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MEMORIAS REAL ACADEMIA DE CIENCIAS Y ARTES DE BARCELONA ARUNDO DONAX. L. EXCMO. SR. D. CARLOS DE CAMPS, MARQUÉS DE CAMPS

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M E M O R I A S

R E A L ACADEMIA DE CIENCIAS Y A R T E S

DE BARCELONA TERCERA ÉPOCA V O L . X V I I . NÚM. 3

A R U N D O D O N A X . — L.

POR EL A C A D É M I C O NUMERARIO E X C M O . S R . D . C A R L O S D E C A M P S , M A R Q U É S D E C A M P S Publicada en noviembre de 1921 B A R C E L O N A

SOBS. D E LÓPEZ R O B E R T Y C .A, IMPRESORKS, CONDE A S A L T O , 6 3

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A R U N D O D O N A X .

— L .

por el académico numerario

EXCMO. Si?. D . C A R L O S D E C A M P S , M A R Q U É S D E C A M P S Sesión del dia 21 de abril de 19:1

Canya común, caña, es planta de g r a n utilidad y que interviene en nuestra economía m u y v a r i a d a m e n t e , siendo de g r a n d e s aplicaciones y quizás hasta indis-pensable, más útil que m u c h a s plantas arborescentes.

Se d a j u n t o a los ríos y torrentes, así como en los marjales de terrenos frescos y húmedos, desarrollándose sobre todo en los meses de verano y otoño, propia del Mediodía, región del naranjo, y florece en agosto y septiembre en los climas tem-plados; a b u n d a en Cataluña.

Botánicamente se caracteriza por tener flores hermafroditas, solas o acom-p a ñ a d a s de flores unisexuales o a v o r t a d a s .

Epitelios o pedicilos más o menos largos. Siendo éstos abiertos, formando panícula. Epitelios con dos flores fértiles por lo menos. Glumas iguales o más largas que las flores.

Glumillas inferiores mustiques o aristadas en -su p a r t e alta, casi siempre iguales o casi iguales.

Las flores de los epitelios todas hermafroditas, algunas veces, sin embargo, la superior se presenta estéril.

L a panicula es muy ancha y m u y densa, con dos a siete flores rodeadas de largos pelos en cada epitelio.

L a altura total de la planta puede alcanzar hasta cinco y siete metros, gene-ralmente unos c u a t r o .

P a r a completar esta descripción, añadiremos que su panicula es ancha, de color violáceo y muy peluda.

L a ghunula inferior se presenta tridentada.

E l tallo es erecto, leñoso, d u r o , provisto en toda su longitud hasta la cima de hojas m u y anchas, algún t a n t o ásperas en el envés, de un verde oscuro en la faz y algo grisáceo en el e n v é s ; la ligula es ancha, ceñida al tallo en forma de aurícula.

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L o s caracteres genéricos están a d e m á s determinados por t e n e r los epitelios pedicelados con dos a siete flores hermafroditas, largamente vellosas en la b a s e ; dos g l u m u l a s iguales tan largas c o m o las flores; glumilla inferior entera o triden-t a d a y la superior m á s cortriden-ta.

F o r m a este género en la familia de las G r a m í n e a s , T r i a n d r i a de L i n e o , plan-tas a estambre d e T o u r n e f o r t o G r a m í n e a s de Jussieu, que queda c a r a c t e r i z a d o por sus flores hermafroditas, m u y r a r a m e n t e m o n o i c a s o polígamas, dispuestas en epitelios sentados o pedunculados que, por su reunión, f o r m a n las eflorescen-cias conocidas por espigas, tirsos o paniculas.

Generalmente los epitelios son hermafroditas, pero algunas veces las flores que sustentan son abortadas o neutras.

P o r lo regular llevan los órganos s i g u i e n t e s : en la base, una o dos brácteas escamosas (glumas), asurcadas, c ó n c a v a s o filiformes, f o r m a n d o lo que los téc-nicos llaman la g l u m a ; una o v a r i a s flores dísticas, sentadas o pediceladas.

C a d a flor está formada de un cáliz llamado bale, constituyendo u n solo sépalo, dos o tres escamas (glumillas) asurcadas, c ó n c a v a s , desiguales. E l uno e x t e r n o , a m e n u d o aristado, imparinerviado más g r a n d e , llegando a cubrir el otro que es interno, superior, parinerviado y a menudo con dos quillas.

L a c o r o l a a dos, uno o tres pétalos, especie de e s c a m a s m u y pequeñas ( g l u -melulas) delgadas y que alguna v e z llegan a faltar.

G e n e r a l m e n t e llevan de tres a dos estambres, raramente uno, seis. E l filete es delgado, las anteras v a n insertas por la espalda y tienen dos lóbulos en c a d a e x t r e m i d a d .

E l o v a r i o es g l a b r o o peloso, libre, unilocular, con un solo ó v u l o raramente, dos casi siempre, y los estigmas e n número de tres, generalmente son d i v e r g e n t e s y v e l l u d o s , insertos en la parte alta o sobre u n o de los l a d o s del o v a r i o , saliendo

en la base o parte superior de las flores.

S u fruto es seco, monospermo, indehiscente, desnudo o e n c e r r a d o en las g l u -millas, el pericarpio v a soldado a la semilla, el perisperma es farináceo y espeso y el embrión se encuentra c o l o c a d o fuera del perispermo o en su base.

P u e d e , además, decirse de las G r a m í n e a s que son plantas anuales o v i v a c e s ; la c a ñ a es e x t r a o r d i n a r i a m e n t e v i v a z , raramente leñosa aun en los países cálidos, siendo la c a ñ a una de las pocas especies que l o es es todas las latitudes en que v e g e t a , pues nunca llega a ser siquiera semileñosa.

S u s tallos son cilindricos, casi siempre fistulosos y nudosos. L a s hojas son simples y lineales a v a i n a hendida y que salen d e los nudos del tallo, y e n d o p r o -vistas en la unión del limbo con la v a i n a de pelos o de una película llamada lígula.

M u c h a s especies llevan abundante a z ú c a r en su tallo y algunas en g r a n cantidad.

O t r a s , como los cereales, trigo, a v e n a y a r r o z , llevan en su semilla g r a n c a n -tidad de fécula m e z c l a d a con notables can-tidades de principios a z o a d o s , siendo

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unas de g r a n p r o v e c h o p a r a la alimentación del hombre (trigo, a v e n a ) , y otras, como el m a i z y el s o r g o , p a r a el g a n a d o .

L a s raíces son rampantes y articuladas y , e n la caña, de una g r a n v i t a l i d a d ; colocadas en suelo que tenga a l g u n a h u m e d a d y aun c u a n d o no estén recubiertas, emiten fácilmente, por los nudos, y e m a s que dan troncos y raicillas que se adhieren en seguida y fuertemente al suelo.

L a s hojas en el A r u n d o D o n a x alcanzan longitudes de 0,05 a o'35 metros, y cuando tiernas, las come perfectamente el g a n a d o , sobre todo el v a c u n o y el caballar.

T a m b i é n los tallos de esta especie, aunque sea ligeramente recubiertos de tierra o arena, emiten fácilmente y e m a s , de suerte que tienen u n g r a n poder de multiplicación.

E n países m u y fríos no florece, teme las heladas, y a u n en los templados y cálidos se secan rápidamente sus h o j a s así que aparecen los primeros fríos. D e ahí la creencia v u l g a r de q u e cuando los cañares presentan, a principios del otoño, sus panículas con sus eflorescencias m o r a d a s , se opine por el v u l g o que el invierno será riguroso.

E s t a planta sin d u d a se debe p r o p a g a r bien por s e m i l l a ; p e r o es tanta su potencia de multiplicación por los tallos y sobre todo por las raíces, que no he visto j a m á s , p a r a establecer n u e v o s cañares, hacerlo p o r siembra y sí siempre plantando trozos de raíces que no estén demasiado disipadas o enterrando tallos en haces o u n solo tallo, p e r o v e r d e s aún.

T a m b i é n he v i s t o plantaciones de trozos de tallos v e r d e s puestos c o m o estacas, en n ú m e r o variable, tres, cinco o más en c a d a g o l p e .

S u s tallos alcanzan su total m a d u r e z de los 4 a 5 a ñ o s ; p e r o en parte alguna he visto r e t a r d a r tanto su c o r t a y a p r o v e c h a m i e n t o .

G e n e r a l m e n t e se cortan y utilizan c u a n d o tienen dos años, c o m o por ejemplo en el A m p u r d á i í , d o n d e son objeto de un importante c o m e r c i o de e x p o r t a c i ó n . E n los arrabales de F i g u e r a s se v e n acopios, f o r m a n d o g r a n d e s números de haces de cien, cincuenta y veinte y c i n c o tallos, s e g ú n clases, colocados horizontal-mente y que parecen g r a n d e s

pageras.-P a r a así g u a r d a r l a s precisa que estén bien secas, de lo contrario la misma h u m e d a d de vegetación las calentaría, p r o d u c i e n d o una v e r d a d e r a combustión. P o r el contrario, en el Girones y otras c o m a r c a s , suelen cortarse anualmente y en el P r a t y otras c o m a r c a s de la p r o v i n c i a de B a r c e l o n a n o suelen ser de tan b u e n a clase, no alcanzan los g r u e s o s que en las de G e r o n a , ni son tan largos los tallos.

C o m o he indicado y a , abundan en las orillas de las corrientes de agua, en los marjales de los c a m p o s , e n los terraplenes de las vías férreas c o m o sostén de las mismas, en los de los canales y diques de contención y en los de limitación de los campos de cultivo.

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Son escasas las superficies de alguna extensión en que se cultivan, pero he visto cerca de Gerona, en el pueblo de Santa Eugenia entre otros, alguna, y acla-rándolas cada dos o tres años, esto es, sangrando las raíces para que la espesura de brotes no sea excesiva, llegan a desarrollarse estupendamente, y se pueden sacar por hectárea ciento veinte pesetas líquidas, que para terrenos valdíos y sin otra utilidad no es despreciable, ya que viene a ser treinta pesetas por vesana o sesenta por jornal aproximadamente.

El cálculo es el siguiente:

Una hectárea a los 2 años puede dar como mínimum un corte anual de 20,000 cañas, siendo los gastos de cultivo y aprovechamiento, a 5 pesetas el jornal, de 160 pesetas.

Generalmente un 50 % son cañas de primera clase, un 30 % lo son de se-gunda el 20 % restante es de tercera, y calculando las primeras a 2 pesetas el %, las segundas a 1 peseta el % y las terceras a o'5o pesetas el •%, darán respec-tivamente :

10,000 cañas 200 ptas. 6,000 cañas ... ... 60 ptas. 4,000 cañas 20 ptas.

en conjunto 280 ptas., de las que restadas las indicadas 160 ptas. quedan como beneficio líquido 120 ptas.

Es de advertir que la caña buena se llega a pagar hasta 8 ptas %, de manera que el calcularla al mínimum de 2 ptas. % compensa sobradamente la pequeña exageración que alguna vez pudiera haber en el precio que asignamos a las dos clases inferiores. Y si se tiene en cuenta que los gastos de cultivo son muy escasos, quedan reducidos una vez hecha la plantación al corte de los tallos, su limpia de hojas y su clasificación y empaquetamiento, más la clara indicada, cada 3 años por ejemplo, se verá que su cultivo es remunerador, sobre todo en aquellos suelos que convenga siempre tener bien vestidos de vegetación, para evitar las socavaciones de las grandes avenidas de las aguas torrenciales .

L a observación y la experiencia permiten creer que su empleo sería muy útil para vestir superficies reducidas, yermas, en las que bastaría hacer un re-movido por fajas o golpes de unos o'40 m. y en este suelo así rere-movido plantar los trozos de raices o pequeños haces de tallos verdes, como ya he indicado, cu-briéndola con unos o'33 m. de tierra.

A l mes y medio, si se tiene la precaución de regar la plantación o si la tierra ha conservado alguna humedad, saldrán los brotes apuntando al exterior y él ca-ñaveral estará iniciado.

E n el primer año los tallos serán relativamente cortos y delgados, de 2 a 3 U2

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metros a lo sumo y conviene no tocarlos. A l segundo año sí tienen que cortarse. A l tercero se tiene al c a ñ a v e r a l dueño del terreno, e x c l u y e n d o todas las demás plantas y luego se v a de año en año espesando tanto que, frecuentamente, al s e x t o año de la formación y a puede aclararse.

L o s cortes han de ser a flor del suelo, e n pico de flauta, de abajo hacia arriba, p a r a no moguliar las cepas, durante los fríos de E n e r o a F e b r e r o , p a r a que a fines de M a r z o , en nuestras latitudes e m p i e z a a m o v e r s e la savia, p u e d a n las plantas emitir los tallos p r i m a v e r a l e s .

A n u a l m e n t e se m a n d a n al e x t r a n j e r o , desde F i g u e r a s , g r a n d e s cantidades y también hacia V a l e n c i a , dando o r i g e n a un comercio m u y activo, sobre todo con los países del norte de E u r o p a .

Peladas, bien limpias de hojas y vainas, resisten mucho la pudrición, a pesar de un p e q u e ñ o hongo, de aspecto n e g r u z c o , que se fija en ellas.

P i n t a d a s d u r a n m u c h o más, incluso dentro del agua, y recubiertas de cualquier sustancia que les libre del contacto p e r m a n e n t e del aire, alcanzan d u r a c i o -nes inverosímiles.

E s t a condición, a c o m p a ñ a d a de su poco precio y dureza, les ensancha consi-derablemente el campo de sus v a r i e d a d e s y múltiples aplicaciones.

P a r a su m e j o r análisis las englobaré en los siguientes g r u p o s : i.° A p l i c a c i o n e s directas.

2." T r o c e a d a s e n sentido de su longitud. 3.0 C h a f a d a s o aplanadas.

4.° C o m o fijadoras del suelo.

L a s aplicaciones principales del p r i m e r g r u p o , para las que sólo se suele m o n d a r la caña de las hojas y de las vainas, son p a r a cañas de pescar, para servir de tutores a plantas trepadoras de huerta y para tejados, entrando como elemento m u y principal en la canstrucción de cabanas o casas de labradores.

E s e x t r a o r d i n a r i o el n ú m e r o de haces de cañas que se e x p o r t a n para dedi-carlas a cañas de pescar. A l g u n a s veces p a r a aumentar las longitudes de las mismas se trocean en secciones de dos a dos y medio metros, y colocando en los e x t r e -mos pequeños cilindros o tra-mos de conos metálicos m u y abiertos, se logra aún hacerlas más largas, ensamblando unas dentro de o t r a s ; pero lo general es conten-tarse con sus longitudes de 4 a 5 metros.

C o m o tutores de huertas son indispensables p a r a el cultivo de las habichuelas

d'asprar, pero se dedica a ello las clases inferiores, las menos gruesas, y a que

colocadas inclinadas, f o r m a n d o especies de pabellones verticales o inclinados, atadas convenientemente en la parte alta y c l a v a d a s en la b a j a y más g r u e s a en el suelo, ofrecen la suficiente resistencia. Sólo v e n d a v a l e s m u y fuertes las inclinan, vuelcan y arrancan.

H a s t a hace m u y pocos años, cuando para los tejados de las casas en el campo no se usaba aún la solera, eran de absoluta necesidad para separar las tejas y

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pizarras de las vigas y viguetas de las techumbres, y unas veces, en las habitaciones

se las daba por debajo una mano de yeso, formando como un enlucido o se las

dejaba al descubierto y al natural, como en desvanes, graneros y cobertizos.

También enteras se emplean para hacer cadenas, cornisas y tirantes en las

vallas y cercados que luego describiremos.

Divididas, partidas en sentido de su longitud, el empleo más general y

cono-cido es para mangos de escobas, escobillas, espantamoscas y para cercas de corrales,

patios, huertas y demás que los campesinos desean cercar u ocultar de las miradas

de los paseantes.

Recientemente se emplea, con gran éxito, como tutores en jardinería, y

tam-bién en sus partes más gruesas para estivaciones provisionales en las minas.

En cuanto a cercas, algunas veces muy vistosas, se prestan a variadas

com-binaciones de bonito efecto, pintadas o al natural, en jardinería, parques, etc.

Chafadas o aplastadas son aún más empleadas.

Desde luego para cielos-rasos, pequeños tabiques que se cubren de yeso y

luego son enlucidos y pintados y que tienen gran duración.

Asociadas a juncos, aros partidos de avellano y otras plantas flexibles o a

cañas sin chafar. Tienen una gran solidez para cestería basta, entrefina y fina.

Para asientos y respaldos de muebles económicos se hacen trabajos muy

apreciables y de buen gusto.

En nansas y aparatos de pesca se emplean también mucho. Como asimismo

para cañizos de sequería.

Y el ingenio humano ensanchará cada día más su campo de acción en sus

variadas aplicaciones; porque siendo un producto barato y que se trabaja

fácil-mente, da un margen extraordinario para todos esos menesteres de economía

do-méstica, agrícola, jardinera, etc., etc.

Pero si sus aplicaciones son tan extensas y variadas como brevemente dejo

indicado, creo que cada día será mayor su aplicación para fijar los suelos.

Todos la hemos visto utilizada en la fijación de los grandes terraplenes de

los ferrocarriles, márgenes de arroyos, torrentes y malecones de ríos, en los

que por la trabazón de sus rizomas, abundante cabellera de tallos, ofrece una

gran resistencia, dividiendo la acción de las aguas y reteniendo además los

arras-tres que ellos llevan en suspensión.

Cada día son más frecuentes las erosiones del agua llovida en los terrenos

altos.

Desprovistos éstos, en casi todas nuestras cordilleras, de toda clase de

vege-tación, las aguas se despeñan violentas por la máxima pendiente, para reunirse

en grandes cantidades, turbias y densísimas de tierra. Parecen una lechada de

tierra..;- • •- :'• '¿:-;iriJrf:v-fa:-WÍ:'^V¡; i'W^:CnLv:'&''~üp-;<ví í^sfesifeía -.

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A l l á arriba, en las alturas, sólo la repoblación p o d r á c o r r e g i r el daño, amino-rándolo primero, si se repuebla pronto.

E n las partes bajas, pasados los conos de deyección, c u a n d o las a g u a s turbias se extienden por c a m p o s y huertas es c u a n d o las cañas p u e d e n h a c e r u n inmenso beneficio.

B a s t a r í a plantarlas, c o m o y a he indicado, en las divisiones de los c a m p o s y en sentido perpendicular o inclinado hacia la corriente, f o r m a n d o pequeños setos de unos o'so a i metro de ancho.

P o r experiencia puedo decir q u e las a g u a s al encontrar el seto de entrada de un c a m p o abaten el cañar, y al entrar en el c a m p o , si su f u e r z a e s tan g r a n d e que pueda s o c a v a r el suelo, se o b s e r v a que éstas a r r a s t r a n del p r o p i o c a m p o la tierra, más g r a n cantidad de materiales que aquéllas llevaban en suspensión, que son depositadas en el cañar de salida y en su c a r a anterior.

E s t e c a ñ a r es abatido a su v e z , los troncos se inclinan y q u e d a n echados, las raíces a g u a n t a n el m a r g e n y si las a g u a s son aún bastante fuertes para hacer una n u e v a socavación, siempre m e n o r que la anteriormente descrita, q u e d a esa tierra arrastrada, y los materiales en suspensión que aun lleva, en g r a n parte deposi-tados en la c a r a anterior de la siguiente m a r g e n con seto de c a ñ a s , y así suce-sivamente.

S e o b s e r v a además, que cuantas más c a d e n a s de c a ñ a s a t r a v i e s a n las a g u a s desbordadas, menores son las socavaciones d e los terrenos que protegen, pero m u y importante el sedimento que entre dos m á r g e n e s dejan sucesivamente.

E n 1 9 1 9 , en el otoño, o b s e r v é huertas en el pueblo de S a n t a E u g e n i a , con-tiguo al de G e r o n a , que llegaba a o'20 metros el tarquín depositado.

L u e g o basta nivelar el huerto o c a m p o y queda un suelo m e j o r que el anterior. Y es tan evidente e s t a acción d e los c a ñ a r e s , que en aquel m i s m o término municipal una superficie que lleva y a unos 12 ó 15 años, a p r o v e c h a d a en cañar, resistió p e r f e c t a m e n t e las dos a v e n i d a s del T e r e n dicho año y las a g u a s des-montaron totalmente toda la tierra v e g e t a l subsiguiente, rebajando el terreno contiguo hasta la D e h e s a de G e r o n a en más de o'50 metros y dejando un suelo pedregoso, inhábil a todo cutlivo y que antes eran feracísimas huertas.

Y mientras no se preocupe el país del encauzamiento de nuestros ríos en el llano y de repoblar las cuencas altas de su recepción, b u e n o será que cada cual p r o c u r e e x t e n d e r el cultivo de la caña, c e r c a n d o por lo menos sus huertas y c a m -pos limítrofes a los ríos por tres partes, la alta, la b a j a y la contigua a la corriente, y dividiendo los c a m p o s m u y extensos p o r cañares que, al p a r que aminoren la f u e r z a de las a g u a s desbordadas, r e t e n g a n los materiales de arrastre, impidan que el suelo que p r o t e g e n s a l g a fuera de la propia suerte y v a y a n m e j o r a n d o la cali-dad del terreno y elevándolo a cada riada que las a g u a s lo cubran.

E s cierto que las raíces de las cañas y la s o m b r a que p u e d a n p r o y e c t a r per-j u d i c a n algo los cultivos que a s o m b r e n ; p e r o este ligero inconveniente queda compensado p o r aquellas v e n t a j a s , por los rendimientos no despreciables del

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propio cañar, y si aun aquel daño no estuviese con todo ello suficientemente com-pensado, sería su importancia t a n nimia, que bien puede aconsejarse su desprecio.

T e n g o tal confianza en el valor de la caña, en este respecto, que como un dato útil y conveniente me he permitido exponerlo á vuestra alta consideración. Vivas sirven también de cercas a h u e r t a s y jardines al p a r que de cortinas de protección y abrigo p a r a semilleros contra los vientos fríos del N o r t e y contra las heladas; pero en estos casos, cuando se corten, ha de hacerse por entresaca, salpicando sólo aquellos tallos que hayan alcanzado su m á x i m o desarrollo y dejando todos los restantes para que ni falte el abrigo, ni la protección.

P e r d o n a d los instantes que he robado a v u e s t r a atención, si logré llevar a vuestro espíritu el convencimiento que me ha movido a escribir esta pequeñísima m o n o g r a f í a sobre lo que bien puede llamarse el b a m b ú de E u r o p a , creeré que p o r lo que a mí respecta, no perdí el tiempo en ello empleado.

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