ORIGEN CARNAVAL DE CÁDIZ
Cartel Carnaval de Cádiz 2013
El origen del Carnaval se puede remontar a las bacanales: fiestas en honor
del dios Baco, las saturnales: en honor del dios Saturno y las lupercales: en honor del dios Pan, celebraciones en la antigua Grecia y en la Roma clásica.Julio Caro Baroja, uno de los más clásicos estudiosos del Carnaval, lo define como «un hijo del cristianismo». Todos sabemos que el Carnaval se celebra previamente a la Cuaresma, es el fin de semana anterior al Miércoles de Ceniza. Y es una consecuencia de la concepción simple del tiempo que adoptael cristianismo. Una concepción ajustada a los ciclos vitales y de las cosechas.
Teatro Falla: cumbre del carnaval de Cádiz
El Carnaval Gaditano toma peculiaridades del italiano, debido a la influencia fundamentalmente genovesa que nuestra ciudad conoció, pues desde el siglo XV, tras el desplazamiento hacia el Mediterráneo de los turcos, los comerciantes italianos se trasladan a Occidente, encontrando en Cádiz un lugar de asentamiento perfectamente comunicado con los objetivos comerciales que los genoveses buscaban: el norte y el centro de África.
LAS MÁSCARAS JUEGAN UNO DE LOS PAPELES MÁS IMPORTANTES DEL CARNAVAL GADITANO
Los antifaces, las caretas, las jeringas de agua, los
caramelos arrojadizos (confeti – papelillos), son otros tantos elementos que asimilamos del Carnaval italiano. Al igual que los
bailes de Carnaval, como eje central de las fiestas, siendo el acto social más importante de las celebraciones, sobre todo en el siglo XVIII.
CARTEL CARNAVAL DE CADIZ 1898
El disfraz invierte el orden de las cosas, comiendo, bebiendo, ironizando y satirizando a la sociedad y a la autoridad. En definitiva, da rienda suelta a la fantasía y a la libertad.El
Ayuntamiento no reconocía el Carnaval como una fiesta propia hasta que en el año 1861 el alcalde Don Juan Valverde propone que sea el Cabildo el encargado de la organización del Carnaval, para lo que se solicita que en el
presupuesto de 1862 se previeran los gastos del Carnaval. Podemos decir que
es cuando se comienza a tener un Carnaval «reglamentado».
El controlar y reglamentar tuvo consecuencias beneficiosas: Programación de actos, de bailes, de fuegos de artificios, música, comparsas, etc.La
Comparsa: Con un origen posiblemente espontáneo -un grupo de amigos se reunía para cantar- la Comparsa se va perfeccionando en tanto que de forma paulatina se va uniformando, preparando un repertorio y ensayándolo.
Estas Agrupaciones de conjuntos músico vocales que cantan repertorios propios y de marcado carácter gaditano se irán convirtiendo paulatinamente en uno de los ejes del Carnaval de Cádiz, sin olvidar los bailes de máscaras y -sobre todo- la calle como elementodinamizador de la participación popular.
AGRUPACIÓN DE CHIRIGOTAS
Las Agrupaciones carnavalescas se desarrollan integrando en sus coplas todos los elementos que hoy perduran: chascarrillo, crítica política, satírica social, etc.En 1884 el alcalde Eduardo J. Genovés ordena una mayor vigilancia en las calles e impone que todas las
Comparsas y Estudiantinas que quieran recorrer la población deberían de proveerse de la correspondiente licencia
municipal. Incluso se establecerá la censura previa: cada agrupación debía presentar una instancia dirigida al alcalde indicando nombre, apellidos y direcciones de los componentes, haciéndose responsable el director de la agrupación y un
representante. Junto a la instancia se presentaban dos copias de los repertorios que se pensaban cantar por las calles y que en ningún caso deberían atentar contra la moral pública. Revisadas las letras, el
Ayuntamiento guardaba una copia y devolvía la otra con su sello, dando el visto bueno al repertorio. La copia sellada debía llevarla el director de la Agrupación y exhibirla ante cualquier autoridad que la requiriese. Pese a tan reglamentada burocracia, raro era el año que alguna agrupación no terminaba en la prevención del Piojito.La formación de una Comparsa se
realizaba de forma espontánea entre un grupo de amigos o de compañeros de trabajo. Antonio Rodríguez «El Tío de la Tiza» sacó los mejores grupos de su época con sus compañeros de la Sociedad Cooperativa de Alumbrado.
AGRUPACIÓN DE CHIRIGOTAS POR LAS CALLES DE CÁDIZ
En el año 1937, por decreto, el Jefe del Estado, General Franco, abolió el Carnaval, desapareciendo en casi todas las poblaciones españolas. Sin
embargo, en Cádiz permaneció latente en el sentir del pueblo. Y en las tiendas de vinos y en los colmados gaditanos de la posguerra no faltaban en el mes de febrero grupos de nostálgicos que se reunían para rememorar y cantar viejas coplas carnavalescas.En 1948, el gobernador civil Rodríguez de Valcárcel autorizó a que cantara el Coro «La Piñata Gaditana» y a partir de ahí los Coros y Chirigotas salen a la calle con la autorización del Gobernador,
fuertemente censurados por la Delegación de Educación Popular y el control callejero del Alcalde. Se insiste en que no puede aparecer por ninguna parte la palabra «Carnaval».
Así surgen en el año 1950 las Fiestas Típicas Gaditanas, un Carnaval domesticado, descafeinado, pero que en honor a la verdad permitió que la tradición carnavalesca permaneciera en las nuevas generaciones gaditanas. Y por fin en el año 1977 se produce la recuperación del Carnaval con su nombre tradicional y a sus fechas de siempre, en el mes de febrero.Lo más genuino y representativo del Carnaval de Cádiz son sus Agrupaciones, que han resistido a todos los avatares de los tiempos y que en la actualidad -en sus distintas modalidades de Coros, Comparsas, Chirigotas y Cuartetos- en Junior (antiguamente se dividían en Infantiles y Juveniles) y Adultos, tienen la opción de acudir al Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas (COAC), si así lo desean.
El Carnaval de Cádiz, -entonces Fiestas Típicas Gaditanas- fue denominado FIESTA DE INTERÉS TURÍSTICO el 18 de mayo de 1.965.
Con fecha de 29 de febrero de 1.980, la Comisión Municipal Permanente conoció públicamente en el Boletín Oficial del Estado de fecha 16 de febrero, resolución de la Secretaría de Estado de Turismo a las Fiestas del Carnaval de Cádiz, entre las de categoría de «Interés Turístico Internacional
Por último para que vosotros, lectores, podáis ver y contemplar una chririgota, seguir este enlace:
http://carnaval.lavozdigital.es/agrupaciones/2013/los-recortao s.html#
UNA CHIRIGOTA:
Prométeme (Pasodoble de Los hombres de Goma, 2007 – Kike Remolino)
Promete que no vas a llorar
mamá que te voy a dar un disgustillo.
Te llamo desde aquí del hospital Tranquila, que estoy fuera de peligro.
Sabes bien que cuando salgo en el coche vamos cuatro, nos turnamos y el que lo lleve
en esa noche no bebe.
Pero mamá el mundo esta loco todos no son como nosotros.
Esta noche omá le tocaba a Juan y no le dio tiempo ni de reaccionar
no lo vio venir al borracho aquél
con su puto coche entrar en nuestro carril.
Le han quitao el carnet, lo vi sonreír mientras le ponían solo un collarín
en cambio Juan está muy grave Mamá tengo mucho miedo
Llama tú a su madre
Porque yo no puedo, porque yo no puedo
LA ALEGRÍA DEL CARNAVAL LLENA
LAS CALLES DE CÁDIZ, por
Patronato Provincial de
Turismo, Diputación de Cádiz
Tiene seis siglos de historia y está como
nuevo. Es el Carnaval de Cádiz, donde la ciudad se convierte en escenario y su gente en protagonista porque llega don Carnal. Como casi todos los años será en
febrero, del 7 al 17. Los barrios del casco histórico, y especialmente La Viña,
acaparan la mayor parte de la fiesta, declarada oficialmente de interés
turístico internacional.
Cabalgatas, tablaos, actos
gastronómicos… es difícil definir el
carnaval y aún más en Cádiz. Aunque
oficialmente el carnaval empieza el día
7 de febrero la ciudad ya está entregada a la fiesta desde antes. Tampoco el final real de la fiesta coincide con el oficial, ya que aunque 17 de febrero es domingo de piñata y un castillo de fuegos artificiales dice adiós a la fiesta, el fin de semana siguiente tiene lugar el
“carnaval chiquito” o “carnaval de los jartibles”, los que todavía quieren más.
Primero llegan las degustaciones gastronómicas y el comienzo del concurso de agrupaciones de Carnaval –cuartetos, chirigotas, comparsas y coros- que concluye el día 8 de febrero con la Final en El Gran Teatro Falla. Un concurso que repasa con coplas y actuaciones sobre el escenario –y después en la calle- la actualidad gaditana, andaluza, española y mundial, en clave de humor. Nadie se libra del ingenio y la ironía de los letristas del carnaval de Cádiz.
La Gran Final del Teatro Falla da paso al
carnaval en la calle y el pueblo se hace
el único protagonista de esta fiesta. El
sábado 9 es el pregón del carnaval en la
plaza de San Antonio en un acto multitudinario. Una noche en la que la ciudad multiplica su población. La única regla es venir disfrazado de lo que sea y con ganas de pasárselo bien. Sin lujos, con lo primero que se encuentre a mano.
Porque este no es el carnaval del glamour, sino el de las ganas de reírse hasta de uno mismo y de bailar en la carpa.
De día y de noche
El día siguiente no es menos multitudinario. El carnaval deja momentáneamente su carácter nocturno y se desarrolla con el calor del mediodía. El carrusel de coros toma las calles del centro y es un placer escucharlos, tomando una copa, animándoles y cantando con ellos desde las dos de la tarde. Hace dos años, tras varios de ausencia, el carrusel retornaba a la Plaza del Marcado.
Los más pequeños prefieren disfrutar con
la cabalgata magna que atraviesa la
Avenida en un desfile de color el domingo día 10 al caer la tarde. De aquí a los fuegos artificiales con el mar de fondo.
El lunes 11 el carrusel de coros vuelve a tomar el centro con un público menos numeroso, al tratarse de un día festivo sólo en la ciudad de Cádiz.
En los días de entre semana el volumen de actos carnavalescos se reduce ligeramente al ser días laborables. Es una buena oportunidad para escuchar a las agrupaciones por los distintos tablaos que se instalan en la ciudad y disfrutar de las ilegales en la Viña hasta altas horas de la madrugada.
CARNAVAL DE CÁDIZ. Autor Manuel de la Varga
El viernes 15 de febrero vuelve la actividad
frenética,
Sólo quedan
tres días de
carnaval y
los gaditanos
y visitantes quieren
aprovechar hasta el último
segundo. La Viña, el barrio más típico del carnaval
acoge un nuevo
carrusel de coros, en este caso nocturno. Es la excusa ideal para pasar en las calles de este barrio la noche entera.
El sábado de piñata la calle de la Palma,
también en la Viña, es escenario de la
Cabalgata Chica. Por último, el domingo de piñata (17 de febrero) el carnaval finaliza con la quema de la bruja Piti en la gaditana playa de la Caleta, mientras, a pocos metros, desde el Castillo de San Sebastián se lanzan los fuegos artificiales que ponen punto y final a las fiestas de don Carnal para la mayoría. Y decimos la mayoría, porque todavía queda un fin de semana de carácter oficioso. No es festivo ni está recogido en ningún calendario oficial, pero las ganas de carnaval del pueblo han hecho que el domingo siguiente al de piñata, este año el 24 de febrero, se celebre el llamado carnaval chiquito o carnaval de los “jartibles” para aquellos que aún no han tenido bastante con 10 días de carnaval y siguen con ganas de escuchar coplas. Ese día las agrupaciones ilegales toman las calles e interpretan su repertorio ante un público menos numeroso que durante el carnaval oficial.
Es un acto más íntimo, diferente a los
populosos días de carnaval cuando es
difícil andar por la calle. El público es
en su mayoría de la propia ciudad o de localidades cercanas y es una buena oportunidad para escuchar la gracias y el humor de estas agrupaciones de una forma más tranquila.
El entusiasmo del Carnaval de Cádiz se ha extendido a otros puntos de la provincia, donde han ido naciendo celebraciones paralelas influidas por las fiestas de la capital, cada uno con sus peculiaridades.
Destaca la Gran Cabalgata del Carnaval de Chipiona.
Seis siglos de Historia
Los orígenes del carnaval de
Cádiz se remontan a la segunda mitad del
siglo XV, con la llegada a la ciudad de
comerciantes genoveses y se va
consolidando en los siglos siguientes,
sobre todo a raíz de que la ciudad se
convirtiera en el principal puerto del
Imperio Español hacia América. En
aquellos tiempos la ciudad era un enorme
crisol cultural, donde marinos de todos
los rincones del mundo se cruzaban por
sus calles. Era especial la vinculación de la ciudad con los puertos del norte de Italia y Venecia. Los esclavos africanos que también había en la ciudad aportaron también sus ritmos y músicas surgiendo una fiesta popular y anárquica.
Durante el siglo XVI la fiesta se consolidó, de hecho existen documentos de la época que hablan del arraigo de las fiestas de “Carnestolendas” en la ciudad.
La Iglesia y su férrea disciplina nunca vieron con buenos ojos esta fiesta de tantos excesos y tan cercana a la Cuaresma, por lo que siempre presionó para eliminarla o rebajar su importancia, aunque el pueblo nunca lo permitió.
Durante el asedio de Napoleón a la ciudad a comienzos del XIX, cuando Cádiz era la única ciudad que resistió a las tropas francesas, nada pudo evitar que los gaditanos celebrasen sus carnavales como siempre.
Durante la dictadura del general
Franco entre 1939 y 1975, los carnavales
fueron prohibidos por su carácter festivo y poco religiosos, pero el pueblo de Cádiz una vez más desoyó las indicaciones oficiales, saliendo a la calle disfrazados aún a riesgo de acabar en el calabozo. En esos años la fiesta se trasladaba a los “baches” pequeños bares y tascas donde la gente se reunía para cantar y disfrazarse a escondidas de las autoridades. En estos años fue el propio carnaval el que se disfrazó pasándose a llamar “Fiestas típicas gaditanas”. Para desvincularlas del carnaval, el régimen dictaminó que se trasladasen en el calendario a mayo, con la excusa del clima lluvioso de febrero. En esos años sólo en la localidad de Trebujena, al norte de la provincia de Cádiz se mantuvo el carnaval en el mes de febrero, lo que recuerdan con orgullo los trebujeneros.
Con la llegada de la democracia a
finales de los 70, el carnaval volvió a
la calle y recuperó su esplendor. Desde
entonces la fiesta ha evolucionado
atravesando el marco de lo local porque
cada año son más los aficionados de todos los puntos del país, y también de más allá de sus fronteras que vienen a Cádiz, atraídos sobre todo por la fiesta en la calle.
El origen de esta fiesta se basa en las fiestas de Don Carnal: unos días de desenfreno justo antes de empezar la Cuaresma, el periodo de 40 días anterior a la Semana Santa y donde los católicos se recogen y cambian sus hábitos cotidianos.
www.carnavaldecadiz.com www.cadiz.es
UN PASEO GASTRONÓMICO POR LA
TACITA DE PLATA, por Quino
Moreno. Locutor, periodista y
presidente de la Asociacion
Madrileña de Periodistas
deTurismo
D i c e n los carnavaleros que en «Cai hay que mori», comer y beber; la provincia es “pa morí”, gastronómicamente hablando.
Por la mañana una rebaná de pan de una buena telera morena con ese aceite verde de la sierra o con manteca colorá, escuchando al vendedor de periódicos gritando !el diario Cai!. Adentrarse en el mercao de abasto (Plaza de las Flores), -vamos, lo mismo que decir Carrefour-, viendo y oliendo el pescao, ese pescado de la bahía que luego vamos a degustar frito o aliñado, o la plancha, y más tarde, probar, en temporada, unos ostiones o unos erizos con media limeta de vino fino de Chiclana y desde allí sin tardar, a la calle Feduchi para probar la mejor manzanilla de Sanlúcar que guarda
el frescor del viejo roble californiano, copita y dos aceitunas de anchoas, según los cánones de herencia pasada de padre a hijo.
A mediodía irse a la Alameda de la Apodaca y sentarse, con una cervecita Cruz Blanca en el velador, y mirar de vez en cuando el perfil que tenemos enfrente del Puerto Sta. María, levantarse y andandito irse al barrio caletero de la Viña donde te dan el jamón y los chicharrones en papel de estrasa con unos piquitos crujientes de Jerez.
A la hora de comer un marrón de pescaíto frito con su periñaca o una urta a la roteña, y parar para degustar unos tocinitos de cielo de Jerez o Tarifa, amarguillos de Medina y un moscatel de la bodega Sanatorio de Chiclana.
A l a h o r a d e c e n a r , ¿ n o v a s a p r o b a r l o s langostinos tigraos de Sanlucar con una mijita de manzanilla? o atún rojo de Bárbate, vuelta y vuelta, y que les pongan unas verduritas de Conil completando con una ternera retinta con su salsita de vino blanco y ajitos picaitos de Vejer; y para terminar de cenar de Güisquises nada, un brandy longevo “bebío a buchitos.
DECÍA UNA CHIRIGOTA DE CÁDIZ……..después de Cai no hay ná…¡que aproveche!
PUERTO DE SANTA MARÍA, Cádiz.
por la oficina de turismo del Puerto de Santa María
EL PUERTO DE SANTA MARÍA
V I S T A D E L P U E R T O D E SANTAMARÍA
El Puerto de Santa María se localiza en la desembocadura del río Guadalete, en el corazón de la Bahía de Cádiz, al sur de Andalucía, concretamente en la orilla norte de la bahía, frente a Cádiz y limitando con los municipios de Puerto Real, Sanlúcar de Barrameda, Rota y Jerez.
El Puerto tiene una extensión de 15.900 hectáreas, y se pueden distinguir distintas unidades físicas dentro de su territorio:
la zona de las marismas y dunas, que debido a su valor ecológico han sido incluidas como Parque Natural dentro de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía, la sierra de San Cristóbal (desde la que se domina toda la Bahía de Cádiz y la Sierra Gaditana) y la campiña de Jerez.
Tiene una población de casi 87.000 habitantes y son sus gentes uno de sus principales activos. Son muchos y variados los atractivos que posee y que hacen de El Puerto de Santa María
una ciudad de interés turístico en todas sus facetas:
PLAYA DE VALDELAGRANA
Naturales: Enclavado en el Parque Natural Bahía de Cádiz, destaca la Península de los Toruños y Pinar de la Algaida:
zona de marismas, dunas y pinares para disfrutar del contacto directo con la naturaleza y su belleza. Actividades deportivas (senderismo, rutas en biucicleta, etc.) Atractivos programas de avistamiento de aves marinas y talleres relacionados con el ecosistema. Destacan los 16 kms. de litoral la mayor parte de ellos de playas de fina arena y aguas cristalinas, galardonadas año tras año con la Bandera Azul que concede la Fundación Europea de Educación Ambiental (FEE)etc. Playa de Levante, en Los Toruños, absolutamente virgen y natural, con una zona acotada para la práctica del nudismo. Valdelgarana a continuación con su magnífico Paseo Marítimo, ambas en la margen izqda. de la desembocadura del río Guadalete.Y en la margen derecha: la Puntilla, el Aculadero, la Muralla, la Calita y la gran playa de Santa Catalina.Todas las Playas e s t á n e n p e r f e c t o e s t a d o d e r e v i s t a t o d o e l a ñ o y especialmente en la temporada estival que se prolonga desde el 15 de junio hasta el 15 de septiembre. Un complejo y sofisticado dispositivo se pone en marcha para atender todas las necesidades de los usuarios: protección civil, limpieza, ocio, atención a minusválidos, etc.
Artístico-Monumentales: El patrimonio artístico-monumental de
El Puerto de Santa María es de una gran riqueza siendo reflejo del protagonismo que la Ciudad ha tenido en determinadas épocas de la historia: La leyenda atribuye la fundación de la ciudad a Menesheo que, después de la guerra de Troya, fundó
“Puerto de Menestheo”. Acorde a la historia la ciudad fue fundada por los fenicios en la falda de la Sierra de San Cristóbal donde se excava actualmente un poblado cuya cronología se sitúa entre los siglos IX y III a.C. El Yacimiento Arqueológico Castillo de Dª Blanca está considerado como uno de los mejores yacimientos fenicios del mundo.
Horario de visitas de miércoles a domingos excepto festivos de 10:00 a 14:00 h. Tfn. 956 243 225
Yacimiento Arqueológico Castillo de Dª Blanca
En época romana y debido a la retirada de las aguas del mar por los sedimentos depositados por el río Guadalete, la población se traslada a su actual emplazamiento y a partir del año 711 pasó a formar parte del territorio musulmán con el nombre de Amaría Alcanter, Alcanate o Alcanatif. Esta aldea tenía una Mesquita de la que se conserva el “mirhab” y el
“muro de la quibla” y que fue convertida en iglesia-fortaleza por el rey Alfonso X cuando en 1.260 conquista la ciudad. El Castillo de San Marcos hoy en día es propiedad de la firma Caballero.Horarios de visita y reservas en el Tlfn. 956 851 751.
CASTILLO DE SAN MARCOS
El rey Sabio la llama Santa María del Puerto en honor de la Virgen. Organiza el repartimiento de las tierras y le otorga la Carta-Puebla.A partir de 1368 y hasta el siglo XVIII, El Puerto pasa a formar parte de la casa ducal de Medinaceli y conocerá durante este periodo sus mayores días de gloria.
Cristóbal Colón, entre 1483 y 1486 fue huésped de los señores de El Puerto y recibió ayuda para su viaje. Aquí se pertrechó la Carabela Santa María, propiedad del marino Juan de la Cosa, que fue piloto de Colón en 1492, y que en 1500, en El Puerto de Santa María fecha el primer mapamundi que incluye América.
De esta época son la
IGLESIA MAYOR
Iglesia Mayor Prioral y el Monasterio de la Victoria.Durante los siglos XVI y XVII, El Puerto es base de las Galeras Reales y sede de la Capitanía General del Mar Océano.Y en los siglos XVII y XVIII el colectivo de Cargadores a Indias se instala en la Ciudad. La ciudad fue llamada “la de los cien palacios”.
Familias como Aranivar, Vizarrón, Valdivieso, etc. construyen sus casas-palacio rematadas todas por una torre-mirador para otear el horizonte y ver la llegada de los barcos. Con Felipe
V, la ciudad se incorpora a la Corona, en 1.729. Durante el reinado de Fernando VII, en el trienio liberal (1820-1823), El Puerto es ocupado y tomado como cuartel general por el ejercito francés, los Cien Mil Hijos de San Luis, con el fin de acabar con la resistencia liberal refugiada en Cádiz y liberar a Fernando VII quien una vez libre desembarcó en El Puerto de Santa María y derogó la Constitución de 1812.A partir de este momento, los avatares de la historia, las desamortizaciones, los cambios sociopolíticos y el desarrollo de la industria bodeguera, provocan la expansión de la economía local y el espacio urbano.
De 1.880 data otro de los principales monumentos de El Puerto:
la Real Plaza de Toros. Una de las mayores de España y de una gran tradición. La temporada taurina es en verano, de mediados de julio a finales de agosto y a ella acuden las primeras figuras del momento.La Plaza está actualmente en proceso de reformas. Visitas: Consultar en Oficina de Turismo: 956 542 413.
PLAZA DE TOROS
Gastronómicos: Gracias a su condición de ciudad costera, a sus extensos viñedos y a sus bodegas, El Puerto cuenta con los elementos necesarios para desarrollar una importante y
apreciada gastronomía. Pescados y mariscos conforman la base principal de una serie de platos que hacen las delicias de todos. Un gran número de turistas y visitantes acuden a la ciudad para degustar en los muchos bares, restaurantes y marisquerías todas estas exquisiteces culinarias. Y para acompañarlas nada mejor que regarlo con los vinos que se crían en nuestras bodegas
El Vino Fino. Las Bodegas: El Puerto es uno de los vértices del triángulo del Sherry y en sus bodegas se crían todos los tipos de vinos y brandies con denominación de origen Jerez- Xeres-Sherry: amontillados, olorosos, creams, P e d r o X i m é n e z y s o b r e t o d o l o s F I N O S , auténtico milagro de la naturaleza: crianza biológica, velo en flor, soleras y criaderas….son términos de este mundo apasionante. Aproveche su estancia en El Puerto para visitar una de las bodegas donde se crian nuestros exquisitos vinos y brandies. Firmas como OSBORNE, TERRY, CABALLERO, 501, GUTIÉRREZ COLOSÍA, GRANT y OBREGÓN ofrecen programas de visitas a sus instalaciones con degustación y catas comentadas. Los horarios y programación dependen de la época del año.El vino, el brandy y también los “vinagres de yema” son un perfecto hilo conductor para conocer El Puerto y la comarca y este concepto está recogido en lo que denominamos
“La Ruta del Vino y Brandy de El Puerto” en la que se aglutinan bodegas, hoteles, restaurantes, bares, tabernas, etc y de la que podemos obtener una exhaustiva información en la web www.vinoybrandydelpuerto.Horarios y precios de visita a museos, monumentos y bodegas se pueden consultar en la web de l a C o n c e j a l í a d e T u r i s m o d e E l P u e r t o : www.turismoelpuerto.com.
MONASTERIO DE LA VICTORIA
Culturales, El Puerto ha sido la cuna de dos “grandes” de las letras españolas: Pedro Muñoz Seca y Rafael Alberti. Gran parte de la vido cultural de la ciudad gira en torno a estos dos personajes. Ambos tienen en el centro de El Puerto sendas Fundaciones donde se estudia y se expone tanto sus vida como sus obra.
ALBERTI Y MUÑOZ SECA
Y alrededor de ellas el teatro y la poesía son protagonistas de jornadas y festivales. El Festival de Comedias que se celebra cada verano en el patio porticado de S. Luis Gonzaga es ya un clásico. Los “Encuentros con la Poesía” que cada primavera promueve la Fundación Alberti reune en El Puerto a lo más granado de la poesía actual.El Teatro Municipal, de
reciente apertura, ofrece cada temporada conciertos, espectáculos de ballet, y principalmente teatro protagonizado por los actores y actrices de primera fila.
DEPORTES NÁUTICOS
Deportivos: La oferta deportiva abarca todas las facetas:
campos de golf, instalaciones hípicas, pistas de tenis y de paddle y uno de los mejores campos de regatas de España para practicar la vela y todos los deportes relacionados con el mar. Puerto Sherry es una marina puntera tecnológicamente hablando donde tienen sus sedes organismos como la Federación Andaluza de Vela y el Club de Mar y el Real Club Náutico que organizan regatas y cursos todo el año.
EL CASINO
L a n o c h e : E l P u e r t o o f r e c e u n i n m e n s o u n i v e r s o d e posibilidades de diversión y ocio. Probar suerte en el casino, tomar unas copas en los muchos pubs o bailar en alguna de las discotecas, hacen de la ciudad una zona de recreo especialmente interesante.
FERIA DE CABALLOS
Fiestas: El hospitalario carácter de sus gentes invita a los visitantes a participar de todos los acontecimientos. A destacar: el Carnaval, Semana Santa, Festividad de la Virgen del Carmen, Fiestas Patronales de la Virgen de los Milagros y principalmente la FERIA DE PRIMAVERA Y FIESTAS DEL VINO FINO.En ella se celebra la llegada de la primavera y se rinde homenaje al Vino Fino, protagonista indiscutible de la Feria.La ubicación del Real es el recinto de Las Banderas, a las afueras de la ciudad, en la carretera de Sanlucar.La Caseta es un elemento típico de la Feria. A ellas acude la gente a bailar y a encontrarse con amigos y conocidos. La entrada es libre y en ellas se degustan mariscos y pescadito frito, guisos marineros y potajes, y las tradicionales comidas de feria tales como: tortilla española, pimientos fritos, pinchitos, caracoles, lechugas aliñadas, etc.La bebida típica de la feria es el VINO FINO, que muchos, en los últimos años, mezclan con sodas de lima, combinación conocida como REBUJITO.
FIESTAS
La mujer viste el TRAJE DE GITANA y sólo el hombre que monta a caballo viste el TRAJE CORTO. La banda sonora de la Feria son
l a s S E V I L L A N A S q u e s e c a n t a n y b a i l a n p o r d o q u i e r especialmente en las casetas y se acompañan tocando palmas.
Anímese a visitarnos. Cualquier época es un placer.
Le esperamos en El Puerto de Santa María, “El Puerto para los amigos”
ATARDECER EN EL PUERTO
EL FARO EN LA B O C A N A D E L PUERTO
LOS TORUÑOS, F O T O J o r g e Roa
NAO SANTA MARÍA
LA CONSTITUCION ESPAÑOLA «LA PEPA», por Arturo Vinuesa parral
Sería Cádiz, con su espíritu liberal, el que diera cuerpo a la primera Constitución Española y, aunque hay quien de forma equivocada o sesgada en defensa de la impresentable figura del rey Fernando VII, argumente que éste desde Bayona, promulgó la que debiera considerarse como la primera, cae de forma interesada o inocente, en un absoluto error. La pretendida Carta de Bayona no puede ser considerada como una Constitución. En primer lugar, porque no
llegó a tener carácter oficial en España y en segundo término porque no fue refrendada, como tal, por el pueblo.
Estas circunstancias determinan inequívocamente que la denominada “Constitución Política de la Monarquía Española”, promulgada en Cádiz, debe ser considerada como la primera Constitución española. Por otro lado, la ausencia de un cuerpo constitucional escrito en todas y cada una de las naciones europeas, la convierte igualmente en la primera de Europa.
El cuerpo de la nueva Constitución se diferenciaba grandemente, en elementos esenciales, de la de Bayona, dictada por Napoleón en 1808. Es cierto que en ambas se contemplaban y definían los tres poderes del Estado, Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Pero la gran diferencia con la promulgada en Cádiz, formada por 10 títulos y 384 artículos, era que mientras en la de Bayona el rey lo decidía todo y se constituía como máxima iniciativa legislativa, con lo que, en realidad, tal cuerpo constituyente tenía simplemente el carácter de Carta Otorgada.
Por el contrario, en la de Cádiz se contemplaba como c o n d i c i ó n i m p r e s c i n d i b l e l a s e p a r a c i ó n e independencia que debía existir entre dichos poderes, y se instituía que la soberanía residía en la nación, a quien correspondía establecer sus leyes fundamentales y adoptar la forma de gobierno que creyese conveniente. En este delicado aspecto se hacía especial hincapié, dedicándole 250 artículos.
El poder legislativo lo constituían las Cortes Generales, compuesta de un cuerpo elegido por el pueblo a través de un número de compromisarios, cuya designación se definió mediante la redacción del
correspondiente reglamento electoral. A la cabeza del poder ejecutivo estaba el rey. Pero éste tenía que firmar lo que el gobierno decretara. Por último, quedaba constituido el poder judicial, cuyos límites de actuación se señalaron explícitamente.
La constitución gaditana no puede considerarse como expresión de una sublevación pues promulgaba, como finalidad principal la restitución en el Trono de quien el pueblo consideraba su legítimo dueño, el rey Fernando VII. Pero, en este sentido un aspecto digno de contemplar es el reflejado en el Artículo 2, del Título I, que estipulaba inequívocamente que
“La nación española es libre e independiente y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona”. Con esta premisa legal otorgaba a los españoles la cualidad de ciudadanos soberanos, por cuanto en ellos residía la soberanía de la nación, liberándoles de la condición de “súbditos”.
Sobre cuatro pilares o deberes se asentó la Carta Magna. El primero y principal de ellos era
“el amor a la Patria y el deber de ser justos y benéficos”; el deber de todos los españoles de contribuir a sufragar los gastos del Estado, se instituyó como único medio de subvencionar tanto las obras públicas, como los compromisos exteriores de toda índole; el deber de los ciudadanos de defender
a la Patria con las armas, como ofrenda sublime de su amor por ella y, por último el derecho y el deber de las instituciones y los ciudadanos de ejercer y recibir la “Instrucción Pública”. El segundo de los deberes en la práctica no vería la luz hasta que no se puso en efectivo el pago de impuestos personales.
Al mismo tiempo se vertebró el Estado en tres administraciones, coordinadas entre sí: los ayuntamientos, elegidos igualmente por los c i u d a d a n o s d e l a s d i f e r e n t e s v i l l a s ; l a s diputaciones, cuya formación era decidida por los concejales; y en el último nivel, la administración central del Estado.
Independientemente de los aspectos señalados, es de subrayar que en la Constitución de Cádiz se instituía el derecho a la propiedad privada de la tierra, a costa de los latifundios reales, las propiedades solariegas de los nobles y la Iglesia.
Esta novedad molestó enormemente a los afectados por ella, esencialmente los absolutistas, la nobleza y el clero.
El juramento de Las Cortes
Todas estas iniciativas constitucionales hicieron de “La Pepa”, como popularmente se la conoció, la primera Constitución de las naciones europeas y la más moderna defensa de los derechos y
deberes de los ciudadanos de Europa. Por estas circunstancias hay que agradecer a los españoles de 1812 que intervinieron en la promulgación y exaltación de la Carta Magna gaditana sus esfuerzos por coadyuvar a la libertad legal de los españoles de todas las épocas.
BICENTENARIOD DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1812: “LA PEPA” por Arturo Vinuesa Parral
A n t e s d e a b o r d a r e l t e m a d e l a p r i m e r a Constitución de España considero oportuno efectuar unas reflexiones sobre la “Política”. Tal concepto procede del mundo griego, donde la nación estaba organizada en Ciudades-Estado. En aquellas entidades
sociales se entendía la política como el “arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los pueblos o Estados”.
Plano de Cádiz en 1812
Desde el principio de los tiempos el hombre, como medio de sobrevivir, sintió la necesidad de establecer relación con otros elementos humanos o grupos de ellos, y de esta necesidad surgió el s e n t i d o d e s o c i a l i z a c i ó n . C o n f o r m e e s t a s rudimentarias sociedades fueron creciendo se empezaron a crear las primeras organizaciones políticas. Dentro de estas primeras sociedades, como medio de asegurar la convivencia, fue necesario concebir una ordenación de las mismas y una simultánea jerarquización. Se entendió entonces la Política como la dominación de unos por otros, de forma que fuera aceptada por todos los componentes de la comunidad. La legitimación de ese dominio resultó necesaria e inherente a toda forma de política humana.
El verdadero valor de la política es que permite la organización y la jerarquización de la sociedad aceptada voluntariamente por los componentes de la misma. En definitiva, el juego de la combinación de
la dominación y el poder social era universalmente aceptado. Es precisamente la concentración del poder en unos pocos la que genera dominio, y ese dominio debe proporcionar una ordenación social. La desaparición de ese dominio, con la subsecuente aparición del desorden total generaría la anarquía.
José Bonaparte, Reino en España como José I entre junio del 1808 y diciembre de 1813.
El Diccionario de la Lengua de la R.A.E. recoge como definición, en su acepción número 7, la efectuada en la antigua Grecia “Actividad colectiva con objeto de instituir la sociedad como tal; de forma que la dominación de unos por otros y la legitimación de ese dominio, es propia de toda forma política, porque es un hecho aceptado por todos los hombres”. Hay otras definiciones, de las que me gustaría recoger sólo algunas por lo original o lo actual de ella. Napoleón III afirmaba que “la Política es un animal sin entrañas”. Pero es precisamente por la última circunstancia –la de su actualidad- por lo que cito en primer lugar la de Henry Bourdeaux: “Política es la Historia que se está haciendo o se está deshaciendo”. Es algo así
como reescribir la Historia, de acuerdo con ciertos fines. Aunque tampoco dejan de tener actualidad la de Paul Valery y la de Groucho Marx. “Política es el arte de evitar que la gente se preocupe de lo que le atañe”, decía el primero. El segundo afirmaba que
“ P o l í t i c a e s e l a r t e d e b u s c a r p r o b l e m a s , encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar remedios equivocados”.
Pero vayamos al tema central del presente artículo y para ello es preciso remontarse a los antecedentes de nuestra primera “Carta Magna”. En Francia, tras la revolución de 1.798, una vez borrado de la vida política el “ancien regime” con el nacimiento del liberalismo, la monarquía, la nobleza, y el alto clero, perdían sus prebendas, privilegios y prerrogativas a favor “teórico” de los intereses del resto de la población.
Voltaire y Montesquieu, son considerados los precursores del liberalismo y los inspiradores de la Constitución Francesa. Los poderes surgidos de la Revolución Francesa debían ser independientes unos de otros como único medio de consagrar las libertades individuales. De los tres poderes públicos de ninguna manera el Ejecutivo podía controlar a los otros dos, el Legislativo y el Judicial. Ésta era la única forma de evitar la promulgación de leyes parciales y arbitrarias que pudieran ir en detrimento de la libertad individual.
Con esta separación de poderes se pretendía lograr un perfecto equilibrio entre los componentes del Estado. En todo sistema parlamentario las leyes debían emanar de la soberanía popular, representada exclusivamente por el Parlamento. En Francia estaba dividido en dos cámaras, conocidas como la popular y la alta o Pairía. La Carta Magna, o Constitución, estaba considerada como Ley de leyes, expresión de la “volunté generale” y por lo tanto, en ella se debía pormenorizar con absoluta garantía de sus derechos, las relaciones entre los individuos y el Estado.
En España, fue la Revolución Francesa, la decadencia política y la corrupción moral, de la dinastía borbónica en las figuras de Carlos IV, de Fernando VII y su valido Manuel Godoy, amante de la reina, quienes con su traición a la nación condujeron a la erradicación temporal del absolutismo y al nacimiento del “liberalismo” en nuestra nación. La legalidad napoleónica no fue aceptada por la población y en 1808 se constituyeron unas Juntas Provinciales que rechazaron a José I y ofrecieron una legitimidad alternativa, asumiendo que la verdadera soberanía radica y procede del pueblo.
Dada la idea que defendían de la soberanía popular, estas juntas eran antiabsolutistas.
Sin embargo, esto no quiere decir que la ideología de las Juntas fuese liberal. Por el contrario, eran más bien de carácter tradicional que defendían el respeto al rey y a Dios. A pesar de ello las Juntas se convirtieron en un vehículo de difusión del liberalismo, por entender precisamente que el poder viene del pueblo. En septiembre de 1808, las Juntas Provinciales se unieron y formaron la Junta Central. Su legitimidad real fue puesta en entredicho, y ante el vacío de poder reinante, se vio la necesidad de convocar unas Cortes Generales.
Inicialmente habían de reunirse en Sevilla en 1809.
Entonces se plantearon dos posibilidades sobre el futuro político: la restauración de las normas previas a la monarquía absoluta o la promulgación de una nueva Constitución.
La promulgación de la Constitución en San Fernando » La Isla
» (Cádiz) Cuadro de Salvador Viniegra
Después de Sevilla, y ante el avance francés, las Cortes se trasladaron a San Fernando (Cádiz), »La Isla de León», efectuando su primera reunión el 24 de septiembre de 1810 en el actual Real Teatro de las Cortes. Posteriormente, tras un brote de fiebre
amarilla y la aproximación del los ataques franceses, a Cádiz.
V a r i o s e l e m e n t o s h a b í a n f a c i l i t a d o e l liberalismo en España: a) El vacío de poder, que fue aprovechado por los pensadores liberales para difundir sus ideas. b) Las derrotas militares, d u r a n t e l a m a y o r p a r t e d e l a G u e r r a d e l a Independencia. Sólo a partir de 1812 el Ejército Español hace frente al francés que ya había sido derrotado en el frente ruso. c) El hecho de que el poder se trasladase a Cádiz, único lugar no conquistado por los franceses, en aquél momento el mayor puerto de España, y el lugar más predispuesto a las ideas liberales por su contacto con los ingleses. d) La idea de nación une a nobles, clérigos, pueblo llano, intelectuales y a liberales con los sectores más reaccionarios de la iglesia.
Constitución original de 1812
Los liberales distinguían dos tipos de derechos: las libertades y derechos civiles, y los derechos políticos. Los derechos civiles son comunes a todos los individuos desde que nacen (vida, libertad de nacimiento…). Los derechos políticos pertenecen a los ciudadanos (derecho a votar y derecho a ser votado). Reunidos diputados de toda
España, metropolitana y de ultramar, tras dos años de debates y negociaciones, el 19 de marzo de 1812 en el oratorio de San Felipe es proclamada por las Cortes Generales la primera Constitución de España, que por ser aprobada el día de San José, sería conocida como “La Pepa”.
Oficialmente estuvo en vigencia dos años, desde su promulgación hasta el 19 de marzo de 1814, con la vuelta a España de Fernando VII, el Rey Felón.
Posteriormente estuvo vigente durante el Trienio Liberal 1820-1823, así como durante un breve período en 1836-1837, bajo el gobierno progresista que preparaba la Constitución de 1837. Sin embargo, »de facto» apenas si entró en vigor, puesto que en su período de gestación buena parte de España se encontraba en manos del gobierno pro-francés de José I, el resto en mano de Juntas Interinas más preocupadas en organizar su oposición al rey, y el resto de los territorios de la corona española se hallaban en un estado de confusión y vacío de poder causado por la invasión napoleónica.
L a C o n s t i t u c i ó n e s t a b l e c í a e l s u f r a g i o universal, la soberanía nacional, la monarquía constitucional, la separación de poderes, la libertad de imprenta, acordaba el reparto de tierras y la libertad de industria, entre otras cosas. Las deliberaciones de las Cortes fueron largas, y en muchos casos difíciles. La cuestión americana fue uno de los temas más complejos, pues las Cortes delinearon por medio de la Constitución una organización territorial, política y administrativa que incluía a los territorios americanos, los cuales no estaban representados en su totalidad en las Cortes; mientras el Virreinato de Nueva España, el
Caribe, Florida, y el Virreinato del Perú sí que acudieron. El Virreinato del Río de la Plata y Venezuela no enviaron representantes.
Monumento en Cádiz a l Constitución
En otros aspectos, las Cortes hubieron de vencer las reticencias de algunos miembros a promover una legislación liberal, se pretendía reducir el poder de la Iglesia, de la Corona, y la nobleza, estamentos minoritarios en las Cortes. Aunque las reticencias fueron vencidas, se mantuvo la confesionalidad del Estado, y no se avanzó hacia el federalismo buscado por los americanos. En general, las Cortes ignoraron la realidad social española; el aislamiento al que estaba sometida Cádiz les impidió tener en cuenta a los conservadores o pactar con los representantes de la Corona, y el resultado fue una Constitución excesivamente liberal para la España de entonces.
Pero el triunfo liberal fue breve. En 1814 Fernando VII retornaría a España. Napoleón, derrotado en Rusia, quiere reconciliarse con los españoles con el retorno de Fernando VII a España.
Sin embargo, éste no reconoce la Constitución.
Quiere ser un rey absoluto, y empieza el periodo absolutista (1814-1820). Sólo hay tres años excepcionales en el reinado de Fernando VII en el que no está el absolutismo, es el periodo conocido como Trienio Liberal (1820-1823)
En 1820 España, que está en guerra con las colonias, tiene el régimen más avanzado del momento, es junto con Gran Bretaña y Francia, el único país con un sistema constitucional. Los Cien Mil hijos de San Luis, un ejército que velaba por el mantenimiento del absolutismo, acabarían con el Trienio Liberal.
España tuvo durante tres años un régimen liberal que no triunfó, pero existió.
Es en 1833 a la muerte de Fernando VII, cuando triunfaría definitivamente el liberalismo en España.
A Fernando VII le sucede Isabel II que reina entre 1833 y 1868. Como conclusión a este período de nuestra historia podemos decir que el Antiguo Régimen ha desaparecido, pero el liberalismo instalado en su lugar no es perfecto. La sociedad estamental pasa a ser sociedad de clases. De todo ello hay que destacar la larga vida del sistema constitucional que, con alguna excepción, duraría casi un siglo desde 1834-1923.