Ceres – Los Tiempos – Ciudadanía Cochabamba (Bolivia), junio de 2018
Ideas y política en las ciudades del eje
© 2018
Ciudadanía, Comunidad de Estudios Sociales y Acción Pública CERES, Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social Los Tiempos
Foro Regional
El Foro Regional es una iniciativa de Ciudadanía, CERES y Los Tiempos para generar debate so- bre temas relevantes para el desarrollo, la democracia y la calidad de vida en Cochabamba y en Bolivia.
Compilador: Roberto Laserna Autores:
José Luis Barroso, Pedro Andrés Badrán León, Luis Pablo Cuba Rojas, George Komadina Ri- massa, Santiago Laserna Fernández, Juan Manuel Rocha Balboa, Mario Torrico y María Teresa Zegada C.
Primera edición: junio de 2018 Depósito Legal: 2-1-2717-18 Edición: Primera
Tiraje: 300 unidades
Diseño de la edición: Carlos A. Laserna Impresión: Editorial Canelas S.A.
Instituciones del Foro Regional
CERES: Parque Fidel Anze 22, Of. 1A, altos Cowork, Queru Queru, Cochabamba (Bolivia)
www.ceresbolivia.org
Ciudadanía: calle Batallón Colorados 2340 esq. Tocopilla, Sarco, Cochabamba (Bolivia)
www.ciudadaniabolivia.org
Los Tiempos: Plazuela Quintanilla, Edif. Los Tiempos, Cochabamba (Bolivia)
www.lostiempos.com
Impreso en Bolivia
Contenido
Prácticas de lectura en ciudades bolivianas ... 1
George Komadina Rimassa
¿Cómo asimilamos la Economía Creativa?: percepciones y prioridades ... 6
Santiago Laserna Fernández
Empleo e Ingresos: Instrucción formal, Identidad y Género. ... 15
José Manuel Rocha Balboa
Movilidad social subjetiva en las ciudades de Bolivia: percepciones desde la clase trabajadora ... 32
José Luis Barroso
Confianza institucional y desarrollo en el eje metropolitano de Bolivia... 39
Luis Pablo Cuba Rojas
Cultura política democrática en el eje metropolitano boliviano ... 50
Mario Torrico
Actitudes hacia la política y los políticos ... 65
Pedro Andrés Badrán León
Democracia y desinformación: el ciudadano frente a las elecciones judiciales 2017 ... 80
María Teresa Zegada C.
Presentación
Este libro reúne ocho de los estudios realizados en el marco del Foro Regional, a partir de la encuesta levantada entre Julio y Agosto del 2017 en las tres áreas metropolitanas que conforman el eje central del país. Las primeras versiones de estos estudios fueron presentadas en tres seminarios realizados los días 23 de febrero, 2 y 9 de marzo de 2018.
En esas ocasiones se expusieron también otros siete estudios, pero sus autores no han tenido el tiempo de terminarlos para esta publicación.
Los datos de la encuesta fueron inicialmente divulgados por Los Tiempos en reportajes especiales que contaron con análisis preliminares de sus principales características y tendencias, y luego fueron ofrecidos para un análisis en mayor profundidad a investiga- dores interesados en las temáticas abordadas por la encuesta. Como es habitual, ellos tuvieron acceso pleno a la base de datos y total libertad para procesarlos y analizarlos.
De ese modo cumplimos los objetivos principales del Foro Regional que viene trabajan- do de manera continua desde el año 2014.
En esta oportunidad tenemos estudios que se concentran en aspectos que tienen que ver fundamentalmente con la cultura y la política, tomando en cuenta los hábitos, las ac- titudes y las opiniones de los habitantes de estas áreas metropolitanas, que en conjunto representan dos tercios de la población nacional.
Los trabajos pertenecen en su mayor parte a investigadores de CERES, pero también incluye a investigadores independientes y a pertenecientes a otras instituciones como la Universidad Mayor de San Simón y la Facultad Latino Americana de Ciencias Sociales (FLACSO) de México.
Al presentar estos trabajos, completamos el ciclo fundamental que tiene el Foro, pero aspiramos a abrirlo a uno más vital y necesario, como es el de estimular nuevos estu- dios y debates, así como el uso de estos datos para el diseño de planes y estrategias empresariales, y para el diseño y la aplicación de políticas públicas. Para ese propósito, no solamente ofrecemos esta publicación sino también el acceso a la base de datos que, año tras año, ha venido acumulando información confiable y diversa sobre la re- gión y el país urbano. Para CERES, Ciudadanía y Los Tiempos será un privilegio el compartirla con quienes tengan interés en aportar, junto a nosotros, al desarrollo a partir de la información y el conocimiento
.
Roberto Laserna Director CERES
Ficha Técnica
Encuesta de las 3 grandes áreas metropolitanas de Bolivia del Foro Regional Fecha de realización: del 24 de julio al 1 de agosto de 2017
Muestra: 1.171 personas que representan a la población en edad de votar de las áreas metropolitanas de La Paz (áreas conurbanas de los municipios de El Alto, La Paz, Via- cha, Pucarani, Laja, Achocalla, Mecapaca y Palca), Cochabamba (Cochabamba, Colca- pirhua, Quillacollo, Sipe Sipe, Vinto, Sacaba y Tiquipaya), y Santa Cruz (La Guardia, Santa Cruz de la Sierra, Warnes, Cotoca, Porongo y El Torno).
La muestra es polietápica y estratificada con conglomerados de 10 casos o menos. La muestra está compuesta por 384 entrevistas realizadas en el área metropolitana de La Paz/El Alto, 398 en Cochabamba y 389 en Santa Cruz de la Sierra. Esta información es ponderada de acuerdo al peso proporcional de cada área metropolitana para calcular promedios agregados.
Margen de error: ±2,83 puntos porcentuales en la representación conjunta de las 3 áreas metropolitanas de Bolivia y hasta 4,9 puntos porcentuales en la representación de cada una de las áreas metropolitanas, con un nivel de confiabilidad de 95%.
El cuestionario incluye preguntas sobre las percepciones de los ciudadanos en relación a algunas de las problemáticas más importantes de estas regiones, como son: la provi- sión de servicios y su calidad, libertad de derechos, la seguridad ciudadana, violencia de género, percepción sobre las políticas de gobierno, la confianza en las instituciones y las expectativas que tienen los habitantes del área.
Método de la entrevista: Entrevistas personales realizadas en el hogar del entrevistado empleando el sistema ADGYS de levantamiento y gestión de datos de encuesta. Esta tecnología, permite reducir significativamente los tiempos y costos asociados al proceso de recolección de información, al mismo tiempo que incrementa la calidad de la infor- mación reduciendo el error en la digitación y optimizando el control de calidad de los da- tos.
La encuesta fue diseñada y ejecutada por Ciudadanía, en sociedad con CERES y Los Tiempos, socios del Foro Regional.
1
Prácticas de lectura en ciudades bolivianas
George KomadinaRimassa La lectura se encuentra en una encrucijada de la cultura boliviana contemporánea. Por una parte, la expansión de las tecnologías de información y comunicación, que han mul- tiplicado los formatos digitales del texto, han redefinido los modos de leer y han masifi- cado el acceso al libro, abriendo así un campo inmenso de posibilidades de transforma- ción cultural y acceso al conocimiento para los países latinoamericanos con fuertes in- fluencia de las culturas orales. (Canclini, 2015; Barbero, 2011). Pero, paradójicamente, por otra parte, esos procesos no se han expresado en un potenciamiento de los hábitos de lectura de la población ni en el mundo de la educación (colegios y universidades) ni en la esfera del trabajo.
En ese marco, el concepto central de este trabajo –las prácticas de lectura como prácti- cas culturales por definición- sostiene que no existe una sola manera de leer, las capa- cidades de lectura y las situaciones de lectura son históricamente variables y dependen tanto del contexto, las motivaciones y expectativas tanto como de los formatos del libro o del tipo de texto que incluye artículos de periódicos, manuales de instrucciones, tweets, libros de filosofía, enciclopedias o avisos clasificados. Existen por tanto diversas prácticas de lectura aunque estas pueden combinarse y alternarse (Chartier, 2002).
Las personas tienen distintas competencias y motivaciones de lectura, que son producto de habitus culturales diferenciados, y que tienen sentido u utilidad en distintos mundos de actividad (el trabajo, la educación, el hogar). Existen por tanto tipos de lectores y va- riados modos de leer.
1. ¿Cuánto leemos los bolivianos?
De acuerdo a datos de Eurobarómetro (2012), los finlandeses son los más lectores de Europa y probablemente del mundo con 47 libros al año; cerca de ellos, los islandeses leen 40 libros al año. En otro país del norte de Europa, Noruega, se leen 18 libros por año mientras que los alemanes leen solo 15 libros anuales. Otra de las conclusiones de ese informe es que el 60% de los europeos ha leído al menos un libro en los últimos do- ce meses.
Para la UNESCO, el 91% de los japoneses lee habitualmente diversos textos (libros, pe- riódicos, revistas informativas, deportivas, de música, de mangas); específicamente, un japonés lee anualmente entre 46 y 47 libros.
Los datos para América Latina son mucho más modestos. De acuerdo con los informes del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CER- LALC) de la UNESCO, en Chile y la Argentina se leen 5,4 y 4,6 libros al año (CERLALC 2016) respectivamente.
Y ¿cuál es el panorama en Bolivia?
Como puede leerse en el Cuadro 1, el 43% de los bolivianos afirma que no ha leído nin- gún libro al año, en el caso de la ciudad de Santa Cruz esta cifra asciende hasta el 48,6%. El 37,9% de los lectores en las tres ciudades dice que leyó entre uno y tres li- bros al año aunque en la ciudad de La Paz esa cifra es más significativa pues abarca al 43% de los lectores. No obstante, y este es uno de los datos más elocuentes de la en- cuesta, solamente el 3,2% de la población lee más de 12 libros al año. Finalmente, es
interesante constatar que los lectores más intensos y frecuentes están en la ciudad de Cochabamba.
Cuadro 1 ¿Cuántos libros ha leído en los últimos 12 meses?
La Paz Santa Cruz Cochabamba Promedio
Más de 12 2,3% 2,6% 5,5% 3,2%
Entre 6-12 5,7% 2,6% 6,3% 4,7%
Entre 3-6 9,4% 12,3% 10,8% 10,8%
Entre 1-3 43,2% 33,2% 36,7% 37,9%
Ninguno 39,3% 48,6% 39,9% 43,0%
Total 100% 99,2% 99,2% 99,5%
No sabe 0,5% 0,8% 0,4%
No responde 0,3% 0,1%
Total 0,8% 100% 0,5%
En el último mes, el 71,1% de los encuestados afirmó que no comenzó a leer libro al- guno, solo el 27,3% asumió la aventura de abrir las páginas de un nuevo libro.
Otro de los indicadores que permite apreciar los hábitos de lectura de un país, su fre- cuencia, es la cantidad de libros que suelen comprar las personas, como se puede apreciar en el siguiente cuadro:
Cuadro 2 ¿Compró algún libro durante los últimos 12 meses?
La Paz Santa Cruz Cochabamba Promedio
No 46,9% 27,0% 37,7% 37,2%
Si 18,8% 13,1% 17,8% 16,4%
Total 65,6% 40,1% 55,5% 53,6%
No sabe 7,3% 17,2% 6,0% 10,7%
No responde 27,1% 42,7% 38,4% 35,7%
Total 34,4% 59,9% 44,5% 46,4%
Ahora, considerando solamente los porcentajes válidos de ese cuadro, prescindiendo de las respuestas No Sabe/No Responde, el 71,4% de los paceños, el 67,3% de los cruceños y el 67,9% de los cochabambinos no compraron ningún libro durante el último año, una cifra altísima que demuestra la débil o inexistente cultura del libro en Bolivia.
2. Los formatos del libro
A pesar que las tecnologías digitales han producido mutaciones de enorme calado en la cultura, la información y la comunicación, transformando significativamente los hábitos de lectura, en Bolivia los efectos de ese proceso han sido todavía poco significativos.
Los bolivianos que habitan en las principales ciudades siguen privilegiando la lectura de libros impresos o en su defecto en fotocopias.
Se advierte en el Cuadro que la preferencia por los formatos impresos es claramente mayoritaria pues alcanza más del 70% mientras que solamente el 16% lee libros en so- porte digital. En Santa se encuentra la proporción más importante de lectores digitales:
un 17,2% la prefiere al formato tradicional. En cambio, solo un 9,5% de los lectores co- chabambinos opta por leer libros en formatos digitales. Sin embargo, como lo sugerimos
3 líneas arriba, ambas lecturas pueden combinarse de manera armónica: un 10,3% de los lectores afirma que lee en ambos formatos.
Cuadro 3 Soportes del libro: ¿Físico o digital?
La Paz Santa Cruz Cochabamba Promedio Soporte físico: libro impreso, fotocopia 58,3% 53,5% 68,3% 73,8%
Soporte digital 10,4% 17,2% 9,5% 16,0%
Ambos 9,9% 7,2% 7,0% 10,3%
Total 78,6% 77,9% 84,9% 100,0%
No sabe 3,9% 10,0% 1,3%
No responde 17,4% 12,1% 13,8%
Total 21,4% 22,1% 15,1%
Total 100,0% 100,0% 100,0%
Valga añadir un pequeño comentario: tanto la producción como el consumo de libros di- gitales se encuentra en plena expansión en casi todos los países del mundo. Un reporte de Spanish Markets Digital Evolution-Report 20171 señala que en 2016 se publicaron más de cincuenta mil nuevos títulos digitales en los mercados de América Latina y Es- paña, y los editores experimentaron un incremento del 41% en sus ventas entre 2015 y 2016. Es decir, podemos sostener que en los próximos años se incrementará en núme- ro de lectores digitales en Bolivia.
Finalmente, la lectura de libros digitales puede ser engañoso pues no expresa ni la can- tidad ni la variedad de textos (el texto es una escritura organizada) digitales que circulan en la Red: tweets, enciclopedias electrónicas, posts, revistas, textos científicos y litera- rios cortados en fragmentos, historietas, cuentos, libros eruditos, notas sueltas, en fin.
La fragmentación de los textos determina las lecturas fragmentadas, hoy predominantes sobre todo entre los jóvenes que leen por medio de sus teléfonos inteligentes. No obs- tante, esos fragmentos suelen conectarse bajo la forma de un hipertexto sin formato material, es decir no es equivalente a un absoluto desorden, pues revela otro patrón de conexiones entre textos y una lectura donde predomina la discontinuidad y no el análisis analítico del texto. En suma, hoy, en Bolivia y el mundo, emergen nuevas maneras de leer cuyos sentidos y dirección requieren estudios cualitativos especializados.
3. ¿Qué tipo de libros leemos?
La encuesta que comentamos ha establecido que los libros de “divulgación científica”
son los preferidos por los lectores (12,3%), seguidos de las “Guías y manuales”
(12,0%), los libros de “Historia y Biografías” (11,9%). Los géneros literarios en sentido estricto, sobre todo la novela y la poesía son favorecidos como objetos de lectura sola- mente por el 11,2% de la población urbana de Bolivia. A inversa, resulta interesante ha- cer un contrapunto con los libros “menos leídos”: los de “política” con el 2,5% y las “en- ciclopedias” con el 4,4% de preferencia.
Aún más, es muy significativo que un 56,2% de los lectores afirme que no lee libros de literatura; dicho en la nomenclatura anglo-sajona, preferimos libros de non fiction a li- bros de ficción.
1 http://www.dosdoce.com/wp-content/uploads/2017/05/spanish-markets-digital-evolution-bookwire-dosdoce- 2017.pdf
4. La lectura del periódico
A pesar que no somos grandes lectores de libro (de hecho, los lectores frecuentes e in- tensos son apenas una franja minoritaria), los bolivianos somos lectores más asiduos de la prensa. Solamente un 15,7% dice que nunca lee el periódico; en cambio, un 30,4%
lee a diario o en su defecto varias veces a la semana, si a esa cifra añadimos la gente que lee una o algunas veces al mes tendremos un dato fuerte: más del 50% de los boli- vianos que viven en la ciudades lee, con diferente frecuencia, los periódicos.
Cuadro 4 ¿Lee algún tipo de periódico?
No 15,7%
A diario o varias veces a la semana 30,4%
Una o algunas veces al mes 23,8%
Ocasionalmente 30,0%
Total 99,9%
No sabe 0,1%
Total 100,0%
¿Qué tipo de noticias buscamos en la prensa? La preferencia son las noticias naciona- les: el 35,4% de los lectores las prefieren; en cambio, el 13,9% busca sobre todo noti- cias locales, la prensa deportiva tiene un 10,5% de lectores. Las secciones de comenta- rios, opiniones, análisis y editoriales motivan solamente al 3,3% de los lectores. De he- cho la gente busca más los pequeños avisos clasificados (6,7%) y los partes necrológi- cos (4,0%) que la prensa de opinión considerada como “seria”.
5. Esferas de la lectura
¿Para qué leemos? ¿Dónde leemos? Las prácticas de lectura en función a su utilidad y su contexto son diversas. Consideremos en lo que sigue de este trabajo dos esferas privilegiadas de la lectura: el trabajo y la educación.
Cuadro 5 Lectura para el trabajo
Leyó instrucciones para hacer su trabajo o informes laborales
Información general como parte del trabajo
A diario 16,1% 19,7%
Una o algunas veces al mes 10,9% 13,3%
Ocasionalmente 24,0% 18,7%
Total 51,1% 51,7%
No sabe 2,5% 2,1%
No responde 1,6% 1,4%
No aplica 44,8% 44,8%
Total 48,9% 48,3%
Total 100,0% 100,0%
El Cuadro 5 muestra que a pesar de la alta profesionalización del trabajo en la sociedad actual (cada vez se requieren más informaciones y conocimientos para cumplir con acti- vidades profesionales), ya sea en las profesiones liberales como en oficios y empleos técnicos, solo el 16% de los encuestados lee diariamente instrucciones para hacer su trabajo o informes laborales; esa cifra se eleva ligeramente hasta el 19,7% cuando se
5 trata de información general, pero vinculada con el trabajo. El 24% lee ocasionalmente textos o manuales de instrucciones y el 18% lee ocasionalmente información general.
Es un dato muy fuerte pues casi la mitad de los bolivianos no lee para ejecutar mejor su trabajo.
Mucho más sorprendentes son los datos sobre el mundo de la escuela y la universidad pues el 49,1% de las personas encuestadas, es decir casi la mitad, afirma que no leen libros. Esta constatación revela una enorme crisis de las capacidades de lecto-escritura, falta de motivación y, en general, patentiza un enorme problema en la educación boli- viana, en todos sus niveles, puesto que a pesar de la revolución digital, el libro sigue siendo el principal contenedor del conocimiento en todos los campos y disciplinas. El hecho que los estudiantes universitarios o colegios no lean o lean muy poco es un dato revelador y preocupante.
6.
ConclusionesLa cultura del libro impreso es muy débil en Bolivia y la lectura de libros digitales es aún poco practicada aunque podría expandirse en el futuro. La lectura combinada en ambos formatos es casi marginal.
Preferimos libros non-fiction (divulgación científica, biografías, etc.) que libros literarios (novela, poesía, cuento, teatro).
Leemos más periódicos que libros. La lectura cotidiana o frecuente de la prensa es muy importante en las ciudades de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. A pesar de la expan- sión de los medios audiovisuales, sobre todo de la televisión, la prensa sigue siendo un medio de información de primera importancia.
La motivación más importante para leer es la educación ya sea esta universitaria o es- colar. No obstante, la proporción de estudiantes que no leen o leen poco es alarmante- mente alta. Asimismo, es preocupante la frecuencia de lecturas en el mundo del trabajo, lectura de textos que de manera general o específica son necesarios para las activida- des laborales.
No conocemos aun los sentidos, usos y formas de leer textos digitales, en general. Sos- pechamos, sin embargo, que ellos han cambiado completamente los hábitos de lectura.
Bibliografía
Barbero, Jesús Martín y Gemma Lluch (2011). Lectura, escritura y desarrollo en la so- ciedad de la información. CERLALC-UNESCO: Madrid.
Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe – Unesco (2016). El libro en cifras. Unesco: Bogotá.
García Canclini, Néstor (2015). Hacia una antropología de los lectores. Universidad Au- tónoma Metropolitana: Ciudad de México.
Chartier, Roger (2002). Prácticas de la lectura, Plural: La Paz.
¿Cómo asimilamos la Economía Creativa?:
percepciones y prioridades
Santiago Laserna Fernández1 1. Introducción
Una de las nuevas billonarias del mundo es una madre soltera que creó un imperio de éxito internacional e intergeneracional desde un pequeño café, usando nada más que su laptop y su imaginación. Si todavía no saben a quién me refiero, estoy hablando de JK Rowling, la famosa autora británica de la saga Harry Potter. Hoy en día esta saga, valuada en 25 billones de $US, es responsable de 7 novelas “bestseller”, 8 películas de éxito internacional, un parque de atracciones comparable en popularidad a Disney World, un sinfín de juguetes y productos temáticos relacionados a la saga e innumera- bles fuentes de empleo para personas en todo el mundo.
Rowling representa uno de los ejemplos más exitosos de lo que hoy se conoce como la economía creativa, un concepto que tiene cerca de dos décadas de antigüedad, lo cual en términos académicos quiere decir que es un concepto relativamente nuevo y sujeto a revisión y modificación constante. La idea gira en torno al potencial que tienen la creati- vidad y la innovación para generar riqueza y crecimiento económico.
El interés económico por este tema surge de varios hechos, uno de ellos siendo que du- rante la crisis económica del 2008 en el cual la demanda global se comprimió y el co- mercio internacional sufrió una reducción del 12%, las industrias creativas mantuvieron un crecimiento acelerado que no parece haber sido afectado por las recesiones mundia- les. Adicionalmente, las exportaciones mundiales de estos productivos creativos habían alcanzado 592 billones de $US en el 2008, duplicando el monto que había alcanzado el 2002 y, consecuentemente, representando un crecimiento anual de 14% por seis años consecutivos (UNCTAD, 2010).
El término de economía creativa fue originalmente definido en el año 2001 gracias al trabajo del autor británico John Howkins en su libro The Creative Economy: How People Make Money from Ideas (Howkins, 2001) [La Economía Creativa: Cómo la gente genera ingresos de ideas]. Un año después, el autor estadounidense Richard Florida (2002) explicó que la economía creativa gira en torno a centros urbanos habitados principal- mente por lo que él denomina la clase creativa, la cual define ampliamente como abar- cando a cualquier tipo de persona cuyo trabajo se base principalmente en un proceso creativo.
Estos trabajos, los cuales serán analizados con mayor profundidad en la siguiente sec- ción, representan el origen oficial de la discusión sobre la economía creativa. Y a pesar de que algunos de los conceptos fueron discutidos ampliamente, el impacto general de estas ideas ha generado apoyo de distintas instituciones generadores de políticas, in- cluyendo las Naciones Unidas y varios países latinoamericanos, buscando incluir a la economía creativa en sus agendas para el desarrollo.
Sin embargo, un país en Latinoamérica que todavía no ha construido su agenda de economía creativa es Bolivia. A pesar de que existen algunos esfuerzos aislados tanto de ONGs y el gobierno de acercarse al tema de industrias culturales, virtualmente nin-
1 Investigador asociado en CERES, economista.
7 guno de estos está basado en los conceptos mencionados anteriormente y tampoco ha sido transformado en políticas reales.
Este artículo representa un punto de partida en el análisis del potencial de la Economía Creativa en Bolivia, si es que hay alguno, por medio de la revisión de las investigacio- nes más importantes llevadas a cabo en los países desarrollados, principalmente en los EEUU y el Reino Unido, y comparándolos con la investigación y las publicaciones en- contradas en Bolivia y la región latinoamericana en general, incluyendo mi propio traba- jo sobre el tema. El propósito es para que los hacedores de políticas de Bolivia y el pú- blico boliviano en general empiecen a considerar distintos enfoques y políticas que po- drían ser usados para ayudar a las ciudades bolivianas a incrementar su nivel de desa- rrollo económico por medio de la aplicación de la economía creativa.
2. Análisis
2.1 Economía Creativa y la Clase Creativa
En su trabajo seminal sobre la economía creativa, Howkins (2001) explica que “ni la creatividad ni la economía son nuevos, lo que es nuevo es la naturaleza y el alcance de su relación y cómo se combinan para crear extraordinario valor y riqueza” (pp. 5). How- kins (2001) luego profundiza esta noción indicando que las personas siempre han sido creativas, pero gracias a nuevas plataformas tecnológicas pareciera que cada vez más personas son creativas, puesto que ahora tienen una manera de mostrar su creatividad y tal vez incluso convertirla en innovación. Según esta definición, la economía creativa está compuesta principalmente de las artes, bienes y servicios culturales, juegos y ju- guetes, e investigación y desarrollo. Adicionalmente, el autor enfatiza la necesidad de contar con un sistema legal para proteger los derechos de autor, patentes y otras for- mas de propiedad intelectual para que una idea pueda ser mercadeable y la necesidad de contar con un ambiente de mercado libre donde los emprendedores tengan la liber- tad y la estimulación para probar nuevas ideas y fallar repetidamente hasta que tenga éxito. Dándole casi la misma importancia, también resalta la necesidad de contar con métodos contables que tomen en cuenta la capitalización del conocimiento, reflejando así el valor verdadero de una marca o una idea e incluso redefiniendo la manera en que medimos el PIB de un país.
Finalmente, Howkins hace énfasis en la necesidad de contar con ecologías creativas, las cuales son su manera de reconocer la importancia de las sociedades y las ciudades en el proceso creativo, y cómo la gente creativa debe desempeñar su trabajo bajo mo- delos distintos a los antiguos industriales, reflejando cómo se prestan, construyen y comparten ideas. Esta manera de pensar fue luego desarrollada en las siguientes publi- caciones de Howkins.
De manera complementaria al trabajo mencionado previamente, existen varios artículos académicos importantes que han buscado identificar alguna evidencia del beneficio económico de la economía creativa, basándose en la definición de Howkins (2001).
Potts y Cunningham (2008) desarrollaron una comparación de cuatro modelos econó- micos diferentes con el propósito de identificar en cuál encajarían mejor las industrias creativas. Aunque ellos reconocieron que su trabajo era inconcluso, estaban inclinados a aceptar dos de los modelos de manera más favorable que los otros dos. Estos eran:
1. Que el crecimiento económico podría efectivamente estar potenciado por el cre- cimiento de las industrias creativas, pero no existen suficientes datos para la aplicación de los modelos cuantitativos que se requerirían para determinar si es- to es cierto.
2. Que las industrias creativas tienen un nivel de incertidumbre en su impacto so- bre el crecimiento económico futuro, pero no obstante deberían ser tratadas de la misma manera que la ciencia, la educación y la tecnología, es decir dentro de un sistema de innovación más grande que tiene un impacto sobre el sistema económico en sí.
Casi de manera paralela a Howkins (2001), el autor estadounidense Richard Florida (2002) publicó su libro The Rise of the Creative Class: and how it’s transforming work, leisure, community and everyday life. Este es otro libro influyente que tuvo un impacto mayor en los Estados Unidos, debido en parte al hecho de que el autor discute directa- mente los problemas de las ciudades estadounidenses, sosteniendo que lo que les con- viene a las ciudades no es implementar políticas que atraigan a las grandes empresas, como incentivos impositivos, sino atraer a las personas que son altamente demandadas por estas empresas, a las cuales el autor llama la clase creativa. Consecuentemente, el hecho de que estas personas vivan en estas ciudades haría que las grandes empresas decidan instalarse en dichas ciudades. De acuerdo a Florida (2002), la clase creativa está compuesta principalmente por dos grupos: una base “súper creativa” donde se en- contrarían todos los científicos, ingenieros, artistas, entretenedores, arquitectos y profe- sores universitarios entre otros que creen conocimiento y lo hagan transferible y de fácil acceso, y un segundo grupo al cual se refiere como profesionales creativos que trabajan en una ocupación de base intelectual. Este último grupo es amplio y abarca una gama tan diversa como el sector de salud y los servicios financieros.
El trabajo de Florida (2002) dio lugar a varias publicaciones que se basaron en ya sea una revisión constante de sus ideas o que buscaron desacreditarlas en lo que parecen ser opiniones políticas personales. Pratt (2008) está en desacuerdo con sus conceptos, pero se enfoca en la necesidad de contar con información cuantitativa y sobre creci- miento económico similares a los que hacen referencia en Potts y Cunningham (2008), enriqueciendo y complementando de esta manera la discusión. De manera alternativa, Peck (2005) acusa la visión de Florida de no ser lo suficientemente revolucionaria para generar un cambio en el actual sistema político neoliberal. En mi opinión, esta manera de pensar es una debilidad en la aplicación del método científico, el cual hasta donde yo sé requiere de una ausencia de sesgo político. Este tema será discutido con mayor pro- fundidad en la sección de Latinoamérica.
Tanto los artículos de Pratt (2008) y Peck (2005) enfatizan el impacto que tiene la clase creativa de Florida sobre la desigualdad de ingresos y el aburguesamiento cultural de las ciudades (concepto ampliamente discutido, conocido como gentrification en inglés).
En última instancia, el mismo Florida estuvo de acuerdo con algunas de las críticas diri- gidas a su trabajo (Florida, 2017), declarando que “la aglomeración de personas talen- tosas y ambiciosas en las ciudades grandes es una espada de doble filo. Por un lado, es la fuente de innovación y ganancias en la productividad que genera el crecimiento económico. Pero por el otro lado, el incremento en los precios de los hogares implica que sus beneficios fluyen de manera desproporcionada a trabajadores intelectuales aventajados y a la clase creativa, con el restante 66% rezagando” (pp. 46). El autor ha publicado recientemente todo un libro en el cual resume todas las deficiencias que sus ideas presentaron, incluso retractándose en algunos de los argumentos de The Rise of the Creative Class. (Florida, 2017).
2.2 UNCTAD y la Economía Naranja
Las publicaciones mencionadas anteriormente son las principalmente responsables por iniciar la discusión de la economía creativa, y a pesar de las observaciones expuestas anteriormente, el impacto general de estas ideas ha ganado el apoyo de varias institu-
9 ciones cuyo trabajo se basa en la elaboración de políticas. Principalmente, resaltaré el trabajo desarrollado por las Naciones Unidas por medio de su cuerpo dependiente in- tergubernamental, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desa- rrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Como un cuerpo dependiente de las Naciones Unidas, es de gran relevancia para la aplicación práctica de la economía creativa que la UNCTAD haya desarrollado varias publicaciones enfocándose en hechos y definiciones que permitirán a los hacedores de políticas aplicar estos conceptos innovadores en sus agendas. La primera de estas pu- blicaciones fue realizada en el 2008, con su primer Informe sobre la Economía Creativa, donde reconoce la contribución de Howkins (2001) y profundiza sobre el concepto (UN- CTAD, 2008).
Dos años después se publicó el segundo Informe de la Economía Creativa (2008) y fue continuado por estudios de caso desarrollados para varios países, entre los cuales es- tán Zambia, Mozambique, Cabo Verde y la República de Corea. Estos reportes fueron complementados por una publicación importante en el 2016, la cual es la Perspectiva de la Economía Creativa y Perfiles por País (Creative Economy Outlook and Country Pro- files), y representa la publicación de mayor alcance global (UNCTAD, n.d.).
Un enfoque levemente diferente fue provisto por el BID, quien ayudó a publicar La Eco- nomía Naranja de Restrepo y Márquez (2008), una publicación de diseño innovador que se respalda en varios hechos económicos globales y una aplicación política práctica.
Este enfoque rebautiza a la Economía Creativa con el nombre de Economía Naranja y la define como el común denominador de varios conceptos diferentes provistos por insti- tuciones como UNCTAD, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CE- PAL), la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y el Departamento de Digital, Cultura, Medios y Deportes del Reino Unido (DCMS, por sus siglas en inglés).
Este enfoque dio lugar a una definición de la economía creativa que consistiría en:
1. Creatividad, artes y cultura como materia prima.
2. Relación con los derechos de propiedad intelectual. En particular con el derecho de autor.
3. Función directa en una cadena de valor creativa.
(Restrepo y Márquez, 2013)
Adicionalmente, los autores hicieron hincapié en la diversidad de desafíos que la eco- nomía creativa enfrenta para que pueda ser tomada en serio por las políticas guberna- mentales. Entre estos desafíos están que la relación entre cultura y economía no es au- toevidente y que el enfoque de análisis cuantitativo a estos sectores es todavía muy re- ciente.
2.3 La Economía Creativa en América Latina
De manera general, las publicaciones mencionadas en la última sección sentó las bases para que varias otras instituciones enfocadas en la elaboración de políticas y gobiernos locales empiecen a reconocer a la economía creativa y a contribuir a la misma con sus propios enfoques, considerando sus propias prioridades. Mientras el trabajo de UN- CTAD se mantiene como el enfoque de orientación más globalizada, la Economía Na- ranja tuvo un énfasis más grande sobre los países Latinoamericanos. Varias ciudades y países en esta región implementaron políticas orientadas hacia la economía creativa;
entre estas están la ciudad de México DF, Buenos Aires y el país de Colombia. El 2017, el Congreso colombiano aprobó la Ley 104 del 2015, comúnmente conocida como la Ley Naranja, donde entró en efecto una nueva serie de normas para el apoyo y protec-
ción de los sectores creativos de Colombia, incluyendo cualquier emprendimiento en el cual la creatividad sea el producto principal (Vanguardia, 2017). El concepto que sigue la Ley se encuentra alineado con las definiciones provistas por la Economía Naranja.
En uno de los pocos artículos académicos sobre este tema Kanai y Ortega-Alcázar (2009) se enfocan en la regeneración urbana basada en emprendimientos culturales y analizan los distintos impactos a nivel ciudad que estos han tenido en la ciudad de Mé- xico DF y Buenos Aires. La premisa principal de este artículo, el cual nunca menciona el término economía creativa, es que incluso bajo mínima intervención gubernamental, lo que ellos denominan “proceso de democratización” podría potencialmente mejorar pro- blemas económicos, sociales y de infraestructura por medio de políticas culturales mu- nicipales. Sin embargo, es mi impresión general que este artículo se ve debilitado por un sesgo político evidente en el cual se ve el neoliberalismo en Latinoamérica de mane- ra negativa por declaraciones tales como “Necesitamos establecer las condiciones en las cuales la cultura ofrezca ventanas de oportunidad para intervenciones urbanas pro- gresistas en un mundo en el cual el neoliberalismo globalista sigue teniendo influencia sobre el discurso de desarrollo económico local” (pp. 496). Esta declaración ciertamente pudo haber encontrado un mayor número de seguidores el año 2009, fecha en la cual fue publicado el artículo y es alrededor de la época en la cual los nuevos líderes de iz- quierda ganaron notoriedad en América Latina por medio de partidos populistas y ha- ciendo declaraciones en contra de modelos económicos más liberales. Pero es mi opi- nión que en el año 2017, casos como los de Bolivia, Venezuela y Argentina podrían dar- le un enfoque distinto a estas afirmaciones e incluso podría dar la impresión de ser polí- ticamente prejuiciosas, además de científicamente imprecisas. No obstante, una cosa que puedo resaltar de este artículo es que “el despliegue de cultura como un mecanis- mo de desarrollo económico, social y urbano depende fuertemente de las particularida- des de las configuraciones locales de poder y la negociación de agendas políticas” (pp.
490) y creo que esta es una declaración certera independientemente de la orientación política, por lo cual es difícil encontrar artículos enfocados en políticas sobre Latinoamé- rica que no sienten la necesidad de considerar el contexto político.
3. La Economía Creativa en Bolivia
Un país en América Latina que tiene pendiente construir su agenda de economía creati- va es Bolivia. A pesar de que han existido esfuerzos aislados, tanto de las ONGs como del sector público, en acercamientos al tema de gestión cultural, ninguno está basado en los conceptos mencionados anteriormente ni han sido traducidos en políticas.
No fue sino hasta el 2016 que UNCTAD presentó algún tipo de información directamen- te relacionada con la economía creativa en Bolivia, antes de esta publicación sólo había información confiable sobre Bolivia en las categorías de servicios personales culturales y recreacionales; audiovisual y servicio relacionados; y otros servicios personales, cultu- rales y recreacionales (UNCTAD, 2010).
Para el 2016, UNCTAD había acumulado suficientes datos de Bolivia para identificar el tamaño de los principales sectores de la economía creativa, los cuales son liderizados principalmente por el sector de diseño, seguidos de manera distante por el sector edito- rial (UNCTAD, 2016). Sin embargo, el reporte no identifica las definiciones formales de los sectores, y sólo nos queda asumir en base a los textos presentes en el informe que el sector de diseño incluye mínimamente el sector de diseño de modas, joyería y diseño de interiores, los cuales incidentemente se relacionan de manera directa con la crecien- te industria del turismo. Vale mencionar que el sector de diseño mencionado presenta una mayoría predominante en la mayoría de los países que figuran en el reporte, inclu- yendo los Estados Unidos y el resto del mundo de manera agregada, lo cual inevitable-
11 mente lleva a preguntar qué tan amplio es este concepto en relación a los otros secto- res y si esto puede ser una causa para la sobreestimación de dicho concepto. Sin em- bargo, en un estudio que llevé a cabo en el 2012 (Milenio, 2012), los trabajadores rela- ciones al diseño de modas eran los más predominantes dentro de la economía creativa de Bolivia (27%), los cuales incluían principalmente a modistas y sastres, seguidos por carpinteros y tapiceros (14%), y artesanos (13%) entre otros. Debería ser notado que este estudio, el cual medía a la población creativa económicamente activa en 6% del to- tal de la PEA, seguía una metodología distinta que el reporte de UNCTAD, pero llegó a conclusiones similares; mientras UNCTAD recurría a un análisis basado en la medición del comercio internacional, Milenio recurrió a un método basado en la población econó- micamente activa. Debería añadirse también que estos dos métodos son parte de los cuatro métodos oficiales recomendados por UNCTAD para medir la economía creativa (UNCTAD, 2008).
El reporte del 2016 de UNCTAD muestra que las importaciones de los bienes y servi- cios creativos han crecido por encima de las exportaciones en Bolivia, mostrando un dé- ficit en la balanza comercial que refleja el estado general de la balanza en el país. Boli- via importa y exporta la mayoría de sus bienes creativos con los Estados Unidos, segui- do distantemente por Venezuela. El reporte concluye la sección sobre Bolivia recomen- dando que “Las exportaciones de la industria creativa vinculadas a los textiles locales y mercados de madera pueden ayudar al Estado Plurinacional de Bolivia a diversificarse fuera de la industria minera.” (UNCTAD, 2016, pp. 25)
Antes de estos estudios, un concepto dentro del mundo académico que parece haber sido levemente más desarrollado en Bolivia es el de políticas culturales e industrias cul- turales. Esto puede ser evidenciado en los trabajos de Torrico et al. (1999) y Ramírez y Sánchez (2009). El primero se enfoca en las industrias culturales de la ciudad de La Paz, definiéndolas como “las estructuras y las tendencias de negocio y cultura de la ciu- dad de La Paz en los sectores editorial, fonográfico y audiovisual (con sus respectivos sectores incluidos) para el periodo de 1997-1998” (pp. 15). El segundo es un diagnósti- co que presenta un enfoque similar, pero esta vez aplicado a la ciudad de Cochabamba.
Los autores resaltan la necesidad de basarse en información estadística sobre culturas industriales en Cochabamba para el diseño de políticas culturales, razón por la cual su trabajo contribuye con el desarrollo de una base de datos de instituciones culturales en Cochabamba, así como la demanda por estas actividades culturales. En cuanto a la creatividad, los autores se apoyan en el método de clasificación de la UNESCO, el cual luego fue asimilado y expandido por UNCTAD, y encuentran que hay una gran deficien- cia a nivel nacional en la cultura del registro, ya sea por derechos de propiedad indus- trial o intelectual (Ramírez y Sánchez, 2009).
Mientras las publicaciones que acaban de ser mencionadas contribuyen al análisis de la economía creativa en Bolivia, no abarcan todo el país. Adicionalmente, ambos recurren a datos provistos por instituciones privadas y públicas representativas de distintos sec- tores culturales, pero dejan de lado la tarea más desafiante de identificar artistas inde- pendientes que no están registrados en ninguna de estas instituciones. En general, existen algunos artículos en el país que enfatizan la importancia de incluir la economía creativa dentro del contexto boliviano, pero muy pocos han buscado medir el tamaño y las características de esta economía basándose en los datos cuantitativos disponibles.
3.1 La Economía Creativa en el eje metropolitano de Bolivia
Añadiendo a la información mencionada sobre la economía creativa en Bolivia, el Foro Regional 2017 presenta información valiosa para enriquecer el debate. Esta información
gira en torno principalmente a la industria de las artes y el potencial que tiene la misma.2 El Cuadro 1 resume el comportamiento del público en estas ciudades respecto a la asis- tencia al cine.
Cuadro 1 ¿Cuántas veces fue al cine en el último año?
Veces por año La Paz Santa Cruz Cochabamba Total
Más de 12 veces 2,61 4,66 2,77 3,42
Entre 6 a 12 veces 2,35 3,89 2,02 2,84
Entre 3 a 6 veces 4,44 6,74 10,58 6,79
Entre 1 a 3 veces 25,85 27,98 26,70 26,85
No asistió 64,75 56,74 57,93 60,09
Total 100 100 100 100
En el mismo se puede ver que los comportamientos de asistencia al cine son similares entre en las tres ciudades metropolitanas. Sin embargo, La Paz presenta el mayor por- centaje de inasistencia, lo cual llama la atención si uno compara con el trabajo de Mile- nio (2012) donde La Paz figuraba como la población con mayor concentración de traba- jadores creativos. No obstante, como se mencionó anteriormente, la población creativa en Bolivia gira sobre todo alrededor del diseño de modas y elaboración de corte y con- fección, por lo cual la incidencia del cine puede no ser relevante dentro de este grupo.
El Cuadro 2 muestra los hábitos de consumo de televisión de la población del eje me- tropolitano de Bolivia.
Cuadro 2 ¿Cuántas horas al día ve televisión?
Horas al día La Paz Santa Cruz Cochabamba Total
Más de 5 horas al día 8,62 11,05 6,53 9,03
Entre 3 y 5 horas al 24,28 16,97 20,85 20,70
Entre 1 y 3 horas al 55,35 62,47 60,80 59,35
Ocasionalmente 9,40 8,74 9,30 9,13
Nunca ve televisión 2,35 0,77 2,51 1,79
Total 100 100 100 100
Dicha información muestra que casi el 60% de la población de esta región ve televisión entre 1 a 3 horas por día, con Santa Cruz representando el líder en esta categoría.
Finalmente, en el Cuadro 3 el porcentaje de asistencia a espectáculos en vivo de la po- blación del eje metropolitano.
De manera similar al cine, la inasistencia es lo que predomina en la categoría de espec- táculos en vivo, con la ciudad de Santa Cruz presentando un 82% de inasistencia. Lla- ma la atención el 21% de Cochabambinos que afirman haber ido entre 1 a 3 veces a un espectáculo en vivo.
2 Vale mencionar que esta es una encuesta realizada a mayores de 18 años en las tres ciudades principales de Bolivia: La Paz, Santa Cruz y Cochabamba
13 Cuadro 3: ¿A cuántos espectáculos en vivo asistió el último año?
Veces por año La Paz Santa Cruz Cochabamba Total
A más de 12 0,52 0,52 1,51 0,76
Entre 6 a 12 1,04 1,03 1,76 1,21
Entre 3 a 6 4,69 3,09 3,78 3,87
Entre 1 a 3 16,93 12,89 21,41 16,49
No asistió a ninguno 76,82 82,47 71,54 77,67
Total 100 100 100 100
4. Conclusiones y recomendaciones
No hay mucha información sobre la economía creativa en Bolivia, pero esto parece ser más por falta de interés académico e institucional que por falta de datos. Existe un nú- mero pequeño de publicaciones que han buscado medir el potencial de la economía creativa en Bolivia, pero los que están disponibles han llegado a conclusiones similares a pesar de haber usado métodos diferentes y bases de datos distintas: el sector creativo principal es el de diseño de modas, seguido por el diseño de interiores y las artesanías, incluyendo el sector editorial.
La cantidad de información sobre la economía creativa que está disponible de países desarrollados como los Estados Unidos y el Reino Unido es lo suficientemente grande para permitir a los sectores públicos y ONGs llevar a cabo estudios más regionales y desarrollar políticas locales, regionales y nacionales. Sin embargo, todavía hay mucho más por aprender del potencial que presenta la economía creativa sobre el crecimiento económico, y se espera que los conceptos y los descubrimientos dentro de este tema estarán creciendo a un ritmo veloz en los próximos años.
Algo de la crítica que ha recibido la economía creativa, en particular la clase creativa de Florida, se debió principalmente a un punto de vista político que rechazaba sus concep- tos neoliberales. No sorprende que este aparente sesgo político también haya sido no- tado en algo de la literatura aplicada a América Latina. Dado el actual clima político de Bolivia, se sospecha que si recibe algo de notoriedad la economía creativa tendrá que ser como resultado de una politización de la misma, en cuyo caso la implementación de estas políticas podrían debilitar los beneficios económicos de una política de apoyo a la economía creativa. Esto ya se puede evidenciar en prácticas como los Premios Abaroa de Bolivia, donde existen categorías para premiar a artistas que desarrollan su trabajo con un tema en específico solicitado por los mismos representantes del gobierno. Esto ya iría en contra de la idea de “libertad para crear” expuesta por Howkins (2001).
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Empleo e Ingresos: Instrucción formal, Identidad y Género.
JoséManuelRochaBalboa1 El presente trabajo tiene como objetivo encontrar los rendimientos producidos por la ins- trucción formal en los ingresos de individuos ocupados en base a los datos proporciona- dos por el Foro Regional (2017). Para llevar a concreción tal objetivo se hizo uso de mo- delos ampliados de Mincer (1974), específicamente se usó el método y los modelos de Exploración y Contexto expuestos en Rocha (2016), y, para una mayor comprensión de los efectos producidos por la instrucción formal en diferentes puntos de distribución de los ingresos, se aplicaron estimaciones por cuantiles (Koenker & Basset, 1978), aplican- do la metodología expuesta por Katchova (2013). Específicamente se trabajó con perso- nas ocupadas que viven en las áreas metropolitanas de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, de los cuales, haciendo uso del paquete estadístico STATA 13, se estudiaron los siguientes atributos: i) años acumulados de instrucción formal, ii) ingresos laborales, iii) género y iv) auto-identificación étnica/racial.
Es de esta forma que el presente artículo está organizado en 3 apartados. El primero describe la realidad de los individuos ocupados, el segundo presenta los hallazgos empí- ricos producidos por los modelos sugeridos donde también se exponen posibles explica- ciones a los datos encontrados y por último, en el apartado final, se exhiben las conclu- siones correspondientes al trabajo.
1. Los individuos ocupados en las metrópolis de Bolivia:
En la muestra del Foro Regional (2017) se tiene una población ocupada del 55,4% de los cuales un 60,4% es representada por una población masculina y el restante 39,6%
comprende a mujeres laboralmente ocupadas.
Gráfico 1 Ocupados: Deciles de Ingreso (Bs)
1 Lic. en Economía - Investigador Independiente ([email protected])
737 1,397 1,952 2,100 2,545 2,999 3,465 4,370 12,085
1 2 3 5 6 7 8 9 10
Ocupados
486 995 1,445 1,983 2,453 2,967 3,766 6,482
1 2 3 4 6 7 9 10
Trabajadores libres
941 1,498 1,951 2,400 2,937 3,765 4,678 8,788
1 2 3 5 6 8 9 10
Asalariados
1,400 2,000 2,100 2,500 2,800 3,000 5,000 6,386 70,000 100,000
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Patrones
En lo que respecta al ingreso laboral de los ocupados el Grafico 12 expone una extrema distribución de los salarios. El decil que obtiene los más altos ingresos laborales obtiene 16 veces el que declara el decil más bajo. Es una extrema desigualdad, que bien puede tener dos explicaciones: 1) la composición de los datos o 2) una representación de la desigualdad social existente en países latinoamericanos (Organización Internacional del Trabajo (OIT), 2015).
1.1 Subgrupos de Trabajo: Asalariados, Trabajadores libres y Patrones.
En este artículo dividimos a la población trabajadora en tres subgrupos laborales: Asala- riados, Trabajadores libres y Patrones (Rocha, 2016). Donde el primer subgrupo repre- senta a todos los individuos que auto-identifican su labor como individuos asalariados de alguna identidad (bajo contrato), el segundo subgrupo está representado por todos los individuos que tienen un trabajo por cuenta propia y por último los patrones son indivi- duos que señalan ser patronos o socios de empresa.
El Gráfico 1 expone, también, los deciles de ingreso para cada subgrupo laboral. Al igual que el Gráfico 1, la distribución del ingreso favorece al 10% más rico o 10mo decil en comparación de otros niveles de ingreso. Destacar que el ingreso se distribuye de mane- ra más “uniforme” en trabajos Asalariados y Trabajos Libres, aunque el tamaño de la muestra en el caso de empleadores es muy pequeña para sacar conclusiones relevantes acerca del grupo.
Cuadro 1 Ocupados: Asalariados, Trabajadores libres y Patrones (%)
Grupos de Trabajo %
Educación Formal
(media) Ingreso (media)
Asalariados 34,84 13,6 3.059
Trabajador libre 62,66 11,5 2.525
Patrones 2,50 13,1 13.165
Total 100 12 2.995
El Cuadro 1 expone que se tiene un 34,84% de Asalariados, un 62,66% de Trabajadores libres y un 2,5% de Patrones. Se tiene una media de educación formal de 12 años para todos los ocupados, destacando la superioridad por parte de Asalariados con una media 13,6 años en educación formal. En lo que respecta al ingreso, son los Patrones los que tienen un rango de ingresos considerablemente más elevados que Asalariados y/o Tra- bajadores libres. Sin embargo, vale la pena recalcar que este fenómeno es claramente un síntoma de datos atípicos o ingresos muy extremos por parte del subgrupo de Patro- nes.
En el caso del género y distintos tipos de subgrupos laborales, el Cuadro 2 expone, para el caso de Asalariados, a un 55,53% de varones en contraste con un 43,47% de mujeres bajo contrato, los varones acumulan una media educativa de 13,77 años comparado con los 13,62 años de mujeres bajo contrato. En el caso del 64,04% de hombres con Traba-
2 El Gráfico 1 expone la distribución del ingreso de los Ocupados por deciles. Sin embargo, es importante remarcar que en el gráfico no se exhibe el decil cuarto para el caso de todos los Ocupados. En lo que res- pecta al grupo de Asalariados y el gráfico mencionada, no se percibe los deciles cuarto y séptimo, y para el subgrupo de Trabajadores Libres no es observable los deciles cinco ni ocho. Esto sucede por la cantidad de observaciones y por la forma en cómo el ingreso o los datos de ingreso están tabulados en la base de da- tos, dando como resultado a que el paquete estadístico STATA 13 emita tal tipo de resultados.
17 jos libres y el 35,96% de mujeres con trabajos por cuenta propia, los hombres acumulan 11,63 años de instrucción formal y las mujeres 11,28 años de instrucción formal. Por úl- timo los patrones varones tienen una participación poblacional de 77,04% y las mujeres 22,96% donde estas tienen una media en educación formal de 12,45 años y sus pares varones acumulan una media de educación formal de 13,33 años.
Al observar el mismo cuadro y contrastar las medias de ingreso, notamos una ventaja en el género masculino. Son Asalariados varones los que ganan 35,55% más que sus pa- res mujeres. En el caso de Trabajadores libres, los varones ganan 38,28% más que las mujeres que tienen trabajos por cuenta propia. En el caso de Patrones el tamaño de la muestra es muy pequeño y no corresponde considerar sus diferencias.
Cuadro 2 Subgrupos laborales: Media en Educación Formal, Media en Ingresos y Género
Grupos de Trabajo Hombre Mujer Total
Asalariados
Ingreso (Media) 3.603,38 2.322,23 2.962,80
Educación (Media) 13,77 13,48 13,62
% 56,53 43,47 100,00
Trabajador Libre
Ingreso (Media) 2.897,61 1.788,61 2.343,11
Educación (Media) 11,63 11,28 11,46
% 64,04 35,96 100,00
Patrones
Ingreso (Media) 16.121,52 2.037,90 9.079,71
Educación (Media) 13,33 12,45 12,89
% 77,04 22,96 100,00
Total
Ingreso (Media) 3.557,44 2.013,42 2.785,43
Educación (Media) 12,36 12,16 12,26
% 61,79 38,21 100,00
Auto-identificación étnica y racial
En el Cuadro A1 (ver Anexo A) se puede observar una constelación de variables. Este cuadro se divide en dos secciones, la primera expone a todos los individuos ocupados que se identifican como no-indígenas y la segunda parte comprende a personas trabaja- dores que se clasifican como indígenas. En cada sección se puede observar la auto- identificación racial, los niveles de ingreso medios por subgrupo laboral al igual que la media de años en instrucción formal. Por temas de límites espaciales respecto al trabajo, se simplificará la interpretación de dicho cuadro.
Los ocupados que dicen ser no-indígenas tienden a ser el 47,64% de los trabajadores en contraste con un 52,36% de ocupados que alegan ser indígenas. Se tiene una superiori- dad en instrucción formal por parte de individuos no-indígenas, esto se observa sobre todo en trabajos Patronales.
En lo que respecta al ingreso, se puede observar que individuos que se auto-identifican como no-indígenas tienden a tener una media de entrada económica superior a indivi- duos indígenas.
En lo que respecta a la auto-identificación racial, es la etiqueta de Mestizo la que predo- mina en indígenas y no-indígenas. Sin embargo, es importante destacar que existe una auto-identificación coherente en la segunda sección, estos son los Indígenas-Indígenas.
Individuos que se identifican como indígenas y creen tener la raza indígena.
Es importante destacar que los datos descritos anteriormente pueden contener errores o sesgos estadísticos, puesto que se trabajó utilizando la media aritmética; consiguiente- mente, los supuestos pueden ser afectados tanto por la cantidad poblacional por grupo, como por los valores extremos que cada subgrupo acumula. Empero, esta situación invi- ta a trabajar con mayor rigurosidad los datos y a aplicar modelos econométricos que co- rrigen los sesgos estadísticos y ayudan a una mejor interpretación de la base de datos.
2. Empleo e Ingresos: Instrucción formal, Identidad y Género.
En este apartado usamos modelos econométricos para cumplir con el objetivo central de la investigación: encontrar los rendimientos de la instrucción formal en los ingresos de individuos ocupados en Bolivia en base a los datos proporcionados por el Foro Regional (2017).
Al observar la composición del ingreso en la base datos, y utilizando el método de Ketchova (2013), optamos por usar tres cuantiles de ingreso para cada uno de los sub- grupos laborales.
A partir de los datos descriptivos era de esperar que los ingresos, en el Cuadro 4, sean superiores en el último cuantil, pero es interesante observar, en el mismo cuadro, la composición de la educación. La media de años en instrucción formal supera los 10 años en todos los subgrupos de trabajo, fenómeno que supera, incluso, a los datos ex- puestos en Barro & Lee (2010), donde se observa que Bolivia tiene una media en edu- cación formal de 8 años. Estos datos pueden explicarse por la composición de la base de datos, ya que se recogen datos de personas que habitan en zonas urbanas, donde se espera una mayor acumulación de instrucción formal.
Dos modelos Ampliados de Mincer: retornos producidos por la educación formal.
En Rocha (2016) se contempla los modelos a) Exploración y de b) Contexto (p.45-48), modelos tipo Mincer ampliado, que determinan los retornos producidos por la educación en todos los ocupados y por subgrupos laborales. Sin embargo, para profundizar y ob- servar mejor los retornos producidos por la instrucción se hace uso del método expuesto por Ketchova (2013) que desagrega y explica la aplicación de modelos por cuantiles de Koenker, et.al. (1978).
Cuadro 3 Cuantiles de Ingreso, Subgrupos de Trabajo y Educación
Asalariados Trabajadores
Libres Patrones
1 Educación (Media) 11 10 11
Ingreso (Media) 1.205 984 1.000
2 Educación (Media) 13 12 11
Ingreso (Media) 2.135 2.162 2.200
3 Educación (Media) 15 12 15
Ingreso (Media) 4.769 4.177 27.455
Para el primer modelo (a) se usaron como Variables de Control (VC), en sus formas di- cotómicas, a subgrupos laborales, género y auto-identificación étnica. Para el caso de subgrupos laborales se descartó del análisis a Patrones para no incurrir en el error de variables dicotómicas (Gujarati, 2010), convirtiendo a ese subgrupo en un punto de comparación en lo que respecta a ingresos entre distintos subgrupos laborales. Lo mis-
19 mo sucede con las VC de género y auto-identificación étnica, se descarta del análisis a varones, para que se pueda comparar el nivel de ingresos entre hombres y mujeres, y se descarta a individuos que se auto-identifican como no-indígenas para observar como la afiliación étnica afecta los ingresos de los individuos ocupados.
En el segundo modelo (b), donde analizamos a cada subgrupo de trabajo de manera in- dependiente, sólo se pudieron estudiar a Asalariados y Trabajadores libres, descartando del análisis individuos Patrones, debido a la reducida cantidad de observaciones en la base de datos. Es así, que las VC de control de cada subgrupo son el género y auto- identificación étnica. Estas VC actuarán como medidores de desigualdad de ingresos, entre hombres y mujeres, y divergencia en niveles de ingreso entre indígenas y no- indígenas, para cada uno de los subgrupos mencionados anteriormente.
2.1 Resultados3
Esta sección se divide en dos partes la primera describe los hallazgos obtenidos con los modelos a) de exploración y b) de contexto. La segunda parte analiza e interpreta los da- tos obtenidos. Todos los datos descritos en este apartado pertenecen al Cuadro 4.
a) Resultados empíricos
Retornos producidos por la educación formal
El primer modelo (para todos los ocupados) y segundo modelo (para Asalariados y Tra- bajadores libres) exponen un efecto positivo por parte de la educación formal en los in- gresos de los individuos Ocupados, tanto como para el modelo por Mínimos Cuadrados Ordinarios (MCO) como para el 25avo, 50avo y 75avo cuantil.
Para individuos Ocupados (primer modelo) con bajos niveles de ingreso (al 25avo cuantil) incrementar un año más en su cúmulo de educación formal genera un incremento del 3% en comparación del 6,9% que genera la adición de un año de educación formal de personas con altos niveles de ingreso (al 75avo cuantil).
Para individuos Asalariados con bajos niveles de ingreso (al 25avo cuantil) incrementar un año más en su cúmulo de educación formal generan un 6,2% más de ingresos en com- paración del 9,6% que genera la adición de un año de educación formal en los ingresos de personas con altos niveles de ingreso (al 75avo cuantil).
Para individuos con bajos niveles de ingreso (al 25avo cuantil) y tener un Trabajo libre in- crementar un año más en su cúmulo de educación formal genera un 3% más de ingre- sos en comparación del 6,9% que genera la adición de un año de educación formal en los ingresos de personas con altos niveles de ingreso (al 75avo cuantil).
En otras palabras, el rendimiento producido por la educación incrementa o es más ele- vado para individuos con mayores niveles de ingreso (últimos cuantiles), esto ocurre pa- ra todos los ocupados como también para Asalariados y Trabajadores Libres.
Variables de Control
Diferencia de ingreso entre subgrupos de trabajo
3 Los cuadro de resultados estadísticos se encuentran en la sección de Anexos. Los resultados producidos por los modelos están presentes en el Cuadro 4.