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RESPUESTA DE CERDOS EN CRECIMIENTO-CEBA A DIFERENTES NIVELES DE PROTEÍNA EN DIETAS DE MIEL B DE CAÑA DE AZÚCAR

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RESPUESTA DE CERDOS EN CRECIMIENTO-CEBA A

DIFERENTES NIVELES DE PROTEÍNA EN DIETAS DE MIEL B DE CAÑA DE AZÚCAR

Carmen María Mederos, Vilda Figueroa, J L Piloto, Nélida Prieto, Marisol Muñiz y R M Martínez

Instituto de Investigaciones Porcinas Gaveta Posta No.1, Punta Brava

RESUMEN

Se utilizaron 40 cerdos YL x DH machos castrados y hembras de aproximadamente 15.2 kg de peso vivo y 61 días de edad distribuidos en cuatro tratamientos para estudiar el efecto sobre el comportamiento animal y rasgos de la canal de la utilización de diferentes niveles de proteína (100, 80, 70 y 60% de las recomendaciones del NRC para cerdos en crecimiento-ceba) en la dieta basada en miel B de caña de azúcar. Se empleó la harina de soya como fuente de proteína y a las dietas a las que se les redujo la concentración de proteína, se les agregaron zeolita (7% BS) y sulfato de cobre (250 ppm de ion cobre BS) como aditivos. El consumo de MS (kg/día) fue similar para todos los tratamientos, pero el consumo de proteína (g/día) difirió (P<0.001) entre tratamientos (2.364 y 297; 2.405 y 236; 2.446 y 206; 2.469 y 179 respectivamente).

La ganancia de peso (g/día) y conversión alimentaria (kg MS/kg aumento) no difirió en los tratamientos con 100 y 80% de las recomendaciones de proteína, pero empeoró (P<0.001) con el 70 y 60% (586 y 4.04; 601 y 4.01; 551 y 4.45; 499 y 4.97 respectivamente). La conversión proteica (kg proteína/kg aumento) se favoreció (P<0.001) en el mismo sentido en que la disminución de la proteína en la dieta fue más acentuada (0.51; 0.39; 0.37 y 0.36). El peso de sacrificio (91.7 kg PV) se alcanzó en menor tiempo (P<0.001) con el 100 y 80% de las recomendaciones de proteína (130; 128; 139 y 153 días respectivamente). No hubo efecto de tratamiento en el peso de la canal (kg) y espesor de la grasa dorsal (mm) (65.6 y 27.72; 64.7 y 28.67; 66.5 y 28.49; 64.3 y 26.97). Aunque no se encontraron diferencias en la relación carne:grasa en las canales de los cerdos alimentados con el 100 y 80% de los requerimientos de proteína, esta medida sí se afectó (P<0.05), con los niveles inferiores de proteína en dieta (2.11, 1.82, 1.74 y 1.62).

Se considera que es posible la reducción de proteína en este tipo de dieta para cerdos en crecimiento-ceba hasta un 80% sin que se afecten los rasgos de comportamiento y canales. Con este nivel de proteína se satisfacen las necesidades de aminoácidos esenciales, con excepción de los azufrados (sólo el 87% según NRC). Este hecho pudiera estar relacionado con una mejor eficiencia en la utilización de la proteína debido a la adición a ésta dieta de zeolita y sulfato de cobre.

Palabras clave: cerdos en crecimiento-ceba, mieles de caña de azúcar, harina de soya,

proteína, comportamiento, canal

THE RESPONSE OF GROWING-FATTENING PIGS TO DIFFERENT LEVELS OF PROTEIN IN DIETS WITH SUGAR CANE B MOLASSES

SUMMARY

Fourty YL x DH castrated male and female pigs averaging 15.2 kg live weight and 61 days of age were distributed in four treatments in order to study the effect of using different levels of protein (100, 80, 70 and 60% of NRC recommendations) with a diet based on sugar cane B molasses on animal performance and carcass composition. Soybean meal was used as the only protein source and the diets with reduced protein levels were supplemented with Zeolites (7% DB) and sulphated copper (250 ppm of copper ion DB) as growth promoter additives. While the feed (kg DM/day) intake was similar for pigs in all treatments, the crude

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25 protein intake (g/day) was different (P<0.001) among treatments (2.364 and 297; 2.405 and 236; 2.446 and 206; 2.469 and 179 respectively). The weight gain (g/day) and feed conversion (kg DM/kg gain) did not differ in treatments with 100 and 80 NRC protein recommendations, but were affected (P<0.001) in pigs which received the diet with 70 and 60% of NRC recommendations (586 and 4.04; 601 and 4.01; 551 and 4.45; 499 and 4.97 respectively).

Protein conversion (kg protein/kg gain) improved (P<0.001) when the decrease of protein in diet was more noticeable (0.51; 0.39; 0.37 and 0.36). Nevertheless, the pigs reached the slaughter weight (91.7 kg LW) in less time (P<0.001) when their protein intake was of 100 and 80% of the recommended (130; 128; 139 and 153 days respectively).There was no treatment effect in carcass weight (kg) and backfat thickness (mm) in pigs treated (65.6 and 27.72; 64.7 and 28.67; 66.5 and 28.49; 64.3 and 26.97). Although no difference was observed in the ratio meat/fat in carcasses of pigs fed with 100 and 80% of the protein requirements, with the lower levels of protein (2.11, 1.82,1.74 and 1.62) the ratio differed (P<0.05).

A reduction of the protein to 80% in this type of diet is considered possible for growing finishing pigs without affecting the performance and carcass traits. With this level the essential amino acid requirements are satisfied except the sulphurs (only 87% of the nutrition standards of the NRC). An efficient use of the protein may be explained by the inclusion in these diets of Zeolites and sulphated copper.

Key words: growing-finishing pigs, sugar cane B molasses, soybean meal, protein,

performance, carcass traits

INTRODUCCIÓN

Es conocido que la alimentación representa aproximadamente el 70% del costo total de la producción de carne de cerdo en cualquier país del mundo, y Cuba no es una excepción. Por otra parte la proteína es el componente más costoso y escaso en las raciones de los cerdos, lo cual obliga a la búsqueda constante de alternativas para lograr una mayor eficiencia y uso racional de las fuentes proteicas.

Las dietas basadas en miel B de caña de azúcar y harina de soya tienen la característica de que toda la proteína se aporta a través de la soya al ser la miel B un alimento esencialmente energético prácticamente libre de proteína (Figueroa y Ly 1990). Esta situación permite considerar que se puedan hacer reducciones de proteína con respecto a las normas alimentarias del NRC basadas en dietas de cereales (los cuales pueden aportar entre el 30 y 70% de la proteína de la ración de los cerdos) ya que la harina de soya es una fuente de alimento de alta concentración proteica de considerable valor desde el punto de vista del balance y disponibilidad de aminoácidos (Figueroa 1995).

De hecho se han realizado diferentes ensayos con el jugo de caña de azúcar suplementado con frijol o harina de soya en la dieta de cerdos en crecimiento-ceba en los que al reducirse drásticamente las concentraciones de proteína se han obtenido rasgos de comportamiento aceptables en los animales (Estrella et al 1986; Sarria et al 1990, Motta et al 1994). Por otra parte, Figueroa et al (1991) lograron reducir los niveles de proteína en la dieta basada en miel B y levadura torula suministrada a cerdos en ceba cuando se utilizó la suplementación de metionina y lisina sintéticas.

Teniendo en cuenta estos antecedentes y además el conocimiento de que la adición de aditivos estimulantes del crecimiento como la zeolita natural (Mederos et al 1991) y el sulfato de cobre (Domínguez y Lan 1985) mejoran la eficiencia de utilización de los nutrientes de la dieta de cerdos en crecimiento y ceba, se consideró de gran interés económico estudiar los rasgos de comportamiento y canal de estos animales cuando se alimentan con la dieta basada en miel B y harina de soya con diferentes niveles de proteína y se utilizan la zeolita nacional y el sulfato de cobre como aditivos, cuestión que constituyó el objetivo de este experimento.

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26 MATERIALES Y MÉTODOS

Se utilizaron 40 cerdos machos del cruce YLxDH castrados y hembras de 15.2 kg de peso vivo y 61 días de edad como promedio distribuidos en un diseño de bloques al azar en cuatro tratamientos, para estudiar el efecto sobre el comportamiento y composición de la canal de la utilización de diferentes niveles de proteína (100, 80, 70 y 60% de las recomendaciones del NRC (1988) en la dieta basada en miel B de caña de azúcar. Se empleó la harina de soya como fuente de proteína. A las dietas a las que se les redujo la concentración de proteína, se les agregaron zeolita natural de producción nacional (7% BS) y sulfato de cobre pentahidratado (250 ppm de ión cobre BS), como aditivos estimulantes del crecimiento.

Los cerdos se alojaron en jaulas individuales durante las primeras cinco semanas de ejecución de la prueba y posteriormente se trasladaron a corrales individuales de estructura metálica y piso de cemento en una nave abierta y techada. Las raciones experimentales se ofrecieron a los cerdos desde el comienzo de la prueba sin adaptación previa de los cerdos a las mismas. En la tabla 1 se muestran las fórmulas dietéticas promedio utilizadas durante todo el período experimental.

Tabla 1. Composición de las dietas experimentales (%MS) Ingredientes Requerimientos de proteína, % NRC

100 80 70 60 Harina de soya 30.06 23.51 20.24 17.37 Cloruro de sodio 0.64 0.63 0.62 0.62 Fosfato dicálcico 2.31 2.28 2.23 2.21 Premezcla de vitaminas y minerales 0.42 0.41 0.40 0.40 Zeolita - 7.07 6.95 6.89 Miel B 66.57 66.10 69.56 72.51 % Proteína bruta1 (N x 6.25)1 12.60 9.87 8.50 7.30 1 No se consideró el aporte de proteína de la miel B (1.75 % BS)

La tecnología de suministro de las dietas a los animales consistió en la preparación de cuatro concentrados alimenticios que contenían la harina de soya y el resto de los ingredientes sólidos (vitaminas y minerales para satisfacer las normas del NRC 1988, y zeolita). Estos núcleos se ofertaron a las 8:00 am a los cerdos, los cuales los consumieron en un tiempo máximo de una hora; posteriormente se ofertaba la miel B ad libitum. A las dietas que se les redujo la concentración de proteína se les agregó sulfato de cobre pentahidratado (250 ppm de ión cobre BS) en forma de solución acuosa (50 ml) a la miel B, a la cual se le añadió además agua en cantidad suficiente para ajustar la materia seca de la misma a un 75%.

Los cerdos se pesaron cada 14 días para realizar los ajustes del consumo de proteína en función de los pesos de los cerdos (kg) y las ganancias de peso vivo (g/día) que se iban obteniendo con las diferentes dietas experimentales. La miel B utilizada en este ensayo tenía las siguientes características: 84.0% de materia seca, 5.5% de cenizas y 64.2% de azúcares totales; la capacidad amortiguadora como indicador indirecto y directamente proporcional al contenido de compuestos orgánicos no identificados poco utilizados por parte de los cerdos alcanzó el valor de 39 ml. Para la determinación de estos indicadores se emplearon los métodos analíticos descritos por Mederos et al (1995).

Para la realización del estudio de la composición de las canales de los cerdos, estos se sacrificaron a medida que iban alcanzando un peso vivo de aproximadamente 91.7 kg, momento en el cual se pesaron las canales calientes y se midió el espesor de la grasa dorsal. Pasadas las 24 h de refrigeración, se seccionó la banda derecha en cortes comerciales y se pesó la carne, la grasa y el hueso de cada uno de estos por separado. Los datos de las canales se ajustaron a peso de la canal fría. El método de disección empleado fue el descrito por Kielanowski y Osinska (1954).

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27 Las medidas estudiadas se analizaron mediante un modelo de clasificación doble sin interacción y se aplicó la prueba de Duncan (1955) de comparación múltiple de medias siempre que se requirió.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

En la tabla 2 se exponen las cantidades suministradas a los cerdos de los diferentes núcleos y miel B como promedio durante la etapa experimental (15.2 a 91.7 kg de peso vivo de los cerdos).

Tabla 2. Suministro de los ingredientes de las dietas experimentales como promedio

Ingredientes Requerimientos de proteína, % NRC

100 80 70 60 Consumo de los núcleos g/día 875 885 807 734 Consumo de miel B kg/día 1.863 1.881 2.013 2.118

En la tabla 3 se muestran los rasgos de comportamiento de los cerdos durante todo el período experimental.

Tabla 3. Rasgos de comportamiento de los cerdos

Requerimientos de proteína, % NRC 100 80 70 60 ES± No. de animales 10 10 10 10 Peso inicial, kg 15.3 15.1 15.3 15.2 0.32 Peso final, kg 91.7 91.9 91.8 91.4 0.43 Consumo diario: Materia seca, kg 2.36 2.41 2.45 2.47 0.05 Proteína bruta, g 297a 236b 206c 179d 3.5*** Ganancia de peso,

g/día 586a 601a 551b 499c 10.68***

Conversión alimentaria,

kg MS/kg ganancia 4.04c 4.01c 4.45b 4.97a 0.13*** Conversión proteica,

kg PB/kg ganancia 0.51a 0.39b 0.37bc 0.36c 0.01*** Días en prueba 130c 128c 139b 153a 0.01*** *** P< 0.001

abcd Medias sin letra en común en la misma línea difieren significativamente a P<0.05 (Duncan 1955)

El consumo de materia seca fue similar para los cerdos de todos los tratamientos, mientras que el consumo de proteína bruta difirió significativamente (P<0.001) entre todos los tratamientos.

La ganancia de peso y conversión alimentaria no difirieron para los cerdos que recibieron 100 y 80% de las recomendaciones de proteína, pero estas se empeoraron (P<0.001) en aquellos a los que se les ofertó el 70 y 60% de las mismas.

Por otra parte, la conversión proteica se favoreció (P<0.001) en el mismo sentido en que la disminución de la proteína en la dieta fue más acentuada. No obstante, los cerdos alcanzaron el peso de sacrificio en menor tiempo (P<0.001) cuando consumieron las dietas con el 100 y 80% de las recomendaciones de proteína.

Los rasgos del comportamiento de los cerdos confirman que cuando la proteína de la dieta es aportada en su totalidad por una fuente proteica de alta concentración, buen balance y adecuada disponibilidad de aminoácidos esenciales como la harina de soya, es posible satisfacer el requerimiento de los cerdos con una menor concentración proteica en la ración.

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28 Tal cosa fue indicada por Figueroa (1995) teniendo en cuenta los resultados informados por Estrella et al (1986), Sarría et al (1990) y Motta et al (1994) al utilizar el jugo de caña de azúcar suplementado con frijol o harina de soya en la dieta de cerdos en crecimiento-ceba y los obtenidos por Figueroa et al (1991) al emplear la miel B de caña de azúcar suplementada con levadura torula y metionina y lisina sintéticas.

No se encontraron diferencias significativas (tabla 4) para el peso de la canal, por ciento de grasa, por ciento de hueso y espesor de la grasa dorsal entre las canales de los cerdos en diferentes tratamientos. Aunque el por ciento de carne en la canal no difirió entre los cerdos alimentados con el 100 y 80% de los requerimientos de proteína, esta medida sí se afectó (P<0.01) en las canales de los cerdos con los niveles inferiores de proteína en la dieta. Esto provocó similar comportamiento (P<0.05) para la relación carne grasa.

Tabla 4. Rasgos de la canal de los cerdos

Requerimientos de proteína bruta, % NRC

100 80 70 60 ES±

Peso de la canal, kg 65.60 64.70 66.50 64.30 0.59 Rendimiento comercial, % 71.56ab 70.46b 72.55a 70.38b 0.60* Carne, % 45.44a 43.68ab 41.48bc 39.62c 1.10**

Grasa, % 21.94 24.51 24.17 24.66 0.84

Hueso, % 12.55 13.28 12.46 15.36 0.83

Relación carne:grasa 2.11a 1.82ab 1.74b 1.62b 0.10* Relación carne:hueso 3.66a 3.33ab 3.39ab 2.71c 0.17** Espesor grasa dorsal,mm 27.72 28.67 28.49 26.97 1.19 * P<0.05 ** P<0.01

abc Medias sin letra en común en la misma línea difieren significativamente a P<0.05 (Duncan 1955)

La relación carne hueso se vio significativamente deteriorada (P<0.01) sólo en las canales de los cerdos que ingirieron la ración con el 60% de los requerimientos de proteína. Las diferencias encontradas para el rendimiento comercial de la canal de los cerdos de los diferentes tratamientos (P<0.05) no parecen tener relación con los niveles de proteína empleados en este trabajo.

En general, los rasgos de la canal de los cerdos que ingirieron las dietas con el 100, 80 y 70% de las recomendaciones de proteína, son comparables con los obtenidos por Figueroa et al (1991) cuando emplearon dietas basadas en maíz o en miel B suplementadas con levadura torula, metionina y lisina ofertadas ad libitum y utilizaron diferentes niveles de proteína (entre 351 y 242 g/día) en la dieta de cerdos entre 30 y 91 kg de peso vivo.

En la tabla 5 se indican los cálculos del consumo diario de aminoácidos esenciales que hicieron los cerdos de los diferentes tratamientos experimentales y las recomendaciones del NRC (1988).

Tabla 5. Cálculos del consumo de aminoácidos (g/día) de los cerdos durante el período experimental Requerimientos de proteína, % NRC (1988) 100 80 70 60 Arginina 3.4 22.6 18.0 15.7 13.6 Histidina 4.0 7.9 6.3 5.5 4.8 Isoleucina 8.4 14.1 11.2 9.8 8.5 Leucina 11.1 23.8 18.9 16.5 14.4 Lisina 13.8 20.5 16.3 14.2 12.3 Metionina + Cistina 7.6 8.3 6.6 5.8 5.0 Fenilalanina + Tirosina 12.2 25.4 19.2 17.7 15.3 Treonina 8.8 12.0 9.6 8.3 7.2 Triptófano 2.2 4.5 3.6 3.1 2.7 Valina 8.8 14.3 11.4 9.9 8.6

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29 Como puede observarse, sólo en el tratamiento que se utilizó el 100% del requerimiento de proteína en la dieta, se satisfacieron las necesidades de todos los aminoácidos esenciales. Solamente al utilizarse el 80, 70 y 60% el nivel de consumo de metionina + cistina se afectó en un 13.1, 23.7 y 34.2% respectivamente. Adicionalmente, para el tratamiento con el 70% del requerimiento de proteína, el consumo de treonina fue inferior en un 5.7%. Cuando se redujo la proteína al 60% de las recomendaciones, se presentó un déficit del consumo diario de treonina de un 18.2% y de lisina de un 10.9% respectivamente.

Nótese el hecho de que cuando los animales no pudieron satisfacer los requerimientos de lisina (60% de los requerimientos de proteína), fue precisamente cuando se presentó la afectación más marcada en los rasgos del comportamiento y la canal de los cerdos. Este aspecto está en relación con el hecho de que a este nivel de reducción de proteína en la ración no se obtuvieron ventajas económicas en el costo para producir una tonelada de carne de cerdo (tabla 6).

En estos resultados se confirma una vez más que la lisina es el aminoácido que desempeña el papel fundamental en el crecimiento de los tejidos musculares, por lo que si se suministra en cantidades deficitarias en la dieta de los cerdos en crecimiento ceba, la respuesta biológica de los animales se hace muy acentuada.

Tabla 6. Evaluación económica de los resultados experimentales Requerimientos de proteína, %

100 80 70 60

Costo para producir

1 t de carne, pesos 714.87 634.73 669.21 713.50 Consumo de harina de

soya total/t de carne, t 1.05 1.01

0.96

1.35 Consumo de proteína

total por t de carne, t 0.42 0.33 0.31

0.30

Como se observa en la tabla 6, el análisis económico de los resultados indicó que la disminución del nivel de proteína en la dieta al 80% de los requerimientos de los cerdos, representó una disminución del 11% en el costo para producir 1 t de carne. Para el nivel de proteína del 70% el ahorro fue del 6%. Esto fue debido a que los cerdos que consumieron la dieta con el 80% de los requerimientos de proteína obtuvieron una ganancia de peso similar a los del tratamiento con el 100%, con la diferencia de que los primeros consumieron aproximadamente 8 kg menos de proteína bruta. Esto equivale a un ahorro de 20 kg de harina de soya por animal, cuestión de gran interés económico.

No debe obviarse que al reducirse los requerimientos de proteína al 70% de las recomendaciones en la dieta, el ahorro de proteína es de aproximadamente 10 kg. Esta cantidad es equivalente a 24 kg de harina de soya por cerdo. Aunque los cerdos necesitan 9 días más para alcanzar el peso de sacrificio por las afectaciones que se presenten en la ganancia de peso y conversión alimentaria, esta dieta pudiera constituir una alternativa de alimentación competitiva para ser utilizada en la producción de cerdos en granjas de pequeña y mediana escala.

Se considera que es posible la reducción de proteína en dietas basadas en miel B de caña de azúcar y harina de soya para cerdos en crecimiento-ceba hasta un 80% de las recomendaciones del NRC sin que se afecten los rasgos de comportamiento y canal de los cerdos, nivel de proteína con el cual se satisfacen las necesidades de aminoácidos esenciales, con excepción de los azufrados (sólo se cubre el 87% de los estándares alimentarios del NRC). Este hecho pudiera estar relacionado con una mejor eficiencia en la utilización de la proteína debido a la adición a esta dieta de zeolita de producción nacional y sulfato de cobre pentahidratado. Tal aspecto debe ser dilucidado en experimentos posteriores.

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AGRADECIMIENTOS

Se agradece a los técnicos Clara María Rosabal y Maximiliano Frómeta su activa participación en el desarrollo de este trabajo.

BIBLIOGRAFÍA

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