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una cooperativa combina la lógica de la empresa y la de la solidaridad

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una

cooperativa

combina la lógica de la

empresa

y la de la

solidaridad

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Artes e Impresión: 2.000 ejemplares Junio 2019 Quito - Ecuador INSUBRIA

una cooperativa

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PRESENTACION

Como lo ha hecho por varios años, el papa Francisco, cuando hay motivos relevantes, recibe en audiencia a organizaciones que están trabajando, a veces silenciosamente, en la construcción de una sociedad nueva basada en principios evangélicos. En la mañana del sábado 16 de marzo de 2019, el Papa ha recibido en audiencia a muchísimos miembros de la Confede-ración de Cooperativas Italianas, CONFCOOPERATIVE, con motivo del cen-tenario de su fundación y les ha dado un sentido, profundo y aleccionador mensaje.

El Papa demuestra su interés por una sociedad que, en búsqueda de mayor equidad, fortalezca modelos de organización inspirados en el cooperativis-mo, la solidaridad, el cuidado de la casa común (la ecología) y la opción preferencial por las personas más vulnerables, frecuentemente olvidadas y tratadas como “desechos” y estimula a las personas a trabajar “con obs-tinación” para el crecimiento y buen funcionamiento

de las empresas cooperativas.

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Lo hemos hecho en febrero del 2015, publicando el folleto “En una coope-rativa uno más uno es igual a tres”, mensaje del Papa Francisco a la misma Confederación de Cooperativas.

Ahora presentamos el texto del discurso completo que el papa Francisco les dirigió en marzo de 2019.

Esta publicación, como la anterior, es cofinanciada por CONFCOOPERTIVE INSUBRIA (provincias de Como y Varese de Italia), a quienes agradecemos de corazón.

Para estimular la lectura y reflexión, nos hemos permitido poner en letra cursiva algunas preguntas relacionadas con los temas del texto.

Después del mensaje del Papa, el folleto presenta una breve visión sobre la estimulante realidad de CONFCOOPERATIVE ITALIA, que en este 2019 cum-ple 100 años de vida y trabajo. Para quienes soñamos un Ecuador mejor organizado y más equitativo partiendo de las bases populares, lo que se ha hecho y lo que ha conseguido el movimiento cooperativo italiano durante los últimos 100 años es un sueño y un reto a la vez.

A este horizonte amplio y sereno se llega haciendo bien las cosas, trabajan-do duro, con inteligencia, sutrabajan-dor y amor, en el lugar, organización y cargo de responsabilidad que nos ha tocado vivir.

¡Caminemos soñando! La palabra del Papa Francisco nos ayuda a seguir el camino mejor.

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SANTO

PADRE FRANCISCO

DISCURSO A LOS MIEMBROS DE LA

CONFEDERACION DE COOPERATIVAS

DE ITALIA

Valor del Modelo

Cooperativista

Los cien años de historia de vuestra acción son una meta im-portante, que no puede pasar en

silencio. Representan un camino del cual sentirse agradecido por todo lo que habéis logrado, inspi-rados por el gran llamamiento de la encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII. De manera profética, este Pontífice abrió la gran reflexión so-bre la doctrina social de la Iglesia. La suya fue una intuición florecida con la convicción de que el Evan-gelio no puede ser relegado solo a una parte del hombre o de la sociedad, sino que habla a toda la humanidad para hacerla más y más humana. Los tiempos en

los que el Papa León escribía eran tiempos difíciles, pero cada edad tiene sus fatigas y sus dificultades.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

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Vuestra historia es preciosa porque nace del haber

tomado en serio las palabras del Papa y de haberlas concretado a través de un compromiso serio y generoso que dura desde hace un siglo. Es un fuerte signo de esperanza cuando la doctrina social de la Iglesia no se queda en papel mojado o en un discurso abstracto, sino que se convierte en vida gracias a hombres y mujeres de buena voluntad, que le dan carne y

con-creción, transformándola en gestos personales y sociales concretos, visibles y útiles.

También hoy en día, la Iglesia no solo necesita decir la Verdad en voz alta; necesita siempre hombres y mujeres que transformen en bienes concretos lo que los pastores predican y los teólogos enseñan. En este

sentido, hoy, deciros “gracias” por vuestros cien años de

compromiso es también un ejemplo para los hombres de nuestro tiempo, que necesitan descubrirse a sí

mis-mos no solo “prendedores” de bien, sino “emprende-dores” de la caridad.

Vuestro modelo cooperativo, precisamente porque está

inspirado en la doctrina social de la Iglesia, corrige algu-nas tendencias típicas del colectivismo y el estatismo

que a veces son letales para las iniciativas privadas; y, al mismo tiempo, frena las tentaciones del individua-lismo y el egoísmo típicas del liberaindividua-lismo. En efecto,

mientras la empresa capitalista apunta principalmente al beneficio, la empresa cooperativa tiene como objetivo principal la satisfacción equilibrada y proporcional de las necesidades sociales. Ciertamente, la cooperativa también debe apuntar a producir ganancias, a ser efectiva y eficiente en su actividad económica, pero todo esto sin perder de vista la solidaridad mutua.

Por este motivo, el modelo de cooperativa social es uno de los nuevos sectores en los que ahora se concentra la cooperación, porque logra combinar, por un lado, la

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lógica de la empresa y, por otro, la de la solidaridad:

solidaridad interna hacia sus miembros y solidaridad externa hacia los destinatarios.

Esta forma de vivir el modelo cooperativo ya ejerce una influencia significativa en las empresas

dema-siado ligadas a la lógica de las ganancias, porque las empuja a descubrir y evaluar el impacto de una res-ponsabilidad social. De este modo, se las invita a con-siderar no solo el balance económico, sino también el social, haciendo que se den cuenta de que es necesario contribuir a responder a las necesidades de los invo-lucrados en la empresa, así como a las del territorio y de la comunidad. De esta manera, el trabajo cooperativo

cumple su función profética y su testimonio social a la luz del Evangelio.

Va contra la mentalidad

del mundo

Pero nunca debemos olvidar que esta visión de coope-ración, basada en las relaciones y no en el lucro, va en contra de la mentalidad del mundo. Solo si descubri-mos que nuestra verdadera riqueza son las relacio-nes y no los meros bierelacio-nes materiales, encontraremos formas alternativas de vivir y vivir en una sociedad que no está gobernada por el dios dinero, un ídolo que la engaña y luego la deja cada vez más inhumana e injusta, y diría también, más pobre.

Gracias por vuestro arduo trabajo, que cree en la cooperación y expresa la obstinación de permanecer humanos en un mundo que quiere mercantilizarlo todo. Y sobre la obstinación hemos escuchado a esta

hermana nuestra que ha dado testimonio hoy: hace falta obstinación para seguir por este camino cuando la lógica del mundo va en otra dirección. Os doy gracias

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por vuestra obstinación… ¡que no es pecado! Seguid adelante así.

Ventajas de la cooperación

Pero la ventaja más importante y obvia de la coopera-ción es vencer la soledad que convierte la vida en un infierno. Cuando el hombre se siente solo, experimenta el

infierno. En cambio, cuando advierte que no está aban-donado, puede enfrentar cualquier tipo de dificultad y esfuerzo. Y esto se ve en los momentos difíciles. Así

como vuestro presidente ha recordado que en coopera-tiva “uno más uno es tres”, hay que recordar que en los momentos difíciles uno más uno es la mitad.

Así [la cooperación] hace que las cosas difíciles pue-den ser mejores. Nuestro mundo está enfermo de

sole-dad -lo sabemos todos-,por eso necesita iniciativas que permitan enfrentar junto con otros lo que la vida impone.

Caminando y trabajando juntos experimentamos el gran milagro de la esperanza: todo parece posible otra vez. En este sentido, la cooperación es una forma

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Podríamos decir así que la cooperación es otra forma de enunciar la proximidad que Jesús enseñó en el Evangelio.

Hacerse prójimo significa evitar que el otro perma-nezca presa del infierno de la soledad.

Desafortuna-damente, la crónica a menudo nos habla de personas que se suicidan llevadas por la desesperación, madurada precisamente en la soledad. No podemos permanecer in-diferentes ante estas tragedias, y cada uno, según sus posibilidades, debe comprometerse a quitar un trozo de soledad a los demás. Hay que hacerlo no tanto con pa-labras, sino sobre todo con compromiso, amor, com-petencia y poniendo en juego el gran valor agregado que es nuestra presencia personal. Hay que hacerlo con cercanía, con ternura. Esta palabra, ternura, que

corre el peligro de caerse del diccionario porque la socie-dad actual la usa muy poco. Solo cuando nos ponemos en juego en primera persona podemos marcar la diferencia. Por ejemplo, es solidaridad comprometerse a dar a todos un trabajo justamente retribuido; permitir a los agricultores a los que el mercado ha debilitado formar parte de una comunidad que los fortalece y los apo-ya; a un pescador solitario unirse a un grupo de colegas;

a un descargador estar dentro de un equipo, y así suce-sivamente. De esta manera, cooperar se convierte en un estilo de vida. Cooperar es un estilo de vida. “Yo vivo,

pero solo, hago lo que me toca y sigo adelante…”. Es un modo de vivir, un estilo de vida. El otro, en cambio

es: “Yo vivo con los demás, en cooperación”. Es otro estilo de vida, y nosotros elegimos este.

El milagro de la cooperación

En este sentido, un episodio en el Evangelio de Marcos nos ayuda: «[Jesús] entró de nuevo en Cafarnaúm. Al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta

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había ya sitio y él les anunciaba la Palabra. Y le vienen a traer un paralítico, llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico.

Viendo Jesús la fe de ellos dice al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”» (2,1-5). Y luego, lo

curó.

Cuando pensamos en esta página del Evangelio, nos sen-timos inmediatamente atraídos por el gran milagro del perdón y, posteriormente, de la curación física de este hombre; pero quizás se nos escape otro milagro: el de sus amigos. Esos cuatro hombres llevan al paralítico sobre sus hombros; no permanecen indiferentes ante el sufrimiento de su amigo enfermo; no se mimetizan entre la multitud con todos los demás para escuchar a Jesús. Estos hombres cumplen un gesto milagroso: se juntan y, con una estrategia ganadora y creativa, encuentran el camino no solo para hacerse cargo de este hombre, sino también para ayudarle a encontrar al que puede cambiar su vida. Y al no poder hacerlo de

la manera más sencilla, a causa de la multitud, tienen el coraje de subir al techo y abrirlo. Ellos son los que abren la brecha a través de la cual el paralítico puede acer-carse a Jesús y salir cambiado de aquel encuentro. El evangelista señala que Jesús se dirigió a ese hombre “viendo su fe”, es decir la fe de todo el grupo: del paralítico y de sus amigos.

En este sentido, podemos decir que la cooperación es una forma de “abrir el techo” de una economía que corre el riesgo de producir bienes, pero a costa de la injusticia social. Es derrotar la inercia de la indife-rencia y el individualismo haciendo algo alternativo y no solo quejándose. Quien funda una cooperativa cree en una forma diferente de producir, trabajar y

¿qué

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permanecer en la sociedad. Los que encontraron una

cooperativa tienen algo de la creatividad y el coraje de aquellos cuatro amigos del paralítico. El “milagro” de la cooperación es una estrategia de equipo que abre una brecha en el muro de la multitud indiferente que excluye a los que son más débiles.

Una sociedad que se convierte en un muro, formada por la masa de muchos individuos que no piensan y no actúan como personas, no puede apreciar el valor fundamental de las relaciones. No se puede actuar realmente como persona cuando se está enfermo de indiferencia y egoísmo. Entonces, en realidad, el verdadero “paralí-tico” no es ese hombre que llevaron subiéndose al techo para ponerlo frente a Jesús; el verdadero para-lítico es la multitud que impide llegar a una solución.

Una multitud formada por individuos que solo miran sus propias necesidades sin darse cuenta de los demás y, por lo tanto, nunca descubren el sabor pleno de la vida.

El individualismo impide la felicidad plena, porque excluye al otro del horizonte. Cuando sigo ciego ante el sufrimiento y la fatiga de los demás, en realidad estoy ciego ante lo que podría hacerme feliz: no se puede ser feliz solo. Jesús dice en el Evangelio con una

frase lapidaria: «¿De qué le sirve al hombre haber gana-do el mungana-do entero, si él mismo se pierde o se arruina?» (Lc 9, 25).

Queridos hermanos y hermanas, vivimos en un mundo preso del frenesí de poseer y al que le cuesta caminar como comunidad. El egoísmo es siempre fuerte. El tra-bajo que habéis hecho durante estos cien años ha sido el de oponer la relación al individualismo, el equipo al interés, el bienestar de todos a los intere-ses de unos pocos.

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Ya he tenido ocasión de contar en otras ocasiones lo que me impresionó cuando tenía 18 años, en 1954, escu-chando a mi padre hablar sobre este tema. Desde en-tonces me he convencido de que la cooperación cris-tiana es el camino correcto. Quizás económicamente

parezca más lento, pero es el más efectivo y seguro, el que llega más lejos.

Por eso me han gustado las palabras del Presidente, que representan con humildad el gran esfuerzo de la coope-ración en Italia y en el mundo.

Visitar las periferias existenciales

En particular, me complace escuchar que habéis visi-tado las periferias existenciales donde se anidan más vulnerabilidades: este es el lugar privilegiado de nuestro testimonio. Insistir en la categoría de las

periferias se debe a la elección que hizo Jesús, el Hijo de Dios, al venir al mundo. Escogió la periferia como el centro de su misión. Y no lo hizo solo geográficamente viniendo al mundo en una periferia del gran imperio ro-mano, sino también saliendo al encuentro de cada hom-bre marginado en la periferia a causa de la pohom-breza, la enfermedad y de sus propios errores.

En este mundo globalizado, debemos estar en sintonía con lo que enseña la doctrina social de la Iglesia cuando habla de la centralidad de la persona. San

Juan Pablo II lo explicaba bien en la Encíclica Centesi-mus annus cuando escribe: «Si en otros tiempos el fac-tor decisivo de la producción era la tierra y luego lo fue el capital, entendido como conjunto masivo de maquinaria y de bienes instrumentales, hoy día el factor decisivo es cada vez más el hombre mismo, es decir, [...] su capacidad de organización solidaria, así como la de intuir y satisfacer las necesidades de los demás» (n.

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32). Tendríamos que entender, pues, la importancia de

adquirir competencias profesionales y ofrecer iti-nerarios de formación permanentes, especialmente

a aquellas personas que viven en los márgenes de la sociedad y a las categorías más desfavorecidas.

En este sentido, son principalmente las mujeres quie-nes, en el mundo global, soportan la carga de la pobreza material, la exclusión social y la exclusión cultural. El tema de las mujeres debe volver a ser una de las prioridades de los proyectos futuros en la esfera cooperativa. No es un discurso ideológico. Se trata, en

cambio, de asumir el pensamiento de las mujeres como un punto de vista privilegiado para aprender a que la cooperación no solo sea estratégica sino también humana. La mujer ve mejor lo que es el amor en el rostro de cada uno. La mujer sabe mejor

cómo concretar lo que los hombres a veces tratamos como “sistemas máximos”.

Queridos amigos, espero que los cien años pasados abran de par en par ante vosotros niveles de compromi-so nuevos e inéditos, permaneciendo siempre fieles a la raíz de donde todo nació: el Evangelio. Nunca perdáis

de vista esta fuente, y buscad entre los gestos y de-cisiones de Jesús aquello que más pueda inspirar vuestra tarea.

Os bendigo de todo corazón, os aliento y os digo que tengo mucha esperanza en lo que hacéis. Estoy seguro de que es una esperanza bien puesta. Y por favor no os olvidéis de rezar por mí.

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Palabras del presidente de CONFCOOPERATIVE

Maurizio Gardini,

previo al mensaje del Papa Francisco

Santo Padre:

Han pasado cuatro años desde nuestra primera reunión, que re-cordaremos toda la vida.

En esa ocasión nos comprometimos a dar vida a un proyecto que era un deseo suyo: estar en las parroquias de los suburbios para proporcionar el cuidado necesario para un niño en dificultad y para los ancianos en situación de necesidad. Lo hicimos y “No me olviden”, así se llama el proyecto, se ha convertido en una red efectiva de asistencia y soli-daridad que ha llevado a cabo 872 días de actividad, brindando 5,624 visitas a niños y ancianos en las 27 parroquias que participan en los suburbios romanos y en tres cam-pamentos de gitanos romaníes.

Las personas que llenan este salón hoy tienen en común una visión di-ferente del mundo: esto los ha he-cho cooperadoras y cooperadores, es decir, servidores del bien común en lugar de meros empresarios al servicio de esa parte de la econo-mía impulsada por la maximización de las ganancias.

Este sentimiento común, inspirado en los valores del Rerum Novarum del Papa León XIII, nos guió en el largo viaje que hoy tiene cien años. Queremos continuar nuestra mi-sión, animados por lo que Ud. quie-re decirnos para inspirar la conti-nuación de nuestro viaje.

Hace cuatro años Ud. nos recordó las raíces de la cooperación que

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representamos, esa Doctrina Social de la Iglesia que acerca nuestra misión a la esencia de las relaciones humanas. Las relaciones hoy en crisis más que ayer debido a la presencia en nuestras vidas del miedo y la inseguridad sobre el mañana y la intensificación de las desigualdades sociales.

En tal escenario, la cooperación juega un papel clave con su ca-pacidad para abrir brechas en las comunidades y responder a las necesidades de las personas. Al cooperar podemos reconstruir una cultura del otro que nos ayuda a derribar los muros de la prisión lla-mada indiferencia.

A medida que crece la pobreza, la brecha entre los ricos y los pobres, la asimetría en los territorios de nuestro país y de todo el mundo, frecuentamos las periferias exis-tenciales que Ud. nos indicó.

Animamos talleres y proyectos de ideas, trabajamos para devolver la dignidad a las personas más frágiles, tanto a través del trabajo como con el bienestar generalizado. Escuchamos a las comunidades para construir junto con ellas nuevas oportunidades para los territorios, los urbanos y los de las zonas rurales.

Todo esto lo hacemos confiando en las habilidades y la pasión que te-nemos en los territorios y sectores representados aquí.

Lo hacemos a través de la coope-ración agroalimentaria y pesquera, que tiene el ambicioso objetivo de garantizar una remuneración correcta para quienes trabajan y de producir alimentos para todos con prácticas sostenibles y responsables.

Lo hacemos gracias a la coope-ra-ción crediticia que durante 130 años ha garantizado el acceso al crédito para familias y pequeñas empresas, en los términos correctos.

Existe una cooperación de trabajo y servicio que, además de dar dig-nidad a tantos trabajos humildes pero esenciales, todavía nos per-mite recuperar y salvar el trabajo de las empresas en crisis.

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Con la cooperación social y de sa-lud, damos una respuesta impor-tante a esa necesidad de bienes-tar subsidiario y universalista que siempre ha caracterizado la unión, la fortaleza de nuestra misión. Con la cooperación de la cultura, el deporte y el turismo, valoramos nuestro patrimonio histórico, artís-tico y cultural fuera de los grandes circuitos y estamos comprometidos para que muchos jóvenes puedan acceder a las prácticas deportivas, menos competitivas y más sociales. Finalmente, la cooperación entre consumidores y usuarios, que en los libros de historia parece ser el fundamento de la cooperación, no ha perdido la centralidad de una misión social que sigue siendo de gran utilidad para las comunida-des, especialmente para las más pequeñas y más frágiles.

La historia nos dirá si la coope-ración ha cumplido su tarea o no. Mientras tanto, los resultados que podemos medir hoy nos hacen con-fiar que hemos dado continuidad a una historia que comenzó solo para dar esperanza.

Nos estamos preparando para nue-vos desafíos y necesitamos la guía de aquellos que nos acompañan

con afecto, como lo hace la Iglesia. Por eso, el 24 de octubre también tendremos una reunión con los Obispos de Italia.

En este nuevo siglo nos sentimos guiados por Laudato Si. Su Encí-clica ha venido a recordar a todos que este planeta nos ha prece-dido y tendrá que sobrevivir y ha marcado un punto de inflexión en nuestra visión estratégica y nuestro comportamiento. De hecho, desde 2015, Confcooperative, inspirada en el principio de intergeneracio-nalidad que nos corresponde, ha comenzado a medir sus activi-dades con el criterio de la soste-nibilidad. Una sostenibilidad que consideramos en su interpretación más amplia, no solo ambiental sino también económica y, sobre todo, social. Una visión que está cerca de nuestro corazón y en la que cree-mos firmemente, promoviéndola en nuestro hogar, pero también fuera del hogar.

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Estas son tres historias que repre-sentan el compromiso de toda la cooperación en Italia.

La granja “Fiori di zucca” nació de la cooperativa “Un fiore per la vita”, un proyecto de inserción para per-sonas con problemas de adicción a las drogas. De las tierras contami-nadas por el crimen y los resíduos tóxicos, entre Nápoles y Caserta, los productos orgánicos de calidad son cultivados por personas que han recuperado un lugar en la vida a través del respeto por el medio ambiente.

Cívico 81 es un proyecto de rege-neración urbana. Con nuevos espa-cios y serviespa-cios a la comunidad de Cremona, atención especial a las personas.

Los desfavorecidos y la participa-ción de los ciudadanos en la aten-ción. Se recibe a 800 personas por día en una clínica, un centro del día para adolescentes, un centro del día para niños con neuropsiquiatría, una comunidad de niños con neu-ropsiquiatría y mucho más.

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CONFCOOPERATIVE (que significa “Confederación de las Cooperati-vas) es la principal organización de representación, asistencia, defensa y vigilancia del movimiento coope-rativo italiano y de las empresas sociales. A ella adhieren cerca de 20.000 cooperativas, que tienen 3.200.000 socios y 550.000 tra-bajadores.

Nació en 1919 con la inspiración de la Doctrina Social de la Iglesia. Ha desarrollado una amplia red de servicios y estructuras que garanti-zan una continua y eficaz asisten-cia a las cooperativas y empresas sociales en asuntos jurídicos,

la-UN MODELO ITALIANO DE

ORGANIZACIÓN POPULAR A ESCALA

NACIONAL

borales, tributarios, contables, for-mativos y de incidencia política, respetando el principio de la auto-nomía de cada miembro.

Está formada por 68 uniones que representan a todas las cooperati-vas de un territorio, independien-temente de su sector de actividad y por 8 “federaciones” sectoria-les, que cubren todos los sectores de la economía, con una atención particular a la participación de las mujeres y de los jóvenes coopera-tivistas.

Estas son las 8 federaciones sec-toriales con algunos datos signifi-cativos:

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1 FEDERCASSE: la federación de las Cajas Rurales y de los Bancos de

Crédito Cooperativo (BCC), muy ligados al GSFEPP, a banCODESARROLLO y a las Finanzas Populares en Ecuador. Las BCC por ley invierten todos sus recursos en el desarrollo del territorio en el cual han nacido. Bancos: 278 con 4.251 agencias

Empleados: 35.000

Activos: 177.400 millones de dólares Socios: 1.276.000

2 Federación AGRIPESCA: agricultura, ganadería, forestación,

agroin-dustria, pesca y piscicultura. Cooperativas: 3.300 Socios: 430.000

Facturación anual: 32.480 millones de dólares

3 Federación CONSUMO Y USUARIOS: comercialización al por mayor y

menor.

Empresas: 611 Socios: 380.300 Empleados: 8.120

Facturación anual: US$ 4.480 millones

4 Federación CULTURA, TURISMO Y DEPORTE: teatros, museos, sitios

turísticos, instalaciones deportivas. Cooperativas: 1.322

Socios: 144.500 Empleados: 15.000

Facturación anual: US$ 918,4 millones

5 Federación SOLIDARIDAD: educación, salud, discapacidad y cura de

las adicciones.

Cooperativas: 6.197 Socios: 221.500 Empleados: 227.000

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6 Federación HABITAT: vivienda y servicios para la casa.

Cooperativas y consorcios: 1.539

Socios: 88.950

Facturación anual: US$ 530 millones

7 Federación TRABAJO: empresas de producción y generación de

empleo.

Empresas: 4.854 Socios: 250.102 Empleados: 155.000

Facturación anual: US$ 7.400 millones

8 Federación SALUD: médicos, enfermeras, farmacéuticos,

rehabili-tadores, empresas de seguro. Cooperativas: 390 Socios: 140.300 Empleados: 14.700

Facturación anual: US$ 11.500 millones.

Más allá de los grandes números y valores que se citan, este modelo de organización, no solo de Italia, sino de varios otros países europeos, debe inspirarnos a quienes vivimos y trabajamos en el Ecuador, para caminar con nuevas ideas y mayor decisión hacia formas de organización social y económica más completas y capaces de transformar positivamente nues-tra realidad.

Todo esfuerzo socio-organizativo y económico puede acercarnos más al objetivo final del desarrollo, que es:

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ALGUNOS ELEMENTOS

DE LA ECONOMIA POPULAR Y

SOLIDARIA DEL ECUADOR

Según la SEPS en Ecuador hay registradas:

608 cooperativas de ahorro y crédito (31 segmento 1; 40 segmento 2; 80 segmento 3; 166 segmento 4; 224 segmento 5)

2.661 cooperativas no financieras 9.659 Asociaciones

12000 Cajas y bancos comunales.

Definición EPS.- Se entiende por Economía Popular y Solidaria a la forma de organización económica, donde sus integrantes, individual o

colecti-vamente, organizan y desarrollan procesos de producción, intercambio, comercialización, financiamiento y consumo de bienes y servicios, para satisfacer necesidades y generar ingresos, basadas en relacio-nes de solidaridad, cooperación y reciprocidad, privilegiando al trabajo y al ser humano como sujeto y fin de su actividad, orientada al buen vivir, en armonía con la naturaleza, por sobre la apropiación, el lucro y la acumulación de capital. (Art.1 LEPS)

Principios.- Las personas y organizaciones de la EPS, en el ejercicio de sus

actividades, se guiarán por los siguientes principios, según corresponda: 1. La búsqueda del buen vivir y del bien común;

2. La prelación del trabajo sobre el capital y de los intereses

co-lectivos sobre los individuales;

3. El comercio justo y consumo ético y responsable; 4. La equidad de género;

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6. La autogestión;

7. La responsabilidad social y ambiental, la solidaridad y

rendi-ción de cuentas; y,

8. La distribución equitativa y solidaria de excedentes.

(art.4 LEPS) (CONSTITUCION DE LA REPUBLICA DEL ECUADOR 2008, Arts. 11, 21, 275)

Formas de Organización.- Integran la Economía Popular y Solidaria las

organizaciones conformadas en los Sectores

• Comunitarios, • Asociativos y • Cooperativistas,

• así como también las Unidades Económicas Populares. (art.8 LEPS)

Sector Cooperativo.- Es el conjunto de cooperativas entendidas como sociedades de personas que se han unido en forma voluntaria para satisfacer sus necesidades económicas, sociales y culturales en común, mediante una empresa de propiedad conjunta y de gestión democrática, con personalidad jurídica de derecho privado e interés social.

Las cooperativas, en su actividad y relaciones, se sujetarán a los principios establecidos en esta Ley y a los valores y principios universales del coo-perativismo y a las prácticas de Buen Gobierno Corporativo. (art.21 LOEPS)

Grupos.- Las cooperativas, según la actividad principal que vayan a

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Sector Financiero Popular y Solidario.- integran el Sector Financiero

Po-pular y Solidario las siguientes:

• cooperativas de ahorro y crédito, • entidades asociativas o solidarias, • cajas y bancos comunales, y • cajas de ahorro.

(art.78 LOEPS) (CONSTITUCION DE LA REPUBLICA DEL ECUADOR 2008, Arts. 309, 311)

Sector financiero popular y solidario. El sector financiero popular y

soli-dario está compuesto por:

1. Cooperativas de ahorro y crédito, 2. Cajas centrales,

3. Entidades asociativas o solidarias, cajas y bancos comunales y cajas de ahorro y,

4. De servicios auxiliares del sistema financiero.

También son parte del sector financiero popular y solidario las aso-ciaciones mutualistas de ahorro y crédito para la vivienda. (art.

163 COMF)

Las entidades asociativas o solidarias, cajas y bancos comunales y cajas de ahorro se regirán por las disposiciones de la Ley Orgánica de la Econo-mía Popular y Solidaria y las regulaciones que dicte la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera.

Principios. Los principios que inspiran las disposiciones del Código

Orgá-nico Monetario y Financiero son:

1. La prevalencia del ser humano por sobre el capital,

1. La subordinación del ámbito monetario, financiero, de valores y seguros como instrumento al servicio de la economía real,

2. El ejercicio de la soberanía monetaria y financiera y la inser-ción estratégica internacional,

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3. El fortalecimiento de la confianza y,

4. La protección de los derechos ciudadanos. (art.4.COMF)

Derechos de las personas. Las personas naturales y jurídicas tienen

de-recho a disponer de servicios financieros de adecuada calidad, así

como a una información precisa y no engañosa sobre su contenido y

características.

Es derecho de los usuarios financieros a que la información y reportes crediticios que sobre ellos constan en las bases de datos de las entidades financieras sean exactos y actualizados con la periodicidad establecida en la norma.

Las entidades del sistema financiero nacional y las que conforman los re-gímenes de valores y seguros, están obligadas a revelar a sus clientes y usuarios la existencia de conflictos de intereses en las actividades, opera-ciones y servicios que oferten a los mismos. (art.152 COMF)

Defensor del cliente. Cada entidad integrante del sistema financiero

na-cional tendrá un defensor del cliente, que será independiente de la institu-ción y designado de acuerdo con la regulainstitu-ción que expida la Junta.

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Referencias

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