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LA NOYIÍLA KNTHIí LOS LATIXOS.
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LEÍDA
ini \ Retraso i.a JJhivéhsidaíI de 7»1adkid
f
por
D,
MARCELINO MENENDEZ Y PELAYO,
ft
SANTANDER
1870./////>. v A/7. í/í' Te/cs/'oii) Martihe
Blanca, m'im. ío. 4®
O."
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LA NOVELA KNTKK LOS CATINOS.
i'ÜÜlÜ ^wkílini.
LEÍDA
fn i.a Facultad de ^"ilosofIa y I,etras dk la -¡Universidad de «j^adri»,
por
Di MARCELINO MENENDEZ Y PELAYO,
SAMTANDEH
-I?7?.Imp. y Lit. de Telesforo Martínez, Blanca, núm. 40.
4832S0
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A
AL SEÑOR D. JOSÉ RAMÓN DE MANCO,
DOCTOR
EN
CIENCIAS, CATEDRÁTICO DE QUÍMICAGENERAL EN
LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA, INDIVIDUO DE
LA ACADEMIA
DE CIENCIAS
NATURALES
YARTES
DE LA MISMA CIUDAD,&, &,
en testimonio de acendrado carino ¿> respetuosa gratitud,
El Autor,
I
TESIS DOCTORAL.
Di i.\ NOVELA ENTRE ios i.vriNos.—EL
SATYHNX)\
DE pktiiomo.LAS METAMORFOSIS
ó ELASNO DE ORO
i>k api levo.J3XCMO. jSEÑOR:
Suelen los
que en
trabajos críticos seocupan comenzar
encareciendo la importanciagrande
del asuntoque
ofrece materia á sus investigacionesy
a sus juiciosEncuéntrome yo
enun
casomuy
diverso. El género literarario deque
voy á hablar careceen
los pueblos antiguos de laimportan-
cia
que ha
tenido en los modernos; su estudio esnno
de losmenos
interesantesque pueden
ofrecerseen
el vastoy ame-
nísimo
campo
de las letras clásicas; los autorescuyos
es- critos intento analizaren
esta tesisgozan
por cierto deno
envidiable fama; sus libros son de importancia secundariay
sólopueden
llamar la atención de la criticacomo
pin-I l'Otlljl
.Il11l|>-!
mi lilltt'iulor |)l I
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Su
tiñu-i le Ihin im ir ••!
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i realmente peí I él algruna de hablar, expondré, siquiera sea Je
lanificación
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definidole p irangooar laal
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le índole di\ han incurrido en una coni i ondicion esen< ial ei La ver dad en la hiatoría, til ría lo real ó bien lo
ideal
mar
lo en toque
lae ideaigo-
biernan el nniii lo; real y el pn de la hu
manidad
en el tiempo, fft rd&dtra ea un evidentepie >
en
burla* aplicó Luciano estenombre áda
le increíbles
y
maravillosaa ficciones <|u<- refiere eni intitulado». Si toda historia ea ó debe
:
¿cómo puede
haberuna
historia iclieúfi Loi quetal definición dieron, leraron en la novela aa for-
ma
narrativa. \ lebieron ner para no re >arar 'ii quela narración ea carácter itivo '1<-
una forma
j>o<mI N >nozco trabajo:» especiales sobre esta materia fuera del
•I Chauvicn /. /.' m p ligero éjoconipleto, \ un esta Ko sobre Petronio publicado años ha <-n la ÍFtei ue aéi deu i mondes.
—
7—
cou '|iiHMi l;i novela tiene íntimo onlaoe
y déla
cual t:il vea desciende por rigurosa filiación.^ género poético es
también
la novela pormás que
co*muumeute emplee
La prosacom
i instrumento, [i] sin femontarse á altas teorías estéticas, debieron conocerlolos citados preceptistas que colocabau en lapoción La esencia de la poesía y que guiados por tal principio llegaron á ne- gar á
Lucano
el lauro poético. ^ sinembargo descamina-
dos por apariencias externasy
poniéndose en <s\ identecon-
tradicción
con
sus principios, excluían del Parnaso obras enteramente poéticas, al pasoque denominaban poemas
áciertos tratados didácl icos oien lejanos por cierto de la
no-
ble v legitima poesía didascálioa ¿Porqué esta diferencia?
Porque las unas estaban en prosa
y
las otras sujetas ánú- meros
regulares ¿Basta esto para estableceruna
diferencia-' Constituye la obrapoética, dice nuestro sabio maestro el Doctor Miláy
Fontanals, n-na concepción presididapor
la¡dea de belleza ¿Y quién
negará que
estey no
otro es el ca-rácter de la novela?
Su forma
de exposición es narrativa;dicho se eotá
que no
pertenece ni á la poesía subjetiva ó lírica, ni á la objetivo-representativa ó dramática.La
novela es poesía objetivo-narrativa,y como
tal entraplenamente en
la jurisdicción de laepopeya
(2),esun sub-genero
suyo.Sólo se parece á la historia en cuanto á esta se
asemeja
laepopeya.
Ku
dosgrandes
seccionespuede
dividirse el vastocampo
de la poesía narrativa. Constituyen la primera lasepopeyas
primitivasy
lasegunda
las literariasque
otrosapellidan poemas épicos. Las verdaderas
epopeyas pueden
subdividirse
en
completasy fray
mentarías.En
el primergrupo
entran sólo lasepopeyas
sanskritay
griegay puede
añadirse la obra delDante
si esque hay empeño en
consi-derarla
como
epopeya cristiana,no
obstante su falta de ca- rácter narrativo. Entre las fragmentarias incluimos los cantos narrativos de todos los pueblosque no han
llegadoá constituir
una
verdadera epopeya.A
estegénero
perte -I
( Al llamará la novela género poético,aténgome especialmente
al Origen del vocablo poesía y á la acepción en que es tomado por muehos estéticos. Por lo demás, si la ¡irosa se considera como ex- presión de lo real, \ la poesía de lo ideal, lanovela puede serpoesía
\ prosa seguD los casos.
(2)
Tomamos
aquí laepopeya en un sentido genéricoy lato, com- prendiendo en ella todogénero de narraciones poéticas..
I
la
n i'fiji
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1 1
i
• la
:i *-11 |-ro->a, o\ "ii
'•in|>!'
ir.
Ku mano
cI análi
ci)iii|x)«n formo, y
iluctil rmínadcw Pero líempre
novela
bé ;i')iii toda reblan y ha
••1 nrmi.'u d< i
campo
ínmeil
humana
\»- la juri le !;i novela.Kl
que
muí motrica, <-mnada
al- .'')!
que
eean ]»><- ia locnent Lafon-
t.aiin-
y
di [lié DO han de -«-rio v <U; méritoI ría wolfitJM, que todavía siguen minino erudi
la epopeta e» f'ruf/menturia en cuanto se formó de caí lo* l.ii la |..ii' i- lativa Ion poemas boniéricoM esta doctri
naba
sido modificada eonaiderablemente por1< ntrolfiatu» Kniiio .1 las demá*epopeja», baj quien ne que loeeantoi "•"
ruiivo- Hueltof son fragmentos di -i tndei poema* anfo
—
í>—
incomparablemente
superior el Decameron de Boccacio ó laVovtlas ejemplares de Cervantes^ \
Indispensable he creído están preliminares obsorvacio iic. uorquo
algunos
críticos,dando
un sentido harto € tricto d l;i palabra aovóla, han puesto en tela dojuicio lalegitimidad do este vocablo aplicado \\ las dos obras latina
comunmente
tenidas por tale 3 cuyos Minios figuran a* lacabeza do esta tt^sis. Novela e in duda el Satyricon de Pe tronío, :'i 1'1 sar de los extraños elementos en su composición combinados. Ila\
en
él verdadera acciónaunque ahogada
en un diluvio de episodios, prosonta caracteres bienmar-
cados \ definidos, \ enmedio
de la variedad conserva cier la unidad deinterés, ¡í lamanera
de nuestras novelas pica- rescas fa\ siglo\\
I.Kn
cuanto alAsno
de Oro no sedu-
dará de la unidad internaque
eu su composición existe, en\istn del sucinto análisis
que
lian'más
adelante.Tanto
eJ uiKicomo
el otro se acercan bastante á las formas de la no- vola moderna. Lo que porningún
concepto pertenece algénero
que
nosocupa
esla obra alegórica ae MarcianoCá-
pela. \)c±úo luego anunqio que prescindiré de ella, sin perjuicio de hacer sobré osle
punto alguna
consideración en tiempo oportuno.Debo
ante todo reseñar la historia de este género antes de su aparición enRoma.
Por
demás
parece repetir lo que tantas vecesy
de tantasmaneras
ae ha dicho sobre la natural inclinación á loma-
ravilloso
que
muestran, de igual suerteque
los niños, lospueblos en su infancia. Loscríticos
que
bajo cualquier as- pectohan
trazado la historia de la novela secomplacen en
describir á los
hombres
del Orienteagrupados
alrededor de los ancianos ó de los goles de tribuque
sentados al pié de la palmera refieren historias extraordinarias,y aventu-
ras
y
lances maravillosos. Semejantes descripciones pasan de unos escritores á. otros', sinque
estos por su parte se en- tretengan en averiguarqué
especie de historias ó de con-sejas eran las
que
con tanta delectaciónescuchaban
los orientales.Yo
demi
se decirque aunque
poco inclinado á fantaseary perderme
envanas
imaginaciones, concibomuy
I Si se niega el título de poesía .1 la novela porque muchas ve- ces expresa sólo la realidad prosaica de la vida, ¿porqué no se apli- ca igual le\ a la comedia, á la sátira, al cuento en verso que muchas
veces son puroarte realista, como ahora suele decirse?
10
- II
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l|Ufl
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i. pri-
mo
¡niplo,
iunfo la
Europa
y on,..
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l / 171 1. Fue escrilu para
i Vunque luí
lo
i
»ij.--1
. ,
.ii |. i cuanto lian tratado
ile esto ni
narraciones confiadas durante ¡irlo ti lo tradición oral.
l.;i inclinación al ímbolo \ i'i l:i alogoi í;i hu ido fuonto de otro linage de
compo
¡ciónoscomprendida
en elñero que nos ocupa, solamente en ouantó participan do la
forma narrativa. La parábola, el apólogo, la fábula son di versas manifestaciones del arto simbólico, pero bajocl b
peoto citado
entrañen
la jurisdicción «I'' la novela. Pordemás
sería citar las varias ci lecciones indicae de las c les lamas
celebré es el Pantcha Tantra ó Libro de lascinco divisiones tantas veces imitado y traducido ora poroomp
to, ora ;i retazos, en todas las lenguas de Oriente ,\ do
Oc-
cidente.
Tampoco
haré «I itenidamención
de los diferentes apólogas y parábolas esparcidas en los sagrad* s libros, li-mitándome
il citarcomo
una de lasmás
anl iguas la fábula de los árboles bu iríyqueso
pone en boca de Joathánhermano
de Urimelech en el capítulo '•»." del Libro de losJueces,
y como
una do lasmás
conocidas la parábola conque Natán
reprendió á Da\ id, que se lee eñ el capítulo 12 "del libro á.°»c los Beyes. El
empleo
de la locución parabó-lica fué
común
á iodos los pueblos antiguos, y la historiaromana
nos presentaun
ejemplo en el famosísimo apólogodelestómago // de los miembros referido por
Menenio
Igripa á la plebe retirada almonte
Sacro. (1) Hasta los cultos ate- nienses avezados • Los ni is nobles placeres del espíritu se dejabatt persuadir por estemedio
propio, al parecer, exclu- sivamente de los pueblos en su infancia. Elmismo Démos-
tenos le
empleó más
deuna
vezcomo
recurso oratorio, y basta recordar á esto propósito la fíbula del viage de Céres encompañía
de la anguilay
de la golondrina. Impertinen- ciaseria insistirmás en
este punto. Baste citar al árabeLokman y
al frigio Esopo, personajesambos
de autentici- dad harto dudosa, bajocuyos nombres
corren colecciones de tabulasmuy
posteriores sinduda
al tiempoque
se lesasigna,
y qué han
sidomina
fecundísima paramás moder-
nos apologuistas.En
Oriente nacieron pues, el cuentoy
el-apólogo, peropara encontrar algo
que
seaproxime
á las formas dé lano-
vela
moderna
es forzoso pasar i 1 »s griegos. Natural era,y doctamente
lo advirtió el erudito Huet.que
en la JóniaI ls introuiissus in cpstra, prisco
mu
niccuUi <i>juc hórridomodo etc.. etc. (Tít. Liv. lil». 11, cap. XXXII, pág. 195 de la edición ad usum Delphini.)
I J
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l'ii! . n urtr
Verao I
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II; 1
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1 ¡luitaciou ' i ii nen -
iiapri
fia alvado del
i.lv i
ran algui t Oiropedia
de Jeu i no n linearla eo e
tiran tan pre i libro c un la-
pormeno-
i un fui políti . il oh pi ar la im
11 del perfecto
monarca
en la pernona de Círo<Iro ap
Qtramo
- de ficción d «vulc ino
indo 1! de la literatura gr
- (juo < o übr tmor de Lo« cuales no
a memoria.
Lucían i >doro Sículo citanI P. Ovidíi > 'i l'au liini/ Leipzig 1843 pp I'i i j i
-
ia-
¡í
un
talJámbalo
autor de rin viaje extraordinario cjueigualmente se ba perdido. Con^érvanse dos coleccione miiN breves do cuentos ó
más
bien anécdotas, debidas laprimera á Partenio de Nicea, y la
efunda
al historiador Plutarco. Titúlase la primera tventvras deamor y
'la sefunda
Desgracias ocasionadaspor
élamor. Las colocamos nn este lugar porque sus autores tomaron loa materiales enPuentes
mas
ant íguas.En
el Bibliomirion del patriareis Foóio se encuentraun
análisis de otra colección del
mismo
género debida á un talConon,
escritorde
los tiempos de la dominación romana.Entre los cuentos analizados por Ifocio se halla
uno muy
curioso, que considerablemente mejorado dio ocasión en la
pluma de
Cervantes áuno
de losmás
donosos juicios delgobernador de la ínsula Barataría.
Como
el asunto es cu-rioso, citare las palabras de Focio, valiéndome de la traduc- ción ó
compendio
latino (pie de su obra hizo el 1\ Mariana ó inédito se conserva en la Biblioteca Nacional Bb-185):«Cierto
ciudadano
de Miletohuyó
'de su patria devastadael joven),
y
reco_su caudal lo puso en
Tauromiuio
de Sicilia en poder doun porHarpagon.
general de Ciro(el joven),y
recogiendo todobanquero. Restablecida la paz. reclamó el deposito
y ne-
góselo el siciliano alegando habérselo
ya
satisfecho.Acu-
dieron á los jueces
y
al ir á prestarjuramento
entregó alacreedor la
caña
enque
habla encerrado su dinero Irritado el de Miletoy
protestandoque no
habia fé ni justicia entre loshombres
arrojó lejos de sí la cañaque
alromperse
dejó maniíiesto el fraude de su adversario (1).»Puede
verse el pasaje correspondiente en el Quijote, cap. 45 de hiparte segunda.Célebres fueron entre los griegos las narraciones de
me-
tamorfosis.
A
estegénero
pertenecía la obra de Lucio de Patrás, de la cual asícomo
deEl Asno
deLuciano
ó quien quieraque
sea el autor de fábula tan peregrina hablarédetenidamente
alocuparme
en elexamen
deEl Asno
de Oro de Apuleyo. Sólo de pasada citaré las Historias verda-I Milesius
cum
patria esset in períéülo, Harpagone Cyri duce provinciano vastante, sublatumaurum
Tauronñnii in Sicilia apud mensarium deposuit. Kebus pacatis,cum
répeteret, reddidisse mensarius affirmabat, juraturusque apud judióos, ferulam inquam
aurum incluserat in manas dedit; illeira percitus, dolensque fidem apud homines pcrüsse, projecta férula ruptaque, dolum aperuit.4
14
i '!••!
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depu-
irc- üóbileN
del H
'
into '-ii «-i a
la Lnlad hasta li Qpo <1<- |fl alcanzar
I IIvos.
. i ;• \m,'u-t.o, bellísiinoi cuenl
nouch Ovidio en
le fi
I o lo i|ue prt't ••<!•• h;i II mis in.ni
priinei ton il arable trabajo
lo de A Wi i-S/ta/n h Reformen pu-
blica •-h in^l«;s 'I Mititu |»i rices de la I ni Bohainer. En él he visto confirmada
U
jelura que apunto en i >ta té«
-
15-
ii . tfttamorfóseos, ral acontece por ejemplo con lo ter ni- imii ln toria do
Piramo
j L'i lio narrada en el libro unaitu. \ forzjso os confesar
que
fábula pertenecen al género i n que las colocamos, a ida rn ¡ priin han pro- ducido losmodernos en
oste linaje de composiciones bre>llevado eu general por
descaminados
Benderi\l leer el S&'yricon do Potronio que en opinión «l< •• l trunos pertenece al género IL'enipeot pudiera sospeeh i que las perdidas batirás de Varron debían ocupar un puesto en la historia de la novóla » iompúsolas aquel eru-
dito escritor, el
más
dorio de los romanos, i imitación y ejemplo deMenipo
filósofo cínico I , tantas veces citado por Luciano, encuyos
diálogos suele figurarcomo
princi - pal interlocutor nimás
nimenos
que Sócrates en los de Platón, Diógenes Laercio '-, habla de un estatuario.dedos
pintores, de
un
sofista, deun
historiador de la Lidiay
deun
filósofo, todos los cuales llevaron elnombre
de Menipo.Respecto al cínico refiere que era oriundo de Fenicia y es- clavo; «iu,>
como muchos
do la escinda de \nt ís enesy
Dió-genes
se dióá la mendicidady
llego á reunir unasuma
bastante considerable para, redimirse
y comprar
el título de ciudadano de Tébas. Posteriormente se enriqueciócon
la usura, pero habiendo perdido todo su cundid, desmintió
solemnemente
su doctrina, ahorcándose de sentimiento.Diógenes Laercio, crítico de poquísima autoridad
y compi-
lador sin fundamento, parece dar escaso valor á los escritos de
Menipo y
aseguraque
estaban llenos de chocarrerías;cita sin
embargo Zas
Funerarias (¿serian acaso semejantes á los Diálogos de los Muertos ele Luciano?) Los Testamentos, Varias cartas á nombre de los Dioses(germen
tal vez de los Diálogos de los Dioses delmismo
Luciano),un
libro sobre lageneración de Epicuro,
y
otro sobre la supersticiosa celebra- ción epicúrea del dia vigésimo del mes.No
eran estos todos los escritos de Menipo. pues elmismo
Laercio diceque
lle-gaba
á trece elnúmero
de sus obras.Y
á la verdad es por estremo lastimosa la pérdida de estos libros si,como
cree- mos, fueron despertadores delagudo y
poderoso ingenio del{{) Et turnen in
Mis
veteribus. nostris qiiac Menippum imítaJi non interpretati quadam hilaritate conspersimus, mullo udmixta ex intimo philosophia, multo dialctice dicta. (Palabras de Varron en Cicerón, lib. I." Acad. Quaestion.)(2) De vitis etdogmálibus philosophoruai, lib. VI.
II
ron
llam ruii
i
nio, |>
í»Ila
no habría difi-
la [po
'' Juliano, no habría
mo-
Paltaríalea !;i
/ )ea
que
pudiera pare- lano ai lio de P»r.roi i unto con
mi en
I •> :, ..
¡ ¿I, tí
-Lililí
Por do existir t
i
|»«. -
imprentan ile i t.i i
he pues como alguna otra palabra
citada **n i
- 17-
\
nombre
de Petronío oorre en elmundo
literario un li-bro ó
más
bien una serie, .i veces descosida, de fragmentos<iue ha merecido los severos
y
justísimosanatemas
de loa moralistas, á laparque
recibía fanáticaadoracioo y fervo- rosocultode partede algunos'eruditos,que
le consideraron,con
justicia también,como
obra clásica y fuente histórica deinmenso
precio, para cuantos pretendan estudiar las cos-tumbres romanas
del primersiglo del imperio. Sobre elau-
tor, áqiiH n esto libro se atribuye,
tenemos
afortunadamentenoticias, extensas
y
segurasque
dejan por cierto bastante mal parada su reputación. l>;i severapluma
de Tácito seha
encargado
de describirnos la extraña, figura de Petronio.Dice así el inmortal historiador mi el libro décimo-sexto do sus
A
nales:En
el transcurso de pocos dias fueron muertosi/meo Mela el padre de Lucano), Cereal .inicio,
Rufo
Cris- pino yCayo
(sic) Petronio.(1)Vuelve
á hablarmis
adelante de Petronio,y
escribe lo siguiente: «Pasaba los dias en elsueño, la
noche
en las ocupacionesy
deleites de la vida;otros se hicieron famosos por la actividad
y
diligencia, este por la ociosidad.No
era tenido por disolutoy
liber-tino,
como
lamayor
parte de losque
devoran su patrimo-nio, sino por
hombre
debuen
gustoaun
en sus desórdenesmismo. Sus
accionesy
sus dichos, cuantomis
sueltosy
desenfadados, tanto mejor eran recibidos
como
indicios dela simplicidad de su ánimo.
No
obstante,cuando
fué pro-cónsul de Bitinia
y más
adelante cónsul, se mostró h'ibily
suficiente para los negocios, pero tornando después á sus vicios reales ó fingidos, fué señalado ñor
Nerón
entre pocos de sus familiares para juezy
arbitro ue los placeres,no
te- Diendo elEmperador
por deleitosoy ameno
sino aquelloque
aprobase Petronio.De
aquí nació la envidia de Tigelinoque
le tenia porémulo
suyo,y más
diestroque
él en la ciencia de Los placeres, Acudió, pues, á la crueldad deNe-
rón,
más
poderosa en élque
todas las malas pasiones,y acu-
só á Petronio de amistad
con
Scevino, sobornando para esto áuno
de sus esclavos, quitándole todomedio
de de-fensa^
haciendo encarcelar á lamayor
parte de sus servi-dores. Por aquellos dias habia ido ei César á
Campania, y
llegando Petronio hasta
Cumas,
fué detenido allí.No
quiso(i) Paucos quippe intrá dies eodem agmine Anneus Mella, Ge- rialis Anicius, Kut'us Crispinas et C. Petrónius cecidere.
•m o..
. .[IM- p
I
ll illilx
11< 111
'
silo '•
millo,
\ < • podrían li¡ -it
¡lia
mujer
harto couo Petrouio. iola,
i
i haber Habido cali
I
afo que
i uto ;il epicúreo de
lol ep
de la
B
Iuuei |U6 precep-
todo linaje do por falta
aban «-n vida
quiel i s u •: sin
mil • la ley <1«-1 dolor pro-
inii por la naturale2 Poníponió Ático,cu
sabiduría, al de< fci'j en hnir ti
ma y
mai opnebandos qi a Repúblii i.
Y cuando
lamuerte
I lili «li'-- |m i tomiium, doi officiis el oblectamenlíts vita1
ii.iii>ii'ili.iiiii u(que .ilii»> industria, ita hunc ignavia ad famaiu
proiulerat, habctr.iturque non ganeu el proíligalor, u( pleriqu*
>u.i li.niii'-iitiiiih sed erudito lu&u etc. C.Cornelii Taciti Aniialium
lib. SLVI, pp, 177, t. l." de la edición de Madrid 1794.)
-i. <i>
—
llamó ;'i sus puertas, dejóse morir di-
hambre
para do aora var con el alimento bus dolores,flel,aún
en sus último intantos, ala
máxima
capitalññkuir
toda incomodidady
tododaño,
\a\ tívíó Horacio en, áurea medianía,
gozando
conmo-
deración
ycon
tasa, practicando aba filosofía dulcey
ri sueña, llamándose á si propio Kpicuri dogrogo porcwn,y
burlándose de la afectada severidad de loa estoicos.En
taleshombres
el e pieurismo tenia un carácter artístico; el de enfadoy
la solturade
lascostumbres
revestíanuna
formaelegante; aquella moral,
más
que laxa,profundamente
corrompida, Be presentaba ataviada con apariencias aeductoras.
En
otras ocasiones, sinembargo,
aquellas doctrinasconducían
á <li\ ersaa consecuencias, y en almas de elevado temple, en espíritus inclinados tí Lameditación profunda, convertíanse en torcedory
martirioque
abreviabaSUS (lias('» acababa por conducirlos al suicidio. Tal aconteció á
Lu-
crecio ^ en electo, dada la vanidad de las cosas
humanas y
lo deleznable y perecedero de los bienes de esta vida,([tic.
como
se lee en el librodoJob,quasijhs egreditur etcon- teritur et fugil velutumbralé
qué había de conducir la ne- gación de la inmortalidad del alma,que
con treinta diver- sos sotismas intenta establecer Lucrecio en su libro cuarto,y
lasdudas
sobre la existencia de los Dioses claramente manifestadas en diferentes pasajes del admirablepoema
dererum
iiahn-ai'Lógicamente
obró, pues, Lucrecio al poner término á su vida, é ilógicamentehan
discurrido losque
para explicar este actohan
supuestoque
estabaloco.No
fué locura, sino perversión de la mente, loque
produjo estey
tantos otros suicidios antiguos.
A
talacabamiento condu-
cían por diversoscaminos
la escuela estoicay
la epicúrea,apesar de su aparente oposición en las doctrinas.
Y
llega-ron los tiempos del Imperio; rompióse el freno
que
á sus pasiones habíanimpuesto
los primeros epicúreos; desbor- dóse el torrente antes en apariencia contenido,y
presen-ciáronse abominaciones increíbles, crímenes
cuya
sola idea asusta en las sociedades modernas, liviandades deque
seextremece
la naturaleza, excesos de gulaverdaderamente
prodigiosos,
y
tantos escándalos,y
tantas torpezascomo
manchan
á cada paso las páginas de Suetonioy
de los bió- grafos de la Historia Augusta.Y
sino
descendió fuego del cielo sobreRema como
sobre la Pentápolis, fué sinduda
tMttf
. a. i>j 1-a 1 •* rua .-Ui.i i••-.-i •. .. I . para allínlllli)*lni|
I .ni
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ie áí¡ • i
claro lentable estado <!'•
:uji. i{] i|U'
id. Por lo den i cir-
ii muí i-ii bastante para
que
iea pro-te poní
m
que
ti n \»>r \>/. primímentón
del tarlea poderosan iteuoion
.
grande
historiador indi. que con
Domb
da-ban las torp< . aplicable á loi 'ro/
de la novela que ... ibia puesto en
zgaron puei
que
eu '.-I Satyrü i encerrada la bi del hijo de Agripina,y
afanáronse en ba deuna
claveque
a aquella iridadea.Fundan-
do! oñadas ana. vieron en Trimalcionalquinto emperadorea,
y
(Retribuyeron 1máe
papelee dela tabula,
como
mejor lea pingo para bu inlNo
ropa- raron <ju<3 la • Petronío,aun
en el estado de mutila- ciónen que ha
I tftratmanos,
ea larguísima j>ara- H —
escrita en breve plazo pop un
hombre próximo
ó lamuerte y ya
con lasvenas
abiertas, Ni pararon mientes es lacón- textura del 'S<t/i/fir»)i, (Inés si es cierto que «mi él se refieren('si-anda11isas BVOnl uras semejantes á las
que
Peí ronio debió consignar en sus codicilos, también lo es que contiene mil cosas impertinentes ú tal asunto, cuales son losdoi largos fragmentos pool icos de la obstrucción ét Troya y de laguerracivil.
No
hayfundamento
para sospechar que sean cusas idénticas el Satvricony
los codicilos de Petronio.Dando
otros
en
elextremo
opuesto han sostenidoque
«'1 Petro- nio irbUro novelista es distinto «leíArüter
tleg&ntif»de
Nerón, llánse fundado <in la diferencia depronombres
puesal
segundo
llama Tácito Cayo, mientras el primero suenaTito
en
los códices de su obra.No mu
parece de bastante fuerza esteargumento;
acaso se llamó nuestro autor ( ayTito Petronio. acaso ha sido alterada por los copistas la ini-
<:ial del
prmnomen
en los códices del Séttyrieon ó en los delos Anales. De unos versos de Sidonio Apolinar parece de- ducirse que Petronio cfa natural de Marsella:
Et te Massiiiensium per hortos Sacri stipitis, Arbiter,
colonum
Hellespontiacoparem
Priapo.Apenas
se encuentra otramención
de Petronio en 1ocj au- tores antiguos. TercncianoMauro
le cita de pasada alha-
blar del dimetro yámbico apodo
y
del verso anacreóntico.Ma-
crobio
eu
su Comentario alSueño
de Escipion habla de lasfábulas tejidas de casos amorosos (argumenta Jiclis casibus aaialonrm refería), en las cuales, añade, se ejercitó
mucho Pe-
tronio Arbitro. Fulgencio Planciades en el libro primero de su Mitología
menciona
la Albntia Petroniana, siu añadir ex- plicación alguna.Más
importante es el testimonio de Pli- nio quien en el libroXXXVíI
de su HistoriaNatural
refiereque
el consular Tito Petronio,condenado
ámuerte
porNe-
rón,
rompió una
copamurriña que
le había costado tres- cientos mil sextercios, á fin deque
no cayera enmanos
delEmperador en
la confiscación de sus bienes. Nóteseque
Plinio llama á Petronio Tito, lo
que
acaba deconfirmarme en que
estey no
otro es el autor del Satgricon.Es común
opinión entre los doctos,que
apenas secon-
serva ladécima
parte de esta obra. Los fragmentosque hoy
existen
han
sido encontradosen
diferentes tiempos.Fran-
cisco de Puzzol (Puteolanus) incluyó
algunos en
sus ediH
;
irio
; irdelot HilH I J.o
don
. iiii'-nt'-
1
i: de Ti i en
la jutenticidad
do Joan '•
.
i la \potogia da Pedro
. .lile lio.
. . >n <*l
fragmento
Petroníome
• ••! inl bolande - Podro üur-
Au
tndec laguna* <-n .-i Satyrieon,y
úlleí ruditos. I aé de loa prime
.«Int.,
que
fingió haber descubierto <-n Bel-. u;hh. Bl fruto
tal -ir i la pública luz <-n Parid, 1698, con
«(alario Vod¡ tolvnntur 4 Vodot.
\
nadie<• fraud< suplen • i lot,
aunque
llenan del original, «--tan eecritot <;nun
[Ue bien á la> clara- ifi»lií-;i
rna. i-.i gran Leibnitz no de-
itir la ticidad del manuscrito nodotiano
»
i romo primero 8 i
-
2.1-
siguiendo su ejemplo otros erudito entre luí cuule du para olvidado el docl Isismo inglés Ricardo u<Mit ley. La fa sedad de los suplementos de Nodol
quedó plenamente
de mostrada, pero,como
facilitan la inteligencia del texto,sudón acompañar
á lasmodernas
ediciones del «Sín-tyricen.
Otra tentativa no
menos
notable hizo un espafii 1 ilustre,cuyo nombre
es digno de honrosa recordación en estahu-
milde tesis,ya que
j>•»i* tanto tiempo ha recibido de críticosoxtrangeros aplauso merecido
y no
escasa alabanza.Me
reñero al abate Marchena,
hombro
de historia porextremo
peregrina. Sabido es que, alistado en 1800 en el ejército trances del Khiu. entretuvo sus ocios, forjandoun
supuestofragmento
de Petronio i|iu' publicó en Basilea con este ti-tulo: Frai/iDcntin» Peíronii ew btbliothita
SU
(¡"'/i rclnslis-siinoms. (\rrcrphiDi. Gálliee verlit et noli* perpetuis illus- ii'urit
LaUemandus
Sacra' Tieologia (/odor. 12.°. Este frag-mento
llena á maravillauno
de los lugares incompletos del Satj/ricon, aquel enque
Quartillay
Sncolpiocontemplan
los
amorosos
juegos de tiritóny
do Pannfchis. El estilo de Petronio está imitadocon tal felicidad, quemuchos
sabios cayeron en el lazo,y
fué precisauna
declaración termi- nante deMarehcna
para desengañarlos.Y
adviértaseque
el prólogo.3 las notas,
yhasta
el frontis estaban escritosen
estilo burlón
y
festivo, tal ensuma
que, á sermenor
la ha- bilidad delhumanista
español, hubiera bastado para des- cubrir el fraude.Supuso Marchena
haber encontrado sufragmento
en la Abadía de S. Gall, quegozaba
defama no
escasa entre los bibliógrafos desde la época de losgrandes
descubrimientos dePoggio
Bracciolini.De buen
gradohu-
biera reproducido el opúsculo de nuestro abate por
apén-
dice á esta disertación, pero retrajóme lo escabroso de su asunto.
De
sentir sería no obstanteque
se perdiese tan in- geniosa travesura de ingenio,impresa íntegrauna
sola vezque
sepamos, edición que, tanto por la escasez de ejempla-res,
como
por lapequenez
delvolumen, ha
llegado á hacerse rarísima.Animado Marchena
por elbuen
éxito do suem-
presa, publicó años después
una
composición de Catuloque
dijo haber descubierto enun
papiro de Herculano. Pero esta vezno
logró su intento. Los latinistas alemanes,escar-mentados
con la primera superchería,negaron
la autenti- dad delnuevo
descubrimientoy
consiguieron sin dificultadH
; n-i i«»in-.-
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I
f'jrt, I'..' > i'. del
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ni marrai iou
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|H' por I
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(,• ¡quiera i; il« mi »¡leu< obra todo,
, iiei uhoiuioacion
e con tan ii
-ir> libro V¡w «'<"' Pf*
r.al
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el '"ii puii o.El ht-r«*- / n OÍ/ i", i-ii
cuya
\»><.iiu di i UiC tO á
probable <i'i<:
•MiM-ii, hoco la relación de bu vida. Pe
lu-
l \-i el fragmento >li ['etronio romo el de Catulo enconta
. I.i en I" .i|»inli' '- de un.i iih.ihil'i.¡ii.i iihil,i !.i Uurchena •,
(i.ii.i l,i cu,il M iiinií,- rulo noticia» \ documenl
I Petronii Vrbilri I. It Sal on Rxlreina editioex Mn- D ephi Anlofiü ijonsali de Salas I. II Philíppi IV m'u- niñcenl neofarti cura \\ •.¡i_-..i._11 lloflmniiü 1629 í 2 h. BÍn foliatura 16 pp. de preliminares 1)6 <le texto,
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