Res Gesta, 2018, nº 54 (número completo)
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(2) RES GESTA es un anuario de Historia editado por el Instituto de Historia de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales del Rosario que privilegia la divulgación de investigaciones originales y de documentación inédita, que aspira a convertirse en un foro de reflexión y debate sobre temas principalmente referidos a la Argentina y América en un ambiente de libertad intelectual. Foto de tapa: Sellos postales contemporáneos de la Guerra del Chaco. Sello postal de Bolivia años 1928-29 – Se advierte el territorio en disputa del país del altiplano. Sello postal de Paraguay 1932-1936. Sello postal de Paraguay – 1939 – Paz del Chaco – Serie de sellos con efigies de presidentes latinoamericanos y países firmantes de los tratados de paz. El valor más alto presenta el retrato del presidente argentino Roberto M. Ortiz y las banderas de Paraguay y Argentina. Diseño: Ana González Registro de la propiedad intelectual Nº 1.447.169 ISSN 0325-772X Instituto de Historia – Facultad de Derecho y Ciencias Sociales del Rosario Avenida Pellegrini 3314 – 2000 Rosario - Provincia de Santa Fe Teléfono: 54- 341- 4368000 – int. 1346 [email protected].
(3) PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA ARGENTINA Facultad de Derecho y Ciencias Sociales del Rosario Decano Nelsón G. A. Cossari Secretario Académico César E. Comolli Consejo Asesor Diego Guiliano Eduardo Méndez Sierra Luis Alberto Ramunno Sandra Villa INSTITUTO DE HISTORIA – REVISTA RES GESTA Director Luis María Caterina Responsable Científico Liliana M. Brezzo Secretaria de Redacción María Beatriz Girardi María Gabriela Micheletti Comité Científico Ezequiel Abásolo (Universidad Nacional de Morón, Argentina) Noemí Brenta (Universidad de Buenos Aires, Argentina) Herib Caballero Campos (Universidad Nacional de Canindeyú, Paraguay) Marío Alberto Cajas Sarría (Universidad de Los Andes, Colombia) Luc Capdevila (Université Rennes 2, France) Bárbara Díaz Kayel (Universidad de Los Andes, Chile) Noemí Girbal Blacha (Academia Nacional de la Historia; Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina) María José Henriquez Uzal (Instituto de Estudios Internacionales, Universidad de Chile, Chile) Silvina Jensen (Universidad Nacional del Sur; Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina) María Silvia Leoni (Universidad Nacional del Nordeste, Argentina) Pedro Martínez Lillo (Universidad Autónoma de Madrid, España) Gustavo Hernán Prado (Universidad Complutense, España) Isidoro Ruiz Moreno (Academia Nacional de la Historia, Argentina) Tomás Sansón Corbo (Universidad Nacional de la República, Uruguay) Ana Paula Squinelo (Universidad Federal de Mato Grosso do Sul, Brasil) Victor Tau Anzoátegui (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas; Instituto de Investigaciones del Derecho, Argentina).
(4) Ignacio Telesca (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas; Universidad Católica de Asunción, Paraguay) Comité de Redacción Pedro Boasso Miguel Ángel De Marco (h) Beatriz J. Figallo Alicia Florián Silvana Fogliatto Juan Carlos Frontera Horacio García Bossio Juan Carlos Frontera María Gabriela Micheletti Marcelo Trucco Sandra Villa Graciela Zurita Barboza.
(5) RES GESTA 54 ENERO-DICIEMBRE 2018 INDICE. CARTA DEL DIRECTOR DOSSIER “80 años de la paz de la Guerra del Chaco. 1938-2018” La política norteamericana y la Paz del Chaco. Entrevista al doctor Mario Rapoport A propósito de la novela Nunca es tarde para morir, Mr. Braden (Buenos Aires, Punto de Encuentro, 2018) La demarcación de los límites paraguayo-bolivianos y el Acta de Buenos Aires de 2009 Entrevista al Embajador Ricardo Scavone Yegros Mary Monte de López Moreira Mujeres en la Guerra del Chaco: su protagonismo en la retaguardia y en la vanguardia Mario Gustavo Parrón Interpelaciones identitarias en la Guerra del Chaco Boreal. Posicionamientos gubernamentales e intereses empresariales, 1932-1935 Hernan Pruden Santa Cruz de la Sierra: de campañas separatistas y proyectos integracionistas, entre las postrimerías y la posguerra del Chaco (1935-1939) Maximiliano Zuccarino De la Comisión de Neutrales de Washington a la Conferencia de Paz en Buenos Aires. El rol desempeñado por la Argentina en las negociaciones de paz del Chaco.. ARTÍCULOS Adrián Alejandro Almirón Política de tierra y colonización para las comunidades indígenas de la provincia del Chaco: proyectos, reclamos y regularización de la ocupación (1951-1987).
(6) Diego Cives Tras la búsqueda de recursos. Estrategias y financiación en un periódico anarquista durante el periodo finisecular María Gonzalez Warcalde En la encrucijada: el pensamiento político del catolicismo argentino en la década de 1940 Dedier Norberto Marquiegui Puertas abiertas. El uso de las fuentes documentales y fotográficas en la colonia nacional de alienados, 1901-1930 Sara Martín Gutiérrez Con «A» de obrera: Hacia una «conciencia femenina» en el obrerismo católico español en la segunda mitad del siglo XX Maria Laura Salinas, Fernando Ariel Pozzaglio La visita Pastoral del obispo Benito Lué a Corrientes, Río de la Plata, a principios del siglo XIX Inés Sanjurjo de Driollet Jueces y régimen de minas en la villa de San José de Jáchal, jurisdicción de San Juan. Entre la dependencia de la Junta de Poblaciones de Santiago y las autonomías provinciales (1750-1830). MEMORIA Y PATRIMONIO Silvana Fogliato, Alicia Florián Reconstruir la historia local: el archivo histórico y el museo de la localidad de Porteña. RESEÑAS María Florencia Antequera José Emilio Burucúa, Excesos lectores, ascetismos iconográficos. Apuntes personales sobre las relaciones entre textos e imágenes, Buenos Aires, Ampersand, 2017, 233 páginas. Luis María Caterina Sandra Villa, Tierra, poder, justicia. La cuestión social agraria en Santa Fe (1912-1932), UCA-Instituto de Historia- IDEHESI-CONICET. Rosario, 2018..
(7) Osvaldo Vartorelli Modris Eksteins, La consagración de la primavera. La Gran Guerra y el nacimiento de los tiempos modernos, Valencia, Pre-Textos, 2014, 426 páginas. NOTA PARA COLABORADORES.
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(9) RES GESTA, nro 54, Año 2018, p. 7 Instituto de Historia – Fac. Der. y Cs. Ss. del Rosario – UCA Rosario – Argentina ISSN (impreso): 0325-772X ISSN (en línea): 2525-0884. CARTA DEL DIRECTOR. En este 2018 se cumplen ochenta años de la firma del tratado de paz de la Guerra del Chaco, un conflicto bélico que ensangrentó a Bolivia y Paraguay.. Pareció una buena. oportunidad para pensar una vez, y por encima de los hechos acaecidos, en el dolor, muerte y destrucción, que traen esos enfrentamientos. El tiempo transcurrido permite racionalizar causas, orígenes y hacer ver la futilidad de la contienda; pero también apreciar los esfuerzos denodados de quienes se volcaron decididamente por su solución pacífica porque pesaba en la conciencia de los que lo miraban sin participar directamente, aunque unidos en una misma americanidad latina. Frente al recuerdo de guerras, para las que siempre hay argumentos y pocas veces razones válidas, se contrapone la auténtica grandeza de la cotidianeidad del trabajo que se puede realizar a pesar de los medios escasos, que se suplen con una vocación enorme y una constancia inquebrantable. Y realmente eso es el ejemplo que nos deja la entrevista a la gente que conserva la memoria histórica de Porteña, una pequeña población de la provincia de Córdoba. Lejos de cualquier fatuidad académica, cumplen con una función fundamental, sustento de cualquier empresa cultural, que no es solo local, sino que tiene una proyección infinita. Sirva la contraposición de realidades que hoy volcamos en la revista, para que nuestra actividad intelectual siempre construya paz y justicia. Luis María Caterina. 9.
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(11) DOSSIER 80 años de la paz de la Guerra del Chaco. 1938-2018.
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(13) La política norteamericana y la Paz del Chaco. Entrevista al doctor Mario Rapoport A propósito de la novela Nunca es tarde para morir, Mr. Braden (Buenos Aires, Punto de Encuentro, 2018) Por Liliana M. Brezzo1 Fecha de Recepción: 15 de Septiembre de 2018 Fecha de Aceptación: 02 de Noviembre de 2018. Mario Rapoport es licenciado en Economía Política, profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires y ha sido recientemente designado profesor emérito del Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN), primera vez que se otorga esa distinción. Es también doctor honoris causa por la Universidad Nacional de San Juan (Argentina). Doctor por la Universidad de Paris I, Panthéon-Sorbonne, su tesis doctoral, bajo la dirección del profesor Pierre Vilar, versó sobre "La Grande Bretagne, les Etats Unis et la societé argentine: économie et politique". Es investigador superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de la República Argentina. Escribió, entre otros libros y artículos, Gran Bretaña, Estados Unidos y las clases dirigentes argentinas 19391945; Historia económica, política y social de la Argentina 1880-2003; Relaciones tumultuosas. Estados Unidos y el primer peronismo; Las grandes crisis del capitalismo contemporáneo; En el ojo de la tormenta. La economía política argentina y mundial frente a la crisis; Bolchevique de salón. Vida de Félix J. Weil, y Blues de la utopía, una antología poética. Recibió los premios ― José María Rosa‖, ― Bernardo Houssay‖ y ― James Alexander Robertson Memorial‖ de la Asociación de Historiadores de Estados Unidos y fue fellow del Wilson International Center de Washington, una de las más prestigiosas instituciones académicas de ese país, así como investigador y profesor invitado en varias universidades extranjeras y nacionales.. Doctor Rapoport, en abril del año 2009, en ocasión de la firma en Buenos Aires del Acta que dio por finalizados los trabajos demarcatorios realizados por la Comisión Mixta Demarcadora de Límites, usted publicó un artículo en el diario Página 12 titulado “Braden y la Guerra del Chaco” en el que hacía foco en el rol del diplomático norteamericano Spruille Braden en las negociaciones de paz ¿Nos podría resumir, al inicio de esta entrevista, cuáles eran, según su lectura, los intereses de Braden en el conflicto chaqueño? Como usted sabe, desde 1932, Bolivia y Paraguay se encontraban en guerra por el territorio del Chaco boreal, una extensa zona al norte de los ríos Pilcomayo-Paraguay, que hoy se reparten entre Paraguay, Bolivia y Brasil, donde se destaca el valor estratégico del río Paraguay –ya que abre la puerta al océano Atlántico al país que dispusiese de él– como por la existencia allí de valiosos yacimientos petrolíferos. Este conflicto armado fue el más sangriento en toda América durante el siglo XX. Spruille Braden era uno de los delegados norteamericanos en la posterior Conferencia de Paz, luego del armisticio provisorio entre los dos países, en 1935. El diplomático, un empresario minero con fuertes intereses en Chile, cumplía una de sus primeras funciones importantes en el gobierno de Roosevelt, y estaba relacionado directamente con la creación de la Standard Oil of Bolivia, ya que parte de los territorios de la compañía fundada en 1921 pertenecían a William Braden, su padre. Algunas 1. CONICET-IDEHESI-NODO IH/UCA. [email protected]. 13.
(14) versiones sostienen que este último incluso había insinuado al presidente boliviano Daniel Salamanca la posibilidad de obtener armas y créditos para apoderarse militarmente del Chaco paraguayo. Existen diversas interpretaciones respecto de la guerra, que señalan justamente en su origen una disputa de intereses petroleros de los Estados Unidos, a través de la Standard Oil y de Gran Bretaña, por medio de la Royal Dutch Shell. De hecho, cuando el gobierno boliviano expropió la Standard Oil, Braden hizo gestiones sin éxito ante el gobierno boliviano para tratar de revertirlo, aunque culpó de ello a las propias autoridades de la empresa que se manejaron mal. Pero el análisis se vuelve más complejo si se consideran las conductas de los países limítrofes como Brasil, Argentina y Chile, preocupados no solamente por las cuestiones petroleras sino también por sus intereses estratégicos, económicos y políticos en la región, apoyando a uno u otro país. Para los bolivianos era imprescindible la obtención de un puerto en el rio Paraguay. de salida hacia el Atlántico. Para los paraguayos, la cuestión misma de los límites de su territorio chaqueño afectados en la región por la guerra de la Triple Alianza y ahora por los bolivianos. En el pasado, Estados Unidos había aplicado una política intervencionista ocupando militarmente varios países y apoderándose de regiones estratégicas, como fueron los casos, entre otros, de Cuba, Haití, Puerto Rico, República Dominicana y Panamá. Esto después de extender sus fronteras a costa del vecino México. Los motivos fueron distintos: cobro de deudas, regímenes opuestos o que no agradaban, el pretexto del colonialismo español, apoderarse o controlar recursos necesarios, la defensa de empresas estadounidenses, el peligro de ideologías de izquierda. En el caso argentino, curiosamente, se oponía a los gobiernos de derecha de la vieja oligarquía que había vuelto al poder en 1930. El problema es que la economía del país estaba ligada a la vieja Inglaterra y aunque empresas yanquis invirtieron mucho en Argentina en los años 20 carecían del poder de las británicas, mientras que los intereses agroexportadores locales, políticamente dominantes, no podían hacer entrar sus productos en los mercados estadounidenses, donde estaban prohibidos o eran discriminados. Cuando Roosevelt asumió el gobierno consideró que la política intervencionista en la región era contraproducente y a su vez se necesitaba eliminar barreras proteccionistas que en gran medida eran responsables de la crisis. Inglaterra, en cambio, adoptó una actitud opuesta retornando al sistema de preferencias imperiales con los países del Commonwealh. La oligarquía local que tenía en Gran Bretaña su principal mercado, firmó con Londres el Pacto Roca Runciman, que afectaba, por su carácter exclusivista, la nueva política de Washington. Ya en la primera Conferencia Interamericana de Washington, en 1889, la Argentina, a través. 14.
(15) de sus delegados, dos futuros presidentes, Manuel Quintana y Roque Sáenz Peña, se había negado a la propuesta de EE.UU. de crear una Unión Aduanera Continental, porque decían que el comercio internacional no podía tener ataduras. En los hechos, los gobiernos de Buenos Aires estaban más ligados a Europa, que a los vecinos del norte. Esta explicación es necesaria para entender bien la actuación de Braden en la Argentina, aunque, posteriormente, con Perón se agregarían otros factores. Ahora bien, atendiendo a sus investigaciones muy bien documentadas ¿Cuáles fueron los rasgos sobresalientes de la política norteamericana en Argentina durante las negociaciones de la paz del Chaco? Desde el punto de vista diplomático, la disputa se complejizó al presentarse dos iniciativas de intervención contrapuestas para el arreglo del conflicto: una consistía en la formación de una comisión de países neutrales no limítrofes integrada por Estados Unidos, Cuba, México, Colombia y Uruguay, y otra se basada en una propuesta de la Cancillería argentina que daba preeminencia a la intervención de la Sociedad de las Naciones. La posición argentina terminó frustrando la actividad de la comisión de neutrales. Pero Bolivia recusó la participación del organismo internacional, por lo cual la solución para la firma de un tratado definitivo de paz quedó finalmente en manos de Argentina, Brasil, Chile, Perú y EE.UU. (más tarde se integró Uruguay), realizándose las reuniones en Buenos Aires. El canciller argentino Carlos Saavedra Lamas, que desempeñó un papel clave para que esto sucediera, recibió el Premio Nobel de la Paz de 1936, el primero otorgado a un argentino, con el apoyo de los países sudamericanos y la aprobación de Washington, por su proyecto de un pacto antibélico (Tratado Antibélico de No Agresión y de Conciliación) presentado en 1933 para evitar conflictos armados como el del Chaco, inspirado en otros tratados de la época como el Briand-Kellog para Europa. La aceptación de Washington fue producto de un acuerdo en la Conferencia panamericana de 1933 sobre el pago de la deuda externa, porque la Argentina se oponía a una moratoria que exigían mexicanos y brasileños. De todos modos, el secretario de Estado Cordell Hull consideraba al ministro como un ― prominente e incorregible‖ adversario de los Estados Unidos, al tiempo que el subsecretario Sumner Welles caracterizaba a la oligarquía argentina como un instrumento reaccionario de los intereses británicos. En todas las otras conferencias panamericanas, y hubo varias en la época, incluyendo las de la Paz del Chaco, argentinos y norteamericanos jugaron cartas opuestas, mientras estaba como ministro Saavedra Lamas y luego de haber dejado el cargo. ¿Qué puede decirnos acerca de las relaciones personales entre Braden y Saavedra Lamas?. 15.
(16) El rol de Spruille Braden como delegado estadounidense en las negociaciones de paz está marcado por la aparición de la primera de las grandes enemistades que tendrá en su carrera en la Argentina: el canciller Saavedra Lamas. En sus memorias, que publicó años más tarde, en 1971, el ministro argentino es objeto de injurias, desprecios y calificativos varios – antinorteamericano, ególatra, vanidoso, ambicioso, estúpido e inepto, entre otras cosas, incluyendo una opinión negativa acerca de la obtención del Premio Nobel. Braden tuvo casi tanta animadversión por Saavedra Lamas, con quien entabló duras negociaciones sobre el Chaco, como las que tendría luego con su más conocido enemigo, el coronel Perón. Más allá de la enemistad personal, que existió y Braden la describe sin pelos en la lengua, la relación entre ambos estaba potenciada por sus posicionamientos en las tratativas de paz. El diplomático estadounidense consideraba que el objetivo de su país era el de promover el sistema interamericano establecido en la Conferencia de 1933 y aparecer imparcial frente a los beligerantes. Sin embargo, hizo un acuerdo con Brasil y Chile sobre la cuestión del petróleo boliviano y la posible creación de líneas ferroviarias entre Argentina y Bolivia, y entre Brasil y Bolivia para aprovecharlo mejor. En la primavera de 1937, exasperado por lo que consideraba obstrucciones de Saavedra Lamas a la Conferencia de Paz, Braden solicitó una entrevista con el presidente Agustín P. Justo y el vicepresidente Roca. Acudió a ella acompañado por el mismo ministro y los representantes de Chile y Brasil, previamente avisados estos últimos de sus verdaderas intenciones. Entonces, en su intervención, y ante el estupor de Saavedra Lamas, le dijo al presidente Justo que la Conferencia podía fracasar, lo que atentaría contra su prestigio, y que la responsabilidad de que esto se produjera recaía enteramente en el canciller local. Justo se dirigió entonces al reciente Premio Nobel advirtiéndole que nada debía interferir en el proceso de paz. El embajador describió su acción como parte de una ― diplomacia osada‖. Como señala Gary Frank en su obra Juan Perón vs. Spruille Braden: The Story Behind The Blue Book (1980), fue más bien una muestra instructiva de la brutal manera con la cual Braden trataba a muchos de sus enemigos diplomáticos. Braden volvió luego a la Argentina en 1945 como embajador y fue luego nombrado subsecretario de Asuntos Latinoamericanos. Había sido también embajador en Colombia y en Cuba. Para entender bien su pensamiento y su acción, que comenzó a tomar forma en la Conferencia de Paz del Chaco, es necesario analizar sus actividades previas y posteriores a su desempeño en Buenos Aires. 16.
(17) Usted acaba de mencionar que Braden redactó una autobiografía que publicó en el año 1971 ¿Qué opiniones o interpretaciones hace el diplomático norteamericano en ese escrito sobre su actuación en relación a la Argentina desde sus distintos cargos? En la introducción de sus memorias, Braden dice que ― parafraseando a Schopenauer: si no fuéramos tan vanos y tan excesivamente interesados en nosotros mismos, la vida sería tan aburrida, que ninguno de nosotros sería capaz de soportarlo. En consecuencia, es razonable suponer que cualquier persona lo suficientemente audaz como para publicar sus memorias tiene al menos una buena parte de vanidad; aunque prefiero llamarlo orgullo. Espero no parecer demasiado presuntuoso ni excesivamente jactancioso, independientemente de si se trata de orgullo u orgullo junto con vanidad‖. Luego añade que todo fue chequeado en sus documentos. Como si ese hecho validara las memorias. Por supuesto, los documentos muestran su propio punto de vista. como ocurre con los de otros diplomáticos o funcionarios. Es necesario chequearlos a su vez con otros datos y opiniones; considerar si siguió o no la política de su país, que no respetó en varias ocasiones, como tampoco respetó a sus rivales; los distintos grupos burocráticos o de interés con los que estuvo involucrado; sus enfrentamientos personales con funcionarios de su propio gobierno, así como los cambios zigzagueantes de sus ideas y sus disimiles amistades políticas. Sigo su trayectoria fuertemente contradictoria en mis libros académicos; el lenguaje de sus memorias es muy directo, frontal y duro con sus adversarios, externos e internos. En ellas, así como en los documentos diplomáticos de 1945 en adelante, como embajador en Buenos Aires y luego subsecretario de asuntos latinoamericanos, denuncia que durante el conflicto bélico los gobiernos argentinos habían sido consistentemente pronazís por su posición de neutralidad en la guerra, tanto los conservadores como los militares después del golpe de Estado de junio de 1943 que lleva Perón al poder. Pero su rencor con la Argentina era tan grande que liga retrospectivamente ese enfrentamiento con los que tuvo en la Conferencia por la paz del Chaco, cuando todavía el tema de la neutralidad y el presunto pro nazismo argentino estaban lejos en el horizonte y hasta ese momento la disputa con Washington era por la estrecha vinculación de Argentina con los británicos y esta es una cita textual extraída de Diplomates and Demagogues (página 316): ―Los argentinos -dice- se consideran ellos mismos como nuestros rivales por el liderazgo político de América latina. Ellos también aspiran a dominar militarmente el continente. Tan temprano como el 23 de septiembre de 1937, en mi despacho sobre la Conferencia del Chaco advertí que allí no habría 17.
(18) paz si Saavedra Lamas siguiese como presidente [de la Conferencia]. Denunciaba el expansionismo militar argentino, la anulación de la maquinaria democrática y el crecimiento de un fascismo nativo.‖ De modo que consideraba a la Argentina, cualquiera fuera su gobierno, como rival de EE.UU. y le asignaba al país aspiraciones de liderazgo en la región, mezclando tiempos y coyunturas. Es, sin embargo, notable el contraste entre quienes fueron sus principales adversarios personales en sus desempeños en Buenos Aires, a los cuales llegó a tener verdadera inquina. Cada uno de ellos tiene exactamente cuarenta y cuatro entradas en sus memorias. Uno era un conservador pro europeo y pro británico perteneciente al núcleo exclusivo de las elites tradicionales locales (bisnieto de Cornelio Saavedra y yerno de Roque Sáenz Peña); otro un coronel nacionalista y populista con sangre indígena en sus venas. Por supuesto, Perón y Saavedra Lamas terminarían en distintas veredas. Éste último apoyó en una carta en 1942 a su ex enemigo del Norte contra el nuevo y peligroso personaje que esgrimía el fantasma del enfrentamiento de clases. En mi libro titulado Relaciones Tumultuosas. Estados Unidos y el primer peronismo, publicado con Claudio Spiguel (Buenos Aires, Emecé, 2009) explico que, frente a la opción que representaba el nuevo líder militar, quien pretendía una mejora en la situación de los trabajadores, a la vieja oligarquía y a sus referentes, antes enfrentados a Washington, les parecía ahora necesario conciliar con el embajador Braden, partidario de eliminar del gobierno a Perón, aunque sus propios argumentos se asociaban a la guerra. El embajador tomó ese acercamiento con sus antiguos enemigos conservadores y demás opositores políticos, incluidos los comunistas, dentro de la entonces alianza con los soviéticos, como un triunfo y le valió su ascenso a subsecretario, pero el 17 de octubre y luego de la elección de Perón como presidente significaron una derrota de su accionar en la Argentina. Esto sumado a otros fracasos suyos en América Latina constituyeron el fin de su carrera diplomática, aunque siguió actuando en política.. El destacado historiador brasileño Luiz Alberto Moniz Bandeira sostuvo que ni Paraguay ni Bolivia consiguieron sus objetivos en las negociaciones del Chaco, y que los paraguayos sostuvieron que ganaron la guerra pero que perdieron en las negociaciones diplomáticas ¿Coincide usted con esa perspectiva? ¿En qué medida, cree usted, que intervino para ello la mano de Braden? Lo que señala sobre la opinión de Moniz Bandeira es cierto, Paraguay ganó militarme la guerra, pero tuvo que ceder los territorios ganados y no consiguió sus objetivos políticos, aunque Bolivia tampoco. El acuerdo de paz no conformó a ninguna de las dos partes e incluso 18.
(19) en un principio los bolivianos lo rechazaron. En cuanto a la intervención de Braden, si bien terminó mal, fue en ese momento importante porque les ganó a sus dos enemigos principales: el canciller argentino Carlos Saavedra Lamas y el jefe de la delegación paraguaya Gerónimo Zubizarreta. Al primero, además de manifestar el desagrado que le causó el otorgamiento de su premio Nobel, lo atacó, en todas sus posturas, manifestando que los intereses argentinos estaban con Paraguay, donde varios argentinos tenían haciendas o posesiones que Braden criticaba como elemento clave del favoritismo argentino con ese país. Esto impidió su continuidad como Ministro de Relaciones Exteriores después que Justo le pasó el mando a Ortiz. Con respecto a Zubizarreta, lo hizo renunciar a su cargo, en una operación digitada que concibe él mismo, enfrentándolo con otro miembro de la delegación paraguaya y luego con su propio ministro de relaciones exteriores. Braden confiesa incluso que terminó de redactar él mismo, en julio de 1938, el documento paraguayo que iba contra los propios intereses de ese país. Finalmente, el tratado se firmó en Buenos Aires, el 21 de julio de 1938. La interpretación de Moniz Bandeira sobre el conflicto chaqueño se inscribe en una larga trayectoria de estudios sobre el rol del Brasil y la formación de los estados de la Cuenca del Plata, que se prolongó hasta su fallecimiento en Alemania a finales del año 2017. Aún a riesgo de desviarnos un poco del tema principal de esta entrevista ¿Podría hablarnos brevemente sobre el legado intelectual de Moniz Bandeira a quien, sabemos, le unía una larga amistad intelectual? Describo a Moniz en el ― In Memoriam‖ que publiqué en el número 48-49 del año 2017, de la revista Ciclos en la historia, la economía y la sociedad. No era de esos historiadores que se acantonan en alguna Academia y siguen desde lejos los acontecimientos del día. Como él mismo decía ― yo viví el presente que hoy es historia‖ y mientras el futuro es una hoja en blanco la historia es la base de nuestra identidad: lo que nos permite saber que somos y como somos y nos da una idea de lo que podemos ser en el futuro. Y Moniz tuvo varias historias. Cuando lo conocí, hace más de treinta años, en uno de sus habituales viajes a Buenos Aires, me dijo que era una de las últimas veces que lo vería porque estaba muy enfermo del corazón. Pero si los gatos tienen siete vidas él tenía al menos dos corazones, porque desde entonces hasta que falleció publicó más de veinte libros e innumerables artículos en varios idiomas. De sus numerosos libros destacó aquellos sobre Brasil, Argentina, Estados Unidos, y la guerra de la Triple Alianza, sobre las relaciones Brasil-EE.UU. o sobre los vecinos del norte mismo: ― La Formación del Imperio Americano‖. También escribió ese libro clásico que menciona sobre la historia de la conformación de los países de la Cuenca del Plata. El fundó. junto a Amado Luiz Cervo, la Escuela Brasileña de Relaciones Internacionales en Brasilia, y ganó 19.
(20) numerosos premios y distinciones nacionales e internacionales. Fue también un militante político contra las dictaduras militares brasileñas. Era bahiano, de ideas progresistas, aunque le gustaba decir que tenía un título nobiliario y que descendía en forma directa de Cristóbal Colón. No descubrió América pero si ayudó a comprender una parte importante de su historia. Volviendo al hilo conductor de esta entrevista. Diez años después de publicado el artículo en Página 12, usted acaba de publicar una novela histórica titulada Nunca es tarde para morir, Mr. Braden, en la que devela algunos de los aspectos más turbios del manejo de la política en los Estados Unidos y en Argentina a través de personajes como el mismo Braden ¿Cuáles fueron las motivaciones que lo llevaron a salir de los carriles habituales de su trabajo intelectual para guiarnos en el laberinto de esta intrincada narración? Siempre me interesó la literatura: llevó publicados dos libros de poesía y tengo preparado un tercero. Escribí varios cuentos y finalmente me decidí por una novela, que tiene dos características: si bien es histórica, constituye en realidad una novela negra, policial, en la tradición de las de Daniel Hammett y Raymond Chandler. En uno de mis primeros artículos digo que un investigador es como un detective que indaga sobre un crimen y un historiador es el detective del mundo real. Siempre me apasionaron las novelas policiales, sobre todo las que están inscriptas en escenarios económicos, políticos y sociales donde se despliegan las pasiones humanas. Mi héroe no fue Superman, para quien resultaba demasiado fácil con su fuerza destruir a sus enemigos, ni los intrincados e inverosímiles enigmas de Agatha Christie, mi héroe fue Marlowe, un hombre de carne y hueso, que sufría en su piel, los enigmas que investigaba y los problemas de sus personajes. El detective rehace la historia partir del ficticio asesinato de Braden, develando el hecho y las contradicciones de su conducta. Abarca también dos épocas: los años 30 y 40 y los años 70. Efectivamente, la novela comienza con el asesinato, por encargo, de un “veterano diplomático” (Braden) en Washington, para luego describir, a lo largo de 36 capítulos, las peripecias del detective llamado Rosebud, encargado de dilucidar el crimen; una tarea que lo lleva a una travesía por Londres, El Salvador, Paris, Madrid, La Habana. En ese empeño llega a Buenos Aires, ciudad en la que el embajador, cuyo asesinato investiga, puso “patas para arriba el escenario político local” ¿Cuáles son las características de la Argentina que emergen de la mano de este momento del relato? El prólogo de la gran escritora Alicia Dujovne Ortiz, describe bien el contenido de la novela. La trama devela algunos de los aspectos más turbios del manejo de la política, en los Estados Unidos y en la Argentina, a través de personajes como Braden, el ― pintoresco embajador‖ dice ella- que tanta importancia tuvo en el imaginario popular en los inicios del peronismo, hasta el punto de que su nombre llegó a ser coreado por las calles de Buenos Aires como parte 20.
(21) de una curiosa opción, ― Braden o Perón‖. Y la ficción, ampliamente documentada, ayuda a entender aspectos históricos hasta hoy desconocidos. Novela histórica o basada en la historia, pero, sobre todo, novela negra, policial, y asimismo satírica con personajes como el detective Rosebud, cuyo aspecto y trayectoria se adecuan a las reglas del género; un ― duro‖ que arrastra un pasado difícil, una figura entrañable de rasgos angulosos que se asemeja un poco a su admirado Philipe Marlowe. La tarea de Rosebud consiste en desentrañar una intriga casi surrealista en la que personajes reales e imaginarios se relacionan, persiguen, odian, amenazan, asesinan, llevados por ambiciones y designios políticos y personales. Las investigaciones de Rosebud, transitan por dos caminos paralelos: el de la alta política con sus juegos de guerra, sus traiciones y sus víctimas ‒las del nazismo, el macartismo y el estalinismo‒; y el de un mundo de criminales, proxenetas y policías corruptos relacionados con la sordidez del poder mundial. Sin olvidar el espionaje, vinculado a episodios de los años 70 como el de Watergate, y a las acusaciones macartistas de la inmediata posguerra. Nixon, protagonista de las dos épocas, Hoover, capo del FBI, el despreciable senador McCarthy, el multimillonario Nelson Rockefeller o el célebre economista John Maynard Keynes se entremezclan con los personajes reales y de ficción. Un entramado complejo y lleno de enigmas, de guiños de complicidad, donde asoman también las figuras de Ernest Hemingway, el misterioso Gustavo Durán, el pintor Siqueiros, y muchos otros, incluso músicos de jazz. Sin olvidar tampoco la dramática historia de amor entre el detective y Carmen, su compañera y amante de origen latino que lo acompaña en muchas de sus investigaciones. ¿De qué modo la ficción, en este caso ampliamente documentada, ayuda a entender aspectos históricos sobre Braden y la política norteamericana hasta hoy desconocidos? En mi libro ¿Aliados o Neutrales?, La Argentina frente a la Segunda Guerra Mundial (Buenos Aires, Eudeba, 1988),. reproduzco traducidos del inglés prácticamente todos los documentos de los Archivos argentinos y estadounidenses que reflejan la traumática relación entre Perón y Braden. Éste vino con la tarea de sacar a Perón del poder y se encontró con un adversario tan fuerte como él. Tuvieron varias entrevistas, y todos señalan que la más notable fue la última, donde Braden se marchó de ella con furia dejando olvidado un sombrero que después vino a recoger y Perón se mostró como un convencido nacionalista. A mi juicio, mucho más interesante es la primera entrevista entre ambos, cuando Perón -según Braden- le señaló por qué su país estaba atrasado veinte años en sus programas sociales, una 21.
(22) situación que quería remediar, mientras que los obreros carecían de líderes, estaban desunidos y él los había querido organizar, lo que alejaba el peligro comunista. Braden, un convencido anticomunista, le contestó sorprendentemente que debía haber comprensión y amistad con Rusia dado que ese país era un aliado que participaba activamente en la organización de las Naciones Unidas.. El embajador, para quien Perón era un megalómano incontrolable, antes de marcharse del país preparó con la oposición política un golpe de Estado para sacarlo del gobierno, que duró una decena de días, del 9 al 17 de octubre, con manifestaciones populares que hicieron retornar a Perón de su reclusión en la isla Martín García y llevarlo a las elecciones donde a la cabeza de un frente político armado rápidamente, le ganó las elecciones a la Unión Democrática, en la participaban los partidos de la entonces oposición, apoyados desde la embajada, desde los conservadores echados del poder hasta radicales y comunistas. Así se convirtió en presidente de la República. Fue la gran derrota de Braden que, aunque nombrado subsecretario de Asuntos Latinoamericanos, cargo desde donde siguió atacando a Perón, ya era una figura desprestigiada en Estados Unidos, y en 1947, el presidente Truman lo desplazó de su cargo. La actuación de Braden no sólo en Argentina sino en otros países latinoamericanos, Colombia, Cuba y en los mismos Estados Unidos, no fue brillante y se caracterizó por sus contradicciones. Defendió en forma vehemente a su secretario privado acusado de agente soviético, y uno años más tarde se transformó en uno de los más notorios integrantes de la asociación estadounidense más anticomunista del país, la John Birch Society. De esos elementos tan disimiles, que le crearon numerosos enemigos se basará el protagonista de la novela, el detective Rosebud, para descubrir a su presunto asesino, en un intrincado periplo que abarca todos los países donde tuvo algún cargo, sus amigos y sus enemigos. Para resolver el enigma de su vida y de su ficticia muerte violenta habrá que leer la novela, que además lo vincula con las persecuciones del macartismo, con sus peleas en la política de Washington y el FBI, y con sus aventuras de espionaje con el célebre escritor Ernest Hemingway. Su vida da para muchas novelas de misterio y para entender el complejo mundo de la política internacional en el dramático escenario de la Segunda Guerra Mundial y la inmediata posguerra ¿Quien era ese personaje, porqué había que asesinarlo, al menos en la novela, y quien lo hizo? es algo que averiguará el lector, yo como autor no puedo decirlo. Debo señalar, como curiosdidad, que a Braden se lo identifica sólo un par de veces por su nombre en todo el libro.. 22.
(23) La demarcación de los límites paraguayo-bolivianos y el Acta de Buenos Aires de 2009 Entrevista al Embajador Ricardo Scavone Yegros Por Liliana M. Brezzo Fecha de Recepción: 06 de Marzo de 2018 Fecha de Aceptación: 10 de Mayo de 2018. El embajador Ricardo Scavone Yegros es abogado por la Universidad Católica de Asunción y funcionario del Servicio Diplomático de la República del Paraguay desde 1993. Ha prestado servicios en las Embajadas de su país en Bolivia, Chile, México y Perú, y en la Representación Permanente ante la ALADI y el Mercosur. Fue Embajador en Colombia (2013-2018) y, con carácter concurrente, en El Salvador (2015-2018). Ejerció diversas funciones en la Cancillería paraguaya y actualmente se desempeña como Presidente de la Comisión Nacional Demarcadora de Límites. Es, además, miembro de número de la Academia Paraguaya de la Historia y correspondiente de las Academias de Historia de Argentina, Colombia, España, Bolivia y República Dominicana y del Instituto Histórico y Geográfico del Brasil. Ha publicado lo siguientes libros: Las relaciones entre el Paraguay y Bolivia en el siglo XIX (2004); Historia de las Relaciones Internacionales del Paraguay (2010, en colaboración con Liliana M. Brezzo); Gregorio Benites, un diplomático del viejo Paraguay (2011); La Declaración de la Independencia del Paraguay (2011); Después de la Guerra: Las relaciones paraguayo-bolivianas desde el Tratado de Paz hasta 1952 (2013); y Benjamín Aceval (2013).. Embajador Scavone Yegros, usted ha dedicado muchos años al estudio de las relaciones paraguayo-bolivianas sobre la base de fuentes diplomáticas inéditas provenientes, en gran mayoría, de los archivos de los ministerios de Relaciones Exteriores de ambos países. Antes de introducirnos en el tema principal de esta entrevista ¿Podría resumir, como estudioso, el estado actual del debate teórico e historiográfico sobre los orígenes de la Guerra del Chaco? Considero que el tema de la Guerra del Chaco sigue siendo marginal en las preocupaciones de los historiadores de ambos países, lo que ha llevado a una relativamente escasa producción de investigaciones con base documental en los últimos años. Por ello, son referencias obligadas hasta hoy obras que se publicaron hace mucho tiempo, como la del estadounidense David Zook, de 1960, o la del boliviano Roberto Querejazu Calvo, de 1965. Señalo esto para significar que el debate sobre las causas de dicho conflicto bélico no se aleja mucho en el presente de las explicaciones construidas tiempo atrás, en general, sin muchas evidencias documentales. Algunas nuevas aproximaciones no han tenido gran recepción aún entre los historiadores, docentes y estudiosos del Paraguay y de Bolivia. En consecuencia, el debate no se ha actualizado, y se sigue discutiendo la Guerra del Chaco con criterios unilaterales, que repiten muchas veces lo que se expuso antes o durante la conflagración para justificar las . CONICET-IDEHESI-NODO IH/UCA. [email protected]. 23.
(24) posiciones de cada uno de los dos países. De todos modos, contestando su pregunta, parece evidente que las causas principales de la guerra fueron la imposibilidad de encontrar una solución al problema de los límites territoriales en el Chaco Boreal, tras varias décadas de negociaciones, y la consiguiente decisión de ambas partes de ocupar militarmente el territorio en disputa. Esto último dio lugar a incidentes y enfrentamientos que prepararon a las sociedades paraguaya y boliviana para apreciar como inevitable la opción bélica. Ciertamente pesaron también factores económicos, pero a mi juicio no fueron decisivos para el estallido de la guerra. ¿Qué motivos lo llevaron a enfocarse en el estudio de las relaciones paraguayo-bolivianas? Se dice que no es el historiador el que elige el tema de sus investigaciones, sino que, por el contrario, el tema elige al historiador. En mi caso fue así. El interés de investigar las relaciones entre el Paraguay y Bolivia surgió de la posibilidad de acceder al Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de este último país, facilitada por una residencia de dos años en La Paz, de 1993 a 1995, como secretario de la Embajada del Paraguay. Esa residencia me permitió también conocer someramente la geografía, la historia y la realidad social bolivianas. En aquel tiempo, me concentré en el siglo XIX, constatando la oscilación que todavía percibo en las relaciones bilaterales entre la expectativa de sumar fuerzas y la desconfianza que nace, más que nada, del desconocimiento recíproco. Complementada la investigación con la documentación diplomática paraguaya, publiqué en 2004 un libro sobre las relaciones entre el Paraguay y Bolivia en el siglo XIX. Mi segunda residencia como diplomático en La Paz, en 2009 y 2010, me permitió proseguir las investigaciones, adentrándome en el siglo XX. El estudio de las negociaciones hasta la Guerra del Chaco lo vengo posponiendo, pese a que la investigación documental está concluida. En cambio, pude ocuparme ya de la vinculación intergubernamental con posterioridad a dicho conflicto bélico, en un libro que se editó en 2013 en Asunción y Santa Cruz de la Sierra, y que pretendo ampliar ahora, mediante nuevas investigaciones, para abarcar también el periodo de gobierno del general Alfredo Stroessner en el Paraguay. En todas estas aproximaciones he buscado determinar las visiones y motivaciones de las dos partes, con el ánimo de presentar un panorama más amplio de los acontecimientos, y contribuir a que se reduzca el desconocimiento al que aludí antes. Finalizadas las acciones militares de la Guerra del Chaco, en 1935, transcurrieron tres años de negociaciones hasta que el 21 de julio de 1938, en el seno de la Conferencia de Paz, se 24.
(25) alcanzó un entendimiento que permitió la suscripción del Tratado de Paz, Amistad y Límites entre las Repúblicas de Bolivia y el Paraguay. ¿Podría resumirnos cuáles fueron las propuestas que se discutieron en materia de límites y cuáles se adoptaron en el Tratado de 1938? El Protocolo de 1935 confió la determinación de los límites territoriales a una Conferencia de Paz que funcionó en Buenos Aires, con los buenos oficios de Argentina, Brasil, Chile, Perú, Uruguay y los Estados Unidos de América. Por más que el ejército paraguayo había empujado al ejército de Bolivia casi a los confines del territorio en disputa, en términos jurídicos esa realidad militar no alteraba necesariamente las posiciones de las partes. Pero tenía un peso innegable en la práctica. Los negociadores del Paraguay pretendieron, en esencia, convertir la línea de ocupación militar en el límite definitivo, mostrando cierta disposición, me parece a mí, a renunciar a la pretensión histórica de establecerlo en el río Parapití y la serranía de Aguaragüe. Los de Bolivia, naturalmente, querían reducir los alcances del avance militar, especialmente hacia el occidente del territorio chaqueño, en las proximidades de las áreas petrolíferas, pero más que nada buscaron asegurar una salida al litoral del río Paraguay al sur de Bahía Negra. La solución, después de tres años de idas y vueltas, llegó, a mi criterio, cuando Bolivia desistió de esta última pretensión, y se pudo trazar una línea de frontera que alejó al Paraguay de los yacimientos petrolíferos bolivianos. Los límites fueron definidos por los dos países, pero, para facilitar su aceptación, se utilizó el mecanismo de encomendar la determinación o declaración de los mismos a los países mediadores. En pocas palabras, las partes acordaron, en términos generales, el trazado de la frontera, y esto se consagró por un laudo arbitral fundado en la equidad y no en el derecho, que determinó once hitos principales unidos por líneas imaginarias en una extensión de aproximadamente setecientos kilómetros. En la parte final, menos de cuarenta kilómetros, el límite es el río Negro, que los bolivianos llamaban Otuquis, hasta su desembocadura en el río Paraguay al norte de la Bahía Negra. ¿Cómo analiza la conducta de la diplomacia argentina y la norteamericana en esas negociaciones? Son temas que requieren más investigación. Argentina buscaba ciertamente consolidar, reafirmar, su posición gravitante en el continente con el prestigio que podía darle una actuación como poder neutral, promotor de la paz y el derecho internacional, pero también tenía intereses concretos en relación con el Paraguay y con Bolivia que, muy probablemente, incidieron en algunas actitudes y posiciones a lo largo del funcionamiento de la Conferencia de Paz del Chaco. Diplomáticos de otros países especularon sobre la conveniencia que podría sacar la Argentina a partir de que los límites se definieran en uno u otro sentido. En cuanto a. 25.
(26) los Estados Unidos, hay consenso en señalar su intervención decisiva en la concreción del acuerdo final, compelido por las complicaciones que se manifestaban en Europa y que llevaron poco después a la Segunda Guerra Mundial. Parece plausible esto, teniendo en cuenta cómo los Estados Unidos consiguieron configurar la neutralidad americana ante el conflicto europeo y, posteriormente, un sistema de seguridad continental que le fue muy valioso durante su intervención en aquel conflicto bélico, y posteriormente. Embajador, según las pruebas disponibles ¿Cuáles fueron los cambios en la organización del Estado paraguayo que supuso la Guerra del Chaco? Tanto en el Paraguay como en Bolivia, la conclusión de la Guerra del Chaco dio paso a grandes transformaciones. Marcó, antes que nada, el derrumbe del orden liberal, y permitió la preponderancia de los militares, que se apoyaron en construcciones ideológicas esencialmente contrarias al liberalismo, que hasta entonces había predominado en lo político y en lo económico. Ya en los años inmediatos a la posguerra del Chaco, ¿Cuáles fueron las principales cuestiones que, de acuerdo a sus investigaciones, determinaron la agenda bilateral de Paraguay y Bolivia? Después de la Guerra del Chaco, el Paraguay y Bolivia debieron esforzarse en dar a sus vínculos un sentido y un contenido diferente al que habían tenido hasta entonces. Tres ejes principales se identificaron al efecto: el impulso del intercambio comercial, la conexión vial y una complementación económica que combinara el petróleo boliviano y la salida al río Paraguay. Pero los dos países no tenían los recursos financieros para concretar esos proyectos, y otras prioridades se presentaron en los años de posguerra en sus relaciones exteriores, por ejemplo, con la Argentina y el Brasil. Desde la década de 1960, se sumaron a aquellos temas los del aprovechamiento del hierro del Mutún y el transporte fluvial de las cargas bolivianas por el río Paraguay. En puridad, junto con las buenas intenciones pervivía un sentimiento de mutuo recelo, y, dada la oscilación entre las buenas intenciones y las suspicacias, las relaciones entre el Paraguay y Bolivia pasaron en las décadas posteriores a la firma del Tratado de Paz por etapas de mayor entendimiento y etapas de indiferencia y distanciamiento. En la medida que los contactos oficiales disminuían, los recelos se incrementaban; y por más que esas relaciones no se destacaron desde el punto de vista económico o político, gravitaron sin duda en la opinión pública y en las preocupaciones de las fuerzas militares, con la percepción ambivalente de una oportunidad para el desarrollo o una amenaza en potencia. 26.
(27) En ese contexto, atendiendo al Tratado celebrado en 1938 ¿Cómo se instrumentaron los trabajos técnicos de la Comisión Mixta para la demarcación de los límites paraguayobolivianos? De acuerdo a su conocimiento ¿Qué obstáculos o circunstancias determinaron que se prolongaran por setenta años los trabajos demarcatorios? Todavía no se ha reconstruido adecuadamente el desarrollo de la demarcación de los límites entre el Paraguay y Bolivia, que se prolongó, en efecto, por siete décadas. Pienso que en su prolongada duración influyeron la escasez de recursos; el difícil acceso a los territorios donde tenían que realizarse los trabajos; y los objetivos modestos que pudieron establecerse en las campañas anuales de demarcación. Además, la diferencia de criterios en cuanto a la ubicación del hito VIII Cerro Chovoreca, en el nordeste del Chaco paraguayo, paralizó por cerca de veinte años la actividad de la Comisión Mixta que, como se sabe, estaba integrada por delegados del Paraguay y de Bolivia, y era presidida por un jefe militar argentino, en representación de los países mediadores. En abril del año 2009, la Comisión Mixta presentó, en Buenos Aires, la Memoria Final de los trabajos demarcatorios realizados. En esa oportunidad, los ministros de Relaciones Exteriores del Paraguay y de Bolivia, juntamente con el gobierno de la República Argentina que intervino en representación de los Estados mediadores, manifestaron la conformidad con la labor cumplida y declararon concluidos los trabajos demarcatorios ¿Qué actividades desarrolló usted como integrante de la delegación de Paraguay? Si me permite, me gustaría enmarcar un poco más el proceso que concluyó en abril de 2009. Varios años antes, en 1996, la Comisión Mixta Demarcadora de Límites determinó que daría por finalizada su misión una vez que se cumplieran los siguientes trabajos: el recubrimiento con hormigón armado de los once hitos principales, la confección del Mapa General de la Frontera y la redacción de la Memoria Final de los trabajos realizados. Esto se completó recién en 2007, y, en octubre de ese año, la Comisión Mixta dio por cumplida su misión. Era el momento de cerrar definitivamente el largo proceso de demarcación de los límites y eliminar un factor que, a lo largo de la historia, había perturbado seriamente las relaciones paraguayo-bolivianas. Pero no era el mejor momento para hacerlo, pues, a raíz del inicio del gobierno del presidente Evo Morales en Bolivia, y, sobre todo, de la decisión que tomó de nacionalizar los hidrocarburos, se desató una campaña de prensa que reavivó en el Paraguay los recelos de una parte de la opinión pública sobre eventuales intenciones revanchistas de Bolivia. La suspicacia se fortaleció cuando el Congreso boliviano aprobó un Convenio de Cooperación en Defensa suscrito con Venezuela, que incluía la construcción de un puerto en la laguna Cáceres, cerca de Puerto Suárez, al norte de la frontera con el Paraguay. La cancillería paraguaya realizó esfuerzos para aplacar esa campaña completamente artificial,. 27.
(28) entre los que debe mencionarse, en primer lugar, el encuentro que mantuvieron los presidentes Nicanor Duarte Frutos y Evo Morales durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en setiembre de 2006, tras el cual se difundió un Comunicado Conjunto en que se ratificaba el compromiso de paz entre ambos países. Se efectuó también un intercambio de visitas de los cancilleres David Choquehuanca y Rubén Ramírez Lezcano, y se creó y realizó la primera reunión del Mecanismo de Consulta 2+2, con los dos ministros de Relaciones Exteriores y los dos ministros de Defensa, a objeto de facilitar el intercambio de informaciones y promover la confianza mutua en temas militares. De todos modos, los recelos no desaparecían y seguían siendo azuzados de manera persistente. ¿Qué se decidió hacer entonces? En el contexto reseñado, la posibilidad de dar por concluidos los trabajos demarcatorios presentaba el riesgo de que se interpretara que el gobierno estaba actuando con negligencia o imprevisión, minimizando una amenaza que para una parte de la opinión pública paraguaya era real. En la misma cancillería se señalaba, en particular, que no convenía obviar o renunciar a la participación de Argentina, entendiendo que la intervención de ese país resultaba conveniente para frenar cualquier reclamo o pretensión de Bolivia. Sin embargo, aunque había una tendencia en el sentido de ir dando largas al asunto, el área política de la cancillería paraguaya, encabezada por el viceministro Antonio Rivas Palacios, tomó la decisión de ponerle punto final, y consolidar varios objetivos de política exterior, como son: la definición de los límites nacionales, la eliminación de factores de conflicto con los estados limítrofes y la afirmación de los tratados vigentes. ¿Cómo se procedió a ejecutar esa decisión? La Dirección General de Política Bilateral de la Cancillería, entonces a mi cargo, analizó los antecedentes, y verificó que la Comisión Demarcadora de Límites, constituida por el Tratado de Paz, Amistad y Límites de 1938, fue instalada en virtud de un acta suscrita por los representantes del Paraguay, de Bolivia y de los seis países que participaron en la negociación y suscripción de dicho tratado y se constituyeron en garantes de su cumplimiento. En consecuencia, se entendió que la finalización de los trabajos de la Comisión Mixta debía formalizarse por un instrumento similar, es decir, por un acta. Se determinaron luego los objetivos que el Paraguay debía alcanzar con tal instrumento, estableciéndose los siguientes: primero y esencial, dar término definitivo al proceso de demarcación de los límites cerrando siete décadas de trabajo técnico; segundo, ratificar los compromisos contenidos en el Tratado. 28.
(29) de Paz, Amistad y Límites de 1938, particularmente los relacionados con la solución pacífica de cualquier conflicto derivado de su aplicación; tercero, introducir garantías para que no se acusase de imprevisión o negligencia al gobierno. En concordancia con este último propósito, se decidió dividir el proceso en dos etapas: primero, la declaración de conclusión de los trabajos; y, posteriormente, la negociación de un Protocolo Adicional al Tratado de Paz, Amistad y Límites para establecer la nueva Comisión Mixta de carácter bilateral, sin intervención de los países garantes, que tendría competencia en cuanto a la densificación, control y mantenimiento de los hitos fronterizos. Entre tanto se constituyera esta nueva Comisión Mixta, con la aprobación del Protocolo Adicional por ambos Congresos, el gobierno argentino tendría que seguir a disposición para atender cualquier consulta o requerimiento dentro de los cometidos de la antigua Comisión Mixta. ¿De qué manera se materializó esto? En marzo de 2008, en el marco de una reunión bilateral en La Paz, transmití a la cancillería boliviana, con la debida autorización de mis autoridades, la posición paraguaya de los dos pasos sucesivos, ofreciendo presentar un proyecto que desarrollara esta propuesta. Los funcionarios de Bolivia, por su parte, planteaban que todo se hiciera al mismo tiempo. El proyecto de Acta sobre la Ejecución y el Cumplimiento del Tratado de Paz, Amistad y Límites, elaborado por la Dirección General de Política Bilateral a mi cargo, fue transmitido en efecto a la embajada del Paraguay en Bolivia para que la presentase formalmente, a fines de abril. La propuesta fue considerada, en mayo siguiente, en una reunión de delegados de las Comisiones Nacionales Demarcadoras de Límites de los dos países, la que la aprobó en general, pero dejando como alternativa la de suscribir el Protocolo Adicional para la constitución de la Comisión Mixta Bilateral en oportunidad de la firma del acta, o solo encomendar a las cancillerías el inicio de las negociaciones de dicho Protocolo Adicional. También se dejó la alternativa de simplemente agradecer a los países que habían sido mediadores en la Conferencia de Paz, o incluir además un pedido de que mantuvieran su garantía moral en lo concerniente a la aplicación e interpretación del Tratado de 1938. En consecuencia, a fines de mayo, el viceministro Rivas Palacios envió a la embajada en La Paz instrucciones para que presentase una nueva propuesta con base en lo acordado en la reunión técnica, dejando en claro que el Paraguay no consideraba conveniente suscribir de inmediato el Protocolo Adicional, sino únicamente iniciar las negociaciones del mismo. La discusión sobre este tema concluyó en una reunión que se realizó en Buenos Aires el 12 de junio de 29.
(30) 2008, en el Palacio San Martín, con delegaciones presididas por los viceministros de Relaciones Exteriores de Argentina, Bolivia y el Paraguay, y en la que se consensuó el proyecto de Acta de Ejecución y Cumplimiento, de acuerdo con la propuesta presentada y consagrando las posiciones definidas por la cancillería paraguaya. Pero ese documento se firmó recién en abril de 2009 ¿Verdad? Efectivamente. Consensuado en junio de 2008, el gobierno de la Argentina, que tenía que organizar el acto de la firma, consideró mejor que el documento se suscribiese una vez instalado el nuevo gobierno del Paraguay, que había sido electo en abril de 2008. Entre tanto, fui designado ministro de la Representación del Paraguay ante la ALADI y el MERCOSUR, con sede en Montevideo, y me desvinculé de las negociaciones. Sin embargo, en diciembre de 2008 el canciller del nuevo gobierno, Alejandro Hamed Franco, me consultó si podía trasladarme a la embajada del Paraguay en Bolivia, en calidad de encargado de negocios, porque no había podido designar todavía un embajador y, ante el receso legislativo que se iniciaba, pensaba que demoraría unos meses más en hacerlo. Acepté, desde luego, tan honroso ofrecimiento. ¿Recibió instrucciones del presidente Fernando Lugo o de la cancillería para estos trabajos? Cuando en enero de 2009 me presenté a la cancillería antes de viajar a Bolivia, supe que el ministro Hamed Franco acababa de dirigirse a sus colegas de Argentina y Bolivia para instar la realización del acto de cierre de los trabajos de la Comisión Mixta Demarcadora de Límites. Al mes siguiente, en la primera reunión que mantuve con el viceministro boliviano de Relaciones Exteriores, Hugo Fernández, este me entregó una copia de la respuesta del canciller Choquehuanca a la nota de enero, en la que manifestaba su coincidencia con lo sugerido por el Paraguay. En consecuencia, acordamos que las dos embajadas en Buenos Aires efectuasen una gestión conjunta ante la cancillería argentina con el objetivo indicado. Finalmente, se acordó que el acto tendría lugar el 27 de abril de 2009, con presencia de los presidentes Fernando Lugo, Evo Morales y Cristina Fernández de Kirchner. Con muy buen criterio, se acordó dividir el acto en dos partes: primero, los cancilleres de Argentina, Bolivia y el Paraguay firmarían el Acta de Ejecución y Cumplimiento del Tratado de Paz, Amistad y Límites; y después, se haría entrega de la Memoria Final a los presidentes. También accedió la cancillería paraguaya a eliminar la exhortación a los países que habían sido mediadores para que mantuvieran la garantía empeñada por ellos en cuanto a la aplicación e interpretación 30.
(31) del Tratado de Paz del Chaco. Me permití recomendar la aceptación de la eliminación, propuesta por Bolivia, porque se trataba solo de una exhortación que no tenía el complemento de la aceptación por los países garantes. Además, la garantía moral de dichos países estaba debidamente consagrada en el tratado y no requería confirmación. ¿Qué recuerdos tiene de los días de trabajo en Buenos Aires? Tuve la suerte de que mi gobierno autorizara mi traslado a Buenos Aires para asistir a los actos respectivos. Me cupo, en consecuencia, participar en los ajustes finales del Acta de Ejecución y Cumplimiento del Tratado de Paz, Amistad y Límites. Ahí se presentó una alteración importante en el documento consensuado. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina partió el acta en dos: la primera parte sería suscrita solo por los ministros de Argentina, Bolivia y el Paraguay para declarar concluidos los trabajos de la Comisión Mixta creada por el artículo 5° del tratado; en la segunda parte se consignaban las declaraciones y compromisos de Bolivia y el Paraguay, con la firma de los dos cancilleres, y, en calidad de testigos, de los representantes de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos de América, Perú y Uruguay. Esta alteración de último momento, fue justificada por la dificultad de los países garantes de acompañar tales compromisos después de tanto tiempo de celebrado el Tratado de 1938. En la segunda parte quedó, de todos modos, consagrado que, entre tanto se constituyera la Comisión Bilateral Demarcadora de Límites, los gobiernos de Bolivia y el Paraguay podrían recurrir al gobierno de la República Argentina para atender cualquier consulta o requerimiento referido a los cometidos determinados en el Artículo 5° del Tratado de Paz, Amistad y Límites. Consensuados los textos, tanto la firma del acta por los cancilleres y representantes, como el encuentro y la declaración presidencial fueron ceremonias muy tocantes y acordes con la importancia del acontecimiento. ¿Qué significado le adjudica a la firma del Acta de Ejecución y Cumplimiento del Tratado de Paz, Amistad y Límites para las relaciones entre el Paraguay y Bolivia en la actualidad? Pienso que fue un paso muy relevante. Con la mayor solemnidad, sin sombra de dudas, se declaró cumplido el Tratado de Paz, Amistad y Límites de 1938. El Paraguay y Bolivia quedaban así en condiciones de ocuparse en lo sucesivo de todo lo concerniente al control y mantenimiento de sus límites territoriales sin tutela ni injerencia de terceros países; y la controversia territorial quedó debidamente finiquitada. Apenas reasumí mis funciones en La Paz, a principios de mayo de 2009, mantuve un encuentro con el Jefe de la Unidad de Límites y Fronteras de la Cancillería boliviana. Álvaro Calderón, para considerar el inicio de las. 31.
(32) negociaciones que se preveían en el Acta de Buenos Aires con miras a la suscripción del Protocolo Adicional al Tratado de Paz, a efectos de establecer la Comisión Mixta ParaguayoBoliviana Demarcadora de Límites. Acordamos recomendar que se tomara como base para ello un proyecto que había sido elaborado en la reunión de delegados de las Comisiones Nacionales de mayo de 2008, al que agregué, por mi parte, dos disposiciones más que fueron aceptadas: la obligación de la Comisión Mixta de informar sobre sus actividades a los Ministerios de Relaciones Exteriores de los dos países y un procedimiento para la solución de controversias. Añadí también en el preámbulo la mención específica del Acta sobre la Ejecución y el Cumplimiento del Tratado de Paz, Amistad y Límites del 27 de abril, de suerte que la aprobación legislativa del Protocolo Adicional implicara una aprobación implícita de aquel instrumento internacional, que no constituía propiamente un tratado, sino apenas la constancia del debido cumplimiento de lo que se había pactado. Este Protocolo Adicional, con los agregados sugeridos, fue firmado por los cancilleres Héctor Lacognata y David Choquehuanca, en el marco de un encuentro de los presidentes Fernando Lugo y Evo Morales en la localidad chaqueña de Mariscal Estigarribia, el 12 de junio de 2009; y la Comisión Mixta establecida, tras la aprobación del Protocolo Adicional por los respectivos Poderes Legislativos, se instaló y comenzó a funcionar desde mayo de 2011.. 32.
(33) Mujeres en la Guerra del Chaco: su protagonismo en la retaguardia y en la vanguardia Mary Monte de López Moreira Fecha de Recepción: 15 de Septiembre de 2018 Fecha de Aceptación: 17 de Noviembre de 2018 Resumen En el transcurso de los años 1932 y 1935, después de sesenta años de concluida la Guerra contra la Triple Alianza, el Paraguay volvió a enfrentarse en otro conflicto con Bolivia, por la posesión del territorio chaqueño. En esta contienda la mujer paraguaya no permaneció displicente, tuvo una activa participación en las tareas que generalmente eran privativas de varones tanto en la vanguardia y en la retaguardia. Se alistaron como enfermeras y acudieron al campo de batalla a trabajar en los hospitales; inclusive algunas demostraron su valor como soldados en el frente de guerra. Otras organizaron y dirigieron comisiones; trabajaron en los talleres y en las fábricas e intervinieron como Madrinas de Guerra. El objetivo de este trabajo es contribuir al conocimiento histórico la actuación de la mujer en la guerra del Chaco a través de un repertorio amplio de fuentes. Palabras clave: Guerra del Chaco; Mujeres; Asociaciones Femeninas; Madrinas De Guerra Abstract In the course of the years 1932 and 1935, after sixty years of completed the great tragedy suffered in the war against the Triple Alliance, the Paraguay returned to fight in another conflict with Bolivia, for the possession of the Chaco territory. In this contest the Paraguayan woman remained not indifferent its presence was indispensable to develop tasks that were usually custodial men. Women of all classes were an exemplary role in the vanguard and the rearguard. They enlisted as nurses and attended the battle field to work in hospitals; some even showed their courage as soldiers, knowing that they could lose their lives. Others organized and headed committees; they worked in the workshops and factories and intervened as godmothers of Guerra. The essential objective of the work is to contribute with contributions relevant to the Social History of the region. Keywords: Chaco‘s War; Women; Female Associations; War‘s Godmothers. Introducción La guerra del Chaco, entre Paraguay y Bolivia en los años 1932 - 1935, afectó a hombres y mujeres de ambas naciones; tuvo su origen en un litigio por los límites sobre el Chaco boreal, cuyos antecedentes se sitúan en la época colonial. La cuestión chaqueña convocó estudios históricos en Paraguay y en Bolivia, así como en otros países, en los que prevalecieron enfoques sobre el desarrollo de las acciones militares y las negociaciones diplomáticas. En cambio, son aun escasos los abordajes sobre la participación de la mujer durante el conflicto, tanto en el frente de guerra como en la retaguardia. En el caso del Paraguay, hasta épocas recientes, los estudios históricos se limitaban a mostrarla como compañera de actores políticos, con excepción del destaque que. . República de Paraguay. Presidenta de la Academia Paraguaya de la Historia. [email protected]. 33.
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