La identidad cultural:
una perspectiva filosófica
Raimundo Prado R.
Departamento Académico de Filosofía
No hay país más diverso, más múltiple en variedad terrena y humana;
todos los grados de calor y color, de amor y odio, de urdimbres y sutilezas, de símbolos utilizados e inspiradores. No por gusto, como diría la gente
llamada común, se formaron aquí Pachacamac y Pachacutec, Huamán
Poma, Cieza y el Inca Garcilaso, Tupac Amaru y Vallejo, Mariátegui y
Eguren, la fiesta de Qoyllur Riti y la del Señor de los Milagros; los yungas de la costa y de la sierra, la agricultura a los 4,000 metros; patos
que hablan en lagos de altura donde todos los insectos de Europa se ahogarían; picaflores que lleguen hasta el sol para beberle su fuego y
llamear sobre las flores del mundo. Imitar desde aquí a alguien resulta
algo escandaloso. En técnica nos superarán y dominarán, no sabemos hasta qué tiempos, pero en arte podemos ya obligarlos a que aprendan
de nosotros y lo podemos hacer incluso sin movemos de aquí mismo.
Palabras de José María Arguedas en el acto de entrega del premio "Inca Garcilaso de la Vega" (Lima, octubre de 1968).
El presente ensayo tiene como
finalidad esencial el análisis filosófico
inicial de la idea de "identidad cultural".
Nuestra perspectiva filosófica no consiste en la elaboración de una
"teoría" sino en la elucidación contextual del tema que nos compromete.
Siguiendo esta estrategia metodológica, los tópicos brevemente analizados son los siguientes: primero, se muestra la diversidad de componentes de la
idea de "identidad" como los aspectos descriptivo, proscriptivo y
programático. En segundo lugar, hay una suerte de determinación de un conjunto de elementos para una definición de la identidad como realidad,
como ideología y como utopía. Finalmente, se analiza críticamente la correlación entre la identidad y la globalización culturales. El trabajo termina
con la propuesta de una identidad cultural peruana deseable, según nuestra perspectiva valorativa.
y. Distinciones necesarias
Nuestra perspectiva sobre la problemática de la "identidad cultural peruana"
es eminentemente filosófica La elucidación de sus supuestos, generalmente implícitos, y la distinción de sus aspectos es nuestra tarea fundamental. Evidentemente, nuestras reflexiones tienen como base los estudios históricos-sociales y políticos-culturales existentes en nuestros medios bibliográficos'.
Una primera cuestión que nos interpela es la extrema ambigüedad y complejidad del problema. Un cuadro sintomático de esta situación es la diversidad de usos de la palabra "identidad". Desde un punto de vista con
ceptual, como se estableció en un seminario interdisciplinario dirigido por
Lévi-Strauss, el campo que abarca esta idea oscila entre "una singularidad
desconectada" (cerrada) y "una unidad globalizante poco respetuosa de las
diferencias" (homogeneizadora)^.
Esta diversidad de usos, con diferentes sentidos y alcances, de la idea de
"identidad" nos motiva a preguntamos si es posible formular una definición o,
por lo menos,
señalar ciertos elementos comunes
(elementos definitorios) para
construir el concepto de identidad. Reiteramos que, para realizar esta operación,
debemos tener presente la ostensible diversidad de sus usos lingüísticos; así, se
suele hablar de
identidades étnica, regional, nacional,
estamental,
clasista, religiosa,
moral, política, ideológica, utópica, etc. El cuadro se complica si atendemos al
mayor o menor grado de intensidad o nitidez de sus configuraciones ü'picas o peculiares; de este modo es dable hablar de un identidad en un sentido "débil" o
en un sentido "fuerte". Asimismo,
es distinguible por el nivel de su autognosis, lo
que parafraseando a Hegel-Marx podemos llamarlas como "identidad en sf'
(cuando no se tiene o se tiene una débil conciencia de su situación identitaria) e
1 Documentos importantes, consistentes en testimonios de parte, se encuentran en el
libro iQuiénes somos?, cuyos editores son Rodrigo Montoya y Luis Enrique López, Lima, MoscaAzul, 1988.
2 Citado en francés por Elena Aybar Ray: Idetiiidad y resistencia cultural en las obras de Jase' María Arguedas, Lima, PUCP. 1992, pp. 54-55.
"identidad para sf (se da o se logra en una comunidad con clara conciencia de su situación, historicidad y posibilidades).
Desde otro punto de vista analítico, podemos destacar tres momentos o niveles en la identidad cultural: a) en primer lugar, presenta un nivel o
sentido descriptivo (contiene aspectos descriptivos de situaciones objetivamente configuradas), b) un aspecto prospectivo (apunta o señala a posibilidades o tendencias objetivas, las que no necesariamente son deseables) y c) un nivel o sentido prescriptivo-programático (propuesta político-cul
tural de una identidad ideal o deseable).
En suma, una identidad implica una "situación" y, al mismo tiempo,
una asunción de "posición"; contiene componentes de sentimiento, valoración y conocimiento. Siempre se encuentra en proceso y es resultado de un
complejo y conflictivo proceso histórico.
2. Para una definición de la "identidad cultural"
¿Tiene sentido hablar de la "identidad cultural" en general teniéndose en cuenta que en la realidad sólo existen identidades diversas y concretas? Nosotros sostenemos que la "identidad cultural en general" es una abstracción
y, en cuanto tal, puede ser una abstracción correcta y ser la base de una
construcción conceptual. En otras palabras, en el concepto de "identidad
cultural" en general sólo se articulan los elementos comunes esenciales y reiterativos de las diversas formas concretas de identidad.
Así, no obstante la borrosidad de sus contomos, en todas las formas
específicas de identidad cultural hay zonas o focos relativamente claros en los que son distinguibles las características comunes siguientes:
a) Una relación, individual y colectiva, de pertenencia al grupo y
cierto de grado de conciencia o
de reconocimiento de esta relación.
b) Una relación de identificación y de valoración positiva, en algún nivel, de esta pertenencia por los miembros del grupo.
c) La asimilación y revaloración de las raíces, y de las tradiciones,
del grupo como condición de la formación de su personalidad histórica y del desarrollo de su capacidad creativa.
(conciencia identitaria) y reconocible desde fuera y por otros. e) La posesión de cierta capacidad creativa a partir de sus propias
disposiciones o fuentes internas.
f) La participación en una historia común y de un espacio geográfico
determinado.
g) La posesión de una determinada capacidad de apertura y de
asimilación recíproca en relación con otros grupos. Como decía Franz Fanón,
"la identidad cultural no es cerrazón"^. Incluso, las identidades fuertes como
las étnicas, que por razones de resistencia cultural se autobloquean, no pueden ser definitiva o absolutamente cerradas.
3 La dialéctica de la identidad cultural: encuentros de culturas y categorías
de su inteligibilidad.
En la historia intelectual de los pueblos colonizados, historia de la
formación de identidades, Franz Fanón'' encuentra tres etapas claramente
perfiladas. En una primera fase, según nuestro escritor, el intelectual colonizado asimila en forma integral la cultura del invasor y prueba de este modo su capacidad o condición humana. El segundo momento es el de la
reinmersión: es el momento de la memoria y del vómito. En este periodo de
reacción, el intelectual colonizado se da cuenta de su relación enajenada con
el pueblo y se contenta con recordar la historia pre-colonial. En el fondo de
la memoria redescubre viejos episodios y leyendas y los revalora. Es el
periodo de malestar, de experiencia de la muerte y de la náusea. Se vomita,
pero ya, por debajo, se prepara la risa.
El tercer periodo es el de la lucha. El intelectual colonizado, tras haber
intentado perderse en el pueblo o
con el pueblo, va por el contrario a sacudirlo.
Se transforma en el que despierta al pueblo. Su literatura se transforma en
literatura de combate, literatura revolucionaria, literatura nacional.
En José Carlos Mariátegui, también encontramos un esquema parecido
de periodización de la literartura en el Perú. Según el Amaula,
"una teoría
moderna -literaria, no sociológica- sobre el proceso normal de la literatura
de un pueblo distingue en él tres pertodos: un periodo colonial, un periodo
3 Franz Fanón, Los condenados de ¡a tierra. México, Fondo de Cultura Económica, 1977, p. 226.
comopolila, un periodo nacional. Durante el primer periodo de un pueblo, literariamente, no es sino una colonia, una dependencia de otro. Durante el segundo periodo, asimila simultáneamente elementos de diversas literaturas extranjeras. En el tercero, alcanzan una expresión bien modulada su propia
personalidad y su propio sentimiento"^.
Nosotros Juzgamos que los esquemas históricos propuestos, tanto de Fanón como de Mariátegui, pueden ser criterios útiles para la explicación y
comprensión de la historia dialéctica de constitución de la identidad cultural
nacional. Lamentablemente, no tenemos el tiempo necesario para hacer unestudio comparativo y, sobre todo, epistemológico de este problema. Pero, a
continuación, no dejaremos de señalar las categorías más importantes queposibilitan la inteligibilidad de las identidades culturales. Una
tentativa inicial
de invertario de estas categorías, nos permitiría descubrir algunos formasespecíficas como las siguientes: la aculturación, la transculturación, la
resistencia, la asimilación y traducción recíprocas, etc.La aculturación consiste en la pérdida o sustitución de la cultura propia
por otra. Generalemente se da en un contexto de relaciones de dominación o
de alienación culturales y que puede variar desde un proceso de "extirpación" o de destrucción hasta el abandono de la cultura propia por la imposición desupuestos valores superiores y universales de otra cultura.
La transculturación consiste en la apertura y apropiación de lo extraño
(generalmente dominante), la que implica, al mismo tiempo,
la revaloración
y la transformación de la propia identidad cultural. Según Arguedas,
se trata
de la estrategia de los dominados para no perder sus propias raíces en la
constitución de una nueva identidad.La resistencia cultural -la que generalmente ocurre como defensa de
la propia identidad- consiste, en su forma típica, en una suerte de
encerramiento. Históricamente, sin duda, presenta diferentes modalidades
que no analizaremos en este momento.
La asimilación y la traducción recíprocas sólo pueden darse entre
culturas bien constituidas y que presenten más o menos el mismo grado de
desarrollo histórico. Pues, pensamos, como hacía notar también Antonio Gramsci, que la traducción recíproca o simétrica requiere como condición
esta base del mismo nivel de desarrollo cultural.
4. La identidad como realidad, ideología y utopía
En forma purificada, ya que la identidad conocreta es siempre un proceso histórico complejo y combinado, son distinguibles la identidad como realidad, como ideología y como utopía.
La identidad como realidad consiste en una configuración histórica y
objetivamente determinable. El conjunto de características que conforman
la identidad son reconocibles desde fuera. Justamente, el trabajo científico,
de un antropólogo, por ejemplo,
consiste básicamente en la determinación y
explicación de estos elementos constitutivos objetivos de una identidad.
La identidad como ideología consiste en la presentación discursiva deformada
y unilmeral de la realidad identitaria. En nuestra historia, por ejemplo, encontramos
ideologizaciones típicas de nuestra precaria identidad nacional. Así, para nuestros
escntores como Riva-Agüero y Alejandro Deustua, el componente indígena es la
parteexóticay extirpable; sólo laparte hispánica es valiosa Naturalmente,
esta posición
valoraüva se
funda
en una visión unilateral y deformada de las razas en el Perú; no
se
quiere fundar nuestra identidad en el reconocimiento de la pluralidad cultural realmente
existente y de sus potencialidades de asimilación y de
creación. Otro caso interesante
es la ideología del "mestizaje" que aparentemente puede reconocer diversas
confluencias culturales pero subrepticiamente sobrevalora un componente
determinado, por ejemplo el hispánico costeño como
en el "criollismo". En
suma,
la
ideología, como
señala nuestro historiadorBasadre, es siempre unaperspectiva parcial
con pretensiones de totalidad; siempre mistifica o invierte la realidad.
La identidad como utopía es una construcción ideal, realizable o no
según sus condiciones de posibilidad; así, por ejemplo, tenemos la esperanza
mariateguiana de la "peruanización" del Perú.
5. Identidad y globalización
Indudablemente, los graves problemas de la identidad cultural en
nuestro país y en el continente amerindio, se han dado desde la conquista
ibérica y lusitana. Desde entonces estamos viviendo el proceso de occidentalización, un proceso homogeneizador que ha originado dolorosos problemas de identidad cultural. Juzgamos que este proceso debe ser
estudiado en sus momentos cualitativamente diferentes y con la más sobria objetividad. Por razones metodológicas, cuyos supuestos explicitamos ahora, pensamos que debe comenzarse con el análisis crítico de su forma actual: el fenómeno de la "globalización". En esta oportunidad, a continuación, nos contentaremos con señalar una gran falacia de la ideología globalizadora.
La ideología globalizadora (expresión discursiva del capitalismo
neoliberal) se presenta como la portadora de la más alta racionalidad, como
la defensora y difusora de los valores de libertad e igualdad, como la que por
su naturaleza responde a los intereses de toda la humanidad. Sostiene que el
sistema económico-mundial está regulado por el mercado en el cual el individuo-consumidor es "soberano"; rechaza y exige la eliminación de toda
suerte de planificación social. Todas estas ideas, curiosamente, ya forman
parte de las creencias a todo nivel.
La globalización realmente existente o en proceso de realización es
al revés de lo que presenta la ideología: es destructora de valiosas identidades culturales, posee una racionalidad instrumental subalterna (defiende intereses
egoístas). Es encubridora de las verdaderas fuerzas y prácticas reguladoras
de la sociedad capitalista: la fuerza dominante de los oligopolios (la
"soberanía del mercado libre" es apariencial) y la estricta planificación
enajenante de los países deudores por las instituciones internacionales a su
servicio. Habla de la soberanía del individuo en el momento en que se atan
las relaciones de dependencia más cosificantes.
En síntesis, la globalización efectiva se caracteriza por ser asimétrica, socialmente irracional, excluyente, homogeneizadora y destructora. No se
trata de un proceso de integración con asimilaciones recíprocas.
6. La identidad cultural peruana: una propuesta
Como afirman muy bien los más calificados analistas de la sociedad
peruana, no cabe hablar de "una identidad cultural peruana". Salvo en
términos de posibilidades o de tesis programáticas. Nuestra realidad es
configuraciones y una historia englobante y estas condiciones posibilitan hablar, hoy, de unas incipiente identidad o "peruanidad". Justasmente, esta situación, como una suerte de respuesta esperanzada, nos motiva a explicitar ciertos valores que animan nuestra propuesta de una Identidad deseable:
En primer lugar, un proceso de creación de la identidad cultural
peruana debe tener como su polo valorativo el ensanchamiento o el enriquecimiento de la calidad humana en todas sus direcciones.
Segundo, este proceso de enriquecimiento tiene como condición necesaria una actitud de apertura que posibilite la apropiación
autónoma (sin coacciones) de toda creación humana.
Tercero, el proceso de crecimiento integral del hombre peruano no es posible sin la revaloración y reapropiación de las raíces indígenas o
del componente andino.
Cuarto, la identidad de nuestra propuesta no es misoneísta. Es una
identidad abierta a la creación y a lo auténticamente nuevo.
Quinto, la identidad de nuestra esperanza es una identidad con memoria, pero sin mistificaciones de nuestro pasado y porvenir.
Apreciación final
El examen inicial de la problemática de la "identidad cultural
peruana", nos permite hacer las siguientes apreciaciones:
1. Hay
frecuentes confusiones sobre la problemática de la identidad
cultural por no distinguir los niveles real, ideológico y utópico.
2. No
cabe hablar con sentido de "identidad cultural peruana" si no
es en el nivel conceptual y programático.