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Título srcinal Título srcinal Título traducidoTítulo traducido Per leggere paolo Para leer a san Pablo

Autor Autor TraducciónTraducción Rinaldo Fabris Augusto Aimar © Edizioni Borla S.r.l. Impresor

Via delle Fomaci, 50 Sociedad de San Pablo 00165 Roma - Italia Calle 170 No. 23-31 - Bogotá

ISB ISBN N 958-607-820-5 2a. reimpresión, 2006 Queda hecho el depósito legal según Ley44 de 1993 y Decreto 460 de 1995 © SAN PABLO

Carrera 46 No. 22A-90 Distribución:Departamento de Ventas Tel.:3682099 -Fax:2444383 Calle 17A No. 69-67 - A.A. 080152 E-mail:[email protected] PBX:4114011 -Fax:4114000

http://www.sanpablo.com.co E-mail:[email protected] BOGOTÁ - COLOMBIA

Introducción

Las fuentes Las fuentes

Para conocer históricamente cualquier acontecimiento o per-sonaje del pasado no existe otro camino sino el que pasa a través de los documentos o de las fuentes. En el caso de Pablo nos halla-mos en una situación privilegiada. De hecho, de ningún personaje de la primera generación cristiana poseemos una documentación tan amplia y directa como la que tenemos de este incansable organizador de la primera misión cristiana en el Imperio Romano. Pablo comprendió la necesidad de establecer con sus jóvenes comunidades cristianas una correspondencia que parcialmente nos ha sido conservada y transmitida. Por consiguiente, las fuentes o documentos fundamentales para reconstruir el perfil humano, la actividad, la experiencia cristiana y el mensaje teológico y espi-ritual de Pablo son sus cartas.

Las fuentes cristianas canónicas

Actualmente, en el elenco de los libros sagrados o "canon", con el nombre de Pablo se designan catorce cartas de diferente extensión. En esta colección del epistolario paulino es menester distinguir entre las cartas que unánimemente han sido

consi-deradasauténticas y las que se denominandeuteropaulinas,es

decir, las que son atribuidas a Pablo por la tradición. Al primer 5

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grupo pertenecen en total siete cartas. En orden cronológico son:

la la.Carta a los tesalonicenses, la1a.Carta a los corintios, la Carta

a los filipenses y a Filemón, la2a.Carta a los corintios, la Carta a

los gálatas y la Carta a los romanos. En el segundo grupo se clasi-fican las otras siete cartas: la que se denomina "Carta a los he-breos", las dos cartas enviadas desde la cárcel, respectivamente a

los colosenses y a los efesios; la 2a.Carta a los tesalonicenses; las

tres cartas pastorales, de las cuales dos van dirigidas a Timoteo y una a Tito. Las informaciones que se obtienen de este segundo grupo de cartas deben verificarse y controlarse mediante la confrontación con el marco histórico reconstruido a partir de las cartas auténticas.

Otra fuente para conocer a Pablo y su actividad está constituida por los Hechos de los apóstoles, que es el segundo libro de la obra de Lucas. Su redacción se remonta a unos treinta años después de las primeras cartas de Pablo. Sin embargo, en muchos casos, el autor del libro de los Hechos utiliza datos tradicionales acerca de Pablo y de su actividad, particularmente en lo que se refiere a sus viajes misioneros. Algunas tensiones o contradicciones que se

descubren entre estos datos y los que resultan de las cartas auténticas de Pablo hacen pensar que el autor de los Hechos no había conocido el epistolario paulino o, por lo menos, no lo tuvo en cuenta para reconstruir la figura y la obra del Apóstol. Por otra parte, es necesario reconocer que sólo gracias al cuadro de conjunto presentado por el libro de los Hechos echos es posible

coordinar las informaciones fragmentarias y ocasionales que se

hallan diseminadas en los escritos de Pablo. De hecho, la per-sonalidad de Pablo y su actividad misionera ocupan alrededor de tres cuartas partes del libro de Lucas. Pero en su reconstrucción Lucas tiende a idealizar la figura de Pablo en sus relaciones con la Iglesia de Jerusalén y en el proyecto de una misión cristiana universal.

Las

Las fufuenentes tes criscristiantianas as apóapócrifcrifasas

Al lado de éstas, que pueden considerarse como las fuentes cristianas "canónicas", hay que mencionar la serie de escritos que forman una especie de "canon-sombra", es decir, los llamados

apócrifos.Entre éstos, podemos recordar los hechos de Pablo y

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INSCRIPCION DE LA SINAGOGA DE CORINTO

Esta inscripción en griego

(SYNA) GOGÉ HEBR(AION), SINAGOGA DE LOS HEBREOS, hallada en Corinto, señala la presencia de una comunidad hebrea en la ciudad capital de Acaya.

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Tecla,que se remontan a mediados del siglo II, donde Pablo es el

protagonista de la primera "novela" cristiana; el Apocalipsis de

Pablo,del siglo III-IV, y elmartirio de Pablodel siglo IV-V. Los datos sobre Pablo y su actividad, que se conservan en estos textos polémicos o devocionales, dependen sustancialmente de los escritos canónicos. Lo mismo debe decirse acerca de los que

aparecen en lasHomilías atribuidas a Clemente romano y en las

Recognitiones (Reconocimientos) del siglo IV, que reflejan la

dura polémica antipaulina madurada en los ambientes judeo-cristianos desde el siglo II. El conjunto de estas fuentes confirma el impacto que ha tenido la personalidad de Pablo en las primeras generaciones cristianas tal como resulta inclusive de la colección y de la interpretación controvertida de sus cartas, a lo cual hace referencia la 2a. Carta de Pedro (2P 3, 15-16).

Un eco de esta resonancia de Pablo en los siglos sucesivos se halla consignado también en las cartas apócrifas que circulan bajo su nombre, cómo la enviada a la Iglesia de Corinto, a los laodi-censes y a los alejandrinos o colosenses, que pertenecen a los siglos I1I-IV. También la correspondencia epistolar entre Pablo y el filósofo Séneca, que abarca catorce escritos de los cuales ocho son cartas enviadas por Séneca y seis son breves respuestas de Pablo, refleja la preocupación apologética de su ambiente de

srcen (siglo IV). En forma similar, laOración de Pablo,hallada

en Egipto en la biblioteca gnóstica de Nag Hammadi, refleja el influjo de la escuela gnóstica de Valentín. Estos escritos, junto con la más amplia documentación de textos y de escritores cris-tianos de los primeros siglos, son útiles para reconstruir la historia de la interpretación de Pablo en el ambiente cristiano.

Las fuentes profanas Las fuentes profanas

Finalmente, para lograr una ambientación histórica y cultural de la figura y de la acción de Pablo en el primer siglo, se deben tener en cuenta también las correspondientes fuentes literarias,

epigráficas, papirológicas y arqueológicas. Entre las fuentes

lite-rarias deben señalarse las obras deFlavio Josefo, y en particular

laGuerra judaica,en seis libros, escrita en arameo y luego en

griego hacia finales de los años setenta; lasantigüedades judaicas,

en veinte libros, escritas en Roma hacia fines del siglo 1; y la Auto-

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biografía,como apéndice de la obra anterior; por último, tenemos

el escrito apologético en dos libros cuyo título esContra Apión.

En la primera mitad del primer siglo se sitúan los comentarios bíblicos de carácter filosófico del otro escritor judeo-helenista, Filón de Alejandría.Para la historia de la diáspora judía revisten

mayor interés el escrito de FilónContra Flaco y la carta enviada

al emperador Calígula, cuyo título esLegatio ad Gaium,en defensa de la comunidad hebrea de Alejandría.

A esta documentación literaria hay que agregar las inscrip-ciones halladas en las ciudades antiguas, particularmente las que conocieron la misión paulina. Al igual que los hallazgos arqueo-lógicos, ellas nos informan acerca de la condición económica, la vida social, cultural, religiosa y la estructura administrativa de las

ciudades del cercano oriente, de Asia y de Grecia.

En definitiva, la masa de papiros conservados de una manera completa o fragmentaria en las arenas de Egipto, que han sido re-cuperados o interpretados en los archivos y bibliotecas modernas, ofrecen la oportunidad de confrontar el lenguaje griego del epistolario de Pablo con el que estaba en uso en su tiempo. El aná-lisis y la confrontación cruzada de estas variadas fuentes permiten reconstruir, de una manera confiable, el perfil humano y cristiano de Pablo, su obra de misionero itinerante y su mensaje teológico y espiritual.

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INSCRIPCION DE GALION

Cuatro fragmentos de la inscripción hallada en Delfos, actualmente

conservada en el museo de aquella ciudad. En ella se reproduce una carta del emperador Claudio en la que se menciona al procónsul L. Junio Galión.

Tiber(ioClaudio Cés)ar A(ugust)o G(ermánico, el de la potes)tad (tribunicia en el) XII año,(aclamado emperador)la XXV II vez p(adre de la p)atria (saluda...). Y a desde(tiempo atrás ha)ciala ciudad de Del(foshe estado) no

só(lo bien dispuesto, sino que he tenido el cuidado de su for)tuna y siempre he proteg(ido) el cul(to) de Apol(oPítico. Pero como)ahorase oye decir que es

abandona(da) inclusive por los (ciuda)danos,se(gún me ha referido hace poco L. Ju)nio Galión, mi a(migo) y (pro)cónsul(deseando que Delfos)conserve

intacta supri(mitiva belle)za, (os) or(deno) que llam(éistambién de las o) tras

ciudades(a Delfos a hombres libres como nuevos habitantes y) que a ellos (y

a sus descendientes) sean concedi(dostodos los)dere(chosde los de Del)fos comociu(dadanos iguales por todo y en todo).Si acasoal(gunosciuda)danos se haninstala(doen est)oslugares...

Transcripción y traducción de la inscripción de Delfos en la que se menciona

a Lucio Junio Galión, procónsul en Corinto en los años 51 y 52 dC. El texto ha sido reconstruido en tiempos diferentes desde 1905 hasta 1971 sobre la base de nueve fragmentos.

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1 2

PALESTINA Y SIRIA EN TIEMPOS DE SAN PABLO

AMON Antioquía A A lepo •Apamea 0 Emesa z Q LIBANO xeliópolis Á:b ~ Berytu w w Sidó Hermón Á Tiro D a m asco Tolemaid Guiscala Dora Escitópolis Cesares Samaria ARABIA Antípatris •Gérasa Jope JERUSA Ascalón Gaz •Petra A Af i l a AMAR ROJO •Palmira

* Algunos nombres están en latín 0 100 200 Km

1

1

1:4.500.00

La cronología paulina La cronología paulina

El segundo problema que hemos de afrontar en forma preli-minar es el que se refiere a la reconstrucción del marco cro-nológico en el cual se sitúan la vida y la actividad de Pablo. La cronología paulina es una cuestión complicada, particularmente cuando se quiere descender a los detalles. Para mayor claridad

debe distinguirse unacronología absoluta o interna del NT, es

de-cir, la que se reconstruye sobre la base de las cartas paulinas y de

los Hechos de los apóstoles, de lacronología relativa o externa,

que se establece mediante la confrontación con los datos dedu-cidos de otras fuentes extracanónicas. Una cronología absoluta o interna de los escritos neotestamentarios serviría muy poco si no se pudiera hallar un punto de inserción en la cronología de la historia externa o profana.

La

La crocrononologlogía ía relarelativativa

* La inscripción del procónsul Galión

El punto seguro de partida para establecer una cronología paulina relativa es el descubrimiento realizado en Delfos, en Grecia, de una inscripción publicada en 1905, completada por otros nueve fragmentos y por sus interpretaciones sucesivas entre los años 1967 y 1971, que suministra datos útiles para la cro-nología paulina: a) La carta ha sido enviada desde Roma en nom-bre del emperador Claudio entre los meses de abril y julio del año 52 dC; éste es, en efecto, el período sucesivo a la vigésima sexta aclamación imperial de la cual se habla en la carta; b) en la carta se menciona a L. Junio Galión, seguido del apelativo "mi amigo" (del emperador) y del título "procónsul"; y se trata allí de Lucio Junio Anneo Galión, hermano del filósofo Séneca, que fue

pro-cónsul de la provincia romana de Acaya; c) la carta, enviada in-mediatamente después de que Galión ha informado al emperador de los problemas demográficos de la ciudad-santuario de Delfos, probablemente está dirigida a los ciudadanos de Delfos; d) puesto que el cargo de procónsul duraba un año, se puede calcular que la presencia de Galión en Corinto, capital administrativa de Acaya, se extiende desde la primavera-verano del año 51 hasta la

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vera del 52; quizá Galión regresó a Roma un poco antes por

razo-nes de salud (Séneca, Epist. 104, 1).

En los Hechos de los apóstoles se dice que Pablo fue conducido por los judíos ante el tribunal de Galión bajo la acusación de que era el propagador de una religión contraria a la ley. Galión los aleja de su tribunal porque no quiere entrometerse en asuntos de carácter religioso (Hch 18, 12-17). Este episodio representa la culminación del conflicto que estalla entre Pablo y la colonia hebrea de Corinto.Por consiguiente, debe colocarse hacia el final de un "año y medio" que fue el tiempo de permanencia de Pablo en la capital de Acaya como lo señala el autor de los Hechos (Hch 18, 11). Si Pablo compareció ante Galión a fines del año 51 o a comienzos del 52, se puede pensar que él llegó a Corinto durante el año 50. Este dato, sobre el cual existe una coincidencia entre los estudiosos, representa una piedra miliar en la cronología pau-lina y en toda la historia de los orígenes cristianos.

* El edicto del emperador Claudio

Más controvertida es la segunda información del libro de los Hechos que, a comienzos de la misión de Pablo en Corinto, habla de su encuentro con "un judío llamado Aquila oriundo del Ponto, quien había llegado poco antes de Italia con su esposa Priscila, a raíz de la orden impartida por Claudio con el fin de desterrar de Roma a todos los judíos" (Hch 18, 2). De esta "orden" del empe-rador Claudio se hace mención en tres documentos diferentes de la historia romana:

a) el historiador C. Tranquilo Suetonio escribe en la primera mitad del siglo II dC lasBiografías de doce Césares; en la de Claudio dice: "A los judíos que promovían continuamente tumultos de instigación de un tal Cresto, él los expulsó de Roma" (Claudio, 25);

b) cerca de un siglo más tarde,Dión Casio,en suHistoria de Roma, escribe: "Por lo que concierne a los judíos, que de nuevo se habían multiplicado en número tan grande que por razón de su multitud difícilmente podían ser expulsados de la ciudad sin provocar un tumulto, él (Claudio) no los desterró, sino que les

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hibió tener reuniones, aunque continuaran con su tradicional estilo de vida. El disolvió también las asociaciones que Gayo (Calígula) había autorizado nuevamente" (Historia 60, 6, 6);

c) en la segunda década del siglo V, el sacerdote español Orosio en su Historia contra los paganos en siete libros,antepone a la cita del texto de Suetonio esta precisión: "En el año noveno de su reinado, Josefo (Flavio) refiere que los judíos fueron expulsados de la ciudad por orden de Claudio"(Historia contra los paganos, VII, 6, 15).

Lamentablemente la referencia de Orosio al testimonio de Flavio Josefo, que permitiría fijar la fecha de la determinación de Claudio, no halla comprobación en el actual texto de las obras del historiador hebreo. ¿Se trata quizá de una interpolación que Orosio ha leído en los escritos de Flavio Josefo? En todo caso, la inter-polación habría intentado fechar un acontecimiento importante para la historia de los judíos de Roma bajo el imperio de Claudio. Teniendo en cuenta la política seguida por este último hacia los

judíos, particularmente en relación con la colonia hebrea de Alejandría, no se puede pensar en un edicto de expulsión de los

judíos de Roma sino después de otras providencias como las que menciona Dión Casio. El edicto al que se refiere Suetonio debería ser distinto de las restricciones de las que habla Dión Casio. Por consiguiente, se podría colocar en la segunda mitad del gobierno de Claudio(41-54).Según esta hipótesis, la pareja judeo-cristiana Aquila y Priscila habría llegado a Corinto hacia finales de los

años cuarenta para que pudieran encontrarse con Pablo, que llegó allí en el año 50 dC.

* La huida de Damasco en tiempos del rey Aretas

El tercer elemento para establecer un sincronismo entre las vicisitudes de Pablo y los acontecimientos de la historia profana

lo suministra la noticia reproducida por la 2a. Carta a los corintios, escrita hacia mediados de los años cincuenta y confirmada por los Hechos de los apóstoles. Escribe Pablo: "Si hay que gloriarse, en mi flaqueza me gloriaré. El Dios y Padre del Señor Jesús, ¡bendito sea por todos los siglos!, sabe que no miento. En Damasco, el

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etnarca del rey Aretas tenía puesta guardia en la ciudad de los damacenos con el fin de prenderme. Por una ventana y en una es-puerta fui descolgado muro abajo. Así escapé de sus manos" (2Co 11, 30-33). El relato de los Hechos es menos preciso. Se habla de un complot de los judíos para dar muerte a Pablo: "Hasta las puertas estaban guardadas día y noche para poderlo matar. Pero los discípulos lo tomaron y lo descolgaron de noche por la muralla dentro de una espuerta" (Hch 9, 24b-25). La mención de Aretas, que tiene un "gobernador" en Damasco, permite fechar el episodio de la fuga de Pablo en Damasco antes del año 39 dC, porque en ese año fallece el mencionado rey de los nabateos, Aretas IV.

* La reclusión de Pablo en Cesarea

El último indicio útil para reconstruir la cronología de Pablo podría deducirse de la indicación lucana de las sucesiones en la administración romana de Judea: al gobernador Antonio Félix le

sucede Porcio Festo. Pablo, que está detenido en Cesarea, es

lla-mado con frecuencia por el procurador, dice Lucas, con la espe-ranza de obtener dinero. Luego agrega: "Pasados dos años Félix recibió como sucesor a Porcio Festo; y queriendo congraciarse con los judíos, dejó a Pablo prisionero" (Hch 24, 27). Si el "bie-nio" se refiere a la duración del período de gobierno de A. Félix en Judea, entonces, a partir de los datos suministrados por Flavio Josefo y por los historiadores romanos, se podría establecer esa duración desde el año 53 hasta el 55. Pero el "bienio", del cual se habla en el texto de los Hechos, podría referirse al protagonista principal, Pablo, como se dice expresamente en Hechos 28, 30, cuando se habla de su reclusión en la cárcel romana. En este caso, la administración de Félix en Judea podría extenderse a un mayor número de años, por ejemplo, desde el año 52/53 hasta el 59/60. A partir de estas diferentes hipótesis obtenemos la doble crono-logía paulina: una cronocrono-logía alta, que coloca en los comienzos de los años treinta la "conversión" de Pablo y a mediados de los años cincuenta su detención en Cesarea y el viaje a Roma; o una cronología baja, que desplaza en cuatro-cinco años la fecha de estos acontecimientos.

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La c

La cronronoloología gía absoabsolutaluta

La segunda fuente para reconstruir el desarrollo cronológico de la vida y de la actividad de Pablo es su epistolario, particularmente el grupo de las cartas consideradas como auténticas. Esta docu-mentación interior de los textos paulinos permite establecer, al ser confrontada con la exterior cristiana y profana, la sucesión cronológica de algunos acontecimientos que abarcan desde la "conversión" de Pablo hasta su arresto y detención de los últimos años. Del acontecimiento de la "conversión" o llamada, habla el mismo Pablo de una manera explícita y extensa en su carta enviada a las Iglesias de Galacia. En el contexto de la defensa de su

método misionero, puesto en discusión en el ambiente de Galacia

por algunos misioneros cristianos de srcen judío, Pablo presenta

un cuadro cronológico de su actividad:

1 . Después de la "revelación" de Damasco, "de inmediato... me fui a Arabia de donde nuevamente volví a Damasco" (Ga 1, l6b.17b); 2. "Luego, de allí a tres años,subí a Jerusalén para conocer a Cefas y permanecí quince días en su compañía" (Ga 1, 18); los tres años deben contarse a partir del regreso de Pablo a Damasco; 3. "Luego me fui a las regiones de Siria y C ilicia" (Ga 1, 21); 4. "Luego, al cabo de catorce años, subí nuevamente a Jerusalén con Bernabé, llevando conmigo t ambién a Tito" (Ga 2, 1). En esta segunda visita a Jerusalén se realiza el encuentro con aquellos a quienes Pablo llama las "personas más respetables" y "columnas de la Iglesia", "Santiago, Cefas y Juan", el acuerdo acerca de la misión entre los paganos y el compromiso de acordarse de los pobres (Ga 2, 2-10);

5. "Pero, cuando vino Cefas a Antioquía, me enfrenté con él cara a cara, porque era digno de reprensión" (Ga 2, 11). Se trata de la controversia de Antioquía acerca del comer en común entre cristianos de srcen hebreo y los de srcen pagano. Pablo echa en cara a Pedro su incoherencia, porque b ajo la presión de los judeo-cristianos que apelaban a la autoridad de Santiago, abandona la comida en común (Ga 2, 12-14).

A partir de este cuadro prospectivo de sus relaciones con los "jefes históricos" de Jerusalén, reconstruido por el mismo Pablo,

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se obtiene una cronología que abarca casi una veintena de años. El punto de partida es el acontecimiento de Damasco, que debe situarse antes de la muerte del rey Aretas quien controlaba la ciudad de la cual Pablo se ve obligado a huir de noche. Si después de tres años de permanencia en Arabia y en Damasco se produce el primer encuentro con Pedro en Jerusalén, se puede considerar como fecha de la "revelación" de Damasco los comienzos de los años treinta (30/33). Después de 17 años, es decir, hacia los años 47/50, acontece el segundo encuentro con los responsables de la Iglesia de Jerusalén. Comúnmente se piensa que este último encuentro coincide con la asamblea descrita en los Hechos de los apóstoles, y se denomina impropiamente "Concilio de Jerusalén" (Hch 15, 1-35).

* La organización de la colecta para los pobres El segundo dato útil para fechar la actividad misionera de Pablo proviene de la referencia a la colecta de fondos en favor de los pobres, a la cual él personalmente se ha comprometido en Je-rusalén en el segundo encuentro con las "columnas de la Iglesia". Pablo habla de esto en la carta enviada a la Iglesia de Corinto e imparte algunas disposiciones organizativas refiriéndose a lo que ya había ordenado a las Iglesias de Galacia (lCo 16, 1-4). Por consiguiente, la organización de la colecta en la Iglesia de Corinto es posterior a la asamblea de Jerusalén, aunque Pablo habla de esta iniciativa como de una cosa ya conocida en la Iglesia de Corinto. Ella es posterior también al anuncio del Evangelio en Galacia y a la colecta en favor de los pobres de Jerusalén en aquellas comunidades. Los cristianos de Galacia han completado la colecta antes de la crisis provocada por los misioneros

judeo-cristianos. De hecho, Pablo en su misma carta hace referencia a

ella como algo que es una cosa obvia (Ga 2, 10; Cf. 6, 7-10). Después, cuando habla de la colecta de fondos para los pobres de Jerusalén, recuerda solamente el interés de las Iglesias de

Macedonia y de Acaya (2Co 8, 1; 9, 2; 12, 18; Rm 15, 25).

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*Hipótesis de cronología

En forma hipotética, se puede trazar un cuadro cronológico de la vida y activi dad de Pab lo teniendo en cuenta los datos que son punto de referencia seguro: huida de Damasco antes del 39; visita y eva n geliza ció n en la ciu d a d d e C orin to en el50-52.

acontecimientos

acontecimientos crcronoonologlogía aía altalta crcrononoloología gía babajaja

"Conversión'-"llamada" 30(33) 34(36)

Encuentro con Pedro 33(35) 37(39)

Asamblea de Jerusalén 47(50) 51(52)

Evangelización de Corinto 49-51 51-53 Arresto 53-55 58-60

A partir de este cuadro cronológico se pueden colocar los otros viajes y acontecimientos de la vida y de la actividad de Pablo. Pasando a los detalles se puede formular la hipótesis de que él haya nacido en lapso hacia la primera década de la era cristiana y que haya fallecido en Roma a comienzos de los años sesenta. También la redacción de las siete cartas auténticas puede distribuirse en el lapso de tiempo que se extiende desde la primera estadía de san Pablo en Corinto hasta su arresto y detención en Jerusalén y en Cesarea. El esquema cronológico que propongo es un camino intermedio entre la cronología alta y baja:

acontecimientos

acontecimientos cronología intermediacronología intermedia

nacimiento de Pablo en Tarso 5/10 dC experiencia de Damasco 34/35 encuentro con Pedro 36/37 asamblea de Jerusalén 49/50 evangelización de Corinto 50-52 arresto en Cesarea 58-60 Prisión y muerte en Roma 61-63

Uno de los puntos discutidos e inciertos en este cuadro crono-lógico, se refiere al orden de sucesión entre la asamblea de Jerusa-lén y el viaje misionero de Pablo a Grecia con epicentro en Co-rinto. Algunos quisieran anticipar la denominada misión paulina en Europa y colocarla, juntamente con el amplio viaje por Anatolia central, por Galacia, en el período de los catorce años que separan el primer encuentro con Pedro del segundo, que se identifica con la asamblea de Jerusalén. Esa hipótesis permitiría llenar el vacío de este largo período que Pablo afirma haber pasado en las

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nes de Siria y Cilicia sin relaciones oficiales con las iglesias de Judea. Pero la amplia campaña misionera fuera del área siria, que

culmina en Antioquía, se comprende solamente después de la asamblea de Jerusalén, en la cual las "columnas de la Iglesia"

re-conocen el estatuto autónomo de Pablo como evangelizador de

los paganos.

Además, la organización de la colecta en las iglesias de la misión paulina presupone el acuerdo de Jerusalén. En el caso de las Iglesias de Galacia, esta colecta se ha realizado ya desde el momento de la fundación, antes de la crisis que estalló inmediatamente después (Ga 1, 6). Se trata de una crisis provocada por una contramisión judeo-cristiana que tuvo lugar también en las iglesias paulinas de Macedonia y de Grecia. Este conjunto de acontecimientos se sitúa mejor en el período de intensa actividad misionera de Pablo en las zonas de Asia, Macedonia y Grecia, después de la asamblea de Jerusalén. En este mismo lapso de tiempo, Pablo mantiene relación

con las jóvenes iglesias incluso con el envío de cartas, de las cuales

almenos siete se han conservado. Gracias a esta colección de

cartas realizada en las comunidades de srcen paulino, podemos aún hoy establecer una relación directa con este extraordinario cristiano de la primera generación cristiana.

Obras de carácter general Obras de carácter general ARMOGATHE J. -R.,Paolo di Tarso,Borla,

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CANTINAT J., San Paolo apostolo,Edizioni

Pao-line, Roma, 1979; COLSON J., Paolo apostolo e martire,Mondadori, Milano, 1974; DRANE J., Paolo,Edizioni Paoline, Roma, 1980; KUSS 0., Paolo.La funzione dell'apostolo nello sviluppo teologico della chiesa primitiva, Edizioni Paoline,

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22

Para continuar el estudio Para continuar el estudio

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La imagen tradicional y oficial de Pablo es la del apóstol de los paganos y mártir por la causa del Evangelio. Mientras él aún vivía ya se hablaba de su llamada o "conversión" como de un

acontecimiento extraordinario: el perseguidor de la Iglesia se ha

convertido en un proclamador del Evangelio (Ga 1, 23). En la segunda generación se difunde el retrato idealizado de Pablo "convertido", constituido por Dios como "heraldo y apóstol" de Cristo, "maestro de los paganos en la fe y en la verdad" (lTm 2, 7; 2Tm 1, 11). Bajo su nombre se transmiten instrucciones y nor-mas autorizadas que vuelven a proponer y que actualizan las de sus cartas auténticas. De este modo, el epistolario paulino se dila-ta hacia el número actual de catorce cardila-tas. Poco a poco la tradición teológica y espiritual de Pablo crece, y su perfil humano pierde los rasgos precisos e irrepetibles de todo ser humano. Sin embargo, quien por vez primera toma en sus manos las cartas de Pablo se plantea una serie de preguntas que considero legítimas y pertinentes para establecer un diálogo fecundo con su autor. ¿Cómo es el aspecto físico de Pablo y cómo es su salud? ¿Cómo es su personalidad? ¿Cómo son sus relaciones con su familia de srcen? ¿Fue un hombre casado? ¿Cuál es su formación cultural, su profesión?

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Saulo, a quien se llama también Pablo Saulo, a quien se llama también Pablo

El mismo Pablo en sus cartas nos suministra alguna informa-ción autobiográfica. El estilo epistolar se presta para estas confi-dencias personales. Por otra parte, Pablo, incluso cuando escribe en nombre del grupo de los misioneros o colaboradores, es el su-jeto principal del diálogo a distancia con los destinatarios de sus cartas. El se presenta, en estos escritos dictados en griego para las comunidades cristianas diseminadas en las grandes ciudades del Imperio Romano, con el nombre de Páulos.Este nombre propio se encuentra 158 veces en los textos del NT, con una ligera ventaja sobre Pedro, nombre que se cita 156 veces. De estas menciones, 128 se concentran en el libro de los Hechos donde se refieren siempre, con excepción de Hch 13, 7, al protagonista de la segunda parte del libro. En efecto, a partir de la isla de Chipre y pre-cisamente de la ciudad de Pafos, donde se realiza el encuentro con el procónsul Sergio Paulo, el autor de los Hechos señala el cambio de nombre: "Entonces Saulo, también llamado Pablo..." (Hch 13, 9a).

El nombre hebreo Sha 'al, "pedido", que se halla solamente en la primera parte de los Hechos -15 veces- es el del primer rey de Israel que pertenece como Pablo a la tribu de Benjamín (Flp 3, 5). El doble nombre, uno para el ambiente de lengua hebrea-aramea y otro para el de cultura griega, forma parte de la costumbre de las familias hebreas que participan de la doble cul-tura: Johanán-Márkos; "Juan, por sobrenombre Marcos" (Hch 12,

12.25); Shilás-Silouanós. El nombre griego romanizadoPáulos

forma asonancia conSáoulos.Este último apelativo tiene un

sig-nificado equívoco en la lengua griega. Es comprensible entonces, que se recurra al nombre de "Pablo", que va asociado a personajes muy conocidos de familias romanas.

(12)

D

Descripción geográfica escripción geográfica e históricae histórica

de la ci

de la ciudad de Tudad de Tarsoarso

"Tarso es una ciudad situada en una llanura; fue fundada por los Argonautas que acompañaban a Triptolemo, quien había emprendido viaje en busca de lo, hija de Inaco. El río Cidno atraviesa la ciudad y bordea allí el gimnasio de los jóvenes.

Como el nacimiento del río no está muy lejos de la ciudad y pasa a través de gargantas y declives pendientes antes de llegar allí, sus aguas son frías y rápidas. Resultan ser de gran beneficio para los animales y para los hombres que sufren de reumatismo.

Los habitantes de Tarso son tan apasionados por la filosofía y tienen un espíritu tan

enci-clopédico que su ciudad llegó a eclipsar a Atenas, a Alejandría y a todas las otras ciudades que se podrían recordar por ser cuna de alguna secta o escuela filosófica. Cabe anotar que quienes cursan sus estudios en Tarso son casi todos nativos de esa ciudad, porque los extranjeros no vienen fácilmente a instalarse allí. Además, los nativos de esa ciudad no

permanecen en ella, sino que van a otras ciudades a perfeccionarse. Concluida su formación

se establecen en otros lugares, y rara vez regresan a su patria. En las otras ciudades de las que hemos hablado, con excepción de Alejandría, acontece, por lo general, lo contrario. De hecho, muchos extranjeros llegan y les agrada pasar allí su tiempo, mientras que pocos nativos se van a otros sitios para aprender, o permanecen allá con la misma intención. En cambio, en Alejandría se asiste a los dos fenómenos: la ciudad acoge a una multitud de extranjeros y ve partir a una cantidad no despreciable de nativos. Tarso posee escuelas para todas las ramas de las artes liberales. Agréguese a esto el número elevado de su población y

la preponderancia notable que ejerce sobre las ciudades vecinas, y se comprenderá cómo ella

pueda reivindicar el nombre y la categoría de metrópoli de Cilicia.

Los hombres célebres de esta ciudad son los estoicos Antípatro, Arquedamo, Néstor, sin olvidar a los dos Atenodoros. El primero, apodado Corbilión, vivió hasta su muerte cerca de

Marco Catón; el otro, el hijo de Sandonos, fue el preceptor de César (Octaviano) y alcanzó grandes honores. Ya anciano, al regresar a su ciudad, cambió la constitución de la misma cuando era administrada muy mal por un grupo de personas de mala fama; entre ellas se hallaba Boeto, poeta y ciudadano de mala calidad que había obtenido el poder con su

demagogia. Lo había protegido el favor de Antonio, quien se había complacido con el poema

compuesto por este poetastro para celebrar la victoria de Filipos, pero aún más por su facilidad, común a los habitantes de Tarso, para improvisar hasta lo infinito e instan-táneamente sobre un tema determinado. Además, como había prometido a los habitantes de Tarso que instituiría un gimnasio, Antonio lo colocó como cabeza de esta institución y le confió el cuidado de la administración. Pero fue arrestado porque, entre otras cosas, había

robado aceite. Como fue acusado ante Antonio, quiso aplacar la cólera de éste con diferentes

argumentos y especialmente con éste: "Así como Homero ha cantado las gestas de Aquiles, Agamenón y Ulises, así he cantado las tuyas. Por consiguiente, no es justo que yo me halle delante de ti por esas acusaciones". Entonces, Antonio refutó ese argumento así: "Pero

Homero no ha robado el aceite de Agamenón ni el de Aquiles, mientras que tú lo has robado.

Por lo tanto, serás castigado". Como logró salvarse del castigo mediante intrigas, Boeto siguió enriqueciéndose a costa de la ciudad hasta la muerte de Antonio. Al encontrar la ciudad en esta situación, Atenodoro intentó en un primer momento corregir a Boeto y a sus amigos, amonestándolos. Pero como éstos no renunciaban a sus excesos, hizo uso del poder que le había sido conferido por el César y los condenó al destierro expulsándolos de la

ciudad. Pero éstos, antes de abandonar el lugar, escribieron contra él, sobre los muros, frases como ésta: "Las acciones pertenecen a los jóvenes, los consejos a los hombres maduros y los

'rumores' (los pedos) a los viejos".

(Estrabón, Geografia XIV, 5, 5-15)

2 6

Ciudadano romano Ciudadano romano

El nombre "Pablo", con el cual él se presenta y firma sus cartas, podría ser un indicio de su condición de ciudadano romano.

En este caso,Paulos (Paulus) sería el tercer nombre, denominado

cognomen. En el registro completo de población del ciudadano

romano se le antepone el praenomen (¿Caius?) y elnomen

(

Julius?), o L. Aemilius Paulus. Pero más allá de estas curio-sidades, lo que tiene algún interés para la biografía paulina y para su pensamiento social y político es la cuestión de su ciudadanía romana. Pablo no habla de esto explícitamente en sus cartas. Tal vez se podría ver un indicio de su condición de "ciudadano ro-mano" en el modo como se expresa sobre el derecho de ciudadanía y los deberes civiles hacia las autoridades del Imperio (Flp 3, 20;

Rm 13, 1-7). Por otra parte, no puede ser totalmente casual el que Pablo elija como centros de su actividad evangelizadora a las ciudades que eran colonias romanas o sedes de la administración

romana (Filipos, Corinto, Efeso). Además, él mira a Roma como

la meta de sus proyectos futuros. Dice, de hecho, que ha intentado repetidas veces llegar a la capital del Imperio (Rm 1, 13; 15, 23).

Pero el argumento más sólido en favor de la ciudadanía romana de Pablo es el hecho de que su proceso haya sido trasladado a Roma, al tribunal del emperador, después de haber sido iniciado en Cesarea ante el procurador romano (Hch 25, 11-12). En efecto, entre los privilegios del ciudadano romano se cuentan, además de los de orden fiscal, las garantías judiciales reconocidas en todo el Imperio. No se opone a esto el hecho de que Pablo haya sido sometido a medidas disciplinarias contrarias al estatuto personal del ciudadano romano, como el ser azotado en Filipos y en otros

lugares (Hch 16, 22.38; 2Co 11, 25). Los escritores antiguos

señalan las violaciones de ese estatuto, a pesar de las severas penas con las que se castigaba a los transgresores. Por otra parte, no siempre es fácil hacer reconocer y valer el propio derecho de ciudadano romano sin la garantía de amigos y conocidos. Pablo en sus viajes busca la hospitalidad y el apoyo de los grandes

centros del Imperio en casa de parientes y amigos. Pero esto no

lo sustrae al riesgo de ser acusado y condenado ante las auto-ridades locales (lTs 2, 2; 2Co 1, 9).

(13)

Ciudadan Ciudadano de o de TarsoTarso

Por consiguiente, parece que Pablo en sus cartas no le da

importancia a su condición de ciudadano romano. También es

verdad que ni siquiera habla de su srcen o pertenencia a la ciudad

de Tarso. Si no existiera el testimonio del autor de los Hechos de los apóstoles no se sabría dónde había nacido, ni dónde se había criado (Hch 9, 11.30; 11, 25). Lucas, con algo de énfasis, le hace decir a Pablo: "Yo soy un judío de Tarso, ciudadano de una ciudad no oscura de Cilicia" (Hch 21, 39). Esta declaración la hace al tribuno romano Claudio Lisias, que en Jerusalén interviene

en el área del templo con el fin de sustraer a Pablo del intento de linchamiento por obra de los judíos. El tribuno se extraña al escuchar que Pablo habla griego, porque lo confunde con uno de los numerosos judíos que promueven revueltas y alborotan al pueblo. Pablo solicita al oficial romano el permiso para dirigir la palabra a la multitud que se apretuja hasta la gradería de la fortaleza denominada Antonia. A continuación él habla a los judíos en lengua " hebrea": "Yo so y judío, nacido en Tars o de Cilicia,

pero educado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel en la exacta observancia de la ley de nuestros padres; estaba lleno de celo por Dios, como lo estáis todos vosotros en el día de hoy" (Hch 22, 3).

Una confirmación indirecta de su srcen tarsiota se deduce del hecho de que Pablo, después de la dramática huida de Damasco, se retira a las regiones de Siria y de Cilicia (Ga 1, 21). No se comprendería esta elección sin un vínculo existente con estas regiones. En efecto, Tarso es una ciudad autóctona de Cilicia que se atribuía orígenes míticos, y que conoce una época de renovado esplendor a partir de la época de los seléucidas y de los romanos. Cuando Pompeyo logra desalojar a los piratas de Cilicia, reorga-niza la región como provincia romana y designa a Tarso como sede del gobernador (67 aC). También Cicerón en los años cin-cuenta se establece allí como representante del gobierno de Roma. La ciudad se vio implicada en la lucha por el control del poder de

Roma entre Pompeyo y César. Favorecida la ciudad con

privilegios, libertad e inmunidad fiscal, por obra de César, se opo-ne a Casio y sufre por ello las consecuencias. Pero se vio re-compensada por Antonio, quien en el año 41 aC renueva las

28

exenciones de impuestos. En Tarso se produce el célebre en-cuentro de Antonio con Cleopatra, quienes desde el mar remontan el río Cidno hasta llegar a la ciudad. Bajo el emperador Augusto, Tarso alcanza el ápice de su fortuna económica, social y cultural.

Tarso está situada en una posición favorable para el comercio entre Oriente y Occidente. Edificada en la llanura, a los pies de la cadena de los montes Tauro, está unida al mar mediante el río Cidno. Está comunicada al norte, a través de las "puertas de Cilicia", con la gran arteria que llega hasta Efeso sobre el mar Egeo. Hacia el sudeste se comunica a través de Antioquía de Siria con el cercano Oriente. Puede contar con las minas de hierro del Tauro y con la industria y el comercio de la lana y del lino del

altiplano anatólico. La ciudad viene a ser la encrucijada del comercio de las esencias para producir perfumes, del vino y de los productos agrícolas de su fértil llanura. Paralelo a la fortuna económica de Tarso está su rol cultural y político. Gracias al sabio ordenamiento del filósofo estoico Atenodoro, maestro del emperador Augusto, la ciudad se convierte en un centro cultural de primer orden. Estrabón elogia las escuelas de Tarso porque están repletas de estudiantes locales y no sólo de extranjeros como sucede en Alejandría. Tarso puede contar con una tradición de filósofos, oradores y poetas desde el siglo II aC como Antípa-tro, director de la escuela de los estoicos, maestro de Panecio, y otrosmenos conocidos como Néstor, filósofo de la academia platónica, y el epicúreo Lisias.

En el contexto de una ciudad como Tarso, abierta al comercio y a las diferentes corrientes culturales, se coloca la presencia de

la colonia hebrea. Flavio Josefo dice que Antíoco III, a comienzos del siglo III aC, favoreció la instalación de dos mil familias hebreas de la diáspora babilónica en las zonas de la región de

Lidia y de Frigia. Cicerón en su obraPro Flacco se pronuncia

contra el derecho que disfrutaban los hebreos de aquellas regiones de recoger el oro para el templo de Jerusalén. Por su parte, el autor de los Hechos de los apóstoles menciona entre las sinagogas de los hebreos helenistas en Jerusalén también la de los judíos de Cilicia (Hch 6, 9). Por ende, Pablo pertenece a una de estas

comunidades hebreas diseminadas en las ciudades griegas del

Imperio que forman la denominada "diáspora".

(14)

30

La familia de Pablo La familia de Pablo

Según un a tradición cit ada por sa n Jerónim o, la famili a de Pablo era oriunda d e Giscala, una ciudad de G alil ea situada al norte de Naza ret. Desde allí , agrega san Jerónim o, la famili a de Pablo, por causa de la ocupación rom ana, tuvo que trasladarse a Tars o de C ilic ia . E l jo ve n P ab lo sig u ió la su er te d e su s p ari en te s.

Es difíci l dar crédito a est o que el mism o san Jerónim o, en su comentario a la Carta de Filemón, presenta como una "habladu-ría". Pero en sus "Biografías de los hombres ilustres", san Jeróni-mo la introduce en la trama biográf ica de Pablo: "Era oriundo de Giscala, ciudad de Judea , y pertenecía a la tr ibu de Ben jamín. De allí emigró con sus padres a Tarso de Cilicia cuando los romanos se apoderaron de la ciudad. Sus pad res lo enviaron luego a Jerusa-lén para el estudio de la ley y frecuentó la escuela del docto maes -tro Gam aliel "(De viris illustribus, 5) .

En el marco reconstruido por san Jerónimo se advierte el eco de las sacudidas provocadas por la ocupación romana de Palestina en la segunda mitad del primer siglo aC. Si en la tradición recogida por san Jerónimo se halla el eco de algún recuerdo histórico, se podría pensar que la familia de Pablo no sólo era srcinaria de Galilea sino que era propensa al nacionalismo hebreo. Pero esta militancia antirromana de tipo "zelote" no armonizaría fácilmente con el estatuto de ciudadano romano que le proviene a Pablo de su familia. Debe considerarse con algunas reservas esta "fábula" de san Jerónimo, y es preferible atenerse al testimonio que Pablo da de sí mismo.

El mismo Pablo, en una polémica con aquellos misioneros judeo-cristianos que se ufanan de su srcen hebreo, enumera siete títulos para "ufanarse según la carne":

Aunque ahora considera Pablo estos calificativos o títulos de prestigio como una "pérdida" o como "basura" en comparación con la nueva identidad adquirida en la relación con Jesucristo, sin embargo, quedan en pie estas raíces suyas históricas y estadísticas. A ellas se refiere él cada vez que tiene que confrontarse con los

misioneros itinerantes que hacen hincapié en su srcen judío para enfrentarse a su método y contestar su obra de evangelización entre los paganos. En hipotético debate con esos individuos, Pablo escribe en la II Carta a los corintios: "¿Que son hebreos? También yo lo soy. ¿Que son israelitas? También yo. ¿Son

des-cendencia de Abrahán? También yo" (2Co 11, 22).

Con un tono más sereno, Pablo habla de su srcen hebreo sin mezcla en la Carta a los romanos. Inclusive como adherente a la fe en Cristo Jesús él se considera "consanguíneo" de sus hermanos hebreos, de los cuales recuerda el estatuto religioso privilegiado: "Los israelitas, de los cuales es la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas y los patriarcas; de los cuales también procede Cristo según la carne" (Rm 9, 4-5a). A quien le objeta que en su gran mayoría los hebreos han falladoen su búsqueda religiosa porque no han reconocido a Jesús como

Mesías, Pablo responde: "Que también yo soy israelita, del linaje de Abrahán, de la tribu de Benjamín" (Rm 11, lbc). Por consi-guiente, incluso como cristiano Pablo se considera vinculado al viejo tronco hebreo, cuya raíz es santa, gracias a la elección vocable de Dios.

Pero más allá de estas afirmaciones, que reflejan el debate teológico de Pablo con los cristianos, merecen ser señaladas algunas informaciones acerca de sus "parientes", incluidas en el capítulo final de la Carta a los romanos. Entre la veintena de nombres de personas a quienes Pablo pide saludar, recuerda a la pareja "Andrónico y Junia, mis parientes y compañeros de prisión" (Rm 16, 7) y "Herodión, mi pariente" (Rm 16, 11). Entre los cristianos que en Corinto se asocian a Pablo para enviar los saludos a la

comunidad romana él menciona a "Lucio, Jasón y Sosípatro, mis

parientes" (Rm 16, 21). Un caso particular es el de Rufo, un "es-cogido del Señor", a quien Pablo envía saludos, por cuanto "la ma-dre de él es también mía" (Rm 16, 13). Si se toma esta expresión de san Pablo al pie de la letra, se puede pensar que la madre de Pa-blo, después de la muerte del marido, ha vuelto a contraer

31 1. "Circuncidado el octavo día;

2. del linaje de Israel; 3. de la tribu de Benjamín; 4. hebreo e hijo de hebreos; 5. en cuanto a la ley, fariseo;

6. en cuanto al celo, perseguidor de la Iglesia; 7. en cuanto a la justicia de la ley, intachable" (Flp

(15)

matrimonio en Roma, donde se ha convertido al cristianismo. En este caso, Rufo sería hermano uterino de Pablo.

Pero el valor de estas informaciones para reconstruir la familia de Pablo depende del significado que se atribuya al vocablo

griegosyngenés,"pariente/compatriota". Ya se ha visto cómo en

Rm 9, 3 el apelativo que Pablo da a los hebreos, "los de su raza según la carne" es el de "hermanos". Pero, en los demás casos, esa palabra tiene en el NT el sentido de "pariente", es decir, miembro de la misma familia, sin que se precise el grado de parentesco. Por otra parte, sería extraño que Pablo mencione o recomiende a algunas personas solamente por su pertenencia a la "nación" hebrea. Tal vez, entre Pablo y estos seis cristianos que ahora son sus colaboradores existe un vínculo más estrecho. del que se deriva solamente del común srcen hebreo.

Existe, en cambio, un texto indiscutible de los Hechos en el cual se habla de parientes cercanos de san Pablo. En efecto, el hijo de la hermana va a visitar a Pablo cuando está recluido en la cárcel de Jerusalén y le informa que existe un complot de los judíos para darle muerte durante una audiencia ante el sanedrín. Aconsejado por Pablo, su sobrino informa al tribuno romanoquien ordena trasladarlo con una escolta armada a Cesarea

ma-rítima, sede del gobernador, para que allí permanezca custodiado en la cárcel del pretorio (Hch 23, 12-35). Si esta reconstrucción de los hechos es confiable en lo sustancial, se debe admitir que Pablo pudo contar en Jerusalén con la solidaridad de sus parientes. En este caso, el sobrino de Pablo debía ser hijo de una pareja he-brea que simpatizaba con el movimiento cristiano de Pablo. De hecho, el joven llega a saber que existe la conjuración secreta de un grupo formado por más de cuarenta judíos fanáticos, quienes bajo juramento se comprometen a eliminar a Pablo. Ellos, además, hablan con los sumos sacerdotes con el fin de ejecutar su plan. Por lo tanto, los parientes de Pablo en Jerusalén son hebreos que siguen su religión, que no rompen totalmente sus vínculos con él, a pesar de su militancia cristiana.

¿Pablo estaba casado? ¿Pablo estaba casado?

Las escasas e inciertas informaciones acerca de la vida privada de Pablo no desaniman a los "investigadores" que buscan datos sensacionales. No se trata solamente de autores modernos, sino 32

también de escritores antiguos, serios y estimados. Para Clemente de Alejandría, Pablo estaba casado, y en la Carta a los filipenses, según él, invita a su "fiel esposa" a dar una mano con el fin de lograr un perfecto entendimiento entre las dos mujeres, Evodia y Síntique, quienes han colaborado con el Apóstol en la fundación de la comunidad cristiana local (Flp 4, 2-3). Se comprende esta interpretación del texto de la Carta a los filipenses, por parte del escritor alejandrino, en el contexto de su polémica contra los

gnósticos que condenan el matrimonio(Strómata, III,52-52;

citado por Eusebio,Historia eclesiástica, III,30, 1). Pero también

Orígenes, más bien inclinado al ascetismo severo, en su

comen-tario a la Carta a los romanos, menciona esta hipótesis del matri-monio de Pablo a partir del texto de la Carta a los filipenses. Más tarde, san Pablo, con el consentimiento de su esposa, pudo haberse separado de ella para dedicarse al servicio exclusivo de Cristo. En verdad, también Clemente dice que Pablo no llevaba consigo a su

esposa para "estar más libre en su misión".

La fantasía de algunos autores modernos va más allá: creen descubrir en Lidia, la vendedora de púrpura oriunda de Tiatira, convertida por Pablo en Filipos, a su esposa legítima. Pero, más allá de esta hipótesis, queda el testimonio directo de Pablo en su

la.

la.Carta a los corintios: "Mi deseo sería que todos los hombres

fueran como yo; mas cada cual tiene de Dios su gracia particular: unos de una manera, otros de otra. No obstante, digo a los célibes y a las viudas: bien les está quedarse como yo. Pero si no pueden contenerse, que se casen; mejor es casarse que abrasarse" (ICo 7, 6-9). Pablo a los cristianos viudos de Corinto, hombres y mujeres,

recomienda que no vuelvan a casarse y les propone como ejemplo

su condición actual. En sí el texto paulino admite dos hipótesis: actualmente Pablo no está ligado por el vínculo matrimonial porque nunca se ha casado, o bien porque es viudo o separado. Las disposiciones y los consejos que él da a los esposos cristianos separados y a los que se han casado con un no-creyente, hacen

.plausible la hipótesis de la separación. Según eso, Pablo podría

haberse separado con mutuo consentimiento de su mujer después de haber dado su adhesión a la fe cristiana y de haber asumido el compromiso misionero itinerante. Con esto concordaría lo que el mismo Pablo escribe en ICo 9, 5: "¿No tenemos derecho a llevar con nosotros a una mujer cristiana, como los demás Apóstoles y

33

(16)

los hermanos del Señor y Ce fas?". Pablo dice que ha renunciado a este derecho así como al de vivir de su trabajo misionero para no crear obstáculo alguno al Evangelio (lCo 9, 12). Esta deter-minación de Pablo de renunciar al vínculo esponsal para dedicarse completamente al anuncio del Evangelio corresponde a la imagen de los filósofos y predicadores itinerantes del ambiente griego, particularmente el estoico. Son raros los casos de maestros hebreos que, como Johanán ben Zakkai, renuncian al matrimonio para

dedicarse exclusivamente al estudio de laToráh.En cambio, es

más conocido el celibato de los miembros de las comunidades hebreas de orientación esenia, como aquella que vivía a orilla del mar Muerto en la localidad denominada actualmente Qumrán. También en algunos cultos orientales, como en el de I,sis, se

recomienda a los devotos el celibato o la abstención sexual. Pero Pablo, precisamente en Corinto, se opone a un celibato o a una abstención elegidos por motivos ascéticos o cultuales. El, en

cambio, se refiere a un don,chárisma,particular de Dios

concedido a cada uno, con el fin de proponer a todos los cristianos la castidad tanto en el celibato como en el matrimonio.

La hipótesis de que Pablo estuviera casado antes de la experiencia de Damasco se basa en el hecho de que era normal para un hebreo el casarse a determinada edad. Según la repartición ideal de los tiempos de la vida humana, atribuida a R. Jehudá ben

Temá, un joven debería casarse a los dieciocho años(Aboth, V,

21). Para un judío observante de orientación farisea como se presenta Pablo, se puede considerar la opción de casarse en la edad prevista como obvia. Solamente los rabinos ordenados retardan el matrimonio hasta la conclusión de los estudios. Pero no resulta de ninguna fuente que Pablo haya emprendido los cursos normales para llegar a ser rabí. Por consiguiente, es problable que él haya seguido también en esto el modelo judío tradicional. Los posibles hijos nacidos de este matrimonio podrían haberse quedado con la madre. Por otra parte, ésta es una situación que se considera normal para el grupo de los discípulos históricos de Jesús, entre los cuales Pablo menciona de una manera explícita el caso de Cefas o Pedro.

34

Vocación del filósofo y elmatrimonio

Pregunta del joven a Epicteto:

"¿El sabio debe considerar el casarse y el tener hijos como un deber esencial y una cuestión de gran importancia?".

Responde Epicteto:

"Si me hablas de una ciudad de sabios, puede ser que ninguno adopte el estilo

de vida del filósofo. ¿Con qué objetivo se abraza ese estilo de vida? Pero

admitámoslo: entonces ninguna cosa impedirá que el filósofo se case y tenga hijos. Su esposa será como otro yo, así como también su suegro y sus hijos, los cuales se educarán en el mismo estilo de vida. Pero en el estado actual de las cosas, mientras

nos hallamos, por así decirlo, en plena batalla, ¿no es oportuno que el sabio permanezca libre de todo aquello que podría distraerlo, totalmente entregado al

servicio de Dios, de tal manera que esté unido a los hombres sin estar ligado por

deberes privados, sin estar comprometido en relaciones sociales, a las cuales no

podría sustraerse si quiere salvaguardar su posición de hombre honesto, y que por otra parte no podrá observar esa posición sin destruir en sí mismo al mensajero, al intérprete, al heraldo de los dioses? Observa: él debe cumplir ciertos deberes hacia el suegro; servicios a los otros parientes de su esposa, y hacia ella misma. Y helo allí, entonces, apartado de su profesión, reducido al rol de enfermero o de proveedor. Para no decir otra cosa, necesitará una marmita para calentar el agua a su hijo, para su baño; necesitará lana para la esposa, cuando le llegue un hijo; así como aceite,

un lecho, una silla, y he aquí que el mobiliario crece; y así también las otras

ocupaciones y distracciones... ¿Qué me queda de aquel famoso rey que se entrega sin reserva a los asuntos públicos, al cual le son confiados los pueblos, cuando ha de tener el cuidado de tantas cosas?".

(Epicteto, DiscursosIII, 22, 67-72) La formación cultural y religiosa de Pablo La formación cultural y religiosa de Pablo Ha llegado el momento de afrontar de una manera más directa el problema de la formación cultural y religiosa de Pablo. Al hablar de su ciudad de srcen y de su familia hemos colocado las premisas para reconstruir el ambiente de su formación. El mismo Pablo, en la ficha personal ya citada a propósito de su familia de srcen, enumera siete condiciones étnicos-religiosas que deter-minan sucurrículum formativo. El proviene de una familia hebrea,

religiosa, tradicional y observante. Esto se deduce del hecho de

que, según las prescripciones bíblicas, fue circuncidado al octavo día. Con una especie de orgullo, Pablo puede decir que pertenece por nacimiento al "linaje de Israel" o a la "descendencia de

(17)

hán" (2Co 11, 22). Su primera formación se realizó en familia so-bre la base del patrimonio cultural y religioso heso-breo. Esto implica no sólo el aprendizaje de la lengua hebreo-aramea con el fin de comprender la lectura de la Biblia y las oraciones tradicionales, sino también la iniciación en la observancia de las reglas de vida de un joven hebreo. Corresponde al padre, además de hacer

cir-cuncidar al hijo, enseñarle laToráh y un oficio.

Al lado de la formación básica en familia, Pablo en Tarso pudo frecuentar la liturgia de la sinagoga local donde se lee la Biblia en la versión griega. De los testimonios judíos sucesivos se puede

reconstruir hipotéticamente elcurrículum escolar de Pablo. En la

sinagoga se organiza también una escuela elemental con el fin de aprender a leer la Biblia y las nociones de la escritura. A partir de los seis o los siete años un hijo varón puede frecuentar la "escuela del libro" y hacia los diez años se le introduce en el conocimiento

de la "tradición", Mishnah; a los trece adquiere la obligación de

cumplir los mandamientos, y sólo a los quince puede avanzar en

el conocimiento más profundo de la tradición oTalmud (Aboth,

V, 21). El texto básico en los primeros años es la Biblia, a partir del libro del Levítico. Aunque los jóvenes pueden tener a su disposición pequeños trozos escritos y, más tarde, rollos completos de un libro bíblico, la técnica didáctica hace hincapié en el aprendizaje de memoria facilitado por la repetición en voz alta del trozo bíblico y de su explicación.

Después de la escuela bíblica elemental, los jóvenes hebreos pueden ingresar a la escuela superior que desarrolla las

inter-pretaciones y las aplicaciones prácticas y jurídicas de laToráh.

Para continuar estos estudios, Pablo, según el testimonio de Jerónimo, había dejado Tarso para frecuentar en Jerusalén la

escuela del docto Gamaliel. Esta tradición depende del texto de los Hechos, donde Pablo declara a los judíos de Jerusalén que él ha sido formado "en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel en la exacta observancia de la ley de nuestros padres" (Hch 22, 3). Se trataría del célebre maestro de la ley, de orientación farisea, Gamaliel, sobrino de Hillel el viejo, ya conocido de los lectores de los Hechos por su intervención en favor de los Apóstoles en su segunda comparecencia ante el sanedrín (Hch 5, 34).

La información de Lucas, aunque esté un poco amplificada, es sustancialmente confiable porque explica el sucesivo interés de 36

Pablo, ya cristiano, por el ambiente de Jerusalén. Es verdad que él en la reconstrucción de sus relaciones con los otros Apóstoles de Jerusalén dice que "personalmente no me conocían las Iglesias de Judea que están en Cristo" (Ga 1, 22). Pero este hecho se refiere explícitamente al ambiente cristiano de Jerusalén, que Pablo no ha frecuentado después de su experiencia de Damasco. Por consiguiente, es probable que el joven Pablo haya participado en las escuelas superiores de Jerusalén con maestros de orientación farisea.

El mismo Pablo confirma esta orientación cuando, en relación con su pasado de hebreo, dice que "en cuanto a la ley (es) fariseo". Y vuelve a presentar este autorretrato en el trozo autobiográfico

dictado para las Iglesias de Galacia: "Pues ya estáis enterados de mi conducta anterior en el judaísmo, cuán encarnizadamente perseguía a la Iglesia de Dios y la devastaba y cómo sobrepasaba en el judaísmo a muchos de mis compatriotas contemporáneos, superándolos en el celo por las tradiciones de mis padres" (Ga 1,

13-14). Aun admitiendo que Pablo aquí se inspire en elcliché

literario del "perseguidor" cambiado radicalmente por la gracia

de Dios, se debe reconocer en sus afirmaciones un núcleo sustancial de verdad. Por otra parte, él no tenía ningún interés, en el diálogo epistolar con los gálatas, en inventar su pasado de judío perseguidor encarnizado de la Iglesia. De hecho, afirma lo mismo en la ficha biográfica incluida en la Carta a los filipenses cuando dice: "En cuanto al celo, perseguidor de la Iglesia". Y en el mismo contexto habla de su escrupulosa observancia de la ley.

Este conjunto de datos permite reconstruir elíter formativo de

Pablo en Jerusalén. Aun sin entrar a formar parte de una verdadera "asociación" de fariseos que se reúnen con regularidad para las comidas en común y la formación espiritual, Pablo frecuenta las escuelas de los maestros de orientación farisea que son activas en Jerusalén en los años veinte y treinta de la era cristiana. Aunque

él se presenta como "celoso",zelotés,casi fanático en la

ob-servancia de la ley y de las tradiciones judías, no puede asemejarse a quienes luego serán denominados "zelotes". Ciertamente, el hecho de que él sea activo en la persecución de los seguidores del movimiento cristiano, es sintomático de su rígida formación judía y del radicalismo de su compromiso. La formación farisea de Pa-blo, y el "celo" por la ley ayudan a comprender algunos elementos

(18)

centrales de su elaboración cristiana sucesiva. Es suficiente pensar en el hecho de que el fariseísmo cultiva la esperanza mesiánica, cree en la resurrección de los muertos y propone un ideal ético

elevado. Pero es particularmente el método de exégesis de la

Bi-blia, aprendido en las escuelas superiores judías, el cual Pablo luego utilizará en su lectura cristiana de la Biblia.

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El imperio romano en tiempos de Pablo.

(algunos de los nombres estan en italiano y otros en latín)

Pablo y la cultura griega Pablo y la cultura griega

Es indiscutible que Pablo bebe con naturalidad de suhumus

religioso cultural hebreo. Pero es igualmente fácil comprobar que él escribe sus cartas en griego y, por lo general, cita la Biblia en la versión griega denominada de los "setenta", que estaba en uso en

las sinagogas de la diáspora. Se puede pensar que en las grandes ciudades donde él anuncia el Evangelio habla el griego, que es la lengua común de comunicación en todo el Imperio oriental. Su modo de escribir en griego es espontáneo, correcto y, en algunos casos, de gran eficacia expresiva. Aunque la lengua materna de Pablo sea la hebrea, como él mismo lo declara, "hebreo hijo de hebreos", ha aprendido el griego como segunda lengua no sólo en la escuela, sino en el mismo contexto de su primera formación en la ciudad de Tarso. En la capital de Cilicia se habla el griego como

lengua corriente en los intercambios comerciales, en la

adminis-tración y, obviamente, en las escuelas y en los círculos culturales. También en Jerusalén Pablo tuvo la oportunidad de ejercitarse en la lengua griega, porque la capital de Judea es un centro de cultura internacional. Existen, además, las sinagogas para los judíos de la diáspora, como la de Cilicia, donde se lee la Biblia en griego. Pero particularmente en sus viajes por las ciudades del Imperio oriental y de Grecia, es donde Pablo ha podido asimilar la lengua y la cultura griega. Las cartas auténticas de Pablo documentan su dominio de la lengua griega en su forma popular koiné,"común", conocida también a través de los hallazgos de los papiros. Las escasas expresiones derivadas del hebreo o del ara-meo son las mismas que se hallan también en la versión bíblica de los "setenta". En cambio, son singulares y muy propios los neo-logismos creados por Pablo para expresar la exuberancia de su experiencia cristiana.

Un examen más cuidadoso del epistolario de Pablo revela algunas de sus preferencias de léxico y de estilo. El utiliza el lenguaje y las imágenes tomadas de la vida urbana, de la actividad comercial, de la administración, del debate procesual, de los juegos y de las competencias deportivas. Pablo compara el estilo de vida del anunciador del Evangelio, prototipo para todos los cristianos, con el del atleta. El apunta con decisión a la meta como el que corre en el estadio y practica el pugilato, pero no 39

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como el que da golpes en el vacío. En una palabra, se somete a un entrenamiento duro y continuo "no sea que, habiendo procla-mado a los demás, resulte yo mismo descalificado" (lCo 9, 24-27). De una manera análoga la terminología militar es usada por Pablo con el fin de poner en evidencia el compromiso de los cre-yentes que deben "revestir la coraza de la fe y de la caridad, con el yelmo de la esperanza de salvación" (1Ts 5, 8). El mismo, con las armas del poder de Dios, está preparado para "abatir forta-lezas..." destruyendo todo baluarte (2Co 10, 3-4).

Mientras para estas últimas imágenes y expresiones de carácter bélico y militar Pablo puede inspirarse en los textos de los salmos y de los profetas, en cambio, para la terminología jurídica y administrativa se inspira en el ambiente cultural del- Imperio romano. Es sintomático que Pablo designe las diferentes regiones y localidades de su misión con la terminología de la adminis-tración romana. Habla, de hecho, de las regiones de Siria, Cilicia, Asia, Galacia, Macedonia, Acaya, Ilírico y España, que

correspon-den a las divisiones de las provincias del Imperio romano. Por eso no puede ser algo casual que al escribir a los cristianos de la ciu-dad de Filipos, que es una colonia romana, Pablo los exhorte a

portarse como "ciudadanos" y acuda a un término como politeu-

ma,"derecho de ciudadanía", para definir su estatuto de creyentes

que esperan desde el cielo como "salvador al Señor Jesucristo" (Flp 1, 27; 3, 20).

Por consiguiente, a partir de la lectura de los escritos de Pablo se tiene la impresión de que él se mueve con desenvoltura en el ambiente cultural grecorromano. En ese contexto se explica también la afinidad de algunos pasajes de Pablo con los modelos

expresivos del debateodiatriba que estaban en uso entre los

maestros y los propagadores del estoicismo popular. Sin embargo, la presencia de algunos elementos rudimentarios de retórica en las cartas de Pablo no presupone que su autor haya realizado estudios especiales al respecto. También el tomar prestados algunos vocablos o expresiones que tienen afinidad con la antropología

platónica no requiere una formación filosófica particular. Una confirmación de esto se puede deducir del hecho de que en las cartas de Pablo las citas de autores griegos profanos sean raras y

se hallen en forma alusiva (1Co 15, 33). En esto él depende más

de una cultura general que de fuentes literarias. 40

También las posibles alusiones a los cultos mistéricos o a las prácticas religiosas paganas se hacen solamente en función del diálogo de Pablo con sus cristianos que viven en un determinado contexto religioso y cultural. Esto mismo vale para algunos tér-minos o expresiones que recuerdan el universo religioso cultural de la "gnosis". En conclusión, se puede decir que Pablo vive y ac-túa en el contexto de la cultura grecohelenística cosmopolita del primer siglo, pero que logra integrarla con la que tiene sus raíces en el ambiente bíblico y judío.

La condición social y el trabajo de Pablo La condición social y el trabajo de Pablo El perfil humano de Pablo, tal como resulta de la investigación desarrollada hasta aquí, es el de un hebreo, nacido en una ciudad rica y culta de la diáspora, educado y formado en las escuelas superiores de Jerusalén, abierto a la cultura grecorromana, esti-mulado y templado por las experiencias de viajes y contactos fre-cuentes con las grandes ciudades del Imperio romano oriental. El parágrafo precedente acerca de la formación cultural de Pablo puede dar la impresión de que él sea un intelectual de cultura me-dia que no solamente sabe expresarse bien en griego, sino que lo escribe de una manera coloquial y en bello estilo. Pero ésta no es la imagen que Pablo tiene de sí mismo. En efecto, él se considera "un profano en el arte de hablar" en relación con los otros predica-dores que fascinan con su retórica a los cristianos de Corinto (2Co 11, 6). Pablo mira con algunas reservas el acudir al arte de la ora-toria y a la cultura profana cuando se trata de anunciar el Evan-gelio. Prefiere presentarse ante sus interlocutores en una forma llana y sencilla para que su adhesión a la fe se base en la acción potente de Dios o del Espíritu (ICo 2, 1-5; 2Co 10, 1.9).

En esta metodología misionera paulina entra también su opción de sostenerse con su propio trabajo sin depender de las comunidades cristianas y sin hacer pesar sobre ellas su rol de Apóstol. Esta opción la ha madurado ya desde su primera campaña misionera en las provincias de Macedonia y de Acaya. En la 1a. Carta enviada, en los comienzos de los años cincuenta, a la Iglesia de Tesalónica desde Corinto, Pablo explica los motivos que se hallan en la base de su renuncia al derecho de hacerse m antener como apóstol por la comunidad cristiana local. En primer lugar, Pablo percibe la

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