Saldo pedagógico
Educación superior,
Alfonso Reyes Alvarado
ciudadanía y desarrollo
Educación superior
, ciudadanía y desarrollo
Universidad de Ibagué
Educación superior, ciudadanía y desarrollo
Alfonso Reyes Alvarado
Universidad de Ibagué Rectoría
Mayo de 2018
© Universidad de Ibagué, 2018 © Alfonso Reyes Alvarado, 2018
Portada: Drawing Hands (1948). Litografía. M.C. Escher. Tomada de http://www.mcescher.com/gallery/ back-in-holland/drawing-hands/
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R457e Reyes Alvarado, Alfonso
Educación superior, ciudadanía y desarrollo / Alfonso Reyes Alvarado. Ibagué: Universidad de Ibagué, 2018
367 páginas. 23,5 x 16,7 centímetros
ISBN Impreso 978-958-754-278-3 Digital 978-958-754-279-0
Contenido
Presentación ... 11
1. Puentes entre las disciplinas ...15
Agradecimiento en el homenaje por la designación como rector de la Universidad de Ibagué ... 17
Acto de posesión como rector de la Universidad de Ibagué ... 22
Instalación Séptimo Encuentro Nacional de Jefes de Mantenimiento Universidad de Ibagué-andi ... 30
Ceremonia de grados ... 33
Los rectores tienen la palabra. Conversatorio con ocasión de los 35 años de la Universidad de Ibagué ... 37
2. ¿Cómo y a quiénes formamos? ...41
Exaltación por los valores humanos al doctor Luis Eduardo Vargas Rocha Fundación Musical de Colombia-Universidad de Ibagué ... 43
Celebración del día del docente ... 45
Ceremonia de grados ... 52
Ceremonia de grados ... 55
Especializaciones en Finanzas y en Formulación y Evaluación de Proyectos, con la Universidad del Rosario ... 55
Día de la secretaria ... 59
Instalación del XIX Congreso Colombiano de Psicología ... 62
Ceremonia de grados. Centro San José, en convenio con el Sena ... 66
Ceremonia de grados ... 69
Ceremonia de grados. Especialización con la Universidad del Rosario ... 73
Ceremonia de grados ... 76
Cumpleaños 31 de la Universidad de Ibagué ... 80
Ceremonia de grados. Especialización con la Universidad del Rosario ... 83
Conmemoración día del docente ... 87
Ceremonia de grados. Especializaciones en Formulación de Proyectos y Finanzas, con la Universidad del Rosario... 90
Homenaje al doctor Alfonso Palacio Rudas ... 93
Ceremonia de grados. Diplomado Pequeños Científicos ... 101
Ceremonia de grados ... 105
Clausura y entrega de certificados capacitación Proyecto Apropiación de las TIC en las comunas 6, 7 y 8 de Ibagué, para la planeación
participativa del desarrollo ... 113
Ceremonia de grados. Diplomado en Gestión de la Innovación en TIC ... 116
Firma de un acuerdo de voluntades entre el gobernador y alcaldes del Suroriente del Tolima ... 119
Conmemoración de veinte años de la Facultad de Derecho ... 123
Cierre del Programa de Fortalecimiento de la Investigación en Ciencias Sociales -profin- ... 127
Presentación del libro Naturaleza inadvertida, de Lida Marcela Franco, Jorge Enrique García y Giovany Guevara ... 130
Conmemoración del bicentenario de Manuel Murillo Toro... 134
Presentación del libro de Ramsés Fuenmayor: El cultivo de la verdad: La esencia de la universidad ... 137
Entrega de la medalla Hombre sabio a Ramsés Fuenmayor ... 140
Cuarto Congreso Internacional de Pedagogía y TIC ... 142
3. Valores y trascendencia de los seres humanos ...145
Los valores como virtudes ... 147
Conmemoración de los 30 años de la Universidad de Ibagué, con los estudiantes de avancemos ... 150
Ceremonia de grados ... 152
Lanzamiento de la versión en castellano del libro sobre El Palacio de Justicia de Ana Carrigan ... 155
Homenaje al doctor Jaime Corredor Arjona, creador del programa de Ingeniería Civil de la Universidad de Ibagué ... 159
Exaltación por los valores humanos a Alberto Lozano Simonelli. Fundación Musical de Colombia-Universidad de Ibagué ... 161
Exaltación por los valores humanos a Luis Enrique el Negro Parra, Fundación Musical de Colombia-Universidad de Ibagué ... 164
Ceremonia de grados ... 167
Lanzamiento del programa Educación para la Paz y la Convivencia Ciudadana ... 169
Con ocasión de la beatificación de Juan Pablo II. Catedral de Ibagué ... 171
Cien años de la Fundación Social ... 173
Cumpleaños 32 de la Universidad de Ibagué ... 180
Modelo de Naciones Unidas aplicado a colegios y universidades. Colegio San Bonifacio de las Lanzas-Universidad de Ibagué ... 183
Ceremonia de grados. Especialización en Mercadeo, con la Universidad del Rosario ... 186
Ceremonia de grados ... 190
Homenaje de la Gobernación del Tolima, la Universidad del Tolima y la Universidad de Ibagué, a Alfonso Gómez Méndez ... 193
Exaltación por los valores humanos al maestro César Augusto Zambrano. Fundación Musical de Colombia-Universidad de Ibagué ... 199
Ceremonia de grados ... 202
Presentación del libro resultado de profin ... 206
Ceremonia de grados. Centro de Idiomas ... 208
Presentación de las obras de Eduardo Aldana Valdés. En rescate del olvido ... 210
Toma de juramento de la nacionalidad colombiana a Don Jaime Zorroza y Landia ... 217
4. Ética y Política ...221
Ceremonia de grado. Diplomado en Democracia y Desarrollo ... 223
Ceremonias de grado ... 226
Ceremonia de grado. Diplomado en Formulación de Proyectos, Políticas Públicas y Gobernabilidad Democrática ... 231
Ceremonias de grado ... 233
Décimo Cuarto Encuentro de la Jurisdicción Ordinaria. Homenaje a Alfonso Reyes Echandía ... 236
Ceremonia de grados. Profesionalización de periodistas del Tolima ... 239
Foros para conmemorar los 20 años de la Constitución Colombiana de 1991 ... 241
Ceremonia de grados Biología de la conservación para el manejo de bosques tropicales y biodiversidad UAO- TC3-Universidad de Ibagué ... 245
Apertura de la conferencia del profesor James Henderson ... 248
Presentación de las Obras Completas de Jaime Giraldo Ángel ... 250
Lanzamiento del Proyecto Ambiental Universitario (prau) ... 255
Ceremonia de grados Avancemos ... 257
Conversatorio departamental sobre educación superior en el Tolima
-CESU- ... 264
Exaltación por los valores humanos a Don José Ossorio Bedoya Fundación Musical de Colombia-Universidad de Ibagué ... 268
Inauguración del Palacio de Justicia de Chaparral con el nombre de Alfonso Reyes Echandía ... 273
Ceremonia de grados Universidad Minuto de Dios y Universidad de Ibagué ... 275
Despedida al gobernador Luis Carlos Delgado Peñón. Última sesión del codecti ... 280
Exaltación por los valores humanos a Danilo Rojas. Fundación Musical de Colombia-Universidad de Ibagué ... 282
Ceremonia de grados. Especialización en Gerencia de Mercadeo, con la Universidad del Rosario ... 285
5. Contexto y Región ...289
Foro sobre niñez. Gobernación del Tolima-Universidad de Ibagué ... 291
Ceremonia de grados Colegio San Bonifacio de las Lanzas ... 294
Ibagué, ¿cómo vamos? Informe de evaluación de calidad de vida ... 297
Presentación del programa Tolima Democrático en Línea a los alcaldes electos ... 300
Firma del convenio Cemex -Universidad de Ibagué ... 303
Seminario sobre la actualización de la Visión Tolima 2025 Firma del acuerdo de voluntades ... 305
Foro sobre negocios inclusivos ... 310
Entrega de las certificaciones ISO 9001 y NTC 5555 al Centro San José ... 314
Cierre de la primera fase del proyecto govop ... 318
Ceremonia de grados ... 321
Ceremonia de grados. Diplomados para funcionarios del Banco Popular .... 324
Instalación de la Cátedra Fullbright ... 326
II Encuentro de Programas y Facultades de Ciencia Política. Universidad del Tolima-Universidad de Ibagué ... 329
Presentación del libro Enfoques del desarrollo rural para territorios en conflicto, de Jaime Eduardo Reyes ... 331
Entrega de la Visión Tolima 2025 ... 334
Seminario sobre movilidad ... 337
Entrega del premio de la escultura a la paz .Casa Darío Echandía,
Chaparral ... 344 Firma del memorando de comprensión con el pnud para apoyar
el semestre de Paz y Región ... 347 La tragedia de Armero: Otro desastre anunciado ... 350 Ceremonia de grados. Especialización en Finanzas con la Universidad del Rosario ... 354 Presentación de los libros San Bonifacio de Ibagué: Documentos para la historia de Ibagué, de Hernando Márquez Arbeláez, y Geografía
Presentación
El profesor - rector
Alfonso Reyes Alvarado es un maestro. Mucho más allá de sus profesiones y ocupaciones: ingeniero, físico, doctor en cibernética organizacional, directivo universitario e investigador, Alfonso es un pedagogo; un profesor auténtica-mente interesado en los saberes previos y expectativas de sus alumnos, que explora siempre las estrategias más apropiadas para permitir que aprendan.
Una constante en la línea orientadora reiterada del doctor Reyes durante su rectoría en la Universidad de Ibagué se transmitió así: “Todo lo que hagamos en el día a día universitario debe arrojar un saldo pedagógico”. Es decir, todas las acciones que emprendamos quienes conformamos la Institu-ción en la docencia, la investigaInstitu-ción, la proyecInstitu-ción social, la administraInstitu-ción y en el comportamiento comunitario mismo, deben reflejarse en un resultado positivo en favor de los propósitos misionales: la formación de los jóvenes que acuden a nuestras aulas y la contribución al desarrollo regional.
Ha querido el exrector entregar a los profesores de la Universidad una selección de textos breves, entre muchos más que escribió de su puño y letra, y que leyó en eventos institucionales presididos por él entre los años 2009 y 2016. Pero más que un catálogo de discursos, este libro es una síntesis de ese saldo pedagógico que dejó el profesor Reyes. Se trata de un valioso mate-rial para ser utilizado en los espacios de conversación institucional y en la docencia.
lo son la interdisciplinariedad, la valoración de las humanidades y las artes en la formación de los jóvenes y el desarrollo de la capacidad analítica, sintética, reflexiva y crítica.
La fábula como recurso pedagógico
Como el maestro innovador que lo habita, Alfonso Reyes acudió a estrate-gias pedagógicas novedosas, entre ellas la fábula. Además de ser un hermoso género para el disfrute de la lectura, la fábula ha sido históricamente un medio con enorme potencial pedagógico y artístico por sus contenidos universales y permanentes; un recurso didáctico que estimula la interpretación de la realidad social y promueve la imaginación, la creatividad y el sentido crítico. La “mora-leja” de la fábula se define como una “enseñanza” que se deduce de algo; de ahí su cercanía con la educación. Recordemos cómo influyeron las fábulas de Esopo, Samaniego y Pombo, entre otros, en la siembra divertida de valores indi-viduales y sociales en nuestras infancias. Lastimosamente, desde mediados del siglo pasado, la fábula como género, así como su uso en la educación, vienen desapareciendo del catálogo de recursos pedagógicos de los profesores.
Alfonso evoca de manera genial las fábulas para dirigirse a jóvenes y adultos, cuando las trae a sus discursos con su poderosa capacidad demos-trativa en el contexto de los intereses, las realidades, las necesidades, las expe-riencias, en fin, las cotidianidades de los públicos a los cuales se dirige: niños, jóvenes y adultos. Y es que dejar aprender es justamente eso: inducir la mayor convergencia posible entre los contenidos educativos y la experiencia vital de cada quien. Es decir, impulsar un saber para la acción; un saber útil para la vida. Y con la mayor alegría posible.
Materiales para la docencia en el Ciclo Básico Común
tecnoló-gica, una ética del cuidado (de sí mismo, del otro y de lo otro), el ejercicio de la ciudadanía, aprender a aprender, pensamiento crítico, trabajo en equipo y en ambientes interculturales, espíritu emprendedor y pensamiento sistémico.
Revisando el contenido, encuentro que aporta materiales muy útiles para su uso en las asignaturas de este Ciclo y para la conversación en los espacios que la Universidad de Ibagué organice para apoyar la formación integral de los estudiantes. Seguramente los estudiantes, animados por sus profesores, encontrarán en estos escritos una fuente para orientar valores inspiradores en sus vidas.
Como docente de Lectura y Escritura, destaco la conveniencia de trabajar estos textos en nuestras clases. Se trata de textos expositivos, descriptivos y argumentativos muy apropiados para planear ejercicios. Pero a su vez, son escritos de mucho fondo, pensados y creados a partir de vivencias auténticas, de hechos de la vida real, que siempre resultan atractivos a los alumnos.
Hay acuerdo entre los educadores acerca de la íntima relación entre leer-pensar-comunicar conocimiento-escribir-aprender. Es aceptado que, además de aprender a leer comprensivamente, ser capaces de dar cuenta en forma verbal o escrita de lo que se aprende, es de la esencia en la formación. Escribir es un acto comunicativo fundamental en la vida universitaria. Por ello, enseñar a escribir es parte fundamental de enseñar a aprender. Así, la buena comunicación y la buena escritura coronan triunfalmente el ciclo de aprendizaje. Y estos textos que nos comparte el doctor Reyes son un ejemplo de buena comunicación y de buena escritura.
Notarán los lectores que así como en toda obra pictórica, literaria o musical, se observan trazos reiterativos de sus autores como improntas soste-nidas en el tiempo, también en los discursos del exrector se identifican clara-mente líneas consistentes y persistentes de pensamiento en torno a sus voca-ciones intelectuales, valores y convicvoca-ciones.
Finalmente, destaco algo que los lectores encontrarán en estos escritos: las alusiones frecuentes del doctor Reyes a los trabajadores para reconocerles sus contribuciones en los proyectos y logros de la Universidad. Gallarda y generosa actitud.
Victoria Kairuz Márquez
1
Necesitamos formar profesionales que puedan, de manera natural, construir puentes entre disciplinas que les permitan superar los peligros de la fragmentación de los roles y los sistemas sociales.
Agradecimiento en el homenaje por la designación
como rector de la Universidad de Ibagué
Febrero 11 de 2009
Los académicos europeos tienen la loable costumbre de homenajear a sus pares mediante la producción conjunta de un libro que entregan en cerrada cere-monia. El fetchscrift, como se denomina este escrito, suele otorgarse cuando el homenajeado cumple 75 años. Aun cuando no creo reunir las condiciones académicas para este tipo de homenaje y estoy a varios lustros de cumplir con el requisito de edad, la imagen del fetchscrift que le ofrecimos a Stafford Beer, uno de los pensadores más brillantes e imaginativos del siglo pasado en el campo del diseño de sistemas sociales, vino a mi mente cuando amablemente el doctor Trujillo me comentó sobre su idea de organizar esta reunión.
A finales de los años setenta, Stafford fue invitado por el Gobierno de Ciudad de México para que ayudara a elaborar un diagnóstico sobre los problemas del sistema penitenciario local. Estaban consternados por el incre-mento de abusos sexuales y otros delitos conexos cometidos en estos estable-cimientos. Stafford, luego de varias visitas a los centros de reclusión, pidió realizar una reunión con los jueces penales y les propuso que una simple modificación del texto de sus sentencias podría ayudar a disolver el problema. El modelo de sentencia que les sugirió utilizar rezaba así:
Señor Pedro Pérez, por los hechos demostrados a lo largo de este juicio, este juzgado lo encuentra responsable del delito que se le imputa y lo condena a ser violado repetidamente durante cinco años en el establecimiento carcelario de Ciudad de México.
Por supuesto, la airada protesta no se hizo esperar y en medio de una gran indignación la reunión se disolvió.
Es claro que ninguno de estos jueces, al proferir su sentencia, estaba pensando en causarle un daño de esta naturaleza al condenado. Pero es también cierto que en el 95 % de los casos, esto era lo que les ocurría a los jóvenes que eran recluidos en las cárceles de Ciudad de México. Argu-mentar que la responsabilidad del juez, en este caso, termina al proferir su sentencia, evidencia esta incapacidad de observar las consecuencias no intencionales de sus acciones y debiera, por lo menos, invitarnos a una reflexión más profunda sobre los límites de la responsabilidad social de estos cargos.
Como este, es posible identificar otras instancias del culpabliss error. Por ejemplo, en la década del ochenta, en Colombia, el Congreso aprobó un proyecto de ley para reducir los tiempos de condena de varios delitos como una medida para disminuir el preocupante incremento del hacinamiento carcelario. La línea argumental del ponente tenía la siguiente secuencia lógica: al acortar las penas, el tiempo promedio de permanencia de los reclusos en una cohorte dada decrecería, lo que incrementaría la rotación de los reclusos y, por lo tanto, reduciría su número globalmente.
las penas en ciertos delitos llevó a un incremento en la criminalidad, lo cual condujo a aumentar, eventualmente, la población carcelaria.
Un fenómeno similar ocurre cuando un gobernante local decide invertir gran parte de su presupuesto para mejorar las condiciones de las escuelas públicas localizadas en zonas marginales de su municipio. El efecto no inten-cional, pero derivado de esta decisión, es que las familias vulnerables de loca-lidades vecinas tenderán a migrar a estas zonas para que sus hijos puedan recibir una educación de mejor calidad. Al poco tiempo, por efecto del incre-mento de la demanda, la calidad del servicio educativo se deteriorará nueva-mente. Por supuesto que hay que atender las necesidades de las zonas margi-nales, pero también debe ser responsabilidad de las grandes ciudades aportar al desarrollo de las ciudades intermedias colindantes. El gobernante que crea que su responsabilidad debe centrarse en el bienestar de la población que está dentro de sus fronteras, está cayendo, nuevamente, en el culpabliss error.
Como ejemplo final, la reciente medida del pico y placa del día completo en Bogotá es otra instancia del mismo error cuyas graves consecuencias para la movilidad de la ciudad aparecerán en el mediato futuro. Pero ¿qué tienen en común estos errores? ¿En dónde situar su génesis?
Parece que la fragmentación de los roles sociales y organizacionales está en la base del problema. En efecto, definir el alcance de estos roles, sin tener en cuenta su estrecha relación con el contexto inmediato que les da sentido limita artificialmente la responsabilidad de quienes los ejercen. Tal vez por ello, los jueces no perciben que su papel de juzgadores forma parte integral de un sistema penal que incluye el penitenciario; de la misma manera, un alcalde no comprende que su municipio es parte integral de la región en la que está inserto. En todos estos casos desaparece la visión integradora de un todo que permita darle un sentido común a las partes.
Pero lo que más intriga de estas reflexiones, es que estos roles son cons-trucciones nuestras. Nosotros, como sociedad, definimos el alcance del papel del juez, del médico o del gobernante. Estos roles, a su vez, se sustentan en las características propias de cada disciplina en la que nos formamos. Es justamente en este punto en el que el papel formativo de las universidades es crucial, puesto que estas han inculcado, desde su origen, la fragmentación de las disciplinas separándolas con claridad unas de otras.
en que ninguno de estos problemas es propio de una disciplina particular o de una profesión. Todos estos problemas requieren, para su comprensión, del concurso mancomunado de varias disciplinas. La tesis central de cuanto aquí sugiero, es que la raíz del culpabliss error se encuentra estrechamente ligada a la forma en que las instituciones de educación superior organizan sus prác-ticas pedagógicas. De tanto repetirlas, estas se han convertido en dogmas que no cuestionamos.
Por lo tanto, necesitamos formar profesionales que puedan, de manera natural, construir puentes entre disciplinas que les permitan superar los peligros de la fragmentación de los roles y los sistemas sociales. Se reque-riría, entre otros, lograr dos grandes cambios en las prácticas de la educa-ción superior: primero, revertir la tendencia hacia la especializaeduca-ción disci-plinar. Debemos marchar justamente en la dirección contraria; tener menos disciplinas como formación profesional y dejar las especializaciones para la formación post-secundaria. Necesitamos jóvenes integralistas y no especia-listas, con una formación básica pero fuerte en valores y en competencias y no solo en conocimientos. Ser competente es un saber hacer ético en contexto.
La tendencia europea de reducir sus carreras a cuatro y hasta a tres años apunta en esta dirección. Debemos inculcar en nuestros jóvenes que el proceso de formación debe ser permanente, de la cuna a la tumba, como bien lo expresara nuestro Nobel1. Las empresas británicas saben, por ejemplo,
que durante un año deben entrenar a los recién egresados universitarios en la aplicación concreta de sus conocimientos al papel que desempeñarán en la organización. En otras palabras, el sector productivo debe constituirse en parte integral del sistema educativo.
El segundo cambio es la introducción de cursos integradores, cursos en los que no se estudian problemas disciplinarios; es decir, propios de una disci-plina, sino problemas sociales complejos como la movilidad, el hacinamiento carcelario, el desempleo en una región, la inequidad de género en la univer-sidad, entre otros; cursos organizados con una condición: deben ser tomados simultáneamente por estudiantes de las diferentes disciplinas que ofrezca la universidad. Las discusiones alrededor de estos problemas les permitirán a los estudiantes reconocer la necesidad de establecer los puentes disciplinarios
1 García Márquez, G. (1996). La Proclama. En Aldana, E. et al. (1996). Colombia al filo de la oportunidad.
que he mencionado y seguramente los alertará sobre los peligros asociados con el culpabliss error.
Estas ideas, aún en borrador, requieren, por supuesto, de una mayor reflexión y discusión colectiva, pero estoy seguro de que la Universidad de Ibagué será un espacio propicio para madurarlas.
La universidad debe propiciar espacios regulares de discusión entre estudiantes de diferentes programas alrededor de problemas complejos.
Acto de posesión como rector
de la Universidad de Ibagué
Marzo 2 de 2009
En los primeros años de la década del setenta, un entusiasta joven de pelo largo, como era la usanza de la época, entró por primera vez a clase en la Facultad de Ingeniería de una universidad prestigiosa de Estados Unidos. Era inquieto, o lo que hoy los expertos llamarían hiperactivo, lo cual le costó varias llamadas al orden por parte de sus profesores; cuestionaba constante-mente a sus docentes, lo que lo hizo el centro de sus críticas; planteaba ideas fuera de lo común, que solo recibieron sarcasmos y burlas como respuesta; y no obtenía buenas notas en los exámenes, con lo cual ganó merecida fama de vago.
El joven de marras, como ustedes imaginarán, no pasó del primer semestre. Decidió, sin embargo, darse una nueva oportunidad y se matri-culó en un curso que, a todas luces, no tenía nada que ver con su disciplina. Disfrutó de este curso de principio a fin aunque, extrañamente, sus compa-ñeros eran alumnos de otras carreras. Era un curso de caligrafía. Al siguiente semestre no regresó a la universidad a pesar de la frustración de sus padres adoptivos, quienes, con esmero y mucho sacrificio, habían ahorrado pacien-temente para enviarlo a estudiar a una de las universidades más prestigiosas y costosas del país.
cabo de un lustro, daría lugar a la creación de una de las empresas líderes en su campo. El producto fue un computador personal y la empresa se conoció como Apple. Este aparato, poco conocido con su otro nombre: el Macin-tosh, revolucionó la industria de los computadores portátiles porque usaba una interfaz gráfica intuitiva con un pequeño adminículo al que se le dio el nombre genérico de ratón. Este novedoso diseño convirtió estos equipos, otrora restringidos a unos cuantos iniciados y expertos, en un artículo más de la canasta familiar. Su facilidad de uso iba de la mano de un diseño esté-ticamente armonioso en el que se destacaban los diferentes tipos de letras en formas, tamaños y colores que hacían agradable la escritura y la lectura. Esta idea clave, contaría años después nuestro joven empresario, la tomó del único curso que se gozó de principio a fin en su breve tránsito por el claustro universitario y que probablemente fue el único que le aportó de manera significativa a su formación.
Para hacer corta la historia empresarial de Steve Jobs2, vale la pena
mencionar que después de haber sido retirado de su propia empresa por desavenencias con miembros de su junta directiva, decidió fundar otra compañía que también revolucionó la industria. Esta vez fue en el sector de las películas animadas. Su empresa se llama Pixar y dio vida a películas tan populares como Toy Story, Cars y Ratatouille. Por avatares del destino, diez años después regresó a Apple. Al poco tiempo, en octubre de 2001, lideró el diseño y lanzamiento de un nuevo producto; un pequeño aparato del que tan solo en los dos últimos años se han vendido más de 150 millones de unidades en el mundo entero: el iPod. Su más reciente producto, el iPhone, se está convirtiendo rápidamente en el referente para seguir en la industria de los llamados teléfonos celulares inteligentes.
Parte de esta historia la narró el propio Steve Jobs durante la ceremonia de graduación de los estudiantes de la Universidad de Stanford en el 20053.
Empezó su discurso agradeciendo la invitación y explicando que esa ocasión era lo más cerca que había estado de una ceremonia de graduación en toda su vida.
Recuerdo que, al leer su discurso, me pregunté por qué la universidad en donde se matriculó no logró identificar el potencial de este joven. Por el contrario, ayudó a que engrosara las estadísticas de la deserción estudiantil.
2 Isaacson, W. (2011). Steve Jobs. New York: Simon & Schuster
3 Jobs, S. (2005). Commencement speech at Stanford. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=
Hoy, cuando asumo la responsabilidad de dirigir el desarrollo de la Universidad de Ibagué por los próximos dos años, me surgen nuevos inte-rrogantes: ¿A cuántos de estos jóvenes dejaremos escapar de nuestras aulas universitarias? O, lo que podría ser más preocupante, ¿cuántos de estos, con características similares a las que exhibía nuestro personaje, se adaptan resig-nadamente a las prácticas docentes actuales que terminan por disciplinarlos, en el sentido en que Foucault usó este término?4 ¿Cuáles características debe
tener específicamente una universidad como la nuestra para que los estu-diantes sientan que cuentan con un espacio de formación en donde sus ideas innovadoras puedan fortalecerse?
Permítanme sintetizar los cuatro desafíos que creo tenemos por delante. En primer lugar, la flexibilidad. Las universidades se mueven hoy rápi-damente hacia esquemas curriculares que faciliten a los estudiantes ser, en gran parte, responsables de la elaboración de sus planes de estudio. Cada vez es más común obtener dobles titulaciones, graduar ingenieros-economistas, economistas-antropólogos, músicos-matemáticos o abogados-sociólogos entre muchas otras combinaciones. La reducción de carreras a cuatro años, así mismo, facilitará la articulación entre el pregrado y los postgrados siempre y cuando se reconozcan a tiempo aquellos estudiantes con debilidades en su formación básica y se diseñen mecanismos de acompañamiento individual que permitan su rápida nivelación.
Pero de alguna manera es necesario diseñar la libertad que tendrán los estudiantes en el desarrollo de sus planes de estudio. La autonomía de la que gozarán debe estar limitada por la cohesión de las facultades a las que estarán inscritos. Lo anterior implica desarrollar cursos integradores comunes a todos los programas que pertenezcan a la misma facultad. Pero también a pensar y diseñar cursos que forjen la identidad particular de nuestros egresados. ¿Qué diferenciará a los profesionales de la Universidad de Ibagué de quienes egresan de otras universidades? Esta es la pregunta por el ethos universitario, por la impronta de nuestros estudiantes. Una pregunta cuya respuesta, a mi juicio, debe apuntar hacia una formación en ciertos valores que reflejen el ideal que perseguían nuestros fundadores al concebir este sueño.
En segundo lugar, lasindisciplinas. Un sistema educativo que propicie la innovación debe, paulatinamente, dejar de lado las ataduras que amarran nuestra forma de pensar a las formas de razonar propias de las disciplinas
que estudiamos. Los problemas complejos que afrontamos hoy no reco-nocen bordes disciplinarios: la pobreza no es un problema de la Economía, la corrupción no lo es del Derecho ni de la Administración Pública; el cáncer no lo es únicamente de la Medicina como la violencia tampoco es un problema exclusivo de la Ciencia Política. Los límites de cada disciplina son el resultado de decisiones arbitrarias de nuestro propio intelecto. Estos bordes parecen necesarios para manejar la complejidad del proceso de enseñanza y apren-dizaje. Pero las disciplinas son medios y no fines en sí mismas. Metafórica-mente son como escaleras por las que subimos hacia niveles más elaborados de conocimiento pero que, una vez nos encontramos arriba, debemos, como lo mencionara Wittgenstein en su Tractatus: soltar la escalera y no seguir aferrados a ella5.
Mi formación básica, en la Universidad de los Andes, fue en Matemá-ticas, Física e Ingeniería de Sistemas, pero durante veinticinco años he traba-jado en el estudio de problemas en la administración de justicia. Cada vez es más común la necesidad de estudiar problemas complejos que no pertenecen a disciplinas particulares, sino que requieren del trabajo mancomunado de una multiplicidad de estas.
Un reciente ejemplo proviene justamente de la investigación sobre el cáncer. Hoy es posible desarrollar pequeños robots que se insertan por el torrente sanguíneo de un paciente y permiten marcar, una a una, las células cancerígenas que afectan un órgano particular. Esta marca posibilita que la tenue radiación posterior aniquile únicamente las células afectadas. Es un tratamiento novedoso que promete ser mucho más efectivo en atacar la enfer-medad y en reducir las secuelas nocivas de los procedimientos actuales. Pero como bien lo señalaba Eduardo Aldana en una reciente reunión de ascun en la que traía a colación este ejemplo, ¿será este un problema propio de la Física? ¿Lo será de la Ingeniería? ¿De la Biología o de la Medicina? Cierta-mente, se ha requerido de la integración armónica de todas estas disciplinas para enfrentar una de las enfermedades que más muertes causa en el mundo.
La universidad debe facilitar la construcción de estos puentes interdisci-plinarios, debe propiciar espacios regulares de discusión entre estudiantes de diferentes programas alrededor de problemas complejos. Pareciera necesaria la construcción de un metalenguaje que permita, a un nivel lógico superior, la
5 Wittgenstein, L. (1918). Tractatus Logico-Philosophicus. Disponible en: http://www.ub.edu/procol/sites/
conversación fructífera de profesionales de diversas disciplinas. Esto es lo que Paolo Lugari, el creador y director del Centro Gaviotas en Guaviare, distin-guido internacionalmente por su creatividad en el diseño de tecnología apro-piada para el desarrollo del campo, denomina metafóricamente el fomento de las indisciplinas.
En tercer lugar, elpensamiento crítico. Criticar, por supuesto, no es estar simplemente en desacuerdo con alguien y hacérselo saber. Pensar críti-camente requiere identificar y hacer explícitos los supuestos del otro y los propios cuando nos apasionamos en una discusión. Pensar críticamente nos obliga a mirar el mundo a través de los ojos de los otros y también a aprender a mirarlo por donde no lo están viendo los demás.
Desde la academia debemos fomentar la sana controversia, escuchar con humildad los planteamientos de nuestros estudiantes y formularles preguntas legítimas para evaluarlos. Heinz von Foerster, brillante pensador y educador del siglo pasado, en una conferencia que ofreció en la Univer-sidad de los Andes hace casi una década, planteaba la neceUniver-sidad de hacer esta distinción. Decía que los docentes solemos hacer preguntas ilegítimas a nuestros estudiantes cuando les preguntamos algo de lo cual ya sabemos la respuesta. Los estudiantes, que suelen ser más astutos de lo que solemos pensar, rápidamente aprenden a responder aquello que queremos escuchar. En cierta medida, los estudiantes aprenden sobre el profesor, más que del tema sobre el que se les está inquiriendo. Las preguntas legítimas, por su parte, decía Heinz, corresponden a aquellas para las cuales no sabemos una respuesta y nos permiten, por tanto, observar y evaluar la forma como razonan nuestros estudiantes.
En cuarto lugar, eldesarrollo de competencias. Cada vez es más claro que una educación centrada en la transmisión de conocimientos es insuficiente para afrontar la complejidad del mundo actual. Se requiere una educación que apunte al desarrollo de competencias. Ser competente es un saber hacer ético en contexto. Hoy, las instituciones internacionales acreditadoras de programas de educación superior exigen este tipo de formación. Pienso que en esa dirección debemos movernos.
estu-diantes y los ayude en su realización y proyección futura como forjadores responsables de su propio destino. Lograr estos desafíos ayudaría a constituir la impronta de los egresados de la Universidad de Ibagué y facilitaría su papel como motor para el desarrollo regional y local.
Para profundizar en este tema, nos acompañan hoy tres ilustres invi-tados: el doctor Francisco Miranda, director nacional de Colciencias; el doctor Carlos Angulo Galvis, rector de la Universidad de los Andes; y el doctor Eduardo Aldana Valdés, miembro del Consejo Superior de la Univer-sidad de Ibagué. El foro que hemos convocado gira alrededor del desarrollo regional y local a partir de la ciencia y la educación superior. A manera de apertura, permítanme expresar algunas breves reflexiones al respecto.
La Universidad de Ibagué participó en el proyecto de construcción de la visión Tolima al 2025 que convocó y lideró la Asociación para el Desarrollo del Tolima (adt) hace tres años. El informe final del estudio estableció tres fines a los cuales debiera apuntar el desarrollo del Tolima: crecimiento econó-mico, reducción de la pobreza y equidad en la distribución del ingreso; tres metas que los actuales modelos de desarrollo no han logrado alcanzar simul-táneamente. ¿Cómo, entonces, podemos avanzar hacia el logro de estos fines a partir de la ciencia y la educación superior? Quisiera sugerir que el impulso de la nanotecnología podría ser uno de los varios caminos que nos conducirá en esa dirección.
Richard Feynman, uno de los científicos más creativos del siglo pasado, ganador del premio Nobel de Física por sus trabajos en el desarrollo de la mecánica cuántica, sorprendió a una audiencia de científicos norteameri-canos cuando en una conferencia de la Sociedad Americana de Física cele-brada en diciembre de 1959, anunció que en el futuro sería posible escribir la totalidad de la enciclopedia británica en la cabeza de un alfiler6. Pues bien,
30 años después, IBM anunció la construcción de un microscopio con el que lograron escribir las siglas de la compañía manipulando uno a uno 35 átomos de xenón. Este fue el origen formal de la nanotecnología, tal vez el avance científico con mayor potencial de impacto social en los años por venir.
Hoy, cincuenta años después del anuncio de Feynman, tenemos la capa-cidad para manipular la materia átomo a átomo, es decir, podemos crear nuevos materiales que no existen en la naturaleza. Podemos diseñarlos de
6 Feynman, R. (1959). There´s plenty of room at the bottom. Conferencia ofrecida a la American
tal manera que cumplan propiedades que deseamos. Por ejemplo, los trajes de varios de los participantes en las olimpiadas del año pasado fueron el resultado de una investigación reciente en nanomateriales. Igualmente, es posible adquirir lentes que cambian de color al variar la intensidad de la luz solar para proteger nuestros ojos; podemos, así mismo, comprar ropa que se fabrica a partir de fibras que impiden el paso de cualquier partícula de polvo y que nunca se manchan; existen recubrimientos en cuchillas y tornos, que multiplican hasta diez veces su vida útil, y que están reduciendo los costos de producción en empresas de varios sectores económicos; el Ipod, y los pequeños robots, llamados nanobots, que permiten marcar, una a una, las células cancerígenas, como mencioné atrás, fueron posibles gracias a un desarrollo nanotecnológico.
La nanotecnología se concibe como un sistema productivo que parte de problemas específicos y une, de manera natural, a varios actores: las universi-dades, el gobierno, y las empresas.
En la última década, las inversiones pública y privada en nanotecnología han crecido exponencialmente. Se calcula que para el 2010 esta inversión alcanzará los veinticinco mil millones de dólares anuales. En el escenario más pesimista, se estima que el mercado de la nanotecnología para el año 2015 será de 800 billones de dólares y en el escenario más optimista, de tres mil billones de dólares. En el mismo año se necesitarán once millones de personas capacitadas para trabajar en este campo, cuya formación debe ser interdisciplinaria, precisamente el tipo de formación a la que me referí hace unos minutos.
Nosotros, en las regiones, no estamos lejos de participar en este tipo de desarrollos. El Centro de Excelencia en Nuevos Materiales (cenm) con sede en la Universidad del Valle, por ejemplo, tiene en proceso de registro varias patentes de un cemento elaborado a partir de residuos de la caña de azúcar7. Es un material más resistente que el cemento tradicional, seca más
rápidamente y es mucho menos costoso. No solo es un producto que reducirá sustancialmente el daño ambiental del residuo de la caña de azúcar, sino que tendrá un alto impacto en la construcción de viviendas de interés social.
Otras aplicaciones regionales de la nanotecnología apuntan al fortaleci-miento de la agroindustria, al tratafortaleci-miento de aguas, al control de plagas, al
7 Centro de Excelencia en Nuevos Materiales (cenm). (s.f.). Universidad del Valle. Departamento de Física.
almacenamiento y procesamiento de alimentos y a la generación de energía limpia. En fin, todo un camino hacia el desarrollo regional a partir de la ciencia y la educación superior.
Los sueños alimentan nuestro espíritu y su realización da sentido a nuestra existencia. Aquello que otrora se consideraba como ciencia ficción, hoy es parte de nuestra cotidianidad. Esta Universidad está en plena adoles-cencia; sus múltiples logros se deben a un gran liderazgo y a un esfuerzo continuo, con mucha mística, de todos sus funcionarios: docentes, personal administrativo, estudiantes y directivos.
La academia y el sector productivo se pueden entrelazar sinérgicamente en campos de aplicación interdisciplinarios en los que la ciencia, la técnica y la gestión se conjugan, de manera armónica, en un mismo sistema.
Instalación
Séptimo Encuentro Nacional de Jefes de Mantenimiento
Universidad de Ibagué-andi
Marzo 14 de 2013
Quiero empezar por expresar mi gratitud a la ANDI, seccional Tolima-Huila, especialmente a la doctora María Cristina Lara, y al programa de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Ibagué, en particular a Darío Martínez, su director, por hacer posible, una vez más, este Encuentro.
Como seguramente muchos de ustedes recordarán, el Encuentro Nacional de Jefes de Mantenimiento surgió hace siete años como una extensión y ampliación del Comité de Mantenimiento de la ANDI, Regional Tolima. En aquel entonces, el Comité estaba integrado por un grupo de profesionales a cargo del área de mantenimiento en empresas locales, quienes, convocados por la dirección de la ANDI, se reunían periódica-mente para compartir e intercambiar experiencias y conversar alrededor de temas de interés. Desde aquel entonces, la Universidad de Ibagué se vinculó a estas actividades con la participación de profesores de la Facultad de Inge-niería, particularmente del programa de Ingeniería Mecánica, como inter-locutores en el ámbito académico.
número importante de profesionales provenientes de empresas de diferentes regiones del país. Por ello, y a partir de la segunda edición, se invitaron confe-rencistas de talla internacional. El evento tomó fuerza y se volvió una cons-tante organizarlo durante dos días del mes de marzo, en la ciudad de Ibagué. Quiero resaltar la importancia de vincular este evento al espacio univer-sitario. Es un ejemplo importante de cómo la academia y el sector productivo se pueden entrelazar sinérgicamente, en un campo de aplicación interdisci-plinario en el que la ciencia, la técnica y la gestión se conjugan, de manera armónica, en un mismo sistema.
Debido al constante desarrollo tecnológico y a la globalización de los mercados, las empresas se han visto abocadas a responder a normas de calidad cada vez más estrictas. La presión que impone la competencia es cada vez mayor, lo cual implica incrementar constantemente los niveles de eficiencia en los procesos de producción y disminuir los indicadores de tole-rancias de error.
Esto ha obligado a la transformación de los departamentos de manteni-miento que han pasado de realizar reparaciones y cambiar piezas o máquinas completas, a ser unidades que agregan un alto valor en la productividad total de la empresa mediante la aplicación de nuevas técnicas y prácticas. Hoy, el mantenimiento es un área de la empresa que aporta no solo a la reducción de costos por paradas de la planta de producción, al cumplimiento en la entrega de pedidos y al impacto en la calidad de los productos, sino a la reducción del lucro cesante en repuestos y en estructura subutilizada, todo lo cual contri-buye a incrementar la competitividad.
Lo que inicialmente era, predominantemente, un problema de natu-raleza técnica, hoy se torna cada vez más en un sistema complejo. A los aspectos de la técnica específica de operación de las máquinas y de sus insta-laciones, es indispensable incorporar ahora una amplia variedad de temas como la gestión de la información, la gestión de costos, la gestión del recurso humano y la gestión del conocimiento, además de la incorporación de tecno-logías especializadas y avanzadas como medio para el diagnóstico y solución de problemas.
de vincular el desarrollo empírico con unos procesos metódicos y rigurosos de investigación.
Pensando en llenar un vacío en este campo, el año pasado la Universidad decidió crear un nuevo programa tecnológico en mantenimiento industrial. Queremos dar respuesta al sector productivo que demanda profesionales con conocimientos y competencias en las diferentes disciplinas que intervienen en la gestión y ejecución del mantenimiento en la Industria. Esperamos que el programa tenga demanda por parte de los jóvenes y acogida por parte de los industriales.
En este encuentro, como en los anteriores, además de las conferencias y los mini-cursos dirigidos por expertos, se desarrollarán talleres especiali-zados. Se abordarán temas como la gestión de proyectos, metodologías para el análisis y el mapeo de fallos (análisis causa raíz-RCA), tribología (estudio del desgaste en materiales), lubricación, y herramientas tecnológicas para la gestión de activos. Al final del evento se ha programado la realización de dos talleres simultáneos dirigidos por profesores del programa de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Ibagué, en los que se tratarán temas relacio-nados con biocombustibles y energías alternativas, y fenómenos de falla y desgaste en materiales.
Por supuesto, complementaremos las actividades académicas y prác-ticas con otras lúdicas y de integración al finalizar el primer día. Igualmente, tenderemos tiempo para hacer una visita guiada a la nueva planta de Lubri-cantes Gulf en Ibagué.
La distinción entre ciencia, tecnología y humanidades es una construcción arbitraria que solo tiene sentido en el mundo académico mientras nos formamos. Las tres deben fundirse en una sola ética social cuando actuamos en comunidad.
Ceremonia de grados
Septiembre 27 de 2013
Hace pocos días nos enteramos de que el 25 de agosto de 2012, hace casi un año, el Voyager I cruzó los límites de nuestro sistema solar. El Voyager I es una nave no tripulada, que fue lanzada al espacio en 1977 para explorar Júpiter y Saturno. Ninguno de ustedes había nacido cuando la nave despegó, y mien-tras ustedes fueron creciendo, el Voyager I viajaba constantemente hacia el espacio interestelar8.
La tecnología que se usó para construirlo nos hace reír hoy. Es mucho más avanzado un teléfono celular que todo el andamiaje electrónico que se utilizó para construirlo. Sin embargo, ese aparato continúa enviando datos a una velocidad de 160 bits por segundo. Noten que la velocidad de transmi-sión de Internet actual es cercana a los cinco millones de bits por segundo.
Las computadoras del Voyager procesan ocho mil instrucciones por segundo, algo fantástico en esa época. Hoy, un teléfono celular puede procesar catorce mil millones de instrucciones por segundo. Sin embargo, con esa capacidad tecnológica tan limitada, el Voyager I atravesó el sistema solar y continúa su rumbo hacia el infinito.
8 Maz2bi (2016, enero 12). Voyager I: 1977 - 2017 [The Journey Continues]. [Video]. Disponible en:
Para darles una idea de la distancia a la que se encuentra, tengan en cuenta que la luz, que viaja a una velocidad de 300000 km en un segundo, tardaría 16 horas en llegar desde el Voyager a la Tierra. El sol, para tener una referencia, está a 8 minutos-luz de la Tierra. Por esa razón, la nave se diseñó para que fuera autónoma, pues a esa distancia es imposible que alguien la pueda controlar desde la Tierra. Esto fue un triunfo de la inteligencia artificial
de esa época.
Pero la nave no solamente mide datos y los transmite a la Tierra. Lleva también en su interior un mensaje interestelar. En efecto, uno de los grupos que trabajó en el proyecto, liderado por el reconocido científico Carl Sagan, autor del libro Cosmos en la década del setenta9, decidió incluir en la nave
un disco de oro en el que grabaron, en varios formatos, lo que a su juicio un extraterrestre debería saber sobre nuestra civilización planetaria. Incluyeron un saludo en 55 lenguas distintas, desde el Akkadian, que fue hablado hace seis mil años, hasta el Wu, que es un dialecto moderno chino; incorporaron 115 imágenes de personas, animales y aeropuertos y un saludo del presidente Jimmy Carter como si fuera el vocero de la humanidad; agregaron también una selección ecléctica de 90 minutos de música; grabaron sonidos de olas, el viento, las ballenas, pájaros y otros animales; finalmente, las instrucciones detalladas, en un lenguaje gráfico, de cómo reproducir este disco10.
Si por un momento imaginamos que en algunos años el Voyager es reco-gido por una nave extraterrestre, ¿qué imagen se formarán de nuestra civili-zación? Probablemente una que, lamentablemente, a pesar de este impresio-nante desarrollo tecnológico que hemos logrado, no reflejaría las profundas contradicciones de esta raza humana , de estos terrícolas que, a pesar de tener una historia de 200000 años de evolución directa, aún no logramos conso-lidar unos valores básicos que nos permitan asegurar un futuro estable como especie. Somos una raza con una historia de contradicciones.
Hace casi 30 años, tan solo un lustro después de que el Voyager I iniciara su travesía, un chaparraluno que por sus propios medios y esfuerzos llegó a la Presidencia de la Suprema Corte de Justicia de Colombia, en un breve discurso que pronunció en su municipio natal, se refirió, con diáfana preci-sión, a estas contradicciones. Las siguientes fueron sus palabras que, como verán, siguen teniendo vigencia:
9 Sagan, C. (1980). Cosmos (1st Ballantine Books, ed.). New York: Ballantine Books.
10 Wikipedia (s.f.). Disco de oro de las Voyager. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Disco_de_
La agroindustria produce hoy más alimentos que en cualquier otro periodo de la historia y, no obstante, niños y adultos mueren por millones víctimas del hambre; mientras las grandes potencias gastan sumas increíbles en la preten-ciosa conquista del espacio exterior y de sus mundos e inventan para ello las más sofisticadas máquinas, [como el Voyager I], vastas regiones del planeta viven aún como en la edad de piedra; la construcción de vehículos automo-tores ha llegado hoy a cifras astronómicas, precisamente cuando se anuncia el agotamiento universal del combustible que los mueve; las ciencias biomédicas están ahora en capacidad de garantizar la vida humana desde su fase intraute-rina hasta límites cada vez más amplios, al tiempo que la física y la electrónica han puesto a disposición de cualquier político demente y poderoso un arma capaz de borrar de la tierra todo asomo de vida, [como lo que ocurrió hace unas semanas en Siria]; la misma ciencia que ha inventado la forma de contrarrestar exitosamente casi todas las enfermedades, está polucionando el aire que respi-ramos y envenenando el agua que nos nutre11.
No podemos seguir avanzando como civilización planetaria sin asegurar unos niveles básicos de desarrollo que permitan alcanzar una vida digna de toda la raza humana. Esta convicción llevó a las Naciones Unidas a concebir, definir y divulgar ocho objetivos que todos los países deberían comprome-terse a cumplir para el 2015. Se denominaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (odm)12.
Lamentablemente muy pocos países han alcanzado las metas en todos ellos. Colombia tiene un considerable atraso en varios de los objetivos y el Tolima también está aún rezagado para su cumplimiento.
La ciencia y las humanidades deben danzar juntas en un continuo abrazo amoroso. Hemos reunido en esta ceremonia de grado a quienes estudiaron Ingeniería y a quienes cursaron una carrera en humanidades. Cada uno de ustedes se formó profesionalmente desde el paradigma de su propia disci-plina. Sin embargo, cuando ingresen al mundo laboral, es importante que los unos conozcan las bases tecnológicas que pueden amplificar sus programas sociales, y que los otros sean conscientes de las implicaciones sociales de las decisiones técnicas que tomen.
La distinción entre ciencia, tecnología y humanidades es una construc-ción arbitraria que solo tiene sentido en el mundo académico mientras nos
11 Reyes, A. y Reyes Y. (2016). “Alfonso Reyes”, en: Tolimenses que dejan huella, Vol. III, Ibagué, Colombia:
Ed. Universidad de Ibagué.
12 Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (s.f.). Objetivos de Desarrollo del Milenio.
formamos. Las tres deben fundirse en una sola ética social cuando actuamos en comunidad. Solo así podremos ser consecuentes con el mensaje sobre nosotros, plasmado en el disco de oro del Voyager I que alguna vez leerá una lejana civilización.
Me imagino una universidad en la que los bordes entre las disciplinas vayan desapareciendo, en la cual el diseño y los procesos de aprendizaje se hagan desde la perspectiva de la comprensión de los estudiantes, y no tanto desde la perspectiva de la eficiencia de los docentes.
Los rectores tienen la palabra.
Conversatorio con ocasión de los 35 años
de la Universidad de Ibagué
(Extractos de entrevista colectiva)
Agosto 27 de 2015
Rectores de la Universidad de Ibagué 1980-2016.
Pregunta:
De su ejercicio como rector, compártanos los logros que recuerde con más satisfacción o con más emoción.
Alfonso Reyes Alvarado
El primer logro tiene que ver con el Semestre de Paz y Región, que la Univer-sidad empezó a desarrollar hace cuatro años. Su origen viene del esfuerzo de la doctora Carmen Inés Cruz, cuando en su rectoría empezó a llevar la Universidad hacia los municipios para fortalecer el naciente proceso de descentralización administrativa del país. A partir de ahí se generó esa idea de presencia institucional de la Universidad en el Departamento. El Semestre de Paz y Región permite que los jóvenes de último semestre convivan con otros colegas en los municipios durante un semestre completo, para apoyar su desarrollo. Hacemos presencia en 40 de los 47 municipios. En su concep-ción, esta idea viene de la Universidad Autónoma de Manizales.
El segundo hecho tiene que ver con la calidad, algo que empezó el doctor Leonidas López durante su administración y lo fue concretando a lo largo de los años. A través de ese esfuerzo permanente y continuo empezó a profe-sionalizarse la planta profesoral y a surgir ese germen de los procesos con calidad. Lo que he hecho en estos seis años al respecto, es darle continuidad a este proceso, construir sobre lo construido. Tenemos 11 programas acredi-tados de 13 acreditables.
Pregunta:
¿Cuál es el mayor desafío que tiene la Universidad en el futuro próximo? Alfonso Reyes Alvarado
En las celebraciones es importante agradecer, es importante comprometerse, como decía el doctor Leonidas López y yo añadiría algo más, creo que es un buen momento en el que vale la pena hacer confesiones.
zona de desastre: 25 árboles se habían caído, varios de ellos de 20 metros de altura, gran parte de los techos se volaron, varios de los laboratorios desaparecieron, todos los caminos estaban llenos de escombros, no podíamos caminar, gran parte de los bambús frente al polideportivo, se doblaron. Al poco tiempo, diez minutos después de mi llegada, la Universidad empezó a llenarse de personas, y era un domingo, a los quince minutos estaba llena de funcionarios, de profesores, de administrativos de todo orden, de estudiantes y lo que observé fueron grupos de personas que estaban organizándose ellas mismas, trabajando de tal forma que tres horas después la Universidad estaba nuevamente en capacidad de recibir estudiantes, y al lunes siguiente, la Universidad funcionó.
Consternado, regresé a la casa y casi no pude dormir, esa es la otra confesión, porque pensaba en lo que me había impactado y concluí que esta Universidad tenía un grupo humano de personas con tal sentido de perte-nencia, que era capaz de hacer todo aquello que quisiera hacer a futuro.
Y esa es la conexión con la pregunta. ¿Qué me imagino en el futuro?, una Universidad organizada como red, un Tolima educador como mencionó el doctor Eduardo Aldana, pero en el cual esta red les permite a los jóvenes empezar sus estudios en donde viven, en los municipios, y después de cierto tiempo que puedan transferirse, no necesariamente a Ibagué, sino a cualquiera de los nodos en donde puedan terminar su formación, técnica, tecnológica o profesional. Cada nodo estaría, por lo tanto, especializado en aquello en lo que realmente pueda hacer muy bien, de acuerdo con los recursos locales que le permitan hacerlo. Internamente, me imagino una Universidad en la que los bordes entre las disciplinas vayan desapareciendo, en la cual el diseño y los procesos de aprendizaje se hagan desde la perspectiva de la comprensión de los estudiantes, y no tanto desde la perspectiva de la eficiencia de los docentes.
A Martín Heidegger, que fue rector de la Universidad de Friburgo, le preguntaron alguna vez ¿qué era más difícil, enseñar o aprender? y él dijo, defi-nitivamente es más difícil enseñar, porque enseñar consiste en dejar aprender.
2
Es cada vez más común el panorama de núcleos familiares fragmentados en los que la crisis de identidad, el desinterés por soñar un futuro y la desazón que deja la inmediatez del vivir cotidiano, son características de nuestra juventud.
Exaltación por los valores humanos
al doctor Luis Eduardo Vargas Rocha
Fundación Musical de Colombia-Universidad de Ibagué
Marzo 17 de 2009
Este año ingresó a la educación superior la primera cohorte de la llamada generación E: jóvenes nacidos, criados y educados en la era digital; jóvenes que han perdido su capacidad de asombro y para quienes la tecnología es tan natural como lo fueron el teléfono o la máquina de escribir para sus padres hace cuatro décadas.
La semana anterior se publicaron los resultados de una encuesta que realizó en nueve ciudades del país la organización One Hope a cuatro mil de estos jóvenes entre los 13 y los 18 años de zonas rurales y urbanas. Los resultados que arrojó el estudio son alarmantes13. El 70 % de estos jóvenes
piensa que infringir la ley está bien; el 57 % afirmó que había copiado en algún examen; el 35 % ya había apostado dinero; y el 30 % había bebido alcohol hasta emborracharse. La cuarta parte de los encuestados afirmó que había tenido pensamientos suicidas durante los tres meses anteriores a la encuesta, y el 16 % de estos había intentado consumarlos.
El estudio concluye que la carencia de modelos de vida, producto de la falta de tiempo de los padres para estar con ellos, junto con el libre acceso a medios electrónicos de entretenimiento, puede ser una de las razones del inquietante perfil de esta generación.
Es preocupante este drástico cambio en las relaciones filiales, otrora estrechas, que determinan el carácter y los valores de nuestros jóvenes. Es cada vez más común el panorama de núcleos familiares fragmentados en los que la crisis de identidad, el desinterés por soñar un futuro y la desazón que deja la inmediatez del vivir cotidiano, son características de nuestra juventud.
Suele decirse que mientras que la palabra convence, el ejemplo arrastra. En el Chaparral de los años cincuenta del siglo pasado, por ejemplo, los mayores continuamente les contaban a sus hijos e hijas, durante las veladas que regularmente realizaban en las calurosas noches pueblerinas, anécdotas sobre las vidas exitosas de coterráneos de épocas pasadas. Es así como aquellos adolescentes soñaban con conquistar sus sueños sintiéndose invencibles de la mano de José María Melo, Murillo Toro, Antonio Rocha o Darío Echandía. Esta continua referencia a personajes exitosos de su propio terruño, tal vez, incidió en la variedad de personajes de talla nacional e internacional que este lejano municipio ha visto nacer y crecer en el último medio siglo.
Y este, en mi sentir, es el sentido de exaltar las historias de vida de perso-najes cercanos que han dedicado gran parte de la suya al desarrollo econó-mico, social y cultural de nuestra región.
En buena hora la Fundación Musical de Colombia desde hace varios años viene enalteciendo la vida y obra de personas tan memorables como Leonor Buenaventura, Amina Melendro, Eduardo Santa, Eduardo de León, Mario Laserna, Gloria Valencia de Castaño y Roberto Mejía.
En esta ocasión nos enorgullece saber que el doctor Luis Eduardo Vargas Rocha es el centro de esta exaltación de los valores humanos. Su historia de vida, como las de quienes lo precedieron en este homenaje, seguramente servirá de referente para nuestros jóvenes de hoy tan necesitados de ejemplos a seguir.
¿Cómo nos aseguramos de cambiar los procesos de aprendizaje a partir de reconocer el cambio en quienes aprenden?
Celebración del día del docente
Mayo 15 de 2009
El próximo mes de julio, en París, se llevará a cabo la Segunda Conferencia Mundial sobre la Educación Superior convocada por la Unesco. La Confe-rencia girará alrededor de las nuevas dinámicas de la educación superior y de la investigación para los cambios sociales y el desarrollo. El tema se abordará a partir de las siguientes seis preguntas que, en todo el mundo, han venido discutiendo las instituciones de educación superior:
¿Hasta qué punto la educación superior actual representa un motor fundamental para el desarrollo sustentable en el contexto nacional e inter-nacional?
¿Responde el sistema de educación superior a las expectativas de cambio y progreso de la sociedad, como uno de los elementos claves para la construc-ción de las sociedades basadas en el conocimiento?
¿Cómo contribuye la educación superior al desarrollo del sistema educa-tivo como un todo?
¿Cuáles son las tendencias más significativas que darán forma a los nuevos espacios de educación superior y de investigación?
¿Cuáles son los nuevos desafíos de calidad y equidad? ¿Cómo está cambiando el aprendizaje y los que aprenden?
A manera de referente, quisiera recordar una historia que narra Murray Gell-Mann, Premio Nobel de Física y uno de los creadores del Instituto Santa Fe en Nuevo México, entidad líder en el mundo en el estudio de sistemas complejos, en un popular libro que publicó hace poco más de un lustro con el sugestivo título de El Quark y el Jaguar14.
Gell-Mann señala que, a comienzos de la segunda década del siglo pasado, en una típica mañana fría del invierno británico, Ernest Rutherford, famoso por haber descubierto la estructura del átomo y quien había reci-bido el Premio Nobel de Química en 1908, fue interrumpido por un joven profesor de la Facultad de Ciencias que buscaba su pronta ayuda. Rutherford, que no tenía previsto en su agenda tal interrupción, le concedió de mala gana quince minutos. El profesor, de manera atropellada, le explicó sus angustias. Estimado maestro, empezó diciendo, acabo de calificarle un examen final de Física a un estudiante y la nota que estoy seguro de que se merece es cero. Sin embargo, el estudiante está seguro de que merece cinco, la más alta califica-ción. Como no he logrado llegar a un acuerdo con él, y sé de su experiencia como docente, acudo a usted para que me apoye.
Mirando su reloj, Rutherford le respondió que como aún le quedaban 14 minutos, fueran a conversar con el estudiante. Después de recorrer los estre-chos pasillos de las antiguas aulas de Cambridge, llegaron al salón en donde se encontraba el estudiante. Luego de un frío saludo, el maestro preguntó cuál había sido el problema que el profesor le había planteado al estudiante. Este tomó la hoja del examen y leyó: Mostrar cómo se puede determinar la altura de un edificio elevado con la ayuda de un barómetro.
Muy bien, dijo Rutherford, y ¿cuál fue su respuesta? El estudiante leyó tímidamente su respuesta, al reconocer al Premio Nobel que lo indagaba:
“se lleva el barómetro hasta lo alto del edificio, se le ata una cuerda larga, se baja el barómetro lentamente hasta el suelo y después se vuelve a subir midiendo la longitud de cuerda que hubo que soltar. Esta longitud es la altura del edificio”.
El maestro reflexionó por unos segundos y dirigiéndose al profesor le dijo:
Mire profesor, la respuesta que ofrece el estudiante es correcta, sin embargo, entiendo su preocupación porque no refleja directamente un conocimiento de
14 Gell-Mann, M. (1995). El quark y el jaguar: Aventuras entre lo simple y lo complejo. Barcelona, España:
la física. Le sugiero entonces, si el estudiante está de acuerdo, que le dé otra oportunidad para responder.
Tanto el profesor como el estudiante estuvieron de acuerdo y, como aún le quedaban diez minutos, Rutherford le dio al estudiante cuatro minutos para responder. Transcurridos los primeros tres, y al ver que el estudiante nada escribía, el maestro le preguntó si se daba por vencido. El estudiante le respondió que el problema que tenía era que no lograba seleccionar una respuesta entre las muchas que se le habían ocurrido. Rutherford se disculpó y quedó a la expectativa. Faltando treinta segundos para terminar el tiempo, el estudiante escribió rápidamente su respuesta y se la entregó al profesor.
El profesor, visiblemente consternado releyó la respuesta en voz alta:
Se lleva el barómetro hasta lo alto del edificio y se apoya con cuidado en el borde del techo. Se deja caer, midiendo con un cronómetro lo que tarda en estrellarse contra el suelo. Después, y empleando la fórmula altura = 1/2gt2, se calcula la altura del edificio.
Después de escuchar al estudiante, Rutherford se dirigió al profesor con estas palabras: me parece que la respuesta es correcta y refleja un cono-cimiento de la física. Pero maestro, dijo el joven docente, ¿y el uso del baró-metro en el problema? —Un uso bastante creativo, ¿verdad?, respondió Rutherford y a continuación, dirigiéndose al estudiante, le confirmó: joven su nota es cinco. Pero, dígame, ya que me quedan aún tres minutos, cuando usted dijo que no sabía cuál de todas las respuestas seleccionar, ¿en qué otras estaba pensando?
Pues verá, respondió el estudiante ya más tranquilo por la nota obtenida y al ver la salida presurosa de su profesor:
Otra solución al problema es la siguiente: se puede coger el barómetro en un día soleado, medir la altura del barómetro y la longitud de su sombra y después la longitud de la sombra del edificio, y por medio de una proporción geométrica simple se determina la altura del edificio.
Pero mire, continuó con entusiasmo:
Naturalmente, continuó el estudiante estimulado por la atención que recibía de Rutherford:
Si prefiere un método más sofisticado, puede atar el barómetro al final de una cuerda, hacerlo oscilar como un péndulo y determinar el valor de la gravedad a la altura de la calle y luego en lo alto del edificio. A partir de la diferencia entre estos dos valores, en principio se puede calcular la altura del edificio.
Pero, por supuesto, concluyó el estudiante:
Si no tuviera que limitarme a las soluciones físicas del problema, que aquí entre nos son las que deseaba escuchar mi profesor, hay muchas otras a la mano, como por ejemplo tomar el barómetro por la base, golpear en la puerta del portero del edificio y cuando este conteste, decirle lo siguiente: querido señor portero, aquí tengo un precioso barómetro de muy buena calidad. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo...
Independientemente de la veracidad de la historia, creo que sirve de base para reconocer la necesidad de reflexionar críticamente sobre nuestras prác-ticas pedagógicas, a partir de reconocer el cambio profundo que el acelerado desarrollo tecnológico y cultural del último medio siglo ha generado en los jóvenes de esta generación.
Como docente avizoro, por lo menos, los siguientes cuatro retos que tenemos por delante:
El primer reto: emplear los medios de comunicación apropiados. Los jóvenes que este año ingresaron a nuestras aulas nacieron y crecieron junto con el desarrollo tecnológico y multimedial de los últimos tres lustros. Son jóvenes a quienes les cuesta trabajo mantener la atención en un solo aspecto por mucho tiempo; que prefieren las imágenes al texto; que pueden, simultá-neamente, procesar información de diversas fuentes y actuar coherentemente de una forma difícil de entender para personas de nuestra generación. Basta con observar sus impresionantes habilidades en el manejo de los controles de los juegos interactivos tan populares entre ellos, o su capacidad para sostener al mismo tiempo varias conversaciones con diferentes personas a través de los chats disponibles en la Internet. El reto está, por lo tanto, en utilizar apro-piadamente y con rigor pedagógico los modernos medios de comunicación para establecer una relación más fluida con nuestros estudiantes.