EL VIENTO
Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando)
Poesía Periodística
AÑO XXI - N° 118 - ENERO DE 2020 ISSS 2314-2464
La cultura respira con la gente en la calle
EL VIENTO
Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) Poesía Periodística
ISSS 2314-2464
EDITOR RESPONSABLE: Luis Vilchez DIRECCIÓN: Barrio Gregorio Vivas - Manzana 47 - Casa 8 - Juana Koslay - San Luis - Argentina -
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IDEA Y DIRECCIÓN: Mónica Algarbe y Luis Vilchez
DISEÑO Y CORRECCIÓN: Cesar Bruto (Rayuela), Franco Mansilla ASESOR LETRADO: Roberto Clark Para apoyar este emprendimiento sociopolítico cultural sugerimos que compre y se suscriba a la revista. Compre nuestros libros de Ediciones Libros
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Archivo del El Viento
COLABORACIÓN PERMANENTE Gloriosa Autoestima y Amorosa Perseverancia
SEMILLAS DE TERNURA DE ESTE VIENTO AMOROSO Agrupación Juvenil Hagamos lo Imposible, Colmena Na, Escuelita de Circo, Revista La Ciruja,
La Tambora, Radio Rebelde. Y muchas y muchos más hermanas y hermanos del Viento
AGRADECIMIENTOS A la contadora Mónica Zurdo, Horpas,
LIBROS LIBRES
Esta revista es ganadora del Primer Concurso Nacional de Publicaciones Barriales “Contalo vos”,
año 2006, de Comunicación Comunitaria, Organizado por el Ministerio de Desarrollo Social
de la Nación y la Secretaria de Organización y Capacitación Popular, aprobado por la resolución
SPSyDH número 395/2007.
La Cámara de Diputados de la provincia de San Luis, Argentina, declara: de interés Legislatico y
Cultural a la revista cultural El Viento al cumplirse 20 años su creación. Destaca el aporte que
esta revista a realizado a la difusión de artistas de la provincia. Declaración número 310 – de la Cámara
de Diputados, San Luis, 23 de octubre de 2019.
Distingue al poeta Luis Vilchez, por su
Retazos de flores que resisten. Libro número 17 de
“Ediciones Libros de la Calle, Pablo Torres.
ESCRITOR DE POEMAS
Es el agua fresca y necesaria,
a medida que bebo esa poción de amor, camino las palabras
y me hacen sentir libre.
Penetro en la metáfora,
soy músico entre métricas y rimas, me adentro en las historias de poetas y el viento que refresca la mañana me hace inmenso en la escritura.
Se trata de leer la realidad,
de abrir tu corazón -cerrar los puños- de discutir el mundo de los cuerdos y sanar las heridas de los nadies.
Dibujar una luna en las manzanas, defender con belleza la ternura y decirte tan sólo cuanto te amo.
Acostarse en el pétalo de una rosa, taparse con su manto de perfumes y estar bien relajado.
Es tu amor -el de los otros y las otras- la razón por la cual somos del viento, por eso escribo.
Entre el cielo y la tierra encuentro la verdad
más hermosa del poeta
y el brillo de la vida del poema.
¡Qué bonito que es!
¡Qué bello idioma!
¡Qué sensación extraña de ser libre en cada instante!
Así de fácil es querida mía.
Nada más hermoso que el rocío en los ojos vagabundos que ven nacer un verso.
Nada más hermoso que escribir un árbol o pintar un colibrí con la mirada.
Sólo hay que entregarse muy sinceramente, despojarse de ropas y cadenas,
ser el mismo que escribe y el que vive.
Y gozar.
EDITORIAL
PorLUIS VILCHEZ Sereno estoy
cuando la obra esta preñada
y vuela con la brisa en la vereda y viaja por las calles
en las mochilas de algúnos laburantes y la leen obreras feministas.
Y construimos con belleza la utopía.
Y anónima transita vestida de ternura.
Y brilla en las memorias en marchas que buscan la igualdad social.
Y se abraza a tu brazo, compañera y te toma la mano
y nos damos el beso necesario.
Y olvidan que fue mía esta poesía.
Obra de NICOLAS BUSTOS
*1LLUVIA
En el mar de piel añeja ondula la flor del aire, y es calle pentagramada con tañidos de tormenta.
El rigor de la sal apuñalada desespera al dios de la lluvia.
Siesta silenciosa
que vaga por los callejones.
En el filo de la espera
a la hora en que los pájaros cruzan el cielo en diagonal al descanso
parecen gotas, sinfonía cristalina en pentagramas de espinas.
En aquellas siestas asoleadas, donde eramos fantasmas corvos, el horizonte era el limite del patio
donde quedaban enmarañados mis sueños y en la ausencia de las hojas estaba el cielo y la noche se abalanzaba sobre los hombres.
Mientras los recuerdos florecen amarillentos como tristeza colgada de las flores
donde el abandono
es la fiesta de las cosas que envejecen.
El rigor de la sal apuñalada desespera al dios de la lluvia, y quedan lejanos paisajes envueltos en mi memoria.
COPLAS AMANECIDAS Del cerro bajan muy frescas casi al filo de la espera y es mi agosto atardecido albahaca en vaso de vino y es mi memoria del agua escondite del silencio.
Hueco de sombras la siesta que vaga en los callejones por el ojo de la luna va el sosiego de mi noche donde en la pasión del fuego el verano enciende su flor.
Soy la sombra entristecida para cantar a los vientos mi primavera de espinas soy el vino pendenciero hueco sonoro de sombras en arenas del olvido.
Como rastros del pasado por donde las almas vagan van mis lunas disecadas los aromas campesinos cual perfume de jarillas son el fresco de mi adentro.
Esquina donde se cruzan mis coplas amanecidas y es vuelo de palomas envueltas en mi memoria que cansadas de volar se vuelven gemas brillosas
La Rioja, ARGENTINA
*1 Compaginador: Julio Olivera Chazarreta
LAS SOMBRAS
Cúpula verdosa con ángeles morados donde resuenan las coplas para la chaya Las sombras como un mantel
esperan el ángel del vino
y aunque sigilosas se las devora la noche.
Lluvia de refugios para pájaros deshuciados esperando la revelación de lo desconocido Cuando la noche acuna las luciérnagas hay un tejido de maderas
que guarda los balidos de la sed.
Retumban los cerros,
cuando las piedras suplican por agua y la siesta se nutre de sombras calcinadas.
Después de un tiempo silencioso de imágenes hay una esquina en nuestro corazón
donde se acuña la infancia.
Una estrella herida,es palabra ignorada en otoño donde van quedando los jirones del tiempo grabados en la piel de la arena,
como un hueco de sombras
iluminadas,por la vejez y el olvido.
Trepa un recuerdo enmarcado en ese compás eterno y una cinta otoñal acaricia los pies del cerro
tan solo porque las sombras
son a veces,contactos sutiles de ternura.
Obra de NICOLAS BUSTOS
La Rioja, ARGENTINA
Leda Valladares
Dice la gente, que dice… que fue divulgadora de un canto an- cestral, cantante y compositora de músicas y poemas conmovedores;
y la llaman musicóloga… lo cierto es que su aporte fue esencial a la hora de recopilar la música de raíz folklórica del norte ar- gentino. Y mucho más… Por cierto, esta breve introducción va como una amorosa presentación de algunas de las tantas “voces de la revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) El Vien- to”, gente laburante de la cultura popular, que desde el “cora- zón” nos convidan sus sentires por la obra de Leda Valladares.
¡Qué mejor reivincación que esta!
REPERCUTIENDO EN LAS MEMORIAS DE AYER, HOY Y SIEMPRE
Voces de la revista El Viento opinan sobre la obra de Leda Valladares
- Leda Valladares es un ejemplo, música, cantautora, escritora, extraordinaria su labor docente, que recuperó las bagualas de los valles y montes y se las devolvió, se las devolvió al pueblo. Un trabajo de recopilación que de no haber sido por ella todo eso se hubiera perdido por mucho tiempo. Realmente extraordinario su trabajo que compartió durante años con María Elena Wals, durante años también, el mayor de los reconocimientos para esta artista Argentina.(Silvia Lacreu, San Luis, Argentina)
- Conocí a Leda cuando muy chica fuimos con papá y Mercedes Sosa a su casa, me asombró su voz tan especial, te sentías en medio de los cerros, con esa voz papá decía que era voz de la tierra, mu- cha tristeza por su ausencia pero queda su obra y espero no la olviden.(Alba Matus, Buenos Aires, Argentina)
- Querido amigo Luis, epa que tarea. Fundamentalmente el impor- tantisimo, profundo, heroico trabajo de ser una recopiladora de las coplas más tradicionales del norte de nuestro país y de haber recuperad a la caja como instrumento musical nuestro y haberlo puesto en los escenarios, en los grandes espacios de expresión de nuestro folclore, porque sino abría quedado estaba como poster- gada, un poco olvidada. Igual que otro instrumento que se llama
“erke”, que poco y nada lo conocemos. Yo la escuche y fue muy bo- nito también en la obra de León Gieco con Gustavo Santaolalla de
“Ushuaia a La Quiaca” con un coro de alumnas y de alumnos tocan- do la caja y cantando una vidalita preciosa. Realmente pienso que eso es lo más significativo, lo más importante, lo que más hay que valorar y agradecerle a Leda Valladares. Para agregar algunas co- sas Valladares nació en Tucumán el 21 de diciembre de 1919, mirá vos es tucumana como Mercedes Sosa, igual que esta gran represen- tante de la música. (Roberto Clark, San Luis, Argentina)
- Luisito, vos me estas jodiendo. ¿Vos crees que ella se senti- ría muy feliz con esa opinión? No lo creo, no lo creo. Pero si al Viento le sirve, si a la revista le sirve, es una opinión que puede disparar un montón de controversias, porque hay gente que la “idolatra”. Y como yo no tengo “ídolos”, soy un poco “aci-
da” con esas cosas, jeje … pero bueno, tengo mis fundamentos para serlo. Soy “acida” con respecto al común de las opiniones, que son más “románticas”con respecto a esto. Trato de ser objetiva y ver que es lo que pasa con la gente que me quiere analizar a mi como cantora, por ejemplo, y que lo hace desde un lugar “académi- co” y se les van escapando un montón de cosas que incluso a ve- ces, no pueden comprender como uno percibe con el cuerpo un tiem- po, cuando en realidad la música académica existe una medida para ese tiempo y que si uno lo quiere romper, quiere romper esa medi- da, lo hace en la música popular, no tiene una estructura, no se ajusta a nada. Y Leda lo que ha hecho es sistematizar todo eso, lo a puesto, las ha “encajado” en algo, yo “supongo que las cosas que no ha podido encajar las a dejado afuera”, porque es así, hay cosas de la música académica que no cuadran con las expresiones popular, entonces quedan como fuera, como sacadas de lo que co- rrespondería.(Sandra Amaya, Mendoza, Argentina)
- Esa rockera ancestral, nos dejó el legajo andino de las coplas, nos enseñó que se canta desde las entrañas, aunque estemos solas o solos, aunque estemos lejos. Pero el decir retumba más fuerte, si ese canto es colectivo.(Naomi Benítez, San Luis, Argentina)
- Luisito, te mando lo que siento. Espero te guste. Un beso grande a Mónica. A mi manera de pensar las cosas Leda Vallada- res, entre otras, tuvo dos enormes virtudes: la primera aparecer con sus investigaciones en lo más profundo del norte Argentino, de las catacumbas, digamos, de abajo, con una música y una letra que de alguna manera rompía con el ya incipiente folclore comer- cial de la época, ella supo cantar y no le interesó para nada si le gustaba a la gente o si no le gustaba, sacó de adentro, de lo profundo todo ese arte maravilloso. Y lo segundo, fue muy adelan- tada en todas las temáticas de genero, porque ella era lesbiana y no lo ocultó durante muchísimos años atrás y tuvo su fuerza y ta- lento para poder hacer estas cuestiones. Gran compañera de María Elena Wlash, juntas hicieron trabajos muy, muy, muy interesantes.
Mi admiración para ella. (Roberto “Tato” Iglesias, San luis, Argentina)
- Luisito, recién me vengo a acordar luego de ver los videos, no quería quemarme, pero muy remotamente algo de ella me acordaba, de que es lo que cantaba. Muy remotamente se me perdió hace mu- chos años de mis oídos, porque creo que se fue a Europa, paso más tiempo en Europa que acá en Argentina, si mal no recuerdo y no me equivoco. Si hablamos de “las grandes creadoras de aquellos años”
esta también Margarita Palacios, Marta de Los Ríos (mamá de Waldo De Los Ríos). Y mucho tiempo más acá Suna Rocha, y en la época de mi juventud y hasta hace pocos años atrás también Suma Paz, Julia Elena Dávalos, Eladia Blazquez, María Elena, el dúo “Rosendo y Ofelia”, ella es una gran cantora popular, con una voz subyugan- te... en fin: esa era Leda Valladares, cantante, compositora, mu- sicóloga, como dicen allí en los videos… Y es cierto “una obra de la gran punta”.. Pero quiero aprovechar para decir que hubieron otra más, aquí de cuyo Juanita Vera, que todavía está viva, debe estar entre los 85 o 90 años, también grandes cantoras, autoras, compositoras que les debe muy mucho el folclore Argentino a esas mujeres que no se las tiene en cuenta lamentablemente. Gracias por hacerme recordar a Leda Valladares, otra más de las que he sido muy admirador también. (Rodolfo “Fito” Yuvel, San Luis, Argentina)
- La obra de Leda Valladares son los ojos sumergidos en el mar del universo. Ojos que viajan a través de la mirada de constela- ciones y buscan los ecos dispersos de la tierra primordial, para enlazarlos a la poesía originaria, donde son una sola y múltiple cosa la vida y el cosmos...
Leda es como la caja de esa música que juega en los confines del mundo y corre hacia las estrellas, abriendo sus luminosas flores con sus preguntas ancestrales, esas que buscan las palpitantes formas de las cosas habidas y por venir.
Leda, con una particular maestría, teje el mapa de un tapiz musical donde el cielo, la tierra y la vida en sus múltiples for- mas se hermanan en una danza única...(Fabio Boso, San Luis, Argentina)
Espacio para que las lectoras y lectores se expresen
- En una sociedad cuyos paradigmas culturales eran (son) impues- tos a través de la superestructura cultural del poder dominante, por el supremacismo blanco, occidentaloide, el trabajo de Leda, de rescate y revalorización del canto colectivo y de nuestros cantares ancestrales, ha sido una épica y un aporte sublime a nuestra cultura popular.
Lo indígena no es sólo distintivo de nuestra América profunda y de nuestra raíz identitaria, es sobre todo CONSTITUTIVO.
Lo demuestra también la biología genética: Tenemos más de 10.000 años de culturas ancestrales y apenas 527 de invasión europea.
Somos una amalgama de barro y sangre de nuestros abuelos los pue- blos originarios.
Los abrazo con una coplita que rescató el cumpa maestro Ariel Petrocelli en Cachi: «Qué cosas tendrá la vida/ que nadie se quiere ir./ Pero qué cosas la muerte,/ que nadie quiere volver.»
(Luis Álex, La Rioja, Argentina)
- No sé ustedes, pero se que no soy el único que se emociona has- ta las lágrimas con una obra de arte, alcanza una película o una canción diminuta, o la gigantografía llamada “América en Cueros”, obra formadora para cualquiera que quiera bucear en nuestras raí- ces, en nuestro mestizaje, en ese gran espectro que nos identifi- ca nos hace ricos culturalmente. Hay personas que nos marcan, no sé si son muchas, pero una es sin dudas Leda Valladares. (Federico López Conde, Juana Koslay, San Luis, Argentina)
- Leda Valladares: que luz sigue irradiando, un brillo de una mujer pionera de la cultura que por siempre brillará esa incan- descencia en cada una de sus interpretaciones hace descubrir el color del corazón de cada cerro norteño, nos enseñó a amar los valles, su gente y sus decires. nos ilumina el camino para descu- brir los misteriosos sonidos ancestrales que hasta hoy nos siguen asombrando cual niño mirando un arco iris. (Antonio “ Toni” Escudero, Villa Mercedes, San Luis, Argentina)
- “Leda transgresora, Leda colectiva, Leda y la importancia de un Miguel Angel o la vasija construida por un guarani. Leda Pa- cha Mama, Leda y María, Leda y “las canciones del tiempo de Ma- ría Castaña”....Sin Leda; bagualas y poemas que se olvidan. Con Leda...La memoria”. (Gustavo Obermeller, Sevilla, España)
- Leda es una vasija de barro donde podemos abrevar nuestras le- tanías ancestrales. (Nicolás Bustos, La Rioja, Argentina)
- Contarte Luis que conocí a Leda haya cuando tenía más o menos 18 años, fue por medio del disco “América en Cueros”, yo ten- go una gran amiga que es mi profesora de canto y ella en ese año de 1998 insistía en el canto con caja cuando todavía no se sabia muy bien qué era, nos pasó ese disco, lo espesé a escuchar en la
casa de mi mamá (yo todavía vivía con ella) con mucha resisten- cia por parte de ella, porque me decía “ay mija!”, deje de es- cuchar esa música tan triste”… y yo como soy así de terca seguí escuchando. Al día de hoy no niego que sea una música triste, en algún lado leí que los cantos originarios no siempre fueron tris- tes, que eran alegres hasta que empezaron a separar a los hijos y hijas de las madres los conquistadores, y allí si el canto se volvió triste. Una de las primeras canciones que escuché en la compilación que hizo Leda fue una Comparsa de Belén justamente, que se llama “En medio de las arenas” y este año la recuperamos con el grupo “Achuma”, que es donde cantamos coplas. Así que bue- no, tenía 19 años, ahora tengo 41, me estoy dando cuanta de cuan- to tiempo pasó, pero así como ese canto ancestral late todavía bajo la tierra, así sobrevivió y pervivió todos estos años para que los podamos recuperar. En aquel tiempo ya pensaba esto de que Leda quizá haya puesto como “anónimos” a los dueños y dueñas de las coplas, entonces la critica que se le haga, quizás tenga que ver con eso… yo prefiero pararme desde el lugar de semejante ta- rea de recopilación porque gracias a ese trabajo nos ha llegado a muchos y muchas personas la posibilidad de conocer el canto con caja, que de otra manera hubiera sido más difícil. (Belén Piovano, Catamarca, Argentina)
- La obra de Leda Valladares ‘’Canto Vallistico’’ es fuente de coplas que seguiremos cultivando mientras que cantemos. Nos her- mana con los sentires de las mujeres que nos antecedieron. Este año fuimos parte del Bagualazo, en conmemoración de los 100 años de Leda Valladares. Invitamos a tomar en mano la caja y sacar la voz pa’ fuera (Las Copleras, San Luis, Argentina)
- Leda Valladares es un ejemplo, música Hola Luis cómo estás.
Mirá me puse a buscar cosas de Leda Valladares. Mira me dejado sorprendido. Algunas cosas de esta señora. Si mal no te enten- dí. Lo que podría decir es más o menos esto. “Mujer; música, poe- ta, buscadora incansable de las voces de nuestra sangre criolla y mestiza. Cantos de tierra adentro, humildes, curtidos por nuestro sol americano.”(Alonso Jofré, Puntano radicado en Córdoba, Argentina)
- Cuando suena una baguala en los vientos de los días, crece la memoria, entre el cielo y los ojos del pueblo, / crujen las ra- mas, cantan los pájaros, / se abre la tierra entre parches, y crece, en un solo golpe de tambor, la raíz que nos riega la espe- ranza. / Es el canto del ayer, del hoy y del mañana. / El canto de siempre. / Es el canto del viento. / Es ella, Leda, / la del sol, la de la puna y el cerro, / encendiéndonos la vida, / entre vidalas. (Monchi Navarro, La Rioja, Argentina)
- Querido Luis, no es para El Viento, es muy pobrecito lo mío, es solo para vos. Tengo por algún lugar un lompley - no sé como
se escribe- de un trabajo que hizo Leda y su amiga en Chilecito.
En Tucumán, hay una familia. Véliz, generosa como pocas, por su patio no sé que folclorista no haya pasado, a quienes evito avi- sarles de mis recitales, pues ahí ya los veo en mi publico. En su casa tenían todos los días al Chivo Valladares, hermano de Leda.
Esta familia me mandó un libro con poesías de Leda, que me gus- taron muchísimo. Una Leda poco conocida como poeta, y qué poe- ta. Para Mónica, primero, para vos después: Feliz navidad y gran abrazo.(Héctor David Gatica, La Rioja, Argentina)
- Hay palabras y palabras. Palabras que escuchamos y nos marcan.
Palabras que nos hacen una casa para vivir. Las que dejamos pa- sar. Hay palabras que nos hablan, que nos enseñan, que nos repi- ten. Que podrán decirnos algo de quiénes somos.
Hay palabras que no llegan y son historias secándose en el exilio del silencio. Cuerdas que armaron en otro tiempo nuestro íntimo lugar. Poco sabríamos de esa memoria extra oficial canta- da en templos de cuero y madera, en ceremonias populares entre la tierra y el cielo, en gritos lanzas, en voces rezos, ancestra- les y nuevos. Poco sabríamos de esos cantos sin la pasión por los vestigios, esa pagana religión de escuchar las voces casi secadas al tiempo. Poco sabríamos de esas historias si Leda no hubiese estado allí con su deseo de contarlas.(Magui Báez, Mendoza, Argentina)
- Leda
Mirar lo que nadie mira, escuchar a lo que nadie quiere es- cuchar, sentir con los últimos, los que perdieron, los que no son…..
Leda Valladares (nacida en 1919) se sentó en la mesa de los que no tenían mesa…los que comían afuera…las sobras…las piedras de las piedras…
A los 21 años se encuentra con “el milagro de la baguala”…
“la voz agreste de la montaña”…. ” un grito desde el abismo” y se dio cuenta de la tragedia que vivíamos “Un país que estaba al borde de perder su historia, sus tradiciones, y nadie se daba cuenta de que todo eso se estaba muriendo o que ya estaba muerto”
A partir de ese momento y durante toda su vida Leda buscará la voz de los olvidados y pondrá sus mejores talentos para rescatar el canto ancestral de América.
«Con mi modesto grabadorcito a cuestas fui recogiendo el fol- clore desde Ecuador hasta Santiago del Estero. Y así, con mucha paciencia, fui reconstruyendo el mapa musical del país, y arran- cando esos cantos de callejones, ranchos, valles, quebradas o co- rrales».
Hay hombres y mujeres imprescindibles, dice el poeta, creo que Leda es una de ellas. Nos enseñó a mirar. A descubrir el canto de la Pacha, el dolor de la tierra, el gesto sencillo de aquellos que no tienen otra arma que el canto.
Puso la mirada, el oído, el trabajo en aquellos que la socie- dad no quería mostrar. Y en eso radica su luz y su belleza …nos hizo descubrir que Miguel Ángel, Leonardo, Mozart, habían nacido en América, con otra piel, con otros rasgos, con otros nombres…
Aquí se llamaban Hermógenes Cayo, Chicha Guanca, Dorotea Tolaba…
Dicen que murió en el 2012, que tenía Alzheimer (se quedó sin memoria?)….yo creo que está viva, la muerte es una ilusión, y que su Memoria se convirtió en la Memoria de un pueblo…nosotros agra- decidos por tanto esfuerzo, por tanto canto, por tanta música
(Oscar Miremont, Mendoza, Argentina)
- “Desde niña viajé por el norte argentino y escuché el canto de las copleras y los copleros desarmarse en ruedas entre el aro- ma de la albahaca y una nube de polvo. Con sus caras enharinadas gritando al cielo su profundo dolor, y su visceral alegría carna- valera. Bajábamos y subíamos por calles angostas y empinadas con las comparsas, como si no quisiéramos llegar nunca a destino.
Los diablos nos azuzaban las patas mientras intentábamos reno- var el aire para seguir, hasta que se nos desarmaran los huesos.
Cuando tuve por primera vez mi caja y comencé a cantar coplas, todas esas vivencias se condensaron en mi canto.
Me encontré con el repertorio que Leda había rescatado, y allí descubrí el gran tesoro que tenemos los argentinos” se expandió por todo el país gracias a su trabajo y al de Miriam García, su discípula, que supo transmitir la técnica para poder sacar la voz sin esfuerzo. Lo que más me atrapó del canto con caja es lo que se siente cantando en comparsa, todos al unísono, ahí aparece una fuerza y una energía inexplicable”.*degenerativa. Esas cosas ra- ras de la vida” (Florencia Dávalos, Zárate, Buenos Aires, Argentina)
- Leda Valladares, entre muchas consecuencias de un deseo indes- tructible, aquella, la de contar y difundir modos de vincularse con el mundo, progresivamente extintos en las sociedades modernas y venideras. Pues su interés por la baguala y los cantos ances- trales han sido, en otros términos, una reivindicación del sín- toma en la era de su obstrucción por métodos siniestros. El dra- matismo de esos cantos recopilados en su obra investigativa y su interés por mostrar tal cualidad, pueden ser tomados como una forma de resistir al nuevo mundo y su tendencia al ahogo de la- cultura, siempre que esta sea vehículo de develación de un males- tar. A cien años de su nacimiento, digo, su labor no ha sido otra que la de mantener viva la cultura, aquella de nos dice, “todavía nos angustiamos, aún estamos vivos”. (Damián Fernández, San Luis, Ar- gentina)
- Tuve la gracia de estudiar en el “Instituto de Culturas Abori- genes” de la ciudad de Córdoba, donde allí conocí la obra de Leda Valladares, la cual valoro y agradezco profundamente, esta obra de ella de investigar, registrar, rescatar y difundir el canto
aborigen de nuestro pais. Algo que siempre resonó en mi y lo he repetido tomando palabras de ella… en una discusión con el es- critor Ernesto Sábato, respecto de que el hablaba de las cultu- ras “superiores” e “inferiores”, y bueno, ella dice que esto no es así, que es tan importante la obra de una vasija construida por un guaraní, a una obra construida por Miguel Ángel, porque cada cosa esta hecha creada, con una necesidad y en un momen- to determinado. En mi, esto de rescatar la música aborigen (como dije antes) me comprometí desde mi profesión, rescatar, promo- ver, defender y preservar el desarrollo de las culturas origina- rias en la sociedad contemporanea. Es que decido al cumplirse los 100 años de su natalicio, formar un grupo de mujeres, con deter- minados obejetivos, como a través del arte lograr la salud y el equilibrio, justamente elegí, decidí trabajar con las bagualas y vidalas, así que con mayor razón agradezco la obra realizada de Leda porque tomo tambien su misión a incitar al “canto colec- tivo”. Gracias a vos Luis por invitarme a participar, realmente me costó mucho resumirlo porque por ahi me hubiera gustado hablar un poquito más de esto de la vaguala, por ejemplo, algo que ella dice que “La montaña nos muestra el milagro. Las ciudades deberán bendecirlo y enarbolarlo para que cumpla su misión de epicentro solar”. Porque ella es la que nos habla de la baguala y este gri- to en el cielo de todo lo que encierra el canto en si. (Carolina Montoya, Córdoba, Argentina)
- Cuando viviamos en Córdoba íbamos a una disqueria que se lla- maba María Callas, la dueña nos hacía escuchar música distinta, porque sabia que nosotras siempre ibamos a curiosear, o bandas desconocidas de Córdoba o algo distinto digamos, y ella nos hizo escuchar el disco “América en Cuero” de Leda Valladares, nos ena- moramos de ella con el Enzo, es una compilación de copleras con toda la raíz Afro (Gringa)…
La conocí a Leda por un registro antropologico de los cantos po- pulares y flocloricos de origen ancestral del noroeste argentino, que esta muy bueno, en realidad son varios discos, son registros de audios que son impresionantes porque estan grabados en plazas, en patios de casas, vos a veces escuchas los gallos que cantan, por la propia gente que la mayoría son copleras, hay algunas de carnaval, que son más moviditas, muy lindo. Cuando rescatamos el disco que dice la Gringa, al toque juntamos las monedas y lo com- pramos y cuando nos pusimos a escucharlo nos flayo porque tiene cosas de toda América y tambien de muy origen negro con versio- nes excelentes, no solo la copla, la baguala, la tonada, que es lo que uno esta acostumbrado a escuchar de Leda, sino que hacen versiones de temas centroamericanos maravillosas, desde Puerto Rico, desde Haití, hay una canción de Haití que es impresionante y se han aprendido otros idiomas para poder cantarla, para poder transmitir, es impresionante ¡Es leda hermano! (Gringa Oliveras y Enzo Mottura, San luis, Argentina) *1
Espacio en
blanco para que las lectoras
y los lectores se expresen
*1 Fuente
- Archivo de la revista cultural El Viento
- Luis Vilchez rescata voces de la revista El Viento que opinan sobre la obra de Leda Balladares
Bolsillos
La reverencia impregnaba todas las estaciones que llegaban a esta aldea, azules. Salvo en julio, cuando los caballos más vie- jos echaban vapor mientras regresaban al pueblo con las monturas nevadas y, a veces, sin jinetes. Esa era la ofrenda proporcional al innumerable regalo silvestre. El misterio, maleducado, comen- zó a orbitar sus horas más calmas. Noté su grieta en mí. Supuse, luego de muchas lágrimas, que de allí brotaría luz.
Verme transpirada entre sus brazos me sonrojaba. Él reía, bus- caba un pucho y confesaba que estaba cansado del alba. Su voz era un volcán que entraba en actividad con sacrilegios, sepultando las líneas romanas por donde transitaban mis primeros versos.
Para encontrarnos él tenía que atravesar un sótano con una lámpa- ra. Esa prueba le resultaba sencilla porque acostumbraba a llevar la posta entre las tinieblas locales.
Lo emborrachaba la libertad. Una noche me puse un gorro frigio y lo esperé sobre la cama blanca. Se molestó mucho y me supli- có que fuera yo, sencilla, liviana, así la brisa podía acercarnos aunque estuviéramos lejos.
Paseaba por mi cuerpo joven con la misma mirada con la que leía la belleza del paisaje. Frecuentaba los bosques para encon- trar su heroísmo, pero entre mis pechos se volvía dócil y si- lencioso. Mis besos parecían picotazos en su cuello de tortuga.
Cuando besaba a su esposa se limpiaba la boca con el dorso de la mano, a mí me donaba lenguas.
Sus besos me tallaban despacio. Bendita me sentía por estar así, con el poeta de las sierras, que dulcemente flexionaba sus piernas para que cabalgáramos en el espacio exterior.
Él olvidaba su tono épico. La memoria verde de su pequeño país se plegaba entre las sábanas y latía ronca en los aposentos de mis rosas.
Neruda le había enseñado que desprender un corpiño era un arte capaz de traer el océano hasta la habitación. Y era cierto. Esta- ba inundado. A mí las caricias se me hacían gaviotas sincroniza- das. Jamás sabrá que cuando una antología del país celebre los 200 años, él será excluido, que su árbol -la meca de sus sueños-, se convertirá en humo radioactivo, que tendrá pésimos imitadores, y que las tardes que incendiamos a suspiros deberán sepultarse.
No eran tiempos fáciles para ser poeta. ¿Acaso alguna vez los hubo? Las guerras mundiales habían fragmentado de tal manera a la población que incluso en una provincia tan chica como la nuestra había instituciones y representantes que justificaban o defendían las divisiones.
Él desconfiaba de los poemas que desprendían pólvora. Prefería un canto sin plástico aunque lo ignoraran las grandes ciudades, más bien aturdidas con tanto surrealismo.
Se encerraba en su dormitorio y desde su silla buscaba al hom- bre universal, cada mañana. En mi piel también encuadernaba sen- saciones. La luz que cada tanto le desvestía la negrura del alma, del olvido, de la perplejidad que le suponía pasar tantas horas escribiendo, jugaba eléctrica en mis venas.
Ahora que la primavera se demora me inyecto pájaros en este aire de invernadero. Su recuerdo chorrea en la ventana mientras llueve. Intento remontarme por encima de mis nervios, su voz des- parrama cáscaras de sol. Pasajes de avión, botellas vacías, son- risas de piano. A dos manos escribimos desnudos. Noté cuando el vuelo de su corazón comenzaba a apagarse, en sacudidas enjaula- das, a la distancia. Lo elegí porque esperaba poco de sus lecto- res. Me sentía elegida por el destino. Fui su musa.
Siempre me contaba la anécdota del último poema en el bolsillo de Machado cuando murió. A él le gustaba pasear con semillas en los bolsillos para alimentar a las aves. ¿Por qué los poetas lle- van la trascendencia en los bolsillos?
Obra de
MATÍAS GÓMEZ
San Luis, ARGENTINA
AVE PODEROSA DE GARRAS DULCES Ave poderosa de garras dulces
alzó a un hombre y lo entró a volar, y le metió la lengua en la boca
para besarlo profundamente
y después librarlo a su suerte. ¿Qué más?
Alas de puro sexo.
Y aquél en sus garras iba embelesado
creyendo era ya aire o nube o rayo de sol.
Hasta que a la reina de las aves le pareció suficiente el paseo del hombre y lo soltó, sin más trámite,
sobre la arena del desierto.
De manera que no ha muerto el enamorado, es cierto,
pero camina derrengado y agitando los brazos en un estúpido intento de volar.
ESTO ES TRISTE Y BONITO
Abriste ojos excesivamente para decirle que tenías el apetito vencido,
que ya no gustabas de él.
Él se arregló el cuello de la camisa como ante el espejo,
dijo algunas palabras de menos y abandonó la silla malherido, rabo entre las piernas.
¡Oh, brava matadora!
Y como éramos amigos fui a preguntarte mujer por qué hiciste eso con él.
Me contestaste que por ser bueno era, y por feo;
y que el pulso no te había temblado al enviarlo al ostracismo.
Es lindo eso es lindo ¿ah?
cuando a la altura de la tetilla izquierda le dijiste la espada, es bonito eso,
asestar como en la corrida de toros le la espada.
Obra de
LEÓNIDAS ESCUDERO
Y abandonado a su miseria
se le doblaron las patas al bicho, hocicó en la arena.
Es un final hermoso
para quienes gustan de la fiesta taurina.
PALEOZOICO INFERIOR
Cierta vez me hiciste un beso rápido, urgente, o tal vez lo soñé pero no creo.
Inocente de mí que me entusiasmé y eché andar calles propalando que me querías.
Esto ha sido en el Paleozoico, dije.
Ahí se ve que no hubo repetición alguna por más que atrapé botellas de vino y me hacía encontradizo a vos.
El caso es que camino todavía
por la cuerda floja de aquel antiguo beso recibido furtivo de perfil
en la comisura de la boca.
Si lo soñé o no vos lo sabrás;
pero estás muda, porque no te gusta hacer excavaciones en busca de fósiles.
LA HERIDA MÁS MORTAL
La herida más mortal es enteriza, baja desde la coronilla
hasta las uñas de los pies.
Podés hacer cuanto se te ocurra pero has fallecido.
E herida mortal que scapa a todo hablar, asfixia como si en una bolsa
a un pozo negro te hubieran.
Esto ocurre a enamorados tozudos
que aspiran a recuperar besos perdidos.
La realidad los engancha de atrás como un clavo los abre en canal y deja colgados
como res en el matadero.
San Juan, ARGENTINA 1920 / 2016
PARTICIPAN DE ESTE NÚMERO
TAPA: Con su grabador de mano, Leda Valladares registró las bagualas de las montañas, los cantos de los cerros, las vidalas.
LIBROS LIBRES: Retazos de flores que resisten. Libro número 17 de “Ediciones Libros de la Calle, Pablo Torres.
EDITORIAL: Luis Vilchez
REPERCUTIENDO EN LAS MEMORIAS DE AYER, HOY Y SIEMPRE: Leda Valladares, divulgadora de un canto ancestral
VOCES DE LA REVISTA EL VIENTO OPINAN SOBRE LA OBRA DE LEDA VALLADARES:
Silvia Lacreu, Alba Matus, Roberto Clark, Sandra Amaya, Noami Benitez, Rodolfo “Fito” Yuvel, Fabio Boso, Luis Álex, Florencia Dávalos, Damián Fernández, Belén Piovano,
Roberto “Tato” Iglesias, Las Copleras3, Federico López Conde, Antonio “ Toni” Escudero, Alonso Jofré, Gustavo Obermeller, Nicolás Bustos, Monchi Navarro, Héctor David Gatica, Magui Báez, Gringa Oliveras, Oscar Miremont, Enzo Mottura y Carolina Montoya
ARTES VISUALES: Marita Uvilla y Nicolás Bustos
NARRATIVA: Matías Gómez y José Martín Cabanes
POESÍA: Pablo Solo Díaz, Nicolás Bustos, Leónidas Escudero y Alberto Solari HISTORIA DE LA VIOPO LENPE CIAPA EN ARGENTINA, EL MUNDO, Y...:
El agua de Mendoza no se negocia. Miles marchan por la ruta 40 hacia la ciudad de Mendoza contra la reforma de la ley 7722
CONTRATAPA: Xilografía, obra de Nicolás Bustos y poema de Pablo Solo Díaz
Obra de
MARITA UVILLA
ARGENTINA San Luis,Historia de la viopo lenpe ciapa en Argentina, el mundo, y...
EL AGUA DE MENDOZA NO SE NEGOCIA
Miles marchan por la Ruta 40 hacia la Ciudad de Mendoza contra la reforma de la Ley 7722
"La marcha más grande de la historia de Mendoza" partió este domingo por la mañana desde Eugenio Bustos, recorriendo distintos departamentos donde se suman miles de personas para rechazar
el acuerdo entre el PJ y la UCR para habilitar la megaminería contaminante en la provincia. La masiva movilización llegará el lunes por la mañana a la Ciudad de Mendoza, donde realizarán un acto en la Casa de Gobierno.
Desde Eugenio Bustos, en el departamento de San Carlos, salió una masiva movilización de jovenes, trabajadores, trabajadoras y pequeños productores en rechazo a la modificación de la ley 7722 que protege el agua de Mendoza.
Tras la sanción en la Legislatura provincial del proyecto de modificación pactado entre el PJ y la UCR para habilitar el uso de cianuro y otras sustancias contaminantes en proyectos megamineros, miles de mendocinos y mendocinas salieron a las calles para
defender los recursos naturales de la depredación capitalista. El mismo viernes, una masiva movilización en la ciudad de Mendoza gue acompañada por cortes de ruta en distintos puntos de la provincia.
Fuente
- Archivo de la revista El Viento
EL VIENTO ZONDA TAMBIÉN MARCHÓ
Cuenta la leyenda, que cierto día los araucanos quisieron robar el agua, cuando el plan se estaba llevando a cabo, comenzó a soplar un fuerte viento cargado de tierra, que hizo a los araucanos huir, así surgió la leyenda.
Huarpe del agua,cada vez que dañes el agua volverá la fuerza del viento...
El jueves 25 de diciembre de 2019, a las 19hs en la ciudad de Mendoza, Argentina.
¿Que mensaje está dando esta tormenta de tierra?
Obra de
MARITA UBILLA
Si quedan brasas
de esas llamas que el amor encendía, quizás brillen en la noche
y te cuenten de esta tristeza mía.
El viento trae las frases tantas veces repetidas, no nos separaremos nunca,
pero el tiempo se va y un juramento se olvida.
COPLAS AMANECIDAS Del cerro bajan muy frescas casi al filo de la espera y es mi agosto atardecido albahaca en vaso de vino y es mi memoria del agua escondite del silencio.
Hueco de sombras la siesta que vaga en los callejones por el ojo de la luna va el sosiego de mi noche donde en la pasión del fuego el verano enciende su flor.
Soy la sombra entristecida para cantar a los vientos mi primavera de espinas soy el vino pendenciero hueco sonoro de sombras en arenas del olvido.
Como rastros del pasado por donde las almas vagan van mis lunas disecadas los aromas campesinos cual perfume de jarillas son el fresco de mi adentro.
Esquina donde se cruzan mis coplas amanecidas y es vuelo de palomas envueltas en mi memoria que cansadas de volar se vuelven gemas brillosas ALMAS RANQUELES
Leyendas de viejos reseros cuentan que en noches de luna, cuando despunta el lucero se mueven luces en la penumbra.
Son osamentas
que desentierra el viento, o son ánimas tristes que vagan por el desierto.
Dicen que son las almas de los ranqueles clamando por sus tierras,
y que en paz no descansarán hasta volver a obtenerlas.
Rastrillada del Indio,
es el camino de los chilenos, costurón en los campos por la laguna del cuero.
Allí tenían sus toldos Cabral el platero,
también Mariano Rosas,
Baigorrita y Pincén el audaz guerrero.
AQUELLO QUE NOS UNÍA No puedo entender
que aquello que juntos logramos, hoy no exista,
pertenezca al pasado.
Las esperanzas de un futuro hermoso y los sueños a la deriva,
¿donde se perdió lo nuestro?
dejándome nada más, que soledad en mi vida.
Lejanas están ya
las cosas bellas que nos unían
¿Quién rompió los lazos que de acero parecían?
Obra de
ALBERTO SOLARI
Justo Daract, SAN LUIS, ARGENTINACAMINO
Y un día dejó todo el peso irse…los años, la postergación y la angustia eran ya una carga muy pesada.
Ya no iba a mirar atrás, la caminata es hacia adelante y es toda suya; avanzaba en la gran aven- tura.
Sentía arrojarse al vacío… ¿Dependería enteramente de su esfuerzo? ¿Cuánta soledad esta- ría dispuesto a soportar? ¿Cuánto entusiasmo no demostrado para no despertar la envidia en el cercano? ¿O la burla? ¿Sería el triunfo el agua cristalina y fresca que saciara, por fin, su sed de satisfacción y tranquilidad?
La duda, que algunas veces se colaba por la rendija de sus sueños y ennegrecía su cielo se eva- poraba y el enraizamiento perdía la batalla en el no dejarlo ir.
El resistir y la pasión no tenían nada más que enseñarle; se despedían y felicitaban a su gran alumno.
“Se deja todo atrás”, reflexionaba: “objetos, costumbres, personas y malestares; más no mis sueños y el hambre por conseguirlos, que son mi motor”.
Cada logro era una bocanada de aire fresco, cada paso firme una palmadita en el hombro.
Ya llegó el momento, ya podía ver la cima y el camino que lo conduciría a ella estaba despeja- do.
Obra de
JOSÉ MARTÍN CABANES
Juana Koslay, San Luis ARGENTINA
12 de 0ctubre: Día de la Resistencia indígena Guaicaipuro Cuatemoc cobra la deuda a Europa
Por: Luis Britto García (1.992) Lunes, 06/10/2003 09:36 AM | Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuautémoc, he venido a encontrar a los que celebran el Encuentro. Aquí pues yo, descendiente de quienes poblaron América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que se la encontraron hace quinientos. Aquí pues nos encontramos todos: sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa.
El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me Descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una Deuda contraída por Judas a quienes nunca autoricé a venderme. El hermano leguleyo europeo me explica que toda Deuda se paga con intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y países en
Obra de
MARITA UVILLA
02/ PABLO TORRES 3/ LUIS VILCHEZ 04/ NICOLÁS BUSTOS
07/ VOCES DE LA REVISTA EL VIENTO OPINAN SOBRE LA OBRA DE LEDA VALLADARES
21/ MARITA UVILLA 24/ ALBERTO SOLARI 26/ JOSÉ MARTÍN CABANES 16/ MATÍAS GÓMEZ 18/ LEÓNIDAS ESCUDERO 28/ PABLO SOLO DÍAZ