UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN
Enrique Guzmán y Valle
Alma Máter del Magisterio Nacional
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y
HUMANIDADES
Escuela Profesional de Humanidades Departamento Académico de
Comunicación y Lenguas Nativas
Examen de Suficiencia Profesional Res. Nº 0976-2018-D-FCSYH
Presentada por:
Rosmery Valdez Rivera
PARA OPTAR AL TÍTULO PROFESIONAL DE
LICENCIADO EN EDUCACIÓN
Especialidad: A.P. Lengua Española A.S. Literatura
Lima, Perú
2018
MONOGRAFÍA
Intentar entender al otro
significa destruir los clichés que
lo rodean, sin negar ni borrar su
alteridad.
5
Contenido
Portada
Designación de jurado i
Dedicatoria ii
Pensamiento iii
Índice iv
Índice
Introducción
Capítulo I
La semiótica
1.1.La semiótica 11
1.2.Antecedentes de la semiótica 13
1.2.1.Los estoicos 13
1.2.2.San Agustín 13
1.2.3.Roger Bacon 14
1.2.4.Juan Duns Escoto 14
1.2.5.Guillermo de Ockham 15
1.3.La semiótica después del Renacimiento y las proyecciones al mundo
contemporáneo 15
1.4.Términos de semiótica 16
1.5.Ejemplos de análisis semióticos 19
Capítulo II
El signo lingüístico
2.1. Signo lingüístico 28
2.2. Los planteamientos clásicos 28
2.3. El modelo de Ferdinand de Saussure 29
2.4. El modelo de Louis Hjelmslev 30
2.6. Kurt Baldinger 32
2.7. El modelo de Klaus Heger 33
2.8. El signo como un proceso 35
2.9. Características del signo lingüístico 36
2.9.1. Arbitrariedad 36
2.9.2. Linealidad 36
2.9.3. Mutabilidad e inmutabilidad 36
2.10. Tipos de signos 36
Capítulo III
La semiología
3.1. Definición de semiología 40
3.2. Aportes teóricos sobre semiología 40
Capítulo IV
Aplicación
didáctica
4.1. Sesión de aprendizaje 43
5.Síntesis 48
6.Apreciación crítica y sugerencias 49
7.Conclusiones 50
Apéndices 53
Apéndice A. Fichas de lectura para el estudiante de la clase comunicación 54
Apéndice B Lecturas de profundización para el estudiante 60
Apéndice C. Obras en lengua alemana de años recientes que estudian el
signo lingüístico a nivel teórico 72
9
Índice de figuras
Figura 1. Esquema del signo lingüístico de Aristóteles y Platón 28
Figura 2. Esquema del signo lingüístico 29
Figura 3. Esquema del signo lingüístico de Louis Hjelmslev 31
Figura 4. Modelo del signo lingüístico de Richard y Ogden 32
Figura 5. Modelo de Ullmann 32
Figura 6. Modelo triangular de Baldinger 33
Figura 7. Elementos que dan origen al trapecio de Heger 34
Figura 8. Modelo del trapecio 34
Introducción
Este trabajo monográfico tiene cuatro capítulos: El primer capítulo, trata
acerca del antecedente histórico de la semiótica. Para ello, nos basamos en diversas
fuentes y arribar a un concepto de esta ciencia. También, se incluyen los principales
referentes y autores vinculados con la semiótica y su desarrollo teórico.
En el segundo capítulo se aborda lo relacionado con el signo lingüístico. Para
ello, se parte de una comprensión histórica que da muestra de la evolución de los
planteamientos de los autores clásicos (griegos) hasta los más contemporáneos teóricos
alemanes, quienes a la fecha son los que vienen trabajando en nuevas interpretaciones
según los elementos que Saussure estableciera en su momento.
El tercer capítulo hace una revisión puntual de las conceptualizaciones de
semiología a la luz de los nuevos datos todavía presentes en el panorama lingüístico
actual.
El cuarto capítulo presenta una sesión de aprendizaje que tiene como tema
principal el signo lingüístico, características y partes.
La última parte corresponde a la síntesis, apreciación crítica, sugerencias y
conclusiones. Además, se incluye un apéndice de cuatro textos de información
complementaria.
Espero que la descripción del trabajo sea lo suficientemente clara para que el
Capítulo I
La semiótica
1.1. Semiótica
Los estudios a la fecha acerca de la semiótica son diversos tanto en su nivel
teórico como de aplicación y proyección en campos variados. En este capítulo
examinaremos las principales conceptualizaciones y desarrollo histórico de esta rama
del conocimiento.
Un primer acercamiento al término semiótica lo encontramos en la RAE (2018)
donde sostiene que es la teoría general de los signos. Explicación que resulta muy
exigua pues no incluye su origen etimológico de naturaleza griega que comprende los
términos semeion, que significa signo y semeiotiké que significa tratado de los signo
(Fundéu BBVA, 2018).
Flores (2016) nos dice que la semiótica estudia los signos en relación con la
sociedad donde se produce, con la cultura y con el pensamiento del cual es parte. Para
confirmar esta sucinta definición, Klinkerberg (2006) en su obra de referencia Manual
de semiótica general señala que Pierce, filósofo americano, postuló la semiótica en el
siglo XX y Ferdinand de Saussure, lingüista ginebrino, postuló la semiología en el
mismo siglo. Esta disciplina recién se institucionaliza a partir de 1960.
Al respecto, Martin (2000) en su Dictionary of Semiotics también nos ofrece una
explicación sobre el término y su ámbito de uso.
La semiótica es la teoría de la significación, es decir, de la generación o producción de significado […]. En otras palabras, lo que interesa al
significado y lo que lo precede en un nivel más profundo para dar
como resultado la manifestación de significado. La teoría semiótica
se basa en la creencia de que el significado no es inherente a los
objetos, que no significan por sí mismos, sino que el significado lo
construye un observador competente, un sujeto, capaz de dar "forma"
a los objetos. Para dar un ejemplo: confrontados con un implemento
de una cultura diferente, digamos africano o asiático, probablemente
seríamos incapaces de comprender de inmediato su significado. Sin
embargo, si nos quedamos solos con él, le daremos un significado
que se basa en el conocimiento que tenemos y lo que se adaptará a
nuestros propósitos. De este modo, el semiótico ve la totalidad de
nuestro universo significante, incluidas las afirmaciones sobre él,
como el producto de una competencia semiótica presupuesta, la única
capaz de construir su significado (p.117).
Por otro lado, Greimas y Courtés (1990), aparte de considerar la definición y
explicación tradicional, él propone que la semiótica tiene muchos sentidos,
dependiendo cómo designe una magnitud a conocer, un objeto de conocimiento y el
conjunto de medios para conocerlos. Para Greimas y Courtés (1990) de los dos
términos -empleados indiferentemente durante bastante tiempo-, el de semiótica se vio
favorecido en cierto momento: se fundó así la Asociación Internacional de Semiótica.
Pese a esta institucionalización, el término semiología, sólidamente
implantado en Francia y en los países latinos, continuó siendo
extensamente utilizado; sólo hacia 1970, el contenido metodológico
de la semiología y de la semiótica se diferenció progresivamente,
hasta volver significativa la oposición de ambas designaciones (p.
361).
Se puede concluir que la semiótica abarca a las demás ciencias dedicadas al
estudio de los signos (Mondoñedo 2000). En otras palabras, que la semiótica es vista
como una ciencia que estudia cómo opera el pensamiento para explicar las formas de
1.2. Antecedentes de la semiótica
Hay figuras de la antigüedad como Platón y Aristóteles exploraron la relación
entre los signos y el mundo. Estas teorías han tenido un efecto duradero en la filosofía
occidental, especialmente a través de la filosofía escolástica. Autores contemporáneos
como Umberto Eco (2000), argumentan que las teorías semióticas están implícitas en el
trabajo de la mayoría, quizás de todos, los pensadores principales. A continuación
presentamos los hechos históricos y los representantes del estudio de la semiótica.
1.2.1. Los estoicos
Los estoicos sobresalieron en lógica y semántica, y fueron tal vez los primeros
en presentar una semiótica propiamente dicha, es decir, una teoría general del signo, de
la cual el signo lingüístico era sólo una parte. El fundador fue Zenón de Citio, que
inauguró lo que se conoce como Estoa antigua. Así, en semiótica, los estoicos, además
de introducir, por supuesto, al usuario del signo en el acontecimiento sígnico,
introducían otros tres elementos: el signo o significante, el significado o sentido y la
denotación, referencia u objeto físico. Como sustenta Beuchot (2004) encontramos en
la teoría semiótica de los estoicos una construcción muy aceptable. Por ello, podemos
decir que, tienen un esquema de la significación válida para todo signo, no solamente
el lingüístico.
1.2.2. San Agustín
La semiótica, encuentra un lugar destacado en el pensamiento de San Agustín.
El tema del signo, y no sólo el tema del lenguaje, es una de sus preocupaciones, ya que
para él es muy importante el problema de la enseñanza, la cual se da mediante la
transmisión de mensajes por conducto de los signos. En su diálogo De magistro
muestra una acendrada conciencia de la importancia de los signos para la vida humana.
Y en el De doctrina christiana dice que las cosas se dividen en signos y significables.
Tal distinción podemos entenderla en el sentido de que:
San Agustín tiene de alguna manera idea de la distinción entre lo que
ahora se llama lenguaje objeto y metalenguaje. Pues, además de
palabras. También discierne los signos autosignificantes o autorreflexivos, como “nombre”, y los recíprocos o mutuamente
significantes, como “palabra” y “término”, que pueden designarse la
una a la otra (Beuchot, 2004, p.21).
La definición de signo aportada por San Agustín fue criticada en la Edad Media
como incompleta por Roger Bacon. El mismo que años más tarde desarrollaría un
tratado basado en sus observaciones semióticas.
1.2.3. Roger Bacon
Es autor de un tratado llamado De signis, aunque sólo una parte sea la dedicada
al signo en general, además del estudio del lenguaje en general. Bacon dedica todo el
primer capítulo al signo, sus divisiones y sus propiedades, lo cual constituye un tratado
de semiótica, por breve que sea. En palabras de Bacon (citado por Beuchot, 2004), él
primero coloca al signo en su categoría propia, y dice:
El signo está en el predicamento de la relación y se dice
esencialmente con respecto a aquello para lo cual significa, porque lo
pone en acto cuando el signo mismo está en acto, y en potencia
cuando él mismo está en potencia. También explica más adelante que “las relaciones del signo y lo significado y aquello a lo que hace la
significación se consideran por comparación con el alma que aprende
(p.23).
Después aborda lo relativo al signo lingüístico, esto es, los temas de la filosofía
del lenguaje, tales como los modos de significar, el modo como se significa un término a
sí mismo (lenguaje objeto y metalenguaje), la univocidad, la equivocidad, la analogía,
la ampliación y la restricción, la significación en contexto y la suposición.
1.2.4. Juan Duns Escoto
Ofrece una reflexión bastante considerable sobre el signo a las ideas e
indagaciones realizadas por los sofistas aristotélicos. Da una definición del signo
escolásticos y en seguimiento de Aristóteles, pone al pensamiento como mediador
entre el signo (lingüístico o no) y la cosa designada. En palabras del propio Bacon
(citado por Beuchot, 2004) asume que entender un signo no solo consiste en atender a
su emisión, sino a su producto de la palabra mental. De esta manera, el signo (en este
caso, oral) tiene como designación el objeto, pero se relaciona con él a través del
concepto, esto es, el pensamiento.
1.2.5. Guillermo de Ockham
Ockham trata del signo en su Suma de lógica y en su Comentario a las
sentencias de Pedro Lombardo. En ellas habla, aunque en total descripción, del
vestigio, que puede ser un signo que lleva a una noticia recordativa de algo y también a
una noticia compleja de ello. Sin embargo, es de suponer que Ockham conoció sus
teorías sobre el signo a través de los planteamiento de otros (Beuchot, 2004). En ese
sentido, se considera a Ockham como un recolector y crítico de las doctrinas
semióticas anteriores, sobre todo de los estoicos, de San Agustín, de Roger Bacon y,
probablemente, también de Santo Tomás.
Este recorrido por la Antigüedad y la Edad Media nos ha hecho ver algunas de
las teorías más interesantes para la semiótica. Entre los griegos, después de los
acercamientos de Platón y Aristóteles, las de los estoicos; y, entre los medievales, las
de San Agustín, Roger Bacon, Santo Tomás y Ockham. Se va perfilando en ellos, con
discusiones, una tradición greco-medieval de la semiótica considerable para los
estudios posteriores.
1.3. La semiótica después del renacimiento y las proyecciones al mundo
contemporáneo
Después del renacimiento escolástico de los siglos XVI y XVII, en la filosofía
moderna, el estudio de los signos (tanto en la semiótica como en la filosofía del
lenguaje) decae sensiblemente. La modernidad tuvo un interés más epistemológico; sin
embargo, hay en este periodo algunos grandes propulsores que contribuyeron a la
semiótica y que conviene tomar en cuenta aquí. Uno de ellos es John Locke, quien dio
el nombre semiotiké a esta disciplina, y la plantea como algo que se debe desarrollar en
Oro es Gottfried Leibniz, a quien debe mucho esta rama del saber. Y
otro es Charles Sanders Peirce, que recoge la propuesta de Locke y
sienta las bases de esta rama tal como la conocemos en la actualidad.
El desarrollo de esto se debe, sobre todo, a un gran continuador suyo
que fue Charles Morris. Con ello se verá la construcción de la
semiótica moderna en sus fuentes y en sus fundamentos, así como en
los principales hitos de su desarrollo. Pues si Locke fue el que lanzó
esta idea, ella estaba ya en ejercicio en los escolásticos de su época,
como Juan Poinsot o de Santo Tomás (p.129).
Cabe aclarar que los escolásticos la cultivaban sin ese nombre, dentro de la
lógica material o lógica mayor, es decir, estaban más orientados al significado del
signo; en cambio, Locke lanzó la idea de una ciencia independiente de los signos, pero
no fue realizada por él, y tuvo que esperar a ser rescatada por Peirce. Con todo, otros
modernos, como Leibniz, hicieron sus aportaciones a la semiótica, y la construcción de
Peirce tuvo en Morris un continuador.
1.4. Términos de semiótica
Escandell (2004, p. 24) agrega acerca de las relaciones lógicas entre expresiones:
Paráfrasis (o sinonimia). Las oraciones Esta calzada fue construida por los romanos
y Los romanos construyeron esta calzada son expresiones que describen el mismo
estado de cosas.
Contradicción. Las frases Juan se acaba de divorciar y Juan no ha estado casado
nunca no pueden ser verdaderas a la vez del mismo individuo (esto es,
contradictorias).
Implicación. A partir de una expresión como En verano solo bebe té frío, podemos
deducir automáticamente la verdad de otras expresiones como En verano no bebe
Otros conceptos necesarios son:
DESTINADOR/DESTINATARIO. La complementariedad manifestada en esta
posición se remarca en la medida que el destinador en cuanto respecta a los medios de
prensa no es sino una síntesis de características que delinean las políticas empresariales,
las personas que ejercen la toma de decisiones, los criterios de selectividad y los niveles
particularidades de las personas que se desenvuelven en el medio.
Por otra parte, destinatario es también una entelequia por que se fundamenta en lo que se
podría llamar el perfil del receptor, por lo cual se puede relacionar con un segmento
poblacional, un estrato ubicable más o menos hasta por sectores geográficos, pero
siempre funciona como una abstracción proveniente de la identificación de las
características del mencionado perfil.
Al respecto, las modalidades discursivas podrían servir para sustentar atracción o
rechazo, para dar particular importancia o para soslayar, para imprimir credibilidad o
para que se le asigne la valoración de insólito. Ahora, es bueno aclarar que tanto las
imágenes iconográficas como las imágenes lingüísticas gozan de la misma posibilidad
en tanto la selectividad, el refinamiento, la sensibilización, pueden sufrir vulneraciones
con ambos elementos. Es entendible que con sólo inhibir la recepción, pierde
trascendencia cualquier intencionalidad del destinador, pero también si se bloquea la
posibilidad real de expresión, el destinador no puede afectar al destinatario.
Por otro lado, es incuestionable que quien transmite (Destinador) y quien recepciona
(Destinatario) deben compartir un código y un contexto sociocultural, en función a lo
cual es posible cifrar y descifrar la información y hacer referencias a hechos o procesos
conocidos. Además deben existir saberes, que son motivo del intercambio de
información.
AYUDANTE/OPONENTE. La participación de los elementos interactuantes en la
comunicación, puede estar signada de diferente modo, dado que por una parte las
intenciones de cada quien y por otra, las incidencias específicas de la situación que
enmarca este proceso, pueden hacer variar definitivamente el panorama de la
ayudante, cuya principal función reside en contribuir para que los objetivos implícitos
en la comunicación se plasmen; sino, también se puede participar en sentido inverso, a
manera de oponente, en cuyo caso los esfuerzos están cifrados en negativizar cuanto
corresponde a la comunicación.
A manera de síntesis, el ayudante es quien tiene poder para participar, y no interesa eso
que tenga los saberes indispensables para actuar coherentemente ni que tenga voluntad
de hacerlo, sino que tiene poder para actuar. El oponente es quien no tiene poder para
participar; por esa razón se constituye a nivel de oposición, pero valdría la pena saber si
es de una manera racional o con matices de subjetividad.
SUJETO/OBJETO. La variables actividad consciente o inconsciente, el ser activo o
pasivo, describe bien los roles de sujeto y objeto, dado que las peculiaridades de los
grupos sociales permiten definir en mayor o menor nivel qué tipo de actuaciones
preferirán, qué modalidades discursivas responderán más a sus expectativas e intereses.
A la luz de los documentos observados, es incuestionable que al no estar precisado el
objeto de convivencia de los diferentes grupos de la población (porque no se trata de
ningún modo de agrupaciones homogéneas, sino con un amplio margen de
heterogeneidad, o incluso de conflicto permanente) es difícil reconocer qué sujeto
asumirá la modalidad propuesta vía de los mediadores; en otras palabras, los
transmisores de información.
Es importante señalar que el sujeto y el objeto tienen una actuación planteada a partir
del querer, por lo cual es de carácter intencionalidad. Ahora bien, si el sujeto y el objeto
recíprocamente participan de ese querer la relación adquiere una dimensión de mayor
proyección; si la relación de sujeto-objeto es unilateral, se tiene una perspectiva más
restringida en tanto solamente el sujeto desea y el objeto puede incluso rechazar esta
relación, por lo cual existe el riesgo de generación de conflictos.
Es importante, asimismo, que esta relación de oposición por contigüidad, por
enfrentamiento, por complementariedad, sea percibida a la manera de una situación
existencial definible por los códigos empleados para que se reconozca la importancia de
1.5. Ejemplos de análisis semiótico
Propuesta de Yalán (2016)
Spot de Maltin Power
El spot de Maltin Power comienza con un plano que muestra el score de un partido
de fútbol: un equipo local y otro visitante igualan 2 a 2, a los 90 minutos del partido.
El siguiente plano muestra el enfrentamiento entre dos jugadores de ambos equipos,
uno de ellos produce una falta al personaje principal y este replica mentalmente:
Ahí viene, el penal decisivo, el penal que me toca patear, ¿Qué? ¡Cambio de arquero!
Tiene pinta de que llega a todas [el jugador levanta el producto ‘Maltin Power’]. Pero
no importa porque este es el penal que lo define todo. Puedes hablarme, retarme,
decirme lo que quieras, yo no me desconcentro, porque se patea con el cuerpo y se
gana con la mente [El jugador logra el gol].
Ante la falta, el jugador patea el penal que convierte en gol; el cierre es firme: “Maltin Power, energía nutritiva y natural”. El último cuadro muestra el producto y
como fondo el jugador y su equipo celebrando. Este spot publicitario es efectivo
como ejemplo de una narrativa canónica o clásica del discurso publicitario
tradicional (fases 1 y 2), ya que concentra su arquitectura en los valores prácticos (el
producto funciona) colocando al producto como sustancia de la comunicación.
Ahora bien, el discurso publicitario transforma este valor de marca dentro de los
límites de la narrativa canónica, construyendo un eje oscilante que va desde la ‘carencia’ a la
‘plenitud’. Es decir, el inicio de una historia en publicidad propone al sujeto principal
(actante) como carente de algo que le falta (ganar el partido), algo que le es esquivo y
que a lo largo de su aventura lo buscará y concretará hacia una plenitud. Peninou
(1981), semiotista francés, trabaja de forma más competa esta secuencia junto a
cuatro estadios narrativos clásicos: (i) situación inicial de carencia: se revela al sujeto
alguien anuncia al sujeto principal cómo resolver su carencia; (iii) secuencia de la
prueba: se prueban las cualidades del producto para el sujeto principal; y (iv)
secuencia de la solución o apoteosis: el sujeto consigue su objetivo, es decir, es pleno
con el objeto que pretende So => (S /\ O).
Las secuencias descritas dibujan el recorrido narrativo clásico de un discurso fase 1
de la publicidad, acoplándose muy bien con el spot de Maltin Power. La ‘carencia’ se
presenta en la imposibilidad de los personajes en un inicio respecto al objeto que
pretenden, al objeto que desean; en este caso, al gol decisivo de la victoria.
Posteriormente, una secuencia de ‘enunciación’, el sujeto mismo elabora un
soliloquio sobre las preocupaciones de la estrategia del oponente: “Ahí viene, el
penal decisivo, el penal que me toca patear. ¿Qué? ¡Cambio de arquero! Tiene pinta de que llega a todas”. Como tercera secuencia la ‘prueba’, el sujeto alza el producto,
lo toma y se repite durante este proceso: “Pero no importa porque este es el penal que
lo define todo. Puedes hablarme, retarme, decirme lo que quieras, yo no me
desconcentro, porque se patea con el cuerpo y se gana con la mente”. Finalmente, la ‘plenitud’, el gol final: 3-2. Acaba el partido, termina la historia.
Spot Maltin Power
Situación inicial
de
carencia
Se revela al sujeto principal
carente de eso que desea
Empate de ambos equipos (2-2) a los
90 minutos
Secuencia de
la enunciación
Alguien anuncia al sujeto
principal cómo resolver su
carencia
“Ahí viene, el penal decisivo, el penal
que me toca patear. ¿Qué? ¡Cambio
de arquero! Tiene pinta de que llega a todas”
Secuencia de
la prueba
Se prueban las cualidades
del producto para el sujeto
principal
Toma el producto
Secuencia de la
solución o
apoteosis
El sujeto consigue su
objetivo, es pleno con el
objeto que pretende
Mete el gol, se presenta el producto
Glosa. Se observa el texto “Puro amor” para atraer la atención del consumidor.
Ícono. El observador aprecia los posibles resultados de usar el perfume, entre ellos obtener la
atracción hacia el sexo opuesto que desea.
Enunciado del icono. La imagen muestra una pareja que expresan pasión como consecuencia
de usar el perfume.
Enunciado de la glosa. Tanto la palabra “amor” como el empaque de la fragancia llevan un
mismo color, dándole así la relación que existe entre los sentimientos amorosos de una
persona, asociados al color rojo, con la fragancia.
Los actantes
El sujeto comunicador (S1). La marca delperfume, por la acción que causa en los varones.
El sujeto lactante (S2). Las compradoras que quieren estar en la misma situación presentada.
2
El objeto de valor (O). La escena evidencia que esta fragancia es importante para despertar
la pasión.
Iconoglosa 2
Glosa. Aquí se distingue el término “Celos”, nueva fragancia insertada en el mercado.
Ícono. Se aprecian los gestos de dos varones, al parecer interesados en la misma mujer,
producto de que ella usa el perfume.
Enunciado del icono. Se ve a una mujer provocativa, que despierta celos entre dos varones,
producto cuya fragancia es irresistible.
Enunciado de la glosa. En el texto se distingue la palabra “Celos” que denota atracción,
seguridad, vanidad.
Los actantes
El sujeto comunicador (s1). Es un perfume que debería ser adquirido por aquellas personas
que deseen hacer sentir celos a su pareja.
El sujeto lactante (s2). El receptor para este tipo de productos son las mujeres que deseen
despertar este tipo de sentimiento en su pareja.
El objeto de valor (O). El perfume que puede despertar sentimientos en el sexo opuesto. Al
usar este producto la consumidora podrá sentirse atractiva y segura de sí misma.
Iconoglosa 3
Glosa. Se observa el nombre del producto “Pantene pro-v”.
Ícono. La modelo que es capaz de confeccionar un vestido con su propia cabellera en
consecuencia al cuidado de su cabello con el producto establecido.
Enunciado del icono. Hallamos a una mujer, al parecer sin ropa, cubierta solamente por la
cabellera, que va tomando la forma de un vestido, debido a la abundancia y la extensión de
esta. Esto gracias a los cuidados con el champú proporcionado.
Enunciado de la glosa. El mensaje textual es “Pantene pro-v”.
1
Los actantes
El sujeto comunicador (s1). Es el champú que debería ser comprado por aquella mujer
deseosa de obtener una cabellera así.
El sujeto lactante (s2). Quien recepciona este mensaje son las mujeres que desean un cabello
impactante y bien cuidado.
El objeto de valor (O). La necesidad a satisfacer es la limpieza en nuestro cabello, la cual
este producto no solo lo haría sino añadiría componentes para el fortalecimiento como lo
muestra la modelo. En consecuencia, las mujeres se sienten en la necesidad de adquirir un
producto así, tratando de imitar a la modelo.
Iconoglosa 4
Glosa. Se observa el texto “un homenaje a tu elegancia… Xiara” para persuadir a la
compradora para adquirir el producto.
Ícono. Hay una modelo cautivando a un varón que se encuentra a su costado. El vestido y la
expresión de la modelo son sinónimos de elegancia que atrae al hombre.
Enunciado del icono. Se ve a una mujer elegante cautivando a un varón, señalándonos que la
elegancia de cada mujer debe descubrirse. Y en homenaje a ello es la nueva fragancia.
Enunciado de la glosa. El mensaje señala “Un homenaje a tu elegancia...Xiara”
1
Los actantes
El sujeto comunicador (s1). Es un perfume que toda mujer debería comprar.
El sujeto lactante (s2). Las mujeres que quieren verse igual que la modelo, descubrir lo
elegante que existe en ellas.
El objeto de valor (O). El perfume que expresa la elegancia de la modelo y esto provoca a las
mujeres el querer parecerse a ella.
Iconoglosa 5
Glosa. Se observa “¿Haría cualquier cosa para tener tu pelo liso?” Palabras que atraen la
atención del consumidor.
Ícono. Se observa una modelo, la cual lleva el cabello lacio, lo anhelado por muchas mujeres
relacionándolo así con el champú.
Enunciado del icono. Aquí observamos a una mujer con el cabello liso, promocionando un
nuevo champú que transformará el cabello del consumidor.
Enunciado de la glosa. El texto presenta la expresión “¿Haría cualquier cosa para tener tu
pelo liso?”
Los actantes
El sujeto comunicador (s1). En este caso vendría a ser el producto que por su acción
laceadora conviene usarlo.
El sujeto lactante (s2). El público a quien va dirigido definitivamente es a la mujer con otro
tipo de cabello que desea, tener un cabello igual a la modelo.
El objeto de valor (O). La satisfacción con el tipo de cabello, porque se trata de acceder a
otro tipo. En este caso el producto va cubrir las expectativas en estas personas.
Iconoglosa 6
Glosa. El texto “Inka kola, creatividad peruana ¡Qué buena idea!” Entendido como la original
bebida del Perú.
Ícono. Se aprecia la botella y sus colores son los representativos de nuestra cultura, además de
su capacidad creadora.
Enunciado del icono. Se distinguen los colores primarios en la figura para captar la atención
del público, además estos mismos rasgos se presentan en la botella.
Enunciado de la glosa. El enunciado que nos presenta es “Inka kola, creatividad peruana ¡Qué buena idea!” Sinónimo de identidad.
Los actantes
El sujeto comunicador (s1). Es la gaseosa que saciaría la sed del consumidor, además de
identificarla con ella.
El sujeto lactante (s2). Esta publicidad va dirigida a la población general que desea saciar la
sed.
El objeto de valor (O). La glosa insertada en la publicidad permitirá al consumidor
Capítulo II
El signo lingüístico
2.1. Signo lingüístico
La comprensión del signo lingüístico ha sido abordada por varios autores a lo
largo de la historia dentro de la formulación del concepto y objeto de estudio de la
semiótica. El principal problema para la semiótica radica en la definición del signo.
Para Umberto Eco (2000), este término históricamente ha sido usado de manera amplia y
general debido justamente a que todo puede convertirse en signo en una sociedad que
vive inmersa en sistemas de significación, es decir, en las infinitas interacciones y
situaciones sociales que tenemos con todo lo que nos rodea.
En este capítulo examinaremos los modelos que significaron su elaboración hasta
la estructuración de las representaciones vigentes.
2.2.Los planteamientos clásicos
Este planteamiento se esquematiza de forma clara en el siguiente esquema:
2.3. El modelo de Ferdinand de Saussure
Saussure observa que, para explicar la comunicación, ha de existir un momento y
lugar del circuito en el que coincidan los representantes de los dos universos. Tal hecho
acontece en la mente de los usuarios. De ahí que en su esquema de la comunicación,
Saussure (1985) plantee, que el signo aparezca ya como la asociación de dos elementos
psíquicos: concepto e imagen acústica.
En palabras del propio Saussure (1985) nos explica que el signo lingüístico es
una entidad de dos elementos fundamentales:
“El signo lingüístico une no una cosa y un nombre, sino un concepto y una imagen acústica […]. El carácter físico de
nuestras imágenes acústicas aparece claramente cuando
observamos nuestro propio lenguaje. Sin mover los labios ni la lengua, podemos hablarnos a nosotros mismos […]. Y porque
las palabras de la lengua son para nosotros imágenes acústicas (p.86)”.
Según este planteamiento, el signo lingüístico es por tanto una entidad psíquica
de dos caras comprendidas por un significado y un significante.
Figura 2. Esquema del signo lingüístico. (Tomado de Saussure, 1985)
No podemos reducir la contribución de Saussure solo a los dos componentes
del modelo del signo lingüístico. Existen otros aspectos importantes a la teoría del
signo han sido transcendentales. Aspectos que pasamos a mencionar para efectos de
En contra de toda la tradición, destaca la importancia de la dimensión no material de los componentes y margina al nombre y a la cosa, definiendo el
signo exclusivamente como la asociación de un concepto y una imagen
acústica.
Destaca la relación solidaria que une a los dos componentes del signo. Es decir,
estos dos elementos están íntimamente unidos y se reclaman el uno al otro.
Aunque el significado por convención no es novedad dentro del panorama de la lingüística, Saussure establece la arbitrariedad a categoría de principio.
Ubica al signo dentro de una concepción estructuralista y sistemática de la lengua. Ello le conduce a distinguir dos dimensiones perpendiculares:
a)La significación, relación entre significado y significante.
b)El valor, resultado de las relaciones que el signo mantiene dentro del sistema
al que pertenece.
2.4. El modelo de Louis Hjelmslev
En el marco de la teoría lingüística danesa o glosemática, el lingüista Louis
Hjelmslev dentro de la dimensión semiótica del lenguaje plantea la estratificación en
dos planos, expresión y contenido que poseen solidaridad entre ellos, en lugar de
oposición contradictoria (Gutiérrez, 2005). Y dentro de cada estrato Hjelmslev
desarrolla el binomio metodológico forma-sustancia, que le permite separar lo que es
propiamente lingüístico (la forma) de aquello que, a su entender de propio Hjelmslev,
queda fuera de las preocupaciones de nuestra disciplina (la sustancia). Por
consiguiente, el signo será la asociación solidaria entre una forma de expresión y una
Figura 3. Esquema del signo lingüístico de Louis Hjelmslev. (Tomado de Hjelmslev [1971], en
Gutiérrez, 2005)
2.5. El modelo piramidal del signo lingüístico
Las concepciones triangulares o de pirámide del signo lingüístico son varias en
razón de la perspectiva de sus autores y porque, desde la aparición de los modelos
anteriores, había pasado bastante tiempo en cuanto a la difusión y traducción de las
obras el inglés o el español. Por ello, es frecuente hallar estos modelos en manuales de
semántica que en los tratados de semiótica propiamente. En este punto presentaremos
tres modelos de mayor difusión en el ámbito de los estudios lingüísticos e hispánicos.
Dentro de una visión psicologicista del lenguaje, C. K Ogden y I. A. Richards
construyen su obra El significado del significado, que alcanza gran difusión en una
etapa carente de obras sobre el significado, un modelo para representar al signo
lingüístico. Es en esta obra dónde aparece por vez primera la representación del signo.
Figura 4. Modelo del signo lingüístico de Richard y Ogden. (Tomado de Gutiérrez, 2005)
Otro modelo triangular del signo es el divulgado por el conocido autor
Ullmann, autor que tal vez más haya contribuido a la difusión del mismo y al punto de
convertirse en el logotipo del signo para quienes se inician en su estudio y no hayan
profundizado en una revisión histórica del signo lingüístico. Sin embargo, Ullmann
introduce algunas modificaciones simplificadoras al modelo como nombre, sentido y
cosa.
Figura 5. Modelo de Ullmann. (Tomado de Gutiérrez 2005)
2.6. Kurt Baldinger
Kurt Baldinger en una obra (Teoría semántica) de corte estructuralista, utiliza
también el mismo triángulo, aunque con remozamiento terminológico. Baldinger
elaboró una serie de diccionarios etimológicos y onomasiológicos, además trato la
semántica y una de fundar las bases para que luego Heger pueda elaborar un estudio
Baldinger introduce una modificación más profunda de lo que a simple vista
parece, cambia la naturaleza del significante. De ser entendido como elemento material
(sonido en el triángulo de Ullmann) pasa a ser interpretado como concepto. Llevado a
nuestra forma de representación de los elementos que intervienen en el signo.
Su planteamiento del signo presenta una estratificación de nivel teórico y solo
se conoce una sola obra del autor adaptada al español. El siguiente modelo resume el
planteamiento del signo lingüístico.
Figura 6. Modelo triangular de Baldinger. (Tomado de http://hispanoteca.eu)
2.7. El modelo de Klaus Heger
Este autor alemán, discípulo de Baldinger, advierte que la concepción triangular
del signo no le sirve para resolver dos problemas con los que se encontraba la teoría
semántica: la homonimia y la sinonimia, por un lado, y la viabilidad de dos disciplinas
(Onomasiología y Semasiología), por el otro.
Al tratarse de un autor poco difundido como Baldiger consideramos pertinente
incluir lo que Rivarola (1994) explica de Heger y su contribución a la lingüística: la
construcción de un modelo onomasiológico que sirva para análisis semasiológicos inter
e intralingüísticos y con uso posible para la lexicología y la gramática, sea oracional o
En este punto es preciso explicar que la onomasiología es la disciplina que
estudia la relación que va del concepto al significante. En tanto que, la semasiología
sigue el camino inverso: estudia las relaciones que van del significante al concepto. La
codificación, por ejemplo, es un proceso onomasiológico, mientras que la
descodificación sigue una línea semasiológica.
Heger intenta tanto resolver los problemas de la homonimia y sinonimia como
demostrar la autonomía de las disciplinas citadas (Gutiérrez, 2005). Para ello propone
un cambio profundo, una complejificación del signo triangular se desmembra por
separación horizontal en el vértice superior y se genera un trapecio:
Figura 7. Elementos que dan origen al trapecio de Heger. (Tomado de Gutiérrez 2005)
Una vez estructurado el trapecio Heger incluye sus respectivos componentes.
Muchos de ellos tomados de las tradiciones anteriores del signo lingüístico.
El concepto de Heger (Club de ensayos, 2012) sobre el signo se parece al que
posee Baldinger, aunque Heger incluye más detalles y más precisión en cuanto a los
componentes y sus relaciones. En tal sentido, K. Heger pone de relieve la definición de “semema” como significación, una parte separada dentro de un conjunto de
significaciones ligadas a un significante, a este conjunto lo denomina “significado”.
2.8. El signo como un proceso
Reseñando a Umberto Eco podemos afirmar que él tenía una estrecha relación
con el mundo de la comunicación. Gran parte de su trabajo lo dedicó a la investigación
en este campo en particular, nuevamente, no solo desde un punto de vista teórico o
crítico, sino desde una perspectiva de la experiencia práctica. Según Tello (2003) Eco
es un experto dedicado a la sociología y semiótica. Desde esta perspectiva, podemos
decir que para Eco (2000), el signo es un elemento fundamental en todo proceso de
comunicación. Cualquier signo tiene en común con otros signos el hecho de tener una
facultad comunicativa. Todo signo encaja perfectamente en la teoría de la
comunicación, que en esencia se resume en emisor, código, mensaje, y receptor.
Eco concuerda en que para definir al signo es necesario entenderlo como un
proceso en el que están en juego tres aspectos principales: el significante, el referente y
el significado. Lo que Peirce definió como representamen, objeto e interpretante.
También considera que la definición de signo propuesta por Perice es pertinente para
entender al signo desde una dimensión lógica, es decir, algo que está en lugar de algo
por alguna razón o aspecto específico. Al aceptar esta premisa, Eco reconoce que todo
signo representa a otra cosa, sin embargo ningún signo es en su totalidad esa otra cosa,
simplemente lo representa parcialmente, usando los atributos necesarios para que sea
interpretado. Para Eco, todo signo tiene una dimensión semántica (el signo en relación
con un significado) sintáctica (el signo en relación consigo mismo y sus leyes que lo
conforman) y pragmática (el signo en relación a su función, a su uso práctico en un
determinado contexto). Al respecto, Zecchetto (2000) explica que los signos tienen
elementos que dependen unos de otros: significado y significante; el interpretante es el
que establece esta relación en los límites que ofrece el contexto. De acuerdo a la línea
investigativa de Edo podemos sostener que el signo solo puede ser entendido como un
una sociedad. El signo es un producto social y sólo puede existir en este contexto.
2.9. Características del signo lingüístico
Según los planteamientos de Ferdinand de Saussure, el signo lingüístico posee
características determinadas:
2.9.1.Arbitrariedad. La relación que hay entre significado y significante es,
por lo general, de tipo arbitrario, es decir, convencional, artificial. No hay una
relación de semejanza entre los sonidos que componen una palabra determinada
(digamos: cielo) y el significado concreto que buscan transmitir (la idea del
cielo). Es por esto que los idiomas deben aprenderse.
2.9.2. Linealidad. Como se dijo antes, los significantes del lenguaje verbal
forman parte de una cadena de signos cuyo orden importa para que se puedan
entender de manera correcta. Eso se entiende como un carácter lineal: los
sonidos que componen una palabra aparecen en línea, o sea, uno delante de
otro, no todos a la vez, ni de manera desordenada: cielo no es equivalente a
ociel.
2.9.3. Mutabildad e inmutabildad. Esto significa que el signo lingüístico
puede mutar: cambiar, adquirir nuevos sentidos, desplazar el nexo específico
entre significado y significante, pero siempre que lo haga a lo largo del tiempo.
Un ejemplo de ello es la etimología: el origen de las palabras modernas a partir
de las antiguas, que van lentamente cambiando. Pero al mismo tiempo tiende a
permanecer incambiante: dentro de una comunidad determinada y en un
momento de la historia específico, la relación entre significado y significante
tiende a ser estática. Un ejemplo de ello es que no podemos alterar las palabras
de nuestro idioma e imponer ese uso al resto de los hablantes del mismo.
2.10. Tipos de signos
Según Peirce, (citado por Guiraud, 2004) existen tres tipos distintos de signos,
Índices. El signo tiene una relación lógica, causal, de proximidad de algún
tipo con su referente real. Por ejemplo: las huellas de un perro en el suelo,
remiten a la presencia del animal.
Íconos. En este caso, el signo se asemeja a lo que representa, es decir, tiene
una relación mimética o de parecido. Por ejemplo: una onomatopeya del
sonido de un animal.
Símbolos. Son los que presentan la relación más compleja entre el objeto y
el referente, ya que es totalmente cultural, arbitraria. Por ejemplo: los
emblemas religiosos, las banderas, los escudos de armas.
Desde la perspectiva de Umberto Eco (2000) se plantea que los principios
teóricos que caracterizan al mundo de los signos son los siguientes:
La señal: Recordemos que todo proceso de significación es a su vez un
proceso de comunicación. Para que exista la comunicación entre un emisor y
un receptor siempre habrá la presencia física de una señal entendida como
estímulo perceptivo, independiente del código o mensaje. La ausencia o la
presencia de una señal dan origen a un proceso sínico.
El signo: El signo existe cuando una señal es codificada mediante ciertas
convenciones sociales y se ha convertido en significante de algún
significado. Independiente de que una señal sea emitida sin intención o con
intención, para que exista un proceso de significación, el receptor debe
decodificar la información percibida mediante los convencionalismos
sociales establecidos en su contexto.
La semiosis: Todo proceso sígnico es infinito. La interpretación y la
representación que hacemos de los signos es un proceso progresivo que nos
lleva de significantes a significados y viceversa.
relacional entre significado y significante. El signo es un momento
dinámico de interacción entre emisor y receptor.
El signo es una convención social: Para ser interpretado, todo signo pasa
por las convenciones sociales que rigen en el contexto en el que dicho
signo es representado. En el signo, el significante se asocia al propio
significado por decisión convencional, y por lo tanto, basándose en un
código.
El código: Para que el significante transmita un significado, es necesario
un sistema convencional de códigos comunes entre emisor y receptor. Lo
que contribuye a definir un signo es su posibilidad de instituir una relación
entre significante y significado a base de un código, y no el hecho de que el
significante haya sido emitido intencionalmente.
El interpretante: Todo signo puede ser interpretado con ayuda de otros signos o sistemas de significación que pueden o no tener la misma
sustancia de la expresión. Un signo será tal cuando sea susceptible a ser
interpretado.
La referencia: Todo signo existe en el acto de referencia que realiza el interpretante. El significado de los signos no es más que referencias de otras referencias en un proceso de semiosis ilimitada. “el destinatario
descodifica el signo originario sólo en aquello que le sirve para los fines de
la comunicación emprendida, o de los usos de referencia a los que se
pretende aplicarlo”.
Índice vector: Recordemos que una función característica de los signos
índice es llamar la atención del interpretante. Eco nos dice que todo signo
cumple de alguna manera la función de índice, ya que si no llama la
atención a nuestros sentidos, no podría iniciarse ningún proceso de
significación. En el acto de referencia se utilizan metalingüísticamente
unos tipos de índices particulares cuyo significado genérico es dirige tu
percepción actual del objeto de referencia.
Unidad semántica: Con estos términos, Eco se refiere a que todo
interpretante es una unidad cultural autónoma que define los significados
de los signos. La suma de estas unidades culturales generan un sistema semántico global. “Es la inmensa variedad de los interpretantes lo que
permite traducir siempre una unidad cultural a un interpretante
reconocible”. Podríamos decir que las unidades culturales son el conjunto
de características similares que permite agrupar la realidad en conceptos.
Estas unidades semánticas son tangibles, ya que se manifiestan físicamente
en los signos que las representan, y también son dinámicas y cambiantes,
puesto que forman parte de todo proceso de significación que se dé por
comparación y oposición entre unidades semánticas.
La definición y el sentido: En palabras de Eco, la definición es un artificio metalingüístico que forma parte de todo proceso de significación. En el
momento en el que damos valor a los signos al reflexionar sobre su
significado mediante el uso de otros lenguajes o sistemas de signos,
estamos generando una definición. Por otra parte, el sentido es la dirección o
el recorrido que el interpretante selecciona para su definición, siendo este
sentido resultado del contexto en el que dicha definición existe.
Producción del signo: Eco considera de mucha importancia el proceso de producción de los signos, sobre todo para entender la existencia de signos
complejos como el arte y el diseño, en el que su proceso productivo, sus
motivaciones y su contexto, permiten al interpretante dar una definición y
Capítulo III
La semiología
3.1. Definición de semiología
Empezaremos indicando que la designación de semiología con orientación
lingüística ha presentado, en principio, algunas diferencias desde la visión de ciertos
autores. En este punto presentaremos las conceptualizaciones que se abordan para
explicar esta particular designación en el estudio del significado.
Para Educalingo (2018) la semiología o semiótica es ciencia que estudia el
signo abarca la interpretación y producción del sentido, en otras palabras, analiza los
fenómenos, objetos y sistemas de la significación, de los lenguajes y de los discursos y
los procesos a ellos asociados.
De acuerdo a la data de Conceptodefición (2018), una conocida web de
consulta en línea, indica Roland Barthes también tiene aportes decisivos para la
semiótica.
3.2. Aportes teóricos sobre semiología
Para Arellano (1977) en su obra Historia de la Lingüística, hace referencia a
Saussure, quien coloca a la semiología como parte de la ciencia de los signos:
“La lingüística según él, formaría parte de una ciencia más vasta a la
que da el nombre de Semiología o ciencia de los signos 8del griego
semeion, signo). Esta ciencia tendría por objeto el estudio de la vida
de los signos en el seno de la vida social (p.20)”
precisar la naturaleza de la semiología y solo se limita a establecer la idea de que la
lingüística tiene una relación necesaria con la semiología, Saussure se abstiene de
definir la naturaleza de esta relación.
Cateleiro (2000) hace mención con intención al término semiología que este no
es nuevo pues ya existía antes de que Saussure lo incluyera en su obra, con la diferencia
que estaba reservado al ámbito de la medicina:
"La forma semiología [...] es un término utilizado ya en vocabulario
de los médicos y militares con anterioridad al nacimiento de
Saussure. Sin embargo, es el lingüista suizo quien proporciona a este
término el sentido que presenta actualmente (p.107)"
En esta misma línea de referencia encontramos a Mitry (1990) quien confirma
la relación de designación del término semiología con Saussure y su relación con el
estructuralismo.
Según Greimas (1990) en su obra Semiótica. Diccionario razonado de la teoría,
el término semiología, que concurre con el de semiótica para designar la teoría del
lenguaje y sus "aplicaciones a los diferentes conjuntos significantes, se remonta a
F. de Saussure, quien abogaba por constituir, bajo esta etiqueta, el estudio general de
los «sistemas de signos». Respecto al dominio del saber (o del querer saber)
comprendido por estos dos términos, se constituyó como tal, antes que nada, en Francia
(hacia 1960), en el ámbito de lo que se llama el estructuralismo francés, influenciado —en el plano lingüístico— por los herederos de Saussure: L, Hjelmslev y, en menor
medida, R.- Jakobson.
Para Greimas de los dos términos -empleados indiferentemente durante bastante
tiempo-, el de semiótica se vio favorecido en cierto momento: se fundó así la
Asociación Internacional de Semiótica.
Pese a esta institucionalización, el término semiología, sólidamente
implantado en Francia y en los países latinos, continuó siendo
extensamente utilizado; sólo hacia 1970, el contenido metodológico
hasta volver significativa la oposición de ambas designaciones
(p.361).
Por su parte, Guiraud (2004), sostiene que la semiología es la ciencia que
estudia los sistemas de signos: lenguas, códigos, señalaciones, etc. De acuerdo con esta
definición, la lengua sería una parte de la semiología. En realidad, se coincide
generalmente en reconocer al lenguaje un status privilegiado y autónomo que permite
definir a la semiología como el estudio de los sistemas de signos no lingüísticos. Es de
acotar que la semiología fue concebida por Ferdinand de Saussure como la ciencia que
estudia la vida de los signos en el seno de la vida social.
Roland Barthes (citado por Guiraud, 2004) afirma que cómo la semiología no
ha sido aún edificada, es comprensible que no exista ningún manual acerca de este
método de análisis; más aún: en razón de su carácter extensivo (puesto que será la
ciencia de todos los sistemas de signos), la semiología no podrá ser tratada
didácticamente hasta que esos sistemas hayan sido reconstituidos empíricamente.
En palabras de Wagner (1978) nos dice que los investigadores más prudentes
solo la consideren como un estudio de los sistemas de comunicaciones por medio de
señales no lingüísticas. Se dice que a cada instante utilizamos infinidad de sistemas de
signos para comunicarnos: los signos de cortesía, los signos reguladores del tránsito, los
signos de los diversos cultos, los signos del lenguaje, los signos exteriores que indican
las condiciones sociales». Vivimos inmersos entre signos, todo deviene signo y todo es
"lenguaje": la pintura, la escultura, el cine, los espectáculos, los gritos de los nonos, la
danza de las abejas, un oficio religioso, las vestimentas, etc.
De acuerdo a nuestra indagación podemos indicar que ambas denominaciones
semiología como semiótica conviven en el mismo campo científico del lenguaje. Sin
embargo, la ausencia cada vez mayor de publicaciones recientes con la designación de
semiología lingüística y no semiología médica, inclina la balanza a coincidir que esta
designación se halla limitada, en tanto que, el nombre de semiótica prolifera en
Capítulo IV
Aplicación didáctica
4.1. Sesión de aprendizaje:
I. Datos informativos
1.2. Institución Educativa : Howard Garnerd
1.2. Área : Comunicaciòn
1.2. Grado : 2º B secundaria
1.2. Docente : Rosmery Valdez Rivera 1.2. Fecha : 19-11-2018
II. Título: el signo lingüístico
III. Aprendizajes esperados:
COMPETENCIAS, CAPACIDADES E INDICADORES A TRABAJAR EN LA
SESIÓN
Competencias Capacidades Indicadores
Comprensión de
textos
Comprende sus ideas según
la postura planteada en la
lectura.
Reproduce patrones rítmicos
mediante la expresión corporal.
Dirige a sus compañeros para que
interpreten patrones rítmicos
Reflexiona sobre la forma,
contenido y contexto de sus
textos escritos.
Revisa si ha utilizado los recursos
ortográficos de puntuación para
separar expresiones, ideas y
párrafos, y los de tildación a fin de
dar claridad y sentido al texto que
produce.
PRIMERA SESIÓN – HORA 45 MINUTOS
Inicio (5 minutos)
Los estudiantes acuerdan normas de convivencia para lograr los propósitos de la sesión.
El docente recoge saberes previos de la sesión anterior: ¿qué actividad realizamos la
clase anterior?, ¿cuál es el propósito de realizar la planificación?, ¿qué criterios
debemos tomar en cuenta cuando redactemos nuestro texto?
Los estudiantes señalan los criterios, dentro de lo que mencionen, el docente orienta
y señala el criterio de coherencia y cohesión, y que la gramática nos ayuda a tener
mayor claridad de ello.
El docente les recuerda que el propósito de la sesión de hoy es realizar la
textualización del texto, pero les indica que antes se abordará un tema sobre
lingüística referido al signo lingüístico y su naturaleza significativa.
DESARROLLO (20 minutos)
Les indicará a los estudiantes que cada imagen representa un tipo de signo.
Luego de tener claro esto, el docente presenta en la pizarra la imagen de
o A co pued Lueg relac El d duda Una explo ¿Co refer .
ntinuación, los estudiantes reconocerán, que hablando acerca del signo lingüístico
e llegar a una comprensión de los elementos ya mencionados.
o se procede a analizar una lectura para profundizar los aspectos presentados
ionados con el signo lingüístico.
cente guía la parte de la lectura (la doble articulación del lenguaje) y atiende las
s durante el proceso de comprensión de lectura.
vez examinado y desarrollar todo lo aprendido, se plantean algunas preguntas de
ración a manera de afianzamiento de lo expuesto.
n qué característica del signo lingüístico relacionas esta afirmación? “Para irnos a una misma realidad pueden emplearse diferentes términos”.
b) Arbitrario.
c) Convencional.
¿Qué tipo de signo empleamos en la siguiente imagen?
a) Indicio.
b) Símbolo.
c) Icono.
CIERRE (05 minutos)
Se cierra la sesión con las preguntas de Metacognición ¿Qué aprendimos hoy? ¿Cómo
lo aprendimos? ¿Para qué nos sirve lo aprendido? ¿Qué dificultades se nos han
presentado? ¿Cómo las hemos superado? ¿Qué necesitamos hacer para mejorar nuestro
aprendizaje?
TAREA DOMICILIARIA
Plantea investigar la diferencia entre signos lingüísticos y no lingüísticos, ¿quién fue
Síntesis
La semiótica y la semiología como ciencias que se circunscriben en el
universo sígnico y su relación con el lenguaje nos presentan un ávido y amplio
panorama de elementos teóricos de aplicación relevante. Desde sus orígenes, el signo
forma parte de la manera de pensar y conceptualizar el mundo que rodeo al hombre.
Las perspectivas teóricas de los diversos autores presentados evidencias la
relevancia de la naturaleza y de la semiótica. De igual manera, se destaca el signo
lingüístico como eje fundamental y a la vez un objeto de estudio para la semiótica y la
semiología. También el hecho de las aplicaciones metodológicas vistas en el llamado
cuadro semióticos, Una de las formas más contemporáneas de aplicar los aspectos
Apreciación crítica y sugerencias
Aunque muchos docentes piensen que el factor fundamental para el logro de
los aprendizajes en cualquier área, de cualquier nivel, de la EBR, es una disciplina
férrea y extremadamente estricta hacia la teoría, basado en un rigor opresivo, yo
estoy convencido de que no es ése el camino por el que debamos transitar.
La importancia del estudio de la semiótica y la semiología en la formación
del estudiante es inevitable. Existe un consenso entre los especialistas de que todas
las disciplinas brindan al ser humano innumerables bondades, y particularmente a
aquéllos que están en formación. En el caso particular de cuán importante es la
semiótica para los estudiantes de todos los niveles de la EBR, podemos indicar que
entre sus ventajas más significativas está el desarrollo del aspecto intelectual, socio
crítico y formación analítica desde la construcción y análisis del conocimiento.
Es importante agregar a esta apreciación crítica que, ante nosotros tenemos
un gran reto: lograr que nuestros estudiantes aprendan a emplear el lenguaje y
entender la naturaleza de los signos. Todos los teóricos del lenguaje que hemos
referido nos proporcionan las formas adecuadas, depende de nosotros el conocerlas
y emplearlas correctamente para no terminar cada año lectivo con el sinsabor de la
Conclusiones
El primer objetivo claro de la semiótica es entender la realidad. Nuestro cerebro ha
creado a través de milenios un intrincado sistema cultural de signos y significados, que se
han vuelto tan cotidianos que se usan automáticamente sin percatarse de ello. Regresar a
la fuente, mirar hacia adentro, estudiarse a sí misma, es una de las primeras razones del
estudio semiótico.
Se plantea una revisión histórica desde los griegos, pasando por los estoicos, San
Agustín, Bacon, Escoto, Ockham y la semiótica después del renacimiento y las
proyecciones al mundo contemporáneo. Dónde se presenta los postulados y esquemas
que serán motivo de estudios en los años posteriores por los estudiosos de esta ciencia
durante el siglo XX y el XXI.
Diversos autores han encontrado aplicaciones analíticas en la semiótica que les
permiten entender mejor los mensajes que se someten a estudio. Ser convierte así –la
semiótica- en un método de análisis científico de los mensajes, de los textos y de la
comunicación misma; y contrariamente a lo que creen algunos estudiosos del tema, a
partir de entender todas las posibilidades de significación de un mensaje, se puede
proponer nuevas formas de mensajes más claros, persuasivos o en último término,
efectivos (Esto viene trabajándose desde hace mucho en relación a la publicidad y a
los mensajes masivos).
La semiótica, anteriormente llamada semiología, es la ciencia que estudia el signo e
interpreta el sentido, pero no la construcción del significado por sí mismo, que atañe a
otra ciencia llamada semántica, ni las denominaciones verbales y no verbales.
Esta diferencia terminológica responde a la designación que ciertos autores deciden
utilizar para nombrar semiología en lugar de semiótica al estudio de los signos.
El análisis semiótico debe formar parte de las propuestas metodológicas del
Ministerio de Educación dada su capacidad explicativa y propuesta metodológica
Referencias
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Zecchetto, V. y otros (2000) Seis semiólogos en busca del lector, Tomo I. Ed.
53
Apéndice A
Apéndice B
Lecturas de profundización para el estudiante
Apéndice C
Obras en lengua alemana de años recientes que estudian
el signo lingüístico a nivel teórico
HELMUT HENNE, HORST SITTA,
HERBERT ERNST WIEGAND (2003)
MARGRET JONAS (2007)