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I ENCUENTRO HACIA UNA PEDAGOGÍA

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Academic year: 2021

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OOPERACIÓN

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LOREAL

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ORINI

I E NCUENTRO HACIA UNA PEDAGOGÍA EMANCIPATORIA EN N UESTRA A MÉRICA

DIRECTORES DE LA PUBLICACIÓN: PABLO IMEN

PABLO FRISCH NATALIA STOPPANI

Publicación Anual - Nº 1 ISSN: 2347-016X

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Título de la publicación: I Encuentro hacia una Pedagogía Emancipatoria en Nuestra América Directores de la publicación: Pablo Imen, Pablo Frisch, Natalia Stoppani

Título del artículo: “Reflexionar sobre las limitaciones para poder avanzar juntxs”

Autor/es del artículo: Juliana Gardinetti

Director del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini: Prof. Juan Carlos Junio Subdirector: Ing. Horacio López

Director Artístico: Juano Villafañe

Secretario de Ediciones y Biblioteca: Jorge C. Testero Secretario de Investigaciones: Pablo Imen

Secretario de Comunicaciones: Luis Pablo Giniger

Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini

Av. Corrientes 1543 (C1042AAB) - Ciudad de Buenos Aires - [011]-5077-8000 - www.centrocultural.coop

 De los autores

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Reflexionar sobre las limitaciones para poder avanzar juntxs

Introducción

El derecho a la educación, proclamado en los distintos instrumentos de derechos humanos internacionales, es fundamental no sólo porque busca el pleno desarrollo de la persona, sino también porque es un derecho “llave” para el ejercicio de los otros derechos.

De ahí se desprende claramente la importancia de garantizarlo, no sólo desde la óptica de la universalidad, igualdad y no discriminación, sino desde la especificidad del grupo, colectivo o contexto con el que se está trabajando.

Así, el presente trabajo se centra en analizar algunos ejemplos de los procesos educativos que se desarrollaron con personas privadas de libertad en cárceles de la provincia de Buenos Aires. Si bien en los penales se desarrollan prácticas cotidianas y continuas de desgaste para entorpecer los procesos educativos, aquí sólo se van a tomar aquellas cuestiones que tienen que ver con el rol docente, con la idea de reflexionar sobre los procesos que se podrían transformar desde la práctica de cada uno/a.

Se tomaron dos experiencias, elegidas por haberse concretado con grupos específicos dentro del ámbito de encierro, como son los creyentes del culto evangélico y las mujeres/madres que conviven con sus hijos en la cárcel.

Si bien cada una de esas experiencias fueron parte de procesos muy ricos para todos/as los/as participantes, en los que se desarrollaron estrategias pedagógicas planificadas de acuerdo a los sujetos y sus necesidades, aquí se van a presentar solamente los ejemplos de limitaciones u obstáculos que se encontraron en cada una, con el fin de reflexionar para futuras intervenciones.

Marco contextual

El artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, como así también el artículo 13 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, proclama que “Toda persona tiene derecho a la educación” y que “la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales”.

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Para cumplir con este derecho, la Observación General N° 13 del Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales establece que debe garantizarse la disponibilidad, accesibilidad sin discriminación, aceptabilidad y la adaptabilidad, cuestión fundamental para este trabajo ya que este último punto presenta que “La educación ha de tener la flexibilidad necesaria para adaptarse a las necesidades de sociedades y comunidades en transformación y responder a las necesidades de los alumnos en contextos culturales y sociales variados” 1, en este caso a las de las personas privadas de libertad y, más específicamente, a las de los grupos elegidos dentro de esa categoría.

Los talleres

Antes de presentar a los ejemplos seleccionados, hay que destacar que los mismos se desarrollaron bajo la modalidad “taller” porque lo interesante era entender el conocimiento como una búsqueda colectiva y como el resultado de un proceso de intercambio grupal, provisorio y abierto al debate2. La intención fue recuperar la experiencia cotidiana de los/as estudiantes, la relación intergrupal y la noción de sujeto activo/a.

El primero de los talleres elegidos se desarrolló en la Unidad Penitenciaria Nro 25 “Cristo la Única Esperanza”, que está ubicada en la calle 49 y 197 de Lisandro Olmos, La Plata, durante dos años consecutivos (2005/2006). Esta institución, que se rige bajo un régimen semiabierto, tenía la particularidad de encerrar entre sus muros a hombres privados de libertad que profesaban el culto evangélico.

Esta experiencia se realizó en un espacio en el que convergen tres instituciones importantes: la iglesia, la cárcel y la escuela. Cada una de estas no sólo tiene sus propias autoridades, sino también sus propias reglas que van entretejiendo la cotidianeidad de los detenidos. Así, el taller debía adecuarse no sólo a los horarios y prácticas educativas, ya que se desarrollaba en el ámbito escolar, sino también a los días de visita programados por la institución carcelaria y a los tiempos del culto, que muchas veces se superponían con los del horario curricular.

1 Bolivar, Ligia. “El Derecho a la Educación”. Pág. 7

2 “Algunos principios metodológicos que orientan el trabajo de capacitación en este ámbito”. Pag 1.

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Este primer taller fue organizado por el Grupo de estudios sobre educación en cárceles (GESEC), en el marco de la implementación de experiencias complementarias a la educación básica de los adultos, dedicadas a mejorar la calidad de la educación en cárceles desde el respeto a los derechos humanos. “Educar en y para los derechos humanos supone revisar críticamente la ubicación y significación que se da al sujeto que aprende en su identidad individual y cultural3”.

Teniendo en cuenta que se buscaba generar que los privados de libertad pudieran expresar sus necesidades, conocimientos y experiencias personales se eligió trabajar la lectura y escritura de cuentos, para que no sólo puedan acceder a mundos ajenos a sus realidades, sino también reflexionar sobre sus experiencias, trasformarlas y crear nuevas miradas sobre ellas.

Con la “excusa” de analizar la estructura del cuento, distinguir personajes, buscar el conflicto, reconocer los tipos de narrador, etc. se pretendía crear un espacio que rompiera con la pasividad y la rutina cotidiana, rescatase la particularidad de los sujetos, generara prácticas en las que se reconozca el derecho a la palabra y a la expresión como derecho humano, desarrollara la creatividad, la comunicación y expresión por medio de la palabra escrita y oral, generara una actitud crítica y reflexiva, y valorizara el intercambio de ideas respetando al otro.

Una de las cuestiones que en principio apareció en el espacio como algo potenciador para los participantes, fue la facilidad que tenían los estudiantes para leer los textos en voz alta y colectivamente. Si bien esto sorprendió gratamente porque no era lo que solía pasar en los talleres realizados en el ámbito de encierro, después fue observado como una limitación. Es que si bien como creyentes estaban acostumbrados a hacer lecturas grupales de la Biblia, dentro de la estructura religiosa se distinguía a los que estaban más

“autorizados al leer” de los otros, diferenciación que se trasladaba al aula al momento de tomar la palabra y que costaba poner en quiebre.

Otra de las cuestiones que surgían como obstáculos en el desarrollo de los encuentros, fue parte de la bibliografía elegida. Teniendo en cuenta que el

3 MAGENDZO, Abraham. “Bases para una concepción pedagógica para educar en y para los derechos humanos”.

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grupo de personas privadas de libertad eran hombres, se seleccionaron para el taller cuentos de fútbol de Fontanarrosa y Galeano, y policiales de Edgar Allan Poe, entre otros. Estos textos, que habían funcionado muy bien en talleres de otras unidades, eran considerados por estos sujetos fieles del culto evangélico como agresivos, violentos y con un vocabulario no apto.

Por otra parte, en la planificación de los encuentros, no se tuvo en cuenta la importancia del culto y la obligatoriedad de participación en el mismo.

Así, la última etapa del taller fue desordenada y culminó de forma abrupta por la cercanía a las fiestas de fin de año y por la sobrecarga de actividades evangélicas que se da en ese momento. Quizás, con un conocimiento mayor del culto religioso y sus prácticas, se podría haber pensado en un cierre anticipado, que sirva de balance de lo hecho y no en el breve e informal que finalmente se tuvo que hacer.

El segundo taller elegido para el análisis es el que se desarrolló en el año 2010 en la Unidad Nro 33 de Los Hornos, La Plata. Allí conviven mujeres, embarazadas y madres con sus hijos de hasta los 4 años.

La idea era que se diera lugar a la construcción de un espacio en el que las destinatarias del proyecto pudieran recuperar su autonomía a través del uso de la palabra, de la reflexión sobre los procesos cotidianos en los que participan y de la expresión de ideas que problematicen el rol de la mujer en la sociedad actual. Sin embargo, en la puesta en práctica hubo obstáculos que resignificaron los objetivos de la propuesta inicial. “Cada persona es el eje de la educación, cada ser humano es constructor de sus aprendizajes. La práctica educativa en derechos humanos, por tanto, debe recoger los intereses, las necesidades, los sentimientos y competencias de cada uno para que tenga sentido y, desde allí, construir juntos el futuro4”.

Los primeros encuentros fueron destinados al trabajo con textos. Con ellos se abordó la lectura en conjunto de historias que podían llegar a interpelarlas. Así se eligieron cuentos de Ana Frank, como el que narraba la historia de una niña que vendía flores; cartas abiertas, como la de una mujer que abortó; letras de canciones de amor; diarios que mostraban femicidios

4 MUJICA, Rosa María “La metodología de la educación en derechos humanos”. Pág. 348

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disfrazados de crímenes pasionales etc. Todos ellos funcionaron como disparadores para motivarlas a producir sus propios relatos.

Así, en muchos trabajos se volcaron experiencias principalmente vinculadas a su rol materno e historias familiares, que las movilizaron desde lo personal, y que en algunos casos, lejos de incentivarlas, las terminaron llevando a la deserción. En ese sentido, hubo una primera intención de abordar los encuentros desde una perspectiva de género -lo que se notó en la elección de los materiales y en las consignas solicitadas- que finalmente no se logró debido a no contemplar lo movilizante y sensibilizador que podía significar abordar esas cuestiones con mujeres en situación de vulnerabilidad.

Si bien la mayoría de los ejercicios fueron muy ricos y permitieron momentos de expresión de ideas y sentimientos, circulación de la palabra e instancias de reconocimiento, no se cumplió con los primeros objetivos planteados que pretendían poner en crisis la lógica patriarcal. Es que se partió de un supuesto erróneo que tiene que ver con la idea de que las mujeres víctimas de todo tipo de violencia iban a querer trabajar eso, sin embargo cualquier intento de poner en quiebre la lógica patriarcal lo único que hacía era generar un rechazo al taller.

Esto mismo surgió al momento de poner en discusión los roles arraigados a lo femenino como el de mujer/madre. En esa ocasión, una de ellas señaló que “en la situación en la que están, ser una buena madre lo es todo”.

Con esto no se quiere plantear que está mal la idea de trabajar desde una perspectiva de género, sino que ese tipo de trabajo sobre estructuras tan arraigadas e incorporadas, llevan tiempos y estrategias específicas que quizás no se planificaron tan profundamente desde las necesidades de las mujeres con las que se trabajó.

Propuestas generales

Si bien se considera que no existen recetas mágicas para la realización de propuestas pedagógicas, principalmente en espacios como la cárcel donde lo impredecible es lo cotidiano, se presentan a continuación algunas que permitan contribuir a nuevas y superadoras prácticas.

En primer término, una consideración general que remite a la indispensable necesidad de comprender al otro/a como sujeto contradictorio,

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activo y de derechos. Esto posibilitará construir en forma colectiva un espacio con sentido político-crítico.

Además, los/as talleristas deben trabajar sobre sus prenociones, y dar lugar a los tiempos de las participantes, lo cual implica no naturalizar las consideraciones sobre cuestiones profundamente arraigados, como los roles socialmente asignados.

En ese mismo sentido, se tiene que evitar considerar el espacio carcelario como homogéneo. Cada grupo de personas privadas de libertad tiene sus propias características y hay que adentrarse y comprender cada una de ellas, para planificar en conjunto las propuestas educativas y revisarlas continuamente.

En el marco de la generación de un espacio donde circule la palabra, donde se comunique lo que se piensa, lo que se siente, donde se transite la expresión en todos los sentidos, es importante tener en cuenta una actitud mediadora ante opiniones antagónicas atravesadas por las diferentes historias de vida, o trayectorias educativa, para evitar así la exclusión de algunos/as de los/as participantes. Las técnicas a tal fin se configurarán de acuerdo la dinámica del grupo, sus características y particularidades

Bibliografía utilizada

• BOLIVAR, Ligia. “El Derecho a la Educación”. XXVIII Curso Interdisciplinario de Derechos Humanos. Instituto Interamericano de Derechos Humanos.

• MAGENDZO, Abraham. “Bases para una concepción pedagógica para educar en y para los derechos humanos”. En: Carpeta Latinoamericana de Materiales Didácticos para Educación en Derechos Humanos, Módulo: Guía para Docentes. IIDH-Amnistía Internacional-NORAD, 1995.

• MUJICA, Rosa María “La metodología de la educación en derechos humanos”. En CD del XX Curso Interdisciplinario en Derechos Humanos:

“Educación en Derechos Humanos”. Ponencias de profesores.

• “Algunos principios metodológicos que orientan el trabajo de capacitación en este ámbito”. Documento de cátedra: Didáctica de la Comunicación. Facultad de Periodismo y Comunicación Social. UNLP.

Referencias

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