MEXICO, MANZANA DE
DISCORDIA ENTRE GRAN
BRETA?A Y ESTADOS UNIDOS
John E. Dougherty Universidad de California
La d?cada de 1820 es, como dice J. Fred Rippy, un per?odo de rivalidad entre Estados Unidos y Gran Breta?a; pero es discu tible que el "h?roe" en ese pleito sea Estados Unidos, y el "vi llano" la Gran Breta?a.1 Los norteamericanos de hoy tienden a sentirse protectores del hemisferio occidental en contra de la agresi?n potencial de Europa. Adem?s, generalmente creen que el hecho de tener un gobierno republicano los hermana con
las naciones situadas al sur. En gran parte su actitud se debe a interpretaciones nacionalistas de la historia de Estados Uni dos, que suelen enfatizar los aspectos heroicos de nuestras acciones pasadas y que tienden a reducir a un m?nimo o a justi ficar actos claramente imperialistas. Adem?s, la actitud nacio nalista ha deformado la relativa importancia que tuvo durante el principio del siglo xix la influencia de Estados Unidos en
1 J. Fred Rippy, Rivalry of the United States and Great Britain Over Latin America (1808-1830) (Baltimore and London, 1929), pp. vi-viii. A partir de aqu? se har? referencia a esto como Rivalry. Rippy dice: "en el debate descrito en el presente volumen, Inglaterra aparece como el villano y los Estados Unidos como el h?roe. O, para manifes tarlo en otras palabras, Gran Breta?a generalmente hace frente al pa sado y los Estados Unidos al futuro. La diplomacia yanqui defiende la causa de la democracia, libertad de comercio y los derechos de aquellos que consideran a la paz como el estado normal del hombre. Al hacer esto no s?lo atacaba las leyes de navegaci?n y reglas mar?timas de In glaterra, sino que alentaba a las fuerzas reprimidas y latentes de la
democracia brit?nica y aun amenazaba a la supremac?a naval brit?nica.
M?xico, en comparaci?n con aquella de las m?s importantes naciones de Europa, especialmente Gran Breta?a.
Los Estados Unidos eran durante este per?odo una naci?n continental con intereses continentales. Su gente cre?a en el "destino manifiesto" de controlar el continente de Norteam?ri ca y de establecer una hegemon?a pol?tica sobre Latinoam?rica, por lo menos hasta el istmo de Panam?. Gran Breta?a era, por otra parte, una naci?n con intereses mundiales, empe?ada en
establecer un imperio comercial, no territorial. Quer?a tener influencia pol?tica en las zonas de la tierra con las que comer ciaba, basada en la necesidad de crear un ambiente propicio para conseguir relaciones comerciales lucrativas. Gran Breta?a era la potencia comercial m?s grande del mundo y hab?a esta blecido, a trav?s de su marina, el control de los mares necesa
rio para establecer y proteger su imperio comercial. No ten?a miedo a la competencia comercial, pues su avanzado grado de
industrializaci?n y las tremendas fuentes de su capital colocaban todas las ventajas al alcance de su mano.
En 18?0 Gran Breta?a hab?a obtenido permiso temporal de Espa?a de comerciar con sus colonias en Am?rica. Esta ventaja,
combinada con su poder?o mercantil y naval, dio a Gran Bre ta?a una posici?n dominante en Latinoam?rica que ninguna otra naci?n pod?a disputarle. Durante los a?os 1820 George Canning, el secretario brit?nico de Asuntos Exteriores, sigui?
la pol?tica de mantener esta ventaja evitando que los Estados Unidos o cualquier otra naci?n europea (exceptuando a Es pa?a) obtuviera control pol?tico sobre las antiguas colonias espa?olas.
El prop?sito de este art?culo es demostrar que los fines que persegu?a Gran Breta?a en M?xico durante los a?os de 1820 eran principalmente comerciales; que no ten?a ambiciones te rritoriales o intenci?n de frustrar el derecho leg?timo de M?xico de elegir su propia forma de gobierno, y que los fines comercia
les de Gran Breta?a estaban m?s de acuerdo con los mejores intereses de M?xico que los fines expansionistas de los Estados Unidos. Todo esto no hab?a salido a la luz debido a las inter
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pretaciones nacionalistas de muchos historiadores norteameri canos.2
El memor?ndum de Polignac y la Doctrina Monroe
En 1822 y 1823 los sucesos en Espa?a hicieron temer a brit?ni cos y americanos que Francia fuese una amenaza para la inde pendencia de M?xico y de los otros pa?ses latinoamericanos. En
1820 una revoluci?n oblig? a Fernando VII de Espa?a a acep tar un gobierno constitucional basado en la constituci?n de 1812. En abril de 1823 Francia invadi? a Espa?a con objeto de resti tuir a Fernando en su antigua posici?n de poder absoluto.3 A pesar de las cr?ticas de aquellos ingleses que cre?an que su gobierno deber?a apoyar activamente a Espa?a en contra de Francia, Canning tom? posici?n neutral en la contienda eu
ropea. Sin embargo, en un discurso pronunciado en la House of Commons, indic? claramente que no iba a permitir que una victoria de Francia en Espa?a fuera a servir de pretexto para
someter las antiguas colonias espa?olas. El 14 de abril de 1823
dijo:
Como Espa?a tiene ahora un activo y poderoso enemigo europeo, Inglaterra se ve en la necesidad de declarar qu? es lo que buscaba en su lucha por las provincias de Sud am?rica: ya que Espa?a las dominaba de jure, a pesar de que hab?a perdido el dominio de ellas de facto; ya que Francia puede enviar sus flotas y ej?rcitos para apoderarse de ellas y conquistarlas; y ya que, al final de la guerra,
2 Samuel F. Bemis en su The Latin American Policy of the United States (New York, 1943), pp. 73-92, culpa a M?xico de la guerra mexi
cana (con el resultado de la p?rdida de la mitad norte de M?xico), debido a que rehus? aceptar las ofertas anteriores hechas por los Esta dos Unidos de comprar Texas. ?ste es un caso extremo de interpreta ci?n hist?rica nacionalista.
3 Arthur P. Whitaker, The United States and the Independence of Latin America: 1800-1830 (New York, 1962), p. 396. M?s tarde se
pueden haber arreglado entre las dos naciones acerca de la conquista o cesi?n de las colonias, el gobierno brit?nico hab?a sentido un llamado para expresar que la separaci?n de las colonias de Espa?a hab?a sido efectuada a tal gra do, que no iban a tolerar ninguna cesi?n que Espa?a pudiera hacer de colonias sobre las cuales no tuviera una
influencia directa y positiva.4
Con esta afirmaci?n Canning dio un paso significativo hacia la seguridad de la independencia de M?xico y de los otros pa?ses latinoamericanos.
En el verano de 1823 Canning tuvo una serie de conversa ciones con Richard Rush, el ministro norteamericano en Gran Breta?a. Canning sugiri? a Rush que Gran Breta?a y los Esta dos Unidos deber?an renunciar al deseo de tomar posesi?n de las antiguas colonias espa?olas y adem?s que deber?an expresar al mundo que se opondr?an a cualquier esfuerzo por pasar las
colonias a cualquiera otra potencia. Rush no ten?a ninguna au toridad de su gobierno para aceptar la proposici?n de Canning, pero se mostr? sumamente interesado. Le inform? a Cann ing francamente que estaba dispuesto a hacer una declaraci?n conjunta si Gran Breta?a reconoc?a inmediatamente la indepen dencia de la Am?rica Espa?ola.5 Canning no estuvo de acuerdo con esta condici?n. El rey y parte del gabinete se opon?an al re conocimiento y todav?a hab?a la posibilidad de que los nuevos
4 R. Therry, ed., The Speeches of The Right Honourable George Canning (Londres, 1830), 6 Vols., Vol. V, pp. 3-34. El pasaje indicado se encuentra en la p?gina 27. Tambi?n en T. C. Hansard, The Parlia mentary Debates (Great Britain), Series 2, Vol. VIII, pp. 872-896. De aqu? en adelante se refiere a esto como Debates. El pasaje indicado
se encuentra en la p?gina 891.
5 Este p?rrafo est? basado en una serie de comunicaciones entre Rush y Canning y entre Rush y John Quincy Adams, el United States
Secretary of State. Estos documentos pueden ser vistos en William R. Manning, ed., Diplomatie Correspondence of the United States Concern
ing the Independence of the Latin American Nations (New York, Lon dres, Toronto, Melbourne, Bombay, 1925), 23 Vols., Vol. Ill, docu mentos 788-797. Despu?s se hace referencia a esto como Diplomatie
M?XICO: DISCORDIA ENTRE GRAN BRETA?A Y EE.UU. 163
estados pudieran adoptar gobiernos mon?rquicos.6 Por otra par te, Canning esperaba que Espa?a reconociera la independencia de sus colonias. El reconocimiento por parte de Espa?a elimi nar?a la necesidad por parte de Gran Breta?a de pelear con la Madre Patria. Las conversaciones de Canning con Rush no die
ron como resultado ninguna acci?n conjunta entre Estados Uni dos y Gran Breta?a, pero sirvieron para poner perfectamente clara la actitud del gobierno brit?nico ante los Estados Unidos. Los Estados Unidos sab?an ahora que Gran Breta?a se opondr?a
a cualquier acci?n por parte de otra naci?n para apoderarse de las antiguas colonias de Espa?a.
Al no tener el ?xito deseado de una acci?n conjunta las con versaciones de Canning con Richard Rush, Canning empez? a negociar directamente con el pa?s que pod?a ofrecer la m?s se
ria amenaza a la independencia de las colonias espa?olas. En octubre de 1823 convers? repetidas veces sobre la Am?rica es pa?ola con el embajador franc?s en Gran Breta?a, el pr?ncipe de Polignac. Los resultados de estas pl?ticas se reflejan en un memor?ndum hecho el mismo mes:
. . .El gobierno brit?nico niega absolutamente que tenga el deseo de apropiarse una parte de las colonias espa?olas o que tenga la intenci?n de tener conexi?n pol?tica con ellas, a excepci?n del intercambio amistoso y comercial.
Adem?s el memor?ndum expresaba que Gran Breta?a ten?a la intenci?n de comerciar con la Am?rica espa?ola sobre la base de igualdad con otras potencias y no esperaba ni buscaba pri
6 Charles P?trie, George Canning, segunda edici?n (Londres, 1946), p. 193. Arthur P. Whitaker, op. cit., pp. 446-447, hace el car go a Canning de que el rehusar la condici?n de Rush del reconoci miento inmediato fue un desatino. Whitaker cree que la rivalidad surgida entre los Estados Unidos y la Gran Breta?a en Latinoam?rica hubiera podido ser mitigada si se hubiera hecho una declaraci?n con
junta. Whitaker no reconoce que Canning se encontraba ante serios obst?culos en sus relaciones con potencias europeas que no le permit?an un inmediato reconocimiento de los nuevos estados latinoamericanos.
vilegios especiales para ella. Canning consideraba que Gran Bre ta?a permanecer?a neutral en cualquier esfuerzo de Espa?a por volver a ganar sus colonias ya perdidas, pero que si cualquier otra potencia participaba Gran Breta?a meter?a las manos.
Polignac declar? que:
... Su gobierno cre?a que de nada servir?a reducir a la Am?rica Espa?ola a la situaci?n en que se encontraba an
tes con respecto a Espa?a; que Francia negaba, por su parte, tener intenci?n o deseo de aprovecharse de la actual situaci?n de las colonias, o de la situaci?n de Francia con respecto a Espa?a, de apropiarse de una parte de las posesiones espa?olas en Am?rica o de obtener ventajas; y que, como Inglaterra, estaba dispuesta a ver a la Madre Patria en posesi?n de mayores ventajas comerciales, por medio de arreglos amistosos y se contentar?a, como ella, de
estar, despu?s de la Madre Patria, entre las m?s favoreci das naciones; finalmente, que repudiaba, en cualquier caso, cualquier intenci?n de actuar en contra de las co
lonias por la fuerza de las armas.7
El memor?ndum de Polignac fue ampliamente conocido y caus? el efecto de oponer a la marina brit?nica como barrera a las ambiciones de cualquier potencia europea que desease una tajada de la Am?rica espa?ola. Fue la garant?a m?s importante para M?xico en contra de la intervenci?n de una potencia eu
ropea que no fuera Espa?a.
El 2 de diciembre de 1823 el presidente Monroe expuso, en un mensaje al Congreso, dos principios que incorporar?an a la Doctrina Monroe. El primero sosten?a que "el continente ame
ricano, por la condici?n libre e independiente que ha asumido y mantenido no debe ser considerado como sujeto de una fu
tura colonializaci?n por parte de cualquier potencia europea." El segundo principio advert?a que si una potencia europea ayu
7 El Memor?ndum de Polignac: Octubre 12 de 1823, en G. K. Webster ed., Britain and the Independence of Latin America: 1812
1830 (Londres, New York, Toronto, 1938), Vol. II, Documento 361. En adelante Britain.
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daba a Espa?a a recuperar sus colonias, esa ayuda ser?a consi derada como una manifestaci?n de falta de amistad hacia los Estados Unidos.8
Richard Rush hab?a dado a su gobierno un informe deta llado de la proposici?n de Canning acerca de que los Estados Unidos y la Gran Breta?a garantizaran conjuntamente la no
intervenci?n europea en Am?rica espa?ola. El presidente Mon roe hab?a pedido a Thomas Jefferson que expresara su opini?n sobre la sugerencia de Canning y Jefferson aconsej? que fuera aceptada. Dijo:
Al acceder a su proposici?n llevamos su gran peso a la escala de gobierno libre y emancipamos un continente de un solo golpe. . . Gran Breta?a es la naci?n que m?s da?o nos puede hacer y con ella a nuestro lado no
tenemos que atemorizarnos ante nadie. . . Pero soy francamente de la opini?n del se?or Canning, que eso pre vendr?a una guerra en vez de provocarla. Con Gran Bre
ta?a separada y desviada a uno de nuestros dos continen tes, toda Europa combinada no emprender?a tal guerra. ?Por qu??, ?c?mo podr?an acercarse al enemigo sin flotas respetables?9
A pesar del consejo de Jefferson, Monroe decidi? hacer una de claraci?n unilateral y as? se cre? la doctrina Monroe.
Dexter Perkins, el distinguido historiador de la doctrina Mon roe, no est? de acuerdo en que se le d? al memor?ndum de Po lignac la importancia que se le ha atribuido en este escrito.
Dice:
As?, dos meses antes del mensaje Monroe, Francia ha asegurado tener intenciones pac?ficas con el Nuevo Mun do y Gran Breta?a ha hecho una advertencia en contra de
la pol?tica de coerci?n.
8 Dexter Parkins, The Monroe Doctrine: 1823-26 (Cambridge, Mass, y Londres, 1927), p. 3.
9 Thomas Jefferson al Presidente Monroe, octubre 24 de 1823, en Ruhl J. Bartlett, ed., The Record of American Diplomacy, segunda
En virtud de este episodio, historiadores brit?nicos han otorgado m?s de una vez el cr?dito a Canning que los americanos han reclamado para Monroe el cr?dito, esto
es, de corroborar planes hostiles a la libertad de la Am? rica Espa?ola. La prioridad de la advertencia de Canning no se puede negar. Pero creo que debemos concluir que el efecto de las entrevistas de Polignac no tuvieron la impor
tancia que le han dado los comentaristas brit?nicos.10
Perkins basa su afirmaci?n de que el memor?ndum de Po lignac no tuvo mayor importancia, como advertencia a Eu ropa, en el hecho de que Canning aparentemente tuvo poca di ficultad en obtener una afirmaci?n que lo negara, de parte de Francia.11 Sin embargo, ciertos hechos permanecen. Primero, el apoyo de la marina brit?nica hubiera sido esencial para dete ner cualquier intenci?n seria de parte de una potencia europea para intervenir en Latinoam?rica durante los a?os de 1820 y por alg?n tiempo despu?s. Segundo, cuando Monroe pronunci?
su famoso discurso ante el Congreso el 2 de diciembre de 1823, sab?a que se pod?a confiar en la marina brit?nica. Los Estados Unidos estaban demostrando algo de su futuro poder?o, pero
todav?a no significaba nada para Gran Breta?a. La importan cia del memor?ndum de Polignac durante los a?os de 1820 est? en el hecho que Gran Breta?a ten?a la fuerza necesaria para sostener su palabra. Los Estados Unidos, en cambio, no eran suficientemente poderosos para defender la pol?tica expresada en la doctrina Monroe sin el apoyo de Gran Breta?a.12
Esto no quiere decir que la doctrina Monroe no tenga im portancia para los nuevos estados hispanoamericanos: M?xico y los otros estados de la Am?rica Hisp?nica consideraban que la doctrina Monroe era una promesa de la ayuda que Estados Unidos podr?a prestar en caso de una invasi?n europea. El 6 de agosto de 1824 John Quincy Adams ratific? la creencia en
10 Perkins, op. cit., p. 118. 11 Ibid., p. 119.
12 Los principios expresados en la Doctrina Monroe no ten?an caso, pues se cumplieron efectivamente hasta que los franceses se retiraron de M?xico en 1867.
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una contestaci?n al ministro colombiano, Jos? Mar?a Salazar, que hab?a preguntado c?mo los Estados Unidos podr?an resistir un ataque de Europa.13 Adams dijo:
. . . usted comprender? que debido a la constituci?n de los Estados Unidos, la ?ltima decisi?n de esta pregunta per
tenece al Departamento Legislativo del Gobierno. . . El sentir del Presidente sigue siendo igual que el expre sado en su ?ltimo mensaje anual al Congreso. Si se acer cara nuevamente la crisis que hubo entonces y que fue motivo de las indicaciones hechas, ?l har? que sean efec tivas, recomendando a la Legislatura que se tomen me didas exclusivamente de su incumbencia, por medio de
las cuales los principios por ?l afirmados puedan aplicarse plenamente por parte de los Estados Unidos.14
Con esta afirmaci?n por parte del Secretario de Estado norte americano, M?xico y sus rep?blicas hermanas consideraban justo depositar bastante confianza en la doctrina Monroe. Pero los Es
tados Unidos hicieron ver bien pronto que la doctrina Monroe ?nicamente se aplicar?a cuando fuera en beneficio de sus inte
reses. No se le deber?a considerar como una garant?a para de fender a las naciones latinoamericanas en contra de invasiones europeas.
Reconocimiento brit?nico de M?xico
Cuando Iturbide venci? al ej?rcito espa?ol en 1821 el comer cio brit?nico en M?xico hab?a alcanzado un punto en que los fuertes intereses comerciales estaban haciendo presi?n sobre el gobierno brit?nico para reconocer la independencia mexicana.15 El argumento principal de estos hombres de negocios era el de que los Estados Unidos hab?a reconocido casi inmediatamente
la independencia de M?xico y, por lo mismo, los hombres de
13 Bartlett, op. cit., p. 184. i? Ibid., pp. 185-186. 15 Debates, Vol. VII, p. 1735.
negocios americanos estaban recibiendo protecci?n de su go bierno, cosa que no suced?a con los ingleses. Canning, por lo que parece, estaba bien enterado de las ventajas comerciales que se pod?an obtener con un inmediato reconocimiento, pero tam bi?n se daba cuenta de que exist?an fuertes razones para la de mora. Canning cre?a que Espa?a hab?a perdido irremediable mente sus colonias, pero tem?a que M?xico no alcanzara un am
biente pol?tico estable, si Espa?a no estaba dispuesta a aceptar la independencia mexicana. Por otra parte, se opon?an al reco nocimiento el rey y varios miembros del gabinete. El rey toda v?a recordaba la p?rdida de las colonias y la destrucci?n que acompa?? a la Revoluci?n Francesa. Adem?s, Jorge IV no era amigo de instituciones republicanas.16 Canning obtuvo el s? real i cuando amenaz? con su renuncia a principios de 1825.17
Tan pronto como las noticias de la victoria de Iturbide so bre Espa?a llegaron a Londres, Canning decidi? que necesitaba una correcta informaci?n sobre la realidad mexicana. En no viembre de 1822 el doctor Patrick Mackie, quien conoc?a a Iturbide, se ofreci? a ir a M?xico por un mes si Canning le proporcionaba el transporte.18 Canning acept? la oferta de Ma
ckie y le pidi? obtener informaci?n sobre los siguientes puntos:
lo. La posible estabilidad de las cosas tal y como se en contraban en ese pa?s.
2o. Si los gobernantes estaban en disposici?n de tener re laciones amigables e intercambio comercial con Gran Breta?a.
3o. C?mo se encontraban respecto a Espa?a, o sea, si estaban decididos a liberarse de cualquier dependen cia de la Madre Patria y a romper cualquier conexi?n
16 El rey Jorge IV al gabinete, enero 27 de 1825. Reimpreso por Augustus Granville Stapleton en George Canning and his times. (Lon dres, 1859), pp. 416-419.
17 Canning al rey Jorge IV, Feb. 1 de 1825, ibid., pp. 422-426. 18 Mackie a Canning, Nov. 28 de 1822, documentos de la Public Record Office en la Foreign Office, 50 series, Vol. 1, pp. 1-3. En ade
lante se citar? F.O. 50. Extractos del material de la corona se usan con permiso del Contralor de H. M. Stationery Office.
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con ella o si estaban dispuestos a establecer una re laci?n favorable a los intereses de Espa?a, pero man teniendo su propia independencia.
4o. Si quer?an pedir la intervenci?n de la Gran Breta?a para establecer relaciones con Espa?a.
5o. Si estaban dispuestos a recibir y tratar con cortes?a a agentes comerciales enviados de este pa?s para re sidir en la capital y en los diversos puertos mercan tiles y conceder a los ciudadanos brit?nicos todos los derechos civiles en general (sic) y si se les permitir?
el libre ejercicio de su religi?n.
6o. Usted tendr? particular cuidado de no comunicar el que usted lleva una misi?n pol?tica o est? investido de un car?cter pol?tico; pero usted indicar? siempre con confianza la condici?n amigable de este gobierno, de su determinaci?n de mantener una perfecta y es crupulosa neutralidad mientras Espa?a y sus colonias
se encuentran en desacuerdo y de su deseo de ver que el conflicto llegue a una conclusi?n en t?rminos de felicidad e inter?s para ambas.19
Antes de que el doctor Mackie llegara a M?xico, Iturbide hab?a sido obligado a abdicar y el poder ejecutivo estaba en manos de Nicol?s Bravo, Guadalupe Victoria y Pedro Celestino Negrete.
El doctor Mackie, el primer agente brit?nico que iba a M? xico, tuvo una estancia corta y dram?tica en ese pa?s. Las ins trucciones de Canning le prohib?an asumir una responsabilidad pol?tica, pero ?l ignor? estas instrucciones en una forma que no tiene disculpa. El doctor Mackie encontr? que el general Guadalupe Victoria ten?a conferencias diarias con dos comi
sionados espa?oles que trataban de hacer un convenio. Ma ckie decidi? que esto era contrario a los intereses de su pa?s y procedi? a convencer a Victoria que estaba autorizado para
tratar con M?xico sobre asuntos pol?ticos. Mackie logr? esto en
19 Canning a Mackie, diciembre 21 de 1822. F.O. 50, Vol. 1, pp. 3-7. Tambi?n en Webster, Britain, Vol. I, Doc. 222. Webster ha moder nizado la puntuaci?n y la ortograf?a y ha eliminado abreviaciones. He
se??ndole las instrucciones que le hab?a dado Canning, pero ocultando la parte dirigida especialmente a ?l en donde se le ped?a que no hiciera pol?tica. Mackie tuvo una serie de confe rencias con Victoria en agosto de 1823 en las que insinu? que Gran Breta?a apoyar?a a M?xico en caso de guerra con Espa?a. Tambi?n hizo todo lo posible para evitar que Victoria llegara a un acuerdo con los espa?oles. Mackie, desde luego, actu? as? motivado por su deseo de asegurar una ventaja brit?nica co mercial en M?xico. Mackie escribi? a Canning:
Si Gran Breta?a siguiera la pol?tica de declarar la inde pendencia de M?xico, sin tomar en cuenta la animadver
si?n de Francia y Espa?a respecto a la medida, tendr?a las bendiciones de los mexicanos y asegurar?a en este pa?s ventajas pol?ticas y econ?micas no deseables de otra parte. Esperan de Gran Breta?a la realizaci?n de sus es peranzas . . .20
En octubre de 1823 Canning pens? que era tiempo de hacer algo que llevase al reconocimiento de M?xico. Form? una co misi?n con Lionel Hervey, Henry George Ward y Charles T. O'Gorman para investigar las condiciones existentes en M?xico
con vista a negociar un Tratado de Amistad, Comercio y Na vegaci?n. En una carta secreta a Hervey, Canning expresaba la opini?n de que M?xico buscar?a la seguridad gubernamental en una de estas tres formas: a trav?s de una uni?n con Espa?a ventajosa para M?xico; con el establecimiento de una forma popular de gobierno centralizado para todo M?xico, o m?s pro bablemente, a trav?s de una uni?n federal de varios estados que propiamente constituir?an a M?xico. Canning dijo que si los mexicanos eligieran volverse a unir con Espa?a, Gran Breta?a
no deseaba poner ning?n obst?culo, pero insistir?a en que esa uni?n ten?a que ser con una Espa?a no dominada por Francia. Canning afirm?, adem?s, que la pol?tica futura de Gran Breta ?a en relaci?n con M?xico depender?a ?nicamente de las con
testaciones que Hervey obtuviera de las siguientes preguntas:
. 20 Mackie a Canning, enero (?) de 1823. F.O. 50, Vol. 1, pp. 34-54.
M?XICO: DISCORDIA ENTRE GRAN BRETA?A Y EE.UU. 171
lo. ?El gobierno as? constituido ya notific? en alg?n acto p?blico su determinaci?n de permanecer independien te de Espa?a y de no admitir que la Madre Patria intervenga en nada?
2o. ?Se encuentra en posesi?n militar del pa?s y en una condici?n militar respetable para defenderse de cual quier posible ataque de Europa?
3o. ?Ha obtenido un grado razonable de consistencia y goza de la confianza y buena voluntad, en todos los aspectos, de la gente?
4o. ?He repudiado y abolido la esclavitud?21
En una carta suplementaria de instrucciones a Hervey, Can ning indicaba su creencia de que M?xico podr?a querer un pr?n cipe espa?ol como gobernante, y a?ade:
A cualquier proposici?n de cooperar para llevar al cabo tal arreglo, no dudar? usted en acceder, con la seguridad de obtener una cordial aprobaci?n de su gobierno. No necesito agregar que usted puede aceptar tal propo
sici?n si se la hacen, pero no puede hacer esto del conoci miento de las autoridades mexicanas o efectuar alguna
acci?n en particular. Tampoco necesito repetir que, si acepta la proposici?n, una condici?n esencial e indispen sable es que la negociaci?n debe efectuarse solamente con Espa?a y que ninguna fuerza extranjera deber?a utilizarse para conducir al pr?ncipe espa?ol a M?xico.22
Este pasaje es de inter?s especial. Revela el entusiasmo de Canning por la forma mon?rquica de gobierno, pero igualmen
te clara es su determinaci?n de no interferir de ninguna manera en la decisi?n de los mexicanos.
Hervey? Ward y O'Gorman llegaron a la ciudad de M?xico el 31 de diciembre de 1823.23 Poco despu?s de su llegada Her vey dio su opini?n de que Gran Breta?a deber?a no s?lo reco
] 21 Canning a Hervey, octubre 10 de 1823, F.O. 50, Vol. 3, pp. 1-15.
22 Canning a Hervey, octubre 10 de 1823. Webster, Britain, Vol Ii Doc. ?225 y F.O. 50, Vol. 3, pp. 25-29.
nocer a M?xico, sino negociar un tratado de alianza. Hervey opinaba que un simple reconocimiento har?a que Mexico bus cara apoyo en otra parte, con una p?rdida consiguiente de co mercio y gloria para Gran Breta?a.24 Pensaba que ya se hab?a establecido el principio de una relaci?n ?ntima con M?xico y mand? a H. G. Ward a Inglaterra para darle las noticias al
secretario Canning.25 ?ste no se impresion?.
En abril, Canning escribi? a Hervey y expres? su desapro baci?n en forma en?rgica, por las acciones tomadas. Canning afirmaba que Harvey actuaba en forma prematura:
Estamos sincera y completamente convencidos que debe mos dar el m?s grande de los servicios al gobierno mexi cano, si tenemos ?xito en persuadir al gabinete de Madrid de tratarlos bas?ndose en la independencia de M?xico; y que el reconocimiento de esa independencia por parte del gobierno brit?nico . . . ser?a de muy poco provecho, en comparaci?n de lo que ser?a si se le acompa?ara o si guiera de un reconocimiento de la Madre Patria.26
Canning concluy? sugiriendo que M?xico har?a bien en dis minuir el orgullo espa?ol con un pago al contado y ventajas
comerciales temporales con objeto de obtener el reconocimiento de su independencia.
En una segunda carta fechada el 23 de abril, Canning des conoci? las negociaciones del doctor Mackie con el general Vic toria. Indic? que no era de sorprenderse que Victoria hubiera sido enga?ado, ya que Mackie ocult? aquella parte de las ins trucciones que dec?an que no deber?a hacer ning?n arreglo po l?tico.27
El gobierno mexicano no andaba bien de dinero. Hervey lo ayud? con un pr?stamo r?pido que la Gran Breta?a garantiza
r?a, y esa fue la causa de que Canning ordenara su inmediato
24 Hervey a Canning, enero (?) de 1824, F.O. 50, Vol. 4, pp. 46-51.
25 Hervey a Canning, enero 21 de 1824, F.O. 50, Vol. 4, p. 105. 26 Canning a Hervey, abril 23 de 1824, F.O. 50, Vol. 3, pp. 55-68. 27 Canning a Hervey, abril 23 de 1824, F.O. 50, Vol. 3, pp. 69-74.
MEXICO: DISCORDIA ENTRE GRAN BRETA?A Y EE.UU. 173
retiro.28 El ?ltimo d?a de octubre supo Hervey la triste noticia. Se defendi? diciendo que no se hab?a apartado de las instruc ciones recibidas y que hab?a hecho lo ?nico que pod?a salvar a M?xico.29 Parece que Hervey olvid? por completo que su mi si?n en M?xico era obtener informaci?n y no salvar al gobierno.
El 20 de julio de 1824 Canning notific? a James Morier que hab?a sido elegido para suceder a Hervey como jefe de la misi?n en M?xico.30 Diez d?as despu?s, Canning le dice que:
su deber como His Majesty's Commissioner se concreta a observar y preguntar; que en la ejecuci?n de su deber debe observar la m?s estricta imparcialidad primero, entre Espa?a y M?xico; y segundo entre las partes en que M? xico pueda estar dividido; que usted es enviado -para in vestigar el hecho de la independencia mexicana, no para promoverla activamente y para formarse una opini?n y reportarla sobre la estabilidad del gobierno, no para pres cribir su forma o tratar de influir en sus consejos... Debe tener cuidado de no comprometerse ni de conectar
su misi?n exclusivamente con el destino y suerte de un individuo o un partido en el poder en forma particular.31
Lo que prueba que Gran Breta?a no ten?a la intenci?n de interferir en los asuntos internos de M?xico.
Morier lleg? a la ciudad de M?xico el l9 de diciembre de 1824.32 Ward hab?a regresado a M?xico despu?s de cumplir con su recado desafortunado para Lionel Hervey. El 3 de enero de 1825 Canning envi? instrucciones a Morier y a Ward, donde reconoc?a que hab?a llegado el tiempo de establecer m?s ?nti mas relaciones con el gobierno mexicano.
28 Canning a Hervey, julio 20 de 1824, F.O. 50, Vol. 3, pp. 79-86, 2? Hervey a Canning, octubre 31 de 1824, F.O. 50, Vol. 5, pp. 210-214.
30 Canning a Morier, julio 20 de 1824, F.O. 50, Vol. 6, pp. 1-2. 81 Canning a Morier, julio 30 de 1824, F.O. 50, Vol. 6, pp. 9-13. Tambi?n en Webster, Britain, Vol. I, Doc. 237.
82 Morier a Canning, diciembre 1 de 1824, F.O. 50, Vol. 6, pp. 108-114.
La separaci?n entre Espa?a y M?xico parece innegable y los hechos del a?o pasado han contribuido claramente a
la consolidaci?n gradual de las instituciones internas de ese pa?s y al mejoramiento de su capacidad de mantener las relaciones que contrajera con potencias extranjeras. Bajo estas circunstancias... si... la situaci?n general en ese pa?s contin?a tan favorable como hasta ahora. . . usted est? autorizado a negociar. . . un tratado que har? bajo una base regular y permanente el intercambio que ha subsis tido hasta ahora entre los ciudadanos de Su Majestad y ese Estado.33
Ward y Morier empezaron a negociar tan pronto como re cibieron estas instrucciones. Firmaron un Tratado de Amistad, Comercio y Navegaci?n el 6 de abril de 1825. Este tratado fue
ratificado por el Congreso mexicano el 21 de mayo y Morier lo llev? a Inglaterra para ser tambi?n ratificado. Ward presen t? inmediatamente sus credenciales y empez? a trabajar en su oficio de encargado de negocios.34
En junio, Lucas Alam?n, ministro de Relaciones Exteriores, cometi? una indiscreci?n que fue sorprendente en una persona de su probada inteligencia. Public? una comparaci?n del tra
tado (que todav?a no hab?a sido ratificado por Gran Breta?a) con uno hecho entre Colombia y Gran Breta?a. Alam?n hizo gran ostentaci?n de la diferencia entre los dos tratados, cit?n dolos como una gran victoria diplom?tica de M?xico sobre Gran Breta?a. El punto que Alam?n destacaba era el de que M?xico hab?a concedido menos privilegios religiosos que Colombia. Ward expres? violentamente su disgusto a Alam?n, indic?ndole
que el tratado todav?a no hab?a sido ratificado. Alam?n respon di? d?bilmente que hab?a necesitado de eso para conseguirle
simpat?as al gobierno.35
Aun antes de recibir la noticia de la indiscreci?n de Ala
? Canning a Morier y Ward, enero 3 de 1825, F.O. 50, Vol. 9, pp. 1-8, Webster, Britain, Vol. I, Doc. 241.
3* Ward a Canning, mayo 21 de 1825, F.O. 50, Vol. 13, pp. 1-2. ? Ward a Canning, junio 23 de 1825, F.O. 50, Vol. 13, pp. 72-83.
MEXICO : DISCORDIA ENTRE GRAN BRETA?A Y EE.UU. 175
man, Canning decidi? no aceptar el tratado. Entre otras cosas objetaba el que no se permitiera a los ingleses practicar su re
ligi?n. Tampoco le parec?a bien permitir a M?xico dar ciertas ventajas comerciales a otras naciones hispanoamericanas.36 Es
tas dos cosas iban a ser causa de acaloramiento en el futuro. En una carta que acompa?aba al despacho, Canning recono
c?a que el hecho de que Gran Breta?a no pudiera ratificar el tratado iba a crear un efecto desagradable en los mexicanos, pero expresaba su esperanza de que tambi?n produjera el efec
to de frenar la "extravagante estima de la importancia de M? xico hacia Gran Breta?a." "Estoy seguro", continu? Canning,
"que la solidaridad y el buen entendimiento entre Gran Breta ?a y M?xico depender? de una opini?n justa, de ambas partes, acerca del verdadero valor que tiene para cada parte."37
Poco despu?s recibi? la noticia de la prematura y jactanciosa nota de Alam?n y expres? su enojo diciendo:
Desde luego que es de beneficio para los dos pa?ses que se establezcan y definan sus relaciones comerciales, pero ?l beneficio del establecimiento y la definici?n es, sin com paraci?n, mayor para M?xico que para Inglaterra.38
Morier regres? a M?xico en diciembre de 1825 con la noticia de que el tratado no hab?a sido ratificado por Gran Breta?a.39 Ward notific? r?pidamente a los funcionarios mexicanos el hecho
y dio las razones de Gran Breta?a para no hacer la ratificaci?n.40 Los esfuerzos que se hicieron por parte de M?xico para vol
36 Canning a Ward, sept. 9 de 1825, F.O. 50, Vol. 9, pp. 60-100. Webster, Britain, Vol. 1, Doc. 250.
37 Canning a Ward, sept. 9 de 1825, F.O. 50, Vol. 9, pp. 102-103. Webster, Britain, Vol. I, Doc. 251.
ss Canning a Morier y Ward, octubre 14 de 1825, F.O. 50, Vol. 9, pp. 150-162, Webster, Britain, Vol. I, Doc. 258.
39 Morier a Canning, diciembre 19 de 1825, F.O. 50, Vol. 15, pp. 217-218.
40 Ward a Comacho, diciembre (?) de 1825, F.O. 50, Vol. 15, pp. 246-251.
ver a negociar el tratado no tuvieron ?xito. Ward y Morier es taban atados por las instrucciones de Canning y los mexicanos no quer?an chocar con la opini?n p?blica dando permiso a los
ingleses de practicar su religi?n. Con todo, hubo cambios y el 26 de diciembre de 1826 Gran Breta?a y M?xico firmaron en Londres un Tratado de Amistad, Comercio y Navegaci?n. Al
d?a siguiente se envi? a M?xico para ser ratificado.41 El tratado no conten?a ninguna cl?usula que permitiera a M?xico dar ventajas comerciales a otra naci?n latinoamericana. El proble ma religioso se resolvi? asentando que los ciudadanos brit?nicos
"no ser?an molestados de ninguna manera, debido a su religi?n, con la condici?n de que ellos respeten la religi?n de la naci?n en la cual residen, as? como la Constituci?n, leyes y costumbres del pa?s." Por su parte, los ciudadanos mexicanos que vivieran en Gran Breta?a tendr?an completa libertad religiosa, tanto en sus casas como en la iglesia.42
El debate diplom?tico en M?xico
Joel R. Poinsett lleg? a M?xico como ministro plenipotenciario de Estados Unidos en mayo de 1825, poco despu?s que Gran Breta?a y M?xico hab?an negociado su primer tratado. Las ins trucciones de Poinsett se ajustaban a los principios de la Doc trina Monroe.43 La doctrina hab?a sido ampliamente aceptada en Latinoam?rica como garant?a por parte de los Estados Uni dos de que resistir?a cualquier agresi?n armada por parte de Europa, que no fuera Espa?a. Poinsett abogaba mucho por la
? Canning a Ward, diciembre 27 de 1825, F.O. 50, Vol. 19, pp. 121-122.
*2 British and Foreign State Papers: 1820-1830, Vols. VIII-XVII
(recopilados por el Librarian and Keeper of the Papers, Foreign Office),
Vol. XIV, pp. 614-629. En adelante se les llamar? State Papers. Este
volumen contiene textos en espa?ol y en ingl?s del tratado.
43 Manning, Diplomatic Correspondence, Vol. I, Doc. 135. Tambi?n en State Papers 1825-1826, Vol. 13, pp. 485-488.
M?XICO: DISCORDIA ENTRE GRAN BRETA?A Y EE.UU. 177
unidad del hemisferio occidental y, adem?s, demostrar?a su in ter?s extendiendo la influencia de los Estados Unidos en Texas. Pronto descubri? que el presidente de M?xico y la mayor?a de
los funcionarios del gobierno estaban pro Inglaterra. Notific? este hecho a Henry Clay, el secretario de Estado:
Es claro que los brit?nicos han aprovechado su tiempo. El presidente y tres de los secretarios de Estado est?n de su parte. Nosotros tenemos muchos amigos en ambas c?maras del Congreso y una gran mayor?a de la gente est? en
favor de la uni?n con los Estados Unidos. Ven a los bri t?nicos con desconfianza.44
Poinsett demostr? pronto su agresividad tomando parte ac tiva en la pol?tica mexicana. Para controlar al ejecutivo busc? apoyo pol?tico en los legisladores. Para atra?rselos les organiz?
logias de rito yorquino que en sus manos se volvieron instru mentos pol?ticos. Ward estaba trastornado al ver las t?cticas que segu?a Poinsett para tratar de echar a perder la influencia brit?nica en M?xico, pero se desanim? m?s al ver el ?xito que Poinsett obten?a:
Me es imposible no confesar que el Sr. Poinsett ha demos trado gran habilidad al organizar un partido tanto entre los diputados, como entre los senadores. Sin duda, ha tenido grandes ventajas, pero las ha sabido aprovechar.. . Ha tenido tanto ?xito en esta empresa que, sin duda al
guna, podr?a mandar a una mayor?a, a?n en contra de los deseos del gobierno.45
La actividad pol?tica de Poinsett le hizo sospechar a Ward que el representante de los Estados Unidos quer?a minar la in fluencia de Gran Breta?a e indirectamente poner trabas al co mercio brit?nico. Ward comunic? a Canning en julio la creen
cia de que:
44 Manning, Diplomatic Correspondence, Vol. Ill, Doc. 884. 45 Ward a Canning, septiembre 30 de 1825, F.O. 50, Vol. 14, pp. 212-224.
Actualmente el objetivo [de los Estados Unidos] es in ducir a los estados hispanoamericanos que los consideren
como miembros de la misma familia, por miles de lazos que los europeos no pueden dar, y unirse a ellos por la
similaridad de las instituciones pol?ticas, que los coloca inmediatamente en la misma l?nea con respecto a las po tencias mon?rquicas del Viejo Mundo. Si pudieran agre gar a los otros argumentos el de la conformidad de re
ligi?n casi no hay duda que su influencia ser?a muy po derosa.46
Poinsett se aprovechaba de cualquier oportunidad para po ner a los Estados Unidos como un modelo del sistema federal de gobierno y a Gran Breta?a como decididamente mon?rqui ca. Ward le escribi? a Canning que ?l pensaba que Poinsett no tendr?a ?xito en su empe?o de controlar la pol?tica al trav?s de los yorquinos, debido a la hostilidad contra la masoner?a fuera de la capital. Tambi?n pensaba que Poinsett divid?a a mucha gente influyente. Por esto, seg?n dijo, resolvi? comportarse de manera opuesta a Poinsett. Ward asegur? que al principio ha
b?a tratado de cooperar con Poinsett:
Pero cuando descubr? que su objeto era sistem?ticamente callar al gobierno de Su Majestad, y para hacerlo mani fest? a todo el mundo, al que Inglaterra hab?a tambi?n anunciado, el establecimiento de una influencia en favor de los Estados Unidos, para excluir a cualquier potencia europea, confieso que no tuve m?s escr?pulos en relaci?n con las medidas que deber?an ser tomadas para contrarres
tar la ejecuci?n de su proyecto.47
Mientras tanto, la negociaci?n entre Poinsett y Alam?n para llegar a un Tratado de Amistad, Comercio y Navegaci?n mar chaba lentamente. Al principio Ward no entend?a por qu?, pero
sospechaba que la dificultad se deb?a al establecimiento d?fini
*? Ward a Canning, julio 9 de 1825, F.O. 50, Vol. 13, pp. 118-125. 47 Ward a Canning, septiembre 30 de 1825, F.O. 50, Vol. 14, pp. 217-219.
M?XICO: DISCORDIA ENTRE GRAN BRETA?A Y EE.UU. 179
tivo de una frontera entre Texas y Estados Unidos.48 De hecho la dificultad estribaba en la insistencia mexicana de incorporar el mismo art?culo que se encontraba en el Tratado Brit?nico (que
nunca hab?a sido ratificado), que se refer?a a los privilegios co merciales especiales para las naciones hispanoamericanas. Poin
sett estaba decidido a conseguir completa reciprocidad y notifi c? a Clay, que no ten?a la intenci?n de firmar un tratado con esa cl?usula.49
Ward ten?a relaciones amistosas e ?ntimas con el presi dente Victoria. En una conversaci?n que tuvo lugar en agosto, Victoria le dijo francamente que la raz?n por la cual ?l quer?a
que dieran privilegios especiales a las naciones hispanoamerica nas era con el prop?sito de fomentar la unidad hispanoame ricana. Victoria agreg? que esto no era en contra de Gran Bre ta?a. Al contrario, el esp?ritu de unidad entre las naciones hispanoamericanas frustrar?a las ambiciones de los Estados Uni dos.50
Ward hab?a hecho una nota objetando ese art?culo, pero cuando descubri? que era un serio obst?culo para el tratado de Poinsett, se retract? de su nota de protesta y notific? a Canning el porqu? de su acci?n.51 Afirmaba fraucamente su esperanza de que no se firmara o ratificara el tratado con los Estados Unidos.
Ward fue m?s all? de esto con el objeto de asegurar la de rrota pol?tica de Poinsett. Empez? a gastar dinero a fin de ase gurar que la influencia brit?nica permaneciera en primer lugar
e hizo de su casa un sitio de reuni?n para el partido que se opon?a a los masones yorquinos apoyados por Poinsett. A fines
de octubre de 1825 Ward empez? a descansar m?s. Avis? a
48 Ward a Canning, septiembre 6 de 1825, F.O. 50, Vol. 14, pp. 132-146.
49 Poinsett a Clay, septiembre 13 de 1825, State Papers 1825-26, Vol. XIII, pp. 415-416. Poinsett a Clay, octubre 10 de 1825, Mann
ing, Diplomatic Correspondence, Vol. Ill, Doc. 892.
50 Ward a Canning, agosto 25 de 1825, F.O. 50, Vol. 14, pp. 56-67. s1 Ward a Canning, sept. 27 de 1825, F.O. 50, Vol. 14, pp. 229-236.
Canning que la influencia del partido de Poinsett hab?a dis minuido en forma dr?stica, debido a la publicidad que Ward
hab?a dado a sus acciones en los sectores for?neos del pa?s.52 No existe duda alguna de que Poinsett haya formado un partido pol?tico con la intenci?n de minar la influencia brit?ni ca en M?xico. Adem?s, se puso en una posici?n contraria al presidente de M?xico y a su gobierno. En un despacho que di
rigi? en octubre a Clay, dice:
Casi no se le puede dar cr?dito a la sociedad de aqu?. Casi no conozco a nadie, por muy alto que sea su cargo, cuya palabra pueda ser cre?da y muchos de los miembros di rigentes de ambas c?maras reciben un soborno para resol ver una queja privada con tan pocos escr?pulos como usted hubiera recibido una cuota para reclamar algo ante la Suprema Corte. Yo hubiera permanecido alejado de estas personas, si se me hubiera permitido hacerlo, pero ellos me buscaban y consider? necesario formar un partido con estos elementos, como el pa?s lo necesitaba, para no dejar a los ingleses amos del campo.
Su relaci?n con el presidente Victoria es claramente expre sada en el mismo despacho:
Debo informarle que en mi opini?n el presidente Victoria no es ni ser? nunca un amigo de los Estados Unidos. Aparentemente se ha reconciliado conmigo, pero s? que le
disgusto. Sus proyectos favoritos son, primero, crear una confederaci?n de estados hispanoamericanos, a la cabeza de los cuales deber?a estar M?xico por su poblaci?n su perior y por sus fuentes. . . El desarrollo de estos planes
y su falta de ?xito, como yo espero, los atribuye en gran medida a m?.53
Poinsett continuaba negociando con M?xico un tratado co
? Ward a Canning, octubre 31 de 1825, F.O. 50, Vol. 15, pp. 61-65.
53 Poinsett a Clay, octubre 12 de 1825, Manning, Diplomatic Cor respondence, Vol. Ill, Doc. 893. La letra bastardilla es m?a.
M?XICO: DISCORDIA ENTRE GRAN BRETA?A Y EE.UU. 181
mercial basado en una completa reciprocidad. Escribi? a Clay que les hab?a dicho a los mexicanos que:
. . .los Estados Unidos se hab?an hecho la promesa de no permitir que otra potencia se inmiscuyera en su vida in dependiente o en su forma de gobierno, y que en caso de que una potencia europea hiciera ese intento, estaremos
obligados a actuar activa y eficientemente y a llevar la parte m?s fuerte del combate. Por esto no es justo que estemos colocados en un lugar menos ventajoso que las otras rep?blicas de Am?rica, cuya existencia estamos listos a apoyar en caso de peligro.54
Esta afirmaci?n lleg? al Congreso de los Estados Unidos y Clay se vio obligado a dar explicaciones:
El pueblo de los Estados Unidos hace promesas, en la opi ni?n de sus ejecutivos, no a cualquier Estado extranjero sino a ellos mismos y a la posteridad, por sus m?s queridos intereses y altos deberes, a resistir a lo m?ximo tal intento; y se trata de una promesa de este tipo a la que el se?or Poinsett se refiere.55
La explicaci?n de Clay fue considerada en M?xico como un no a la Doctrina Monroe y la garant?a contra la agresi?n euro pea. Produjo tambi?n hostilidad contra los Estados Unidos. El presidente Victoria expres? su opini?n a Ward de que esto eli minaba cualquier queja que pudieran presentar los Estados Uni dos por no ser incluidos en "la liga fraternal de Estados Sud americanos".56 Con esto aument? la influencia de Gran Breta?a y la actividad comercial brit?nica. A partir de esto, M?xico de pendi? casi por completo de la marina brit?nica como un escu
54 Poinsett a Clay, septiembre 28 de 1825. American State Papers, Foreign Relations, Vol. V, p. 854. Anotado en Perkins, op. cit., p. 209.
55 Clay al United States Congress. American State Papers, Foreign Relations, Vol. V, p. 908. Anotado en Perkins, op. cit., p. 210.
do en contra de una agresi?n por parte de cualquier potencia aparte de Espa?a.
Mientras tanto, Clay hab?a aprobado el derecho por parte de Poinsett de recusar el art?culo del tratado de Estados Uni dos que proporcionaba ventajas comerciales a otros estados his panoamericanos. Clay concluy? sus instrucciones a Poinsett con
la nota de que ser?a mejor no hacer ning?n tratado que acep tar uno con la excepci?n propuesta por M?xico.57 Poinsett ter min? con las negociaciones y no se firm? el tratado en los si
guientes siete meses.
En enero de 1826, Canning aprob? la actividad de Ward en M?xico, y a?adi?:
Debo a?adir espec?ficamente que en todo lo relacionado con las observaciones y el dique opuesto a las intrigas del ministro americano, se?or Poinsett, parece que usted ha
juzgado las cosas en forma tan sensata que su celo ha sido muy meritorio.58
Este mensaje de Canning hizo que Ward creyera que Can ning tambi?n hab?a aprobado los gastos extraordinarios que ha b?a cre?do necesario hacer con el objeto de oponerse a los es fuerzos de Poinsett de minar la influencia brit?nica.
A mediados de marzo Ward estaba convencido de que la mi si?n principal de Poinsett era crear discordia e intranquilidad po l?tica en M?xico, con el objeto de facilitar a los Estados Unidos una invasi?n por el norte. Por eso escribi? a Canning: "todo l? que se pueda hacer para frustrar ese plan lo considero como mi deber."59
El tratado brit?nico con M?xico fue firmado en Londres el 26 de diciembre de 1826 y poco despu?s ratificado por ambas
57 Clay ? Poinsett, noviembre 9 de 1825. State Papers 1825-26, Vol. 13, pp. 421-424, pasaje citado en p. 424.
58 Canning a Ward, enero 7 de 1826, F.O. 50, Vol. 19, pp. 1-4: Pasaje citado en pp. 3-4.
59 Ward a Canning, marzo 19 de 1826, F.O. 50, Vol. 20, pp. 175 180, 184-191.
M?XICO: DISCORDIA ENTRE GRAN BRETA?A Y EE.UU. 183
partes. Mientras tanto Poinsett se vio forzado a negociar un tratado para los Estados Unidos, con muchas menos ventajas qu? las que ten?a el que hab?a sido firmado entre M?xico y Gran Breta?a.60 Pero la firma del tratado con los Estados Uni dos no termin? con la creciente hostilidad mexicana en contra de los Estados Unidos y su ministro. El senado mexicano exa min? el convenio y lo ratific? fuera del per?odo estipulado en
las negociaciones; Ward coment?:
La forma en que se ha jugado con el se?or Poinsett en esta ocasi?n puede servir para confirmar lo que tantas veces he dicho: es decir, que se le considera aqu? m?s como el dirigente de un partido mexicano que como el ministro de una potencia extranjera.61
M?s tarde Poinsett crey? que Ward lo hab?a aventajado y era responsable del odio que le rodeaba en M?xico. En un des pacho que Poinsett envi? en 1829 a Mart?n Van Buren, que era entonces secretario de Estado de los Estados Unidos, dio su opini?n sobre el caso, pero esta versi?n est? llena de contradic ciones. Primero afirmaba Poinsett que al llegar a M?xico en contr? que Gran Breta?a hab?a adquirido una gran ascenden cia e influencia, mismas a las que ?l hab?a cre?do su deber opo nerse. Despu?s admiti? que hab?a participado en la formaci?n de las logias yorquinas, pero negaba que las hubiera utilizado para influir pol?ticamente. Luego admiti? que hab?a aconse jado a la gente que favorec?a el derrocamiento del gobierno "que se unieran, que organizaran su partido, establecieran un peri?dico y llevaran todo el peso de sus n?meros a la elecci?n, de manera que se efectuara un cambio moral para hacer que
su visi?n fuera m?s eficaz... "62
60 Texto del Tratado entre Estados Unidos y M?xico. F,0. 50, Vol. 29, pp. 62-91.
61 Ward a Canning, diciembre 15 de 1826, F.O. 50, Vol. 25, pp. 136-160.
; 62 Poinsett a Van Buren^ marzo 10 de 1829. Manning, Diplomatic Correspondence, Vol. Ill, Doc. 921.
A pesar del triunfo de Ward en la contienda con Poinsett, el ingl?s sufri? serios descalabros en su fortuna y reputaci?n personales. Ward hab?a gastado considerables sumas de dine
ro al tratar de contrapesar la creciente influencia de Poinsett. Hab?a advertido a Canning que la contienda iba a resultar ca
ra y expresaba la esperanza de que sus acciones fueran aproba das. Cuando Canning envi? el despacho afirmando que apro baba las acciones de Ward opuestas a la actividad de Poinsett, Ward crey? que esta aprobaci?n implicaba una autorizaci?n
para gastar fondos adicionales. Despu?s de que la contienda hab?a sido ganada se encontr? ante el requerimiento de justi
ficar sus gastos, pues no se hab?a comprendido que los fondos hab?an sido gastados al tratar de cumplir con lo que ?l cre?a eran los objetivos de Canning: esto es, mantener la influencia pol?tica necesaria para proteger los intereses comerciales brit? nicos. Ward respondi? a esto con gran amargura. Cit? las pa
labras que extrajo de un despacho a Canning:
. . .Yo le rogu? "que no atribuyera mi conducta a extra vancias, sino que me creyera que no hab?a arriesgado las posibilidades de ?xito profesional y todas mis esperanzas de ?xito en el mundo sin concebir que se arriesgaba bas
tante, como para que yo hiciera eso.3'
Tambi?n indic? que Canning hab?a expresado su aproba ci?n con respecto a sus acciones en una situaci?n dif?cil y no se hab?a quejado entonces de los gastos hechos.63
M?s tarde le lleg? una comunicaci?n en la que se le avisaba que iba a ser retirado. ?l indic? que se arruinar?a si se le re
tiraba debido a extravagancias, y pidi? que se le permitiera per manecer en M?xico hasta que la persona que lo reemplazara llegara, para evitarle una deshonra p?blica. En febrero de 1827 Ward admiti? el despacho que le informaba que Richard Pa kenham hab?a sido seleccionado para reemplazarlo como Charg?
?3 Ward a Canning, agosto 20 de 1826, F.O. 50, Vol. 23, pp. 61 77. Pasaje citado en p. 67.
M?XICO: DISCORDIA ENTRE GRAN BRETA?A Y EE.UU. 185
d'Affaires.64 Pakenham lleg? a M?xico el 11 de abril; Ward lo present? al Presidente el 18 y sali? poco despu?s con destino a
su patria.65
Durante los ?ltimos meses que permaneci? en M?xico em pez? Ward a notificar una creciente intranquilidad pol?tica por parte de los masones del rito yorquino y el hecho de que Poinsett
continuaba siendo activo. Ward expres? su pesadumbre di ciendo :
Siento melancol?a al reflexionar que despu?s de un per?odo de tres a?os, este pa?s pueda regresar al estado en que se encontraba y del cual la generosa interferencia del Go bierno de Su Majestad contribuy? en forma tan amplia a
rescatarlo; no fue sino hasta hace dos meses que empec? a darme cuenta de tal posible desgracia: pero las semi
llas de la discordia brotaron tarde en todas las direcciones y se han multiplicado en una forma lamentable. . .66
Los temores de Ward estaban bien fundados. Pronto iba a precipitarse M?xico en un prolongado per?odo de revoluci?n y anarqu?a.
De 1822 a 1828, M?xico, los Estados Unidos y Gran Breta ?a condujeron sus asuntos conforme a objetivos nacionalistas. El m?vil principal de M?xico era el asegurar su independencia y su soberan?a, que constantemente amenazaban Espa?a y Fran cia. Durante este per?odo perdi? toda la fe en la Doctrina Mon roe como escudo protector y, de hecho, se daba cada vez m?s cuenta de la amenaza que significaba el esp?ritu expansionista de los Estados Unidos. Adem?s, M?xico trataba de aumentar
su prosperidad interna fomentando las inversiones brit?nicas.
64 Ward a Canning, febrero 21 de 1827, F.O. 50, Vol. 31-B, pp. 77-80.
65 Ward a Canning, abril 15 de 1827 y abril 18 de 1827, F.O. 50, Vol. 32, pp. 33-34, 54.
66 Ward a Canning, octubre 22 de 1826, F.O. 50, Vol. 25, pp. 33 50, y Ward a Canning, marzo 31 de 1827, F.O. 50, Vol. 31-B, pp. 175-193.
Durante un tiempo tuvo tambi?n la esperanza de desarrollar la unidad hispanoamericana, en oposici?n a los Estados Unidos,
estableciendo ventajas comerciales que nada m?s tendr?an las antiguas posesiones espa?olas. El hecho de que M?xico no pu diera llevar a cabo estos objetivos puede ser atribuido a una combinaci?n de corrupci?n por parte de funcionarios del go bierno y del desarrollo de partidos pol?ticos que trataban de decidir sus diferencias con violencia y no pac?ficamente. El con flicto entre Ward y Poinsett fue un factor importante en el de sarrollo de estos partidos militantes. Respecto a esto, M?xico no puede echarle la culpa a estas personas, pero parece que Poin sett deba ser m?s criticado, porque ?l empez? el debate con Ward.67
Inicialmente parec?a que los intereses de los Estados Unidos buscaban la competencia comercial con Gran Breta?a. En rea
lidad, el inter?s de los Estados Unidos era territorial. Su pueblo estaba convencido que ten?a un "destino manifiesto" para ocu par y poseer el continente norteamericano. Tambi?n se consi
deraba como el gu?a de un grupo de naciones con intereses comunes que los separaba de Europa. Los Estados Unidos eran una naci?n continental con ambiciones continentales: espera ban establecer su hegemon?a sobre el continente norteamericano hasta Panam?, y M?xico era uno de los obst?culos principales para realizar sus ambiciones. En s?lo 25 a?os los Estados Uni dos lograron algunos de los territorios anhelados. M?xico fue la v?ctima. Con todo, en el quinquenio 1822-1827 sufrieron un rev?s.
Por otra parte, Gran Breta?a era una naci?n universal cu yos intereses eran principalmente comerciales. Hizo esfuerzos tendientes a conseguir influencia pol?tica y financiera en M?xi co a fin de poder crear un ambiente que aumentara las opor tunidades para hacer negocios. Gran Breta?a no ten?a ambicio
67 Rippy en su Rivalry, pp. 247-286, hace un m?s detallado relato del debate entre Ward y Poinsett. Da una opini?n opuesta a l? expre
sada aqu?. Rippy dice: "..'.Ward fue responsable del empiezo del con flicto diplom?tico en M?xico y del giro que sigui?" (p. 260).
MEXICO: DISCORDIA ENTRE GRAN BRETA?A Y EE.UU. 187
nes territoriales en M?xico y fue, m?s que los Estados Unidos, la primera garant?a de independencia en M?xico y las otras re p?blicas latinoamericanas durante este per?odo. Canning cre?a que una forma de gobierno mon?rquica promover?a la esta bilidad pol?tica en M?xico, pero s?lo apoyar?a esa medida en caso de que no se opusiera al deseo de la mayor?a. Los diplo m?ticos brit?nicos ten?an instrucciones en cada caso de no ha
cer nada para establecer una monarqu?a. En suma, en los a?os de 1820 la pol?tica de Gran Breta?a fue mucho m?s favorable al porvenir de M?xico, que la pol?tica de los Estados Unidos.
BIBLIOGRAF?A
Documentos gubernamentales no publicados
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