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Pedagogía y Docencia Universitaria.

2. TÍTULO: “Análisis de la formación en valores de las universidades San Buenaventura y De La Salle de Bogotá a partir de narraciones de estudiantes.”

3. AUTORES: Diana María Manjarrés Ochoa y Luz Esperanza López Wélfar 4. LUGAR: Bogotá, D.C.

5. FECHA: Junio 7 de 2014

6. PALABRAS CLAVES: Universidad Católica, la persona, estudiante universitario, Formación en valores, autonomía, compromiso social, pensamiento crítico.

7. DESCRIPCIÓN DEL TRABAJO: La presente investigación se llevó a cabo en Las Universidades De La Salle y San Buenaventura de Bogotá, en tanto es allí donde se encuentran los futuros profesionales de quienes se espera un aporte significativo en la transformación del contexto social, en beneficio de la comunidad. Por tanto, el medio universitario debe permitir un ambiente humano y digno que permita generar la vivencia de los valores que la universidad está empeñada en promover.

8. LÍNEA DE INVESTIGACIÓN: Antropología Pedagógica, de la Universidad de San Buenaventura de Bogotá.

9. METODOLOGÍA: La investigación se llevó a cabo a través de un estudio con enfoque cualitativo de análisis narrativo, que permite conocer aspectos relevantes sobre la formación en valores, a través de los relatos de los estudiantes. El instrumento utilizado para este fin fue la entrevista semiestructurada, la cual consta de doce preguntas abiertas, sustento imprescindible para los aportes a esta investigación. Finalmente, se identificaron e interpretaron situaciones existentes, permitiendo así extraer información significativa que contribuye al conocimiento de la formación de valores vivenciada en la Universidad y el impacto que causa en los estudiantes y en la sociedad.

10. CONCLUSIONES: Como resultado de la investigación sobre “Cómo se percibe la formación en valores en las Universidades de San Buenaventura y De La Salle a partir de narraciones de estudiantes “, encontramos diferencias y semejanzas en la manera como se aborda la humanística a este respecto en cada una de las Universidades motivo de estudio reflejados en pocos espacios de expresión práctica, relaciones de convivencia en el aula, interés por mantenerse informado dentro de la Universidad, organización de eventos académicos de integración sobre valores humanos, liderazgo que se manifieste en el compromiso por las comunidades especialmente en lugares de alto impacto social, apoyo a dinámicas de integración se relacionen con las temáticas desarrolladas, marcado interés por participar y mantener la cátedra de formación humana en la Universidad, posibilidad de aplicar lo que saben en diferentes contextos considerado por parte de los estudiantes como un valor agregado de gran sentido en el quehacer humanístico, deseos de encontrar continuidad en la formación humana a través de los programas semestre a semestre. De igual manera, destacar la labor del profesor quien siempre inculca en sus estudiantes valores humanos que se evidencian tanto en su forma de ser y pensar como en su actuar, pasión que muestra de su disciplina, inspiración en lo que sabe, su forma de pensar, el respeto por sus aprendices abriendo espacios para escucharlos en sus propuestas, preocupaciones, crisis, proyectos, sueños e ilusiones.

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ANÁLISIS DE LA FORMACIÓN EN VALORES EN LAS UNIVERSIDADES DE SAN BUENAVENTURA Y DE LA SALLE DE BOGOTÁ A PARTIR DE

NARRACIONES DE ESTUDIANTES

Investigadores

DIANA MARÍA MANJARRÉS OCHOA LUZ ESPERANZA LÓPEZ WELFAR

Universidad de San Buenaventura sede Bogotá Facultad de Educación

Especialización en Pedagogía y Docencia Universitaria Bogotá, D.C 2014

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ANÁLISIS DE LA FORMACIÓN EN VALORES EN LAS UNIVERSIDADES DE SAN BUENAVENTURA Y DE LA SALLE DE BOGOTÁ A PARTIR DE

NARRACIONES DE ESTUDIANTES

Investigadores

DIANA MARÍA MANJARRÉS OCHOA LUZ ESPERANZA LÓPEZ WELFAR

Trabajo de Grado presentado como requisito parcial para optar al título de Especialista en Pedagogía y Docencia Universitaria

Asesor

Dr. Armando Gil Londoño

Universidad de San Buenaventura Bogotá Facultad de Educación

Especialización en Pedagogía y Docencia Universitaria Bogotá, D.C.

2014

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4 Nota de aceptación

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Firma Presidente de Jurado

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Firma Jurado

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Firma Jurado

Bogotá D. C., Junio 7 de 2014

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5 Dedicatoria

A Dios, que con su presencia diaria, nos da la luz que ilumina nuestra existencia y a su vez nos provee de conocimiento, sabiduría y entendimiento para lograr las metas propuestas y hacer posibles nuestros sueños…

Al Maestro Armando Gil Londoño.

Por su dirección, conocimiento y acompañamiento en el proceso de la investigación.

Al Maestro Juan Pablo Suárez Bonilla

Por sus aportes, compromiso, respeto, don de gentes, motivación y apoyo incondicional en la elaboración de este trabajo.

A nuestras familias, por su apoyo y comprensión, porque son fuente inagotable de alegría y entusiasmo, y quienes aportaron conocimientos que enriquecieron esta experiencia en nuestras vidas.

Grupo investigador

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6 Resumen

El tema de Formación en Valores se ha venido tratando desde hace mucho tiempo por parte de diferentes especialistas, con disímiles puntos de vista y enfoques, lo cual resulta lógico, ya que es un tema de gran complejidad.

La investigación que se presenta a continuación, ofrece un aporte significativo al proceso de formación en valores en el ambiente universitario. Por tal motivo, el espacio donde se realizó el estudio fue en las universidades de San Buenaventura y De La Salle, lugares pertinentes, ya que es allí donde se encuentran muchos de los futuros profesionales que ejercerán en los distintos escenarios que ofrece el país y en quienes se espera que “además de lo académico, se quiere tocar el corazón para que este ilumine la razón y la cargue de sentido humano” (Rivera,2009,p.12), y a la vez desempeñen en el contexto social un compromiso con sentido, acorde a juicios razonables, con criterio para la acción y la búsqueda del bien común.

Desde esta perspectiva, se hizo necesario iniciar la elaboración de un marco teórico que permitiera consolidar las categorías de la investigación en cuanto a: Universidad Católica, formación en valores, la persona, el estudiante, autonomía y compromiso social.

Aspectos que se sustentan desde autores como: Ernesto Londoño, Gerardo Remolina, Héctor Lugo y Juan Pablo II entre otros, quienes sustentan con sus posturas la pertinencia del tema.

Dentro del ejercicio investigativo, el enfoque empleado fue el cualitativo, a través de un análisis narrativo que permite conocer aspectos relevantes sobre la formación en valores a través de relatos de estudiantes, la cual se llevó a cabo a través de una entrevista semiestructurada. La información recolectada, proporcionó el grado de

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precisión requerido para el estudio de acuerdo con la línea de investigación, Antropología Pedagógica.

Con base en lo anterior, el lector tiene la oportunidad de conocer en detalle el proceso llevado a cabo durante esta investigación, con lo cual se busca hacer el análisis y toma de perspectiva de la formación en valores en las universidades de San Buenaventura y De La Salle de Bogotá a través de narraciones de estudiantes.

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8 Abstract

The topic about Values in Education has been studied for a long time by specialists with dissimilar points of view, which is logical, because it is a subject of great complexity.

The next research provides a significant contribution to the process of values in education at the university. Therefore, the settings where the study was conducted were The San Buenaventura and De La Salle universities respectively, relevant sites, since it is there, where there are too many of the future professionals who will exercise in the scenarios offered by the country and who are expected to : " in addition to academics, it wants to touch the heart in order to illuminate the reason and fill it with human sense "

(Rivera , 2009 , p.12) , while performing in the social context, a commitment with sense, according to reasonable judgments, criteria for action and the common good .

From this perspective, it was necessary to begin the development of a theoretical framework to consolidate the categories of research with regard to: Catholic University, values in education, person, student, autonomy and social commitment. Aspects that are supported with relevance by authors such as Ernesto Londoño ,Gerardo Remolina , Hector Lugo, Juan Pablo II, among others.

The approach used was qualitative, through a narrative analysis, which identifies relevant aspects of the living experiences of values through students´ comments, which was conducted through semi-structured interviews. The information collected, provided the degree of accuracy, required for the study according to the research.

Based on the previous information, the reader has the opportunity to learn specifically the process undertaken during this research, which aim is to provide an

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analysis and perspective about the values in Education at San Buenaventura and De La Salle universities in Bogotá.

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Tabla de contenido

Pág.

Introducción 13

Capítulo I Capítulo Introductorio 13

Planteamiento del problema 15

Objetivo General 19

Objetivos Específicos 19

Justificación 20

Antecedentes de Investigación 21

Capítulo II Capítulo Teórico 25

La Universidad Católica 25

La Universidad hoy: Retos y Valores 29

Una mirada hacia la persona 32

Formación en valores 34

El valor de la autonomía en la Universidad 36

Compromiso Social 38

El estudiante universitario

Propuesta Axiológica de las Universidades

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Capítulo III Capítulo Metodológico 47

Ruta Metodológica 47

Tipo de Estudio 47

Instrumento 48

Diseño 50

Participantes 50

Resultados esperados 51

Las voces de los estudiantes 51

Universidad de la Salle 51

Sentido formación humanística 52

Cursos Formación Humanística 54

Aportes maestros 56

Significado del ser universitario-Identidad Universitaria 57

Opinión formación en valores 57

Pensamiento crítico 58

Universidad De San Buenaventura 59

Significado del ser universitario 60 Sentido Formación humanística 61

Identidad Universitaria 64

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Opinión Formación en valores 65

Valoración de la formación humanística 66

Pensamiento Crítico 67

Cursos formación humanística

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Conclusiones 75

Bibliografía 76

Anexos 79

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ÍNDICE DE ANEXOS

Pág.

Formato de la Entrevista 79

Formato consentimiento informado 80

Formato de análisis de las entrevistas digitadas 82

Matriz de análisis de la información 126

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INTRODUCCIÓN

En respuesta a un problema social y educativo muy notable en la realidad, expresado en una marcada crisis de valores, actitudes, valoraciones afectivas en los seres humanos, manifestado en comportamientos poco formativos, los cuales degradan la dignidad humana, se pretende tomar una postura activa ante esta dificultad, para afrontarla y tomar conciencia del caso.

Es así, como la elaboración de un análisis y toma de perspectiva de la formación en valores en las universidades de San Buenaventura y De La Salle de Bogotá a partir de narraciones de estudiantes, se constituye en un aporte para la línea de Investigación denominada Antropología Pedagógica, en tanto permite hacer una observación de la formación humanista recibida por los estudiantes en la Educación Superior.

Esto implica indagar desde diferentes perspectivas sobre el tema de la formación en valores recibida y cuál es el verdadero impacto en la vida personal y profesional de los universitarios. Es así, como fue necesario recoger el sentir y la opinión de los estudiantes de las universidades De La Salle y de San Buenaventura, lo cual se logró mediante narraciones de ellos, para luego hacer un análisis real y profundo como sustento en esta investigación, que permite ampliar un panorama conceptual como punto de partida para la ejecución de este proyecto.

Educar a los estudiantes en su propia humanidad les proporciona los valores humanos, los convierte en pensadores independientes y les enseña acerca de los conceptos importantes de la vida: sociedad, ecología, responsabilidad, liderazgo, solidaridad y

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compasión. Esta combinación de conceptos, emociones y sentimientos hacen parte de la formación en valores y a su vez genera humanización, hoy más necesaria que nunca.

En este sentido, lograr una formación humanística siempre será una experiencia enriquecedora y positiva para los individuos y la sociedad. Esto es lo que va a hacer de la Educación, no solo transmisión de conocimientos, sino también seres humanos con un alto equilibrio social, propositivos, innovadores, dueños de sí, y con fundamento en valores que orientarán su profesionalismo y, en general, su vida misma.

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15 CAPÍTULO I

CAPÍTULO INTRODUCTORIO

Planteamiento del problema

La sociedad actual demuestra una carencia en valores de gran complejidad, con graves problemas socio-afectivos que perjudican la armonía y el buen vivir. Lo cual se ve reflejado en el comportamiento y formas de actuar de los seres humanos y se basan en experiencias adquiridas en detrimento de la dignidad humana tales como individualismo, actitud violenta, corrupción educativa, falta de equidad, inclusión, falta de oportunidades.

La Educación Superior está llamada a promover y consolidar actitudes que involucren en los estudiantes los valores en que se fundamenta la sociedad para que sean coherentes en su forma de pensar y de actuar de acuerdo con los diferentes escenarios presentes en la vida. Con toda seguridad dichos valores, se convierten en el punto de partida para fortalecer el discurso y la postura de las universidades católicas frente a las problemáticas sociales que se presentan en el diario vivir. Por lo mismo, se necesita tener claridad al respecto de la escala de valores que se evidencia en dichos centros de Educación Superior.

Seguramente como universidad los centros de Educación Superior Católicos están comprometidos con la racionalidad, la ciencia, la libertad de cátedra, las expresiones del pensamiento y con todo aquello que proclame la vida. Pero la formación en valores, se debe mirar con detenimiento, pues de una u otra forma hace parte de su misión evangelizadora, trabajo que no se debe descuidar. Frente a esta situación es necesario pensar en el lugar del maestro encargado de dicho espacio formativo, pues, “el docente de

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hoy debe formarse integralmente él mismo, para poder ser colaborador en la formación del estudiante y tener clara conciencia de su vocación universitaria.” Remolina, (2009).

Hasta el momento lo que se pide a la educación superior es cumplir con su papel como generadora de sentido humano frente al mundo de hoy, por lo mismo, es necesario potenciar la capacidad de establecer y pensar los problemas culturales, sociales e individuales, en las diversas dimensiones de la vida humana, donde los conceptos de espacio, valor, tiempo, ética y estética han variado en su significación y en el papel relevante que ocupan en la sociedad, la cual genera ambientes, lenguajes, categorías, prácticas y acciones que se interpretan de manera diferente, al propiciar discursos que hacen parte de las diversas maneras de ver el mundo.

De igual forma, se evidencian cambios en la concepción y expresión de la realidad, que contrastan y dejan interrogantes sobre las formas de abordaje y resolución de conflictos. Es una nueva construcción en su interacción con la sociedad a nivel histórico y cultural. En tal sentido, el ser humano, podría relacionarse con una comprensión de persona digna y comprometida con el contexto social en medio del cual consolida su identidad.

La construcción de la realidad social, que está determinada por la movilidad de los sujetos, por esencia conflictiva, dispar, múltiple en ritmos, tiempos y velocidades, ve la Educación como apoyo a uno de los aspectos que ha transformado la postmodernidad;

llama la atención la distancia que se nota entre unas generaciones y otras. Actualmente mientras que los padres, profesores y educadores en general, suelen tener una mentalidad moderna, los hijos, alumnos y todos los jóvenes, tienen una actitud postmoderna.

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Por ello la universidad está en la obligación de mostrar cómo la formación en valores debe acercarse mejor a los jóvenes, ya que sus valores y costumbres, han cambiado de forma radical, y en corto tiempo, y el problema no es que cambien sino que se han pasado de un extremo a otro.

Colombia, afectada hoy por la globalización y la crisis de valores, requiere mejorar el logro de metas colectivas para que la justicia, la honestidad, el respeto por la vida y el amor por la naturaleza se conjuguen. Actualmente es necesario determinar valores que promuevan una sociedad más democrática y el logro de un desarrollo sostenible, valores que implican respetar la dignidad del otro, formar una sociedad equitativa, con responsabilidad social y autonomía que se vea reflejada en la interacción con el otro, y que permita al individuo su realización personal con una mirada social y cultural que lo convierta en agente de transformación.

Un momento histórico de tránsito, propio de un periodo de crisis que afecta sensiblemente a la sociedad. Para Humberto Eco, el postmodernismo hace referencia a una situación que intenta destruir el pasado, buscar un nuevo lenguaje, con fundamentos sociales como el dominio del capital financiero y la unificación electrónica del planeta.

Como afirma Héctor Lugo, la vida que se desenvuelve en el presente sin una visión clara de pasado o futuro, cuestionando los grandes ideales válidos desde la época ilustrada diciendo adiós a los grandes principios que regían la modernidad para abrirse a una nueva época en la que reina la indeterminación, la discontinuidad, el pluralismo, mira a su alrededor medita

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y critica tanto la realidad como las teorías que han surgido de la tecnología y avances en lo humano. Otro elemento que se considera de mencionar, se refiere a la categoría de interesante (que es lo estético) y que sustituye lo verdadero (que es lo epistemológico). De igual manera en la posmodernidad, no hay prejuicio en aceptar explicaciones por más irracionales que sean. En lugar de un yo, aparece una pluralidad de personajes. Todo lo que se hallaba en tensión y conflicto suele tratarse ahora sin drama, pasión ni furor, admitiendo seres sin objetivos ni proyectos.

La formación en valores hace parte fundamental del compromiso del ser humano consigo mismo y con la sociedad. Los valores personales son aquellos asimilados durante la vida y que motivan las decisiones cotidianas, los cuales se traducen en pensamientos, conceptos o ideas que se manifiestan a través de las acciones más que de las palabras. Se constituyen en la mayor herencia social por cuanto están estrechamente ligados al aprendizaje. No solo la escuela y la familia son hoy los espacios que deben fomentar, consolidar y reforzar tales valores. Es de suma importancia matizar la personalidad y las acciones del individuo en el contexto universitario como complemento de la persona que sin lugar a dudas, se mantiene en continua formación.

Teniendo en cuenta los anteriores elementos que problematizan con suficiencia la temática planteada, surge la siguiente pregunta de investigación: ¿Cómo se percibe la formación en valores en las universidades de San Buenaventura y De La Salle de Bogotá, a través de narraciones de estudiantes?

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19 Objetivo general:

Analizar la formación en valores de las universidades de San Buenaventura y De La Salle de Bogotá a través de narraciones de estudiantes con el fin de aportar en la reflexión de las humanidades.

Objetivos específicos:

1º. Realizar una lectura exploratoria de las propuestas axiológicas de las universidades De La Salle y de San Buenaventura de Bogotá, presentada en el Proyecto Educativo Institucional de cada una de ellas.

2º. Indagar la manera como se lleva a cabo la formación en valores en el ámbito universitario a través de las narraciones de los estudiantes.

3º Hallar aspectos relevantes sobre la formación en valores en las universidades de San Buenaventura y De La Salle de Bogotá a partir de narraciones de estudiantes.

Justificación

A partir de la línea de investigación en Antropología Pedagógica que tiene como objeto de estudio la persona como ser en desarrollo y formación y que integra el tema de los valores humanos, considerando las relaciones sociales como aspecto primordial para un mejor vivir, y que “solo puede desarrollarse en el trabajo de campo y en el trato con las personas”, Nohl (1950). Se considera que la Formación en Valores debe responder a los más altos propósitos de la Educación Superior, teniendo en cuenta la persona en todas sus dimensiones. Educar es por tanto, creer en la posibilidad de contribuir en la formación del

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ser humano, en su capacidad de aprender a articular conocimientos con otras ciencias y con sus respectivos valores. Este proceso debe permitir potenciar profesionales dispuestos a ser miembros activos de un contexto social, empoderados de los derechos de la humanidad, de la construcción de pensamiento para mayor compromiso con los demás. Consolidando un elevado marco de justicia, solidaridad y equilibrio social.

Esta investigación nace en respuesta al contexto social que se evidencia en la sociedad colombiana. Una sociedad que manifiesta ausencia de valores que deterioran derechos como la vida, el respeto, la justicia, la educación, la libertad de opinión cuyo objetivo fundamental está dirigido hacia la formación en valores en la educación superior, lugar donde se deben orientar personas que ayuden a entender y a proponer desde ellos mismos, soluciones realistas y eficaces para los grandes males que aquejan la humanidad. De ahí la preocupación por adelantar un análisis y toma de perspectiva que sea punto de partida para complementar la formación en valores en la universidad con el fin de generar espacios de sensibilización y acción. El proyecto metodológicamente acude al análisis narrativo a partir de los relatos de estudiantes del ámbito universitario. Conceptualmente indaga por elementos como autonomía, compromiso social, universidad católica, formación en valores y estudiante.

Los fines individuales y colectivos de la educación, desde la perspectiva del estudiante universitario son más claros en la actualidad. La diversidad de los objetivos en la educación superior, la re-estructuración constante en las reformas institucionales, los intereses personales de los futuros profesionales y la variedad de culturas, esbozan un nuevo escenario atractivo y retador, lleno de oportunidades pero también de riesgos,

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donde los futuros profesionales manifiesten deseos de hacer parte de estos y que a su vez constituyen su proyecto de vida.

Finalmente, esta investigación ofrece alternativas que pueden transformar situaciones concretas en el diario vivir, de tal manera que el estudiante continúe con su formación humana y social, manteniendo una visión del mundo que lo comprometa con el otro, siendo coherente, perseverante y dinámico en el contexto cultural y social en el que se encuentre.

Antecedentes

Para la elaboración de este proyecto se tuvo en cuenta el estudio: “Humanización de la Práctica Docente Universitaria” (2013) del proyecto de investigación de Berta Angélica Pérez Galicia, quien cuestiona el sentido de la universidad a través de la búsqueda sobre cómo determinar qué tan humanizantes son las prácticas pedagógicas de los docentes y de qué manera se necesitan en la actual antropología pedagógica para formar pedagogos capaces de humanizar la sociedad colombiana.

De igual manera, Gerardo Remolina Vargas, en su escrito sobre los valores en la universidad superior expresa con claridad la urgente necesidad de la formación humana en los profesionales para estar completamente cualificados no solo en el saber, sino también, en los valores, una fuente carente en la sociedad de hoy. Por lo tanto, en su texto, “La Responsabilidad Social de la Universidad frente a la problemática del país,” menciona:

Toda labor académica de la Universidad y de sus Unidades tiene un contenido Altamente social. Ella busca en efecto, formar hombres y mujeres integrales

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que presten un servicio profesional altamente cualificado a la sociedad. La Universidad pretende formar “Hombres y mujeres para los demás”

con sólidos criterios éticos y humanísticos de solidaridad y excelencia en el servicio. Remolina(2011).

Berta Guevara, (2011) en su estudio: “Para qué educar en valores”, menciona la humanización de la educación para lograr el crecimiento interior del estudiante, de manera que promueva en cada persona la capacidad de reflexionar en procesos como la convivencia social a través de actividades curriculares que incentiven a los estudiantes en la búsqueda y encuentro de sus potencialidades.

Desde las “Tendencias Educativas para el siglo XXI”, del autor Guillermo Cardona Ossa, (2013), se encuentra el uso de currículos flexibles, adaptables al nivel de aprendizaje de los alumnos, contenidos variados y con interés científico y cultural, permitiendo que cada uno desarrolle sus proyectos para obtener otro tipo de resultado en la construcción de conocimientos con base en un trabajo colaborativo que forme en valores, tan necesario en la educación superior.

El proyecto “Gestión Humanizante del Currículo” de Pablo Romero Ibáñez (2013), muestra el espacio para reflexionar sobre las dinámicas de la gestión educativa desde una visión humanizante que permite responder a las nuevas tendencias del conocimiento, con el fin de aportar al mejoramiento de los diversos escenarios educativos.

El texto que plantean Mario Bravo Castillo y Armando Mejía (2010) en “Los Retos de la Educación Superior en Colombia: Una reflexión sobre la Formación Humana

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Universitaria”, afirma que la Universidad debe hacer esfuerzos combinados de diversos estamentos de la sociedad ya que los problemas que enfrenta trascienden la inmediatez del ambiente universitario. Esto significa que se hace necesario satisfacer las expectativas de los estudiantes en cuanto al aspecto axiológico.

El pedagogo latinoamericano Paulo Freire (2008) manifiesta que: “el compromiso principal del educador es organizar la esperanza en el mundo convulsionado que se vive, donde se experimenta un verdadero cambio de época”, lo cual hace reflexionar sobre la forma en que tanto maestros como estudiantes están comprometidos con el proyecto de nación que propone la educación superior para aprender todos de todos, donde se compartan experiencias y nuevas formas de pensar.

Como expresa Lawrence Stenhouse (1996) “…en Educación nada cambia si no cambia la mente y el corazón de los seres humanos”, razón de ser de quienes se interesan en transformar la sociedad para mejorar la calidad de vida de quienes la conforman.

En este sentido, el proyecto de formación en valores, debe propender por lograr asimilar, no solo asuntos de rápida apropiación, sino también el reconocimiento de la persona en las prácticas académicas, haciendo énfasis en la cultura, aprendiendo a desaprender, lo que incluye el aspecto de la formación humana “lo que hace cambiar las maneras de enseñar”. Londoño (2007). La educación en valores pretende fomentar el buen desarrollo del actuar tanto para el maestro, cómo para quien es receptor de su ejecución en el proceso de formación. De tal forma que la responsabilidad del profesor en este aspecto, la constituye el desarrollo del otro, trascendiendo la transmisión del conocimiento, para conformar una sociedad que realmente legitime valores humanos.

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En la educación superior, así como en todos los momentos de productividad humana, la creatividad hace parte de una de las posibilidades del quehacer que propende con mayor fuerza hoy en el avance técnico científico, además de otros elementos como la recursividad, el contexto, el sentido de la supervivencia, el espíritu humano, de tal forma que “…la capacidad de hacer y ser se retroalimentan y sostienen mutuamente como fundamento de la acción creativa del hombre” Violeta Guyot (2009).

Los antecedentes planteados, pretenden acercar el problema de investigación según los distintos escenarios en que puede evidenciarse la formación en valores que complementa la educación de los estudiantes universitarios. El siguiente capítulo, tiene como finalidad presentar, definir y desarrollar conceptos que dan sentido tanto teórico como epistemológico a la indagación.

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25 CAPÍTULO II CAPÍTULO TEÓRICO

La formación universitaria en aras de construir un ser humano más consciente del compromiso que adquiere como partícipe de una sociedad en constante transformación, requiere de personas que le permitan reforzar no solo la academia, sino también la herencia cultural a través de tradiciones y costumbres que se reflejan en valores humanos. La idea fundamental es “crear seres capaces de formar ciudadanos solidarios, conscientes y críticos, que sean capaces de emprender algo nuevo”, Arendt (1993:208), es decir, de renovar el mundo a través de actos responsables y transformadores. Una sociedad que conlleve a una convivencia armónica que enriquezca el proyecto de vida de quienes serán los agentes de cambio de la sociedad colombiana. Gente que tome decisiones con autonomía y responsabilidad en pro del bienestar urgente en la cotidianidad, para consolidar un país que integre con mayor efectividad a todos sus ciudadanos. De esta manera se hace importante hacer una indagación teórica de algunos conceptos que están en la base de la presente investigación y que permitirán comprender el horizonte teórico de la misma.

La universidad católica

La universidad católica propende por la búsqueda de la verdad, la actividad creadora, el análisis serio y objetivo de la realidad, el rigor científico y el valor intrínseco de la ciencia y de la investigación de los conocimientos y la aplicación de los mismos al desarrollo de la comunidad que tiene como misión las funciones de docencia, investigación, proyección social y bienestar institucional para inculcar valores éticos, estéticos, sociales y

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religiosos y generar como notas fundamentales del ser universitario, la autonomía del saber, la corporatividad, la investigación, la creación y la transformación de la sociedad por el conocimiento.

De igual manera la universidad Católica concibe la comunidad universitaria “como centro de desarrollo integral y “reafirma la primacía de la persona en la organización de la sociedad y el estado” y “asegura la presencia cristiana en el mundo universitario frente a los grandes problemas de la sociedad y de la cultura; afirma su fidelidad al mensaje cristiano tal como lo presenta la Iglesia, el cual da significado particular a la cultura y a la ciencia y considera prioritario el diálogo entre el evangelio, la ciencia y las diversas culturas existentes en Colombia ( Estatuto Orgánico Universidad de San Buenaventura Colombia. 18 de Febrero de 2010. Principios Generales, p.3 y 4).

La misión de la Universidad, además de propugnar por el bien común se refiere a la búsqueda de la verdad mediante la investigación, la conservación y la comunicación donde el servicio y la libertad con responsabilidad son elementos que aportan a este proyecto. Sin embargo “La universidad del siglo XXI atraviesa una crisis tanto en sus objetivos como en sus funciones en el contexto del mundo globalizado” Donini (2002). En los documentos del proyecto educativo institucional de las universidades se da a conocer un sentido académico y en formación de valores que proyectan seres humanos para el cuidado de sí mismos y de la sociedad.

La Universidad Católica busca preparar mediante el proceso de enseñanza- aprendizaje hombres y mujeres capaces de asumir responsabilidades en contexto, dando respuesta a grandes problemas, exigencias y desafíos actuales. Es así como “la

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globalización se apoya en el uso cada vez más intenso de un nuevo tipo de sociedad: la

“Sociedad Red”: Información y Conocimiento. Castells, (1998). Lo que indica una nueva dimensión de la forma de pensar, sentir y actuar de los universitarios hoy en relación con el planteamiento que propone la universidad en sus objetivos y funciones, idea que reafirma José Joaquín Bruner cuando plantea cómo “la Universidad está desequilibrada con respecto al entorno, en cuanto al pensar y expresar reflexivamente el cambio de la sociedad”.

Como seres humanos, “Conscientes de la dignidad humana, la formación profesional debe constituir los valores y el espíritu de servicio a las personas y a la sociedad” (Pablo VI). En el contexto de la Constitución apostólica, se pretende armonizar la riqueza del desarrollo integral del egresado, que debe continuar durante toda la vida y a su vez, de tal forma que el ser humano busque su verdadera grandeza, que puede reflejarse a través de las acciones en las cuales pone de manifiesto los valores, transformando estas acciones en condiciones más humanas. El desarrollo de la condición humana atribuye a la reflexión su carácter formativo sobre la búsqueda de un humanismo nuevo, el cual permite al hombre de hoy, encontrarse consigo mismo, aplicando los valores a su proyecto de vida.

De igual manera, entre las recomendaciones que hace el Pontífice se refiere al sentido social que permite a las naciones convertirse en forjadoras de una sociedad justa en el ámbito laboral y social en el que se desempeña el profesional.

La UNESCO, en el “Informe Delors (1996), se refiere a la enseñanza universitaria como “uno de los pilares de la educación superior a lo largo de la vida”, lo que quiere decir que su acción debe constituirse en una labor relevante para que el estudiante se proyecte a nivel personal, profesional y social.

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La universidad católica participa en esta misión aportando su identidad y el objetivo para el cual fue creada: “representa el legado de muchas generaciones conocedoras de la búsqueda de la verdad, mediante la investigación, la conservación de los recursos y la comunicación del saber para el bien de la sociedad. Un saber que para la formación en la educación superior, constituye el ser para el bien, crecer en formación personal, saber vivir, mantener una postura centrada en el proyecto de vida, ser coherente en el modo de pensar y obrar, pensar y actuar en concordancia, sin afectar la armonía en comunidad”. Moore, (2013).

El mensaje franciscano, otorga la mayor importancia al ser humano y en este caso al estudiante como actor vital de dicho proceso de humanización, tanto en el ámbito universitario como en su vida profesional, en la construcción de espacios de convivencia para un mejor vivir, a través de su ser universitario, su ser católico y su ser franciscano que relaciona su influencia en los contextos sociales contemporáneos facilitando la comunicación y el trabajo colaborativo, la sensibilidad humana, el reconocimiento del otro en la diferencia y el espíritu de colaboración y hermandad que enmarcan la dimensión económica y ecológica.

De otra parte, el mensaje lasallista propone soluciones basadas en equidad, tolerancia, sostenibilidad y fraternidad, dando respuestas novedosas a situaciones que atentan contra la dignidad humana y la conservación del planeta. Incluye respeto,

tolerancia, autonomía, honestidad, responsabilidad social, huella ecológica, nuevas formas de sociedad y convivencia en comunidad.

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Desde esta perspectiva, la relación pedagógica lasallista caracterizada por el acompañamiento y la formación holística, reconoce el carácter único de la persona y sus potencialidades, cree en la autonomía del ser humano al que considera protagonista responsable de su propia formación, sensible a los contextos y realidades del momento.

La universidad hoy: retos y valores

La universidad hoy en consonancia con la labor educativa, que requiere un gran compromiso en todos los aspectos de la vida de los estudiantes y apremiada por los grandes retos que le atañen, requiere de opciones que le permitan revisar y adecuar la didáctica con la cual el concepto “ser maestro, es más que tener conocimiento o vocación” Vásquez (2007), se trata de la habilidad del docente para transmitir el conocimiento de tal forma que el ser humano lo pueda transferir en su vida. Una transferencia que sea coherente en el pensar y actuar de tal manera que la jerarquía de valores de la cual cada individuo posee su propia validez, tenga un significado para la proyección personal, profesional, laboral y social. “Los valores deben constituir la columna vertebral de la formación del individuo”, Domínguez (2007). Lo que quiere decir que el fundamento del hombre en su interrelación con la sociedad se basa en la jerarquía de valores que muestra en el interactuar en situaciones de la vida diaria como el trabajo cooperativo y, en equipo para lograr una comunicación más asertiva.

La formación en valores reta de igual manera al educando para permitirle la posibilidad de adquirir un criterio más amplio y más justo en sus decisiones. La valoración que hace del mundo en el cual convive, debe incluir una capacidad crítica que le permita asimilar información y vivir con mayor convicción sus propios valores. De igual manera,

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la conciencia de sí mismo y una autovaloración en su formación y desarrollo con un sentido transformador de grupos humanos, debe contrarrestar los efectos de sociedades que buscan solamente fuerza laboral eficaz y eficiente en los profesionales.

Otro de los retos de la universidad se encuentra en el desarrollo de estrategias para la formación en valores de mayor calidad y para desarrollar los modos de aprender a aprender y potenciar el pensamiento crítico, relevantes en la interrelación maestro- estudiante donde se establezcan comunicaciones asertivas y se compartan conocimientos, de tal manera que la formación humana impacte el contexto real.

Los estudiantes, quienes asumen y manifiestan sus acciones dentro del proceso académico, deben encontrar en el contenido del programa de cada disciplina el espacio para garantizar su formación humana. “Los valores son el resultado de una experiencia individual” González Rey (2011). De esta forma se lograría obtener niveles superiores en la educación a través de la calidad de la formación en valores humanos, con los cuales se permite fortalecer la personalidad del profesional crítico y creativo que requiere el mundo cambiante de hoy, es decir, con conocimientos e información avanzada para asumir los grandes desafíos actuales.

La formación en valores es tan importante como el propio contenido que se imparte en cada una de las asignaturas. Ayuda a cuidar del otro, donde la formación supera la transmisión del conocimiento que se convierte en un pretexto para formar. El reto está en descubrir la grandeza humana que se encuentra en los demás, privilegiando el compromiso de formar ciudadanos comprometidos con habilidades sociales para la convivencia, independiente de la carrera o campo profesional. Esta idea implica “Una mirada

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comprensiva desde un concepto reflexivo, propositivo, crítico, innovador, pionero, arriesgado en la construcción de nuevos mundos posibles unido a la dignidad académica y formativa”. González Rey (2011); es así como una mirada a la problemática social que sensibilice al estudiante y lo concientice como agente partícipe de la solución.

A través de las actitudes también se forma en valores aunque poco se tiene en cuenta su proceso de adquisición. “El reto, y este es uno de los más difíciles debido al gran número de estudiantes en las aulas, es descubrir los rostros que hay entre tantos estudiantes a quienes mal llamamos “el grupo o el semestre”. Rescatar la pedagogía del amor, de la mirada, del corazón”. Lugo (2013). La comunicación y las actuaciones de los docentes, impiden o permiten generar a la vez en los estudiantes, mayores posibilidades de una comunicación accesible al ideal de vida que se pretende perfeccionar en la sociedad.

Cuando se trata de aprender con otros, cuando la actitud como emisores de un discurso es pertinente, se necesita de una gran gama de recursos: la entonación de la voz, la comunicación no verbal, la cercanía o distancia que se percibe socialmente, el impacto de las palabras, el tipo de discurso que se utiliza en clase, permite mayor o menor atención en el proceso de aprendizaje interesando y motivando el proyecto de vida personal.

La educación, en su dimensión social, se convierte en compromiso de todos, situación que permite “Formar independientemente de la carrera o campo profesional, competencias ciudadanas o habilidades sociales para la convivencia” Vásquez (2007). Se forma a otros para que sean competentes, no únicamente en lo disciplinar, sino para que puedan interactuar en la sociedad de manera pacífica. La formación del estudiante incluye afrontar realidades y de igual manera servir desinteresadamente a los semejantes. El trabajo en equipo permite llegar a puntos comunes aprendiendo a aceptar diferentes perspectivas,

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para lo cual es necesario hacer visible en los currículos y en las prácticas del aula, el logro de la convivencia, el de aprender a ser y estar en comunidad.

Otro de los retos que las universidades tienen actualmente es el de humanizar los procesos de producción técnico-científica, el de construir sentido de la existencia humana, el de lograr cohesión social, el de lograr la participación de los ciudadanos en lo público, la protección y promoción de los Derechos Humanos fundados en el respeto a la dignidad humana, entre otros, para lo cual se requiere de la formación en valores que configuraría una educación para el desarrollo humano que complementaría el desarrollo material (capitalista y técnico-científico), el cual, por su pragmatismo y utilitarismo, impera actualmente en los sistemas educativos.

Una mirada hacia la persona

Crecer en humanidad hace a la persona más humana, lo cual sensibiliza el carácter práctico de los valores de acuerdo con el proyecto de vida personal y profesional, con autonomía y compromiso social. El “docente debe ser coherente a través del ejemplo teniendo clara conciencia del compromiso como agente transformador de una sociedad”.

Remolina (2006). Ser sensible en la medida en que se comprende al otro, ser solidario sintiendo compasión, cuidado, reconocimiento y responsabilidad.

La educación superior tiene la responsabilidad de transmitir los elementos necesarios para afrontar la cotidianidad. Surge entonces un nuevo concepto en la educación superior que busca el tipo de hombre y mujer a educar, y que da respuesta a los retos del momento. Es un saber por qué la universidad debe estar al servicio de las personas y de la sociedad ya que “Vivir es interpretar” y “el sentido de la educación en lo superior es para

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lo superior” Lugo (2013). Lo que permite hacer una reflexión sobre una formación humanística que conjugue el conocimiento científico-tecnológico con la sociedad, debe tener en cuenta la demanda de la comunicación, la cercanía, el diálogo permanente con el estudiante para mirar, observar y crear puentes de transmisión e interpretación de conocimientos en todas sus dimensiones: afecto, familia, amor, solidaridad, autonomía y compromiso social se verían de esta manera conectadas para permitir mayor coherencia en las actitudes humanas.

La educación superior “debe formar básicamente en tres ámbitos: La autonomía personal, la ciudadanía y el trabajo profesional, factores sobre los que deberá girar el proceso de enseñanza-aprendizaje que se imparta en las universidades, y que después seguirá desarrollándose a lo largo de la vida”. Violeta Guyot (2009). En este sentido la formación trasciende porque no solo tiene en cuenta la competencia en el ámbito laboral, sino también la interacción humana que permite al estudiante, futuro profesional, girar en torno a las personas con quienes se desenvuelve día a día.

Si cada universidad responde a su propia identidad, desde la cual educa, entonces debe tener en cuenta la diversidad cultural de sus estudiantes, la interculturalidad consecuencia de esta sociedad globalizada, la irrupción de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC), es decir, deberá plantear su proyecto educativo y su plan de estudios de tal modo que logre que cada estudiante que pase por las aulas tenga formación necesaria y suficiente para integrarse a la sociedad.

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34 Formación en valores

Teniendo en cuenta los valores que se privilegian en las dos universidades en estudio, El CIDEH , Centro Interdisciplinario de Estudios Humanísticos de La Universidad de San Buenaventura, menciona el sentido ético, juicio crítico, espíritu de servicio social y liderazgo. A su vez, la Universidad De La Salle presenta valores en cuanto al sentido de la verdad y el respeto por la autonomía de los saberes, solidaridad, fraternidad, honestidad, responsabilidad social, y la tolerancia para el crecimiento mutuo. Estos constituyen el programa de humanidades y se fundamentan en el pensamiento social de la Iglesia católica.

Por tal motivo, es labor de las humanidades en la educación superior potenciar en el individuo actitudes de comportamiento humano, a establecer jerarquías entre las acciones y, a generar nuevas formas de construir su proyecto de vida, es lo que define la formación en valores, aspecto que facilita la relación entre los seres humanos contribuyendo al desarrollo integral de la persona y cultivando la autoestima. A su vez, dicha información se refieren a necesidades humanas que representan ideales, sueños y aspiraciones, actuando genuinamente en medio de las distintas circunstancias que presenta la vida. Por esta razón, es un proceso que se debe reforzar con mayor responsabilidad en la educación superior.

La sociedad postmoderna está viviendo situaciones contrastantes con aspectos culturales y sociales que se han venido desarrollando a través del tiempo como los avances de la tecnología y de la ciencia, los cuales amplían el horizonte humano, pero a su vez la crisis, la confusión y la violencia son señales de destrucción social. Es así, como el hombre se encuentra atrapado en un camino sin salida que afecta notablemente el proceso de una vida digna, activa, consciente y creadora, pues “ninguna construcción cultural permanece hoy”.

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Londoño (2012). El hombre de hoy influenciado por la postmodernidad encuentra ambivalencias que nublan las posibilidades en su jerarquía de valores.

Más allá de la cultura, este momento histórico evidencia algunos desacuerdos de la sociedad que rechaza un tipo de pensamiento y estilo de vida. De tal forma , la revolución científica rompe con la comprensión simbólica del mundo, la revolución política con los privilegios sustanciales de una sociedad jerarquizada, la cultural se presenta sin la tutela de autoridades externas, la revolución técnica sustituye el trabajo artesanal, el fracaso de los sistemas filosóficos totalizantes y políticos totalitarios por la libertad de pensamiento y la democracia y la participación activa; pasando de la historia al acontecimiento, del metarrelato al pensamiento poco elaborado, de la razón al sentimiento, de lo ético a lo estético.

No obstante, existen alternativas para mejorar la calidad de vida y construir un verdadero sentido de la existencia. Así, la universidad puede generar una retroalimentación positiva, que permita vivir en una sociedad que integre todas las dimensiones humanas utilizando coherentemente el desarrollo de la tecnología.

Uno de los fines de la educación se contribuir a la formación del carácter, esencial en la persona y que se constituye en los “valores humanos”. De hecho, estos son inherentes a cada individuo donde el reto se manifiesta en la generación de situaciones que permiten perfilar la personalidad, donde se expresan comportamientos adecuados, la toma de decisiones, el desarrollo de pensamiento crítico , los cuales “se refieren a la forma como una persona enfoca los problemas, las preguntas, las situaciones y vive la vida”

Biogiovanni (2009), y “ busca siempre los criterios para discernir y para evaluar” Marina

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(2013), a través de una postura frente a su propia vida, en toda su dimensión y en el máximo de sus potencialidades.

Es aquí donde se requiere del rigor del maestro universitario como agente motivador y generador de ambientes verdaderamente significativos donde los estudiantes junto con el hogar y la familia se consideren parte activa de la gran responsabilidad del proceso continuo de aprender a vivir.

La autonomía en la experiencia universitaria

La autonomía se refiere a la capacidad de dirigir libremente la propia decisión. Para esta investigación, el concepto de “autonomía” se evidencia en la misión y visión del Proyecto Educativo de las universidades De La Salle y de San Buenaventura, donde la definen como el valor único de la persona y de sus potencialidades, considerando su capacidad de ser protagonista, responsable de su propia formación, sensible a los contextos de exclusión y a las urgencias educativas del momento.

De igual manera este concepto establece la búsqueda constante de la verdad, la actividad creadora a través de un análisis serio y objetivo de la realidad fomentando líderes en la gestión de conocimiento y del respeto de saberes, centrado en el desarrollo humano, al servicio de la sociedad, de esta forma” el compromiso es ayudar para que la sociedad trascienda, a dejar una huella de la que cada quien se sienta orgulloso, y sobre todo, que puedan ver su contribución de manera tangible y medible” Martínez (2010).

Integrar el saber con el actuar, articulando el proyecto de vida con su propia búsqueda, como ser comprometido, capaz de relacionar teoría y práctica, de valerse de los saberes adquiridos desde la experiencia, cuestionándola en su teoría, motiva a trascender en

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las propias propuestas desarrolladas en los propios currículos mediante los campos de formación humana, responsabilidad social y competencias profesionales específicas.

El concepto de autonomía pretende que el “… individuo cree ser su propio dueño mientras obedece a la manipulación de la multitud. Todos corren a buscar una imagen de sí mismos. Individualismo, legitimación del placer y necesidad de autonomía”. Londoño (2012). Lo que significa que el ser humano no se debe desvincular del grupo social, tampoco puede dejarse llevar por decisiones de otros. De ahí el concepto de una educación para la libertad, la independencia y la autonomía interrelacionadas para funcionar en un mundo contextualizado. Se protege así un campo de la experiencia social que pertenece al individuo, en el que se espera que sea capaz de llevar a cabo un proyecto de vida coherente con la formación que ha recibido.

La libertad en la persona permite una mejor actuación en el campo de los valores, ya que la posibilidad de escoger permite adecuar la escala de valores que se construye durante la vida y que mueve los actos por las creencias, permitiendo la convicción de un actuar en contexto. Los valores determinan intensiones en el comportamiento humano.” Moreno, (2013).

La construcción de los valores se ve de manera autónoma de acuerdo con la personalidad construida desde el núcleo familiar alimentada a partir de las convicciones y expresada en las experiencias cotidianas para que los estudiantes en el ámbito laboral en que se desempeñen sean responsables individual y socialmente, teniendo en cuenta la capacidad de autorregular las consecuencias de su comportamiento y respondiendo asertivamente a las exigencias de la sociedad.

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A manera de conclusión se entiende la autonomía como “la fuerza en la acción es decir la “autogestión” se contradice en la práctica, cuando la persona delega las grandes y pequeñas decisiones de la propia conciencia, mientras que la heteronomía conforme a la razón y al bien de la persona, se acepta cotidianamente con un acto libre de autonomía”

Kant (1975). Por esta razón la autonomía en educación realmente es heteronomía, entendida esta, como la acción que está influenciada por una fuerza exterior al individuo considerando la voluntad de otros agentes externos como la voluntad divina, de los padres, las instituciones y en el caso de la educación superior, la voluntad de las directivas y los profesores.

Compromiso Social

La presente investigación se interesa en el proyecto de vida de los estudiantes en cuanto se refiere al compromiso social evidenciado en la misión y visión de los Proyectos Educativos de las universidades. “Sería irresponsable estudiar la sociedad y sus males, sin comprometerse a hacerla más humana”, Weber (2003). Con base en este aspecto, es relevante la pretensión de las universidades de desarrollar en los estudiantes la actitud y la capacidad de formular estrategias de autogestión, contribuyendo a la conformación de una sociedad más justa y armónica, que proponga alternativas que posibiliten el reconocimiento y el respeto de los valores en el contexto social y cultural.

De la acción individual resultan las ideas y las creencias que el ser humano lleva intrínsecas de acuerdo con su idiosincrasia con lo cual el ambiente social influye en el contexto del individuo basado en un fundamento subjetivo. “La Sociología es una ciencia que procura la comprensión e interpretación de la acción social para, desde ella, conseguir

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una explicación causal tanto del curso de la propia acción social como de sus efectos”.

Weber (2004).

Desde otra perspectiva, es importante promulgar el bien común, contribuir al mejoramiento del país, analizar objetivamente la sociedad, participar activamente en la construcción de justicia y paz. “La responsabilidad social es parte integral de toda organización, todos tenemos algo que ofrecer para mejorar la situación actual de nuestro entorno.” Martínez, (2010). Profesionales que por su conocimiento, valores, capacidad de trabajo, sensibilidad social y sentido de pertenencia al país inmerso en un mundo globalizado, busquen la equidad, defensa de la vida, construcción de la nacionalidad y compromiso con el desarrollo integral.

Ahora bien, una educación en la ciudadanía debe hacer parte de una formación que responda a un fuerte interés por el bien actuar para llevar una vida digna, teniendo en cuenta los intereses de una sociedad que requiere del sentido de la solidaridad, una reflexión en cuanto,

… a la autonomía por la que somos protagonistas de nuestras vidas, autores de nuestra propia novela. Pero también a la compasión, al ser con otros que nos constituye como personas, y es un descubrimiento de la razón cordial Educar para el siglo XXI sería formar ciudadanos con buenos conocimientos y con prudencia para calibrar qué les interesa. Pero también con un profundo sentido de la compasión. (Cortina 2004 p. 104 ).

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Vale la pena destacar el papel de la educación en ese protagonismo individual que constituye la persona a lo largo de la existencia y que la mueve a tomar decisiones que de una u otra manera afectan su cotidianidad, decisiones que, al ser observadas como parte de las experiencias humanas en los estudiantes universitarios permiten descubrir escenarios que pueden fortalecer espacios de convivencia en todo sentido a través de la sensibilización de los agentes que de él participan, estudiantes que además de demostrar suficiencia en su profesión, expresen cómo desde su sensibilidad social, puede depender el avance o retroceso en procesos humanos en favor del bienestar del país.

El estudiante universitario

El ser humano se manifiesta como un sujeto inteligente de relación o comunicación, único, distinto, singular, digno de un trato personalizado como punto de referencia en su formación académica y en valores, mejorando su personalidad de tal manera que se enriquece y crece: rasgo que supone la base de la educación.

De esta forma, el “estudiante universitario se define como la persona que realiza la tarea de aplicar su inteligencia para aprender en forma metódica” FUNLAM Directrices Académicas, (2006), y que “a lo largo de su formación tiene que dejar entrar en su vida la realidad perturbadora de este mundo, de tal manera que aprenda a sentirlo, a pensarlo críticamente, a responder a sus sufrimientos y a comprometerse con él en forma constructiva Juan Pablo II (2000). Esto permite reflexionar sobre el compromiso social que adquiere el futuro profesional a través de su proyecto de vida, que lo enfrenta cada día a problemas ante los que tiene que tomar decisiones en función de los valores.

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Es así como consideramos que el proyecto de vida, las decisiones tomadas de acuerdo con su jerarquía de valores y el conocimiento debe generar un cambio de actitud que debe verse manifestado en personas que ayuden a entender y a proponer desde ellas mismas soluciones reales y eficaces. Para ello es necesario trascender en un estado de pensamiento crítico, donde los valores se centren en la toma de conciencia de las decisiones, para que sean correctas y adecuadas; como factor coherente con el contexto y la transformación social.

Teniendo claridad de la importancia del contenido de cada una de las anteriores categorías dentro del proceso de investigación, recurso por el cual se contextualiza el tema a tratar y se convierte en el punto de partida, se adelanta un proceso de jerarquización de la información, fundamento para el análisis de las narraciones de los estudiantes al respecto de formación de valores en la educación superior.

Pensamiento crítico

Se entiende como pensamiento crítico el proceso de generación de conclusiones basado en la evidencia, es enseñar a los estudiantes universitarios a pensar eficazmente exigiendo claridad, conciencia, precisión y equidad. La expresión narrativa de los estudiantes permite vislumbrar su concepción de pensamiento crítico que se consolida muchas veces en los cursos de formación humana que promueven miradas divergentes y creativas ante circunstancias comunes para la diversas comunidades que afianzan cultura de país. Es por esto que la agudeza en la observación que para algunos se hace evidente, se observa en algunos estudiantes con alta sensibilidad en sus ideas, causando en la narrativa el impacto que ha causado en los estudiantes en sus clases, el preguntarse continuamente sobre

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procesos reflexivos, de coraje intelectual incluso, cuando se refieren de manera espontánea a las realidades que hacen parte de su diario vivir y a la fuerza que ello genera en su pensar y actuar, que de igual manera permite afrontar con carácter y templanza los retos que proponen las universidades que luego se verán reflejados en el profesional.

Las características del pensamiento crítico son, agudeza en la observación, cuestionamiento permanente, reconstrucción frente a nuevos descubrimientos, aceptar ideas o concepciones de los demás, coraje intelectual para afrontar situaciones difíciles, auto-regulación otorgando a sujetos y sucesos el valor que merecen sin dejarse influenciar por los sentimientos o las emociones. (Eggen y Kauchack 1999 p. 65 ).

La educación debe considerar las desigualdades sociales existentes en el mundo globalizado, así como adquirir un compromiso con la justicia y la equidad. De esta manera, tales divergencias podrían balancearse en cierta medida lideradas por los retos que el pensamiento crítico pone a prueba en el compromiso por lograr mejores seres humanos bajo el lente de la observación constante, el descubrimiento de nuevas estrategias, la aceptación de las diferentes formas de ver el mundo y transformarlo por el bien común. En educación consideramos entonces la pedagogía crítica como parte de ese pensamiento abierto al mundo hoy, se considera al estudiante como quien transforma sus propias interpretaciones, su sentir y vivir, su propia manera de ver el mundo, de ver la sociedad en la que se encuentra inmerso desde su cotidianidad, desde la realidad del aula, no como agente pasivo, sino como quien tiene en cuenta en sus decisiones, el contexto del cual se siente partícipe, generador de cambios y comprometido.

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La expansión de la pedagogía sugiere la producción de modos de conocimiento y de prácticas sociales en una variedad de sitios que no sólo confirman pensamientos opuestos, disenso y trabajo cultural, sino que también ofrecen oportunidades para movilizar instancias de ira y acción colectiva. La pedagogía crítica que propone a través de la práctica, que los estudiantes alcanzan una conciencia crítica dentro de su sociedad, una reflexión consciente y responsable de la realidad en la que se vive, se puede decir que, es de suma importancia que las universidades fortalezcan el ser responsable de las acciones propias para ampliar y profundizar las posibilidades de una vida democrática. (Giroux 2013 p 26)

Una pedagogía que permita al estudiante, además de reflexionar a través del pensamiento crítico, sobre una realidad carente de valores y de desigualdad, la función del para qué y por qué se está en esta sociedad y que como respuesta se manifieste que el compromiso es contribuir a la transformación del entorno, para humanizarlo, participar de él, comunicar a través de una actitud de justicia, igualdad, y ponerlo al servicio en todos los contextos de la sociedad. Una pedagogía que lleve a desarrollar una sociedad justa, donde no solo prime el interés por el saber, el deseo de adquirirlo o manifestarlo, sino también, porque todos los individuos tengan acceso al mismo, en igualdad de condiciones, de modo que se generen escenarios que permitan tener experiencias de formación humana para aplicarlos en nuestra sociedad, ávida de valores y en búsqueda de un buen vivir.

En este sentido la educación superior está llamada a fomentar el pensamiento crítico en sus futuros profesionales para que estén en la capacidad de tomar sus propias

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decisiones, pero para esto se debe crear una cultura de pensamiento reflexivo como elemento indispensable para mejorar el contexto social en el que se encuentra.

Formar seres humanos que actúen en la problemática social, donde se debe manifestar un compromiso de todos, para cambiarla, desde su profesión, tomar una postura de acción critica que sea coherente con el hacer cotidiano.

Algunos de los elementos fundamentales de la Pedagogía Crítica son: participación, comunicación, humanización, transformación, contextualización, los cuales se deben apropiar para tomar conciencia de ellos, analizando los razonamientos que la sociedad acepta como verdades y que las hace reales aun siendo equívocas.

Propuesta axiológica de las universidades de San Buenaventura Bogotá y de la Salle

En primera instancia, la Universidad de San Buenaventura presenta en su Misión, Visión y Proyecto Educativo Institucional su concepción de persona, a través de

profesionales que aporten al país por un bien común. En cuanto a la misión se refiere a una Institución de educación que desarrolla y presta servicio de alta calidad para satisfacer las necesidades de la sociedad; afirma su identidad con la confluencia de tres dimensiones substanciales, su ser universitario, su ser católico y su ser franciscano.

Como Universidad se interesa en la búsqueda constante de la verdad, la actividad creadora, análisis serio y objetivo de la realidad. Influye en las funciones de docencia, investigación, bienestar estudiantil y social, los valores éticos, estéticos, sociales entre otros, dentro de los cuales se incluyen la corporatividad, la investigación, la transformación, la creación y la autonomía, esta última considerada como categoría de análisis para esta

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