El cuerpo de la mujer en la poesía martiana
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(2) AGRADECIMIENTOS A Dios, por guiarme en estos cinco años y no fallarme nunca. A mi mamá, porque sé que siempre puedo contar con ella. A mi papá, que lo quiero mucho. A Tere y a Carlos, que me cuidan como si ellos fueran también mis padres. A mi tía Ana, por ser la mejor tía del mundo. A toda mi familia, por su amor y paciencia. A mi tutora Ana Iris, por ser maestra y psicóloga al mismo tiempo. Gracias por el apoyo y el esfuerzo, y gracias por creer en mí. A Luisi, por ayudarme desde que nací. A José Carlos, por apoyarme tanto en los momentos en que más lo he necesitado. Te quiero mucho, mi pollo, sin tu ayuda y ánimo no lo hubiera conseguido. A Sandra bitch, por ser mi fiel compañía en el Club de los Finalistas y hacerme sentir mejor conmigo misma. Siempre serás la mamá de los pollitos. A Azalita, mi flor venenosa, por regañarme cuando era necesario y ser, muchas veces, la causa de la distracción. Me encanta ser tu Eimy a secas. A Adrián, que no tiene nada que ver con el desarrollo de esta tesis y prefiere descubrir cómo un fusil dispara flores a prometer una recarga… Te extraño muchísimo. A mis muchachitas del cuarto: Ana Marilety (es broma, Any), Aimecilla, Dayana y las Claus, por aguantarme y quererme como soy. Gracias por estos cinco años, cada uno de ellos cuenta. A Luiso, por hacerme reír y a Delvorum por recordarme el latín y pintarme siempre más bonita de lo que soy. A todos mis amigos.. I.
(3) Censurar el cuerpo es censurar, de paso, el aliento, la palabra. Hélène Cixous. II.
(4) RESUMEN. La presente investigación fue motivada por la carencia de estudios académicos sobre el trabajo artístico con el cuerpo de la mujer en la producción poética martiana. Ante esto, se propuso sistematizar los modos en que se trabaja el cuerpo de la mujer en la poesía martiana, a través del método de análisis de contenido en su estrategia intensiva, teniendo en cuenta la determinación de qué partes del cuerpo de la mujer son las más trabajadas en su poesía y la descripción de los modos en que dichas partes se trabajan. Para cumplir con nuestros objetivos, se concibió una apoyatura teórico-metodológica que procedió a la sistematización del cuerpo como variable en la cultura occidental y al examen de cómo se trabaja artísticamente el cuerpo de la mujer en la obra literaria martiana; además, se describen las precisiones metodológicas de José Enrique Finol que se aplican a la investigación. Para el estudio de los sentidos que genera el cuerpo de la mujer en la poesía en verso martiana, se empleó como perspectiva de análisis fundamental la semiótica del cuerpo.. Por tanto, se trabajó con los siguientes elementos constitutivos del cuerpo de la mujer: cabello, frente, ojos, boca y labios, hombros, brazos, manos y la construcción artística del rostro, por ser las más sistematizadas dentro del universo seleccionado. Los resultados que se proponen constituyen tan solo una perspectiva de los múltiples acercamientos que ofrece la investigación del cuerpo de la mujer en la obra poética del Maestro.. III.
(5) Índice Contenido. Página. Introducción. 1. Capítulo 1. Presupuestos teóricos-metodológicos sobre la problemática del cuerpo en la literatura. 13. 1.1- Para una exploración del cuerpo como variable en la cultura occidental 1.1.1- Principales posturas metodológicas para el estudio de una semiótica del cuerpo 1.2- El cuerpo de la mujer en la producción literaria martiana Capítulo 2. La construcción artística del cuerpo de la mujer en la poesía martiana 2.1- Segmentos constitutivos del cuerpo de la mujer en la poesía martiana. 13 27 30 37 37. 2.1.1- El cabello. 37. 2.1.2- La frente. 43. 2.1.3- Los ojos. 46. 2.1.4- La boca y los labios. 51. 2.1.5- Los hombros. 54. 2.1.6- Los brazos. 55. 2.1.7- Las manos. 59. 2.1.8- La construcción artística del rostro. 62. 2.2.- El cuerpo todo en los poemas: Mis padres duermen, Flor blanca, Sin amores, X. 63. Conclusiones. 69. Bibliografía. 72. IV.
(6) INTRODUCCIÓN Fundamentación e importancia del tema Acerca de la poesía como expresión privilegiada del hombre, expresó José Martí en uno de sus cuadernos de apuntes: « ¿Qué es poesía sino el concierto de soberbias íntimas, de amargos desfallecimientos, de patrióticas ansias, de perfumes del espíritu humano y del espíritu de la gran naturaleza? ».1 Más que una meditación a priori, esta reflexión es el resultado de la viva experiencia del poeta en cuya obra personal aflora un alma inspirada a la que no le fueran ajenas la amplia gama de actitudes y sentimientos humanos, fundados en las relaciones con el resto de los hombres, la patria y la naturaleza. Es ya «lugar común» asegurar que a la vastedad de su obra poética en versos corresponde una amplia y heterogénea producción crítica e investigativa de alcance internacional. Así, pudiera pensarse apresuradamente que todo se ha estudiado o dicho en torno a la poesía martiana, sin embargo, la revisión y el análisis de las investigaciones al respecto arrojan algunos intersticios dignos todavía de ser atendidos desde una perspectiva académica. Lamentablemente, no toda su obra poética ha recibido igual atención, aunque la revisión de su saga crítica permite corroborar un mayor énfasis en los textos comprendidos en sus tres núcleos poéticos básicos: Ismaelillo, Versos libres y Versos sencillos. Aun así, solo en el caso de Ismaelillo contamos con una valiosa investigación de Caridad Atencio en la que la autora compendia y comenta las principales incursiones acerca del referido volumen, así como las ideas esenciales manejadas en cada caso.2 En virtud de la presente investigación, la autora ha revisado un conjunto importante de estudios de diversa naturaleza alrededor de la poesía del Maestro, no solo en los espacios académicos en los que se desempeña, sino en otros de mayor especialización en la obra del Apóstol, entre los que se destaca el Centro de Estudios Martianos. Sería objeto de otra investigación desarrollar la relatoría de los textos consultados si atendemos a la cantidad y diversidad temática de los mismos, sin embargo, este ejercicio de exploración y examen, devenido nuestra primera tarea de investigación, nos ha posibilitado corroborar que varios. 1. José Martí: Obras Completas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, t. 21, p. 166. Cfr. Caridad Atencio: La saga crítica de Ismaelillo, Editorial José Martí, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 2008. Ver Anexo 1. 2. 1.
(7) temas relacionados con el hombre como sujeto –preocupación central de su poesía– han quedado al margen de estudios profundos. Como sabemos, el ser humano constituyó una de las grandes obsesiones de Martí, a la vez que fue para él un verdadero reto el develar la totalidad de aristas del ser. Como ha observado Cintio Vitier: «Hablar de los hombres en la obra de Martí, sería casi tanto como recorrerla de principio a fin, pues apenas hay página suya que no esté dedicada al carácter, el alma, el destino o la redención de los hombres, en que no surja un retrato inolvidable o no se revele ardientemente el misterio del prójimo, que en él fue pasión devoradora».3 Su poesía, en la que supo interrelacionar tan sutilmente los componentes subjetivos y objetivos del ser, encuentra asideros no solo en el componente espiritualidad, sino también en el cuerpo como elemento integrante y fundamental del ser humano, por lo que el trabajo artístico con los cuerpos deviene elemento esencial de su poética en cuanto a la configuración integral de los sujetos representados. También conocemos que este proceder no es privativo de la poesía martiana, sino que la historia del género describe una brecha de inconfundibles nombres y títulos que aluden al hombre a través de su cuerpo y que hoy son páginas memorables de nuestro acervo cultural. Tampoco es novedoso el reconocer que la llamada poesía de amor se distingue, en muchos casos, por la exaltación de determinadas partes del cuerpo humano, sobre todo del cuerpo femenino, las que se tornan motivo de inspiración y objeto de la poesía. Sin embargo, la poesía martiana exhibe matices interesantes en cuanto al trabajo con el cuerpo humano en su diversidad genérica y sociocultural: el cuerpo del sujeto lírico, del hombre, del niño4 y de la mujer son atendidos conscientemente por el poeta de muy diversos modos y en todos los casos las partes de este, tratadas literariamente, exhiben matices dignos de ser atendidos y analizados. A partir de sus respectivas configuraciones, el cuerpo se emplea como recurso recurrente, ya sea a través de la mención directa a elementos constitutivos del mismo o de procesos o acciones relacionados con la corporeidad (el beso, la mirada, la gestualidad, el movimiento, el vestuario).. 3. Cintio Vitier y Fina García Marruz: Temas Martianos, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1969, p. 92. Ver: Eimy Fuentes Leandro: El trabajo artístico con los cuerpos en el poemario Ismaelillo, de José Martí, Trabajo Final de Estudios Martianos, enero 2016. (Inédito) 4. 2.
(8) No obstante la importancia que adquiere el cuerpo y sus diversos componentes en la obra poética martiana, son escasos y panorámicos los estudios referidos al trabajo con los cuerpos en Martí, debido al reforzamiento de una perspectiva meramente espiritualista que soslaya su arista material. En otras palabras, investigadores y críticos de su obra han potenciado los análisis tendientes a exaltar elementos alusivos al contenido inmaterial de la literatura martiana (axiológico, ideológico), o aquellos que tributan a un proceso de idealización de su personalidad. Dicha perspectiva, que por su magnitud llega en ocasiones a lo hagiográfico ha limitado, desde nuestro punto de vista, los estudios sobre el cuerpo en su obra, tanto en prosa como en verso. Entre los múltiples cuerpos recreados por la palabra poética martiana, el de la mujer ocupa un lugar esencial. Su sensibilidad para captar detalles del cuerpo femenino es demostrada a lo largo de su extensa producción en versos, en la que es frecuente encontrar alusiones a cabelleras, frentes, ojos, bocas, labios, hombros, brazos, manos y talles, fundamentalmente. Sin embargo, trabajadas a modo de detalles o como componente esencial de las composiciones, el abordaje del cuerpo nunca es mediado por la sensiblería o lisonja a ultranza sino que, en todos los casos, constituye recurso de la expresión empleado de manera consciente. Conocemos y hemos estudiado algunas investigaciones en torno al cuerpo en la literatura martiana, las que hasta el momento se han centrado fundamentalmente en su prosa y serán analizadas posteriormente. Por otra parte, reconocemos que existen estudios referidos a la configuración de la mujer en la literatura martiana, pero desconocemos alguno que tome al cuerpo de la mujer en su obra poética como objeto de estudio, por lo que el trabajo de diploma: El cuerpo de la mujer en la poesía martiana constituye un acercamiento necesario que se propone iluminar esta zona, aun inexplorada de la poesía martiana.. Estado del conocimiento Como antes expresamos, las alusiones al cuerpo no se han desconocido totalmente en la escritura martiana, sin embargo, comprobamos un largo silencio en las investigaciones sobre el tema. Entre los trabajos más reveladores se encuentra El tratamiento criatural del cuerpo. 3.
(9) en El presidio político en Cuba de José Martí, 5 donde se reflexiona sobre la implicación criatural que el cuerpo puede adquirir en una obra tan temprana, uno de los primeros textos en los que se advierte la presencia del cuerpo martiano y el de sus semejantes. El análisis de Corredera, revela que el empleo de lo corporal como instrumento comunicativo es tan fuerte en El presidio… que lo conduce hacia una apoteosis de lo criatural corpóreo como recurso estético acabado.6 Entre las principales posturas que asume en un texto correspondiente a su primera juventud, destacan: la visión del cuerpo sometido al dolor, como angustia (imágenes sobre el sufrimiento y la tortura corporales), la desvalorización de la carne como espacio propenso a la enfermedad (escenas de decadencia corpórea, morbidez, cuerpo como materia inconsistente) y la relación cuerpo-muerte (descripción de los muertos vivientes, suicidio como vía de escape al sufrimiento corporal, rebelión y regeneración del cuerpo ante la opción del deceso).7 A pesar de la importancia y originalidad de este enfoque, se limita a una de las aristas del tratamiento del cuerpo, asumiéndolo e interpretándolo desde una perspectiva analítica muy particular (lo criatural). Otros investigadores han trabajado lo corporal con cierta sistematicidad, pero no como objetivo fundamental de sus propuestas, sino como apoyatura para el desarrollo de otros temas afines. Tal es el caso de David Leyva, quien se interesa por la estética del grotesco y su relación con lo corporal en la escritura martiana. Precisamente, es a través de su análisis de El presidio político en Cuba donde este autor marca la llegada de Martí a la estética del grotesco de manera inconsciente, debido al estilo de sus descripciones corporales y a la unión grotesca que se construye entre el cuerpo y el mundo.8 Leyva reflexiona acerca del empleo del cuerpo como recurso estético para la creación de imágenes grotescas dentro de la escritura martiana, comparando su estilo con el de otros grandes de la literatura en un contrapunteo dinámico, que permite apreciar cabalmente la dimensión que alcanza lo corporal dentro de la construcción artística en Martí. Uno de los momentos de su producción literaria que trabaja desde esta perspectiva son las Escenas norteamericanas, en las que señala cómo cualquier acontecimiento banal de la realidad puede 5. Madisleidy Corredera Pérez: El tratamiento criatural del cuerpo en El presidio político en Cuba de José Martí, Trabajo Final de Estudios Martianos, 2012. 6 Ídem, p. 12. 7 Ídem, p. 19. 8 Cfr. David Leyva González: La sinuosa imagen grotesca en José Martí, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2014, p. 18.. 4.
(10) convertirse en material creativo para el Apóstol, al lograr un justo equilibrio entre el hecho deshumanizado y la forma poética, manteniendo el sentido artístico de la noticia.9 Entre las principales observaciones que establece el estudioso, aparecen las ligadas a la representación corporal, la cual describe en Martí como sugerencia expresiva que busca iluminar ciertas partes del cuerpo que llaman su atención.10 Realiza una mención especial al tipo de retrato sintético que desarrolla el Maestro en sus diarios y anotaciones de viajes, donde, a su entender, la intención es caricaturizar al sujeto al resaltar rasgos físicos que lo tipifican.11 Considera esas breves descripciones como una especie de bocetos corporales, resueltos a través de breves trazos y colores turbios, al estilo de Goya. Con palabras del propio Leyva: «Martí busca ciertos rasgos del grotesco corporal en los hombres y mujeres que describe: muestra interés en lo profuso, en lo desbordado y amenazante de los cuerpos, pero él no siempre lo hiperboliza ni lo asocia de forma endiablada, sino que generalmente ilumina los rasgos corporales y hace de ellos un retrato incompleto y curioso de los personajes que se cruzan a su paso».12 Al igual que Leyva con la estética del grotesco, Mayra B. Martínez es otra de las investigadoras que ha recurrido a lo corporal como vía de auxilio para el análisis de distintas categorías, en este caso las formas de construcción de la imagen femenina en la obra martiana y la temática de la erótica, vista como escenario privilegiado de su discurso del cuerpo. Con respecto a la corporalidad, reflexiona: «Es fácil advertir que lo real martiano subyace, en gran medida, en su discurso del cuerpo silenciado. […] Se presenta como una necesidad ineludible que no se relaciona, necesariamente, con el placer sino, por lo general, con su contraria, la abstención virtuosa aunque torturante, inherente a su aspiración de constante perfeccionamiento individual y a su empeño de mejoramiento social». 13 La obra literaria se convierte, para esta autora, en el campo de batalla martiano por excelencia, no solo debido a su intensa labor política, sino como escenario fundamental de la lucha de sus pasiones. El estoicismo que Martí predica durante toda su vida dota de gran complejidad el análisis de su reflexión en torno al cuerpo, donde se advierte el debate interno 9. Ídem., p. 16. Ídem, p. 131. 11 Ídem, p. 133. 12 Ídem, p. 132. 13 Mayra Beatriz Martínez: Martí, eros y mujer (revisitando el canon, otra vez), Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2014, p. 17. 10. 5.
(11) que lo acompaña siempre al subordinar la gratificación corpórea a los dictados del pensamiento racional.14 Según la investigadora, la profunda represión que se advierte en sus textos entra en conflicto con su propia naturaleza, que lucha constantemente por adscribirse a lo que considera justo y bello mientras se ve arrastrada, a su pesar, hacia lo más terrenal, hacia el cuerpo. A la contradicción profunda entre moderación y deseo, reacciona cuando crea con lo corporal no una imagen pasiva, sino un diálogo activo que se resuelve en construcción artística. Mayra B. Martínez llama la atención sobre la necesidad de tener en cuenta, al analizar el corpus literario martiano, su vocación preformativa, donde «de manera consciente –con la intención de despertar acciones positivas en sus destinatarios– y, sobre todo, en sus textos dirigidos a la publicación, daba por real lo deseable, el futuro imaginado como presente: el deber ser por el ser».15 Por tanto, el discurso del cuerpo silenciado martiano busca una unidad indisoluble entre lo ético y lo estético, donde aquellos valores que considera correctos influyen en el complejo significacional del que dotará a lo corporal. Como hombre de pensamiento y acción, su manera de asumir el cuerpo se corresponde con el papel que considera este debe representar en una sociedad cuyos modelos de comportamiento han sido decididos de antemano. La autora, además, señala cómo evoluciona el tratamiento del cuerpo en la obra del Maestro, desde sus inicios cuando, en el contexto del presidio y en carta a su madre, expresa por vez primera sus escrúpulos con respecto a la cuestión carnal de la relación amorosa, al oponerse a la visita de las prostitutas; hasta sus Diarios de campaña, donde aparece un tratamiento más desprejuiciado de la corporeidad, asociado a la descripción sus mujeres de la tierra (naturales y poblanas).16 Los Diarios… se impregnan de una corporalidad extrema en las descripciones, de las cuales Martí participa con franqueza. Aunque a la altura de los años noventa traspasa los límites fijados en su época en cuanto a la representación del cuerpo femenino, solo sucede cuando es trabajado como reflejo de cualidades y actitudes no corporales (acceso femenino a empleos antes restringidos, participación en la empresa revolucionaria).17. 14. Ídem, p.17. Ídem, p. 15. 16 Ídem, p. 161. 17 Ídem, p. 169. 15. 6.
(12) Las investigaciones que se han manejado hasta el momento no solo se relacionan por abordar el tema del cuerpo en la literatura martiana, sino también por compartir reflexiones en cuanto a su asunción como encierro, cárcel, en los textos del Apóstol.18 La dualidad cuerpo-alma aparece recurrentemente en su obra, en una posición de desequilibrio, donde el alma siempre tendrá primacía sobre lo corpóreo. En torno al tópico, escribe: «Pasión por el deber: preferencia por el martirio voluntario, esto es alma que asciende. Lo otro es cuerpo que retiene. Esa clase de cuerpo hay que vencer.»19 Entre las principales propuestas en torno a esta dicotomía se señalan: la correspondencia de la ontología martiana con la visión de lo corporal asumida por varios filósofos de la antigüedad, donde se distinguen la moderación carnal socrática, el dualismo alma-cuerpo de Platón, la negación corpórea de los estoicos y la represión carnal medieval; 20 la implicación de que, desde los textos iniciales martianos, «percepción y pensamiento del cuerpo implicaron laceración física y padecimiento existencial», 21 y su postura satanizadora de las pasiones carnales que, paradójicamente, siembra en sus receptores el deseo de búsqueda del placer (intelectual o sensual). Los estudios analizados permiten esbozar brevemente el tratamiento del cuerpo en la obra del Apóstol, a pesar de que su enfoque fundamental no sea la reflexión sobre el cuerpo o estén orientados hacia perspectivas específicas dentro de lo corporal como variable. Entre las principales observaciones que aparecen ligadas a la representación corporal, se encuentran: lo criatural corpóreo como recurso estético acabado (El presidio político en Cuba), lo corporal como sugerencia expresiva que busca iluminar ciertas partes del cuerpo (Escenas norteamericanas), la intención de caricaturizar al sujeto al resaltar rasgos físicos que lo tipifican (diarios y anotaciones de viajes, Diarios de campaña) y la noción de cuerpo silenciado que, unida a su vocación preformativa, busca una unidad entre lo ético y lo estético.22 Además, se establece la recurrencia en su obra de tópicos relacionados con la asunción de lo corpóreo como encierro y la dualidad cuerpo-alma. Si bien sus propuestas de 18. Para Martí, en fecha no precisada entre 1878 y 1880, su propio cuerpo sería cárcel vil para el espíritu trascendente. En su adolescencia, el cuerpo erótico es manifestación de la caída del espíritu desde el ámbito divino y su encarcelamiento en el demoniaco mundo material. Mayra Beatriz Martínez: ob. cit., pp. 46, 53. 19 José Martí: «Otros fragmentos», en: Obras completas, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1975, t. 22, p. 322. 20 Cfr. Madisleidy Corredera Pérez: ob. cit., pp. 7-8. 21 Mayra Beatriz Martínez: ob. cit., p. 38. 22 Dicha noción se aprecia en su drama Adúltera y en su novela Amistad funesta, al igual que en su poesía.. 7.
(13) estudio aportan valiosas consideraciones acerca del manejo de lo corporal dentro de la producción literaria martiana, se patentiza una vez más la escasez de investigaciones que sistematicen al cuerpo como variable principal en su literatura. Para el análisis del cuerpo de la mujer en la presente investigación, se recurre a la apoyatura de los numerosos trabajos que aparecen publicados en los Anuarios del Centro de Estudios Martianos, aunque ninguna de dichas investigaciones alude específicamente al tratamiento del cuerpo de la mujer en la obra poética de José Martí. Entre estos, destacan los de investigadores como Mirta Pernas Gómez, Caridad Atencio, Olga Sánchez Guevara y, especialmente, Mayra B. Martínez. Mención aparte merece Susana Montero con su libro: La cara oculta de la identidad nacional. Un análisis a la luz de la poesía romántica, donde indaga, desde la perspectiva teórica del género, de la actividad y el discurso identitarios cubano del romanticismo, en aras de «determinar cuánto y cómo influyeron en los mismos los valores, estereotipos y roles que han sido secularmente identificados por la cultura patriarcal como lo femenino».23. A pesar de los múltiples estudios realizados en torno a la figura femenina en la obra poética martiana, la mayoría alude al cuerpo de forma meramente casual, sin profundizar en la diversidad de matices que brinda como posibilidad de análisis. Ante el vacío de acercamientos académicos desde tal perspectiva, se plantea el siguiente problema científico:. El enunciado del problema ¿Cómo es trabajado el cuerpo de la mujer en la poesía de José Martí? Objetivo general Sistematizar los modos en que se trabaja el cuerpo de la mujer en la poesía martiana. Objetivos específicos 1. Determinar las partes fundamentales del cuerpo de la mujer trabajadas en la poesía martiana. 2. Describir los modos en que son trabajadas las partes del cuerpo de la mujer en la poesía martiana.. 23. Susana Montero: La cara oculta de la identidad nacional. Un análisis a la luz de la poesía romántica, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2003, p. 6.. 8.
(14) Para la conceptualización del cuerpo como variable, se acude a la apoyatura teórica de los estudios corporales que han ofrecido diversas interpretaciones del mismo en varias esferas del conocimiento (la filosofía, el psicoanálisis, la antropología, la semiótica, la cultura y el arte). La multiplicidad de perspectivas propuestas determina la selección de aquellos elementos que se instituyen indispensables en la caracterización de lo corpóreo en cada disciplina, de manera que la exploración de la variable sea inclusiva y se avenga a las necesidades teóricas de la presente investigación y su objeto de estudio. Se movilizan, por tanto, aquellos criterios del devenir de la filosofía, del postmodernismo filosófico de Michel Foucault, la postura epistemológico-cultural de Alexis Jardines, el psicoanálisis (Sigmund Freud), la antropología y su rama específica: la antropología teatral (Eugenio Barba), la semiótica (con énfasis en la semiótica del cuerpo propuesta por José Enrique Finol), la cultura, la crítica literaria feminista, la lectura feminista y las teorías provenientes del terreno de las artes. Estos criterios persiguen la conformación de una noción de cuerpo como categoría maleable, sujeta a constante cambio y transformación. Por otro lado, las investigaciones de Madisleidy Corredera Pérez, David Leyva y Mayra Beatriz Martínez, permiten analizar el cuerpo como variable recurrente en la obra literaria martiana, específicamente el tratamiento del cuerpo de la mujer en su producción poética. Una vez establecidas las consideraciones teóricas que se aplican a este estudio, cabe mencionar las precisiones de José Enrique Finol en relación con la creación de una semiótica corporal, las cuales permiten adoptar sus ideas como principal postura teórica-metodológica aplicada a la presente investigación. Para ello, se trabaja con su propuesta para una cartografía del cuerpo, que divide sus partes constitutivas segmentariamente, cada una con su carga significacional específica dentro de la semiótica del cuerpo.. Métodos teóricos La presente investigación se asume desde una perspectiva cualitativa, de acuerdo con los criterios expresados por Luis Álvarez Álvarez y Gaspar Barreto Argilagos en su libro El arte de investigar el arte. Valorado como una modalidad epistemológica útil para la investigación de las artes,24 el enfoque cualitativo «subraya la posibilidad de que los fenómenos sociales. 24. Luis Álvarez Álvarez y Gaspar Barreto Argilagos: El arte de investigar el arte, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2010, p. 108.. 9.
(15) sean investigados a partir de metalenguajes propios de las ciencias humanísticas».25 En ese sentido, se pretende analizar la literatura a través de las herramientas que provee el manejo de la teoría y crítica literarias. Entre las principales características que aporta esta perspectiva a la investigación del arte, se encuentra su proyección holística, que intenta comprender el fenómeno cultural o artístico en su conjunto a partir de una interpretación del fenómeno en sí (texto), sus delimitaciones (contexto) y sus relaciones con otros entes (intertexto).26 Se emplea como método general el análisis de textos, como una de las vías más necesarias y frecuentadas en la investigación del arte.27 El análisis de textos se considera fundamental para la investigación de epistemología cualitativa, como eje de las investigaciones humanísticas. De entre sus diversas modalidades, se utiliza como procedimiento de trabajo el análisis de contenidos.28 Entre los criterios básicos para llevar a cabo este análisis, se selecciona el de cantidad/calidad, por ser el que trabaja el campo intratextual, en este caso la poesía escrita por José Martí. Dentro de este criterio se escoge la estrategia intensiva, debido a que esta considera las relaciones sistemático-estructurales de los elementos entre sí (la correlación de las significaciones que adquiere el cuerpo de acuerdo con los diversos enfoques aplicados a su estudio) y con el todo textual, que implica un corpus mucho más reducido (aquellos poemas que aluden directamente al cuerpo de la mujer en la producción poética martiana).29 La perspectiva cualitativa, a su vez, destaca la posibilidad de utilizar métodos de análisis semiótico, como una de las formas del análisis de contenidos de frecuente presencia en los estudios culturales y relativos a fenómenos artísticos.30 Entre los procedimientos de carácter semiótico que operacionalizan la construcción de datos,31 se emplea la semiótica del cuerpo.. 25. Ídem., p. 110. Ídem, p. 114. 27 Ídem, p. 196. 28 Ídem, pp. 124-125. 29 Ídem, p. 241. 30 Ídem, p. 220. 31 Ídem, p. 228. 26. 10.
(16) Universo y muestra Para la investigación se ha trabajado preferentemente, como bibliografía activa, con el texto Obras completas. Edición crítica,32 ya que dicha edición recoge la totalidad de la producción literaria martiana reconocida hasta el presente. Específicamente, se manejan los tomos 14, 15 y 16, correspondientes a su poesía en verso.33 El principal motivo del empleo de esta selección reside en que se trata de la edición más reciente y minuciosa con relación a la obra martiana, con la ventaja adicional de ser una edición crítica en la que los trabajos recogidos son la transcripción literal de los documentos existentes, donde se distinguen las variaciones formales a que fueron sometidos los poemas en su manuscrito original, permitiéndose un acercamiento más fiable a la obra. El universo seleccionado, pues, para el desarrollo de este análisis, comprende la totalidad de la obra poética martiana, agrupada en la bibliografía descrita anteriormente. Se seleccionó una muestra de 69 poemas,34 para su estudio según el elemento corporal al que se refieren. La selección del corpus se realiza atendiendo al objetivo fundamental de la investigación y a la metodología implementada; es decir, se ha trabajado de manera independiente con aquellos poemas que aluden directamente al cuerpo (o partes del cuerpo) de la mujer, en aras de analizar los diversas modos en que el mismo es trabajado dentro de la poesía en verso martiana. Por tanto, se trabaja con los siguientes elementos constitutivos del cuerpo de la mujer: cabello, frente, ojos, boca y labios, hombros, brazos, manos y la construcción artística del rostro, por ser las más sistematizadas dentro del universo seleccionado. No se analizan los segmentos corporales: mejillas, cuello, espalda, talle y pies, debido a que su aparición es esporádica, generalmente en confluencia con otra parte del cuerpo sí analizada que es la que adquiere primacía en la conformación de la imagen artística.. Estructura La investigación fue estructurada en dos capítulos. El capítulo uno consta de dos epígrafes, el primero de los cuales realiza la exploración del cuerpo como variable dentro del canon. 32. José Martí: Obras completas. Edición crítica, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2007. Se habla de poesía en verso para diferenciarla de su prosa poética. 34 Ver anexo 2. 33. 11.
(17) occidental, sistematizando las ideas que diversas ramas de conocimiento (la filosofía, el psicoanálisis, la antropología, la semiótica, la cultura y el arte) han aportado sobre su concepción y estudio; también describe las precisiones metodológicas de José Enrique Finol que se aplican a la investigación. El segundo epígrafe examina cómo se trabaja artísticamente el cuerpo de la mujer en la obra literaria martiana. Por su parte, el capítulo dos contiene, a su vez, el estudio de la muestra, en dos epígrafes que, según la cartografía corporal propuesta, analizan los principales modos con que se trabajan los elementos constitutivos del cuerpo de la mujer en la poesía martiana.. 12.
(18) CAPÍTULO 1: PRESUPUESTOS TEÓRICO-METODOLÓGICOS SOBRE LA PROBLEMÁTICA DEL CUERPO EN LA LITERATURA.. 1.1 Para una exploración del cuerpo como variable en la cultura occidental El cuerpo estudiado dentro de los confines del marco literario, nos remite a una serie de posibilidades interpretativas debido a la vastedad y multiplicidad que el tema ofrece. Ya que el cuerpo de la mujer es la variable principal de la presente investigación, resulta imprescindible conocer, al menos brevemente, las principales posturas teóricometodológicas que se han adoptado a propósito del cuerpo como paradigma en la cultura occidental. Los estudios relativos al cuerpo se establecen a partir de la segunda mitad del siglo XX, paralelos al desarrollo de diversas ciencias como la biología, la psicología y la medicina. Posteriormente, y debido al auge que el tratamiento del mismo adquiere llegado el siglo XXI, la gran variedad de propuestas de análisis que se derivan de las diferentes disciplinas conlleva a que los múltiples enfoques sean agrupados por esferas de conocimiento, por lo que se producen acercamientos desde la filosofía, el psicoanálisis, la antropología, la semiótica, la cultura y el arte. Al ser trabajado desde las ciencias duras hasta el arte y la literatura, el cuerpo exige para su estudio una perspectiva interdisciplinaria. Por ello, aunque su fragmentación sea posible a efectos didácticos para ofrecer el panorama de un campo de conocimientos específico, en última instancia no resulta lo más conveniente para el análisis de su significación completa y social. En la actualidad, pues, los estudios interdisciplinarios constituyen la postura teóricometodológica rectora con respecto a la corporalidad, al condensar en una misma investigación perspectivas de análisis provenientes de distintas ramas del saber, capaces de retroalimentarse entre sí.35 Un recorrido a través de los diferentes sistemas de pensamiento y sus principales posturas acerca del cuerpo, arroja que « […] cada sistema existente desde los inicios de la civilización humana ofrece una concepción del cuerpo acorde con la cosmovisión de su época. Estas. 35. Cfr. Ramfis Ayús y Enrique Eroza: «El cuerpo y las ciencias sociales», en: Revista Digital Pueblos y Fronteras, núm. 4, dic. 2007-mayo 2008, p. 2, en: <http://www.pueblosyfronteras.unam.mx>.. 13.
(19) concepciones se perpetúan como paradigmas en la reflexividad del hombre contemporáneo, como pilares de la cultura occidental y como intertextos obligados en la creación artística». 36 La filosofía fue la primera forma de saber que se propuso llegar a una clasificación de la cuestión corporal.37 Entre las posturas más reconocidas se encuentran: la moderación o sobriedad socrática con respecto a la corporalidad, la dualidad alma-cuerpo de Platón,38 la corporeidad de los estoicos (cuerpo es todo ser real, todo lo que es capaz de acción o de pasión),39 el mecanismo de represión corporal medieval (cuerpo como cárcel, carne, prisión, concepción del alma), lo corporal como componente esencial de lo humano y manifestación de la perfección y la proporción en el Renacimiento,40 la técnica como medio de relación del cuerpo con la naturaleza y consigo mismo presente en la Ilustración, el interaccionismo dualista alma-cuerpo cartesiano41 y las numerosas propuestas sobre la corporalidad que florecen con el positivismo evolucionista, entre otras. La crisis filosófica del siglo XX y su consecuente generación de numerosos sistemas de pensamiento, provoca que se incorporen nuevas consideraciones sobre el tema. Destacan, dentro de la filosofía fenomenológica, Edmund Husserl (distinción cuerpo vivo/cuerpo físico) y Maurice Merleau-Ponty (cuerpo propio), quienes interpretan lo corporal como un plano de interrogación sobre la realidad y el conocimiento, la identidad y la existencia. Sartre se integra a la línea fenomenológica existencial al tratar de dirigir la filosofía hacia el problema del ser y transformar, de dicha forma, la «experiencia del otro» husserliana en «existencia del otro». Distingue un doble modo de darse el cuerpo (el ser-para-sí y el serpara-otro), lo que da lugar a su trilogía cuerpo original/cuerpo físico/cuerpo psíquico. La distinción alma/espíritu/alma corporal de Ortega y Gasset es otra de las perspectivas de estudio propuestas en la etapa, en un amplio espectro que incluye desde el tratamiento y. 36. Madisleidy Corredera Pérez: Estudio del cuerpo en las novelas La carne de René y Pequeñas maniobras de Virgilio Piñera, Trabajo de Diploma, Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, 2012-2013, pp. 12-13. 37 Del latín corpus, inicialmente designaba el «cuerpo» de los seres vivos contrapuesto al alma o principio vital. Concebido a sí mismo como sin vida dentro de dicha contraposición, posteriormente se utiliza el término para designar el cuerpo de todo ser viviente, tanto vivo como muerto. Cfr. Jordi Cortés Morató y Antoni Martínez Riu: Diccionario de filosofía en CD-ROM, Empresa Editorial Herder S.A., Barcelona, [s/p]. 38 Cfr. Mariano Adorni: «Transformaciones del cuerpo en las diferentes etapas de la historia», p. 2, en: <http://viref.udea.edu.co/contenido/pdf/119-transformaciones.pdf.>. 39 Cfr. «Física del estoicismo», en: <http://filosofia.org/zgo/hf2/hf21081.htm>, [s/p]. 40 Cfr. Mariano Adorni: ob. cit., p. 3. 41 Según Descartes, en el hombre es donde se manifiesta el dualismo psico-físico (el dualismo entre res cogitans y res extensa). Cfr. Jordi Cortés Morató y Antoni Martínez Riu: ob. cit., [s/p].. 14.
(20) redención del cuerpo en su dimensión ontológica hasta la negación nihilista (Nietzsche) del mismo.42 El postmodernismo filosófico de la segunda mitad del siglo pasado, trae aparejadas un sinnúmero de interpretaciones que pretenden resolver la cuestión corporal, entre las cuales destaca el discurso foucaultiano y la somatología política del cyborg que el mismo propone, donde se asume al cuerpo como superficie de inscripción de los sucesos, lugar de disociación del yo y volumen en perpetuo derrumbamiento, sujeto a una degeneración sistemática.43 A partir de la relación poder-cuerpo, Foucault plantea que «nada es más material, más físico, más corporal que el ejercicio del poder».44 Al respecto, comenta que: […] hay que comprenderlos a partir de la instauración de un poder que se ejerce sobre el cuerpo mismo. Lo que intento mostrar es cómo las relaciones de poder pueden penetrar materialmente en el espesor mismo de los cuerpos, sin tener incluso que ser sustituidos por la representación de los sujetos. Si el poder hace blanco en el cuerpo no es porque haya sido con anterioridad interiorizado en la conciencia de las gentes. Existe una red de bio-poder, de somato-poder que es al mismo tiempo una red a partir de la cual nace la sexualidad como fenómeno histórico y cultural en el interior de al cual nos reconocemos y nos perdemos a la vez.45. Para este pensador, el cuerpo es un fenómeno social, objeto sobre el que fluctúan las relaciones de poder creando cuerpos excluidos en los que las formas de castigo intentan crear un cuerpo disciplinado o, en última instancia, útil de acuerdo a los objetivos de dicho poder. Si bien, como seguidor de Nietzsche, intenta liberar al cuerpo de las técnicas de control social, lo encierra dentro de su anatomía mediante la alianza del cuerpo con lo tecnológico, donde la corporalidad se verá afectada en su componente orgánico al constituir un no-cuerpo, un cuerpo híbrido. Este modelo del cyborg, del cuerpo como máquina, se convierte en uno de los pilares fundantes de la anatomopolítica del cuerpo humano foucaultiana. Su discurso en relación al cuerpo es objetivo, y puede considerarse como la instauración de un discurso sistemático sobre el cuerpo en filosofía.46 42. Cfr. Alexis Jardines: El cuerpo y lo otro. Introducción a una teoría general de la cultura, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004, pp. 64-93. 43 Cfr. Michel Foucault: Nietzsche, la genealogía, la historia. Citado en: María T. Aguilar García: El status del cuerpo en Occidente, Tesis Doctoral, Departamento de Filosofía, U.N.E.D., 2006, p. 179. 44 Michel Foucault: Microfísica del poder, La Piqueta, Madrid, 1979, p. 78. 45 Ídem, p. 116. 46 Cfr. María T. Aguilar García, ob. cit., p. 164.. 15.
(21) Alexis Jardines ha proporcionado una serie de juicios de trascendental importancia en torno al cuerpo como conjunto significacional, que lo convierten en una de las referencias más actualizadas en nuestro país en cuanto a la comprensión filosófica de la corporalidad. A través de la postura integradora de esferas de conocimiento, afirma que el despojo y subvaloración del cuerpo constituye uno de los tres grandes ídolos (junto al de la comunidad del hombre con el animal y el de la comunidad mental del hombre consigo mismo) que han obstaculizado la comprensión del fenómeno humano.47 El autor se integra a la perspectiva interdisciplinaria al aunar cuestiones semiológicas, antropológicas, psicoanalíticas y epistemológico-culturales en su investigación. En su afán de reivindicar el papel del cuerpo en el paradigma occidental, Jardines «descubre todo un continente que antecede a la conciencia misma: es el mundo del cuerpo (de la mentalidad corporal)».48 Propone la hipótesis de considerar el cuerpo como un fenómeno de naturaleza mental a partir de una radicalización de la fenomenología husserliana, la cual supera desde una postura epistemológico-cultural al formular una posible solución al problema psicofísico. Por tanto, su teoría explora cómo surge y se manifiesta la representación del yo desde un punto de vista ontogenético, sobre la base de un dualismo psíquico que propone, junto a la mentalidad de origen yoico, una mentalidad de orden corporal. Según Jardines, «la verdadera función del cuerpo se cumple mientras no lo hemos circunscrito en el espacio, esto es, hasta tanto él es re-presentante y no representación […] Este cuerpo-objeto o cuerpo representado toma el lugar del cuerpo y, con ello, el cuerpo real es olvidado, reprimido».49 Al considerar al cuerpo como un asunto psíquico, específicamente mental (al que solo el devenir de la conciencia convierte en representación), instaura la noción de cuerpo significante, según la cual el cuerpo es el reino del simbolismo puro, y lo que debemos describir son sus producciones simbólicas, a las que dedica un capítulo llamado «De la simbólica del cuerpo».50 Posterior a la filosofía, es el psicoanálisis quien retoma el concepto de cuerpo, subvirtiéndolo al definirlo desde sus tres registros de experiencia: lo real (el cuerpo se equipara al organismo. 47. Cfr. Alexis Jardines: «Prólogo [para occidentales]», en: ob. cit., p. 10. Fanny Carvajal: «Pórtico», en: Alexis Jardines: ob. cit., p. VII. 49 Alexis Jardines: ob. cit., p. 70. 50 Ídem, p. 180. 48. 16.
(22) de la medicina), lo simbólico (cuerpo vacío, sin contenido, como investimento que se presta como superficie de inscripción) y lo imaginario (cuerpo como vivencia de una imagen unitaria, que brinda unidad al organismo fragmentado con el que el sujeto nace).51 Entre sus principales aportes destacan: la psicología corporal, el dualismo entre soma y psique, el esquema corporal (que resume las experiencias corporales cognitiva, subjetiva y afectiva) y las posturas de Freud, que aportan conceptos como cuerpo funcional, cuerpo represión, cuerpo erógeno, cuerpo narcisístico y cuerpo pulsional.52 El psicoanálisis se encuentra entre los primeros en establecer el posible significado de las funciones y comportamientos del cuerpo, aunque la crítica coincide en que, en el campo de los estudios literarios, se ha centrado preferentemente en la relación obra-autor y en el ámbito de la sexualidad. El mundo del cuerpo fue introducido desde el siglo XX en la antropología, paralelo al desarrollo del psicoanálisis, y ha sido analizado desde la antropología filosófica, la fenomenológica, el darwinismo social y la antropología social y cultural. Como ciencia que estudia al hombre, la antropología se integra a las nociones de alteridad, debido a que esta «constituye una aproximación completamente diferente de todos los demás intentos de captar y de comprender el fenómeno humano», 53 ligada a la experiencia de lo extraño, lo otro. Por tanto, dentro de esta ciencia el cuerpo se identifica con ese otro, en un intento de entender y asumir la corporalidad como aspecto diferenciador de culturas según el cual varía la estética y significación que adquiere en cada contexto. Según Bryan S. Turner, en las sociedades premodernas el cuerpo es una superficie importante en la que las marcas de condición social, posición familiar, afiliación tribal, edad, sexo y condición religiosa pueden exponerse fácil y públicamente, por lo que el uso del simbolismo del cuerpo puede asociarse también al hecho de que en dichas sociedades las diferencias de condición, de naturaleza atribuida, eran más rígidas y obvias, ya que el rito del tránsito entre los diferentes rangos sociales iba indicado, a menudo, por la transformación ritual del cuerpo, relacionado con alguna mutilación.54 En la actualidad, la identidad cuerpo-mente como símbolo civilizatorio se impone, según la. 51. Cfr. Carla Unzueta y María E. Lora: «El estatuto del cuerpo en psicoanálisis», Universidad Católica Boliviana, vol. I, 2002, p. 9, en: <http://www.ucb.edu.bo/publicaciones/ajayu/v1n1/v1n1a09.pdf>. 52 Cfr. José Ángel Rodríguez Ribas: «Los paradigmas del cuerpo en Psicoanálisis (Sigmund Freud y Jacques Lacan)», Universidad de Sevilla, en: <http://perso.orange.es/ribas00/art/Paradigmas%20del%20Cuerpo.pdf>. 53 Esteban Krotz: «Alteridad y pregunta antropológica», en: Alteridades, 1994, p. 9. 54 Cfr. Ramfis Ayús y Enrique Eroza: ob. cit., p. 10.. 17.
(23) crítica, a la preponderancia del cuerpo en las prácticas primitivas de las sociedades premodernas descritas por S. Turner, y a partir de dicha identidad se generan las diversas significaciones posibles de la corporalidad en correspondencia con su contexto cultural. La antropología y el creciente interés en lo corporal han llevado al surgimiento de la llamada antropología teatral, donde la corporalidad se instituye como punto de partida, canal de liberación y contención en el cual el cuerpo se considera el único universo a investigar y se convierte en el instrumento del cual se vale el actor para llevar a cabo su trabajo en escena. Eugenio Barba, el creador de esta disciplina, la concibe como el inicio de un proceso de colonización hacia su cuerpo de actor, en el que lo corporal adquiere primacía dentro del binomio cuerpo/mente al establecer una especie de bios escénico (el cuerpo en vida sobre la escena, desarrollo de la propia lógica corporal).55 La práctica consistente de esta nueva rama de los estudios teatrales ha posibilitado la apertura de las artes en torno a la diversidad interpretativa que el cuerpo ofrece, convidando a nuevas posturas para su reflexión, estudio y aplicación. A su vez, se encuentran dentro de los estudios semióticos disciplinas nacidas del ámbito antropológico, que sistematizan el estudio del comportamiento semiótico y simbólico de los cuerpos, como son la cinésica y la proxémica (donde se incluyen los gestos y posturas del cuerpo, la posición recíproca de los cuerpos en el espacio y los espacios arquitectónicos que imponen o presuponen ciertas posiciones recíprocas de los cuerpos humanos).56 En su Tratado de semiótica general, Umberto Eco delimita un grupo de zonas investigativas concernientes a los signos corporales, dentro de su capítulo referente a los límites políticos del dominio semiótico: los sistemas olfativos (revelan la existencia de olores que funcionan como indicios o como indicadores proxémicos), el estudio de la comunicación táctil (que considera comportamientos sociales como el beso, el abrazo, el golpe en el hombro), los códigos del gusto, la semiótica médica (relación motivable entre determinadas alteraciones externas e internas, estudio de los síntomas).57 Entre los estudios más actuales que integran lo corporal a nociones semióticas, se encuentran las precisiones realizadas por José Enrique Finol, quien propone el desarrollo de una. 55. Cfr. Eugenio Barba: «Antropología teatral», p. 4, en: <http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lte/olmedo_c_ij/capitulo2.pdf>. 56 Cfr. Umberto Eco: Tratado de semiótica general, Editorial Lumen, Barcelona, 2000, p.27. 57 Ídem, pp. 26-27.. 18.
(24) semiótica del cuerpo como disciplina en formación. Al respecto, plantea que «el cuerpo está dotado de su propia morfología y de su particular imagen, de sus propios olores y texturas, de sus sabores y sonidos, de sus colores y densidades, de su propia historia y de su específica memoria, capaz, finalmente, de construir su particular sintaxis con otros cuerpos».58 Sus principales aportes radican en la conceptualización de la corposfera y la elaboración de pautas metodológicas para su estudio, como se verá más adelante. Resulta válido señalar que una de las metodologías de análisis más recurrentes en el campo de los estudios literarios actuales referidos a lo corporal, es el método de las series de Mijaíl Bajtín, perteneciente a su estudio del cronotopo (abstracción espacio-tiempo en que transcurren las obras pertenecientes a un género)59 aplicado a la imagen artística rabelesiana. Entre los campos semánticos que establece el teórico destaca el relativo a la serie del cuerpo, vista desde lo anatómico y fisiológico, en la que se incluyen partes y miembros del cuerpo, órganos y funciones. Aunque la teoría de las series surge como una especificidad para el estudio del procedimiento creativo rabelesiano, Bajtín la extrapola para la comprensión de obras literarias creadas en regiones y épocas distintas (con autores como Dante, Boccaccio, Shakespeare). 60 Así, sus propuestas se aplican en la actualidad a múltiples investigaciones, que se apropian del método de las series, específicamente de la corporal, para la interpretación y lectura crítica de numerosas obras. Lo corporal no solo se manifiesta recurrentemente como parte de dicho método, sino que su análisis se extrapola a otras líneas investigativas referentes al movimiento y la gestualidad del cuerpo, a su configuración grotesca e hiperbólica y a la imagen artístico-literaria que representa a la metáfora del cuerpo como sugerencia de la plenitud humana; además de considerar la naturaleza dialógica de la vida humana como un diálogo inconcluso en el que el hombre participa tanto a través de la palabra como mediante todo su cuerpo.61. 58. José Enrique Finol: «Discurso, Isotopía y neo-Narcisismo: Contribución a una Semiótica del cuerpo», en: TELOS, vol. 10, núm. 3, p. 385. 59 Cfr. Javier Huerta Calvo: «La teoría literaria de Mijaíl Bajtín (Apuntes y textos para su introducción en España)», Universidad Complutense de Madrid, p. 156. 60 Cfr. Mijaíl Bajtín: «La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento: El contexto de François Rabelais», p. 2. 61 Cfr. Tatiana Bubnova: «Voz, sentido y diálogo en Bajtín», en: Acta Poetica, núm. 27, 2006, p. 112.. 19.
(25) La crítica ha resaltado, a su vez, la capacidad de interpretar la investigación bajtiniana desde una perspectiva semiótica, al considerar su innovación metodológica como omnilateral y variada. Se le considera como «uno de los pioneros de la teoría sígnica de la cultura y de la teoría semiótica de la comprensión de sus fenómenos. Tiene su aporte esencial a la interpretación sistémica de las estructuras culturales y al pensamiento sistémico sobre los significados y funciones de los fenómenos culturales».62 Las series de Bajtín cobran, a la luz de la semiótica, alta importancia dentro de los estudios corporales, al demostrar que «toda clase de comportamientos, cualquier empleo del cuerpo, toda clase de expresiones externas humanas significan».63 Luego de comprender su relación con la semiótica, la relación cuerpo-cultura reviste gran importancia en el análisis del mundo del cuerpo en la literatura, pues demuestra que a través del aspecto corporal se nos expone todo un universo de significaciones que se basa en las concepciones éticas, morales y culturales del autor, así como en sus experiencias de vida; es decir, cada parte del cuerpo posee un sentido especial, se convierte en signo muy específico; en ese sentido, «el cuerpo como unidad discursiva es ese espacio donde se arraiga y reproduce la cultura, ya que él es el todo en el que se entrecruzan los diferentes subsistemas de la realidad humana (fisiológicos, psicológicos, energéticos y otros) que a la larga tienen su expresión en la conducta del hombre».64 Se plantea que primero se nace como cuerpo y luego como conciencia. Es en este estado primario donde la cultura comienza a generarse a través de la experiencia vital, pero en el que el cuerpo ya está presente, constituido como una especie de alteridad en ese grado de cultura cero. El cuerpo es la primera expresión hacia el mundo, y en esa relación sujetomundo-experiencia es donde comienza a producirse la semiosis, entendiendo que «cultura y cuerpo son inseparables, ellos articulan y rearticulan, sin cesar, los sentidos del mundo y sus semiosis, sobre todo si vemos la cultura desde una perspectiva fenomenológica». 65. 62. Stefan Zólkiewski: «Bajtín y el problema fundamental de la semiótica», en: Criterios, edición especial de homenaje a Bajtín, Centro Teórico-Cultural Criterios, La Habana, 1993, p.27. 63 Ídem, p. 29. 64 Humberto Lázaro Alfonso Quesada: «La naturaleza discursiva del cuerpo», p. 6, en: <http://www.monografias.com/trabajos88/grado-cero-cultura-cuerpo-naturaleza/grado-cero-culturacuerpo-naturaleza.shtml>. 65 José Enrique Finol: «Antropo-Semiótica y Corposfera: Espacio, límites y fronteras del cuerpo», en: Opción, vol. 30, núm. 74, mayo-agosto, 2014, pp. 154-171.. 20.
(26) Por tanto, el cuerpo se hace presente en el texto en tanto que determina las estructuras que contribuyen a dotarlo de un significado. Al decir de Foucault, el autor se vuelve un elemento importante en la construcción de un significado que nunca se cierra a una única y última interpretación.66 Entre los investigadores que sistematizan la relación cuerpo-cultura, destaca Humberto Lázaro Alfonso Quesada, quien establece una teórica instrumental del discurso corporal.67 Entre los aspectos más interesantes que plantea podemos encontrar: el cuerpo como vía de concreción y articulación del pensamiento en diversas esferas de la vida (matriz comunicacional), la experimentación por parte del cuerpo de un condicionamiento histórico que no es adaptación pasiva, sino transformación creadora y el cuerpo como transformador de la subjetividad individual/ grupal/ societal, donde su función se integra a la de otros sistemas de signos que el sujeto personaliza, interiorizándolos en dimensiones retroalimentarias.68 Alfonso Quesada considera que «el estudio de la corporalidad permite descifrar y sistematizar la propia transformación del individuo en tanto sujeto de la cultura, en el logro de su integralidad como ser humano».69 Como se ha establecido anteriormente, la correspondencia semiótica-cuerpo-cultura se abre a múltiples posibilidades interpretativas, que en los últimos años han trascendido las numerosas disciplinas para hallar su apoteosis en el terreno de las artes. Umberto Eco continúa, indirectamente, el trabajo con lo corporal, pues brinda una de las sistematizaciones más actuales y singulares en torno a la corporeidad dentro del arte al compilar en su obra las concepciones fundamentales relativas a la corporeidad como constructo artístico desde las categorías estéticas belleza y fealdad. A partir del principio de que la belleza (o fealdad) «nunca ha sido algo absoluto e inmutable, sino que ha ido adoptando distintos rostros según la época histórica y el país»,70 analiza la evolución de ambas categorías desde disímiles puntos de vista que, necesariamente, confluyen en algún momento en la cuestión física,. 66. Cfr. Cándida E. Vivero Marín: «El cuerpo como paradigma teórico en literatura», en: La ventana, Revista de Estudios de Género, vol. III, núm. 28, Universidad de Guadalajara, México, 2008, pp. 56-83. 67 Cfr. Humberto Lázaro Alfonso Quesada: ob. cit., p. 7. 68 De igual manera, el cuerpo al expresarse, exterioriza, revela la subjetividad, ocurriendo un proceso de transformación y acomodación que contribuye a su fortalecimiento. Ídem, p. 7. 69 Ídem, p. 7. 70 Umberto Eco: Historia de la belleza, Editorial Lumen, Barcelona, 2004, p. 14. La misma idea se reproduce en su Historia de la fealdad, 2007, p. 9: «Los conceptos de bello y de feo están en relación con los distintos períodos históricos o las distintas culturas».. 21.
(27) corporal, y su consabida relación con el componente espiritual: «no son solo los aspectos perceptibles por los sentidos los que expresan la belleza del objeto: en el caso del cuerpo humano también desempeñan un papel importante las cualidades del alma y del carácter, que son percibidas con los ojos de la mente más que con los del cuerpo».71 La representación artística del cuerpo en manifestaciones del arte de vanguardia, como el teatro y la pintura, ha ofrecido un nuevo espectro de consideraciones teóricas respecto a diversas prácticas. En relación a dichos presupuestos, María T. Aguilar García comenta: El arte centrado en el propio cuerpo del artista pretende su rematerialización expresando a través de él las problemáticas sociopolíticas y sexuales: el cuerpo como denuncia de opresión social, sexual, víctima de contaminación, de su propia vulnerabilidad, manifiesta su carácter orgánico, perecedero, mutilable, blanco de la crueldad, así como de su confluencia con la tecnología y la biología, demostrando eficazmente la tesis foucaultiana del cuerpo como producto de la acción tecnológica del poder.72. El cambio brusco descrito por María T. Aguilar García en los paradigmas del tratamiento de lo corporal dentro del arte, se registra fundamentalmente a partir de los años sesenta. Su razón reside en que: […] la crisis del modernismo, evidente a partir de los años sesenta del siglo XX, no sólo ha implicado transformaciones estéticas, sino que ha significado una crisis del sentido. […] Dicha crisis no sólo ha significado una política de la indiferencia, sino la posibilidad de hacer emerger un pensamiento de la diferencia que imaginó nuevos modos de intervención política y cultural. En ese amplio espectro el cuerpo ocupó un lugar destacado. Sede de las pasiones, sospechado de ser una fuente permanente de corrupción para la voluntad de la razón, el cuerpo transformó sus estigmas en una potencia imprevisible y desestabilizante de categorías políticas y órdenes estéticos.73. Por tanto, en los años sesenta surgen varios movimientos que revitalizan la temática corporal al tomarla como su medio primario de expresión, entre los cuales destaca el body art, que interpreta al cuerpo como fuente de todos los recursos simbólicos y expresivos. El arte contemporáneo, pues, contribuye al planteamiento de interesantes propuestas que revelan la. 71. Ídem, p. 41. María T. Aguilar García: ob. cit., p. 349. 73 Mario Cámara: «Uso, configuraciones y efectos del cuerpo en la literatura brasileña (1960-1980)», 2009, p. 7, en: <http://repositorio.filo.uba.ar/xmlui/handle/filodigital/1592>. 72. 22.
(28) hibridación de la tecnología y lo humano, mientras busca denunciar las problemáticas que el cuerpo engendra en la sociedad occidental y cuestiona su status dentro de ella. El arte corporal surge del deseo de unir arte y vida, así como de cuestionar el arte representativo por ser considerado ineficaz desde el punto de vista social. Utiliza la performance como medio de expresión fundamental, debido a su manejo del cuerpo humano como instrumento para generar significados. Entre los disímiles constructos del cuerpo que este arte persigue destacan: el cuerpo como único medio expresivo y lugar de protesta social, lo corporal a modo de espacio donde se libran las batallas de la vida, el cuerpo como materia voluble y orgánica frente a consideraciones de origen inmaterial. Dichos constructos pretenden, en última instancia, descubrir la fragilidad de nuestra constitución cárnica y al mismo tiempo la capacidad de resistencia. En la actualidad se han sucedido nuevas manifestaciones, que asumen al cuerpo como puerta de conexión con la biología y el lenguaje. A las tendencias que remarcan la carnalidad se oponen otras que la eluden, a pesar de que las últimas también proyectan un cuerpo reconstruido en el ciberespacio como un no-cuerpo disgregado. Aparece la noción de cuerpo como objeto de diseño, que acentúa el individualismo extremo a través de acciones corporales de automutilación para reflexionar sobre la propiedad del cuerpo y los posibles significados de acciones dolorosas infligidas a conciencia sobre él. La cultura occidental ha llevado a que las prácticas sobre lo corporal formen parte de la vida diaria de sus habitantes. La política del cuerpo que preconiza la sociedad consumista crea una estética que reescribe el cuerpo como primitivo o futurista, y que le permite ser leído y apreciado como obra, código o lenguaje no verbal comunicativo del nuevo siglo. 74 La sociedad postindustrial emplea como modelo de referencia el arte tribal, donde a través de piercings y tatuajes se construyen identidades de carácter autónomo y ansias de diferenciación. La incidencia de actividades sobre el cuerpo se ha reconocido como un mecanismo de purga para las insatisfacciones que genera el consumo, debido a la maleabilidad que ofrece el cuerpo como generador de significaciones. En los últimos años se ha desarrollado, primordialmente, la línea conceptual del cuerpo como producto mercantil, como fenómeno mediático despojado de todo poder de raciocinio que se halla sujeto al sistema generador de marcas de la sociedad consumista actual. Al decir de 74. Cfr. María T. Aguilar García: ob. cit., pp. 326-328.. 23.
(29) José Enrique Finol, el cuerpo aparece sin mente ni espíritu, exhibido como objeto de arte, como expresión de la tecnología contemporánea de la belleza, que va desde la vestimenta y el body building femenino, hasta los perfumes, el maquillaje, la ornamentación y la joyería, de manera tal que el cuerpo no es solo objeto, sino también espacio de la tecnología de la belleza. La belleza «natural» no tiene cabida, sino que se trata de pura fabricación y de una reivindicación deliberada del cuerpo mismo.75 En otras palabras, el cuerpo se reduce a su cualidad más espectacular y, por tanto, se convierte en pura corporeidad, apoteosis de la tecnología de la belleza corporal, escenario para su aplicación fetichista, que incluye prácticas como la cirugía plástica, el jogging y el fisiculturismo. Es importante mencionar que la teoría y la crítica literaria feministas también toman como uno de sus ejes conceptuales al cuerpo, a fin de explicar el texto literario escrito principalmente por mujeres. Los estudios de género convierten al acto de escribir femenino en un acto subversivo, pues se pretende un cambio del discurso tanto simbólico-literario como social referente al sujeto femenino, su experiencia de vida y su legitimidad como sujeto de enunciación. La corporeidad casi siempre desemboca en una interpretación que apunta a causas circunscritas a la maternidad y al lenguaje pre-edípico, interpretación que suele aludir a causas biológicas.76 A partir de las fórmulas «Censurar el cuerpo es censurar, de paso, el aliento, la palabra» y «Escríbete: es necesario que tu cuerpo se deje oír», Hélène Cixous propone la liberación del cuerpo, de donde emergerá una palabra distinta (des-censurada) que no solo modifica las estructuras tradicionales de la escritura, sino que ejecuta una nueva forma de leer, pensar y hacer literatura. Al reflexionar sobre el alumbramiento como validación del cuerpo femenino, el tabú de la mujer encinta, la sexualidad, erotización y pasividad que se espera de la mujer y la necesidad de llevar a cabo un proceso de recuperación del cuerpo, se rebela contra la colonización del cuerpo femenino y expresa que «Cuando la mujer deje que su cuerpo, de mil y un hogares de ardor […] articule la abundancia de significados que lo recorren en todos. 75. Cfr. José Enrique Finol: «Semiótica del cuerpo: El mito de la belleza contemporánea», en: Opción, Año 15, núm. 28, 1999, p. 115. 76 Cfr. Cándida E. Vivero Marín: ob. cit., p. 58.. 24.
(30) los sentidos, en ese cuerpo repercutirá, en más de una lengua, la vieja lengua materna de un solo surco».77 Generalmente, el cuerpo sexuado condiciona los textos escritos por mujeres, y determina, en última instancia, el uso de ciertos giros o herramientas escriturales. Así, la escritura femenina ha encontrado sus propios mecanismos de expresión y subsistencia en una escritura sui generis, que oculta la voz tradicional femenina detrás de una masculina, que se manifiesta como corriente principal. Como bien dice Elaine Showalter, existe otra vertiente dentro de la crítica literaria femenina conocida como lectura feminista, que estudia la imagen de la mujer en los textos de la cultura patriarcal. Esta modalidad posee un trasfondo ideológico y ofrece lecturas de textos que «examinan las imágenes y los estereotipos de la mujer en la literatura, las omisiones y los falsos conceptos acerca de la mujer en la crítica, y el lugar asignado a la mujer en los sistemas semióticos».78 Dicha imagen de la mujer comprende el estudio del cuerpo, sus gestos y conductas. Tal vertiente será tenida en cuenta para análisis del cuerpo de la mujer como variable fundamental de la presente investigación. Para llegar a una cabal comprensión de las significaciones que adopta el cuerpo de la mujer, revisten gran utilidad los aspectos que constituían un respaldo de los intereses socio-económicos, políticos, y la estructura sexogénero dominantes del contexto histórico analizado (la Cuba colonial finisecular del siglo XIX), descritos por Susana Montero.79 En primer lugar, destacan los de carácter físico-biológico, que conciben a la mujer como ser delicado y frágil por naturaleza que, paradójicamente, posee gran resistencia corporal frente al dolor. El ideal femenino de la etapa es de figura grácil, flexible, esbelta, con manos y pies pequeños y piel blanca. La belleza física se considera la virtud más relevante, que las funcionaliza como objeto ornamental de su casa y los salones, trofeo para el mérito masculino. Los de carácter ético y espiritual la convierten en un ser-para-otros, sincera, pasiva, obediente y modesta, cualidades que opacan cualquier otra aptitud que le permitiera. 77. Hélène Cixous: «La joven nacida», en: Nara Araújo y Teresa Delgado: Textos de teorías y crítica literarias (Del formalismo a los estudios postcoloniales), p. 547. 78 Claudette Betancourt Cruz: Visión de la mujer de Gertrudis Gómez de Avellaneda en su prosa no ficcional, Trabajo de Diploma, Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, 2014-2015, p. 22. 79 Susana Montero: ob. cit., p. 62.. 25.
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