Lo que hay que restituir además de la tierra: aportes a la construcción de paz desde la comunicación y el tejido social Caso de los parceleros de Santa Paula (Córdoba)
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(2) Lo que hay que restituir además de la tierra: aportes a la construcción de paz desde la comunicación y el tejido social. Caso de los parceleros de Santa Paula (Córdoba). Paola Forero Ospina & Nadya Hernández. Tesis presentada como requisito parcial para optar al título de: Magister en Comunicación, Desarrollo y Cambio Social. Director: Jairo Ordónez. Universidad Santo Tomás Facultad de Comunicación Maestría en Comunicación, Desarrollo y Cambio Social Bogotá D.C., Colombia 2015.
(3) Agradecimientos. Nuestros más sinceros agradecimientos a quienes hicieron posible este proyecto: los parceleros y parceleras de Santa Paula, en Córdoba. Gracias por dedicar los domingos, y su tiempo en familia a contarnos y enseñarnos; por recibirnos en sus casas; por reír y soñar; por la paciencia; por confiar en nosotras; y darnos más de lo que podemos devolver.. 1.
(4) Resumen. Este documento aborda el caso de los parceleros de Santa Paula (en el departamento de Córdoba), como insumo para revisar los aportes que desde la comunicación y el tejido social sirven a la comprensión de la construcción de paz en el ámbito local. Todo ello en un momento en el que Colombia negocia una salida política a un conflicto armado de más de cinco décadas, y donde, desde 2011 se puso en marcha le Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. El estudio, se planteó observar un entorno micro, con la finalidad de aproximarse a las características del proceso comunicativo, las relaciones sociales, y la dimensión relacional del conflicto, para comprender la construcción de paz en el territorio. Para dichos propósitos, la investigación inició con la revisión de fuentes secundarias que permitieron establecer el contexto del caso; posteriormente, se aplicó una encuesta de caracterización entre los parceleros, con el propósito de obtener insumos para el diseño metodológico. Otros elementos constitutivos de la metodología fueron las visitas exploratorias y de seguimiento a las parcelas, diseño y aplicación de instrumentos de recolección de información, sistematización y análisis de datos. Para el desarrollo de la investigación se implementaron grupos focales in situ, mapas sociales, diarios de campo y entrevistas semiestructuradas. Como hallazgos, se destacan las relaciones comunitarias establecidas a partir de valores comunes, formas comportamentales, de significados y sentido que definen la identidad socio cultural de los parceleros; las relaciones vecinales y productivas que se constituyen como vías para fomentar recursos y motivar intercambios. En cuanto a comunicación, es necesario fortalecer sus procesos de diálogo y participación, así como las 2.
(5) habilidades cognitivas y técnicas del grupo, en lo que se refiere principalmente a expresión oral y escrita. En materia de construcción de paz, se evidencian las necesidades básicas no atendidas como foco de conflictos; la percepción del "otro" y el "nosotros" como formas divisorias que impiden la consolidación de las relaciones; y la asociación de de "paz negativa" como concepto de paz predominante. Todo lo anterior sugiere la importancia de entender la comunicación, el tejido social y la construcción de paz, como elementos de una misma matriz, que propone ampliar la mirada más allá del aspecto jurídico y la formalización de propiedad frente a la tierra; otorgando un lugar al fenómeno social y sus especificidades, en el contexto de la transición hacia la superación del conflicto armado.. Palabras clave: Construcción de paz Tejido social Comunicación Restitución de tierras Córdoba (Colombia).. 3.
(6) Tabla de Contenidos 1. Introducción ........................................................................................................................ 8 2. Contexto............................................................................................................................ 11 3. Construcción de paz: una posibilidad desde lo cotidiano ................................................. 14 4. El tejido social que busca reconfigurarse ......................................................................... 18 4.1. El tejido social como urdimbre de redes ................................................................... 24 5. Comunicación como columna vertebral de la vida en comunidad ................................... 26 5.1. Educación + comunicación........................................................................................ 29 5.2. Comunicación para el cambio social ......................................................................... 30 6. Método .............................................................................................................................. 35 6.1. Naturaleza del objeto de investigación ...................................................................... 35 6.2. Abordaje cualitativo .................................................................................................. 37 6. 3. Estudio de caso ......................................................................................................... 38 6.4. Instrumentos .............................................................................................................. 39 6.4.1. Encuesta de caracterización ................................................................................ 39 6.4.2. Grupos focales .................................................................................................... 40 6.4.3. Mapas sociales .................................................................................................... 40 6.4.4. Entrevistas semiestructuradas ............................................................................. 41 6.4.5.Diario de campo................................................................................................... 41 6.5. Sistematización y análisis de información ................................................................. 41 7. Hallazgos .......................................................................................................................... 45 7.1. Caracterización ...................................................................................................... 45 7.2. Tejido social: restaurar las relaciones quebrantadas.............................................. 46 7.2.1. Relaciones comunitarias ..................................................................................... 47 7.2.2. Relaciones productivas ....................................................................................... 52 7.2.3. Relaciones ciudadanas ........................................................................................ 53 7.2.4. Redes de sociabilidad ......................................................................................... 56 7.2.5. Redes de transacciones ....................................................................................... 57 7.3. Redes de comunicación: lo narrativo como apuesta por el proceso comunicativo 62 7.3.1. Diálogo ............................................................................................................... 63 7.3.2. Participación ....................................................................................................... 67 7.4. Construyendo paz: la oportunidad de resarcir las heridas del conflicto ................ 69 8. Conclusiones..................................................................................................................... 73 8.1. Caracteristicas del proceso comunicativo.............................................................. 73 8.2. La emergente comunidad de Santa Paula .............................................................. 75 8.3. Comunicación y tejido social: elementos de la transformación pacífica de los conflictos ...................................................................................................................... 78 9. Discusión .......................................................................................................................... 80 9.1. El fenómeno social en la política pública .................................................................. 80 9.2. La investigación social .............................................................................................. 83 9.4. Recomendaciones para investigaciones futuras ........................................................ 85 Lista de referencias ........................................................................................................... 87 10. Apéndice ......................................................................................................................... 90. 4.
(7) Lista de tablas Tabla 1 Elementos que propician el conflicto y alternativas para afrontarlos en los diferentes marcos relacionales. Elaboración de las autoras a partir de la propuesta de Romero, Arciniegas, & Jiménez (2006). ...................................................................... 24 Tabla 2 Mapa de categorías de la investigación. Elaboración de las autoras. ...................... 44. 5.
(8) Lista de Gráficos Gráfico 1 Localización de la Hacienda Santa Paula, departamento de Córdoba (Colombia) ...................................................................................................................................... 10 Gráfico 2 Representación gráfica sobre los ámbitos de relaciones que proponen Romero, Arciniegas, & Jiménez (2006). Elaboración de las autoras de la investigación . ........ 21 Gráfico 3 Modelo de comunicación horizontal, desarrollado por Luis Ramiro Beltrán (1980)............................................................................................................................ 26 Gráfico 4 Triángulo de la transformación pacífica de los conflictos de Galtung que incorpora las nociones de tejido social y comunicación. Elaboración de las autoras. . 78. 6.
(9) Lista de fotos Foto 1 Mapa social, construido por los parceleros de Santa Paula, a partir de los ámbitos de relaciones que proponen Romero, Arciniegas, & Jiménez (2006). .............................. 47 Foto 2 Relato elaborado por los parceleros, en un grupo focal, a partir de las preguntas ¿Qué queremos que se sepa de nosotros? ¿A quién se lo queremos contar? ¿Para qué queremos que lo sepan? ................................................................................................ 67. 7.
(10) 1. Introducción. La política de restitución de tierras que se viene implementando en Colombia desde el año 2012, cuenta a la fecha con 1.041 casos resueltos, cuyos fallos restituyen 94.000 hectáreas en el país (Morales & Segura, 2015). En el departamento de Córdoba se han dado 63 sentencias que devuelven las tierras a 557 familias, entregando 3.490 hectáreas (Funcionario Unidad de Restitución de tierras territorial Córdoba, comunicación personal, 10 de julio de 2015). Estos avances son una forma de materializar los objetivos que se persiguen con los diálogos de paz de La Habana, pues los colectivos tienen la oportunidad de gozar de mejores condiciones de vida a las que antecedieron el conflicto (Ministerio del interior, 2011). Dicha coyuntura nos lleva a pensar en posibles escenarios de transición hacia la paz, cuyo análisis debe aterrizarse en la geopolítica colombiana, particularmente en aquellas regiones que han sido fuertemente golpeadas por el accionar de los diferentes grupos armados ilegales, como es el caso de Córdoba. Este departamento ha sido escenario de los diferentes momentos de la historia de la violencia de los últimos 50 años (Observatorio de programa presidencial de Derechos Humanos y DIH, 2009). Más recientemente, se convierte en el espacio social en el que, tras décadas de dominio de frentes guerrilleros, surgen autodefensas como estrategia de expulsión contrainsurgente; grupos que en alianza con otras instituciones legales e ilegales, tomaron posesión de inmensas extensiones de tierra, generaron desplazamientos forzados, abandonos y despojos.. 8.
(11) El presente documento, es producto de la investigación realizada con los parceleros1 de la finca Santa Paula, ubicada en el corregimiento de Leticia, municipio de Montería. Quienes son beneficiarios de la política de restitución de tierras, y en su tránsito a la reparación integral se han convertido en caso emblemático, por al menos, las siguientes razones: porque el despojo fue producto de las acciones de los hermanos Castaño precursores del paramilitarismo en Colombia, porque es uno de los primeros casos de restitución colectiva en el país, y porque -en medio de las dificultades- puede decirse que ha resultado exitoso en los términos que la Ley 1448 propone. Este caso plantea retos no solo en la ejecución de la política pública, sino también en la posibilidad de (re) construir vínculos y relaciones sociales que resultaron fracturadas a causa de la violencia (Ministerio del Interior, 2011). Hecho que resulta pertinente para analizar la forma en que se articulan e inciden las nociones de tejido social, comunicación y la construcción de paz para la investigación desarrollada. En ese sentido, la revisión de este universo particular permite la comprensión de procesos similares, los cuales se irán dando cada vez con mayor frecuencia, en la medida en que se continúe implementando la política de restitución de tierras, como una forma de reparación a las víctimas del conflicto armado colombiano. Centrando las preocupaciones, no solo en el aspecto jurídico y la formalización de propiedad frente a la tierra, sino en las relaciones que se dan en el plano social, y que exceden el abordaje material de la restitución, en tanto el retorno de un grupo no implica necesariamente la construcción de una comunidad o el restablecimiento del tejido social.. 1. El término parcelero deviene de la ley 135 de 1961, en la que se define parcela como “una extensión de tierra para una unidad agrícola familiar (UAF)” que un campesino podría explotar en el marco de la reforma agraria.. 9.
(12) Gráfico 1 Localización de la Hacienda Santa Paula, departamento de Córdoba, Colombia. Este escrito presenta los hallazgos de la investigación realizada entre junio de 2014 y abril de 2015, y ensambla tres unidades de análisis: construcción de paz, tejido social, y comunicación. En un primer momento se desarrolla el contexto del caso; para luego abordar lo relativo a construcción de paz, sus implicaciones desde lo local, y su dimensión relacional; posteriormente se describen y analizan las relaciones, redes e intereses que propician o dificultan la reconstrucción del tejido social. En un siguiente apartado, se integra la comunicación como proceso que complementa la matriz de análisis de la investigación; para finalmente dar cuenta de las particularidades del método y los hallazgos de este ejercicio académico. Por último, se plantean las conclusiones y la discusión de los resultados.. 10.
(13) 2. Contexto La hacienda Santa Paula es el escenario en el que se da el primer proceso de restitución de tierras en el departamento de Córdoba. Este predio se caracterizó por ser un latifundio (1.118 hectáreas) en el que quienes ostentaban título de propietarios eran miembros activos de grupos armados ilegales (Circulo de periodistas de Bogotá, 2012). En la actualidad, se ha dado la restitución completa a cerca de 190 familias que han logrado el restablecimiento de sus derechos sobre las parcelas que un día les fueron donadas y que nunca pudieron aprovechar a causa del dominio paramilitar en la región, a través de 26 sentencias que han emitido para el predio de Santa Paula los jueces especializados en restitución de tierras (Funcionario Unidad de Restitución de tierras territorial Córdoba, comunicación personal, 10 de julio de 2015). Las particularidades del caso están contenidas en el expediente # 2300131210012012-00001-00 #interno 024 del 13 de febrero de 2013 del Tribunal Superior, Distrito judicial de Antioquia, sala especializada en restitución de tierras, proferida por el juez Javier Enrique Castillo Cadena. Para entender el hecho que le otorga derechos sobre la propiedad de la tierra a los beneficiarios de restitución de tierras de Santa Paula, se hace inminente entender la forma de adquisición de las parcelas y su posterior despojo a manos de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, - ACCU. A fines de 1990, y en la coyuntura del proceso de paz que se adelantaba con el Ejército Popular de Liberación-EPL, las ACCU o Tangueros, constituyen la Fundación por la Paz de Córdoba (Funpazcor), liderada por Sor Teresa Gómez Álvarez, cuñada de Fidel y Carlos Castaño, quien asume la representación legal y la gerencia, y que en alianza con los sectores más influyentes de la sociedad y el poder económico de la región crean un 11.
(14) escenario de legitimidad sobre donaciones de predios que eran presentadas como aportes al proceso de paz que se adelantaba en ese momento. Esta "reforma agraria integral", consistía en la entrega de tierras acompañada de asistencia técnica y financiación, entre las que se encontraban los predios Las Tangas, Santa Paula, Arquía, Cedro Cocido, Las Chavarías, Doble Cero, Campo Alegre, Damasco, Tisló, Santa Mónica, Pasto Revuelto, Betulia, Jaragüay, La Pampa, Palma Sola, Roma, Las Campanas, Nueva Holanda, Micono, entre otras (El Tiempo, 2014). Estas fincas fueron divididas en parcelas, que se asignaron a campesinos sin tierras de las sectores aledaños, jornaleros de la zona, miembros activos de las AUC y/o sus familias, así como a desmovilizadas del EPL, y a pobladores de barrios vulnerables de municipios como Montería, Tierralta y Valencia. Aunque en apariencia estas donaciones pretendían brindarle condiciones de restablecimiento socioeconómico a los receptores, pronto se mostraron los verdaderos intereses2 que tenía la junta directiva de Funpazcor; las dádivas fueron solo una fachada, ya que a los parceleros se les limitó la venta de los predios, hasta pasados 10 años de la entrega; y se les prohibió instalarse en sus propiedades o explotarlas de manera autónoma. Sin embargo, con la muerte de Fidel Castaño en 1994, sus hermanos Carlos y Vicente quedaron al mando de las ACCU cambiando algunas de las estrategias de la organización, lo que permitió que en algunos casos los parceleros, temporalmente, usufructuaran los terrenos, y/o los habitaran. En el año 1997, Vicente Castaño y Diego. 2. Respecto a los intereses de grupos paramilitares al entregar en donación extensiones de tierra, las investigaciones que adelanta la Fiscalía plantean que Funpazcor “además de ser un filtro para canalizar los dineros del grupo ilegal, fue la combinación perfecta para el desarrollo del negocio personal de la familia Castaño en el sector de la ganadería a gran escala” adicionalmente esta estrategia permitió que los Castaño lograran ocultar al Estado grandes extensiones de tierra (El Tiempo, 2014).. 12.
(15) Fernando Murillo alias “Don Berna”, dan la orden de recuperar esas tierras y repartírselas entre sí, configurando el despojo del que serían víctimas los parceleros que dan origen al caso que aborda este documento. Dicho despojo se ejerció de manera violenta, a través de amenazas y presión psicológica, frases como "si no vende usted, le compramos a la viuda", sembraron el terror entre quienes entregaron sus predios a precios irrisorios, o los abandonaron para evitar la represión de los armados, generando profundas heridas en la confianza, así como rupturas en las relaciones sociales y territoriales.. 13.
(16) 3. Construcción de paz: una posibilidad desde lo cotidiano La transición del conflicto armado hacia la paz supone una profunda transformación de Colombia. Este proceso requiere esfuerzos que son posibles, pese a su complejidad, siendo la construcción de una paz estable y duradera, el reto global que en materia social tiene el país actualmente. En esta línea, el Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, ha expresado: Que las guerrillas dejen las armas es por supuesto una condición ineludible de la transición. Pero no es lo principal. Lo principal es lo que pasa después. Lo principal es entender la paz como una oportunidad, como una gran palanca de cambio para hacer lo que no hemos logrado hacer en cincuenta años de guerra. Se requiere la energía de la paz para poner en marcha la transformación de las condiciones que han mantenido vivo el conflicto (2014, p.4). Desde dicho punto de vista, la construcción de paz requiere una participación amplia, fortalecida por una sociedad civil que reconoce su valor, y cuyos lazos sociales se han recuperado lo suficiente como para superar las lógicas del conflicto. Una paz, que requiere condiciones macro (la firma de los acuerdos entre las partes armadas), pero que solo es posible en los escenarios micro (la cotidianidad local). En principio, es necesario plantear, desde el interés de este documento, que la construcción de paz no es una tarea que sucede a la firma de los acuerdos entre las partes en conflicto. Y que como lo ha propuesto Lederach: (...) la “construcción de la paz” es más que la reconstrucción posterior al acuerdo (...) la construcción de la paz se entiende como un concepto global que abarca, produce y sostiene toda la serie de procesos, planteamientos y. 14.
(17) etapas necesarias para transformar los conflictos en relaciones más pacíficas y sostenibles (Lederach, 1998, pp. 47-48). Nociones como la de paz territorial reconocen la trascendencia de los entornos locales y de las relaciones cotidianas, como insumos necesarios para la transformación social, donde no hay actores sociales más relevantes que otros, sino que cada nivel de la sociedad tiene un rol: Necesitamos que todos los sectores de la sociedad –campesinos, indígenas, afrodescendientes, empresarios, universidades, organizaciones sociales, miembros de la Iglesia– se sientan parte de un mismo proceso, que la paz es de ellos y con ellos, que todos pueden y deben aportar (Jaramillo, 2014, p. 4) Adicionalmente, se destaca la importancia de reconocer las víctimas como sujetos que contribuyen a la construcción de paz (Belloni, 2008), y no simplemente como objeto de las políticas de restitución de tierras, y reparación. Para hacer posible lo anterior, se requiere la transformación, no solo de las condiciones que dieron origen al conflicto, sino de las prácticas tradicionales donde la política pública se ejecuta de manera vertical; de modo que se escuchen las voces de los sectores base de la sociedad. Entonces, la construcción de paz adquiere sentido cuando se trasciende el enfoque top-down (de arriba hacia abajo), y se concentran los esfuerzos en estrategias bottom-up (de abajo hacia arriba). Para comprender la noción de construcción de paz (peacebuilding), es necesario apelar a la forma en la que históricamente se ha abordado dicho concepto. En la Agenda para la Paz (1992) Naciones Unidas define peacemaking, como una acción que lleva las partes hostiles a un acuerdo, obtenido por medios pacíficos; y peace-keeping como una técnica para la prevención de conflictos –armados- y el mantenimiento de la paz, a través de la presencia 15.
(18) de la ONU en el campo. Más tarde, en 1995 este mismo organismo incluiría en el Suplemento a la Agenda por la Paz el concepto post-conflict peace-building definido como las medidas que se utilizan para evitar la recaída en el conflicto, así como para sanar las heridas que ha dejado el mismo. En otra línea, Johan Galtung, trabajó desde la década de los 70, en la noción de construcción de paz, como un proceso que trasciende a las élites y al Estado, centrándose en escenarios particulares, entendiéndola como “un emprendimiento político que tiene como objetivo crear paz sostenible enfrentando las causas estructurales o profundas de los conflictos violentos a partir de las capacidades locales para la gestión pacífica de los mismos” (Galtung, 1976, pp. 297-298). En esta línea, denomina paz positiva a la ausencia de violencia estructural o indirecta, entendida como aquella que impide la satisfacción de las necesidades, un tipo de agresión sistemática y directamente relacionada con las estructuras sociales: "si descartas tus propias necesidades básicas o las de otros, estás sentenciándote a ti mismo –o a otros- a una vida indigna de los seres humanos. Estarías ejerciendo violencia" (Galtung J. , 2003, p.13). Por esta razón, la paz positiva supone la superación de estos andamiajes, hace énfasis en la justicia y el desarrollo, en la satisfacción de necesidades de seguridad, bienestar, libertad e identidad. Por tanto, la paz deja de ser la ausencia de guerra para convertirse en un proceso democrático en el cual todas las personas alcanzan la efectividad de sus derechos. En contraposición, la paz negativa se comprende como la ausencia de violencia directa, es decir ofensivas físicas, violaciones, robos, ataques a la naturaleza, daños materiales, y otras manifestaciones de este orden, pero con un gran componente de violencia estructural. Pero la construcción de paz no puede ser entendida en un nivel meramente abstracto, pues está ligada a múltiples perspectivas. Lederach (1998) propone un abordaje que 16.
(19) comprende cuatro dimensiones: la personal, la relacional, la estructural y la cultural (p. 111). Para los propósitos pertinentes a este documento, señala que: La dimensión relacional representa los cambios efectuados y deseados para la relación. Aquí tomamos en consideración las áreas de la interdependencia y la afectividad relacional, así como los aspectos interactivos, comunicativos y expresivos del conflicto. Descriptivamente, la transformación se refiere a cómo los modelos relacionales de la comunicación y la interacción se ven afectados por el conflicto (...) como receta, la transformación representa la intervención intencionada que reduce en lo posible los fallos en la comunicación y lleva al máximo el punto de entendimiento, y que saca a la superficie de manera explícita los objetivos, esperanzas y temores relacionales de las personas implicadas, en términos de afectividad e interdependencia (Lederach, 1998, p. 112). Considerando la importancia del contexto y la cultura, así como las particularidades locales, se evidencia que la construcción de paz se basa en las relaciones de las personas. Una afirmación, que pese a su sencillez no carece de fuerza, pues como se advirtió en este apartado, además de abordar los niveles macro, es necesario observar, analizar, y comprender la forma en que este concepto se entrecruza con lo relacional, la convivencia, la interacción y la comunicación. Tal y como apunta Lederach (1998) "estamos orientados a la construcción de relaciones que en su totalidad formen nuevos modelos, procesos y estructuras. La construcción de la paz a través de la transformación constructiva de conflictos es simultáneamente un enfoque visionario y sensible al contexto" (p. 114). 17.
(20) 4. El tejido social que busca reconfigurarse Pensar desde el ámbito de las relaciones sociales que se transforman con ocasión del conflicto armado, requiere que se asuma una postura analítica lo suficientemente amplia e integradora que reconozca que no hay certezas incuestionables, que den cuenta en su totalidad de la manera como se debería idealmente recomponer todo lo que la guerra quebrantó. Existe una relativa unicidad en los abordajes comprensivos que pretenden dar cuenta de la forma como colectivos humanos, algunos de ellos organizados formalmente como comunidades, han tenido que ajustar su vida en los nuevos territorios de llegada y propiciar condiciones para adaptarse y procurar nuevas condiciones para coexistir. Basta con revisar las aproximaciones más comúnmente estudiadas en materia de desplazamiento forzado, para identificar una serie de unidades de análisis ineludibles, tal como Donny Meeterns lo plantea: En los estudios sobre desplazamiento, desarraigo y reconstrucción, temas como la ruptura de tejido social y la pérdida o transformación de identidades han contado con un creciente interés académico y político. En efecto, el desplazamiento constituye, más allá de pérdidas materiales y derechos vulnerados, un conjunto de interacciones y procesos subjetivos de «negociación» y, a veces, de «negación» de identidades sociales (Meertens, 2002, p. 1). Sin duda, estos elementos que redundan en propuestas de intervención o proyectos que pretenden el restablecimiento de los derechos vulnerados a causa del conflicto armado, en ocasiones pasan por alto que además de brindar condiciones para la estabilización socioeconómica de las víctimas, o reparación de corte material, tipo indemnizaciones administrativas o restitución de tierras, tal como sucede con el grupo de parceleros de Santa 18.
(21) Paula, es necesario intervenir desde un abordaje integrador y holístico que permita el restablecimiento de relaciones sociales, comunitarias y familiares. Restrepo (2002), en este sentido rescata: La identidad, la cotidianidad y las redes de interacciones sociales de los desplazados forzados a causa del conflito armado, como dos componentes esenciales para la reconstrucción de los proyectos y modelos de vida: uno, los efectos y rupturas dejadas por el desplazamiento forzado y dos, las fortalezas y estrategias de afrontamiento o recursos propios que permiten la superación de las crisis o daños, y que ayudan en la transformación de un pasado doloroso (p. 41). Sin embargo, este abordaje requiere profundizarse en tanto estas categorías relacionales conducen a revisar elementos identitarios de los individuos que han sido víctimas de desplazamiento forzado. Para Meertens (2002) el desplazado enfrenta dos momentos de tensión que lo involucran desde el punto de vista identitario: La ruptura identitaria que supone el hecho del desplazamiento y las contradicciones en las nuevas sociabilidades urbanas que tejen los y las desplazadas a su llegada. Partimos de una noción procesual, contextual y relacional de la identidad. Esta no es estática, se ubica en contextos concretos y cambiantes y siempre se define con relación al otro (p.1). Asimismo Meertens (2002), citando a Malki plantea que la identidad es una categoría movible "[La] Identidad (...) siempre es móvil y cambiante, en parte una autoconstrucción, por otra parte una categorización impuesta por otros, en parte una condición, un status, una etiqueta, un arma, un escudo, un fondo de memorias (...)”, esto para explicar que el cambio del contexto y del territorio conduce a una trasformación de las relaciones sociales, y de esta manera en muchos casos “activa resistencias, nuevas búsquedas y 19.
(22) representaciones de lo propio”, que se asocian a la movilidad como referente identitario para los desplazados. Adicionalmente la autora resalta que los “procesos de redefinición identitaria de los desplazados están supeditados a su condición de transitoriedad (…)” (p.2), esta constituye un elemento importante, imprescindible para acceder a las instancias de ayuda estatal y no estatal, así como para promover procesos organizativos por iniciativa propia. Ahora bien, otro elemento que merece ser resaltado con miras a la lectura del caso de los parceleros de Santa Paula y aquellos aspectos que los cohesionan como grupo social, es en palabras de Meertens (2002) el “status común que no se deriva de alguna característica como la etnia o la filiación política. Su carácter es mucho más circunstancial y ligado a su condición de habitantes de una región en disputa entre los actores armados” (p.2). Otro componente a considerar, en virtud de la fractura de elementos cohesionadores que más adelante revisaremos a la luz del concepto de tejido social, lo constituye el hecho de que la exposición a la violencia “ha minado la confianza de los desplazados que presas del miedo les ha llevado a renunciar a sus derechos ciudadanos y a abandonar las pertenencias políticas, sociales y culturales que en diferentes grados habían funcionado antes como referentes identitarios” (p.2). Para analizar a mayor profundidad las transformaciones cotidianas en la vida de quienes han retornado a habitar los territorios de los que han sido violentamente expulsados, hace falta retomar modelos analíticos que sirvan de base para abstraer y comprender la forma como se entretejen, definen o configuran los vínculos de socialización y que, desde la comprensión de las ciencias sociales, se ha denominado tejido social; conviene entonces en este punto revisar los elementos que incluyen abordajes para la definición de esta noción: 20.
(23) . Castro y Gachón en Chávez (2004) plantean que el tejido social constituye un “entramado de relaciones cotidianas que implican relaciones de micro vínculos en un espacio local y social determinado” (p. 178), lo cual supone la existencia de “relaciones dinámicas mutuas y de influencia recíproca entre los habitantes de una vereda, barrio, municipio o localidad y que están cumpliendo una función de apoyo, soporte y movilización de los elementos fisiológicos y piscoafectivos a la persona” (p. 178). En este sentido, el apoyo social se representa como un ámbito en el que a través de la cultura, costumbres y prácticas cotidianas se genera cohesión que hace posible perseguir algún fin determinado. Romero, Arciniegas, & Jiménez (2006), asumen el tejido social como un “conjunto de relaciones efectivas que determinan las formas particulares de ser, producir, interactuar y proyectarse en los ámbitos familiar, comunitario, laboral y ciudadano” (p. 20). Asimismo plantean un modelo de análisis en el que puede comprenderse ese marco de relaciones, a continuación se muestra un gráfico en el que se recogen estos ámbitos:. Gráfico 2. Representación gráfica, elaboración de las autoras de la investigación, sobre los ámbitos de relaciones que proponen Romero, Arciniegas, & Jiménez (2006).. 21.
(24) Los diferentes círculos representan entornos en los que se desenvuelve la vida de un individuo en interacción con otros: familiar, comunitario, laboral y ciudadano. Para Chávez & Falla (2004), la reconstrucción del tejido social, es un aspecto de vital importancia para la población desplazada por la violencia; ya que en ausencia de vínculos se dio la necesidad de generar sentido de comunidad, porque “al plantear la idea de convivencia cotidiana sugiere abordar y conceptuar un espacio, un lugar y un conjunto de personas donde sea posible desarrollar la interacción” (p. 172). De acuerdo al estudio desarrollado por Chávez & Falla (2004), la reconstrucción del tejido social con población desplazada, requiere que a través de la conformación de redes comunitarias se propicien espacios de integración, en donde construyan y/o consoliden valores como la solidaridad, el compromiso y el respeto, y que a través de estos se favorezca el fortalecimiento de la construcción de identidad ciudadana. La existencia de este proceso de autorregulación ciudadana permite desarrollar patrones sociales de comportamiento que facilitan la convivencia pacífica en los lugares de llegada de los desplazados. En sintonía con esta idea Romero, Arciniegas, & Jiménez (2006) plantean: (…) La reconstrucción de tejido social puede ser entendida como un proceso pedagógico y vital, asumido e impulsado con claros fines de cambio social. De ahí la importancia de construir pilares como la atención integral al ser humano, las redes de apoyo comunitario, el fortalecimiento de la acción colectiva y el apoyo a la autogestión (p. 20). Ahora bien, a fines de promover el desarrollo de los grupos o individuos que transitan hacia la reparación, se requiere promover escenarios para la:. 22.
(25) (…) Cohesión social y territorial, que solo es posible si los distintos actores vinculados a un territorio determinado, establecen relaciones de convivencia que en conjunto apuntalan el sentido de identidad y pertenencia. La cohesión territorial, a su vez, implica la articulación de espacios, recursos e instituciones, en los mismos términos (p.22). En general, los procesos de cohesión social se logran, tal como lo ha planteado Beristain ante la ruptura de vínculos o el enfrentamiento de situaciones extremas al interior de colectividades, como una forma de reaccionar ante la falta de un tejido social (Beristain & Frances, 2003). Asimismo, este modelo plantea una serie de elementos que pueden generar conflictos en el marco de las relaciones familiares, comunitarias, productivas y ciudadanas, y propone estrategias para afrontarlos. La propuesta de Romero, Arciniegas, & Jiménez (2006) , se condensa en la siguiente matriz: Ámbitos. Problemas o conflictos. Estrategias de afrontamiento al. relacionales Relaciones. conflicto Violencia Intrafamiliar.. Resolución pacífica de conflictos y. familiars. comunicación.. Relaciones. Dificultades. de. convivencia: Es. necesario. fomentar. valores. comunitarias. inexistencia de normas, irrespeto. comunitarios como la solidaridad,. por la propiedad.. reciprocidad, el liderazgo y respeto por el otro; en general, pautas de buena convivencia.. Relaciones. Asistencialismo, delincuencia, falta Fomentar. productivas. de estrategias de generación de autoorganización, revalorización de ingresos.. los. recursos. la. autogestión,. del. entorno. y. participación en redes de apoyo social, intentando identificar las vocaciones vitales productivas.. 23.
(26) Relaciones. Clientelismo,. ciudadanas. exclusión y la ausencia de un pacto social. que. marginalidad, Empoderamiento. comprometa. a. ciudadano,. formación en derechos y deberes.. la. sociedad en general. Tabla 1 Elementos que propician conflicto y alternativa para afrontarlos en los diferentes marcos relacionales. Elaboración de las autoras a partir de la propuesta de Romero, Arciniegas, & Jiménez (2006).. . Chávez & Falla (2004), por su parte incluye un elemento importante en virtud de la organización social, pues plantea que es el tejido social lo que le da “la garantía de continuidad y consolidación de las experiencias organizativas” pues estas se asocian a “los nexos que establezcan con el tejido de la relaciones cotidianas que preexisten en el barrio o zona” (p. 177).. 4.1. El tejido social como urdimbre de redes Un abordaje que retoma la noción reticular, en analogía con los tejidos del orden microscópico que conforman órganos o estructuras más amplias y complejas, en el plano de las interacciones sociales, supone que las personas intercambian continuamente información y se retroalimentan en los diferentes escenarios sociales, tal como lo plantea Henao (1998): Los vínculos sociales que permiten el desarrollo de la experiencia de vida, constituyen nudos, tramas, que han podido ser concebidas y distinguidas como redes de un vasto tejido social. Estas redes conforman, mediante una representación analítica, una especie de fronteras entre el individuo y la comunidad/sociedad, entre su identidad y alteridad social, entre los sujetos que constituyen su conjunto social como un sistema aparentemente natural y el sistema social general (p. 10).. 24.
(27) Lo cual implica que en grupos de individuos se establezcan diferentes tipos de relaciones que se enfocan en intereses o metas comunes. Henao (1998) propone que estas relaciones que están en el plano afectivo, económico, político o cultural y que se expresan en las interacciones cotidianas, a su vez “conforman una urdimbre de redes que han sido clasificadas en tres grandes grupos” (p.2): . Redes de sociabilidad: Entendida desde la perspectiva de Joseph (1988, p. 133): “como una urdimbre de relaciones selectivas y diferenciadas que hace que un individuo esté relacionado con un número limitado de personas”, integrada por las relaciones de vecindad, de amistad o de parentesco.. . Redes de comunicación: relacionadas con la interacción cotidiana, y sobre las cuales se profundizará en el siguiente capítulo.. . Redes de transacción: Se relaciona con lo que Joseph (1988) reconoce como la movilización de recursos, negociación para la resolución de conflictos, a los que se apela cuando se busca o persigue un objetivo concreto, ayuda, o favor para resolver un problema.. 25.
(28) 5. Comunicación como columna vertebral de la vida en comunidad Para hacer posible la experiencia compartida, la vida en comunidad, el desarrollo colectivo, es necesario entenderse, intercambiar sentido, reconocer al otro, y poner de manifiesto opiniones e ideas; lo cual es posible a través de la comunicación, comprendida como práctica de interacción y de construcción de sentidos a partir de la cual se construye socialidad, es decir, nuestros modos de ser y estar juntos (Mata, 2009). Las lógicas comunitarias son evidentemente comunicativas, pues es a través de la interacción, el diálogo, las percepciones, las subjetividades, los acuerdos y los disensos, que se consolidan las apuestas conjuntas. Es importante destacar, que el concepto de comunicación al que se hace referencia en este documento, trasciende los modelos que privilegian el establecimiento de roles fijos entre el emisor (quien trasmiten la información), y el receptor (quien recibe dicha información), y se centra en una perspectiva en la cual la comunicación se entiende como proceso de interacción social democrática, que se basa sobre el intercambio de símbolos por los cuales los seres humanos comparten voluntariamente sus experiencias bajo condiciones de acceso libre e igualitario, diálogo y participación (Beltrán L., 1980) DERECHOS, NECESIDADES Y RECURSOS DE COMUNICACIÓN. COMUNICADORES. ACCESO DIÁLOGO PARTICIPACIÓN. COMUNICADORES. MÚLTIPLES FINALIDADES DE LA COMUNICACIÓN Gráfico 3 Modelo de comunicación horizontal, desarrollado por Beltrán S., Luis Ramiro (1980, p. 16).. 26.
(29) Dado que el modelo de comunicación horizontal se consideró para construir las categorías de análisis de esta investigación, se definen sus componentes: . Acceso: es la precondición para la comunicación horizontal, ya que sin. oportunidades similares para todas las personas de recibir mensajes, no puede haber interacción social democrática. . Diálogo: es el eje de la comunicación horizontal, y se comprende como lo. contrario al monólogo. Además, es esta categoría la que convierte a los participantes del proceso de la comunicación en “comunicadores”. . Participación: es la igualdad de oportunidades, para todas las personas, de. emitir mensajes (Beltrán L., 1981). Otros elementos que intervienen en la propuesta del autor boliviano son la libertad, el igualitarismo, y la influencia. En el mismo esquema se observa que el proceso comunicativo es un constante fluir entre comunicadores, mediado por los elementos mencionados en el párrafo anterior, y que dicha relación puede tener múltiples finalidades, toda vez que se da en un marco de derechos y necesidades, donde también es posible usar los recursos disponibles para alcanzar sus objetivos. Por eso, cuando se afirma la necesidad de entender la comunicación como proceso, se propone al mismo tiempo recomponer el sentido narrativo de la historia a través de los procesos comunicacionales. Es decir, articular entre sí acontecimientos donde los actores sociales se construyen y constituyen simbólicamente, surgen como protagonistas, e impregnan de sentido el proceso histórico del que son partícipes (Uranga, 2009). La revisión bibliográfica efectuada se centró en hallar desarrollos específicos sobre la comunicación en contextos comunitarios, acogiendo diferentes propuestas conceptuales que. 27.
(30) al respecto se han planteado: comunicación participativa, comunicación horizontal, educomunicación, etcétera y a su vez agrupándolas en una sola categoría, designada como comunicación para el cambio social (Alfaro, 2005) (Gumucio A. , 2006) (Servaes, 2008a). Como se evidencia, buena parte de los autores consultados, son de origen latinoamericano, o bien han planteado sus teorías desde el sur global. Esto tiene directa relación con los contextos que interesan a la investigación, pues los mismos tienen características específicas que conllevan a evaluar teorías que contemplan escenarios de conflicto armado, lucha por la reivindicación de los derechos, tejido social fragmentado o inexistente, entre otras. Todos estos elementos, y otros, estuvieron presentes en el inicio de la comunicación para el desarrollo en América Latina, ya que la práctica, ciertamente, antecedió a la teoría (Beltrán, 2005). Ya a finales de la década de 1940 y principios de 1950, Bolivia con las radios mineras y Colombia con las radio escuelas, estuvieron a la vanguardia al proponer el uso de medios de comunicación, a favor de las necesidades de las audiencias. La producción teórica al respecto fue principalmente norteamericana. Sin embargo, hacia 1970, sobrevino “el decenio del fuego”: Centenares de personas se empeñaron en incrementar y mejorar la práctica de nuevos formatos comunicativos. Y varios estudiosos de la comunicación, a la par con hacer proposiciones para el cambio del modelo de desarrollo, se esmeraron en renovar la teoría sobre ella (Beltrán, 2005, p.17). Estos académicos, daban cuenta de la comprensión de la comunicación, a través de la comprensión del mundo. No les eran ajenas las discusiones sobre los modelos de desarrollo económico, ambiental y social; lo que les permitía afianzar sus argumentos teóricos, desde evidencias empíricas. 28.
(31) Lo que se quiere poner de precedente a través de estas referencias, es que muchas de estas apuestas siguen en vía de materializarse. Infortunadamente, la búsqueda de una perspectiva participativa, horizontal, democrática en la comunicación, continúa siendo un objetivo pendiente para los interesados en este tema. Evidenciando así, que la problematización en torno a la comunicación para el cambio social, sigue siendo una discusión vigente. Por lo que se examinan algunos de los planteamientos, que han permitido la disertación sobre cuál es el deber ser de este campo, y que provienen de una fuerte crítica a la comunicación pensada de forma meramente instrumental, como canalizadora de información y propaganda.. 5.1. Educación + comunicación El concepto se construyó a partir de los aportes de Paulo Freire, quien a través del postulado de la educación para la libertad, sugirió aproximaciones que resultaban muy familiares para los comunicadores de la época. Muchas de las contribuciones del brasileño, señalaban el acto educativo, como un acto comunicativo. Proponía por ejemplo, que la vida humana sólo tiene sentido en la comunicación (Freire, 1970), y dicha comunicación tendría que ser comprendida como equivalente del diálogo: El diálogo es una relación horizontal de A con B. Nace de una matriz crítica y genera criticidad. Cuando los dos polos del diálogo se ligan así, con amor, con esperanza, con fe el uno en el otro, se hacen críticos en la búsqueda común de algo. Solo ahí hay comunicación. Solo el diálogo comunica, Freire en Kaplún (1998, p. 60).. 29.
(32) Así, en condiciones de igualdad y reciprocidad, es cómo es posible vivenciar la participación, la libre expresión, y comprender la realidad. El diálogo como ejercicio aparentemente primario, conserva en sí mismo la razón de ser de la comunicación, que es el entendimiento y la puesta en común de saberes, historias, perspectivas e ideas. Mario Kaplún (1998), también fortaleció este enfoque, desde su punto de vista “los hombres y los pueblos de hoy se niegan a seguir siendo receptores pasivos y ejecutores de órdenes. Sienten la necesidad y exigen el derecho de participar, de ser actores, protagonistas, en la construcción de la nueva sociedad auténticamente democrática” (p. 63). Esto se refiere principalmente al contexto mediático, pero también puede ser llevado a escenarios en los cuales hay sujetos y colectividades que han sido tradicionalmente marginadas. Así pues, la planeación de la política pública, la escuela, etc., se convierten en entornos en los cuales las comunidades sienten necesidad de involucrarse de manera activa, y la comunicación es una herramienta que puede facilitar dicha participación.. 5.2. Comunicación para el cambio social Los avances en este campo empezaron a ser discutidos y teorizados a finales del siglo XX, entonces, la Fundación Rockefeller definió la comunicación para el cambio social “como un proceso de diálogo público y privado a través del cual las personas definen quiénes son, qué quieren y cómo pueden obtenerlo”3 (1999, p. 8). Estos sujetos, a menudo obviados de la escena mediática y política, gestan en sus entornos más inmediatos iniciativas orientadas a recuperar su voz. Por lo que se podría decir que:. 3. Traducción de las autoras.. 30.
(33) La comunicación para el cambio social nace como respuesta a la indiferencia y al olvido, rescatando lo más valioso del pensamiento humanista que enriquece la teoría de la comunicación: la propuesta dialógica, la suma de experiencias participativas y la voluntad de incidir en todos los niveles de la sociedad (…) (Gumucio, 2004, p. 4). Esta área de la comunicación no ha sido ajena a otros enfoques, todo lo contrario. Alejandro Barranquero, sugiere fuertes relaciones entre la comunicación para el desarrollo y la comunicación alternativa; y resume sus similitudes en la práctica participativa de la comunicación para el desarrollo social (2010, p.8). En la cual deben evidenciarse los siguientes aspectos: . Orientación crítica y compromiso con una praxis transformadora.. . Metodologías participativas y localizadas.. . Interdisciplinariedad, hibridación teórica y perspectiva cultural.. . Crítica a los modelos comunicativos imperantes.. . Fomentar un tipo de comunicación abiertamente comprometida con las transformaciones sociales.. Sin embargo, esta comunicación es concebida como un proceso de valor, y parte de una cuidadosa planeación en la cual es importante escuchar múltiples voces, pero muy especialmente, la voz de la comunidad en la cual se va a llevar a cabo el plan de trabajo. Rosa María Alfaro explica que: La comunicación para el cambio social es aquella que, intencionalmente dirigida y sistemáticamente planificada, está orientada a la consecución de cambios concretos, tanto en la sociedad, como en las instituciones, con vocación por el cambio, el bienestar, la calidad de vida, la organización, la. 31.
(34) esperanza, el servicio público y la democracia (citada por Barranquero A. , 2007, p. 119). Por la relevancia de sus aportes, se hace referencia al trabajo de Clemencia Rodríguez (2004), quien ha estudiado iniciativas de comunicación, orientadas a la construcción de paz en medio del conflicto armado. La autora plantea que al respecto hay dos enfoques, uno epidemiológico y otro de tejido social. Siendo este último el que nos interesa, señala que "la meta es abrir espacios de comunicación donde los individuos puedan -colectivamenteconstruir vínculos entre ellos, basados en el respeto mutuo, la solidaridad y el disfrute colectivo de los espacios públicos" (en línea). De la misma manera, encontramos este planteamiento muy relacionado con el de José Miguel Pereira (2005), quien contempla diferentes concepciones y prácticas de la comunicación: como proceso de información y de formación de opinión pública; en la construcción de sentido colectivo; y como red tejido y movilización para el cambio social (p. 433). En esta última categoría, resalta que la comunicación debe ser concebida como "procesos de interacción y participación ciudadana para construir acuerdos colectivos y generar movilización social. Comunicar es construir red, tejido social, interacción e interconexión" (Pereira, 2005, p. 433). Pereira & Cardozo (en Pereira, 2005, p. 433), mencionan las siguientes prácticas y estrategias como elementos de la misma: . Estrategias de comunicación de carácter propositivo que buscan reunir, en torno a problemáticas comunes, metas similares, para acuerdos y diseño de proyectos de vida.. 32.
(35) . Diseño, concertación y ejecución de programas y proyectos con el Estado y las empresas privadas.. . Redes sociales de ciudadanos y usuarios.. . Redes de radios y televisiones comunitarias.. . Uso social de las TIC – interactividad.. . Incremento de la ciudadanía para la participación: legislación y control de calidad.. . Comunicación educativa.. . Comunicación para cambio social. Al reformular las nociones tradicionales de comunicación, sucede una ruptura que. es también un reto para el comunicador. Por lo que vale la pena preguntarse, cuál es el rol del mismo en esta “nueva” dinámica: “su principal cometido es el de recoger experiencias de los destinatarios, seleccionarlas, ordenarlas y, así estructuradas, devolvérselas, de tal modo que ellos puedan hacerlas conscientes, analizarlas y reflexionarlas” (Kaplún, 1998, p. 79). Desde dicha perspectiva, las posibilidades del comunicador se amplían y su tarea a la vez de complejizarse, adquiere sentido. Para los objetivos particulares de esta investigación, refuerza el planteamiento sobre el cual, se pretende comprender el proceso comunicativo, en relación a la configuración del tejido social y la construcción de paz. En esa correspondencia, se debe comprender que la comunicación tiene la capacidad de articular experiencias, otorgar sentido, establecer relaciones, generar encuentros, producir conocimiento, compartir saberes y armonizar prácticas sociales. Así como son constitutivas del tejido social las redes de sociabilidad y las redes de transacciones, lo son también las redes de comunicación:. 33.
(36) Que suponen una reciprocidad profunda entre sus miembros, y permiten evidenciar la capacidad de los individuos o grupos de establecer acciones concretas con el fin de modificar su entorno social en situaciones que comprometen sus intereses, mediante códigos culturales y sistemas de comunicación y cohesión. (Joseph I. , 1988, p. 134). En el contexto en el que se da esta investigación, es imperativo reflexionar sobre el hecho de que el despojo del que fueron víctimas los parceleros de Santa Paula, comprende lo material (la tierra), pero también representa rupturas en lo social, lo colectivo y lo simbólico, y la única manera de recuperar estos aspectos tiene que ver con el restablecimiento de lo relacional, es decir, la configuración del tejido social, lo cual se posibilita a través de la comunicación, como se evidencia más adelante en las conclusiones del presente documento.. 34.
(37) 6. Método 6.1. Naturaleza del objeto de investigación Con el fin de describir el camino metodológico a través del cual se desarrollaron los objetivos de la presente investigación, se hace fundamental revisar la naturaleza del objeto de estudio, esto es los procesos comunicativos, de configuración de tejido social, y la incidencia de los mismos en la construcción de paz. Para fines de la investigación cualitativa, a través del estudio de caso desarrollado, es necesario asumir una mirada pragmática que resulte coherente con el abordaje de la comunicación como proceso humano. La teoría crítica de Habermas, nos ubica en el escenario de repensar la racionalidad como único lugar para entender la comunicación como la base de las relaciones sociales. Estos planteamientos emergen de una reflexión crítica sobre la ciencia, que parte necesariamente de una reflexión profunda de la función del conocimiento como aspecto fundamental para generar una crítica de la sociedad, (Habermas, 1999). Sin duda, este aspecto fundado en lo epistemológico, es el resultado de una crítica a la modernidad y su estandarte, la razón humana como la única y válida explicación del mundo: Si bien Habermas certifica la defunción de la razón sustancial, encarnada antaño en la religión y la metafísica, esto no significa aceptar también la muerte de la razón, sino que, más bien, se trata de que la razón, ahora menos pretenciosa, se transforme en una razón procedimental que siga siendo la depositaria de los fundamentos de validez de la ciencia y de los principios de la vida social (…) Lo que sucede, a juicio de Habermas, es que solo con la consolidación de la modernidad y lo que ello implica (desvinculación del mito y la religión como esferas totalizadoras de sentido) pueden llegar a constituirse esferas de valor diferenciadas con un potencial 35.
(38) emancipatorio intrínseco y cada una con su pretensión de validez (Carretero, 2006, p. 5). Habermas, en coherencia con esta postura crítica a la modernidad, y en consonancia con la escuela de Frankfurt y con algunos planteamientos marxistas, plantea que la teoría puede alcanzar clarificación sobre su papel potencialmente emancipatorio en el proceso histórico (Habermas, 1999), esto significa que la teoría tiene una función pragmática en la que la acción como concepto sociológico transforma la realidad. Este principio cobra coherencia con el planteamiento de la transformación del conflicto tal como lo plantea Lederach (1996) y encuentra total resonancia con los objetivos del presente estudio. Por tal razón, al ubicar la teoría crítica como una forma de generar reflexividad para el cambio o la transformación social, Habermas y los teóricos de la escuela de Frankfurt, vienen a plantear cómo la teoría del conocimiento es indisociable de la teoría social. En este sentido, al ubicarnos en la teoría crítica se comprenden los sujetos como críticos, reflexivos y dotados de un saber preteórico que hace posible la acción comunicativa, siendo esta de especial interés para la presente investigación, ya que plantea un escenario en el que: (...) Los planes de acción de los actores implicados no se coordinan a través de un cálculo egocéntrico de resultados, sino mediante actos de entendimiento. En la acción comunicativa los participantes no se orientan primariamente al propio éxito; antes persiguen sus fines individuales bajo la condición de que sus respectivos planes de acción puedan armonizarse entre sí sobre la base de una definición compartida de la situación. De ahí que la negociación de definiciones de la situación sea un componente esencial de la tarea interpretativa que la acción comunicativa requiere (Habermas, 1999, p. 367). 36.
(39) Y es justamente la búsqueda del entendimiento, la construcción del consenso, el proceso del diálogo lo que nos inquieta. Como ha quedado planteado en otros apartes de este documento, el interés de esta investigación, tiene como eje la comunicación como un proceso de construcción colectiva, que permite gestar procesos al interior de las comunidades y grupos, con el propósito de lograr la transformación social, particularmente la construcción de paz.. 6.2. Abordaje cualitativo El método cualitativo plantea un abordaje complejo en el que las cualidades del sujeto/objeto de investigación, en nuestro caso de naturaleza social, se presentan en su particularidad, esto significa, como lo plantea Bonilla (1997), que lo social se asume como una realidad construida, inacabada y por tanto que se rige por leyes sociales y normatividades que provienen del universo cultural de los grupos humanos: La investigación cualitativa intenta hacer una aproximación global de las situaciones sociales para explorarlas, describirlas y comprenderlas de manera inductiva, es decir a partir de los conocimientos que tienen las diferentes personas involucradas en ellas y no deductivamente, con base en hipótesis formuladas por el investigador externo (Bonilla, 1997, p. 69). Por tanto, la investigación cualitativa busca privilegiar la información de primera mano, para generar un análisis de la misma a partir de un estudio exhaustivo de la problemática que pretende abordar. En este sentido, el conocimiento cualitativo solo es accesible al investigador cuando comprende el marco de referencia particular del grupo estudiado (Bonilla, 1997), esto es el contexto que permite su surgimiento y las cualidades propias de su existencia. 37.
(40) 6. 3. Estudio de caso La investigación desarrollada, centra sus esfuerzos en el método de estudio de caso, por considerarlo el más apto para abordar la complejidad de los procesos y escenarios explorados. Es necesario mencionar que el estudio de caso no persigue una generalización estadística, tal como lo harían otros métodos y abordajes investigativos, sino el desarrollo de una teoría que puede ser transferida a otros casos con los que guarde o comparta características similares (Martínez, 2006). La investigación desarrollada a partir del método de estudio de caso, implica un abordaje inductivo, en el que a partir de las complejidades del caso se genera una lectura analítica de la problemática social explorada. Para tales fines Yin citado por Martínez (2006, p. 16), propone cinco componentes de gran relevancia para definir las etapas de un estudio de caso: 1. Definir las preguntas de investigación: las preguntas de investigación y las proposiciones teóricas servirán de referencia o punto de partida para la recolección de los datos desde los distintos niveles de análisis del caso, y para el análisis posterior de los mismos. 2. Determinar las proposiciones teóricas, fundadas a partir de constructos o factores generales (que contienen una serie de variables o dimensiones). 3. Determinar la(s) unidad(es) de análisis o categorías. 4. Establecer la vinculación lógica de los datos a las proposiciones. 5. Construir los criterios para la interpretación de los datos.. 38.
(41) 6.4. Instrumentos Si bien el proceso investigativo procuró ahondar en las relaciones sociales y la comunicación como procesos que aportan para la construcción de paz en Santa Paula, es una investigación que tiene un alcance exploratorio frente a un fenómeno de estudio novedoso, que recién inicia en Colombia, y que además es cambiante y dinámico, y por tanto no pretende cerrar la discusión en esta materia, sino abrir la puerta a escenarios de reflexión y análisis que redunden en acercamientos, colaboraciones e intervenciones más cercanas a las realidades y expectativas de los beneficiarios de la política de reparación integral, lo cual es un reto en materia metodológica y teórica. Varias herramientas fueron utilizadas en la investigación, entre las que se encuentran: encuesta de caracterización, grupos focales, mapas sociales, diario de campo y entrevistas semiestructuradas.. 6.4.1. Encuesta de caracterización En la primera visita exploratoria se aplicó la encuesta de caracterización mediante un recorrido para llegar a cada parcela. En total fueron encuestadas 31 personas, entre hombres y mujeres, quienes en ese momento ya eran beneficiarias de la restitución. a las cuales se les indagó sobre aspectos como el lugar de procedencia, edades del núcleo familiar, máximo grado de escolaridad alcanzado, religión, etnia, ocupación y otros elementos relacionados con su participación en organizaciones sociales o comunitarias, valores con los que identifican al grupo de parceleros y reconocimiento de líderes (ver Anexo 1: formato encuesta de caracterización). Estos aspectos permitieron obtener elementos, como ya se mencionó, para el diseño de los instrumentos más pertinentes y adecuados a ser trabajados con el grupo de parceleros. 39.
(42) Hay que aclarar que aunque la investigación es de corte cualitativo, esto no impide el uso de instrumentos cuantitativos, para lograr la aproximación a ciertos datos que de manera dispersa sería imposible sistematizar, y comprender.. 6.4.2. Grupos focales Con los resultados a mano, se tomó la decisión de poner en marcha tres grupos focales sobre los temas de la investigación. Estos tenían dos objetivos: recolectar información concreta sobre las percepciones de los parceleros a través de ejercicios participativos de diálogo y puesta en común; y observar las características del proceso comunicativo en un marco de interacción narrativa, una vez se desarrollaban estos ejercicios se realizaban preguntas que buscaban fomentar la discusión de los asistentes sobre las categorías que están imbricadas en los procesos comunicativos: acceso, participación y diálogo. Tanto el número de asistentes, como la población participante fue fluctuante, pero se contó con un grupo base de cerca de 20 personas en cada ejercicio, todas las sesiones se llevaron a cabo en Santa Paula.. 6.4.3. Mapas sociales A través de esta técnica que proviene la IAP “se reflejaron gráficamente las asociaciones, características del hábitat, y condicionantes socioeconómicos” Villasante (en Musito, Herrero, Cantera, & Montenegro, 2004, p.159), del grupo de parceleros. Estos mapas permitieron expresar las relaciones de atracción, desacuerdo, conflicto, jerarquía, y dependencia que existen en relación a cuatro ámbitos: relaciones familiares, relaciones. 40.
(43) vecinales y comunitarias, relaciones productivas, relaciones ciudadanas, asimismo permitió obtener una red de actores y relaciones que se establecen entre ellos.. 6.4.4. Entrevistas semiestructuradas Para contrastar y complementar la información obtenida se realizaron entrevistas semiestructuradas; las preguntas realizadas giraron en torno a elementos que definen la noción de comunidad de los parceleros: sentido de pertenencia, interrelación grupal, participación, así como la descripción del concepto en sí mismo. Como último bloque, en la entrevista se indagó sobre paz y territorio, con fines de explorar la visión a futuro de los parceleros y su percepción sobre la construcción de paz (ver Anexo 2: formato entrevista semiestructurada). Los hallazgos fueron socializados con el grupo de parceleros, una vez concluyó el trabajo de campo.. 6.4.5. Diario de campo Un instrumento transversal al desarrollo de la investigación, fue el diario de campo, en el cual se sistematizaron las observaciones que las investigadoras hicieron en los diferentes momentos del trabajo de campo en materia de actitudes, comportamientos y reacciones que tenían los parceleros (y ellas), durante la ejecución de las diferentes herramientas de investigación (Ver Anexo 3: formato diario de campo).. 6.5. Sistematización y análisis de información La información recolectada fue sistematizada a través del Software de Análisis de datos Cualitativos, Atlas ti 6.2, que permite realizar un ejercicio de teoría fundamentada (Strauss & Corbin, 2002), esta perspectiva de análisis consiste en la construcción de teoría a 41.
(44) partir de los datos, sin embargo, la investigación desarrollada no se limita a este abordaje analítico, pues busca articular propuestas teóricas ya desarrolladas, con elementos obtenidos a través de la investigación. Vale mencionar que aunque algunas categorías y subcategorías de análisis emergieron en el proceso de sistematización y análisis de la información obtenida en campo, no son el único insumo analítico, pues la investigación aplicó planteamientos teóricos ya mencionados en los capítulos. III, IV y V de este. documento a fines de tener herramientas para la comprensión y el estudio de caso. Se incluyen entonces, varios momentos en el procesamiento analítico de los datos: en un primer momento, se desarrolló un proceso analítico a través del cual se identificaron y definieron los conceptos en los datos (codificación abierta) (Strauss & Corbin, 2002). Esto fue posible a través de un análisis línea por línea de los grupos focales, mapeo social, entrevistas y los diarios de campo ya sistematizados, selección de citas (fragmentos de los la información de los diferentes instrumentos aplicados, que remiten a una categoría particular), adjudicación de categorías y definición de las mismas. Simultáneamente se construyeron memos analíticos y aclaratorios (herramienta del software) con el fin de fortalecer aquellas categorías que no alcanzaban la saturación teórica. En un segundo momento, se desarrolló un proceso en el cual se relacionaron las categorías entre sí, (codificación axial) (Strauss & Corbin, 2002), esto supuso un ordenamiento jerárquico en donde cada una de estas fueron subordinadas a otras, en relaciones que fueron establecidas por medio de una red semántica (Ver Anexo 4: Red semántica de la investigación), que permite configurar los ejes de interpretación de las categorías definidas con anterioridad. Finalmente, esta red obtenida permite llegar a la última fase de análisis: la codificación selectiva, (Strauss & Corbin, 2002, p. 157), que consiste en desarrollar 42.
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