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Tesis de Grado
Comercio Bilateral y Acuerdos Comerciales entre Países con Capacidades Heterogéneas
Jorge Mario Hincapié González
Directores de tesis:
Mercedes Campi Marco Dueñas Año 2020
Universidad Jorge Tadeo Lozano
Maestría en Comercio Internacional
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Tabla de Contenido
CAPITULO 1. Introducción ... 4
CAPITULO 2. Revisión de la literatura: Impacto de la diversificación de productos en un país y propensión a la firma de acuerdos comerciales. ... 11
2.1. Caracterización de los países de acuerdo con sus capacidades ... 11
2.2. Acuerdos Comerciales... 16
CAPITULO 3. El comercio mundial: Tendencias ... 21
CAPITULO 4. Modelo gravitacional ... 39
4.1. Análisis modelo de gravitación utilizando metodología de efectos fijos y Poisson ... 40
CAPITULO 5. Conclusiones ... 48
Bibliografía ... 51
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Índice de Tablas
Tabla 1 - Dimensiones que se consideran para cuantificar la profundidad ... 26
Tabla 2 - Países con mayor y menor número de acuerdos comerciales firmados ... 29
Tabla 3 - Variables en la estimación del modelo gravitacional... 42
Tabla 4 - Modelo Gravitacional (Efectos Fijos) ... 43
Tabla 5 - Modelo Gravitacional (Poisson) ... 45
Índice de Gráficos
Gráfico 1 - Acuerdos comerciales firmados por año entre 1948 a 2018 ... 25Gráfico 2 - Acuerdos comerciales firmados acumulados por año entre 1948 a 2018 ... 25
Gráfico 3 - Similitud exportaciones/importaciones Colombia y Chile 1995, 2005 y 2015 ... 32
Gráfico 4 - Similitud exportaciones/importaciones Estados Unidos y Japón 1995, 2005 y 2015 .... 34
Gráfico 5 - Similitud exportaciones/importaciones Etiopía y Burkina Faso 1995, 2005 y 2015 ... 36
4 CAPITULO 1.
Introducción
El comercio es una de las actividades más antiguas desarrolladas por la humanidad, creado con el objetivo de satisfacer necesidades. Por ello, la proliferación de teorías económicas entorno al comercio internacional han permitido identificar que el comercio constantemente ha ido cambiado y la innovación está tomando su lugar en este entorno (Helpman &
Krugman, 1985). Esto lleva a enfocar una investigación en determinar los factores que permiten conocer qué efectos genera la interacción comercial entre países con similares factores productivos, la firma de acuerdos comerciales y las ganancias derivadas de estos últimos en los flujos de comercio bilateral. Estos aspectos son importantes para comprender las nuevas teorías del comercio. Analizar qué exportan los países, cómo exportan, con quién comercian y, en general, de qué manera el comercio internacional afecta el flujo de comercio bilateral entre países, son cuestiones clave en la teoría económica.
De acuerdo con investigaciones previas, esta literatura parte del enfoque económico clásico basado en las ideas de Ricardo (1817) sobre las ventajas comparativas y predice que diferentes factores de producción se especializarán en diferentes actividades económicas en función de sus diferencias relativas de productividad. Por tanto, el comercio de un país es consecuencia de sus dotaciones, como es la tierra, el trabajo y el capital. Además, sostiene que el comercio exterior genera ventajas en dos frentes: en la distribución (no modifica la cantidad de trabajo empleado en la producción interior de los bienes, ni altera el importe de los salarios), y en la renta real, pues proporciona alimentos y bienes más baratos, además de mayor disponibilidad de mercancías y aumentando la posibilidad de disfrutar de más bienes.
Sobre la base de estas ideas, se podría predecir que los países se concentrarán en la producción y exportación de un número limitado de productos para los que tienen abundantes factores de producción. Curiosamente, la evidencia empírica señala que los países más ricos y competitivos también se caracterizan por una alta diversificación de sus canastas de producción y exportación, desafiando lo que podría esperarse de las ideas de Ricardo.
5 Un enfoque más reciente indica que las capacidades de los países, que deben entenderse en un sentido amplio, son aquellas que les permiten producir diferentes productos y configurar sus vías de desarrollo (Lall, 2000). Estas capacidades también determinan la productividad relativa entre actividades y varios estudios recientes han utilizado enfoques de redes complejas para medir los elementos intangibles que impulsan la especialización y la competitividad de los países.
Esta literatura ha identificado que la especialización y la diversificación en conjunto, generan mayor incremento de los flujos comerciales. En este sentido, se ha demostrado que los países más ricos son aquellos que pueden producir una mayor variedad de productos, así como productos de mayor complejidad, es decir, con mayor contenido de conocimiento y que requieren más capacidades (Hidalgo & Hausmann, 2009; Caldarelli et al., 2012).
Diversas contribuciones han mostrado empíricamente que las capacidades de los países dan forma a la producción de diferentes bienes y fomentan el incremento de los flujos comerciales. Por lo tanto, las economías se desarrollan mejorando los productos que producen y exportan (Hausmann & Rodrick, 2003). En este marco, la tecnología, el capital, las instituciones y las habilidades necesarias para fabricar productos más nuevos se adaptan más fácilmente para unos que para otros productos. Los bienes más complejos se encuentran en un núcleo de la red densamente conectado, ya que involucran varias capacidades compartidas con otros productos. Por el contrario, los productos menos complejos ocupan una periferia menos conectada, lo cual hace que avanzar hacia el núcleo sea más difícil, pero ayuda al incremento de los flujos comerciales y, en consecuencia, del desarrollo económico.
Hausmann & Rodrick (2003) consideran que los países en procesos de desarrollo con estructuras productivas poco diversificadas, los cuales se enfrentan a incertidumbres en los costos y, aun cuando los bienes contengan tecnología estándar, dotación de factores domésticos e institucionalidad, requieren de adaptación local. Sin embargo, destacan que al momento de obtener éxito se producen externalidades positivas que ayudan al crecimiento y de las cuales otros países pueden aprender (Hausmann et al., 2007).
Uno de los aspectos fundamentales a tener en cuenta es que, para poder fabricar productos sofisticados o complejos, los países deben contar con un alto índice de capital humano, capital físico, infraestructura, es decir, con habilidades desarrolladas o con capacidades
6 entendidas en un sentido amplio. Por eso, los patrones de especialización serán determinados por los denominados fundamentales (capital humano, bienes detectables, tamaño de fuerza laboral y costo de descubrimiento) y elementos idiosincráticos (Hausmann et al., 2007).
Ahora bien, mientras la teoría clásica sostiene la especialización como la mejor medida comercial para un país, las nuevas teorías de comercio, específicamente, de acuerdo con lo planteado por Hecksher & Ohlin (1991), consideran que el mundo está conformado por grupos de países, los cuales utilizan idénticos factores para producir bienes idénticos y funciones de producción idénticas, generando retornos constantes a escala. Por ello, este modelo concluye que los países exportarán el bien en el cual el factor de producción para su fabricación sea abundante en el país, e importarán el bien que se le haga más difícil fabricar, debido a que escasea su factor de producción en el ámbito local, generando esto una diversificación de productos a exportar (Krugman et al., 2001). En síntesis, la evidencia apunta a que los países se beneficiarían al diversificar sus canastas exportadoras dado que esto genera mayor productividad, mayor acumulación y desarrollo de capacidades y diversas externalidades que conllevan al crecimiento económico. De acuerdo con evidencia empírica mostrada por Hummels & Klenow (2005), los países más ricos exportan no sólo más bienes, sino una amplia variedad de bienes. Por otra parte, Schott (2004) indica que existe especialización entre categorías de productos y entre productos como tal. Todo conlleva a que efectivamente los países deben prestar atención a los tipos de productos que comercian, si efectivamente desean lograr incremento en los flujos comerciales.
Es de aclarar que las teorías del comercio clásico no son el método más adecuado para explicar el volumen del comercio, la composición del comercio, el rol del comercio intrafirma y la inversión extranjera directa, dado que explican la diferencia entre países, basándose en sus dotaciones de factores relativos en producción, sugiriendo así, una relación inversa entre similitud de países y el volumen de comercio entre ellos.
Por otra parte, más de la mitad del comercio mundial se enfoca en un comercio entre países industriales que son relativamente similares, al igual que sus dotaciones factoriales relativas, razón por la cual, las nuevas teorías del comercio rompen con el análisis tradicional, enfocándose en la importancia del incremento de retornos a escala y competencia imperfecta, con el objetivo de comprender cómo la economía internacional trabaja. Esto radica
7 principalmente en que el comercio actual incluye comercio en bienes de intensidad de factores similares (intraindustria) donde la especialización intraindustrial podría generar ganancias a través del incremento de la producción a escala, donde la innovación es un factor importante en el comercio Helpman & Krugman (1985).
Realmente esa diversificación de productos permite el acceso a una amplia gama de productos, accediendo a diferentes tipos de bienes, los cuales son intercambiados entre países, impulsado esto, por medio de la firma de acuerdos comerciales, los cuales presentan algunas particularidades (superficiales y profundos), permitiendo un acercamiento entre los mismos, incrementando a su vez, los flujos comerciales, dinamizando en un sentido amplio, el sector productivo, financiero y comercial de una economía, haciendo más atractivo el comercio.
La principal motivación de esta investigación se basa en el marco teórico que analiza cómo los países se especializan en la producción y exportación de diversos tipos de productos.
Algunas preguntas que guían la investigación son las siguientes: ¿Los países tienden a comerciar con países menos similares en términos de ventajas comparativas reveladas?
¿Diferentes estructuras productivas y patrones de diversificación de las canastas de exportación tienen un efecto en el comercio bilateral? Asimismo, la investigación indaga el rol de los acuerdos comerciales en las relaciones bilaterales de comercio, ya que los acuerdos comerciales bilaterales o multilaterales afectan los flujos comerciales, quienes hacen parte de un mundo globalizado donde existen países con diferentes niveles comerciales y productivos. Entonces, se buscar determinar si: ¿Los acuerdos comerciales aumentan el comercio bilateral? ¿Tienen efectos diferentes para países con similares canastas de exportación? ¿Estos efectos dependen de la profundidad de los acuerdos comerciales?
Teniendo en cuenta que este trabajo propone identificar cuál es el efecto de la diversificación y complejidad de las canastas exportadoras de los países en los flujos de comercio bilateral, se analizarán las diferencias en las capacidades productivas que determinan las canastas de exportación, utilizando métodos de sistemas complejos que permitirán obtener medidas para cada país. Esto permitirá observar diferencias y similitudes entre dos naciones y analizar si posee un efecto en los flujos comerciales bilaterales.
Asimismo, se utilizará esta información para determinar el impacto que tienen los acuerdos
8 comerciales en los flujos bilaterales de comercio, considerando la profundidad de los acuerdos comerciales, así como la competitividad y la similitud entre los socios comerciales.
Para analizar el impacto de la similitud de canastas exportadoras y de la firma de acuerdos comerciales, en esta investigación se utiliza el modelo gravitacional, el cual se ha convertido en una de las principales herramientas predictivas del comercio internacional, debido a su éxito en explicar los flujos comerciales bilaterales. Se consideran medidas de similitud entre las capacidades de los países, las cuales son calculadas de acuerdo con su nivel de exportaciones y ventajas comparativas reveladas, utilizando el índice de Jaccard, cuyo objetivo consiste en medir el grado de similitud entre dos conjuntos (Campi et al., 2020).
La mayor utilidad de este documento se debe a que esta información aporta resultados de comprobaciones econométricas a las nuevas teorías del comercio, generando sustento a la información teórica., Además, sirve como base para complementar otros modelos econométricos en caso de que se requiera analizar más a profundidad estas teorías, partiendo de unas variables ya analizadas en este documento, es decir, una base para otros estudios, debido a que el estudio de los flujos comerciales es un tema reciente en la literatura. Por ende, existen diversos estudios que analizan variables específicas, al igual que este documento donde se adicionan variables (similitud, profundidad, acuerdo comercial) que otros estudios no han tenido en cuenta dentro de los análisis econométricos hasta el momento, contribuyendo a fortalecer el marco teórico de este tema y generar aplicabilidad en los entornos actuales. , El trabajo evalúa de manera comparativa diferentes aspectos tanto del país importador, como del exportador, resaltando su infraestructura, sistema político, nivel de competitividad, distancia, acuerdos comerciales, similitud, entre otros.
Esto se busca alcanzar por medio de los siguientes objetivos específicos:
1. Usar datos de comercio internacional, desagregados a partidas arancelarias (4 dígitos del código harmonizado), se propone medir el grado de similitud de las exportaciones que realizan diferentes pares de países (con esto se busca tener medidas que permitan explicar qué naciones se parecen más a otras dadas sus exportaciones).
2. Estimar cuál es el impacto de las medidas de similitud y de los acuerdos comerciales en el comercio bilateral, por medio de un modelo gravitacional.
9 3. Determinar cómo la similitud se relaciona con las ganancias del comercio derivadas
de los acuerdos comerciales.
La hipótesis de este trabajo es que los países establecen relaciones comerciales aún con países cuyas canastas de exportaciones son similares. Diferentes niveles de similitud entre dos países pueden afectar el nivel de comercio bilateral. Es por esto que el presente trabajo busca contrastar las siguientes ideas: de acuerdo con las nuevas teorías del comercio, los países con intensidad en factores productivos similares (intraindustria), generarán más comercio. En este sentido, se puede afirmar que los países con mayor similitud en sus capacidades productivas incrementarían el comercio bilateral, lo que aumentaría las ganancias derivadas de los acuerdos comerciales.
La metodología aplicada se basa en utilizar datos de exportaciones provenientes del conjunto de datos de comercio internacional a nivel de productos (BACI: International Trade Database at the Product-Level) con el objetivo de utilizar datos estadísticos de comercio desagregado, por medio de información que cubre más de 200 países y 5.000 productos, contemplados en un periodo entre 1995 a 2015. Adicionalmente, para establecer las estimaciones de los flujos comerciales, se incluye la variable de acuerdos comerciales, clasificados como acuerdos comerciales superficiales y profundos, identificado esto en el conjunto de datos DESTA (Design of Trade Agreements). Para analizar las características de los países, se utilizará la fuente de datos PWT (Penn World Trade) uso de precios a través de los países y PPP (Purchasing-Power-Parity), para convertir el PIB en precios nacionales a moneda corriente de dólares de los Estados Unidos, haciéndolos comparables entre países (Feenstra et al., 2015).
Para calcular la afinidad o similitud de los productos se utiliza el índice de Jaccard, el cual mide el grado de similitud entre dos conjuntos, observando el número de coocurrencias en el cual dos países diferentes producen productos similares (Bruno et al., 2018; Campi et al., 2020).
Finalmente, se estima un modelo gravitacional para explicar las exportaciones bilaterales de un país i a un país j, en un determinado año t, incluyendo dentro de este modelo, variables como PIB, distancia y similitud, mediante métodos de Efectos Fijos y Poisson. Es importante aclarar que, durante la investigación, se lograron resultados robustos y significativos en las
10 estimaciones econométricas del modelo gravitacional, donde se logra determinar que los países con un alto grado de similitud, cuando firman un acuerdo comercial, logran incrementar los flujos de comercio bilateral, tanto en el método de efectos fijos como en el método de Poisson, generando un incremento en las ganancias derivadas de los acuerdos comerciales, especialmente cuando estos son profundos, información que no ha sido analizada en otras investigaciones.
El resto de la tesis se organiza de la siguiente manera. El capítulo 2 incluye una revisión de la literatura. El capítulo 3 discute tendencias recientes en el comercio internacional, la similitud entre países y la evolución de acuerdos comerciales. El capítulo 4 presenta la estimación del modelo gravitacional. Por último, el capítulo 5 concluye.
11 CAPITULO 2. Revisión de la literatura: Impacto de la diversificación de productos en un país y propensión a la firma de acuerdos comerciales.
Este capítulo hace una revisión de la literatura concerniente a dos temas fundamentales.
El primero se relaciona con la diversificación de las canastas exportadoras de los países, sus capacidades y el efecto que tienen en el aumento del comercio y en su desarrollo económico.
El segundo explora la evolución de la firma de acuerdos comerciales, su profundidad, y el impacto que tienen en los flujos comerciales.
Una creciente literatura ha demostrado que el uso de capacidades para diversificar las canastas exportadoras conduce a un incremento del comercio. Las posibilidades de diversificación de las canastas exportadoras se relacionan con la dotación factorial, pues es lo que hace posible la producción y exportación de productos. Sin embargo, igual o mayor relevancia tienen otras capacidades como los activos intangibles. En conjunto, las capacidades conllevan al incremento de los flujos comerciales, el desarrollo, la riqueza y la competitividad.
Por su parte, durante las últimas décadas, se observa una tendencia creciente en la firma de acuerdos comerciales, los cuales han tendido a complejizarse y profundizarse, incluyendo aspectos no comerciales, tales como las inversiones, barreras técnicas, entre otros. Los acuerdos comerciales repercuten directamente sobre los flujos comerciales, aunque su impacto depende del nivel de desarrollo de los países, pueden permitir la transferencia de tecnología, así como también pueden traer otros beneficios asociados.
2.1. Caracterización de los países de acuerdo con sus capacidades
Una corriente de literatura reciente considera que existe un conjunto de capacidades que permite a los países producir un conjunto de productos relacionados. Desde este punto de vista, las actividades son consideradas relacionadas cuando ellas demandan requerimientos o capacidades similares (Teece et al., 1994). El empleo de análisis de redes para desarrollar empíricamente esas ideas en el análisis pionero de Hidalgo et al. (2007), fue seguido por un
12 gran número de estudios, buscando patrones de diversificación de los países, (por ejemplo, Caldarelli et al., 2012; Hausmann et al., 2014; Zaccaria et al., 2014). En breve, esos estudios desarrollaron una metodología que permite analizar cómo los países logran producir bienes que demandan diferentes capacidades, incluyendo tecnología, capital, instituciones y habilidades.
Dentro de cada uno de los análisis realizados, se ha acudido a diferentes datos, en su mayoría provenientes de COMTRADE con el propósito de demostrar los procesos desde un punto de vista estadístico, donde la matriz binaria producto país, trata de definir las métricas económicas adecuadas para comparar el comercio de los diferentes países en diferentes productos, teniendo en cuenta la diferencia en tamaños y total de exportaciones, utilizando el indicador de Balassa para calcular la ventaja comparativa revelada (Balassa, 1965), definiendo la matriz una red bipartita: país y producto, divididos en nodos y conectados por enlaces, permitidos sólo entre parejas de nodos pertenecientes a diferentes conjuntos.
Todo esto lleva a determinar que una organización de comercio internacional de productos luce muy diferente desde el punto de vista de lo establecido por las teorías Ricardianas y de Heckscher-Ohlin (Ricardo, 1817; Hecksher & Olhin, 1991), las cuales predicen una óptima situación a aquellos países que poseen un alto grado de especialización. La evidencia muestra que, dentro del desarrollo normal del comercio internacional, existen países que exportan una gran fracción de todos los productos (países altamente diversificados), otros que exportan una pequeña fracción de productos (países menos diversificados) y un pequeño número de países que exportan productos menos ubicuos.
Se ha definido que cada país está caracterizado por dotaciones factoriales, denominadas capacidades, las cuales representan todos los recursos de la economía y las características de las organizaciones sociales lo cual hace posible, la producción y exportación de la canasta de bienes comercializados por el mismo país.
Es importante resaltar que las capacidades son bienes no comerciables y, a su vez, difíciles de medir y comparar de un país a otro, ya que todo enfoca a temas de infraestructura, sistema educativo, tecnología, y activos intangibles, como conocimiento tácito, entre otros. Por ello las capacidades son consideradas activos intangibles que conllevan al desarrollo, la riqueza y la competitividad de un país, sin desconocer que la organización política, historia,
13 geografía, etc., de un país a otro varían y juegan un rol importante. Por ello, no se podría definir una medida estándar para los mismos llevando a determinar que para un país es mucho más conveniente acumular capacidades que incluso especializarse en un sector específico de producción. Por lo tanto, el nivel de complejidad de un sistema productivo, el cual está dotado de capacidades, contiene información encriptada sobre esas mismas capacidades.
Viendo esto desde otro punto de vista, ¿cómo se podría comparar un país frente a otro?
Para poder enlazar los países entre sí, de acuerdo a sus capacidades, se puede utilizar un modelo que hace referencia a una red tripartita, cuyo fundamento se basa en nodos agrupados en tres clases: países, capacidades y productos, los cuales son interconectados por enlaces, obteniendo una red bipartita donde sólo resulta la interconexión de países con los productos, dando como resultado una descripción de la matriz de exportaciones binaria (Cristelli et al., 2013). Realmente, esta red de tres (contemplando la complejidad como una medida del número capacidades requeridas), se convierte en una de dos, debido a que la capacidad es un ingrediente necesario para producir un producto y así mismo exportar, pero no puede observarse (Zaccaria et al., 2014). De esta manera, se ha establecido que un país que posee una canasta pequeña de productos no complejos requiere de pocas capacidades, incluso la mayoría de los países la podrían tener, convirtiéndose este aspecto en un entorno complejo para el rendimiento económico en el comercio internacional de productos. Por lo tanto, se puede concluir que los países pobremente diversificados sólo pueden mejorar su situación con cambios radicales en su sistema político y cambio económico, por medio de la adquisición de nuevas capacidades.
Se ha logrado también caracterizar productos, de acuerdo con el grado de su complejidad, determinando que los productos ubicuos (son bienes que enfrentan escasa o nula competencia en los mercados, ya que son pocos los países que los producen) requieren una pequeña cantidad de capacidades, mientras que los productos más exclusivos (compuestos por características únicas que los hacen diferentes al resto de productos en el mercado) son exportados por países más diversificados, por tanto, son más complejos, resultando de la suma de complejidades de las exportaciones de un país, la cual es esperada como rastreador de la competitividad en un mercado global (Cristelli et al., 2013).
14 Con un sistema de red bipartita también se puede construir una red de productos en el cual dos productos son conectados si comparten algunas capacidades (Zaccaria et al., 2014). Por ende, la competitividad de un país es definida como la suma de las complejidades de sus productos y la complejidad de un producto es encerrada por el desarrollo de los productores pobremente diversificados (Cristelli et al., 2013).
Las métricas para medir la complejidad de los productos permiten cuantificar esta característica en una vía no monetaria, como costo de trabajo, especulación del mercado (materias primas y commodities), ineficiencia de los precios, etc.
Al realizar un comparativo de países de acuerdo con los productos que manejan, un ejemplo claro de un comparativo entre países es el de los países llamados BRICs (Brasil, Rusia, India y China) considerados como sistemas económicos emergentes, donde los países son apreciados como similares entre sí, desde el punto de vista del PIB, pero muy diferentes en desarrollo. En el caso de India y China, se trata de países con una compleja canasta exportadora (genuinos), revelando esta métrica una fuerte heterogeneidad entre los países, lo que hace que mientras China e India mejoran su competitividad en el sistema económico global, Brasil y Rusia a pesar del crecimiento de su PIB, pierden posiciones en competitividad (su economía se basa en commodities). Es así como las dinámicas del desarrollo de los países muestran un alto grado de heterogeneidad (Cristelli et al., 2013).
Las medidas de competitividad de un país emergente, con respecto a uno desarrollado, radica en que las métricas intensivas (derivada esta de la matriz binaria, como métrica no monetaria, denominada competitividad “fitness”, midiendo los activos intangibles de un país) son una medida de potencial de crecimiento para los menos desarrollados, mientras que las medidas de resiliencia y recuperación (métricas monetarias, medidas a través del PIB) son aplicadas especialmente a los países desarrollados (Cristelli et al., 2013). También, es necesario aclarar que el PIB es una medida de riqueza de un país, pero sostener el crecimiento depende de la competitividad que se logra con capacidades (Caldarelli et al., 2012).
Es entonces importante reconocer que la riqueza y el desarrollo son conceptos relacionados, pero diferentes. La complejidad emerge de las interacciones del número de actividades individuales que conforman la economía. A través del intercambio comercial, los países pueden explorar una división del trabajo que impacta en su crecimiento y desarrollo.
15 Todo esto está relacionado directamente con las capacidades de los países (Hidalgo &
Hausmann, 2009).
Existen diferentes métodos de evaluación de la competitividad, entre las cuales se destaca el método de reflexión. Este método se diferencia del algoritmo no lineal, básicamente en que dos países tienen la misma complejidad de las exportaciones, teniendo la misma competitividad independientemente de la diversificación relativa, ya que, dentro de este modelo, este aspecto no representa una ventaja competitiva y, a su vez, no está de acuerdo con la complejidad de la economía (Cristelli et al., 2013). Con este método, se busca extraer información sobre las capacidades de un país, correlacionadas directamente con el ingreso y el crecimiento futuro, sugiriendo que los países tienden a aproximarse a un nivel de ingresos asociado con la capacidad disponible. Además, el incentivo principal para acumular capacidades depende específicamente de la demanda de capacidades y cómo podría complementarse con las capacidades ya existentes. De este modo, se puede predecir que, de acuerdo con su nivel de competitividad, un país puede desarrollar un tipo de producto específico en un futuro (Hidalgo & Hausmann, 2009). Esto se hace desagregando productos a 4 dígitos del código harmonizado, aplicando la ventaja comparativa revelada, para conocer si efectivamente el país es un exportador significativo, reconociendo también que aquellos países que pueden exportar ciertos productos estarían en capacidad de exportar productos similares (Hidalgo et al., 2007).
Es de resaltar que los patrones de comercio de un país están ligados directamente a sus dotaciones, relacionados con factores productivos: tierra, capital y trabajo, de acuerdo con el modelo de Heckscher y Ohlin.
Ya que cada país presenta rasgos específicos, es relevante tener en cuenta que cada nación deberá encontrar el camino más apropiado para lograr el desarrollo, y tal como lo manifiesta Zaccaria et al., (2014), muchos países optan por un sistema de aprendizaje, partiendo de capacidades básicas que posteriormente permitan crear productos complejos, logrando de esta manera, una diversificación del portafolio de productos, por medio de la implementación de una red bipartita, tendencia que va creciendo con el tiempo; con esto se logra obtener una red taxonómica, permitiendo así enlazar países a través del potencial de crecimiento y
16 desarrollo, teniendo que aprender los países menos desarrollados sobre capacidades y exportar aquellos productos para una industrialización estable y proceso de desarrollo.
La metodología de redes emerge en los últimos años como una herramienta matemática para la descripción de sistemas complejos, direccionando ésta directamente al problema de competitividad y la diferencia de los países, específicamente en lo concerniente al PIB y al desarrollo de los países, de acuerdo con sus capacidades basados en el modelo inicialmente propuesto por Hidalgo et al. (2007). Para poder comparar las capacidades de dos países es útil aplicar la ventaja competitiva de Balassa. Identificándose que los países adicionan nuevos productos a sus exportaciones, mientras mantienen sus producciones tradicionales, llegando al punto de una diversificación de su matriz productiva (Caldarelli et al., 2012).
2.2. Acuerdos Comerciales
La complejidad del sistema económico mundial ha hecho que los países se preocupen por producir diversos productos, hayan forjado unas características específicas a lo largo del tiempo, hayan ido avanzando en nivel de competitividad, diversificación de productos, etc.
Todo esto ha generado intercambios comerciales en todo el globo terrestre de diferentes magnitudes, tipos de productos y servicios, logrando que los flujos comerciales sean variables y cada vez más complejos. Adicionalmente, se ha forjado un sistema institucional que ha impulsado diferentes herramientas para facilitar el proceso de intercambio comercial, entre estos instrumentos, se encuentran los acuerdos comerciales. Debido a esto, la firma de acuerdos comerciales ha ido aumentando progresivamente, generando repercusiones de todo tipo en el ámbito internacional (financiero, comercial, productivo, etc.).
A lo largo del tiempo, los acuerdos comerciales han tendido a complejizarse y profundizarse, incluyendo aspectos no comerciales pero relacionados con el comercio como derechos de propiedad intelectual, inversiones, competencia, barreras técnicas, instrumentos de defensa, medidas sanitarias y fitosanitarias, entre otras (Dur et al., 2013; Kohl et al., 2016;
Hofmann et al., 2018; Mattoo et al., 2017). Al mismo tiempo, se han ido incrementando los flujos comerciales. Teniendo en cuenta esto, algunos autores han clasificado a los acuerdos comerciales según su profundidad. Dur et al. (2013) proponen una clasificación en acuerdos
17 superficiales (aquellos que incluyen aspectos comerciales, con menor alcance y complejidad) y profundos (aquellos que incluyen aspectos tanto comerciales como no comerciales, con un alcance mayor), por medio de la aplicación del conjunto de datos denominado DESTA (Design Of Trade Agreements). Además, los autores encuentran que el impacto de los acuerdos puede ser fuerte o débil de acuerdo con su profundidad. Un ejemplo claro de esto es el caso de EEUU y Japón quienes firman los acuerdos más profundos, para los cuales, se ha estimado que, a largo plazo, generan un incremento de los flujos comerciales en 106%, mientras que los países africanos firman los más superficiales.
Crecientemente, la literatura ha demostrado que considerar la profundidad de los acuerdos comerciales es importante para entender su efecto sobre los flujos de comercio. Por ejemplo, diversos acuerdos incluyen capítulos que implican el fortalecimiento de los derechos de propiedad intelectual, los cuales contemplan este tema al detalle. En este tipo de acuerdos, Campi & Dueñas (2019) mostraron que los efectos de los acuerdos comerciales dependen en gran medida del nivel de desarrollo de los países y de productos intensivos en propiedad intelectual, encontrándose un efecto positivo para los países desarrollados, aunque no se evidencian ganancias importantes para aquellos países en vías de desarrollo.
El aumento del número de acuerdos comerciales con aspectos relacionados a los derechos de propiedad intelectual, exigiendo altos estándares de protección a los países firmantes (TRIPS+) tienen un fuerte impacto que va más allá de los flujos comerciales, pues existen productos con contenido de alta tecnología que son difíciles de copiar, pero también existen otros que requieren de protección a través de los derechos de propiedad intelectual (Campi et al., 2018). Por ello, los países en proceso de desarrollo podrían ganar más, siempre y cuando se logren integrar entre ellos mismos (transferencia de tecnología, cuando se integran con países industrializados), ya que un comercio entre países menos parecidos en términos de nivel de desarrollo disminuye las ganancias del comercio, repercutiendo en la disminución de los flujos comerciales, afectando los volúmenes comercializados (Cheong et al., 2015).
Considerando que la profundidad de los acuerdos comerciales es un factor importante para estudiar su impacto en los flujos de comercio, diversos trabajos recientes han comenzado a generar bases de datos que intentan sistematizar y medir la profundidad de los acuerdos comerciales. De una manera práctica, varios autores empezaron construyendo conjuntos de
18 datos en los cuales los acuerdos comerciales son clasificados por su contenido. Dur et al.
(2014) crearon un conjunto de datos que considera las diferencias en el diseño de los acuerdos comerciales y ellos son analizados observando en qué medida afectan los flujos comerciales.
Los autores encuentran que, en promedio, desde el punto de vista de evidencia empírica, los acuerdos comerciales incrementan el comercio, pero los efectos dependen de su profundidad.
De la misma manera, utilizando un modelo gravitacional, Kohl et al. (2016) estudiaron cómo 296 acuerdos comerciales heterogéneos, firmados entre 1948 y 2011, estimularon el comercio internacional, encontrando que la heterogeneidad es relevante para explicar los flujos comerciales y el grado en el cual los países negocian acuerdos comerciales, dependiendo positivamente de su nivel de desarrollo y el número de miembros de la OMC en los acuerdos. Asimismo, Kohl and Trojanowska (2015) abordaron la naturaleza heterogénea de los acuerdos comerciales, utilizando métodos econométricos para evaluar su impacto, encontrando que la magnitud y la significancia de los efectos de los tratados dependen positivamente de la extensión de los acuerdos
Por otra parte, Hofmann et al. (2018) crearon una base de datos de acuerdos comerciales que provee evaluaciones detalladas de su contenido, mostrando que la profundidad está positivamente correlacionada con la intensidad de flujos comerciales. Utilizando estos datos, Mattoo et al. (2017) evaluaron el impacto de la profundidad de los acuerdos comerciales en el comercio, controlando los efectos de otros, determinando los flujos comerciales y evaluando el problema de endogeneidad con un modelo gravitacional, hallando que los acuerdos profundos lideran la creación de más comercio y menos diversificación comercial que los acuerdos comerciales superficiales.
Ahora bien, la afectación que genera un acuerdo comercial con capítulos que contienen no sólo cuestiones comerciales sino otras relacionadas con el comercio, sobre los países firmantes radica principalmente en una reestructuración o reforma compleja para la implementación de los acuerdos (Campi & Dueñas, 2019). En muchos casos, requieren reformas institucionales que implican desafíos reales y complejos principalmente para los países en desarrollo (Biadleng & Maur, 2011).
En general, el efecto de los acuerdos comerciales en los flujos de comercio ha sido un tema de intenso análisis y debate. Desde un punto de vista teórico, dado que los acuerdos
19 comerciales eliminan las barreras domésticas al comercio, la mayoría de los autores esperan un efecto positivo en los flujos comerciales de los países signatarios. Sin embargo, los acuerdos comerciales pueden conducir a la desviación del comercio en lugar de a la creación del mismo (Maskus & Ridley, 2016) y pueden ser un sustituto de la plena implementación de las normas de la OMC, lo que no necesariamente puede tener un efecto positivo en el comercio (Kohl et al., 2016). Por lo tanto, desde una perspectiva teórica, el efecto de los acuerdos comerciales sobre los flujos comerciales es ambiguo.
Por la misma razón, los resultados de los enfoques empíricos son bastante mixtos. En uno de los primeros estudios, Rose (2004) encontró poca evidencia de que el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) y la OMC afectan positivamente el comercio. Más tarde, otros autores mostraron que la OMC y otros acuerdos comerciales tuvieron un impacto positivo pero desigual en el comercio (Subramanian & Wei, 2007;
Cheong et al., 2015).
Una razón detrás de estos hallazgos empíricos mixtos es la existencia de varias cuestiones metodológicas que hacen que el efecto estimado de los acuerdos comerciales en los flujos de comercio sea altamente sensible a la especificación del modelo y los grupos de países o años elegidos (Campi & Dueñas, 2019). Algunas investigaciones muestran que los países con socios comerciales con un importante comercio bilateral, basándose en la similitud de tamaño y democracia, son más propensos a establecer socios comerciales preferenciales, hablando de esta manera de un socio comercial natural, con el que se establecen acuerdos comerciales, ya que los factores económicos y políticos generan un importante efecto en los mismos, y más aún si existen democracias alejadas de un sistema dictatorial, mejorando el bienestar para la firma de acuerdos comerciales. Además, los países más cercanos (distancia) entre sí tienen la posibilidad de crear un flujo comercial bilateral más consistente, teniendo una alta probabilidad de formar bloques comerciales. Dentro de estos análisis se encontró que los países firmantes de acuerdos comerciales entre 1980 a 1998, tendieron a firmar acuerdos comerciales entre países con niveles de ingresos similares, incrementando los volúmenes comerciales, implementado esto a través del regionalismo (Magee, 2003).
Es importante destacar que algunos trabajos han demostrado que la similitud en tamaño, ingresos o ubicación, entre los países socios, genera un incremento del comercio intrabloque
20 bajo un acuerdo comercial, mostrando también que las ganancias provenientes de los países menos desarrollados entre ellos mismos son dos veces y medio más que las derivas de aquellos en los que los socios son países desarrollados; esto está basado principalmente en el nivel de desarrollo de la tecnología y el comercio de los países (Cheong et al., 2015). Por lo tanto, para analizar el efecto de los acuerdos comerciales es importante considerar el PIB de los socios comerciales (Baier & Bergstrand, 2007). Del mismo modo, hay que tener en cuenta que la política en asuntos relacionados con barreras no arancelarias y regulaciones domésticas inhiben el comercio, lo que a su vez impacta en los flujos comerciales.
Dur et al. (2013) destacan que los efectos de los tratados comerciales sobre los flujos comerciales se presentan a corto y largo plazo, encontrando que los acuerdos comerciales firmados entre 1945 y 2009, comprenden temas de liberalización comercial en bienes y servicios, representando el 60% acuerdos con liberalización de aranceles en bienes, 29% son acuerdos parciales, el 9% lo componen las uniones aduaneras (las uniones aduaneras incrementan el comercio en aproximadamente un 90% luego de 5 años de su existencia, mientras que los acuerdos comerciales incrementan los flujos comerciales en un 25%) y el 1% acuerdos de servicios. El análisis empírico concluye que los acuerdos comerciales conllevan a un incremento del comercio, específicamente en un 34%, con efectos de crecimiento en el tiempo. Además, los autores encuentran que estos acuerdos se caracterizan por manejar políticas de inversión y protección a la inversión extranjera directa, sin desconocer que sus efectos comerciales son mayores que los generados por la OMC.
21 CAPITULO 3. El comercio mundial: Tendencias
El comercio internacional se ha vuelto un aspecto cada vez más relevante de la globalización, con incrementos en los volúmenes y en la diversidad de productos comerciados. Asimismo, ha ido evolucionando en las últimas décadas por medio de la firma de acuerdo comerciales, lo cual ha repercutido en el incremento de flujos comerciales entre los países. Por ello, el presente capítulo está enfocado en analizar cómo ha ido evolucionando el comercio y la firma de acuerdos comerciales, teniendo en cuenta que existen diversos tipos de acuerdos comerciales y, asimismo, su impacto en la economía de una nación puede ser diferente.
Para empezar, es importante resaltar que diversos trabajos han demostrado que el comercio juega un papel importante en el crecimiento y desarrollo de las naciones, pues permite el acceso a una amplia variedad de productos. Este rol está determinado por las dotaciones físicas, capital humano, trabajo y recursos que posea un país, así como por la calidad de sus instituciones, habilidades y conocimiento, que en conjunto determinan sus capacidades (Hausmann et al., 2007; Zaccaria et al., 2014). A su vez, estas capacidades determinan los costos relativos y patrones de especialización de los países.
Es importante resaltar que cuando un país se especializa en algún producto, este puede generar más crecimiento que especializarse en otro. Sin embargo, no todo está relacionado directamente con las dotaciones factoriales, sino también con la política gubernamental, cuyo impacto es positivo en la formación de la estructura productiva. Además, se ha evidenciado que cuando los países poseen mejores dotaciones de capital humano y mayores habilidades, pueden estar en capacidad de producir bienes más sofisticados.
Por las razones expuestas, los países buscan especializarse en el comercio de productos complejos, que son aquellos que en su mayoría producen los países ricos, pues esto mejora sus senderos de crecimiento y desarrollo, en comparación con la especialización en productos menos complejos, como por ejemplo los commodities o productos menos elaborados que requieren menos capacidades. Por ello los países buscan diversificar su canasta exportadora, ya que conlleva en el largo plazo al crecimiento económico y a un mayor PIB per cápita.
22 La evidencia empírica ha demostrado que los países más ricos exportan no sólo más bienes, sino también una amplia variedad de productos (Hummels & Klenow, 2005). Por tal razón, tienden a diversificar la matriz exportadora y, asimismo, según evidencia reportada por Schott (2004), en sus canastas existe especialización entre categorías de productos y entre productos. Por otra parte, se ha identificado que los patrones de especialización serán determinados por el capital humano, bienes detectables y por el tamaño de la fuerza laboral.
En síntesis, todos los esfuerzos implementados por los países para mejorar el comercio permiten que la población acceda a alimentos, bienes y servicios más baratos, disponibilidad de mercancías y acceso a una amplia gama de recursos. Por ello, las teorías clásicas del comercio se enfocaban en la especialización de los países en los productos en que poseen ventajas comparativas, basándose en las ideas de Ricardo o de Heckscher y Ohlin. Es interesante que algunas contribuciones teóricas más recientes que han dado más importancia a la diversificación, en lugar de a la especialización, aun en sus fundamentos conservan estas ideas de ventaja comparativa (por ejemplo: Hausmann et al., 2007).
Una de las ventajas que existen al diversificar las canastas exportadoras es que permite creación de productos más complejos, generando condiciones para mantener un crecimiento próspero y sostenido (Hidalgo & Hausmann, 2009; Zaccaria et al., 2014). Específicamente, cuando los países están interconectados, pueden establecer una división del trabajo a escala global, generando riqueza y desarrollo, pues la participación en el comercio requiere la combinación de capacidades humanas y permite adquirir nuevas capacidades para la producción de productos sofisticados y mayor interconexión (Hidalgo & Hausmann, 2009).
A medida que los países se interconectan, emergen las redes complejas, como principal herramienta matemática para la descripción de los sistemas complejos, la combinación de capacidades y el comercio de diferentes productos, pues países altamente diversificados, tienden a exportar más productos que aquellos que exportan productos ubicuos; aunque en muchas ocasiones el tipo de producto comercializado puede estar determinado por los países vecinos, pues se tiende a competir con los países más cercanos con productos similares, en lugar de diversificarse.
Una de las principales ventajas que un país obtiene cuando se vuelve más complejo o competitivo es que se reduce su dependencia de condiciones específicas de mercado. Para
23 lograr esto, los países se deben enfocar más en acumular capacidades que especializarse en un sector de producción particular. Asimismo, la especialización y diversificación en conjunto son la llave para el crecimiento y desarrollo de los países. Ahora bien, en un entorno globalizado y escenario dinámico, la diversificación es más importante que la especialización en lo que tiene que ver con la competitividad de un sistema económico (Cristelli et al., 2013;
2015).
Es importante resaltar que la canasta exportadora de productos contiene información encriptada sobre las capacidades fundamentales de un país, es por ello que un país con una canasta exportadora pequeña enfrenta más dificultades para mejorar el rendimiento económico en el comercio internacional (Cristelli et al., 2013).
Ahora bien, como se ha visto hasta este momento, el comercio es un factor fundamental para los países, pero adicionalmente es importante mencionar que éste ha sido impulsado por la firma de acuerdos comerciales que han proliferado en las últimas décadas, incrementando los flujos comerciales.
Es relevante tener en cuenta que la firma de acuerdos comerciales permitiría el incremento de los flujos comerciales ya sea en el corto o largo plazo y, además, los efectos podrían variar, de acuerdo a que tan profundo o superficial sea el acuerdo.
La evolución de estos acuerdos entre el periodo comprendido entre 1945 a 2018 registra la firma de aproximadamente 1.094 acuerdos, enfocados en la liberalización comercial en bienes y servicios, contenidos en el conjunto de datos DESTA (Design of International Trade Agreements), el cual es un intento ambicioso para medir los acuerdos comerciales, según acuerdos y sectores abarcados, además de brindar una medida de la profundidad de los mismos.
Un dato curioso es que el incremento de los acuerdos comerciales con mayor auge se firma a partir de los años 90, cuando surgen esfuerzos para firmar acuerdos comerciales, estabilizando las relaciones comerciales después de la guerra fría. Entre 1948 a 1991 se firmaron pocos acuerdos comerciales, pero a partir de 1992, el número de acuerdos comerciales ha aumentado (Campi & Dueñas, 2019). Además, el 60% de los acuerdos firmados desde 1945 son acuerdos de libre comercio que liberalizan tarifas a bienes, el 29%
24 son acuerdos parciales, cuyo enfoque es la eliminación de aranceles en algunos productos, el 9% son uniones aduaneras y el 1% son acuerdos comerciales de servicios.
Es de hacer hincapié en que los acuerdos difieren considerablemente de su contenido. Por ejemplo, el 87% de estos acuerdos incluyen disposiciones sobre solución de controversia y el 6% prevé la creación de un cuerpo legal permanente, exhibiendo de esta manera, una mayor diferencia en diseño y contenido(Dur et al., 2014).
Todo esto lleva a determinar que los acuerdos comerciales han ido evolucionando y cada vez adicionan más asuntos, tales como el fortalecimiento y armonización de los derechos de propiedad intelectual, pero a pesar de esto, tanto aquellos acuerdos que adicionan capítulos de cuestiones extra-comerciales, como aquellos que no, buscan aumentar el comercio bilateral. Sin embargo, vale la pena aclarar que se ha demostrado que el impacto positivo en los flujos bilaterales de comercio depende del nivel de desarrollo que posean los países. Por lo general, los países desarrollados tienden a adicionar cláusulas relacionadas con el comercio, mientras que los países menos desarrollados son los que en general deben adoptar las reformas asociadas a las cláusulas relacionadas con el comercio.
En términos generales, los países que poseen algún tipo de acuerdo comercial tienen en promedio, niveles más altos de comercio, que aquellos países que no tienen, de ahí se deriva su importancia para los países y el crecimiento económico, por medio del incremento de los flujos comerciales entre naciones.
25 Gráfico 1 - Acuerdos comerciales firmados por año entre 1948 a 2018
Fuente: Elaboración propia con datos base Desta, 1.094 acuerdos.
El gráfico 1 muestra el número de acuerdos comerciales firmados entre 1948 a 2018, donde se puede evidenciar una tendencia creciente a firmar acuerdos comerciales a partir de los años 90, en conjunto con un aumento en los flujos comerciales a nivel mundial, observado hasta el año 2018.
Gráfico 2 - Acuerdos comerciales firmados acumulados por año entre 1948 a 2018
Fuente: Elaboración propia con datos base Desta, 1.094 acuerdos.
0 10 20 30 40 50 60 70
1948 1953 1957 1960 1963 1966 1969 1972 1975 1978 1981 1984 1987 1990 1993 1996 1999 2002 2005 2008 2011 2014 2017
0 200 400 600 800 1000 1200
1948 1953 1957 1960 1963 1966 1969 1972 1975 1978 1981 1984 1987 1990 1993 1996 1999 2002 2005 2008 2011 2014 2017
26 El gráfico 2 muestra el número de acuerdos comerciales firmados acumulados por año, donde se evidencia un aumento elevado a partir de los años 90, logrando la firma de 1.094 acuerdos durante todo el periodo analizado, lo que repercute en una dinamización del comercio internacional para los países alrededor del mundo.
Diversos autores han clasificado los acuerdos comerciales según su profundidad. En particular, Dur et al. (2014) desarrollan una medida basada en un índice adictivo, la cual refiere a 7 provisiones claves, donde la primera identifica que todos los aranceles pueden llegar a cero, creando un área completa de libre comercio y las otras 6 provisiones van más allá de reducciones arancelarias, es decir, refieren específicamente a comercio de servicios, inversiones, estándares, procedimientos públicos, competencia y derechos de propiedad intelectual.
Otros autores desarrollan medidas enfocadas en el análisis de rasgos latentes (Bartholomew et al., 2011), lo que refiere a un tipo de análisis factorial para datos binarios y que permite manejar datos altamente correlacionados y establecer que todos los datos no tienen la misma importancia para determinar el alcance de los compromisos de los países.
Dentro de la profundidad de los acuerdos se utilizan 48 variables relacionadas con liberalización de servicios, medidas de inversión, derechos de propiedad intelectual y estándares, con lo cual se llega a las medidas de profundidad (Dur et al., 2014).
Tabla 1 - Dimensiones que se consideran para cuantificar la profundidad
Variables Valor
¿Más que un acuerdo de alcance parcial? 0/1
¿Disposición sustantiva de servicios? 0/1
¿Disposición sustantiva de inversiones? 0/1
¿Disposición sustantiva sobre normas? 0/1
¿Disposición sustantiva sobre contratación pública? 0/1
¿Disposición sustantiva sobre competencia? 0/1
¿Disposición sustantiva sobre derechos de propiedad intelectual? 0/1
Rango total 0/7
Fuente: Elaboración propia con datos extraídos de “The Design of International Trade Agreements” (Dur et al., 2014).
27 Tal como se muestra en la tabla 1, se establecen siete variables para determinar el nivel de profundidad de un acuerdo comercial y de esta manera poder cuantificar las variables analizadas.
Los acuerdos comerciales han llegado a ser un instrumento importante para los gobiernos en el establecimiento de la política económica exterior. De los acuerdos más destacados se pueden mencionar el acuerdo de la Unión Europea y el NAFTA, los cuales poseen grandes compromisos para los países firmantes, mientras existen otros más superficiales, donde los compromisos son mínimos. Es por ello que la medida del impacto que puedan generar los acuerdos comerciales se puede analizar por medio del número de acuerdos comerciales y el tipo de acuerdos, según su profundidad.
La base cuenta con información de aproximadamente 1.094 acuerdos firmados entre 1945 a 2018, de los cuales 587 poseen un análisis detallado, con miras hacia una liberalización de comercio en bienes y servicios, construida con datos de la OMC (Organización Mundial del Comercio), el WTI (World Trade Institute), Organization of American States’ Foreign Trade Information System, The Asian Regional Integration Centre y el Banco Mundial (BM), con un numero inicial de miembros de 3.659 (cubre aproximadamente 201 países, con un promedio de firmas de 18 acuerdos por país). Este conjunto de datos está organizado por identificación de cada tratado, nombre del acuerdo, tipo de ingreso (6 categorías) dentro de las cuales se destaca información acerca del acuerdo base, adhesión, retiro, protocolo de enmiendas, consolidación y negociación. Además, se puede encontrar información acerca del año de firma, fecha de entrada en vigor del acuerdo, lenguaje, tipo de acuerdo (Bilateral, plurilateral, y terceros países, región a región, adhesión, adhesión a un acuerdo, como resultado de una membresía de un acuerdo regional y retiros), además de visualizar locación geográfica de los acuerdos, nombre del acuerdo en la base de la OMC y codificación de los acuerdos comerciales.
La firma de acuerdos comerciales repercute directamente en algunos sectores de la sociedad y el impacto puede ser diferente entre sectores, es decir, en unos con impacto más profundos que otros, viéndose la necesidad de estabilizar las relaciones comerciales de acuerdo con el tipo de acuerdo comercial, muy evidente a partir de 1990, con la búsqueda de estabilización de las relaciones comerciales en Europa, después de la guerra fría.
28 Se ha identificado que el 67% de los acuerdos comerciales firmados, son acuerdos bilaterales, el 17% son acuerdos regionales, el 14% son acuerdos plurilaterales y el 2% son acuerdos interregionales, por ello se evidencia diferencias en sus diseños y contenidos.
A lo largo del tiempo se ha determinado que el impacto de los acuerdos comerciales en un país puede ser diverso. Goldstein et al. (2014) han encontrado que los acuerdos comerciales tienden a incrementar el comercio en un 34% y este efecto perdura en el futuro, tendiendo a continuar un aumento progresivo, llegando a la conclusión de que duplican el comercio bilateral de dos miembros en un periodo de 10 años.
Otros autores han identificado que los efectos acumulativos de las uniones aduaneras en un periodo de 18 años son de alrededor de un 129%, los acuerdos de libre comercio tienen un efecto acumulativo del 66%, los acuerdos de alcance parcial no son estadísticamente significativos, llegando a la conclusión que los efectos son notables particularmente durante los primeros 4 años de entrada en vigor del acuerdo (Magee, 2008). Por lo tanto, es importante saber que aranceles más bajos permiten comercializar bienes más baratos, los cuales también requieren provisiones de servicios, logrando una liberalización en este aspecto, lo cual conlleva a un efecto positivo en el comercio de bienes, que a su vez genera competitividad a los países miembros que firman los acuerdos comerciales, y no sólo en estos aspectos, sino también en aspectos relacionados con la adaptación a sistemas de estándares internacionales, políticas de procedimientos gubernamentales, protección a la inversión extranjera directa, entre otros.
Muchos analistas de política comercial han identificado que las políticas tienden a inhibir el comercio, tal como las barreras arancelarias y las regulaciones domésticas, llevando a los gobiernos a firmar acuerdos comerciales, los cuales permitan la reducción de barreras domesticas que los acuerdos multilaterales llevan atadas a su estructura (Baier & Bergstrand, 2007). Asimismo, se ha identificado que el alto nivel de acuerdos bilaterales, incrementan la probabilidad de que dos países negocien un acuerdo comercial regional.
Aunque el objetivo de todos los países está relacionado en mejorar sus condiciones económicas y comerciales, realmente los países en vía de desarrollo se ven muchas veces afectados por las asimetrías en las relaciones comerciales, debido a que siempre se ha buscado acuerdos recíprocos, pero muchas veces esto desenlaza de otra manera, en otro tipo
29 de acuerdo como por ejemplo hacia un sistema unilateral, como por ejemplo el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), aceptando estas naciones, términos desfavorables, frente a los países desarrollados; es así que las ganancias del comercio internacional aumentan cuando el tamaño de los países y localización son similares. Por ende, algunos trabajos han encontrado que existe un efecto positivo de la integración, cuando los países que se integran poseen características similares (lazos culturales, clima, recursos naturales, etc.) en términos de nivel de desarrollo, y que, por el contrario, para los países en desarrollo la firma de acuerdos comerciales con países industrializados puede traer menores ventajas (Cheong & Tang, 2015).
Se ha identificado que los acuerdos comerciales en todos los continentes se han incrementado, especialmente en Asia, donde la tasa de crecimiento es más alta, en aproximadamente más del 40%. Asimismo, se ha encontrado que un cuarto del mundo comercial toma lugar entre países con distancias menores de 3.000 kilómetros (Cheong &
Tang, 2015).
De acuerdo con la diadas analizadas en la base DESTA, se puede identificar que los países con mayor número de acuerdos comerciales es Colombia y Venezuela, con 13 acuerdos comerciales, seguido de Burundi y Ruanda con 11 acuerdos comerciales, Chile y Perú con 11 acuerdos comerciales, Bielorrusia y Rusia con 10 acuerdos comerciales, Colombia y Ecuador con 10 acuerdos comerciales, Malawi y Zimbabue con 10 acuerdos comerciales.
Tabla 2 - Países con mayor y menor número de acuerdos comerciales firmados Países con más acuerdos comerciales Países con menos acuerdos comerciales
País 1 País 2 Acuerdos País 1 País 2 Acuerdos
Colombia Venezuela 13 Zimbabue Eslovaquia 1
Burundi Ruanda 11 Zimbabue Eslovenia 1
Chile Perú 11 Zimbabue Uruguay 1
Bielorrusia Rusia 10 Zimbabue Venezuela 1
Colombia Ecuador 10 Zimbabue Singapur 1
Malawi Zimbabue 10 Zimbabue Vietnam 1
Fuente: Elaboración propia con datos calculados en Rstudio.
30 En la tabla 2 se puede evidenciar los países con más acuerdos comerciales firmados, dentro de los cuales se destaca Colombia, Venezuela, Chile, Ecuador, Burundi, Ruanda, Rusia y Malawi, mientras que los países con menores acuerdos comerciales se destaca Zimbabue.
Debido a que la competitividad y similitud, pueden explicar las ganancias del comercio, derivadas de los acuerdos comerciales, el presente trabajo, mide la similitud de los productos, basados en el índice de Jaccard, el cual mide el grado de similitud entre dos conjuntos (Campi et al., 2020), midiendo así el número de coocurrencias en el cual dos países diferentes producen productos con una similitud, utilizando datos de exportaciones de productos desagregados a 4 dígitos, provenientes del conjunto de datos BACI, con el fin de verificar las capacidades inobservables para producir diferentes productos, reconocidos a diferentes niveles de agregación (Bruno et al. 2018).
En primer lugar, utilizando datos de exportaciones a 4 dígitos para cada país, calculamos las ventajas comparativas reveladas (RCA). Esto nos permite conocer para cada país el vector de ventajas comparativas reveladas en cada producto para cada país. Luego, calculamos la similitud de las exportaciones entre países, utilizando el índice de Jaccard, el cual se calcula mediante la siguiente fórmula:
𝑃𝑖𝑗 = 𝐶 𝐴 + 𝐵 − 𝐶
Donde C es el número de productos en que los países i y j coinciden en productos con ventajas comparativas. A es el número de productos que exporta i con ventajas comparativas reveladas y B es el número de productos que exporta j con ventajas comparativas reveladas.
Dentro de este cálculo, la matriz P puede ser vista como la red de productos exportados en el espacio de productos, en el cual los nodos son representados por productos, cuantificando la similitud de los nodos, contando el número de vecinos comunes como lo manifiestan Bruno et al. (2018) y los enlaces por el grado de afinidad entre ellos. La coherencia de la canasta productiva se debe a productos que tienen cierto nivel tecnológico, infraestructura, entre otras características económicas similares. En conclusión, se define la similitud como el número de productos que son producidos por los países y el número total de productos producidos por un país frente al otro (Campi et al., 2020).
31 Aclarado esto, se ha seleccionado países con diferentes niveles de complejidad para observar el nivel de correlación que presentan las exportaciones de estos países con el índice de Jaccard de sus socios comerciales. Estos países se seleccionaron ya que presentan diferentes niveles de desarrollo económico y son comparables entre sí. En primer lugar, se presentan los casos de Colombia y Chile, dos países en desarrollo especializados en exportaciones de commodities. Luego, presentamos el caso de Estados Unidos y Japón, dos países desarrollados con alto grado de complejidad y diversificación en sus canastas exportadoras. Por último, discutimos los casos de Etiopía y Burkina Faso, países poco desarrollados con canastas de exportaciones poco diversificadas y de baja complejidad.
En el gráfico 3 se muestran las correlaciones entre las exportaciones e importaciones de Colombia y Chile y el nivel de similitud de los socios comerciales, para diferentes años.
Colombia exporta en su mayoría café, el banano, las esmeraldas, entre otros, mientras que, en el caso de Chile, su canasta exportadora se basa en productos como las uvas, el cobre, pescado, etc. Se ha decidido tomar estos países en un sólo análisis ya que, los niveles de correlación que presentan son positivos y muy parecidos. Además, la historia que acompaña a ambos países es similar, pues en el entorno internacional comprendido entre 1990 y 1991, Colombia sufrió grandes reformas en el régimen de comercio exterior, preparando el país para una apertura comercial. Esto implicó cambios sustanciales en su economía y comercio, dado que la política comercial exterior colombiana es muy dependiente de los productos mineros, con una baja proporción de participación en los productos industriales, los cuales generan mayor valor agregado. Además, como lo indica Baena (2019), la estructura de la canasta exportadora colombiana depende de bienes con poco valor agregado y precios altamente fluctuantes. Por ello, la política comercial apunta a una diversificación de la canasta exportadora y a producir bienes industriales que permitan un crecimiento acelerado y sostenido, incursionando en el mercado internacional.
32 Gráfico 3 - Similitud exportaciones/importaciones Colombia y Chile 1995, 2005 y 2015
Colombia 1995 Colombia 2005 Colombia 2015
Exportaciones 1995 Exportaciones 2005 Exportaciones 2015
Correlación: 0.2398165 Correlación: 0.1931609 Correlación: 0.3568158 Importaciones 1995 Importaciones 2005 Importaciones 2015
Correlación: 0.218777 Correlación: 0.2704703 Correlación: 0.3132062
Chile 1995 Chile 2005 Chile 2015
Exportaciones 1995 Exportaciones 2005 Exportaciones 2015
Correlación: 0.2883102 Correlación: 0.1892009 Correlación: 0.2329547 Importaciones 1995 Importaciones 2005 Importaciones 2015
Correlación: 0.1525379 Correlación: 0.1738974 Correlación: 0.1823279 Fuente: Elaboración propia en R-Studio, se realiza cálculo de la RCA, índice de Jaccard y
flujo de comercio bilateral.
Por otro lado, la política comercial chilena se ubica en un contexto de competencia externa, lo cual ha llevado a Chile a una diversificación de mercados y de productos,