La villa de Tineo es la capital del concejo del mismo nombre, situado en la comarca surocci-dental de Asturias. Dista 46 km de Oviedo, y su acceso más directo es a través de la carretera N-634 hasta La Espina y, desde allí, siguiendo la AS-216.
El núcleo primigenio de la villa se situaba en lo que hoy se conoce como el barrio de Fon-dos de Villa, pero la entrada de la ruta jacobea por la parte alta del pueblo hizo que el barrio antiguo perdiera protagonismo, al tiempo que se desarrollaba el de Cimadevilla. La fundación en el nuevo barrio del convento franciscano de San Francisco del Monte, cuyo templo desem-peña hoy la función parroquial, debe de haber influido también en el desarrollo del mismo.
TINEO
Iglesia de San Francisco
L
A MANDA TESTAMENTARIA del Arcediano de OviedoFernán Alonso, de1273, da cuenta de que en esa fecha había ya franciscanos en Tineo. Al no figurar citado en la parte dispositiva del rico canónigo, redactado en el 1267, podemos suponer que el cenobio fue construi-do en el breve espacio de tiempo de siete años, entre el 1267 y el 1274, al tiempo que la obra franciscana de Avi-lés. El convento sufrió numerosas reformas con el paso del tiempo. Un factor decisivo en su transformación vino dado por la familia Merás, cuando construyó su capilla funeraria aneja a la nave central siguiendo los parámetros estilísticos del barroco. Esta capilla dio origen a una serie de reformas orientadas a la dignificación del edificio, que encubrieron y remodelaron su primera concepción con el fin de adaptarla a la nueva demanda estética. El nuevo gusto constructivo reflejado en la capilla, que se inaugura en 1613, fue el patrón que sirvió de guía para la reforma que ha llegado hasta nosotros, en la que aún se vislumbran algunos elementos pertenecientes a su primitiva fábrica medieval.
El templo ha tenido una buena factura constructiva y responde plenamente a la tipología aplicada por las órde-nes mendicantes. Se compone de una nave única de gran amplitud y de gran altura. Su espacio, muy diáfano y de escasa ornamentación, sigue el concepto de “planta-salón”, que resulta especialmente indicado para dirigir la predica-ción a un elevado número de fieles. Está divida en tres tra-mos, tiene un pórtico a los pies y una cabecera precedida por un amplio presbiterio. El ábside es cuadrangular y de testero recto, se encuentra sobreelevado por encima de la nave y se accede a él a través de una escalinata.
Contiguo al muro sur se situaba el desaparecido claus-tro, del cual no queda referencia material alguna y que, como los elementos conservados, debió de seguir unas pautas estilísticas próximas al gótico. La capilla de la fami-lia Merás se abre a la nave en el último tramo del muro norte con una planta rectangular dividida en tres espacios. Para el alzado se emplearon robustos paños murales, de proporciones que acusan el sentido ascendente y evitan la sensación de pesadez arquitectónica. Como refuerzo se generan unas zonas de sillar perfectamente escuadrado, que simulan pilares embebidos en el muro, para recibir arcos de medio punto muy amplios. En la nave, los arcos descansan sobre impostas molduradas. El paño sur alberga un ritmo de tres grandes y estilizados vanos de arco apun-tado con amplio derrame interno y carácter goticista, que, de no ser por la capilla aneja en su muro opuesto, encon-trarían su reflejo en otros tres idénticos.
La cubierta primitiva para la nave debió de ser de madera, sustituida posteriormente por bóvedas de crucería con cuatro nervaduras concluyentes en una clave circular carente de toda decoración. El espacio del presbiterio se cubre con una bóveda de cañón, y el ábside con otra de crucería. El coro situado a los pies es bastante posterior.
La decoración interior es escasa y se concentra en puntos muy concretos. La austeridad prima en todo el edi-ficio. Los juegos de molduras lineales conforman el grueso del repertorio ornamental, a excepción de los motivos de la portada y una serie de representaciones figurativas, junto con otras de carácter vegetal, situadas en el arco triunfal de la cabecera y en la antigua puerta de acceso al claustro, respectivamente.
El arco triunfal que media entre la cabecera y la nave se compone de tres arquivoltas apuntadas. Es de gran amplitud y se apoya sobre de tres pilares consecutivos a cada lado que descansan sobre un estilizado podium. En la transición de los pilares a las arquivoltas se encuentran unas impostas de gran vuelo que pertenecen a la fábrica primitiva y llevan una peculiar decoración. Se trata de una sucesión de tetrapétalas de botón central que están flanqueadas por cabezas figura-tivas de animales y de hombres. De las animales, a la izquierda, sólo se conserva una completa que recuerda a un toro. Las del lado derecho, una de ellas bastante deteriora-da, se asemejan a cabezas de individuos amortajados.
Los vanos de ingreso abiertos en el paño sur de la cabe-cera pertenecieron a la primitiva fábrica del edificio. Hubo un tercero en el paño norte para acceder a las huertas, pero se encuentra tapiado. A su lado se dispone hoy un pequeño almacén al que se accede mediante un arco carpanel. La pri-mera puerta del lado sur comunicaba el coro con el claustro, dando ahora acceso a la actual sacristía. Su decoración se resuelve a través de una línea incisa sobre las dovelas que marcan la forma de la ojiva. Se completa con un grueso guardapolvo que arranca de una imposta. La puerta restante comunicó la cabecera con el segundo piso del claustro. Sigue el diseño de la anterior, con arco de ojiva y potente guardapolvo, pero además incluye dos molduras talladas de un modo preciosista donde se repiten los botones con cua-tro hojas en una banda, y encima de ellos, en otra banda, ornamentos vegetales entrelazados y de gran detallismo.
Destacan en el primer tramo de la nave dos nichos practicados en los paños, enfrentados el uno al otro. El del lado izquierdo guarda forma de arco ojival, cubierto con un guardapolvo de dientes de sierra. El derecho lleva una decoración mas cuidada y quizás sea un poco posterior. Lo forma también un arco ojival de distintas molduras, el cual guarda en su interior otro arco plenamente gótico que apoya sobre ménsulas desarrollando un zigzag de dientes de sierra muy elaborados con el motivo de dos círculos concéntricos en sus puntas. Este arco se crea a modo de tracería, ya que va exento sin llegar a pegarse al muro.
La fachada original ha sido alterada por reformas que ocultan su estructura; se le ha añadido un pórtico de tres grandes arcos de medio punto que comunican con la porta-da occidental, el del centro, y con dos pequeños habitácu-los, los laterales. La portada del templo es un ejemplo claro de transición de los presupuestos románicos a los góticos. Es el elemento más destacado de la fábrica medieval que se conserva y la más próxima a los modelos tardorrománicos. Adopta forma ojival, se articula en tres arquivoltas moldura-das en boceles e integra una decoración heredada de la etapa románica anterior: el zigzag y las tetrafolias para la
Capiteles del lado izquierdo de la portada
Capiteles del lado derecho de la portada
arquivolta exterior, motivo éste último que se repite en la rosca interior del arco, y billetes para las impostas. Otros repertorios se relacionan con ejemplos de cronología para-lela y, en especial, con San Francisco de Avilés, como los motivos vegetales de los capiteles, que, con su mirada a los bosques del entorno, dan cuenta de la introducción del naturalismo en las representaciones plásticas vinculadas a los templos franciscanos de la decimotercera centuria.
Texto: DMF - Fotos: MSR
Bibliografía
AA. VV. , 1991, pp. 88-97; ALONSOÁLVAREZ, R., 1995, pp. 72-79,
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LARUÑO, J. A., 1993, 83-86.
Iglesia de San Pedro
E
L TEMPLO DESANPEDROestá emplazado en elacce-so al barrio de “Fondos de Villa” dentro del casco urbano de Tineo. Fue la antigua iglesia parroquial de la villa hasta que en 1880 esta función pasó a ser desem-peñada por el templo conventual de San Francisco, que cambió entonces su advocación por la de San Pedro. Desde entonces la vieja iglesia parroquial queda relegada a capilla del cementerio, conservando también la antigua
advocación. Para adecuarse a su nueva función, el templo vio cómo se le desproveía de una parte de su única nave rectangular. Fue remodelado en el siglo XIV, restaurado en el siglo XVIII, perdió su torre a comienzos del siglo XXy
posteriormente se le dotó de una espadaña.
La fundación del edificio pasa por ser muy antigua, pero sin datos fiables para situarla. Vigil lo califica como una obra románica, y del mismo modo se manifiesta
Detalle de la cabecera Planta
E
LMUSEO DEARTESACRO DETINEOse localiza en unadependencia del actual templo parroquial de San Pedro, que anteriormente fue templo del convento de San Francisco.
Este museo, que fue inaugurado en 1989, cuenta con los fondos reunidos desde 1845 por los sucesivos párrocos con la intención de evitar el expolio que estaba padecien-do el patrimonio religioso tinetense. Entre ellos se encuen-tran algunas imágenes de estilo románico que proceden de diferentes parroquias del concejo. Estas piezas, como las de estilos posteriores que integran la colección, pertene-cieron a templos que debieron de contar en origen con una estructura románica, hoy desaparecida, con las caracterís-ticas propias del románico rural y arcaizante de esta comarca del suroccidente asturiano.
VIRGEN DEBEBARES DE LABARCA
Actualmente, las obras de estilo románico se exponen en la sala principal del museo que se dedica a la imagine-ría realizada entre los siglos XII y XV. La pieza de mayor
interés es una Virgen procedente del templo de Bebares de la Barca, que puede datarse a finales del siglo XII. La obra
está tallada en un bloque de madera que tiene su parte pos-terior vaciada para evitar las fuerzas que ejerce el corazón del tronco; la mano derecha de la Virgen, como también la figura del Niño, se realizaron en bloques de madera inde-pendientes para luego unirlos al principal. Según era habi-tual en la ejecución de estas obras, tras el trabajo de la talla y la adhesión a las superficies de una tela vegetal encola-da, se aplicó la policromía, que constituía un complemen-to fundamental de la imagen.
La Virgen de Bebares se representa sentada en un pequeño trono, que está recorrido por rústicos arcos de medio punto en sus cuatro costados y se remata con bolas en uno de ellos. Se trata de la clásica representación de María como Theotokos, que, a modo de Sedes Sapientiae, porta al Niño sentado sobre su regazo ligeramente desviado hacia la izquierda, elemento que reseña una incipiente evo-lución hacia los esquemas góticos en los que Jesús se sitúa directamente sobre la pierna de Maria. Las figuras guardan acusado hieratismo, rigidez y frontalidad; resultan inexpre-sivas, su mirada se pierde en el infinito sin establecer una
Museo de Arte Sacro
dad Álvarez, que sitúa su construcción entre los siglos XIIIy XIV, considerándolo una muestra retardataria del románico
rural de la región y afectada por numerosas alteraciones. El templo se compone de una nave rectangular y un ábside de testero recto construidos con muros de mam-postería reforzados por sillares en las esquinas. Primitiva-mente la nave poseía mayor tamaño y se le había añadido un pórtico cerrado a los pies, junto a la torre dispuesta en el lado derecho de la fachada. También existía en ese mismo lado una sacristía adosada a la nave en las proximi-dades de la capilla, que también fue demolida para ampliar el cementerio. La nueva portada de San Pedro es sencilla, con acceso mediante puerta de arco de medio punto, sobre la que se sitúan sendos vanos a dintel de pequeño tamaño. Remata el conjunto la espadaña de nueva fábrica.
El transito entre la nave y la cabecera se efectúa mediante un arco de triunfo que descansa sobre dos impostas muy salientes, que se prolongan a lo largo del muro y se aprecian aún a lo largo del ábside. La nave se cubre con techumbre de madera y para el ábside se emplea la bóveda de cañón corrido, ligeramente apuntada. En este
espacio se conserva un retablo barroco de mediados del siglo XVIII.
Al exterior el ábside presenta dos saeteras superpuestas en el muro del testero y un óculo, abierto posteriormente, en el muro derecho, bajo el que existe otra saetera. En ese mismo paño también se abre una ventana de buena fábrica y forma cuadrada que proyecta su derrame al exterior, al contrario que las saeteras. Sobre todo el conjunto se halla el único canecillo trabajado con un motivo de difícil des-cripción. Se asemeja a una larva, quizás una semilla. Básica-mente se trata de un elemento oval dotado de unas estrías que confluyen en su panza. El resto de canecillos que com-pletan el perímetro exterior del alero del ábside son desor-namentados y siguen el mismo modelo que los carentes de decoración del ábside del monasterio de Bárcena.
Texto y fotos: DMF - Plano: JLL/LLL Bibliografía
AA.VV., 1991, pp. 88-109; ÁLVAREZMARTÍNEZ, S., 1999, pp. 56, 72, 73, 205.
Detalle de la Virgen con el Niño Virgen con el Niño
relación con el fiel ni una comunicación directa entre Madre e Hijo. No obstante, el detalle de la mano izquier-da de María, reposando sobre el hombro del Niño, trans-mite cierta humanidad e instinto de protección maternal. La Virgen porta en su cabeza una corona rematada con flo-res de lis y una toca vuelta alrededor de su cuello cubrien-do sus cabellos. Viste una túnica larga que esconde sus pies, acompañada de un manto apenas detallado en el que los pliegues son escasos y suaves. Su rostro responde a una forma ovalada y de expresionistas ojos almendrados.
El Niño se sitúa sobre el regazo de la Virgen, mante-niendo una posición algo inestable y forzada. Se le repre-senta a las puertas de la adolescencia, o como un adulto empequeñecido. Sus rasgos faciales siguen el mismo patrón empleado para la Virgen, pero con un trato más esmerado, aunque rústico en lo concerniente a los cabe-llos. Cubre su cuerpo con una larga túnica que deja entre-ver sus pies y que se marca en la zona de las rodillas. Sus manos no guardan proporción con el resto del cuerpo y, mientras la derecha bendice, la izquierda sujeta la esfera del cosmos, relacionando la representación con el concep-to de Cosmocraconcep-tor o señor del universo. La obra guarda parte de su policromía original y se mantiene en un estado de conservación aceptable.
IMÁGENES DELCRUCIFICADO
Otras dos obras de estilo románico conservadas en el museo responden al tema iconográfico del Crucificado. Una de ellas es una cruz procesional y la otra es un Cruci-ficado que ha perdido los brazos y la cruz. La cronología de ambas ha sido fijada por diferentes historiadores en el siglo XIII, dentro de un marco estilístico de transición del
estilo románico al gótico.
La cruz procesional ha sido tallada en madera, tiene pequeño tamaño (64 x 45 x 8 cm) y ha perdido casi por completo su policromía original. Desconocemos la proce-dencia concreta de la pieza pudiendo apuntar únicamente que fue rescatada del olvido por el señor Villamil pasando a formar parte de su colección hoy custodiada en el museo. Representa la imagen de Cristo Rey, muerto, pero triun-fante sobre su condena. La factura de la pieza responde en gran medida a esquemas románicos, exceptuando un par de detalles que introducen elementos novedosos. Estos son, por un lado, la disposición del cabello, que no se ajus-ta al óvalo de la cabeza enajus-tablando relación con ejemplos castellanos del siglo XIII; por otro lado, el paño de pureza,
que cae sobre su costado derecho en diagonal cubriendo una rodilla y dejando la otra visible. Cristo se dispone sobre una cruz que sigue el modelo de cruz recruzada, fre-cuente en las empleadas con función procesional en el siglo XII. El grueso de la figura se extrae de una única pieza
de madera, siendo los brazos dos elementos añadidos al total del conjunto y sujetos a la cruz por sendos clavos en las palmas. Los pies no descansan sobre el subpedaneum, generando este hecho cierta sensación de inestabilidad, que contrasta con la rigidez corporal que impide el des-plome natural del crucificado. La anatomía es esquemática y el rostro inexpresivo, carente de indicio de dolor. Rema-ta su cabeza la corona que le represenRema-ta como rey. Bajo los pies del Crucificado se instala una figurita, semejante a un simio, que representa a Adán. Adán surge de un sepulcro y representa al género de los hombres sobre la tierra, que, sumidos en el pecado y la ignorancia, son redimidos por el sacrificio de Cristo y se salvan de la muerte eterna.
La otra imagen del Crucificado es una talla en made-ra de mayor tamaño (69,50 x 26 x 11 cm), en peor estado de conservación y con repintes palpables. Su composición, pese a no conservar las extremidades superiores, responde a fórmulas románicas, tales como el uso de los cuatro cla-vos y del paño de pureza, largo hasta las rodillas, de ple-gados paralelos y anudado sobre el abdomen. Pero su cabeza se muestra ligeramente ladeada y carece de tocado, respondiendo en este sentido a nuevos patrones góticos.
muerto, pero el cabello sigue adaptándose a la forma de la cabeza, según los modelos anteriores. El tratamiento superficial y esquemático de la anatomía se hace especial-mente evidente en el torno y en las piernas.
Texto y fotos: DMF
Bibliografía
AA. VV., 1991, pp. 53 ; ÁLVAREZMARTÍNEZ, M.S., 1999, pp. 243-261; GARCÍACUETOS, M.P. y ALONSOÁLVAREZ, R.,1996, pp. 15, 33, 41-43;
MENÉNDEZPIDAL, G., 1996, pp. 52-93; RAMALLOASENSIO, G., 1981b, pp. 240, 254, 263, 264, 266, 267.