Dra. María José Mateos Carreras
Universidad de Extremadura
RESUMEN: Desde que la expresión corporal se incluye dentro de los contenidos de educa-ción física, se ha venido prestando una ateneduca-ción relevante a aquellas actividades cuyos objetivos persiguen el desarrollo de las capacidades expresivas, dejando en un plano secundario, cuando no inexistente, el desarrollo de las capacidades de percepción de los mensajes de los demás.
Teniendo en cuenta que el objetivo final de la expresión corporal es facilitar la comunicación entre los seres humanos, es fácil suponer que, si la propia expresión es importante, lo debe ser también la expresión de los demás, poder comprender qué quieren decirnos.
En este trabajo abogamos por el desarrollo de esas capacidades de decodificación planteando una posible distribución de los objetivos en los distintos ciclos de nuestra enseñanza.
PALABRAS CLAVES: Expresión corporal. Educación física.
EXPRESSION, IMPRESSION AND BODY COMUNICATION
ABSTRACT: Since Body Expresion is included inside the Physical Education contents, it has been paid close attention to those activities focused on the expresion abilities development, leaving on a second level, if existing, the ability development of other people messages perception.
Bearing in mind that the final Body expresion aim is to ease the comunication between human beings, and taking into account how significant is our own expresion, it has to be considered how important is other people expresion to understand what they try to tell us.
In this paper we advocate the development of those decodification abilities suggesting an objectives distribution between all the education phases.
1. INTRODUCCIÓN
Después de muchos años intentando averiguar lo que la expresión corporal puede aportar al desarrollo armónico del individuo, lo que la expresión corporal representa dentro de la educación física y lo que, sin perdernos en otras áreas, podemos utilizar de la expresión corporal para nuestros objetivos como docentes en esto de la educación por, para y con el cuerpo, he llegado a la conclusión de que, tal vez lo más importante, en esto de la comunicación corporal, no resida en las manifestaciones expresivas de cada uno sino en las manifestaciones expresivas de los demás.
Cada uno de nosotros adopta, gracias al ambiente en el que crece, a la experiencia que adquiere y a la sociedad a la que pertenece, una serie de pautas de comportamiento que, unidas a su propia forma de ser, le hacen manifestarse corporalmente de una forma o de otra, y no podemos decir que cualquiera de esas manifestaciones sea incorrecta o inaceptable si se manifiesta observando las pautas del respeto por los demás y la asunción de las libertades ajenas.
Lo que quiero decir es que cada individuo, antes de acceder a la escuela, lleva impresa una forma peculiar de manifestar sus deseos y sentimientos aunque sea de forma rudimentaria.
Según Allan Pease1 se ha investigado mucho sobre las señales no verbales para averiguar si estas señales tienen carácter innato, son aprendidas, transferidas genéticamente o adquiridas de otra forma y cita a Eibl-Eibesfeldt como autor de un estudio en el que se averiguó que la sonrisa de los niños nacidos ciegos y sordos se produce aunque no haya podido ser aprendida por imitación, lo que la califica de innata o genética.
En las clases de expresión corporal no enseñamos nada, sólo facilitamos a los alumnos diferentes estímulos para provocar en ellos aquellas sensaciones que les inciten a manifestarse corporalmente y lo hacemos despertando tanto las posi-bilidades de movimiento como de sensiposi-bilidades más o menos dormidas hacia la música, la danza, el mimo, etc.
Considerando que la finalidad última de la expresión corporal en la escuela consiste en facilitar la comunicación entre individuos, me temo que lo más difícil para conseguir este objetivo, no es la propia expresión sino la expresión ajena, lo que podemos entender de las expresiones de los demás, saber lo que los demás quieren decir cuando se manifiestan, y, sobre todo, disminuir el margen de error que exista entre el mensaje y nuestra decodificación.
Desde este planteamiento creo que el mayor esfuerzo debe estar en las tareas que faciliten la lectura corporal, la decodificación corporal o al menos, el poder llegar a entender el cuerpo de los otros.
1
Por todo lo anterior estamos convencidos de que nuestro trabajo puede diversificarse en tres vertientes:
1. La expresión corporal.
2. La impresión corporal.
3. La comunicación corporal.
2. EXPRESIÓN CORPORAL
La expresión corporal aparece en las leyes de educación, en los proyectos educativos, y en las programaciones de enseñanza reclamando de los docentes dos objetivos fundamentales que justifican su teoría y su práctica:
– Posibilitar al individuo el desarrollo de las capacidades necesarias para poder manifestar, a través del movimiento corporal, sus emociones, sen-timientos, estados de ánimo y deseos.
– Conseguir utilizar esas capacidades para poder comunicarse con los demás.
Pero ante todo debemos tener claro a qué no referimos cuando hablamos de expresión. Entendemos la expresión corporal como la capacidad de cada indivi-duo para exteriorizar sentimientos y sensaciones a través de sus movimientos sin necesidad de utilizar la palabra, o a pesar de ella, pero sin la obligación de comu-nicar con los demás.
Como explican Bertrand y Dumont “el término expresión corporal, descuar-tizado entre practicantes del gesto, psicólogos, teatro llamado de vanguardia, se encuentra vacío de su sentido, convertido en palabra cubo-de-la-basura, palabra-trastero. Ya no sabemos qué designa, qué encubre”2.
La expresión corporal debe ser pura manifestación personal con la única finalidad del placer de expresar lo que cada uno siente. Lo mismo que un pintor realiza su obra siguiendo sus propios sentimiento y deseos sin esperar que los otros le entiendan, así debe ser la expresión corporal posibilitando el primer objetivo.
Ahora bien, para que esta expresión, propia de cada uno, pudiera llegar a servir como canal comunicativo tendríamos que disponer de una serie de códigos, una especie de vademécum de símbolos dotados de significación clarificadora, pero entonces no sería expresión corporal, sería un lenguaje más “Todos los seres humanos somos expresión. Nuestro cuerpo envía mensajes continuamente”3.
2
Bertrand, M. y Dumont, M.: Dynamique de la creation (le mot et le expresion corporelle. Vrin, Paris Col. Psichopedagogie du sport, 1976, p.18.
3
Villada P.: “Una reformulación teórica de la expresión corporal”. Madrid. Anaya. Élide, n.° 1, (1999), p. 55.
Estamos de acuerdo con ello, es más, estamos convencidos de que cada vez que nos movemos segregamos sentimientos y estados de ánimo, pero no esta-mos seguros de que esos gestos tan expresivos lleguen a ser comunicativos, no tienen porqué serlo si no existe un receptor; nuestro cuerpo se expresa, si, pero si nadie puede leerlo todos sus movimientos se quedan en mera expresión, luego de-bemos distinguir muy claramente nuestro trabajo cuyo objetivo debe ir destinado a:
1.° Facilitar estímulos y provocar la expresión
2.° Posibilitar la comunicación.
“El hombre puede expresarse voluntariamente, o modular inintencionada-mente la apariencia de su expresión, o voluntariainintencionada-mente impedirla”4. Imaginemos: cuando caminamos por la calle nuestros movimientos tienen una determinada ca-dencia rítmica, nuestra forma de balancear los brazos tienen una dimensión, y nues-tra posición de la cabeza también tiene un sentido.
Toda esa configuración corporal está producida por nuestro estado de áni-mo, pero no caminamos para que la gente de la calle sepa cómo nos sentimos esa mañana, aunque alguien pueda leer nuestra forma de caminar no se dará la comu-nicación porque faltará el deseo de comunicarnos con él, pero sí existirá una inter-pretación de nuestros movimientos.
Cuando pretendemos establecer comunicación con los demás, sin utilizar el lenguaje oral, tenemos que hacer un esfuerzo para que nuestros gestos sean leídos correctamente por los otros, tenemos que evitar, en la medida de lo posible, toda mala interpretación, cualquier mal entendido; el mejor esfuerzo que podemos hacer es recurrir a nuestro catálogo particular de movimientos comunicativos, recordare-mos que, como dice Malmberg5 nuestros gestos son en su mayoría convencionales y se les puede atribuir un cierto código.
La expresión corporal que defendemos es aquella que representa la libertad de manifestación, producida por la necesidad de sacar al exterior nuestros senti-mientos o materializar con el cuerpo lo que cualquier estímulo nos pueda hacer sentir.
La lectura de un poema puede provocar los movimientos más extraordina-rios, así como el efecto de una música nos hace danzar, pero para nosotros mis-mos, por puro placer en el movimiento, sin tener que participarlo a otros, esa será una decisión personal y posterior. Desde este punto de vista podemos distinguir dos grandes formas de expresión corporal:
– Expresión corporal. involuntaria, como aquellas manifestaciones físicas que desarrollamos sin tener conciencia clara de ellas y que no tienen
in-4
Laín Entralgo, P.: El cuerpo humano. Teoría actual. Madrid. Espasa-Universidad, 1989, p. 170.
5 Malmberg, B.: Linguistica estructural y comunicación humana: introducción al mecanismo del
tención de expresar ningún estado interior. Todas las señales externas que los demás pueden apreciar, desde la forma de nuestro peinado has-ta el aroma de nuestro perfume, el vestido, la forma de andar, de hablar, etc. y,
– Expresión corporal voluntaria, como aquellas manifestaciones físicas que realizamos por el placer de expresar nuestro estado de ánimo o para dar a entender a los demás nuestros sentimientos y deseos.
De cualquier modo ya lo hace constar Paulo Freire, “sólo se comunica lo inteligible en la medida en que es comunicable”6 y sabemos que muchos de los gestos con los que pretendemos mostrar nuestros sentimientos aparecen, a veces, poco comprensibles incluso para nosotros mismos.
Claro que teniendo en cuenta que si aceptamos expresión corporal como toda manifestación de nuestros sentimientos y estados de ánimo desarrollada a través del cuerpo y que parte ella puede ser involuntaria, no podemos olvidarnos de una parcela tan importante como la que los expertos en comunicación humana estudian como comunicación no verbal, en la que se estudian nuestras manifesta-ciones corporales teniendo en cuenta desde nuestra forma de vestir hasta el diseño de nuestras gafas.
Así para aprender a leer el cuerpo de los demás habrá que tener en cuenta las distintas posibilidades de manifestación. Cuadrado7 describe las áreas a estu-diar en la comunicación no verbal:
– Proxémica (la utilización que hacemos del espacio al relacionarnos)
– Háptica (los episodios de contacto físico con los demás)
– Kinésica (los gestos y movimientos corporales)
– Oculésica ( las formas de mirar y los contactos visuales)
– Facial ( los movimientos a nivel de la cara, las expresiones faciales)
Debemos tener en cuenta que de estas manifestaciones, aun produciéndo-se de forma voluntaria o involuntaria, muchas de ellas llegarán a formar parte de nuestro repertorio cotidiano, de tal manera que quien nos trate con cierta asiduidad, nos conocerá mejor por nuestros gestos que por nuestras palabras, y mucho antes de decir nada habrá descubierto nuestro estado de ánimo.
“Todo esto acontece porque los hombres somos corpóreos, y porque en nuestra propia corporeidad tienen presupuesto y fundamento todos los diversos
6
Freire, P.: Pedagogía y acción liberadora. Bilbao, Zero, 1979, p. 62.
7 Cuadrado, I.: Implicaciones didácticas de la comunicación no verbal en el aula. Cáceres, Servicio
modos en que nuestro estar en el mundo se realiza”8. Esa corporeidad, al mismo tiempo que nos descubre nos encubre, nos servimos de ella para manifestarnos y para tratar de ocultar nuestros sentimientos, así como la corporeidad de los demás nos inquieta y nos ayuda a descubrirlos con la condición de que aprendamos a leer los gestos y los “entre gestos”, como cuando aprendemos a leer entre líneas.
Por eso creemos que el trabajo de la expresión corporal en los programas educativos debe contemplar también un capítulo en el que se dedique alguna tarea al desarrollo de las capacidades de interpretación de los movimientos de los demás y a eso lo llamamos impresión.
3. LA IMPRESIÓN CORPORAL
“Actuando en el mundo yo quedo sentimentalmente afectado por él, ade-más de percibir su realidad mediante mis sentidos”9. No cabe duda que, de los tres conceptos planteados en el título, la expresión es a la que más consideración se ha dado desde el mundo de la enseñanza, pero si el fin de esta disciplina es facilitar las relaciones humanas, la comunicación entre nosotros, debemos asegurarnos que los demás entienden, en parte, nuestros gestos, al mismo tiempo que nosotros captamos el significado de sus expresiones.
“Todo lo que pasa ante nuestros ojos es procesado y a la vez interpretado, Ahí es precisamente donde empiezan a producirse las interpretaciones”10. La impre-sión corporal es el efecto que nos produce la interpretación de las señales que provienen de otros cuerpos en movimiento; es el estímulo que nos provoca para responder ante la manifestación corporal de otro individuo.
“He aquí mi situación: el cuerpo (de otro) que veo es, por una parte, objeto, algo que puedo contemplar como contemplo un mineral o una planta, y, por otra, sujeto, alguien que se me presenta como autor y ejecutor de sus actos. Simultánea y continuamente, ese cuerpo es sujeto y objeto”11. Pero el cuerpo del otro puede ser un libro abierto escrito en un idioma que desconocemos.
Cuando contemplamos algún episodio, bien de teatro, de ballet, de mimo, incluso en una pantalla, hay momentos en que las imágenes que vemos hacen que nos movamos en nuestra butaca, algo de lo que vemos nos marca, se nos clava, significa algo para nosotros distinto a lo que significa para los demás.
Del mismo modo, ante cualquier gesto de otro, en ocasiones nos vemos obligados a actuar, a entrar en la “danza”, la decisión de participar dependerá de la interpretación que hagamos de los gestos ajenos y esta de los niveles de percep-ción de los mensajes.
8 Laín Entralgo, o.c. p. 126. 9
Laín Entralgo, o.c., p. 147.
10 Guix, X.: Ni me explico ni me entiendes. Barcelona Granica, 5.a ed., 2004 , p. 32. 11
Sabemos que la percepción es la acumulación de información usando los cinco sentidos fisiológicos, pero a veces la percepción se refiere a los procesos cognitivos independientes de los sentidos como la percepción extrasensorial.
También es importante que averigüemos qué parte del otro nos produce mayor impacto; parece que el contacto visual entre individuos desconocidos no se establece en el primer encuentro, Lowen12 asegura que “en realidad primero dirigi-mos nuestra atención a la postura del individuo”. Es como si hiciéradirigi-mos un recorri-do general sin detenernos en zona concreta alguna.
Pero en una segunda prospección, y creemos que por motivos de educa-ción, nuestra atención se fija en la cara, así el primer contacto con el otro se produ-ce, en la mayoría de los casos, a través del rostro. “El rostro del otro pide de mí intelección, respeto y ayuda. Pide ser entendido según su alteridad absoluta, esto es, como una libertad que acaso sea semejante a la mía, pero que no es la mía”13 y según se cree, el rostro humano es capaz de presentar más de siete mil combi-naciones visualmente distintas gracias a los músculos que lo configuran y como reacción a sus emociones.
El efecto que produce en nosotros el cuerpo de los demás, las sensaciones y sentimientos que nos provocan sus gestos y movimientos, es lo que percibimos y es lo que provoca nuestra comprensión y nuestra respuesta. La calidad y la pro-fundidad de esa percepción siempre va a depender de variados factores:
– Del grado de proximidad afectiva
– De la situación sociocultural entre ambos
– Del nivel de sensibilización del receptor
– Del interés por entablar la comunicación
– Del grado de empatía
Pero esa impresión que producen en nosotros está también íntimamente relacionada con:
– El aspecto físico (estatura, corpulencia, facciones, color, etc.)
– Los adornos (peinado, vestido, maquillaje, barba o bigote, gafas, etc.) – El contexto (familiar, social, público, docente, etc.)
– La relación ( familiar, laboral, amistosa, etc.)
La impresión corporal resulta fundamental para que pueda existir la comu-nicación corporal, que la percepción que experimentemos es lo que nos proporcio-na la información necesaria para establecer la comunicación, “ pero percibidos no
12
Lowen, A.: El lenguaje del cuerpo, Barcelona, Herder S.A., 1995, p. 43.
quiere decir necesariamente comprendidos”14 así que la comprensión es algo que va más allá “es el conjunto de los procesos psíquicos en cuya virtud un hombre puede conocer la intención de lo que los demás hacen, cuando de un modo u otro ante él se expresan”15.
La simple presencia del otro ya provoca en nosotros la necesidad de enten-derlo. Pero para que la expresión corporal consiga los objetivos de comunicación que se plantean en los planes de estudio se hace necesario profundizar en aquellas actividades que ayudan a desarrollar la capacidad de interpretación de los gestos de los demás.
En un trabajo realizado en el año 1996 en el que se mostraban, a través de una grabación de vídeo, diferentes gestos comunes a diferentes grupos de niños y niñas en dos poblaciones diferentes de la provincia de Badajoz, las diferencias que se obtuvieron, en la traducción de los mismos gestos entre unos niños y otros, era notable; aquel trabajo nos llevó a reflexionar sobre la importancia y la dificultad que entraña la seguridad en la lectura de los gestos de los otros para la consecución de una comunicación coherente16.
Esta dificultad ya la constata Vizuete: “Sin embargo, no es menos cierto que, probablemente, en este ejercicio interpretativo del movimiento corporal, en-tendido como expresión de sentimientos, deseos o pulsiones, habría tantas expli-caciones e interpretaciones como observadores de un mismo gesto o mensaje corporal”17.
Que duda cabe que la impresión que produzca en nosotros la expresión de otro dependerá en gran medida de nuestro grado de sensibilidad y de nuestra ca-pacidad para empatizar con él.
“El cuerpo es a la vez “un nudo de significaciones vivientes” y “un conjunto de significaciones vividas”. La sensibilidad es la capacidad de constatar todo lo que ocurre a nuestro alrededor a través de nuestros sentidos y que nos permite gozar o sufrir la emoción que nos produce.
Así pues el primer factor a tener en cuenta para poder llegar a entablar comunicación con los demás será nuestro grado de sensibilización, nuestra fa-cilidad para emocionarnos y reconocer las distintas clases de emociones que nos hagan reaccionar para la comunicación, sin olvidar que también podemos sentir emociones inhibitorias que no provocan la comunicación, muy al contrario, la anulan.
14
Martinet, A.: El lenguaje desde el punto de vista funcional, Madrid, Gredos, 1976.
15 Laín Entralgo, o.c., p. 199. 16
Mateos, M.J.: Estudio comparativo de la decodificación de algunos gestos comunes en pobla-ciones escolares. En Actas del IIICongreso de e.f. en FF de E. y XIV de escuelas u. de Magisterio. Guadalajara. Universidad de Alcalá, 1996.
17
Vizuete,M.: Los lenguajes y la comunicación. Dimensiones culturales, didácticas e interdiscipli-nares de la expresión humana, En Vizuete, M.: Los lenguajes de la expresión. Madrid, M.E.C., 2003, p. 10.
3.1. Emociones
Hemos querido asegurar el significado del término antes de referirnos a él y buceando en las nuevas tecnologías encontramos una definición del concepto: “La emoción es la forma de estar implicados en las situaciones”18.
La emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción sub-jetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y en-docrinos) de origen innato influido por la experiencia.
Nos parecía una definición demasiado compleja y hemos querido simplificar para comprender mejor, “estado afectivo que altera momentáneamente pero brus-camente el equilibrio de la estructura psicofísica del individuo”19.
Creemos que las emociones vienen determinadas por una serie de factores fundamentales: la herencia, la educación y el medio.
Pero Pastor Pradillo clarifica más “la emoción se caracteriza por la inter-vención fundamental de dos elementos: un estímulo sensorial exógeno y por la presencia de un correlato psicológico”20. No todos los estímulos consiguen la mis-ma reacción en unos individuos y en otros, nuestro interés, como docentes de expresión corporal debería pasar por facilitar el mayor y más variado conjunto de estímulos para intentar “emocionar” a nuestros alumnos buscando sus manifesta-ciones expresivas.
Fundamentalmente y según Goleman en su “Inteligencia Emocional”, las emociones se agrupan en seis categorías básicas: miedo, sorpresa, aversión, ira, alegría, tristeza.
Tal vez hacerse consciente de las emociones que sentimos resulte algo complicado, lo que nosotros sentimos como algo muy cercano, muy reconocible, es el sentimiento que la emoción provoca.
“Toda sensación —exteroceptiva o propioceptiva— lleva consigo un senti-miento”21. Cada individuo experimenta las emociones de forma particular depen-diendo de sus experiencias anteriores, sus aprendizajes, su carácter y la situación concreta en la que se encuentre.
Las emociones pueden manifestarse con reacciones fisiológicas o de com-portamiento, de estas son innatas y otras pueden ser adquiridas, algunas pueden ser controlables y otras no. El nivel de sensibilidad que hayamos desarrollado a lo
18
Catalán Bitrián,J.L. “Emociones”. En Psicología cognitiva de la emoción. La implicación en la acción. w.w.w.cop.es/colegiados.
19 Enciclopedia ilustrada Larousse Barcelona, Planeta, 1990. 20
Pastor Pradillo, J.L: Entre la expresión corporal y el lenguaje del cuerpo. Una referencia especí-fica a la afectividad, En Vizuete,M.: Los lenguajes de la expresión. Madrid M.E.C., 2003, p. 98.
21
largo de nuestra vida facilitará en gran medida nuestra capacidad para emocionar-nos, y también nuestra capacidad para manifestar o controlar estas emociones.
Cada individuo experimenta una emoción de forma particular, dependiendo de sus experiencias anteriores, aprendizaje, carácter y de la situación concreta. Algunas de las reacciones fisiológicas y comportamentales que desencadenan las emociones son innatas, mientras que otras pueden adquirirse.
Las emociones poseen unos componentes conductuales particulares, que son la manera en que éstas se muestran externamente. Son en cierta medida con-trolables, basados en el aprendizaje familiar y cultural de cada grupo.
Los otros componentes de las emociones son fisiológicos e involuntarios, iguales para todos: temblar, sonrojarse, sudoración, respiración agitada, dilatación pupilar, aumento del ritmo cardíaco.
“Puede ocurrir que el sujeto receptor interprete el mensaje correctamente (es decir de acuerdo con la intención del sujeto emisor) y puede que no. El hecho de que lo entienda, o la medida en que lo haga, depende del número de posibilida-des que tiene de interpretar el comportamiento del otro, y este número está deter-minado por el contexto y por la capacidad personal y experiencias previas del su-jeto receptor”22.
3.2. Empatía
Dice Gloria Rondero que la empatía es “la capacidad que tiene el ser huma-no para conectarse a otra persona y responder adecuadamente a las necesidades del otro, a compartir sus sentimientos e ideas de tal manera que logra que el otro se sienta bien con él”23.
También se define como: “Propiedad de revivir las vivencias de otras perso-nas, especialmente su estado emocional; capacidad de situarse en su lugar, de compartir sus sentimientos a base de la percepción de su expresión o por haber experimentado conjuntamente con otras personas la misma situación...”24. La defi-nición anterior nos ratifica en la importancia de la empatía para la comunicación y las posibilidades de la escuela para desarrollarla.
La empatía resulta fundamental a la hora de comunicar con otros los senti-mientos y estados de ánimo, pero su poder está relacionado con nuestra lectura del cuerpo de los demás.
Como dice un proverbio chino “camina un rato con mis zapatos” para com-prender como me siento, así la empatía se define en la RAE como “ la identificación moral y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.”
22
Malmberg, o.c., p. 73.
23 Rondero,G.: Definición de empatía, 2006, en w.w.w.Psicopedagogía.com 24
La empatía representa el esfuerzo para comprender los sentimientos y las acciones de los demás sin perder por ello nuestra propia posición ante la situación. Esto genera corrientes de simpatía, comprensión y ternura, pero no debe suponer asumir la situación del otro, sino tratar de entender su manifestación.
Creemos que la empatía, como esfuerzo intelectual del ser humano, no puede presentarse como objetivo de expresión corporal en los primeros años de la enseñanza primaria, pero sí podemos iniciar a los niños en la comprensión de las situaciones y en la atención hacia los deseos de los demás.
4. COMUNICACIÓN CORPORAL
Entendemos como comunicación corporal la relación que se establece entre los seres humanos, más allá de los mensajes verbales, a través de sus movimientos, sus gestos o sus posturas.
“La mímica motora se constituye, es cualquiera de sus concepciones, en recurso de comunicación”25. Del mismo modo que las palabras encierran un signi-ficado para facilitar la relación, así nuestros gestos pueden resultar signos de comu-nicación.
“Es con símbolos como también el cuerpo construye el mensaje que quiere transmitir, siendo este a la expresión lo que la palabra es al pensamiento”26. Existen muchas teorías sobre la comunicación humana que podrían aplicarse perfectamen-te a la comunicación corporal, pero creemos que lo que nos inperfectamen-teresa en esperfectamen-te traba-jo es la coincidencia entre todas ellas en los elementos necesarios para que se establezca dicha comunicación: un mensaje, un emisor, un canal por el que trans-mitir, un receptor y una respuesta.
Pensamos que lo más importante para la comunicación es la afinidad en el lenguaje, así como no sabiendo ruso no entenderíamos a un nativo, si el mensaje es enviado en lenguaje desconocido no se podrá establecer la comunicación por-que no habrá respuesta coherente con el mensaje.
“La proporción en que la apreciación exacta por el emisor de lo que es conocido por el receptor, es un factor importante del éxito del acto sémico”27. El modelo de comunicación que presenta Munari, aclara bastante bien los elementos que forman parte de una autentica comunicación.
25
Pastor Pradillo, J.L: Entre la expresión corporal y el lenguaje del cuerpo. Una referencia especí-fica a la afectividad, en Vizuete,M. Los lenguajes de la expresión Madrid, MEC., 2003, p. 58.
26 Pastor Pradillo, J.L: Bases teóricas y metodológicas para la educación física. Madrid Universidad
de Alcalá., 1993, p. 207.
27
Martinet, A.: El lenguaje desde el punto de vista funcional, Madrid, Gredos. 1976. w.w.w.psicopedagogía.com
Es importante tener en cuenta los filtros por los que pasaremos un mensaje para decodificarlo más o menos correctamente, la proximidad entre las caracterís-ticas culturales entre el emisor y el receptor será un factor fundamental para la comprensión de los mensajes.
Efectivamente, será muy conveniente que ambos factores (emisor y recep-tor) posean unos conocimientos básicos sobre la naturaleza de los mensajes y el canal de comunicación.
Por supuesto, esto no quiere decir que nuestro interlocutor vaya a captar toda la información que estamos transmitiendo; el grado en que lo haga dependerá de lo bueno que sea a la hora de interpretar este lenguaje y de la atención que nos esté prestando.
5. CONSIDERACIONES DIDÁCTICAS
No queremos que estas reflexiones queden como meras teorizaciones so-bre la expresión corporal; queremos intentar la materialización de estos conceptos para concretarlos en una aproximación a la programación de aula.
Teniendo en cuenta que presentamos la expresión corporal dividida en tres componentes, vamos a diferenciar primero los objetivos que afectan a cada una de ellos. Desde la parcela de expresión planteamos conseguir como objetivos: exteriorizar, trasmitir, demostrar, comunicar, gesticular, representar y simular sen-saciones, estados de ánimo, deseos, historias, personajes, etc., en primera per-sona.
Y desde la Impresión corporal: valorar, simular, decodificar, interpretar, veri-ficar, identiveri-ficar, reconocer y descubrir sensaciones, estados de ánimo, deseos, his-torias, personajes, etc. en los demás.
Desde la comunicación corporal los objetivos se presentan imbricados, es decir que cuando se superan los anteriores, en teoría, no habrá dificultades para conseguir la comunicación corporal, así los objetivos expuestos deberían emparejar-se como: gesticular y reconocer..., demostrar e identificar..., trasmitir y valorar..., etc. Ahora vamos a distribuir estos objetivos entre los distintos niveles de nues-tro sistema de enseñanza. Según nuestra ley de educación en la etapa de
educa-ción infantil se persiguen, dentro del campo de la expresión corporal estos dos
grandes objetivos:
– “Desarrollar la capacidad de representar de forma personal y creativa, distintos aspectos de la realidad vivida o imaginada, y representarlo me-diante las posibilidades simbólicas que ofrecen el juego y otras formas de representación y expresión habituales”.
– “Establecer relaciones afectivas satisfactorias, expresando libremente los propios sentimientos, así como desarrollando actitudes de ayuda y cola-boración mutua, y de respeto hacia las diferencias individuales”.
Así planteado, no se menciona el trabajo de comunicación y, por ende, tampoco el de impresión, entonces nuestro fundamento será la sensibilización y nuestros objetivos se plantearán como:
– Exteriorizar sensaciones elementales tales como: frío, calor, hambre, sue-ño, dolor, etc.
– Gesticular gracias a la expresión de la cara conceptos sencillos: miedo, alegría, sorpresa, gordura, etc.
– Representar con movimientos de todo el cuerpo animales conocidos: pato, perro, gallina, pájaro, etc.
– Simular formas de movimiento de personajes conocidos: viejecito con bastón, cojo con muleta, un ciego, etc.
La estrategia para conseguirlo será a través de los juegos expresivos, los juegos de imitación, la danza, e, inseparable de ella, el ritmo.
El recurso más idóneo: la música, y con ella las canciones infantiles descrip-tivas de situaciones idóneas para la gesticulación.
Ya en educación primaria, los objetivos planteados por la ley se expresan como: “Utilizar los recursos expresivos del cuerpo del movimiento para comunicar sensaciones, ideas, estados de ánimo y comprender mensajes expresivos de ese modo” y “Comunicarse a través de medios de expresión verbal, corporal, visual,
plástica, musical y matemática, desarrollando la sensibilidad estética, la creatividad y la capacidad para disfrutar de las obras y manifestaciones artísticas”.
Los fundamentos más importantes para trabajar en esta etapa de enseñan-za son, además de continuar con el desarrollo de la sensibilidad, la espontaneidad
y la creatividad. Para esta edad presentamos objetivos tales como:
– Interpretar una danza libre e improvisada de un grupo de compañeros; qué quieren expresar, qué significado tiene cada movimiento, cómo utili-zan el espacio disponible y cómo se relacionan entre ellos al danzar.
– Verificar e identificar los mensajes faciales de nuestros compañeros de clase.
– Reconocer diferentes sentimientos por la expresión corporal de un com-pañero, entendiendo como corporal al movimiento global de todo el cuerpo.
– Descubrir y reconocer en los gestos de los compañeros sensaciones pro-pias, y formas semejantes de manifestar esas sensaciones.
Para conseguirlo utilizaremos los juegos expresivos, los bailes (también de otras regiones y países), la pantomima y la dramatización. Los recursos más impor-tantes: la música, la literatura y el cine, teatro, etc.
Y teniendo en cuenta que las fronteras entre los ciclos de enseñaza los determina la edad cronológica y no la mental, hemos tenido en cuenta, como con-tinuación del sistema, la educación secundaria, en la que el objetivo fundamental relacionado con la expresión corporal es: “Entender, valorar y utilizar las posibilida-des expresivas y comunicativas del cuerpo como enriquecimiento vivencial.” (no distinguimos bien si “entender” hace referencia al propio cuerpo o al cuerpo de los demás, pero hemos preferido entender que se refiere a “entender” como “ compren-der algo ajeno”).
Los fundamentos más adecuados en los que basar nuestra programación serán:
– La interiorización para la asunción de sentimiento, en estas etapas ya
pueden tomar conciencia de sus propios sentimientos y trabajar la capa-cidad empática.
– La improvisación para la utilización de sus recursos, ahora ya poseen
suficiente información como para improvisar en un momento y afrontar con éxito un reto expresivo.
– La creatividad para destacar con movimientos propios para marcar su
propio estilo, para determinar las características que le hagan ser distinto a los demás.
Así creemos que los objetivos fundamentales deben plantearse como:
– Entender, en los otros, las señales corporales que manifiesten deseos o sentimientos complejos como la ira, la felicidad, el asombro, etc.
– Comunicar a los demás sensaciones concretas como el dolor, la tristeza, el hambre, etc.
– Decodificar y responder a gestos comunes con los compañeros como, ¿qué tal estás?, ¿qué hora es?, ¿a donde vas?, etc.
– Interpretar con, frases, historias o efemérides conocidas como “ hoy, al levantarme no me he duchado porque hacía mucho frío”.
Los ejemplos que presentamos se considerarán sólo como meros ejemplos; se trata de presentar ciertas diferencias entre: “comunicar sensaciones”, “interpretar frases” y “decodificar gestos”. No pretendemos nada más. Para ello utilizaremos los contenidos propios del mimo, los bailes sociales, las técnicas de relajación y el tea-tro. Como recursos más satisfactorios: la música, el cine, la prensa, y la literatura.
El cuadro siguiente pretende aclarar un poco mejor la idea que presentamos para la distribución de los contenidos de la expresión corporal, estos se distribuyen en función de la etapa en la que trabajemos, teniendo en cuenta que en cada ciclo se deben considerar las capacidades propias de los alumnos que los ocupan.
Etapa E. infantil E. primaria E. secundaria
Aspectos expresivos expresivo-lector comunicativos
Objetivos – Exteriorizar – Gesticular – Representar – Simular – Traducir – Verificar – Reconocer – Descubrir – Interpretar – Comunicar – Entender – Relacionar
Fundamentos – Sensibilización – Sensibilización – Espontaneidad – Creatividad
– Interiorización – Improvisación – Creatividad
Medios – Juegos expresivos – Juegos de imitación – Danzas/Ritmo
– Danzas – Pantomimas – Dramatizaciones
– Bailes sociales – Mimo/relajación – Teatro
Recursos – Música clásica – Canción infantil – Cuentos
– Música de cine – Literatura – Cine/vídeo
– Música moderna – Literatura – Prensa/TV
Distribución de los aspectos expresivo-comunicativos
Siempre será el criterio de cada profesor, a la hora de programar sus sesio-nes de expresión corporal, el que decida a qué parte del programa debe dirigir más esfuerzos en función del nivel de sus alumnos y de las posibilidades de llevar la práctica.
6. REFLEXIÓN FINAL
Teniendo en cuenta todo lo expuesto creemos que:
1.° Nuestro trabajo en las clases de expresión corporal debe ir dirigido en igual medida hacia la expresividad y hacia la comprensión corporal.
2.° Si no lo planteamos podemos desarrollar una gran capacidad para expresar nuestros sentimientos sin que ello conlleve una mejora en la comunicación con los demás.
3.° El trabajo fundamental en nuestras clases debe ser aquel que facilite a los alumnos la posibilidad de experimentar el mayor número posible de sensaciones y que puedan ser manifestadas corporalmente.
4.° La comunicación a través del cuerpo tiene, en las actividades de sen-sibilización, el mejor aliado para ser desarrollada.
5.° Son necesarios todos los estudios que puedan llevarse a cabo en el tercer nivel de concreción, a pie de gimnasio y con nuestros alumnos como protagonistas.
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