CÁBALA
MÁGICA
Gabriel López de Rojas
GRUPO EDITORIAL PROTUSA ART – DIVINO
Grupo Editorial
PROTUSA ART - DIVINO Urgel, 40
Barcelona
Impresión: Artes Gráficas Tipograf, S.L. Telf. 485- 15-95
Coordinación general: Julio Piulats Portada de José Luis Vilá
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Gabriel López de Rojas 21-5-94
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sin la debida autorización del autor.
"EL ÚNICO PELIGRO REAL QUE EXISTE ES EL HOMBRE MISMO" (C.G. Jung)
A los hombres de alma abierta y tolerante . . . A mi maestro . . .
PROLOGO
Mi abuelo murió un triste día de invierno del año 1987, sin haber dejado de creer en el hombre, sin haber abandonado el amor profundo de su sangre judía. En el último momento, los pocos que acudimos a su entierro, sentimos como los héroes profundos de otro tiempo desaparecían entre las sombras chivatas que a todos nos esperan. Aquel día frío y nublado, más desolado que un huérfano de madre, contemplé el abandono del hombre que despertó mi curiosidad hacia el misterio.
¡Siete años hace que murió y yo voy a cumplir veintinueve! ¿Cuántos caminos re-corridos marcó con una flecha? ¿Cuánta búsqueda le debo a él?. Nuestras conversacio-nes sobre la masonería, el judaísmo de Sefarad, el alma, transformaron mi existencia.
Este libro, al igual que todos los artículos escritos durante estos años, son fruto de su ayuda profunda y desinteresada. Por ello, nada más bello que recordar su labor y su persona, cuando estoy en el momento de escribir sobre la tradición de su sangre.
¡QUE DESCANSE EN PAZ!
CAPITULO I BUSCANDO EL CONOCIMIENTO:
INTRODUCCIÓN A LA CÁBALA
La Iglesia afirma ser el verdadero Israel, lo cual no acepta la sinagoga, que afirma ser el único Israel. Yo no entraré en esta polémica, pero extraeré una comprobación: en la tradición existe un principio denominado cábala, anterior a todo. El gran rabino A. Sa-fran, aseguraba: "La Cábala sobrepasa en
Moisés no hace más que introducirla en la historia de Israel (...) La designación corriente de la cabala es chalchelet ha-Cábala, cadena de la tradición "
El origen más exacto de la cabala, en Occidente, deberíamos buscarlo entre los siglos XII y XIII. El judaísmo se vio enfrentado al desafío del pensamiento griego bajo su cobertura árabe.
La duda era, "¿de que sirve la revelación si con la razón ya nos basta?" En los anti-guos tiempos rabínicos la sabiduría era sinónimo de la tora; la tendencia del medievo fue la de otorgar preponderancia a la sabiduría, pero incluyéndola bajo la tora. Mai-mónides, el pensador más grande de su época, apenas cita al pueblo elegido. Ante exceso de razón, floreció algo arraigado al pueblo hebreo desde siempre: el pensamien-to esotérico.
Así, después de la muerte del genial Maimónides, figura cordobesa del judaísmo sefardita, durante los siglos XII y XIII la cabala alcanzó su máximo esplendor, desarrollándose, especialmente, en Cataluña y Toledo. Toda una forma de existencia devota comenzó a caminar dentro del oscurantismo católico medieval. Y, por ello, ca-bría preguntarse. ¿Cuántos místicos abandonaron todo por ella? ¿A cuántos cristianos y musulmanes atrajo?.
La obra más importante de la cabala de este periodo fue la que compuso Moisés de León: el Zohar. Pero, por otra parte, otra muy trascendente fue el Sepher Jedzirath. El Zohar, libro del esplendor, y el sepher Jedzirath, libro de la creación, constituyen toda la creación mística judía del periodo. Sus enseñanzas resultaron fundamentales para to-das las escuelas de cabala de Sefarad, al igual que para importantes rabinos como Isaac el Cec.
HABLANDO DE CÁBALA
La tora y el candelabro de siete brazos
El punto de inicio y también la finalidad de la cabala es la búsqueda de conoci-miento de Dios. Como modo de vida que es, la cabala invita al hombre a encontrar interiormente al señor del universo. Gracias a esta búsqueda toma conciencia de si mismo, descubre su libertad, asegura su ser... El conocimiento de Dios no se reduce a un puro acto de razón. El camino de la esencia sobrepasará cualquier explicación hu-mana y limitada.
El dios buscado a través de la cabala está conceptuado de manera muy alta. Tan le-jano está que carece de atributos. Nada puede decirse de él, excepto que existe. Se le califica como Ein-Sof (infinito). Dios es tan grande que se halla por encima de cual-quier imaginación; él se oculta en las lejanías del misterio; él es la suprema causa. Algunos cabalistas le han otorgado el título de poseedor de la voluntad. Humilde-mente añadiré que él es voluntad y sabiduría cósmica.
La revelación divina se produce a través de las diez sefirot o mundos celestiales. Dios nos llega por ese camino. Estos mundos intermedios son grandes esencias o atri-butos de él (gran espíritu) que sirven de puente entre el hombre y Dios.
Las diez sefirot son: keter (corona), hohma (sabiduría), bina (inteligencia), hessed (amor), gvura (poder), tiferet (majestad), netsah (eternidad), hod (gloria), yessod (fundación), malkud (reino).
La tríada: sefar/sippur/sefer es la fórmula esencial utilizada por el creador en el momento de la revelación. Sefar significa la cantidad medida, el orden, la armonía su-perior. Sippur significa la palabra, la voz, el verbo del creador.
Sefer, por fin, es la letra escrita, el libro, lo vivo. Esta escala, como se observa, guarda similitud con el propio comportamiento del hombre: idea o concepción, acto de creación y plasmación de la idea. Lo que es arriba es abajo.
LAS SAGRADAS LETRAS HEBREAS
Otro camino de revelación divina lo encontramos en las veintidós letras sagradas del alfabeto hebreo. Contiene dicho alfabeto, el cual en próximos capítulos des-glosaremos con más profundidad, todo un significado mágico y ancestral perdido en la noche de los tiempos. Los cabalistas han asegurado su valor hierático y simbólico y creen que es la lengua perfecta enseñada por Dios al primer hombre.
En los diferentes hechos importantes de la historia de la humanidad, las primeras iniciales de ciertos personajes históricos concuerdan a la perfección
con el significado oculto y mágico que hallamos en el puro símbolo del alfabeto hebreo. Los 32 caminos de la suprema actividad divina (10 sefirot y 22 letras del alfabeto hebreo) aturden nuestro limitado e ilimitado camino.
La cabala invita a ofrecer nuestra esencia, nuestra existencia, a ofrecer nuestra voluntad. Nuestro interior mismo tiene el objetivo de Dios. La esencia de la verdad es él. Dios es el corazón que sostiene al mundo y a Israel. 32 es el valor numérico de ley, corazón; 32 son las veces que se menciona en la tora dicha palabra; 32 son los caminos. ¡Señor de todas las cosas!
La virtud primordial del hombre es la humildad. En la literatura rabínica se exige modestia constantemente. Sin ella la sapiencia comunicada dejaría de ser apro-vechable. El hombre que se consagra a la cabala debe ser respetuoso ante él, cons-ciente de su limitación.
Moisés tenía como importante virtud la modestia ante Dios. Su decálogo, de he-cho, comienza por la letra de menor valor numérico, el Alef.
La eterna tentación de la gloria humana puede limitar y ser muy absurda. Y la ca-bala es un camino para evitarla. ¿De que nos enorgullecemos? ¿De un gramo de sa-biduría? ¿De una chispa de talento? ¿De una muerte material o física segura?. El postulado de humildad es necesario para comprender nuestra situación.
CONCLUSIÓN
La cábala ha buscado cualquier misterio divino para felicitar el entendimiento del camino de Dios. Aunque se nos muestre lejano y borroso tras las prácticas de fe, podría asegurarse que ella ha elaborado una ruta
profunda y mágica. La razón también lo es, pero desde un concepto místico y no de asalto al cielo o de psicopatía. La som-bra de la desarmonía es demasiado sutil a los ojos del hombre.
"Yo soñé un día que mi alma se parecía a la suya. A mis ojos, yo debía convertirme en un faro en un hombre capaz de iluminar a los otros hombres. Pero yo era poca cosa para todo eso. Honrarle reconociendo su presencia podía bastar. La verdad, salvo la luz negra, es que el hombre puede caminar donde las
tinieblas abren la luz divina ".
Finalmente, cabe decir que la cábala es, por encima de todo, una manifestación del espíritu judío. Pero que, sin embargo, la búsqueda de lo absoluto, como se verá a lo largo de este libro, va mucho más allá, jugando con la magia, el simbolismo profundo y la alquimia.
CAPITULO II
DATOS MEDIEVALES Y DATOS MODERNOS
Después de las explicaciones genéricas sobre la cábala, para creer y saber más de ella, resulta conveniente retomar la lectura imparcial de algunas partes de sus libros medievales más conocidos, el Zohar y el Sepher Jedzirath. Diversos datos de estos dos libros sagrados dan un valor especial a la tradición mística de Israel.
Así, en un escrito medieval de cábala aparece esta exacta descripción del cerebro:
"En el interior del cráneo, el cerebro se divide en tres partes, cada una de las cuales ocupa un lugar propio. Además, están cubiertas por un velo muy tenue, y después por otro más duro. Mediante 32 canales (que son los treinta y dos pares de nervios), las tres partes cerebrales se propagan por todo el cuerpo, y a ambos lados: así es como abarcan el cuerpo en todos sus puntos y se extienden por todas sus partes".
En otro pasaje de la cabala se encuentra detallada la rotación de la tierra, y esto en una época en la que tal cosa se desconocía totalmente:
"En el libro de Hamnuna el viejo se enseña mediante intensas explicaciones, que la tierra gira sobre si misma en forma de círculo, que unos están arriba y otros abajo; que todos los seres cambian de aspecto según el aire de cada lugar, manteniendo, no obstante, la misma posición; que hay comarcas en la tierra que están iluminadas, mientras las otras están en tinieblas; estas tienen el día y para aquellos hay la noche, y hay países donde siempre es de día, o donde la noche dura sólo unos instantes ".
Y, finalmente, en el Zohar se enseña la idea suprema y celestial del hombre micro-cosmos de una manera precisa, certera y brillante. Esta idea que tanto gustó a los caba-listas del medievo aparece expresada así:
"No creas que el hombre es solamente carne, piel, huesos y venas. Lo que hace real-mente al hombre es su alma, y todo lo demás: carne, piel, huesos y venas, no son más que un ropaje, un velo, pero no son el hombre. Cuando este se va se despoja de todos los velos que le cubren. No obstante, las diferentes partes del cuerpo están conformes con los gran-des secretos de la suprema sabiduría.
La piel representa el firmamento que se extiende por todas partes y lo cubre todo, como un vestido.
La carne nos recuerda el aspecto malo del Universo, el elemento solamente exterior y sensible.
Los huesos y las venas son el carro celeste, las fuerzas que existen en el interior, los sirvientes de Dios. Y todo esto, sin embargo, es solamente un vestido, ya que en el interior está el misterio del hombre celeste: así como el hombre terrestre el Adán celeste es inte-rior, y todo sucede tanto abajo como arriba. En este sentido se dice que Dios creó al hom-bre a su imagen y semejanza.
Pero igual que en el firmamento, que envuelve todo el Universo, se ven diferentes figu-ras formadas por las estrellas y los planetas a fin de anunciarnos cosas ocultas y mis-terios profundos, así, sobre la piel que envuelve nuestro cuerpo hay formas y rasgos que son los planetas y las estrellas del cuerpo humano.
Todas estas formas poseen un sentido oculto y son un objeto de atención para los sabios que saben leer en el rostro del hombre ".
¿Cuántos médicos hubiesen deseado firmar un tratado de anatomía similar al de los cabalistas? ¿Quién en el medievo conocía datos semejantes con respecto a la rotación de la tierra?. Los datos expresados verifican un saber ancestral del cual aprendieron los antiguos hebreos. Pero la cábala moderna, como ahora veremos, resulta todavía más asombrosa.
CABALA Y CIENCIA MODERNA
Al igual que la ciencia actual, la cabala distingue, en el origen de todo, un principio inmaterial. Este principio se manifiesta por la luz. Progresivamente pasará a materia y nuevamente a luz. Así es como la conciben diversos cabalistas de gran prestigio. La física nuclear demuestra que la luz es energía, y que energía es masa o materia. ¿No es algo maravilloso que el ayer y el hoy se toquen?.
Otro principio cabalístico es que la luz se manifiesta como un punto (nekuda), sur-ge como una fuerza y luego se proyecta en una línea (kav), pero al mismo tiempo sigue un movimiento rotativo (igul). El punto se ensancha
inanimado, libertad que permanece igual a un principio unificador del cosmos y organizador de vida.
Los hombres de ciencia de nuestro tiempo descubren una asombrosa y profunda realidad. Esta, que la cábala denomina interioridad, también es la propia esencia o con-ciencia del ser.
La cabala y la ciencia contemporánea no sólo coinciden en el saber, sino que su unión alcanza el no saber. Se saben incapaces de acercarse al origen del cosmos y de la vida; no entienden el proceso cósmico o el proceso inicial de formación de lo absoluto; desconocen las leyes más "extrañas" de la naturaleza; no saben del muro del principio. Y, tal vez, por ello, admiten, ambos bandos juntos o separados, la inmensidad de su ig-norancia.
El sentimiento de humildad va acompañado, en el sabio de la cábala y en el sabio de hoy, por una sorprendente admiración ante los misterios del cosmos. El primero eleva su mirada a lo alto e investiga buscando respuestas de Dios, mientras el hombre de ciencia eleva su mirada y se pregunta por los misterios.
Cabalistas y hombres de ciencia entrelazan hoy en día sus necesidades. ¿No debe-ríamos de pensar en Dios? ¿No deberíamos pensar en ciencia? Tratan de acercarse, de llegar a una filosofía común. La antropología cada vez es más humanista, la física cede a la metafísica, la cábala empieza a ser importante para ciertos científicos respetuosos con las tradiciones esotéricas.
El hombre de ciencia además tiene el deseo de penetrar en el interior de las res-puestas, incluso cuando las contempla bajo su óptica. Aspira también a la esencia pura y simple del gran cosmos. ¿Se seguirán uniendo la ciencia de hoy y las tradiciones esotéricas de ayer? La conquista de la Luna entrelazó posturas.
CÁBALA EN LA LUNA
Técnicamente, desde la entrada de la era de Acuario, el hombre se ha vuelto simi-lar a los elohim de la tradición hebrea. La llegada del hombre a la Luna y a Marte reto-ma la vieja tradición de ser a imagen y semejanza de los elohim.
La unión de la tradición y de la ciencia, algo que se constata en este capítulo, cada día se comprueba más en países como Francia, E.E.U.U. o Israel. Esta unión de fuerza fue de dominio público en el país del Tío Sam cuando ciertos guiños cabalísticos a-compañaron la conquista de la Luna.
Cuando se decidió la conquista del espacio la desaparecida U.R.S.S. eligió la vía más humana: comenzó por el establecimiento de una estación en órbita
alrededor de nuestro planeta e intentó desde ella partir hacia la Luna. Esto era más seguro y la po-sición americana de ir directamente a la Luna se vio como una presunción. ¿Se creerán dioses?, pensaron los rusos. No, simplemente, contemplaban la tradición.
Cada vez es más probable que J. F. Kennedy, al tomar la decisión de la conquista de la Luna con esta táctica suicida, estuviera influenciado por cabalistas y gentes de la tradición. Los datos, las casualidades y ciertos hechos hacen creer esto, porque además de esta decisión la conquista de la Luna estuvo repleta de cábala. Y porque también es difícil pensar que lo que ahora relataremos es casual.
Docenas de obras de cábala explican que el Génesis bíblico empieza por la letra B (bereshit = génesis), segunda letra del alfabeto hebreo, debido a que la primera (alef), correspondiente a la a, representa el uno o la unidad sin número. Estas obras también indican que, al llegar "los tiempos", el hombre sabrá de ese uno, de ese alef.
Los primeros humanos que pisaron la Luna, Armstrong y Aldrin, eran alef. La nave Apolo XI también lo era, y al poner el pie en la Luna el hombre se igualó a elohim. Alef ya era cognoscible.
Es posible que alguien pueda atribuir estos hechos a la fantasía, pero las conse-cuencias fueron lo suficientemente significativas como para que el Scientific American las publicara. La incógnita del asunto sería posible despejarla conociendo quién ordenó a las computadoras la elección. Sin embargo, lo más profundo y olvidado en relación a lo mencionado lo constituyó el Apolo XII y su tripulación.
Esta nave y sus astronautas Bean, Conrad y Gordon (B,C,G) presentaban una expli-cación más compleja, porque el alfabeto hebreo no tiene A,B,C, por primeras letras, sino A, B, G, (al igual que el griego). Y la importancia de la misión de Gordon supe-raba a la de Conrad (la G antes que la C).
Muchos especialistas demostraron una ignorancia supina en esta cuestión, ya que fueron incapaces de darse cuenta de que Gordon (apellido hebreo), mientras sus dos compañeros recogían pedruscos, realizaba importantísimas fotos desde una órbita baja, su misión, un tanto anónima, superaba la de sus dos compañeros de viaje, siendo el triunfo de la cabala algo evidente.
El método planeta -que consiste en afirmar lo mínimo sobre un determinado tema- puesto en práctica para disimular la importante misión de Gordon había surtido efecto. La NASA mantuvo la boca cerrada y descifrar la simbología cabalística pasó a ser tarea de iniciados. Tras la expedición se escondieron las creencias y resultados de la expedición.
Dentro de estas curiosas y desconocidas circunstancias habría que añadir que la un-meración de las naves, y los números son fundamentales dentro de la
cabala, también estuvo influenciada por la sabiduría cabalística. Al realizar un estudio de los números los resultados no dejan lugar a las más mínima duda: XI = 1 + 1 = 2; XII =1+2 = 3. Resulta evidente que se buscaba el 1.
En el Zohar se afirma: "La escritura dice que el hombre fue creado a imagen y
seme-janza de elohim, lo cual quiere decir que todos los miembros del cuerpo humano son imá-genes de las formas sagradas ".
Y, hoy, entrando en la Era de Acuario esto se ha cumplido. Los cabalistas y los políticos así lo han deseado.
CAPITULO III LA NECESIDAD DE UN MAESTRO
Todo hombre que busque el conocimiento y el saber necesita de un maestro. En la tradición de la cábala se insiste mucho en esta necesidad, ya que para llegar a ser sabio no basta con la tradición; hay que tener además un guía de pensamientos y costum-bres.
Frecuentar, de manera habitual, un sabio ayudará a mejorar la formación profunda del ser. Rabi Simeón ben Yohai, maestro del Zohar, opinó que "la
necesidad de un buen maestro se requiere en los peldaños hacia el conocimiento".
También la Mishná (Bavá Metziá 2,1), en referencia a la necesidad del maestro, afirma: "Si un hombre es llamado a buscar la propiedad perdida de su
padre y de su maestro, la de su maestro tendrá prioridad, puesto que su padre sólo lo trajo al mundo, pero fue su maestro quien le inculcó sabiduría, conduciéndolo hacia el mundo que lo aguarda; pero si su padre es también un sabio, su padre tendrá primacía. Si su padre y su maestro llevan una carga, deberá ayudar antes a su maestro que a su padre. Si su padre y su maestro son tomados prisioneros, deberá rescatar primero a su maestro y luego a su padre; pero si su padre es también un sabio, deberá rescatar primero a su padre y luego a su maestro".
Además, el concepto moderno de cábala, jassidismo, asegura la gran importancia de la hermandad espiritual entre sabio y alumno. Los jassidim saben y reconocen la im-portancia cósmica del maestro en el sendero iniciático del alumno. Y, por ello, dichos místicos suelen afirmar que "el maestro del alma
es el intermediario entre Dios y el de-voto".
Así, frecuentar un sabio y estimarlo sobre todas las cosas mundanas será lo más trascendente. Convertido el maestro en ejemplo, el alumno observará e imitará sus ac-tuaciones éticas.
Por devoción al Gran Rabino de Ginebra A. Safrán, citaré unas palabras, que con-firman, finalmente, lo apuntado:
"Lejos de interponerse entre su discípulo y Dios, el maestro sirve para facilitar su en-cuentro. Porque, por muy alto que pueda ser el nivel del alumno, nunca dejará de ser un talmid haham, un simple alumno. Continuará aprendiendo sin cesar, y buscará a tientas su camino hacia el creador. Para el fiel discípulo, el maestro no es sólo un guía sino tam-bién un compañero de camino: maestro y alumno avanzan juntos hacia lo divino".
Retomando la historia judía, las apreciaciones sobre la necesidad de un maestro son muy frecuentes. Abraham fue guía de Isaac. Jacob, hijo de Isaac, fue guiado por este. Y esto llegó a su cénit cuando Moisés codificó la tora en el Monte del Sinaí y la paso a manos de Josué, este hizo lo propio con los ancianos y, finalmente, ellos con los rabi-nos.
La importancia del maestro en la mística de la cabala también es destacable. El padre del Zohar reveló sus secretos a su hijo Rabi Elazar, y a su fiel discípulo Rabi Aba, que con suma devoción le había seguido. Y, por ejemplo, Rabi Hayim Vital nos comunicó la enseñanza de su ilustre y profundo rabino y maestro Rabi Yitshak Luria.
Pero, alejados de la tradición judía, en otros muchos pueblos antiguos también se encuentra la figura del maestro. Así, los griegos, cultura que mantuvo grandes con-tactos con el judaísmo, daban prioridad a su figura como comprensión de una ense-ñanza. Aristóteles (384-322 A.C.) aprendió de Platón. Y años más tarde este personaje educó a Alejandro el Magno.
Un caso muy común dentro de la civilización griega lo protagonizaron el gran Só-crates y su discípulo Platón, llevando la unión de maestro y alumno al terreno sexual e íntimo. Sócrates, muy dado al contacto sexual con los jóvenes, fue acusado, años des-pués, de corromperlos, y, por ello, condenado a beber la cicuta.
Más cercanos en el tiempo, otros grandes sabios ajenos al judaísmo han creído en la figura del maestro. Mahatma Ghandhi, figura extraordinaria del pensamiento de este siglo, puntualizaba al respecto:
"Yo creo en la teoría del gurú para la correcta realización espiritual. Creó que hay una gran verdad en la teoría que apunta que la verdadera sabiduría es inalcanzable sin un gurú".
Y L. Pauwels, autor del "Retorno de los brujos", obra mal comprendida por muchos, explicaba la necesidad del maestro con estas palabras:
"Más tarde, el día de la Liberalización, busqué un camino en un maestro que me en-señara a
vivir y pensar. Me hice discípulo de Gurdjiejf".
Los futuros cabalistas judíos necesitan un maestro adecuado.
De esta manera, se demuestra la importancia que el judaísmo e innumerables culturas han otorgado a la figura del maestro. Tras lo dicho, quisiera citar unas bellas palabras homenaje de A. Safrán a su maestro:
"A la memoria de mi padre y maestro, Rabi Bezalel Ze 'ev Safrán, en testimonio de gratitud filial".
CAPITULO IV
OTRAS PECULIARIDADES: INICIACIÓN, ASCETISMO Y VOLUNTAD LA INICIACIÓN A LA CÁBALA
Según los cabalistas, la iniciación está destinada a guiar al judío hacia una sabiduría ancestral, consistente en una tradición esotérica milenaria.
Así, tras realizarse la circuncisión al octavo día del nacimiento y la Bar-Mitz va a la edad de trece años, el judío deseoso de llegar a ser un cabalista concreta su iniciación con la "semiha", que es la ordenación e imposición de las manos.
Para que un discípulo sea promovido al rango de maestro, para que reciba la au-torización de poder enseñar la tora, para que llegue a ser digno de la semiha, debe dar pruebas de lucidez espiritual. Sólo así se impondrá tan alto honor.
El maestro que concede su bendición revive su experiencia con Dios al mismo tiempo que la transmite de manera mágica a su discípulo. La imposición se realiza en la cabeza del aspirante, sobre la parte de su cuerpo que contiene el alma inteligente. Recordemos la frase bíblica: "Pero Josué, hijo de
Nun, estaba lleno del espíritu de sabi-duría, porque Moisés le había impuesto las manos ".
El discípulo, superada la iniciación, se liga con la tradición y con Dios. "Y los
hijos de Israel le obedecían (a Josué) como el Eterno le había ordenado a Moisés".
Por último, resulta interesante señalar que los cabalistas del medievo fueron los úl-timos grandes místicos que transmitieron la tradición por vía personal. Así, en el SXIV, Rabi Yaakov Berav emprendió la tarea de profundizar el uso de la semiha en Safed, Galilea, concediéndosela personalmente al ilustre rabino sefardita Yossef Caro. Este, por su parte, la otorgó a Rabi Moche Alcheh. Y, finalmente, Rabi Alcheh la transmitió a Rabi Hayim Vital, que fue el último cabalista que gozó de tan elevado privilegio.
EL ASCETISMO JUDÍO
El ascetismo de los cabalistas sólo va contra la naturaleza del hombre cuando la destrucción o desarmonía aparecen, ya que la santificación reside en la propia naturaleza o materia. Los ascetas más rigurosos del judaísmo no practicaron jamás la continencia sexual porque "allí donde el hombre está solo,
sin mujer, no hay alegría ". Y porque, simplemente, el sexo no representa algo
malo a reconducir por un espíritu ar-monioso.
Por esto, la cabala prohíbe el celibato. A los ojos del Zohar, el que se abstiene de sexo está cometiendo un crimen contra la creación y contra Dios, puesto que es mandamiento religioso el practicar sexo: "Y el señor los bendijo,
diciendo: "Creced y multiplicaos" (Génesis 1,28).
Los antiguos hebreos daban expresión de falo a la divinidad. Abraham y Jacob eri-gieron enormes pilares, los consagraron y los tuvieron durante muchos años como símbolo de la divinidad. Más tarde, las enseñanzas de la cábala también conceptuaron como sublime el sexo, ya que una sefirot la relacionaron con el .Y, hoy, ciertos cabalis-tas siguen practicando el sexo de manera abierta. Un ilustre rabino de nuestro tiempo comentó: "El sexo es una
virtud divina y aquellos que la olvidan están atentando contra la creación y contra Dios".
A modo de comprensión final, el gran arcano A.Z.F. o secreto secretorum resulta indispensable. He aquí una síntesis vertida sobre las enseñanzas de Samael:
"Dios es amor y su amor crea, y vuelve nuevamente a crear. Las palabras deliciosas del amor conducen al beso ardiente de la adoración. El acto sexual es la real consub-tancialización del amor, en el tremendo realismo psicofisiológico
de nuestra naturaleza. Cuando una mujer y un hombre se unen sexualmente algo se crea. En esos instantes de suprema adoración él y ella son realmente un solo ser andrógino con poderes para crear como los dioses. El hombre y la mujer unidos sexualmente durante el éxtasis supremo del amor son realmente un elohim terriblemente divino. En esos instantes de unión sexual estamos en el laboratorium-oratorium de la santa alquimia.
Los grandes clarividentes pueden ver en esos momentos a la pareja sexual envuelta en esplendores divinos. La pareja ha penetrado entonces en el sanctum regnum de la alta magia; con esas fuerzas divinas se puede desintegrar al Daimón que hay dentro y transformarse en grandes hierofantes. Conforme el acto sexual se prolonga, a medida que aumentan las caricias deliciosas del éxtasis adorable, se siente una voluptuosidad espiritual encantadora. Entonces nos estamos cargando de Electricidad y magnetismo universal, terribles formas cósmicas se acumulan en el fondo del alma, centellean los chacras del cuerpo astral y las fuerzas misteriosas de la gran madre cósmica circulan por todos los canales de nuestro organismo.
El beso ardiente, las caricias íntimas se transforman en notas milagrosas que resue-nan conmovedoras entre el aura del universo. No tenemos como explicar aquellos mome-ntos de gozo supremo. Se agita la serpiente del fuego, se avivan los fuegos del corazón y centellean llenos de majestad en la frente de los seres unidos sexualmente, los rayos del padre.
Si el hombre y la mujer saben evitar el espasmo, si tuvieran en esos instantes de gozo delicioso la fuerza de voluntad para dominar el ego animal, habrían realizado un acto de magia sexual.
Con el arcano A.Z.F. podemos retener esa luz maravillosa, todas esas corrientes cósmicas, todos esos poderes divinos; entonces se despierta el Kundalini, el fuego sagrado del espíritu santo en nosotros, y nos convertimos en dioses terriblemente divinos.
Pero cuando perdemos el semen, las corrientes cósmicas se funden entre las corrientes universales y penetran en el alma de los dos seres, el magnetismo fatal. Entonces Cupido se aleja llorando, se cierran las puertas del Edén, el amor se convierte en desilusión y viene el desencanto. Cuando sabemos retirarnos antes del espasmo sexual despierta la serpiente ígnea de nuestros mágicos poderes.
Y tras santificar el sexo y la magia sexual, el gran A.Z.F. añade:
"Los cabalistas nos hablan de la novena esfera. La novena esfera de la Cabala es el sexo".
Fuera de la tradición judía, el sexo también ha sido respetado y adorado en otros muchos cultos y tradiciones. En Roma fue venerado el dios Príapo en forma de poderoso falo. También la fiesta dedicada a Venus era una
divinización del sexo. De hecho, Venus encarnaba al amor. Por otra parte, Platón definió al sexo como "la ape-tencia divina sugerida al hombre de un poder
universal". Y el ancestral Taoísmo aseguraba que el Tao estaba fundamentado
en "preparar, ordenar, unificar, enlazar y desatar la poderosa vida sexual".
LA VOLUNTAD
La voluntad es una virtud indispensable para el cabalista. Ella puede transformar al-químicamente al ser interior, obteniendo conocimiento, longevidad... Alexandre Safrán profundiza dicha creencia apuntando. "La
voluntad domina sobre la inteligencia".
En la cábala se requiere de tal voluntad. Sólo con el trabajo de esta, prácticas caba-lísticas, y con su posterior aplicación se puede superar todos los obstáculos que limitan la evolución. Los grandes cabalistas fueron hombres de una voluntad sobrehumana.
También la historia de la humanidad: descubrimiento, evolución científica, acerca-miento a la verdad, constituyeron un triunfo de la voluntad. Así, en "El
retorno de los brujos " se explica:
"Jamás el hombre volará, jamás el hombre viajará por el espacio... Nada impedía al siglo XIX, dado el estado de su técnica, construir el batiscafo del profesor Piccard. Nada lo impedía salvo la preocupación del hombre de mantenerse en su lugar.
Pero el principio de la conservación de la energía era algo sólido, cierto, inamovible... Y he aquí que la radio produce energía sin tomarla de ninguna fuente. Se estaba seguro de la identidad de la luz y de la electricidad: no podían propagarse más que en línea recta y sin pasar obstáculos. Y he aquí que las ondas y los rayos X atraviesan los cuerpos sólidos... El templo de la certidumbre se hunde... De un solo golpe los que saben, o creían saber, dejan de separar lo físico de lo metafísico, lo comprobado y lo soñado..."
Después de las últimas afirmaciones, el principio de la voluntad está a salvo, aun-que la filosofía abierta y dinámica, la filosofía de mi abuelo, alcanza su verdadero valor: del todo a la realidad.
Por último, cabe citar unas palabras de A. Safrán:
"Y así es como el creyente, según la enseñanza de jabad, llega a amar a Dios con todo su corazón, o con sus dos voluntades: la del corazón y la del cerebro, que se confunden en una sola: la voluntad de servir a Dios".
CAPÍTULO V EL SIMBOLISMO JUDÍO
DE ABRAHAM A MOISÉS: PURO SIMBOLISMO
La simbología profunda de la tradición no fue algo exclusivamente judío. Pero, aunque egipcios, toltecas e hindúes otorgaron a sus idiomas y costumbres un valor más allá de lo perceptible o material, la gran obsesión judía por lo oculto y simbólico supe-ró cualquier otra realidad existente. Algunas palabras del Talmud facilitan el entendimiento. "La muralla de la sabiduría es el silencio
(Rabi Akiva) ". "Se cuerdo en el juicio, forma muchos discípulos y pon un vallado en torno a la Ley" (Gran Asamblea).
Tal vez, por esto, ya la tora concedió un valor hierático a sus páginas, destacando las de celebraciones, denominaciones y mensajes ocultos. Y, así, por utilizar un deter-minado ejemplo, conviene citar al patriarca Abram, más tarde llamado Abraham por-que la añadidura de la h transformaba al personaje; y Jacob, que fue elegido padre de Israel por ser el hombre "ish " que luchó con Dios y significar su nombre "el que sigue las huellas".
Además de la profundidad de los nombres de los patriarcas mencionados, la prá-ctica cabalística más simbólica y ancestral aparecida en la tora, fue la práctica de la cir-cuncisión. Esta, no sólo representó para el creyente judío el pacto de Yahweh con Abraham o brit miláh (de beritu "cadena"), sino que su sabiduría oculta logró aglutinar el hombre (adam) y la tierra (adama), gracias al poder de la sangre (dam). Y algunas dudas extrañas aparecen ante nosotros. ¿Cuál es el significado oculto de las a añadidas en progresión? ¿Tuvieron algo que ver con la unión del Alef y el Todo?.
Por otra parte, el otro gran ejemplo de cábala simbólica de la época, evolucionó con la más profunda, curiosa y extraña de las denominaciones de la divinidad: Shadal. Según parece, dicha expresión que se apuntaba en las mezuzas, rollo de pergamino adherido a las puertas de las habitaciones ocupadas por judíos, tuvo un gran poder mágico. Su significado es: Shomer (SH), Dat (D), Israel (L), o, Shomer (SH), Delatot (D), Israel (L) (Guardián de la fe de Israel o Guardián de las puertas de Israel).
Por último, a modo de recopilación de todo este período, la enigmática
figura del codificador de la tora, Moisés, profundiza todas estas circunstancias. Su nombre Moi-sés, primer punto esotérico y trascendente, derivaba de la raíz
hebrea mashah (sacar), ya que de niño fue extraído del agua del río con la hija
del faraón. Por otra parte, A. Safrán explica. "Moisés tenía como virtud más
sobresaliente la modestia. Y, tal vez, por ello, Dios se le reveló en una simple zarza, en un monte poco elevado y le redactó un decálogo que se iniciaba con el Alef (a), letra de menor valor numérico. Y toda la tora
está repleta del mismo simbolismo". El capítulo dedicado a Moisés, el mago y
cabalista, engrandece lo puntado.
SIMBOLISMOS POSTERIORES
Una vez finalizada la simbólica época relatada, la nueva era de los profetas y el pe-ríodo pre-rabínico (S.V A.C-S.I D.C), dieron paso a otros muchos simbolismos tras-cendentes. Así, repasando el Talmud encontramos numerosos eufemismos empleados como sustitutos de los nombres de Dios, tales como "Shamain" (cielo), "Ribonó shel Olam" (Señor del Universo), o, "Mi
sheamar vehaiá haolam" (El que habló y surgió el cielo).
Otro ejemplo acorde con lo apuntado, lo constituyó el famoso Sancta Sanctorum: lugar del templo dedicado al arca. Este, durante cierto tiempo, estuvo vacío y preser-vado porque los sabios judíos determinaron que la semilla (ZR) de Yahweh, ya la portaban simbólicamente Zorobabel, príncipe de Israel, y el gran Esdrás (Ezra=zr), re-constructor del templo.
Por otra parte, el principal simbolismo de los dos períodos, tuvo que ver mucho con la condición ocultista del libro. ("Y se enrollarán los cielos en un
libro") (Isaías 34:4). De entre todos ellos, destacó el enigmático libro de Esther.
Según los sabios de Israel, muy versados en este tema, el nombre de Yahweh no aparecía por estar oculto tras el nombre de Esther, que significa nístar (oculto).
Sin embargo, siguiendo con la línea de la literatura, encontramos simbolismos im-portantes aparecidos de la mano de los alfabetos hebreo y griego. Por parte griega, se utilizaban las consonantes y vocales para explicitar y representar todo lo audible, muy igual a lo griego de la ciencia y el análisis. Y, por parte judía, su amor al ocultismo que-daba reflejado en su ancestral alfabeto carente de vocales.
Resulta interesante mostrar el respeto entre judíos y griegos. Así, los griegos orde-naron la construcción, por parte de Filadelfo, de un gran faro de luz, por aquella frase bíblica que dice "La ley esluz" (Tora ór) (Proverbios 6:23). Mientras que, por parte ju-día, también los rabinos del Talmud, a modo de respeto, asimilaron diversas palabras griegas. (Sanedrín de synedrion, concejo de Kategór).
Por último, resulta de todo punto necesario recordar el profundo simbolismo de los grupos que nacieron en este período. De esta forma, los fariseos, muy dados a las costumbres de Esdrás y los levitas, trabajaron para hacer comprender al pueblo el significado de la Ley. Y, ciertamente, la denominación derivaba del verbo lefaresh que significa explicitar o analizar. Los celotas, por contra, se fundamentaron en la duda de lo ajeno. Y, de ello, su nombre partió de la palabra Kanaím, Kaná, ser celoso, celar. Los saduceos partieron de Sadoc el sacerdote, ungidor del rey Salomón. Y, finalmente, los esenios, que guardaron importantes documentos en las orillas del Mar Muerto, derivaban de la palabra isiím que proviene de asimá (recolectar, guardar). ¿Hasta donde la profundidad simbólica de estos importantes grupos judíos y del propio Israel? ¿Sobre cuántos influyó este flujo interno…
SIMBOLISMOS QUE PERDURAN
Hoy, tras el medievo y su gran cábala sefardita y judía, el pueblo hebreo permanece muy fiel a todo lo profundo y ancestral. De esta forma, la estrella de David, como ve-remos de inmediato, todavía posee para el judío un poder mágico que trasciende a lo religioso. Por demás, durante las diferentes festividades hebreas, el poder simbólico no cesa de aparecer. Así, el judío religioso acostumbra a ir a un río o mar, en la festividad del Yom Kippur, para arrojar simbólicamente sus pecados al agua. Además, el Rosh hashána, año nuevo hebreo, lo inaugura el simbólico shofar (especie de trompetilla fa-bricada de cuerno de carnero), que por su sonido traslada a otras épocas. Y, por otra parte, el sacrificio del cordero pascual, rememora los acontecimientos de un ayer an-cestral.
Así, pues, sabemos que el simbolismo hebreo fue y sigue siendo importante. Tene-mos constancia de que otros simbolismos, de diversas tradiciones milenarias, también lo son. Pero en un mundo desquiciado y psicópata como el nuestro, ¿será capaz el hombre moderno de digerirlos? ¿Tendrá la capacidad de adquirir semejantes capacida-des simbólicas? ¿Será extravagante o constante?. A modo de último consejo, unas pa-labras sencillas pueden resultar necesarias y definitivas. La tradición, según nuestro punto de vista, no concibe iluminaciones repentinas. Estas, no obstante, pueden pre-sentarse por un toque de gracia divina o personal. Pero el hombre no debe vivir ESPE-rando ese momento. El desdoblamiento hacia el otro lado, hacia el mundo de las
som-bras chivatas que a todos nos esperan, sólo se obtiene desde una evolución personal, gracias al esfuerzo continuado.
Plano del Templo de Salomón.
A: Santo de los Santos. B: Santo. C: Atrio. D: Columna de Boaz. E: Columna de Yakim. F: Habitaciones.
CAPÍTULO VI
LA CÚPULA DEL SIMBOLISMO: LA ESTRELLA DE DAVID LA PODEROSA ESTRELLA DE DAVID
Los símbolos pertenecen a los albores de la humanidad. Como ya se apuntó, los Su-merios, Egipcios, Caldeos y otros pueblos, los utilizaron. Pero los hebreos, de alguna manera, alcanzaron mayor profundidad.
Este arte antiquísimo estudiaba la obra de la creación y la unificación del hombre y de Dios bajo el simbolismo de las letras hebreas, los números, las sefirot y, a modo de resumen, de la propia estrella de David.
Así, cuando la tradición hebrea de la cábala se abrió al mundo, con las obras de los místicos judíos del medievo, fueron muchos los que trabajaron con la
mencionada es-trella: magos, astrólogos, alquimistas. Y, hoy, desde la perspectiva del tiempo transcu-rrido analizaremos y aprenderemos de todas estas circunstancias.
EL SIMBOLISMO DE LA ESTRELLA DE DAVID
La estrella de David o sello de Salomón tiene, como ya se supone, un origen anti-quísimo bastante desconocido. Pero es, sobre toda especulación, el símbolo del judaís-mo. La propia bandera de Israel y las Sinagogas de todo el mundo lo atestiguan.
La estrella de David posee, no obstante, un significado que trasciende a lo mera-mente religioso. Bajo su bella y atrayente figura se oculta una verdad poderosa y eter-na: la propia realidad cósmica. Y, de hecho, Moisés de León ya aseguraba que "quien sepa mirar la estrella apreciará la grandeza de Dios y el
hombre".
Al observar la estrella apreciamos de qué se trata de dos triángulos entrelazados. Pero ¿cuál es su significado verdadero y profundo?.
El triángulo es un símbolo pitagórico de la sabiduría y un antiguo emblema de la divinidad. Iniciáticamente representa el ternario neutro y, para los cristianos, el signo de la triple personalidad de Dios. Pero en un contexto más profundo representa lo fe-menino, lo terreno, que desea cosas más elevadas. Y, finalmente, el hombre o lo huma-no.
Por otro lado, el triángulo invertido, es el símbolo de lo masculino, de lo celeste a-puntando al hombre, de Dios.
Cuando ambos triángulos, prosiguen el mágico camino y movimiento, se penetran y entrelazan, seis pequeños triángulos se unen armoniosamente creando la estrella de David. Y la perfecta unión Dios-hombre, cielo-tierra, masculino-femenino, se conjuga.
Así, la tradición esotérica judía de la estrella de David simboliza el concepto tam-bién defendido por los astrólogos y alquimistas, de unión macrocosmos-microcosmos. Un punto aglutinador de sabidurías distintas.
La astrología utilizó, al igual que otras muchas creencias ancestrales, la estrella de David. Por representar esta la unificación entre lo de arriba y lo de abajo, se correspondía con la unificación hombre-Dios a través de los astros. Y
observando el grafismo inferior, esto se aprecia más claramente.
1 - Representa la Luna, la diosa celeste. Es el alma del gran hombre. Para los semitas era Astaroth, Isis para los egipcios, Ischnari para los hindúes y Juno para los cartagine-ses. La plata tiene esta representación.
2 - Representa a Marte, el gran astro guerrero. El hierro posee esta representación.
4 - Representa a Mercurio. La naturaleza de este planeta, al igual que la de Dios, es dual: hermafrodita. Representa a la fuerza activa del YO y la conciencia de la humani-dad. Es el hermes griego.
5 - Representa a Júpiter. La naturaleza de este es lunar. Y el estaño tiene el mismo signo. Es el Zeus de los griegos, el Baal adorado por los semitas o el Tao chino.
7 - Representa al planeta Saturno. La naturaleza de este también es lunar. Y el plo-mo se representa por el mismo signo.
8 - Representa a Venus. La naturaleza de este es solar y representa la parte femeni-na. Este planeta hace referencia al amor. Y es la afrodita de los griegos. El cobre posee esta representación.
Y, por último, cabe destacar que el sol, astro rey, oro alquímico, no aparece por ser la fuerza oculta.
MAGOS Y BRUJAS
Otro colectivo que utilizó habitualmente la estrella de David fueron los magos y brujos. Estos acostumbraban a ir casi siempre con un pentagrama o una estrella de Da-vid, a modo de amuleto mágico e iniciático. Y, además, todas sus prácticas mágicas es-taban repletas del citado símbolo.
En el libro "Las clavículas de Salomón ", obra fundamental para todo mago o brujo, se detalla la creación de un pentáculo basado en la estrella de David, con estas pala-bras:
"Este pentáculo pertenece a los espíritus solares y debe hacerse sobre una piel de cor-dero que se halla sacrificado durante el mes de marzo. Escrito con color amarillo y con pluma de cisne cortada con el cuchillo del arte".
Fue, pues, deber de todo mago y brujo aprovechar el simbolismo de la estrella de David. Y, por ello, citarlos era necesario.
LA ESTRELLA EN LA ALQUIMIA
Por último, la alquimia, enseñanza que trata sobre la tradición de trabajar con sales y metales con el fin de producir la piedra filosofal y el elixir de la inmortalidad, también dio y da una gran importancia a la estrella de David, ya que los cuatro ele-mentos y ciertos símbolos alquímicos se encuentran en esta.
El elemento fuego y el azufre se representan pues por el triángulo. El fuego determina el calor seco y el temperamento fogoso. Y, el azufre, el temperamento volátil. Por otra parte, el elemento aire se representa por el mismo triángulo cortado. El aire indica calor húmedo y temperamento aéreo y sanguíneo. Además, el agua está representada por el triángulo invertido, indicando frío húmedo y temperamento fluido y flemático. Y, finalmente, el mismo triángulo cortado significa la tierra: frío seco y temperamento sólido y melancólico.
Así, a través de lo expuesto, en su forma escrita y gráfica, quizás hallamos apreciado algo de la grandeza de este símbolo universal, aunque prioritariamente judío. Pero la dimensión absoluta del simbolismo judío parte ahora de la mano del sagrado alfabeto hebreo: el cuerpo hacia Dios.
CAPÍTULO VII EL ALFABETO SAGRADO
El alfabeto sagrado está compuesto por veintidós letras consonantes, repartidas de la manera siguiente:
- Tres letras madres: Alef, Mem, Sin.
- Siete letras redobladas: Bet, Guimel, Dalet, Kaf, Pe, Res, Tav.
- Doce letras simples: He, Vav, Zain, Jet, Tet, Yod, Lamed, Nun, Samek, Ain, Sade, Qof.
Dos letras mudas pueden ser vocalizadas por medio de puntuación, Alef y Ain.
La ausencia de vocales se compensa con estos puntos que pueden ser colocados arriba, abajo o en el mismo cuerpo de las letras.
Las letras del alfabeto sagrado hebreo, entregado por Dios al primer hombre, po-seen un valor numérico propio, no acorde con su rango de sucesión. Por ejemplo, si Alef vale 1, Tav vale cuatrocientos.
Los puntos no modifican el valor numérico de las letras consonantes. LA PROFUNDIDAD DEL ALFABETO HEBREO
Veintidós letras fijadas en un círculo. Alef con todas y todas con Alef. Bet con to-das y todas con Bet, partiendo de la magia del UNO interior.
El se oculta tras las veintidós letras mágicas. El cuerpo de Dios toma vida en su esencia. Abraham el hebreo estableció con el su alianza, con dichas letras selladas des-de y para siempre.
He aquí estas: 1. ALEF (A)
Sentido oculto: espíritu creador.
"Dos mil años antes de la creación del mundo, las letras se encontraban ocultas, y el Santo-sea EL bendito- las contemplaba y hacía de ellas sus delicias. Cuando EL quiso crear el mundo, todas las letras vinieron a presentarse delante de El, pero en orden inverso. La letra Alef permaneció donde estaba, sin presentarse. Entonces el Santo-sea EL bendito- le dijo: "Alef, ¿porqué no te presentas delante de mí como todas las otras letras?"; y ella respondió: "Maestro del Universo, he visto que todas ellas se han pre-sentado inútilmente ante tí. ¿Por qué habría yo de hacerlo? He visto que ya has concedido su don precioso a la letra Bet, y comprendo que no está en tus designios quitar lo que has dado a uno de tus servidores para entregarlo a otro". El Santo-sea El bendito- le dijo entonces: "Oh Alef, Alef, si bien es verdad que me he servido de la letra Bet para realizar la creación del mundo, también lo es que tú serás la primera de todas las letras, y no habrá unidad sino en ti. Serás la base de todos los cálculos y de todos los hechos que ocurran en el mundo, y en ninguna parte se podrá hallar unidad sin la letra Alef" (Sefer Ha-Zohar, l,2b,3b).
2.BET (B,V)
Valor numérico: 2 Sentido oculto: dualidad.
Inicial de la trascendente palabra Barukh (bendito sea), Bet es la letra abertura del libro del Génesis. Por demás, la segunda palabra de dicho libro es bara (creó) y la pala-bra berith (alianza), ambas iniciadas por la letra Bet.
3.GUIMEL (G)
Valor numérico: 3
Sentido oculto: movimiento.
El nombre de la letra Guimel tiene como significado "socorrer". Y por el significado de la letra de al lado Dalet, "pobreza ", adquiere toda su dimensión y significado.
4.DALET (D)
Valor numérico:4
Sentido oculto: materia (2x2)
La letra Dalet designa al pobre, como ya se apuntó en la explicación de Guimel. El gran Señor del Universo las unió y les dijo: "Permaneceréis una al
5.HE (H)
Valor numérico: 5 Sentido oculto: soplo, vida.
La letra h no fue utilizada en la creación, ya que ella era parte esencial del Tetra-grama sagrado.
Rabi Rachi dice que los cinco primeros días de la creación son: "un día,
segundo día, tercero, cuarto, quinto día, sin artículo ha ". Sin embargo, se dice: "El ha sexto día ", para verificar la importancia de este.
6.VAV (F,V,U)
Valor numérico: 6
Sentido oculto: conjunción, unión.
La letra Vav también forma parte del Tetragrama sagrado. El gran y sublime maestro ha dicho: "Es suficiente para ti y para tu compañera figurar en mi
nombre, constituir el misterio encerrado en EL y haber sido grabadas y marcadas en EL. Por esto, no me serviré de vosotras para obrar la creación del mundo ".
7. ZAIN (Z)
Valor numérico: 7 Sentido oculto: simiente.
La letra Zain no participó en la creación del mundo a causa de su forma de puñal. Esta letra es trascendental por ser la inicial de la palabra Zakhor (acuérdate), con la cual comienza la ordenanza de reposo sabático: "Acuérdate
de santificar el día del Sábado".
8. JET (J)
Valor numérico: 8
Sentido oculto: lo muy material, el pecado (4x2).
El gran Maestro no utilizó la letra Jet en la creación, ya que dicha letra unida a Tet forma la palabra "pecado". Por dicho motivo, se encuentra ausente en las doce tribus de Israel.
9. TET (T)
Valor numérico: 9
Sentido oculto: perfección (femenina)
El bien se encuentra encerrado, guardado en ella. Está escrito: "Muy grande
es tu bondad, que tú has reservado para los que te temen: Por ello, la letra Tet no ha asistido a la creación actual. Pero también ha sido relegada de tal privilegio
porque junto a la letra vecina Jet, forma la palabra "pecado". Por este motivo, tampoco aparece en los nom-bres de Israel".
10. YOD (J,I,Y)
Valor numérico: 10
Sentido oculto: espíritu creador.
Esta letra es la inicial del Tetragrama YHVH. La letra Yod fue eliminada de la creación por este motivo. "Es ya suficiente para ti estar grabada y marcada en
mi mismo, y ser el punto de partida de toda mi voluntad. No te convendría, pues, ser supri-mida de mi nombre" (Zohar, 1, 2b, 3b).
La letra Yod participa en muchas iniciales de nombres gloriosos en la historia de Israel.
11. KAF (K,J)
Valor numérico: 20 Sentido oculto: dualidad.
La letra Kaf cambia de forma y de valor numérico cuando se encuentra en el final de una palabra, siendo entonces su puesto el veintitrés y su valor numérico el 500.
Por otra parte, esta letra fue eliminada de la creación del mundo, porque junto a Mem y Lamed forma la palabra Melekh (rey), y "el mundo necesita un
rey". La palabra Kaf insistió a Dios, con las siguientes palabras: "Maestro de los mundos, plácete en servirte de mí para realizar la creación del mundo, pues soy inicial de la palabra que manifiesta tu gloria (Kavod = gloria). Mientras Kaf se retiraba una sacudida estremeció el mundo. Y, por ello, el Santo -bendito sea-dijo a Kaf: "Oh, Kaf, Kaf, ¿por qué persistes en permanecer aquí?. Retorna a tu sitio. No me serviré de ti para hacer la creación del mundo, pues eres también inicial de la palabra Kalah, que significa exterminación. Vuelve, pues, a tu trono y permanece en tu lugar".
12. LAMED (L)
Valor numérico: 30 Sentido oculto: movimiento.
La letra Lamed unida a Mem y Kaf forma la palabra Melekh (rey). Y, por ello, el Señor del Universo, deseoso de un rey, decidió no utilizar dicha letra para los fines de la creación.
Valor numérico: 40 Sentido oculto: materia.
La letra Mem cambia de forma y de valor numérico cuando se encuentra al final de una palabra, siendo entonces su lugar el veinticuatro y su valor numérico el 600.
Esta letra, por ser inicial de la palabra Melekh (Rey), no fue utilizada en la crea-ción. Dios, como se dijo antes en Lamed y Kaf, necesita tener reyes.
14. NUN (N)
Valor numérico: 50 Sentido oculto: soplo, vida.
La letra Nun cambia de forma y de valor numérico cuando se encuentra al final de una palabra, siendo entonces su lugar el veinticinco y su valor el 700.
Como inicial de la palabra Nora (respetable, venerable) y Navah (bello), la letra Nun fue eliminada de la creación del mundo, por ser la principal responsable de re-chazar a la letra Samek.
15. SAMEK (S)
Valor numérico: 60
Sentido oculto: conjunción, unión.
Durante la creación, la letra Samek se presentó delante del Señor del Universo para comentarle su deseo de formar parte de la creación, con estas palabras: "Soy la inicial de la palabra Somekh (del verbo sostener), con la que se
da comienzo al verso: Somekh Adonai le 'khal-hanoflim ( "El Señor sostenga a todos los que se tambalean"). Pero el Gran Maestro rechazó a la letra Samek,
contestando: "Precisamente por lo que te ha sido destinado deberás permanecer
en tu sitio, pues si te sacara de allí para servirme de ti en la creación del mundo, ¿qué ocurriría entonces con aquellos que están a un paso de la caída si se apoyan en ti?".
16. AIN (E MUDA, O)
Valor numérico: 70 Sentido oculto: simiente.
La letra Ain es la inicial de la palabra Anavah (modestia). Pero ella fue rechazada de la creación del mundo por ser también la primera letra de la palabra Avon (crimen, falta, delito).
17. PE (P,F)
Valor numérico: 80
La letra Pe cambia de forma y de valor numérico cuando se encuentra al final de una palabra, siendo entonces su lugar el veintiséis y su valor el 800.
La letra Pe es la inicial de la palabra Peduth (liberación, entrega). Por creer el Señor del Universo que este bien ha de ser reservado, esta letra fue rechazada de la creación. No obstante, también fue alejada de la creación por ser la letra inicial de la palabra Pescha (pecado).
18. SADE (TS, VA JUNTA)
Valor numérico: 90
Sentido oculto: perfección (femenina).
La letra Sade cambia de forma y de valor numérico cuando se encuentra al final de una palabra, siendo entonces su lugar el veintisiete y su valor el 900.
La letra Sade es la inicial de la palabra Tsadik (Justo), y, por ello, permaneció ocul-ta y alejada de la creación. Según parece, el nombre "Justo" tiene una ligazón a Dios, más allá de otras circunstancias.
Al figurar en el nombre hebreo del gran Isaac, Sade representa, para el ilustre Ra-chi, los noventa años de Sara.
19. QOF (Q)
Valor numérico: 100
Sentido oculto: espíritu creador.
Durante la creación del mundo, la letra Qof, tras mucho dudar, no se atrevió a presentarse delante del Señor del Universo, ya que ella sabía que la letra Sin había sido rechazada por formar junto con ella la palabra Schequer (engaño, mentira).
Por otra parte, la letra Qof, por estar incluida en el nombre de Isaac, representa, según Rachi, los cien años de Abraham.
20. RES (R)
Valor numérico: 200 Sentido oculto: dualidad.
Durante la creación del mundo la letra Res, al igual que Qof, no se atrevió a pre-sentarse ante el Señor del Universo, por estar incluida en la palabra Schequer (men-tira).
21. SIN (S,X,CH)
Durante la creación, la letra Sin se presentó a Dios como la inicial del nombre divi-no de Shaddai. Pero fue rechazada porque su unión con Qof y Res forma la palabra Schequer (mentira).
La letra Sin tiene un cuerpo de tres barras que simbolizan a los tres patriarcas. Sin embargo, la cabala más profunda cree que la letra Sin debería de tener cuatro cabezas.
22. TAV (T)
Valor numérico: 400 Sentido oculto: materia.
El sublime libro Zohar dice que todas las letras vinieron ante el Señor del Universo para ser utilizadas y que Dios escogió a Tav, siguiendo un orden inverso, tras recor-darle esta que ella era el final de la palabra Emet (verdad), grabada sobre el sello di-vino como uno de los nombres del Señor del Universo.
"En efecto, tú eres digna juzgó el Santo, sea EL bendito-; pero no es conveniente que me sirva de ti al emprender la creación del mundo, puesto que estas destinada a ser puesta sobre la frente de los hom-bres fieles que hayan observado la Ley, desde Alef hasta Tav, y también te hallas mezclada con la muerte, puesto que eres la letra final de la palabra Mavet (muerte) ".
MÉTODOS Y NÚMEROS
Todo escrito contiene un espíritu interior ligado al cuerpo o la palabra. El alma de la cabala va unida a este significado oculto de letras, frases, ritos, ceremonias y otras circunstancias.
Existen diversos métodos y formas de análisis para llegar a la esencia.
LA GEMATRÍA
Cada letra tiene un valor numérico. Al sustituir estos por las letras de una palabra y sumarlos entre si, se suele hallar el valor de la palabra y su significado oculto. Así, la palabra Besheim, que significa "en el nombre de Dios", se escribe BSHM: 2,300,40, que sumados dan 342, y reducidos, tras otra suma (3+4+2),9.
EL MÉTODO TEMURAH
Esta palabra significa cambiar o "permutación " para los cristianos cabalistas. Este método se fundamenta en dicho cambio de letras con el fin de buscar otra palabra y significado.
Por otra parte, el resultado de estos dos métodos interpretativos, los más conocidos y utilizados por los cabalistas, va acompañado de diferentes formas de lectura del resultado:
El Pshat, interpretación literal El Ramaz, interpretación racional.
El Darash, interpretación espiritual. Trasciende la mente concreta y el intelecto humano.
Y el Sud, sumo secreto contenido. Este método de interpretación se enseña a los discípulos predilectos.
El método de la Gematría, como se apuntó hace breves instantes, suma, reduce y encuentra un valor numérico. Por ello, resulta imprescindible dedicar unas páginas al significado profundo de los números, para, así, tener una guía a la hora de los resulta-dos. Los números, según las diferentes tradiciones, tienen un significado profundo, má-gico y eterno.
NÚMERO 1
Significa la letra hebrea Alef
El número 1 representa la inteligencia, el principio activo del gran Universo, es la unidad, idéntica a si misma, es decir, el número 1.
Para los Pitagóricos su representación era el punto y para los antiguos hindúes el símbolo de la Luna y la Tierra. La alquimia, no obstante, lo relacionaba con el andrógi-no hermético, o sea la consumación de la pareja alquímica.
NÚMERO 2
Significa la letra Bet
El número 2 representa la duplicidad, la dualidad, el principio pasivo o femenino. De ahí, su fecundidad, su capacidad de reproducir, multiplicar.
Mientras el número 1 es el todo, el número 2 es lo antagónico, lo dual desde un concepto, según algunas tradiciones, de abertura hacia lo desarmonioso. Está asociado a todo lo que es par: ojos, brazos, piernas, manos...
Para los griegos simbolizaba lo desconocido, el caos. Los pitagóricos simbolizaban al 1 con un punto y al dos con una raya, siendo el 1 Dios y el 2 la materia.
Por demás, los romanos consideraban al número 2 como el más funesto de todos e-llos. Cuando a su dios Platón le presagiaban lo funesto, le otorgaban el segundo mes del año. Platón combinada el 2 con la diosa estéril y despreciada Diana.
A modo de resumen de este mal presagio, cabría recordar que los reyes ingleses Ri-cardo II, Eduardo II y Guillermo II fallecieron de manera violenta, al igual que Enrique II de Francia y Sancho II, Enrique II y Carlos II de España.
Significa la letra hebrea Guimel.
El número 3, para la geometría, es el primer número, ya que la primera figura geo-métrica parte de los tres puntos.
Por otra parte, el 3 consta de tres variedades que, según la cábala, están repletas de atributos de la divinidad.
Los cristianos relacionaron al 3 con la Santísima Trinidad: Dios en su máxima expresión. Y también fueron 3 los reyes magos de viaje a Belén. Y tres las veces que Pedro negó a Cristo.
Para los pitagóricos, el número 3 era un número tridimensional. La tríada, el mundo absoluto, lo representaban así:
1 mónada — activo 1 diada — pasivo --- 3 tríada — neutro
Además, los griegos consideraban al tres el origen de todo lo conocido. Por ello, al realizar sus presagios utilizaban un trípode, bebían tres veces a la salud de las Tres Gracias y se subyugaban a Júpiter, Neptuno y Plutón.
Los hindúes llamaban al tres Rama o Guna. Su Trinidad estaba compuesta de Brah-ma, Vishnú y Siva. Los brahmanes tienen 3 grandes Vedas, 3 Margas o caminos de sal-vación, 3 Gunas, 3 LoKas (Cielo, Tierra, Infierno), tres joyas de la sabiduría. Y Siva tiene tres ojos en la frente.
Y, finalmente, los egipcios también adoraban al tres. Así, reconocían 3 partes en el cuerpo humano:
- Dyet, el cuerpo físico.
- Ka, el cuerpo fluido o astral. - Ba, el espíritu.
Los egipcios también creyeron en los números
- Alto Egipto
- Egipto Medio o central - Bajo Egipto
Por demás, cada una de estas zonas estaba dividida en otras 10 provincias, las cuáles tenían un dios particular, por lo que el total de dioses era 30. Pero al estar agrupados de 3 en 3, expresaban la concepción ternaria de la realidad:
- Mundo natural - Mundo filosófico - Mundo religioso
El tres se considera un número de fortuna.
NUMERO 4
Significa la letra Dalet.
El número 4 es la abertura definitiva hacia la familia. 1 es el padre, 2 es la madre, 3 el hijo y 4 la familia. Como es cuarta repetición del uno y segunda del dos crea la uni-dad, la tribu. Por otra parte, cabe decir que es un número ligado a la materia: 2 repro-duce, 4 confirma.
Una de las más curiosas características del número 4 es que en la antigüedad casi todos los pueblos denominaban a sus dioses con cuatro letras. Gott en alemán, Deus, en latín.
Los pitagóricos juraban por el 4. Los hindúes tenían cuatro principios inferiores: pasiones, cuerpo astral, cuerpo inferior y esencia vital. Los masones defienden que los 4 elementos básicos del hombre están habitados por gnomos, sílfides, dragones y sirenas. Y los musulmanes analizan de 4 en 4 el cuerpo de la mujer.
Por último, el Apocalipsis de Juan, habla de que son 4 las partes de la Tierra, 4 las bestias con ojos, 4 los caballos, 4 los ángeles de Eufrates y 4 los jinetes.
El cuaternario, por ser 2x2, simboliza la personalidad dual, la doble dialéctica. 4 también es el número de la cruz cósmica, las puntas de la tenebrosa cruz gamada.
NÚMERO 5
Significa la letra hebrea He.
Para la religión judía, el número 5 era el más importante de todos. Cinco eran las o-frendas que recibía el gran sacerdote, 5 los alimentos permitidos en el campo, 5 ropas regalo José a Benjamín, 5 los hermanos que José presentó al faraón, y 5 las piedras que cogió David al atacar a Goliat.
Para el genial Pitágoras el 5 era sinónimo de matrimonio. Según los pitagóricos este número correspondía a la diosa Juno, protectora de los enlaces. Y, por esto, los roma-nos, en las celebraciones de bodas, entraban en el salón de 5 en 5, mientras se encen-dían cinco velas.
Por demás, los brahmanes creen que los atributos del ser humano son cinco. Y los cristianos lo respetan porque Jesús se compone de cinco letras, y predijo cinco veces la pasión, siendo herido cinco veces.
El cinco también es el número del pentagrama o estrella de cinco puntas. Este representa los cinco libros mosaicos y el triunfo de la voluntad sobre la materia. No obstante, invertido representa simbólicamente el triunfo del cuerpo instintivo sobre la voluntad.
El número 5, por estar relacionado con la letra He, tiene una vertiente negativa y antisemita muy marcada: Hitler, Himmler, Haushoffer . . .
El 5 es considerado por los rabinos, junto al 6 y el 10, el más sagrado de todos los números. Es la luz de la Gran Presencia.
Significa la letra Vav.
El número 6 es un número beneficioso porque representa simbólicamente a Dios en sus dos estados trinitarios: el manifestado y el oculto. Es el número de la divinidad en movimiento. Y dicho número también representa el matrimonio en sus 3 veces el número 2 y 2 veces el número 3, lo que simboliza la fusión íntima.
En la cábala guarda relación con el Sol. Y en la geometría con el hexaedro o polie-dro regular, aunque, no obstante, destaca la figura del triángulo doble o estrella de David, que tiene 6 puntas.
Los pitagóricos creían que el número 6 era el único adaptado al alma y lo deno-minaban "la perfección de las partes". Los griegos, por su parte, lo utilizaban para divi-dir sus figuras geométricas. Y además, creyeron que el sexto día de cada mes era muy beneficioso para el nacimiento de un varón, pero poco propicio para realizar la labor de siembra.
Finalmente, la tradición de los druidas enseñaba que este número era muy impor-tante, dando al sexto día de la Luna la supremacía de las festividades.
El número 6 es muy respetado por todos los rabinos y cabalistas. NÚMERO 7
Significa la letra Zain.
Dicho número ha tenido y tiene suma importancia dentro de la historia de la hu-manidad y ha llegado hasta el presente rodeado de una auténtica leyenda. Así, 7 sabios había en Grecia, existen 7 artes, 7 ciclos hebreos del año sabático, 7 plagas hubo en E-gipto, hay 7 maravillas en el mundo, 7 mares antiguos, 7 colores del arco iris y siete no-tas de la escala musical.
El número 7 es la cifra perfecta de Dios: el septenario generador compuesto por el 3 o Trinidad y el 4 o doble dialéctica.
Además, el número 7 para los hebreos era sagrado. Siete días tenían las semanas ju-días, siete eran los brazos del candelabro judío, 7 los guías del pueblo judío. Y Moisés murió en el séptimo día en el mes de Adar.
Por otra parte, según los pitagóricos, el 7 contenía todas las fases de la vida humana, dentro de 10 periodos de 7 años:
En los primeros 7 años se completa el ser humano.
En los segundos 7 años se puede procrear y transmitir la vida. En los terceros 7 años crece la barba y el bello corporal.
En los cuartos 7 años alcanza la energía su vigor máximo. En los quintos 7 años, es hora de formar la familia.