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La Formación Ciudadana desde la Perspectiva de la Ética en la Escuela

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Academic year: 2020

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LA FORMACIÓN CIUDADANA DESDE LA PERSPECTIVA DE LA ÉTICA EN LA ESCUELA

CARLOS ALBERTO GUZMÁN SÁNCHEZ

MICHAEL ALEXANDER SANABRIA SUÁREZ

UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN

PROYECTO CURRICULAR LICENCIATURA EN EDUCACIÓN BÁSICA CON ÉNFASIS EN HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA

BOGOTÁ D.C 2016

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LA FORMACIÓN CIUDADANA DESDE LA PERSPECTIVA DE LA ÉTICA EN LA ESCUELA

CARLOS ALBERTO GUZMÁN SÁNCHEZ Código: 20092160072

MICHAEL ALEXANDER SANABRIA SUÁREZ Código: 20092160027

MARGOTH GUZMÁN DIRECTORA

Investigación para optar al título de Licenciado(s) en Educación Básica con Énfasis en Humanidades y Lengua Castellana.

UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN

PROYECTO CURRICULAR DE LICENCIATURA EN EDUCACIÓN BÁSICA CON ÉNFASIS EN HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA

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LA FORMACIÓN CIUDADANA DESDE LA PERSPECTIVA DE LA ÉTICA EN LA ESCUELA.

CARLOS JAVIER MOSQUERA SUÁREZ Rector

GIOVANNI RODRIGO BERMÚDEZ BOHÓRQUEZ Vicerrector Académico

MARIO MONTOYA CASTILLO Decano Facultad de Ciencias y Educación

PEDRO BAQUERO Coordinador Proyecto Curricular

Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Humanidades y Lengua Castellana

UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS BOGOTÁ D.C.

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AGRADECIMIENTOS

Hemos querido conservar este espacio, para agradecer a todas y a cada una de las personas

que nos acompañaron en este viaje, en primer lugar a nuestras familias, que han sido y

seguirán siendo pilar fundamental en cada ciclo, en especial a nuestros padres; Rosa Suárez,

Janeth Sánchez y Alberto Guzmán, por llenar de valor a cada uno, sin que desistamos en el

proceso.

A nuestros compañeros más cercanos por contagiarnos de esperanza, lucha y ese gran

sostén, que va más allá de las vicisitudes del tiempo.

A los niños que nos abrieron las puertas de sus mundos para compartirnos el brillo de sus

sonrisas, muestra sincera de verdadero aprecio, que supera todo ámbito profesional.

A nuestros apreciados profesores, que sin importar la tenacidad del momento, en cada uno

de estos años, nos brindaron con dedicación su valiosa experiencia, en especial, a la

profesora Margoth Guzmán, quien desde su estimado afecto, nos abrazó con suma paciencia

y sabiduría en este caminar; por guiarnos con tesón y voz contundente, hacía la realización

de este gran momento.

A la universidad Distrital Francisco José de Caldas, nuestra Alma Mater, por brindarnos la

posibilidad de crecer en todas las dimensiones humanas, durante este ciclo de formación y

aprendizaje.

Y aquellas personas, que a pesar de no estar presentes en estas líneas, si lo hicieron

simbólicamente y, que con su apoyo, nos permitieron alcanzar este logro. Con sincero y

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FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN

LICENCIATURA EN EDUCACIÓN BÁSICA CON ÉNFASIS EN HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA

Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Facultad de Ciencias y Educación.

Título del documento

LA FORMACIÓN CIUDADANA DESDE LA PERSPECTIVA DE LA ÉTICA EN LA ESCUELA

Autor (es) CARLOS ALBERTO GUZMÁN SÁNCHEZ

MICHAEL ALEXANDER SANABRIA SUÁREZ

Director MARGOTH GUZMÁN

ASPECTOS DE INVESTIGACIÓN

Palabras claves

Formación - Educación – Ciudadanía - Comunicación - Ética - Juego - Rol - Aprendizaje.

Descripción

El presente texto versa sobre las relaciones presentes en los aspectos formativos de la ética, vista ésta, desde un conjunto de

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discursivo y comunicacional a partir de los juegos de rol, como principal apuesta.

Bibliografía

Las bases teóricas del presente documento surgen de la revisión de diferentes textos que abarcan los diferentes conceptos relacionados con la ciudadanía, juegos de rol, pensamiento crítico, metodologías de investigación y pedagogías que amplían la comprensión sobre formación ciudadana con la participación fundamental de escuela-estudiante.

Contenidos

En el primer capítulo se hace una descripción del área problemática con la cual se lleva a cabo esta investigación, llegando a reconocer a la escuela como espacio de socialización y de construcción de saberes y, a su vez, para generar, mediante práctica pedagógica, experiencias de aprendizaje para la formación ética ciudadana.

En el segundo capítulo se muestran los modos como se ha venido configurando las relaciones de escuela, estudiantes, docentes y padres de familia en el Liceo Santa Engracia, desde sus inicios hasta el día de hoy. Así mismo se describen sus modos de vida, sus interacciones dentro y fuera de su entorno escolar y, su acercamiento al mundo virtual, para comprender y comunicar su realidad de vida.

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pensamiento crítico. A su vez, se realiza una revisión exhaustiva de diferentes fuentes de grupos investigativos acerca de la formación ciudadana en Colombia, desde el reconocimiento en aportes conceptuales y problematizaciones en torno a este tema.

En el capítulo cuatro se propone desarrollar una mirada a fondo sobre un corpus que dé cuenta de la importancia de la comunicación como un acto real, es decir, una praxis más enfocada a espacios concretos, en donde la acción y la práctica, se relacionan al saber hacer en ciudadanía en actividades o asuntos que repercuten al ámbito social.

En el capítulo cinco es de sumo interés examinar las diferentes consideraciones acerca de los juegos de rol y la posibilidad por la cual los estudiantes, a través de estos de ellos, encuentren herramientas para representar situaciones de conflicto o problemáticas en su entorno escolar.

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En el capítulo siete se presenta el objetivo, a saber, generar una estrategia didáctica a través del diseño de una serie de talleres que se desarrollan en el Liceo Santa Engracia, con estudiantes de grado cuarto desde la integración de los aprendizajes en lenguaje, ética, teatro y literatura, a través de juegos de rol y de las competencias que proporcionan los mismo, teniendo como elemento significativo las situaciones conflictivas respecto a la formación ciudadana en la escuela.

En el capítulo ocho se analizan los resultados que dejaron el desarrollo de la propuesta didáctica desde las técnicas de investigación cualitativa para identificar, reconocer, analizar y obtener un conjunto de ideas y abordajes, que permitiera indagar sobre las dinámicas y propuestas para llevar a cabo nuevas maneras de pensar y desarrollar la formación ciudadana en la escuela.

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propia(s) realidad(es), en relación con la de otro(s) y en un mismo ambiente. En esta caso, como personas, más precisamente a los estudiantes y, en general, la comunidad; quienes dan sentido a todo el andamiaje, puesto que entran en contacto, desde su mínima hasta su máxima expresión, con los elementos presentes: modos, estrategias, ejercicios, actividades, procesos y demás, para la toma, análisis, comprensión y significación de cada uno de los datos, evaluaciones y momentos, con lo que se afirma la apropiación del enfoque, dado que al sustentar el devenir de la investigación, a partir del conocer y el saber respecto a los sucesos, acontecimiento y eventos, desde el identificar y reconocer los mismos, dio lugar a un guiar propicio para la descripción y comprensión del proceso en su totalidad.

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permanente frente a las dinámicas propias de todo el esquema, este hecho llevó a construir relaciones de solidaridad, que en un comienzo era difusas entre ellos, claro está, que en la medida en que iban involucrándose en ellas, se iban tornando más positivas, así, en estas, cada uno tenía voz y reconocimiento de sus ideas, simbolizándolas al narrarlas, desde un modo creativo al momento de definir su improvisación, logrando explorar una diversidad de emociones ante situaciones, en las que ellos estaban inmersos en su vida cotidiana y, así, darle diversos giros a la historia que ya conocían de antemano para ofrecer soluciones, emitiendo juicios personales que fueron mejorando hasta ser cívicos, a través de constantes reflexiones puestas en su comportamiento, forma de ser, emociones con las que encontraran o llegaran a considerar diferentes perspectiva para saber manejar las emociones e ir afianzando las competencias en situaciones complejas para su aprendizaje cooperativo e individual y que posiblemente sirviesen para afrontar situaciones de la vida real.

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RESUMEN.

El presente trabajo de investigación titulado: La formación ciudadana desde la perspectiva de la ética en la escuela, versa sobre las relaciones presentes en los aspectos formativos de la ética, vista ésta, desde un conjunto de aproximaciones conceptuales sujetas a interpretaciones de variada índole, siendo la principal aquella en la que convergen aspectos subjetivos, tanto individuales como grupales, desde un abordaje discursivo y comunicacional a partir de los juegos de rol, como principal apuesta. Las bases teóricas del presente

documento surgen de la revisión de diferentes textos que abarcan los diferentes conceptos relacionados a la ciudadanía, juegos de rol, pensamiento crítico, metodologías de

investigación y pedagogías, que amplían la comprensión sobre formación ciudadana con la participación fundamental de escuela-estudiante. Además, evidenciar las problemáticas respecto al ejercicio para observar detalles que orienten o potencien un mejor saber hacer en ciudadanía en relación a procesos educativos.

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ABSTRACT.

This research paper entitled: The civic education from the perspective of ethics in

school, deals with the relationships in the formative aspects of ethics, view it from a set of

conceptual approaches subject to interpretations of various kinds, being the main one in

which converge, both individual and group, from a discursive and communicational approach

from RPGs, as the main bet subjective aspects. The theoretical basis of this document arising

from the review of various texts covering the different concepts related to citizenship, role

playing, critical thinking, research methodologies and pedagogies, which enhance the

understanding of civic education with the fundamental participation of school-student. In

addition, highlight the issues concerning the exercise to observe details that orient or enhance

a better expertise in citizenship in relation to educational processes.

Keywords: Training - Education - Citizenship - Communication - Ethics - Game - Role -

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CONTENIDO.

3.1. Consideraciones y antecedentes de investigación en Colombia…….………...26

3.2. Ciudadanía y formación en ciudadanía………...…………...34

3.2.1. Aproximaciones al concepto de ciudadanía………...……...34

3.2.2. Aproximaciones al concepto de formación en ciudadanía…………....….……….41

3.2.3. Aproximaciones al concepto de pensamiento crítico……….…...42

CAPÍTULO IV. Ética y Comunicación……….…...45

4.1. Ética de la comunicación: Hacia la necesidad de expresarnos a través de otros sistemas simbólicos en el aula……….….45

CAPÍTULO V. El juego de rol………...49

5.1. Acción expresiva: Interacción acción – discurso…….……….…...49

5.2. El juego de rol como propuesta de formación ciudadana en la escuela primaria………..……….…...51

CAPÍTULO VI. Metodología………..……….…...58

6.1. Enfoque Cualitativo-interpretativo………..………...….59

6.2. Método de investigación: Etnografía…………..………...….61

6.3. Construcción metodológica………..………...62

6.4. Técnica de investigación: Instrumentos de interacción personal y ejercicios de trabajo……….………63

6.5. Acercamiento y estrategias para promover la formación ciudadana a través de los juegos de rol en el aula………..………...64

CAPÍTULO VII. Análisis de la información……….…….………85

7.1. Sistematización de información……….………..85

7.2. Análisis de información………...85

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7.4. Resultados. ………..106

CAPÍTULO VIII. Conclusiones……….109

8.1. Consideraciones finales………...……109

BIBLIOGRAFÍA………..111

CIBERGRAFÍA………...112

LISTA TABLAS DE CONTENIDO………...….113

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INTRODUCCIÓN.

Esta investigación tiene el propósito de reconocer la importancia de la formación ciudadana, como un elemento significativo del reconocimiento, tanto del sí mismo para consigo y con el otro, en donde se empleen estrategias para fortalecer actitudes éticas y cívicas en diferentes espacios de la sociedad, dentro de los cuales se hace mayor relevancia en la ciudad, en donde lo familiar y lo escolar son los principales espacios, en aras de construir y reafirmar una educación con una perspectiva ética y política, en principio, para ciudadanos del mañana en el Liceo Santa Engracia y personas idóneas al porvenir social.

Para profundizar en el asunto, se hace una descripción de la investigación, a continuación se enuncian cada uno de los aspectos a tratar, y así, comprender todo el desarrollo procedimental:

En los capítulo I y II se relacionan tanto la justificación como el problema, en este caso, la formación en ciudadanía desde con los aspectos situacionales; contexto y población. Allí se consideran los objetivos que permiten dilucidar problematizaciones, de manera interpretativa, en el campo de esta investigación, pues se identifica, se reconoce y se propone un andamiaje para buscar las formas en que se genere un espacio propicio para potenciar el saber hacer en ciudadanía, que atravesará todo el corpus textual.

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Ya en el capítulo IV se relacionan los aspectos de la ética y la comunicación que

integran la acción-discurso, para dar realce a la formación en ciudadanía, pues se exploran los modos en que se generan espacios de interacción intersubjetiva a través de procesos de

comunicación en aras de un planteamiento de reconocimiento frente a las posibilidades para la resolución de conflictos.

Respecto al capítulo V se da entrada al elemento que permite articular lo anteriormente tratado; la formación en ciudadanía en la escuela, es decir, al juego de rol, visto como herramienta didáctica que permite desarrollar un saber hacer como ciudadanos desde ejercicios que se desligan a los patrones normativos de un currículo totalizante, en aras de buscar propuestas más asertivas en el aquí y el ahora.

En el capítulo VI se muestra el campo metodológico: enfoque cualitativo y método etnográfico, que permite trazar la línea investigativa, para el diseño de la propuesta

metodológica, que lleve a reconocer los elementos que dan sustento: ejercicios, interacciones, muestras, entre otros, para el análisis de resultados.

En el capítulo VII se realiza toda la interpretación de resultados que apunta a la propuesta metodológica, desde unos resultados que direccionan el proceso, pues, permite vislumbrar, desde un análisis cualitativo, las variables que permiten reconocer aciertos y desaciertos respecto a los objetivos tratados y, a su vez, evaluar el impacto que obtuvo la propuesta.

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en que los estudiantes, luego de un ejercicio teórico-práctico, problematizan el conjunto que comprende el actuar en ciudadanía a partir del juego de rol. Asimismo, se realizan las consideraciones para futuros estudios sobre el tema.

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CAPÍTULO 1. ÁREA PROBLEMÁTICA.

1.1. JUSTIFICACIÓN

A partir de la investigación que se pretende llevar a cabo, a saber, el desarrollar un conjunto de ejercicios que permitan reconocer las formas en que los estudiantes de grado 4ª del Liceo Santa Engracia, formulan y desarrollan una serie de posibilidades en la resolución de conflictos éticos y cívicos en el aula, para proyectarse en la esfera social. Pues, se

reconoce que todo espacio de convivencia es susceptible a episodios donde se generan actos de violencia y confrontación física y verbal, ya que, a la hora de resolver disputas o disgustos, adolecen de carácter asertivo, respecto a la interacción y reconocimiento de los límites de la acción, tanto propios como ajenos.

Situación que lleva a plantear una serie de ejercicios, desde una perspectiva didáctica, a través de saberes y conocimientos en las áreas del lenguaje, comunicación, artes, entre otra, así, como herramientas de apoyo, para jugar, narrar, describir, discutir, reflexionar e

interactuar, en los situaciones propuestas y, así, tener la oportunidad de entender la formación ciudadana como: una posibilidad de establecer acuerdos pedagógicos y colectivos, de la vida en comunidad y en el ámbito escolar. Asimismo, es posible pensar en las implicaciones que suscitan al momento de desarrollar el ejercicio de la ciudadanía en una sociedad, que cada día se ha venido convirtiendo en individualizada y orientada hacia otra clase de fines.

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humanística a través de diversas instancias como la comunicativa, estética, científica, social, en el ámbito real de la vida en sociedad.

Es por esta serie de razones y realidades que vivimos, que conllevan a la escuela a comprenderse como un espacio de ciudadanías críticas que asumen la formación ciudadana desde la perspectiva de la ética, a través de sus cotidianidades o experiencias por las cuales atraviesa, en el ejercicio de una ciudadanía, por medio de una lucha constante, que debe ser capaz de afrontar cada ciudadano: el desafío de pensar y deliberar sobre los diferentes espacios y participaciones, en donde convive con los demás, como ejercicio de

reconocimiento de lo público. En efecto, la escuela como espacio de socialización y de construcción de saberes también debe generar, mediante prácticas pedagógicas, experiencias de aprendizaje para la formación ética-ciudadana.

Este tipo de formación debe estar vinculada con la praxis cotidiana de las comunidades; siendo éste uno de los desafíos a los que la educación se ha enfrentado desde varios siglos. Así la praxis ciudadana ha de afrontar el desafío para pensar un país distinto desde la infancia y la construcción de paz que puede lograr brindar este tipo de ejercicio ciudadano en la vida cotidiana, donde a partir de allí se resalta la pluralidad de mundos, puntos de vista y

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implementación de estrategias de comunicación, juegos de rol y acciones expresivas con sus propios lenguajes, mundos y escenarios donde estos, establezcan relaciones de civilidad.

A partir de lo anterior y, para reconocer los objetivos, surge la pregunta central de esta investigación:

¿Cómo los juegos de rol contribuyen a formar en los estudiantes de grado 4° del Liceo Santa Engracia la capacidad de realizar juicios cívicos en el aula para establecer relaciones ético-políticas en su ejercicio de la ciudadanía?

1.2. Objetivo General

Generar una estrategia que permita desarrollar el pensamiento crítico respecto a la formación en ciudadanía desde el juego de rol en los estudiantes.

1.3. Objetivos específicos

Identificar los elementos de pensamiento crítico con que los estudiantes abordan los planteamientos de la formación en ciudadanía.

Reconocer los diferentes mecanismos y estrategias con que los estudiantes de grado cuarto toman decisiones en situaciones conflictivas a partir de los juegos de rol.

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CAPÍTULO II. Marco contextual

2.1. Contexto situacional

Reseña histórica

El Liceo Santa Engracia está ubicado en la calle 37A bis sur # 68c38 barrio Alquería de la Fragua al suroccidente de la ciudad de Bogotá D.C, conjunto a la iglesia de Santa Engracia. Fue fundado en 1987, con el nombre de Jardín mi bebé pitufo el cual solo contaba con los grados párvulos, pre kínder, kínder y transición. Mediante encuestas realizadas por los miembros directivos de la institución conoció que la comunidad educativa estaba dentro del estrato 2 considerado como medio bajo. Se encontró que la mayoría de familias son

numerosas conformadas por abuelos, padres y un promedio de uno a cuatro hijos los cuales oscilan entre las edades de 2 a 10 años aproximadamente, en general los niños se encuentran al cuidado de sus madres, abuelos o personas ajenas al contexto familiar .

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más crueles según fuentes históricas lo cual le ha valido el reconocimiento de Santa y Mártir de la iglesia Católica. El Liceo se hace partícipe de la misión, vida y obra de Santa Engracia al rendir un homenaje a la vida y sacrificio de lo que la institución considera como: “nuestra patrona”.

Desde el año 2005 la institución cuenta con una nueva sede ubicada en la calle 37 A bis sur # 68 C- 07 en la cual funcionan los niveles de preescolar, salones de actividades lúdicas, tecnológicas, laboratorio y audiovisuales. El Liceo por otro lado ha tenido gran acogida por la comunidad gracias al cuidado y dedicación que se les brinda a los estudiantes, la atención que se les presta a los padres y el compromiso social con la comunidad; esto se da a razón del trabajo social que se realiza al alfabetizar a las personas de la tercera edad en un programa al adulto mayor que se realiza en nuestras instalaciones. Luego en el transcurso del año 2008 el Ministerio de Educación Nacional junto el ICETEX formaron el fondo de atención integral a la primera infancia, creando así un banco de oferentes; donde el Liceo gracias a su

experiencia de 23 años logró ingresar a este grupo, dando inicio al proyecto PAIPI (Programa de Atención a la Primera Infancia).

Finalmente, en el año 2011 gracias al compromiso de los padres de familia y al esfuerzo de las directivas del Liceo Santa Engracia, se lograron nuevos avances para beneficio de los estudiantes como lo fue la implementación de una sala de sistemas con computadores

portátiles con servicio de internet. Igualmente en el 2011 se crea la Fundación Santa Engracia dando así a un gran paso a la gestión social y aportando al desarrollo de actividades

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2.2. Caracterización de la población

Caracterización de los estudiantes de grado cuarto Liceo Santa Engracia El desarrollo de los talleres sobre formación ciudadana en el Liceo Santa Engracia se realizaron en el grado cuarto de primaria pertenecientes al segundo ciclo de educación en el territorio Colombiano. Caracterización grupo: carácter mixto con 27 estudiantes: 15 niños y 12 niñas entre edades que oscilan desde los 9 a los 12 años de edad. Sus gustos principales gira entorno a los programas de televisión como: Soy Luna, Dragon Ball Super, Gravity Force, El Asombroso Mundo de Gumball, Pokémon, en cuanto a los programas de internet encontramos que sus principales preferencias son los Youtubers, tutoriales para hacer manualidades, videos musicales, Karaokes, series de animación .

Otras de sus actividades que disfrutan más y donde logramos evidenciar más

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Son niños y niñas que buscan con el apoyo de sus familias otros espacios en los cuales puedan potenciar una serie de habilidades o gustos personales en actividades lúdicas extracurriculares a través de la inclusión de escuelas de natación, fútbol, interpretación de instrumentos musicales. En este sentido, buscan desempeñar un rol protagónico a través de sus exploraciones artísticas sienten en un futuro no muy lejano y la posibilidad de conocer ciudades de nuestro país u otros países del mundo, generando en ellos grandes atracciones haciendo expresar sus puntos de vista y proyecciones, les gusta mucho colaborar a decorar su salón de clases, cuadernos y habitaciones personales, tienen una percepción frente a las dificultades que afrontan sus compañeros o docentes y cuando estos se agravan hacen todo lo que esté a su alcance para ayudarles.

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CAPÍTULO III. Referente teórico

3.1. Consideraciones y antecedentes de investigación en Colombia.

Frente al análisis de las diversas propuestas investigativas y contextos teóricos por diferentes grupos de investigación en Colombia, que han llegado a ser reconocidos por sus valiosos aportes conceptuales e investigativos sobre formación ciudadana a finales del siglo XX, encontramos que se evidencia un especial interés en torno al tema de la ciudadanía, proponiendo las siguientes tendencias formativas:

-“Educación ciudadana desde los Estándares Básicos de Competencias Ciudadanas” por el grupo investigativo del Ministerio de Educación Nacional.

Planteados por el Ministerio de Educación Nacional en el año 2004, su objeto de estudio se enfatiza sobre el desarrollo humano integral de los sujetos. El concepto de ciudadanía promovido desde los Estándares Básicos se fundamenta en la característica de los seres humanos en vivir en sociedad y se constituye en una propuesta hacia la construcción de comunidades más pacíficas, democráticas, participativas, incluyentes y justas. Las competencias ciudadanas desde esta perspectiva, son definidas como una serie de conocimientos, actitudes y habilidades comunicativas, emocionales e integradoras, que funcionan de manera articulada para que todas las personas sean sujetos sociales activos de derechos, ejerciendo su ciudadanía, aportando en la construcción de la sociedad, respetando, defendiendo y restaurando los derechos.

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decisiones cada vez más autónomas tras considerar el punto de vista de los otros, con el fin de realizar acciones que reflejen una mayor preocupación por los demás y por el bien común, implementando así, la ética del cuidado propuesta por Noddings (1992) y citada por el MEN (2004, p.154), reconociendo el papel de las emociones en la acción moral y de su importancia en la disposición a dicha acción; la participación activa, democrática y responsable en la toma de decisiones; resolver los conflictos humanos y respetar la diversidad humana.

Lo anterior, implica también el desarrollo de algunas habilidades como escuchar y entender la posición de las partes y participar en la búsqueda conjunta de soluciones, que permitan resolver los conflictos de intereses de manera pacífica, sin imponer sus propios puntos de vista de manera violenta. En la búsqueda de una comunicación más democrática, Habermas (1990) citado por Lind (2002) y en MEN (2004), propone tres principios desde la ética del discurso:

Obligar a todos los participantes a adoptar las perspectivas de todos los demás para equilibrar los intereses; solamente pueden pretender validez aquellas normas que tengan o puedan tener la aprobación de todos los afectados en su condición de participantes en un discurso práctico; y el consenso sólo puede obtenerse si todos los participantes participan libremente (MEN, 2004, p. 149).

-“Cultura Política y Educación Ciudadana” por el grupo de investigación de Educación y cultura de la Universidad Pedagógica Nacional.

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comprensión de la ciudadanía desde la perspectiva cívica, donde se privilegian los

comportamientos, actitudes y conocimientos de los individuos para definir su nivel cultural, desde lo cívico-religioso, manteniendo su relación con los valores cristianos y desde la ciudadanía crítica, asumiendo la cultura, desde su relación con las prácticas de los sujetos en su proceso de formación y análisis de sus contextos políticos.

Así mismo, se promueve un posicionamiento de la ciudadanía, desde la formación política, que busca garantizarles a los individuos, los elementos que les permitan a llegar a estar unidos; este poder desencadena autonomía y capacidad en la toma de decisiones, aceptación de las relaciones contrarias, además de lograr cambiar y ser cambiado, a través de su participación en la esfera de lo público. Lo anterior, implica la toma de conciencia histórica en el alcance por los derechos ciudadanos en sus diferentes ámbitos en el marco de la libertad, solidaridad y la justicia social.

El estudio de la ciudadanía desde la perspectiva histórica conlleva a reflexionar a acerca de los relatos del aprendizaje ciudadano en el siglo XXI y la génesis histórica de la ciudadanía en el contexto de la modernidad, definiendo la ciudadanía como un

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-“Pensamiento crítico” por el grupo de Filosofía Moral y Política de la Universidad Javeriana.

Esta tendencia en nuestro país ha sido abordada por el grupo de Filosofía Moral y política, específicamente desde la línea de Investigación en Educación para la Ciudadanía de la Universidad Javeriana, liderado por el Doctor Guillermo Hoyos Vásquez.

Su enfoque investigativo es abordado desde la formación en valores en una sociedad marcada por el signo de la globalización, lo que obliga a considerar el tema de la ciudadanía en sentido cosmopolita. Esto quiere decir, que se pretende pasar de una comprensión reduccionista de globalización neoliberal, a una concepción ética de la propia ciudadanía. Esto es, en cuanto reto moral y tarea en busca de la democratización de las sociedades contemporáneas. Esta tendencia, formula sus postulados en base a los planteamientos de la 2da Escuela de Frankfurt acerca del desarrollo de un pensamiento crítico enfocado hacia la deliberación, la reflexión y la crítica sobre impactos de la ideología y las relaciones de poder en las libertades humanas.

Este proyecto exige entonces una idea primordial, en torno a la educación que tenga como prioridad educar en valores a partir del valor fundamental de la ciudadanía. Concebida esta última, a partir de una ética discursiva, como participación democrática.

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contexto social, tecnológico, científico y cultural en el que vivimos, el mundo globalizado, requieren un tipo de ciudadanía más elaborada y construida.

Así el ejercicio de la ciudadanía cobra vital importancia si de verdad uno de los principales y esenciales objetivos de la educación es la formación de la persona para que sea capaz de abordar y construir con eficacia su vida de forma sostenible tanto a nivel público, como a nivel privado y nivel íntimo, entonces, la formación para el ejercicio de la ciudadanía no puede considerarse algo menor, ni tampoco dejarla en función de la buena voluntad del profesorado consciente de sus obligaciones profesionales y éticas. (Hoyos, 2006, p. 19).

La formación para el ejercicio de la ciudadanía hoy debe centrarse en aquellas competencias que permitan al sujeto que aprende, desde sus primeros momentos escolares y a lo largo de su vida, integrarse en las mejores condiciones en el juego de relaciones interpersonales y en la red cultural, social, institucional, escolar, ocio, laboral, económica y de servicios públicos, redes todas que conforman sus contextos de vida. Y además debe procurar que sea posible para todas y cada una de las personas, en cuanto ciudadanos, convivir, aprender, jugar, trabajar y, en una palabra participar en sus espacios vitales en una comunidad de alcance cosmopolita… Consecuentemente la educación debe procurar que las personas estén en buenas condiciones de superar posibles situaciones de vulnerabilidad social. Por ello, conviene considerar qué competencias son las necesarias para que la inclusión esté garantizada.

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del profesorado esté centrada en generar condiciones óptimas para el aprendizaje del alumno, la segunda que el alumno no sólo aprenda saberes sino que aprenda a movilizar estos saberes para abordar con eficacia situaciones reales en su vida escolar y la tercera, en función de su momento evolutivo y de su contexto de vida, que aprenda saberes y sepa movilizarnos para abordar con eficacia situaciones reales de su vida personal y como miembro, de una comunidad en función de criterios derivados de la conjunción de los valores, antes citados, libertad, justicia, felicidad, tolerancia, respeto y dignidad. (Hoyos, 2006, p. 20).

-“Subjetividad política” por el grupo Perspectivas Políticas, Éticas y Morales de la Niñez y la Juventud, del Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud de la Alianza, CINDE y Universidad de Manizales.

Desde el centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud de la Alianza CINDE y la Universidad de Manizales, liderado por la Doctora Alvarado, S. Este grupo ha venido desarrollando su trabajo hacia la construcción y profundización de conocimientos sobre los procesos de constitución de las subjetividades y las identidades de los niños, las niñas y los jóvenes, enfatizando en sus búsquedas, las dimensiones política, ética y moral, esenciales en el desarrollo humano de los individuos y su relación con lo colectivo.

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La formación se considera como una estrategia para la construcción de justicia. Lo cual, implica que se generen vínculos en el proceso permanente de la formación ciudadana desde los primeros años de vida, bajo una responsabilidad que será compartida por las distintas etapas de socialización (familia, escuela, comunidad, medios de comunicación). Es desde este punto donde el ejercicio de la ciudadanía, exige desarrollar toda una serie de comportamientos, actitudes, habilidades y destrezas que hagan posible el respeto por el otro; el llegar a acuerdos de manera consensuada, en donde los propósitos de pensar y actuar colectivamente se concreten en acciones básicas de la vida cotidiana.

Una formación ciudadana que no se relaciona con las prácticas de adhesión a los sistemas políticos formales, sino mejor a la configuración de la subjetividad política, en procesos que se aproximan a sentidos y las prácticas de acción política, vividas y narradas, en sus contextos de actuación a un orden social democrático, tanto a nivel micro como a nivel macro, regido por principios de igualdad y justicia, libertad, en escenarios de pluralidad, centrados no en la diferencia sino en la distinción, no en la igualdad jurídica, sino en las oportunidades reales de existencia en común, en el reconocimiento de la dialéctica entre la diversidad propia de las múltiples condiciones identitarias que representan y explicitan en la constitución de la subjetividad y la igualdad como condición de llegar a reconocernos en el nosotros, en la comunidad, pertenecientes a un país, a un continente.

-“Educación ciudadana desde la reflexión ético moral” grupo de investigación: educación ciudadana, ética y política de universidad de la Salle.

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quienes consideran que la educación y la pedagogía permiten la transformación y la emancipación de la sociedad, de manera que, sea posible la construcción de una sociedad dentro de los criterios de justicia como equidad tomados desde Rawls ( Echavarría, 2008, p:2). Así, se proponen básicamente, realizar un acercamiento desde la dimensión ético-moral, donde sea la educación moral, la que permita apreciar y afianzar la vida en democracia y las posibilidades que esta última nos ofrece en los campos políticos e institucionales y en sus manifestaciones interpersonales.

De esta manera, Echavarría (2008) afirma que todo proceso de formación política y ciudadanía debería generarse a partir del reconocimiento, el cual consiste en llegar a

comprender que todos los ciudadanos pertenecen a una nación, y además poseen un estatus y una igualdad en el tema de derechos. Por tanto, tienen un Estado, al cual generar procesos de crítica, reclamar y exigir la plena restitución de sus derechos si llegan a ser vulnerados. Donde los ciudadanos realizan reivindicaciones morales contenidas en sentidos de justicia, dignidad humana y reconocimiento de la diversidad, exigiendo una reorganización política de la sociedad donde sean incluidas las minorías como ciudadanos con derechos y participación en la construcción de un nuevo orden social, cultural y político.

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características por las que nos pensamos a nosotros mismos, como seres merecedores o no del respeto de quienes nos rodean.

3.2. Ciudadanía y formación en ciudadanía

En el presente capítulo buscamos establecer mediante la pregunta ¿Qué es la formación ciudadana?, una posible trayectoria que nos permita dilucidar cuáles son sus propósitos, alcances, limitaciones, sujetos/actores que la conforman, además, de una concepción básica sobre el ciudadano y su relación con la ciudadanía, además del abordaje, a modo de

referencia contextual, del análisis de las propuestas formuladas por algunos de los grupos de investigación realizados en Colombia. Esto, con el fin de visualizar los diferentes horizontes de cómo se ha venido configurando la concepción de formación ciudadana y el ejercicio de la ciudadanía a través de sus ciudadanos. Así mismo, la búsqueda de una construcción de una cultura ciudadana, que permita la mejora de la convivencia entre sus habitantes, generando sentidos de pertenencia, a partir de la potenciación y reconocimiento de los principios éticos y valores de la participación de la ciudadanía, precisamente, en el saber hacer en la escuela, como escenario de proyección hacia las demás esferas sociales.

3.2.1. Aproximaciones al concepto de ciudadanía

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Entonces, comprendemos que el asunto de la ciudadanía tendría un abanico de

posibilidades interpretativas que convergen en una definición más apropiada, a saber, un

concepto más dinámico:

Según determinadas creencias, normas y procedimientos que coordinan la acción común

y las acciones individuales para afrontar problemas y solventar conflictos… Esas

creencias, normas y procedimientos distribuyen bienes intangibles como jerarquías,

autoridad o poder y no menos suponen y promueven la distribución de otros bienes

tangibles como la riqueza, la renta o la propiedad. Ser ciudadano es pertenecer y

sostener, aunque sea de manera crítica, esas creencias, normas y procedimientos y es

también modificarlas y cambiarlas (Thiebaut. 1998, p. 24-25).

A partir de lo anterior, se establece una aproximación más real entre las diversas

configuraciones que denotan y connotan el quehacer ciudadano en términos de: lo justo, lo

bueno y lo razonable, teniendo en cuenta las subjetividades que interactúan en lo

correctamente político, es decir, el asunto otro que permite sobrellevar los dilemas morales

que daría mayor campo de acción, en este caso, a lo que concierne en la formación de la

misma ciudadanía, precisamente, desde el juego de rol como escenario para la comprensión

de la misma.

Por otro lado, la ciudadanía, tiene su origen en el civitas romano y entendemos este como una traducción de la misma proporcional ciudad-ciudadanía, seguido a esto,

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se le garantiza el pleno conocimiento de una serie de derechos propios, en tanto, su condición de ciudadano. Y a su vez, sea cual sea la persona, se ve abocada en el cumplimiento de esos deberes en los que está en juego su acción vital en el terreno de la política, en tanto, actor determinante, así, en donde su condición de ciudadano, se permitirá ejercer derechos políticos al ser habitante de un Estado teniendo en cuenta diferentes mecanismos de participación. En un concepto más amplio, los ciudadanos, también gozan de los derechos civiles, como también sociales, culturales, económicos, etc.

De igual forma, el auge de nuevas tecnologías de información cuestiona las condiciones a nivel espacial en lo que concierne a ciudadanía. En el que ahora cobra una vital

importancia, pues al reconocer los diferentes modos de representación ciudadana, explora aquellos que son compartidos por un grupo. Es decir, estaríamos hablando ahora de una ciudadanía que tiene la posibilidad de existencia y reconocimiento de sus puntos de vista, virtualmente, configurada por parte de los sujetos en espacios que son fuente de cohesión y adhesiones, con una receptividad permanente frente a eventos, situaciones y otras, en donde están presentes conflictos y contradicciones sociales bajo un marco comprensivo de la ciudadanía, donde cierto reconocimiento de la espacialidad (en principio territorial,

situacional y contextual) será su anclaje, para que en el ejercicio, también se puede inferir que ser ciudadano es también hacer parte de un mundo compartido simbólicamente con otros y otras (Vasco, 2009, p.181).

Otro elemento significativo respecto a la ciudadanía tiene que analizarse bajo las

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orden de lo moral y afectivo, en los que llegaron a reconocerse los diferentes derechos que hacen referencia a condiciones subjetivas como la identidad, la intimidad, la vida, entre otros.

Pero todo ello, no tendría la relevancia necesaria si desconocemos un atributo: que entendemos por ciudadano, pues no es lo mismo hablar de ciudadanía sin reconocer lo que es el ciudadano, ya que éste vendría a ser un concepto concomitante, vinculante y de amplitud reflexiva. Ahora bien, cada uno de estos dos conceptos tiene sus condiciones específicas que les permite diferenciarse entre sí, ya expuesto lo que respecta a ciudadanía, es menester centrar la atención en lo que se comprende por ciudadano, en donde se vea una interrelación conceptual. Aristóteles en el libro III de la Política, define al ciudadano directamente

proporcional a la ciudad,

En efecto, una cierta multitud de ciudadanos, de modo que hemos de examinar a quién se debe llamar ciudadano y qué es el ciudadano. Pues también frecuentemente hay discusiones sobre el ciudadano y no están todos de acuerdo en llamar ciudadano a la misma persona (Aristóteles, 1988, p. 152).

En dicho planteamiento la idea es totalmente abierta, pues se creería que cualquier sujeto que esté en una ciudad es, de antemano, un ciudadano, pero no es así del todo, dado que practicar el ejercicio de la ciudadanía no se decanta allí, no se trata de un reconocerse

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la democracia, es decir, en el principio de la participación ciudadana. Para conservar la interacción, el estagirita nos ubica con mayor precisión el escenario del ciudadano:

Después de esto resulta claro quién es el ciudadano: a quien tiene la posibilidad de participar en la función deliberativa o judicial, a ése llamamos ciudadano de esa ciudad y llamamos ciudad, por decirlo brevemente, al conjunto de tales ciudadanos (Aristóteles, 1988, p. 156).

Es válido advertir ciertas discrepancias a la hora de asumir tal definición, pues, es evidente que para llevar el ejercicio de la ciudadanía, se necesita una formación básica en la misma y bajo inferencia, se asume la educación, ante ello, se reconoce que para tal fin de la ciudadanía, se ha de tener cierta madurez en temas de participación política para entender el quehacer ciudadano. Dichos temas, están presentes en un marco de reconocimiento general, que admite transformaciones, de este modo, relacionamos un concepto que valide tal

aprehensión. Aquí, se da la entrada, en términos más contemporáneos, a ciertos estatutos que evidencian dicha formación: Estándares básicos de competencias ciudadanas -entendiéndose este conjunto como un saber hacer- que sirven de hoja de ruta, ya que cuentan con el

reconocimiento estatal y la acción ciudadana.

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comunidades de sentido donde se concreta una serie de derechos en los que se garantice plenamente que cada uno de los ciudadanos logre alcanzar una vida digna:

Ser Ciudadano, desde la Consideración de las competencias en ciudadanía, es respetar los derechos de los demás. El núcleo central para ser ciudadano es, entonces pensar en el otro (Estándares básicos en competencias ciudadanas, 2004, p.1).

Dicho ejercicio se evidencia en el siguiente marco:

Grupos de competencias ciudadanas, es el saber hacer en ciudadanía, y se organiza en tres:

-Convivencia en paz, basado en la consideración de cada persona como ser humano. -La participación y la responsabilidad democrática, se orientan hacia la toma de decisiones en diversos contextos, teniendo en cuenta que dichas fundamentales de los individuos, como los acuerdos, las normas, las leyes y la Constitución, que rigen la vida en comunidad.

-La pluralidad, la identidad y la valoración de las diferencias, que parten del

reconocimiento y el disfrute de la enorme diversidad humana y tienen, a la vez como límite, los derechos de los demás.

Competencias, entendidas como el saber hacer en ciudadanía, estas son:

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*Las competencias cognitivas se refieren a la capacidad para realizar diversos procesos mentales, fundamentales en el ejercicio ciudadano. Por ejemplo, la habilidad para identificar las distintas consecuencias que podría tener una decisión, la capacidad para ver la misma situación desde el punto de vista de las personas involucradas, y las capacidades de reflexión y análisis crítico, entre otras.

-No es lo mismo tener información sobre una norma que entender su importancia para la vida escolar. Puedo saber mucha teoría pero necesito reflexionar acerca de lo que sé.

*Las competencias emocionales son las habilidades necesarias para la identificación y respuesta constructiva ante las emociones propias y las de los demás. Por ejemplo, la capacidad para reconocer los propios sentimientos y tener empatía, es decir, sentir lo que otros sienten, por ejemplo, dolor o rabia.

-Cuando estoy furioso, me pongo colorado y me salen chispas por los ojos. ¿Será eso lo que sintió mi mamá?, ¿tendré que darle un tiempo para que respire profundo, antes de hablar con ella?

*Las competencias comunicativas son aquellas habilidades necesarias para establecer un diálogo constructivo con las otras personas. Por ejemplo, la capacidad para escuchar

atentamente los argumentos ajenos y para comprenderlos, a pesar de no compartirlos. O la capacidad para poder expresar asertivamente, es decir, con claridad, firmeza y sin agresión, los propios puntos de vista.

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*Las competencias integradoras articulan, en la misma acción, todas las demás. Por ejemplo, la capacidad para manejar conflictos pacífica y constructivamente, que es una competencia integradora, requiere de ciertos conocimientos sobre la dinámica de los conflictos, de algunas capacidades cognitivas como la habilidad para generar ideas y opciones creativas ante una situación de conflicto, de competencias emocionales como la autorregulación de la rabia, y de ciertas competencias comunicativas como la capacidad para transmitir asertivamente los propios intereses.

-Las niñas del salón protestan porque siempre usamos el patio para jugar fútbol. ¿Qué necesitaremos saber, pensar, para llegar a un acuerdo creativo sobre el uso del patio de recreo?

(*) (Estándares básicos en competencias ciudadanos, 2004, p. 12-13)

3.2.2. Aproximaciones al concepto de formación

En esta categoría del concepto de Formación tomaremos como referentes fundamentales las consideraciones planteadas por los autores colombianos Guillermo Hoyos y Germán Vargas Guillen, centrada desde el mundo de la educación. La formación, siguiendo a Hoyos, se considera como una estrategia para la construcción de justicia. Lo cual, implica que se generen vínculos en el proceso permanente de la formación ciudadana desde los primeros años de vida, bajo una responsabilidad que será compartida por las distintas etapas de socialización (familia, escuela, comunidad, medios de comunicación), es decir:

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constitución del sujeto, pero éste, en la medida que lo apropia: lo interviene y lo transforma.

Por otro lado en el ámbito de la formación es de vital importancia comprender que el mundo para mí como individuo se da por medio de los otros, de las experiencias, conocimientos, conversaciones, interacciones que desarrolló y adoptó en un presente continuo con ellos mientras que a la vez los otros en todo respecto –también lo que ellos quieren comunicar, expresar– son ellos para mí sólo a partir de mi experiencia, aunque como otros existentes en el mundo sólo sean para mí por medio de los otros, de los efectivos y posibles, etc. En todo esto se encuentra uno-con-otro y un uno-en-otro de todos los horizontes subjetivos, incluido en ello la comunalización generativa y su comunalización de todos los horizontes en todas las formas de comunidad. Así, lo que se posibilita a partir de este punto es que desde el marco de la intersubjetividad la

formación pueda desarrollarse desde diversos modos de comunicación y entendimiento en una interacción social permanente (Guillén, 2001, P. 1).

3.2.3. Aproximación al concepto de pensamiento crítico

El pensamiento crítico se entiende como una forma de pensamiento de orden superior, es decir, las habilidades por medio de las cuales se puede llegar a determinar la exactitud y el valor de cada una de las informaciones o conocimientos determinados, de una idea, de un acontecimiento o hecho particular entendidos dentro de la experiencia humana. La

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El pensamiento crítico entonces sólo es posible -dice Arendt- cuando las perspectivas de todos los demás están abiertas a la inspección. Este tipo de mentalidad o pensamiento

representativo está en la base del juicio político que es la habilidad o pensamiento político por excelencia de la ciudadanía. Pensar, en este sentido, es rememorar de un modo más radical, y no simplemente un intento de considerar, al pasado como una fuente de significado de relevancia actual para la creación de una más intensa y crítica de formación.

En dado caso, pensar sólo puede hacerlo alguien por sí mismo, adoptando la forma de un pensamiento propio. Por el contrario, la acción política, la acción de la ciudadanía en el espacio de lo público es o debería ser una acción concertada. Esto significa que existe una mayor vinculación entre pensar y actuar, dentro del marco de la actuación cívica. Se lograría entender como una relación en la que la facultad de pensar ni se transformaría en algo

expresado individualmente sino que se convertiría en un pensamiento representativo, que constituirá la base fundamental para la transformación del pensar al actuar propiamente dicho, esto es en palabras de Arendt, lo que se vendría a comprender como un juicio político, que vendría a ser el juicio cívico, es decir, la capacidad que desarrollan los ciudadanos cuando permanecemos atentos a escuchar distintas opiniones y a observar el impacto de la realidad y la pluralidad sobre nuestro pensamiento, en este sentido se abre la posibilidad de realizar un proceso de revisión, auto examinación y autocrítica con nosotros mismos:

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que abre la mente a la sensibilidad necesaria para la comprensión de que las personas somos diferentes y que cada una tendrá un punto de vista particular sobre las cosas o cuestiones; así también que la comprensión de los argumentos y razonamientos ajenos a los nuestros nos proporcionan aprendizajes que nos enriquecen como personas,

ampliando nuestra sensibilidad y nuestra conciencia hacia lo humano (Arendt, 1982, p. 36).

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CAPÍTULO IV. Ética y Comunicación

4.1. Ética de la comunicación: Hacia la necesidad de expresarnos a través de otros sistemas simbólicos en el aula.

¿Qué se entiende por Ética de la comunicación?

El interés puesto en el presente capítulo no parte de una mirada a fondo sobre un corpus que dé cuenta de la trascendencia de la comunicación como un acto contemplativo, pues, no apela a consideraciones tajantes de índole general, a modo de construir un conjunto de axiomas respecto a un conocimiento exacto y objetivista, sino a una praxis más enfocada a espacios concretos en donde la acción y la práctica determinan los aspectos simbólicos propios a cierta dimensión humana, a saber, el acto de la comunicación, la cual se relaciona a la constitución del saber hacer propio de actividades o asuntos que repercuten al ámbito social. Es por ello, que si bien se tienen en cuenta conceptos de orden tales como conciencia moral, no se ahondará en sus especificidades, sino en aquellos en donde se sustente un pragmatismo en relación a la acción comunicativa, ésta, a partir de una manifestación concreta de la subjetividad, en tanto individuo y grupo, la cual se reconoce como una

afirmación y exteriorización del juego de rol; cierta dramaturgia y acción simbólica, respecto a las interacciones propias en las que se enmarca la ciudadanía.

A propósito de lo anterior y en relación al concepto de acción comunicativa, es válido afirmar que la intención, propiamente dicha aquí, es explicitar la interacción, no solo entre dos actores de la comunidad, sino entre varios capaces de comunicarse en términos

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se entiende por ética de la comunicación y su implicación con el tema de la formación en ciudadanía. Así pues, en palabras de Habermas, se plantea la fundamentación de una tesis moderada que no apela a universales radicales, sino a aquellos que permitan develar un uso práctico, en este caso, de las discursividades puestas en escena y su modo de actuar, así como los modos argumentativos y procedimentales en situaciones específicas y, que para el caso, vendrían a tener una concomitancia significativa respecto a la resolución de conflictos, vistos como un quehacer en ciudadanía:

Frente a ello, se dice que la ética de la comunicación tiene su sustento en la forma en que se manifiesta en el postulado de ético-discursivo, de que toda norma válida encontraría la aprobación de todos los afectados, siempre que estos puedan tomar parte en el discurso práctico. La ética discursiva no proporciona orientaciones de contenido, sino solamente un procedimiento lleno de presupuestos que debe garantizar la imparcialidad en la formación del juicio. El discurso práctico es un procedimiento no para la producción de normas justificadas, sino para la

comprobación de la validez de normas postuladas de modo hipotético (Habermas. 1985, p. 143).

Así pues, Habermas, apoyado en las tesis de Kohlberg, sobre el juicio moral, determina tres aspectos que anclan con el proceder de su formulación, que permiten detallar la

enunciación de todo el andamiaje respecto a los juicios hacia la resolución de conflictos:

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Que permiten un juicio más imparcial y situacional, respecto a un conflicto producto de las variables u acontecimientos, en sentido social y desde la perspectiva ciudadana, es por ello, que Habermas encuentra en el concepto de reciprocidad un elemento sumamente clave para vincular de forma acertada tres dimensiones de análisis: perspectivas sociales,

estructuras interactivas y estadios de la conciencia moral.

La reciprocidad, para Habermas es una propiedad formal que surge de las estructuras mismas de la interacción, que no debería confundirse con la operación de justicia (…) para apoyarse en la resolución consciente de conflictos morales (Vasco, 2009, p.

43).

Así pues, teniendo en cuenta lo dicho sobre el aspecto del juicio moral, para el pensador alemán, conservando la línea procedimental del norteamericano, se puede afirmar que

cualquier participante, in situ, pueda problematizar una condición política, ética o de juicio moral y, que a su vez, dentro de una praxis comunicacional cotidiana, con lo cual podría determinar lo justo y lo verdadero, en tanto posibilidades de una argumentación crítica y propositiva:

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Es así, como nuestra hipótesis, a saber, la incidencia que tienen los juegos de rol en la toma de decisiones por parte de los estudiantes frente a resolución de conflictos éticos y morales en el aula (como cimiento articulador y potenciador interpersonal), desde el ámbito de la formación en ciudadanía, se desarrolla teniendo en cuenta el elemento comunicacional dentro de las dinámicas sociales y políticas contemporáneas. En donde, el saber hacer del sujeto en ciudadanía, no sólo estará en una condición de nominalización o quietud jurídica (marco social de derecho, modelo o afinidad política, entre otras), sino que se reconocerá en la medida que un otro le reconozca (soy estudiante, pero soy persona siendo persona para el otro), pues gozará de prácticas socializables, ya que sentará el principio dialogante desde el reconocimiento del pragmatismo dinámico, de la ética conversacional, en los distintos espacios donde se desarrolle la ciudadanía.

El ciudadano al momento de reconocer el papel fundamental de la formación en

ciudadanía, debe construir su carácter dentro de la sociedad, requiere para hacerlo tanto de la virtud, como la excelencia, especificadas desde el ejercicio de virtudes cívicas, que moldean su querer hacer, voluntad y acción pública. En este sentido, se desenvuelve desde dos roles a saber: espectador y actor. El ciudadano, entonces, al actuar de esta manera, marca una directriz de su actividad entre el drama y el discurso en la vida pública. Su acción se reconocerá simultáneamente como expresiva, simbólica y comunicativa.

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CAPÍTULO V. EL JUEGO DE ROL.

El teatro es una escuela de llanto y risa y una tribuna libre, donde los hombres pueden poner en evidencia

morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos, normas eternas del corazón y el sentimiento del hombre.

Federico García Lorca.

5.1. Acción expresiva: Interacción acción-discurso

Ahora bien, pasaremos a comprender la ética de la ciudadanía como un juego. Teniendo en cuenta que la ciudadanía es una actividad social, más precisamente un ejercicio. Este ejercicio debería cumplir, al menos con dos aspectos fundamentales: la intencionalidad y la exterioridad, en vías de entender la ética de la ciudadanía como un juego, en una intrínseca relación entre acción y discurso. En este sentido, se busca apreciar estética y éticamente cualquier tipo de actividad, incluida por supuesto la práctica de la ciudadanía, examinando las formas de comunicación y cooperación entre los estudiantes al momento de buscar los

posibles mecanismos de dar resolución a un conflicto. Por estas razones, la ética de la ciudadanía implica el ejercicio de una buena comunicación y será mejor si se da en forma de juego. Y será vista como juego si cumple con cuatro aspectos fundamentales para su

desenvolvimiento:

a) Si es libre,

b) Si provoca placer,

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En el desarrollo de la ciudadanía o mejor, en el desarrollo del juego mismo, teniendo en cuenta sus reglas, actividad(es), trabajo(s) y esfuerzo(s), ya sea de forma individual o

solidaria, la libertad debe estar ligada a un contexto propicio para poder construir las

diferentes posibilidades para dar solución a un conflicto y aprender a actuar frente al mismo, a través de una actitud dialogante y una voluntad performativa. Un segundo aspecto, se refiere a la satisfacción al momento de su realización, de jugar. En este sentido, el ejercicio de la ciudadanía, debería reconocerse en situaciones en las que se realizan acciones que demandan esfuerzos, en un primer momento hacer vincular al otro, como por ejemplo, compartir cosas con los demás, debatir diversos puntos de vista ante un tema o conflicto en común, ser solidario o ser tolerante.

Llegaría a asumirse, que al momento de realizar este tipo de actitudes hacia los otros no obtengo placer en principio. Hace falta que se genere un hábito para empezar a obtener placer. Para lograrlo, el estudiante debería estar habituado a las reglas de juego y empezar a dominarlas. Además, de hacer esencial su participación, sentirse con mucha confianza, respetarse mutuamente y tener la capacidad para percibir que las creencias, ideas y decisiones propias, son tenidas en cuenta.

El tercer aspecto hace referencia a lo superfluo, que debe comprenderse como el juego de la ciudadanía, es decir:

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actividad libre, pues, sólo así será algo susceptible de mejorarse y profundizarse éticamente. El ejercicio de la ciudadanía es algo superfluo, en definitiva, en la medida en que se opone a lo necesario, esto es, en la medida que entra de lleno en el ámbito de lo posible por la libertad (Bárcena. 1997, p. 173).

Esto implica una tensión entre la concepción propiamente normativa de lo que es la ciudadanía frente al saber hacer en el ejercicio político de la ciudadanía, es decir, no basta con saber que existe un conjunto de leyes y derechos dentro de un marco general, sin un ejercicio propiamente performativo de las relaciones entre ciudadanos y las dinámicas sociales que aquí se suscitan, en este orden, se refiere a los acontecimientos que se dan en las dinámicas de las distintas formas de gobierno, en donde el ciudadano actúa, en principio, como reconocimiento de las mismas y, a su vez, el asumir la capacidad de deliberación y juicio, respecto a la ética de la comunicación, en una comunidad que se reconozca en principios de participación en la toma de decisiones sobre situaciones conflictivas.

Para ello, se apoya de un último aspecto, a saber, lo ficcional: el cómo sí; o de la apertura del juego, en este caso, aplicada a la ciudadanía, entendida como una suposición, como hipótesis, como posibilidad de imaginar nuevas posibilidades que se dan dentro de un marco deliberante y juicio reflexionante del ejercicio de la ciudadanía, a través de estrategias y reglas básicas para su ejecución.

5.2. El juego de rol como propuesta de formación ciudadana en la escuela primaria. Llegados a este punto con referencia al juego, pasaremos a analizar las siguientes

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El juego de rol como tal, avanzado, consiste en un universo alternativo creado por la imaginación, donde la inteligencia, la inventiva y la capacidad de improvisación, son fundamentales. Los juegos de rol bien planteados y dirigidos estimulan, educan y permiten ejercitar facultades que en la vida real quedan coartadas u oprimidas por el entorno y las circunstancias. La práctica de los juegos de rol proporciona a menudo aprendizaje, destreza, y una legítima evasión muy parecida a la felicidad (Pérez Reverte, 1994)

En especial es de sumo interés examinar, por medio de los juegos de rol, la capacidad que tienen los estudiantes para representar una situación de conflicto o problemática en su entorno escolar. Cuentan con una idea de lo que ocurre, de cómo es la situación, pero tienen que improvisar o determinar, en la emergencia del momento, la solución. Esto es muy útil para aprender a manejar conflictos de manera constructiva y, además, se puede relacionar con las áreas académicas en su proceso de formación ciudadana dentro y fuera de la escuela. Así, se puede llegar a relacionar esa historia que están interpretando con lo que ellos puedan estar viviendo en ese momento, lo que han vivido en su vida cotidiana y los conflictos que ellos hayan observado en el aula en vías de darles una posible solución (Los juegos de rol en el aula, 2010, P. 68).

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capacidad de discutirlas, respetar, hacer respetar y proponer nuevas normas en medio del mismo. El juego en este sentido, sería visto como un arte, esto es así, si vemos la similitud entre ambos, de sus leyes y objetivos; por sus proyecciones sensoriales e intelectuales, por su carácter universal y libre; por lo que se venía mencionando anteriormente, la posibilidad de generar autonomía creativa; por permitir la posibilidad de la conformación imaginaria de nuevos mundos.

El juego del niño y la niña, está inmerso en su vida, similar a lo que sucede con la actividad del arte en el artista, en tanto a sus obras se refiere. El niño juega con toda su alma, como también, con toda su alma trabaja el verdadero artista. Por lo anterior, se debe tener claro que el juego es parte fundamental para la sensibilización y formación para la vida de los niños y niñas porque hace parte de la estructura mental, emocional e intelectual a lo largo de esta etapa de desarrollo.

Otra consideración del juego de rol, brindada por Enrique Chaux y Alexander Ruiz, en la que es vista como una estrategia valiosa para desarrollar competencias ciudadanas. Se trata de una estrategia en la que cada parte representa un personaje distinto en una situación

particular. Frecuentemente, el caso es un conflicto en el que se representan las partes enfrentadas y entre todos los participantes deben tratar de resolverlo. No hay un libreto preestablecido pero sí unas instrucciones iniciales que le indican a cada parte, cuál es su perspectiva en la situación conflictiva. La resolución del conflicto debe aparecer durante la misma representación del caso, esto implica que haya una serie de consideraciones previas, que conllevan a plantear el escenario para observar, en dicha representación, los diferentes aspectos que cada participante apropia desde la exploración respecto al ejercicio de

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Ya en contexto, se ubica en el quehacer de la escuela, desde las actores y la puesta en escena, siendo el segundo, luego de casa, en donde se interactúa con los demás miembros del cuerpo social o, en términos más castizos, con sus semejantes, teniendo en cuenta las edades, puesto que al pertenecer al ciclo II de educación formal, oscilando entre los 8 y 10 años de edad, pasan la mayor parte del tiempo allí. Siguiendo el planteamiento, se da apertura a formas o ejercicios para ahondar en dicha apreciación, para ello, se induce a la población, grupo o agentes, a una organización de la puesta en escena, así, la clase se divide en varios grupos que representan sus respectivos roles simultáneamente y el docente/acompañante guía a los distintos grupos para la interacción. Otra alternativa puede ser, que uno de los grupos haga la representación enfrente del resto de la clase para que entre todos puedan analizar lo sucedido.

Siendo consecuente con lo mencionado, se diseñaron talleres en el Liceo Santa Engracia teniendo en cuenta la estrategia brindada por Enrique Chaux sobre Juegos de Rol:

1. Introducción:

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2. Representación:

Se dividen los estudiantes en grupos y reciben unas instrucciones precisas y confidenciales que establecen su rol: quién es la persona, cuáles son sus intereses, qué opciones de solución preferiría y porque las preferiría, y cuáles son los mínimos que espera lograr del encuentro.

3. Variaciones:

En lugar de dividirlos en parejas podrían separarse en grupos de a tres. Dos representan el juego de roles y el tercero observaría la representación para determinar qué tanto están poniendo en práctica las competencias ciudadanas. Otra variación podría ser que solo una pareja represente el juego de roles a toda la clase y después entre todos analicen cómo pusieron en práctica las competencias ciudadanas.

4. Reflexión:

Al final del ejercicio es conveniente hacer una reflexión oral o escrita en la que los estudiantes analicen su participación en el rol teniendo en cuenta los aspectos tales como: lo que se les facilitó, lo que les gustaría mejorar, lo que aprendieron del conflicto que trabajaron, etc. Además, así se represente una situación lejana o cercana, es importante hablar de las emociones que les generó la participación en esta para que los estudiantes empiecen a reconocerlas y a desarrollar nuevas maneras de manejarlas.

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Una de las primeras características del taller es la mimesis. El taller se basa en la imitación; es un aprendizaje articulado desde el modelaje. La imitación busca que el aprendiz, teniendo como referencia unos modelos, unos patrones, vaya encontrando su propio estilo, sus marcas personales de hacer; cuando esto ocurre, la mimesis cesa para volverse verdadera poiesis. El taller parte de la imitación con el fin de que el aprendiz interiorice unos modelos; después de interiorizarlos, la imitación cede su puesto a otro modelaje: el del propio creador.

La tekhné: tiene que ver con un saber aplicado. Se refiere a las reglas del oficio, de los cuidados y alcances de las herramientas, de un conocimiento organizado en etapas y momentos, de las minucias que identifican al conocedor del oficio.

Los instrumentum: Todo taller cuenta con unas herramientas, con unos útiles

diseñados especialmente para cada oficio. Las herramientas deben estar al lado, junto al aprendiz, en el mismo espacio. Los útiles forman parte del ambiente del taller y es necesario aprender a distinguirlos, conocer su utilidad, su pertinencia, su eficacia.

El ritus: Está relacionado con la disposición y habilitación de un espacio, con la creación de un ambiente, con una proxémica ajustada a las necesidades y objetivos que se quieren alcanzar. Hay que planear qué objetos vamos a utilizar, en qué

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aclimatar métodos, para ir propiciando la familiaridad y la confianza en el oficio. (Vásquez, 2006, p. 30- 34)

Si bien, lo anterior se presenta de manera técnica, es menester señalar que sirve para dar un carácter más de juego de rol a cada dinámica en la que se abordan lo pertinente a la

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6 Para la pervivencia de la tradición clásica y la mitología en la poesía machadiana, véase: Lasso de la Vega, José, “El mito clásico en la literatura española

d) que haya «identidad de órgano» (con identidad de Sala y Sección); e) que haya alteridad, es decir, que las sentencias aportadas sean de persona distinta a la recurrente, e) que