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MADRID

AGOSTO 1959 N.° 16 - 59 H

Producción

de carne ovina

Antonio Sánchez Belda

Del Cuerpo Nacional Veterinario.

Jefe del Centro Regional Lanero de Madrid.

MINISTERIO DE AGRICULTURA DIRECCION GENERAI DE COORDINACION, CREDITO Y CAPACITACION AGRARIA • SECCION DE CAPACITACION

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PRODUCCION DE CARNE OVINA

La explotación del ganado lanar para la praducción de carne, se rige por una serie de normas propias y específicas, que son necesarias conocer para el buen planteamiento de la misma y- para obtener la máxima rentabilidad en esta fa- ceta de la economía ovina.

lle los varios factores que condicionan la producción de carne ovina, unos vienen dados por imposiciones del merca- do y otros son consecuencia de la adaptación de las explo- taciones lanares a estas tendencias comerciales.

Como la producción de carne ovina, siguiendo el criteriU general de todas las producciones animales, descansa sobre bases eminentemente económicas, resulta lógico conocer to- das aquellas causas que intervienen en la fijación del pre- cio, así como, estar documentados sobre las facetas que re- gulan los costos de producción, para de acuer-do con las primeras, Ilevar a la práctica fórmulas de exnlotación que se tradttzcan en incrementos de la rentabilidad.

Nuestro propósito es estucíiar todos estos principios, poi- entender que sin su perfecto conocimiento, cualquier activi- dad relacionada con la producción y comercialización de la carne ovina, podría ser desenfocada o erróneamente conce- bicía. Las líneas que siguen son pues de carácter orientador y exponen ideas generales encaminadas al planteamiento de la producción de carne en el ganado lanar, no al propio es- tudio de esta producción.

Principios comerciales.

La comercialización de la carne ovina, es rígida por cier- tos principios, casi invariables, a los cuales debe ajustarse la pmducción. Los más significativos, son:

1. ANIMALES JÓVENES.

T'1 comercio de carne ovina en nuestros días, sólo se ín- teresa por las canales de cordero, ya que el ganado adultor

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viene a 1-epl-esental- una fórnittla obligada cle collierciali^a- ción, sin intci-é^ l^ara el carnicero ni pal-a el col>s>vuiiidc^i-, al cual se i-ecurre cualldo falta la carne del g^arlado j<,ven.

k^^y h^>n clesaharecido las antiguas «cai-neradas» p^^i- ra- rclnes especiahnente ecc>nómicas, pues resultan mticho más Ilr^>^luctivas las hen^bras, a pesar del eacelente vellbn qtle n^^s i-in<len l^^s «capone^» . Las wejas en las explotaci^>nes moclei-- nas, sc^n considera^las únicaulente co>r^c^ lnáquinas cle obtenel- corderos, ya que su valor para carne resulta muy secunda- rio, en conl^^aración al númer^^ de corderos que l^ue^len pro-

^x;rcionar a 1^ l^lrgc^ de su vi<la reproductiva.

L^^^ c<lyder<^s, c^nsiguen sieinhl-e fácil vexita en l^^s arail- des cei^tros ur^ban^ls, con nivel de vida para consunlirlos ^r c^paci^lacl er^mbmica para pagar y sostener precios que resul- tan rcn^uner^^clores al g"anadero. L<^s cal-neros v ovejas care- cen ^le acel^tarión en estas poblaci^nes, por lo que su comer- cializar.ibn clueda reducida al ^lrea local de proclttcción o a centr^^s rurales cle consumo.

S^^n míiltil>les las razones que exhlican esta tendencia del nlerca^l^, actual }- alguna de ellas se^rán expuest^ls en el ap^r- taclo sig>rtiente. P^^i- ahora, bástenos consig-nar c^ue las nece- sicl^cle^ cle la vida lnoderna, 1-equiel-en el abasto de carlle ca- p^z ^le ^er cocinad^ con rapidez y simplicidad; es decir, s^^n l^refericlos ^>^^eneraliz^dos Io.c fritos y relegados o restrin- g-idos los g^.^^^r'sczdos v coci^^os, ^_- estas condiciones son cun^hli- das pur 1^, carne de corclero.

Damos a c^^ntinuación la esta<lística de pr^^ducción es- hañola ^le carne ^wina en el añ^^ 1955.

Y^^o^lrtcci^ó^a nacio^aal clc ^'a^^r^fr-e ovina.

TIPO COMERCiAL Cabezas Por100 Porl005egún ripo-edad

Corderos lechales ._ ..._. 841.610 11

Corderos pascttales ... 4.962.037 67 78 Ovino mayor ... 1.632.095 22 22

-

"Co rni.t^a . ... ... ... 7.435.742 100 100

Es de ^lestacar, que las preferencias clel mercado en carne ovina joven, coinciden con los intereses ganader^s; pues,

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dentro de las explotaciones lanares, resulta más fácil y ba- rato obtener kilogramos de carne a partir de corderos, que poner estos mismos en animales adultos. Lstos, requieren 38-40 por 100 más de alimentos para poner un l:ilogramo de carne, que los corder^^^.

^ . C,ANALLS LIVIANAti.

Otra de las firnles inclinaciones del mercado actual, son las canales de tamaño medio y formato ligero.

Esta condición va ligada a lo expuesto en el apartado pre- cedente o es consecuencia de ello, pues el sacrificio de ani- males jóvenes o corderos, asegura la obtención de canales de tarnaño medio. Ln cuanto a la traducción de este tamaño en cifras concretas, e^isten algunas pequeñas variaciones, con arreglo a los g^ustos de los mercados locales o formato de las razas ovinas más comunes a una zona o nación ; pero en tér- minos generales, oscilan entre los 12-18 kilogramos la canal.

Ll interés por este tipo de canales, con independencia de la alta correlación entre la edad y el tamaño, que asegura, en condiciones ordinarias, la calidad de la carne y sobre todo g-arantiza sea tierna y jugosa, hay que buscarla en las si- guientes razones :

- El aunlento de tamaño o de peso en los ovinos se con- sigue, bien por incremento de la edad o por cebamiento. l:n el primer caso, la carne se hace menos tierna y poco apta para los fines cnlinarios modernos. I?n el segundo, ]leva pa- rejo el irlconveniente de aumentar sensiblemente la cantidad de grasa o sebo, circunstancia que no compagina con las exi- g^encias del públi^^o.

- Las canales liviana^ ^e venden fácilmente l,or 1>iezas y se adaptan mejor a las necesidades del consumi^lur.

Si la canal es ligera, en el despacho de car^^e, la mano clel carnicero juega poco o nada sobre la calidad o unifor- midad del lote solicitado por el cliente, y-a que al ser vendida con hueso y presentar un corte natural, las piezas pueden despacharse enteras con arreg^lo al pecíido del comprador,

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sin añacliduras o c^rrecciones de peso con carne cle baja caliclacl deci<li^las por es^ontánea intervención del tablajero.

.^. AL'CEKtiATIVAS llEL MGI2CAD0.

I:n nuestros medios g-anaderos, es sabiclu, que la hroduc.

rión de carne ovina of.rece un cierto carácter de cosecha ^^

^lue furzosamente ha de repercutir en los mercacíos. Su co-

^nercialización tiene épocas favorables o adversas según los meses clel año y, clentro de éstos, con arreglo a los til^os co- merciales de carne ovina.

Considerado el problema cn líneas generales, aun a ries- go de l^erder precisión, sobre. todo si nuestras afirmaciones son analizacías con visión localista, 1>odemos afii mar qtte la producción cle carne ovina, tiene épocas ^lefiniclas ^^ara cada uno cle los til^os comerciales.

I:1 ovi,^zo ^raayor, cuando está representa^lo l^or las ovc- jas viejas, acucle al mercado preferentemente en los meses cle agosto y- septiembre, por encontrarse en estas fechas en el mejor estado de carne, deshués de haber salicl^^ de rastr^^- jera. L'oco tiempo deslniés aharecen los ca^^^^eros o capones.

A veces coinci^len ambos, por seguir el mismo sistema de pre- pararión para el matadero, hero en todos es conociclo que, mientras existan ovejas a la venta, los «capones;> no se com- hran o consiguen precio inferior al que alcanzan en épocas posteriores. A csta reg-la general hace excepción el «desvie- je» de los rebaños del Sur, esl^ecialmente los trashtimantes, que es ofrecid^ en venta poco después de la esquila.

Los cor^leros ^cr,,cc^^.ales son los ^jue registran cle forma más acusada el carácter de cosecha. A finales cle abril y prin- cipios cle mayo, irrumpen en el mercado r^acional cíe carne enormes canticlades de corderos pascuales, con la consiguien- te caída vertiral de los precios.

Lsta circunstanr.ia, deriva del sistema de exl^lotación extensivo que es general para los reuaños cle dondc proce- den los corcleros pascuales ; ^^, no es este el momento de ex- l^oner las mediclas a tomar para evitar sus inconvenientes.

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Lus cur^^ler<^s lecóiales, tienerl tácil n^ei^ca^lc^ en t^^^la ép^^- ca, pero n^^ es rara la c^^r^^centración de la niatat,za l^^s ^lías

<jtie ^,rerc<len a las hiestas de Navidad.

I^stas alternativas <lel mercado, con carácter ^^egular, ha^i de tiei^er^e en cuenta en la l^roducci<^n <le carne cwina, si ^e quiere inu^•ílizar t^xl^^s l^^s res^^rtes l^ar^ alcanzar su má^iina rental^ili^l<i^l.

Principios zootécnicos.

l^n la ,^rimera ^^arte t^uer^^n t^^macl^s en r-^^nsi^leración las raz^^nes r^^inerciales inás iml>ortante^ c^ue reg-tilan ^- ron^li- ci<,nai^ 1^^ j^r^^<lu^^ción <ie carne ovina. .11 tracluciT- estas iml>^^- sici^^i^es r<^merciales al área ^le la producción, nos ena^ntra- in^^s aiite la necesicla^l ^^ rcm^>eniencia <íe i^r^ulurir la ma^-ur

Lote e^;celeute de corderos nurinos. (1)e Sanz Egaña.)

cariti^i^z^l ^x^sible ^le cur^lcr^^s o lo que es igual, centrar la aten- ción ^le e^ta iaceta I^r^xluctiva sobre t<xlas aquellas nie^li<las

^lue ia^-^^recetl la l^r^^^lticci^>n cle carne joven, l^ara lu cu^il

^3et^enl^^^ acíaj^tar a este ^^hjet^^, las <li^tinta^ tinali^la^lcs ^le la; t^x^,l„tari^mc; l^in,lre^.

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C^n el tin ^le ^^frecet- la cl^^cuinentacibn necesaria j>ar^^

c.tibrii- l^^s ^^l^jetiv^^s prc^^^uestos, vainc^s a a^nsi<íerar en hri- u^ier hig^<^r, la^ ^listintas moclalidacles de c^:j>lotaci^^n de l^^s

^win^^s, ^^ar<i lue^^^^ ^leducir las medidas a trnnar en cada una cle ellas, ^lue ^e tr^l^luzcan en un increnlent^^ de la l^r^^cíucci6il

<lc c^ ^rder^ ^^.

^^^ I'LVALII):All 11E ESl'LOT:^CInN.

Sea cual fuere el motivc^ de explotación ^lel ganado ovino,

^e^te lleva in^il^lícita la proclucción ^le carne, c^^mo eshecie de abast^^ quc c^. ^^h^^ra bien, en unos r.asos es el m^tivo esen- rial; en ^^tros, v^t asc^ciada a hr^duceiones ^listintas; y, en tln^^^ terceros, e^ el rerui-s<^ íiltiinr^ para el a^^rrn^echail^ient^^

<lc l^^s lanares al final de su vida productiva.

^egítn est^, pode^nos consiclerar la pr^xlucci^ín cle e^^rne c^^-in^ haj^^^ las si^;^iiientes mo^laliclades:

I'rirrci^al. _^dttella i-epreserita^ía por la e^a^lc^tación cle razas de alta especializacicín, doncle sólo interesa la obtención

<íe canales cle g^i-an calidad, v las ^^tras hr^dticci^^r^es son a^1^- siclerada^ c<»no secttndarias.

Interltic^^f^r^r,. Es la foi-»la nzás g^enet-alizada. Consiste en e^l^lc^tar 1^^^ ovinos con doble finaliclacl, cloilcíe tant<^ interesa la pr^^^lucri^ín ^le carne crn1^^^ 1<^s rendimientos en lana.

Sec-rr.^^i-^Inrra. f^sí cali (icada ^x^rc^tie los ^u^^tivos de e^- pl^^tación están ^x^larizad<^s en ^^tra faceta clistinta a la car- ne. 'I'<^l ocurre con lo^ rebañu5 lecher^s, ^l^^n^le la l^r<^ducción de carne (curder^^ lechal) es ti^i j^as^^ ubli^;acl^^ ^^,ira el or^le- ñ^^ ^lc las c^^-ejas, ruente ^^rinci^^al ^le sus in^^res^».

.-1c^ esnria^. I^i^ esta cate^;-^>ría se enczientra inrltúda la raza I^aralcul, criada con el e^clnsi^^o l^rc^^^ósit^^ cie ^^btener l^ieles tinas. L^^s corder-os l^or ser sacrifir.a^los <^ las veiriti- cuatr^^ o ctiarcnta v ocho horas clcl naci^nient^^, ^^^n hr^írti- ca^ueute iilíttiles l^ara el abast^ l^ítblico ^- lc^s ailiniales aclt^l- t^^s ^le cle^}1erh^,, ^^^recen canales ^le mu^- i^aja ^^alicia^l.

I)e;ta^^urn^^ ^; a<<tú qtie la segtin^la m^^^l^^licla^l es la n^^ís

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interesante descle el punto de vista de su rentabilidad, al me- nos donde no existen razas ultraespecializadas ni medios.

para sostenerlas en condiciones rentables.

La asociación de la producción de carne a la de laiia.

tiene la gran ventaja de reducir los costos de producción para ainbas. Las razas cle doble aptitud, permiten of recer al mercado excelentes canales a precios compensados por los.

rendimientos en lana y, a la inversa, lana de calidad con va- lor equilibrado por la venta de corderos. I^den,ás ofi-ecen al criador tma doble posibilidad en sus actividades f inancie- ras y evita la polarización a una sola rama de la producción,.

con sus riesgos inherentes.

}3^ lI^CRr;D^EI^rTOS llE LA YRODUCCIÓN.

lle las distintas finalidades de explotación anteriormen- te expuestas, no hay duda que a las dos primeras modalida- des les interesa extraordinariamente el incrementar las can- tidades de corderos producidos. La primera, por ser su ex- clusivo objeto; y, la seaunda, porque se traducirá de una- manera concreta en una elevación de la rentabilidad.

Estas mismas observaciones puecíen ser válidas para los.

rebaños de ordeño, pues si en éstas la producción de carne^

viene dada por los corderos lechales, la alta capacidací leche- ra de esta clase de ovejas, asegura sobradamente el creci- miento de sus hijos a la edad que habitualmente son destina- dos al matadero. Por otra parte, ninguna de las medidas que preconizamos posteriormente, perjudican a la produc- ción de leche, sino más bien la benefician apreciablemente.

Ll problema radica en dilucidar si desde el punto de vista de la producción de carne ^- desde el general de la rentabili- dad de los rebaños lecheros, es económico o no el sacrificar los corderos a los veinticinco o treinta días; o bien, criarlos por procedimientos especiales hasta la edad mínima de tres meses. Pero es este un asutrto que se aleja del tema y que no pocíemos abordar en estos momentos.

Finalmente, en el caso concreto de la producción de pie- les finas, no hay inconveniente algunc^ en buscar el incre- mento de ]a tasa de corderos, pues aquí n^^ e^iste problema

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•de crianza, ya que en su mayoría son sacrificaclos a poco

^de nacer.

La producción total de corderos puede ser mejorada por

^las siguientes circunstancias : Incremento de la fecundidad

•o número de acoplamientos fértiles, aumento de la fertilidacl

•o del número de corderos por cada 100 ovejas de vientre,

^disminución del intervalo de una paridera a la sig^uiente y ampliación de la vida reproductiva de las ovejas.

Vamos a considerar estos factores y analizar las ven- tajas e inconvenientes que pueden ofrecer en la práctica.

l. Fec^rUl^zdidad: ovejas fecundas y horrczs.

^1 número de ovejas destinadas a la reproducción que-

•cia más o menos reducido, como es lógico, por la cantidad

•de ellas que resultaron estériles u«horras» cada temporada

^de cubrición.

i'ara nuestras explotaciones lanares, constituídas en su mayoría por razas rústicas, la fecundidad suele ser alta, si no existe alguna causa específica determinante de esterili-

•dad o abortos ; por tanto, en condiciones normales, sobre todo de alimentación, la influencia cíe este factor dependerá

•cle sus relaci^^iles ^^on la fertilidad.

^. Fertilidac^: núynero eie corderos.

La fertilidad o número cíe corderos por cada cien ovejas

^de vientre, es un carácter de íntima dependencia con el an- terior, pero a igual índice cíe fecuncíicíad o de ovejas paridas, el número de corderos puede ser distinto con el grado de

presentación cíe los partos gemelares.

1:1 mecanismo directo para conseg^uir altos coeficientes

^ie fertilidad es favorecer los partos dobles.

1,^^ presencia de partos g^emelares en un rebaño, es asunto ampliamente cíiscuticío y las opiniones acerca del misino sori dispares. I^n realidad, se trata de un problema ligado al nivel nutritivo y rég^imen de explotación del rebaño.

^i la ración que cíisfrutan las ovejas es suticiente }- cubre todas sus necesidades, no hay inconveniente alguno en la

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1>resentación cle corcleros niellizos ; es más, hal-a la niayoría_

cle nuestiras 1-azas, la btiena alilnentación continuada produce una n^table elevación de los partos múltiples. A1 contrariu,.

l^ara las exlllotaciones con nlermadas ^- llrobleniáticas ^^si- bilidade^ alinlentarias, no interesa el parto g-emelar, ya qnc si la oveja ^^asa dificultacles l;ara lograr un corclero, peligra la vida cle lus gemelo^ e incluso de la macli-e etianclo ^e ve

t^^rza<l^^l a criar dos.

]_'ara lo^ rebaños en ré^^inlen extensivo hur^^, en ^eneral, es más hrártico aseg^urar una cría por oveja cle vientre, qtte buscar la sisteinática prodttcción de gen^elos ; no obstante, cuando lus partos clobles se dan en heqtteña proporción, re- sttlta útil disponer de alg^ítn ^enielo par-a «ahijai-le» a utra oveja qtte llerdió su cría. I?n las explotaci^nes ovinas mi^tas u de rég^imen intensivo, ^londe la oveja recihe una raci<^n stt- I,lementaria de apriscc^, cuan^ío el pasto no cubre todas sus.

necesidacle^, o bien, es alimentada a^esebre siempre ^íue re-

^ulte necesario, como oc>u-1-e ya en mttchos rebaños ^le la z^^na cerealista de Castilla o en las g^anaderías de lo^ reg-a-

^líos, los hal-tos gemelal-es se traducen en un aumento cle la rentabiliclad del rebaño v sulxmell una buena fórlnttla de me- jorar sus inaresos en la^ 1 aceta correspon^íiente a la l^r^xlur- ción cle r.arne.

]^l 1>art^^ g-emelat- no e^tá eaento de alg-ítn incon^-eniente y-, entre ell;>;, el lnás destacaclo en la práctica, viene repre- senta<io, a^-eces, por la menor vitalidacl ^- re^lurid^^ pesa

^le los r^^r^leros tnellizos al nacimiento. 1;s este ttn 1>r^^l^leina liga^lo al nivel nutritiv^^ ^lc la^ uvejas en sus cíos n^e^cs ttlti- lnos de bestacic^n, de tornla ^lue si aquel es aclecuado v la^

ovejas reciben ttn supleu^ento en su dieta diaria, este incou- veniente n<^ sur^^e.

I±.l ritino cle cl-ecinlientu cle los gemelos es men^^r ^jlle eí 1>resentad^ por los corderos ^le parto Cillico, sobl-e todo en la primera etapa de sti vi<la, debido a qtie nacen con n^eno^

peso; luego, tiende a neutralizarse }- Ilegan a conseg^ttirse l^e- sos sin^ilares a los unig-énitos, aunque en techas alao poste- riores. Ln la práctica esta circunstancia está más ^lue com- pensada cle>^le el llunt^ de vista econóinic^, l^rn- la llr^^^lllcci^ín

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de carne que representan los dos gemelos e^n relación coii el peso alcanzado por los corderos de parto único; es decir, que los rendimientos en carne por oveja son mtry snperiores en las de parto doble que en las de parto simple.

De los cíistintos métodos preconizados para f avorecer la presencia de partos gemelares en un rebaño, hasta la fe- rha, el más eiicaz es la práctica clel «tlushing». Lsta ope- ración, en sílitesis consiste en provocar ciertas variaciones en las dietas de las ovejas cíestinadas a la prodttcc:ión. Fsen- cialmente consta ^le dos tiernpos, el primero se limita a re- ducir la ración de las ovejas en l7eríodos previos a la época de mc^nta (no le consideramos necesario para intestras es- plotaciunes ); el segundo, a incrementar v retorzar la ali- mentación un mes antes de comen•r_ar la cubrición (1).

3. hatervalo entre paridevas.

1?1 aumento del número de corderos puede conseguirse niediante la obtención de cíos partos por año o tres partos cacía dos años. I,a primera mocíalidad es teóric amente posi- ble, pero llevada a la realidad en concíiciones cle excepción.

Más frecuente es la segunda fórmula, hoy }^a adoptada a gran número cle rebaños explotaclos para carne-lana o bien en ganacíerías de orcíeño.

Las variaciones aplicativas del métocío ptteclen ser mítlti- ples en concepción }^ diversi<.lad de fechas para practicarla;

p<^r tanto, no resnlta íttil exponer un patrón, dif.ícil de con- seguir carácter de generalidací y siempre expt^e^t^^ a toda clase cíe limitaciones. Cada ganadería tiene stis pecliliarida- des, que es necesario respetar ; por otra parte, la obtención cíe tres partos en dos años no constittrye ninguna clificultad para los rebaños bien alimentaclos.

A nuestro juicio el problema sin resolver en este método y qtle no deja cíe ser nn inconveniente, es consegnir el encna- dramiento incliviclual cle eacla una de las ovejas en la pariclera proyectacía. Esto es clifícil v en la pr^íctica sól^^ alcanzacío

(1) Un estudio amplio sobre este tema puede verse en el trabajo titnlado: rF.l flushing y sus posibilidades aplicativas en miestros ovinos.-A. Sdrrcxrz BF^.nn.

Roletín de S. Y. V. A. ; 29, 4-11 ( 1952).

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^ara un níunero mayor o menor de hembi^as, pero nunca en la totalidad del lote deseado.

A1 igual que cuando nos referimos a los corderos lechales, ahora surge a consideración una nueva faceta que necesita- ríamos abo^ darla «in extenso», para dar una visión concreta, pero nos alejaríamos del objeto central de nuestro trabajo, concebido para tratar de las bases generales que condicionan la producción de carne ovina.

^-. A^^yti^haeión u!e la vida re^roc^ar,etivcr-.

Dos ca^ninos hay para conseguir esta meta : uno, median- te la cubrición precoz; el otro, el aprovechamiento de las ove- jas en edades más avanzadas, ligado a un carácter poco estudiado en el ganado lanar y que se llania los^,qevidad.

a) C^rtibrición ^recoz.-Fste sistema de reproducción al- canza escasa difusión en nuestras explotaciones lanares, qui- zás por su condición de extensivas, pero en los puntos donde se realiza dá muy buenos resultados. l^sí, por ejemplo, en ciertas zonas de la Mancha es costtunbre de cubrir las corde- ras alrededor del año de edad. Se tiene comprobado que no existen alteraciones sensibles en su desarrollo corporal, siem- ln-e que se sacrifiquen los corderos de lechales y la madre

^e destine a ordeño. Además, esta medida favorece grande- mente la producción lechera de ellas en lactaciones sucesivas.

Para las razas de gran formato, como la oveja manche- ga, y que dis:frtttán de un bueii régimen alimenticio, no hay inconveniente alguno en adoptar el salto precoz como siste- ma, si bien la cría de estas madres jóvenes no alcanza nun- ca el desarrollo observado hor los corderos de madres multi- paras.

b) Lo^^.^^evi^lad.-La vida útil de nuestras uvejas viene dada hor el estado de conservación de sus dientes }- en espe- cial de la arcada incisiva. Sólo en los rebaños lecheros, hor poderosas razones económicas, se acostulnbra a sostener las ovejas con más de seis años. Pues^bien, con posibilidades ali- menticias adecuadas, es factible alargar la vida rehroductiva de ías ovejas }^, c<^nsecuentemente, incrementar la l^rodur- ción de ^corderos.

;udcic:^s c*co^sn - Mnnrain DEYOSI"CO LEGAI'., NL "3.109-1958.

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