Recibido: 14 de junio de 2018; aceptado: 22 de octubre de 2018
Cita sugerida: Guendulain C.; Sibilla, M. (2018) Helicobacter gástricos en perros y gatos y su significancia en la salud humana. Revista Científica FAV-UNRC Ab Intus 2 (1): 93-100
*Autor para correspondencia: Corina Guendulain. E-mail: [email protected], Ruta 36 Km 601 , Río Cuarto, Córdoba, Argentina. CP 5800.
Financiamiento:
Helicobacter
gástricos en perros y gatos y su significancia
en la salud humana
Corina Guendulain1*; María Lourdes Sibilla1
1- Cátedra Clínica de Pequeños Animales, Departamento de Clínica Animal, Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Córdoba, Argentina.
Resumen. El vómito crónico en el perro y en el gato es un motivo frecuente de consulta en la clínica de pequeños animales como signo de gastropatía crónica. Las bacterias pertenecientes al género Helicobacter (H) tienen una alta prevalen-cia en perros y gatos y se han sugerido como uno de los factores etiológicos de las gastritis crónicas, aunque la relación que existe entre estas bacterias y la enferme-dad gástrica es poco clara, ya que la gastritis acompaña la infección en algunos, pero no en todos los perros y gatos, y muchos no tienen signos clínicos a pesar de la infección. En el hombre la especie más frecuentemente hallada en su mucosa gástrica es H. pylori, implicada en la patogénesis de las gastritis crónicas, úlceras y neoplasias gástricas, sin embargo, pueden encontrarse también otras especies de Helicobacter, como H. suis, H. felis, H. bizzozeronii, H. salomonis y H. heilmannii sensu stricto, denominadas Helicobacter no H. pylori (NHPH), algunas de las cua-les infectan de forma natural a perros y gatos. La detección de NHPH en la mucosa del estómago de seres humanos con enfermedad gástrica y en un alto porcentaje de perros y gatos, sugiere la posibilidad de que estos animales jueguen un rol im-portante en la patogenia y transmisión de la infección al hombre, postulándose la vía de transmisión oral-oral o bien fecal-oral.
rros y gatos (De Bock et al., 2007; Baele et al., 2008 a; Baele et al., 2008 b; Matsumoto et al., 2014). Las especies encontradas en perros y gatos son de ma-yor tamaño y más espiraladas que H. pylori, por lo cual pueden diferenciarse fácilmente de ésta al mi-croscopio óptico, aunque no pueden diferenciarse entre sí, por lo que actualmente, para mencionar a estas bacterias cuando son identificadas por su mor-fología y no a nivel de especie, se utiliza el término Helicobacter no H. pylori “non-H. pylori Helicobac-ter” (NHPH) (Haesebrouck et al., 2011). Esta infec-ción es de importancia en la salud pública ya que, aunque no se ha comprobado si existe la transmi-sión de animales a humanos o viceversa, se conside-ra de riesgo zoonótico debido a que se han aislado en pacientes humanos especies de NHPH que habi-tan normalmente en la mucosa gástrica de perros y gatos (Lekunze Fritz et al., 2006; De Bock et al., 2007; Yakoob et al., 2012).
El género Helicobacter
Las bacterias del género Helicobacter, son Gram ne-gativas, microaerófilas, de forma curvada o espira-lada y productoras de ureasa. Su forma espiraespira-lada Introducción
Un alto porcentaje de perros y gatos albergan en su mucosa gástrica bacterias espiraladas del géne-ro Helicobacter (H) (Diker et al., 2002; Hwang et al., 2002; Van den Bulck et al., 2005; Polanco et al., 2011; Amorim et al., 2015), y aunque se sugieren como una de las tantas causas de vómitos crónicos, se desconoce exactamente el rol que tienen en la patogenia de la enfermedad gástrica, ya que algu-nos animales infectados presentan sigalgu-nos clínicos evidentes y cambios histopatológicos, y otros no (Simpson y Burrows, 1999; Diker et al., 2002). H. fe-lis, H. bizzozeronii, H. salomonis, H. cynogastricus, H. baculiformis y H. heilmannii sensu stricto (s.s.) son las especies de Helicobacter que colonizan la mu-cosa gástrica de perros y gatos (Haesebrouck et al., 2011) y es común encontrar infecciones mixtas invo-lucrando diferentes especies (Van den Bulck et al., 2005; Ekman et al., 2013).
El hombre también se infecta con bacterias de este género, siendo H. pylori la especie más frecuente-mente hallada en su mucosa gástrica (Kusters et al., 2006), aunque también se han encontrado, pero con menor prevalencia, algunas de las especies de
pe-Gastric Helicobacter in dogs and cats and its significance in human health
Summary. Chronic vomiting in dogs and cats is a frequent reason for consultation in the clinic of small animals as a sign of chronic gastropathy. Bacteria belonging to the genus Helicobacter (H) have been suggested as an etiological factor of chronic gastritis. The prevalence of Helicobacter spp. in dogs and cats is high, but the rela-tionship between these bacteria and the gastric disease is unclear, since gastritis accompanies infection in some, but not in all dogs and cats, and many other an-imals don’t have signs spite the infection. In human, the most frequently species found in the gastric mucosa is H. pylori, which is involved in the pathogenesis of chronic gastritis, gastric ulcers and neoplasms; however, other Helicobacter species can also be found, such as H. suis, H. felis , H. bizzozeronii, H. salomonis
and H. heilmannii sensu stricto, called Helicobacter no H. pylori (NHPH), some of which naturally infect dogs and cats. The detection of NHPH in stomach mucosa of humans with gastric disease and in a high percentage of dogs and cats, suggests the possibility that these animals play an important role in the pathogenesis and transmission of the infection to man, postulating the oral-oral or fecal-oral trans-mission route.
Key words
Helicobacter,
jóvenes (Otto et al., 1994; Guendulain et al., 2016). La prevalencia de infección por NHPH en humanos varía entre 0,2-6% de las biopsias gástricas, depen-diendo de la zona geográfica (Yang et al., 1998; Bo-yanova et al., 2003). Aparentemente, la transmisión entre perros y entre gatos es oral-oral y fecal oral, ya que se ha detectado ADN de Helicobacter en sa-liva, placa dental y heces de perros y gatos con y sin signos gastrointestinales (Recordati et al., 2007; Sung-Woo Ha et al., 2008). Hӓnninen et al. (1998) describieron la transmisión de H. salomonis de una madre a sus cachorros, por lo que se sospecha que la transmisión sería oral-oral u oral gástrico, por el íntimo contacto que tiene la madre con sus cacho-rros. También reportaron la transmisión entre ca-chorros infectados y no infectados. En humanos el contacto con perros y gatos podría ser un factor de riesgo para estas infecciones (Meining et al., 1998; Svec et al., 2000), ya que se encontró una mayor in-cidencia en personas que tienen contacto con ani-males de compañía (Stolte et al., 1994; Yoshimura, et al., 2002; Van Loon et al., 2003).
Signos clínicos
En el perro y en el gato pueden presentarse signos digestivos, aunque no hay estudios que certifiquen una relación directa entre la presencia de la bacte-ria en el estómago y enfermedad gástrica, ya que algunos animales infectados presentan signos clíni-cos evidentes y otros no. Si bien entre el 61% y el 100% de los perros infectados han tenido vómitos crónicos, entre un 67% a 86% de perros también in-fectados, no han evidenciado signos clínicos (Diker et al., 2002; Hwang et al., 2002). En humanos, los signos clínicos son dolor epigástrico y náuseas. Tam-bién pueden presentarse hematemesis, dispepsia, consistencia y frecuencia de defecación irregular, vómitos, disfagia y disminución del apetito, aunque algunas personas no presentan signos clínicos evi-dentes (Van Loon et al., 2003).
Hallazgos endoscópicos
En los perros y gatos, en los cuales el estudio en-doscópico del estómago muestra un gran número de bacterias, se observa la presencia de abundante cantidad de mucus y de zonas hiperémicas (Simpson y Burrows, 1999), aunque Paz (2002), señala que la apariencia endoscópica de la mayoría de los perros no presenta alteraciones evidentes.
y sus múltiples flagelos le facilitan su penetración y movimiento dentro de la capa mucosa del estóma-go, permitiéndole escapar del pH extremadamen-te bajo y de los movimientos peristálticos (Rappin, 1881). Hay muchas especies dentro de este género, pero las que colonizan la mucosa gástrica de perros y gatos son H. felis, H. bizzozeronii, H. salomonis, H. cynogastricus, H. baculiformis y H. heilmannii sen-su stricto (s.s.). Estas son más grandes y de forma más espiralada que H. pylori, la más prevalente en el hombre y la más conocida por su importancia en la salud humana (Haesebrouck et al., 2011). Duran-te mucho tiempo, a estas bacDuran-terias diferenDuran-tes a H. pylori se las denominó H. heilmannii o “H.heilman-nii-like organisms”, pero, a través del análisis de secuencias de los genes que codifican para el 16S rRNA y 23S rRNA se supo que las bacterias llama-das H. heilmannii comprendían varias especies que diferían entre sí en más del 3% de las secuencias de nucleótidos, por lo cual se las subclasificó como “H. heilmannii” tipo 1 y “H. heilmannii” tipo 2 (Dewhirst et al., 2005). “H. heilmannii” tipo 1 corresponde al actual H. suis (Baele et al., 2008 a), y “H. heilman-nii” tipo 2 incluye a un grupo de especies: H. felis, H. bizzozeronii, H. salomonis y H. heilmannii s.s. que se encuentran en el estómago de perros y gatos. H. cynogastricus encontrado en el perro, y H. baculifor-mis en el gato, también forman parte de este gru-po (Van den Bulck et al., 2006; Baele et al., 2008 b). Luego, para evitar confusiones, se propuso mencio-narlas como H. heilmannii sensu lato (s.l.) a todas las especies del grupo reconocidas por su morfología, y H. heilmannii s.s. cuando se identifica como tal a nivel de especie mediante técnicas moleculares. Ac-tualmente, para mencionar a estas bacterias cuan-do son identificadas por su morfología y no a nivel de especie, se utiliza el término Helicobacter no H. pylori “non-H. pylori helicobacters” (NHPH) (Haese-brouck et al., 20011).
Prevalencia, epidemiología y transmisión
ria fecal, no requieren de biopsia gástrica ni aneste-sia general, pero sus costos son más elevados (Este-ves et al., 2000). Los NHPH pueden ser visualizados directamente mediante las técnicas de citología por cepillo, histopatología, microscopía electrónica y en muestras de cultivo. La presencia del microorganis-mo puede ser demicroorganis-mostrada indirectamente median-te pruebas de ureasa, serología y por UBT. El uso de más de un método diagnóstico incrementa la sensi-bilidad en la detección. En animales, la PCR, los mé-todos serológicos y el UBT no se usan rutinariamen-te (Happonen et al., 2000).
La prueba más utilizada para el diagnóstico es la histopatología, donde las bacterias se reconocen fá-cilmente usando tinciones de Hematoxilina-Eosina, Giemsa o tinciones con plata.
Tratamiento
Los protocolos de tratamiento en humanos y en ani-males de compañía se han basado en los que han resultado efectivos contra H. pylori. Se utiliza una triple terapia, combinando un inhibidor de la bom-ba de protones (IBP) y claritromicina con amoxicili-na o con metronidazol durante 2 semaamoxicili-nas (Goddard et al., 1997), o una cuádruple terapia, combinando IBP, bismuto y dos antibióticos (amoxicilina con cla-ritromicina, metronidazol, levofloxacino, rifabutina o furazolidona). En perros la triple terapia resulta eficiente para la erradicación de Helicobacter spp., aunque la infección puede recurrir en perros que mantienen contacto con otros perros portadores de la bacteria (Anacleto et al., 2011).
Zoonosis
Debido a que las NHPH son comunes en perros y gatos, se ha sugerido que la infección en los seres humanos podría ser una zoonosis. En una encuesta realizada por Stolte et al., (1994) en Alemania, re-sultó que de 125 pacientes con infección con H. heil-mannii s.l., el 70,3% tenía contacto con uno o más animales. Otro estudio realizado sobre encuestas en ese mismo país, reveló una prevalencia de infección gástrica por H. heilmannii significativamente alta en personas que habían tenido contacto estrecho con animales domésticos como perros y gatos (Meining et al., 1998). Hay estudios epidemiológicos que su-En humanos la inspección de la mucosa gástrica a
través de la endoscopía revela una variedad de lesio-nes que van desde una mucosa normal a ligeramen-te hiperémica o con edema mucoso, hasta múltiples erosiones y ulceraciones localizadas principalmente en el antro gástrico (Van Loon et al., 2003). La in-fección, generalmente es focal, con pocos microor-ganismos y más comúnmente restringido al antro gástrico (Stolte et al., 1997).
Hallazgos histopatológicos
En perros y gatos, los NHPH se ubican en las regiones cardial, fúndica, del cuerpo y pilórica del estómago (Hänninen et al., 1996), encontrándose histológica-mente sobre la superficie de la mucosa, en las fosas gástricas, glándulas gástricas y células parietales. In-ducen cambios histológicos tales como inflamación, infiltrado de neutrófilos, linfocitos y células plasmá-ticas en el epitelio gástrico y degeneración de las glándulas gástricas y células parietales, sin embargo, tales cambios se han detectado no sólo en perros y gatos que padecen signos gastrointestinales, sino también en perros y gatos clínicamente sanos (Otto et al., 1994). En el humano, las NHPH se encuentran frecuentemente en la capa de mucus sobre las cé-lulas de la superficie epitelial, aunque también pue-den encontrarse en la profundidad del lumen de las glándulas gástricas y dentro de las células parieta-les. La inflamación inducida en el tejido gástrico se caracteriza generalmente por exudación linfocítica en las glándulas gástricas, con presencia de células plasmáticas y en algunos casos, se observan agre-gados de linfocitos. En ocasiones, el moco epitelial está disminuido (Kaklikkaya et al., 2002).
Diagnóstico
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gieren la transmisión de NHPH de perros a huma-nos; los perros podrían ser fuente de infección de H. felis, H. heilmannii y H. bizzozeronii (Solnick et al., 1993; Thomson et al., 1994; Jalava et al., 2001; De Bock et al., 2007). Thomson et al. (1994) observaron en una niña NHPH similares en morfología a las que se encontraron en el estómago de su perro. De Bock et al. (2007) en Bélgica, comunicaron la presencia de H. felis en el estómago de una mujer con úlcera péptica y de H. felis, H. bizzozeronii y Candidatus H. heilmannii en el estómago de su perro. Sólo H. bi-zzozeronii y H. felis han sido aislados de la mucosa gástrica humana (Jalava et al., 2001; Kivistö et al., 2010; Wüppenhorst et al., 2012).
Conclusiones
La prevalencia de Helicobacter spp. en perros y ga-tos es alta, considerándose casi universal su presen-cia en estos animales. Sin embargo, aunque estas bacterias se han sugerido como factor etiológico de las gastritis crónicas, su relación con la enfermedad gástrica es poco clara. Por este motivo, ante casos clínicos de gastropatía crónica, deberán descartarse todas las demás causas, antes de involucrar a este agente como etiología, a pesar de encontrarlo en la biopsia gástrica.
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