i
U
-¿ó
Joaquín
Abati
y
Carlos Jaquotot
EL
MENDIG0
DE
GüERNieA
C O
xME
o
IA
EPISÓDICA
EN TSES ACTOS Y FN PBOSA, ORIGINAL
Estrenada
en
elTEATRO
INFANTA
ISABEL
de
Madrid, el día24
de
Diciembre
de
1924rii
f
mi
MADRID
SOCIEDAD
DE AUTORES
ESPAÑOLES
Calledel Prado, núm.24 I92S
drá, s'nsu permiso, reimprimirlani representarlaen
Españanienlos paísesconloscuales sehayan
cele-brado, osecelebrenenadelante, tratados internacio-nalesde propiedad literaria.
Losautoresse leservanel derecho de traducción.
Los comisionadosyrepresentantes dela"Sociedad de Autores Españoles" sonlosencargados
exclusiva-mentedeconcederonegarelpermiso de representa-ción y delcobrodelosderechosde propiedad.
Droitsderspresentation,detraductionetde repro-ductionreservesprurtoyslespays,ycomprisla
Sué-de,laNorvégeet laHóUande.
EL
IQEIIDiy.
DF
&IIElilG|l
Comedia
episódica enTRES
ACTOS
y
enprosa, originalde
Joaquín
Abati
y
Carlos
Jaquotot
Estrenada en el
TEATRO
INFANTA
ISABEL
el día24
de Diciembre de1924.ALCALÁ DE HENARES Imprenta de V. Corral, Mayor, 15
KEP
A
f?TO
PERSONAJES
ACTORES
CRISTINA
Srta. Vilar.JULIANA.
Sra. Brú.MARÍA
JESÚS
Srta.Guijarro.GUADALUPE
» Iglesias.CARLOS
ROLDAN
(Comandante deHú-sares.) Sr, Calle.
CARRASCOSA
(Alcaide de Guernica.)... » Sepúlveda.CIRUELO
(Soldado de Húsares.) » Mora.SLMON
(Viejo ventero.) » González.CASIMIRO
(Alférez de VoluntariosCar-listas.) » Suárez.
RAMOS
(Capitán deHúsares.) » Valdivieso.IZQUIERDO
(Alférez de Húsares.) » Cabrero.AGUILAR
(Capitán de Infantería.) » Gallardo.TORRES
(Teniente de Infantería.) » Acebal..PETACA
(Soldado deInfantería.) » Valbuena.NICANOR
(Guerrillero.) » Valdivieso.MÁXIMO
* » Cabrero.CANUTO
» » Olavide.DON LORENZO
(Padre deCristina.). ... »•
Carbó.
EL CORONEL
MORALES
, » AcebaLUN
BRIGADIER.
» González.BRAULIO
» Valdivieso.Banda
de cornetas y tambores.La
acción en Navarra.Año
de 1835.Derecha e izquierda las del actor.
(
^i
JUL.
192.') •)V
MUÑOZ
MONTERREY
A
e T
o
P R
IM^"RT?
Unmesón.—
Upaescalera ensegundotérmino delaizquierda,comunica con
lashabitaciones del piso alto. Una puerta a la derecha y unaala
iz-quierda.Unportón enelforo y a su derecha,un mostrador convarias bo-tellasdelicor.Enlapared un estanteconlicores.Enladerecha una co-cinade campana. Variosútilesdeguisary de una cuerda sobre el hogar
pendenchorizos, guindillas ychacina.
(Simón y MariaJesús,ambosbaturros.)
(María Jesúsestáenlapuertay retrocedeasustada al oirun cañonazo^mezclado con algunostruenos.)
SIMÓN. Cierra, cierra condena... aún siguen los
ca-ñonazosy los truenos.
M.* JES. (Después deatrancar.;
¡Qué
miedO
tCttgO SiñOf Simón!...SIMÓN.
Y
yo, chicuela. Perono
a los tiros ni a latroná;
que
me
he jugao lapiel conhombres
demás
templeque
estos, allá en Zaragoza contra elJunot y comparsa...Lo que
haceque
seme
levante el bello es pensarque
puean
echar abajo esta casona,que
es elÚFiico piazo detierra
que
tengo pa tirar es-tos pocos añosque
me
quean
de vida!... ¡Yeso, sí
que
no!... Sime
tocan una teja tan siquiera, capaz soy de arremeter estaca enmano
contra carlistasy liberales yno
dejaruna
caeza sana...M.^JES.
¿Qué
haria contra tantos?... SIMÓN.Ya
haria, ya!. .Que
puños no
me
faltan... Ni corazón tampoco...(Suenaotrocañonazomáscerca.>
M.^JES. Otro ..
¡Válgame la Virgen del Pilar!...
¡Qué
noche!
SIMÓN. Maleja se nos ha presentao...
A no
ser porlas señoras
que
vinieron con la tormenta,no
entra en el
mesón
mas
que
el olorapólvo-ra. ¿Le serviste la cena?
M.^JES.
No
quisieron tomar ná. Están asustaicas...Sobre ícd?» la
más
joven... Laque
me
diolos tres Napoleones.
—
8—
M.^JES. SIMÓN.M
^ JES. SIMÓN. M.^JES. SIMÓN. M.*JES. SIMÓM. M.^JES. SIMÓN. M.* JES. SIMÓN. M.^ JES. SIMÓN.G
UIL.Sí, siñor.
Me
dijo:«Toma;
dos pa elamo
y otro pa tí». Por esono
le hedao
a ustedmás
que
dos.Ganando
has salió. .Que
sime
djerondos
duros, fué a
cambio
de dos cuartos;Y
que no puén
quejarse... Los dos mejoresdel
mesón
tienen...Y
ropa limpia. .Ya
lo creo;que
con toa intención y viendoque
eran dos señoras de rango, saqué las sábanas calas y losalmohadones
de encaje. Calas y bien calas estarán loas;que
con las goterasque
tiene el piso alto ya tien bas-tinte.(Suenaotro cañonazo.)
Ricontra... Paece
que
los tiran desde lapuerta...
Estoy
deseando que
amanezca...Poco
falta ya. (Pausa)/Y
porqué
sepegan, siñoiSimón?
Por
que
seconoce que no
tienen otra cosaque
hacer. \h\iáque
importaráque
se sienteenel tronoJuan o Pedro! .. Peroahí los ties.
Lo
hantomao
tan apecho,que
cualquiera se mete asepararlos.. Valientesunos
yvalien-tes otros; hijos de la
misma
madre
y con lamisma
sangre...Hace
dos docenas de añospeleaban juntos per salvarla y ahora
como
fieras pelean
unos
contra otros padestruir-la... ¿Herencia? Vete asaber...
¡Que
pena'...Y
grande.(Pausa corta y suenan unos golpes enelportón.)
Hanllamao.
¿Quién
sera?Ahora
veremos.(María Jesússeoculta detras delmostrador ySimónabreel por-tón del loro.Entran en escenaAguilar, capitán de granaderos,
Torres, teniente y Petaca,soldado.— Vienen con grandes
capoto-nesquelosresguardan dela lluvia.Petacatraerácolgando dela bayoneta de sufusiluna maleta pequeña.)
—
9 TORRES. PETACA. SIMÓN. PETACA. SIMÓN. PETACA. SIMÓN. AGUIL. SIMÓN. TORRES. SIMÓN. M.*JES. AGUIL. SIMÓN. AGUIL. SIMÓN. AGUIL TORRES-SIMÓN. TORRES. SIMÓN.TORRES
AGUIL. SIMÓN. AGUIL. SIMÓN. AGUIL. SIMÓN.¡Qué
aguacero!. .¡Es el diluvio!...(Quesequeda mirandoaSimón.) FclUa CStáIE nOChe. Feilla.
Vaya una
noche... Horrible...Buenas
noches...¿En qué queamos?
(Cierraelportón.Continúanlot truenos).
(Que con Torresse dirigealhogar).
¿No
hayIlláS fUCgOque
este?Se
encien(de unabuena
can(iela,que
leñosno
faltan.Sí, porque estas brasas están agonizando.
M'iria Jesús... Vete a la leñera y tráete unas cepas.
DeSegUÍa. (Mutis porlapuerta deladerecha)
Guapa
moza... ¿Eshja
tuya?Dende
que
hanUegao
ustés.No
teentiendo.Que
aunque no
lo es,guardarla tengocomo
si lo fuese.
Ahora
sí te entiendo.Lo que
tendrás, es vino bueno...Malo
no hay ná en esta casa,que
si algohubiera malo,
no
estaría aquí.Y
con
serbueno
too, el vino es lo mejor. ¿Añejo?Nació con Palafox.
Tráete unas jarrasy prepárate
un
cántaro.¿Y
de comer,qué
tienes?Según
laprisaque
traigan. Si espoca, sepué
aviar
una
pierna asá.., Si esmuchi,
en esacazuela hay unas patatas guisas
que
era nuestra cena.Ya
se nos ha pasao elestóma-go.
Además,
chacinano
falta.Ya
lo veo. Mejor esque
vayas aviandoun
cordero.
¿Todo?
Quítale la lana.
No
esmucho
quitar. (Vaaimostrador ysacadosjarratdevino).
PETACA.
Mi
tiniente.TORRES.
Dame
unos
cuantos puñetazos en laes-palda.
PETACA. (Azorado).
Mí
tínieníe...Que me
forman
juicio snmarisimo..TORRES. Si es para entraren calor.
PETACA. ¡Ahí
bueno
.. ¿Perono
se enfadaráendis-pués?...
TORRES.
No
hombre, anda. PETACA.Lo que
ustedmande.
(Ser*maiigalosbrazos yseescupelasmanos.)
Güeno,
¿perono
se enfadará? TORRES.iQue
no, pefao!...(petacaledá dos puñetazos con toda sualma)
(Sinpod«rapenasrespirar).
[Ayí... janiír.all ., [pedazo de bestia! .
¡quí-tate
de
mi vista, so bruto!... PETACA. ¡Y esoque no
se iba a enfadar! .TORRES
¡Me
has (¡ejao sin respiración!...PETACA.
Pues
l'hidao con
la zocata... ¡Si ledoy
aderechas!...
TORRES.
En
formade
friegas., ¿lo entiendes?...PETACA. Dispenseusté, mi tiniente, perousté
me
dijopuñetazos, ¡y claro, yo!... la friega es esto...
(Le fricciona). V ei puñeíazo es ésto.
(Ledáotratanda de puñetazos).
TORRES.
Y
el puntapié, es esto, ¡so bárbaro!(Ledáunpuntapié).
PhTACA.
(Tocándocela parte doloiida) ¡Sí Siñor!...y
qUe
tlé uí=íéuna
práíica pa dá!e! .SIMÓN.
Y
digan usiés, yperdonen
si soy entro-nieíío... AQUiL. Si nos vasa
preguntar a
dónde
vamos
o dedónde
venimof,te diré deantemano que no
sigas
No
sabemos nada
O
mejor
dicho,no
queremos
decir nada.La
ley militar es dura e inflexible para nosotros, y cualquierindis-creción cuesta
muy
cara.'Y
no
sabemos
nada.SIMÓN. Curioso
no
soy, nime
gusta enterarme de loque no
me
importa, pero...—
11—
SIMÓN.
Déjeme
acabar. .Lo que
yo le preguntome
interesa saberlo.
¿Se
van ustés acomer
elc(trdero los tres solos? AGUiL.
Yo
creíque
era otra cosa.SIMÓN
Eso lo pué usté decircon ley militar y todo.Porque no
haycamas
pa toscuando
les déel cólico.
AGUIL.
No
tenga:? cuidadoEsperamos
unos
com-pañerosque
vendrán dentro de un rato ElComandante
Koldán.¿No
has oídotúhablardel
Comandante
Roldan? SIMÓN. ¿Algún valiente?AGUIL. El
hombre
más
alegre y simpático de laDi-visión deEspartero.
Bravo
y decididocomo
pocos, va dejando recuerdos de su paso por todas partes. Salimos de Estella, y el pueblo
en
masa
leacompañó
en triunfo Bilbao leespera con los brazos abiertos al saber su
llegada.
En
los díasamargos de
la guerra,solo un rostro sonríe... El suyo
En
los díasfelices «le la victoria su risa es
más
francaque
las otras.Todos
lequeremos
y le res-petamos,más
acaso"que
a nuestrosmismos
jefes,
que
con serlotambién y de losmás
te-merarios, es unbuen camarada
y un gran amigo. Ese es elComandante
RoldanSIMÓN.
Se
véque
es unhombre
influyente.Puede
más
que
Don
Carlos IIIque
dictó las orde-nanzas; esa leyque
ustés dicían.AGUIL.
¿Por qué
lo dices?SIMÓN.
Porque
gracias a él, séque
son ustés de la División de Espartero...que
vienen deEs-tella, y
que
van a Bilbao.AGUIL. Es verdad ¿tíres navarro? SIMÓN. Aragonés.
AGUIL. Es igual.
SIMÓN.
jQue
ha deserlo!...Aragón
se escribecon G.AGUIL
Perdona
M.^JES. (Entrando porladerecha.) Las CCpaS.
11
avíos pa
una
calderetaque
hayque
guisarla deseguía.Yo
voy
a por la pierna.PETACA.
¿Una
sola?SIMÓN
Es bastante.PETACA.
jQue
ha de serlo!... Salir de aquí dentrodeuna
hora pa recorrer cuatro o cinco leguas conuna
pierna sola ..Ponga
dos por lomenos.
SJMÓN.
M'haS
convencido. (Mutis porlaizquierda.) AGUiL. Petaca..PETACA
Mi
Capitán.AGUiL
Ayuda
a la moza.M.^ JES.
Mejor
seráque
encienda la candela. AGUIL.Pues
sopla hattaque yo
te diga basta. PETACA. Sí, siñor...(Reúnelosleñosysepanea sopla?.Llamanalportón.) TORRES.
Ya
están ahí.<..(Seváalportón.)
¿Quién
vá?RAMOS.
(Desdedentro.)] Abrid...SomOS
HOSOtrOS. AGUIL.¿Son
ellos?TORRES,
Creo que
sí.(Alosdeafuera.)
^•Pero quién sois?
RAMOS.
(Dentro.) ElComaudantc
Roldan
y varios ofi-ciales...TORRES. Esperad
(Abreelportóny entranRamos e Izquierdo; capitán y alférez
concapote.Roldanquedaenelzaguáncomo hablando con
al-guien.) RAMOS. Señores.
AGUIL. ¡Pasad,
que
entrauna
ventisca!...IZQUIER. ¡Hay
que
verque
indecencia de caminos! ¡Vaya un barrizall...TORRES. ¿Sigue la lluvia?
IZQUIER
A
cántaros...Cómo
me
habré puesto las bolas! ,Qué asco!ROLDAN
(Bnelportón comohablando con alguien.)SobrC
todO ocúpate de colocar los caballos bajo techa-do.(Entraycierra.)
—
18—
AGUIL. (Saludandomilitarmente.)
A
SUS Órdenes.TORRES- Creíamos
que no
acertaban con el mesón.ROLDAN. Ma! camino
hay para llegar hasta aquí.Y
peor luz.
IZQUIER.
Yo
he creídomatarme
poresos vericueícs...¡Y con
unos
relámpagos..; \Yunos
truenos!ROLDAN.
Aquí se acostumbrará usteda ellos Alprin-cipio algo se echa de
menos
la existenciatranquila de la ciudad... Pero luego es en
la ciudad,
donde
se hecha demenos
estavida tan agitada y llena de aventuras.
¿Hay
vino.
TORRES.
¿Cómo
no? ..AGUIL.
Y
una
pierna asada de borregoque
ríaseusted de las célebres cenas del café de Malta.
(Entra Simón.)
IZQUIER. ¿Borrego?... ¡Qué asco.'...
A
mí
el borregode esta tierra
me
sabe ajamón.ROLDAN.
Así se hace la idea de lavarse el estómago.Venga
el vino. .SIMÓN
(Saleporlaizquierda)Aquí tralgolaCántaradel
añe-jo.Diosleguarde.(TraeunacaxuelacoHmediocordero)
ROLDAN.
A
punto llegas entonces, simpático patrón. SIMÓN. ¿Le sirvo?ROLDAN. Mejor
la moza...SIMÓN. MaríaJesús...
ROLDAN.
Bonita chiquilla...M.*JES.
Muchas
gracias, d-lenalas jarras.)TORRES
La primera para elComandante.
(V«dandoa todos.)(Simóndejalacazuela enelhogar.RAMOS.
(Brindando.) Por cl tríunfo de uucstra causa. AGUIL. Por la unión de lasArmas
hermanas...ROLDAN.
(LOmismo.) Por la souTísa dcunos
labiosar-dientes de mujer. . Por la tierna mirada
de
unos
ojosazules...Por
ellas.(Beben.)
AGUIL. Siempre el
mismo.
ROLDAN.
Siempre. Pensarsólo en lo agradableque
encierra la vida y gozar de ella. Reir¿Que
hayalegrías?... Mejor...
¿Que
solo hay pe-nas y tristezas?... Reír...¿Que
nos acecha lamuerte?... Reír siempre.. Despedirse de la
vida
como
agradecidos de ella,que
es lomenos
que
se merece. Desgracia'Jos si solo,
mirásemos
el porvenir incierto de unma-ñana.
Por
eso frente a la desolación y a lossufrimientos,
pongamos
nosotros nuestraalegría.
Pensemos
en el di¿lfano horizonteque
nos brindanuna
felicidad...En
la rubia soñadora o roniantica o en lamorena
pasio-nal y ardiente,
que
acaso nos aguardan.Fn
esos corderos deque no
van a quedar nilos rabos.
(Se sientanalrededordeunamesadeladerecha.)
SIMÓN. Sí
que
es cabal el mozo... ¡Je, je, je! Paece demi
tiempo...De
losdebuena
cepa...ROLDAN.
¿Verdad, abuelo?SIMÓN.
Verdad
es...Muy
verdad... Traiga, le lleno otra vez,que
usted es bueno.PETACA. (Medio asfisiadopor noiiabercesadodesoplar)
Mi
Capitán...AGUIL.
¿Qué
hay?PETACA.
Con
su permiso. ..¿puedo darun
respirillo?...AGUiL
¿Cómo
un respirillo?PETACA.
Que
estoyque
huelo ahumao
a cien len-guas...como
usté dijo. «Sopla hastaque
yo
diga basta»... y paeceque
se le haolvl-dao
el hicirlo... AGUIL. (Riéndose)Si, hombre;y bébete
una
jarra,que
es loque
estásbuscando.
PETACA. Sí siñor...
¿A
qué
negarlo?...(A Simón)
Echa
una, pauno
de Riela.(María Jesússev;iailiogaryempiezael guiso) SIMÓN.
¿De
Riela?PETACA. Del
mesmo.
SIMÓN.
Voy
poruna
de las grandes... Paisano... Nosotrosno
bebemos
estos dedálicos PETACA.Buena
es esa.—
15-ROLDÁN.
(A Simón)Y
tú también bebe;que
tal vez elvinoalivie alguna pena detu viejo corazón. SIMÓN. Algunas tengo... ¡y hondas!
ROLDAN
¿Eres carlista o liberal? STMÓM. Mesonero.ROLDAN. ¿Nada más?
SIMÓN. Católico, Apostólico y
Romano.
Ven
io alque
entra en elmesón
y pagM bien. Quieroa tóos y a íóos atiendo,
que hermanos
míos sois.Un
hijo tengo peleando con los Cristi-nos. La ley se lo llevó, y la ley sabrá mejorque
yo paqué
lo necesita, El corazón lo tengodao
ya...¿Pa qué
guardarlo pa otro,aunque
seaRey? Pa
míno
haymás
Rey que
nñTomás.
¿Que
es bruto? Ley deheren-cia.o. Salió a su
padre... Pero noble...
más
que
el mastínque
eeme
murió elaño
pa-sao,
que
de nobleno
ladrabamas que
amí
que
era elamo,
paque
me
enterara deque
sabía su obligación.
M.* JES.
¿Y
valiente..? Léale, siñor Simón, laúltimacarta suya.
SIMÓN.
Aquí
la tengo. (Sacadela fajaunpapelsudoy arrugado)Algo
emborrona
está de tanto llevarla aquí dentro.,, pero hay un parrafico,que
lotengo grabao en esta caeza,que cuando
chicono
pudo
aprender asumar
más que
equivocán-dome... claroque
siempre a mi favor.ROLDAN.
¡Hola!SlMÓN. (Abrela carta). EstC... CSto CS Cl párraío. (Lcyend o)
»Dicen
que
m'hi portaocomo
un león.Yo
))no sé si es
groma
perome
han hechocabo
))y el generalme
dio un abrazo delante de»tóos, habló a tóos ydespués
me
abrazaron«íóos.
Me
van a dar una Cruz,que
hicen))que
no
se la danmas
que
aunos
cuantos«como
a mí.Y
too por ná.Se
me
metió en «la molleraquearme
conuna
pieza de arti-«lleriaque
mos
estaba friendo, y al ir por«ella
me
traje tres...-16
ROLDAN.
SIMÓN.ROLDAN.
PETACA. M.*JES. SIMÓN. M.^JES.RAMOS.
SIMÓN.ROLDAN
SIMÓN.RAMOS.
AGUIL. SIMÓN.ROLDAN
PETACA. M.*JES. Si-^a, siga.(Lee) ))Otros seisbaturros
me
acompañaron.
»A
dos mataron yqueamos
cuatro.Después
«mataron a
uno
yqueamos
tresDespués
«mataron a los tres yquedé yo
solo, pero »h¡ce correr atóos.No
he podio guardarlos«cañones pa recuerdo,
porque
el general«dijo
que
eraun
trofeo, y eso de trofeo,ma
«sonao
mal.Un
héroe.Baturro había de ser.
Sigue más...
Un
parraficoa lavuelta...¡Cómo
te gustaque
lo lea...!¿Por qué no
han de saberlo también estos señores?Si, hombre. Dele gusto y léalo, nos en-teraremos.
(Leyendo) ))A María jesús,
que
guardo laes-«tampa que
me
dio deh
Virgen... ya se le«ha borrao la cara, pero
me
acuerdo de la»suya y es igual.
. Parece
que
se te suben los colores...Se
quieren. Hijosnu
tengomás
que
miTo-más
y éstaque
se casará con él yque no
quiso
que
el abuelo se queara solo.Lo
mismo
me
da tener seis uocho
más
que
ellos
me
den.Tama.
Toma
lacarta,que
yo
tengouna
copia aquí dentro.(Señalandoalcoraión). Enhorabuena.
Hijos así, son los
que
necesita la Patria... Bruto, síque
es...Y
loque
a él se lemeta
en la mollera... ¡Con lo duraque
la tiene...!Partía de chico las nueces con la caeza y
aprovechaba
muy
pocas...Vaya
por su salud....
Por
ellabebamos
todos. (Lohacen).(AMaría Jesús que havueltoalhogar).
Un
pellizcoqUC
te iba a dar,te lo perdono,
porque
selo me-rece otromás
valienteque
yo.—
17—
que
te levanto la quijá.PETACA.
Capaz
soy de arrancarmeel plazode
la cara pa recuerdo (llimanalpoitón)ROLDAN.
Será Ciruelo, mi ordenanza. AGuiL. Abre, Petaca.PETACA. EnSegUÍa. (Vaaiportón,despuéi de cogerel fuiil.Abrty
lopone enlaposiciónde enguardia.
CIRUELO. (Soldado dehúsares,andaluz ymuysimpático.Entrando). ¡Mí
agüela,
que manera
de diluviar!..¿Se pué
saltara tierra?..ROLDAN,
rasa, CiruelO, pasa. (Entra ciruelo.Viene todomoja-do ytraeuna maleta pequeña.
CIRUELO.(Cuadrándose)
A
laordcu deusté mícomandante
ROLDAN. ¿Y
los caballos?CIRUELO.
Mejó que
los ginetes.En un
granerojartán-dose de garbansos los he dejao. ROLDAN. ¿Se habrá
mojado
la ropa de lamaleta? CIRUELO.Yo
creoque no
señó,porque
toa elagua
que
entró por aquí arriba, se ha salió poreste agujero
que
tié aquí abajo...no debe
quedarni gota.
ROLDAN. Lo que no queda
es ni ropa. Bueno,no
teocupes
ahoramás
que
de secarte,que
vie-nes
empapado.
CIRUELO. Déjelo usté, mi comandante,
que voy
adar-me
unas friegas de aguardiente pa elinte-rior,
que
me
van a dejarcomo
recién salióde la sastrería,(a iosoficitie».cuadrándose)
A
laor-den
de ustés.RAMOS. Hola, gran músico.
CIRUELO.
Humilde
flautín, pa servirle. izQuiER i,Sigue la tormenta?CIRUELO. Si señó. Paese
que
sehunde
la tierra. ¡Da un miedo!..IZQUIER.
¿Te
asustan lostruenos?CIRUELO. Si señó, y losrelámpagos.
Me
dan
una
mi-jilla dereparo, la verdá.De
chícuelome
es-condía debajo de lacama
y le hasíauna
novena
a SantaBárbara.PETACA. (Mostrandounagallinamuerta queencuentra)¡Qué
gallina!
M.^JES. (Quitándosela) ¡Deja eSO!
sol-18
dsdo! yo creí
que
esa cobardía se te había pasado, yque
yano
teníasmiedo
de nada. CIRUELO.Yo
también lo creía, pero estaba malín-formao.
RAMOS.
¡A quien se le ocurre salir deuna
orquesta de la Catedral deCórdoba
y sentar plazade
soldado de caballeiia! Sepuede
serun granmúsico
yun
mal militar.IZQUIER.
Y
que
como
músico creoque
erasuna
no-tabilidad.
CIRUELO. Sí señó...
Dos
premios tuve en mi carrera.IZQUIER. ¿Cuales?
CIRUELO. El primero íué el premio de memoria.
IZQUIER.
¿Y
elsegundo?
CIRUELO. 1:1 segundo...
no
me
acuerdo. (Todos riem. TORRES. ¿Lesparece a ustedesque
mientras seter-mina
de asar el cordero, distraigamos elhambre
con las patatasque
dijo antes el patrón?RAMOS.
Me
parece excelente la idea.SIMÓN.
No
haymás
que
hablar.En
seguidapreparola mesa. Petaca, ayúa. PETACA.
¿A
soplar?SIMÓN.
A
traer los avíos.PETACA, iAll! (Simón y Petacase ponena arreglarlamesa del centro)
CIRUELO.(RMaríaJesús) ¡Mi mare!.. ¡La Virgen del
Car-men
en la cosina!.. ¡Vayancon
Dioc lashembras
juncales y grasiosas. ¿Sepué
saber niña si lesirvo pa argoVM.^ JES. Si supiera usté guisar...
CIRUELO. Guisar no señora, pero si
me
oyera usté to-car el flautín...M.*"JES. ¡Uy, el flautín!..
¡Qué
lata!..CIRUELO.
^Cómo
lata'/., ¿lata el flautín?., pj esteflau-tín?..
Sepa
usté ilustre fregonaque
esto es arte purísimo, yque
este instrumento estápremiaoen
siete Exposiciones, yque
nocon-siento
bromas con
él, porque es la única herenciaque
me
dejó mi padre, y le quieromás
que
a las niñas de mis ojos, y esoque
también quiero a las niñas. ¿Estamos?-19
—
M.^jES. Estamos. . perdiendo el tiempo. ¡Hala!
Eche
una mítnO. (Entre ciruelo, Petaca,simón y Maríajesús, arreglanlamesa).
ROLDAN.
(A los Oficiales)Más
quc
mi ofdenanza es mi amigo,que
me
acompaña
en mi soledad porel
mundo,
y a quien cuento mis alegrías ymis penas, porque son lassuyas también.
RAMOS.
Es lástimaque
sea tan miedoso.Todo
leasusta...
un
ratón...un
perroque
le ladre...un
toroque
lemire...ROLDAN.
Algo prudente síque
es...o
almenos
loparece... Pero yo
no
estoy convencido desu cobardía; hasta para disimular el pavor, tie-ne ingenio. Saca el flautínque
heredó de su padre, sepene
a tocar nerviosamente y pareceque
se transforma.A
mime
quiereciegamente, es fiel
como
pocos
yhonrado
como
nadie.CIRUELO.(ASimón).
Y
diga usté, agüelo.Con
seguridáque
es usté er venteroque
me
han hablao a mícuando
llegamos,que
tiéunaguardien-te
más
sonaoque
Sumalacarrégui.SIMÓN.
No
señor. Eseno
soy yo. El aguardienteque
tengono
es de confianza.CIRUELO.
¿Que
no'^En
cuantitoque
estéconmigo
dos minutos
me
tutea. Tráigaseuna
botella,que
levoy
a jasé un juego de manos.SIMÓN
Te
güelvo a hicirque
es regularcillo. CIRUELO./.Es malo" Dios le castigará.SIMÓN.
Bueno,
bueno, allácá uno.ROLDAN
Mejor
que
aguardiente,toma
vino. (Oándoieunajarra). BcbC.
CIRUELO.
Muchas
gracias, mi comandante, pero... laverdá...
ROLDAN. ¿Qué?
CIRUELO.
Que
me
dá un poquitillo e reparo .. asín... delante de mi comandante..ROLDAN.
¿Lo desprecias?CIRUELO.¿DespresialoV.. ¡Marditasea!...
A
míme
dice ustéque
ruede, y ya sabe ustéque
Siruelo20
—
me
dijo usté, «Siruelo, er díaque
te vea triste te vasde
mi lao>. ¡Y eso sique
no!¡Dejarle a usté nunca! ¡La vía
que
ustéme
pidiera, la viaque yo
daba!ROLDAN.
¿Serias capaz?CIRUELO. Por usté si...
que
usté se jugóla suya porsalvarme yeso...
ROLDAN.
(Nervioso)¿BebCS
OUO?
CIRUELO. Si señó. Pero eso lo tengo
yo
grabaoen ercorasón
con
unas letras tan grandes,que
me
jasen cosquillas aqui dentro.Y
cuando
me
arrecogió der suelo atravesao poruna
bayoneta,aún
me
acuerdoque
me
desía:«Animo,
Siruelo, loshombres
honraosno
mueren
nunca, y tú eresun
hombre
hon-rao>; y
voy
a beber,porque
estoy viendoque
elque
sepone
triste es Ubté, yvoy
a tenerque
desirle:«Mi
comandante, encuan-to le veaserio, se vá de mi lao».
ROLDAN
¡Hombre!CIRUELO.
No,
si yo séque
la contestasión va a seruna
pataque
me
vá a tenéque
saca la botaerseñó fisico...
ROLDAN
Anda,
anda,bebe
y calla.CIRUELO.
Vaya
porsu salud yporque
al fin tropieceusté con
una
mujerque...ROLDAN
(Vivamente) ¡CiruelO..!CIRUELO. Está bien. (Bebe.Despuésde beber desaparece porla esca-leradelaizquierda,volviendoasalircuando se indique) SIMÓN.
Ya
está la mesa.Y
la cazuela del guiso. TORRES. ¡Buen olorcillo!(Sevanagrupandoenlamesadel centro)
AGUiL.
Yo
no
se si eshambre
o cansancio, pero estoymedio
muerto.IZQUIER Yo, muerto del todo, pero picaré de estas patatas
que
tienenbuena
cara.SIMÓN.
Pues
malanoche
se han pasao pa tenerla.RAMOS.
Vamos,
mi comandante;que
pareceque
le ha dejado triste el brindis de Ciriuelo...ROLDAN.
No, ¿porqué?
—
21';—ROLDAN.
¿Quiénno
las ha tenido? pero ¡baii!..pasa-ron losaños en
que
las mujeres fueronmi
pesadilla... mi encanto...hoy
me
mirancomo
al edificio antiguo
que
entre susmuros
vie-jos yaagrietadosaún
conservavestiglos desu arte, y acaso sea
un
diajoyaartísticaque
a través de los tiemposse admire porloque
fué.
Ya
he llegado a los cuarenta... y sigo soltero.(Se van tentando) TORRES. Petaca, sirve.
ROLDAN.
Y
esque
las mujeres unas veces enseñan a querer y otras veces a odiar.RAMOS. ¿Por lovisto sufrióusted
un desengaño que
le escarmentó.
ROLDAN.
Así fué. Es un caso vulgar de lavida.Aca-baba
deponerme
la charretera de Alférez,cuando
aún se batían las tropas delRey
Fernando
contra los franceses en el Rose-Uón. Volvía con mi regimiento a Madrid,donde una
multitudnos esperaba ansiosade
agasajar y vitorear a las tropas.
Excuso
de-cirles a ustedes
que
con mis 20 añosesca-sos,
me
creía unGonzalo
deCórdoba
oun
Cisneros.
De
una
calesa, salióun
ramo
de frescas rosasque
ágilmente atraparon mis manos. ¡Bella mujer laque
echó aquéllasflores! La miré y después de besar
una
de
ellas, la devolví a ladueña
con tal suerte,que
cayó en su propio pecho.Fuimos
no-vios, nos juramosamor
eterno,tuvepor ella dos lancesde honor, decidimos casarnos...y ella, sí se casó, pero con otro.
Un
apues-togalán, título de Castilla y con
un
sacode
onzas, había
desbancado
al iluso alferecillo de los tercios RealesPETACA.
¿Me
permite micomandante que
digauna
cosa?ROLDAN.
Dila.PETACA.
Pues que
lomismo
me
hizo a míuna
ladro-nadeama
de críaque
se escapócon
un
co-22
chero, y
que
toas son ¡gualescon
permiso de mi comandante... Jactenono
lácten.IZQUIER.
Opino
como
Petaca. Las mujeresno
tienen corazón.ROLDAN.
Yo
no
digo tanto,más
para creerque no
to-das son iguales, sería necesario
que
alguname
lo demostrara cumplidamente.RAMOS.
A
pesar de todo,somos muchos
losque
las admiramos.ROLDAN.
Yo
el primero.Con
corazón o sin él, todasme
gustan. . pero soltero.AGUiL. Es
más
cómodo.
ROLDAN. Después
de todo, ahora le agradezco aaquella
dama
su deslealíad.Me
veríacomo
su pebre marido, viudo y conuna
respetable prole... mejor para el títulode
Castilla. (Seoyeungritode mujer enelpiso alto) IZQUIER. ¡Han gritado!..
CRISTI. (Dentro). jSocorro!,. iFavor!.. AGUíL. ¡Y es
una voz de
mujer!..(Todosse han levantado)
SIMÓN. Serán las señoras
ROLDAN.
¿Qué
señoras?SIMÓN.
Dos
que
llegaron antesque
ustedes. Solo sé deuna
de ellasque
se llama Cristina. CRISTI. ¡Auxilio!..(Sale y empieza a bajarasustada la escalera).¡Caballeros oficiales...
perdonen
ustedes... Protéjannos..!ROLDAN.
Baje, señora, sin temor alguno(DesciendeCristina).
CIRUELO.(Porlaescaleradespavorido yhuyendodeJuliana quele
persi-sigue conunatijeraenlamano)
¡QuC
USté SC ha Cqui-vocao!.. jque soy una persona decente!.,que
elbesono
era para usté!..JULIA. (Frisaenlos40 añoi. Guapetón», jamona).
VeU
CObardC...¡las tijeras te clavo hasta el alma!
ROLDAN.
(Severamente, ¡CírUClo!..ciRUhLO. ¡Sálveme,
mi
comandante!., ¡caray,que
ma-nera de arrear tié esta señora!..
ROLDAN.
¿Qué
es esto?JULIA. Déjelo,
que
le arranco los ojos... ¡ésteno
—
28—
CIRUELO.
Después
del puñetazoque
me
hadao
usté,no
conozco
a laJuliana, ni a nadie,porque
me
ha quitao er conocimiento.ROLDAN.
<A Cristina) ¿Pero quiere usted explicarme lo sucedido?LRiSTL
Que
este soldado entró violentamente en nuestro cuarto. .no
se sabe conqué
inten-ción.
CIRUELO. ¡Ya vé usté, mi comandante!
Yo
que
soymás
irifelíque una
caja de música.ROLDAN
¿A
qué
entraste?CIRUELO.
¿A
qué
ha de ser?., a buscar ermejó
cuarto pa micomandante
y ermejó
rincón pa mí.Iba yo tocando er flautín, porque los
pasi-llos están
muy
oscuros y a mí la músicame
quita un
poco
el mieo. . entro en unahabi-tación, también oscura...
me
paese verun
perro...empiezo
a jaserle así... (Hace con labocaelmovimiento parecidoaunbeso con que seacostumbraa
lla-mara los perros). Esta señora
pone
la cara... ¡bueno, hayque
vercomo
pone
la cara estaseñora! (Tocándoselasuya).
JULIA. ¡Falso!
CIRUELO.
¿Cómo
falso?..Que
sentíque
seme
clava-ban
unas uñascomo
alfileres, yque
se ja-sía denoche
pa este ojo,que
lodebo
tenécomo
una
guinda en arcóhol.JULIA.
Y
sino
corre, las tijeras le hinco en el pecho.ROLDAN,
(A Cristina) Es m¡ Ordenanza.Un
exceso decelopor el bienestar de su
amo,
lehalleva-do
a cometer esa estupidez. Si usted leperdona...
CRISTI. Si es asi, nada le diga.
ROLDAN.
Esbueno
CIRUELO.
Como
er pan.ROLDAN.
El susto pasó ypuede
estar tranquila.Con-fie en nosotros.
CRISTI. Ustedes sabrán disculparme.
ROLDAN.
Al contrario.Y
si por loque
veo estánintranqui-24
CRISTI.
ROLDAN.
lidad grande,
me
atrevería a suplicarde
usted
un
favor.¿De
mí?Si.
Que
se dignara presidir estamesa
Sería para estos pobres soldadosuna
satisfacciónque
nos haría olvidar tanta penalidad. Bas-taríauna
sonrisa de sus labios paraque
en-trenosotros renaciese la alegría. Seráuna
obra de caridad para losque
estamos tan necesitados de ella. ¡Y es tan fácil auna
mujer ser caritativa con loshombres!Si de caridad se trata,
no puedo
negarme. Nuestro agradecimiento será eterno.(ATorres) Dcutro de naua aquí
sobramos unos
cuantos
Pero después de haber
comido
algo.Sentémonos
señores Ciruelo, .Mrve.Si el cordero estuviera en sazón...
Pa
comerlo ya.Pues
tráelo.(Por Juliana) ¡Y tcncr
quc
scrvíra estacoma-dreja!., (a petacaqueseríedeéi).
¿De
qué
te ríes tú?De
como
tiés el ojo. ¡Tepegan
hasta lasmujeres..!
. Hasta
que
some
hinchen las narises.Según
el puñetazoque
te den. (Cirueiovasirviendo).
ROLDAN.
Y
ahora permítame señorauna
pregunta..es
una
curiosidad disculpable. ¿Nuestro encuentro acaso.^Su
presencia en e^temesón
ennoche
tan horrible y enmedio
de loscampos
de bata-lla,me
hace suponerque
han corrido seriaaventura.
Así es.
Venimos
de Pamplona, miama
de
llaves y yo.
Cuando
dimos
vista a esta al-dea,oímos
el tronar de loscañones
y las descargas de fusilería.Se
luchaba sinduda
por conquistar el pueblo. El caleseroque
nos conducía senegó
a seguir, dejandoaCRISTI.
ROLDAN.
IZQUIER. TORRES.ROLDAN.
AGUIL. M."JES.ROLDAN
CIRUELO
PETACA.CIRUELO
PETACA. CRISTI.ROLDAN
CRISTI. ;c-k J:^—
25—
los viajeros
abandonados
en el camino.Ho-rrorizadas ante la batalla, la tormentay la
noche,
buscamos
refugio en estemesón
y nosrecluimos en nuestro cuarto, perocomo
no vimos medio
de cerrarlo por dentro,he-mos
perm
¡necido despiertas toda la noche,JULIA.
Además,
¡cualquiera dormía, sillovíadentro tantocomo
fuera!SIMÓN. ¡Ridiez, por cuatro o seis gotericas!
CRISTI.
Hemos
sufridomacho
hasta llegar aquí. ¡Sihemos
de pasar tanto de aquí a Guernica..!ROLDAN.
(Sorprendido). vPero va usted" a Guernica?CRISTI. Si señor.
Llamada
por mi padreque
allí re* side.ROLDAN.
Sienlo decirle, señora,que no
podráconti-nuar
su viaje. Fuertescolumnas
carlistas tienen cortado elcamino
ysoloun combate
victorioso podríaabrirlo nuevamente.
CRISTI.
Lo
sé. pero nosotras cruzaremos laslíneascarlistas sin dificultad,
con
estedocumento.
(Sacadelpechounpapelque leenseña).ROLDAN.
(Examinándolo).Un
salvo-conducto. ¿Esque
su padre de usted?..CRISTI. 1:1
más
fanático partidario del Pretendiente.ROLDAN. En
tal caso pronto podrán partir.Yo
me
en-encargo de protegerlas.JULIA.
Y
yo, mientrasme
queden
dientes. Ciruelosirve vino.
CIRUELO.(Nervioso). Oigausté scñora,
que
serviorno
tié ná de siruelo.JULIA. El tronco.
CIRUELO.
Y
que
esas confiansasque
setoma
usté...JULIA.
¿Qué?
CIRUELO.
Que
estánmu
bien. (Aparto-Me
vágustan-do
a míla jamoncita esta.CRISTI.
Muchas
gracias por su protección.ROLDAN.
Tratándose deuna
dama
como
usted,no
tiene mérito alguno.
iZQUiER. (ATorres).
Lo que yo
decÍB,quc
estábamos es-torbando.—
26IZQUIER.
En
merengue
por lomenos
yalo está. SIMÓN. (QuesirveaCristina).¿No
tOma
ná la Señorita?CRISTI.
No
puedo.Muchas
gracias.SIMÓN. ¿Quiere
un
vaso de leche fresca?CRISTI.
Eso
si acepto.M."JES.
Yo
misma
voy
aordeñarla enun
salto.Ya
veráqué
rica.PETACA.
Yo
teacompaño, que
está el corralcomo
boca de
lobo.SIMÓN. Espera, espera; iré yo...
A
lo mejorte pier-des... y esoque
yaempieza a clarear.(Mutis porladerechacon MaríaJesús.Empiezaenefecto a alborear). IZQUIER Si esasi,
poco
tiempopodemos
disfrutardetan agradable compañía. CRISTI.
¿Se marchan
ustedes?RAMOS.
Tenemos
que
reconcentrar el servicio pararomper
lamarcha
apenas toquen diana.CRISTI. ¿Sin descansar siquiera
unos
momentos?
RAMOS.
Mañana
seremos
nosotros losque
podre-mos
hacerlo tranquilamente,y otros velarán.CRISTI.
iQue
vida tan penosa!ROLDAN.
No
lo crea. Nuestra vidaes eso.Marchar
hacia lo desconocido sin saber si al final nos espera el
amor
o
la muerte. Si es elamor, marchar con la esperanza
de que
las lágrimas caídas deunos
ojos bellos o sobreun
rostro surcado de arrugas,que besamos
un
día con sagrada unción, se secarancon
nuestras caricias. Las
que
lloran por elsol-dado, ya sean
amantes
o madres, son suúni-co úni-consuelo Si es la muertela
que
nos es-pera, pensar en Diosque
guía nuestros pa-sos ytiene para nosotrosun
gestode piedadinfinita. ¡Desgraciados los
que
como
yo no
tienen quien llore por ellos
CIRUELO.(A Petaca)Habla mejor
que
el Fleury.PETACA.
Pues yo no
1'entendió ni jota.ciRUbLO.
Porque
tij te has criao con moyuelo. CRISTI.¿Es
usted solo en elmundo?
ROLDAN. Completamente
solo.—
27—
hermanas. (Cirueloseriea carcajada»)
¿De QUé
teríes?
CIRUELO.
De
ná... del trabajode
su parepa ponerlenombre
a toas.PETACA.
¿Pues
y apellidos?JULIA. ¡Tiene gracia estenombre! (Por ciruelo).
Cirue-lo, echa vino.
CIRUELO. ¿Otra vez?
JULIA.
Es que
estoyseca.CIRUELO. ¿Seca?..
Y
tiémollas hasta entrelosdientes...AGUiL. Nosotros
no
podemos
esperar más.Ya
pronto tocarán diana.Con
su permiso,mi
comandante, ¿reconozco los puestos?(Sele-vantan Aguilar yTorres).
ROLDAN.
Sí.Cuando
tenga reunida laCompañía
iré yo
AGUiL. Estábif^n.
RAMOS.
También
nosotros nos retiramos.(Levantándose)IZQUIER.
Ahora que
le ibatomando
el gusto alapier-n'i. (Se levantaasícomoRoldan).
TORRES. Petaca... (Van poniéndoseioscapotesiosoficiales).
PETACA.
Mi
tiniente. TORRES.En
marcha. PETACA.Cuando
mande.
AGUIL. Señorita... a sus pies. (Saludamostuatr»).
CRISTI. Dios les guie.
RAMOS.
Mi
comandante, asus órdenes.ROLDAN.
Les aCOmpañ(>. (Medio mutisios cinco). PETACA. (Abrazando aCiruelo). jAdlÓS, NapolCÓn! CIRUELO.¡Adiós, Viriato!JULIA. (ACiruelo)
¿TÚ uo
te marchas?CIRUELO.
Me
queo
aquí, pajaserla derabiarun
rato. JULIA. ¡Trabajo te doy!ROLDAN.
(A los oficialesque hacen mutis enelportón) AdíÓS, SeñO-reS. (Vuelvea escena, elportón quedaabierto yse véama-necer)Ciruelo, cena tú... aprisita.
JULIA.
Pues
siéntate,que
ahora tevoy
a serviryo
a tí.
CIRUELO.¡Ole,
con
ole!¿Ha
quedao
argo en la ca-suela?—
28 CIRUELO.Que
será para este cura. JULIA. ^.Eres de la carrera eclesiástica? CIRUELO. Casi, casi, soymúsico
de capilla.JULIA. (Sirviéndole)
Me
hasdao
lástima después de lospuñetazos
que
^te he soltao.CIRUELO. ¡Te ha podido* dar antes!
Ponme
lamesa
cerca de lalumbrey
échame
vinoY
perdo-na si te tuteoA
mime
^usta tratarcon
con-fiansa a la servidumbre.
JULIA.
Tú.
loque
eres es un pilloredomado.
CIRUELO.No
sé loque
es eso. Pero en cuantitoque
yo
vique
n»e mirabas con ojos de carnerosacrificao
me
dije- «Siruelo esta mujer va ar canasto».JULIA.
Muy
seguro lo tienes.CIRUELO. ¡Y tan seguro! Sería la primera
que
me
haestfopeao un ojo,
que no
sejisieracargode
la niña.
CRISTI. (ARoldan) Sí
quc
cs tristc,no
tener delamor
más
que
un recuerdo ..ROLDAN
Puede
V. creerme.Un
recuerdoque
llenami pensamiento por completo, y
no
se apa'-ta de mi, ..Por
eso esmás
doloroso.Perdí la esperanza de encontrarlo otra
vez
CRISTI.
¿Una
mujer acaso'^ROLDAN.
Una
mujerhermosa que
secruzó por desdi-cha en mi camino. Aquélla voz dulceque
sonaba
en mi oidocomo
himno
de felici-dad... aquella miradaque
se clavó enmis
ojos. . he vuelto a sentirlas
hoy
cercade
mí.(Siguehablando en vozbaj«con animación)
CIRUELO.
Tú
no
conoses a Rafael Oarsía,más
cono-sio por «Siruelo».
¡Capá soy deirar pueblo ese. a gaias, na
más
que
por verte a tí!JULIA.
Tú
no
vas.CIRUFLO.
No
te ap istaiías arguna cosita güeña. JULIA.Una
onza.CIRUELO.
¿Eso
secome?
JULIA.
Una
onza son diez y seis durosCIRUELO. ¿Diez y seis?
¿Has
dicho diezy seis?..—
29—
CIRUELO.
Pues
vete sacando la onsa esay
preparán-dome
un
rincón pa dormir, porque encuan-tito
que
llegue a Bilbao,me
desierto.(Julianaleenseñalaonza)
JULIA.
Lo malo
esque
allíno
se hablamás
que
el vasco.
CIRUELO.
¿Pa qué
están lasseñas?A
míme
entienden en toaspartes.Y
sino, ¿aque
me
entien-des tú?(Hace señasa Julianadepedirladinero yella lecontesta tam-bién por señas que noseloda)
¿Lo
ves?Yo
te he pedicio dinero y túme
has contestado
que
me
lo darás antesde
marcharme.JULIA.
¡Qué
penetración!CRISTI. El interés
que
tiene pormi
suerte, serámo-tivo de mi agradecimiento.
ROLDAN. Ponga
en lugar de interés, admiración.Acaso
el destino la haya traído a esteme-són,
no
solo para aliviar las penas de estehumilde soldado, sino para
que
seayo
quien la lleve a la felicidad y al bienestar. CRÍSTi. (Tristemente). No, mí felícídadno
está enGuer-nica.
Todo
lo contrario.Voy
allí acasarme.roldXn.
¿a
casarse?CRISTI. (Siempretiiste) Sí.
ROLDAN.
No
lo dice usted demuy
buen
grado.CRISTI. Al contrario. ^Por
qué
negarlo..?Voy
aunir-me
a unhombre
a quien desprecio...aun
ser vulgar y absurdo. Pero es la voluntad de mi padre. Dentro de seis días será la ce-remoniaque
me
hará desgraciada para siempre.ROLDAN. ¿Según
eso, su corazónno
está interesado por otrohombre?
CRISTI. A\i pobre corazón
no
.^abeaún
loque
es unamor
sincero.ROLDAN
Pues
bien señora:Desde
estemismo
instan-te heformado una
resolución inquebranta-ble. Impedir su boda.30
ROLDAN.
Muy
fácilmente si ustedme
ayuda.¿Quién
sabe?
Empieza un nuevo
díay tal vezcon
él la felicidadque
ambos
creíamosperdida.Es
grande el interésque
siento por usted.Antes de seis dias estaré en Guernica.
CRISTI.
¡Qué
locura..!Le puede
costarla vida...ROLDAN. Lo
sé, perono
me
importa.CRISTI.
A
ustedpuede
que- no, pero... a otros...ROLDAN. ¿Acaso
austed..?CRISTI. (Ruborosa nadadice).(Seoyenlejanas lascornetas deinfantería
tocandoa diana). LaS COmCtaS...
ROLDAN.
El deber ..Sobre
ese. paramí
tan sagradoestá mi promesa. Dejaría de ser caballero si
no
la cumpliese. Iré a verla a Guernica.(Siguen hablando en vozbaja).
CIRUELO.
Que
Siruelovaavertea Guernica, telopuesescribir en la punta der pañuelo pa
que no
se te orvíe.JULIA.
¿Y
si te cejen y te fusilan?CIRUELO.
Pues
toco er flautín.ROLDAN.
Patrón... Mesonero...SIMÓN
(Dentro). Voy.ROLDAN.
Ciruelo, los caballos.CIRUELO.
En un
vuelo.SIMÓN. (Saliendo).
¿En
marctia ya?ROLDAN
Sí. (Leda unas moaedas). ¿Falta algo?SimOn.
Sobra mucho.
ROLDAN.
Para tí la vuelta.Simón. Gracias señor.
Y
ahora, micomandante,
queríapedirle un favor, pausté
muy
peque-ño, pero pa mi
muy
grande.ROLDAN.
Piíie loque
quieras.SIMÓN.
Yo
no
sé si será pedir mucho... pero síque
me
atrevo... es un abrazo... paramí Tomás... Ustépué que
le vea...que
se lo dierade
pane
de su viejo...ROLDAN.
Mucho
pedir es,perqué
acasono
se lo décomo
yo
quisiera... pero en ñn, aprieta abuelo...como
si fuera a él mismo.SiMÓN. (Abrazándolemuyfuerte,peroiíq afectación).
Muy
—
SI—
que
le espero...que
MaríaJesús también leespera...
que
güelva... perovaliente...que
sivaa dejarde serlo, mejores
que
sequede
allí.Tomás
Ariza, primer batallónde
grana-deros,
no
se le olvide... y perdone si heapretao demasiao.
CIRUELO. (AJuliana).
¿No
tc da envídla?JULIA.
En
Guernica.(Suenaladianamuycercaconmúsicamilitar).
ROLDAN.
(Alas señoras).Arreglen SUS cquipajcs,que
pron-to
vendremos
a buscarlas.CRisiT. (Dándolelamano).
¿CumpHrá
SUpromesa?
ROLDAN.
La cumpliré, cueste loque
cueste.(A CirueloqueestáembobadoconJuliana). Ciruelo.
CIRUELO.
Mi
comandante.ROLDAN. Vamos.
CIRUELO. Quearse
con
Dios.(Hacen mutislos dos. Cristina, Juliana, SimónyM.* Jesúf quehasalidounmomentoantes, losdespiden desdelapuerta).
il II
B
B
B
@
m
m
HGTO SEGUNDO
Laplazade Guernica.Aladerecha,lacasa de Criitin» ya laizquierda,
un bodegón. La casa deCristina,en esquina, con una puertaalaplazayuna
reja frentoalabatería.Sonpracticables losdos segundostérminos.
CASIMIROYD.LORENZO.(Elprimeroesuntipo ridículo,
vestidodeoficial carlista,con muchos correajes, sable, pistoía,
gemelos decampaña,etc.Elsegundo, de alguna edad. Traje de
hacendadoricode puebjo.Ambos están sentados en una delas
metas que haydelante delbodegón).
CASiMi. Así es,
don
Lorenzo, sí señor.Gradas
a mi energía y a mi tesón, todo hacambiado
enmenos
deun
mes. Usted senegaba
impla-cable a dejarme casarcon
su hija,porque
queríaun
yerno capaz de defender, con las armas en lamano,
lasantacausa delPreten-diente, y yo, pobre de mi,
no
eramás
que
•
un
modesto
comercianteque
vegetaba os-curo e ignorado detrás de un mostrador, vendiendo guitarras y bandurriasen latien-da de mis papas. ¡Lucha, mata o muere,
me
decía usted, y entonces hablaremos.
A
mí,lo de luchary hasta lo de matar
me
parecíaaceptable, pero lu de morir
no
me
gustaba.ni pizca.
Porque yo
era tímido y apocado,don
Lorenzo... diré más,yo
era cobarde... LOREN.Vergüenza
darte debía...¿no
pensabasen
tus antepasados?...
Un
abuelo tuyo brillómucho
en el ejército.CASiMi. Sí señor, tenía
una
fábricade plumerosparacascos. Pero yo
no
podía vencer el miedo...Un
díame
mandó
ustedun
estucheque
contenía los galones
de
alférezde
volunta-taños, yuna
cartaque
decia:«cuando
losluzcas sin
mengua
y con motivo en las bo-camangas, te aceptarécomo
yerno >¡Aqué-llo
me
llegó al alma! ¡Aquéllome
transfor-mó!
lEl león despertó, se sacudió lamelena
y lanzó
un
rugido! Sentí bullir la sangre enlas venas, noté un feroz deseo
de
matar, de de aniquilar,de
destruir .. Para irmeensa-yando
me
pegué con
el dependiente... (indicanJolacabeza) Mire usted la Señalque
me
hizo... Insulté aun
amigo...dos
díasestu-ve
en lacama
.. (indicandootra señai) Mítc usted aquí... y ya seguro de miarrojoy mitemple, huí de casa,me
lancé alcampo
de batalla yaquí tiene usted los anheladosgalones.
LOREN.
Muy
bien,muchacho,
muy
bien.¿Cuántos
días estuviste en operaciones?
CASiMi. Veintiuno. (Aparto
Cazando
codornices enun
monte de
papá...LOREN
.¿En qué
cuerpo servías?CASiMi.
Cazadores
ojeadores ..Una
partida especialvolante.
LOREN.
Muy
bien,muy
bien.Pues
en vista deque
hasquedado
como
un
hombre,yo cumplo
mi palabra.Vamos
a aprovecharque
hay tranquilidad por esta parte, ycomo
todoestá dispuesto, pasao
mañana
os casáis.Orgulloso estoy de
que
seas mi hijo. Estoymuy
satisfecho de vertehecho
un héroe.Ahora que yo
habría preferidoque
estuvie-sesmás
tiempo en elcampo,
paque
te die-ra lugar a hacer algo sonao.CASiMi. Esa era mi intención,
no
volveí hastatraer-me
un
par de generalesCristinos, o siquierauna
bandera; pero ya sabe ustedque
tuve la desgracia deque
me
hicieran prisionero. Esa célebre partida liberal llamada <Los Chacales»que
ha organizado el señorCa-rrascosa nuestro alcalde,