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Reconocimiento y control de la enfermedad del moko en banano y plátano

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Academic year: 2020

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(1)iiYIIY±1III LL MUKL Ir-:, .. -. NANO. TANfl. ¿ t1 1;. ;4. ¿t. •1 l'j(. -. r. 1. ¿. -- • -. :,n :. -. -.,-.. •'. - &. -. -. -. LI,,. -.--. j,.:.. .,^. «l. 11. F e. l. ;e. 23386. nr nA,*,,rnoç nr. COLOMIIA. Banr. ica. A. 1—*.

(2) 235' BIBLIOTECA AGROPECUAR IA &ENE. 2012 DE COtOMB!A. Instituto Colombiano Agropecuario, ICA Subgerencia de Protección y Regulación Agrícola Grupo Control y Erradicación de Riesgos Fitosanitarios Código: 02.09.12.07C Edición: Grupo Transferencia de Tecnología, ICA PRODUCCIÓN EDITORIAL. Impresión: PLT Graphic / E-mail:pltgraphic©hotmail.cor-n Medellín - Colombia.

(3) Ii*1 i K LJL1I_i LaL1ILJgN. La enfermedad conocida como moko o maduraviche, causada por la bacteria Raistonia solanacearum, fue detectada por primera vez en el país en 1954 en la zona de Prado y Purificación en el departamento del Tolima, su siguiente registro corresponde al año de 1962 en el departamento del Magdalena y su detección en la zona bananera de Urabá corresponde al año de 1968. A partir de este año, la enfermedad ha tenido un comportamiento variable con aumentos considerables en pérdidas económicas para la región de Urabá, las cuales estiman la destrucción de un área aproximada entre 16 y 17 Ha año . En 1993 se registró la mayor cantidad de fincas afectadas en la zona de Urabá, destruyéndose en V romedio unas 87 Ha solo por causa de esta enfermedad, figura 1. (Castañeda y 80 Espinosa, 2005). Hacia el año 2000,sepensó 70 que la enfermedad había sido erradicada y se • 60 dejó de lado el servicio de las brigadas sanitarias de AUGURA que realizaban el r' 40 control, sin embargo en los dos últimos años la 03Q enfermedad ha cobrado fuerza, por lo cual se 20 determinó la necesidad de reactivar las 10 campanas de reconocimiento control y ________________________________________ o .. rmedad erraaicacion ae esta importante enfe 1970 1974 1978 1982 1986 1990 1994 1998 2002 en las zonas productoras, objetivo que se Años espera lograr mediante la combinación de diferentes ayudas pedagógicas, entre ellas la Figura 1. Porcentaje de fincas infectadas por la enfermedad en la zona de Urabá divulgación de este boletín. PAOLAANDREA RODRIGUEZ GAVIRIA, Fitopatóloga, Centro de investigaciones del Banano, CENIBANANO. prodriguezaugura.com.co. '. ¶. 2.

(4) IMPORTANCIA La importancia de esta enfermedad radica en que las plantas afectadas deben ser destruidas, así como la totalidad de la unidad productiva. Los costos del control de la enfermedad, su manejo durante el periodo de cuarentena, el nuevo establecimiento de las plantas y la pérdida temporal del sitio durante la cuarentena son elevados y se convierten en una alta inversión que debe realizar el productor para tener un sitio apto de producción. La incidencia de la enfermedad se ha calculado con base en el número de fincas afectadas en las zonas productoras, sin embargo este indicador no refleja el estado real de la enfermedad ni el riesgo que representa la presencia de ésta dentro de la plantación, para lo cual Castañeda y Espinosa, (2005) propusieron un índice de riesgo basado en el número de focos dentro del área total de la finca para determinar el verdadero impacto de la enfermedad. La validación de este índice por Munar et al.; (2006), permitió determinar que es mucho mayor el área afectada y erradicada por la enfermedad, que el principal agente dispersor es el hombre mediante las herramientas y que los costos del control y de la renovación se estiman en unos 30.000.000 de pesos. Ha ` . Año.. ik. áL. -. J ..

(5) SÍNTOMAS 7I... Los síntomas externos. guardan una relación directa con el proceso de transmisión e infección. En plantas pequeñas, las hojas presentan marchitez y amarillamiento generalizado que posteriormente se torna de color oscuro. Estos puyones se hinchan en la base, se deforman y pueden quedarse pequeños, figura 2. (Granada, 2003; Belalcázar, 1996). ... 1. 1. —• .". .9.-, fr.,.. L. 1. •. "n. ... --. -. PÁ :i.J. i'. .. .:*. ". V•' i •/'-. '•. r. Figura 2. Sintomatología externa de moko en plantas pequeñas. •. 4 . -.. ..'...,-... 3•.. 1.. En plantas jóvenes y adultas,. las hojas presentan flacidez y diferentes grados de clorosis. Se observa un halo dorado o franja de color amarillo que bordea la hoja que puede avanzar hacia el centro secando por completo el tejido. Las hojas bajeras se doblan y se observa una marchitez generalizada y necrosis de la hoja candela, figura 3. (Augura, 2005; Granada, 2003; Belalcázar, 1996) nl.

(6) 1 L. , A. 4; Figura 3. Sintomatolo9ia externa de moko en hojas de plantas adultas. Se observa muerte de hola candela. 1-. 5. Cuando la transmisión es por insectos e inclusive por herramienta, los síntomas se observan en el racimo y en la inflorescencia. Si la infección ocurre antes de la floración, se causa un desarrollo anormal del racimo, se presenta pudrición de la fruta antes de la maduración y algunas plantas no producen racimo. Los frutos inmaduros de plantas infectadas muestran un color amarillento, pudrición seca de la pulpa y momificación. Cuando la fruta tiene varias semanas de desarrollo, los racimos se maduran y los síntomas son visibles al realizar un corte de los frutos, figura 4. (Belalcázar, 1996). ;. .q. l. '. ._. ..... I. -. t.. ,.\. L. Figura 4. Sintomatología externa de moko en racimos.

(7) Cuando el proceso de infección se lleva a cabo por las heridas que dejan las flores masculinas al desprenderse, el primer síntoma en la planta corresponde al marchitamiento de las brácteas.. Los síntomas internos. en el cormo, seudotallo, frutos y raquis se caracterizan por la presencia, en los tejidos vasculares, de lesiones en forma de pequeños puntos de color amarillo a pardo oscuro, longitudinalmente se observan bandas a lo largo del tejido, mientras que transversalmente se o iservan unidos formando la denominada "moneda", síntoma efectivo a la hora del diagnóstico, figura 5. (Augura, 2005; Granada, 2003; Belalcázar, 1996). r 44,1 :. •'' : ':'. 7^^kt,01^. 1,1. 3. f;9ø ..- -. Figura 5. Sintomatología interna de moko en seudotallo, vástago y frutos.

(8) IiiiiiiiUENTES L) Hay dos fuentes importantes de inóculo de la bacteria en el campo, una es la relacionada con la capacidad de sobrevivencia del patógeno en el suelo la cual permite la persistencia de poblaciones bacteriales mientras no se cumpla una cuarentena y se limite su ciclo de vida (Núñez et al.; 2002; Granada y Sequeira, 1983). En estudios realizados por Obregón et al.; (2006), en la zona de Urabá se demuestra la sobrevivencia de la bacteria en el suelo hasta por cinco meses.. '). La otra fuente de inóculo y de incremento permanente de la bacteria en el suelo se relaciona con los hospedantes silvestres, rebrotes de plantas infectadas y residuos vegetales infectados que permanecen en el campo (Hayward, 1991). Obregón et al.; (2006), reportan la capacidad de sobrevivencia del patógeno en focos de banano hasta por seis meses y medio, mientras exista tejido vegetal infectado y sin total descomposición. Respecto a los hospedantes alternos, existe un amplio rango de hospedantes silvestres de la bacteria que pueden presentar síntomas o por el contrario ser. '4. INULULU asintomáticos, permitiendo la sobrevivencia de la bacteria mientras se siembran los cultivos susceptibles. Por esta interacción de la bacteria con otros hospedantes es que se recomienda el manejo de las arvenses en los focos de la enfermedad. En un trabajo desarrollado por Obregón (2004), en cultivos de banano en la zona de Urabá y de plátano en el Quindío se reportaron 23 hospedantes silvestres de la bacteria que no presentan síntomas de infección. 14 de estos hospedantes asintomáticos son nuevos reportes para la comunidad científica, entre los cuales se encuentran Peperomia pellucida, Tripogandra glandulosa, Cyperus luzulae, Ele phantophus mo/lis. Euphorbia h eterophylla, Euphorbia hirta. Salvia verticillata, Synedrella nodiflora, Gal/nsoga cilla fa. Cha pta//a nutans, Plenax hirtus, Ageratum con yzoides, Seneciodes cinerea, He/iotropium procumbens. Ecl/pta postrata, Solanum to,'vum, con. nombres comunes correspondientes a celedonia, siempre viva, coquito, lechoso, salvia, botón de oro, cominillo, sangre de toro, plenax, hierba de chivo, vernonia, rabo de alacrán, lecherito y lavaplato, todas muy comunes en las zonas productoras..

(9) Los principales y frecuentes métodos de dispersión se relacionan con diferentes actividades y factores en el campo (figura 6) tales como: •. La realización de heridas a las plantas dentro de los lotes afectados, favoreciendo la. dispersión por implementos de trabajo o herramientas utilizadas en las labores de campo, el cual es considerado el principal factor de diseminación dentro de las fincas en la zona de Urabá. • El movimiento de material de propagación vegetal infectado, así como la incorporación de material verde enfermo en lotes no contaminados y el tránsito de animales dentro de los focos infectados, que permiten el transporte del patógeno a lotes sanos.. rLftfl. • Las inspecciones tardías que conducen a la permanencia de racimos maduros en el campo y las labores de desflore tardío o desbacote inadecuado, favorecen la presencia de insectos capaces de diseminar la enfermedad.. u. • Hayward, (1991) reporta una interacción sinérgica entre las poblaciones de nemátodos y el desarrollo de la enfermedad en algunos cultivos, relacionando las heridas en los puntos de alimentación de estos microorganismos con sitios de ingreso del patógeno.. 41 't;:. P!. •. 8.

(10) Y 15,1 Csnbanano. Cenlhpnau. Cenibanan. '-j. ¼- -. . 4.. 4. 1* ••. r. !tJ :. •.. rr. ., .. 4. j 9,. :. j$L ?T. 3. UTt&. Figura 6. Principales agentes dispersores de la enfermedad, labores de campo quefavorecen la infección de nuevas plantas y factores que permiten la permanencia de la bacteria en el suelo corno rebrotes y malezas dentro de focos tratados..

(11) LUIAt2 L). LUN 1 HUL DE LPA EDAD. rn`-HFE[11/. El manejo de la enfermedad es de tipo errad icativo y no curativo, sin embargo existen medidas de prevención que pueden limitar su entrada o dispersión en las plantaciones. Entre éstas se mencionan el uso de semilla sana y que no provenga de zonas con incidencia de la enfermedad, uso de herramientas exclusivas para la finca, limitar el tránsito de animales y personal ajeno a la finca por lotes colindantes a focos: la capacitación de todos los trabajadores de campo en detección y tratamiento oportuno de los focos, entre otras. Una vez se haya detectado la enfermedad en el campo es necesario realizar el control inmediato de los focos mediante la erradicación con herbicidas sistémicos y continuar con un manejo integrado durante la cuarentena. El tratamiento de los focos permite eliminar o incrementar la enfermedad por lo que se recomienda no picar el material afectado de ninguno. de los tejidos de la planta. La recomendación de control es la erradicación de las plantas dentro del foco detectado con una solución de glifosato al 20% de producto comercial con concentración de 480gr.L a partir de este manejo se pueden realizar diferentes estrategias según la gravedad de los casos detectados en el campo: • Erradicación de plantasen un radio de lOm • Erradicación de plantasen un radio de 5m • Erradicación de la planta enferma únicamente Para los dos primeros casos se toma como base la planta enferma a partir de la cual se determinan los radios de lOm o 5m, y se eliminan tanto las plantas sanas como las afectadas. Se inyectan la totalidad de las plantas con una solución del glifosato al 20%, ap!icando 50cc de solución a plantas adultas, distribuidos en cinco puntos diferentes siguiendo la. 10.

(12) ] forma de un espiral. El volumen para tratar las plantas hijas depende de su tamaño, figura 7. Con todo el material vivo que se encuentre en cada foco, incluyendo los racimos, se hace una pila para ser asperjada con un insecticida y cubierta con un plástico. Todos los tejidos que queden expuestos después del tratamiento, como vástagos, también deben ser cubiertos para limitar la dispersión del patógeno mediante la secreción de látex contaminado, figura 7. Es necesario realizar aplicaciones de herbicidas sistémicos para mantener el área libre de malezas durante los seis meses de la cuarentena, tiempo después del cual podrá efectuarse nuevamente la siembra, figura 7.. J La inspección de los focos debe realizarse cada ocho o cada cuatro semanas según el radio de erradicación implementado, mientras menos plantas se erradiquen es necesario practicar una inspección más continua que permita detectar casos contiguos a la planta tratada. Si se opta por la erradicación de sólo la planta enferma, se debe hacer la inspección de todas las plantas en un radio de 1 Om. La inspección en estos casos debe ser semanal, por que se corre un mayor riesgo de dispersión de la enfermedad. Si se encuentra un caso nuevo de planta enferma dentro del foco tratado es necesario aumentar el radio de tratamiento, para limitar el avance de la enfermedad y el crecimiento del foco. /. •. r. #. -. 1. - lar. •. /. 1.

(13) ...-. ¿. iÓ. 4• -.. ________________________________________________. $rJ !. ' 4. -. AL 1. -. 7,3. :,. lis UJ C=3. C Figura 7. Mttft;oIuia para la erradicación de plantas de banano y plátano infectadas Cfl fl:Or.. 12.

(14) Una vez realizada la erradicación es indispensable tener en cuenta, figura 8: •. Cercar el foco y marcar su fecha de tratamiento. •. No causar heridas innecesarias a las plantas en las labores de campo. • Implementar los lavapiés de uso obligado en caminos, dentro de la plantación en sitios que comuniquen con áreas infectadas • Implementar la desinfestación de todas las herramientas que se usen en las labores de campo como programa continuo dentro de la plantación.. .-.-. .- .-.. • Realizar el amarre de las plantas florecidas con amarre de doble lazada, nunca amarrar con aguja. •. •1. Si su finca cuenta con riego, suspender el riego en los focos de la enfermedad. Efectuar la supervisión y capacitación del personal de la finca.. 13. Un mecanismo efectivo para mantener el control de la enfermedad, es asignar a una sola persona para realizar todas las labores en los lotes infectados.. Figura 8. Recomendaciones para el manejo do la enfermedad.

(15) 1. 0. Han pasado mucho5 años desde la imPlement. IP,. del manejo de la enferm' éste continúa siendo el cumplimiento sólOCO fl y la continua técnicamente adecuado y las reco"" estricto de soSPe05OSY -- - in de casos cIeflUIuI# enferm'' porclue erradicar la. EíL IAOKO 100. :> áe. rí 8aar _i. 0.

(16) AUGURA, Asociación de Bananeros de Colombia, 2005. Guía para el reconocimiento y control de moko en plátano y banano. Plegable informativo. Belalcázar, S. 1996. Plagas y enfermedades del plátano. Boletín de Sanidad Vegetal 4. Instituto Colombiano Agropecuario. IO2p. Castañeda, D. Y Espinosa, J., 2005. Comportamiento e impacto de la enfermedad de moko en la zona de Urabá (Colombia), en las últimas tres décadas y media y propuesta de un indice de riesgo de la enfermedad. Rey. Fac. Nal. Agr. Medellin 58(1):2587-2599. Castañeda. D., et al.: (sin fecha). Alternativas al uso de bromuro de metilo en la producción de bananas. Boletín Divulgativo, proyecto Augura-ONUDI. Granada, G. 2003. Manejo integrado del moko (R. Solanacearum, raza 2) en cultivos de banano y plátano. Boletín técnico Cenibanano No. 2. p.6-13. Granada, G. y Sequeira, L. Survival of Pseudomonas solanacearum in soil, rhizosphere and plant roots. Can. J. Microbiol. 29:433-440. Hayward, A. C. Biology and epidemiology of bacterial wilt caused by Pseudomonas solanacearum. Ann. Rey. Phytopathology 29: 65-87. Munar, O. etal.; 2006. Núñez, G. etal.; 2002. efecto de la cal y la úrea en el manejo del moko de las musáceas. Manejo integrado de plagas y agroecología (Costa Rica) 66:96-100. Obregón, M. 2004. Aislamiento de R. Solanacearum procedente de diferentes especies y determinación de su patogenicidad en plátano. Tesis de grado. Universidad Nacional de Colombia, sede Palmira. Obregón, M. et al.; 2006. Determinación de sobrevivencia de R. solanacearurn y detección asintomática en plantas de banano. Memorias Acorbat, Brasil.. 15. Oliveira, S. et al.; 2000. Evaluación de Musa spp. para la resistencia a la enfermedad de moko (R. So!anacearum, raza 2). Infomusa 9:1. p.19-20..

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Figure

Figura 2. Sintomatología externa de moko en plantas pequeñas
Figura 3. Sintomatolo9ia externa de moko en hojas
Figura 5. Sintomatología interna de moko en seudotallo, vástago y frutos
Figura 6.  Principales agentes dispersores de la enfermedad, labores de campo quefavorecen la infección de nuevas plantas y factores que permiten la permanencia de la bacteria en el suelo corno rebrotes y malezas dentro de focos tratados.
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