T.AS IDEAS FtrOSÓFICAS DB I.A'MORFOGÉ¡¡ESIS'Y DEL
'coNnNUo. EN EL MARco DE LA rnonl¡ DB LAs
cerÁsrRoFEs DE RENE rHou
Tesis Doctoral prescntada
por:
FernandeMiguel pÉnnz HERRANZ
FACTILTAD DE RLoSoFÍ¡ y LETRAS
UNIVERSIDAD DE ALICANTE
El licenciado D. Fernando-M. pérez Herranz presenta este trabajo, realizado bajo la dirección del Dr. D. Erluardo Ranch Sales y del Ih. D. Albcrto Hidalgo Tuñón para cumplir los requisiros administrativos del grado de Doctor en Filosofía, en la Facultao de Filosofía y l-etras de la Univenidad de Alicante.
Alicante, Abril, 1993
veBo. Dr.D. Eduardo Ranch sales Dr.D. Arberto Hidalgo Tunón
É . 11..-- *<
"Y al
ponerse en contra del espíritu, la gente se ha puesto, sin ninguna generosidad, de parte de la vida, es decir, de parte del
másfuerte. Pues si algo es
seguro,si algo
estádemostrado, es esto: que la vida nada tiene que temer del espíritu ni del conocimiento, y que no es la vida, sino el espíritu, la parte más ddbil, la parte necesitada de proteccibn en la tierra".
Thomas MANN
INTRODUCCIÓN
9
INln,ODUCCIÓN
Tanto la Filosofía de la Naturaleza como la Dialéoica de la Naturaleza son disciplinas que ni gozan de un reconocimiento universal ni ctespiertan demasiada simgatía. Por razones de muy divena índole, sc han dado por finiquitadas: unos dirán que son obsoletas; otros, que son especulativas; otros, en fin, que son responsables (ya la Filosofía de la Naturaleza, ya la Dialéctica de la Naturaleza, ya ambas), de algunos - si no de todos- los males de la era moderna.
[¿ tesis que queremos defender aquí es la actual pertinencia de estas disciplinas filosóficas siempre que se hagan las suficientes c1rrecciones y rectificaciones de los urcs estandariz¿dos y dogr,ráticos crln que se las define.
Pero esta tesis no se dicta en el vacío. sino en torno a un desarrollo categorial. de una teoría científica concreta: la teoría de las singulari¿a¿es y ¿e la estabilidarl estructural, hahitualmente conocida clrmo Eoríu de las catástrofes, sintetizada y presentacta por René Thom. Esta teoría, que nace ¿e problemas matemáticos concretos, de topología (espacios fibrados, cohomología, teoría ¿et cobordismo...), compona una potencialidad filosófica que -hemos <te suponer, pues acometemo6 su análisis- es muy fértii, desbordando el ámbito inme¿iato de sus aplicaciones a diversot campos científicm y filosóficos para convertirse ella misma en una ldea que reor8aniza amplias regiones del mundo y que, en consecuencia. entra en contacto con las filosr¡fías de cuño tradicional: Positiüsmo, Fenomenología y Dialéaica.
I¿ tesis que prescntamos será argumentada -esla es, al menos, nuestra intención- a lo iargo del trabajo, por lo que en esta introducción damos solamente un esEtema o plan que sirva como guía de lo que vamos a tratar más detenidamenre.
Hemos dividido nuestro trabajo en tres libros, queriendo significar que son tres partes defendibles por scparado: en primer lugar, lo que Thom piensa; en segundo
lugar, lo que las filosofías piensan de Thom; por Último, lo que queda fuera de los análisis estándar: el lugar en el se ha de situar la Idea de
Continuo.Los capítulos del primer libro se ocupan del pensamiento filosófico de Thom en sus dimensiones ontológica, epistemológica y
ética,en un doble marco: el científico de los Sistemas Dinámicos desarrollado a partir de problemas de difícil o imposible solución en la Física clásica (como el llamado de los "tres cuerposw); y el ideológico, una enérgica respuesta, un "asalto al Positivismo" -parafraseando una obra bien conocida- que pretende romper las rígidas fronteras del conocimiento y ofrecer una
"nueva alianza" entre las dos culturas, entre el hombre y la naturaleza, entre el arte y las matemáticas, entre la utilidad
yel conocimiento.
Los capítulos del segundo libro exponen cómo las distintas filosofías se acercan a la TC
ycómo la obra de Thom es acogida sin violencia por la ontología del materialismo filosófico que al distinguir entre Ontología General y Especial, permite organizar sus dos Ideas fundamenta1es:la
Morfogémsisy el
Continuoen los contextos ontológicos adecuados. La Morfogénesis asociada a la Ontología Especial nos permitirá discutir uno de los problemas clave de la propedeútica filosófica: el fundamento formal del conocimiento, ¿pide una racionalidad lógica o topológico-geométrica?
ilogificación o intuición geométrica?
El tercero de los libros estudia la Idea del
Continuoen su presentación estándar y a la luz de la TC. Entendida como una Idea de la Ontología General tal y como nosotros proponemos, está plena de consecuencias y ha de permitir desbloquear la investigación paralizada desde los clásicos teoremas de Godel y de Cohen.
Un concepto llena de desasosiego, sin embargo, el trabajo thomiano: la reivindicación del
espacioaristotélico, frente al usual newtoniano. ¿Cómo imaginarlo siquiera bajo las coordenadas de una historia evolutiva y acumulativa de la ciencia?
Habremos de mostrar que la conjugación ciencia post-galileana y morfología aristotélica sólo es posible bajo los recursos de una Dialéctica de la Naturaleza.
Habremos de mostrar cómo los
espacios fibradosjuegan el papel de las
coordenadas ' caríesianas y cómo, en consecuencia, la vieja idea de los lugares naturales cobran, através de la teoría de las singularidades, dimensiones inusitadas ni siquiera imaginadas por el propio Aristóteles. Quede constancia que, en ningún
caso,se pretende un regreso a Aristóteles, sino su superación.
Analíticamente nuestro trabajo queda estructurado como sigue:
l l LIBRO I
Introducción.
capítulo lo.-neryrNDtcAgóN DB r.A onr,Éc-ncA DB r.A NATU*ALB¡'A Sección l¡.- La Filosoffa Natural.
Sección 2..- la Kfulu de Husserl.
Sccción 3r.- Dialéctica dc la Natr¡raleza contra Hermeneúdca de la Técnica.
Capítulo T.- w NúcLso crsNTfnco DB LA Tc.
Sccción-.It.: tfo múltiples caminoo de las ciencias en la quinta fase del desarrollo de las ciencias.
sección 2r.- [¡s Sisremas gt$qlgr, (A) New¡on-Lagrange-Hamüton: (B) Relatividad; (C) Cuantica; p) Anambá Cualitatiw..o -' -o
Sección 3..- Descripción miteinárica de la TC.
Capítulo 3o.- el ARRoJo rruosónco DE TlroM Sccción lr.- [¿s cuestiones de la Fitosofía.
Sección 2r.- Iá Gnoscología! la reacción frente a los "reduccionismos,,.
Sección 3¡.- [á Onrologíal "forman conlra 'fuerza".-- LIBRO TI
Introducción.
capítulo 4s.- cntrERr(Ls oNToLócrcos oug BvALúAN LA Tc.
Sección lr.- Desde el positivismo.
Sección 2r.- Desde la Fenomenolocía.
Sección 3¡.- Desde la Dialéctica.
capírulo 51.- ue Rn-EsrnucrunAcróx cxqseouóc¡cA DBSDE LA Tc.
Sección l:.- Ft figuras "gnoseológicas" de la b¡r¡,em¡.. cu4iüi¡uu.
Sccción 2..- L.¡s nU¡ scún¿¡.
Sccción 3e.- El Determinismo.
CapÍtulo ó:.- RscoNsrDERAc¡óx DB Los vAu)nEs
sección lr.- una ética entre Aristótercs y spinoza.
Sección
1t. "Lo que apeteccn todas las cósai" vs. "lo que aperecen todos los hombres".
Sccción 3s.- [Jn ejemplo: las drogas.
LIBRO III lntroducrión.
Capítulo ?p.- ue nu)soFlA DEL .coxrtxuo.
Sección 1..- El retressus clásico.
Sccción 2..- Inter¡ttzzo: Badiou.
Sccrión 3¡.- El retrcssus propuesro.
CONCLUSIONES Y EPÍLOGO
ADVERTENCIAS
15 t. ADVBRTBNCIA Fre l¡¡ NOTAS
[¿ estructura interna del trabajo requiere varios tipos de citas:
(a) Aquéllas que indican los textos entreoomillados a los que se hace referencia directa- Estas son las citas habituales. son las ctTAS INDICATIVAS de la tradición del saber a que nos acogemos. Y dado que nuestro texto es filosófico, nuestras fuentes son los filósofocr los demarcadores de nuestro recorrido.
(b) Otras CITAS son INFORMATIVAS en un sentido restringido: nos informan de aquellos saberes científicos a los que reourimos com o verdades.
(c) orras cITAs son propiamente FILosóFIcAs, esto e$ son ciras en ras que se ¡turriona¿ las ldeas que re-orientan el texto; son, por decirlo metafóricamente, los verdaderos pilares del edificio y que -al menos eso es lo que pretendemos- están ejercidas en el texto- Son a modo de pstulados con los que damos cuenta de nuestra posición frente a otras filosofías, lo que no supone que estén dadas explícitamente todas las ldeas que nos determinan. lndicamos este tipo de citas mediante un asterisco
( ' ) .
Ya nos gustaría que nuestras notas fuesen precisamente esas proposiciones suprimidas de nuestros entimemas, según el comentario de l¡ibniz Wr boca de Teófilo:
"Poco falta' casi siempre, para que las demostraciones de Euclides no sciln argumentos. formale-s,
PYes cuando aparentemente esrá hacienrJo entirnerruti-, la proposición suprimida y quq par'ecg faltar est¿ iust¡iui.t" pot la ciu ái margen" d9l.l" se proporciona la ocasión de demostrarla; lo ci¡al simplifica mucho el razonamiento sin quitarle fuerza en absoluto".j
Técnicamente, para las rcferencias que remiten a cuestiones ya pres€ntadas o que se presentarán en un momento posterior, utilizaremos la convención infra o supra. Si pertenecen a otra sccción o a otro capítulo sc citan ambos, y solo cuancfo la referencia es ¡nuy concreta sc cita el parágrafo o la página.
'
t7 3. ADVERTENCIA pen l¡¡ ABREVIATURAS
Algunos libros o artículos sc repiten oon mayor frecr¡encia, por lo que hemm recr¡rrido a las abreüaturas. t^as más habituales son las que a continuación rescñamos:
R. THOM
SSyM = Snbitité structurelle et morphogénise.
MMM = Mdiles msthómatiryes de ta morptugenise.
Mel = Morplptenise et imogircire.
Pt{ = Po¡abolas y catástoles (entrevista a cargo de G. Giorelto y S.
Morini).
Semio!ísica = Esbozo de utu Semiofísica.
AL = Aplogie du Logos.
"oR' =
lt, probréme des ontorogies régionares en science".
G.BUENO EM = EnstWs materialistas.
AICTMC = Actas det I Congreso de Teoría y Metodología de las Cbrcias.
TCC = Teoría del cierre categorial. furrador
J. PETTTOT CP = I¿s catastroplts de la prole.
MS = Morf¡lpgeúp du.rerú.
Iogos y TC = lagos et théorb des catastroplws.
AA.W.
U Ph = Erctclopedie Philosophiqe universelle. L'(Jnivers Philosophi<ye.
N Ph = E¡rc)rctoÉdb Phitosophique universelle. I¿s Notiotts Philosophigues.
LIBRO I
l9
cAPrruLO 10
REIVINDICACTÓN dC IA DIAT.ÉCTICA dE IA NA'ruRAI.8ZA
f-
"... dNo ACABAMOS todoq aquí, criatura,
aflí en el sirio donge rodo EMpIEZA?
HERNANDWM.: C itrción f irul.
Sección Ie.- Iz Filo<otía Natu¡al.
Srcción T.- I Krkíc d¿ Husccrl.
thtica fu Ia Natumlm, vt . Hermeteútica d,c la Técnira,.
crpfnno re
RBIVINDIc4CIóN DB LA nruÉc-"ngA DB t A NATURAI^BZA
Introdurción:
'[¡s
conoccdores de la prod,qcción filosófica quizá @rán ponersc de acuerdo fácilmente en admirir que la p¡eocr¡páción 'p";
;i I'eñeuaje t u
srstituido, en nuesrry lplo, a ra pieocupricon.oé iofilfu=fos pü l" p-p¡.
conciencia. Preocupaci{¡ quc és caricterísticz ¿e ia rüeíní¿"'oi Etto rt:,T rndrcar que la filcofía tlel lenguaje ha reemplazado a la teoría tradroonal del cunocimi:llr; y no comorematización del objero "leng'aje;
entre.otros posibles gbietos del conocimiento, sino como reflerrcn iiire las
cottdic io¡u s I ingüí st ica s de psib it idad de I conq imíe nt o, .l
"En eslos djas (gn los.que.escribió Frege) casi toda disciplina cpntaba cun una crítica basada :lt5 significados.oéi
{guqt99ría alerca oJ ros iigni- ficados. En lESl el físico ribneamericano J.É. sTALLo rirutaua il-reor¡a atómica de la materia en base a una teoría fenomenal¡rti¿ól* ti!nifi."- dos. Ernst MACH desplegó un análisis similar en rodas las ramai de la física. Max weber, e.l.-qran.fundador teórico de la sociología ,nod.rna comienza un análisis,{islinguiendo_ los significados objeri"os i?"u¡"¡"* ¿.
la acción. El psicoanálisis ile FREUD nó es otra .*a qu. una teoría de los significados, etc. los significados estaban en todas p"n.."]
' APpL,K.:1n Úorcltnwión dc to lilasolla,ll, d. Taurus, ttldrid, lg1s, p.2,f7.
-2 HRCKINGJjiPo q,¿ ct tcnguic importa a la filonlta?, d.Suü¡ncrir¡¡¡, Bucncrs Airesr lyr9, p . 7 r .
n
óCómo ha oct¡nido cste'trccho'académic! qu9 ha dado prioridad filosófica tl lenguaie, por encima dc otrm términos dc no mcnor enjundia tradicional? üCómo ha @ido producirsc un aoontecimiento dc est¡ naturaleza? ipo¡ qué el lenguaje naturaf ha reemplazado a la onología, a la teúbea o a la mismfsima logicat'
Si es posible hactrnc estas preguntas es porque ha triunfado el Código sobre la Encrgf¡' la información sobre el sufrimiento. Y, porque sc ha producido un cambio, es posible deteaar con más o menos asombro et sfntoma Tiene que habersc producido un trastueque, una permutación. Nosotros lo vemos oomo trasformaciones en los oomponentes filosóficos si, como presumimoq nos instalamos en la perspect¡va filosófica. Un cambio en etllos sujeto/s; en elllos objeto/s; en lallas mediación/es.
l-a Polítba'la Cbrrcia, y laTécnica del siglo XX han revolucionado sus relaciones por procesos de anamorf osis..
[a polftice acarrea un componente "subjetivon rnuy profundo. No debemos olvidar cómo juegan los elementos de la Filosofía de la Praxis en é1, aunque su eficaci¡ dependa en gran parle, de su capacidad para neutralizar esa praxis, ese sujeto y reconducirle a su estado de inconsciencia: "El orden social sólo funciona si es inconsciente".s
I-¿ ciencia sin embargo. se compromete más por el lado de lo "objetivo", por el lado de la "naturaleza". Pero su mismo desarrollo la lleva a tratar con el sujeto.
Son la técnica y las tccnologfas quicnes, entre la una (la política) y la otra (la ciencia) hacen de puente (en el sentido kantiano de la lrnaginación trascendental)
' Hcmos lcfdo cn KUNDER'A palabras bicn cr¡otundcntes: "iA .¡ué mc aferro? áA Dioq a la patria.
a un individuo? ['¡ rcspucsta es ¡,an rütkula ccrmo sincera. No me
"ierr., a naü más quc al patrimonio incr¡o¡Prcndirlo, no recrnrrido dc (irvantes: b lrnico que me in.eresa". y a la novula la dcfioc como ,un artc vñeraoo c indcpcndicnte quc ctnsistc en su pr,rpL mtoltryfa'. Cfr. "Ntxas de ¿utor-, en Blan* y
Negro.I de Junio dc t9)l, p. 5.
'(')
[' anamórfrnis es un pcxtuladogr'seoló¿ico y ontológico c(x¡ ct quc nos F)ncm{xicr¡ ¡Dárchá.
[¿ anumórftnis cs un gxruladt¡ a la vez, ircacimisr¿. p.rrq* pcrmit. ta aparic;on i. ou,r"o5, formas. y anti<¡e¿cirnista' ponquc kx malcrialcs ticncn quc esr¡r dadm. Cfr. BALTñusAtrEsJ.:Ano nuxphoses Ühaunwtwgus opticus). ed. Flamm¡rion, Parls. FALLETTA,N.:. porodojas y jucgts. c¡¡. (icdisa, Ba:ccftn¡, lsó. '...c1 cü¡ccpto mrrbo más gercral & ammblos¡s, coo ct quc i;.'g,ro" ba intcnrado cxplter ef prcrcso dc c¡nbio hi'tórico, el dcs¡nollo prug;"¡"o oo por'!" ,irgr*. de n¡¡cvas rerlidadcs. sino por la rocombin¡cirlo global dc elemcnt.o .átigum en nucvas estructuras, en las que, glcüalnrcntc ctnsidcrad¡s, cstc ctcmcotoó no !rc rccmacn por(l¡lcr lc¡m dc es¡ar yun¿p¡cstoq se rcfund¿n'' HTDAL(X) TUÑÓN'A.:Grcseotogta de los Ciercias de la Organizocilsn Mmiüs¡ativo,Tcsis Dcr¡tral. Univcnidad dc Or¡icdo, let9, p. óó.
t lnÁÑpzJ-:'[^as peradoies dc la invcsrigacil¡o srrial: r¡na rarea ncccsaria,, porcrcia prescnta¿a al IV Congren de Tcrrta v Metdologlo de las Cic¡rbl celcbrado en Gijón, l9[i9.
23 y articülan a ambos.ó
En este csquema, aún no dialéctio, pu6 sujeto y objeto no son más gue
abstraccioneq alcanzamoo los temas que van a ocuparnos:(a) El sujeto de la historia, que en Sartre es ya Ubenad plena, se transforma por las artes y las artimañas de tos estructuralismost, en mero componente de estructuras quc le sobrepasar¡ le "sobrc"dcterminan, y le disuelven: ,El hombre cs una invención orya fecha reciente muestra con toda facilidad la arqueología de nuestro pensamiento. Y quiá también su próximo fin" en rotunda fórmula de Foucault.t
(b) t¿ objetiüdad de la ciencia se acerc? cada vez oon mayor resolución a la Liberrad que antes poseía el sujeto en la mecánica cuántica. Así se lo resumía J.G.
Murphy a Einstein: 'Es ahora la moda en las ciencias físicas atribuir algo como libre albedrío incluso a los procesos rutinarios de la naturaleza orgánica'f en una no menos rotunda expresión.
(c) t¿ técnica" mero instrumento, mera ayuda, mero apendice de la manoi de los músculos, del cerebro, se trasmuta en "esencia" y se nlanifiesta como Tecnocracia, como Poder, y ella misma toma las decisiones. "Cuando p empleo una palabra -dijo Tentetieso en tono despectivo-, significa exactamente lo que yo quiero que signifique: ni más ni menos. / t¿ cr.¡estión es -dijo Alicia-, si ptede usted hacer que las paiabras signifiquen tantas cosas distinta.s. / [¿ cuestión es quién manda -dijo 1-entetieso-; nacla más"_tn
(d) I-^a filosofía, entonces, toma un giro c-onsecuencia de las trasformaciones cuyos í.rdices hemos mencionado: Perdido el sujeto bajo el peso de l¡. estructuras:
perdido el objeto bajo el peso de los observaclores; perdi<ro el compromiso moral, poético y político, bajo el peso de las máquinas que irnponen sus ritmos, su implacable
o (;uslavo BUENO eu Ensoyrs Morunlisras, cd. Tauruq Madrid, lvlL, p.441. ha cxprcsto las rclacit¡ncs tern¿rüs dc la Critica del Juicnt k¡ntian¿. L-¿ rclación Otrjcrosujc,,rt)h¡.t., cn l¿ "crítica tJcl juicio tc<il(Pico' y la relaciór¡ Sujctr>()bjclosujcto cn la -crlrta dcl jurci<l estérico' qrrc 6ialcctiz¿n las rcl¿cioocs bin¿ri¿s dc SujcroObjcto dc la Crítieo dc lo Razón Pura y dc Oüjctt>Sutto cn la Crttica dc la Razón h6ctiea. E¡tendcmcr guc estE mcdirifu rc realiz¿ a través & l¿s artcs y hs tér.::rcas, o cn cl guso ctétko, &c.
t ('fr'
". gr-, ANDERSON,P.:I¡o s las huellas dcl ¡notcrtsli¡¡no hisrüúco, cd. siglo xxi. Ma¿rxl. l%ó.
' Fou( ¡uLT,M.:/-¿s prabas y ros cetsas, cd. rrylo xxi. Madritt, rqlt, p. 3?5.
t clfr. cn PLANCK,M.:iMóndc w lu cicrcb?, od.-,ls.da, gu;nm Aireg $a7, p. z2z.
'0 c ARRoLL,L-:Nicto a tatús der csp¡<t,cd. Ar¡L M.rdrid, r9l9., p. zs2.
Sección la.- La Filosofía Natural.
5
1.1.1. De los "fenómenos" al "lenguaje"Ricoeur ha expuesto espléndidamente este recorrido que conduce de la Naturaleza al Lenguaje
y
que ha tenidolugar
por medio de una sucesión de reducciones. Éstas permiten recomponer el proceso intemamente16:(i) Reducción Kantiana a lo Femrnénico.- Los fenómenos se objetivan gracias a la medida que les impone el sujeto trascendental.
(ii) Reducción FenomenoIógica a lo Vivido.- El objeto kantiano pasa ahora al lado de la actividad natural y el ser es el correlato de la creencia cierta por lo que el lenguaje ontológico se re-inviste en un nivel no-ontológico. La objetividad se sustituye por la intersub jetividad.
(iii) Reducción Semiótica al Discurso
.-
El objeto deviene ilusión trascenden- tal. La verdad pasa del lado de la verificación y la objetividad se inscribe en el lenguaje, la tradición, &c.Nos enfrentamos a uno de esos enormes quiasmos de la historia de la reflexión humana. Los pensadores de los siglos XVII y XVIII habían tratado de hallar el sentido del hombre en el hombre mismo, en sus acciones a escala humana1', ("Verum ipsum factum" decía Vico)", sin aquella necesaria intervención divina
RJCOEUR,P.:"Le savoir et le Croire" en ALBI: On Believing (De Ea croyance), ed. H. Parret, New York, 1983.
l7 En aquella época que algunos han llamado "años salvajes de la filosofía": Fueron los años salvajes de las filosofías": Kant, Fichte, Schelling, la filosofía del romanticismo, Hegel, Feuerbach, el joven Marx.
Nunca hasta entonces se había depositado tanta pasión en el pensamiento filos6fico. La razón de ello era el reciente descubrimiento del yo, ya se le presentase bajpo el ropaje del espíritu, de la moralidad, de la naturaleza, del cuerpo o del proletariado: había motivos para la euforia, todas las e s p e m s tenían ahora cabida. Se trataba de recoger de nuevo "las riquezas dispersas en el cielo". Los filósofos se percataron de que el hombre era el autor de las cosas y de que, por lejano que estuviera el punto de partida, acababa volviéndose hacia lo que era propiedad de uno mismo". SAFRANSKI,R.:Schopenhauer y los años salvajes de la filosofía, Alianza Editorial, Madrid, 1991, p. 11.
l8 (*) Otro postuiado es la consideración del sujeto como un ser operatorio y no meramente receptivo, en la tradición de Bacon, de Hobbes
...
y en la que Vico constituye una referencia inexcusable: "Taies vio en el agua el elemento por excelencia. Nosotros en el agua vemos una combinación; pero nosotros estamos seguros de ello, porque podemos deshacerla y rehacerla: lo verdadero es lo hecho dice Vico", comenta Carlo Cattaneo. "iNo merece igual atención la historia de la formación de los órganos productivos del hombre social, base material de toda organización social particular? ¿Y no sería más fácil de hacer, puesto que, como dice Vico, la historia de la humanidad se distingue de la historia natural pormedieval. La acción del hombre será en adelante autónoma, hasta tal grado que esos hombres van a demandar el autogobierno.19 Pero entonces, eliminada la divinidad, el hombre dejaría de tener sentido; sería un ente indiferente si hacemos caso al argumento "Si Dios no existe entonces todo está permitido". Por la regla de contraposi- ción, el dicturn dostoiewskiano se transformará en el enunciado: "si hay un orden -o, en otros términos, un ente diferenciado, consecuencia del enunciado: "no todo está permitido" (¿el nuevo orden?)- entonces Dios existe", por lo que se recompondría la autoridad tradicional. No es fácil, sin embargo, volver al mundo jerarquizado medieval, pues ese mismo orden quedaría sometido a los procesos irreversibles con los que nos instruye la Termodinámica.
¿Cómo es recuperable el sentido? (a) Por vía sobrehumana, fundamentado en ángeles, diablos, extraterrestres, &c. Posibilidad que nos ha de parecer f a n t á s t i ~ a . ~ (b) Por vía infrahumana, considerando al hombre como
un
organismo animal, cuyos productos no se diferenciarían en nada esencial de los que llevan a cabo animales como las abejas y sus panales, los castores y sus diques, &c.¿En
qué se diferencia el hombre de los ángelesy
de los animales? ¿Puede fundamentarse el hombre desde sí mismo sin reducirse a un apéndice de Dios, los diablos, los brutos?21Hemos de preguntarnos por las posibilidades mismas de la autonomía de los hombres: por cómo significan cuando producen su cultura; por qué condiciones operatorias le caracterizan; de qué estructuras (trascendentales) se vale.
Y
las respuestas se han ido tematizando desde que irrumpieron los conceptos de "libertad",MONDOLFO,R.:Verurn factum. Desde antes de Vico hasta Marx, ed. siglo xxi, Buenos Aires, 1971.
l9 Uno de los acontecimientos más importantes, a mi juicio, de los que han ocurrido en los dos últimos siglos ha sido la decisión que las gentes, el pueblo, ha tenido para demandar el poder y ejercerlo, y cuyo representante se ha manifestado en la figura del prdetariado. Su enfrentamiento con las clases que, tradicionalmente, recib'í el poder "por la Gracia de Dios" genera contradicciones muy fuertes, contra- dicciones que los griegos quisieron conjurar con el nombre de hybris, y los obreros de finales del siglo XIX, mediante su conversa, con la creación de los Partidos Socialdemócratas.
Mas, por otro lado muy perseguida en nuestra época. Ahí quedan para ~ ~ ~ ~ o b o r a r l o miles de libros, películas, &c. sobre ciencia-ficción, mito-ficción, religión-ficción
...
pero también proyectos científicos para recoger "señales" de otros "mundos".21 Así lo planteó, v. gr., Heidegger: "Aparte de ello, y ante todo, quedaría aún por preguntar si -en verdad- la esencia del hombre, primordialmente y decidiendo todo lo demás de antemano, está en la dimensión de la animalitas. ¿Estamos en buen camino hacia la esencia del hombre cuando delimitamos al hombre, en cuanto que es un «ser con vida» entre otros, frente a la PLANTA, al ANIMAL, y DIOS?
de "soberanía popular", de "ciencia", siguiendo aquellos caminos que van desde Platón -
las Ideas- hasta Kant -la Apercepción trascendental." Pero si el mismo Ego trascendental kantiano era un producto humano (antropologismo) ¿dónde, pues, encontraremos el "significado de los significados"?
(i) El significado es el resultado de las Comnciones que los hombres en su interrelarinón van necesitando para su propia sobrevivencia Es en el cotidiano convivir de los grupos, de las tribus, de los pueblos, de las gentes en general, o de los científicos, cuando los hombres convienen en el significado. Los enigmas desaparecen, y todo lo que hay que hacer es aclarar las palabras, el sentido de nuestras oraciones, alcanzar el origen del sentido común y, a lo más, de su obra más refinada, la ciencia.
Es la opinión que ha ido evolucionando desde Bacon a Wittgenstein: "El significado es el
(ii) El significado, ahora, es el resultado de la conjunción de las Formas Simbóli~as.~~
(iii) No menos éxito cosechó la vía Psicologista que culminó en Freud. De los relativismos social, cultural e histórico, pasamos al relativismo psicológico. El significado tendrá que ver con la presencia o ausencia de síntomas de la actividad psíquica del hombre."
De este modo la Naturaleza queda arrinconada como objeto de estudio, dominando en ella su acepción de "natura", de aquello que rodea a la "urbe" (lo exterior, lo misterioso, lo peligrosb), olvidando la acepción griega de "physis" en la que
22 Cuando v. gr., Gluksman culpa a Platón, a Hegel, o a Marx de ser los responsables del Gulag
,
no se sabe qué admirar más: si la arrogancia, la osadía, la estupidez...
Cfr. GLUCKSMANN,A.:Los maestrospensadores,
ed. Anagrama, Barcelona, 1981.mGENSTEIN,L.Philosofical Investigations, - ed. Basil Blackweii, Oxford, 1%7.
"
Así lo resume GARIN,E.:La filosofía y las ciencias en el siglo XX, ed. Icaria, Barcelona, 1982, p.44: "«Lagos>>, entre el fin de la Primera Guerra Mundial y la preparación de la segunda, fue la expresión casi emblemática de un frente muy amplio. Entre sus redactores y colaboradores se contaron desde los historicistas a los filósofos de la vida, desde Rickert a Cassirer, desde Croce a Lukács, desde S i e l a Spengler, incluyendo también a un Reichenbach. Representó, en una palabra, la investigación inquieta de un nuevo sentido del filosofar, desde el surgir de la fenornenología husserliana a la cmtrucci6n de de una filosofía de la cultura en Cassirer, donde campo^ de la filoso& es la refleQ6n sobre el a u n d o intelectual» que se constituye como respuesta e interpretación frente a los estúnulos del mundo de las cosas, «en lugar del mundo de las cosas»: filosofía de las formas simbólicas".
FREUD,S.h interpretación de los
sueños,
Alianza Editorial, Madrid, 1%6, y la reinterpretaciónla naturaleza está también en la
La naturaleza por una parte refuerza esos esquemas culturalistas, como el caso mencionado de Monod, que muestra cómo los organismos no son ni más ni menos que estructuras codificadas cuyos códigos permiten infinitas variaciones combinatorias.
Por otra parte, la naturaleza es reivindicada en forma de Ecologismo sentimental,
"romántico", crítico contra la ciencia
y
la técnica, pero am'tico con sus propiascoordenada^.^ Lo
que es realmente sorprendente -pero no paradójico- es que Ciencia y Técnica quedan sometidas,a
la vez, a la doble crítica de los mlf~ralistas y de los naturalistas (ecologistas), quedando identificadas con el Poder, en la mejor tradición nietzscheana.''Pero todas estas posiciones están fundamentadas en una concepción antropológica que confunde las relaciones entre el hombre
y
todo lo demás. Hemos encontrado un pensamiento en el paleoantropólogoR.
Lewin que puede re-conducir- nos a una comprensión más ajustada de la relación humana. Escribe en estos términos:-
"Nafura, en el pensamiento y en la literatura latina, según la exhaustiva exposición de PELLICER,A.:Natura. Étude sémantique et historique du mot latin, PUF, París, 1%6, viene a ser un trasunto del término physis: "El nous savons bien qu'il ne pourrait en etre autrement, puisque les deux termes ont eu refléter, durant une assaz longue période, une idée de l'univers et des choses qui était sensiblement la meme. Natura, pour I'essentiel et jusque dans bien des détails, est l'equivalent latin de
@ b o i ~ , et juger natura, c'est juger en meme temps @ ú u r ~ " (p. 485). El uso de natura es muy amplio, en tanto en cuanto es ambiguo, oscuro, vago, y cuyo empleo se evita o se restringe o se utiliza retóricamente. Uno de esos sentidos nos interesa destacar: Natura como opuesto a sociedad civil, como se recoge en CICERÓN:D~ legibus, 1,23. Un tema que se inicia ya con Antifón en Grecia, el sofista defensor del carácter convencional de toda ley, y que en SÉNECA toma el rasgo de oposición natura/subjetivismo, opinión, fama. "Abstrahund a recto divutiae, honores, potentiua, et cetera quae opinione nostra cara sunt, pretio suo vilia. Nescimus aestimare res, de quibus non cum fama, sed cum rerum natura deliberandum est". Ep. 10, 81,29.
En Grecia esta separación está menos ejrcida que pensada en los solistas: "La ciudad no es en modo alguno un producto artificioso, sino cierto "terror y adoración" específicos ante el poder generativo, una manera de asumirlo, donde lo ubicuo se hace imperceptible y lo envolvente rutinario. El impulso de la polis es la reproducción de los medios reprodudivos. En este ideal la comunidad política es rigurosamente natural y basta pensar un momento en comunidades como las abejas o las hormigas para comprender que la socialidad es en ellas el principio absoluto de la vida o lo espontáneo allí", comenta ESCOHOTAD0,A.: De physis a Mis, ed. Anagrama, Bardona, 1975, p. 222.
La concepción latina de natura permanece hasta nuestros días a través del Idealismo alemán.
En GOthe, v. gr, para quién la Naturaleza es una amenaza; o en Fichte, para quién la Naturaleza es una entidad que se resiste y a la que hay que violentar; o en Hegel, para quién la Naturaleza es opaca al Espíritu; &c.
La paradoja del ecologista
-
paradoja trágica-
es la de quién en el momento mismo de la reivindicación, en el momento en que acude a la "naturaleza" a protegerla, muere, v. gr., por la caída de un rayo, como ocurrió en el verano de 1991 en Anchuras. De los periódicos.29
"Cuando el psicólogo británico Nicholas Humphrey se planreó la cuestión de qué es lo que hay de complejo e imprevisible en la üda de los scres humanos para que necesiten scr tan inteligentes, llegó a una respuesta sorprendente: No es el mundo de los asuntos wrcticos lo difícil de controlar, si¡to el comwrtanicno de los otros mbmbros de l4 eswb. Además, sosticne Holloway, las extensas ramificaciones de la interacción social debieron actuar como una fuerza @erosa en la evolución de nuestros grandes cerebros".n
I-a prioridad evolucionista-naturalista, nos parec-e más correcta y fértil que el intentt, de clasificación de los hombres según aoúen más hacia el exterior (objetos- cosa's) que hacia el interior (obietos-símbolos) c-omo proponía Baldwin a principios de
siglo y que permite pensar en el hombre armonioso como síntesis de ambos corponentes y n¡ya falta produciría la esquizofrenia. Este 'hombre consolidado, que tanto ha influido en Bergson, Dewey. Merleau-ponty, o sartre.m
Esta tesis se reafirma desde la hipótesis Johanson-l--ovejoy sobre el origen del Homott qu. cuestiona la hipótesis clásica de la re-alimentación entre el bipedis- mo. el proceso de cerebración y el uso de herramientas. Tras el descubrimiento del fósil f lamado lacy ya no es gxible sostener esta vinculación, pues corresponde al de un animal bípedo. con una capacidad craneal de 5ffi cc.r' Buscando una explicación distinta se desernbocó cn que era una cuestión de sexo y de reproducciónr3 mucho más cercano por tanto a la cuestión del control de los asuntos prácticos.
F LEWIN,R.:Ewlueión hunnna,ed. Salvat. Barcclona. leló, p. 172.
r BRt'I)wl N:(ie¡utrc.
!funy ol Reality,hrynam's, Ncw Yorl, tgts. cfr. cn BE(.KER.E.:I-¿ ¿s- tructwo del nwl, F.(.E.. México. leJO.
i' JOHRNSON.D. y EDEY,M.:á/ yinur antepasado del tnmfue,cd. plarcra. Barcclona. l*t7.
" 'st
hah¡" cre¿do un conscnso gcncral-scgún cl cual cl bi¡rcdismo, cl desarrollo del cercbro y cl uso dc hcrramienlas teaían un origen conjunlo. sc ionsruyó para explicar es¡o un circuiro de rc¿ümcntación drmdc cada raqgo actr¡aba sobrc todoe lm dcmás inrensifrcándolc ...., lhitlem,p. 2s.
s "Permitidme
rcsumir. crco qnc lcn bomtnidos aprcndicrun a dcsplazarsc en la sctva, no en la sabana' aunquc spa allf doodc lucgo loo cricontrenos üviq¡do ... creo que el motiv' fuc de fndole scxual y srrial" Ibidem, p. 300. "kxi anlepasadoc dc Lucy dcbicron h¿bcrr erguido sobre dos extremidades y abandt¡nado la vid¿ erbórca ba-*ante an¡qs dc qrr clla vinicra al mundo, probablcmcn¡e en loc orlgcncs de l¿ evolrrción hurn¿na. Hc explicado cn otra p¡rte por qué cl bipcdisno, i- ,*, numcrosas desventajat aparcció mucbo tbmpo ¡ntes dc quc nucstros arcslrc comcnzEran E rr(¡r sus rn¡no6 (quc a partir dc csc mcxrrcnto qucdal,an librcs) para llcvar utensilios o armas: todo cllo formó parte de uru cstratcgia rcproducüva ca la quc el macbo era quicn sc b¡ch cargo dcl suninistro dc ali'mcnfc, estrategia que permitió a loe prirncrm hcrmínidos floreccr y divcrüdrsc.. OWEN [OvEloy,(-.:,Evoh¡cióa dc la rnarcha humana' en Inwstigoción y Cbrcia, no l4E, encro! lS9, p. g0.
30
Redmentc est¡¡ interpretación antropológica no es más que un refuerzo de algo que ya rematizó la filosofía kanüanq quien considera la prbrídad de la Razón háctica sobre las razones teórica y artístico-técricax, aunque la tendencia cle ta Razón Práctica de la Moralidad- fuesc la Libertad y para no6otros ésta sólo sea una Idea histótica y relativamente reciente.s t o que no obsta para saber lo peligroso que resulta el caminar por la vía de la radicalidad antropológica dando prioridad al 'cuerpo'
frente a la'libértad".r
Este es un ,tK)nu\o fu naxiru't tgnsión fitosófba. Co¡nerpanos en ur.ur escala l::x!ópy^r,de modo obryNo ¡'catastró¡iá'i*t etronrrqmc,s, pr primera wz, con'l'lom, tenra de rutestro u4i:. Pero qntes ae í*¡ar esta ¡ertoneíoiogía w ^rü wesente en ,tuastro argunnüo. Siturció,n dialéctba quc.el Wopto dircurso gerura v Eu lut ser, a su vez, s,bti¡tu -una prre- de rutestro triu¡o.' -r--
Thom mismo apoya, desde sus presupuestos, esta tesis:
"L¿ vida en.grupo.,incitó.desde muy temprano 3. los hombres (y a los animales prehomlnidas) a forjane uná reprdsentación ári.orponim¡enió de sus congéneres -y 9n pariicular .a roi¡arse ;ñ;d;sentación tle los caminos de su regulación afectiva,..r7
Reexpuesto en coorrlenadas antropológicas, podría decine que la compleji- dad humana se ha desarrolladr¡ más por las dimensiones antropológicas "circular"
(relaciones de los h'lmbres con los otros hombres), y "angular" (relaciones de los
t ('fr. KANT:¡(¡tl, (A 831/B S59).
rr si haccmos c¿ru de B. DUNHAM sc dcbcrfa al crisri¡nismo: 'Era, en rigor, el problema del libre albcdrlo' El cristianismo pucde pcrlao¡r, como uno dc sus dcsubrinicnr,o r?' p"rfot*, la exigcncia Jc este prrülema" en Hórus y hcrejes, vor. l. ed. scir Barrat, Barcclona. tooo, p. tse.
. r vé¿nse las págjnas tan ¡dmirables de Doqingo BLANCO en El fusilisco, no 7, p. 43: ....e1 pcligrtxo error de ctnccder prioridad absrrluta,
"o li¡*r"rquia de las nccesidade.r a las -materialcs" ' corporahs, a c(x¡a dc la libcrt¿d-.
Sin dula b rtlcof¡a b¿ tenilo prcs€otc sicmprc csra dimensión práctta:'por eso cr¡ando la filooofla, después dc su balbr¡ccc iniciabs y ¡¡lb"grx tortu¡toq va a partir formalmcnte en su histórica travcsfa dc mihnari¡ conti¡uid¡d sc coostituye cn t¡ ncatmia'plarónica como u'a cupación primordialmcnte ética. En cgc punto Phtóo no áejó nunc¡ dc scr sarático. paladina o larvadamente l¿
lf*{'^t4f9 *.pt" cl 'primado dc la razón pácrica'. Frr, cs y scrá, micatras *a, to ciencia del qut lwcer"' oR'r'EGA Y GASSETJ.:La idco de principio en ltibniz,ed., Rev. de occidcnre, Madrid, 1979, p . 2 6 5 .
t THOM,R :Esbzo de utm scmblÍsica,cd. Gcdisa, Barcclona, lgfl), p. 32. (En adclantc la ci.aremos :Y: 1980, pp. lfil y 26l (cn abrcvietura, MMM)s"yljical. Ctt. t¿mbién: Mdtlcs motúmotiqws dc ta nwrptngcüsc,cd. Cb. &ürgois" paris.
3r
hombres cpn los animales) que por la dimensión "radial'(relaciones de los hombres con la naturaleza).t l¡s relaciones tte @er son relaciones fundamenblmenre
"cirn¡lares", rle someümiento de unos grupos (o indiüduos) sobre otrcr$ con el fin 6e utilizar sus recursos en beneficio propiq y para lo que utitizan tod6 los medios posibles a su alcznce, incluidos, o quiá mejor, especialmente, tos técnicos, y mucho después, prácticamente en nuestro siglo, los científios. Y sin pcrjuicio de que en ciertos momentos estos medios adquieran cierta autonomiq es pura metaflsica (pura ciencia-ficriOñ)' suponer quc la técnica o la ciencia se han desprendido de las relaciones humanas e imponen su domini o a tdos los lpmbres, a tdos los gntps, pr igual., Si queremos comprender las relaciones humanas tenemos que reputar a la Historia" la disciplina que trata precisamente de las articulaciones sucesivas y materiales de los hombres, con sus instituciones de producción, de distribución. de consumo.
Pero "las ciencias de ta naturaleza, las ciencias naturales, no esperan de la cultura y del lenguaje la autorización de hacer valer sus resultados, la 'naturalización"
de su estatuto.tt
óNo ocurrirá que. engar¿ados tori hombres en sus conflictos circulares, pendientes de los problemas propicx de la existencia" de la lucha por el reconocimiento a veces. asimétrico: el sometimiento, el caudillaje; a veces simétrico: el reconocimienlo de derechos fundamentales como el sufragio, la escolarización o la libertad de expresión' sindicación, &c.-, se ha abandonado a la "naturaleza" (a las ciencias) y se ha dejado en'tlnas poca\ manos (que se justifica por la inclinación psicológica de esos
{ BLJENO,(i.:"Sobrc el corccpto dc cspecio antrogilógic o- Et fusilixo, lr, ng -5. lr/g.
t Af modo cn quc et famclsimo comprtad u Hal- quc CLARKE imaginó cn su Odiseo en ¿l esvtcio'adquiere ¡u¡mcrmf¿ qlrc no cs, sino malicia: 'h¡cs como sus constn¡ctores, Hal habia sido craido inrxenle; pcro demasiado pronto h¡bh cntrado una sc4icnle en su Edén elccrróoico-.
s E'ncontramc un parablo cm cl uso dcl di¡rcro. Todo lc grupos humanc utilizan -dincro-. pcro no es lo misuro cl 'lioerr¡ lirurciao qrc ct di"cro dcl hmbrc corricntc dc la c¿llc. V. gf., DELEU2E,G.
y GUATTARI'F.:EI antiedipo, cd. Banal, B¡rcctma, 1973, pp.z3í2%: ' ... ;;o o .¡..o dincro el quc eatra ca cl bcilsillo dcl as¡larMo y cl qr¡c sc ¡Dscribc co ct u"t"occ de urra
"ipr"r". En un cavr, .ignm m<¡oct¡rics inpotcntcs dc v¡loi dc crnbio, un flup dc rncdio6 ,1" pago ;'!ativo a bicrrcs de c(nsumo y a valorcs dc ¡¡so. una rclacióo bi¡mfva¿ cntre la moacda y uo aUaoici imprrccro de productoo ('e lo qf tcogo &rcto. lo qrrc mc nrclvc, l r"sg
I " d,.:. '); eo cl orro...o,6* dc porencia .iel fntat' ftuio6dc fi¡¡r¡rn¡nto, un sistcot dc céf¡cicatcs¿ircácialcsoc ptJ-üñ-quc manifrcs¿ una Ítrcnt prcpcctiva o u¡¡ cvalurión a largo pl",o, no rc¡liz¡blc hic ct naro,, y qirc f'nciooa cooo una ans¡¡ática de las c¡ntid¡dcs ¡bgracr¡s".
'' (;uER'Yf.:'unc -philcophic dc r¡ n¡ture'd'¡uiourd'hui'cn upá, p. a55.
hombres, la antigua "vocación")? ¿No habrá ocumdo que, tras el triunfo socio-político de los jóvenes rebeldes del 68, y el avance en las costumbres sociales: feminismo, libertad sexual, &c., se ha querido desvincular ese éxito de su coste en el ámbito de la naturaleza, buscando una justificación a través de un "revival" del naturalismo como
ecdogismo,incluso como
pacifismo,y se piden de manera rotunda los derechos
dela naturaleza sobre el hombre, frente a los
derechos delhombre sobre la naturaleza?42
De esta manera es la Tecnología la que
cargacon todo el peso de una
culpacuyas responsabilidades recaen en dominios más específicos, mientras la sociedad puede seguir despilfarrando sin ningún "cargo de conciencia". Lluvias ácidas, desapa- rición de las especies, centrales nucleares, ozono, son los temas relevantes de esta protesta. Pero los argumentos siguen siendo
humanistus,como no
podíaser de otra mariera:
sellora la desaparición de las especies ... ia escala humana! de los elefantes, de los pingtiinos ... Ningún naturalista defendería los "derechos" de las bacterias o virus deletéreos para el hombre (viruela4', SIDA) como organismos
vivosque son; desde luego no se conoce
ningúnfrente de liberación de las ratas. Si hay diferencias en la valoración de unos organismos
yotros, para su argumentación no puede ser sino falaz la defensa del derecho
ubsolutode existencia, según principios generales, por cuanto que éstos no son tales o bien dejarían de serlo para plegarse a la justificación de determinadas escalas individuales o instit~cionales.~
Por otra parte. no hay que confundir -como nos parece que hacía Simme14',
4 2
Iin ejemplo de eqa Utuacih (idiaktica?) ha d o el dehate quc entre nosotros departicroo M.RIVAS, Prisciia N. C O H N y (Mrm, sobre la defensa de los animalcs conto n fuesen personas, incluso de rango superior, r> de rango menor, &c. 'loa derechos & lo6 animaies' en Temas de nuestra éjxxa. El
País. U>-u-l1W1.
4 3
El Cm', b OMS y el Instituto dc Invcstigacitwi de Moscú han acordado la destruccihn de, al menos.
cuatro I ~ P < M de viruela antes dc 1W3. Exccpto alguaos investigadores quc "se oponen a destruir irrcvtrahkmente cualquier forma de vida' ninguna o r g a n u k ó n parece haber pdido su conxrvacih.
Noticia aparecida cn "iuiuro". El Pois. H. Ahril, lW2.
U Un ejemplo, sin C u Q tendencioso, es, la condena quc algunas instituciones reaiban dcl 'aborto'.
tcnkndo en cuenta b 'inocencia' dd feto. Coa lo que sc deje abierta la puerta a la "culpabilidad' del adulto para justificar, a b vel. la coadcna del a M o y b pena de muerte. "(Hay un aspecto muy) grave y fundamental, que se refiere al amor conyugal como fuente dc vida: hablo del respeto 8b~0l1110 r 1.
vida Lauarr, que ninguna persona o institución, privada o póblica, puede ignorar. Por ello, quien negara b dcfcnsa a la p c m humana más inoccntc y a b i l , a la persona humana ya coacehida aunque todavía n o nacida, cometería una gravísima violacih del orden moral. Nurm se pucdc @timar la muerte de un inoctatc. Sc minñrb cl mismo fundamento de la sociedad'. Juan Pablo 11, Madrid, 2-1 1-19H2, Cfr. cn Fe
y ('ulrura.
" SlMMEL,G.:Srrcid@íc<l, 2 vds, Revista de Occidente, Madd. 1m.
v
¡endríamos quc haclr referencia a las mediaciones que niegan la cienci4 a las mediaciones anti-científicas, desde el mundo-cspfritr¡, hasta el mundovalle-de-lágrimas.
Trataremos de acrrcarnos analizando los crnctptos de cb¡rioy téenica euya mixtificaciónt impidcn perisar las cpntrovertidas relaciones Naruralan y Cultura.
(i) IJ Ciencia, desde el punto de vista de su ertensiófi, está delimitada por los camps científicu en los que se define. De ahf los intentos de clasificación ya s€a en dos grandes rótulos: Ciencias de la Naturaleza / Ciencias Humana,q ya sea en tres: Ciencias Físico-Naturdes / Sociales / Formales. A su vea éstas sc suMiüdcn en
tantas como camp6 específicos se hayan desarrollado: por ejemplo, en Física"Biología, Química &c., y la Física en Mecánica Óptica Electricidad, &c., y así con todas las demás. Es en este ámbito en el quc suelen conctrrrir las distintas epistemologías y gnoseologías para ofrecer un criterio de comprensión de la ciencia.
Pero cuando se trata a I-¿ Ciencia intercionalmcnte.la n¡es¡ión cambia de manera radical. Pues ahora el concepto de ciencia se torna ambiguo y oscuro. l.Qué., significa el término "ciencia"? Nos encontramos así más cerca de los problemas \ filosóficos genuinos, de los problemas tradicionales ("metafísicos") con su pretensión de comprender, y no sólo de usar. este tipo de ldea. Pongamos algunos ejemplos: (a) Una de las "intenciones" de la filosofía ha sido armonizar los opuestos: en la filosofía
t' 'Alrcdcd.r
dc l.}4S ... la divisióo dc l¡s horas en scscnta minutm y dc lrx mrnutos cn ssn¡a scgurxltx sc bi?o corricntc. Ftr cstc marco abstracto dcl ticmpr divililo cl qrr sc hizo c¡da vcz más el punto dc rcfercncia tanto fi¿rr la acción cc,mo F¡trr cl pcnsamicnto, y cn un esfrrrro para llcger a la prc'ciiidn cn cste aspccto. la crploraciór¡ astronómic¿ dcl cick¡ cc¡nccntró más aún h atcncióo s¡*rrc los movimicntrx rcgularcs c rmplecablcs dc ltn astros a trsvés dcl cspacio'. MtIMF()RD,L.:Iácniro y Civilizatión, Alianz¿ Editorisl. Madrid, l(f/1, p. ,13.
t' 'Es
adcmás tt{alncntc inadccr¡ado prcscolrr b cicrEir cn cl mismo re¡¡istrtr. cn cr¡anto al pcnsamicnlo sc rcficrc. quc la técnic¿. Es c¡crto qrlc cnlrc cicncia ;' lécnica c¡is¡c una rcl¿ción dc n.c¡sid¡d, pcto es¡a rclación no implic¿ ninguna comunidad dc cscncia. Ltx coumia<los quc prcgooa la .cicncia modcrna. como cl clalo, inclus<r cl cfccto pririprl dcl rcino dc la tCcnic¡ s^ r irxlcfcndihlcs.
Si sc cr¡nsidcra. p'ü cimpkr. un g,ren tcorcm¡ dc l¡ matcmátk¡ otxlcrna ... la hipórcsis dcl ctntinuo.
cnc()nlram()s uns cooccntrecióo dc pcnsamicn¡(), una hcllcz¿ inven¡iva, r¡qá r)rpfcs¿ dcl coocc¡xo. unó rupturt arricsgada, cn rcsuncr¡ u¡¡ csté¡k¡ intclcctr¡¡l dc lal DrgBitu{ qrrc podrhmc coopararkr a los rl¡ay()rcs fxEmts dc cstc siElo o ¡ l¡s ¡ud¡ci¡s pollticomiüt¡rcs & un estrstcg¡ rcvolrrim¡rio ... l-a cicrcia, cn tanlo quc cicncie, cs dccir, consi¡Jcr¡d¡ cn su prrcdimicnto dc vcrd¡{ es por lo dcmás, profundemcntc inútü, SALVO PARA AFIRMAR, DE MANERA INCONDI('IONADA, EL PENSAMfENTO COMO TAL-. BADIOU,A.:Monilicsto p la lilonlla, a¡., Cátcdr¡, Madrid. I'rX).
p, -1ó.
" (') Otra ldc¿ cm l¡ quc D<ls poocmrx cn m¡rcü¡ cs l¡ dc h cxtcttsi&t (dis¡riburivit¡<l) v l¡
intcnsión (atributividad) dc un c6ccp(o. l¿ intcnsióo dctcrmi¡¡ la clasc rncdi¡n¡c prt4icrladcs La crlcnsió¡¡ lo tr¡cc tr¡s cl nocucnto dc sus clcocntm.
3ó
fcnomenolgda), que considere a cstas ideaq simplbiter, productm de la ¡azón.
, Defendemos una ldea de la Ciencia (asf como del Mito, o de la Religión) plenamente histórba y, por tanto, ¡naterial. No de otra mancra prede intcrpretarsc cl dicho de Man: "El scr social de tos hombres dctermina la concicncia y no la conciencia cl scr".e L¡s ciencias exigen "materiatcs' que son t6, términos de lc campos científicts, más el proccso social mismo donde sc despliegq y más las condicioncs que les favorecu. Es el conjunto de estos materiales el que configura la ciencia y no la estructura lógica o pre,lingüística de nuestra mente.
Consideramos enton(ts que son las ciencias las quc corrsítutan a la co¡tiercia (aquellas a quienes "toca' la ciencia, ya sea atributiva -porque la estén creando- ya sca distribu¡ivamente- porque ta reciben a rravés de la Enscñanza.o Es ésta la ¡az6n de la importancia quc adquiere la Geometría en nucstra cr¡ltura, como ciencia-fuente. modelo de las demás ciencias. El reconocimiento de la historicidad <le la Geometría supone una corrección a la tesis de los saberes, productos 6e una conciencia. En este punto coinciden G. Bueno: "L¿ Geometría scrá" sobre totto, la experiencia racional inexcusable para adquirir una conciencia crítie¿ y lógica para cotutituir en cierlo modo la propia concjencia crítica -para Platón, como para Descartes' ,.las matemáticas nos elevan de las expcriencias sensibles y no6 trarisponan al bien,nót, y Thom: "Pienso que el pensamiento científico se scparó del mágico desdé el momento en que nació la Geometría. El nacimienro de la Geometría separó la magia de la ciencia ya que en el pensamiento mágico son posibles las acciones a distancia mediante la propagación por similitud".d Es puro oscurantismo considerar a las ciencias como un resultado, como algo scgregado y. sobre todo. ma¡erializado pcamirasanwnte: no tanto como algo ncgativo. destructivo. sino como lo que ocul¡a c-omo lo que provoca "el olvido del ser-. I a. ciencias no solo son un resultado del scr.
con lo que hay quc contar, sino que es vn diyrimi¡wdor de realidad, a la vez que
" MARX'('.:'Prcf¿cio- a Contihrión a lo Crlttta dc lo Ecotnmta pdlttco, cd. ('t¡munic¿ci(n, Madrid. l'Iltt. p.4.3.
r'[¡s
vend¡dcs cicn¡ff¡c¡s ¡rn inErn¡mcnlc cmg¡tu¡ivrs dc l¡ misn¡ cocicocir rrio¡l critic¡. en t¡Dto quc esl¡ s€ producc his¡óric¡mcate: por cllo. cr¡¡ndo Dcsc¡rtcs duü dc l¡s m¡¡cnátic¡s, dc lo qrc dr¡d¡ cn rigor cs dc su pro¡ü coÉ¡cncir...' BUENO,G.:Et ppcl dc la lüonlla en cl conlunto dct nbz, c:l. ('icncia Nucva, M¡drü, l9/0, p. 2t4.
" I bklcm, W. Z3g-2l0.
T ROOR|CUEZ ILLERAJ.L.:Tcorl¡ dc c¡rás¡¡ofcs y Cicncies Stxi¡lcs: ul¡r eotrcús¡, c(xr llcr¡é Tbtrr¡', en Fl fusilisco, lr. ne 13, oovicnbre lef l-junio lS2. p, 7?,
37 construyc ámbitos de realidad ineludibles.
El peligro se halla cn trasladar ta intensión a su límite, (!mo en un ú?so hizo Hegel al identificar cienci4 filosofía y sabcr abeoluto; o, en otro, los positivistas- cientistas al promovcr Gomo criterio unico de cpnocimiento el cientffico.
(ii) t-a extensiónde la técnica es todo el conjunto de reglas y procedimientos que utiliza para cl control de tierras, animales u hombres. Pero iue¡uiotul¡ne¡xe cunsiderada es la capacidad que tienen de actuar y esto dependerá de las condiciones históricas: materiales, de organizaciór\ &c. Cuando la técnica en su intensión recibe el componente "ciencia", la técnica tiene que ver más bien con la tecnología, aunque extensionalmente, en la mayoría de los c?sos prácticoc no lo refleje. y aunque su eficacia es superior, su peligrosidad también lo eq porque los componentes de la ciencia sc van desprendiendo de los oomponentes subjetivoq de la habilidad del artesano, y organizan de tal modo el saber técnico que ahora el mundo ya no es un caos, o una materialidad dispues¡a para aooger la forma de la técnica sino un mundo estrudurado por las categorías, intensionales-extensionales, de las ciencias.s
Creernos, por consiguiente, que es neccsaria una Nu¿ra Nianzocomo lo han denominado Prigogine y Stengerstt entre Naturaleza y Cultura. Ellos han escrito que
"nuestro tema es el diálogo de los hombres con la naturalezaó, €o lo que --stamos de acuerdo siempre que ese diálogo s€a en er sentido de su etimología de d,ialéctica, en la que se traten todas las mediaciones que podamos conocer, y se suwren las dico- tomías ordinarias: PODER=CIENCIn-TÉCNICA=ELLOS=MAI- por un lado: y, NATTJRALEZA= NOSOTROS = BIEN por el orro.
Así también lo entiende Thom. el pensador en el que hemos de ir centrando los argumentos. Petitot comenta al respect o: " Fe¡rtmcnatizar el s¡ttüo -naturalizarlo- es, en efecto. ... desplazar la frontera entre fenómeno y noúmeno y. desde un mismo Sesto teórico, expulsar la dialéaica fuera de la región semiótica reintegrando la dialécrica en la región naruraleza. No es sino por un desplazamiento semejante como ia significación puede ser "enrai zada" en la objetiüdad y que puede establecerse una
t (:fr. BUENO,G.:Ercayt sob¡e las corcgorlas dc lo rotnmfa f,hico, cd. b (iaya C'icncia, Barcclon¡. l9l2.
' pRl(;CtGINq¡. y STENGERS,I.:Í.¿ nttaro albnzs,4li¡nzr F,t¡torbl, Mdrid. lqf3.
6 lbútcn, p.19-
3E
equivalcncia entre nnrfología y signifícrcih, tal y oomo lo ha propuesto René Thom'.6 Ha habido una fr¡erte inclinación a reducir todo a lenguaje, como si el lenguaic fo fuera todo, y el mundo no fuese nada. Pero también hay signifícatividad en lo notural, oomo reiündica Thom.
C 1.12. Critcrios intcrnos pera la ¡utorrcflc¡ión dc l¡ naturalcz¡
óCómo hemos de acercarnoq entonc€s, a la Natu¡aleu? óCómo hemos de acceder, desde estfx Presupuestos, a este proyecto de una Reflerión sobre la Naturaleza?
(a) Desde luego que hay criterios erternos. Una reflexión que ha favorccido
y fomentado la huída de la Historia (la creencia en la realidad del Fín de ta Historio6,), que ha provocado una vuelta a Schelling frente a Hegel. y frente al dicntm de ortega: 'El hombre no tiene naturaleza, sino historia".s(b) Pero nos interesan los criterios internos.o A partir de Kant ya no es posible pensar en una "naturaleza" que produzca los fenómenosr sin tener en cuenta el sujeto ctlyos límites cognoscitivos y práoicos imponen las condiciones en las que son posibles nuestros eonocimientos y nuestra práctica del mundo. Ahora tenemos que preguntarnos cómo se üncula la imagen que tenemos del mundo a las condiciones de su obtención. cQué funciones vinculan la reflexión de la naturaleza a sus condiciones
t PETTTOT J.:Mufuryeüsc du scru, P.tJ.F., Paris., tet5. pp. 2t2-uf . (En adclanrc sc cit¡rá como M.S).
..- :] ? ct scnlido quc lc h¿ d¡do FUKUYAMA,F.:'iEI ñn dc h his¡ori¡?'cn Claws, ne t, t94I), ppr.
tt5-9ó (.omcnla. F)r otra partc, DUQUE F.:füo.rolta de la rknko dc la natu¡atczo,ed-Tccnoq Madril, l%' p' 17: 'Aun para dcnmtarl¡. cn un pesarto rccicnrc -y yr t n lci¡ao entropólqc cooo Llvy- strauss sc adbcrlan a cst¡ cooccpción al al¡bar e las saicd¡ács s¡n his¡üia. cn las q,* iua" .¡gr¡. ¡s;f;
y ltx anlropólogm alcmancs cmti¡l¡n ll¡m¡¡rdo a es(F F¡cbb6, ih¡sori¡ e irlc.ilogicrncotc dcs¡d66 Naturüllker: 'pttchltx natur¡bs'. Dc*o dc quicrud dc u¡rasaicd¿d fatigada: um ü mucrlo, nos qucrta la tulurabt¿'.
. t oRTEGA y GASSET ).:Obas confletos, vol. 5, p. 495: 'Abqr bLo: result¡ qrrc cl bombrc oc, tie¡r n¿turalcza, ticnc histori¿, quc cslo quc no ticrr
"trg,tra t¡tr¡ cri¡tura-.
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'funquc
cül un nl¡imo & rbor bigórico rcsposrbilürr, rctroctivamcntc, e b -ncf¡str.
infh¡cnci¡ dc Ncwton dc l¡ crisióa imr¡trr¡.n¡t eatre dci" y filcoffa rcsult¡ invercfmil, no cabc la 1"1"t dt¡d¡ dc qtE csc pr@cso ¡c cm¡¡¡mó cn b pricn Dit d dcl ddo xtx y. dc qrrc ¡ne dc sus vlcüm¿s' no l¡ únk¡, frc procisancatc b Frlcofl¡ Niru¡¡|, qrrc sólo - oüs- .bÉ.o-¡"- a rcstañar st¡s bcrid¡¡ dc b ¡n¡no dc l¡ nrrv¡ flr'cr y dc ¡¡¡¡ ¡l¡wib cumologh r"L¡. ... -. HIDALGO ftlÑÓx¡.:Grnseotogto de las cbrcias...,op. cir., p. 52.
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de posíbilidad?(A) siempre hay una cuestión a la que hay quc haccr frentc: es el argumento mismo de la filosofía. óCómo el sujeto es capa,z de producir a partir tle algo relativo -el propio sujeto- algo absoluto (en el sentido de algo que se objetivat, por encima de los deseos del produoor mismo), como son los productos de las matemática.r, pongamos por caso?
(B) Nuestra imagen del mundo depende de una analogía con el arte humano, que no es metáfora, sino reflexión sobre la productividad de la naturaleza.
(C) No es independiente del conocimiento que el ho¡nbre roma de la organización de lals ciudades, de la vida comunitaria de los regímenes. Uno de esos problemas esenciales al filosofo es el de vivir me jor, como nos enscñat¡a Platón: "vive en una ciudad justa'. Tratemos cada uno de estos temas por separado.
(A) Recupcración dc las MATEMA'ilCAS para la Filosofía Narural
Hemos hecho hincapié en la ciencia" entendida como autorrellexión crírica.
Pero hay una característica que suele pasarse por alto. y que hemcx sugerido: las ciencias como procesos de objetivación, como resultarcias" que toman cierta
t [rrl, cucstión ha sido molivo dc coolrovcrsia. [¿ difcrcncia cntrc 'tñjctivaciór¡' y 'alrcn¿ciór¡-. il^r r*r¡'tivaciÓn cs ya alicnación? Lukács cn H i;tuiu y cttncierciu de clav rJi1¡ cst¿ inlerprctacitln quc, llcvaü a sus últimas convlcucncias sig,nikaba quc tqlo lo qrr hicicsc el br>mbrc rcvcrtía cn su dcgn¡cció¡r.
Lulácks mismo sc comprcndió su crror. ('OLLET[|,I.:Lt cutstón cle Stoltn.cd. Anagrama. Barcclt,n¿.
1 ' 1 7 1 , p . l { ó , c x ¡ r n c c t ¡ n c l ¿ r i v i d c o c i a l ¿ c u c s t i ó n : ' P a r a H c A e l - v M¿n lodicc claramcntc cncl ultimodc Itn M¿n¡¿rcrrto-r dc! ¿14- la alicnacitSn ctlnsislc cn quc cl homhrc rc r*rttiviza a lraves dcl traha¡r cn prrxlucl()s matcrülcs. En¡ cs la alicnación stgfrn tlcAcl. El punro dc vig¿ qr.r-. rgún Hc¡¡el. fErr¡¡nücc prisit>ncro dc la alicnacirin cs cl quc corrcsprodc a l¡ cicnci¿. al m¿tcrúli.m(). cs¡r) cs. al rtrr¡ntrimicnl.
tlc la t$itivitlad dcl mundo r¡¡¡ural. Tal cs. cn !rum!, l¿ ¡lÉr¡¡ciór¡ ¡nra Hc¡¡cl. En c¡srhio, para Marx la alicnación cs la mcrtancí¿. cl capital. () rca, un¿ rJctcrmin¿tJ¿ rcl¿cióo srrial. Par¿ Marr l¿ alicn¿citm n. c.nri{c en que cl trabafr humano st' realicc en pnxlut<x t*ritiv'¡ úno cn cl bccho,Jc qrr- ttc quc cs()s pr(xluctrx r*rptivtn l(xncn la frlrma de mcrcancías: t¡ alrc.n¿clóo np c()osr\tc ¡rara \larr.n quc: cl homhrc lrandtrrmc l¿ na¡uta¡c/¿ mcdiantc l¿ lécnr¿ y h crc'rrra, \¡o() quc h al¡cnacion c(x¡\¡slc cn qrE cn quc, cn las condicir¡ncs pr()ftt¿s dcl capitalism(), n() son ltn t*rrgrrx qurcnr-s utilizan ltx mtd¡tn ¿c prtdu:ción dno qtrc, ctx¡o él dkc, srn ltx mcditx dc prtrlucci(n ltr quc instrurncotali¿an a kx r¡|rcrtn ct¡nvirticodt) a cst()r úlúrnrx cn un apórxJicc dc la fábri.a capiralisra'
t' (') (ln subcorrccpt.l ,lc h omntrlosis. ai orn ¡tuvÉrm(r6 r le irtcriltryu ,nplícrta tlc i¡
aotru¡iltgia cultural cslarí¡mrn tcntad()r a ct¡ncluir quc. co ¡¡cn<-ral. ltdo aruihsis dc l¿ cul¡ura hum¿n¿
cilp.$(, lacto, aart;a dc la antrt>ptitXÍ¡. Pertr sc tr¡tE, crccmt\ dc un err(x cürcp(r¡¡t. Much¡s rclaci.rocs quc sc m¿nltcDcn cntrc términrn cuhuralcs n() s(N¡ dc ruvtr anlropl(rykas. sino rr¡ k¡rr¡ y lr)r tdnt().
*tia untntfi<tgisrrut suFxxrcr lo conlraritl ... Asi, hs rel¿cit¡ncs ¡tc()métricás cnlrc figuras fahrkaüs ¡rr cl ht¡mbrc. o() !t()o antropilÓ¡úc.n\ s¡n() resulto¡rias objcttvas'. BtrEN(),(;.:1¡ñre cl crroccp{tr dc .csfyci.
antro¡ilogicrr-'. f./ Ba.sitirco, l¿ n! ,5. rrp. cit., p. ó7.