Día Internacional de la Mujer
(8 de Marzo 2012)
DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER
(8 de marzo de 2012)
Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer, desde que por primera vez, en 1911, se proclamó en Copenhague a propuesta de la dirigente alemana, Clara Zetkin, como Día de celebración de la Mujer Trabajadora, y posteriormente con reconocimiento a nivel mundial por Naciones Unidas. En la actualidad, como sabemos, esta conmemoración pretende recordar la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona, siendo para ello necesaria la implicación de los poderes públicos en la planificación, ejecución e implementación de las políticas de igualdad. Otro gran hito para las mujeres de nuestro país, que se celebró recientemente el pasado año, fue el 80 aniversario del derecho al voto para las mujeres, logrado gracias al brillante discurso de la entonces diputada en Cortes, Clara Campoamor. Hoy, las mujeres no sólo pueden participar en la democracia mediante su voto, sino que además pueden ser elegidas, como ciudadanas en pie de igualdad respecto de los hombres. Importantes fueron las palabras de esta mujer que merecen ser recordadas: …”Resolved lo que queráis, pero afrontando la
responsabilidad de dar entrada a esa mitad de género humano en política, para que la política sea cosa de dos, porque solo hay una cosa que hace un sexo solo: alumbrar; las demás las hacemos todos en común…”
Pese a los grandes avances conseguidos para la igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres y hombres, sobre todo en los últimos 30 años, un día como hoy, 8 de marzo, no podemos olvidar, que la igualdad formal se ha conseguido y prueba de ello han sido las sucesivas reformas legislativas a las que ha dado lugar la Ley Orgánica 3/2007 de 22 de marzo
para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, pero como dice la
propia Ley en su Preámbulo: “El pleno reconocimiento de la igualdad formal ante la ley, aun habiendo comportado, sin duda, un paso decisivo, ha resultado ser insuficiente. La violencia de género, la discriminación salarial, la discriminación en las pensiones de viudedad, el mayor desempleo femenino, la todavía escasa presencia de las mujeres en puestos de responsabilidad política, social, cultural y económica, o los problemas de conciliación entre la vida personal, laboral y familiar muestran cómo la igualdad plena, efectiva, entre mujeres y hombres, aquella perfecta igualdad que no admitiera poder ni privilegio para unos ni incapacidad para otros, en palabras escritas por John Stuart Mill hace casi 140 años, es todavía hoy una tarea pendiente que precisa de nuevos instrumentos jurídicos.
Resulta necesaria, en efecto, una acción normativa dirigida a combatir todas las manifestaciones aún subsistentes de discriminación, directa o indirecta, por razón de sexo y a promover la igualdad real entre mujeres y hombres, con remoción de los obstáculos y estereotipos sociales que impiden alcanzarla. Esta exigencia se deriva de nuestro ordenamiento constitucional e integra un genuino derecho de las mujeres, pero es a la vez un elemento de enriquecimiento de la propia sociedad española, que contribuirá al desarrollo económico y al aumento del empleo.”
En este sentido la propia norma se configura y autoproclama como Ley- Código de la Igualdad.
Sin embargo, la igualdad plena y efectiva aún no se ha conquistado y por ello un día como hoy, 8 de marzo, debemos recordar a la sociedad que aún nos quedan obstáculos y barreras que salvar para que las mujeres consigamos en la vida cotidiana, el desarrollo personal y social que por justicia y como uno de los derechos fundamentales universalmente reconocido, nos corresponde.
Resulta interesante recordar que el pasado año, en un informe presentado por el Instituto de la Mujer basado en los resultados obtenidos en 2010 del Servicio de Atención y Discriminación por razón de sexo, cofinanciado por el Fondo Social Europeo e integrado en el área jurídica de este instituto, a través de la línea gratuita 900 191010, se han atendido 28.454 llamadas y se han abierto 483 expedientes por denuncias, quejas o solicitudes de información.
Y es que a pesar de los avances conseguidos, se siguen produciendo situaciones de discriminación en todos los ámbitos de la vida cotidiana: las mujeres alcanzan un mayor grado de educación y pese a ello los niveles jerárquicos del mundo educativo incluso universitarios, están ocupados por hombres: cátedras, decanatos, rectorados…; en el ámbito del empleo, las mujeres acceden al mercado laboral, se mantienen y promocionan con mayor dificultad que los hombres, llegando a existir una brecha de género en materia salarial entre un 25 a 30% inferior respecto de la retribución percibida por los hombres, y pese a la Ley de Igualdad, pocas se encuentran representadas en los órganos de dirección de las grandes empresas; actualmente, las mujeres acceden a puestos de responsabilidad política, pero tampoco se respeta siempre y en todas las listas electorales lo dispuesto en la legislación, estando en menor medida presentes en las diversas instituciones y en aquellas en las que se encuentran, siguen manteniéndose en parcelas que se consideran más femeninas, como son las que se corresponden con la educación, la sanidad, la asistencia y el bienestar de las personas, es decir, con los ámbitos relacionados con la atención y cuidado de las personas, papel que tradicionalmente se ha atribuido a la mujer y que impide que consiga eficazmente la conciliación de vida laboral, familiar y personal.
Qué decir de aquellas situaciones donde las mujeres sufren mayor desigualdad y discriminación, como es el caso de las mujeres inmigrantes o pertenecientes a otras etnias, mujeres mayores, mujeres con discapacidad, mujeres explotadas sexualmente, mujeres responsables de familias monoparentales, mujeres en situación de drogodependencia y aquellas en situación de exclusión social…En estos casos sufren múltiples discriminaciones por marginación añadidas a su condición de mujer.
No podemos olvidar a las que son víctimas de la mayor desigualdad: aquellas mujeres que deciden abandonar la situación de maltrato por parte de sus parejas o ex parejas y son asesinadas por ello.
60 mujeres fueron víctimas de violencia de género en 2011, 8 mujeres lo han sido hasta el 2 de febrero de 2012, y si tenemos en cuenta las estadísticas oficiales, desde el comienzo de su registro, en 1999, los datos son escalofriantes: 825 mujeres son las que han perdido la vida por querer recuperar su dignidad y decidir en libertad abandonar la cárcel y tortura que implica ser maltratada, no respetada en su libertad e indemnidad física, psicológica o sexual.
Mientras exista un ámbito de desigualdad, una falta de oportunidad en la
igualdad de derechos que asisten a las mujeres respecto de los hombres,
nuestra sociedad será injusta, no democrática en lo que al pleno ejercicio de los derechos y libertades se refiere, y será necesario, año tras año conmemorar el Día Internacional de la Mujer, para sensibilizar a
la sociedad, a nuestros ciudadanos y ciudadanas que aún nos quedan retos por alcanzar y seguir avanzando juntos hacia una sociedad más plena, más justa y más igualitaria.
Lola Cerviño