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UNIVERSIDAD PANAMERICANA

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Academic year: 2021

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UNIVERSIDAD PANAMERICANA

FACULTAD DE FILOSOFÍA Y CIENCIAS SOCIALES

ESCUELA DE FILOSOFÍA

LA NOCIÓN ARISTOTÉLICA DE PRINCIPIO: UNA RECONSTRUCCIÓN

T E S I S

Q U E P R E S E N T A

JOSÉ MARÍA LLOVET ABASCAL

P A R A O B T E N E R E L G R A D O D E :

D O C T O R E N F I L O S O F I A

DIRECTOR DE LA TESIS: Dr. ANDRÉ LAKS

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Agradecimientos

Gracias a Dios, ἀρχὴ ἀρχῶν.

A mi esposa María José, que no solamente leyó y discutió conmigo partes de esta investigación, sino que también hizo enormes sacrificios para que yo pudiera disponer de más tiempo para el estudio.

A mis padres, a mis suegros José Antonio y Patricia y a mis cuñados Gerardo y Sofía, que cuidaron de Juan Diego muchas veces para que yo pudiera terminar mi investigación.

A mi director de tesis, André Laks. Me siento muy afortunado por haberlo tenido como director.

A Alberto Ross, que despertó en mí el interés por la metafísica de Aristóteles y que desde que fue mi asesor en la licenciatura no ha dejado de apoyarme constantemente. Le agradezco también por su minuciosa revisión de este trabajo y sus acertados comentarios y correcciones.

A Ricardo Salles, a quien le agradezco el haber aceptado generosamente la invitación a ser sinodal en mi examen doctoral.

A Rocío Mier y Terán, Vicente de Haro y María José García. Gracias a ellos gocé de condiciones muy favorables para poder terminar mi tesis.

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años, le agradezco especialmente haberme recomendado algunos textos y discutido conmigo varios temas que fueron muy relevantes para mi investigación.

A Paloma Hernández, Ezequiel Téllez y Mauricio López, que me enseñaron la lengua de Aristóteles; al Dr. Jorge Morán, con quien tuve innumerables pláticas sobre la filosofía de Aristóteles y a quien debo también el haberme interesado por el pensamiento antiguo; a José Luis Rivera, que generosamente me leyó y comentó muchas veces y que es para mí un ejemplo a seguir no sólo como profesor, sino también como amigo y ser humano.

A Stefan Müenzing, que me ayudó a enfrentarme a la bibliografía escrita en alemán; a Gerardo Villicaña, Marco Ronzón y Óscar Cornejo, que me hicieron descubrir mi vocación por la filosofía y cuya pasión por la enseñanza y el conocimiento será siempre un ejemplo a seguir para mí.

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Índice

TABLA DE ABREVIATURAS ... - 10 -

INTRODUCCIÓN ... - 15 -

I. Aproximación al tema de los principios... - 25 -

I.1. El problema: ¿qué entiende Aristóteles por ἀρχή?... - 25 -

I.2. La distinción entre principios ontológicos y principios intelectuales ... - 40 -

I.3. Usos filosóficos de ἀρχή antes de Aristóteles ... - 48 -

II. Los principios en Metafísica A ... - 60 -

II.1 Ἀρχή como origen, causa o punto de inicio ... - 61 -

II. 2 La polémica con Platón: el principio dianoético y el principio dianoético no hipotético ... - 86 -

III. Los principios en Δ:1... - 125 -

IV. Sentidos de anterioridad y posterioridad ... - 157 -

IV.1 Anterioridad y posterioridad en Categorías 12 ... - 161 -

IV. 2. Anterioridad y posterioridad en Metafísica Δ:11 ... - 193 -

IV. 3. Conclusiones del capítulo IV: los tipos de anterioridad y los modos de anterioridad ... - 229 -

V. Principios en Metafísica Z ... - 235 -

V.1. La sustancia en las Categorías ... - 235 -

V.2. El problema del πρὸς ἕν ... - 257 -

V.3. La sustancia como principio ... - 279 -

VI. Principios dianoéticos según Aristóteles ... - 293 -

VI. 1. Principio dianoético como condición de cognoscibilidad o inteligibilidad... - 293 -

VI.2 Cómo se conoce a través de la experiencia el principio ontológico: interpretación de Analíticos posteriores II:19 ... - 323 -

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TABLA DE ABREVIATURAS

OBRAS DE ARISTÓTELES

An. Post. Analíticos posteriores An. Pr. Analíticos primeros Cat. Categorías

De An. De Anima (Sobre el alma)

De Gen. De Generatione et Corruptione (Sobre la generación y la corrupción) De Int. De Interpretatione (Sobre la interpretación)

De Mem. Sobre la memoria

De Motu Sobre la marcha de los animales

EE. Ética eudemia

Elench. De Sophisticis Elenchis (Las refutaciones sofísticas) Fís. Física

GA De Generatione Animalium (Acerca de la generación de los animales)

HA Historia de los animales

Met. Metafísica Meteor. Meteorológicos

NE Ética nicomáquea

PA De Partibus Animalium (Acerca de las partes de los animales) Pol. Política

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- 11 - OBRAS ANTIGUAS

Adv. Math. Contra los matemáticos

Ath. Deipn. Athenaeus Deipnosophistae (El banquete de los sabios) Grg. Gorgias

Phd. Phaedo (Fedón) Phdr. Phaedrus (Fedro) Prot. Protágoras

Rep. República

Symp. Symposium (El banquete)

Vitae Vidas paralelas

Vitae ph. Vidas de los filósofos más ilustres

VM (De Vetera Medicina) Sobre la medicina antigua

TRADUCCIONES DE LAS OBRAS DE ARISTÓTELES

En la bibliografía aparece una lista de las traducciones de las obras de Aristóteles usadas en este trabajo. A menos que indique lo contrario en una nota al pie, todos los pasajes traducidos al español han sido tomados de las traducciones que aparecen en la lista.

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Los comentarios a las obras de Aristóteles se citan, como es costumbre, con la preposición latina "in" (In Cat. para el Comentario a las Categorías, In Met. para el comentario a la Metafísica, etc.).

TRADUCCIONES DE BIBLIOGRAFÍA SECUNDARIA

Todas las citas de una obra en inglés que aparecen en español en el cuerpo del texto fueron traducidas por mí (excepto en el caso de que exista una traducción de la obra; en ese caso, hago referencia a la versión traducida y no al original).

CITAS EN GRIEGO

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INTRODUCCIÓN

La búsqueda de los principios es un tema recurrente en el corpus aristotélico. Según Terence Irwin, Aristóteles suele caracterizar sus propias investigaciones filosóficas como una búsqueda de primeros principios.1 Esto es patente, por ejemplo, al inicio de la Física, donde Aristóteles explica por qué una tarea fundamental de toda investigación científica es la determinación de los principios:

Puesto que el saber y el comprender en todas las investigaciones (μέθοδοι) que tienen principios o causas o elementos, se da a partir del conocimiento de éstos (pues creemos conocer cada cosa una vez que conocemos las primeras causas y los primeros principios hasta los elementos), es obvio que también acerca de la ciencia de la naturaleza se debe intentar determinar primero lo que se refiere a sus principios.

El camino natural se da a partir de lo más cognoscible y más claro para nosotros hacia lo que es más claro y cognoscible en sí, pues no es lo mismo lo cognoscible para nosotros y lo que es cognoscible en términos absolutos (ἁπλῶς). Por ello es necesario proceder de la manera siguiente: partir de lo que es menos claro en sí, pero más claro para nosotros, hacia lo más claro y cognoscible en sí.2

1

Irwin T., Aristotle’s First Principles, Oxford, 1990, p. 3. La traducción es mía.

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es tampoco el único mencionado por Aristóteles para llegar a ellos. En el último capítulo de los Analíticos posteriores, atribuye a la ἐπαγωγή (tradicionalmente este término se traduce como “inducción”) la adquisición de los principios. La ἐπαγωγή puede ser descrita, provisionalmente, como un método opuesto al analítico, pues en lugar de proceder de lo general a lo particular, asciende de lo particular a lo general. Y en el capítulo 2 del libro I de los Tópicos, el método para arribar a los principios resulta ser no el análisis, ni la ἐπαγωγή, sino la dialéctica:

Tiene también [la dialéctica] otro uso en relación con los principios de las ciencias. Pues es imposible discutirlos todos a partir de los principios propios de cada ciencia particular que se considere, tomando en cuenta que los principios son primitivos en relación con todo lo demás: es a través de las opiniones reputables acerca de ellos que tienen que ser discutidos, y esta tarea pertenece propiamente, o más apropiadamente, a la dialéctica: pues la dialéctica es el proceso de crítica que conduce a los principios de todas las investigaciones.5

Se trate del análisis, de la ἐπαγωγή o de la dialéctica, las explicaciones de Aristóteles sobre la manera de arribar a los principios suelen ser lacónicas, pues se menciona el método, el medio o el camino para conocerlos, pero no se explicita exactamente cómo

punto de vista se tornará manifiesto con sólo que consideremos la cuestión de acuerdo con el método que suele guiarnos. En efecto, y del mismo modo que en otros campos, es menester disolver lo compuesto hasta llegar a sus elementos no compuestos (ya que éstos son las partes más pequeñas del todo), así también habrá que examinar los elementos de que consta la ciudad, con lo cual veremos mejor las diferencias recíprocas entre los poderes y comunidades de que estamos hablando y si es posible alcanzar conclusiones científicas sobre cada una de las cosas que quedan dichas”.

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ha de llevarse a cabo tal empresa. Además, estas breves afirmaciones sobre cómo han de obtenerse los principios, al estar desperdigadas por todo el corpus, corresponden a investigaciones muy distintas. En la Física, se trata de determinar cuáles son los principios de la naturaleza, que se corresponden con los principios cognoscitivos por los cuales somos capaces de tener ciencia de ella. En Analíticos posteriores II: 19 la explicación sobre la adquisición de los principios es psicológica, y se enmarca dentro de una investigación epistemológica más general sobre la ciencia demostrativa. En este capítulo Aristóteles explica cómo es que desde el punto de vista psicológico se adquieren los principios como resultado de una acumulación de sensaciones. Su explicación psicológica, además, depende en gran medida de las nociones de ἐπαγωγή y νοῦς, que son de por sí oscuras y problemáticas. En los Tópicos, la adquisición de los principios no es un problema psicológico, sino epistemológico: ¿cómo es que a partir de una multiplicidad desarticulada de conocimientos sin una justificación sólida —las opiniones reputables— se puede arribar a principios? Aristóteles no ahonda en el asunto: únicamente le atribuye a la dialéctica la facultad de hallar los principios, pero no dice exactamente cómo puede ocuparse de una tarea tan importante.

¿Qué relación hay entre los principios que Aristóteles busca al inicio de la Física y los principios de la ciencia demostrativa? ¿Qué relación hay entre los principios que Aristóteles se propone hallar en el libro Beta de la Metafísica y los principios que, según Analíticos posteriores B:19, se conocen a través de la ἐπαγωγή? Cuando Aristóteles se refiere al principio de no contradicción y a los principios de las demostraciones con la palabra ἀρχή,6 ¿usa esta palabra con un sentido completamente diferente al sentido que tiene cuando se usa para hacer referencia a, por ejemplo, la sustancia o el Primer Motor?

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Que una investigación filosófica sea una búsqueda de principios no parece ser una afirmación muy esclarecedora si no resulta claro desde el inicio qué es un principio y en qué consiste exactamente hallarlo. ¿Es un universal? ¿Es una proposición? ¿Es una hipótesis, una tesis, un postulado, un axioma? ¿Es siempre un contenido mental (algo que pertenece al ámbito del λόγος) o más bien (o también) una cosa, un ente, algo extramental? Aristóteles llama principio también a la sustancia, el Primer Motor, la materia, la forma, el alma. Pero, ¿qué tienen en común el alma y una proposición, o el Primer Motor y la materia? ¿Qué es lo que hace que un principio sea principio? Ésta es la pregunta fundamental que quiero responder en este trabajo.

En la sección I.1 plantearé de una manera más detallada la cuestión de qué es lo que designa Aristóteles con la palabra ἀρχή. ¿Se trata de un término unívoco o equívoco? En Metafísica Δ:1 Aristóteles elabora una lista de los sentidos en los que se dice principio y concluye que a todos ellos es común “ser lo primero desde lo cual algo es o llega a ser o se conoce” (...τὸ πρῶτον εἶναι ὅθεν ἢ ἔστιν ἢ γίγνεται ἢ γιγνώσκεται).7

Usando como base este texto, propondré una división de los principios en ontológicos, naturales —relativos al cambio— y dianoéticos. Trataré de mostrar que en general para Aristóteles un principio es una condición, de modo que un principio ontológico es una condición del ser o la existencia de algo, un principio natural es una condición del llegar a ser de algo y un principio dianoético es una condición del poder pensar o conocer algo. Para darle sustento a mi hipótesis, primero me valdré de la distinción introducida por T. Irwin entre principios proposicionales y principios no proposicionales (que yo modificaré para referirme a principios ontológicos y principios dianoéticos).8 Apoyándome en un texto de M. Schofield,9

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Met. Δ:1 1, 1013a18

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rastrearé hasta sus orígenes más remotos los usos filosóficos de ἀρχή y mostraré que inicialmente ἀρχή designaba a una cosa (como el agua o el fuego) y sólo después se convirtió en un principio dianoético (dianoético en el sentido más general que tiene la palabra διανοητικός en griego: como algo referente al pensamiento).

En el segundo capítulo llevaré a cabo un análisis de Metafísica A que me servirá para mostrar que para Aristóteles emprender una búsqueda de principios significa emprender una búsqueda de condiciones. Las condiciones se encuentran a través de un análisis regresivo (la expresión es de Hans Krämer)10 que consiste en examinar exactamente qué es lo que posibilita la existencia o el ser de una cosa, desde diversos puntos de vista. Mi análisis de Metafísica A servirá para mostrar que el principal desacuerdo de Aristóteles con Platón en el terreno metafísico consiste en no aceptar que las condiciones de inteligibilidad sean también condiciones ontológicas.

En el tercer capítulo haré un análisis detallado de los diferentes sentidos de ἀρχή que Aristóteles reconoce en Δ:1. La lista de los sentidos de ἀρχή que aparece en este capítulo no es exhaustiva (no es una lista completa, como podemos decir que la lista de las causas que aparece en Física II:3 y en Metafísica Δ:2 sí lo es), sino que pretende ser sólo orientativa: pretende aclarar bajo qué criterios algo puede ser reconocido como principio. Es decir, en lugar de proporcionar una lista completa de los sentidos de principio, Aristóteles presenta una lista que sólo contiene algunos de esos sentidos, pero que ayuda a comprender en general qué es un principio (de manera semejante a alguien que para explicar qué es el gobierno enlistara distintas formas de gobierno, sin pretender que su lista fuera completa). El criterio por el cual se considera que X es es un principio de Y, como intentaré mostrar, es el de la

9

Schofield Malcom “APXH” en Hyperboreus, vol. 3 (1997), fasc. 2, pp. 218-236.

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anterioridad y la posterioridad. Si algo es anterior de modo condicional (si X condiciona a Y de alguna manera), entonces X es principio de Y. Por eso en el siguiente capítulo (IV) analizaré los diversos sentidos de anterioridad y posterioridad que Aristóteles enlista en Categorías 12 y en Metafísica Δ:11. Este análisis me servirá para fortalecer mi tesis de que el principio es para Aristóteles una condición y revelará que para Aristóteles hay distintos modos de condicionar. Mientras que para Platón X es anterior a y condición de Y si Y no puede existir sin X, pero X sí puede existir sin Y, para Aristóteles hay que introducir además otro modo de condicionalidad: un modo en el cual el principio no necesariamente tenga que poder existir separado de aquello que condiciona para ser su principio. Sólo desde este punto de vista es posible explicar, por ejemplo, en qué sentido el alma es principio del cuerpo, sin poder existir separada de él. Propondré, entonces, que para Aristóteles hay distintos modos de condicionalidad, es decir, distintos modos en los que X es anterior a Y como condición.

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modos de condicionalidad: de hecho, quienes participan en estas discusiones suenen recurrir a Aristóteles como uno de sus principales interlocutores).

En el capítulo VI me concentraré en el tema de cómo se adquieren psicológicamente y se justifican epistemológicamente los principios. Según Aristóteles, puesto que la ciencia demostrativa demuestra a partir de principios, es preciso que los principios sean indemostrables, pues de otra manera se caería en un regressus ad infinitum. Pero esos principios, que son la base de toda ciencia demostrativa, deben ser también científicos (i. e., podemos tener ἐπιστήμη de ellos), pues de otra manera no se podría afirmar que lo que se demuestra a partir de ellos es científico. ¿Cómo podemos tener ἐπιστήμη de los principios indemostrables? Y ¿cómo es que los conocemos?

La respuesta está en Analíticos posteriores II:19. En este capítulo, Aristóteles se pregunta cómo es que los principios llegan a ser bien conocidos y cuál es el estado (ἕξις) en el que se encuentra quien los conoce.11 La respuesta a la primera pregunta es: a través de la ἐπαγωγή. La respuesta a la segunda pregunta: el νοῦς. Aunque en Analíticos posteriores I:1-3 Aristóteles asegura que hay ἐπιστήμη de los principios, en II:19 escribe que el estado en el que se encuentra quien los conoce no es la ἐπιστήμη, sino el νοῦς, con lo que el principio de la ἐπιστήμη será el νοῦς (νοῦς ἂν εἴη ἐπιστήμης ἀρχή),12

pues es en virtud del νοῦς que conocemos como verdaderos los principios por los cuales es posible tener ἐπιστήμη. Pero, ¿qué es exactamente el νοῦς? ¿Qué significa tener νοῦς de los principios?

11“περὶ δὲ τῶν ἀρχῶν, πῶς τε γίνονται γνώριμοι καὶ τίς ἡ γνωρίζουσα ἕξις, ἐντεῦθεν ἔσται δῆλον

προαπορήσασι πρῶτον.“ An. Post., 99b17-18.

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El objetivo principal del capítulo VI es entonces explicar por qué Aristóteles llama νοῦς al conocimiento de los principios y de qué manera el νοῦς se relaciona con la ἐπιστήμη. La tesis que defiendo, siguiendo una línea de interpretación relativamente reciente (representada sobre todo por J. Lesher, C. Kahn y M. Aydede)13 y que se ajusta a mi lectura que considera la primacía del principio ontológico, es que para Aristóteles tener νοῦς del principio significa aprehender el principio ontológico extramental. Gracias a la ἐπαγωγή, que permite que impresiones similares se asienten en nuestra memoria, somos capaces de captar condiciones anteriores en la realidad y comprender cómo está estructurada, es decir, saber qué es anterior a qué en cualquiera de los sentidos relevantes de anterioridad y posterioridad.

El objetivo de este trabajo es, entonces, hacer una reconstrucción de la noción de principio en Aristóteles. Si mi reconstrucción es exitosa, servirá como clave de lectura para entender todas las apariciones relevantes de ἀρχή en el corpus. ¿Qué quiere decir que el alma y que la privación sean ἀρχαί, por ejemplo? ¿Qué diferencia al principio de la causa? ¿En qué sentido el universal, la materia, la sustancia y el Primer Motor son principios? ¿Qué es lo que tienen en común todos estos "entes" como para ser llamados principios? Mi trabajo pretende sentar una base desde la cual se pueda responder estas preguntas.

13

Lesher J., "A Note on the Simile of the Rout in the Posterior Analytics ii 19" en Ancient

Philosophy 31 (2011), pp. 121-125; Lesher J., "The Meaning of ΝΟΥΣ in the Posterior Analytics", Phronesis 18, 1973, pp. 44-68; Kahn C., "Aristotle on Thinking" en Nussbaum M. & Rorty. A.

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I. APROXIMACIÓN AL TEMA DE LOS PRINCIPIOS

I.1. El problema: ¿qué entiende Aristóteles por ἀρχή?

El término usado por Aristóteles para referirse a los principios es ἀρχή (ἀρχαί en plural). Se trata de una palabra polisémica (i. e. se dice de muchas maneras: πολλαχῶς λέγεται)14

a la que Aristóteles suele recurrir en ciertos momentos cruciales de sus investigaciones: la usa, por ejemplo, para definir, describir o referir a la materia y la forma, las causas y los elementos, la sustancia, el alma, los contrarios,15 el gobierno político, la felicidad,16 la privación17, el cuerpo natural18, Dios19 y los diversos motores de los movimientos. Usa también esta palabra para nombrar las primeras premisas de una demostración20 y los fines de la acción.21 Y no hay que olvidar tampoco que en la Metafísica se vale de ella para referir al principio de no contradicción.22

14

Cf. De An. II: 4, 415b9; Met. Δ, I, 1013a5.

15 Meteor. IV: 1, 378b10. 16 NE I:12, 1102a2-3. 17 Fís. I:7, 191a14. 18

De An. II:1, 412a12; Fís II, 1, 192b34.

19

Met. A:2, 983a9.

20

An. Post. I:II, 72a7 & ss.

21

EE II: 10, 1227a5-12; 1227b23-33.

22

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Tratándose, pues, de uno de los términos más importantes del vocabulario de Aristóteles, uno esperaría, si está familiarizado en general con su estilo y métodos, encontrar al interior del corpus una “doctrina de los principios” que aclarara al menos los diversos sentidos en los que se dice ἀρχή y las relaciones entre todos estos sentidos. Es lo que Aristóteles acostumbra hacer al abordar temas como la amistad23, la justicia,24 las causas25, el movimiento26, el cuerpo viviente, la virtud27, el ente28, etc. Muchos de los problemas heredados acerca de una gran diversidad de temas se resuelven a través de una serie de distinciones semánticas y conceptuales en las que Aristóteles alcanza un alto grado de sofisticación. En el capítulo 18 del libro I de los Tópicos, escribe: “examinar de cuántas maneras se dice algo es útil para la claridad […] y también para que los razonamientos se formen de acuerdo con el objeto (τὸ πρᾶγμα) y no en relación al nombre (τὸ ὄνομα) […] Es útil también para no caer en razonamientos desviados y para saber construirlos”.29

Y en Metafísica Z: 4, escribe: “Ciertamente, es conveniente examinar cómo conviene utilizar las expresiones sobre cada cosa, pero no más que examinar cómo es la cosa misma”.30

Ambos pasajes 23 NE VIII: 3, 1156b6 & ss. 24 NE V: 1, 1129a26 & ss. 25

Met. A: 3; Δ, 2; Post. An. II: 11.

26

Fís. III:1.

27

NE II, V & VII.

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muestran tanto la importancia que Aristóteles da al análisis semántico como su preocupación por que las palabras no estén disociadas de la realidad, sino que más bien la reflejen y signifiquen con la máxima fidelidad posible.

Ahora bien, Aristóteles propone un análisis semántico del término ἀρχή en el capítulo primero de Metafísica Delta, un libro dedicado al estudio de treinta términos polisémicos. Es, sin embargo, el único análisis semántico de ἀρχή en el corpus y no está del todo claro qué papel juega exactamente Delta dentro del proyecto filosófico y científico de Aristóteles.31 En este primer primer capítulo se encuentra, en efecto, una the term is used by the Greeks to express a concrete way of existing or, perhaps better, to express the way a being precisely holds itself. The sentence, then, serves as a caveat against the dangers of a λóγος that does not remain loyal to the phenomena“. Long C., Aristotle on the Nature of Truth, Cambridge University Press, 2010, p. 183.

31

Desde la antigüedad se ha discutido cuál era el papel de Delta dentro del (supuesto) plan de la

Metafísica. Algo generalmente aceptado es que el libro Δ fue erróneamente acomodado por algún

editor antiguo junto al resto de los libros de la Metafísica —lo mismo se ha dicho también de ā y Λ—. Jaeger afirma que las referencias a él en Ε, Ζ, Θ e Ι (E:4, 1028a4, Z 1, 1028a10, Θ:1, 1046a5, I:1, 1052 a15) no prueban que formara parte del cursus metaphysicus (W. Jaeger, Studien zur

Entstehungsgeschichte der Metaphysik des Aristoteles, Berlin, Weidmannsche Buchhandlung 1912,

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lista de los sentidos en los que se dice ἀρχή, pero ¿se trata de una lista exhaustiva y definitiva? ¿Qué alcances tiene? ¿Es útil sólo para esclarecer los sentidos en los que términos analizados en Delta parece darle la razón a Bonitz: no hay un hilo conductor claro en la elección de los términos. Como hace notar William E. Dooley, se abordan términos que difícilmente tienen relevancia para la filosofía primera, mientras que faltan otros como ὕλη, εἶδος, ἐνέργεια y ἐντελέχεια, que se echarían de menos si se tratara de un “lexicón metafísico” (Dooley William E., “Introduction”, en Alejandro de Afrodisias, On Aristotle’s Metaphysics 5, Cornell University Press, New York, 1989, p. 2.). De todas maneras pienso que si la elección hubiera sido completamente arbitraria, si se tratara de una especie de lexicón general en el que Aristóteles analizaba y aclaraba toda clase de términos equívocos, como también aduce Düring (Cf. Düring I., Aristóteles, México, UNAM, 2000, p. 375.) entonces habrían cabido en este tratado otros términos relevantes para la política, la retórica o la lógica. Alejandro escribe que el propósito de este tratado no es hacer una exposición de todos los términos equívocos: sólo de aquellos a los que se aplica “el decirse de muchas maneras” no desde el punto de vista lingüístico, sino metafísico; es decir, aquellos términos que no sólo se dicen de muchas maneras, sino que además pertenecen al estudio del ente en cuanto ente, que también se expresa de muchas maneras (τῷ ὄντι καθὸ ὄν ἐστιν ὑπάρχει καὶ αὐτῷ λεγομένῳ πολλαχῶς; In Met. 5. 345, 9). Para Alejandro, al igual que para Tomás de Aquino, Delta es la secuencia natural de Gamma. Tomás de Aquino escribe: "Una vez que se han establecido en el libro precedente las cosas que pertenecen a la consideración de esta ciencia, aquí el Filósofo comienza a tratar aquellas que esta ciencia considera" (In Met. § 749.) Pero a la luz de los estudios más recientes sobre el desarrollo y la composición de cada uno de los libros de la Metafísica, las opiniones de Alejandro y de Tomás de Aquino resultan insostenibles. W. D. Ross asegura que Delta está „evidentemente fuera de lugar“ y que aunque resulta útil como prolegómeno a la Metafísica, eso no quiere decir que fuese así concebido por Aristóteles (Ross W. D., Aristotle’s Metaphysics: a revised

text with introduction and commentary, Oxford, Clarendon Press, 1924, vol. I, p. XXV. ). Enrico

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se usa el término en las investigaciones metafísicas o también para distinguir todos los sentidos en los que se usa el término en el corpus?

Reproduzco a continuación la lista:

(1) Se llama principio, en primer lugar, al punto de una cosa desde donde alguien puede comenzar a moverse; por ejemplo, el principio de la longitud y del camino será, por esta parte, éste, y por la contraria, otro. (2) En segundo lugar, se llama también principio el punto desde donde cada

cosa puede hacerse del mejor modo; por ejemplo, la instrucción no debe a veces principiarse desde lo primero y desde el principio de la cosa, sino desde con más facilidad puede aprender el discípulo.

(3) En tercer lugar, se llama principio aquello desde lo cual, siendo intrínseco a la cosa, ésta comienza a hacerse; por ejemplo, de una nave, la quilla, y de una casa, los cimientos, y de los animales, unos consideran principio el corazón, otros el cerebro, y otros, cualquier otra parte semejante.

(4) En cuarto lugar, aquello desde lo cual, sin ser intrínseco a la cosa, ésta comienza a hacerse y desde donde principian naturalmente el movimiento y el cambio; por ejemplo, el hijo, desde el padre y la madre, y la lucha, desde la injuria.

(5) En quinto lugar, aquello según cuyo designio se mueven las cosas que se mueven y cambian las que cambian, como en los Estados los magistrados, las potestades, los reinos y las tiranías se llaman principios, y las artes, y de éstas, sobre todo las arquitectónicas.

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- 30 - Y finalizada la lista, añade lo siguiente:

Y de otros tantos modos se dicen también las causas; pues todas las causas son principios.

Así, pues, a todos los principios es común ser lo primero desde lo cual algo es o se hace o se conoce (...τὸ πρῶτον εἶναι ὅθεν ἢ ἔστιν ἢ γίγνεται ἢ γιγνώσκεται).32

Y de éstos, unos son intrínsecos y otros extrínsecos. Por eso es principio la naturaleza, el elemento, la inteligencia, el designio, la substancia y la causa final, pues el principio del conocimiento y del movimiento de muchas cosas es lo bueno y lo bello (Met. Δ: 1, 1012b34-1013a23). 33

32

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Se podría pensar que esta lista enuncia los sentidos en los que Aristóteles usa el término ἀρχή a lo largo del corpus. ¿Por qué habría elaborado una lista que no correspondiera con los usos que él mismo da a la palabra en sus obras? ¿Qué otra finalidad podría tener la preparación de un lexicón filosófico? En la mayoría de los capítulos de Delta, en efecto, Aristóteles hace una recopilación exhaustiva y sistemática de los diversos sentidos en los que se dicen para él ciertos términos. Y esta recopilación parece haber sido extraída de sus propias obras, es decir, como si Aristóteles hubiera pensado en hacer una especie de index verborum de sus escritos. Lo que Aristóteles dice en Delta acerca de, por ejemplo, los diversos sentidos de causa, sustancia, accidente, naturaleza, etc., normalmente aparece en otros lugares del corpus desarrollado con mayor detalle y en el marco de una investigación más amplia y sistemática. En el caso de ἀρχή, sin embargo, es imposible decir exactamente dónde se encontraría tal doctrina. Fuera de Delta, Aristóteles suele usar el término como si no fuera consciente de su polisemia, y en las raras ocasiones en las que sí parece ser consciente, no suele ser explícito acerca de cuál es la relación entre tal o cual sentido y el resto. Para explicar mejor lo que quiero decir, podemos tomar en cuenta otros

(32)

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términos polisémicos igualmente relevantes y hacer una comparación. Si consideramos, por ejemplo, el término causa (αἰτία), veremos que Aristóteles en Metafísica Δ: 2 elabora una lista que coincide con su doctrina de las causas contenida en Física II.34 La doctrina de las causas de Física II es mucho más que una explicación semántica acerca de los diversos usos del término αἰτία en la filosofía o el lenguaje cotidiano. Se trata de una teoría de la causalidad a partir de la cual se construye una explicación con pretensiones de completud acerca de la constitución y el funcionamiento del mundo natural.35 Esta teoría está presupuesta en muchas partes del corpus y de ella depende la inteligibilidad de no pocas de las doctrinas aristotélicas más relevantes. Cada vez que aparece el término αἰτία en Aristóteles, entonces, podemos recurrir a la doctrina fundamental de la causalidad contenida en Física II para arrojar luz al tema tratado. Al principio de las Partes de los animales, por ejemplo, Aristóteles plantea el problema de si la causa final es anterior o posterior a la causa eficiente en el caso de los seres sujetos al devenir natural.36 Lo que hace inteligible el problema y su solución es la doctrina de las causas de la Física, gracias a la cual poseemos 1) una lista exhaustiva de los sentidos en los que se dice causa 2) una explicación acerca de cada uno de estos sentidos de causa y 3) una explicación acerca de las interrelaciones sistemáticas entre estos sentidos de causa. En Metafísica A: 3-10, Aristóteles reduce las nociones de causa usadas por sus predecesores (presocráticos y platónicos) a alguna de las cuatro de su lista: “Así, pues, que hemos determinado con exactitud cuántas son las causas y cuál su naturaleza, parecen

34

Otros pasajes en los que aparece la doctrina de las causas son A:3 y Analíticos posteriores II: 11.

35

A propósito del tema de la causalidad y la inteligibilidad del mundo natural, cf. Moravcsik J., “What Makes Reality Intelligible?” en Lindsay Judson, Aristotle’s Physics: A Collection of Essays, Clarendon Press, Oxford, 1991, pp. 31-48.

36

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testimoniarlo también todos éstos [sus antecesores], al no poder vislumbrar otra causa [además de las cuatro que él enlistó]”.37

El problema, pues, con la noción de ἀρχή es que, a pesar de que poseemos una lista de los diversos sentidos en los que se dice (Metafísica Δ: 1), no tenemos una explicación acerca de cada uno de los sentidos que aparece en esta lista ni tenemos tampoco una teoría de sus interrelaciones. Además, no es una lista exhaustiva: podríamos preguntarnos, por ejemplo, a qué sentido de ἀρχή, de los que aparecen en Metafísica Δ: 1, se refiere Aristóteles cuando llama principios a la materia, la forma y la privación en la Física.38 ¿A cuál de los seis sentidos de Δ: 1 pertenecería, por ejemplo, la materia como principio? De entrada se pueden descartar los sentidos (1), (2), (4), (5) y (6). El sentido (3) es el mejor candidato, pero un breve análisis muestra que es también incompatible:

(1) Se llama principio, en primer lugar, al punto de una cosa desde donde alguien puede comenzar a moverse; por ejemplo, el principio de la longitud y del camino será, por esta parte, éste, y por la contraria, otro. Aquí Aristóteles parece referirse a un punto de inicio. No hay indicios de que la materia deba entenderse de esta manera.

(2) En segundo lugar, se llama también principio el punto desde donde cada cosa puede hacerse del mejor modo; por ejemplo, la instrucción no debe a veces principiarse desde lo primero y desde el principio de la cosa, sino desde con más facilidad puede aprender el discípulo. Este sentido de principio tampoco se aproxima en ningún aspecto a la concepción de materia que tiene Aristóteles.

37

Met. A, 7, 988b16-18.

38

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(3) En tercer lugar, se llama principio aquello desde lo cual, siendo intrínseco a la cosa, ésta comienza a hacerse; por ejemplo, de una nave, la quilla, y de una casa, los cimientos, y de los animales, unos consideran principio el corazón, otros el cerebro, y otros, cualquier otra parte semejante. Este sentido es el mejor candidato (de los seis), porque se trata de un principio intrínseco; pero los ejemplos indican que Aristóteles se refiere no a la materia de la que están constituidas las cosas, sino más bien a ciertas partes de ellas que son fundamentales porque son las primeras en ser fabricadas o generadas (están al inicio del proceso de fabricación o generación, y son necesarias para que el resto de la cosa pueda ser fabricada o pueda crecer y desarrollarse).

(4) En cuarto lugar, aquello desde lo cual, sin ser intrínseco a la cosa, ésta comienza a hacerse y desde donde principian naturalmente el movimiento y el cambio; por ejemplo, el hijo, desde el padre y la madre, y la lucha, desde la injuria. Explicación: este sentido se puede descartar fácilmente, porque la materia es intrínseca.

(5) En quinto lugar, aquello según cuyo designio se mueven las cosas que se mueven y cambian las que cambian, como en los Estados los magistrados, las potestades, los reinos y las tiranías se llaman principios, y las artes, y de éstas, sobre todo las arquitectónicas. Explicación: no hay indicios de que Aristóteles haya entendido la materia de esta manera.

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que Aristóteles haya entendido la materia (en el sentido en el que se refiere a ella en la Física) de esta manera.

La doctrina de las causas es entonces un modelo en contraste con el cual podemos exhibir las deficiencias de una supuesta “doctrina de los principios” en el corpus, pues:

1) no tenemos una lista exhaustiva de los sentidos en los que se dice principio.

2) no hay una explicación satisfactoria mínima acerca de cada uno de los sentidos de principio que Aristóteles reconoce en Δ: 1 (que es la única lista que tenemos).

3) tampoco hay una explicación básica acerca de las interrelaciones sistemáticas entre los diversos sentidos de principio.

¿Por qué la doctrina de los principios debería ajustarse al modelo de la doctrina de las causas? ¿Qué consecuencias tiene, por ejemplo, que no tengamos una lista exhaustiva de los sentidos en los que se dice principio? ¿Por qué no puede bastarnos el hecho de que Aristóteles reconozca que principio se dice en muchos sentidos y enuncie los que le parezcan más importantes? ¿De dónde proviene la exigencia de que ofrezca una explicación de las interrelaciones sistemáticas entre todos los sentidos de principio?

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En De Anima I: 1 el término ἀρχή aparece en la definición más general del alma, como principio de los vivientes: ἀρχὴ τῶν ζῴων. 39 Más adelante, Aristóteles hace un repaso de las distintas doctrinas recibidas sobre el alma y se pregunta si debe identificarse ese principio con alguno de los elementos (στοιχεῖα)40 o con números (ἀριθμοί).41 La cuestión más relevante en De Anima I y II: 1-4 es, entonces, qué clase de principio es el alma: si se trata de un principio material o inmaterial, si es múltiple o no, si es movible o no, si es acto o potencia, si tiene partes o no.42 En el capítulo 4 del libro II, afirma que el alma es “la causa y el principio del cuerpo viviente” (ἔστι δὲ ἡ ψυχὴ τοῦ ζῶντος σώματος αἰτία καὶ ἀρχή). Añade: "éstas [las palabras ‘principio’ y ‘causa’] se dicen de muchas maneras. Pero el alma es igualmente la causa en cada uno de los tres sentidos que hemos distinguido” (ταῦτα δὲ πολλαχῶς λέγεται, ὁμοίως δ' ἡ ψυχὴ κατὰ τοὺς διωρισμένους τρόπους τρεῖς αἰτία).43

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(ἀλλοίωσις) y el crecimiento (αὔξησις) en todos los seres vivientes, 45 y el alma como causa final da cuenta del propósito que persigue el ser viviente como un todo, pues “todos los cuerpos naturales son instrumentos del alma” (πάντα γὰρ τὰ φυσικὰ σώματα τῆς ψυχῆς ὄργανα).46

Todo lo que Aristóteles dice sobre el alma, entonces, puede atribuirse a ella en su calidad de causa formal, eficiente o final, y en esos sentidos el alma es principio. De acuerdo con esto, el alma no es en ningún sentido principio, sin ser, a su vez, causa: es decir, puesto que toda causa es principio, pero no todo principio es causa, el alma, siendo principio, no lo es en algún sentido en el que no sea también causa. El problema para nosotros es que no queda claro qué es, en sí mismo, un principio. En De Anima no aparece ninguna definición ni descripción de ἀρχή. Es preciso, sin embargo, saber qué significa ἀρχή para comprender la definición más general de alma (la causa y el principio del cuerpo viviente)47. Las definiciones del alma ofrecidas por Aristóteles suponen entonces que el lector está de alguna manera familiarizado con los términos ἀρχή y αἰτία. Ciertamente, tomando en cuenta el objeto de estudio de De Anima, no correspondería a esta investigación tratar los principios en general, como tampoco tratar las causas en general. Pero mientras que, gracias a la doctrina de las

45 De An. II, 4, 415b09-30. 46 De An. II, 4, 415b20. 47

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causas de Física y Metafísica, resulta claro que Aristóteles considera que el alma es causa como causa formal, eficiente y final, con respecto al uso del término ἀρχή no poseemos una clave de lectura igualmente clara para determinar exactamente qué quiere decir que el alma sea ἀρχὴ τῶν ζῴων. Si es cierto que Aristóteles dice que el alma es principio porque es causa —y toda causa es principio—, entonces el uso del término ἀρχή, por lo menos en este caso, resulta superfluo, pues para que la afirmación “el alma es principio” fuese distinta, en cuanto al contenido, de la afirmación “el alma es causa”, sería preciso explicar qué diferencia la causa del principio. En realidad, por lo menos en De Anima, no es posible decir exactamente qué añadiría el término ἀρχή a la definición del alma que contiene ya el término αἰτία, de modo que en la definición “ἔστι δὲ ἡ ψυχὴ τοῦ ζῶντος σώματος αἰτία καὶ ἀρχή” podría prescindirse de “καὶ ἀρχή”; a menos, claro, que uno pudiera mostrar, recurriendo a pasajes externos a De Anima, que el concepto de ἀρχή es distinto al de αἰτία.

¿Qué es, entonces, un principio para Aristóteles? ¿Se puede definir? ¿Cuántas clases de principios hay y qué diferencia a unos de otros? ¿En qué sentidos se dice principio y cuál es el analogado principal de todos esos sentidos? Creo que es válido decir que la noción de ἀρχή en el corpus resulta, prima facie, inasible, en contraste con la mayoría de los tecnicismos aristotélicos más importantes.

En esta sección mostré que a pesar de que tenemos una lista en Metafísica Δ: 1 de los seis sentidos en los que se dice ἀρχή, esta lista es deficiente, pues

1) no es exhaustiva,

2) no provee una explicación mínimamente satisfactoria acerca de cada uno de los sentidos en los que Aristóteles usa la palabra ἀρχή,

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γίγνεσθαι de un ente; un principio intelectual es una condición de posibilidad del conocimiento de un objeto.

Comenzaré por distinguir, en la sección I.2, entre principios ontológicos y principios dianoéticos, siguiendo parcialmente a Terence Irwin. Una vez que quede clara la diferencia entre estas dos clases de principio, procederé a mostrar, en la sección I.3 que Aristóteles heredó del platonismo y el pitagorismo la noción de principio dianoético y de las escuelas naturalistas la noción de principio natural y principio ontológico.

I.2. La distinción entre principios ontológicos y principios intelectuales

Según Terence Irwin, debemos distinguir en la filosofía de Aristóteles entre, como él los llama, principios proposicionales y principios no proposicionales. Esta distinción es una consecuencia del realismo metafísico adoptado por Aristóteles:

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encontrado principios objetivos. La primacía de los principios objetivos hace que nuestra creencia sea una apropiación del principio, no al revés.48

Lo que Irwin quiere subrayar es la primacía del principio ontológico, objetivo o no proposicional, sobre el principio cognoscitivo, dioanoético o proposicional: es posible, en efecto, interpretar la búsqueda de principios que Aristóteles suele llevar a cabo en sus investigaciones físicas y metafísicas como una búsqueda de principios dianoéticos (en el sentido más general de la palabra, como algo que pertenece al pensamiento), a partir de los cuales sea posible construir una teoría, como dice Irwin, “coherente, simple, vigorosa, bien examinada, etc.…” De acuerdo con esto, por ejemplo, el lector moderno, al abrir la Física de Aristóteles y leer el capítulo 1, podría pensar que los principios que Aristóteles busca son ciertos principios dianoéticos y proposicionales, a la manera de los principia mathematica de Newton, el cogito de Descartes o los principios puros del entendimiento de Kant. Pero ésta es para Aristóteles sólo una de las acepciones de principio: él cree, según Irwin, que los principios dianoéticos, como los principios de la ciencia demostrativa (e incluso los principios lógicos, como el principio de no contradicción), se subordinan a ciertos principios ontológicos, que seguirían siendo y seguirían estando en operación incluso si ninguna inteligencia los conociera.49

48

Irwin T., Aristotle’s First Principles, Clarendon Press, Oxford, 1988, p.5. La traducción es mía.

49

Alasdair MacIntyre, en su libro First Principles, Final Ends and Contemporary Philosophical

Issues (The Aquinas Lecture, Marquette University Press, 1990) ofrece una explicación similar a la

de Irwin a propósito de la concepción tomista de principio. Según MacIntyre, con la palabra

principium Tomás de Aquino no sólo se refiere a los axiomas que funcionan como premisas de los

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Aunque suscribo la distinción que hace Irwin entre estas dos clases de principios, me parece que la terminología que usa no es la más adecuada, pues aceptar esta división entre “principios proposicionales” y “principios no proposicionales” implica conceder, de entrada, que todo lo dianoético es proposicional. También llamar “principio objetivo” a ese “principio no proposicional” (para Irwin son lo mismo) es demasiado comprometedor, pues si el principio “no proposicional” es objetivo, es fácil suponer entonces que el “proposicional” debe ser subjetivo: no creo que sea necesario ahondar en la conveniencia de evitar, en la medida de lo posible, el uso de las palabras “objetivo” y “subjetivo” en un trabajo sobre filosofía antigua. Por ello, nosotros distinguiremos, de entrada, entre los principios ontológicos y los principios dianoéticos (que pertenecen al ámbito del λόγος). Esta nomenclatura tampoco está exenta de problemas, pero trataremos de justificarla en las páginas siguientes, en las que rastrearemos el origen de la concepción aristotélica de los principios. Qué entiendo por dianoético se aclarará a lo largo del capítulo.

La distinción entre principios dianoéticos y principios ontológicos en Aristóteles puede resultar un poco más clara si tomamos en cuenta una distinción

cual el principio habla [that of which the principle speaks], pero no de una manera que dé a

principium dos significados distintos y discretos, aunque pueda ser usada [esta palabra] con

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todavía más general e importante en su filosofía: la distinción entre el conocimiento (ἡ ἐπιστήμη)50 y lo cognoscible (τὸ ἐπιστητóν). En el capítulo 7 de las Categorías, Aristóteles explica que lo cognoscible (ἐπιστητóν) es anterior (πρότερον) al conocimiento (ἐπιστήμη), por lo que las cosas (τὰ πράγματα) que conocemos son anteriores al conocimiento de ellas. Añade:

La supresión de lo cognoscible suprime simultáneamente el conocimiento; en cambio, la supresión del conocimiento no suprime simultáneamente lo cognoscible: en efecto, de no existir lo cognoscible, no existe el conocimiento, pues sería conocimiento de nada, en cambio de no existir el conocimiento, nada impide que exista lo cognoscible.51

Unas líneas más adelante, Aristóteles afirma que incluso si no hubiera animales, seguirían existiendo “cognoscibles” en el mundo. Lo mismo ocurre con lo sensible (τὸ αἰσθητóν). Lo sensible es anterior (πρότερον) a la sensación (αἴσθησις), de modo que si no existieran los animales, no habría sensación, pero seguirían existiendo los sensibles, como el cuerpo (σῶμα), el calor (θερμόν), lo dulce (γλυκύ) y lo amargo (πικρόν). Esto revela uno de sus más importantes presupuestos metafísicos y epistemológicos: conocer algo acerca de X es apropiarnos de lo que X tiene de cognoscible. Pero aquello que tiene de cognoscible es independiente de nuestro conocimiento efectivo: es una propiedad, un rasgo o una característica que pertenece a X independientemente de que sea conocido o no.

50

Aquí traduzco ἐπιστήμη como conocimiento. Aunque sabemos que en otros lugares del corpus Aristóteles usa ἐπιστήμη para referirse a un tipo especial de conocimiento (la ciencia: por ejemplo, en los Analíticos posteriores), en Categorías 7 se refiere al conocimiento en general.

51

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Si Irwin tiene razón y, en efecto, es preciso distinguir entre unos principios ontológicos y otros dianoéticos, entonces tendríamos que considerar que los primeros, al igual que lo sensible (τὸ αἰσθητóν) y lo cognoscible (τὸ ἐπιστητóν), pertenecen de alguna manera a las cosas (τὰ πράγματα), independientemente de nuestro conocimiento posible de ellas. La pregunta relevante es, entonces: ¿de qué manera están los principios en las cosas? ¿O son, más bien, las cosas? ¿O son una manera de ser de “ciertas” cosas? ¿Qué son, a fin de cuentas, los principios? Esta pregunta es una de las preguntas programáticas de las que parten varias de sus investigaciones más relevantes emprendidas tanto en la Física como en la Metafísica. La complejidad de este tema se debe al hecho de que, aunque Aristóteles parta de una “prenoción” de lo que es el principio —y sabe, entonces, más o menos, lo que está buscando—, al tratarse precisamente de una investigación sobre lo más originario y fundamental,52 los avances de su investigación van configurando paulatinamente las doctrinas desde su base: si la pregunta programática es, por ejemplo, cuáles son los principios, en la medida en la que avanza la investigación se aclara también qué condiciones debe satisfacer X para ser considerado un principio. Pierre Aubenque lo explica así:

Aristóteles no partió de la oposición entre acto y potencia, materia y forma, para servirse a continuación de tales pares de conceptos en la solución de ciertos problemas. Al revés: fue la reflexión acerca de tal o cual problema la que dio nacimiento, progresivamente, al principio

52

Miguel Candel dice, en su edición de Sobre los principios de Teofrasto —que tocaremos más adelante— que tanto Teofrasto como Aristóteles se mueven en la ambigüedad de una metafísica “que oscila entre una teoría fundamental que se ocupa de los primeros principios y una teoría de lo fundamental que se ocuparía de los entes primordiales”. Teofrasto, Algunas cuestiones de

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que lo resolvía —o a una formulación más elaborada del problema—, aun cuando Aristóteles sea de una notable discreción acerca de sus pasos efectivos.53

Aristóteles parte de ciertas nociones de ἀρχή heredadas del platonismo, el pitagorismo y las escuelas naturalistas. Su propia doctrina de los principios integrará elementos de todas estas escuelas. Pero uno de sus presupuestos más importantes es que los principios de los entes sensibles no han de buscarse en el plano de lo inteligible. La disputa es, sobre todo, con el platonismo, que colocaba los principios fuera de la realidad sensible, haciendo depender a ésta de la “realidad” inteligible. Aristóteles quiere mostrar que nuestro entendimiento (ἐπιστήμη) de la naturaleza es posible gracias a que los principios de acuerdo con los cuales ésta está constituida y funciona son cognoscibles; pero que un principio sea cognoscible no quiere decir que tenga una “existencia intelectual” —como ens rationis—, sino simplemente que puede ser conocido, lo mismo que puede ser conocida una forma cualquiera presente en la naturaleza, sin que ello implique que la forma tenga una naturaleza dianoética, pues entonces tendría que ser una forma separada, cosa que Aristóteles rechaza rotundamente. Para él, entonces, los principios ontológicos son los que tienen existencia real; y aunque siguiendo a los pitagóricos y a los platónicos acepta que es necesario postular también ciertos principios dianoéticos, éstos deben subordinarse a los principios ontológicos. Para Aristóteles, pues, lo dianoético no es principio de lo real, sino que lo real es principio de lo dianoético.

Al inicio de Metafísica Beta, Aristóteles anuncia los problemas que se propone tratar a propósito de los principios. Cito in extenso:

Habrá que ver si los principios y los elementos son los géneros o las partes intrínsecas en que se divide cada cosa. Y, si son los géneros ¿son los que en los individuos se

53

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dicen últimos, o los primeros? Por ejemplo, ¿es el animal o el hombre el que es principio y el que más propiamente existe fuera de lo singular? Y, sobre todo, se ha de indagar y estudiar si hay, o no, fuera de la materia algo que sea causa por sí, y si esto es separable, o no, y si es uno o más en número, y si hay algo fuera del todo concreto (hablo de un todo concreto cuando algo se predica de la materia), o no hay nada, o bien de unas cosas sí y de otras no, y cuáles son estas cosas. Además, hay que averiguar si los principios son determinados numérica o específicamente, tanto los que hay en los enunciados como los que hay en el sujeto. Y si los de las cosas corruptibles y los de las incorruptibles son los mismos o diversos, y si son incorruptibles todos o corruptibles los de las cosas corruptibles. Y todavía, lo más difícil de todo y lo que causa mayor perplejidad es saber si el Uno y el Ente, como decían los pitagóricos y Platón, no es otra cosa sino la substancia de los entes, o no, sino que es alguna otra cosa el sujeto, como lo era para Empédocles la amistad y para algún otro el fuego, y para otros el agua o el aire. Y si los principios son universales o bien como las cosas particulares, y si son en potencia o en acto. Y si son en otro sentido o según el movimiento. Estas cuestiones, en efecto, pueden causar gran perplejidad. Y, además, si los números, las longitudes, las figuras y los puntos son substancias o no, y, suponiendo que sean substancias,

si están separadas de las cosas sensibles o son inmanentes en ellas. Acerca de todas estas

cosas, no sólo es difícil descubrir la verdad, sino que tampoco es fácil plantear las dificultades razonable y convenientemente.54

(47)

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Aunque es probable que al momento de escribir estas líneas Aristóteles tuviera ya las claves para resolver algunas de las aporías que plantea, éstas se presentan en su génesis, tal como fueron transmitidas: como una serie de aporías acerca de los principios. Es decir, el programa de investigación de la filosofía primera55 es, antes que otra cosa, un programa de investigación acerca de los principios56, pues como explica Aristóteles en los dos primeros capítulos de Metafísica A, la sabiduría es conocimiento περὶ ἀρχῶν. Si entendemos esta búsqueda de principios o este conocimiento περὶ ἀρχῶν desde la noción de ἀρχή de los Analíticos, sin considerar lo que he llamado en las páginas anteriores el principio ontológico, estaremos malinterpretando desde su misma base el proyecto de la metafísica aristotélica, que está estrechamente unido a su epistemología.

Para mostrar que en Aristóteles sí hay una noción de principio ontológico —y que, de hecho, es la noción de principio con la que se desenvuelve con mayor naturalidad— a continuación rastrearé los orígenes de su noción de principio. Lo que me interesa hacer notar, sobre todo, es que Aristóteles recibió, por un lado, una noción de principio heredada de las escuelas naturalistas —que será fundamental en

ἕτερόν τι τὸ ὑποκείμενον, ὥσπερ Ἐμπεδοκλῆς φησὶ φιλίαν ἄλλος δέ τις πῦρ ὁ δὲ ὕδωρ ἢ ἀέρα· καὶ πότερον αἱ ἀρχαὶ καθόλου εἰσὶν ἢ ὡς τὰ καθ' ἕκαστα τῶν πραγμάτων, καὶ δυνάμει ἢ ἐνεργείᾳ· ἔτι πότερον ἄλλως ἢ κατὰ κίνησιν· καὶ γὰρ ταῦτα ἀπορίαν ἂν παράσχοι πολλήν. πρὸς δὲ τούτοις πότερον οἱ ἀριθμοὶ καὶ τὰ μήκη καὶ τὰ σχήματα καὶ αἱ στιγμαὶ οὐσίαι τινές εἰσιν ἢ οὔ, κἂν εἰ οὐσίαι πότερον κεχωρισμέναι τῶν αἰσθητῶν ἢ ἐνυπάρχουσαι ἐν τούτοις; περὶ γὰρ τούτων ἁπάντων οὐ μόνον χαλεπὸν τὸ εὐπορῆσαι τῆς ἀληθείας ἀλλ' οὐδὲ τὸ διαπορῆσαι τῷ λόγῳ ῥᾴδιον καλῶς. 55

Acerca de Beta 1 como el programa de investigación de la Metafísica, cf. la introducción de Michel Crubellier y André Laks a Crubellier M. & Laks (eds.), Metaphysics Beta: Symposium

Aristotelicum, Oxford University Press, 2009, pp. 1-23. 56

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sus concepciones del principio ontológico y el principio natural— y, por otro lado, otra noción de principio heredada del pitagorismo y el platonismo —que será fundamental en su concepción del principio dianoético.

I.3. Usos filosóficos de ἀρχή antes de Aristóteles

Si es cierto que en Aristóteles hay una noción de principio dianoético y otra noción de principio ontológico (un principio que está en la cosa o es la cosa y que no tiene que ver prima facie con nuestro conocimiento de la cosa), ¿cómo es que llegó a reconocer esta distinción? En esta sección quiero mostrar que Aristóteles recibió ambas nociones de sus predecesores.

En su artículo de 1997 titulado APXH, Malcom Schofield reastrea hasta sus orígenes más remotos el concepto de ἀρχή en la filosofía y la ciencia griegas.57 Comienza por recopilar los usos de ἀρχή en el lenguaje no filosófico. Según él, en el habla común del siglo V a. C., ἀρχή significaba simplemente “origen” e “inicio”. Cita a Homero, quien usa la palabra para referir al momento del “inicio de los problemas” entre troyanos y griegos.58 Menciona también a Tucídides, quien usa la palabra para explicar que cierta propuesta del rey espartano Pausanias al rey persa Xerxes significó el inicio de “todo el asunto” (de su intento de gobernar sobre la Hélade).59

Recoge también un verso de la Ilíada en el que se dice que para Héctor está claro que el secuestro de Helena por parte de Paris fue “el origen” del conflicto (νεíκεος ἀρχή)

57

Schofield Malcom “APXH” en Hyperboreus, vol. 3 (1997), fasc. 2, pp. 218-236.

58

VIII. 81.

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entre griegos y espartanos.60 Posteriormente, menciona una aparición del término en el tratado Sobre la medicina antigua —tradicionalmente atribuido a Hipócrates— en el que se explica que el cambio de una comida diaria a dos tiene efectos corporales negativos, que normalmente constituyen el “origen de una enfermedad severa”.61 Y muestra también que la palabra ἀρχή, ya en tiempos de Heródoto, Tucídides y los escritores hipocráticos tempranos, es usada con frecuencia para referir a la soberanía, el gobierno o el control. Lo que Schofield trata de mostrar es que el término ἀρχή, en sus comienzos, no significó “principio” —que él define en este sentido como “un primitivo dentro de un sistema teórico”—, pues estos primeros filósofos y científicos buscaban únicamente orígenes o inicios, pero no fueron capaces de llegar a una “reflexión autoconsciente acerca de la explicación”.62

Según Schofield, no fue sino hasta Filolao, un autor activo en las últimas décadas del siglo V, que surgió la noción de ἀρχή como principio. Filolao dice, en uno de sus pocos fragmentos suyos que se conservan, que hay unas causas anteriores a este mundo que constituyen una condición sine qua non de la existencia de las cosas que conocemos.63 Schofield considera que la doctrina de Filolao acerca de los principios “no es presentada como parte de un ‘dar cuenta’ [an account] de cómo 60 XXII. 116. 61 VM, 10. 62

Schofield M. (1997), p. 222. La traducción es mía.

63

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llegaron a ser las cosas, sino como una especificación de qué podemos saber acerca de la realidad trascendente”. Añade: “la introducción de la noción de ἀρχαί está íntimamente ligada a un giro reflexivo en la investigación cosmológica”.64 Esto que Schofield llama giro reflexivo alcanza su mejor expresión en Diógenes de Apolonia, quien comienza uno de sus libros diciendo que un autor debe hacer su ἀρχή incontrovertible y su modo de expresión simple y digno.65 Escribe Schofield: “Aquí ἀρχή es simultáneamente el punto de inicio de la exposición y el principio, i. e., la idea primordial a partir de la cual las explicaciones subsecuentes se derivan”.66 Schofield explica que en los textos del siglo V en los que ἀρχή cobra el sentido de principio de la explicación, había un clima de controversia que motivó una preocupación cada vez mayor por el método, pues los intelectuales de aquella época —incluidos los médicos y fisiólogos— se veían obligados a defender sus posturas frente a toda clase de detractores. En Sobre la medicina antigua —que fue escrito en este contexto de controversia— ἀρχή significa también —además de origen— principio explicativo y es “el primer documento de Grecia antigua que se conserva que pregunta explícitamente y en términos generales si la ἀρχή de la explicación debe encontrarse en la especulación y la hipótesis reductiva o en las lecciones de la larga y variada experiencia”.67

Este tratado hipocrático, en efecto, rechaza la vía de la ὑπόθεσις para encontrar el origen de un padecimiento. La vía de la hipótesis, dice el autor hipocrático, es un recurso válido cuando se trata de penetrar los misterios acerca

64

Schofield M. (1997), p. 223.

65

Diógenes Laercio, Vitae ph. IX: 57 (DK B 1). Sobre Diógenes de Apolonia cf. Laks A., Diogène

d'Apollonie: La demière cosmologie présocratique, éd. 1, dans Cahiers de Philologie, 9, Lille:

Presses Universitaires de Lille, 1983.

66

Schofield M. (1997), p. 224.

67

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del cielo o acerca de lo que hay debajo de la tierra. Pero la medicina no tiene necesidad de recurrir a la hipótesis, pues le basta la experiencia para sus descubrimientos. Una hipótesis es, para el autor hipocrático, un postulado que se asume sin prueba alguna y a partir del cual se ofrece alguna clase de explicación. Por ejemplo: suponer que el calor (θερμóν) o el frío (ψυχρóν) son el principio causal (ἡ ἀρχή τῆς αἰτίης) de todas las enfermedades entre los hombres.68

Aunque sea éste el primer texto conservado en el que se menciona la ὑπόθεσις como una vía para la investigación, según Schofield el término proviene de las matemáticas. Y curiosamente, la falta de textos matemáticos hace que sea a través de Platón como podemos enterarnos de cómo usaban los matemáticos esta vía de la hipótesis. En el Menón, Sócrates propone investigar a partir de una hipótesis (ἐξ ὑποθέσεως) si la virtud es enseñable o no.69 La hipótesis es una proposición que se postula para determinar, a través de ella, la verdad o falsedad de la proposición que se discute. Según Schofield, esta hipótesis constituye una ἀρχή que debe ser entendida como principio explicativo.70 La identificación de la ἀρχή con una hipótesis revela un grado de conciencia mayor con respecto al método. Gracias al concepto de hipótesis es posible separar la ἀρχή como explicación de la ἀρχή como origen, punto de partida o causa que se identifica con una cosa, un proceso, un contrario, etc. Una cosa es la

68

VM (Περὶ Ἀρχαίας Ἰατρικῆς), 1-2. Según M. Schiefsky, este libro "es la primera evidencia en la historia de la medicina griega de una reacción sostenida contra el intento de basar la práctica de la medicina en teorías extraídas de la filosofía natural. Más aún, es también el primer intento en la historia del pensamiento griego de dar cuenta detalladamente del desarrollo de una ciencia desde el punto de vista de la observación y la experiencia". Schiefsky M., Hippocrates on Ancient Medicine, Brill, Leiden-Boston, 2005, p. 1.

69

Menón 86 d – 87 c.

70

Referencias

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