• No se han encontrado resultados

Las minas de OosteDella

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2022

Share "Las minas de OosteDella"

Copied!
76
0
0

Texto completo

(1)

Las minas de OosteDella

COMEDIA

en

-tres

actos y en prosa, original

Copyright,by JoséA. y Fernando Fernández-Portero, 1914

M A

f>T3.TT1

SOCIEDAD DE AUTORES ESPAÑOLES

Calle

del

Prado, núm. 24

H

(2)
(3)
(4)

Estaobraespropiedad de sus autoies,ynadie po- drá, sinsupermiso, reimprimirla nirepresentarla en Españanienlos paísescon los cualessehayancele- brado, óse celebrenenadelante,tratados internacio- nales depropiedadliteiaria.

Los autoressereservanelderecho de traducción.

Los comisionados yrepresentantes delaSociedadde Autores Españoles son los encargados exclusivamente de conceder ó negar el permiso dere? ,'esentacióny del cobrodelosderechos de propiedad.

Dioits derepresentation, de traduetionetderepro- duction reserves pourtous lespays,ycomprislaSué- de, laNorvégeetlaHóllande.

Quedahechoeldepósitoque marcala ley.

(5)

LAS MINAS DE «TABELLA

COMEDIA

en tros actos y en prosa

OEIGINALDE

JOSÉ A.

y

FERNANDO FERNANDEZ-PORTERO

estrenada enel

TEATRO ALVAREZ QUINTERO

lanoche del 5deNoviembrede 1914

*-

MADRID

S.VfLASCO.IMF.,HABQOáSDIBAS7A IBA ti SOF.*

TtU/ononúmeroffi

1614

(6)

Digitized

by the

Internet

Archive

in

2012

with

funding from

University of

North Carolina

at

Chapel

Hill

http://archive.org/details/lasminasdecostab1794fern

(7)

REPARTO

PERSONAJES ACTORES

€HARITO SIERRA.

. Sea. Rtjiz.

DOÑA MATILDE ESPINOSA Mobeba.

DOÑA VICENTA RAMÍREZ.

Cabbasco.

AGUSTINA DE LAR

A.. . Seta.

De la Mata.

MARTA DE TRUEBA

Sea. Montalt.

DANIEL A

Seta. Calleja.

Í.NGEL A

Átala.

DON BASILIO DE LAR A

Se. Castilla.

DON LEANDRO DE LAR A

Victoeebo.

CAYETANO FARFÁN

Azaña.

EMILIO RUEDA

... Cóedoba.

DON HILARIO RUY-GÓMEZ.

, ...

Péeez

Saez.

ANDRÉS

Caebeeas.

TEODORO.

Ramos.

ANSELMO Mobeno.

COHETE DeTiebea.

Acción: Acto primero en Costabella,población que se supone en laCosta Cantábrica. Actos segundo ytercero en Madrid.

Época actual

Derechaé izquierda,lasdelactor

611814

(8)

DESCRIPCIÓN

ChantoSierra.— 21 años.

Muy

elegante. Actoprimero: traje-

detarde. Acto segundo:traje de calle, sobretodo y gasa deviaje.Actotercero: trajedepaseo.

Doña

Matilde Espinaba.

49 años. Algo ramplona enelves- tir. Actoprimero: trajede paseo. Acto segundo: traje de

calle,sobretodo y gasa deviaje.Actotercero:trajedecalle..

Doña Vicenta Ramírez.—44 años. Elegancia vulgar. Acto, tercero: trajedeviajeytrajedecasa.

AgustinadeLara.

23 años.Elegante.Actotercero: trajede

viajeytrajede casa.

Martade Trueba.

31 años.Extremadamenteelegante.Acto primero:trajedetarde.

Daniela.

19 años.

Muy

bien vestida. Vendedora de flores.

Angela.

20 años.Camarera. Trajenegro ydelantal blanco.

Don

BasiliodeLara.

46 años. Elegante. Acto primero: de smoking. Acto segundo: de americana deinterior,trajede americana; cuandomarcaeldiálogo, sobretodo y gorrade

viaje.Actotercero:de americana deinteriory enzapatillas.

Don

LeandrodeLara.

54 años.Elegancia inglesa adocena- da.Acioprimero:desmoking.Acto segundo: de americana;

cuando marca eldiálogo,sobretodo ygorradeviaje.Acto

tercero:delevita.

Cayetano Farfán.

42 años. Vestido vulgarmente.

De

ame-

ricana.

EmilioRueda.

-32

años.

Muy

elegante. Acto primero:

de

americana. Acto segundo: cuando marcaeldiálogo, sobre- todo y gorradeviaje.

Don

HilarioRuy-Gómez.—44 años. Eleganciarutinaria. Ha- blade un

modo

altisonante,campanudo yenfático. Acto segundo: de chaquetóamericana.

Andrés.

4 años.Camarero.

Teodoro.

28 años. Camarero.

Anselmo.—25 años. Criado.Libreamoderna.

Cohete.

13 años. Botones.Librea moderna.

(9)

ACTO PRIMERO

(10)

8

EXPLICACIÓN DEL PLANO

J=Gradería.

2=Macetones.

8, 4, 5, 6,7y8=Mesitasdeterraza.

9=Butaca3y sillasdeterraza.

10=Balaustrada.

ll=Puerta que conducealinterior del hotel.

12=Puertaacristaladaque conduce al halldel hotel.

13=Bancodeterraza.

14=6randescandelabros deforma artística.

35=Macizodeflores.

16=Kioscoparala ventadeflores.

17=Mesas deservicio. Enestasmesas vasos, botellas, cubiertos, etc.

18 y19=SilIas.

NOTAS. Sobre lamesa 8,variosperiódicos yrevistas ilustradas.

Un gran toldo cubre toda la terraza. Lasmesas 3, 6 y7, están pre- paradas para la comida. Sobrelas mesitas, lámparas eléctricas de comedor. Enelkiosco 16,muchas flores, bouquets, etc., etc.

En Costabella. Un extremodela gran terraza-comedor delHotel de Escocia, (véaseelplano.)Laterraza estáenalto. Traslosárboles delparque-jardín, véseelmar. Tododemucho gusto y elegante.

Mesde Agosto; alanochecer.

(Antes de levantarseeltelón, seoye,muy álolejos,

en elparque, por término derecha,unvalsdemoda, tocado poruna banda ú orquesta. Un tiempo.Laes- cena,sola. Un tiempo.

TEODORO

con un serviciode coktails, puerta11. Vase por derecha.Untiempo. La bandaú orquesta sigue tocando. DANIELApor grade- ría 1 con unacesta deflores. Se dirigeal kiosco 16 y arregla las flores. Un tiempo.

CAYETANO PARFÁN

por gradería 1. Miía á todoslados. Sedirige ákios- co 16. La banda ú orquesta sigue tocando.)

Cay. (a Danieía.)

Buenas

tardes, joven.

Dan. Buenas.

¿Qué

desea?

Cay. ¿Podiía usteddecirmesiestáen elhotel

don

Basiliode Lara?

Dan. (conalegría.)

¿Don

Basilio de Lara?

Cay. Sí,joven. ¿Le conoceusted?

Dan. ¡Ya lo creo!

Es un

señor

muy

bromista y

muy

simpático. (TEODORO con un serviciode

(11)

cerveza,portérmino derecha, se dirige á puerta11.)

Vamos, muy

barbián.

Cay. (Mirando á Danieía.)

Eso

es;

muy

barbián.El

mismo.

Coinciden lasseñas.

Dan.

Es uno

de mis mejores clientes.

Cay. |Ah! Siguen coincidiendo. Y dígame. ¿Está en elhotel ese predilecto cliente?

Dan. No, señor;

don

Basiliono está en Costabe-

11a.

Cay.

¿Cómo que

no?

Dan. Yo, por lo menos,

no

le he visto. Pregunte usted áesecamarero. ¿Teodoro?

Teod.

¿Qué

hay?

Dan. Esteseñor

que

pregunta por

un

huésped.

(sigue arreglandolas florea.)

Cay.

¿Don

Basiliode Lara, estáen el hotel?

(ANDRÉS,puerta11,convariosplatos, servicios,etc.,se dirige alfondo ámesa 17 y ordenalos cubiertos, etc.)

Teod.

¿Don

Basiliode Lara?

Cay. ¡Sí, señor.

Teod.

No

sé, no le conozco; yo soy

nuevo

en la casa. Pregunte usted á

mi

compañero...

Cay. Pero...

Teod.

Lo

siento

mucho,

caballero, pero

no puedo

reponderle.

Soy nuevo

y tengo prisa.

Lo

siento

mucho.

(Vase puerta11.)

Cay. Bien,bien, señor novato;

no

seaflija, (sedi- rigeá Andrés.)

Buenas

tardes.

And„

Muy

buenas.

¿Qué

desea?

Cay.

¿Don

Basiliode Lara, está, en elhotel?

And. Eseseñor

no

se encuentra en Co8tabella.

Cay.

Que

sí, hombre; debióllegar anoche...

And.

Es

cliente de la casa

y no

está en elhotel;

sin embargo, pregunte usted al Conserje.

Haga

elfavor.

Cay. Tiene que estar;

no

es posible de otra

ma-

nera.

And. Puesvaya,vayaal Conserje...

Cay. Bueno; iré alConserje.

And. (señalando á puerta 12.) Porahí, caballero, al fondodel patio; ála derecha.

Cay.

Ya

sé,yasé...

(Vase Cayetano puerta 12. Andrés sigue arreglando mesas; cubiertos, etc. TEODORO, trasun tiempo,con un serviciode sandwiehs, puerta11.)

Teod. ¿Andrés?

(12)

10

And.

¿Qué

hay?

Teod. Eljefe tellama. (Vase término derecha.)

And.

Voy

en seguida.

(üntiempo. Andrés, sigue arreglando cubiertos, co- pas, etc., enmesa17.Ün tiempo. Vase Andrés puer- ta11. DANIELA entra en kiosco10 y sigue arreglando- las floresqueantes trajo. La banda ú orquesta deja detocar. Pausa.

DON

BASILIO

DE

LARA, por grade-' ría 1mc.y contento y satisfecho, tarareando el vals que acabandetocar, sedirigeápuerta12.)

Dan. (Reconociendo á don Basilio.) ¡Calla! Si es doil Basilio...

Muy

buenas,

don

Basilio.

Bas. ¡Hola, Danielita!

¿Qué

tal?...

Dan. (Sale delkiosco 16; saluda ádonBasilio y sigue arre-*

glandolasflores.) Perfectamente; ¿yusted?...

Bas. Bien. (Mirando a Danieía.) ¿Chica? Estás

cada

día

más

fresca y

más

suculenta.

No

cómo

te las compones, hija...

Dan.

Dejándome

ir...

Bas. Puespárate, porquesi continúas dejándote1

ir,

no

adonde

llegarás...

Dan. .Notenga usted cuidado,

don

Basilio;yo sé

que no

valgonada...

Bas.

No

seas modesta; teaseguro que para curar;

laneurastenia

no

debes conocerrival...

Dan. Ja, ja;

qué

cosastiene usted...

Bas. Las de siempre, Danielita, lasde siempre...

(Fijándose.) ¡Calla!

Y

teha salido otro lunar...

Éste

no

e¡=

amigo

mío. (Señalando á la mejilla izquierda de Daniela.)

Dan. (sin enfadarse.) Las

manos

quitecitas,

don Ba-

silio...

Bas.

Eso

tedigo yo; las

manos

quietas.

Dan. '

Cuándo

vausted áser formal...

Bas.

Cuando

desaparezcan del

mundo

lasporce- lanas de Sevres

como

tú...

Dan. Vaya,

muchas

gracias.

Bas. ¡Ay, Danielita! Si

mi

señora

me

lopermi- tieratellevabadedoncella á

mi

casa..

Dan.

¿Don

Basilio? \

Bas. Pero, caray,

qué

bien has aprendido

mi

nombre...

Dan.

Eso

le demostrará el afecto en que se le tiene.

Bas. 1ues óyeme,Daniela. Si

me

aprecias

no me

llames

don

Basilio...

(13)

— —

Dan.

¿Cómo?

¿Se

ha

confirmadousted?

Bas. Déjate de clUs sacramentales

y no me

lla-

mes don

Basilio.

Es un

favor

que

tepido.

Dan.

Bueno.

Bas. (ceucierto misterio.) Por cuestiones de alta po- lítica, que tú no comprenderías, debes lla-

marme don Jaime

Villanuevaó

simplemen-

te

don

Jaime.

Dan.

Como

ustedquiera,

don

Basilio...

Bas.

Don

Jaime, mujer,

no

seas torpe;

porque puede comprometerme,

Danielita.

Dan. Esté usted tranquilo,

don

Jaime. (Riéndose.)

Precisamenteantesdeayerotro

buen

parro- quiano

me

hizo la

misma

advertencia.

Bas. ¿Sí'? ¡Quécasualidad!

Dan.

Y

también por cuestionesdealtapolítica.

Bas.

Lo

creo.

no te puedes imaginar

cómo

estála política.

Una

serie de embrollos

y

de líos.

Vamos, un

verdaderoharapo, hija mía. (Se pasea.)

Dan. (Arreglando unas flores, tras un momento.)

Mire qué

claveles

más

lindos.

Acabo

de traer- los...

(ANDRÉS, puerta11, con unosplatos, servilletas, etc,

quedeja enmesa 17.)

Bas.

Ya

te

comprendo,

picaruela.

Dan.

No

crea usted

que

lodigo por...

Bas.

Ya

te

comprendo,

te repito. (Por lasflores.) Sí, que son bonitos.

Como

estos, llevarás todaslas tardes

un buen ramo

á

mi

habita- ción.

Dan.

No

lefaltarán á usted

ningún

día. (como re- cordando.) ¡Ah!

Bas.

¿Qué

hay?

Dan.

Hace un momento un

caballeroha venido preguntandopor usted.

Bas. ¿Por

don

Basilio ópor

don

Jaime?...

Dan. Por

don

Basilio.

Bas. (con aprensión.) ¡Caray!...

¿Y

qué le has di-

cho tú?...

Dan. Pues que usted

no

estaba enCostabeila.

(Andrés setijaen donBasilio.)

Bas,

Muy

bien dicho; así

me

gusta,queseas dis- creta.

A

nadie diga

que don

Basilio está aquí...¿Lo oyes?

Dan. Descuide usted...

(14)

-

12 m-

And. (con alegría.)

¿Don

Basilio?...

flaS. ¿Eh?... (Fijándose en Andrés.) ¡Hola,Andrés!...

¿Cómo

te va?

And. Perfectamente. ¿Otra vezpor aquí?

Bas. Así parece...

And.

¿Cuándo

ha venido?...

Bas. Anoche.

And. ¿Anoche?..

No

es posible.

Bas. Bueno. Pues entoncestú

me

dirás

cuándo

he llegado.

And. Usted perdone,

don

Badlio.

He

querido d¿- cir

que no comprendo cómo no

he visto su

nombre

entrelosdelosviajeros

que anoche

llegaron.

Bas.

Como que no

está.

Y

apropósito.

No me

lla-

mes don

Basilio;

llámame don Jaime

Villa- nueva.

Vengo

de incógnito.

And. Bueno. (Acercándoseá donBasilio.)

¿Algún

tra- picheo, eh?

Bas.

Y

á ti,¿quéteimporta?

And. Nada. Usteddisimule.

Es

queantes

me

pre- guntó porusted con bastanteinsistencia

un

sujetode

mala

pinta.

Bas.

¿De mala

pintadices?

And. íSí, señor...

Dan.

Es

el

mismo

que lehe dicho á usted.

Bas. ¿Pero ese

mala

pinta se dedicaá conferen- ciarcon lodos vosotros?

And. Pues ahora ledejé con elConserje,jurando

y

perjurando

que

usted está aquí;

que

ne- cesariamente tiene

que

estar.

Bas. (con cierto malestar.)¿Quién podrá ser?... Bue- no; vosotrosinsistid en

mi

ausencia... ¿eh?

Dan. ¡Naturalmente!

And.

Pues

110 faltaba más.(Arregla parala comidala

mesa 6.)

¿Y

viene usted solo?

BaS. (Hojeando unperiódico.) No; vengo... COn

mi hermana.

And.

¿Con

la señorita Lucila?

Bas. No; con laotra.

Dan.

¿Con

la señorita Felisa?... ¡Qué

buena

es!

(CHARITO SIERRA, por gradería1; se dirige á kios- ko 16.)

Bas. No, mujer.

Con

la otra.

No

acertáis una.

And. ¿Pero cuántas

hermanas

tieneusted?

BaS.

Una

Comunidad...(Andrés se ríe;siguearreglan-

(15)

13

do mesa 6. Don Basilio con un periódico. Vaobscu reciendo.)

Y

bastade preguntitas;

que

sois-

muy

curiosos.

Char.

Buenas

tardes, Daniela.

(DonBasilio sefijaen Cbarito.)

Dan.

Muy

buena?, señorita Rosario.

Char. ¿Están mis gardenias?

Dan. ¡Yalo Creo!... (Da áChantounramode gardenias.)

Aquí

tiene usted;

más

frescasquela

misma

nieve.

(DonBasilio se fijamásen Cnanto.) Char. Síque son bonitas.

¿Y

claveles?

Dan.

Ya

no

me

quedan. Estos sondeencargo...

Char. ¡Qué contrariedad!

Bas.

No

se contraríe, señorita;

yo

soy elpropie- tario deesosclaveles.Acéptelos

como

ofren-

da

que

me

atrevoá brindar á su peregrina simpatía.

Char. Agradezco

mucho

su ofrecimiento, pero

me

es imposible aceptar...

Bas. ¿Porqué?...

Char. Porque...

una

señoracasada,

como compren-

derá...

Bas. ¡Ah!... ¿es ut>ted casada? ¡Qué casualidad!

Yo, también...

Char.

¿Tan

joven?

Bas.

Yo

he sidosiempre

muy

precoz.

Conque

3*a ve

que

pornuestra analogía en el Registro civil,

puede

aceptar estas flores sin ningu-

na

clase de capciososreparos...

Char. Perosi no es necesario, caballero. Daniela

me

buscaráotros.

Dan. Pueses claro.

Bas.

Que

Daniela

me

los proporcione á mí;

y

ustedse

queda

con esto?...

Char. Vaya, accedo.Milgracias.

Dan.

Pues

entonces,

tome

usted, señorita; son preciosos, (Danielada á Charito unramo decla- veles.)

Bas. Crea ustedque

me

honra y

que me

hace el

más

dichosode loshombres...

Char.

Es

usted

muy

simpático, caballero.

Bas.

Y

usted

muy

graciosa,señora.

Char. (Sedirige conlos ramosá puerta1\Haciendomutis.) Adiós,simpático...

BaS. AdiÓS,graciosa. (Vase Charito puerta 12. Daniela.

(16)

14

y Andrésge ríen.)Oye, Daniela?

¿Quién

es esa figuritadebiscuit?

Dan.

Es

laesposa delseñor Ferrer de Juan.

Bas. ¿Ferrer de Juan?

Dan. Sí, señor, el

compañero

de usted.

Bas.

¿Cómo mi compañero?

Dan. El delaalta política...

Bas. |Ah! ¿Quierestresduros

y me

dices elver- dadero

nombre

de ese Ferrer deJuan?

Dan. ¡Oh!... eso no.

Bas. Cuatro duros.

Dan.

Que

no...

Yo no

descubro á nadie. Mire us- ted,

Andrés también

está en elsecreto...

Bas. ¿Sí?... André3...

And.

¿Qué

desea?

Bas.

Haz

elfavor.

Vamos

áver.

Respóndeme

con franqueza.

¿Cómo

sellamael señor Ferrer deJuan?

And.

Don

Juan.

Bas.

¿Don

Juan,deFerrer de Juan?

nd. Sí, señor...

Bas. ¡Caramba, capicúa!

¿Y nada más me

puedes decir?

And. No,señor; nipor diezduros.

Bas. No; si

yo no

teofrezconi

una

perra gorda.

And.

Como comprenderá

usted los secretosson

secretos...

Dan. Vstedlo

que ha

intentado es ponernos

un

lazo áversicaíamos...

Bas. Entendéisde., pasamanería

más que

yo...

(MARTA

DE

TRUEBA

por puerta 12; saledeprisa y un poco agitada.)

Marta Jaime... Jaime...

Bas.

¿Qué

quieres?

Marta ¡Graciasá Dios!

Hace más

de

media

hora

que

tebusco.

'

Bas.

¿Qué

tepasa?Estás

muy

agitada, Marta...

Marta

No

es nada,

no

es nada...

Dame

quinientas pesetas...

Bas. ¡Zapateta!Dices

que no

es

nada y me

pides

quinientaspesetas.

Marta

Déjate ahora dereflexiones

y dame

ese di- nero...

(Vase Andrés, puerta11.)

Bas. ¿Pero no

comprendes

que la moderación y

laparquedad?

(17)

15

María

Bas.

Marta Bas.

Marta

Bas.

Marta

Bas.

Marta Bas.

Marta

Cay.

María

Cay.

fias.

Cay.

Marta

fias.

Cay.

Bas.

Acabarás...

¿O

es quequieres

que quede

en ridículo?

Bueno, bueno; toma. (Sacandovarios billetes de Bancode la carteray entregándoselos á Mafta. Dá- melavase porladerecha.) Pero á este paSOel

que vaá quedar en ridículosoyyo.

(Nerviosa.) i'rae,trae.

Toma;

¿y

puede

saberseal

menos

para

qué

quieres ahora esa colecciónde pesetas,Mar-

ta?Porque lasgastaspor kilos, hija...

Paralos caballitos...

(Andrés puerta11,arregla mesa, etc.)

Mira quelos caballos

no dan más

^que co- ces.

(Haciendounacaricia ádonBasilio.)

Ya

tendré cuidado.

Hasta

luego,gorrioncito mío.

Hasta luegoK

paloma

mensajera...

¿No me acompañas?

JMo, no;aquí te espero óen el parque.

Bueno; hasta después.(Se dirige á puerta 12.

Almismo tiempo, por puerta12,CAYETANO,quetro- piezacon Marta. Don Basilio hojeaunperiódico ála derecha.)¡Ay!

(Excusándose.) Usted dispense, señora.

Bien debía usted llevar

un

pocomás; de cuidado.

(Vase Andrés, puerta11.)

¿Señora?

Ha

sidoinconscientemente. Usted dispense.

Venía

de la obscuridad

y me he

deslumhrado.

Pero, ¿qué pasa? (Reconociendo á Cayetano.) ¡Si es Cayetano!

(Con cierta satisfacción.) ¡Caramba,él!

(DonBasilio sorprendido. Cayetano mira coninsisten- ciaádonBasilio.)

Que

tecuenteloocurrido este caballero, si es que quiere.

Yo

tengo

mucha

prisa.,(vase puerta12.)

Y

yo

también

tengo

muchísima

prisa.

Cuénteselo usted á ese camarero...(Quiere marcharsepuerta12.)

(Sujetando ádonBasilio.)No,

hombre;

UO

te marchas...

Eres

muy

impertinente,Cayetano;

déjame

marchar.

¿Basilio?

Haz

elfavorde escucharme. Tres

(18)

16

días llevobuscándote por todos los hoteles de

San

Sebastián,de Santander

y

de Costa-

bella.

Bas.

No comprendo

en

qué pueda

interesarme ese raid de boy-scout... Aquí, yo

no

teco- nozco,ni

me

llamo Basilio, ni

me

tutees.

¿Has

entendido?Mis grandesespeculaciones minerasasí lo exigen.

De modo

quevete

á

la estación,espera paseándote por el

andén

el primertren para

Madrid

y... que

yo no

te veamás.

Cay. ¿Estuúltimapalabra?

Bas. El ultimátum.

Cay.

¿Y

si

yo

tedijeraque

no

quiero obedecerte?

Bas. ¿Cayetano?

Mo

olvides que eres

mi

subordi- nado... Vete y

déjame

enpaz.

Y

te repito

que no me

tutees...

Cay. Bueno, bueno;dispense usted.

Ya me voy

pero

no

serásin antes decirleque su her-

mano Leandro ha

escrito diciendo que está en

España y que

de

un

día á otro llegaráá Madrid.

BaS. (Vericido y conmucho interés.) Oye,tú, explíca-

me

eso...

Cay.

A mí no me

tutee usted.

No

tengoque dar- le

más

explicaciones.

Hasta

la vista, (va á marcharse.)

BaS.

No

Seas ciruelo,

hombre.

(Andrés y Teodoroen- tran y salen por puerta11, arreglandolasmesas, etc.)

Déjate desutilezas

y

habla.

Cay. Pues bueno; yalosabes.(Se sientaálaizquier- da.)

Además

hacediez díasque tu yerno

no

dónde

anda.

Bas. ¡Qué sinvergüenza! ¡Qué atrocidadl Diez

días...

Cay.

No

sé de quéteadmiras...

¿Y

tú?

Bas.

Yo no

llevo

más que

cuatro.

Cay.

No

discutamos pues hayalgo

más

grave.

Tu mujer

y tu hija dicen que se aburren en

«Los parrales» y que quieren regresar á Madrid, por lo

que

están deseando

que

Emilio

y

tú, vayáis árecogerlas.

Bas.

Ahora

no puedo; asuntos urgentísimos,

de una

necesidad perentoria...

Cay.

Todo

el personalde tu

Banca

sabequeestás de excursión astronómicaconla bellaestre- lla

Marta

de Trueba.

(19)

Bas.

¿Yo?

¡Qué calumnia!

Ya

lo ves, Cayetano,

ya

lo ves. Solo

me

has encontrado...

He

venidoá solucionar elasunto de

minas

que conoces.

Cay. Ya,

ya

lo veo.

Y

te digo

muy formalmente como

secretario tuyo

y como hombre

de confianza que tal cosa

no puede

seguirasí.

Eldía

menos

pensado tu esposa, la buení- sima

doña

Vicenta,

me

pide,digo nospide balance

y

á renglón seguido tú, tu yerno y yo,

tenemcs

que emigrar al

Mogreb

por todala vida. Estoes vergonzoso.

Bas.

Yo

dispongo de lo que es

mío y

ánadie tengo

que

darle cuenta.

Cay.

No

digas disparates, hombre.

Tuno

tienes tuyani

una

peseta.¿Vasáemplear

conmigo

desplantes de circoecuestre?

Bas.

Lo que

voyes á darte

una

bofetada aquí, en plena terrazaque van á creer que he puesto

un

petardo.

Cay. ¿Basilio?

Bas. ¿Cayetano?

No

sigasenesediapasón.

Vamos

á loimportante...

¿Cómo

has sabido tú

que mi hermano

Leandro?...

Cay. (Dando á donBasiliounacarta y un telegrama.)

Es

verdad.lJor estacarta

y

por estetelegrama.

Toma...

BaS. (leelacarta y eltelegrama.)

¿A

ver?

Cay.

Impensadamente

los abrí.

La

carta es de

Yokohama y como

tengo tu permiso para...

BaS. (üeiando deleerlacaita. Trasun momento.)

Vaya

complicación! ¡Pero

qué

cosas se leocurren á

mi

hermano!

Hace

cuarenta años que

no

nos

vemos

y ss le antoja venirá

España

en lapeorocasiónque pudiera buscar...

No

sé,

no

séque hacer...

Cay.

¿Me

permites queopine,Basilio?...

Bas. Opina.

Cay.

Tu hermano

tedice que pasará unos días en Barcelona y de excursión por el Norte;

de

manera

que loúnicológico

y

factible es que nos

vayamos

á

Madrid

en el primer tren,vasenseguida

á«Los

parrales»,recoges

. á

doña

Vicenta y Agustina;

y

yatranquila-

mente

esperamos á

don

Leandro-..

¿No

te parece?

(20)

18

Bas,

No puede

ser,Cayetano.

Yo

necesito unos días; el negocio de

minas

que al Norte

me

ha

traído no está resuelto aún. Mira; te vas tú,

y

si se presenta Leandro, ledices que asuntosurgentes...

Cay.

Te

expones á dar

un

soberano disgusto á

don

Leandro,

y

por tanto á tenerle

que

hacerlavistagorda ásusinnumerables mi- llonesque son tu salvación...

Tu hermano y

su esposa son dos viejosde cuidado...

Y

si

llegan ásospechar...

Bas. Para esotetengo á ti, Cayetano, para

que no

sospechen...Nada; esasunto terminado.

Cay. Pero...

(MARTA yCHARITOpuerta12.)

Bas. ¡Chist! Ni

una

palabramás.

Cay. ¿Por qué?

Bas. Calla.

Marta (contristeza.)¿Jaime?¡Sivieraslo que

me

ha OCUl'rido!(Viendoá Cayetano. Estrañezaen Cayeta- no.) ¡Ah... perdón!...

Bas. Continúa, mujer; este es

un buen

amigo, casi

un

hermano, (viendo ácharito.)¿Peroson ustedesamigas?

Char. ¡Ya locreo! Amiguísimas.

Bas.

¿Compañeras

de..colegio acaso?...

Marta

Hemos

trabajado durante

mucho

tiempo en

el

mismo

teatro.

Bas.

¿Cómo? ¿La

señora de Ferrer de Juan,es artista?

Char. Sí,señor.

Bas.

Mucho que me

alegro.

Char.

¿Y

porqué?

Bas. Porquesoy

un admirador

del Arte.

Cay.

Y

sobretocio de las artistas...

Char.

Ya

existeotromotivo

más

de simpatías en- tre ambos.

Marta j¿Jaime?...Necesitounasdoscientas pesetas más.

Bas. Hija,siempreestásbisando.

Cay. ¡Ah! ¿fcJstaseñora es Marta de Trueba?

Marta

¿Me

conoce usted acaso?

Cay.

De

oídas... ¿Usted posee alguna

mina

por aquí?

Marta

¿Yo?

Bas. ¿Cayetano?

No

seas curiosoy

no

te metas

(21)

19

Marta Char.

Bas.

Cay.

fias.

Char.

Cay.

Char.

IVIarta

Bas.

Cay.

Bas.

Marta

Cay.

Bas.

Cay.

Bas.

Marta tíhar.

Bas.

Char.

£mi.

Marta

Ghar.

Marta

Emi.

en

donde no

teimporta,(a Marta.)

¿Tú

qu¿

necesitabas?

Unas

doscientaspesetas.

Es

para cierta combinación que

vamos

á realizar en los caballitos Marta

y

yo...

(Sacandola carteray contando uuos billetes.)

Nada be

preguntado; yo no soy ni curiosoni in- discreto.

Es

tulema.

No me

parezco áti,

mamarracho.

Pues es lástima

que

no imite á

don

Jaime.

¿Por qué, señora?

Porque

don Jaime

es

uno

de los

hombres más

agradables

y más

barbianes

que

he co- nocido.

Y

quelo digas.

Son

ustedes tanbarbianas

como

yo.

Y que

lodigas.

(EMILIO

RUEDA

queda parado en segundo término deladerecha,hablandocon Andrésy eou alguienque se suponedentro. Poco despuésAndrésvase puerta11,

por laqueentra ysaleconplatos,cubiertos, etcétera.

TEODORO

tambiénpasa detérmino derecha á puerta 11con servicios, etc.)

(Dando á Marta unos billetes de Banco.) Vaya, toma.

(Cayetano sefija en Emilio. Reconoce á Emilio.) Gracias.

(adonBasilio.)

Ya

le tenemos...

¿A

quién?

A

tu yernoEmilio.

¿En?;..

¿Vamos

á hacer fortuna, niña?

(Fijándose, ror Emilio.)Espérate; que ya está aquí

mi

esposo...

(viendoá Emilio.)

¿Cómo?

¡Caray, ya estamos en familia!

¿Juanito? v

Voy, voy en seguida... Dispensa

un mo-

mento.

¿Ese estu marido?

Sí-

Tiene

buen

tipo.

(a alguien quese supouedeutro.) Pues hastallie- go. ¿Vosotros comeréis en el hotel? Bien,

bien. (SedirigeáChantoy Marta.)

(22)

20

Bas. (aCayetano.)¿Nos

marchamos?

Cay.

¿Ya

para qué?

Emi. ¡Calla! Estás

muy

bien

acompañada.

Char.

Es una

amiguita...

Emi.

¿Y

estosCaballeros? (Reconociendo á donBasilio.

y á Cayetano. Trata de reprimir su sorpresa.) ¡Ca- ramba,

mi

suegro!

Bas. Nosotros

somos

amigotes.

Char.

Os

presentaré. Marta de Trueba, esposa,de este Señor.(Por donBasilio.)

Emi. (Más dueño desí.) ¡Ah!

Tanto

gusto...

Char.

Juan

deFerrerde Juan,

mi

marido.

Cay. Bonito

nombre.

Bas.

No

se

incomode

más, señora.

Hace mucho

tiempo que conozco á su cónyuge.

Somos

antiguos amigos

y

estamos

muy

acostum- brados ásemejantes encuentros.

Char. ¿Sí?

Bas.

Y además

nos

hemos

casado enla

misma

parroquia.

Char. ¡Qué casualidadl

Aunque

al decir verdad,,

no me

ha sorprendido lanoticia.

Bas.

Lo

creo. Usted tiene

una

perspicacia kilo- métrica.

Char.

No

esprecisamente perspicacia; es quetie-

nen

ustedescierto parecido...

Emi. ¿Nosotros?

¿Y

en qué nos parecemos?

Cay.

En

eltupé.

Bas.

Que no me

gustan tusreflexiones,Cayetano.

Cállate

y no

seas avestruz, (va obscureciendo.

sensiblemente.)

Cay. Misreflexiones sonhijas de lascircunstan-

cias...

Char. Pues haga usted el favor de

no

sacar esos parentescos.

Nos

está usted resultando algo sinapismo.

Bas. (Mirando un reloj.) ¡Caramba, qué t&,rde! ¿Esa combinación delos caballitos

no puede

de- jarse paradespués de comer?

(üANIELÁ, por la derecha, vaal kiosco 16 yarregla

lasflores.)

Char. Por nosotras

no hay

inconveniente... ¿Ver- dad?

Marta Naturalmente.

Bas.

Pues

entonces, ácomer.

Char.

¿Unimos

las mesas?

(23)

21

Bas.

Desde

luego...¿Andrés?

And.

¿Qué

desean?

Bas.

Que

nossirvan lacomida.

And.

En

seguida.

fias. Oye.¿Cuálesson nuestras mesas?

And. Esta

y

aquélla, (porlas7y s.)

fias. Bueno.

And. ¿Quierenustedes unirlas?

fias. Vete tu,ya nosarreglaremos nosotros.

Ayu- dadme.

Cay. Voy.

Emi. Voy. (Entre los tre3unenlasmesas.Un tiempo.) Char. Así estaremos

más

enintimidad...

fias.

Completamente

enintimidad... (vase Daniela por la derecha. Porlas mesas.) Ea...

Ya

están

juntitas...

Char.

Eso

es.

Nos

senteremos dos aquí; otros dos aquí,y

don

Cayetano aquí,en elcentro,en- tre loscuatro...(Tomaunacestitaconfrutas.)

Con

la cesta de los melocotones.

(DON

LEANDRO

porla derecha, observala mesa del fondo y se dirigeáTeodoro.)

Cay. ¡Qué puestecito!

fias. El que te corresponde, hombre.

Con

losme- locotones. (Arreglanlamesa conmuchaalegría.)

Lean. ¿Camarero?

Teod.

¿Qué

desea?

Lean.

Mi

mesa.

Teod. ¿Esreservada?

Lean. Clare»,

hombre;

si

no

lofuera

no

pediría

mi

mesa.

Teod.

Es

que

como

soy nuevo...

Lean.

¿Y

á

qué

me

cuenta usted?

Teod. Tieneusted razón. Espérese

un momento.

¿Qué

habitacióntiene?

Lean. El 52.

Ande

pronto, que tengo prisa.

Teod.

En

seguida,enseguida... ¿Andrét?

And.

¿Qué

hay?

Teod.

La mesa

reservadapor el 52...

And. ¿El 52?(Consulta uncarnet denotas. Trasunmo- mento.) Es la 25... (porlamesa 7.)Pero,caram- ba.

Me

he equivocado

y

lahe dejado ocupar por esos señores.

Lean.

¿Cómo?

(Vase Teodoro foro derecha. Entra ysale, lomismoque Andrés.)

And. ¿Caballero? Por

un

error en

mi

carnet de

(24)

- 22

-

notas,la

mesa

deusted estáya ocupada. Yo-

le suplico que diopense por esta vez.

Na

volveráá repetirse.

Lean.

Nada

de excusas.

Ya

le he dicho

que

siena-' pre quiero la

misma mesa

y el

mismo

sitio.

Es un

caprichoque ustedtienelaobligación derespetar.

And. Pero por lo

mismo que

es

un

capricho...

Lean.

He

dicho queno. Quiero

mi

mesa.

Pues

no.

faltaba más.

And. Bueno;iré á suplicará esosseñores á ver st

son

más

..

Lean.

¿Más

qué?

No

tolero insinuaciones. ¿Usted se entera?

And. Bien, bien, Caballero.(Andrés sedirigeádon Ba

silio.

DOÑA

MATILDE puerta 12. Sedirige á don.

Leandro.)

Char. (Porlamesa en laque hapuesto flores.)¿Eb.?

¿Qué

tal?

¿Qué

lesparece?

Bas.

Un

croquis delparaísode

Mahoma.

Emi. Un*verdaderocroquis.

And.

¿Don

Basilio,digo,

don

Jaime?

Bas.

¿Qué

hay, Andrés?

No

podrás quejarte

de

loscamareros.

And.

Es

verdad.

Char. Sería

muy

exigentesi se quejara.

Mat. (a don Leandro,)

¿Vamos

á comer?

Lean. Espérate.

And. ¿Señores?

Tengo un

verdaderodisgusto

y

no-

cómo

decirlesque... «

Bas.

¿Qué

pasa? Cuéntanos tus penas,

hombre.

And. El caso es que esta

mesa

estaba

tomada

por- ese señor,y equivocadamente lahe dejado ocuparporustedes...

Char.

Nos

van á estropear elcroquis.

Emi. ¿Pero, ese señor no puede

comer

en otra,

mesa?

And. Dice que no...

Char. Sí

que

es amable...

Lean. ¿Esa alusión esá mí?

Char.

¿Y

quién esusted?

Lean. Señoraó señorita.

Yo

soy el

abonado

á esa

mesa

que no estoy dispuesto á ceder.

Char. Pues entonces sí, señor; era áusted áquien

me

referíaen

mi

anterior reflexión...

Lean. ¡Señoral

(25)

Bas. Intervengo yo, caballero. Por

un

error de este chico...

Lean. Sí, yasé loque hapasado.

Bas. Entonces

comprenderá

usted...

Lean.

Yo

quiero lo

que

pago;es loúnicoque

com-

prendo.

Bas.

No

se

ponga

en ese tono, porque

no

nosen- tenderemos.

Lean.

Eso mismo

le digo yo,caballero.

Mat. Pero, porDios, hombre; no seas así.

And. Calma, calma.

Char.

Debe

ustedcedernos la mesa.

Es

la obliga- ción

entre

personas

medianamente

edu- cadas.

Mat.

Me

parecequete

ha

llamado grosero.

Lean. Calla, (a.don Basilio.)

¿Ha

oído usted?

Bas. Sí, señor.

¿Qué

hay?

Cay»

Aguanta mecha, hombre.

Lean.

¿Y

qué

me

responde usted?

Cay.

Aguanta mecha.

Bas. Déjame. (\ don Leandro.) Pues que

me

hago editor responsable de la admirablemente aplicada frase que acaba de decir esta se- ñora...

Lean.

¿Luego

se

quedan

con la

mesa?

Bas. ¡Claro!

Lean.

Eso

loveremos; la direcciónde este hotel decidirá...

¿Me acompaña?

Char.

Vayanse

ustedes á

comer

al parque; allí hace

más

fresco

y

estarán mejor...(De lasme-

sasmiran y escuchan la discusión. Va obscureciendo.

Laescenaestá yamuypoco iluminada.)

Lean. Le advierto á usted, señora, que

yo no

entenderme

con

ninguna

sufragista

como

usted.

Char.

¿Cómo

sufragista? ¡Habrá desvergonzado!

Marta ¡Qué atrocidadl

Bas. Batta. Oiga usted, caballero...

Cay.

Aguanta

mecha.

Bas.

Déjame

en paz. (adonLeandro.) Si aquí hay alguna sufragista eslase"ñora de usted, yle

hago

presente queestoydispuestoá interca- larle esta silla entre esos cuatro cochinos pelos quelequedan...(DonBasiliocogeunasüla.

Todoslesujetan. Estaescenamuyrápida y muymo- vida.)

(26)

24

.

Marta ¡Por Dios, Jaimel

Anti.

Es un

escándalo.

Char.

No

sepierda usted. f , N

Mat.

No

te pierdas. > (Casialmismotiempo.) Cay.

No

seas burro.

Emi.

Haya

lógicaycalma.

Bas.

Dejadme,

que le voy á convencer de que tengo razón.

Lean. (Flemático.) Dejadle,

que

se desahogue álo golfo...

Bas. ¡Pero, dejadme',caramba!

Cay.

Haga

usted elfavorde callarse.

Mat. Cállate, hombre.

Char.

¿No comprende

ustedquese va áganar

un

silletazo?-..

Lean.

Terminemos.

¿Es usted caballero?

Bas.

Más

queusted,pamplinoso.

Lean.

¿Y

dispuesto á sostener en el terrenoadhoc esas palabras?

Bas. Sí,señor; entodoslosterrenos.

Lean.

Eso

esya otra cosa.

Ahora

que se

pone

en

el lugar delos

hombres

de honor,

no

tengo inconveniente en darle

mi

tarjeta. (Ledauna

tarjeta ádonBasilio.)

Cay.

Aguanta

mecha.(A donBasilio.)

BaS. (Sin hacer caso á Cayetano.

A

don Leandro.) Bien;

perfectamente. (Da unatarjeta á don Leandro.)

Tome

usted.

Lean. Gracias.

Char. (a Marta.)

Ya

se achica,

Marta Senos prepara

un buen

díade

campo.

Lean. Esta

misma

nochetendrá,ustedmisnoticias concretas y definitivas...

Bas.

Hago

míassuspalabras...

Mat. Peroyo no

puedo

permitir que...

Lean.

te callas...

Buenas

tardes.

Bas.

Muy

buena?.

and.

¿Y

lamesa, señor?

Lean.

Ya no me

importa.

He quedado

en

mi

lu gar. Prepárenosusted otra cualquiera...

And. Bien.(Se dirige ála derecha.) Char. ¡Qué pendenciero!

Cay.

Y

que le gustaquedar en sulugar.

BaS. (Leyendolatarjeta.) ¡Zapateta! (Vacorriendo á don Leandro.)OigaUsted, oigaUSted. (Todosquieren evitar ysorpresa en todos. Con alegría yal mismo tiempocon inquietud.)¿Pero ustedquiénes?

(27)

Lean.

¿Cómo

que quiénsoy?

Bas. ¿Usted se

Dama Leandro

de Lara?

Cay.

¿Eh?

Emi.

¿Cómo?

Lean. Sí, señor...

Bas. ¿De verdad? ¿Vieneustedde

Yokohama?

Lean. Sí; pero no comprendo...

Cay. (a don Basilio.) ¡Cállate, hombre!

Aguanta

mecha.

Bas. (sin poderse contener.)

No

puedo; es la fuerza delasangre.

¡Hermano

de

mi

alma!...(Quiere abrazar á don Leandro.)

Lean. (Oponiéndosealabrazo.)¿Eh? POCO á pOCO...

Mat. ¿Su

hermano?

i

Cay. ¡Metió la pata! > (Casialmismotiempo.) Emi. ¡Eltío! ¡Vaya ocasión! \

Lean. ¿Pero quées esto?

¿Qué

significa?

Bas.

Abrázame. Soy

tu

hermano

Basilio.

¿No me

reconoces?

Lean.

¿TÚ?

(Leela tarjeta.)

Mat. ¿Usted?

Bas. ¡Claro!

Lean. Pero si enla tarjetaque acaba de darme...

Bas. ¿Vas á hacer caso de

una

tarjeta,

hombre?

Lean.

¿No

es

miedo

ó

una

excusa para eludir el desafío?

Mi hermano

Basilio está en

Ma-

drid.

Bas. No,señor; está aquí

y

quiereabrazarte...

Lean. Pero...

Bas.

¿No

ves lacicatrizdelapedradaque

me

dis te

cuando

éramos pequeños, pedazo de bruto?

Lean.

¿A

ver?

Y

es verdad...

Venga un

abrazo

muy

fuerte.

¡Hermano

de

mi

alma!

(Se abrazan. Sorpresa en todos.)

Bas.

Me

parece increíble... Verte...

y

aquí...

Y

esta señora seráMatilde... ¿Verdad?

Mat.

La misma,

hijo.

Venga un

abrazo.

Bas.

Ya

locreo.

Lean. Mira quesillegamos á desafiarnos...

Bas. Pues

y

sillego á darteel silletazo...

Mat. ¡Qué atrocidad!

Bas. El

hombre no

es

más

que

un

adoquín con

bigotes...

Char. Pero, ¿qué significa tal fraternidad?

Que

nos enteremos...

(28)

26

Lean. ¡Calla!

¿Y

esta será Agustinita,

no

es ver- dad, Basilio?

Char. ¿Yo?

BaS. ¡Zapateta! (Haciendo señas á Charito.) ¡Clarol Agustinita,

mi

hija Agustinita...

Emi.

Di que

átodo. (a. charito.)

Char. Bueno,bueno...

Maí. ¡Qué

guapa

y qué simpática parece!

Char. ¡Señora!

Mat. ¿Pero

no

nos abrazas?

Char. Naturalmente.

Bas. Perdónenla.

Es muy

corta...

Mat.

Es muy

salada...

Bas. ¡Ufl

La mar

de salada.

Lean.

Y

lo

que

ha crecido...

Bas.

No mucho. Y

eso

que no ha

tenido otra cosa que hacer.

Mat.

Lo

que te encuentro es

muy cambiada

al retrato que tenemos.

Char. ¿Cuáles el

que

tienen ustedes?

Mat. El de tu boda.

Char. ¡Oh!

Ya

se comprende. Estoy

muy

mal.

En

el de boda

no me

parezco absolutamente nada.¿Verdad, papá?

Bas. Verdad,hija.

Mat.

Ya

te digo:no tehubiera conocido...

Char.

Ni

yo á usted, seguramente...

Mat.

Es

que hasvariado hasta defacciones...

Lean,

No

tanto, mujer...

Yo no

la encuentro tan cambiada...

Char. Usted

me

conoce

un

pocomejor,pero latía tienerazón.

Bas. No,no,exagera algo.

Lo

que pasa es queel

últimoretrato queos

mandamos,

el de la boda,está

muy

mal,

muy

retocado. Y ade-

más

queAgustinita, desdesu boda, lo con-

fieso, ha

cambiado mucho,

es otra, comple-

tamente

otra.

Lean. Pues indudablemente, has

ganado

en el

cambio. Perodanos

un

beso, sobrina. Sivie- ras las ganas, los deseos que teníamos de verte, deabrazarte...

Mat. ¡Claro! Tantísimos añosausentes...

Char. ¿Pero

yo

les tengoque besar?

Lean. ¡Quéocurrente eres!

Mat. ¡Es monísima!

(29)

27

Bas.

Char.

Lean.

Ma

Bas.

Cay.

Emi.

Char.

Lean.

Mat.

Elmi.

Bas.

Lean.

Mat.

Bas.

Char.

Bas.

Mat.

Bas.

Char.

Mat.

Char.

Bas.

Lean.

Bas.

Cay.

Bas.

Marta Lean.

Bas.

Lean.

Cohete

Sí, mujer, bésales. Sontustíos,tus tíos

Ma-

tilde y Leandro. ¿Lo oyes?

Y

á unos tíos cornoéstos

hay

quebesarles.

(Se enciendenlos candelabros14. También seencien den laslámparas decomedor que hay en cada mesita.

En elparque-jardínefectodeluz voltaica.)

Bueno,

vamos

allá... (sebesan.)

Eres

muy

salada.

¿Y

tu marido?

(por Emilio.)

Aquí

letienen ustedes...

¡Aprieta!

Aquí me

tienenustedes,tíos.

¿Eh? ¿Qué

les parece?

¡Caramba!

Es un guapo

mozo, (seabrazan.)

Has

sabido escoger...

¡Señora!

Vaya, vaya con Leandro.

Pero, oye,Basilio.

No me

habíafijado...Esta señora...

¿Es tumujer?

No,

no

es Vicenta... Vicenta está en... en...

En

Cestona, papá.

Siempre

te pasa lo mismo...

Eso

es: en Cestina, digoen Cestona. To-

mando

los baños

y

las aguas y... ¿Sabes?...

¡Ah!

¿No

se encuentrabien?

No. Pero

no

es

nada

de cuidado..

No

es nada,tío?.

Un

poco de erisipela.

¡Quélástima!

Lo

que sufrirá la pobrecilla con

una enfermedad

tan antipática...

Tiene

muy

poca...

Pero que

muy

poca.

Tanto

mejor.Entonces,¿esta señora?,..

Esta señora es la esposa de este caballe-

ro...

¡Caracoles!

Cayetano Parfán,

mi

secretario

y uno

de mis mejoresamigos;

y

su señora...

(aCayetano.)

Sigamos

la corriente.

Tanto

gusto.

(8aludos. COHETE, puerta12, miraátodos lados y_se

dirige ádonBasilio.) ;

Y

ahora

me

pareceque

podemos

comer...

A

lamesa...

Desde

luego,

¿Don

Jaime?

(30)

, 28

-

Bas.

¿Qué

quieres, Cohete?

Lean.

¿Cómo don

Jaime?

Bas. (Reaccionando.)

Es

á

mi

secretario, que e&

un

pocosordo...(aCayetano.)Contesteusted,

don

Jaime, quelebusca Cohete.

Cay.

¿A

mí?

Bas. Sí,

hombre,

á

don

Jaime...

Mat.

Es

extraordinario.

Yo

había creído enten- der

que

estecaballerosellamaba Cayetano.

(Todos ríen.)

Lean.

Y

yo,enefecto...

Char.

¿De

verdad?

Cay.

¿Que

yo

me

llamoCayetano?...

Bas.

Es

fácil la confusión, porque

Jaime

y Ca-

yetano...

Char.

Son nombres

queseparecen

mucho aunque no

lo parezca asídepronto...

¿Verdad?

Jai-

me,

Cayetano...

Lo mismo,

suenalo

mismo.

¿No

es cierto, tío?

Lean. Eres

muy

observadora...

Bas.

¿Y

qué querías tú, Cohete? Escuche,

don

Jaime,

don

Jaime...

Cay. Ya,ya escucho ..

Cohete

Que

aquíestá

un

señorquequiereverlecon

mucha

urgencia.., Bas. Pues dile

que

vuelva.

(Cohete va ámarcharse.)

Cay.

Hombre,

no; mejor es

que

espere...

(Cohete se detiene.)

Emi.

Debe

ser

don

Prudencio. Podía pasar aquí;

dile quepase.

Cohete Bueno, (cohete va ámarcharseperose detiene otra vez. Seoye una orqiesta ó handa por la izquierda, que tocaunairedemoda.)

Bas. No, no...

Lean.

Que

se espereá que

comamos,

ahora

no queremos

visitasinoportunas...

Cohete

¿Qué

hago?

Char. Mira, Cohete; dile á eseseñor

que

vuelva el

mes que

viene.

Cohete Bueno.(Vase Cohete puerta12. Todos ríen.)

Bas.

No

te puedes imaginar

mi

alegría y la de toda

mi

familia.

Lean. ¡Bendita seaestacasualidad!

Char. iAy, quétía

más

simpática tengo!

Wlat.

Y

lo

que

tequiere...

(31)

Lean.

A

la mesa;que aquí

mismo pongan

dos cu- biertos más.

Char. Eso, esoes.

Emi. ¡Andrés!

And.

En

Seguida. (Andrés vaáEmilio y luego pone An- drés dos cubiertosmásenlasmesasjuntas 7 yS.)

Bas. (con aires desatisfacción.)

¿Qué me

dices, Ca- yetano?

Cay. ¡Basilio,ten

mucho

cuidadol

Bas. ¡Babl

Lean. Estoy contentísimopor dos razones, queri-

do

Basilio.

Bas.

¿De

verdad?

Lean.

La

primera, porestar reunidocon

mi

fami-

lia, con todos vosotros á quienes tantoquie- ro.

Y

lasegunda, porque...

¿No

la adivináis?

Bas.

dirás,hombre...

Lean. Pues, porque voyá

comer

en estamesa,(por mesa 7.)

Que

es la mía.

Bas. ¡Caray, no eresolvidadizo, Leandro!

Lean.

¿Yo

olvidadizo? Nunca.

Quien me

juega

una mala

partida

me

lapaga conusura.

Bas. ¿Sí, eh?

Cay. (a don Basilio.) ¿Te has enterado?

Ya

te

he

dicho

que

tu

hermano

se las trae...

Bas.

No me amargues

lacomida, Cayetano, haz

el favor.

(Mucha animación. Mediaspalabras,etc. La bandaú orquesta sigue tocando. Telón.)

FIN DEL ACTO PRIMERO

(32)

Referencias

Documento similar

66 «[...] otorgaron doña Catalina de Cabrera y Figueroa, biuda de don Pedro Venegas de la Cueba, caballero del ávito de Calatraua, como principal, e Juan Fernández de

Digo que por que1 matrimonio que entre el dicho mi sobrino don Gil Rodrigues Junterón y Doña Luisa de Agüero oviese effe- to le dí licencia y facultad, no obstante lo

«otrosí, de todos los bienes, drechos y acciones recayentes en la herencia del condam señor don Joan de Castelví y de la señora doña luisa Pons y del señor don Bacilio de

TERCERO .- 1.- El recurso de casación fue interpuesto asimismo por las arrendatarias doña Gregoria y doña Reyes , en el bien entendido que combate la aplicación del

8 En los casos en que para la producción del combustible haya tenido lugar un cambio en el uso de la tierra, se haya aplicado una mejora de la gestión agrícola o bien se

Destaca la visita de S M la Reina Doña Sofía en mayo de 2006, acompañada por la secretaria de Estado de Cooperación Intencional, Leire Pajín, y la de S M la Reina Doña Letizia,

“ Don Alonso, «el caballero de Olmedo», personaje principal de la obra, viene a Medina, donde se enamora de doña Inés. Es caracterizado como atractivo, valiente y

Sexta noticia diaria en que prosiguen las magníficas fiestas con que... Valladolid ha celebrado las reales bodas de los reyes... don Carlos Segundo y... doña María-Ana Palatina del