ÍNDICE.
CONTENIDO PÁGINA
RESUMEN EJECUTIVO I
CAPÍTULO I DATOS GENERALES DEL PROYECTO, DEL PROMOVENTE Y DEL RESPONSABLE DEL
ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL. 2
CAPÍTULO II DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO. 5
CAPÍTULO III
VINCULACIÓN CON LOS ORDENAMIENTOS JURÍDICOS APLICABLES EN MATERIA AMBIENTAL Y, EN SU CASO, CON LA REGULACIÓN SOBRE EL USO DEL SUELO.
53
CAPÍTULO IV
DESCRIPCIÓN DEL SISTEMA AMBIENTAL Y SEÑALAMIENTO DE LA PROBLEMÁTICA AMBIENTAL DETECTADA EN EL ÁREA DE ESTUDIO.
57
CAPÍTULO V IDENTIFICACIÓN, DESCRIPCIÓN Y EVALUACIÓN DE LOS IMPACTOS AMBIENTALES. 65
CAPÍTULO VI MEDIDAS PREVENTIVAS Y DEMITIGACIÓN DE LOS IMPACTOS AMBIENTALES. 68
CAPÍTULO VII PRONÓSTICOS AMBIENTALES Y, EN SU CASO, EVALUACIÓN DE ALTERNATIVAS. 71
CAPÍTULO VIII CONCLUSIONES. 76
CAPÍTULO IX
IDENTIFICACIÓN DE LOS INSTRUMENTOS METODOLÓGICOS Y ELEMENTOS TÉCNICOS QUE SUSTENTAN LA INFORMACIÓN SEÑALADA EN LAS FRACCIONES ANTERIORES.
77
RESPONSABLES DE LA MANIFESTACIÓN DE IMPACTO AMBIENTAL
Con fundamento en los Artículos 28 Fracción V, 30, 31, 34, 35, 35 bis, y 35 bis I, del decreto que reforma, adiciona y deroga diversas disposiciones de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de enero de 2000, la presente Manifestación de Impacto Ambiental del Programa de Manejo Forestal para el Aprovechamiento Persistente de los Recursos Forestales Maderables del ejido Adolfo de la Huerta, Municipio de José Maria Morelos, Quintana Roo, fue elaborada por los suscritos, quienes bajo protesta de decir verdad declaran que la información contenida en la misma bajo su leal saber y entender, es real y fidedigna, y conocen de la responsabilidad en que incurren los que declaran con falsedad ante la autoridad administrativa distinta de la judicial, tal como lo establece el Artículo 247 del código penal para el Distrito Federal en materia común y para toda la Republica en materia federal.
CHETUMAL QUINTANA ROO; 04 DE AGOSTO DEL 2006.
A T E N T A M E N T E:
LOS AUTORES DE LA MANIFESTACIÓN DE IMPACTO AMBIENTAL
PROMOVENTE DEL PROYECTO ASESOR TÉCNICO DEL PROYECTO
CAPÍTULO I
DATOS GENERALES DEL PROYECTO, DEL PROMOVENTE Y DEL
RESPONSABLE DEL ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL.
1.1 PROYECTO.
Nombre del proyecto: Programa de Manejo para el Aprovechamiento de Recursos Forestales Maderables y No Maderables.
Ubicación del proyecto: Ejido Adolfo de la Huerta, Municipio de José María Morelos, Quintana Roo, México.
Figura 1. Ubicación del proyecto. Carta topográfica Felipe Carrillo Puerto, escala 1:250,000 (INEG, 1998).
El poblado Adolfo de la Huerta está ubicado a 32 km del crucero de la unidad agrícola Tampak, sobre el km 190 de la carretera federal (Mex 307 y 293) Chetumal- Mérida (vía corta).
Tiempo de vida útil del proyecto: El presente proyecto tendrá una vigencia de 20 años, lo que corresponde al primer ciclo de corta del programa de manejo.
Documentación legal que se presenta: Copia la carpeta agraria, copia del plano definitivo del ejido, copia del acta de nombramiento de los órganos de representación ejidal.
Datos del sector y tipo de proyecto: Sector: Primario Subsector: Forestal
Tipo de proyecto: Aprovechamiento persistente de recursos forestales maderables y no maderables.
1.2 PROMOVENTE.
Nombre o razón social: EJIDO ADOLFO DE LA HUERTA. RFC: EN TRÁMITE.
Nombre del representante legal: . Cargo del Representante Legal:
Dirección para recibir u oír notificaciones:
Municipio: Entidad Federativa: Teléfono:
Fax: Correo electrónico:
1.3 RESPONSABLE DE LA ELABORACIÓN DEL ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL. Proteccion de Datos LFTAIPG
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Proteccion de Datos LFTAIPG Proteccion de Datos LFTAIPG Proteccion de Datos LFTAIPG
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Nombre o razón social: . RFC:
Cédula profesional:
Registro Forestal Nacional:
REGISTRO PRODEFOR: Dirección:
Teléfono: Correo electrónico:
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CAPÍTULO II DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO.
Las áreas tropicales y de bosque son las zonas donde se encuentra la mayor parte de la riqueza de diversidad genética que existe en México, la cual se ha calculado en el 10 % del total mundial (FAO 2004, citando a Benítez y González 1997). Al mismo tiempo, estos bosques son áreas de fuerte presión demográfica, presentando en algunas regiones una tasa de deforestación acelerada y una fuerte degradación. La política agropecuaria es una de las causas de cambio de uso del suelo forestal, comúnmente se fomentan actividades agrícolas y ganaderas extensivas mediante incentivos que favorecen actividades que utilizan insumos básicos como la tierra, sin estar enfocadas a mejorar la productividad laboral o el uso de tecnologías modernas. Así las áreas forestales con suelos fértiles, de fácil acceso o con mercado cercano, son frecuentemente convertidas a un uso agrícola y pecuario y sólo bajo ciertas condiciones de densidad poblacional, cultura y nivel de ingreso, algunas porciones de bosque tropical son definidas como área forestal permanente (FAO, 2004).
Alrededor del 80 % de los bosques y selvas de México son de propiedad social (ejidos y comunidades), constituidos en aproximadamente 8,500 núcleos agrarios con una población de unos 12 millones. El modelo mexicano de silvicultura comunal está sirviendo como referencia importante en otros países. En los bosques de propiedad comunal el nivel de control y vigilancia es más estrecho que en los bosques públicos; y el nivel de sobre explotación de recursos, degradación y deforestación, es mucho menor al que existe en las concesiones madereras en otros países (ITTO, 2005).
La conservación de los bosques del mundo requiere de la adopción de una serie de medidas que impliquen cambiar el rumbo del actual modelo de destrucción. Una vez que han sido claramente identificadas las cusas directas e indirectas de la degradación de los bosques, el paso siguiente consiste en tomar las medidas necesarias para la eliminación de éstas. En la mayoría de los países del mundo existen numerosos ejemplos de manejo adecuado de los bosques, en los cuales se asegura el uso ambientalmente sustentable de los mismos, que además beneficia a las comunidades locales, por lo que resulta evidente que para asegurar la conservación de los remanentes de bosques del mundo, e incluso la rehabilitación de áreas degradadas, se debe trabajar en dos líneas de acción: por un lado, eliminando las causas directas e indirectas de la deforestación y por otro, devolviendo la responsabilidad del manejo de los bosques a sus pobladores por ser ellos los principales interesados en la conservación de sus recursos (Movimiento Mundial por los Bosques, 2004).
En este sentido resulta importante destacar que el manejo sustentable de recursos forestales contribuye a la permanencia de estos, además de representar la mejor alternativa para su conservación, convirtiéndose en una actividad económica generadora de recursos permanentes que satisface al mismo tiempo las necesidades de sus pobladores (FAO, 2004).
En Quintana Roo, las características naturales del bosque favorecen la producción forestal maderable de especies tropicales en forma integral, diversificada, sostenida y sustentable; de tal manera que el desarrollo y crecimiento del sector forestal ha sido significativo en los últimos veinte años. Como resultado de ello, muchos productores rurales han adoptado sistemas específicos de
producción enfocados tanto a la diversificación como a la disminución de los riesgos ambientales durante el proceso de aprovechamiento de los recursos naturales. Con este fin, en la búsqueda de elementos que promuevan la práctica forestal como una actividad económica alternativa para los pobladores del ejido Adolfo de la Huerta, procurando la generación de ingresos económicos al interior de la comunidad, a través del aprovechamiento y comercialización de los recursos que genera el bosque, y que al mismo tiempo contribuyan a su conservación y permanencia a futuro, se realizó el Programa de Manejo Forestal del ejido, contando con el apoyo del Programa de Desarrollo Forestal (PRODEFOR) en su ejercicio 2004, por lo que se pone a consideración de la autoridad respectiva el estudio en materia ambiental denominado: Manifestación de Impacto Ambiental; presentado en su modalidad particular para el ejido Adolfo de la Huerta, Municipio de José María Morelos, Quintana Roo, para el aprovechamiento persistente de sus recursos forestales maderables y no maderables.
El sistema de aprovechamiento forestal sustentable que propone el programa de manejo, está orientado hacia la reducción de los posibles impactos ambientales que pudieran generarse durante la ejecución de dicha actividad, de tal manera que se contempla la adopción de estrategias orientadas hacia este fin, y particularmente enfocadas a la conservación y protección de la diversidad biológica y sus valores asociados, ya que de acuerdo con la FAO (2004), con frecuencia la degradación de los bosques está determinada por un uso no sustentable de los recursos. Por tal motivo, el presente estudio tiene como objetivo evaluar la técnica silvícola que se pretende aplicar, en el ámbito de una técnica de aprovechamiento forestal enfocada a minimizar los impactos ambientales, de manera que se tomen en cuenta todas aquellas actividades que tiendan hacia la conservación de la diversidad biológica y sus valores asociados, los recursos del agua, el suelo, los ecosistemas frágiles y únicos, además de los paisajes.
2.1 INFORMACIÓN GENERAL DEL PROYECTO.
2.1.1 NATURALEZA DEL PROYECTO.
Con fundamento en los artículos 28, 30, 31 y 35 bis 1, del decreto que reforma, adiciona y deroga diversas disposiciones de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente publicada en el Diario Oficial de la Federación el 28 de enero de 1998; con modificaciones publicadas en el DOF, el 7 de enero de 2000, así como los Artículos 4, 5 inciso N, 9, 10, 12, 15, 17, y 19 de su Reglamento en Materia de Impacto Ambiental, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 30 de mayo de 2000; y conforme a las disposiciones establecidas en la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 25 de febrero de 2003, y su Reglamento publicado en el Diario Oficial de la Federación el 28 de enero del 2005 se presenta la Manifestación de Impacto Ambiental modalidad Particular, para el aprovechamiento de los recursos forestales maderables y no maderables en el ejido Adolfo de la Huerta, Municipio de José María Morelos, Quintana Roo, México.
El aprovechamiento de los recursos naturales está consagrado en el artículo 27 constitucional, correspondiendo a la Nación su reglamentación, a través de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, así como su ordenamiento reglamentario, para el beneficio social, el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento de la vida de la población rural y urbana, como dictar las medidas necesarias para entre otras cosas, preservar y restaurar el equilibrio ecológico y fomentar la silvicultura. Hasta el año 2000 había aproximadamente 6,000 autorizaciones vigentes, por un volumen anual de extracción de 14 millones de metros cúbicos, con una producción promedio (1995-2000) de 7.8 millones de metros cúbicos con un valor de 3,392 millones de pesos. La actividad forestal genera empleos y beneficios a la población rural, y es detonadora de otras actividades subsecuentes como el transporte de las materias primas, su industrialización y comercialización generó el mismo año, 356,500 empleos directos en los sectores industrial y de extracción (www.semarnat.gob.mx).
De acuerdo con los datos del INEGI, México posee una superficie forestal de bosques y selvas de 63.7 millones de hectáreas. De esta superficie, el 80 % corresponde a ejidos y comunidades, el 15 % particular y el 5 % nacional. La extensa propiedad comunal de los bosques mexicanos, representa opciones difíciles para su manejo; aún así, los bosques tienen un potencial importante para los mencionados actores sociales: a) comercialmente, como una fuente de productos maderables y no maderables para el consumo doméstico o exportación; b) como una fuente de productos de subsistencia y de venta en mercados informales; c) como sitios sagrados, religiosos y culturales de los grupos indígenas de las áreas forestales, y d) como un recurso básico para desarrollar el turismo y la recreación (www.semarnat.gob.mx).
En Quintana Roo el 49 % de superficie estatal está cubierta por vegetación correspondiente a selvas altas y medianas, en su mayoría consideradas como selvas medianas subperennifolias. El 60 % de las tierras del Estado y cerca del 70 % de los bosques son de propiedad ejidal (Merino 2004, citando a Pennington y Sarukhán 1968, INEGI 2000).
Los desmontes con fines agrícolas han sido la causa principal de la pérdida de bosques en Quintana Roo. Sin embargo, se deben distinguir los desmontes producto de la práctica de la agricultura itinerante tradicional, de los promovidos por los programas de colonización. En la zona maya del Estado donde existe baja densidad de población, el patrón de uso tradicional de la selva basado en la apertura temporal de pequeñas áreas de cultivo generó un equilibrio entre el uso agrícola y forestal de la tierra, permitió la conservación de la selva durante siglos y también la presencia de distintos eco tonos con diversos recursos forestales. Durante los años setenta, en la zona maya los desmontes para la introducción de programas ganaderos promovidos por distintas dependencias del gobierno, se practicaron en menor medida en comparación con la zona sur del Estado. En la década de los ochentas, como resultado de la implementación del plan piloto forestal (PPF), se logró detener en gran medida la pérdida de selvas con la definición de áreas forestales permanentes (Merino 2004).
Históricamente, las políticas de desarrollo agrícola y ejidal no han logrado crear incentivos para el manejo sustentable de recursos forestales. Los subsidios aplicados a la agricultura y las políticas de tenencia de la tierra han fomentado la conversión de las áreas forestales a otros usos, especialmente en los trópicos. En el pasado, el apoyo a comunidades y ejidos se enfocó a fomentar el aprovechamiento de productos maderables, considerando marginalmente otros bienes y servicios que ofrecen los ecosistemas forestales. Ha habido apoyo limitado para el desarrollo de la capacidad
empresarial de estos grupos sociales, quienes demandan asistencia técnica y capacitación en el manejo ambiental y financiero de sus recursos. En la actualidad, existe una necesidad de brindar asistencia a ejidos para manejar y diversificar el uso de sus recursos y apoyar a los prestadores de servicios técnicos privados, para que otorguen asistencia adecuada. Algunas comunidades y ejidos han desarrollado sistemas eficientes de manejo forestal, probando que es posible la conservación del recurso forestal sin sacrificar su potencial productivo (DTF 2000) 2.
En 1997, con la creación de la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP), se instrumentaron y se pusieron en marcha una serie de programas enfocados a lograr una mayor consistencia entre las metas de desarrollo con las de conservación ambiental, los cuales contaron con un presupuesto muy pequeño en comparación con las políticas sesgadas en contra del mantenimiento de la cobertura forestal. Entre estos destacan los programas de fomento directo a la conservación o buen manejo de las áreas forestales como son el PRODEFOR, PRODEPLAN, PRONARE, PROCYMAF, PRODERS y el PET a cargo de la SEMARNAT; y los programas de agricultura sustentable promovidos por la SAGARPA (FAO 2004, Segura et al, 2003). Durante el desempeño de la actual administración federal, se han dado importantes cambios en las políticas de apoyo al sector de recursos naturales y medio ambiente, en el que el manejo y la conservación de los recursos forestales son considerados de prioridad nacional. En concordancia con la política pública, en el 2001 se creó la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) como organismo público descentralizado, con el objetivo de impulsar nuevamente al Sector Forestal, con base en esquemas de manejo forestal sustentable (Segura et al, 2003).
2.1.1.2 ANTECEDENTES DE APROVECHAMIENTOS FORESTALES EN LA ZONA.
A principios del siglo XX, el entonces territorio de Quintana Roo se encontraba prácticamente deshabitado y cubierto en su totalidad por selvas. Los terrenos eran de propiedad nacional y su aprovechamiento forestal era realizado por grandes concesiones, anuladas después de la Revolución (Galletti 1999). El chicle fue la fuente de ingresos más importante para las familias de las zonas forestales del Estado (Brady y Merino, 2004). El auge comercial de este producto inició en 1917, a partir de entonces se realizó la extracción a gran escala, convirtiendo a Quintana Roo en uno de los principales productores de chicle a nivel mundial. El sur del territorio se repartió entre diferentes concesiones chicleras acompañadas de trabajadores migrantes, provenientes de Yucatán, Chiapas y Veracruz (Merino, 2004).
Desde 1953 y hasta 1983 operó en el Estado una concesión dedicada al aprovechamiento de maderas preciosas (caoba y cedro) para la fabricación de triplay (Galletti 1999, citando a Galletti 1993), Maderas Industrializadas de Quintana Roo (MIQRO). La concesión se otorgó en el centro y sur del Estado, donde se realizó la extracción selectiva de caoba y cedro, ocasionando con el tiempo la desaparición de gran parte de la riqueza del bosque, las madera preciosas. Durante este tiempo, los bosques de la mayor parte de los ejidos mayas fueron explotados por contratistas particulares quienes causaron impactos mayores que la propia concesionaria (Merino 2004). En algunos ejidos, principalmente aquellos que se formaron fuera del área de la concesión de MIQRO, se hicieron
planes de manejo a corto plazo, sin ningún criterio de ordenación forestal y a veces con existencias sobrevaluadas, o bien sin ninguna planificación de los aprovechamientos (Flachsenberg y Galletti 1999).
A partir de la década de los 70´s, se generó un proceso de colonización de tierras públicas, con la finalidad de ampliar la frontera agrícola, que abarcó la mayor parte de los bosques de propiedad nacional, generando consecuentemente la pérdida de gran parte del capital forestal. Dicho proceso contó con el apoyo de programas institucionales destinados a fomentar la agricultura y ganadería (Flachsenberg y Galletti 1999). El estado subsidió el desmonte (Galletti 1999). Existió entonces una fuerte presión demográfica sobre los recursos forestales, principalmente sobre las maderas preciosas (caoba y cedro). Las áreas arboladas fueron rápidamente transformadas en terrenos agrícolas y pastizales, y sólo en algunos casos se logró mantener la cubierta vegetal, principalmente donde las condiciones de densidad poblacional, cultura y nivel de ingreso así lo permitieron (FAO, 2004).
Durante esta misma época, el gobierno federal impulsó a través del FONAFE la producción de durmientes elaborados con maderas duras tropicales, en diversas regiones forestales. En la zona maya de Quintana Roo esta producción se convirtió rápidamente en una fuente importante de ingresos para las familias (Merino 2004). De esta manera, al inicio de la década de los ochentas “Quintana Roo enfrentaba un panorama de descapitalización de la producción forestal y de deforestación generalizada” (Merino 2004).
Al finalizar la concesión de MIQRO en 1983, se puso en marcha el PLAN PILOTO FORESTAL (PPF), un plan conjunto entre el Gobierno del Estado y la SARH, con la finalidad de regular e intensificar el aprovechamiento de los recursos forestales, promoviendo la participación directa de los campesinos, como estrategia para frenar los desmontes. La esencia de dicha estrategia fue considerar que la selva se conservará sólo en la medida en que represente una alternativa económica rentable para sus habitantes, de otra manera, su destrucción sería inminente (DTF, 1990, y Galletti 1999).
En los ejidos que conformaron el PPF, y que posteriormente se constituyeron en sociedades civiles, se establecieron las primeras áreas forestales comunitarias en el trópico de América como resultado de la decisión de las comunidades de mantener la cobertura forestal y frenar el proceso de cambio de uso de suelo en sus propias tierras (Brady y Merino, 2004). Aún y cuando las principales zonas arboladas de mayor riqueza en el Estado se integraron en este proceso, quedaron algunas áreas arboladas de manera aislada que no recibieron ninguna atención, principalmente terrenos nacionales que fueron posteriormente otorgados en ampliación de ejidos cercanos que demandaron el usufructo de dichas tierras.
El ejido Adolfo de la Huerta ha contado anteriormente con una autorización para el aprovechamiento maderable, con base en un Plan de Manejo autorizado a los predios de la Sociedad de Pueblos Indígenas Forestales de Quintana Roo, Tumben Cuxtal, S. C. No fue posible obtener información referente a la ejecución de las anualidades 1 y 2 del plan de manejo, sólo se reporta el ejercicio de la anualidad no. 3, autorizada mediante el oficio no. S. R. N./683/96, de fecha 5 de julio de 1996, bajo la responsiva técnica del Ing. Marcelo Carreón Mundo.
El 4 de diciembre de 1997, el Ing. Alfredo Manrique Huchin Chablé asume la responsiva técnica de la Sociedad de Pueblos Indígenas Forestales de Quintana Roo, Tumben Cuxtal, S. C., y con ello el
compromiso de la aplicación del plan de manejo en el ejido Adolfo de la Huerta, a partir de la anualidad no. 4, autorizada mediante oficio no. S. R. N./0313/0075/97, de fecha 31 de enero de 1997. Bajo esta misma responsiva técnica, en el año 2000 el ejido Adolfo de la Huerta ejerció la anualidad no. 5 del plan de manejo referido, autorizada mediante solicitud de prórroga, según oficio no. D.F.Q.R./S.R.N./0203/0611/2000.
Con base en la información contenida en los archivos de la SEMARNAT, se pudo determinar que dentro del área de estudio del presente proyecto, se han ejercido tres anualidades de aprovechamiento maderable (ver información anexa), una bajo la responsiva del Ing. Marcelo Carreón, y dos bajo la responsabilidad el Ing. Alfredo Huchin. Sin embargo, a través de los recorridos realizados en la zona, se pudo corroborar que el área de estudio se encuentra afectada por actividades de aprovechamiento clandestino de manera aislada, sin ningún ordenamiento, ya que no se localizaron marcas en los árboles derribados, ni rastros de la delimitación de la superficie o definición de áreas de aprovechamientos legales anteriores.
2.1.1.3 JUSTIFICACIÓN.
Se reconoce de forma genérica el hecho de que la conservación de la flora y fauna silvestres del país es una inversión para el futuro; se da por hecho que dicha conservación es un asunto de índole moral e incluso estético, sin olvidar que también es una cuestión de naturaleza económica y social. Desgraciadamente, esta posición no favorece las actividades de conservación, al impedir un aprovechamiento bien regulado y equilibrado, que a corto o mediano plazo, pudiera representar una cantidad de beneficios apreciados por cualquier individuo respecto a los recursos naturales, y que, a su vez, logre finalmente evitar situaciones críticas para los bosques y las poblaciones silvestres que albergan. La consideración moral prevaleciente no ha logrado hasta ahora un beneficio realmente significativo para la conservación de los recursos naturales.
Actualmente, las selvas de Quintana Roo tienen distintos significados, son importantes como un seguro medio de obtención de proteína animal para los grupos rurales que habitan áreas ecológicamente ricas, cultivan tierras marginales de escasa vocación agrícola y para subsistir, dependen de forma directa del aprovechamiento de los recursos naturales como leña, forrajes, materiales de construcción, carne, frutas, plantas medicinales, hongos y algunos vertebrados a través de la cacería de subsistencia. Por ello, un proyecto forestal adecuadamente planteado permite ingresos económicos, activa mercados locales, y favorece la conservación del sitio y permanencia de sus habitantes (DTF, 2000)2.
La producción forestal planificada es una alternativa económica que permite el beneficio a corto, mediano y largo plazo de los poseedores del recurso, prueba de ello son varios de los ejidos del Estado, que por más de 20 años han recibido beneficios directos del aprovechamiento de sus recursos naturales, a partir de la declaración de sus mejores bosques como área forestal permanente. Las actividades realizadas en estos casos han estado orientadas hacia una adecuada administración de los recursos, dentro de un marco de impacto ambiental moderado, encaminado hacia un manejo integral, diversificado y sustentable del bosque.
En el caso específico del ejido Adolfo de la Huerta, las prácticas silvícolas contenidas en el programa de manejo, corresponden a los principios y técnicas desarrolladas en el estado y aplicadas actualmente en la mayor parte de la superficie bajo manejo, previéndose cuatro categorías de
impactos ambientales en las diferentes etapas del aprovechamiento forestal: a) apertura del dosel por el derribo y troceo de arbolado; b) apertura del dosel por la construcción de carriles de arrime; c) apertura del dosel por construcción de bacadillas a orilla de caminos o brechas; d) apertura del dosel por el mantenimiento de caminos y brechas existentes.
2.1.1.4 OBJETIVOS.
1) Cumplimiento de las disposiciones establecida por la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente y su Reglamento en materia de evaluación de Impacto Ambiental, así como de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable y su Reglamento, y demás ordenamientos aplicables a los aprovechamientos forestales maderables y no maderables en bosques tropicales.
2) Demostrar que la aplicación de las técnicas de manejo establecidas en el programa de manejo de recursos forestales maderables y no maderables del ejido Adolfo de la Huerta, garantizan la sustentabilidad de los recursos naturales.
2.1.1.5. DURACIÓN DEL PROYECTO.
La vigencia del presente proyecto corresponderá a la conclusión del primer ciclo de corta, con una planificación de los aprovechamientos de acuerdo con la siguiente información:
Ciclo de corta: 20 años
Vigencia del PMF y MIA: 20 años
Anualidades de aprovechamiento. 18
Anualidades de descanso 2
Los aprovechamientos se realizarán año con año, con dos periodos de descanso, uno en la anualidad 10 y otro en la anualidad 20. Una vez cumplidos los objetivos del aprovechamiento; y la mitigación de los impactos ambientales, y después del inicio del periodo de lluvias, se procederá al cumplimiento de los compromisos de reforestación. Para la ejecución del proyecto se consideran cuatro etapas principales: a) evaluación de los recursos forestales; b) planeación del aprovechamiento forestal; c) ejecución del Programa de Manejo Forestal; d) aplicación de medidas de mitigación de impactos.
Considerando que la producción forestal planificada y diversificada es una alternativa económica que permite el beneficio a corto, mediano y largo plazo y que el aprovechamiento propuesto en este estudio considera la implementación de esquemas de manejo y conservación que involucran la reforestación con especies locales, no se considera la necesidad de plantear un incremento del área intervenida, y dado que el proyecto considera un esquema persistente y sostenible en términos económicos y ambientales, igualmente no se prevé un crecimiento futuro.
2.1.1.6 PRINCIPALES ACTIVIDADES DEL PROYECTO.
El aprovechamiento forestal maderable es de tipo persistente en selvas tropicales de especies de difícil regeneración y las actividades principales del proyecto son las siguientes:
a) Preparación del sitio: Para propiciar la regeneración mediante la aplicación del método de tratamiento de selección en su modalidad individual o en grupos, se abre el dosel superior de la selva al realizar los derribos del arbolado, permitiendo la entrada de la luz solar en el sotobosque para estimular la germinación de las semillas de las especies heliófitas de interés comercial.
b) Derribo, troceo y arrastre del arbolado: Se remueve la capa superior de hojarasca que pudiera estar impidiendo la germinación de las semillas. El uso de maquinaria para la extracción, abre posibilidades aptas para la regeneración, principalmente para las especies oportunistas como lo son especies forestales como el tzalam (Lysiloma bahamensis), chechen (Metopium brownei), jabín (Piscidia comunnis), chacá (Bursera simaruba), amapola (Pseudobombax ellipticum), entre otras. c) Concentración de madera en bacadilla: La concentración de madera en el monte se realiza con la finalidad de hacer más operativo y funcional las actividades de saneo, medición, cubicación y transporte; para ello es necesaria la construcción de patios de concentración de trocería (bacadillas), las cuales se ubican en áreas donde la vegetación se encuentra más perturbada, tratando de que su extensión sea menor a una hectárea.
d) Enriquecimiento de áreas: Independientemente de que se presente o no la regeneración natural en las áreas de corta intervenidas, su reforestación se considera una actividad primordial, entendida como enriquecimiento del área debido a utilización de especies forestales nativas de alto valor comercial.
2.1.2 SELECCIÓN DEL SITIO.
México ocupa uno de los primeros lugares en tasas de deforestación en el mundo (entre 75,000 y 1.98 millones de ha/año). Estimaciones oficiales muestran una pérdida de vegetación arbolada en los últimos años de 775,800 ha/año de bosques y selvas. Se calcula que al rededor del 38 % de la superficie total arbolada tiene potencial para la producción comercial, y sólo el 15.1 % de la superficie total arbolada está bajo algún tipo de manejo técnico (FAO, 2004). Ante este escenario, podría considerarse que incrementando la superficie total arbolada bajo manejo se lograría disminuir la superficie de deforestación a nivel nacional, por lo que tomando en cuenta que aproximadamente el 80 % del territorio nacional es de propiedad ejidal y comunal, el manejo forestal comunitario toma una gran relevancia.
En los últimos años en Quintana Roo se ha generalizado una política de aprovechamiento forestal bajo un criterio de protección y conservación de los bosques tropicales de manera sustentable, como
resultado de la comprensión y aceptación de la teoría de que la destrucción de los recursos forestales, solo puede ser controlada, involucrando a los productores forestales como los únicos actores para el aprovechamiento y conservación de sus recursos naturales. Bajo este principio, desde hace más de 20 años, esta actividad ha proporcionado beneficios a una buena parte de la población que habita las zonas arboladas del Estado, representando una alternativa económica de desarrollo, para el mejoramiento de su nivel de vida. Particularmente para el Estado de Quintana Roo, la práctica de la actividad forestal debería considerarse como prioritaria ya que como menciona Merino (2004), el 81 % del territorio es superficie forestal. Los suelos del Estado, al igual que los del resto de la Península de Yucatán, son predominantemente rendzinas, con una gran cantidad de calcio, que conforman suelos muy jóvenes, de poca profundidad y de relieve muy plano, por lo que resultan poco aptos para la agricultura. Sin embargo, tal como se menciona en el Plan Estratégico Forestal Para México 2025 las principales causas de la erosión y degradación de los suelos son: la sobre explotación de los recursos y la conversión de áreas forestales para la agricultura y ganadería no sostenible generalmente de muy corto plazo (INDUFOR 2001). Bajo este contexto, resulta indispensable respaldar todo esfuerzo encaminado hacia la conservación y protección de los bosques, contando con sustentos técnicos, sociales, económicos y ecológicos validados.
2.1.3 UBICACIÓN FÍSICA DEL PROYECTO.
El ejido Adolfo de la Huerta está constituido por dos polígonos, el de la superficie de dotación, y el correspondiente a la ampliación ejidal. El primero de ellos limita al Norte con el ejido Gavilanes, y los predios de los señores Julio Chan y Amalio Cecilio Peraza; al Sur y al Este limita con el ejido Piedras Negras; al Oeste con el ejido Zafarrancho y los predios de Diego Caamal y Eladio Vázquez. El segundo polígono (ampliación), limita al Norte con los predios particulares de los señores Medardo Cahuich Salazar, Justino García Peraza y Rodolfo Hernández, así como con terrenos nacionales; al Sur con el ejido San Isidro, terrenos de propiedad nacional, y el predio del Sr. Alejandro May Tun; al Oeste con el ejido Lagartos, y al Este con el ejido Piedras Negras. Pertenece al Municipio de José María Morelos, Quintana Roo.
FIGURA1. Microlocalización del ejido Adolfo de la Huerta.
El área de estudio corresponde a una superficie de 1563 ha de área forestal permanente. La zona está ubicada en el polígono correspondiente a la ampliación del ejido, colindando al Norte con tierras de uso común y los predios de los señores Justino García Peraza, y Medardo Cauich Salazar; al Este con tierras de uso común y el ejido Piedras Negras; al Sur con el ejido San Isidro, terrenos de propiedad nacional, y el predio del señor Alejandro May Tun; al Oeste con el ejido Lagartos.
2.1.4 DIMENSIONES DEL PROYECTO
CONCEPTO HA
SUPERFICIE DEL POLÍGONO EJIDAL 5,477-95-45.833
TIERRAS DE USO COMÚN 5,447-42-78.309
ÁREA FORESTAL PERMANENTE 1,563-00-00.000
ÁREA FORESTAL PERMANENTE DEFINIDA POR LA ASAMBLEA GENERAL: 1500 ha ÁREA FORESTAL PERMANENTE APROVECHABLE REAL 1563 ha
SUPERFICIE APROVECHADA. 257 ha
SUPERFICIE RESIDUAL DEL ÁREA FORESTAL 1267 ha
Anualidad 1 233 ha Anualidad 2 113 ha Anualidad 3 120 ha Anualidad 4 65 ha Anualidad 5 100 ha Anualidad 6 165 ha Anualidad 7 141 ha Anualidad 8 125 ha Anualidad 9 266 ha Anualidad 11 87 ha Anualidad 12 100 ha Anualidad 13 187 ha Anualidad 14 132 ha Anualidad 15 132 ha Anualidad 16 139 ha Anualidad 17 139 ha Anualidad 18 145 ha Anualidad 19 145 ha
En el cuadro siguiente se presenta la clasificación y cuantificación de la superficie ejidal de acuerdo a las especificaciones establecidas en el Art. 28 del Reglamento de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable.
CUADRO 1. Clasificación y cuantificación de la superficie ejidal.
CLASIFICACIÓN SUPERFICIE (HA) SUPERFICIE TOTAL DEL EJIDO 5,477-95-45.833
SUPERFICIE DEL POLÍGONO 1 3,474-57-18.901
TIERRAS DE ASENTAMIENTO HUMANO 30-27-18.975 INFRAESTRUCTURA 00-25-48.549
TIERRAS DE USO COMÚN POLÍGONO 1 3,.444-04-51.377
HUAMILES 2,096-04-51.377
BAJOS INUNDABLES 1,036-00-00.00
ÁREA AGRÍCOLA EN USO 108-00-00.000 PLANTACIONES FORESTALES 65-00-00.000 POTREROS 139-00-00.000 SUPERFICIE DEL POLÍGONO 2 (TIERRAS DE USO COMUN) 2,003-38-26.932
ÁREA FORESTAL PERMANENTE APROVECHABLE 1,563-00-00.000
SELVA MEDIANA 1,495-00-00.000
SELVA BAJA 68-00-00.000
APROVECHAMIENTOS ANTERIORES 257-00-00.000
ÁREA FORESTAL RESIDUAL 1,306-00-00.000
ÁREA FORESTAL RESIDUAL
APROVECHABLE 1,267-00-00.000 BAJOS INUNDABLES 39-00-00.000
HUAMILES 358-00-00.000
FIGURA 3. Usos del suelo en el polígono 1 (dotación) del ejido Adolfo de la Huerta, área agropecuaria.
FIGURA 4. Usos del suelo en el polígono 2 del ejido Adolfo de la Huerta.
En cuanto a los servicios requeridos por el proyecto, no será necesaria la construcción de ningún tipo de obras dentro del área, debido a la cercanía con el poblado, de donde se abastecerá de todos los servicios necesarios. No se requerirá de ningún tipo de obra, ya sea campamentos, almacenes, talleres, patios de servicio, comedores, obras para el abastecimiento y almacenaje de combustible, etcétera. El poblado Adolfo de la Huerta cuenta con los servicios básicos de luz y agua potable, no existe drenaje, por lo que sólo en algunos casos, las viviendas cuentan con servicio sanitario consistente en letrinas. En materia de educación, cuenta con dos instituciones de educación básica, una de preescolar y otra de primaria. Existen 16 viviendas construidas con materiales de la región; con pisos de tierra.
2.2 CARACTERÍSTICAS PARTICULARES DEL PROYECTO.
Actualmente no hay obras relacionadas con el sector forestal, las actividades en el bosque son básicamente de subsistencia, tales como recolección de leña, frutos, semillas, hojas y cacería. Ninguna de ellas, es considerada en los supuestos de las fracciones del artículo 28 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA): V, VI, VII, X, XI y XIII y del artículo 5 incisos N, Ñ, O y R del Reglamento en materia de Evaluación del Impacto Ambiental.
2.2.1 PROGRAMA GENERAL DE TRABAJO.
CUADRO 2. Calendario de actividades por anualidad.
M E S E S ACTIVIDADES
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
Preparación del sitio.
Delimitación del área de corta.
Rehabilitación de caminos y construcción de bacadillas.
Localización (monteo) y marqueo (señalización) del arbolado por aprovechar.
Aprovechamiento de la posibilidad principal. Aprovechamiento de palizada.
Enriquecimiento de áreas.
Abandono del sitio.
Mediante la aplicación del método de tratamiento de selección individual y por grupos, se abre el dosel superior de la selva al realizar el derribo del arbolado, lo cual permite la entrada de luz en el sotobosque para la estimulación de la germinación de las semillas; la realización de otras actividades como el derribo, troceo y arrastre de las trozas genera un impacto no significativo en la remoción de la hojarasca, favoreciendo el inicio de la germinación; con el paso de la maquinaria también en el arrastre, se abren posibilidades aptas para la regeneración de especies.
En caso de no presentarse la regeneración de manera espontánea en las áreas intervenidas, se procederá a realizar el enriquecimiento con las especies forestales convencionales. La concentración de la madera en el monte incluye otras actividades de bajo impacto como troceo, saneo, medición y cubicación, realizadas en las áreas de concentración de trocería (bacadillas), que por lo general son menores a una hectárea. Sin embargo, para este proyecto se condicionará su construcción a una hectárea, con el objeto de favorecer la apertura del dosel, de manera que puedan presentarse condiciones óptimas para el establecimiento de la regeneración natural y la reforestación.
2.2.1.2 CORTAS DE REGENERACIÓN O COSECHA.
El programa contempla la realización de un corte considerado como de cosecha y al mismo tiempo, como corta de regeneración, puesto que durante las actividades de aprovechamiento, se provoca la apertura de espacios en el dosel superior de la selva, permitiendo que los árboles que quedan en pie, puedan a su vez realizar la función de semilleros o árboles padres, dando origen a nuevas generaciones. Un segundo corte corresponde al aprovechamiento de palizada, con la finalidad de reducir en un 15 % el área basal de los árboles con categoría diamétrica de reserva y repoblado, lo cual es considerado como cortas de aclareo y mejoramiento de la masa. La corta tiene la finalidad de provocar aperturas en el dosel suficientes en cantidad y de dimensiones adecuadas para permitir el establecimiento y desarrollo adecuado de la regeneración natural, principalmente de especies de alto valor comercial con la característica de ser heliófitas, que en este son bastante escasas. Se busca de esta manera incrementar el valor del bosque favoreciendo la presencia de especies preciosas y comerciales en general, con características adecuadas para el mercado.
2.2.1.3 DERRIBO DEL ARBOLADO.
Antes del derribo del arbolado, éste deberá ser señalado o diferenciado mediante una marca. De esta manera, todo árbol marcado deberá cumplir con el requisito indispensable del diámetro mínimo de corta, según la especie de que se trate. Esta actividad se realizará de manera direccional, con el fin de no afectar al arbolado circundante; asimismo, se procederá inmediatamente a las actividades de desrame, y troceo, procurando disminuir el impacto tanto al suelo como a la vegetación por el arrastre de los mismos.
2.2.1.4 EXTRACCIÓN Y TRANSPORTE.
En este caso, debido a que el ejido no cuenta con maquinaria de extracción, esta actividad será realizada por particulares, los que por lo general utilizan tractores articulados (tree-farmer), y por tanto es el tipo de maquinaria que se considera disponible para tal efecto. El tractor articulado trabaja
abriendo carriles de extracción a sobapalo, es decir, derribando la vegetación a su paso, por la ruta más corta indicada por una brecha de monteo sobre la cual se ubican los árboles marcados para el derribo, la cual ha sido trazada con anterioridad al momento de la recepción y marqueo del arbolado. Se arrastrarán solo fustes completos, sin ramas, para evitar causar daños a las especies residuales ubicadas a las orillas de los carriles de arrime. El tipo de transporte utilizado dependerá del tipo y dimensiones de cada producto. Los productos primarios serán transportados en camiones tipo lanza, y en camiones rabones los productos secundarios y la palizada. Como el ejido no cuenta con dicha maquinaria, será necesario recurrir a la contratación de particulares.
2.2.1.5 PROGRAMA DE MANTENIMIENTO.
Una vez que sea autorizado tanto el Programa de Manejo Forestal, como el presente estudio de Impacto Ambiental, las actividades de mantenimiento de los caminos existentes, así como la apertura de carriles de arrime y bacadillas, se realizarán periódicamente cada año, antes de la temporada de lluvias. No se considera la construcción de nuevos caminos, debido a que los ya existentes permiten tener acceso al área forestal del ejido, además de considerarlo como una mala inversión desde el punto de vista económico y ecológico, una vez evaluadas las existencias aprovechables y los posibles beneficios económicos obtenidos, contra el posible monto del ingreso económico que se obtendrá, producto de la comercialización de los recursos forestales. La actividad de rehabilitación de los caminos consistirá en la eliminación de vegetación arbórea de escasas dimensiones, algunas de las cuales serán destinadas a la construcción de viviendas, tanto para los propios ejidatarios, como para su comercialización en las áreas turísticas del estado, donde cada vez aumenta más la demanda de dichos productos. Los caminos de segundo orden localizados dentro del área forestal, suman un total de 16.160 km. Estos caminos corresponden a vías de acceso construidas en épocas pasadas, con el principal objetivo de la extracción de recursos naturales, por lo que su distribución dentro del área es adecuada para ello.
2.2.1.6 APROVECHAMIENTOS POR CONTINGENCIA O SANEAMIENTO.
Barrera (1992; citando a Edwards 1986; Gómez-Pompa 1987; Snook 1991), afirma que las selvas de Quintana Roo son resultado de disturbios causados por el hombre y la naturaleza, incluyendo la agricultura de roza-tumba-quema, huracanes e incendios, y que debido a su capacidad de adaptación, persisten a pesar de estos grandes disturbios. Dckinson (1998) afirma que tales disturbios son menos frecuentes y de menor dimensión a lo que se reporta en la literatura tropical, lo cual coincide con la teoría que predice que los disturbios ocasionados en bosques secos estaciónales son menores que los que se presentan en otro tipo de bosques.
El último daño causado a la vegetación fue debido a los fuertes vientos provocados por el paso del huracán Janet en 1955 (Dckinson, 1998 citando a Snook, 1993), y hasta la fecha no se han presentado reportes de afectaciones de consideración relevante producidas por efecto de éstos fenómenos. Sin embargo, toda la Península de Yucatán es una zona de riesgo, particularmente ante la presencia de incendios forestales que por lo general se presentan en la época de sequía, principalmente provocados por descuido al momento de realizar la práctica tradicional de la roza-tumba-quema. Particularmente en Quintana Roo, las mayores afectaciones por efecto de la presencia de fenómenos naturales (huracanes) y/o incendios, se concentran en la zona norte del
Estado, recientemente afectada por el impacto del huracán Wilma, y donde se tienen antecedentes de devastación forestal por incendios de gran magnitud después del paso del huracán Gilberto. El hecho de que en el área de estudio no se hayan presentado afectaciones de fenómenos naturales e incendios de gran magnitud, justifica el hecho de que no se hayan realizado solicitudes de aprovechamiento por contingencias e intemperismo.
El ejido está ubicado dentro de la jurisdicción de la Coordinación Forestal de la CONAFOR en la parte Centro del Estado (Municipio de José María Morelos), que cuenta con patrullas de combate de incendios forestales y personal capacitado para la detección y combate de plagas y enfermedades forestales. Los pobladores del ejido tienen el compromiso de proteger sus selvas a través de la vigilancia permanente que se realizará, con la finalidad de detectar y combatir focos de incendios e infestaciones de plagas y enfermedades; esta labor será coordinada por el Presidente del Consejo de Vigilancia.
2.2.1.7 ABANDONO DEL SITIO.
Una vez realizado el aprovechamiento de las áreas de corta, no se volverá a realizar ninguna intervención hasta haber cumplido 20 años de descanso, tal como corresponde al ciclo de corta definido en el Programa de Manejo Forestal. Se realizarán tres ciclos de corta de 20 años, cumpliendo con el turno de 60 años; para ello se deberán presentar los estudios necesarios a la instancia federal correspondiente, para que se otorguen las próximas autorizaciones correspondientes para los dos ciclos restantes. Las áreas de corta intervenidas estarán bajo vigilancia permanente por parte de cada uno de los ejidatarios y específicamente por los integrantes de la brigada de vigilancia participativa. Durante los recorridos de inspección y vigilancia, se combatirán actividades de caza furtiva, clandestinaje de madera, asimismo, se realizará la detección de posibles focos de incendio.
2.2.1.8 ACTIVIDADES DE REFORESTACIÓN.
Mediante una evaluación previa de los claros producidos por el aprovechamiento, se determinarán los claros más apropiados para realizar el enriquecimiento del área, independientemente del establecimiento de la regeneración natural. Las especies plantadas serán principalmente caoba y cedro, aunque se considera la posibilidad de incluir siricote y granadillo, cuando se detecte la presencia de dichas especies dentro del área de corta anual. El establecimiento de una u otra especie, se determinará en el momento de la evaluación de los claros, con la finalidad de facilitar su óptimo desarrollo, considerando las condiciones naturales de crecimiento de cada una de ellas. De acuerdo con un estudio realizado en los ejidos Noh-bec y Petcacab, se ha estimado que la reforestación en bacadillas representa menos del 1 % de la superficie del área de corta anual (Sanchez, 1994). Asímismo, Flachsenberg (s.f.), generó un factor de reducción para perturbaciones originadas por claros y bacadillas, para siete ejidos forestales cuyo sistema de manejo es similar al que se pretende implementar en este caso. Con base en dicha información, y tomando en cuenta las dimensiones y características del presente proyecto, podemos inferir que el impacto del aprovechamiento ocasionará una perturbación total de 0.86 % para una superficie de 100 ha, similar a lo reportado por Flachesenberg (sf) para el ejido Los Divorciados, se asume como válida una superficie de apertura total del dosel del 1 % del área de corta anual. Bajo estas condiciones, podemos afirmar que después de la extracción de la posibilidad principal se habrán generado
suficientes claros con condiciones adecuadas para el establecimiento y desarrollo de por lo menos 1,444 plántulas por bloque aproximadamente.
CUADRO 3. Planeación de los compromisos de reforestación.
BLOQUE SUPERFICIE (HA) PLANTAS I 233 2,589 II 165 1,833 III 266 2,955 IV 187 2,078 V 132 1,467 VI 139 1,544 VII 145 1,611 TOTAL 1,267 14,076
La plantación se realizará mediante el método de cepa común, bajo el diseño de marco real a una densidad de 3 x 3, exclusivamente en las zonas donde las condiciones de incidencia de la luz solar en el sotobosque sean consideradas como adecuadas para garantizar el óptimo desarrollo de las plántulas. Lo anterior será corroborado y avalado por el responsable técnico a través del personal calificado que el mismo designe.
La reforestación de las áreas de corta se llevará a cabo una vez concluido la extracción del volumen correspondiente a la posibilidad principal en cada uno de los bloques definidos para tal efecto. El periodo de plantación coincidirá invariablemente con la temporada de lluvias en la región, con la finalidad de asegurar las mejores condiciones de humedad del terreno para facilitar la supervivencia de las plántulas. Las plántulas requeridas para la reforestación de las áreas de corta serán adquiridas en el vivero del poblado José María Morelos, con una capacidad de producción de 1’000,000 de plantas por año, el cual está en operación desde el año 2001.
2.2.1.9 MEDIDAS DE PREVENCIÓN Y MITIGACIÓN DE IMPACTOS EN LAS DIFERENTES ETAPAS DEL PROCESO.
ETAPA MEDIDAS DE PREVENCIÓN Y MITIGACIÓN DE IMPACTOS AMBIENTALES
RESPONSABLE DE LA EJECUCIÓN
ETAPA MEDIDAS DE PREVENCIÓN Y MITIGACIÓN DE IMPACTOS
AMBIENTALES RESPONSABLE DE LA EJECUCIÓN
APERTURA DE CAMINOS
El área de estudio cuenta con una red de caminos adecuada para la extracción, por lo que no será necesaria la apertura de caminos nuevos. Debido a las características del tipo de producto a extraer, el aprovechamiento se realizará con base en un camino principal existente, y la utilización de caminos secundarios anteriormente construidos dentro del área. En este caso sólo se considera su rehabilitación.
Se considerarán las normas técnicas y ecológicas establecidas, para mitigar los impactos negativos y proteger a las especies con estatus.
EL TITULAR DEL APROVECHAMIENTO JUNTO CON EL RESPONSABLE TÉCNICO. CONSTRUCCIÓN DE BACADILLAS
Las bacadillas se construirán en zonas donde exista menor concentración de árboles, tratando de provocar el menor daño posible a la masa.
Se considera un número reducido de bacadillas, dependiendo de la concentración del volumen aprovechable.
La construcción de bacadillas se realiza a orillas de los caminos, removiendo únicamente la vegetación en una superficie máxima de 10,000 m².
Se dará cumplimiento a las normas ecológicas CRN-003-92 Y NTE-CRN-007-92. EL TITULAR DEL APROVECHAMIENTO JUNTO CON EL RESPONSABLE TÉCNICO DERRIBO Y TROCEO
Se utilizará sólo personal previamente capacitado para la realización de ésta actividad.
El aprovechamiento integral del volumen del árbol, permitirá realizar la limpia del monte, con el objeto de que se creen las condiciones adecuadas para la reforestación.
Arrastre de trozas sin ramas, por la ruta más corta hacia las bacadillas o caminos, reducirá el impacto a la vegetación.
Los carriles de arrastre son generalmente de entre 3 y 4 m de ancho, por lo que casi no dañan el dosel al formar una especie de túnel.
El uso de los carriles de arrime existentes en el área, permitirá evitar daños innecesarios a la vegetación residual.
Los carriles de arrastre sólo se utilizan una vez, por lo que el periodo del ciclo de corta, será suficiente para una recuperación completa de la asociación forestal original.
EL TITULAR DEL APROVECHAMIENTO Y
EL PERSONAL DE CAMPO
ARRASTRE
Respetar las normas ecológicas establecidas por la normatividad vigente. NORMAS NTE-CRN-003-92, NTE-CRN-002-92, NTE-CRN-007-92.
EL TITULAR DEL APROVECHAMIENTO Y EL PERSONAL DE CAMPO ENRIQUECIMIENTO DEL ÁREA
Evitar la introducción de especies exóticas mismas que pudieran competir con las nativas por espacio, alimento, depredación y ser susceptibles de introducir alguna enfermedad, entre otros aspectos.
EL RESPONSABLE TÉCNICO
PERIODO DE DESCANSO O RECUPERACIÓN DE LAS
ÁREAS APROVECHADAS
Se promoverá el establecimiento de plantaciones y la reforestación de las áreas forestales aprovechadas.
Supervisión constante para la detección de incendios, plagas, clandestinaje, etc.
Se promoverán proyectos de capacitación y de instrucción en materia de conservación, protección y fomento de los recursos forestales.
Cumplimiento de las NORMAS NOM-059-ECOL-2001, NOM-061-ECOL-1994 y NOM-EM-003.SEMARNAP-1996.
EL TITULAR DEL APROVECHAMIENTO
2.2.2 ESTUDIOS DE CAMPO Y DE GABINETE.
Dadas las características y alcances del proyecto, se realizaron estudios de vegetación, los cuales, en función de los recorridos de campo muestran que las características naturales presentes en el área favorecen la producción forestal integrada, sostenida y sustentable dado que dentro de los límites se distribuye una masa boscosa mediana subperennifolia (Rzedowsky, 1987), cuyas especies maderables conspicuas son la caoba (Swietenia macrophylla) tzalam (Lysiloma bahamensis), chechen negro (Metopium brownei), ramón (Brosimum alicastrum), chicozapote (Manilkara zapota), ya’axnic (Vitex gaumeri), Chacá rojo (Bursera simaruba), amapola (Pseudobombax ellipticum), granadillo (Platymicium yucatanum), entre otros. Este tipo de vegetación se desarrolla principalmente sobre suelo calizo, somero, con roca aflorante y con relativamente poca materia orgánica.
Lo anterior indica un complejo ensamble biológico tropical relativamente estable y predecible, que favorece a los organismos capaces de emplear los recursos de una manera eficaz y de competir eficientemente contra otros de manera que la posibilidad de enfrentar condiciones ambientales extremas es reducido, en este sentido los primeros estados sucesionales están determinados por factores abióticos, pero mientras el tiempo transcurre, el proceso pasa a ser controlado por la propia comunidad biológica y por sus interacciones. Al alcanzar el clímax, la comunidad se encuentra en equilibrio teórico con las condiciones climáticas y edáficas, por lo que la regresión entendida como un cambio ordenado direccional y predecible, solamente es posible mediante una perturbación que reinicie el proceso. Por ello, esta dinámica puede ser definida como un ciclo que, bajo un estrecho manejo forestal, permite la puesta en operación de tres fases claramente definidas:
1.- Apertura de claros
2.- Construcción y crecimiento vegetal 3.- Madurez
Los atributos adaptativos principales se refieren a las estrategias de dispersión, colonización y crecimiento en condiciones de competencia por la luz y otros recursos limitantes. En este sentido el ordenamiento forestal en el ejido, permite la regulación del aprovechamiento de madera y promoción de actividades económicas mediante un esquema de manejo que permite la sucesión natural y por ende la continuidad de la cubierta vegetal.
Es evidente que la actividad forestal es causal de diversos impactos ambientales ya que implica el derribo de arbolado individual o en grupo, la apertura de carriles de arrime, bacadillas, brechas de saca, uso de maquinas y tránsito inusual de gente entre otros. Sin embargo, estas perturbaciones al ser realizadas de manera ordenada y con visión a largo plazo deben de ser consideradas como elementos de manejo silvícola ya que implican la apertura de claros que, permitirán el establecimiento, germinación y crecimiento de nuevos individuos que dependiendo de la disponibilidad de semillas y composición florística permitirán la construcción y madurez del bosque y por otra parte, en concordancia con el Programa de Manejo Forestal, serán temporales.
En la Sociedad de Productores Forestales Ejidales de Quintana Roo S. C., se cuenta con información técnica relevante sobre los aprovechamientos que se han venido realizando en los ejidos del estado durante 20 años. Estas técnicas se basan primordialmente en las prácticas
tradicionales de aprovechamiento regional con base en las exigencias de mercado, y las consideraciones de sanidad del arbolado. Existen también estudios sobre sucesión y crecimiento del arbolado, en el Centro Integral de Vida Silvestre de la SEMARNAT y en el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), los dos denominados “San Felipe Bacalar”.
2.2.2.1 CARTOGRAFÍA UTILIZADA.
El material cartográfico utilizado fueron cartas topográficas del INEGI a escala 1:50,000; carta de uso del suelo y vegetación escala 1:250,000; carta edafológica escala 1:250,000; carta geológica escala 1:250,000; así como los planos correspondientes a la superficie de dotación y al área de ampliación del ejido a escalas 1:20,000 y 1:10,000 respectivamente (INEGI, 1995). Con estas bases se determinó la distribución territorial y se obtuvo información correspondiente a la superficie y forma del polígono ejidal, tanto para la planeación del inventario como para el trazo de las áreas de corta, 2.2.2.2 DISEÑO DEL MUESTREO.
Para la obtención de los datos dendrométricos, se aplicó un muestreo sistemático cuyo diseño consistió en una red de unidades de muestreo ubicadas sobre líneas equidistantes a cada 250 m, ubicando sitios de especies críticas cada 50 m y, sitios generales a cada 200 m. Se utilizaron cuatro diferentes intensidades de muestreo, con la finalidad de considerar sólo aquellos datos que son indispensables para el cumplimiento de los objetivos del inventario, enfocando el muestreo directamente en aquellas especies de interés comercial y ecológico, de las cuales se requiere información más precisa.
CUADRO 4. Intensidades de muestreo utilizadas en el inventario.
IM APLICACION 4 % Especies críticas con diámetro normal (DN) mayor o igual a 30 cm.
2 % Las especies críticas con DN mayor o igual a 10 y menor de 30 cm. 1 % Para el resto de las especies con DN mayor o igual a 30 cm.
FIGURA 5. Diseño del muestreo (adaptado de Reauter et al, s.f.).
FIGURA 6. Ubicación de las líneas y sitios de muestreo..
Los resultados obtenidos en el muestreo se presentan en forma tabulada en el anexo 1 del presente documento con base en un intervalo de confianza del 95 %. En el cuadro siguiente se presenta un resumen de los resultados obtenidos en el muestreo.
CUADRO 5. Hectárea tipo.
ESPECIES ÁRBOLES AREA BASAL (M2) FUSTE LIMPIO VOLUMEN DE
(M3 rfsc) VOLUMEN DE FUSTE LIMPIO APROVECHABLE (M3) VOLUMEN TOTAL (M3) VOLUMEN TOTAL APROVECHABLE (M3)
RME MEDIA RME MEDIA RME MEDIA RME MEDIA RME MEDIA RME MEDIA RME MEDIA
55 68 796 820 18.62 19.14 81.05 84.506 7.443 8.563 183 191 16.769 19.291
COMPOSICIÓN DE LA MASA ARBÓREA.
La información presentada corresponde a un total de 76 especies arbóreas con una frecuencia igual o mayor a 5, de un total de 105 especies localizadas en la muestra, el resto de las especies se agrupan como “otros”, cuyos valores se incluyen en el resultado total cuando se utilizan las clasificaciones por grupos de especies. A continuación se presenta un listado general de las especies presentes en el ejido mediante la cual se puede verificar que ninguna de ellas está incluida en la Norma Oficial Mexicana (NOM-ECOL-059-2001).
CUADRO 6. Especies arbóreas encontradas en la muestra.
NOMBRE COMUN NOMBRE CIENTIFICO FAMILIA
AKITS Thevetia gaumeri APOCYNACEAE
AMAPOLA Pseudobombax ellipticum BOMBACACEAE
BOBCHICHE Coccoloba cozumelensis POLYGONACEAE
BOJON Cordia gerascanthus BORAGINACEAE
BOOP Coccoloba spicata POLYGONACEAE
CAOBA Swietenia macrophylla MELIACEAE
CEDRO Cedrela odorata MELIACEAE
CHAKA Bursera simarouba BURSERACEAE
CHAKTE-KOK Simira salvadorensis RUBIACEAE
CHAKTEVIGA Caesalpinia platyloba FABACEAE
CHAUCHE Laetia thamnia FLACOURTIACEAE
CHECHEN Metopium brownei ANACARDIACEAE
CHICOZAPOTE Manilkara zapota SAPOTACEAE
CHIKE Chrysophyllum mexicanum SAPOTACEAE
CHINTOK krugiodendron ferreum RHAMNACEAE
CILILLON Pouteria izabalensis SAPOTACEAE
COPAL Protium copal BURSERACEAE
DZILDZILCHE Gymnopodium floribundum POLYGONACEAE
EKHULUB Drypetes laterifolia EUPHORBIACEAE
NOMBRE COMUN NOMBRE CIENTIFICO FAMILIA
GRANADILLO Platymiscium yucatanum FABACEAE
GUAYA Talisia olivaiforme SAPINDACEAE
GUAYABILLO Eugenia spp. MYRTACEAE
GUAYANCOX Matayba oppositifolia SAPINDACEAE
HUANO Sabal yapa PALMAE
ISINCHE Casearia corymbosa FLACOURTIACEAE
JABIN Pscidia communis FABACEAE
JOBO Spondias mombin ANACARDIACEAE
KANATZIN Lonchocarpus rugosus FABACEAE
KANCHUNUP Thouinia paucidentata SAPINDACEAE
KASKAAT Luehea speciosa TILIACEAE
KATALOX Swartzia cubensis FABACEAE
KEKENCHE Drypetes lateriflora EUPHORBIACEAE
KICHE Spp No identificada
KITAMCHE Caesalpinia gaumeri FABACEAE
KOLOL No identificada No identificada
LAUREL Nectandra coriacea LAURACEAE
LIMONARIA Trichilia minutiflora MELIACEAE
LUMCHE Spp No identificada
MACHICHE Lonchocarpus castilloi FABACEAE
MAJAHUA Hampea trilobata MALVACEAE
NARANJILLO Esembeckia berlandieri FABACEAE
PALO DE ROSA Cosmocalix spectabillis RUBIACEAE
PALO DE SOL Blomia cupanioides SAPINDACEAE
PALO DE TINTE Haematoxylon campechianum FABACEAE
PALO HUACAX Exothea diphylla SAPINDACEAE
PEREZKUCH Croton reflexifolius EUPHORBIACEAE
PIMIENTA Pimenta dioica MYRTACEAE
POMOLCHE Ardisia escallanoides EUPHORBIACEAE
PUKTE Bucida buceras COMBRETACEAE
RAMON Brosimum allicastrum MORACEAE
ROBLE Bourreria sp. BORAGINACEAE
SABASCHE Exostema mexicanum RUBIACEAE
SACCHAKA Dendropanax arboreus ARALIACEAE
SACCHECHEN Cameraria latifolia APOCYNACEAE
SACLOCHE Eugenia buxifolia MYRTACEAE
SACPA Byrsonimia bucidaefolia MALPIGHIACEAE
SILIL Diospyros verae-crucis EBENACEAE
SIRICOTE Cordia dodecandra BORAGINACEAE
SUBIN Acacia cornigera LEGUMINOSAE
TABAQUILLO Alseis yucatanensis RUBIACEAE
TADSI Neea psychotrioides NYCTAGINACEAE
TAMAY Zuelania guidonea FLACOURTIACEAE
TARAY Rochefortia lundellii BORAGINACEAE
NOMBRE COMUN NOMBRE CIENTIFICO FAMILIA
TOYUB Coccoloba acapulcensis POLYGONACEAE
TUSIKCHE Licaria peckii LAURACEAE
TZALAM Lisyloma bahamensis FABACEAE
XUUL Lonchocarpus xuul FABACEAE
YAAXNIK Vitex gaumeri VERBENACEAE
YAITI Gymnanthes lucida EUPHORBIACEAE
YAX-EK Pithecellobium mangense FABACEAE
YUUY Casimiroa tetrameria RUTACEAE
ZAPOTILLO Pouteria reticulata SAPOTACEAE
ZICBACH Spp No identificada
El 32 % de la vegetación arbórea del área forestal de Adolfo de la Huerta está constituida por tres especies (chaka roja, tzalam y chechen), con más de 60 árboles por ha (Figura 7). Un 30 % está integrado por otras 9 especies (jabín, chicozapote, bobchiche, sacchacá, etc.), por lo que sólo 11 especies arbóreas están conformando el 62 % de la cobertura del bosque.
0 20 40 60 80 100 120 CHAKA TZALAM CHECHEN JABIN PEREZKUCH CHICOZAPOTE BOBCHICHE BOOP KITAMCHE YAAXNIK SACCHAKA ZAPOTILLO No. DE ARBOLES/HA
FIGURA 7. Especies arbóreas de mayor presencia en el bosque.
El 40 % de los árboles presentan condiciones óptimas de sanidad y forma, mientras el 48 % se considera dentro de un rango promedio, y sólo un 12 % presenta una conformación no apta para la producción primaria (aserrío), y algún tipo de daño físico visible. 78 % del total de los árboles que conforman el bosque presentan buenas condiciones sanitarias, y sólo un 5 % presenta algún defecto.
PRESENCIA DE ESPECIES CRÍTICAS Y DE IMPORTANCIA ECOLÓGICA.
La especie caoba (Swietenia macrophylla) representa el 0.15 % de la composición florística del bosque, mientras que la especie granadillo (Platimiscium yucatanum) representa el 0.4 %, y el siricote (Cordia dodecandra) el 0.27 %. Más del 80 % de los árboles de estas especies se ubican en la categoría de 10 a 24 cm, por lo que su presencia no resulta significativa en el cálculo de la posibilidad principal. Sin embargo, por tratarse de especies de gran importancia desde el punto de vista económico y ecológico, se resalta su existencia debido a que pudieran tener una presencia relevante en los ciclos de corta subsecuentes (Figura 8). Asímismo, la existencia de árboles de estas especies en categorías de reserva y repoblado, permiten mantener una expectativa a futuro de su permanencia mediante el manejo y conservación del área forestal, lo cual marca la pauta para dirigir las prácticas de enriquecimiento del área, y particularmente de la técnica silvícola más apropiada en este caso, tomando en cuenta las características del bosque, favoreciendo su desarrollo y propagación. 0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 DE 10 A 24 DE 25 A 34 DE 35 Y MAS CATEGORIAS DIAMETRICAS A R B O L E S / H A
SIRICOTE CAOBA CEDRO GRANADILLO
FIGURA 8. Presencia de especies críticas y de importancia ecológica.
DENSIDAD DEL BOSQUE.
En la Figura 9 observamos que el bosque bajo estudio se encuentra en condiciones óptimas para considerar su intervención, ya que presenta un comportamiento típico de una curva de Liocurt; una distribución decreciente, característica de un bosque tropical con una proporción adecuada de ejemplares jóvenes (Dawkins, 1960 y Cano, 1988). Las existencias de árboles en la categoría
diamétrica de 10 a 24 cm, nos representan una característica del bosque en la que es necesario considerar la aplicación de un aclareo.
0 100 200 300 400 500 600 700 800 DE 10 A 24 DE 25 A 34 DE 35 A 44 DE 45 A 54 DE 55 A 64 DE 65 A 74 DE 75 Y MAS CATEGORIAS DIAMETRICAS ARBO L E S /HA
FIGURA 9. Densidad real del bosque (Curva de Liocurt).
La condición específica de la especie de mayor abundancia (tzalam), nos refiere una curva de Liocurt (Figura 10), donde se puede apreciar la gran abundancia de especies jóvenes y un número adecuado de individuos en el resto de las categorías, con una ligera ondulación de la curva que representa un número excedente de árboles en la categoría diamétrica de 35 a 44 cm.
0 10 20 30 40 50 60 70 80 DE 10 A 24 DE 25 A 34 DE 35 A 44 DE 45 Y MAS CATEGORIA DIAMÉTRICA (CM) ARB O LE S/ HA
Figura 10. Densidad real de la especie tzalam. AREA BASAL.
En la Figura 11 se muestran las condiciones del bosque en lo que respecta al área basal por categoría diamétrica, en donde nuevamente se puede observar la presencia de tres especies principales (tzalam, chacha roja y chechen), destacando en este caso la dominancia del tzalam sobre el resto de las especies, lo cual hace evidente la condición del bosque de una selva mediana subcaducifolia.
(M2/HA) 0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 AMAPOLA BOBCHICHE BOOP CHAKA CHAKTE-VIGA CHECHEN CHICOZAPOTE GRANADILLO HUANO JABIN KATALOX PALO DE TINTE PUKTE RAMON ROBLE SABASCHE SACCHAKA SIRICOTE TZALAM YAAXNIK YAITI ZAPOTILLO
FIGURA 11. Condiciones del área basal en el área muestreada.
El área basal promedio es de 19.314 m²/ha, de los cuales, un 33.01 % está representado por especies duras potenciales, 32.89 % por especies duras comerciales, el 14.85 % corresponde a la especie tzalam, mientras que el 11.1 % está representado por la chaca roja.
AREA BASAL 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 1.2 1.4 1.6 1.8 DE 10 A 24 DE 25 A 34 DE 35 A 44 DE 45 Y MAS CATEGORIAS DIAMÉTRICAS (CM) M2 /H A
FIGURA 12. Área basal de la especie tzalam.
Como se puede apreciar en la figura anterior, el área basal de la especie tzalam está bien representada en todas las categorías diamétricas, con un valor más alto en las categorías menores, 82 % del área basal corresponde a individuos de las categorías diamétricas de reserva y repoblado, los árboles residuales después del aprovechamiento. En este caso, sólo el 18 % del área basal se considera cortable.
VOLUMEN DE FUSTE LIMPIO.
CUADRO 8. Fórmulas utilizadas para el cálculo del volumen de fuste limpio sin corteza.
ESPECIES FORMULA
AMAPOLA VFL = 0.03139 + 0.000038954 x D² x AFL x 0.79 CAOBA VFL = 0.17110 + 0.000041591 x D² x AFL x 0.86 BLANDAS VFL = 0.01247 + 0.000047554 x D² x AFL x 0.83 DURAS VFL = 0.00842 + 0.000050894 x D² x AFL x 0.9
VFL = Volumen de fuste limpio (m³) D = Diámetro a la altura del pecho (cm) AFL = Altura de fuste limpio (m)
De acuerdo con los resultados obtenidos, el 12.5 % del volumen de fuste limpio por hectárea corresponde a la especie tzalam, un 11.7 % a la chaca roja, el 10.14 al chechen, y un 6.6 % lo constituye el jabín. Sólo 4 especies constituyen el 40.1 % del volumen de fuste limpio existente por hectárea. Destacan en este caso las especies duras potenciales y duras comerciales como las de