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Proyecto de Guía de Práctica Clínica: La sexualidad en la menopausia

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Academic year: 2020

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Escola Universitària d’Infermeria

Gimbernat

Trabajo final de Grado

Curso académico 2014-2015

Proyecto de Guía de Práctica Clínica:

La sexualidad en la menopausia

Autoras:

Ángeles Alonso García

Joana Martínez Sánchez

Tutoras:

Mercè Muñoz Gimeno

Francisca Ruiz Mata

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Contenidos

Abstract ... 3

1. Introducción ... 5

1.1. Presentación del trabajo ... 6

1.2. Antecedentes ... 8

1.3. Justificación ... 15

1.4. Pregunta de la investigación ... 17

2. Metodología ... 18

2.1. Revisión bibliográfica ... 18

2.2. Población ... 19

2.3. Ámbito asistencial ... 20

2.4. Proceso asistencial ... 20

2.5. Formulación de las preguntas genéricas y específicas ... 20

2.6. Grupo elaborador ... 23

2.7. Revisión externa ... 25

2.8. Diseño de algoritmo y resumen de posibles recomendaciones .... 25

2.9. Claves para la implementación de la guía ... 27

3. Discusión ... 29

4. Bibliografía ... 32

Anexo 1 - Etapas del climaterio ... 35

Anexo 2 - Cronología de signos y síntomas más frecuentes ... 36

Anexo 3 - Cronograma de elaboración de la GPC ... 37

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Abstract

La menopausia marca el inicio de una etapa en la vida de las mujeres en la que existe una significativa prevalencia de trastornos de la sexualidad debidos a la caída de la producción de estrógenos y a los cambios psicológicos y psicosociales asociados. Es en esta etapa cuando las alteraciones vasomotoras (sofocos), la disminución de la lubricación, la reducción del tamaño del útero y del cérvix, los cambios en la respuesta sexual, la dispaurenia o la disminución del deseo sexual cobran relevancia y pueden llegar a afectar en gran medida a la sexualidad de las mujeres. La sexualidad es una parte muy importante de la calidad de vida por lo que la prevención de las posibles disfunciones sexuales y de los otros problemas asociados a la menopausia, mejorará la calidad de vida de las mujeres en esta etapa.

En la revisión bibliográfica de la literatura científica sobre el abordaje de la menopausia y sobre la sexualidad en este período no se ha hallado ninguna guía de práctica clínica (GPC) específica sobre sexualidad y menopausia.

Se concluye que es necesario y conveniente elaborar una GPC que unifique criterios y que facilite a los profesionales de la salud de Atención Primaria (médicos, comadronas y enfermeras) llevar a cabo recomendaciones de manera coordinada y que al mismo tiempo posibilite que las mujeres se beneficien de una información contrastada y de una atención homogénea y de mayor calidad, para conseguir que la sexualidad resulte más satisfactoria, contribuyendo así a aumentar su calidad de vida.

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Palabras clave: Menopausia, sexualidad, calidad de vida, intervenciones de enfermería, guías de práctica clínica, recomendaciones

The menopause marks the beginning of a stage in women’s' lives that involves a high prevalence of sexual disorders, due to the drop in oestrogen production and the associated psychological and psychosocial changes. Women's sexuality in this stage can be greatly affected by vasomotor symptoms (hot flushes), decreased lubrication, shrinking of the uterus and cervix, changes in sexual response, dyspareunia or loss of libido. Sexuality is a very important part of quality of life, which means that preventing possible sexual dysfunctions and other problems associated with the menopause will improve quality of life in women who are going through this stage.

A review of the scientific literature on approaches to the menopause and on sexuality in this period has revealed a lack of specific clinical practice guidelines (CPG) on sexuality and the menopause. This leads to the conclusion that it would be useful to develop a CPG that could unify criteria and help primary healthcare staff (doctors, midwives and nurses) to achieve greater coordination in implementing recommendations, and also provide women with reliable information and more consistent, better-quality care, thus making their sexuality more satisfactory and increasing their quality of life.

This project puts forward an algorithm for developing this future CPG, some pointers on language, style, etc., research questions for the authors, and a set of possible recommendations.

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1. Introducción

El presente proyecto de Guía de Práctica Clínica (GPC) se centra en la prevención y/o tratamiento de los trastornos psicosexuales asociados a la menopausia.

Los cambios hormonales que se producen con la menopausia pueden originar ligeros cambios fisiológicos en la mujer, como la aparición de sequedad vaginal o alguna modificación en su respuesta sexual. Estos cambios van a afectar a la vivencia sexual, pero no tienen por qué hacerlo de manera negativa. Al contrario, si se conocen y se aceptan pueden contribuir a enriquecer las relaciones afectivas y sexuales.

La sexualidad es una parte muy importante de la calidad de vida, por lo que resulta necesario el estudio y tratamiento de las mujeres durante esta etapa vital(1). La prevención en las disfunciones sexuales y otros problemas asociados mejorarán la calidad de vida de las mujeres menopáusicas.

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1.1. Presentación del trabajo

El presente trabajo aborda la menopausia desde un enfoque centrado en la sexualidad, con la intención de establecer las líneas que nos permitan elaborar un proyecto de diseño de Guía de Práctica Clínica específico para el abordaje de la sexualidad en la menopausia.

Es una competencia de enfermería ofrecer, desde una perspectiva educacional, unas recomendaciones con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la mujer.

La futura guía de práctica clínica pretende ser una herramienta que reúna y estructure información relevante que permita a los profesionales de la salud (médicos, comadronas, enfermeras) llevar a cabo recomendaciones basadas en la evidencia científica y que facilite unos criterios comunes que hagan posible una actuación coordinada entre distintos niveles asistenciales y que contribuya a disminuir la incertidumbre y la variabilidad en las tareas de educación sanitaria relacionadas con la sexualidad en la menopausia. Asimismo, la guía posibilitará que las mujeres se beneficien de una información más contrastada y de una atención más homogénea y de mayor calidad, para conseguir que la sexualidad resulte más placentera, puesto que ésta es uno de los indicadores de calidad de vida.

Este documento se estructura en 4 apartados: Introducción, metodología, discusión y bibliografía.

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En el bloque de metodología se lleva a cabo una revisión y selección bibliográfica en diferentes bases de datos que nos permiten revisar las guías existentes, se concretan la población a la que está dirigida, el ámbito asistencial en el que se trabaja y los procesos que se utilizan para la detección de signos y síntomas, para proponer recomendaciones y plantear preguntas clínicas bajo el criterio del grupo elaborador, con la correspondiente revisión externa que permita obtener un fácil manejo de los profesionales, teniendo en cuenta también aspectos relativos al diseño y formato de la Guía de Práctica Clínica.

En el apartado de discusión se reflexiona sobre la necesidad y conveniencia de disponer de una GPC centrada en menopausia y sexualidad y se plantean posibles acciones de futuro.

Y por último hallamos la sección de bibliografía, en la que se relacionan, en formato Vancouver, los documentos que han servido de punto de partida y soporte a este trabajo y que hemos gestionado mediante el gestor bibliográfico EndNoteTM.

Objetivo

El objetivo de este proyecto es elaborar una GPC para profesionales de la salud que contribuya a mejorar la sexualidad de la mujer en la menopausia.

Esta Guía de Práctica Clínica permitirá

 unificar criterios,

 mejorar la atención para tratar a las mujeres en este periodo,

 mejorar el conocimiento de las mujeres en la menopausia sobre la sexualidad y sobre cómo adaptarse a los cambios,

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ofreciendo a los profesionales los recursos necesarios para que puedan orientarlas y ofrecerles el apoyo necesario para afrontar dicha etapa de la mejor manera posible.

1.2. Antecedentes

Es habitual el uso del término menopausia como sinónimo de climaterio, cuando en realidad se refieren a cosas diferentes, por lo que consideramos necesario definir cuanto antes qué se entiende por cada uno de los conceptos relacionados con el período climatérico a fin de establecer de manera clara los significados de la terminología empleada en este trabajo y que se representan gráficamente en el anexo 1.

La menopausia es el momento en que se produce la interrupción definitiva de la menstruación como resultado de la pérdida de la actividad folicular de los ovarios, que dejan de producir estrógenos y progesterona y provocan una serie de cambios y síntomas que, aunque varían en cada mujer, pueden afectar a su bienestar físico, psíquico y a su calidad de vida(2). La menopausia se sitúa en la última menstruación, en el caso de menopausia natural suele producirse alrededor de los 50 años (se considera normal entre los 40 y los 55 años) y se reconoce tras 12 meses consecutivos de amenorrea.

La transición menopáusica es un período de tiempo previo al último período menstrual en el que la variabilidad del ciclo menstrual (“desarreglos”) normalmente aumenta. Se extiende entre 1 y 8 años e incluye la perimenopausia.

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La postmenopausia es el período que comienza a partir de la menopausia y se extiende hasta el final de la vida. El inicio de este período no se puede establecer hasta que hayan transcurrido 12 meses de amenorrea.

El climaterio es la totalidad de la fase del proceso de envejecimiento de la mujer que marca la transición del estado reproductor al estado no reproductor. Es un período que dura años, y que se extiende antes y después de la menopausia.

Los roles femeninos estereotipados y las actitudes sociales y culturales pueden jugar un importante papel en el deterioro de la vida sexual de las mujeres durante la menopausia. Numerosos mitos socioculturales propician que muchas mujeres lleguen, a partir de cierta edad, a considerar “anormal” la expresión de sus necesidades sexuales. Estos mitos entroncan con el desconocimiento y los problemas de adaptación a las posibles dificultades sexuales que surgen tras la menopausia y que pueden resultar incompatibles con una sexualidad estandarizada y con objetivos basados en una serie de mitos sexuales(3, 4).

Por lo que respecta a mitos socioculturales que influyen negativamente en el afrontamiento de esta etapa vital, destacan, entre muchos otros, los siguientes:

 “El sexo se acaba a los 40”

 Nuestras sociedades idealizan juventud y belleza

 Se mira con condescendencia o ridiculización la sexualidad en personas mayores

Y en cuanto a mitos sexuales, tenemos que:

 La sexualidad es más satisfactoria en la juventud

 Lo que cuenta son los resultados

 Se pierde el apetito sexual

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 La sexualidad bien hecha consiste en una excitación progresiva acabada en orgasmo

 Sexo es igual a coito

La sexualidad ha sido y es una de las áreas de comportamiento humano más desconocida y generadora de confusión gracias a la existencia de tabúes que todavía permanecen instalados entre nosotros y que hacen que exista un escaso conocimiento sobre el tema, incluso dentro de la profesión sanitaria. Las creencias y conceptos erróneos se reflejan incluso en las historias clínicas, en las que no se recogen datos sobre actividad sexual, sea por la suposición de que las personas mayores ya no son sexualmente activas, sea por la incomodidad que representa formular preguntas al respecto(3).

El climaterio es un proceso natural en la vida de la mujer que se prolonga, en ocasiones, más de 20 años, y en relación al cual existen mitos y estereotipos opresores y discriminatorios que es necesario erradicar. A lo largo de la historia, se ha reprimido la expresión de la sexualidad fuera de los límites de la reproducción. Esta visión de la sexualidad está tan interiorizada que resulta el principal motivo por el que no parece oportuno hablar de ella en personas enfermas o en personas mayores, puesto que no tienen capacidad reproductiva. La lucha por la igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres ha ampliado la visión de la sociedad respecto del abordaje de la salud, la sexualidad y la vida en general, especialmente en lo referente a dos momentos claves en la vida de las mujeres, como son la menarquía y la menopausia, temas que han generado inequidad de género(5).

Existe una significativa prevalencia de trastornos de la sexualidad en esta etapa de menopausia, debido a la caída de la producción de estrógenos, ya que estos influyen en el deseo sexual al contribuir en el feedback

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tienen también una función facilitadora de la vasodilatación, que actúa como efecto preventivo de la ateroesclerosis en los territorios pélvicos y favorecen la lubricación vaginal(6). En un estudio llevado a cabo en Stanford en 1992, se observó que el 72% de las mujeres habían notado cambios en el interés sexual próximos a la menopausia, destacando que en un 48% de los casos la alteración fue la disminución del interés sexual y en un 23% de los casos se puso de manifiesto haber experimentado un aumento del deseo sexual. Los pequeños cambios en el interés sexual no suelen ser problemáticos y no precisan tratamiento si la pareja se adapta al cambio(7).

La menopausia produce bastantes cambios en el ciclo vital de la mujer, a nivel físico, psicológico y social(8) que influyen y/o afectan en las relaciones sexuales. Entre los cambios físicos, destacan:

Alteraciones vasomotoras (sofocos). Aparecen en la perimenopausia, pero en un importante porcentaje de mujeres pueden persistir hasta 10 o más años(9). Se trata de repentinas e inesperadas explosiones de calor subjetivo con sudación seguidas de un descenso de la temperatura corporal y de una aceleración transitoria de la frecuencia cardíaca. Cuando los sofocos ocurren por la noche pueden dificultar el sueño y provocar, como consecuencia, cansancio e irritabilidad.

Disminución de la lubricación (sequedad vaginal). Guarda relación con el déficit de estrógenos que hace que las paredes vaginales se vuelvan más delgadas, lisas, secas y pierdan elasticidad. Esta falta de lubricación puede comportar dispareunia (dolor coital), que repercute negativamente sobre el deseo sexual.

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Cambios en la respuesta sexual. Con el paso de los años la capacidad de respuesta a la excitación sexual disminuye en intensidad y rapidez a la vez que la respuesta orgásmica es más tardía.

El periodo de menopausia es también una época de cambios psicológicos que afectan al carácter, con vivencias muy fuertes de las emociones y de los sentimientos y que hacen variar las relaciones y los comportamientos(10). Aunque estos cambios son diferentes para cada mujer, en general, existe el miedo y la preocupación por la edad, por envejecer y por el futuro, que pueden manifestarse (o existe el riesgo) en forma de depresión, debido al pesimismo, la apatía o la dificultad para tomar decisiones.

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juventud, pero el paradigma actual se centra en resaltar que la mujer menopáusica es una mujer útil, activa y necesaria.

Todos estos cambios pueden producir alteraciones en la salud sexual en una etapa en la que el afecto, el cariño, la comunicación con la pareja y las caricias para el disfrute de la sexualidad tienen una especial importancia(13). Los síntomas más comunes de alteración de la esfera sexual son la disminución del deseo, el dolor al mantener relaciones sexuales y la insatisfacción(14).

La disminución del deseo sexual suele deberse a motivos muy diversos y no necesariamente relacionados con la menopausia. Entre los factores que influyen en el bajo deseo sexual se pueden distinguir factores orgánicos (depresión y su tratamiento, problemas hormonales, enfermedades crónicas de larga evolución…), factores psicológicos (problemas de pareja, estrés, baja autoestima…), pero también es un factor a considerar el adecuado o no aprendizaje de habilidades sexuales durante la etapa vital previa a la menopausia(15).

La dispareunia, o coito doloroso, normalmente guarda relación con el déficit de la producción de estrógenos que hace que se produzca un adelgazamiento de las mucosas del sistema genitourinario, provocando que disminuya su capacidad de lubricación ante los estímulos sexuales y las sensaciones genitales(15). La dispareunia puede cursar en vaginismo cuando la mujer, a causa del dolor, evita la actividad sexual y su cuerpo reacciona de manera fóbica ante la proximidad sexual, imposibilitando el coito(1, 15).

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enfermedades, tratamientos farmacológicos, consumo de sustancias tóxicas… pero no es una consecuencia directa de la menopausia(15).

Estas alteraciones pueden afectar a la vivencia sexual, aunque no tienen por qué hacerlo de manera negativa. La sexualidad va mucho más allá del coito, y también engloba la comunicación afectiva, la ternura, las caricias, el hecho de darse tiempo para jugar y para potenciar la intimidad.

En mujeres mayores se observa una disminución de la actividad sexual y del interés del sexo, pero esta disminución no tiene por qué ser relacionada con un trastorno o alteración derivados de la menopausia, sino que puede estar asociada a la pérdida de relaciones (como consecuencia de separación o defunción de la pareja), así como a la existencia de problemas de salud, factores ambos que se incrementan al tiempo que lo hace la edad cronológica(3).

Todo lo que vivimos en la edad adulta se configura a lo largo de toda la vida, así, las mujeres que han tenido una vida sexual activa y gratificante, tienen una alta probabilidad de seguir teniéndola después de la menopausia(16). No está demostrado que la menopausia en sí sea generadora de disfunciones sexuales en la mujer. Sin embargo, la sequedad vaginal y la toma de algunos antidepresivos sí que disminuyen la actividad sexual en esta etapa, pero para eso, hay soluciones(17).

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Existen estudios en los que, a partir del análisis de aspectos biológicos, psicosociales y sexuales se resalta la necesidad de una atención especializada, diferenciada e integral de las mujeres para mejorar su calidad de vida(5). Es importante revisar la valoración, los diagnósticos y los cuidados de enfermería relacionados con el patrón de sexualidad, para proponer estrategias prácticas de acción desde un modelo integral(18) que contribuyan a hacer de esta etapa un período mejor tolerado, ofreciendo a las mujeres información, recursos y recomendaciones(19) que les ayuden a afrontar mejor esta etapa de sus vidas.

1.3. Justificación

La percepción de las modificaciones o cambios, en cuanto a la salud sexual de la mujer, relacionados con la menopausia es muy variable. Vemos mujeres con muy escasa sintomatología y sin cambios subjetivos, mientras otras presentan trastornos importantes que alteran o imposibilitan una vida normal, afectando a la calidad de vida.

Nos parece relevante mencionar nuestra experiencia profesional en el ámbito de la atención a la salud sexual y reproductiva de las mujeres, desde donde hemos podido observar que frecuentemente muchas de ellas acuden a las consultas para resolver dudas, por desconocimiento, sobre síntomas y patologías asociadas al periodo de perimenopausia. Algunos de éstos síntomas se pueden abordar desde una perspectiva educacional donde enfermería puede aportar las herramientas necesarias para entender y resolver las dudas que se plantean durante este proceso. Por otra parte, también se observa que las mujeres que han tenido conflictos con la sexualidad en etapas anteriores de su vida son las que en la etapa de menopausia presentan síntomas más latentes(20).

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permite la oportunidad de fortalecer las relaciones. Pero si esta etapa vital se vive como un proceso amenazador en el que prevalece la inseguridad, el miedo, la angustia, la preocupación por el futuro, por el estado de salud, entonces habrá depresión, tristeza, desánimo, falta de interés en lo cotidiano, aspectos todos negativos que van a afectar su calidad de vida(5). La esfera sexual se ve afectada junto con los cambios biológicos, considerando que lo social y lo cultural repercuten en la mujer(8). Las relaciones sexuales se ven afectadas principalmente por un descenso de la libido(19).

Desde enfermería el hecho de restablecer un equilibrio y un apoyo con este diseño de guía de práctica clínica ayudará a abordar éstos casos proporcionando habilidades y actitudes suficientes para poder tomar decisiones relativas a su propia salud y bienestar, adquiriendo hábitos de vida más saludables, cosa que contribuirá a aumentar la calidad de vida durante esta compleja etapa vital.

Desde un punto de vista integral, esta etapa de la vida involucra una serie de procesos (fisiológicos, endrocrinos, psicosexuales, sociales y familiares) tal y como hemos visto en el apartado ‘1.2. Antecedentes’, que deben abordarse con un criterio holístico que nos permita comprenderlos en toda su amplitud(14). Esta futura guía servirá de ayuda para prevenir los problemas que se puedan derivar de dichos procesos.

Actualmente existen guías de práctica clínica sobre menopausia y postmenopausia, pero no existen guías dirigidas específicamente a abordar la sexualidad en esta etapa, por lo que este proyecto de diseño de GPC es relevante porque va a permitir disminuir problemas de salud y va a reducir el gasto sanitario.

(17)

pertenece a un grupo social particular con un perfil epidemiológico que lo caracteriza, por lo que debe recibir una atención especializada y diferenciada en esta etapa tan importante de la vida donde tanto se puede hacer en prevención como en promoción de la salud.

1.4. Pregunta de la investigación

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2. Metodología

En este apartado se describe el proceso de búsqueda y selección bibliográfica, la población a la que se dirigirá la futura GPC, el ámbito y el proceso asistenciales a los que irá dirigida la GPC, se formulan preguntas clínicas que servirán de punto de partida para el grupo elaborador, se determina la composición del grupo de trabajo que elaborará la GPC y un cronograma orientativo, se propone las características del grupo de revisión externa de la guía, se diseña un algoritmo de desarrollo de la futura GPC y se recogen algunos aspectos clave para la implementación de la guía.

2.1. Revisión bibliográfica

Para documentar adecuadamente la realización de este trabajo, llevamos a cabo una búsqueda bibliográfica en las bases de datos siguientes:

 Cuiden

 Enfispo

 PubMed

 sCielo

En cada una de ellas lanzamos búsquedas que combinaban las palabras clave sexualidad, menopausia, climaterio, educación y salud, de acuerdo con la formulación que se relaciona a continuación:

 «sexualidad AND menopausia»

 «sexualidad AND climaterio»

 «educación AND salud AND menopausia»

 «educación AND salud AND climaterio»

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Para acotar el corpus bibliográfico que se ha utilizado como referencia en el presente trabajo, hemos utilizado criterios basados en la fecha de publicación (seleccionando tanto artículos recientes como menos nuevos, para tener perspectiva de cómo se ha abordado la cuestión), en el contenido (observando, a partir de los resúmenes, qué artículos se aproximaban más a nuestros intereses de búsqueda) y de autoría (incluyendo documentos elaborados por autores de especial relevancia o por organizaciones vinculadas a la salud pública).

En cuanto a la comprobación de la existencia de guías de práctica clínica que abordaran la sexualidad en la menopausia, hemos consultado las páginas web de la Biblioteca de Guías de Práctica Clínica del Sistema Nacional de Salud (Guiasalud.es)(21), del National Institute for Health and Care Excellence (NICE)(22) y la de AGREE Enterprise(23), no habiendo obtenido ningún resultado satisfactorio. En la base de datos de NICE, hemos hallado una guía de práctica clínica sobre la menopausia que se halla en proceso de desarrollo y cuya fecha prevista de publicación se sitúa en el cuarto trimestre de 2015(24). Y en la base de datos de Guiasalud.es hemos hallado una guía de práctica clínica sobre menopausia y postmenopausia que se halla en estado “caducada” desde abril de 2009, no habiéndose procedido aún a su revisión. No obstante, los dos hallazgos consisten en guías de práctica clínica que abordan holísticamente la menopausia y que no se centran en la sexualidad, como es el propósito de este trabajo.

2.2. Población

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los profesionales de la salud como desde el punto de vista de la mujer menopáusica, es recomendable conocer el riesgo existente para prevenir, afrontar y tratar las posibles alteraciones de la mujer en la etapa de la menopausia de manera que sea posible disfrutar de un futuro sano y de mayor calidad de vida.

2.3. Ámbito asistencial

La futura GPC está dirigida a los profesionales de Atención Primaria ya que este es el nivel de atención donde las mujeres expresan sus problemas relacionados con la sexualidad más frecuentemente, facilitando su detección. Atención Primaria es un nivel asistencial en el que la educación sanitaria tiene un papel más relevante.

La elaboración de un diseño de guía de práctica clínica sobre la sexualidad en la menopausia permitirá llevar a cabo unas recomendaciones basadas en la evidencia científica y facilitará la adopción de criterios comunes para que los profesionales de la salud puedan tener una actuación coordinada.

2.4. Proceso asistencial

El proceso asistencial al que irá dirigida la GPC es la detección de signos y síntomas y la prevención de síntomas asociados a la salud sexual de la mujer en la menopausia. En el anexo 2 se muestra una cronología de los signos y síntomas más frecuentes del síndrome menopáusico.

2.5. Formulación de las preguntas genéricas y específicas

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de los posibles problemas relacionados con la sexualidad en la menopausia.

A partir de unas preguntas genéricas, el grupo elaborador de la guía formulará las preguntas clínicas más adecuadas utilizando el método PICO (pacientes-intervención-comparación-resultados), que permite la formulación de preguntas clínicas bien estructuradas, ayuda a centrar la búsqueda bibliográfica y facilita la elaboración de recomendaciones.

A continuación recogemos algunos ejemplos de posibles preguntas clínicas que podrían suponer una orientación para la formulación de preguntas de nuestro proyecto de GPC, siempre sujetas al criterio del grupo elaborador, quien las podrá variar, descartar o incluir otras.

Preguntas genéricas

Prevención

 ¿La promoción de hábitos saludables contribuirá a reducir la aparición de problemas secundarios a la menopausia?

Tratamiento

 ¿Existe evidencia científica de opciones diferentes al tratamiento farmacológico para el tratamiento de los trastornos asociados al síndrome menopáusico?

Educación sanitaria

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Preguntas específicas

Prevención

¿El ejercicio físico contribuirá a disminuir el estrés, irritabilidad o ansiedad en esta etapa?

Paciente Intervención/Comparación Resultado

Mujer menopáusica con signos de irritabilidad, estrés o ansiedad

Recomendación de ejercicio físico frente a vida

sedentaria

Disminución de las alteraciones del estado de ánimo

Tipo de estudio: estudio de cohortes

¿Influye el consumo de sustancias tóxicas (café, alcohol, tabaco…) en la aparición de alteraciones de salud en la etapa de la menopausia?

Paciente Intervención/Comparación Resultado

Mujer menopáusica con hábitos tóxicos

Soporte de enfermería a la deshabituación frente a cuidado normal

Disminución de la sintomatología relacionada con la supresión de hábitos tóxicos

Tipo de estudio: estudio de cohortes

Tratamiento

¿El tratamiento con isoflavonas tendrá incidencia en el control o desaparición de los sofocos?

Paciente Intervención/Comparación Resultado

Mujer menopáusica con alteración vasomotora

Tratamiento con isoflavonas frente a tratamiento

hormonal

Disminución de la frecuencia e intensidad de los sofocos

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¿Los ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico (Kegel) favorecerán la contracción vaginal en las relaciones sexuales de la mujer?

Paciente Intervención/Comparación Resultado

Mujer menopáusica Realización de ejercicios de Kegel frente a la no

realización de los mismos

No se debilitará la musculatura del suelo pélvico

Tipo de estudio: estudio de cohortes

¿El uso de bolas chinas ayudará a mantener o fortalecer los músculos vaginales?

Paciente Intervención/Comparación Resultado

Mujer menopáusica Utilización de bolas chinas frente a no utilización

No se debilitará la musculatura del suelo pélvico

Tipo de estudio: estudio de cohortes

Educación sanitaria

¿La educación sanitaria ayudará a aumentar los conocimientos de las habilidades sexuales para solucionar anorgasmia y dispareunia?

Paciente Intervención/Comparación Resultado

Mujer menopáusica Programa estructurado de educación sanitaria sobre sexualidad frente a no intervención

Disminución de la sintomatología urogenital

Tipo de estudio: revisión sistemática, estudio de cohortes

2.6. Grupo elaborador

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composición del grupo elaborador se estructurará de acuerdo a las siguientes funciones y perfiles(25):

Líder: El perfil adecuado para ejercer este rol será el de una enfermera especializada en sexualidad y con amplia experiencia en el ámbito asistencial, preferentemente con conocimientos sobre diseño de GPC basadas en la evidencia científica o en evaluación y síntesis de información científica. Es recomendable que sea una figura con reconocimiento dentro del ámbito y que tenga capacidad para motivar y para coordinar un equipo multidisciplinar.

Profesionales clínicos: En este grupo se incluirán profesionales asistenciales de diferentes perfiles profesionales: enfermera, comadrona, ginecólogo, médico de familia, fisioterapeuta y sexólogo. Todos deberán contar con experiencia en el tema objeto de la GPC y con capacidad para trabajar en equipo, siendo también deseable que posean habilidades y conocimientos sobre evaluación crítica de literatura científica.

Expertos en metodología: Para desarrollar esta función se contará con profesionales médicos o enfermeros con experiencia previa en la elaboración de una GPC, con conocimientos sobre lectura crítica y síntesis de la información y capaces de resumir la evidencia científica, en estrecho contacto con los profesionales clínicos.

Documentalista: Se incluirá la participación de un titulado en Documentación, con experiencia en el ámbito de las Ciencias de la Salud, que colaborará en el diseño de las estrategias de búsqueda y en el suministro de la bibliografía necesaria.

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consecuencia de un proceso médico (histerectomía, ooforectomía, quimioterapia, radioterapia u otros).

Coordinador técnico: El rol de asegurar la máxima eficiencia en el funcionamiento del equipo, incluido el soporte administrativo del proyecto, lo desarrollará una enfermera con formación de postgrado en gestión.

Colaborador experto: El grupo elaborador contará con la colaboración de una comadrona con máster en sexualidad, quien ejercerá el rol de colaborador experto y ayudará a delimitar las preguntas clínicas iniciales, revisará las recomendaciones y facilitará su difusión e implementación.

El proceso de elaboración de la GPC deberá ser extenso para que el trabajo pueda desarrollarse adecuadamente y con garantías de calidad. Con la intención de que el factor tiempo actúe como una guía que oriente sobre la situación de desarrollo del proceso y sobre los siguientes pasos a seguir, es imprescindible contar con un cronograma en el que se distribuyan las fases y tiempos previstos para la implementación de la GPC. En el anexo 3 se muestra una propuesta de cronograma.

2.7. Revisión externa

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2.8. Diseño de algoritmo y resumen de posibles recomendaciones

La futura Guía de Práctica Clínica deberá contener algoritmos para facilitar el manejo de los profesionales.

A modo de ejemplo, hemos elaborado un algoritmo del proceso de desarrollo de la guía de práctica clínica que se recoge en el anexo 4 de este trabajo.

A partir de los antecedentes descritos anteriormente y con el objetivo de contribuir a la disminución de las molestias y de la sintomatología que las mujeres pueden presentar en esta etapa vital, a continuación formulamos un conjunto de posibles recomendaciones sobre aspectos relacionados sobre hábitos saludables y sobre actuaciones preventivas y/o correctivas que tienen repercusión positiva sobre dichas molestias y síntomas:

 El tratamiento hormonal sustitutivo (THS) puede ayudar a recuperar el equilibrio hormonal del organismo y, por tanto, a restablecer una mayor vitalidad en la mujer y una mejor lubricación vaginal, recuperando así el interés sexual.

 No está claro que las isoflavonas tengan efectos beneficiosos sobre los síntomas de la menopausia ya que hay ensayos clínicos que indican efectos positivos mientras que otros no encuentran diferencias, teniendo mayor peso los ensayos que señalan que los efectos de las isoflavonas se reducen a los propios de un placebo(26). En cualquier caso, no se han descubierto efectos perjudiciales a largo plazo, por lo que no se contraindica.

 Se recomienda mantener relaciones sexuales de manera regular, ya que esto permite a la vagina estar lubricada.

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 El uso de lubricantes facilitará las relaciones sexuales y evitar la aparición de molestias o dolor.

 Hay que prestar atención a la dieta, intentando que sea rica en calcio (como mínimo 4 raciones de lácteos o derivados que contengan 250 mg de calcio por ración) y que predominen los vegetales.

 Se recomienda la ingesta de 8 vasos de agua (2 litros) diarios para mejorar la hidratación de la piel y las mucosas.

 Es conveniente evitar el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco.

 El ejercicio físico moderado contribuye a conservar la fuerza muscular y la flexibilidad (caminar, ir en bicicleta y nadar son actividades muy recomendadas) y ayuda a fijar el calcio en los huesos, previniendo la pérdida de masa ósea mineral.

 Es aconsejable tomar el sol durante 15 minutos al día para conseguir los niveles de vitamina D adecuados.

 Para aliviar los sofocos y la sudoración nocturna, es recomendable utilizar ropa de tejidos naturales (algodón) y vestirse “por capas” para facilitar quitarse prendas cuando aparezca el sofoco. Es conveniente evitar los ambientes calurosos y los cambios bruscos de temperatura, así como evitar las bebidas calientes (café, té…).

 Hay que disminuir las situaciones de estrés, ya que éstas producen una disminución de la lubricación vaginal, aumentan el prurito genital y el disconfort. Es conveniente aprender técnicas de relajación que ayuden a afrontar las situaciones estresantes. Adquirir hábitos de lectura o distraer la mente con prácticas manuales son opciones que ayudarán a llevar un estilo de vida agradable.

 Para evitar trastornos del sueño es conveniente establecer un horario habitual de ir a dormir y de levantarse, incluso cuando no se duerma bien (la siesta puede empeorar los problemas del sueño).

 Los ejercicios de Kegel fortalecen la musculatura del suelo pélvico evitando que se produzcan disfunciones del mismo.

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2.9. Claves para la implementación de la guía

Con la finalidad de que la implantación de la guía de práctica clínica sobre sexualidad en la menopausia sea un éxito, es conveniente tener presente algunos aspectos relativos al diseño y formato de la misma(27). A continuación se describen los más relevantes:

Lenguaje. Debe tener carácter no normativo, primando los “se recomienda” frente a los “se debe”. Teniendo en cuenta que aunque el público objetivo de la guía son los profesionales sanitarios también es posible que sirva como herramienta formativa e informativa a las mujeres que se encuentran en la etapa de la menopausia, el lenguaje será lo más entendedor posible.

Presentación. Todas las secciones y párrafos irán correctamente identificados para facilitar la compresión y la búsqueda rápida de información. Los párrafos serán cortos, la estructura gramatical sencilla y se evitarán expresiones de difícil compresión así como el uso de jerga profesional excesiva que dificulte la compresión de lectores no expertos en el ámbito de la salud.

Extensión. La guía ha de ser tan sintética como sea posible para evitar que una excesiva extensión provoque rechazo. La síntesis facilitará asimismo la búsqueda rápida de información en la consulta.

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3. Discusión

Todavía no se concede la suficiente importancia a la sexualidad en el ámbito sanitario y aún resulta habitual que no se recojan datos sobre los patrones de sexualidad en las historias clínicas a pesar de que es un factor más de la salud integral de la persona y de su calidad de vida.

La práctica asistencial resulta cada vez más compleja debido al aumento importante de información científica de que se dispone, de modo que la actualización permanente de conocimientos, objetivos e intervenciones son imprescindibles para atender las necesidades de las mujeres en esta etapa.

Es sumamente importante adecuar estrategias holísticas en el grupo poblacional de mujeres en la etapa de la menopausia con la finalidad de atender la demanda de las necesidades que se derivan de la sexualidad en la menopausia ya que ha de prevalecer el mantenimiento de su calidad de vida.

Hay que empatizar con las mujeres que demandan, explícita o implícitamente, recomendaciones para mejorar su vida sexual y establecer una relación de confianza que favorezca la expresión de miedos, creencias, mitos, tabúes o preocupaciones para poder ofrecerles información concreta, adaptada a sus necesidades, en un lenguaje apropiado y desde una actitud de respeto.

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La menopausia no es un momento de pérdida y de desesperanza sino que puede llegar a ser el inicio de un despertar sexual. Si la mujer tiene una visión positiva de la etapa de la menopausia y busca alternativas a un enfoque centrado en el coito, además de promover su autoestima y autocuidado, esta etapa puede ser de plena satisfacción sexual y emocional.

La menopausia es un fenómeno que afecta a todas la mujeres y que se produce alrededor de los 50 años y dura el resto de la vida. La esperanza de vida media en nuestro país se sitúa alrededor de los 80 años, por lo que se trata de una etapa que afecta a un gran número de población y durante un tiempo muy extenso. Por ello, la existencia de esta futura GPC, con sus recomendaciones para mejorar la calidad de vida y, en consecuencia, para reducir las alteraciones de la salud que se derivan del período menopáusico, resulta de gran importancia y tendrá efectos positivos sobre el gasto sanitario ya que contribuirá a reducir la prevalencia de alteraciones (depresión, alteraciones cardiovasculares…) que requieren de seguimiento, tratamiento y, en ocasiones, de ingreso hospitalario. Si como es previsible la implementación de una GPC sobre la sexualidad en la menopausia contribuye a disminuir el gasto sanitario derivado de la sintomatología de esta etapa vital de todas las mujeres, el coste de oportunidad del desarrollo de la misma está más que justificado.

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4.

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Anexo 1: Etapas del climaterio

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Anexo 2: Cronología de signos y síntomas más frecuentes

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Referencias

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