SOBREPOBLACIÓN DE PERROS Y GATOS EN ARGENTINA
Incidencia diferencial de los insumos sobre el costo interno de una cirugía de castración en el servicio público. Su evolución en las últimas 3 décadas: Un análisis pormenorizado.
Los primeros cálculos oficiales de costos en un servicio público de castraciones los encontramos en agosto de 1993, a raíz de un pedido de informes de la Legislatura Porteña a la Secretaría de Salud de la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. El escrito que lleva la firma del Director del Instituto de Zoonosis Luis Pasteur, Dr. Roberto Traba informa textualmente lo siguiente: “El gasto por drogas varía desde $ 2.85.- a $ 5.70.- dependiente del tamaño del canino y el tiempo empleado. Tiempo estándar 30 minutos. En gatos $ 1.37.- Tiempo estándar 30 minutos”.
Es decir, que el costo promedio de la cirugía de un canino era de $ 4.27.- y el de un gato $ 1.37.- Esto implica un costo promedio por animal de $ 2.82.- En 1993 un dólar valía un peso, y según datos de la OCDE, si calculáramos su proyección a la actualidad mediante la fórmula de IPC (Índice de precios al consumidor), el poder adquisitivo de 1 dólar de 1993 sería igual al de U$D 1.81 de 2020. Por lo que, el costo de una castración promedio medido en dólares sería de U$D 5.10.-actuales.
El siguiente dato lo aporta el Dr. Ignacio Cerverizzo, en su “Informe sobre el costo para la realización de una castración quirúrgica de un canino o felino” del año 1997, que surge a modo de difusión de su experiencia pionera en el país tras haber llevado a cabo más de 60.000 intervenciones de ese tipo con una duración de la cirugía de 5 minutos para la gata y 7 minutos para la perra. Cerverizzo fue un adelantado a su época, recorrió el país haciendo escuela con su técnica a ritmo de campaña en plena lucha antirrábica. Como director del Centro de Zoonosis de San Martín, entre los años 90 y 94 llevó a cabo una experiencia revolucionaria.
En dicho informe Cerverizzo detalla los elementos que se utilizan para la castración de 100 animales (80 caninos y 20 felinos). Recordemos que en los años 90 la presencia de felinos en los hogares era escasa y menos valorada que en la actualidad. También era muy poco frecuente la castración de machos.
Se lee en la última línea que el costo por animal castrado es de $ 3.- sin incluir los honorarios profesionales. Para determinar el valor en dólares que representarían hoy 3 pesos de 1997 se recurre a la fórmula de IPC que nos arroja un valor de U$D 4.86.-, ya que el poder adquisitivo de un dólar de 1997 es igual al de U$D 1.62 de 2020.
En el informe de Cerverizzo se aprecia, como diferencia de época, el no uso de analgesia intra- operatoria. Hasta ese entonces, la tendencia era omitir su aplicación por 2 principales razones:
por considerar el dolor como beneficioso para el reposo posoperatorio del animal y por discrepancias derivadas del poco conocimiento que se tenía de la acción concreta de la Ketamina. Las opiniones oscilaban entre quienes la consideraban un mal analgésico visceral y otros que la situaban como uno de los más potentes analgésicos por actuar sobre los receptores opiáceos. También se asociaba la administración de analgesia intra-operatoria a un mayor riesgo quirúrgico en gatos, debido a la facilidad de la especie en alcanzar dosis tóxicas. Particularmente este punto, llevaba al debate: Siendo que el 90 % de la mortalidad anestésica se producía en el posoperatorio ¿hasta qué punto la analgesia era responsable de ralentizar la metabolización y el despertar, o de aumentar el riesgo de hipotermia? De hecho, las campañas argentinas de esa época tenían una tasa de mortalidad menor que la de sus pares americanas que ya usaban analgesia de rutina. (1:5.000 versus 1:1.000, respectivamente). Otro mito infundado lo constituía su “alto costo”. ¿Cuántas dosis de 0.2 ml se obtienen de un frasco hospitalario de 50 ml? 250. En 2020, la dosis costaría 2 pesos.
Un punto a señalar en el informe de Cerverizzo es la reutilización y reciclado de algunos descartables que constituía una práctica estándar aun en humanos debido a su considerable costo. Por ejemplo: De no haberse reutilizado el butterfly, este insumo solamente hubiera representado el 26 % del costo total de una castración promedio.
Otro informe de esta índole surge en 2005 en el Municipio de Almirante Brown, bajo la Intendencia de la Dra. Hebe Maruco, quien con motivo de difundir los logros de su gestión, convocó a un evento donde se entregó una carpeta que incluía teoría y práctica del programa, estadísticas, videos y hasta un libro publicado por el Centro de Ambiente y Fauna. En aquel libro de 96 páginas denominado “Almirante Brown cambia la historia”
(https://issuu.com/lidiamoncada/docs/altebrown-cambialahistoria) impactaba una meticulosa grilla de costos a 4 columnas. A saber: felinos, caninos < 10 kg, caninos 10 a 20 kg y caninos > 20 kg. Al igual que el informe de Cerverizzo, no incluía analgesia adicional y se reutilizaban algunos descartables como el butterfly (1 cada 5 animales) y la hoja de bisturí (1 cada 10 animales).
En el caso particular del butterfly, se trataba de un insumo extremadamente caro para la época.
Tal era así, que del análisis del gráfico se extrae la siguiente conclusión: Si en 2005 se hubiera usado un butter por felino, el costo total de la castración felina se hubiera elevado a $ 2.80.- siendo $ 1.40.- el valor del butter y $ 1.40.- el valor de todos los demás insumos, es decir, que la incidencia del butter sobre el costo total hubiera sido del 50 %, razón por lo cual, al compartirse un butter cada 5 felinos, el costo por animal bajaba a $ 1.68.- Y si hiciéramos el ejercicio de medir la incidencia del butter sobre el costo de una castración promedio para comparar este presupuesto con el de Cerverizzo nos arrojaría un 31 % contra un 26 % de 1997. La grilla de Brown del 2005 calculaba el costo final promedio por animal en $ 3.40.- Ya caído el Plan de Convertibilidad, un dólar valía 3 pesos, es decir que, en 2005 cada castración costaba U$D 1.13.- Como un dólar de 2005 equivale a 1.35 dólares de 2020, cada castración de ese municipio costaría hoy U$D 1.53.-
Para completar el esquema comparativo con datos actualizados al 2020, se solicitó información a 150 municipios. Sólo 3 respondieron: Crespo, Funes y Almirante Brown.
El Municipio de Funes, en el Gran Rosario, exhibe el logro de haber terminado con la problemática del perro en situación de calle. Con casi 60.000 habitantes, el programa viene funcionando desde 2009. El informe enviado por la responsable del área de Salud Animal, Aranza Puig muestra los costos promedio de un gato adulto a $ 141.- y de un perro de 10 kg a $ 209.-, quedando el promedio por animal en $ 175.-, o su conversión a U$D 1.36.- según el dólar libre actual. Se destaca entre los insumos el uso de cinta hipo-alergénica de uso humano en lugar de la tela adhesiva convencional, que suele traer incomodidades o sangrado a la hora de retirarlo.
Con idéntico costo entre ambos materiales puede ser una interesante opción, especialmente en el caso de los felinos.
El Municipio de Crespo, en la provincia de Entre Ríos, con 20.000 habitantes y un aceitado programa de control poblacional de perros y gatos, desde 2016 lleva castrados unos 4000 animales y ha logrado relevantes cambios de conducta en la comunidad. El Dr. Javier Malavassi, responsable Ad-Honorem de Salud Animal Municipal y actual Concejal, ha respondido con un informe que impresiona desde el primer renglón. En vez de butterfly, Crespo utiliza el mejor catéter endovenoso descartable del mercado y aun así, su informe exhibe un costo total por cada castración promedio de $ 230.- al mes de Junio 2020, o su conversión a U$D 1.78.- según el dólar libre actual. Su técnica incluye fluido terapia para las hembras, un “combo” anestésico de Ketamina/Propofol 50/50 y el uso racional de una jeringa y una aguja por cada animal, ya que desarrolla una metodología de trabajo donde se controlan las aplicaciones por “orden de jeringa”. Así, el material se desecha sólo cuando se ha completado su administración.
En tanto que el Municipio de Almirante Brown ha enviado un cálculo de costos con algunas variantes. Ha cambiado el protocolo de felinos con respecto a la grilla de 2005, retirando el uso de xilacina, con lo cual ha reducido en un 70 % la tasa de mortalidad intra-operatoria en gatos.
La planilla incluye descartables a gran escala. Actualmente utilizan 4 jeringas y 4 agujas por cada animal. Este municipio aplica el sistema de división del trabajo donde intervienen varios asistentes en un lapso de 4 horas diarias y castran un promedio de 150 animales. Tampoco re- utilizan el butterfly ni la hoja de bisturí. En tanto que bajo el ítem “varios” se agrupan insumos con costos depreciables, es decir, que no inciden sobre el costo total unitario (por animal). Por ejemplo: Formalina, agua oxigenada, cloruro de benzalconio, barbijos, cofias, camisolines, etc.
Todo ello exhibe un costo promedio por animal de $ 183.- o U$D 1.40.- según el dólar libre actual. La grilla de Brown incluye un texto explicativo y se adjunta al final de este artículo.
Los casos hasta aquí descriptos muestran leves variantes entre sí con referencia a la incidencia de determinados productos sobre el costo total. Coinciden todos ellos, a pesar del paso de los años en que los insumos descartables y en especial, el butterfly ha sido determinante en la elaboración de presupuestos. Para apreciar la incidencia de esta variable en el tiempo, se estima el precio relativo del butterfly con respecto a las jeringas con aguja.
1997 precio relativo = 10 (precio de 1 butterfly = 10 jeringas) 2005 precio relativo = 4.6 (precio de 1 butterfly = 4.6 jeringas) 2020 precio relativo = 0.8 (precio de 1 butterfly = 0.8 jeringa)
Como este artículo analiza puntualmente el comportamiento de los precios y su influencia sobre el costo total de una cirugía de castración, vale tener en cuenta, que cada época está determinada por sus circunstancias. 2020 será un año pandémico, donde al igual que en 2009 se duplicaron ciertos precios, como los guantes descartables y el alcohol etílico.
A propósito del alcohol podemos medir su precio relativo con respecto a los butterfly a través de los años. Ambos productos partieron de un precio de equilibrio pero por distintas razones trazaron pendientes en direcciones opuestas.
1997 precio relativo = 1 (precio de 1 litro de alcohol = 1 butterfly) 2005 precio relativo = 2 (precio de 1 litro de alcohol = 2 butterflies) 2020 precio relativo = 23 (precio de 1 litro de alcohol = 23 butterflies)
No obstante, algunas fluctuaciones propias del mercado, donde la escasez determina el precio, el costo interno de una castración parece haber consolidado cierta estabilidad. La exacerbación de una variable es compensada por el achatamiento de otra. Y en esto, tiene un rol preponderante el crecimiento del sector de productos veterinarios, donde una excesiva cantidad de distribuidoras compiten reduciendo márgenes y ofreciendo promociones, vía telemarketing y con una mayor presencia en las redes, con acceso a precios y stock a través de ventas online, carro de compras y despachos diarios a todo el país.
CONCLUSION
Se aprecia claramente en estos ejemplos a lo largo de 3 décadas como ciertos insumos inciden de manera determinante sobre el presupuesto total de una campaña de castraciones. Los elementos descartables absorben el mayor costo en felinos y perros chicos y son directamente proporcionales al paso de los años, porque comenzaron siendo reutilizados pero en la actualidad se utilizan en mayor cantidad y con nuevas unidades de uso único en cada maniobra.
Dentro de las drogas, la que tiene mayor efecto sobre el monto total de la práctica es la ketamina y su influencia sobre los costos es directamente proporcional al peso del animal.
Se advierte como decrece con el paso de los años el precio medido en dólares, esto es producto de la sobrevaluación del peso durante el Plan de Convertibilidad. Pero también decrece tras la caída de este plan, a pesar de aumentarse considerablemente la cantidad de descartables. Esto parece ser producto del abaratamiento progresivo que han manifestado estos elementos en los últimos años. Se ha demostrado cuan determinante son algunas variables que han fluctuado según el precio del mercado a través de las 3 décadas.
Animalistas en Acción
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CÁLCULO DE COSTOS PARA CAMPAÑA DE CASTRACIONES – Julio 2020
Esta grilla de costos ha sido calculada con las dosis que se utilizan trabajando a ritmo de campaña. Esto se obtiene por la acción combinada de: UN EQUIPO ENTRENADO CON SISTEMA DE DIVISIÓN DEL TRABAJO Y LA SIMPLIFICACIÓN DE LAS MANIOBRAS QUIRÚRGICAS.
El ritmo de campaña influye en las dosis de anestésicos mientras que la falta de sincronización del equipo genera “baches” y “trencitos”. Los “baches” son los momentos en que una parte del equipo tiene que esperar al resto y los “trencitos” son la fila de animales despertándose mientras esperan la entrada a quirófano. Esto aumenta las dosis de mantenimiento y los costos se duplican porque la droga de mayor precio es la ketamina. Con el “trencito” y la re-dosificación aumenta el riesgo quirúrgico y se atrasa el despertar.
Las dosis de la primera columna del cuadro, que corresponde a la categoría de castración temprana de caninos son un promedio y no deben tomarse como un protocolo de dosis recomendadas, ya que éstas difieren según el peso de cada cachorro.
El primer grupo de insumos del cuadro lo constituyen las drogas. Con referencia a la ketamina, como se dijo, lo principal, para lograr la economía de costos es alcanzar el ritmo de campaña que garantice la disminución de las dosis, tanto en la inducción como en el mantenimiento.
Respecto de la ketamina se sugiere la compra programada para el aprovechamiento de promociones del tipo 2x1 o 1+1. Los costos de esta grilla incluyen IVA y han sido calculados sobre precios minoristas, por lo que pueden ser reducidos prácticamente a la mitad.
El resto de las drogas bajan su costo al comprarse en frascos hospitalarios. Incluso es común que en zonas rurales los municipios compren el antibiótico o el diazepan para grandes animales y reduzcan el costo de las dosis a centavos. Lo mismo sucede con otros insumos como la ivermectina de medio litro o los antiparasitarios en bidones. Actualmente, la oferta de insumos veterinarios es enorme, hacen venta online con bonificaciones en mercadería.
En cuanto a los descartables, los municipios conocen dónde comprarlos. Son los mismos utilizados en la salud humana. Cualquier compra hospitalaria reduce los costos de esta grilla a una tercera parte. Enlistamos jeringas con agujas pero puede economizarse comprándolas por separado. 4 jeringas por animal constituyen el gasto mayor de toda la tabla. Jeringas, butterfly, hojas de bisturí y guantes se han enlistado en su cantidad máxima pero son insumos que suelen reciclarse para su reutilización al día siguiente. Tanto por razones ecológicas como económicas,
donde los sistemas de salud viven en crisis permanente es vital optimizar recursos al mismo tiempo que se mantiene la estricta asepsia.
El tercer grupo de insumos lo constituyen los hilos y las telas. Los campos descartables son caros.
Generalmente se recurre a la friselina, también llamada “no tejido”. Conviene la compra de una pieza grande de 100 metros y de doble ancho. Aquí se presupuestó un rollo de 1.60 m de ancho.
Puede ser en color blanco, verde hospitalario o azulino. Salen 426 campos de 53 x70 cm. Hay quienes lavan y reutilizan los campos y hay quienes usan campos plásticos de mucho menor valor.
Para el hilo de ligadura se incluyó un material caro, como es el hilo de lino Nº 20 que viene en carreteles de 170 m. Calculándose exageradamente para que se trabaje con comodidad, son unos 50 cm. El hilo de lino suele ser un lujo en campañas municipales, generalmente se utiliza la tanza o el nylon al 100 %. Como hilo de sutura, la tanza: se compra en casas de pesca. El rollo de 7.000 metros, usando unos 50 cm bien generosos, cuesta centavos.
La tela adhesiva de 10 cm viene en envase hospitalario de 3 rollos, cada rollo trae 9 metros. Cada metro se corta al inicio de la jornada en 5 tiras de 20 cm. Cada tira se vuelve a cortar en 4. Es decir, el ancho de 10 cm se corta primero al medio y cada mitad, otra vez a la mitad. Esa tirita sostendrá el butter en la pata del animal.
Del algodón se usan en total unos 10 gramos x animal, tanto en la preparación con el iodo como en el posquirófano con el agua oxigenada. Para agilizar el ritmo de campaña el algodón se dispone trozado en canastas previo a su uso. Aquí se cotizó un paquete de 500 gramos comprado en una distribuidora veterinaria. Reduce su costo significativamente comprándoselo en forma hospitalaria o en Mercado Libre. También se cotizó con precio de insumo veterinario la gasa trozada por kilo en tamaño de 10 x 10 cm cada 300 animales. Se economiza comprándose en otros formatos o en tamaño hospitalario de mayor kilaje.
La última categoría: los antisépticos y varios. Aquí se ha calculado el precio por litro, pero todos los líquidos como la solución de iodopovidona, el agua oxigenada, el cloruro de benzalconio, etc.
reducen considerablemente su costo al comprarse en bidones de 5 litros. Es importante el uso de atomizadores, tanto para la iodopovidona como para el agua oxigenada, ya que agiliza las maniobras y economiza producto.
En varios, se agrupan los insumos cuyos costos son depreciables, es decir, que no tienen incidencia directa sobre el costo total unitario (por animal). Por ejemplo: la formalina, el cloruro de benzalconio, las cofias, barbijos, camisolines, afilación de cuchillas, etc.
Botiquín de emergencia quirúrgica:
Siempre a disposición del cirujano, en un recipiente tipo tupper hermético debe contener el resucitador manual o balón resucitador (Ambu Rcp) con mascarilla, ampollas de adrenalina, vivirán 10 ml, vitamina K, jeringas de 1 y 3 cm, agujas, traqueo-tubos, 1 tubo de látex y todo lo que el cirujano necesite ante una emergencia. Dado que este botiquín se usa ocasionalmente, todos estos insumos deben estar en un recipiente cerrado y precintado con fecha y firma del responsable a cargo de reponer el botiquín. Es muy común en campañas municipales que al momento de la emergencia, el botiquín carezca del insumo necesario que pudiera salvar la vida del animal y nadie se adjudique la responsabilidad del control y reposición del mismo. Este botiquín tiene un costo inicial relativamente bajo y tanto su uso como su mantenimiento son mínimos.
Llevar un control detallado de los insumos contribuye a identificar donde se puede reducir costos, mejorar las compras, programarlas de modo que exista la absoluta certeza de que las partidas llegarán en tiempo y forma. Un pedido de suministros atrapado en la burocracia municipal, que no fue bien acompañado en todo su recorrido por el responsable del área puede ocasionar la suspensión del servicio. La reproducción de perros y gatos no se detiene. La única clave para ganarle la carrera es cumplir las metas, priorizando la cantidad y la calidad del servicio, imprimiendo ritmo y afilando la técnica.