engendran confianza y la confianza engendra resultados. Muy pronto estarás en una aplanadora dirigida directamente hacia el cuerpo que has estado soñando.
CAPÍTULO 2
HISTORIA DE LAS DIETAS PARA EL FISICOCULTURISMO – LOS CARBOHIDRATOS Y EL FISICOCULTURISTA
No sorprende que los estudiantes de Antropología y de Historia Mundial hayan tenido algunas preguntas serias que hacer sobre el Gran Susto de la Grasa de finales del Siglo XX. Una mirada a las tribus esquimales habitantes de nórdicas latitudes en la tierra, desde Groenlandia a través de Canadá hasta Asia, muestran muchos ejemplos de gente que ha existido a base de dietas altas en grasas con relativamente poca incidencia de arteriosclerosis y enfermedades cardíacas.
Por ejemplo, los esquimales de Groenlandia se han alimentado a base de una dieta alta en grasas que consiste básicamente de mantequilla, queso, carne y pescado durante la mayor parte de us historia. De hecho, la renta de la tierra en algunos lugares era pagada con mantequilla. Todavía ninguno a caído redondo camino al propietario. Las
enfermedades cardíacas fueron por mucho tiempo desconocidas hasta que la dieta cambió a causa del impacto de la cultura occidental en las décadas recientes.
En Canadá y Alaska se observa una situación similar. De hecho, la dieta alta en grasas y la relativa buena salud de los esquimales norteamericanos han sido fuente de
investigaciones focalizadas en los posibles beneficios sobre la salud del aceite de pescado que se discutirá luego en este libro.
En Finlandia, hoy en día, los fineses todavía comen una dieta que incluye altos niveles de carne, ternera, cerdo y salchichas. El reno ahumado es una exquisitez. La mantequilla y la leche son libremente ingeridas. Al igual que sus vecinos “de encima” también comen mucho pescado. Todavía, a pesar de toda esta grasa, las enfermedades coronarias no tienen ni remotamente la fuerza que tienen en los EE.UU.
Luego tenemos la “Paradoja francesa” que ha tenido mucha atención en años recientes. Los franceses están muy orgullosos de su cocina gourmet con mantequilla, queso, jamón, tocineta, salchichas y otros alimentos predominantemente grasos de su variada dieta. Todavía, a pesar de toda esta grasa, los franceses, de algún modo también, han evitado la diseminación de problemas cardiovasculares que sí existen en los EE.UU. Dado que esto contradice totalmente el enfoque prevaleciente contra la dieta a base de grasa en EE.UU., ha habido un clamor para descubrir justamente lo que protege a los franceses “comedores de grasa” de las enfermedades cardíacas.
Mucha atención se le ha dado a los reportes que indican que los componentes fenólicos del vino tinto que los franceses aman es el responsable de la llamada “paradoja”. Yo creo que es más probable que la dieta baja en hidratos de carbono es la responsable. Hay muchísimos menos azúcares refinados en la dieta francesa, mientras el azúcar está en virtualmente todo de este lado del Atlántico. De hecho, el consumo de carbohidratos refinados de los americanos es cinco veces mayor que el de los franceses.
Es difícil hacer seguimiento a todos los factores involucrados en las variaciones de salud culturales, pero es probable que las diferencias en el consumo de carbohidratos juegue un rol mucho más importante de lo que se había sospechado previamente. Es más, podrías estar seguro de que el “lobby” anti-grasa continuará buscando alternativas a lo obvio en un intento por justificar sus prejuicios contra la grasa.
La dieta americana
La relación amorosa de los americanos con los carbohidratos refinados comenzó a principios del Siglo XX. Las bebidas de “cola” comenzaron el movimiento (nosotros éramos grandes bebedores de agua antes de esto). La harina blanca refinada y los productos de azúcar que hoy en día dominan nuestra dieta fueron sólo introducidos en los primeros años del siglo. Antes de eso, el azúcar era prohibitivamente costoso para la mayoría de la gente. Interesantemente, las enfermedades cardíacas eran virtualmente desconocidas en secciones de nuestra sociedad antes de este tiempo.
Mucho se ha hecho también por los incrementos en la esperanza de vida durante este siglo. La esperanza de vida a principios de siglo era sólo de 50 años, pero se ha incrementado más de 20 años desde entonces. Muchos han adjudicado esto a las mejoras en la dieta y en el estilo de vida, pero frecuentemente es olvidado que la incidencia de muertes entre los ciudadanos menores de 16 años ha caído
dramáticamente durante el siglo. Un programa nacional de vacunaciones para enfermedades, avances médicos y cuidados pediátricos y neonatales han hecho disminuir grandemente la tasa de defunción de niños al nacimiento y hasta la
adolescencia. Cuando se toman estos valores en cuenta y se unen a los avances en la medicina para adultos los incrementos en los promedios de vida no son tan
sobresalientes.
La realidad es que estamos fuera de forma como sociedad y ni siquiera estamos cerca de lo saludables que muchos quisieran que creyeras. El nacimiento de la TV, un estilo de vida sedentario creciente, los avances tecnológicos, la economía de servicios, falta de ejercicio y otros cambios en el modo en que vivimos se han combinado para producir un sociedad con una verdadera crisis de su forma física (fitness).
Yo creo que nuestra dieta del Siglo XX repleta de carbohidratos también ha jugado un gran rol aquí. Como se discute más abajo, la respuesta crónica de la insulina que
recibimos cuando nos metemos todos esos hidratos de carbono incrementa grandemente los depósitos de grasa corporal. Resultados: obesidad, y no hay duda de que la obesidad juega un rol importante en las enfermedades cardíacas. Crónicamente, el consumo de grandes cantidades de carbohidratos puede también hacer decrecer la motivación y la disposición general, como discutiremos luego, y esto podría tener un efecto general sobre los ejercicios y los hábitos de vida.
Pero en vez de caer en la trampa de los carbohidratos y dejarlos llevarse lo mejor de nosotros, usemos los carbohidratos para nuestros propósitos en la Dieta Anabólica. Poniendo en agenda y manipulando su lugar en nuestra dieta, cronometramos las liberaciones hormonales para obtener un efecto positivo en el crecimiento muscular y formación de aminoácidos. Entonces, antes de que esas hormonas puedan crear
El cáncer y la dieta
Como si no fuera suficientemente mala la responsabilidad de que las enfermedades cardíacas descansen en el umbral de una dieta alta en grasas, la grasa se ha vuelto también el primer sospechoso en el cáncer de colon, pecho y próstata. Hay incluso menos validaciones sobre estas acusaciones que sobre su vinculación a las
enfermedades coronarias.
De hecho, varios estudios han arrojado dudas sobre la asociación entre el cáncer y el consumo de grasa. Recientes investigaciones sobre el cáncer de colon descubrieron que no hay vinculación entre el consumo de carnes rojas o grasas saturadas con el sexo o con el cáncer. Otro descubrió que la existencia de la evidencia que vincula la grasa y el cáncer de próstata no concluyentes. Así, muchos estudios de cáncer de pecho e ingesta de grasa han demostrado pequeños soportes que los vinculen. Así como muchos estudios de cáncer de mama e ingesta de grasas ha demostrado un pequeño soporte para una conexión.
Recientes estudios en animales indican que podría ser la ingesta calórica total y no la grasa de la dieta la que es causa del cáncer de mama. El desarrollo de tumores pareciera depender de una compleja interacción entre la ingesta energética (calorías), gasto de energía (ejercicio), energía retenida por el cuerpo (grasa corporal vs. masa corporal magra) y tamaño del cuerpo. De hecho, un estudio muestra que la grasa puede realmente reducir el crecimiento de tumores.
Otros estudios han señalado directamente a la grasa corporal y al peso total, y no la grasa de la dieta, como principales contribuyentes del cáncer de próstata y de mama. Con la dieta alta en carbohidratos, que deja mucha más grasa que la dieta alta en grasas, debemos ser más sabios y comenzar algún estudio sobre cómo la dieta alta en
carbohidratos se vincula con el cáncer en vez de echarle tanto la culpa a la grasa de la dieta.
La hinchazón de América
Junto con la respuesta crónica de la insulina, la dieta alta en carbohidratos también disminuye la testosterona y la hormona de crecimiento. Esto te pone en una posición donde los efectos de los tres contribuyentes hormonales del crecimiento – insulina, testosterona y hormona de crecimiento – están limitados. No vas a obtener precisamente tu máximo crecimiento con esta situación.
Los fisicoculturistas, frecuentemente, también reportan volverse pasivos y menos motivados hacia el entrenamiento cuando están cargando carbohidratos y, de nuevo, esto no es algo que va a ayudar mucho al crecimiento. Mucha de esta pasividad puede ser vinculada directamente con los efectos bioquímicos de una dieta cargada de hidratos de carbono.
Las comidas altas en carbohidratos incrementan los niveles químicos de serotonina en el cerebro. El incremento de serotonina te cansa, te relaja y te alista para dormir. Es el nivel de serotonina el que es afectado por las drogas antidepresivas, Prozac. Del mismo modo, el vínculo carbohidrato – serotonina es una de las razones por las que mucha gente clama por carbohidratos cuando están disgustadas. Buscan la relajación que la serotonina puede darles.
Pero el incremento causado por una dieta alta en carbohidratos puede también dejarte con el tipo de actitud de “¿a quién le importa?”. El “estado de alerta” puede ser afectado y esto puede también tener un efecto negativo en el gimnasio. Se ha sugerido
igualmente que el tipo de carbohidratos que se comen puede influenciar el efecto de la serotonina. Las comidas con alto índice glicémico, como azúcares, pueden tener un efecto mayor en la producción de serotonina que los alimentos con bajo índice glicémico.
Con el reducido nivel de carbohidratos en la dieta alta en grasas no tendrás este tipo de “adormecimiento”, debilidad o respuesta desmotivada. Esto podría ser una de las razones por las cuales la gente en Dieta Anabólica aduce sentirse más energética. También alegan ser más agresivos. Esto no debe extenderse hasta el poco saludable nivel de “ira” que ha sido reportado con los esteroides anabólicos, pero un aumento en la asertividad y compromiso está claramente presente. Esto no es sorprendente, dada la habilidad de la Dieta Anabólica para estimular la testosterona y la hormona de
crecimiento, y otras evidencias anecdóticas. En muchas tribus guerreras primitivas, la carne era reservada para los cazadores y guerreros para incrementar su habilidad y agresividad. Similarmente, muchos entrenadores de futbol y otros deportes alegan que las carnes rojas tienden a secundar la agresividad.
Dado que la dieta alta en carbohidratos te hace retener fluidos, una sensación de
hinchazón puede persistir después de las comidas. Esto servirá para ponerte más lento y llevarte al sofá en vez de al gimnasio a donde perteneces.
La dieta popular del fisicoculturismo
La mayoría de los fisicoculturistas siguen una dieta alta en carbohidratos, alta en
proteínas, baja en grasas cuando tratan de ganar masa muscular. Entonces, cuando están cerca de una competencia recortan los carbohidratos por lo que estarían en una dieta alta en proteínas, baja en carbohidratos, baja en grasas. Como se discutió arriba, ninguna de estas dietas tiene, ni de cerca, el mismo efecto anabólico positivo que tiene la dieta alta en grasas. El manejo del incremento de la testosterona, la hormona de crecimiento y la insulina de la Dieta Anabólica no se ha concienciado. De hecho, estas dietas limitan la secreción de hormona de crecimiento, por ende limita tus ganancias antes de que hayas empezado.
Es también interesante notar que la dieta basada en hidratos de carbono niega los efectos positivos de la cafeína en el fisicoculturismo. La cafeína está presente de forma natural en el café, el te y las bebidas de cola. Está también disponible en productos relacionados con plantas como la nuez de cola y el guaraná. En forma líquida, tabletas y supositorios se puede encontrar donde se compran suplementos.
Se cree que la cafeína tiene un efecto muy positivo en la contracción muscular y la fatiga, y muchos fisicoculturistas la usan para incrementar la resistencia. La cafeína también ayuda a disolver la grasa corporal e incrementa el uso de los ácidos grasos libres, pero solo en la dieta baja en carbohidratos/alta en grasas. La dieta moderada o alta en carbohidratos relega a la cafeína al plano de inútil para el fisicoculturista. Problemas con fases de volumen/corte en otras dietas
Aunque sigue siendo favorecida por la mayoría de los fisicoculturistas, hay una variedad de problemas relacionados con la dieta alta en carbohidratos que no se presentan con la Dieta Anabólica. Uno de los mayores problemas es la alta proporción de grasa/músculo ganado que se experimenta con la dieta de carbohidratos. La dieta alta en carbohidratos realmente te pone en una desventaja competitiva con respecto a un fisicoculturista que hace la Dieta Anabólica.
Mientras se pueden hacer algunos progresos con la dieta alta en carbohidratos no podrás ponerte ni cercanamente tanta masa muscular como podrías con la Dieta Anabólica. El típico fisicoculturista gana volumen añadiendo mucha grasa sin agregar tanto músculo. Entonces, cuando llega el momento de definir, el fisicoculturista tenderá a perder una buena parte de la masa magra ganada. Esto no sucede en la Dieta Anabólica.
Por ejemplo, tomemos un par de fisicoculturistas. Uno siguiendo la dieta alta en grasas. El otro una dieta alta en carbohidratos. Ambos suben hasta 118 kg. El porcentaje de grasa corporal en el fisicoculturista en la dieta alta en carbohidratos será mayor y el no habrá incrementado su masa muscular tanto como el fisicoculturista que hizo la Dieta Anabólica.
Entonces, cuando comiencen a perder peso, el que hizo la dieta alta en grasas mantendrá mas masa corporal magra mientras pierde más grasa. Al estar cortados al mismo nivel, digamos 4%, el fisicoculturista que hizo la dieta alta en carbohidratos podría haber llegado a 102 kg mientras el que hizo la dieta anabólica estará igualmente cortado con 107 – 109 kg. Esto le dará una gran ventaja en la competencia.
Los fisicoculturistas que llevan una dieta alta en carbohidratos pueden perder una sorprendente cantidad de tejido muscular en las 4/6 semanas finales de la preparación antes de un concurso. Mantendrán alto el consumo de proteínas y bajarán los
carbohidratos, y todo lo que esto hace es propiciar una situación catabólica donde más músculo es destruido. Al menos los carbohidratos tienen algún efecto preservador. En la medida en que bajan de peso, se dan cuenta de que todavía tienen mucha grasa corporal y deben secarse aún más. Pierden muchísima masa corporal en el proceso. Comúnmente observo fisicoculturistas en 118 kg llegar a 93/95 kg en las últimas 4 semanas antes de un concurso y se ven fatal. Definidos al máximo pero 7/9 kg más ligeros de lo que serían de haber seguido la dieta alta en grasas: la Dieta Anabólica. Ahí es donde entran los esteroides. La gente en una dieta alta en hidratos de carbono encuentra muy difícil aumentar su masa muscular y tener aún ese aspecto definido. Los esteroides juegan el rol de un gran ecualizador.